SANCHO: Lee algunos versos más.
Lee
ARSENO: “En seis meses que ha no más
que Dios me trajo a esta tierra. . .”
SANCHO: Señor, el caso he entendido.
allá dejaste el papel.
Y éste tomaste por él.
ARSENO: Eso lo cierto habrá sido.
SANCHO: No importa, pues diestro estás
en la traza que traía.
ARSENO: Lo postrero no sabía,
que es lo que estimaba más.
CELIA: (¡Qué consultas! ¡Qué debates!) Aparte
ARSENO: Amigo Sancho, ¿qué haremos
para que el papel hallemos?
SANCHO: ¿Es hora que de eso trates?
CELIA: (Ya no lo puedo sufrir.) Aparte
Sale CELIA y se dirige a Arseno
Traidor, ¿son éstas las horas
en que rezas y en que adoras?
Quítale el papel
ARSENO: ¿Vuélvesme ya a perseguir?
CELIA: He de leer el papel,
o la vida ha de costarme.
ARSENO: Si con eso has de dejarme,
toma y abrásate en él.
¿Pensabas que era billete
de dama?
CELIA: Yo lo veré.
SANCHO: Sin razón tu enojo fue.
CELIA: ¿Osaís hablarme, alcahuete?
Lee
“Oid, amigo Montano,
los sucesos de un poeta.
En seis meses que ha no más
que Dios me trajo a esta tierra.
Libre y descuidado andaba,
Cuando en Dios y en hora buena
Con una dama encontré. . .”
Arseno, ¿qué dama es ésta?
ARSENO: El papel lo dirá. Lee.
Lee
CELIA: “De buen talle, cara y prendas.
Al fin, toda me agradó.”
Y tú, di, ¿agradaste a ella?
ARSENO: El papel lo dirá. Lee.
Lee
CELIA: “Informéme de quién era. . .”
Yo juro que no te quede,
Arseno, por diligencia.
“Y que era doncella supe. . .”
¿Qué se te da que lo sea?
Dále, como a mí, palabra.
ARSENO: Celia, por Dios, que estás necia.
¿Cómo sabes que soy yo
de quien este papel reza?
CELIA: El papel lo dirá. Leo.
“Y que era su nombre Celia.”
ARSENO: ¿Cómo?
CELIA: ¡Pues ya anda mi nombre
en coplas, señor! ¿No vieras
que habiendo de ser tu esposa,
es bien que buen nombre tenga?
ARSENO: ¿No hay más Celias que tú?
CELIA: No,
para Arseno no hay más Celias;
y concurren muchas cosas
para que negar no puedas.
Habla SANCHO aparte a ARSENO
SANCHO: Señor, ¿qué puede ser esto?
ARSENO: Un confuso mar me anega.
Lee
CELIA: “Sabe Dios que temblé todo
a la palabra doncella;
mas al fin acometí,
que mi antigua maña es ésta.”
Habla ARSENO aparte a SANCHO
ARSENO: Sancho amigo, vive Dios,
que este papel es de Ardenia,
que ha sabido ya esta historia,
y así la venganza ordena.
Lee
CELIA: “Fui admitido, entré en su casa,
rica, adornada y compuesta.
ra su guarda una tía,
Julia en nombre, en años vieja.”
¿Hay más Celias que yo, Arseno?
¿Cómo agora no lo niegas?
¿No reza de ti el papel?
ARSENO: (¡Que así me castigue Ardenia!) Aparte
Lee
CELIA: “Era una vieja Creusa
lo que llaman de honor dueña,
criadas Celia y Dorísta,
y el escudero Perea,
un gato manso de Roma
y una perrilla faldera.”
¿También era fuerza darle
cuenta de estas menudencias?
ARSENO: (¿Quién tan por menor habrá Aparte
informado de esto a Ardenia?)
Lee
CELIA: “A pocos días y lances
Amor a los dos concierta
a futuro casamiento:
¿Qué no hará quien desea?”
¿De manera que el deseo
de gozarme os hizo fuerza,
y no el merecerlo yo?
