Воспоминание об открытии Гаспара Костаньи де Сосы. Memoria del descubrimiento que Gaspar Castaño de Sosa, hizo en el Nuevo México
Uncategorized March 11th, 2006
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En 9 del dicho salimos deste paraje, e fuimos a dormir al río Bravo, donde se estuvo muchos días aguardando a Francisco Salgado y Manuel de Mederos, y a otros muchos compañeros que se aguardaban con la respuesta del señor Visorrey; porque esta orden llevaba del Teniente de Gobernador, que les había de venir aguardando hasta el dicho río Bravo, con la razón e respuesta de la voluntad del señor Visorrey, porque a esto los envió el dicho Teniente a la ciudad de México. E visto la mucha tardanza que los dichos hacían, mandó el dicho Teniente de Gobernador, mandó medir todo el maíz e trigo, para saber el bastimento que tenían, e no se hallaron más de cient hanegas de bastimento, causa de que el dicho Teniente recibió mucha pena, por entender había más bastimentos. Y la falta que en ello hubo, fue de no se haber dado por orden y cuenta, por venir con carretas como era de Juan Pérez de los Ríos, no porque el dicho Teniente no le hubiese dicho muchos días atrás que se diese a todos ración; y el dicho Juan Pérez le respondió en diversas veces que su gente no ha de comer por ración, y así, por darle gusto, no le hizo hacer que se diese ración. Y luego que se midió el dicho maíz e trigo, mandó el dicho Teniente que se entregase por medida en cada carreta, para que diese cuenta de las hanegas que se le entregasen, e mandó que de allí adelante se diese un almud a cada persona para una semana, y así se hizo. Y estando en este dicho paraje, viendo la tardanza de los dichos Salgado y Mederos y de los demás, y el poco bastimento, determinó el dicho Teniente de Gobernador proseguir su viaje, y procurando la derrota que habían de llevar en su viaje, hobo muchos pareceres de todos sus compañeros, diferentes del suyo, salvo el capitán Cristóbal de Heredia, Francisco López de Recalde, y Martín de Zalazar, y Juan de Carbajal, que era que se buscase el río Salado. Y así, el dicho Teniente de Gobernador, procuró e mandó al dicho capitán Cristóbal de Heredia que se buscase el dicho río Salado, y al cumplimiento dello, salió Juan Pérez de los Ríos con algunos compañeros en demanda del dicho río, e no pudieron hallarlo por respeto de la mala tierra que hacía en su redondez. E se volvió con noticia de otro río, diciendo que aquel río se podía llevar, aunque sería con mucho trabajo, por la malicia de la tierra que había en la redondez del dicho río, porque se había de ir muy apartado dél, y que para entrar en él, la caballada y boyada pasaría mucho detrimento, por la causa de la mucha piedra que había. No satisfecho el dicho Teniente de Gobernador del dicho río o camino, envió segunda vez a ciertos compañeros, e sólo a dos de su compañía, fuesen a descubrir otro río más adelante, porque si era el que había de llevar. E los dichos soldados llegaron al río donde había llegado Juan Pérez de los Ríos con los demás compañeros, e se volvieron diciendo que no se podía pasar por allí por ningún caso, de que el dicho Teniente recibió harta pena, por entender aquel era su viaje y camino; y por estar muy indispuesto y con muy poca salud de su persona, no iba personalmente a lo que tanto deseaba saber e ver. Envió tercera vez al capitán Cristóbal de Heredia, que fuese a descubrir este río Salado, y él, al cumplimiento Bello, salió y llevó en su compañía a Juan Rodríguez Nieto y a Juan de Contreras y a Pedro Flores, el cual salió en demanda del dicho río Salado, y llegó al río que estaba descubierto, y halló paso en el dicho río para poder pasar las carretas; porque hasta entonces no se había hallado. Y descubierto el dicho paso, fue atravesando aquella lomería que había hasta el río Bravo, y llegó al dicho río Bravo; y se volvió al dicho Real, diciendo que por allí podíamos pasar y ir atravesando al río Salado. Y visto por el dicho capitán Cristóbal de Heredia traía descubierto el camino, se holgó mucho, aunque todos los demás eran de diferente parecer, como atrás se ha dicho.
