Skip to content

Хуан Руис де Аларкон и Мендоса. Немой симулянт. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. EL DESDICHADO EN FINGIR


105 views | Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

JUSTINO: Llegaos acá.
TRISTÁN: Ya me llego.

Hácele entrar en casa y éntrase JUSTINO también

JUSTINO: Hoy es, galán, vuestro día.
¿Hay mayor bellaquería?
TRISTÁN: (Visto nos ha todo el juego.) Aparte
JUSTINO: ¡Hola!

Sale INéS

INÉS: ¿Señor?
JUSTINO: Al momento
vayan a traerme aquí
un verdugo.
INÉS: Harélo así.

Vase

TRISTAN: (Él me quiere dar tormento.) Aparte
Yo, señor, ¿en qué he pecado?

Sale ARDENIA

ARDENIA: Padre, ¿qué es esto?
JUSTINO: Hija mía,
una gran bellaquería
de que agora me he informado.
TRISTÁN: (él sabe ya todo el
por lo que Celia habló aquí.)
Señor, si no hay culpa en mí,
¿Por qué me has de dar tormento?
Si Persio, mi señor, ciego
por tu hija, fingió ser
Arnesto para tener
modo de aplacar su fuego;
y a mí, que soy su crïado,
que callase me mandó;
siendo su crïado yo,
¿qué peco en haber callado?
JUSTINO: (¡Jesús, Jesús! ¡Qué maldad! Aparte
Más descubro que pensaba.)
ARDENIA: (La sospecha en que yo estaba Aparte
ha venido a ser verdad.)
JUSTINO: ¿Que éste es Persio?
TRISTÁN: Sí, señor.
Persio es su propio nombre.
JUSTINO: ¿Quién habrá que no se asombre?
¿Que a tal se atreva un traidor?
Pues ¿cómo Persio quería
con Persio, Ardenia, casarte
siendo él mismo?
TRISTÁN: Industria y arte
no falta al que el Amor guía.
Va a su tierra con intento
de envïarte su poder
para que puedas hacer
con tu hija el casamiento;
y en haciéndolo, venir
y descubrirse.
ARDENIA: ¡Oh engaños
de Amor!
JUSTINO: Enredos extraños
he venido a descubrir.
¡Ved de un engaño el rigor!
¡Que el hijo que yo engendré
preso entre locos esté,
y regalado un traidor!
TRISTÁN: Yo, señor, ¿en qué incurrí,
que me quieres castigar?
¿Puedes por dicha culpar
la fidelidad en mí?
Esta mujer que has oído
que con mi señor riñó,
era Celia, a quien gozó
con palabra de marido.
Burlóla, y ella, agravïada,
vino y habló lo que oíste;
mas yo, desdichado y triste,
no tengo culpa de nada.
ARDENIA: (¿Que Celia con él riñó Aparte
porque burlado la había?
ésta es la que un día
Arseno a Celia tocó.
JUSTINO: Este caso ha menester
prudencia y reportación.
ARDENIA: (Llegó, Arseno, tu ocasión. Aparte
JUSTINO: ¿Dónde vive esta mujer,
esta Celia?
TRISTÁN: Vive allá
junto a San Justo y Pastor
JUSTINO: ¿Cuánto ha que este traidor
de Persio en la corte está?
TRISTÁN: Siete meses puede haber.
JUSTINO: ¿Es noble?
TRISTÁN: Nadie imagino
que es mejor que él.
JUSTINO: ¿A qué vino
a Bohemia?
TRISTÁN: A pretender,
Señor, una compañía
en la jornada que ha hecho
a Hungría el Rey.
ARDENIA: (Mas sospecho Aparte
yo que a pretender la mía.
JUSTINO: Ahora bien, mancebo, entrad,
entrad en este aposento,
porque hasta el fin de este
no habéis de ver claridad.
TRISTÁN: Pues, señor. . .
JUSTINO: No repliquéis.
TRISTÁN: No replico.

