Bernabé Cobo. Historia de la Fundación de Lima. Бернабе Кобо. История Основания Лимы.

Bernabé Cobo. Historia de la Fundación de Lima.
Бернабе Кобо. История Основания Лимы.

(1882)

COLECCION

DE

HISTORIADORES DEL PERU

< grfiflca de Paris, Sub-Director que ha sido de la Biblioteca Nacional. / En la pdg. siguiente (49) hablando el Sr. Espada de los cddices de Cieza y del que se con- serva en el Escorial, agrega: aTraslados suyos son el que ha publicado el Sr. La Rosa &.» Tengase presente que estos datos y otros, como coniiesa el mismo Sr. Espada, le fueron 8u>
ministrados por el Sr. Gayangos, amigo comun de ambos, y 4 quien|participamos en Londres
en 1873, el descubrimiento relative al manusorito de Cieza, asl como el lugar de su nacimien.
to, que es Llerena y no Sevilla como se creia, date que tambien ee apropia el Sr. Espada, u

A LOS HISTORIABOBES DEL PERU. XIII

satisfaccion del lector esc6ptico, reprodujimos el indice de las ma-
terias y el texto del primer capitulo, acompafiado de extensos co-
mentarios y notas.

Ya que circnnstancias desgraciadas ban hecho ir & parar & ma-
uos extranas el volamen que tantas fatigas nos costara, nos pro-
ponemos que, ya que no ha sido el primero por las razones adu-
cidasy sea el segundo tomo de nuestra eoleccion. Asf pues, ofre-
cemos al publico comenzar inmediatamente la reimpresion de la
segunda parte de la Crdnica de Ciezay con notables mejoras y adi-
ciones, que no nos fu6 posible hacer en la primera edicion. El ti-
tulo exacto del MS. de Cieza, tal cual se encuentra en la Bi-
blioteca del Escorial, con la marca L. 7. 5. fol. 1.° dice asl: Relor
cion de la mcesion y gobiemo de los Ingas senores naturales que fue-
ran de las Provincias del Peru^ para el aenor D. Juan Sarmiento,
Prestdente del Concejo Supremo de Indias.

Junto con este manuscrito, que corresponde segun el plan de
Cieza & la segunda parte de su cr6nica, publicaremos tambien la
primera, y las partes tercera y cuarta relativas & la historia de la
Gonquista, y todo llevard el titulo de (nObras de Pedro Cieza d^
Lean^

Tratando, en cuanto sea posible, de seguir en nuestra publica-
cion el 6rden cronol6gico, daremos siempre la preferencia en los
primeros volAmenes d los autores que se ban ocupado en parti-
cular de la bistoria de los Incas. Por eso, despues de las obras de
Cieza, daremos & luz la importante bistoria que en esa misma
epoca (1550) escribia en el Cuzco el conocido int^rprete de la
lengua de los Incas D. Juan de Betanzos, y que se conserva en
la misma Biblioteca de Escorial. (L. 7. 5. fol. 198.) y cuyo titulo
es el siguiente: aSuma y narration de los Ingas que los indios llama-
ran Capac Cuna^ que fueron senores de la ciudad del Cuzco.. ..Ahora
nuet'amente iraducida i recopilada de la lengua india de los naturales
del Peru, por Juan Betanzos^ vecino de la gran ciudad del C^zco, »

•{iiien entonces no conooiamos ni de nombre. Tambien debemoft deoir: que el mismo prospecto
>le la nBillioteea uUramarinan de este Sr. en que prometc la publicncion de Cieza, circul6mu.
fho iiempo despues de cstar en prensa y anunciada en los diarios nuestra edicion, y por
tanto, diga ^1 lo que quiera de la ooinoidencia de su descubrimiento, todo el mundo quedarii
pcrBoadidOi despues de las pruebas que heuioa dado, de que este caballero se atribuye lo que
no e^i sayo y solo despues de los iaformes que reoibi6 de nuestro amigo el Sr. Gayangos, (\
•laien dimos dichot datos.

XIV INTRODUCCION.

Sobre los mismos Incas poseemos tambien los siguientes ma-
nuscritos preciosos, que iremos publicando sucesivamente:

Relacion de las fdbulas }j ritos de los Ingas hccha por CristSval dr
Molina, cur a de la parroquia de Nuestra Senora de los liemedios de
el hospital de los nattirales de la ciudad del Cuzco, dirigida al Rvdo.
Sf\ Obispo D, Sebastian de el Artaiin (sic) del Concejo de S, M.
Esta relacion es de surna importancia y se escribio eu el niismo
Cuzco, cuando auu vivian los descendientes de los Incas. (1570
a 84.)

Varias relaciones del celebre licenciado Polo de Ondegardu
acerca del linaje de los Incas^ y c6mo conquistaron, y otra relation dc
sus idolatrias. Los diversos manuscritos de Ondegardo, corregidor
del Cuzco y uno do los conquistadores, son de 15G0 a 70.

((Relacion de antiguedades de este Reino del Peru por D. Jtian de
Santa Craz Pachacutec Yupanqni &yi manuscrito del siglo XVI
(1560 m. m.)

((Tratado y relacion de los errores , falsos dioscs y otras mpers/icir^
nes y ritos diabolicos en que vivian antiguamente los indios de las Pro-
vincias de Huarockiriy Mama y Chaclla, por el Dr. D, Francisco de
Avila Cura de la doctrina de San Damian de la dicha Provincia de
Iluarochiri. Manuscrito in^dito, afio 1608.

(i/nsfruccion del Inga D. Diego de Castro Titiicusi Yupanqni para
el may ilmtre seuor licenciado Lope Garcia de Castro.)) Este es un
manuscrito del siglo XVI, obra del hijo del Inca Manco 11, quo
continue la importante relacion de la guerra y sitio del Cuzco du-
rante el reinado de este.

Poseemos el manuscrito autografo y completo, que consta d(»
dos gruesos volAmenes en 4."*, de los « Varones ilustres- de la Com-
pania de Jesus de la Provincia del Peru por el P. Anello Oliray> os-
crito en Lima en 1689. Antes de ocuparse cl P. Oliva de las bio-
gratias do los liombres ilustres de su orden, ))or via de introduccion,
ha puesto un resumeu de la Ilisforia de los Incas y de la conquisia
del Peru, que puede considerarse como obra aparto, y que como
tal la publicaremos. AUi se leen importantisimos datos sobre la
liistoria indigena, sacados principalmente de un manuscrito del ce-
lebre P. Bias Valera, que no conoci6 nuestro Garcilaso, y que
sospecbamos, por varias razones, f u6 reproducido en sus Memo-
rias historiaksj que publicaremos, por el famoso Fernando de

A LOS HI8T0KUD0RES DEL PERU. XV

Montesinos, acerca de cuyos escritos tanto se ha disertado en
estos iiltimos tiempos.

Poseemos tambien una copia de la aDeclar acton oficial fjtie por
orden del Vire// Toledo dieron los caciques del Cmco y Yucay acerca
de la religion de los Jncas. (1571)

Aparte de otros manuscritos que consult6 Prescott para su his-
toria de la Conquista del Peru, y que no deben faltar en una co-
leccion como la nuestra, publicaremos de preferencia los escritos
que nos ha dejado el memorable Fray Vicente Valverde y en par-
ticular su extensa Relaeion d Cdrhs F, escrita en el Cuzco en 1539,

IV.

CSomo ya lo hemes dicho antes, poseemos originales 6 en copia
todos los importantes manuscritos que preceden, y algunos otros
mas, con los que habria para Uenar algunos voliimenes, los que se
publicardn de preferencia, y con velocidad proporcionada a los re-
cursos de que podamos disponer para tan costosa empresa. Nues-
tro deseo seria publicar, no solo todos los escritos mencionados y
otros mil manuscritos que se hayan diseminados en diversas bi-
bliotecas, relatives d la Historia del Peru; sino tambien todas las
obras importantes que sobre el mismo asunto se han publicado y
que por su antiguedad, interes y rareza merecen reimprimirse y
reunirse en un solo cuerpo de allistoriadores del Penh. De oste
numero son las obras de Jerez, Zdrate, G6mara, Herrera, (en la
parte relativa al Peru) el Inca Garcilaso, Pedro Pizarro y Orella-
ua, Calancha, Acosta, Melendez, C6rdova y Salinas, Arriaga, lia-
mos Ga\ilan, Buenaventura Salinas^ Bernardo de Torres y otros
cuyos nombrcs seria muy largo cnumerar, y quo son conocidos de
todos los que se ocupan de nuestras antiguedades i)atrias. Cuan-
do todo esto se encuentre reunido y publicado, con algunas notas
ilustrativas, entonccs y solo entonces, se poseerdn todos los ele-
inentos quo so requieren para formar la verdadera Historia del
IVni. Tal es nucstro deseo y prestandonos Dios la vida, y los ro-
cursos necesarios, nos halaga la esperanza do Uevarla li buen ter-
niino.

XVI INTRODUCCION.

Quisi^ramos aprovechar esta ocasion para dar cuenta & nues-
tros compatriotas de muchos estudios hechos por nosotros mismos
respecto & las antignedades hist6ricas, lenguas indlgenas, biblio-
graffa y otros puntos de alta importancia para nuestro pais; pero
no queremos hacer interminable este pr61ogo con la relacion minu-
ciosa de tantos estudios, en que hemos consumido los mejores dias
de nuestra existencia, con el objeto de escudrinar el pasado de
nuestra patria. Bdstenos decir: que muchos de nuestros amigos
ban podido ya ver con sus propios ojos nuestros manuscritos on-
ginales, y que no se trata aqul de una mera ostentacion de erudi-
cion; que por lo que hace a nuestros enemigos 6 Amnios gratuitos,
est^riles serian todos nuestros esfuerzos para hacerles creer en la
realidad de cuanto afirmamos. Para estos, y para el publico en
general, solo nos bastard declarar: que la condicion unica, y sine
qua non^ para que se publiquen nuestros numerosos escritos sobre
etnografia, historia, geografia, lingiiistica y bibliogrdfica del
Eerti, es la reunion defondos suficientes para los gastos de impre-
sion. Mientras estos fondos no se nos brinden por el gobierno 6
por algun Mecenas entusiasta, nadie tiene derecho a dudar de la
verdad de nuestra palabra, por el solo hecho de no tener los me-
dios de presentarles en letras de molde lo que guardamos en bor-
r adores.

