Skip to content

Хуан Руис де Аларкон и Мендоса. Немой симулянт. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. EL DESDICHADO EN FINGIR


105 views | Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

PERSIO: Tristán, hoy has de mostrar
cuánto por amarme pones.
TRISTÁN: Aunque muera, serán nones.
PRÍNCIPE: Caso digno de admirar.
JUSTINO: Veinte años que han pasado
sin vello, cosa es bien clara
que la imagen de su cara
en mi memoria han borrado;
y también como ha crecido
de niño a hombre en la ausencia,
de los dos la competencia
determinar no he podido.
PRÍNCIPE: Es atrevimiento extraño
de uno de los dos.

CLAUDIO habla aparte con el PRÍNCIPE

CLAUDIO: Señor,
este hombre tiene amor
a Ardenia, si no me engaño;
que mil veces lo he encontrado
paseando por aquí;
y aunque antes nunca entendí
esto que te he declarado,
con lo que hemos visto agora
mi cierta sospecha crece.
PRÍNCIPE: Y pues ella me aborrece,
¿quién duda que a éste adora?
Eso, Claudio, que has pensado
es muy fácil de creer,
que es galán, ella mujer,
ciego amor, yo desdichado.
¿Qué haré, que estoy sin seso?
Estoy por darle la muerte.
CLAUDIO: Yo temo que desa suerte
se empeore este suceso;
Que obligarás de este modo
a Ardenia, si lo ha querido,
a decir que es su marido,
y perderásla del todo.
PRÍNCIPE: Claudio, aconséjame pues.
CLAUDIO: Escucha mí pensamiento.

A INéS

ARSENO: Que haré su mandamiento
Responde a mi Ardenia, Inés.
SANCHO: Inés, por ti me he perdido.
PRÍNCIPE: Cuádrame tu parecer.

Vase CLAUDIO

JUSTINO: Fácil es, señor, saber
duál de los dos ha mentido.
PRÍNCIPE: Eso está ya declarado;
que el que esta noche llegó
he visto otras veces yo
en corte, y me han informado
de que es un loco de atar.
Y así del remedio dél
trato.

Sale CLAUDIO con un cordel

CLAUDIO: Aquí tienes cordel.
TRISTÁN: Tormento nos quieren dar.
PRÍNCIPE: Atad a ese loco presto.
ARSENO: ¡A mí! ¿Por qué tal rigor?
Advertid, padre y señor,
Que soy vuestro hijo Arnesto.
PRÍNCIPE: ¡Mirad si su tema dura!
SANCHO: ¡Arnesto, de esta manera

Atan a ARSENO

nunca de Roma viniera
para tanta desventura!
PRÍNCIPE: ¿Quién es éste?
TRISTÁN: Su crïado.
PRÍNCIPE: ¡Triste dél! Ataldo presto.
CLAUDIO: De su amo, según esto,
la enfermedad le ha tocado.
TRISTÁN: Señor, pues ves lo que pasa,
pon tu barba a remojar.
PRÍNCIPE: Estos dos has de llevar
y entregarlos en la casa
de los locos. El cuidado
encarga de su salud.
TRISTÁN: ¡Qué cristiandad! ¡Qué virtud!

A CLAUDIO

PRÍNCIPE: Escucha.
ARDENIA: (Aún me he consolado Aparte
Pues va donde le veré
y hacerle podré regalo.
PRÍNCIPE: Un saco muy roto y malo
haz que a éste se le dé,
y que lo pongan en parte
que todo el mundo lo vea,
porque esto en Ardenia sea
a que lo aborrezca parte.
CLAUDIO: Haré tu mandado. Andad.
ARSENO: Príncipe, un agravio tal
no es de tu pecho real;
mas valdrá al fin la verdad.

CLAUDIO y algunos criados del PRÍNCIPE se
llevan a ARSENO y SANCHO

PRÍNCIPE: Arnesto, vedme mañana;
que esta noche pensaré
algo que daros, con que
regaléis a vuestra hermana.
PERSIO: El cielo guarde, señor,
vuestra mano liberal.
JUSTINO: Es al fin mano real.
PERSIO: (El a Ardenia tiene amor.) Aparte
PRÍNCIPE: Quedad, Ardenia, con Dios,
y del hermano gocéis
los años que merecéis.

