RELACIÓN DEL VIAJE DEL CAPITÁN JORGE ROBLEDO A LAS PROVINCIAS DE ANCERMA Y QUIMBAYA

    RELACIÓN DEL VIAJE DEL CAPITÁN JORGE ROBLEDO A LAS PROVINCIAS DE ANCERMA Y QUIMBAYA

 

    
 

    [Nota: Este libro se transcribió exactamente igual al original, respetando la ortografía y la redacción utilizadas en la época]

 

    
 

    Relación del viaje que hizo el muy noble señor capitán Jorge Robledo, teniente de Gobenador y Capitán General en las provincias de Ancerma y Quimbaya y en las a ellas comarcanas, por el iustre y muy magnífico Señor el marqués D. Francisco Pizarro, Adelantado, Gobernador y Capitan General en los reinos de la nueva Castillla, por S. M.; y de las dos cibades que dicho señor Capitan pobló y fundó en la provincia de Ancerma y en la cibda de San Juan en la provincia de Quimbaya, en la cibdad de Cartago: a lo cual, que dicho es, yo el escribano y uso escripto doy fee y verdadero testimonio que me hallé presente con el dicho señor Capitan, a todo lo que abajo irá declarado, enla forma y manera siguiente.

 

Primeramente, en 14 de Julio de mil y quinientos y treinta y nueve años, por virtud de los poderes que de su señoría tenia, con cient hombres de pié y de a caballo, isleños y hombres esforzados en la guerra, de mucho tiempo, en estas partes, y llevó muchos ganados y negros y indios para los pobladores y conquistadores. y en un pueblo, que se de Vijes, el cual pueblo es de indios, y allí asentó su real y hizo alarde de su gente y de todo lo demás. En el cual dicho real habia muy nobles caballeros y otras personas de honra que iban en su compañía, y allí vinieron otros caballeros y personas honradas, vecinos de la cibdad de Cali, a despedirse del señor Capitan. y dende a dos días partió del dicho pueblo de vijes, y ordenó su avanguardia y retaguardia, alferez y cabos descuadras de gente de a caballo y de pié; y con este ordenamiento, caminó con la voluntad de dios Nuestro Señor. Y los dichos caballeros de la dicha cibdad de Cali salieron con él hasta una legua, poco mas ó menos, y allí se despidieron del dicho señor Capitan y de otros caballeros; y este dicho despedimiento fue tan entrañable, que a todos los salian las lágrimas, por el mucho amor y amistad que todos se tenian del mucho tiempo; y ansi se despidieronlos unos a la cibdad de Cali, y el señor Capitan prosiguió su camino para la provincia de Ancerma; a efectuar lo que llevaba a su cargo.

Y prosiguiendo el dicho señor Capitan su jornada con su ejército, dende a ocho dias, aportó con su real a una provincia que se dice los Gorrones, y allí junto al rio, grande que por allí pasa, esperó muchas balsas y canoas, que llevaban por el rio abajo, cargadas del fardaje de la gente del dicho real; y allí se juntaron las dichas balsas e canoas y españoles que en ellas venian. y porque habia necesidad de comida, mandó a cierta gente, que pasasen en las balsas y canoas a unos pueblos que parecian de la otra banda; y en sintiendo los indios del dicho pueblo que había españoles, desampararon los pueblos; y los españoles hallaron tanto maíz y tanta infinidad de pescado asado, que aunque estuviera el real dos meses, no lo acabáran. y allí estuvo el señor Capitan con su real tres o cuatro dias, en el cual dicho tiempo vinieron ciertos indios de paz, y les hizo entender, como él no venia a hacerles mal, y que vuesen amigos de los españoles, y se volviesen a sus casas y estuviesen de paz; porque les hacian saber que eran vasallos de S. M. y habian de servir a los cristianos. Y el señor Capitan les volvió ciertas indias y muchachos que habían tomado.

Dende a tres ó cuatro dias, partió el dicho señor Capitan y Teniente de Gobernador, con su ejército, por el camino de las provincias de Ancerma; y las balsas y canoas partieron por el río abajo con el fardaje que no sepodía llevar por tierra. y dende a otros siete ó ocho días, llegó con su ejército a un pueblo, que se dice el pueblo de Palomino; y dícese así, porque allí mataron a los indios un español que ansí se llamaba. Y hallamos el pueblo despoblado y sin bohios; y allí reposó la gente dos días, y se desembarcó todo el fardaje que venia en las balsas y canoas, porque nos quedaba el río desviado un pco de nuestro camino, y se llevó el fardaje y negros y indios en caballos que traian de servicio. y asi partidos del dicho pueblo de Palomino, llegamos en dos jornadas al comienzo de la provincia de Ancerma, y hallamos unas estancias de indios, donde habia mucha comida; y estuvo allí el real otros dos días reformándose, porque venian faltos de comida. y de allí envió el señor Capitán cierta gente de pié y de caballo a la ligera a descubrir la tierra y buscar sitio, donde estuviese el real algunos días reformándose. y los dichos españoles que habian ido a lo que dicho es, enviaron a decir el dicho señor Capitan, cómo habian hallado un asiento donde podria estar. El dicho señor Capitan partió con ciertos caballeros a lo susodicho, y dexó el real asentado como estaba; y llegado al dicho sitio, viendo que habia comida, envió a ciertos caballeros y soldados a que hiciesen venir el real; y sabida la voluntad del dicho señor Capitan, partieron y estuvieron dos dias en el camino, el cual iba poblado todo de bohios y labranzas; y los indios de la tierra idos de sus casas dónde no parescian; y ansí llegó todo el real y gente al dicho sitio susodicho.