No concluiremos estas lineas sin manifestar nuestra sincera
gratitud & nuestro distinguido amigo D. Cdrlos Paz Soldan, en
cuya imprenta se hace esta pubhcacion, y que generosamente se
ha brindado & hacer por su cuenta los gastos de la edicion: ojald
su ejemplo estimulase el entusiasmo de otros patriotas y amigos
de las letras. No queramos ser menos que la que fu6 humilde ca-
pitania de Chile, la que hoy posee doce 6 mas voWmenes de sus
Historiadores, y presentemos & su lado una digna coleccion de los
Historiadores del, hasta ayer, opulento Peru.

Lima, 1882,

M. Gonzalez de la Bos^.

INDICE.

• »•■

HISTORIADORES DEL PERU.

PAQINAS.

V

Uedicatoria. :

IntroduccioD VII

UISTOiUA DE LA FUNDACION DE LIMA.

BiogrftflA del P. B» Cobo por el editor II

Uedicatoria al Doctor Don Juan de Solorxano Pereira, del oons^o de su Ma*
gestad 7 del de Indias 1

LIBBO PBHIEBO.

CAPITUIiO I. De la fundacion de Lima en el yalle de Jaiga, y como trataron

Inego SUB Tecinos de pasarse & loa Uanos y coBtas de la mar... 7

,, II. Do las diligencias quo hiio el Qobemador Pizarro en bnscar

ailio conyeniente donde asentar eeta Poblacion 18

,, III. De la fundacion de esia ciudad en el sitio que pcrmaneee y
los t4rmino8 que entonces le fiieron dados, con los que ahora
tiene 19

„ IV. De los nombreg de esta ciudad 24

„ V. De la fundacion del Cabildo y de los primeros Alcaldes y Mi-

niatros de Justicia que tuTo esta ciudad..... 28

M VI, De la primera eleccion de Alcaldes que hixo el Cabildo, y
del acrecentamiento que este segundo afifo hubo de Regidores
y de otros oficios 32^

„ VIL £a que se describe el valle y comaroa en que e8t& asentada

esta ciudad 37

VIII. De la traxa con que el Gobernador Don Francisco Pizarro
fttnd6 esta ciudad, la planta que de ella hizo y repartimiento
de soUres en BUS pobladores 48

IX. De la forma y grandeza que hoy tiene esta ciudad, niimero de
Tecinos casas y copia de materiales para ediflcar 49

X. De las plazas y edificios p6blicos 66'

„ XI. Del rio, pnente y alameda 80

XIL Del acneducto, fuentes y pozos 66

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XVIII HISTORIA DB LIMA

XIII. De la abundanoia de bastimentos 68

XIV. De la genie de serricio para el labor del campo, y otros
ministerios 74

XV. Del comercio, lustre y riqueza dc esta Rep^blica 76

XVI. Del estado presenie del Cabildo secular 81

XVII. Del primer Virey que hubo en esta ciudai y reino 86

XVIII. Dc la dignidad de Virey del Perti 89

XIX. De los Vireyes y Gobemadores que en esta ciudad y reino
ha habido 97

XX. De las compafiias de lanzas y arcabuces.. 100

XXI. De la fundacion de la^Real Audiencia... 104

XXII. Del primer aouerdo que tuYo la Real Audiencia y de los
Ministros con que ha ido acreoentandose 109

XXIII. Del estado presenie de la Real Audiencia 112

XXIV. DelJuzgado de bienes de difuntos 117

XXV. Del tribunal de Contadores de Cuentas 120

XXVI. Del Juzgado de los oficiales Reales y cajas de la Real
Hacienda de 8u Magesiad 128

XXVII. Del Consukdo 125

XXVIII. Del Juzgado de los Indios 181

XXIX. De los oficios renunciables, que hay en esta ciudad, y
su yalor 133

XXX. Del pueblo de Santiago del Cercado 136

XXXI. Del pneblo y puerio del Callao 142

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UBBO SEaUNDO.

CAPITULO I. De la muoha piedad y religion de esta Repdblioa 149

1, „ II* Del sitio de la Iglesia Caiedral y las yeces y trazas con que

fud al principio edificada 152

III. De la iraza y labor con que (kliimamenie sc ha edificado 157

IV. £n que se describe esta Iglesia 163

M .i V. Del gasto que se ha hecho en su edifioio 166

n M VI. Del Gobierno y Jurisdiccion quo ha tenido esta Iglesia de.< - de su principio 169 ,, ,, VII. De su eieccion en Catodral 172 „ VIII. Prosiguc la creccion 180 IX. £n que se declaran algunos lugares 08Curos dc la ereccion... 188 X. De la creccion de esta Iglesia en Arzobispal 191 ,, ,, XI. De su primer Prelado y Pre bendad OS 198 XII. De los dema »« i» t» *t ♦f ♦f XL Del con vento de Nuestra SeQora de la Merced 267 III. Del convento do Nuestra Seflora del Rosario dc la orden de Predicadores 259 IV. Del convento del Santisimo nombre de Jesus de la 6rden de San Francisco 262 V. Del convento de San Agustin 265 VI. Del colegio de San Pablo dc los padres de la CompaDla de JesCuj 267 VTI. Del convento de Nuestra SeSora de los Angeles de Descalzos Franciscos 273 VIII. De la casa de Nuestra SeHora de Monserrate 273 IX. Del novioiado de San Antonio de la CompaOia de Jesus 274 X. Del convento de Nuestra Seflora de Belen de Recoletos Mcr- cedarios 275 XI. Del convento de la Magdalena de Recoletos Dominicos 275 XII. Del colegio de San Ildefonso dc la orden de San Agustin.... 276 XIII. Del convento de Nuestra SeHora de Guadalupe do frailcH Franciscos 277 XIV. Del convento dc Recoletos A gustinos 277 XV. Del Monasterio de Monjas dc la Encarnacion 278 XVI. Del Monasterio de la Concppcion 280 XVII. Del Monasterio dc la Santisima Trinidad 283 XVIII. Del Monasterio de San Joseph de Monjas Desealzas 284 XIX. Del Monasterio de Monjas de Santa Clara 2ftr) XX. Del Monasterio dc Santa Catalina de Sena 287 XXI. Del colegio de Xucstra Seflora del Carmen 289 XXII. Del colegio de San Martin 292 XXIII. Del colegio de San Felipe y San Marcos 29ti XXIV. Del colegio de Santo Toribio 209 XXV. Del hospital Real dc San Andres 301 XXVI. Del hospital de Santa Ana 307 \. M •* »> »♦

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XX HISTORIA DE LIMA

/, ,, XXVri. Del hospital de San Cosine y San Damian y hermandad

de la caridad que lo fand6 y gobiema 311

XXVIII. Del hospital del Espiritu Santo 316

XXIX. Del hospital de San L&zaro 317

XXX. Del hospital de San Diego de los hermano8 de San Juan
deDioH 317

XXXI. Del hospital de San Pedro 318

/ :, XXXII. Del hospital de Nuestra Seftora de Atocha de los uiilOH

hudrfanos 820

y, ,« XXX III. De las capillaK dc las carceles y hermaudad que est a

fundada en ellas 322

„ XXXIV. De la capilia Real 323

,, ,, XXXV. De las Iiermitas que hay en esta ciudad 324

,, ,, XXXVI. De las cofradias, capellanias, y domas obras pias que

hay instituidas en esta ciadad 326

,, „ XXXVII. En que se pone una carta y relacion del estado de esta
/ ciudad que el segundo Prelado dc ella escribio al Papa 330

XXXVIIT. Del tribunal de contadores de Iglesias {*)

'» f»

(*) KB. cBte capltolo cfit& cd d indico dol Alitor pcro no en d MS. original.

HI8T0EIA

DE LA

FUNDACION DE LIMA

FOR EL

P. BERNABE COBO

DE LA COMPANIA DE JESUS.

Publicadn, por primera vez, con una biograHa del autor y algunae notas

roa

Jf« &9SiZAItBZ DB &A BQSd,

TOMO XJNICO.

WJ«^ ^^^'Z^^T.^^ii^.^^^r^^^,^

LIMA

Impkenta Liberal, Calls de la Union Num. 317.

MAYO, 1882.

/^xnJi^o '^^jcvz/zcuft^

EL PADRE B. COBO.

I..

Una nacion que ha pasado tres siglos de inconciente existeacia,
cuyo resultado ha sido una s6rie de cataclismos cada vez mas tras-
cendentales, necesita de hombres patriotas y abnegados que se con-
sagren d la dura tarea de escabar tanta y tanta ruina, para descu-
brir bajo de los escombros siquiera una que otra reliquia de tiem-
pos gloriosos, desgraciadamente pasados.

Entrc esas preciosas reliquias del pasado del Peru se encuentran
las obras de su literatura, y la ignorada personalidad de muchos
hombres, tan modestos como laboriosos 6 ilustrados, que consagra-
ron su vida toda al cultivo de las letras y especialmente d desciibir
los tesoros que una naturaleza pr6diga ha derramado en esta tan
(lesdichada patria peruana. Del numero de esos inolvidables obre-
ros del progreso intelectual del Perfi son, y en primera linea, digase
lo que se quiera, los miembros de nuestras 6rdenes religiosas, y en
particular nuestros antiguos Jesuitas.

El Peru durante los tres siglos de la dominacion espanola ha
pasado por una verdadera Edad Media; y asi como en Europa du-
rante igual 6poea la ciencia se refugio en los claustros, igual cosa ha
sucedido entre nosotros, Por eso, cualesquiera que sean las opinio-
nes religiosas del historiador de nuestra literatura, d fuer de im-
parcial narrador del pasado, no puede dejar de reconocer este hecho
iucuestionable, que se impone fatalmente en cada pdgina de nuestra
historia. Ahi estdn si no los nombres inolvidables de los famosos

queddndonos la cuarta parte escasa, que por fortuna descubri6
nuestro Mufioz en la biblioteca ptiblica de San Acasio, propia de
la ciudad de Sevilla. ^m

VIII.

Abraza el manuscrito los diez primeros libros, de los 43 conteni-
(los en la obra orijinal ^, y en tres de aquellos la historia de los ve-
jetales. Como se proponia describirlos con exactitud, los observaba
repetidAS veces y en temperaturas muy diversas; y por lo mismo
noto que sus tamaiios, flores, y hasta la forma de sus hojas solian
variar de modo, que era muy dificil, cuando no imposible, recono-
cerlos y determinarlos. Verdad inconcusa, y mucho mas en aque-
llos tiempos, en que se ignoraba la existencia, modificaciones y em-
pleo de los <5rganos sexuales, como igualmente las diversas, bien
que constantes formas, de los pericarpos, y la fdbrica interior de las
semillas. Tambien not6 que una misma planta tenia varies nom-
bres en diversas provincias, resultando de aqui falsas especies en
perjuicio de la ciencia; y para evitarlo en lo posible, indag6 los que
teaia cada vegetal en las lenguas quichua y aimard, los que ponia
al describirlo, anadiendo el sitio en que crecia, sus virtudes y uses
econ6micos.))