Vase

ARDENIA: Para serviros a vos.
PERSIO: (En celos quedo abrasado.) Aparte
JUSTINO: Entraos, Arnesto, a acostar,.

ARDENIA: Inés, venme a desnudar.
TRISTÁN: (De buena hemos escapado. Aparte

Vanse

FIN DEL ACTO PRIMERO
________________________________________
ACTO SEGUNDO
________________________________________

Sale PEREA, y luego, CELIA

PEREA: ¡Jesús! ¿Quién creyera tal?
¡Ah pobres enamorados!
¡Cuán ciegos y despeñados
buscan el último mal!

Sale CELIA

CELIA: Perea, ¿de dónde bueno?
¿Qué hay de nuevo? ¿Habéis corrido
la ciudad? ¿Habéis tenido
rastro del traidor Arseno?
PEREA: Con razón lo habéis llamado
rastro, porque aunque lo hallé
a él mismo, de lo que fue
el rastro sólo ha quedado.
CELIA: Hablad claro.
PEREA: Ya me aclaro.
Digo que sé donde está
Arseno.
CELIA: Decildo ya.
PEREA: No sin causa me reparo,
Porque no son muy sabrosas
las nuevas que dél he hallado.
CELIA: Pues ¿qué son? ¿Hase casado?
PEREA: No más que con dos esposas.
CELIA: ¿Dos?
PEREA: Y está con ellas preso.
CELIA: ¿Luego no soy sola yo
a la que Arseno engañó?
PEREA: ¡Qué bien lo entendéis! No es eso.
CELIA: Pues ¿qué? No lo dilatéis.
PEREA: Sosegad el pecho inquieto;
que donde está, yo os prometo
que seguro lo tenéis.
CELIA: ¿Está muerto?
PEREA: Vivo y fuerte
Está; no es ése su mal,
mas otro tan general
a todos como la muerte.
CELIA: ¡Qué flema, viejo, tenéis,
cuando cólera rebozo!
¡Oh, muera yo con un mozo!
PEREA: Y aún con él vivir querréis.
CELIA: No quiero saberlo ya.
Idos de aquí. ¡Qué pesado!
PEREA: Ya lo digo, aunque forzado.
Arseno, señora, está
adonde cuantos nacieron
son llamados con razón,
y los escogidos son
los que menos merecieron;
y estos escogidos pocos
son en serlo desdichados,
Porque viven encerrados
en la casa de los locos.
CELIA: ¿Agora estamos en eso?
PEREA: Y en eso está Arseno agora.
CELIA: ¿Estáis sin seso?
PEREA: Señora,
bien pudiera estar sin seso,
pues que vi sin él a Arseno,
de tosco sayal vestido,
tras una reja oprimido,
todo de prisiones lleno.
CELIA: ¿Qué decís?
PEREA: La verdad digo.
CELIA: ¿Burlaisos?
PEREA: No, por San Pablo.
Cuando en cosas graves hablo,
¿suelo burlarme contigo?
CELIA: ¡Oh mal haya el que escribió,
Arseno, el papel que ha sido
la causa de haber perdido
vos el seso, y a vos yo!
Salió de mi casa Arseno
lleno de rabia y pesar;
debióse el triste de andar
toda la noche al sereno;
y de celos del suceso
del papel, de no dormir,
de imaginar y sentir,
perdió el desdichado el seso.
¡Mal haya tanto celar!
¡Ay de ti y ay de mí triste!
Mas mira bien si lo viste;
que te pudiste engañar.
PEREA: En vano remedios pones.
No me engañé; porque allí
también a Sanchillo vi
con su saco y sus prisiones.
CELIA: ¿Qué hay en mi mal que no crea?
¿Puedo yo velle y hablalle?
PEREA: Tan cerca está de la calle,
que nadie sin que lo vea
por ella podrá pasar;
que yo por eso lo vi,
que pasando por allí,
acaso volví a mirar.
CELIA: ¿Cómo me detengo tanto?
Vamos, dadme el manto luego.
PEREA: ¡Ved si tiene tasa el fuego!
CELIA: ¡Hola! Acabad. Ese manto.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.
Blok.NOT has prevented 0 attacks.