En este dicho sitio estuvo el dicho señor Capitan con su ejército ocho días; en este tiempo fueron muchas veces gente de pié y de caballo a buscarlé a ranchear los caciques y indios de la tierra, para soltarlos y hacellos de paz y hacelles entender con las lenguas, como venian en nombre de S. M., y del dicho señor Gobernador a poblar una cibdad en aquella tierra, y que habián de servir a los españoles y habian de volverse cristianos. y la dicha gente, que salió a saltear y a ranchear los indios (que) estaban por los montes fuera de sus casas, trujeron ciertos indios y mujeres y muchachos; y allí les hizo entender con las lenguas todo lo susodicho y a lo que venian, y les mandó que se volviesen a sus causas y no estuviesen por los montes; los cuales dichos indios dijeron que así lo harian. En este medio tiempo, vinieron algunos indios de paz y algunos que en dicho tiempo se tomaron, y los castigó porque no se volvian a sus casas y labranzas con sus mujeres y hijos. y dende allí envió cierta gente de a caballo y de a pié a descubrir la tierra y ver un sitio de que tenia noticia para fundar ls cibdad; dende a dos dias que los susodichos partieron, partió el dicho señor Capitan con su real para se acercar a donde iba los españoles, o que estaba lejos el dicho sitio.

Y partido que fue el dicho señor Capitan por el camino donde iban los dichos españoles, el cual dicho camino era muy poblado, a hora de medio dia, poco más ó menos, los dichos españoles que iban a lo susodicho volvieron a gran priesa, y dijeron al dicho señor Capitán, como cinco ó seis leguas de allí habian topado un Capitán, y unTeniente de Gobernador, que venian de la provincia de Cartajena con cient hombres de pié y de caballo, que venían en seguimiento del licenciado Vadillo, gobernador de Cartajena, el cual dicho Capitan venia haciendo daño en la dicha tierra y a los naturales della. y sabido por el dicho señor Capitan todo lo suso dicho, otro dia de mañana, hizo decir misa al R. P. Que allí venia, y luego se partió con su real con la bendición de Dios. y llegado aquel dia a una provincia, que se llama Guarma, allí asentó su real, y despachó luego al alferez Ruy Vanegas y a ciertos caballeros y soldados, y envió a decir a los dichos Capitan y Teniente de Cartajena, que luego viniesen antél se presentar, y que no hiciesen daño en la tierra, porque aquella tierra era de la gobiernación del señor marqués D. Francisco Pizarro.

Y partidos el dicho Alferez y los que con él iban a hacer el requerimiento susodicho a las dicha gente de Cartajena, luego el dicho señor Capitan como sábio y despirencia en lo que convenía, mandó cabalgar a ciertos caballeros y otra gente, y fue a un sitio llano, que estaba junto al dicho real, y allí hizo talar cierta cabaña y arboles, y hizo hacer un hoy, y trajeron un madero y lo hizo hincar en aquel hoyo, y dijo ansí al dicho escribano que le dise por testimonio, como allí fundaba en nombre de S. M. y del señor Gobernador, la cibdad que se llamase San Juan, y la iglesia mayor Santa Marta de los Caballeros, y echó mano a la espada y en señal de posesion dio ciertas cuchilladas en el dicho madero sin contradiccion alguna; y lo pidió por testimono a mi el dicho escribano. E dio que aquel madero señalaba por picota en que fuese ejectuada la justicia real de S. M.; y luego tomó dos varas de justicia en sus manos, por virtud de los poderes que para ello traia, y señaló alcaldes ordinarios de S. M. a Suero de nave y a Martín de Amoroto, y por alguacil mayor a Ray Vanegas, alferez, el cual habia ido a donde estaban los españoles de Cartajena, y señaló otros ocho caballeros por regidores; y de todos ellos ecepto del dicho Ruy Vanegas, rescibió juramente y hicieron la solegnidad que de derecho se debía hacer. Y el dicho señor Capitan dijo allí qe allí fundaba la dicha cibdad, según dicho es, y con aditamento que si otro mejor sitio hallase, que la pudiese mudar en parte ás conveniente, lo cual paso en dia de Nuestra Señora de Agosto; y señaló los términos en la dicha cibdad hasta la minas de buritica y pr el rio arriba hasta la provincia de los Gorrones, y por los lados a treinta leguas por cada cabo.

Y ansí fundada y poblada la dicha cibdad de S. Juan en las dichas provincias, dende a dos dias vino el alferez Ruy Vanegas y la otra gente que habia ido a requerir a la gente de Cartajena lo susodicho, y con ellos algunos de aquellos caballeros y soldados que habian venido de Cartajena. y dijeron, de parte de su Capitan y Teniente de Gobernador, quellos estaban a obidiencia del dicho señor Capitan Jorge Robledo, y quellos no venian sino a servir a S. M. y a buscar al licenciado Vadillo. y dende a dos días, vino el dicho Capitan y Teniente de Cartajena con toda su gente a la cibdad que estaba poblada, y allí fue desecha y desbaratada la dicha armada de Cartajena, y dieron la obidiencia al señor Capitan y Teniente de Gobernador Jorge Robledo.