«Tmit6 en esto Cobo d sus predecesores y coetaneos, mas no en
las descripciones. Fueron las de aquellos oscuras, y limitadas & la
forma de raices y hojas, comunes muchas veces d plantas de di-
versas virtudes. Las de Cobo, al contrario, perspicuas y tan com-
pletas, como se podian exijir de uno que no conocia los sexos ni
su oficio. Di6 muchas d la verdad diminutas; pero en otras desple-
jro la fuerza de su genio observador y filos6fico, y elevando su es-
tilo a una altura antes desconocida, pinto los vegetales con colores
tan vivos y con caract^res tan s6Iidos y constantes, que hoy dia
los puede reconocer cualquier botdnico. Todas las descripciones
de esta naturaleza estdn marcadas con el sello duradero de la ver-
dad y de la mas prolija exactitud; y si emple6 en hacerlas 40 anos,
es porque se propuso escribir para la inmortalidad.))

«Dirdn talvez algunos que mis espresiones son exajeradas para
ensalzar al heroe que elogio y que no corresponden d su m6-
rito. Para disipar toda sospecha, y para confirmar mis asertos con
hechos incontestables, copiar6 aqui algunas descripciones del autor,
y sea la primera la que dd de los amancaes, en el capitulo 42 del
libro cuarto. Dice el P. Cobo:

ffLas flores que corresponden d nuestros lirios y azucenas son
L'lS que los indios del Peru llaman Amancaes^ de las que se hallan
muchas diferencias. La primera y la mas hermosa de .todas es el

IX.

Amancae bianco^ cuya mata es semejante d la del lirio c&rdeno,
si bien tiene alguna diferencia en bus hojas, las cuales son de dos
tercias de largo y de cuatro dedos de ancho, con lomo por enme*
dio y acanaladas, de un verde mas oscuro que el de las hojas del
lirio. La raiz, asi de este como amancae de los demas, es una ce-
bolla blanca^ tan gruesa como el puno, parecida a las ceboUas de
Castilla. La flor es muy semejante d la azucena en el tamano y
figura; pero es mas artiftciosa y de mejor parecer. Tiene seis hojas
blancas, semejantes d las de la azucena, y dentro de ellas una her-
mosa eampanilla blanca^ que tiene de largo unos cuatro dedos^
y la boca de didmetro tres dedos, la cual se remata en seis
picos 6 puntas; y por la parte de adentro nacen desde el pezon
seis venillas verdes, que hacen lomo, relevado en la misma eampa-
nilla, del romate de cada una de las cuales nace un botoncito ama-
rillo de hecliura de un grano de trigo. Nacen estas flores de sus
matas, de esta forma: de cada tallo, de muchos que produce el pie
de dos codes de alto, y tan grueso como el dedo pulgar, nacen diez
6 doce flores, no todas juntas, sine sucesivamente de tres en tres
y de cuatro en cuatro; y como se van secando unas van brotando
otras. Despues que ha echado cada tallo sus flores, nacen en el
remate del tallo cuatro 6 cinco bolillas redondas, tan gruesas como
medianas aceitunas, en que estd encerrada la semilla. Tiene esta
flor niuy poco olor, y ese no muy grato. El Amancae se llama asl
en la leugua quichua, y en la aimard AmancayoM

((No se contento Cobo con medir las partes 'le est » planta y ex-
plicar sus formas y colores: not6 ademas aquel drgano oculiar que
llama eampanilla^ y en su interior las seis venillas verdes, con igual
numero de anteras, calificadas alii de botoncillos amarillos, para
inilicar sin duda el principal cardcter de este g^nero, reconocido
medio siglo despues con el nombre de Narcisus y para distin^^uirlo
de sus afmes Amaryllis y Pancratium.

((Continuemos en confirmar mi aserto, al ver como describe la
flor de la Trinidad en el capitulo 67 del libro 5*?:

((De las flores naturales de Indijis, la mas vistosa quo hay, a jui-
cio de muchos, es la que Uamamos de la Trinidad. La mata de que
nace es alta dos 6 tres palmos: echa sus hojas muy parecidas d las
de la palma cuando es muy pequena, antes que haga tronco, por
las cuales d lo largo discurren unos nervios. El vdstago en que la

X.

flor nace os semejante al del lirio en el tamano: es muy verde,
redondo y liso. La flor tiene un pezoncillo con que esta asida al
tallo, de cuatro 6 cinco dedos de largo, delgado y liso: la flor se
forma en tres hojas grandes, que cada una tiene de largo cuatro
dedos: estdn puestas en triangulo perfecto, de esta suerte: desde el
pezon a la mitad estdn juntas, y por la parte de dentro c6ncavas;
de raanera que todas tres juntas forraan una como media bola, del
tamano de media lima, si bien no con tan perfecta redondez, por
la concavidad -lue caJa hoja hace, con que se distinguen como tres
cascaras de nueces pegadas. Desde la mitad hasta la punta se apar-
tan estas hojas, abriendose hdcia fuera, y se van estrechando hasta.
rematar cada una en punta, y estas tres puntas vienen d quedar
en igual distancia unas de otras, de suerte que de una punta a
otra hay distancia de medio jeme. La sustancia de estas hojas es
tan delgada, sutil y delicada como la de las hojas de la rosa: el co-
lor es vdrio por de fuera entre amarillo y Colorado, que declina mas
d amarillo, y por dentro, desde la mitad por donde se juntan hasta
la punta, es finisimo Colorado; y la otra mitad que forma la conca-
vidad sobredicha es de* unas vistosisimas manchas, de amarillo y
Colorado como picl de tigre. Dentro de estas tres grandes hojas
nacen otras tres menores, iguales en la sustancia a las primeras y
en proceder, de forma triangular; pero de tal mode que el nacimien -
to de cada una es en la juntura de las grandes, y asi proceden en-
trcmetidas con ellas. El color de estas segundas hojas es todo jaz-
peado como cl sobredicho. De enmedio de esta flor nace un vas-
taguillo como el de la azucena, largo casi cuatro dedos, poco mas
delgado que el pezon de hi misma flor; es liso y de un encarnado
claro, y en la cumbre remata en seis hilitos que nacen de 61, con
tres como botoncillos al rededor, mas larguillos y delgados que
irranos de cebada, cubierto de un polvito como oro molido. Ella es
flor hermosisima, y fuera mas estimada si fuera olorosa, que no lo
es, y cojida por la manana, d la tarde estd ya marchita. Hdsele
dado el nombre que tiene, por su composicion de ternos de hojas y
botoncillos, la cual ha poco tiempo que se trajo d este Reino del
Peru. En la Nueva Espana, do donde debe ser natural, la llaman

los indios Ocdozochitl que quiere decir, flor del tigre. La raiz es

como de puerro, y buena de comer.)) Hasta aqui Cobo, y continua

asi Cavanilles:

XI.

(iNo creo haya alguno medianamente instruido en la botdniea que
pueda dudar ser esta la descripcion de la Ferraria pavonia del hijo
de Linneo, Uamada Tigrida y Flos tigridis por otros. Tampoco creo
haya habido jamas autor alguno que la haya descrito con mas
exactitud ni mas gracia, ni el que exista descripcion hecha en
aquella 6poca de planta alguna, comparable con la de nuestro Cobo.
Porque 4 la verdad, sin poder saber este el oficio ni los nombres
de los 6rganos sexuales, not6 la reunion de los tres estambres de
esta graciosa flor; la existencia de igual ntimero de anteras, y los
seis hilitos que resultan de los tres estigmas ahorquillados: pinto
en fin la planta entera, con colorcs tan vivos, que nos di<5 una copia
fiel de su original.

((Suspendamos un poco la admiracion hasta ver la descripcion si-
guiente, que se halla en el capitulo 12 del mismo libro:

«La Apincoya es del g^nero de las plantas volubles, que se en-
redan y enlazan en otras como las parras. Su vdstago es el primer
ano como el sarmiento, poco menos grueso que un dedo, el cual va
engrosando con el tiempo, de manera que d los cineo 6 seis anos se
hace del grueso de tres 6 cuatro dedos. Echa muchos vdstagos
esta mata, como la parra sarmientos, los cuales no se podan, pero
vanse secando unos y brotando oiros; y para que se sustenten y
estiendan cuando no suben por algun drbol, se les hace un encana-
do como de parral. La hoja es grande y de figura de corazon; tie-
ne de largo un palmo, y poco menos de ancho. Su flor es muy para
ver, por la hechura tan estrana y maravillosa que tiene, que es de
suerte que quien con afecto pio y devoto la contempla, halla en
ella figura de muchas de las insignias de la pasion de Cristo nues-
tro Redentor.»

aBrota esta flor de un pequeiiuelo capullo triangular, cerrado con
tres hojitas verdes, blandas, semejantes en la figura a las pencas
de alcachofa, las cuales abiertas, se comienza a formar la flor en
esta forma: del pezon con que nace del vastago, que es como el de
la rosa, se forma el pi^ 6 asiento de la flor, que es tambien como
el de la rosa, del cual nacen en torno cinco hojas del tamano y fi-
gura de pencas de alcachofa, mas angostas, mas blandas y blanque-
cinas que las tres primeras; son gruesesitas por el lomo y se van
adelgazando hacia las orillas: por la parte de dentro son mas blan-
das, lianas y blancas que por de fuera. Entre estas cinco hojas y

XII.