ARSENO: (¡Que Ardenia esto también sepa!) Aparte
Lee
CELIA: “Dímonos los dos palabras,
que son no costosas prendas,
y para engañar las bobas,
industriosas alcahuetas.”
¡Bien descubrís vuestro pecho!
¿Y vos me vendéis nobleza?
Al fin, ¿que habéis de engañarme?
No ha de ser de esa manera;
que hay Dios, leyes y justicia.
ARSENO: (¿Quién no pierde la paciencia?) Aparte
CELIA: ¿Este pago dan los hombres
Tras de tantas obras buenas?
¿De esto sirve el regalaros
con mi casa y con mi hacienda?
Si mi honor os entregara,
¡buena quedara de necia!
ARSENO: ¿No dice más el papel?
CELIA: Sí dice; pero ¿qué enmienda
puede tener lo que ha dicho?
Quítale el papel ARSENO y lee
ARSENO: Deja que todo lo lea;
Que estoy loco, y quiero ver
Qué es lo que en el fin se encierra. . .
(Que por firma de su amor Aparte
Estimar me mandó Ardenia.)
Lee
“Al fin, sobre mi palabra
me dio, lo que llaman ellas
su honra, y lo que solemos
llamar la flor los poetas.”
¡Yo, Celia, no te he gozado!
Esto de otro dueño reza.
CELIA: En lo que mi queja fundo
¿quieres fundar tu defensa?
Si te alabas sin gozarme,
si me gozaras, ¿qué hicieras?
ARSENO: Bien lo riñes. Mas aguarda;
que va adelante la letra.
Lee
“En habiéndole gozado,
conocí la diferencia
que hay del dudoso deseo
a la posesión quieta.
Canseme, y a pocos días
;a dejé burlada y necia.”
¡Yo, Celia, no te he dejado!
CELIA: Escribes lo que hacer piensas.
Lee
ARSENO: “Y para vivir seguro
de que me siga y me prenda,
me he mudado el propio nombre.”
¿Yo he mudado el nombre, Celia?
Esto otras historias toca.
Ya cobro nuevas sospechas.
CELIA: En mi casa eres, Arseno,
y no sé si fuera de ella
te lo has mudado.
ARSENO: Bien dices.
Lee
“Y el que antes Persio era. . .”
CELIA: (¡Ay Dios!) Aparte
ARSENO: Pues ¿qué Persio es éste
que colores diferencias?
CELIA: Si. . .
ARSENO: No tienes que alegar;
que ésta no es la vez primera
que de este Persio he oído
murmurar algo en tu ofensa.
Quien esto de sí sabía,
¿Con tan animosa lengua
me ofendía y agraviaba,
como si razón tuviera?
CELIA: Tú, falso, tú por dejarme
estos engaños ordenas.
ARSENO: ¿Que aún animas tus enredos?
Una mujer ¿qué no intenta?
Sale PEREA
PEREA: ¡Cuando ya los gallos cantan,
anda esta casa en pendencias!
¿Qué es esto, Sancho? ¿Qué es esto?
SANCHO: Es el demonio, Perea.
Oíd y ved y callad.
PEREA: Eso me mandó mi abuela.
Lee
ARSENO: “Agora me llamo Julio.
Éstas son, señor, las nuevas
que os puede dar este amigo
de esta corte de Bohemia.”
CELIA: (¡Ah Persio! ¿No te bastara Aparte
hacerme sola una ofensa?)
ARSENO: Celia, quédate con Dios,
y haga el cielo que te veas
desde tu Persio vengada.
Yo no trato de mi afrenta;
yo te perdono mi agravio,
y sólo en su recompensa
te pido que desde aquí
ni me sigas ni me quieras.
Donde acaso me encontrares,
cual sí no me conocieras,
ni me mires con tus ojos,
ni me nombres con tu lengua.
CELIA: ¿Dónde te vas a estas horas,
Arseno? Señor, espera.
Hola, Perea, tenedlo:
No dejéis que abra las puertas.
SANCHO: En eso no se pondrá,
si quiere vivir Perea.
PEREA: Pues ve; que quiero vivir
Como si agora naciera.

















Post a Comment