Хуан Руис де Аларкон и Мендоса. Немой симулянт. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. EL DESDICHADO EN FINGIR
Uncategorized October 3rd, 2006
Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
Email This Post
|
Print It
|
| 98 views
TRISTÁN: Ya la dio,
Y las diera mejor yo
En la cama ya que aquí.
Advierte que canta el gallo,
y te tengo que negar
si otra vez vuelve a cantar
y acostado no me hallo.
¿No ves que no tengo amor,
y me hiela el menor frío?
PERSIO: El fuego del amor mío
puede a entrambos dar calor,
escucha un cuento gracioso.
TRISTÁN: ¿Qué buscas?
PERSIO: Este papel;
Levanta el papel que le echó ARDENIA
que uno mío di por él
a aquel galán venturoso.
TRISTÁN: ¿Para qué?
PERSIO: Ya lo verás.
Ten y alumbra.
Da la linterna a TRISTÁN, y él
alumbra, y PERSIO abre el papel y lee
TRISTÁN: ¿Pues aquí
quieres leer?
PERSIO: Tristán, sí;
no sufre el deseo más.
ésta es letra de mujer,
y Ardenia dice la firma.
Lo que sospeché confirma.
Oye.
TRISTÁN: Comienza a leer.
Lee
PERSIO: “Yo tengo un hermano en Roma veinte
años ha, llamado Arnesto, a quien de edad
de cinco llevó Roberto, hermano de mi
Padre, yendo a servir al cardenal Coloma
de mayordomo. Este hermano dirás que eres,
y que te vienes por haber muerto nuestro
tío; que los muchos años de ausencia,
la mudanza de niño a hombre, y la corta
vista de mi viejo padre aseguran el no
ser conocido; y con esto viviremos seguros
del Príncipe, dándome primero palabra de
esposo, que desde luego te doy de esposa.
Tu Ardenia.”
TRISTÁN: ¿Qué le dices al papel?
PERSIO: Digo, Tristán, que mañana
cumpliré de buena gana
lo que ordena Ardenia en él.
TRISTÁN: ¿Cómo?
PERSIO: Mañana he de ser
hermano de la que adoro,
y ella, su casa y tesoro
han de estar en mi poder.
Yo ¿no soy recién venido
A esta corte? Pues di, ¿quién
fingir puede esto más bien,
o ser menos conocido?
¡Vive Dios, que he de engañalla,
Tristán, con su mismo engaño
TRISTÁN: Es atrevimiento extraño.
PERSIO: Sígueme, ayúdame y calla.
TRISTÁN: él es mucho aventurar.
PERSIO: ¿Yo no tengo este papel
della firmado? Pues él
de todo me ha de sacar.
Tres mil ducados tendré
de renta desde mañana;
y de mi querida hermana,
si puedo, al fin gozaré.
TRISTÁN ¿De modo que, a buena cuenta,
este papel te ha valido
gozar de la que has querido,
y gastar tres mil de renta?
¡Oh más que santo papel,
que escribió un ángel hermoso!
¿Cuál fue el papel venturoso
Que diste al galán por él?
PERSIO: Verélo; pero seguro
puedes tener confïanza
de que no ha sido libranza.
Recorre los papeles de la faltriquera
TRISTÁN: Ni privilegio de juro.
PERSIO: ¿Sabes cuál era? Un romance
en que a Montano escribía
la historia de Celia y mía.
TRISTÁN: Suma el recibo y alcance.
El poeta eres primero
que por coplas enriquece.
Mas ¿sabes qué me parece?
PERSIO: ¿Qué?
TRISTÁN: Que llevas mal agüero
en que principio haya dado
a este caso la poesía.
PERSIO: Calla, necio: ¿en la porfía
del vulgo ignorante has dado?
TRISTÁN: Llegado nos ha al mesón
La plática sin sentir.
PERSIO: Esta noche no hay dormir.
TRISTÁN: ¿Pues qué?
PERSIO: Estudiar la lición.
TRISTÁN: ¿Qué lición?
PERSIO: Este papel
de memoria has de tomar;
que mañana se ha de dar
a mi padre cuenta dél.