las de la flor nacen otras hojas de h\ misma forma que ellas, un
poco mas angostus, aunque estas postreras son ya del todo blancas,
muy delgadas y blandas. De modo que podemos dccir que encer-
ro la naturaleza esta misteriosa flor, como tan preciosa, debajo de
tres velos, que son los tres 6rdenes de hojas referidas, tanto mas
delicadas y sutiles cuanto est&n mas inmediatas d la flor ^, las cua-
les desplegdndose brota y abre la flor, que se compone de dos 6r-
deaes de hojitas, 6 por mejor deeir hilitos, tan gruesos como alfile-
res medianos, y tan largos como el ancho de dos dedos: el asiento
donde nacen estos vastaguillos tiene de ruedo un real de d dos; sa-
len todos juntos muy por igual y dentro del primer orden sale el
segando, y por todos son de ochenta d ciento: vanse adelgazando
hasta rematar en punta, enarquedndose tanto cuanto, de suerte
que la flor que de ello se forma tiene figura de una pequeiia media
naranja; son muy tiernos y de color jazpeado. con listas moradas
y blancas que los cinen al rededor; aplicase esta flor a las insignias
de la pasion de nuestro Salvador, de esta manera: que d eptas hoji-
tas 6 vastaguillos, asi por la hechura que tienen como por su color,
se les atribuye el ser simbolo de los azotes del Seiior. Entrando
en la parte c6ncava de la flor, al pie de los vastaguillos 6 hilitos re-
feridos, hay otros cuatro 6 cdnco 6rdenes de puntas de otros seme-
jantes a ellos, que estdn como asomados, y que comienzan d salir,
d los cuales por tener figura de corona se les dd el significar la co-
rona de espinas. Del centro do la flor se levanta un pilarico bianco,
con sa bosa redonda, tan alto como un pinon, el cual se dice ser
Ggura de la columna. Del remate de esta columna nacen cinco ho-
jitas verdes, tan pequenas como las hojas delazahar, las cuales tie-
nen asidas d si otras cinco hojitas del mismo tamaiio, amarillas y
por la parte de afuera cubiertas de un polvillo amarillo *, como oro
molido, semejantc al de la azucena. Estas cinco hojitas nos repre-
sentan las cinco Uagas. De enmedio de ellas nace la fruta ^, que
cuando estd en flor, como aqui la pintamos, es del tamaiio de un
hueso de aceituna, tanto cuanto mas gruesa; de cuya punta nacen
tres clantos blancos ® tan bien formados, que si de prop(5sito se hi-
cieran no pudieran salir mas perfectos: estdn juntos por las puntas
y remdtanse en las cabezuelas en igual distancia: serd cada una

tan larga como dos voces un grano de trigo; los cuales significan

loB tres clavos con que fu6 el Senor enclavado en la cruz.x>

XIII.

ccEsta es la fior de la Granadilla, tan celebrada de muchoa, y las
insignias que en ellas se repreaentan, la cual he pintado con la
mayor propiedad que me ha sido posible. Tiene un olor muy vivo
y suave, que no creo que se le aventaja ninguna flor de las de es-
ta tierra, especialmente la flor de la Granadilla de los Quijos ^, de
que tratard el capitulo siguiente. La Apincoya cs fruta regalada
y de estima; es del tamaiio de una pera grande, figura ovalada?
amariUa; la cdscara lisa, tierna y vidriosa; dentro estd compuestu
de unos granites negros, poco mayores que los de uvas, y de un
humor liquido, sabroso al gusto, con un gusto apetitoso. No se co-
me esta fruta d bocados como las demas, sine d sorbos, como quien
come un huevo blando 6 manjar liquido. Es de temperamento frio
y hnmedo. Las hojas de esta planta majadas, aprovechan contra la
mala calidad de las llagas viejas; y bebido su cocimieto en ayu-
nas, por cuatro 6 cinco dias, y cada vez cantidad de media escudi-
Ua, detiene las cdmaras precedidas de intemperie calidad. Lldmaso
esta planta y fruta, en las dos lenguas generales del Peru, Tint in
en la quichua, y en la aimard A'pmcoya\ pcro los Espanoles le han
dado el nombre de Granadilla, porque tiene alguna semejanza a la
Granada, aunque es bien poca.)) ILista aqui habh Cobo, y conclu-
ye Cavanilles asi:

(cjPueden retratarse mas al vivo los caracteres del g6nero Passi-
flora de Linneo, 6 bien Granadilla de Tourneford? ^No asombra la
exactitud con que Cobo describe el caliz, la coroln, las tres corolas
6 bien scan orlas, el numero y situacion de los estambres y estilos,
y mucho mas el que escluya de las partes esenciales de la flor al
caliz y corola? Este aserto, que puede ser casual, pero que en vano
se buscard otro semejante en los autores antiguos, se puede mirar
como el pron6stico de lo hecho despues en el siglo ilustrado.»

((Cuando contemplo d Cobo tan cuidadoso en rctratarnos con fide-
lidad los vejetales que observcS en America, llego a sospechar que
estaba penetrado con anticipacion de las verdades y fundamenlos
s61idos que adoptaron despues los reformadores de la Botdnica, pa-
ra elevarla d la dignidad actual, a saber: que tenia esta limites que
la separaban de las ciencias que auxilia, y por objcto el conoci-
miento de los vegetales y que era imposible reconocer estos sin
descripciones exactas y duraderas. Por haber desconocido los an-
tiguos estas mdximas ineoncusas, confundieron nuestra ciencia con

XIV.

la Medicina, y sus tratados de plantas se redujeron d compilar y
haciaar virtudes, muchas veces sofiadas, sin acoi'darse de descri-
bir los simples con caracteres fijos para perpetuar sus conocimien-
tos. De aqui aquellas fdrmulas rutinarias limitadas d hojas y vai-
ces: de aqui aquella confusion de nombres multiplicados por capri-
cho: de aqui en fin el no haber podido comunicar los descubrimien-
tos a las generaciones que les siguieron. No asi Cobo, que apesar
de no haber tenido mas modelo que la naturaleza, eorao la tuvie-
ron Teofnisto, Diosc(5rides y Plinio, supo copiarla con exactitud, y
fue el priuiero que di6 raodelos acabados & sus coetaneos y & mu-
chos sucesoresj)

ffSi al merito incontestable de Cobo en la historia de los vejetales
se anade el peculiar en la de los animales y minerales; y si d es-
tos, digno^^ por si solo de cternizar su nombre, ncercamos el que se
adquirio al describir la America, como geiigrafo y fisico, notando
sus limitejs, climas, meteoros e influjos en los vivientes; y en fin,
el prolijo examen que hizo de los manuscritos coetaneos d la con-
quista, y Lis informacioncs que tom6 de varies vasallos de los In-
cus, 6 de la primera generacion de aquellos, para componer la par-
te politica y religiosa de su obra; serd precise mirarle como d uno
Ue I0.5 mas benem^ritos de su siglo, condolerse de la p6rdida de
sus obras, y sentir que* las que nos quedan hayan estado siglo y
medio desconocidas, con perjuicio del honor nacional y de las
cicnoias.))

HI.

La larga relacion que precede de Cavanilles, tan apasionado ad-
mirador de su paisano Cobo, la hemes reproducido para que se for-
me cabal idea de las obras ineditas de nuestro autor. El mismo
Cavanilles, que de 1799 d 1804 public6 en Madrid los Annies de
' Historia Natural, reprodujo en el tomo 7^ la «Descripcion del PeruM
del P. Cobo, que abraza o44 pdginas en 4^ con 4 Idminas. Segun
hemos podido saber en nuestros viajes por Europa, el manuscrito
de la Historia de Indias de Cobo, se conserva hoy en 3 volumenes,
que forman parte de la llamada Biblioteca particular del S. M. el
Key, situada en el real palacio de Madrid.

XV.

Ya que permanece aun in^dita la gran obra de Cobo, nos es grato
publicar, al cabo de mas de dos siglos, la Historia de la fundacicn
de Lima, que 61 dice no es sine un estracto de la segunda parte de
su Historia general de las Indias. El mauuscrito que tuvimos el pla-
cer de descubrir en la Biblioteca Colombina de Sevilla, en 1870, ve
al fin la luz publica en la misma ciudad de los Reyes que describe,
y mediante los esfuerzos de uno que vio en esta capital la luz
primeni.

De los cincuenta anos que pas6 en el Peru el P. Cobo, casi cua-
renta consagro a escribir su obra, que si no es una historia propia-
mente dicha de la capital del Vireinato, porque tal no fue su men-
te, noi3 da respecto A su fundacion y A la de todas sus institucio-
nes una descripcion cabal y los documentos originales respectivos,
que diftcilmente se encontrarian en ninguna otra parte.

El P. Cobo titula su obra tan solo Historia de la fundacion de
Lima*, y corresponde el contenido al titulo, pues su objeto principal
es describir, citando siempre los documentos oficiales, todo lo re-
lative d la fundacion de la ciudad de los Reyes y de todos los es-
tablecimientos civiles y religiosos que tuvo en su primer siglo.
(1535-1635). Como relacion sencilla de un testigo casiocular^ que
con estilo llano, y apoyado en piezas oficiales, en su mayor parte
in6ditas 6 perdidas, narra los origenes de la capital del Peru, la
obra del jesuita que hoy publicamos, creemos que serd bien acoji-
da por los amigos de la historia patria. Si con razon se ha dicho
que Lima es el Peru, la Historia de lAina se puede decir que sinte-
tiza la historia del Peru, y merece ocupar un lugar lionorifico en
la Coleccion de historiadores del Peru que nos hemes propuesto dar
d luz.

Los que en un libro de esta especie busquen tradiciones, ane-
doctas y episodios chistosos, de que tanto gustan algunos de nues-
tros contempordneos, aqui no encontrardn nada parecido; pero
si la relacion documentada y exacta de todo lo que constituye es-
ta gran ciudad, antigua Atenas de Sud-America y reina del Paci-
fico. Aqui leerdn con todos sus detalles: como se fund6 la capital
del Peru; qui^nes fueron sus primeros pobladores y donde residie-
ron; los edificios que primero se construyeron, sus temples, con-
ventos, colegios, universidad, hospitales y hermandades; qui^nes
fueron sus Vireyes hasta 1630 anos en que el autor salid de Lima

XVI.

para M6jico, quienes sus arzobispos, y los acontecimientos que d
ellos y d dichas fundaciones se refieren. En fin, el lector dema-
siado exigente, no encontrard quizd cuanto 61 deseara; pero lo que
se contiene lo hallard relatado con claridad, presicion y datos
fidedignos, sin contar multitud de cosas que dificilmente se en-
contrardn en ningun otro libro, como por ejemplo, el origen de la
poblacion del Callao.

Para Uonar algunos vacios y explicar algunos pasajes oscuros
hemos intercalado algunas notas, cuya importancia no necesitamos
encarecer. Por lo demas, el texto del manuscrito se publica inte-
gro, permiti^ndonos tan solo modificar la ortografia y corregir mil
faltas, que indudablemente son del amanuense y no del autor.

Con la presente Hisimw> de Lima inauguramos nuestra colec-
cion de Hisiortadores del Pent

Lima, 1881.

M. Gonzalez de la Rosa.

XVII.

Notas del autor de la biografia.

1 Hay alguna cUferenoia entro los datos y apreciacioncs que conticne c»ta bio^n^^kfla «!?
Coboy la que publicaraoscn 1879 en la Revista Pnuana^ al comcnzar k dar li luz la Histor'a
dQ Lima; pero esto provieno de quo posteriormente adquirimos los preciosos materiale^ t^'ip
aqui indicamos, provenientes en parte de los archivos que tuvieron los jesuitas en LimA. Li
noticia publicada cntonces per nosotros, muy de prisa, acerca de nuestro nutor, que^it
corrcjida, y en su forma definitiva, en la que de nuevo hemos redactado para el present e Vf
Kimeii.