Estando en la dicha cibdad el dicho señor Capitan con toda la dicha gente de ambos ejércitos, vio de paz mucha parte de los señores de la tierra, con mucha cantidad de indios que los traian en los hombros por grandeza; y allí el señor Capitan les habló con lenguas y les dio a entender a todo lo que venia. Los cuales dijeron que querian ser amigos de los cristianos y servilles y hacer todo aquello quel señor Capitan les mandaba; y de allí adelante, cada dia venian dos o tres mil indios al real, de toda la tierra, con comidas y frutas y otras cosas a los españoles en abundancia, y iban y venian tan alegres, como si hubiera diez años que conocieran a los españoles. y esa paz, fue cabsados señoras de la tierra que se prendieron por gracia de Dios en un rancheo, que desde la cibdad se fue a hacer, las cuales estaban en el aposento del señor Capitan bien tratadas, como señoras que eran; y ellas de allí mandaban venir a toda la tierra de paz.

Y estando hecho todo lo susodicho, el señor Capitan envió por la tierra a descubrir y a ver si habia otro mejor sitio dónde se fundase la dicha cibdad, para que estuviese en comarca de los naturales de la tierra por la conversacion y buen tratamiento dellos. y para ello envió un alcalde y a un regidor y a ciertos caballeros y soldados, para ver si hallaban el dicho sitio. y andando por la tierra, cuatro leguas desta cibdad más adelante, hallaron otro mejor sitio y lo hicieron saber al dicho señor Capitan; el cual sabido lo susodicho, fue allá con ciertos caballeros, y visto eel dicho sitio se averiguó ser mejor, y l mandó que allí se fundase la dicha cibdad y se mudase. y para ello volvió a la dicha cibdad, que primero habia fundado, dejando gente de guarnicion en el dicho sitio, porque los naturales no alzasen el mantenimiento que allí habia; y vuelto a la dicha cibdad, allí el Capitan y Teniente de Cartajena le pidieron licencia para ir adelante a la cibdad de Cali, que podria estar cincuenta leguas: el dicho Capitan se la dio, y se fueron y les dió gente que fuesen con ellos hasta en fin de lo poblado; y que no hiciesen daño a los naturales. y quedaron de la dicha gente con el dicho señor Capitan cincuenta españoles y muchos caballos, los cuales españoles se quedaron por su voluntad, viendo la nobleza del señor Capitan, el cual hizo saber todo lo susodicho al señor Marqués, haciéndole relacion dello.

Y luego este mesmo día que los españoles de Cartajena fueron, luego en aquel momento el señor Capitan se partió con su ejército para la otra cibdad que habia de fundar; y en el camino tardó dos dias, y nos salió por todo el dicho camino todos los naturales de la tierra con comida y llevándonos las cargas, hasta que llegamos al dicho sitio. E allí el señor Capitan, otro dia siguiente, tornó a fundar de nuevo la dicha cibdad, e hizo las diligencias necesarias como de ántes, y hicieron cabildo, y el dicho señor Capitan mandó llamar a cabildo, y allí se juntaron los señores justicia y regimiento con el dicho señor Capitan, y hablaron las cosas convinientes al bien y pro comund, y allí parescieron el dicho cabildo los oficiales de S. M., con sus provisiones de Tesorero, Contador y Veedor, y fueron rescibidos a los dichos oficios. y luego dende a dos días, el dicho señor Caítan trazó los solares y los repartió a los vecinos pobladores y conquistadores, y los repartió ansi mismo las estancias ó tierras, conforme a la calidad de sus personas.

Y hecho lo susodicho, cada dia venian muchos caciques y señores a la cibdad, con mucha cantidad de indios, a ver al señor Capitan y pá la gente, porque no habian visto muchos dellos españoles, y traian comida, y el señor Capitan lo mandaba repartir por los que no lo tenían, y hacia entender a los caciques y indios, como venia a poblar aquella cibdad en nombre de S. M. y del dicho señor Gobernador y habian de ser amigos de los españoles y les habian de servir, y les decia lo que convenia al bien de la tierra. Los cuales decian que ansí lo harian como su merced se lo mandaba.

Y luego dende a pocos dias, el dicho Capitan eligió por Capitan en nombre de su señoria a Suero de Nava, alcalde, y lo envió con ciencuenta hombres de a pié y de a caballo a conquistar la provincia de Caramanta, y corrió a Buritica, que eran términos de la dicha cibdad para que les dijese a los señores de aquellas provincias a lo que era venido y les hiciese entender lo necesario. Y allí el dicho capitan Suero de Nava tuvo mucho recuentros de indios, y otros lo que salian de paz, por manera quellegó hastalas provincias de Palasla Metiané Buritica donde en los pueblos quese aposentaba con su gente, hallaba grandes fundiciones de oro y crisoles y carbon. y por ser la tierra belicosa y estar la gente cansada éhabelle muerto dos caballos y herido algunos españoles, se volvió a la dicha cibdad, a cabo de setenta dias que por allí anduvo, sin peligrar español alguno, y truje larga relación de muchos pueblos y caciques por de anduvo.