TRISTÁN: ¿Ya es tu padre?
PERSIO: Ya lo es,
Y ya soy Arnesto yo.
TRISTÁN: ¿No Persío ni Julio?
PERSIO: No.
TRISTÁN: Con éste en seis meses, tres
nombres ya mudado habrás.
El uno, de Celia huyendo;
el otro, a Ardenia siguiendo.
PERSIO: Dudo en cuál acierto más.
Vanse. Salen ARSENO, SANCHO, y CELIA, con una
luz
ARSENO: Para venir descontento
de perder lo que tenía,
¿es bueno, por vida mía,
Celia, este recebimiento?
CELIA: ¡Y dar, es bueno también,
amargos días con celos,
Negras noches con desvelos
y con sospechas, a quien
con su hacienda os ha entregado
la libertad, como veis!
ARSENO: No muy de balde lo hacéis
con quien palabra os ha dado
de marido.
CELIA: ¿Y qué diez mil
ducados de renta gano
con alcanzar vuestra mano,
sino ese cuerpo gentil?
ARSENO: Pues si tan poco ganáis
en que yo la mano os dé,
la palabra os soltaré,
si también me la soltáis.
CELIA: Cuando veis que me he empeñado
¡eso de vos a oír vengo!
¿Conocéis que amor os tengo,
y arrojáisos confïado?
ARSENO: Pues si me tenéis amor,
sufridme, así Dios os guarde;
que venir un poco tarde
no es agora tanto error
para levantar tal fuego.
Idos, señora, a acostar;
que yo tengo que rezar,
y a veros entraré luego.
CELIA: (En celos mi pecho arde.) Aparte
Vase CELIA
ARSENO: ¿Entróse ya?
SANCHO: Ya se ha entrado;
Pero por Dios que has andado
–Y perdóname–cobarde. . .
Si has de ir mañana a vivir
con la que adorando estás,
¿Por qué, di, perdido has
esta ocasión de reñir
y descompadrar del todo?
ARSENO: Por Dios, que me ha acobardado
ver que me tiene obligado
Celia por tan noble modo.
Tú sabes la gran pobreza
con que a esta corte llegué;
de Celia me enamoré,
pagó mi fe con firmeza,
dile de esposo palabra,
y sólo sobre esa prenda
me da su casa y hacienda:
esto ¿en qué piedra no labra?
SANCHO: Pues ¿y Ardenia?
ARSENO: Ardenia, amigo,
es el bien de mi memoria,
es el centro de mi gloria
y el claro norte que sigo.
SANCHO: ¿Ha de ser tu esposa?
ARSENO: Sí,
aunque muriese por ella.
SANCHO: Pues, ¿y Celia?
ARSENO: Entretenella
como lo hice hasta aquí.
¿Sabes ya lo que has de hacer
Mañana?
SANCHO: Que he de alquilar
dos mulas y he de buscar
dos maletas, y has de ser
Arnesto, y vienes de Roma;
que eres hijo de Justino,
y de Roberto sobrino,
que del cardenal Coloma
en el servicio murió.
ARSENO: Diestro estás; mas por ver muero
deste papel lo postrero
que mi Ardenia me mandó
que estimase, por ser firma
Desdobla el papel
de su amor. ¡En verso viene!
¿Esta gracia también tiene
mi bien?
SANCHO: Su ingenio confirma.
Lee
ARSENO: “Oid, amigo Montano,
Los sucesos de un poeta. . .”
Sale CELIA, que se asoma a la puerta a espiar. Se quedan
ARSENO y SANCHO, sín verla
CELIA: (No sosiega el alma inquieta. Aparte
Ved si me recelo en vano.
Un papel está leyendo.)
ARSENO: Ni estilo ni letra, amigo,
son de mujer.
SANCHO: Yo tal digo.
ARSENO: ¿Qué puede ser?
SANCHO: No lo entiendo.
CELIA: (Celos me dan cruda guerra.) Aparte










About



Leave a Comment
You must be logged in to post a comment.