2 Confonue a los usos de csa cpoca y en especial de la Compafiia, cuando (.'obo qiiiso per-
lenecer (\ ella fut' nccesario avcriguar la pureza de su sangre, y por eso se pidioron inforuie*
ul pueblo dondc naciu. Las informaciones aut^grafax tuvimos la suerte de descubrirla;* en «•■
que/M^*' nuestro Arcliivo Nacional, legajo ntimcro 1142. Dos fueron las informaciouca arec*:
(juc Cobo descleiyle de una de las man distioguidas familin.s dc Lopera, y que su abuelo t'up
Alcalde del pueblo. Llamase li nuestro autor Bernah^ Cobo dc Fcralta^ pues era hijo legitime
dc Juan Cobo y dc Catalina Peralta, bi que aun vivia entonces. El lio dice: que en 1601 su s-i-
brino era e-tudiante en la ciudad de loa Ucyes, y que 8ali6 de Lopera en 1505. — La primerr.
informacion cs dc 15 dc Enero de 1601 y la segunda de 8 de Marzo de 1607.

3 Datog (lue dil el P. Cobo respecto d su persona en el ourso de su Historia de Lima y que
hemos recogido con cuidado:

Libro I. cnpltulo 15 dice: "Cuando entr^ en Ci^ta ciudad en 1599 etc., conoel la Cafedral
pequfTia ({ue liabia hasta 1604."

Kn 1500, dice, que alcanzo la antigua Iglcsia de San Marcelo.

Hablaudo del (^olegio de San Martin dice: nel aDo 1601, Blende yo colegial, Uegabamos 4 80."

4 Al ticmpo < *los aqui: El P. Cobo entro al Colegio de S. Martin en el aHo 1599 (iuelleg6 d Lima, siendo Rector el P. Francisco Zamorano. Saliu del colegio y cntr6 d la Compafiia el 14 de Octubre de 1601 que fu6 recihido en el Noviciado de S. Jos6 del Cercado por el P. Provincial Rodrigo Cabredo. Ilizo los votes bienalcs o primera profesion el 18 de Octubre dc 1003 y la scgunda profesion en 1030. En cste ailo partio para M^jico donde estuvo 20 afios basta el do 1050 que rcgre?.. & Lima y alll murio el 7 de Octubre de 1657. De 1618 a 1021 estuvo de Rector en Arequipa. El P. Cobo cntr6 de Jcsuita y profe86 junto con el conocido P. Arbieto, autor deuna IlUloria .VSS. dc los Jesuitas del PerCi, que hemos visto en nuestro Archive Nacional. 5 De un legajo del estinguido Archivo Nacional, ntimero 1147, que conteniaunosapunto Hobro los exdracncs que daban los Padres Jesuitas. estractamos lo siguiente respecto k Cobo: {\\6 examinado en 1615 para su tercera probacion por 4 Padres y aprobado como simplemento p.'isable. Estosignifican las palabras que alii leemos: «Bernab(^ de Cobo: gntlifrni mtdiocrii'-r, 6 I'ara la tercera probacion fuc en 1615 d Juli, y despucs d La Paz &. En 1618 dice €1 que regreso del Callao u Arequipa. En otra ocasion fu6 de Oruro a Cochabamba, atraves6 3 veces la Cordillera, y le dio soroche ^ aunque nunca sc mjireO en las muchas navegaciones hecha>
antes. En Dicicmbre de 1015 paao las conlilleras de Potosi y sc marco con otros; Luego salio
de Lima concluido el examen dc segunda profesion. En 1020, dice que pas6 la cordillera iM.r
Icn, con el Arzobispo de Mira^ luego iria d Ayacucho. VolviO de?pues de poco (iempo. l>o
lo que no8 dice (\ mismo enau Historia se deduce que de 1020 d 27 estuvo en Ayacucho.

7 He aqui como Cobo cuentalo quo Bufri6 del soroche: «Con estar yo por tantos aQos tan
hocho & esta tierra, ires Teces que he subido de los llanos d las provincias de arriba, al atra.
Tesar estos p&ramos me admadce muohisimocongraDdesb&8casyT6mitos, no habiendome ad*

XVIII.

xnade&do por U mar en tanias navegaciones que he hecho. Sucediome esto el afio de 1615, por
el mes de Diciembre, atrayesando las cordilleras por las minas de Potoel [6 iba con otros
compafferos y el soroche los puso ii la muerte] etc.)>

nContando yo el rigor de eslas altas sierras al Arzoltupo dc Mira^ al tienipo quo comenzabsi
\ subir d ellas por el valle do /ca, el aHo de 1G2C, mc respondio: que habiendo ('I mismo anda-
do las sierras de Armenia y Persia, no entendia habria otras en cl mundo nias aspcras y cn-
cumbradas, y como despues do Tuelto d estos Uanos, visittindolo yo le pregunla«c lo quo le hfv-
bia parecido la cordilleran etc.

8 L(i ftiat aria de la fundacion dc Lima poT eW. Coho con8{ A dc (res libro.*': el IC tiene 31
capituloi, el 2.° 22 y el 3? 38, 6 sea un total de 91 capitulos.

El tltulo cxacto del MS. que publicamos eg el s0.» [sic] La copiaque he-
moo sjicado en Se villa lleva el sigulente cerlificado:

"Ei copia del manuscrito que se conserva en la Biblioteca Colombina, situada dcntro de
loM niuros de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla. En dicha ciudad (i 15 dc Diciembre de 1870
tn oficial Bibliotecario, Jos^ Maria Fernandez y-Velasco.n

9 Fechas principales de la vida de Cobo, sacadas de su obra: y de otros MSS.:— Naciu en
i:»*<2.--^ali6deEspanaonl59.j.— Del696 aOS^las Antillas y Venexiiela.— 1509 llega si
Lima.— 1599 Colegialde San Martin,— IGOlEntraal noviciado de San .lo-c.— ir,();{ Profesa
rn laCompafiia de Jesus. — 1607 (% 15 Hace sua estudios teologicos en Sun Pablo. — 1G14 Pas6
p'>r Chancay, acaso yendo a la hacienda de la Compaflia en Huaura. — 1615 £xdmen dc tcr-
ceru probamon, y & Juli y despues a La Paz, en Dloiembre va a Potoni, Oruro y Cochabamba.-
1< »1K Regresa d Arequipa. — 1618, 1619 y 1620 Vive en Arequipa y va d misiones a CammA etc. —1021 Kegresa a Lima 6 Pisco.— 1622 (v 26 Vive en la residencia de Pisco.— 1 626 Va (I la c isa Je Huamangi, hoy Ayacucho. — 1627 Regresa u Pisco y Lima, — 1628 a 29 en Lima. — 1630 a 50 en M^jico. — 1650 y siguientes en el Callao (de Hector ?). — 1653 En Lima (colegio de San Pablo?)— 1657 Muere en Lima. 10 En las actas dc las Congregaciones Provinciales de los Jcsuitas, que tuvieron lugar en cl <*olegio de San Pablo do Lima, y que existian incompletas entro los MSS. de la Biblioieca Nacional, no aparcce el nombre de Cobo sino muy pocas veces. No asistio 4 la que .<'omo nuestro Cobo ingreso precisamente a la CompaOia en 1601, hemos tenido la satisfac- c.«D de encontrar en el tercer folio la relacion hecha por ^1, de su pufio y letra, y dos vecas rubricoda por el mismo, primero al entrar en la Cumpauia y despues al ser examinado pa- n frituiliante. lie aqnl como satisface literalmente Cobo al interrogatorio & que se le sometio al ingresar 4 U urJco. XIX. hF.xXmbN DSL UERMANO BRBNAb£ COBO.n 1* Llumome Bernab6 Cobo. 2 Soy natural de la yilla de Lopera en Andalucia. 3 Soy de 19 afios 7 No teogo padre, madro si, lUimase Catalina de Peralta. 8 Vive de su hacienda que son olivares y casa para pasar honr.\damente. 9 Si en algun tiempo lus Tiniere alguna dificultad 6 dubio de subenir d mis padres 6 pa- rientes en cualquier necesidad me sujet4ir6 ii el parecer de la CompaQia. 10 Tengo trea hermanos y dos hermanas todos por casar. 11 No tienen olicio ninguno, viven de la haoienda de mi madre. 12 No be dado palabra de mairimonio. 14 (sic) No tengo deudas ni obligaciones civiles. 15 No he nprendido ningun oficio. 10 Se leer y escribir y esta ca mi Ictra, 17 No tengo enfermedad alguna encubicrta ni descubierta. 18 No tengo ordenes. 19 Tenia hecho voto de ser religioso. 20 lie tenido inclinacion de ser religioso, y despues que entr^ en el Colegto de San Mar' tin tenia U oracion que es de regla un cuarto de hora por la maflana, rezaba el rosario de Nuestra Seflora todos los dias, y sentia algunas veces deTocion de esto. 21 Ola misa y sermon cuando iba la comunidad del Colegio. 22 Leia en ContemjHm mundi y en otros libros devotos y usaba las mae Tcces de buenas con- Tersaciones y no usaba de meditacion. 28 No he tenido conceptos diferentes de los que tiene la Iglesia y doctoros aprobados d^ ella, y estoy aparejado para remitirme en esto al parecer de la Compafiia. 24 En cualquier escr(ipulos y dificultades espirituales me stgetar^ tambien al parecer de la Compaflia. 25 Estoy determinado (idejar el seculo y seguir los conccjos de Crist o nuestro seflor y ha muchos ailop que tengo esta determinaclon. 26 No he aflojado despucH que comenc^ & pretender. 27 La razon que me movio a dejar al seeuh fu6 saWarme en la religion. 28 Tengo deliberacion, determinada de vivir y morir t/i Dominio en esta Compaflia de Jesus y ha aQo y medio que tengo esta determinaclon y no fuf inducido de ninguno k ello. (Firmado sin fecha) Bebnab^ Cobo. A continuacion se lee lo siguie)itct exXmen del ubrmamo bbrnab^ cobo para escolar. 1? He estudiado en la Compaflia de Lima latinidad, arte de Manuel Alvarez, epfsiolas de Ciceron, Tullio de officiin, Virgilio, Lucano, Oraciones de Ciceron, Salustio Quinto Cursio, Re" toricadel Priano y otros autores y par^ceme que tengo facilidad en el uso de lalengualntina* XX. 2 No he sido grodaado en focultad alguna. 3 Pajr^ceme que me ajuda la memoria para tomar y retener lo que estudio. 4 Par^ceme tambien que el entendimiento me ayuda para penetrar hien lo que estudio. o Tengo inclinacion u los estudios. <> No me hacia daQo los estudios a la salud corporal.

