Воспоминание об открытии Гаспара Костаньи де Сосы. Memoria del descubrimiento que Gaspar Castaño de Sosa, hizo en el Nuevo México
Uncategorized March 11th, 2006
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En 11 del dicho vino un compañero al Teniente de Gobernador, pidiéndole fuese su merced servido de darles a algunos compañeros licencia para ir a tierra de paz, y el atrevimiento que para esto tomaba era por haberle oído, de que todos los que se quisiesen ir se fuesen, y el dicho Teniente le respondió que era verdad, que él lo había dicho, y de nuevo lo decía, que todos los que se quisiesen ir se fuesen, que a todos les daba licencia; porque antes permitiría quedarse solo y morir, que no dar lugar a cosas no dignas de hacer. Y así, visto la licencia que se les daba, no tuvo efecto la salida que pretendían los dichos, porque no hubo más de solos dos, que se quisiesen ir; porque si había algunos disgustados, visto la razón mucha que el dicho Teniente tenía, y la poca que en los que se quisieron ir había, se quedaron todos, y los dos con los demás sosegados, y muy conformes con el dicho Teniente, y acudían y acudieron a todo lo que se ofrecía, no acordándose de cosa.
Estando en este pueblo de Sancto Domingo, salió el Teniente de Gobernador en demanda de unas minas e pueblo, donde antes no había estado, y al cumplimiento dello llevó consigo a veinte compañeros, y andando tomando la posesión de los dichos pueblos, fue por entre unas sierras, donde halló dos pueblos despoblados de muy pocos días atrás, los cuales estaban despoblados respecto de que por guerra de otros habían dejado sus pueblos, como en efecto era, porque otros indios, que con nos iban, nos lo dieron a entender, e lo vimos claro ser así por las muestras de muchas muertes que había señales; había en ellos mucho maíz y frísol.
Destos dos pueblos arriba dichos, fuimos al Río Grande, donde nuestro Real y carretas estábamos alojados, y por la noticia que allí había, y en toda la tierra nos habían dado, que eran estos pueblos los que habían muerto los Padres, que años, dicen, habían andado por aquí. Y llegado que llegamos al primer pueblo, donde fuimos a salir, no quedó gente ninguna en él, y vimos, estando en este pueblo, que de la otra parte del río estaba, iba saliendo alguna gente dél, y para que no se saliese toda, mandó el dicho Teniente al Maese de campo y algunos soldados la fuesen a atajar; y así el dicho Teniente a todos los demás fueron al efecto, y se pasó el río, aunque venía de avenida, y se hizo volver parte de la gente que iba huyendo, aunque en el pueblo había cantidad; y así les aseguró el dicho Teniente a todos, y les dio a entender no se saliesen de sus casas, y ellos quedaron muy contentos. Y preguntándoles por qué los deste otro pueblo se habían huido, todos respondieron que del miedo, porque habían muerto a los Padres; y así les dio a entender que no tenían para qué huir, y envió luego a llamar con algunos indios deste pueblo. Y se tomó en este pueblo posesión en nombre de Su Majestad, nombrose gobernador, alcaldes y alguacil, arbolose cruz alta con las solemnidades atrás referidas, y así se fue el dicho Teniente a otro pueblo, que estaba deste un cuarto de legua, y halló muy poca gente en él, porque se había huido con miedo, y así tornamos a pasar el río, y vinimos a dormir al pueblo, que se halló despoblado. Estaban a vista destos pueblos, y a la orilla del río, catorce pueblos, y de la mayor parte dellos decían los indios que se había ido la gente de miedo a la sierra y a otros pueblos.
El otro día, visto por el Teniente de Gobernador los dichos pueblos, el alteración que en la gente había, por el miedo de lo que habían hecho, determinó de enviar de allí la mayor parte de sus compañeros al Real, como en efecto lo hizo, que estaba de allí cinco o seis leguas, y él se quedó con Martín de Salazar, Juan Destrada, Diego de Biruega, Juan Sánchez, Diego Díaz, Andrés Pérez de Verlanga, Juan de Contreras, por ver si con esta poca gente los indios perdiesen el miedo, y asegurasen y se estuviesen en sus casas. Y al cumplimiento dello, se fue el Maese de campo al Real, y el dicho Teniente se quedó con estos cinco compañeros; yendo con ellos el río arriba, fue a cuatro pueblos, y los halló todos despoblados, salvo el uno dellos, que había obra de cincuenta personas, a lo que parecía, y a estos aseguró e regaló e dio algunas cosillas, y que fuese a llamar a toda la gente; y así en este ínter, pasó a la otra parte del río, donde había los demás pueblos, y algunos dellos estaban poblados, y otros con poca gente, regalándoles y asegurando a todos. En manera que hizo volver muy gran cantidad de gente a los dichos pueblos, y les regalaba el dicho Teniente con mucho amor, tanto que se aseguraban mucho, dándoles a entender que no les habían de hacer daño ninguno; y a esta causa, víamos venir de los campos a los pueblos muy gran cantidad de gente. Dormimos en un pueblo pequeño, que estaba en el medio de todos estos, aunque con gran recelo e vela, por no ser nos más de seis, y esto también fue gran causa de asegurarlos, viendo que la mayor parte de la gente se había ido e no había quedado más del dicho Teniente con los cinco compañeros arriba declarados.
Tags: carta, ensayo, memorias, MEXICO, nota, piezaRelated posts
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