Хорхе Луис Борхес. “История Вечности” (Jorge Luis Borges. HISTORIA DE LA ETERNIDAD)


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Хорхе Луис Борхес. "История Вечности".
Jorge Luis Borges. HISTORIA DE LA ETERNIDAD.

...Supplementum Livii; Historia infinita temporis atque aeternitatis.. .
QUEVEDO: Perinola, 1632.

. .. nor promise that they would become in general, by learning criticism, more useful, happier, or wiser.
JOHNSON: Preface to Shakespeare, 1765.

PROLOGO

Poco dire de la singular "historia de la eternidad" que da nombre a estas paginas. En el principio hablo de la filosofia platonica; en un trabajo que aspiraba al rigor cronologico, mas razonable hubiera sido partir de los hexametros de Parmenides ("no ha sido nunca ni sera, porque ahora es"). No se como pude comparar a "inmoviles piezas de museo" las formas de Platon y como no senti, leyendo a Escoto Erigena y a Schopenhauer, que estas son vivas, poderosas y organicas. Entendi que sin tiempo no hay movimiento (ocupacion de lugares distintos en momentos distintos); no entendi que tampoco puede haber inmovilidad (ocupacion de un mismo lugar en momentos distintos).
Dos articulos he agregado que complementan o rectifican el texto: La metafora, de 1952; El tiempo circular, de 1943.
El improbable y acaso inexistente lector a quien le interesen Las kenningar puede interrogar el breviario Antiguas literaturas germanicas, que publique en Mejico en 1951, con la colaboracion de Delia Ingenieros.
El merito o la culpa de la resurreccion de estas paginas no tocara por cierto a mi karma, sino al de mi generoso y tenaz amigo Jose Edmundo Clemente.

J. L. B.

Buenos Aires, 24 de mayo de 1953.

HISTORIA DE LA ETERNIDAD

I
En aquel pasaje de las Eneadas que quiere interrogar y definir la naturaleza del tiempo, se afirma que es indispensable conocer previamente la eternidad, que -segun todos saben- es el modelo y arquetipo de aquel. Esa advertencia liminar, tanto mas grave si la creemos sincera, parece aniquilar toda esperanza de entendernos con el hombre que la escribio. El tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el mas vital de la metafisica; la eternidad, un juego o una fatigada esperanza. Leemos en el Timeo de Platon que el tiempo es una imagen movil de la eternidad; y ello es apenas un acorde que a ninguno distrae de la conviccion de que la eternidad es una imagen hecha con sustancia de tiempo. Esa imagen, esa burda palabra enriquecida por los desacuerdos humanos, es lo que me propongo historiar.
Invirtiendo el metodo de Plotino (unica manera de aprovecharlo) empezare por recordar las oscuridades inherentes al tiempo: misterio metafisico, natural, que debe preceder a la eternidad, que es hija de los hombres. Una de esas oscuridades, no la mas ardua pero no la menos hermosa, es la que nos impide precisar la direccion del tiempo. Que fluye del pasado hacia el porvenir es la creencia comun, pero no es mas ilogica la contraria, la fijada en verso espanol por Miguel de Unamuno:

Nocturno el rio de las horas fluye
desde su manantial que es el manana
eterno...
Ambas son igualmente verosimiles -e igualmente inverificables. Bradley niega las dos y adelanta una hipotesis personal: excluir el porvenir, que es una mera construccion de nuestra esperanza, y reducir lo "actual" a la agonia del momento presente desintegrandose en el pasado. Esa regresion temporal suele corresponder a los estados decrecientes o insipidos, en tanto que cualquier intensidad nos parece marchar sobre el porvenir... Bradley niega el futuro; una de las escuelas filosoficas de la India niega el presente, por considerarlo inasible. La naranja esta por caer de la rama, o ya esta en el suelo, afirman esos simplificadores extranos. Nadie la ve caer.
Otras dificultades propone el tiempo. Una, acaso la mayor, la de sincronizar el tiempo individual de cada persona con el tiempo general de las matematicas, ha sido harto voceada por la reciente alarma relativista, y todos la recuerdan -o recuerdan haberla recordado hasta hace muy poco. (Yo la recobro asi, deformandola: Si el tiempo es un proceso mental, їcomo lo pueden compartir miles de hombres, o aun dos hombres distintos?) Otra es la destinada por los eleatas a refutar el movimiento. Puede caber en estas palabras: Es imposible que en ochocientos anos de tiempo transcurra un plazo de catorce minutos, porque antes es obligatorio que hayan pasado siete, y antes de siete, tres minutos y medio, y antes de tres y medio, un minuto y tres cuartos, y asi infinitamente, de manera que los catorce minutos nunca se cumplen. Russell rebate ese argumento, afirmando la realidad y aun vulgaridad de numeros infinitos, pero que se dan de una vez, por definicion, no como termino "final" de un proceso enumerativo sin fin. Esos guarismos anormales de Russell son un buen anticipo de la eternidad, que tampoco se deja definir por enumeracion de sus partes.
Ninguna de las varias eternidades que planearon los hombres -la del nominalismo, la de Ireneo, la de Platon- es una agregacion mecanica del pasado, del presente y del porvenir. Es una cosa mas sencilla y mas magica: es la simultaneidad de esos tiempos. El idioma comun y aquel diccionario asombroso dont chaque edition fait regretter la precedente, parecen ignorarlo, pero asi la pensaron los metafisicos. Los objetos del alma son sucesivos, ahora Socrates y despues un caballo -leo en el quinto libro de las Eneadas-, siempre una cosa aislada que se concibe y miles que se pierden; pero la Inteligencia Divina abarca juntamente todas las cosas. El pasado esta en su presente, asi como tambien el porvenir. Nada transcurre en ese mundo, en el que persisten todas las cosas, quietas en la felicidad de su condicion. Paso a considerar esa eternidad, de la que derivaron las subsiguientes. Es verdad que Platon no la inaugura -en un libro especial, habla de los "antiguos y sagrados filosofos" que lo precedieron- pero amplia y resume con esplendor cuanto imaginaron los anteriores. Deussen lo compara con el ocaso: luz apasionada y final. Todas las concepciones griegas de eternidad convergen en sus libros ya rechazadas, ya exornadas tragicamente. Por eso lo hago preceder a Ireneo, que ordena la segunda eternidad: la coronada por las tres diversas pero inextricables personas.
Dice Plotino con notorio fervor: Toda, cosa en el cielo inteligible tambien es cielo, y alli la tierra es cielo, como tambien lo son los animales, las plantas, los varones y el mar. Tienen por espectaculo el de un mundo que no ha sido engendrado. Cada cual se mira en los otros. No hay cosa en ese reino que no sea diafana. Nada es impenetrable, nada es opaco y la luz encuentra la luz. Todos estan en todas partes, y todo es todo. Cada cosa es todas las cosas. El sol es todas las estrellas, y cada estrella es todas las estrellas y el sol. Nadie camina alli como sobre una tierra extranjera. Ese universo unanime, esa apoteosis de la asimilacion y del intercambio, no es todavia la eternidad; es un cielo limitrofe, no emancipado enteramente del numero y del espacio. A la contemplacion de la eternidad, al mundo de las formas universales quiere exhortar este pasaje del quinto libro: Que los hombres a quienes maravilla este mundo -su capacidad, su hermosura, el orden de su movimiento continuo, los dioses manifiestos o invisibles que lo recorren, los demonios, arboles y animales- eleven el pensamiento a esa Realidad, de la que todo esto es la copia. Veran ahi las formas inteligibles, no con prestada eternidad sino eternas, y veran tambien a su capitan, la Inteligencia pura, y la Sabiduria inalcanzable, y la edad genuina de Cronos, cuyo nombre es la Plenitud. Todas las cosas inmortales estan en el. cada intelecto, cada dios y cada alma. Todos los lugares le son presentes, їadonde ira? Esta en la dicha, їa que probar mudanza y vicisitud? No carecio al principio de ese estado y lo gano despues. En una sola eternidad las cosas son suyas: esa eternidad que el tiempo remeda al girar en torno del alma, siempre desertor de un pasado, siempre codicioso de un porvenir. Las repetidas afirmaciones de pluralidad que dispensan los parrafos anteriores, pueden inducirnos a error. El universo ideal a que nos convida Plotino es menos estudioso de variedad que de plenitud; es un repertorio selecto, que no tolera la repeticion y el pleonasmo. Es el inmovil y terrible museo de los arquetipos platonicos. No se si lo miraron ojos mortales (fuera de la intuicion visionaria o la pesadilla) o si el griego remoto que lo ideo, se lo represento alguna vez, pero algo de museo presiento en el: quieto, monstruoso y clasificado. . . Se trata de una imaginacion personal de la que puede prescindir el lector; de lo que no conviene que prescinda es de alguna noticia general de esos arquetipos platonicos, o causas primordiales o ideas, que pueblan y componen la eternidad.

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