7 Siento eu mi fuerzas para los estudios y para trabajar en la vifia del SeHor cuando fuera
necesario ocuparme en ella.

[Firmndo] BernabI^: Co bo.

Bn ambos declaraciones no hay fecha alguna pero segun los dntos anteriormente consigna-
•lo« eeto fu4 en 14 de Octubre de IGOl.

En cl mannscrito i\\i9 copiamos sigue a las declaracionerf del P. Cobo las del P. Arbieto,
pero tnmbirn sin fecha, el cual como se sabe entro en el mismo dia a la Compafiia.

13 Aanque la Historia del P. Cobo lleva la fecha de 1639 en la portada y en la dedicataria,
parece que siguio perfeccion&ndola haatasu mucrte; pues en el capftulo XVI dice; uen este prc-
sente aSo de 1053, per el mea de Febrero, callo en esta ciudad de Lima un rec io nguacerow &.
En el libro 1? capltulo 12 hablade un oidor que vino al Peril, despues de haborlo conocidoen
M^jioo, laego escribi6 ^1 en Limi, despues de regresar de aquella ciudad.

14 Un buen especimen del MS. de Cobo sobre la Historia de Indias, fu6 public&do por J.
A. OaTanillea en sua AneUea d€ IlUioria Natural, dados a luz de 1799 (i 1 804, en siete Tolti-
menes en 4? En el s^timo inserto la Detcripcion del Reino del Perd por Co bo, que abrnza 344
p>naa con cnatro liiminas.

15 Cavanille.^ que era gran admirador de Cobo, y equivocadamente creia ([ue estehabiana*
ciilo como dl en Jaen, le dedicd la Cohoea especie de Jazmiu de la familia de Ins Bignonarias.

Notas de Oavanilles.

1 Ltt copia que de e»ta obra sac6 el difunto MuHoz cziste hoy dia en el Real archiyo de la
oecretaria de gracia y justicia dc Indias. (C.)

2 Va ({ue por desgracia sc ignora el paradero de esta obra preoiosa, conTcndrii dar aqui
aljnina idea, tomada del pr61ogo del autor. HiUlase repartida en tres partes, cada uf)a en su
cuerpo. Trata la primera de la naturaleza y cualidades del Nuevo Mundo, con todas las cosas
•{ue de Buyo eria y produce, halladas en (\ por nuestroa espaiioles, la cual contienc catorce
iiiirttH. Uabla en el primero del universo en general, de los climas y divisioncs cosmogriificas,
•ie los clementos, del aspecto del cielo austral, y de los Tientos que se esperimentan en Ame-
rica. En el segundo, de los nombres, linderos, magnitud y sitio de esta: del peculiar del PeHi,
le tftus diTisioucs, cualidades, temple y mcteoros, especialmcnte de las tcmpestadcs, Tolcanes y
tcrremotos. En el tcrcero, del reino mineral en toda su estension, empezando por los combus-
tibles, 7 acabondo por los metales. Kn el cuarto, quinto y sesto, de los vegetales, distribuidos
en yerbas, arbustos y arboles. £n el septimo de los mariscos y peccs. En el octavo de las
arei. En el nono de los insectos, reptiles y cuadr^pedos. En el d^cimo de los animales y
pUntaa Uevadas alia por los espafloles, y de las causas de su prodijiosa multiplicacion. En
los cuatro tiltimos, de la naturaleza, condicion y costumbres de los I ndios, cspecialmente del
Peril, y del gobierno que sus Reyes teniaii, asi en cuanto k la administracion dc la hacienda
como en lo perteneciente & la religion. La segimda parte consta de quince libros. En los dos
primeros se trata del descubrimiento y pacilicacion de las primeras provincias de America y
•lei Peril. En el tercero do los gobernadores y Vireyes que hubo, dando cuenta dc los suce
• ^ menorahlef) ((ue ^e veriUcaron hasta 105.1. En el cuarto y (lutnto. de la forma con que se

XXI.

estableci6 el dominio eapaSol, y del gobierno que continuaba respecto & Espafioles ^ Indios.
En los siguientes se describe el Per6 por sus Obispados y ProTincias; j en el tiltimo, ▼& h
descripcion de la America austral situada fuera de los f ermines del Peril.

La terccra parte contienc catorce libros. So trata en los dos primeros del descubrimiento,
conquista y calidades dc la Nucva Kspaiia. En cl torccro, de los gobernadores que hatenidos
Desdo el cuarto comicnzala descripcion dc bus provincias y de todas las de la America sep-
tentrional. Dase razon dc la fundaMon y cstndo que tenia [en 1G53] la ciudad de M^jice, de
sus pobladores, y familias que de ellos descienden. Em el ultimo se describen las islasdeam-
bos mares del Norte y del Sur, hasta las Filipinas y Molucas, ailadiendo un breye tratado de
as na^egaciones de todas e>ta3 In'lias y Nuevo Mundo. Es muy probable que el manuscrito
orijinal do Cobo exista entero en la coleccion de los que poseian los Jesuitas do Lima al tieinpo
de su extincion. (C.) {Sic)

3 Parece que Cobo prcveyd que ni el CiUiz ni la corola debian contarse entre los Terdadcros
urganos de la flor, la cual consist e en log sexuales. (C. )

4 Este polvillo es el poffen.

5 Aqui indica el g6rmQn.

6 Pint4i los cstilo.s y e3t1gma3.

7 Otras cuatro espccies de Granadilla 6 Psisiflora describe en este libro. En el capitulo
Vi habla del Chhiqui 6 granadil.a de los Quijos, de la cual dice: que en su tallo cs cuadran-
gular, con cuatro surcos profundos: sus hojas de figura oval algo acanalada, lartrss de media
tercia, con poco menos de ancho; y su flor purecida d la descrita en el capUulo ai. tenor, pero
mas vistosa por sus colores y algo mas grandc. Parece especie desconocida. En el capitulo
14 describe el Tambo, que cs la Passiflora Quadrajigularis de Joaquin y de mi Monadelfia.

En el capltulo 15 habla de otra natural de Ouayaquil, Uamada Jiadta por lo■

CAPITULO I.

De la flmdacion de Lima en el valle de Janja y como trataron luego
8118 vecinos de pasarse & los llanos y costas de la mar.

Es la ciudad de Lima el Imperio y Corte de este reino de la
Nueva Castilla del Peru, y tan esclarecida por muchas excelencias
que en ella concurren, que solo le faltan los anos para poder com-
petir ea grandcza y majestad con las mas nobles de Europa, (cali-
Jad que sin sentirsele ird dando el tiempo,) si bien se ve, ^ y
mayor gloria, como lo es que sus principios sean tan claros, que no
sea menester para conocer su origen y nacimiento revolver histo-
rias antiguas, nistrear etimologias y examinar conjeturas, como se
hace en las historias de otras ciudades, por haber comenzado las
raas de ellas escasas y de principios humildes y oscuros. Pero es ra-
zonable, porque desde que solo tuvo ser fu6 senora, Corte y cabe-
za de la gobernacion de este reino; no fu6 poblada poco mas 6 me-
nos, ni con chozas de gentes rusticas, sino con mucho acuerdo, por
valerosos capitanes conquistadores de estranos reinos, ^ lo que es
gloria sobre toda honra humana. el haber sido fundada para maes-

I Q MS, dice lo que Be lee en el texto, sin duda por error del copista; pero el sentido
d«be ter este: que limft, & peMr de 0a reciente origen, habia progreeado en xnenoa de tin
tiflo maa que ctrae grandes capitales en igual tiempo de bu eziatencia. — Editor.

8 HISTORIA DE LIMA.

tra de la verdadera sabidurla, que es el conocimiento y culto del
verdadero Dios, desde donde fuesen enseaadas las gentes de estas
provincias y reinos.

Alargareme al tratar de su origen, progreso y buenas calida-
des, lo que los historiadores de otras ciudades gastan en averiguar
6 inquirir antigiiedades dudosas: lo uno, para que de lo que de la
ciudad como metr(5poli del reino se dijese se alcance mayor conoci-
miento de lo que al principio y establecimiento del mismo reino
toca; y lo otro, para que, viendo #q esta escritura las diligencias y
consejos con que sus pobladores la fundaron, entendamos que en
todas las demas que poblaron en esta tierra guardaron el mismo
estilo, y no condone nadie fdcilmente a los conquistadores de inad-
vertidos y descuidados en esta parte. Fu4 pues el principio y ori-
gen de esta nueva reptiblica en esta forma:

Habiendo el Gobernador lion Francisco Pizarro, conquistador y
fundador de este reino del Peru, Uegado con su ej^rcito al valle
de Jauja, pacificando y poniendo en obediencia de su Rey las pro-
vincias del Imperio de los reyes Incas, llamado Tahuantinsuyo; con-
siderando que se alejaba mucho de la ciudad de San Miguel de Piura
que habia poblado, sin haber en tan grande espacio de tierra como
quedaba atrds presidio de soldados, ni fuerza para conservar lo
ganado; y sobre esto, atraido de la comodidad y aparejo de la co-
marca, por ser un valle muy capdz, ameno, abundante de manteni-
mientos y muy poblado de indios, habi^ndolo consultado con los
principales del campo, tom6 resolucion de hacer en el la segunda
poblacion de espanoles. Senal6 sitio y nombr6 por vecinos d los sol-
dados en quienes encomend(5 los repartimientos de indios que abo-
ra caen en el distrito de este obispado de Lima; asent61a en la ribe-
ra del rio, junto al pueblo de indios llamado Hatunjauja, y esto
por via de dep6sito, con intencion que si despues de explorada y
vista la tierra se hallase otro sitio mas conveniente se trasladaria a
^1, pero entre tanto sirviese de presidio para enfrenar y tener en
obediencia los indios de la comarca, que eran muchos, y andaban in-
quietos y buUiciosos maquinando novedades. Hizo esta fundacion
el ano de 1533, con solo 40 espanoles. Nombrd alcaldes y rejido-
res, y dejando por su teniente d el Tesorero Alonso Riquelme.
partid con el resto del ej^rcito para la ciudad del Cuzco. Este prin-
cipio tuvo esta gran ciudad de Lima, el cual refi^rese tan sucin-

POR EL P. BERNABB COBO.