Y el dicho señor Capitan, mientras Suero de Nava fue a las dichas provincias, visitó todas las provincias de Ancerma y los caciques y señores dellas; y les salieron en algunas partes los señores de paz y otros rebeldes, fasta tanto que por conquistallos y hacelles daño venian de paz. Y estando en lo susodicho, supo que en cierta provincia estaba el señor principal de la tierra, que se dice Ocusca, el cual por muchos mensajeros quel envió no queria venir, y envió a amenazar al señor Capitan diciendo, que se saliese de su tierra, quél ni su gente no habian de servir a los españoles. En tanto estuvo el señor Capitan con su gente en el pueblo del dicho señor Ocusca, que dos señores parientes le fueron a rogar que viniese de paz que mirase que le destruiria su tierra, y quel señor Capitan queria ser su amigo; y en estos medios fueron y vinieron mensajeros de un cabo y de otro seis ó siete dias, hasta tanto quel dicho Ocusca vino a verse con su merced. El cual dicho cacique vino con mucha potestad como señor qué era, y allí le habló el señor Capitan y le hizo entender a lo que era venido; el cual dijo con mucha sagacidad que ni sus antepasados no habian sido subjetos, qué cómo lo había él de ser. y destos razonamientos estuvieron gran rato del dia, y después de haber pasado lo susodicho, el dicho cacique se quisiera volver, y el dicho señor Capitan le rogó que no fuese y hiciese venir en paz todos los caciques de la tierra. Y el señor Capitán le hizo poner velas, porque no fuese, y le mandó que trujese todo su servicio para quele sirviesen como de antes, y lo aposentó en su mismo aposento del señor Capitán; y el dicho Ocusca, veyéndose detenido, dijo. Que quién le aconsejó que viniese, quél se lo pagaria. Y este cacique es hombre algo en días y gorodo y de gran presencia, cuando habla, parece que asombra las gentes, tiene fama, por dicho de indios, de muy rico y lo debe ser segund su manera. Y dende a seis ó siete dias,el dicho señor Capitan determinó de venir a la cibdad y traer el dicho cacique, para que hiciese venir los señores de la tierra de paz y sirviesen a los españoles, y lo trujo y le pidió el dicho cacique un caballo en que viniesen, y lo trujeron y lo aposentó en su aposento y le puso guardas, y de allí lo venian a ver muchos señores con mucha gente de indios; y el dicho señor Capitan le decia que no tuviese miedo, que estando de paz la tierra, lo enviaria a su casa. Y estando la cosa en estos términos, una noche de gran tempestad de agua y truenos escuridad, se salió el dicho cacique del aposento, tan sutilmente, que no fue sentido por las velas y rondas que estaban a la puerta; y cuando los de la modorra quelo velaban rindieron el cuarto a los que habian de velar el alba, encendieron unas pajas para ver y recibir el dicho cacique, hallaron que no estaba allí, y los de la modorra que lo velaban, quedaron confusos, y sino se absentarán los ahorcáran; de lo cual hubo muy gran enojo el señor Caitan y todos los del real. y otro dia de la maana, como sagaz y prudente, porque los indios no entendiesen quél estaba enojado delo, le envió todas las mujeres y pajes, que allí teia, y su repuesto, y les dijo que fuesen a su señor, quél no tenia enojo, porquél lo habia de enviar a su tierra y dalle muchas cosas con que se holgase, y que estuviese en su casa.

Y luego venido el dicho Suero de Nava de las provincias que habia ído a visitar, el dicho señor Capitan eligió por caudillo a Gomer Fernandez, vecino y regidor de la dicha cibdad, e lo envió con cincuenta hombres de a pié y con muchas ballestas y perros, porque no se sufria llevar caballos, porque decian ser tierra áspera; lo cual no era, que los indios habian mentido. y fue a la provincia de Chocoechima donde, de cuatro leguas de la cibdad, comenzó a entrar por la montaña y haló muchas poblaciones de barbacoas y de gente belicosa; y por allí fue caminando muchos dias, hasta que llegó a la dicha provincia de Choco, donde rescibió muchos recuentros, y descubrió un rio caudaloso que se cree ser los nacimientos del rio del Darien, y fueron por el abajo, hasta tanto que en otra poblacion hallaron gente muy recia. Tuvieron con ellos recuentro, de manera, que estando peleando, llegaron los indios a los cristianos y juntáronse tanto, que les tomaron un cristiano vivo, que lo llevaron en peso, y hirieron tres ó cuatro españoles malamente; y como vieron lo subcedido, se retiraron los españoles viéndose ya destrozados. A cabo de cuarenta y cinco dias, viniendo a la cibdad de priesa porque los indios no los siguiesen el alcance, no podian traer los heridos, y los dejaron por muertos fuera del camino, y se vinieron; y plugo a Nuestro Señor que habiendo quedado los heridos sin comer, se esforzaron y viniéronse poco a poco por el rastro de sus compañeros, y a las veces venian a patas y otras veces de rodillas, hasta tanto que los alcanzaron. y allí se espantaron de tan gran milagro como Nuestro Señor habia hecho, y le dieron gracias por ello, y los truneron ente todos a cuestas, hasta que a cabo de cuarenta e cinco dias llegaron a la cibdad y allí fueron bien rescibidos, y al señor Capitan le pesó de lo subcedido y hizo curar los heridos, los cuales por la voluntad de dios sanaron y están muy bueno.

El señor Capitan, con cierta gente de caballo y de pié, dejando recabdo en la cibdad, fue a las postreras poblaciones por donde habia entrado en la tierra, para saber qué pueblos y señores había en las provincias, para los repartir ente los conquistadores, que con él habian salido de la cibdad de Cali. Y estando visitando la tierra, el cacique Ocusca comenzó a confederarse con sus parientes y amigos para venir sobre la cibdad, y por otro cabo que diesen sobre el señor Capitan y sobre la gente que con él estaba, y que ansi nos matarian a todos. y fue sabido por Martin de Amoroto, alcalde quehabia quedado en la dicha cibdad por caudillo, el cual hizo poner mucho recabdo de velas y rondas; y todas las noches y dias venian espias a ver lo que hacíamos, y fueron tomadas espias muchas veces y dijeron, como habian de venir a matar a todos los cristianos de la cibdad. y se hizo saber al señor Capitan lo que pasaba, el cual vino luego con toda la gente, y fue a los pueblos del dicho cacique y todos sus allegados; y le huyeron de la otra banda del rio grande. y los que se pudieron tomar desta banda, se hizo en ellos buen castigo, de manera que vino toda la tierra de paz y el dicho cacique no quiso venir, mas de que enviaba sus caciques y gentes a servir a los españoles, porquel tenia gran miedo al Capitan, y si iban algunos españoles a su pueblo, salíales de paz y decia quél allí estaba, y que no iba a ver al señor Capitan, porque tenia grande miedo.

