Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33


Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (18 votes, average: 2.44 out of 5)
Loading ... Loading ...
| 110 views

/p>

En once del dicho vino un compañero al Teniente de Gobernador, pidiéndole fuese su merced servido de darles a algunos compañeros licencia, para se ir a tierra de paz; y el atrevimiento que para esto tomaba era por haberles oído de que todos los que se quisiesen ir se fuesen, y el dicho Teniente les respondió que era verdad que él lo había dicho, y de nuevo lo decía, que todos los que quisiesen ir se fuesen, que a todos les daba licencia, porque antes permitiría quedarse solo y morir, que no dar lugar a cosas no dignas de hacer; y así visto la licencia que les daba no tuvo efeto la salida que pretendían los dichos, porque no hubo más de soldados que se quisiesen ir, porque si había algunos disgustados, visto la razón mucha que el dicho Gobernador tenía y la poca que en estos que se quisieron ir, había, se quedaron todos y los dichos con los demás sosegados y muy conformes con el dicho Teniente, y acudían y acudieron a todo lo que se ofrecía, no acordándose de cosa; estando en este pueblo de Santo Domingo salió el Teniente de Gobernador en demanda de unas minas e pueblo donde este no había estado, y al cumplimiento dello llevó consigo a veinte compañeros; y andando tomando la posesión de los dichos pueblos, fue por entre unas sierras donde halló dos pueblos despoblados de muy pocos días atrás, los cuales estaban despoblados, respeto de que por guerra de otros habían dejado sus pueblos, como en efeto era, porque otros indios que con nos iban nos lo dieron a entender, e lo vimos claro ser así, por las muestras de muchos muertos que había señales; había en ellos mucho maíz y frísol.

De estos dos pueblos, arriba dichos, fuimos al río grande donde nuestro Real y carretas estábamos alojados, y por lo que allí había y en toda la tierra nos habían dado; que eran estos pueblos los que habían muerto los padres que a nos dijeron, habían andado por aquí; y llegado que llegamos al primer pueblo donde fuimos, a salir, no quedó ninguna en él, y vimos estando en este pueblo, que de la otra parte del río estaba, iba saliendo alguna parte dél, y para que no se saliese todo, mandó el dicho Teniente al Maese de Campo y a algunos soldados la fuesen ir atajar; y así el dicho Teniente e todos los demás fueron al efeto, y se pasó el río, aunque venía de avenida, y se hizo volver parte de la gente que iban huyendo, aunque en el pueblo había cantidad; y así lo aseguró el dicho Teniente a todos, y les dio a entender no se saliesen de sus casas, y ellos quedaron muy contentos y preguntándoles por qué los deste dicho pueblo se habían huido, les dijo que del miedo, porque habían muerto a los padres, y así les dio a entender que no tenían para qué huir, y envió luego a llamarlos con algunos indios deste pueblo, y se tomó en este pueblo posesión, en nombre de Su Majestad; nombrose gobernador y alcalde y alguacil; arbolose cruz alta con las solemnidades atrás referidas; y así se fue el dicho Teniente a otro pueblo que estaba deste un cuarto de legua, y halló muy poca gente en él porque se había huido con miedo; y así tornamos a pasar el río y venimos a dormir al pueblo que se halló despoblado; estaban a vista deste pueblo y a la orilla del río catorce pueblos, y de la mayor parte dellos decían los indios que se había huido la gente, de miedo, a la sierra y a otros pueblos.

El otro día, visto por el Teniente de Gobernador los dichos pueblos e la alteración que en la gente había por el miedo de lo que habían hecho, determinó de enviar de allí la mayor parte de sus compañeros al Real, como en efeto, que estaba de allí cinco o seis leguas, y él se quedó con Martín de Salazar, Joan de Estrada, Diego de Viruega, Joan Sánchez, Diego Díaz, Andrez Pérez de Berlanga, Joan de Contreras, por ver si con esta poca de gente los indios perdiesen el miedo, y asegurarse y se estuviesen en sus casas; y al cumplimiento dello se fue al Maese de Campo, al Real, y el dicho Teniente se quedó con estos cinco compañeros; yendo con ellos el río arriba, fue a cuatro pueblos y los halló todos despoblados, salió él uno dellos que cabría obra de cincuenta personas, a lo que parecía, y al efeto aseguró e regaló, e dio algunas cosillas, y que fuese a llamar a toda la gente; y así en este ínter pasó a la otra parte del río donde había los demás pueblos, y algunos dellos estaban poblados, y otros con poca gente, regalándoles y asegurando a todos en manera que hizo volver muy gran cantidad de gente a los dichos pueblos, y les regalaba el dicho Teniente con mucho amor, tanto que se aseguraban mucho, dándoles a entender que no les habían de hacer daño ninguno; y a esta causa, víamos venir de los campos a los pueblos muy gran cantidad de gente; dormimos en el pueblo pequeño que estaba en el medio de todos estos, aunque con gran recelo e vela por no ser nos más de seis; y esto también fue gran causa de asegurarlos, viendo que la más parte de la gente se había ido e no había quedado más e el dicho Teniente con los cinco compañeros, arriba declarados.