tamente por no haber permanecido en aquel primer asiento, ni ha-
ber sido aquella fundaciou mas que un depdsito de la Republica en
aquel valle, entre tanto que se acababa de paeificar la tierra, para
despues con mas acuerdo, y cual era menester, bus car sitio aprop6si-
to en que trasladarla, como se hizo; y porque esta mudanza al asiento
que ahora tiene es tenida por su propia fundacion, no embargante
que fu6 hecha por via de trasl?icion del Consejo y Cabildo, tratase
poner aqui una copia de ellos, sacada del pri-
mer libro del Cabildo de esta ciudad, en que estd todo lo que
sobre de esta fundacion se e3cribi6, quo es del tenor siguiente:

«tEn la ciudad Jauja d 28 dias del mes de Novierab re de 1534, ^
estando en su Cabildo y ayuntamiento, segun que lo ban de uso y
costumbre, los muy nobles senores Juan Mogrobejo de Quinones,
el Veedor Garcia de Salcedo, Rodrigo de Mazuelas y Gre gorio de
Sotelo, rejidores de esta dicba ciudad, y en presencia de mi Juan
Alonso, escribano del Cabildo de esta ciudad, dijeron: que p or cuan-
to al muy magnifico senor Gobernador Francisco Pizarro le pare-
n6 que los vecinos que tenian indios de repartimiento en la costa
de la mar se debian ir d poblar d la costa, por el raucho da no y tra-.
bajo que los indios de sus repartimientos tenian en traer los basti-
nientos y provisiones para sus amos, y que los demas que tenian
indios en la sierra se recibiesen en esta dicha ciudad; lo cual visto
y sabido por nos fu6 requerido por parte del procurador d e esta

2 £1 autor se refiero en este pasaje d lo que ya habia relatado con todos sus detallcs en la
MTte Btgaakd% de bu «Hi8toria de las Indiasji, MS. que tratA especialmente de 1 Porfi y su
eo&qniBta ^Ed.

3 El MS. que poaeemos dice 1539; pero indudablemente es error del eoplsta, pucB la Tcr'
iidwa ibchft ei 1&34, menos de doe meaes antes do la fundacion de Lims, que InTo lugar en
Id de £&ero de 1685.— Ed.

10 HISTORIA DE LIMA.

ciudad y despues por la nuestra, segun mas argumentos por los
dichos requerimientos parece, y despues de sobre ello altercado y
pasadas razones, el seSor Gobernador dijo: que su voluntad era ha-
cer lo que convenia en semejante case para el bien y provecho de
los conquistadores y pobladores, y bien y pr6 de los naturales de
esta tierra; y que para semejante caso convenia que 4 toque de
campana < &iesen llamados los vecinos de esta dicha ciudad sobre ello, y que cada uno de ellos dijese su parecer ante el escribano y lo firmase de su nombre; lo cual asi fu6 hechp, y despues de juntos y firmados dijeron los dichos vecinos: que les parecia que el pueblo principal se hiciese 4 la mar y que este no se debia dividir sine que juntamente se poblase como tenia dicho d la costa; y por nos visto el dicho su parecer y lo que mas se debe mirar en semejante caso, y viendo lo que el senor Gobernador mandaba, en hacer pasar las vecinos que tenian indios en los llanos, dijeron que su parecer es: que segun la calidad de la tierra, asi por ser fria y de muchas nieves y falta de lena, por tenerla lejos, y asi mismo por estar cua- renta leguas de la mar y el camino muy despoblado, males pasos, muy asperos y de muchas nieves, donde los caballos no pueden ea- minar con carga para proveerse los vecinos de esta dicha ciudad, de mas del mucho dano que han recibido y reciben los naturales para traerlos cargados con bastimentos; lo cual es en perjuicio & lo que su Magestad manda y libertad de los indios naturales, que por cargarlos han sido muchos de ellos muertos y alejadose de sus pue- blos y huidose d la sierra. De donde ha de resultar abatimiento de la tierra y desasociego de toda ella, y siendo pocos vecinos, d mi me parece no sea de mas de treinta vecinos, no pueden salir d pacificar los rebeldes ni aun sufrir la vela y ronda de esta ciudad, por don- de conviene al servicio de su Majestad y al bien de los pobladores que este pueblo se mude y pase, juntamente con los vecinos de los llanos, para que todo sea un pueblo y aquel se acreciente.» ffOtro si, es muy gran perjuicio y falta d los vecinos y pobladores de esta dicha ciudad que en ella ni en sus t^rminos ni en ninguna parte de la sierra se pueden criar puercos, ni yeguas, ni aves, por razon de las muchas frialdadea y esterilidad de la tierra; porque co- mo se ha visto por esperiencia d muchas yeguas que han aqu{ parido. morirseles las crias, demas de no haber madera para solamente ha- cer casas de moradas, si no fuese con mucho trabajo para los natxi- POR EL P. BERNABfi COBO. 11 rales de esta tierra. Pov ende, conformdndose coii la fundacion de este pueblo y con una clausula que dice: que porque al presente no se hallaba otro lugar ni sitio mas conveniente que esta dicha ciu- •lad, se hacia la fundacion hasta que hubiesa otro lugar mas apare- jado para poblar. Torque al presente no se podia buscnr por causa de andar en la guerra y ahora conformdndose y viendo ser cosa justa lo que los vecinos y pobladores dicen, y piden que se haga el pueblo principal a la mar, y que no se dividan los vecinos en dos pueblos sino en uno, adonde mas conveuga al servicio de su Majestad y bien de los conquistadores y pobladores. Todo lo cual nosotros decimos nuestro parecer y si necesario es ahora lo reque- rimos, que habiendo de mandar su Se&oria que los vecinos que tie- nea repartimientos en los llanos se hayan de ir d vivir alld, que su Senoria debe hacer un pueblo a la mar, juntamente de los vecinos de esta ciudad y de los otros que mas pudiese allegar, porque por las causas dichas este pueblo y sus vecinos de 61 no se pueden sus- tentar; y esto dijeron, daban por su parecer y lo firmaron de sus nombres: Juan Mogrobejo, Sebastian de Torres, Gregorio de Sotelo. (jrarcia de Salcedo, Rodrigo de Mazuelas, Juan Alonso, Escribano. «Y luego en este dicho dia, yo Juan Alonso, escribano, notifique lo de suso contenido 4 su senoria en su persona, testigo el Tesorero .VJoaso Riquelme y el veedor Garcia de Salcedo. Y despues de lo sasodicho en este dicho dia, estando en el dicho Cabildo los dichos .lusticia y Regimiento, y por ante mi el dicho Juan Alonso, escri- bano, presente el dicho senor gobernador y el tesorero Alonso Ri- 'luelme y (Jarcia de Salcedo, veedor, oficiales de su Majestad; ha- biendo visto los presentes pareceres de los vecinos de esta ciudad y el pedimento y requerimiento de su senoria hecho por el procu- rador de esta dicha ciudad, y por los Alcaldes y Rejidores de ella, y vistas las causas y razones por ellos dichas, y lo que al servicio >le su Majestad conviene, conformdndose con la voluntad do todos
!o? vecinos de esta ciudad, y con lo que d ella y d estos reinos
'Onviene por las dichas causas presentadas en sus requerimientos
y pedimentos y pareceres, y por otras que d ello lo mueven, que
aqai no declara su senoria, dijo: que no embargante, del repartimien-
to de los naturales comarcanos d esta ciudad, y los que viven d la
^osta de la mar piden que se haga el pueblo, y estd hecho por cau-
>a mas conveniente d su bien y provecho y sustentamiento; era y
ea contento de mandar pasar esta dicha ciudad d los llanos y cos-

12 BISTORIA DB LIMA

tas de la mar, en el lugar mas conveniente y que inejor sea para la
fundacioa y sustentamiento de ellos; y que luego por lo mucho que
conviene, se partiera & ver y buscar el mejor sitio para fundar y
mudar esta ciudad d los dichos llanos, y que buscado y visto, pa-
sado y fandado el pueblo, dard licencia d los vecinos de esta ciuda<5sito en que poblar. Tambien nom-
hvo del Regimiento de Jauja personas que con especial cuidado ex-

plorasen la tierra y mirasen la disposicion que tenia para la pobla-
cion. Llegado el gobemador al valle de Pachacamac, cuatro leguas
'listante de esta ciudad, encomend6 4 otras personas ciistintas
'louibradas por el Cabildo el cuidado de buscar y elejir el sitio en
['le se debia de poblar, como todo consta de la comision que se di6
a los exploradores, y lo que con juramento depusieron, que es
como sigue:

ncEn la ciudad de Jauja a los cuatro dias del mes de Diciembre de
1534, estando en Cabildo y ayuntamiento los muy nobles senores
•luan de Mogrobejo de Quinones, teniente de gobemador y alcalde
••nlinario de est<5, el cual es al presente mucho mas comun y usado que el prime-
ro, si bienhay esta diferencia entre los dos: que el de los Reyes no
es tan usado y familiar en las pldticas y comunicacion ordinaria,
asi dentro de la ciudad como fuera de ella, como el de Lima; pero
en las escrituras 6 instrumentos publicos de contratos y causas, y
en todos los juzgados, el nombre que generalmente le dan es de los
Reyes, no embargante que & voces y en algunas escrituras pfibli-