Estando el dicho señor Capitan en la dicha cibdad con la gente, fue informado de los indios que junto al rio grande quedaba por visitar una provincia que se dice Irra, y que les daba mucha guera, que fuese allá y quellos irian con él. Y el señor Capitan se determinó de ir con mucha gente, yendo por el camino le salieron acmpañar cinco ó seis mil indios amigos y estando sobre el pueblo, el señor Capitan hizo a las lenguas que llamasen a los caciques que viniesen de paz, los cuales habian ya pasado con sus mujeres y fardaje; y entonces viendo el señor Capitan lo susodicho, dio lugar a los indios y españoles para que entrasen el pueblo, y se entró y se aposentó el dicho, señor Capitan y su gente en el dicho pueblo. y de allí hizo llamar al cacique, que estaba dela otra banda del rio, el cual envió ciertos indios para que viesen al señor Capitan y holgasen con él. Dicho señor Capitan les habló dándoles a entender lo que habia dicho a losotros caciques de la tierra, y les dijo que djesen a su cacique no tuviesen miedo ninguno. Y en estos medios estuvieron dos dias yendo y viniendo, hasta tanto quel dicho cacique (vino) con mucha potestad, el cual se llamaba Cananao; y no vino en unas andas muy suntuosas, porque se las tomaron al tiempo que huyó. y luego el señor Capitan le habló de parte de S. M., a lo que venia, que habia de ser amigo de los cristianos el dicho cacique una vasija de oro a manera de casquete, y el señor Capitan le preguntó que dónde habia aquellas vasijas, y dijo que de la otra banda del rio, en las provincias de Quimbaya, y que los señores de aquella tierra se servían con oro, y tenían ollas y todo servicio de el señor Capitan y toda la gente quecon él estaban se holgaron mucho de tal noticia y tan cerca. y dende ácinco a seis dias, se partió para la cibdad; y de allí, teniendo ya visitada toda la tierra y los caciques y señores della, hizo su repartimiento, y lo repartió, dando a cada uno conforme a lo que merecia, segund la calidad de su persona.

Y hecho lo susodicho, determinó de pasar de la otra banda del rio a ver la tierra y poblar otra cibdad, porque habia gente para ello, y juntó cien hombres de pié y de caballo y muchs aderezos otros; y salió con su gente, a ocho de Marzo de mill y quinientos y cuarenta años y se fue al pueblo de Irra, porque allí habia buen pasaje para la gente y caballos. y allí estuvo pasando el real tres ó cuatros dias, y se pasó todo sin riesgo de ninguna persona ni cabalos; y preguntó al cacique Cananao, que dónde estaba el más cercano pueblo a dónde fuese el real, y le dijo, como cerca de allí, hacia el rio abajo, estaba la provincia de Carrapa; y partió para allá y sobrela mano derecha quedabanlas provincias de Quimbaya. Y el dicho señor Capitan no pudo ni quiso ir por entonces a ellas, porque por aquella via llevaba noticia de gran riqueza; y en dos jornadas llegaron ála provincia de Carrapa, dónde fueron con él obra de mill indios amigos. Y llegado a la dicha provincia, hallaron toda la tierra alzada, y ántes que entrasen en la dicha provincia, envió gente de a caballo y de a pié para que tomasen algunos indios, los cuales fueron y tomaron tres ó cuatro indios; e traidos, el señor Capitan les habló diciéndoles que no tuviesen miedo, y que fuesen a decir a su cacique como estaba allí, y los envió. y otro dia el señor Capitan e partió con su ejército y se fue aposentar en medio de la población con su real, y luego otro dia siguiente vieron cuatro caciques de paz, en la dicha provincia, con mucha gente, y allí los hizo entender el dicho señor Capitan con las lenguas a lo que venia, que habian de ser amigos de los cristiano, los cuales dichos caciques dijeron que eran contentos. y allí estuvo el señor Capitan con su real ocho dias, donde en estos ochos dias, no hacian sino venir muchos indios de paz, y traian mucha comida y algunos presentes de oro; y al cabo de los ocho dias, el señor Capitan partió de allí y fue más adelante a otro provincia que se dice Picara, la cual es muy grande provincia. Y entró por ella y la halló alzada, porque los indios habian huido de miedo; y dende a otros dos ó tres horas quel real estaba aposentado, vinieron ciertos indios con ciertas patenas de oro, y el señor Capitan les dijo, que fuesen a llamar a su cacique y le dijesen que no tuviese miedo: y se fueron. y otro día siguiente vinieron cuatro caciques de la dicha provincia, con mucha abtoridad, acompañados de muchos indios, y allí les habló el señor Capitan lo que solía hablar de ántes a otros caciques, y dijeron quellos querian ser su amigo y servir a los españoles. y les preguntó a los dichos caciques por otras provincias, y le dijeron cómo habia muchas provincias adelante muy ricas y de mucho oro; y que estaba cerca de allí otra provincia que se decia Pozo, que eran sus enemigos; y que fusen alá, y quellos les ayudarian contra ellos. Y el señor Capitan estuvo en esta provincia seis ó siete dias con su real, y a cabo de ellos partió para la provincia de Pozo.