En 1.º de octubre mandó el dicho Teniente de Gobernador al dicho capitán Cristóbal de Heredia hiciese apercibimiento a todo el Real que saliese al cumplimiento de su viaje, lo cual él lo hizo; y estando para salir, hubo hartas diferencias, qué camino llevarían; y visto el dicho Capitán, se llegó al dicho Teniente, qué derrota y camino habían de llevar, y él le dijo que hiciese enderezar al río Salado y guiase a él; y así al cumplimiento dello, lo hizo el capitán Cristóbal de Heredia, y fuimos a dormir a una cañada, donde se halló agua en lajas2.
En 2 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a dormir al río de las Lajas, e lo pasamos con harto trabajo.
El 4 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a dormir a una cañada, donde se halló mucha agua.
A 7 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a dormir a una quebrada honda, en demanda del río Salado.
A 6 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a dormir a unas encinillas, donde se halló mucha agua.
A 7 del dicho salimos deste paraje en demanda del río Salado; envió el capitán Cristóbal de Heredia a descubrir el dicho río Salado, que era el que se procuraba para nuestro viaje. Y fue al dicho electo Juan de Carbajal, Martín de Salazar, Domingo de Santistevan y Blas Martínez de Mederos, descubrieron el dicho río Salado, de que recibieron mucho contento; y volvió Domingo de Santistevan a pedir albricias, que ya dejaba el río descubierto él y sus compañeros, mas que no podía entrar en él por haber mucha peña tajada y quebradas. Y ansí fuimos a dormir a una cañada, donde había una poca de agua para la gente, y la boyada y caballada volvió atrás; y procurando por todos medios entrar en el dicho río, no se pudo entrar, causa de dejarlo y volvernos a buscar el otro que habíamos dejado atrás. Se salió el capitán Cristóbal de Heredia a ver el río si estaba lejos de nos, lo cual salió y dio con él, como tres leguas donde estábamos parados.
A 9 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a dormir una legua del río de las Lajas.
A 11 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a parar en unas sabanas sin agua.
A 12 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a dormir a unas lomas, donde se halló una roca de agua, y procurándose si el río de las Lajas, no se hallaba, respecto de que se acabó allí; y visto esto, se volvió la boyada e caballada atrás al dicho río, y se volvió a procurar con mucha instancia el dicho río Salado, y fue en su demanda Salazar y Diego Díez de Verlanda, y Cristóbal Martín. Y como tres o cuatro leguas de allí tornaron a dar con el río Salado, e volviendo al Real, dijeron que no se podía tomar el río; e con todo esto procuramos proseguir nuestro viaje, y fue servido Dios que saliendo deste paraje, llovió un aguacero, que fue enviado por el Señor para nuestro socorro, y confiados de que Dios lo había de proveer, conocemos que usó de misericordia con nosotros.
A 14 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a dormir a donde se dio la comisión a Cristóbal de Heredia, de maese de campo. Y en este paraje el Teniente de Gobernador, visto que el viaje se iba alargando, procuró de quitar e quitó que no se diese a cada persona más de medio almud3 de trigo o de maíz para cada semana; y por ser poca ración, quiso mercar a Juan Pérez de los Ríos algunos bueyes para matar, para repartir con su campo Real, y tratando con Juan Pérez de los Ríos que se los vendiese, visto la necesidad que había, el dicho respondió que no vendería buey ninguno, que para esta necesidad, si el dicho Teniente de Gobernador quisiese bueyes, que todos ellos estaban allí, y dellos hizo ofrecimiento al Rey nuestro señor y a él en su nombre; y así lo hizo, y el dicho Teniente lo recibió por tal. Luego en continente mandó saber toda la gente que había, y se hallaron ciento y setenta y más personas, y mandó que se diesen a libra y media de vaca a cada persona cada día, y así se pasaron con la ración atrás referida; y se iba por aquí haciendo barbacoa de maseal4 para sufrir la falta que había.
En 16 del dicho salimos deste paraje, y fuimos a dormir a las Lajas, a donde nos llovió un aguacero que fue de mucho efecto respecto de no poderse tomar el río, y se hicieron aquí muchas barbacoas de maseal.
En 17 del dicho fuimos a dormir a la cañada donde se perdió Alonso Xáimes y Ponce.
Tags: carta, ensayo, memorias, MEXICO, nota, piezaRelated posts
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