Skip to content

Хуан Руис де Аларкон и Мендоса. Дон Доминго из Дон-Бласа. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. DON DOMINGO DE DON BLAS


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...



don Domingo de Don Blas.
No quiero escucharos más
que me habéis muerto.

Vase [LEONOR]

DOMINGO: (¿Qué es esto? Aparte.
Que me juzga considero
ya su esposo, bien lo arguyo
pues que siente como suyo
el gasto de mi dinero.)
Decidla que tal cuidado
no le dé mi desperdicio,
porque siendo en su servicio,
daré por bien empleado
mucho más. Entrad, entrad.
CONSTANZA: Sí, diré; mas sin creer
que lo haréis, que [os puede] ser
de alguna incomodidad.
DOMINGO: Engañada estáis, por Dios,
que el gasto más opulento
hiciera yo muy contento
por cualquiera de las dos.
CONSTANZA: ¿Por mí también?
DOMINGO: La beldad
que en vos miro lo merece.
ONSTANZA: Querer a dos os parece,
sin duda, comodidad.

Vase [CONSTANZA]

DOMINGO: Sábeme, Nuño, quién es
esta dama.
NUÑO: Tu intención
conozco en tu condición.
Saberlo es fácil de Inés.

Vase [NUÑO]
INÉS: Mi señor viene.
DOMINGO: Saldré
a recibirle. Favor
fue sin duda que Leonor
lo sintiese, si no fue
de condición recatada
el disgusto que mostró,
sintiendo que gaste yo
por no quedar obligada.

Sale RAMIRO

RAMIRO: ¿Vos en mi casa, señor
don Domingo?
DOMINGO: Haber sabido
que primero he merecido
de vos el mismo favor
fue causa de anticiparme
a pagar mi obligación
por saber si es la ocasión
tener algo que mandarme.
RAMIRO: El príncipe don García
para las fiestas que agora
trata de hacer en Zamora
a convidaros envía.
Ésta la ocasión ha sido
de buscaros.
DOMINGO: Tal favor
del Príncipe mi señor,
¿cuándo yo le he merecido?
Yo acepto de buena gana
lo que a mí me está tan bien;
mas vos haced que me den
a la sombra la ventana.
RAMIRO: ¿Qué ventana? Estáis errado;
cañas habéis de jugar.
DOMINGO: ¨Eso llam is convidar?
Errado habéis el recado.
Convidar dice, Ramiro,
fiesta en que tengo de holgarme;
que habiendo yo de cansarme
no es convite sino tiro.
RAMIRO: Pues también a torear
de parte suya os convido.
DOMINGO: ¿En qué le tengo ofendido
que quiere verme rodar?
Apenas capaz me hallo
de gobernar sólo a mí,
¿e iré a gobernar allí
al toro, a mí y al caballo?
No hay cosa de que me asombre
con más razón que del uso
que la ley del duelo puso
entre una fiera y un hombre.
Si a mi posada viniera,
Ramiro, el toro a buscarme,
aun entonces el vengarme
puesto en razón estuviera;
mas si yendo yo a buscallo,
no estando de él ofendido,
el toro es tan comedido
que hiere sólo al caballo,
y no a mí, ¿por qué el crüel
[fuero del duelo me obliga
a que arriesgado le siga
y me acuchille con él?]
Si a un hombre, que tanto vale
como valgo, determino
desafïar, un padrino
que las armas nos iguale
al campo llevo conmigo.
¿Y he de reñir con la espada
contra fuerza aventajada
siendo un bruto mi enemigo?
Doy pues que llego a matallo.
¿Es bien que arriesgue la vida
un hombre a vengar la herida
que un toro le dio a un caballo?
Entre dos hombres jamás
pongo paz por no arriesgarme.
¿Y un caballo ha de obligarme?
¿Vale por ventura más?
El peligro de la vida
quiero dejar, y dejar
la desdicha de rodar,
la pena de la caída.
¿Hay cosa más desairada
que un hombre medio aturdido,
bañado en polvo el vestido
y con la gorra abollada,
esforzarse y no acertar
con la guarnición, turbado
el color, y rodeado
de mil pícaros, buscar
el toro, los acicates
arando el suelo, y formando
rayas, quizá procurando
escribir sus disparates?
Si a estos gustos me convida,
el Príncipe me perdone.
Quien la vida a riesgo pone
donde no le va la vida,
hace muy gran necedad.
Siempre que a nadar entré,
Ramiro, fue haciendo pie
hacia la profundidad,
con gran tiento caminando;
y cuando el agua sentí
al pecho, luego volví
hacia la orilla nadando.
No he de arriesgar con los toros
la vida; que no arriesgara
más si vencer me importara
un ejército de moros.
RAMIRO: Al Príncipe lo diré
de esa suerte.
DOMINGO: Más compuesta
le podéis dar la respuesta.
Decidme, ¿cuánto podré
gastar yo para lucir
estas fiestas?
RAMIRO: Mil ducados.
DOMINGO: Luego os los traerán contados.
Con ellos quiero servir
a su alteza, que sospecho
que está con necesidad;
y así mi comodidad
resultará en su provecho
y en mi disculpa; que entiendo
que más gusto le he de hacer
[con] dárselos sin caer
que con gastarlos cayendo.

Vase [DOMINGO]

RAMIRO: [Injusto] nombre os ha dado
la fama que loco os llama;
que mejor puede la fama
llamaros desengañado.

Vase [RAMIRO]. Salen don JUAN y BELTRÁN

BELTRÁN: De allí salió. Yo le vi.
JUAN: ¿Ramiro le admite ya,
y la licencia le da
que jamás yo merecí?
Él lo codicia, Beltrán,
para esposo de Leonor.
¡Ah, don Ramiro! ¿Es mejor
don Domingo que don Juan?
BELTRÁN: Para serlo basta ser
él más rico; bien lo fundo
puesto que no tiene el mundo
más linaje que “tener.”
JUAN: La riqueza importa poco
si de loco la opinión
la deslustra.
BELTRÁN: Socarrón
le llamo yo, que no loco.
JUAN: [Beltrán], yo resuelvo entrar
a hablar a doña Leonor;
si es el que dice su amor,
las obras lo han de mostrar.
Si es firme su pensamiento,
si por esposo me quiere,
déme la mano, y no espere
que de su padre avariento
la insaciable condición
a don Domingo la entregue,
y a mi amor con esto niegue
el cabello [la] Ocasión.
BELTRÁN: ¿Pues mudas ya parecer,
señor?
JUAN: ¿Cómo?
BELTRÁN: ¿No decías
que a don Ramiro querías,
robándole, empobrecer,
para que él mismo te ofrezca
a doña Leonor, así
haciéndote rico a ti
lo mismo que le empobrezca?
JUAN: Sí, Beltrán; mas el postrero
ese remedio ha de ser,
si de otra suerte vencer
la dificultad no espero.
Y por lo menos agora
me conviene averiguar,
para poderlo estorbar,
si don Domingo la adora,
y gozar su mano espera
por premio de inesperanza;
por si una vez la alcanza,
tarde el remedio viniera.
BELTRÁN: Él viene allí.
JUAN: Pues yo quiero
agora notificarle

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.