En veinte y ocho de marzo del dicho año, el señor Capitan partió de la provincia de Picara la provincia de Pozo, y tardó en el camino una jornada. y esta provincia de Pozo es muy belicosa, que tiene guerra con todos los señores de la tierra, y tiene sus pueblos con unas lomas muy altas de gran fuerza, que no hay entrada sino es por parte de hácia la provincia de Picara, y por la otra parte la cerca el rio grande. y entró el señor Capitan el dicho dia en la dicha provincia, y ántes que entrasen, les salieron a rescibir de guerra más de cuatro mil indios de guerra, según se juzgó. y a la entrada del dicho pueblo peleaban los dichos indios con los españoles, echándoles dardos y tiraderas, y los españoles no les podian entrar, porque los indios les tenian tomado el alto, y los españoles estaban en una ladera. y quiriendo entralles, el señor Capitan iba en la delantera y metióse tanto en los indios, que le tiraron un dardo y le hicieron caer la lanza, y abaxándose para tomalla, estándola pidiendo a un soldado que sehalló conél, al tiempo de tomarla, le tiraron otro dardo de lo alto, que le pasaron las armas y le hirieron malamente en el costado de una cruel herida. En esto la otra gente de pié y de caballo, viendo aquello, rompieron por los indios y les ganaron el alto, y largaron ciertos perrosde presa que traian; 'pe los indios comenzaron a huir, y fueron tras dellos matando y derribando, de manera quel campo quedó por los españoles sin tner resistencia. y volvieron al señor Capitan y hallaron quelaherida que tenia era mortal, de lo cual no habia hombre en el real que no llorase, viendo tan gran desaste como habia subcedido. y lo aposentaron en una casa del cacique, y fue curado por dos cirujanos que allí habia, y se le hicieron los beneficios que convenian, y se confesó, y luego llamaron a mi el dicho escribano por que queria hacer testimonio, y lo hizo coo buen cristiano, y habia muchas opiniones diciendo, que no podría vivir. En esta provincia hallamos en las casas muchos almacenes de dardos y tiraderas y muchos ídolos en mucha cantidad. y allí estuvo el señor Capitan veinte dias curándose, y plugo a Dios que sanó de sus heridas; y en este medio tiempo vinieron algnos indios de paz y no se pudo hacer con ellos que viniesen los caciques de paz; mas de que evenian algunos indios de cuando en cuando. Y al cabo deste dicho tiempo, el señor Capitan se partió desta provincia para otra que estaba una jornada de allí, que se dice Pacura, y entró or ella, y le salió de paz los caciques y señores della sin haber recuentro ninguno; por que dijeron que querian ser amigos de los cristianos, y vinieron cuatro caciques de paz y trujeron mucha comida y algunos presentes de oro. En esta provincia estuvo el señor Capitan ocho dias, y desde allí envió al alferez suero de Nava con cierta gente de pié y de caballo, que volviese a la provincia de Pozo a dar una mano a aquellos indios, porqueni quedaban de paz ni de guerra. El cual fue, y los halló de guerra, y mató muchos dellos, y prendió a un cacique y a muchos indios y indias y los trujo a la provincia de Pacura donde el señor Capitan estaba esperando. y allí el señor Capitan habló al cacique y a la gente que venia conél presa, y les dijo que porque eran malos, y no querian ser amigos de los cristianos, el señor Capitan los soltó y envió a sus pueblos, porque le dijeron quellos serian buenos. y de allí preguntó a los señores de la tierra, de algunas provincias de Arma, y que era muy gran tierra; y que no fuésemos allá porque nos matarian a todos, porque era mucha gente. Y el señor Capitan determinó de ir con todo su ejército y el dia que partió, envió en la delantera un caballero, que se dice el comendado Hernan Rodriguez de Sosa, y otros caballeros, y luego tras delos iba la otra gente con el señor Capitan. En la entada desta provincia salieron de guerra a recibir a los españoles muchos indios, con armaduras de oro y coronas, y patenas que relucian tdo el campo; y allí tuvieron con ellso recuentro, demanera que les entraron y mataron muchos de los indios, de manera que el señor Capitan les ganó el pueblo y entró con su real, y se aposentó en él. Y estuvo en este primer pueblo dos dias, y tiró adelante con su real a otro ueblo, que estaba jnto a este, a á la entrada dél en una loma alta, salieron muchos indios de guerra con sus patenas y armaduras; y allí les entró el señor Capitan, que iba en la delantera, y mataron algunos indios y votaron a huir; y se aposentó el señor Capitan aquel dia en aquel pueblo. y Otro dia levantó el real y comenzó a ir por toda la provincia, y por el camino le salió toda la tierra de paz y con comida, y se fue a aposentar a una loma alta donde estaba una uena poblazón, y allí estuvo ocho dias aposentado; y le vinieron muchos caciques y indiso de paz y con presentes de oro y comida para los españoles. y desde allí se parescia otra poblazón muy grande, donde estaba el señor principal de toda la tierra; envió allá al comendador Hernan Rodriguez de Sosa, con gente de pié y de caballo, el cual en la entrada del pueblo le salieron a recibir de guerra cuatro ó cinco mil indios, todos con armaduras de oro; y allí pelearon valientemente y mataron muchos indios y les ganaron el pueblo; y enviaron a decir al señor Capitan lo que pasaba, y otro dia el señor Capitan con todo el real, partió para allá, donde halló el dicho comendador y a la otra gente. Estas provincias son de mucha poblazon, gente de guerra, y muy ricos de oro, y aquí en este pueblo reside el señor de la tiera, que se dice Maitama. y dende a dos dias quel señor Capitan estaba en el dicho pueblo, vinieron los dichos, indios con mucho oro de presente, y no hacian los dichos indios caso del oro, como si fuera yerro de Vizcaya. En este pueblo estuvo el señor Capitan sesenta y cuatro dias, y envió al comendado con cincuenta hombres de caballo y de pié, que fuesen descubriendo hasta en derecho de la provincia de Vuritica, y donde son las minas ricas, y supuese las poblazones y provincias que habia hasta allí, y demás desto descubriese una provincia que se dice Cenufana, donde hay noticia de muchas sepolturas y entierros de indios, con oro; de manera que viese si en la tierra que descubriese habia poblazones para fundar una cibdad. El dicho comendador se partió y anduo para allá, conla gente que llevó, cuarenta y cinco dias, donde halló tierra muy rica de oro y de grandes minas, aunque no mucha poblazón, y en el dicho viaje tuvo algunos recuentros con los indios de la tierra; y al cabo delos cuarenta y cinco dias, volvió con su gente, donde estaba el señor capitan, y allí se tomó su acuerdo donde se poblaria una cibdad, pues que habia mucha tierra y de poblazones. E fue acordado por el señor Capitan, que volviesen a descubrir las provincias de Quimbaya, y que vistas, se podría en el mejor término que pudiese ser. y ansi se levantó el real, y venimos por las provincias por donde habíamos ido, y nos salieron todos de paz. y desde la provincia de Carrrapa tomó e señor Capitan el camino con su ejércto para las rpovincias de Quimbaya; y llevó consigo muchos indios amigos, de la provincia de Carrapa, y en dos jornadas llegó al comienzo de la poblazon, y se aposentó en ciertos aposentos que halló; y otro dia adelante entrando por la poblazon fue con su real a otros aposentos, y allí es nido indios de paz, y envió cierta gente de pié y de caballo por la tierra, para que tomasen alguna gente para soltallo y decilles a los que venian. y otro dia volvió la dicha gente y trujeron un indio de abtoridad, porque no se pudo tomar más, y allí le habló el señor Capitan con las lenguas, lo que solia hablar a los caciques por donde habia andado, y le preguntó por los caciques de la tierra; y le dio por relacion que habia sesenta caciques, y los contó todos por sus nombres y pueblos. Y el señor Capitan le dijo que se fuese,é dijese a los caciques que viniesen a vello y que no tuviesen miedo. y otro día siguiente vinieron mucho caciques con mucha gente y con mucha comida, y cada no hacian sino venir y venir caciques y indios en mucha cantidad, y el señor Capitan les hablaba; diciéndoles que no tuviesen miedo, quél no venia a hacelles mal ni tomalles lo que tenian, sino a poblar una cibdad en nombre de S. M., y del dicho señor Gobernador, y habian de servir a los cristianos; y ansí decian que lo harian . y el señor Capitan envió a descubrir, al comendador hernan Rodriguez de Sosa, con cierta gente de a caballo y de pié, por la tierra a dentro a ver las poblazones; lo cual y no halló tanta cuanta quisiera, porque por allí era lo alto de las siernas. y vuelto que fue al dicho real, sabido que fue por el señor Capitan lo susodicho, mandó apercibir para otro dia mucha gente de pié y de caballo, y con ella envió al alférez suero de Nava, por otro camino hacia uso llanos, donde el dicho suero de Nava halló muy buenas poblazones, y le salieron de paz todos los indios de la tierra, y se aposentó en unos aposentos; y alli hubo dia que le vinieron a ver tres ó cuatro mil indios. y desde allí envió a ver desde unos altos si parescia adelante más poblazones; y la gente que fue a ello hallaron que adelante iba mucha tierra poblada, y se volvieron la nueva al dicho Alférez, el cual visto la grandeza de la tierra, envió seis de caballo a gran priesa a donde estaba el señor Capitan, a decirle, lo que pasaba. y se adelantó uno a pedille albrizas, y se las dio en joyas y en oro, que valian más de cuatrocientos peso; y hubo mucha alegria en toda la gente del real, por ver tanta tierra y tan buena, y salir de paz sin haber recuentro alguno.