Vase

JUSTINO: Así procuro
vivir en paz, y seguro
de que otra vez me engañéis.

Le encierra

JUSTINO: ¿Que maldad tan insolente
pase en mi casa, y que vos,
Ardenia?
ARDENIA: Testigo es Dios
que de ella estoy inocente.
Es verdad que sospechar
estos engaños debía
por lo que intentó aquel día
que nos viste pelear;
pero tan grande insolencia
¿quién la pudiera creer?
JUSTINO: Pues ¿de qué vino a nacer
entonces vuestra pendencia?
ARDENIA: De que después de tratarme
gran rato en cosas de amor,
con engaños el traidor
quiso llegar a abrazarme.
Resistí, y me declaró
ser extremo de amor ciego.
Di voces y él dijo luego
que era burla, y creílo yo.
JUSTINO: ¡Jesús! ¡Qué engaños trazaba!
Pues díjome entonces él
que por quitarte un papel
de tu galán peleaba.
ARDENIA: ¡Yo papel, y yo galán!
JUSTINO: Y aun el papel me mostró,
que dijo que te quitó.
ARDENIA: Pienso que lo vio Tristán.
Él, padre, el testigo sea.
JUSTINO: No es menester; yo lo creo;
que supuesto lo que veo,
no hay engaño que no crea.
ARDENIA: No fue vana mi tristeza,
el día que en casa entró.
arece que me avisó
la misma Naturaleza.
JUSTINO: Ya me acuerdo que aquel día
melancólica estuviste.
ARDENIA: Y él lo notó, y le dijiste
que era ya costumbre mía;
y cuando mi hermano entró,
el triste preso inocente,
mi alma naturalmente
en viéndolo se alegró.
JUSTINO: Dijo el Príncipe que había
vístolo en esta ciudad
antes de allí, y en verdad
que yo también juraría
que lo encontré en esta calle
alguna vez.
ARDENIA: Pudo ser;
mas velo, señor, a ver;
que pudo acaso obligalle
alguna ocasión a estar
encubierto algunos días,
y por dicha te podrías
tú y el Príncipe engañar.
Ser dos hombres parecidos
no es suceso más extraño
que salir de un mismo paño
semejantes dos vestidos;
y al fin para cualquier caso
será el hablarle cordura.
JUSTINO: Voy a hacerlo.
ARDENIA: (A mi ventura Aparte
hoy abre Fortuna el paso.)

Vanse. Salen el PRÍNCIPE, CLAUDIO, y
ROBERTO

CLAUDIO: En diciendo “soy Arnesto,”
sin dejalle que la espada
sacase, de una estocada
di con él en tierra presto.
ROBERTO: Pues de un revés que le di
al tiempo que iba cayendo,
todos los sesos entiendo
que por tierra esparcí.
PRÍNCIPE: ¿Al fin murió?
CLAUDIO: Murió al fin,
y muriera el mundo todo,
si su muerte fuera modo
de dar a tus males fin.
PRÍNCIPE: (¡Oh loco Amor! ¡Oh deseos! Aparte
¿Dónde me habéis de llevar?
¡Que yo, que ejemplo he de dar,
cometa casos tan feos!)

PERSIO, con botas y espuelas

PERSIO: Déme, señor, vuestra alteza
los pies.
PRÍNCIPE: ¡Arnesto! ¿Qué es esto?
ROBERTO: (Claudio, por Dios que es Arnesto.)
CLAUDIO: (Sana tiene la cabeza.)
PERSIO: ¿Qué novedad es, señor,
que vos me hayáis recebido
demudado, enmudecido,
y perdida la color?
¿Qué es esto? ¿Qué confusión
es ésta?
PRÍNCIPE: (Disimular Aparte
importa.) Si os doy lugar
dentro de mi corazón,
Arnesto, cuando de mí
quereros partir mostráis,

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.
Blok.NOT has prevented 0 attacks.