El otro día salimos deste pueblo y fuimos a otro pueblo, donde el Teniente de Gobernador dijo que se iba y que no tuviesen miedo, y que llamasen las gentes e los pueblos donde se había entendido habían muerto a los padres; y así nos fuimos al último pueblo que estaba desta parte; era un pueblo grande y con mucha gente, fuimos dellos bien recebidos, e nombrose gobernador y alcalde en nombre de Su Majestad; arbolose cruz alta, y hecho esto nos fuimos nuestro camino a nuestro Real, y llegado e un pueblo que estaba una legua del Real, al salir dél se topó un indio capitán deste pueblo, y traía en el seno una manzana de plata de un cáliz, y en este punto dijeron indios que habían venido muchos españoles demás de los que habían, de que todos nos holgamos mucho; y así al indio que había el Teniente hallado la manzana del cáliz, mandó a un soldado que lo llevase por delante; yendo más adelante encontramos a Joan de Carvajal, Josepe Rodríguez y Francisco de Mancha, los cuales venían a llamar al Teniente de Gobernador, porque había llegado el capitán Joan Morlete con cincuenta hombres, de que el dicho Teniente les preguntó quiénes eran, e fueron los dichos nombrando la más parte dellos, y de muchos que el Teniente de Gobernador aguardaba por haberlos inviado a tierra de paz, no venía ninguno dellos, de que en alguna manera quedó suspenso, aunque no lo dio a entender por no venir ninguna de las más importantes que él esperaba; y esto sobre tarde, mandó que todos fuesen galopeando por entrar de día en el pueblo donde tenía su campo, todo dentro del pueblo; no pudimos entender del dicho Teniente, e los que con él íbamos, cosa alguna más de la dicha; yendo más adelante tuvo aviso de que no entrase en el pueblo ni fuese a él dicho Teniente, porque el dicho capitán Joan Morlete con los demás sus compañeros, le venían a prender; y entender el caso, dijo que no le dijesen nada, que si le venían a prender que fuese muy enhorabuena, que él estaba en servicio de Su Majestad y con poderes muy bastantes que para ello tenía; y que si la voluntad del Rey era esa, que él dello estaba muy contento; y así se fue a más priesa de la que traía por no entrar de noche; y llegado que fue, se fue por un lado de la plaza del dicho pueblo, y el capitán Joan Morlete, en medio della e pasando a las de su alojamiento, se saludaron; y habiéndose apeado, se vino adonde el dicho capitán Joan Morlete e su gente estaba; y el dicho Capitán, viendo venir al dicho Teniente, se fue a él con toda su gente, junta en un cuerpo, e se saludaron e abrazaron el uno al otro, y otros muchos amigos que había del dicho Teniente, por el consiguiente le abrazaron; e sosegado esto, el dicho capitán Morlete echó la mano en una faltriquera, y sacando una provisión Real, y dijo que él venía por mandado de Su Majestad y del señor don Luis de Velasco, visorrey, y en su nombre, al cumplimiento de la provisión real; y así la leyó de verbo a verbo; y el dicho Teniente, oyendo leer la provisión, y acabado de leerla, el dicho capitán le dijo al dicho Teniente de Gobernador se diese por preso, y él le respondió que fuese muy enhorabuena, pues que la voluntad de Su Majestad era esa, que él estaba muy subjeto a sus mandamientos; y así se fueron todos a las tiendas, y el dicho capitán Joan Morlete le mandó echar unos grillos, a los cuales el dicho Teniente estuvo muy obediente a todo ello; e luego le leyeron otras provisiones tocantes a su provisión, y él dijo que todas las obedecía como de su Rey e señor; e las tomó y puso sobre su cabeza, y las besó delante de todo el campo del dicho Joan Morlete y suyo, de que todos, los unos y los otros, se holgaron en extremo de ver la mucha humildad y obediencia que el dicho Teniente de Gobernador tuvo; y visto por el dicho capitán Joan Morlete la humildad del dicho Gaspar Castaño, y le regaló y regalaba su persona conforme su calidad y su merecimiento, de que todos los del un campo y otro se holgaban de todo lo dicho.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , ,

Related posts

Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33


  • Сообщение о путешествии Капитана Хорхе Робледо в провинции Ансерма и Кимбайя. RELACION DEL VIAJE DEL CAPITAN JORGE ROBLEDO A LAS PROVINCIAS DE ANCERMA Y QUIMBAYA
  • Рубен Дарио. Уитцилопоцтли. Мексеканская легенда. Rubén Darío. Huitzilopoxtli. Leyenda mexicana
  • Официальный текст “Рекеримьенто” Франсиско Писарро для завоевания Перу. Texto oficial del “Requerimiento” de Francisco Pizarro para la Conquista del Perú (1533)
  • Луис Киньонес де Бенавенте. Интермедия о маленькой девочке. Luis Quiñones de Benavente. Entremés de la niña
  • Луис Киньонес де Бенавенте. Интермедия о маленькой девочке. Luis Quiñones de Benavente. Entremés de la niña

  • Leave a Comment

    You must be logged in to post a comment.


    Copyright by Blok.NOT 2005 - 2008

    XML-Sitemap