Otro dia siguiente, el señor Capitan mandó alzar el real, y caminó donde estaba el Alférez, y jornada de dos dias anduvo en una, y llegado a los aposentos donde estaba el Alférez, llegó un indio con una carta quele enviaba un Capitan que habia venido a la cibdad de San Juan, en que le hacia saber, como por noticia de indios habian sabido como erapasado a las provincias de Quimbaya, y que no lo podian hacer, porque habia cinco meses que era partido el rio abajo por las provincias de Carrapa; y que si aquella carta viniese a su poder, que le hacia saber como habia venido por gobernador desta tierra el adelantado D. Pascual de Andagoya, y le habia enviado con cierta gente de a pié y de a caballo a tomar la posesión de la cibdad de San Juan, y la habia tomado en nombre del señor gobernador. D. Pascual de Andagoya, y le habia puesto el nombre la cibdad de San Juan, y le traia al señor Capitan provisiones de Capitan general de todas las cibdades que poblase y conquistase; y que si aquella le tomase, que luego a la hora le escribiese ó se viniese a ver con él. y vista la carta, el señor Capitan, otro dia de mañana, escribió con el mesmo indio respondiendo a la carta, y que le esperase ciertos dias, quél seria presto con él. El indio que la llevaba, segund despues paresció, no llevó la careta al dicho Capitan, que habia venido por el señor Adelantado; se volvió a la cibdad de Cali, donde estaba el señor Gobernador; y le dijo todo lo qe pasaba, y como no parescia el señor Capitan Jorge Robledo, ni su gente, de lo cual hubo mucho enojo el señor Gobernador.

El señor capitan Jorge Robledo, habiendo despachado el indio con la carta, como dicho es, alli le vinieron muchos caciques de paz y con mucha comida y presentes. y otro dia de mañana mandó levantar el real, y fue más adelante otra jornada por la poblazon que adelante parescia, y allí asentó su real; y los indios vinieron luego de paz en muca cantidad, y ordenó de fndar la cibdad. y cabalgó él y ciertos caballeros una legua de allí, en un llano que parescia, y fue acordado que allí fndase la cibdad, porque era muy conveniente para ello; y volvió a donde estaba el real. y otro dia de mañana mandó levantar él, y fuemos asentar el real dende se habia de fundar la dicha cibdad; y otro dia siguiente, el señor Capitan tomó consigo ciertos caballeros, y fue a donde habia de ser la plaza de la cibdad, y allí en un árbol grande hizo la fudación de la dicha cibdad y tomó la posesión, varas de justicia, y entregó la una a Suero de Nava, y la otra a Martin de Ariaga, eligió y nombró por alcaldes ordinarios y recibió dellos la solemnidad y juramento que de derecho se requeria; y lo pidió todo por testimonio a mi el dicho escribano; y luego nombró alguacil mayor a Alvaro de Mendoza, y le entregó la vara y hizo la solemnidad; y eligió y nombró ocho regidores, caballeros y personas honradas, los cuales ansí mismo hicieron la solemnidad y juramentos necesarios. y puso por nombre a la cibdad, la cibdad de Cartago, y a la iglesia mayor San Jorge, y hizo la traza de la cibdad, y la repartiólos olares a todos los vecinos y conquistadores.

Y otro dia siguiente, se hizo cabildo, en el cual se elegieron Procurador mayor y mayordomo de la cibdad, y allí eligió el dicho señor Capitan oficiales de S. M., para lo que convenia a la real hacienda de S. M. Otro dia siguiente mandó hacer cabildo, y estando en el dicho cabildo, dixo, como habia mucha necesidad de venir a verse con el señor Adelantado y Gobernador, que nuevamente habia venido a la tierra, para dalle cuenta de lo que habia hecho. y allí hubo contradiccones, que no viniese, sino que enviare cuatro ó cinco caballeros al señor Gobernador, y que con ellos escribiese; porque si iba el señor Capitan, quelos indios dela tierra se alzáran. Y estando en esto, llegó un indio con una carga al señor Capitan, que se la escribia Ruy Vanegas, que habia quedado por Capitan y Teniente en la cibdad de San juan en que lehacia saber todo lo que pasaba, cómo habia Gobernador nuevamente venido a la tierra, y que habia enviado a tomar la posesion de aquella cibdad, y quel señor gobernador tenia deseo de hacer muchas mercedes. y sobre que iria y enviaria, hobo muchos pareceres; finalmente, en quel señor Capitan viniese a la cibdad de Cali. Y para ello el señor Capitan tomó consigo seis ó siete de a caballo; y fue por el camino dela provincia de Irra, por donde primero pasó con su real, y allí, dia de Nuestra Señora de Agosto, pasamos el rio, y vinieron muchos indios a nos audar a pasar. y otro dia, a hora de comer, llegamos a la cibdad de San Juan, y allí le salieron a rescibir mucha gente de a caballo, y halló que con su absenciamucos caciques y su gente no venian a servir a los cristianos; y como supieron que el señor Capitan era venido, vinieron luego muchos caciques, de paz. y otro dia sigiente, antes de medio dia, el señor Capitan se partió para la cibdad de Cali a gran priesa, sin llevar consigo más de seis de caballo, y en siete dias llegó a la dicha cibdad. y antes que llegase, envió dos de a caballo al señor Gobernador, haciéndole saber su venida, y porquél venia mal dispuesto, se venia poco a poco. y sabido por el señor Gobernador la venida del señor Capitan, fe tanta el alegria que rescibió, que todos decian que nunca lo habian visto tan alegre; y mandó que ántes que llegase, le hiciesen en el camino dos ó tres banques, y se hicieron de mucha abundancia de comida. y ántes que llegasen a la cibdad, salieron muchos caballeros a rescibirlo, y se les hizo gran recibimiento, como si fuera el mismo Gobernador, y lo llevaron a Palacio, donde fue rescibido por el señor Gobernador muy bien, y lo abrazó muchas veces como si fuera su hijo, y le hizo muca cortesia, y le dio poder nuevamente de Capitan general de aquellas dos cibdades, y Teniente de Gobernador dellas y de todas las demás tierras muy ricas donde se podria poblar otras cibdades; y para ello y para pacificar las cibdades que tenia pobladas, le dio ochenta hombres de pié y de a caballo, para que llevase consigo. Finalmente, el señor Gobernador le dio sus poderes para aquelas pares, ansí como los tiene de S. M.; y el señor Capitan se partirá para allá de aquí a quince dias, poco más ó menos, segund se dice.

Que es fecha la dicha relacion en la cibdad de Cali, martes a doce dias del mes de Octubre de mil y quinientos y cuarenta años, y la hice de pedimento del dicho señor capitan Jorge Robledo. -Testigos que fueron resentes a la veer sacar, corregir y concertar con el dicho original: Alonso de villacreces y Juan de Bustamante, estantes en la dicha cibdad.

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