POR EL P. BERNABJi: COBO. 25

< \'is se suele poner el de Lima. Mas sacado el estilo de los rejistros y actos publicos y judiciales que he dicho, en lo demas del trato vulgar y comun usamos todos del nombre de Lima, tan general- mente, que nunca (5 raras veces se oye el de los Beyes; asi no hay quien diga: d los Reyes voy, 6 de los Reyes vengo. De manera que podemos senalar esta regia y hablar con esta distincion: di ciendo que se intitula esta ciudad con dos nombres, uno para el trato y comercio familiar, asi de palabras como en escritos. priva- dos, y otro para el que se tiene por escrituras publicas, y aun en estos se va cada dia introduciendo y haciendo mas familiar el nombre de Lima. Tuvo principio esta diversidad de nombres de haberle puesto los espanoles, cuando la poblaron, el primero^ y del que tenia su sitio desde antes. Porque como los indios nunca se aco- modaban al nuestro, la nombraban siempre con el antiguo del sitio, y como entre indios y espanoles hay tanta comunicacion y trato, es fuerza el de habernos de acomodar d su lenguaje para que nos entiendan, habldndoles con los terminos y vocables que ellos saben; de donde con el frecuente use ha venido d sernos tan fa- miliar este nombre de Lima, que asi por la razon dicha como por ser de menos letras y mas fdcil pronunciacion que el de los Reyes podemos absolutamente decir que es hoy el nombre propio de esta ciudad, pues en hecho de verdad es el mas vulgar y usado; y esto mismo que ha sucedido d esta ciudad con sus nombres, ha pasado por la misma razon en los mas de los pueblos que han fundado los espanoles en estas Indias, particularmente en este Reino del Pe- ru, que se han venido d quedar con los nombres de los sitios en que estan fundados, aunque les fueron puestos otros en sus principios. De mas debo advertir, que aun este nombre Lima no estd en la paridad de &u origen, sine con alguna variacion de como lo uscfn los indios ni solonosotros lo pronunciamos diferentemente que ellos; mas tambien entre ellos mismos hay variacion y diferencia, porque los naturales de esta comarca y todos los demas de los llanos dicen Limac^ ^ y los serranos RimaCy pronunciando la R como la pronun- 6 Antes de leer el MS. del P. Cobo oreiamos, en virtud de naestras obser?aciones, que hemo§ comunicAdo 4 varias personas, que no era'cierto lo quo Qarcilaso ha pretendido, k saber que el uso de la L y de otras letras en la oosta y otros pantos, en los nombres propios in jlgenas, no era debido & los espafllolesi como ^l dice, sino efecto de \d, pronunciacion de cada 26 HISTORIA DE LIMA. ciamos nosotros en este nombre Caridad, porque nunca los indios peruanos supieron pronunciaria de otro modo. La razon de hallarse esta desconformidad entre los serranos y maritimos, es por ser est€ nombre Rimac propio de la lengua Inffa, que es la raatrona de aquellas, particularmente de las del Cuzco, la cual hablan los ser- ranos con mas propiedad y elegancia, y los de los llanos la usan algo corrupta, como extrana y peregrina; porque cuando los espa- noles entraron en esta tierra, habian pasado pocos anos que los Incas, Reyes del Cuzco, habian sojuzgado estas provincias maritimas e introducido su lengua en los habitadores de ellas, de donde vino el no hablarla con la perfeccion de los serranos. Y entre las otras letras que varian y truncan en su pronuncia- cion una es la R en lugar de la cual usan de L, en algunas diccio- nes, como en esta de que vamos hablando, que por decir Rimac dicen Limac. Lo cual hacen tambien en muchos vocablos como se puede echar de ver por este: Lmiahiiana, que significa un pueblo del arzobispado de esta ciudad, el cual nombre en la puridad de la lengua Inga es Runahuanac, que quiere decir hombre correjible, y los indios de la costa lo pronuncian Lunahuanac, y nosotros que no gustamos de muchas consonantes Lunaguand quitada la C, y esto que he dicho de la diferencia que hay en la pronunciacion de este nombre Lima entre los serranos y yuncas (asl llamamos d los maritimos), esperimentamos d cada paso, por cuanto en un camino encontrando d algun indio que viene al mar, le preguntamos que ^4 donde vd? d lo que el serrano, dice, respondiendo en su lengua: RimaC'Tnariy que quiere decir d Lima (?), y si es indio y yunca: Li- mac-man poniendo L donde el otro puso R; y esto es lo cierto y averiguado que hay que saber acerca del origen y etimologia del nombre de Lima, y en que no puede haber duda ni opinion. Solamente la podia haber sobre averiguar y sacar en limpio el significado propio de este nombre, porque unos quieren decir: que con el significaban los indios el rio que corre por esta ciudad; por proyincia, que no era igual 6, la de los qucckuas del Cuzco. Ahora el P. Cobo yiene & oonfir- mar nuestra humilde opinion, con el testimonio de los mismos indios, j queda probado por U^to: que desde dntes de la conqutsta se dccia en la cos^ia'. LimaCf Lunahuanac^ j no Btmac r Rutiahuanacy oomo queria el buen Garoilaso. Lo que decimos de estos nombres podria apli>
oarse & otros muchos. Omitimos otros argumontos que podriamos aducir, j solo llamamos U
atencion hacia los muy ingeniosos de nuestro autor. (Editor)

POR EL P. bbrnab£ cobo. 27

que llimac es participio, y significa el que habla, y que d este rio
le cuadra muy bien el nombre y su significado, por el gran ruido que
hace con su raudal cuando viene crecido, que es de suerte que en
el silencio y quietud de la noche se oye de cualquiera parte de la
ciudad; otros que era nombre de este valle 6 de solo el pueblo de
indios que habia en este asiento, y no falta quien diga haber side
nombre de un famoso idolo que tenian aqui los Indies, que daba
8us respuestas y ordculos; lo que yo juzgo es, que en antiguedad
de indios no se puede hallar mucha claridad y mas en cosa que ellos
tan poco se paraban, como es la etimologia de vocables. Inform&n-
liome yo ucerca de ese punto, con toda diligencia, de algunos indios
viejos que yo alcanc^, que se acordaban del tiempo en que los es-
panoles vinieron d esta tierra, me respondieron por cosa cierta y
asentada entre ellos: que a toda la poblacion de indios que se es-
tendia por las riberas de este rio llamaban antiguamente Limac,
bien que desde que hubiesen puesto este nombre primero al rio, y
que con el tiempo se fuese extendiendo hasta abrazar en su signi-
ficacion las riberas del mismo rio, con las poblaciones 6 rancherias
que en ellas habia; y esto es lo que yo tengo por mas verosimil,
porque todos los lugares que he visto en este reino con semejante
nombre de Kimac, 6 son rios 6 estdn d orillas de algun rio. Por
que el mayor rio que pasamos yendo de esta ciudad d la del Cuzco
se dice Apurimac, y un tambo 6 venta que estd d 8 leguas antes
de aquella ciudad, llamado Limatambo, estd en la orilla de otro
rio, y un barrio que hay en la misma ciudad del Cuzco, por nombre
Lima-pampa, pasa por ^l un riachuelo, con los cuales ejemplos me
parece queda bastantemente confirmado lo que de este nombre
Lima habemos dicho.

CAPITULO V.

Do la fandacion del Gabildo y de los primeros Alcaldes y MinirtroB

de jasticia que tavo esta ciadad.

Como el pueblo sin justicia,. gobierno y leyes justas y buenas,
aim no merezca el nombre de Rep6blica y cuerpo politico, ni ser
mas que como un tronco sin vida ni alma, por eso el Gobernador
Don Francisco Pizarro, atendiendo diligentemente d darle el ser y
perfeccion que pedia 6sta, su nueva Reptiblica, para que digna-
mente gozase de este titulo; fundada la ciudad, como hemos visto,
despues de cuatro dias que pas6 en ordenarla, y repartir los solares
entre sus pobladores, instituyii y asent6 el Cabildo y Regimiento,
nombrado Alcaldes para este presente ano de 35, y el numero de
Regidores que juzgo por entdnces ser suficiente, todo lo cual hizo
y orden6 por la forma y auto siguiente:

((Y despues de lo susodicho con el dicho cacique y pueblo de Li-
ma, d 22 del dicho mes y ano, susodicho en presencia de mi el di-
cho escribano y testigos y suso escritos, el dicho seSor Gobernador
dijo: que al servicio de su Magestad, buen Regimiento de la dicha
ciudad y administracion de la justicia real de ella, conviene nom-
brar Alcaldes y Regidores, parece lo susodicho, por cuanto el Re-
gimiento de dicha ciudad en Jaivja, (como eran obligados y lo de-
bian hacer) el ano pasado de 1535, Alcaldes y Regidores, para la
dicha ciudad y por haber como pasado el ano de 1534 anos han
espirados sus oficios, y no puede hacer la dicha eleccion, y d 61 co-
mo Gobernador de su JMagestad, (pues ellos como -dicho es no la
hicieron) compete hacerla en nombre de su Magestad, dijo: que
nombraba y nombra para Alcaldes de la dicha ciudad de los Reyes
d Nicolds de Rivera y d Juan Telle, y para Regidores d Alonso Ri-
quelme, tesorero, y d Garcia de Salcedo, oficiales de su Magestad

en estos reinos, y d Rodrigo de Mazuelas, d Crist6bal de Peralta,

POR EL P. BERNABfi COBO. 29

d Alonso Diego y d Palomino Giibilan, d los cuaies y d cada uno
de ellos, digo: que daba y di6 todo poder cumplido para usar y
ejercer los dichos oficios desde ahora hasta fin del presente ano
de 1535, de Alcaldes y Eegidores de la dicha ciudad d los dichos
Alcaldes, y d Rodrigo Mazuelas, y al Tesorero y Veedor y Alonso
Palomino y Nicolds de Rivera el Mozo, que presentes se hallaron,
cl dicho senor Gobernador tom6 y recibi6 juraniento por Dios y por
Santa Maria, sobre la serial de la Cruz, en que cada uno de ellos
puso su mano derecha corporalmente y por las palabras de los san-
tos Evangelios, do quiera que mas largamente estdn escritos, que
bien y finalmente como buenos y fieles cristianos, temerosos de
Dios y servidores de su Magestad, usardn y ejercitardn los dichos
oficios, que d ellos y d cada uno de ellos por el dicho seiior Gober-
nador, en nombre de su Magestad le son encargados este presente
ano, mirando lo que conviene al servicio de su Magestad, y al
bien y provecho de la dicha ciudad, y vecinos y moradores de
ella; y obedecerdn y cumplirdn las providcncias y mandamientos
dc su Magestad y del dicho senor Gobernador en su real nombre:
y guardardn lus secretes del Cabildo, y los dichos Alcaldes admi-
nistrardn justicia, sin llevar cohechos ni derechos demasiados; y
que en todo, asl los dichos Alcaldes como los dichos regidores, hardn
y cumplirdn aquello que deben. segun somos obligados, los cuaies
digan: si juro, y Amen, respondieron d la confesion del dicho ju-
ramento.

«Y luego el senor Gobernador di6 y entreg6 dps varas de justicia
en nombre de su Magestad, d los dichos Nicolds de Rivera y Juan
Tello, para que las traigan y usen los dichos oficios este dicho ano,
segun dicho es, y d ellos y d los dichos Regidores dijo: que los ha-
bia y bubo por recibidos d los dichos oficios y al uso y ejercicio de
ellos, y pidi6 d mi el dicho escribano se lo diese por testimonio;
testigos, Francisco Baca y Domingo de la Presa, escribano de su
Magestad. — Francisco Pizarro.))

«tY despues de esto el dicho mes y ano susodicho, estando jun-
tos en el dicho Cabildo su senoria y los dichos senores, Justicia y
Regidores, Domingo de la Presa, escribano de su Magestad, pre-
8ent6 una probicion del seSor Gobernador, por la cual se le provee
de escribano piiblico y del Cabildo de la dicha ciudad de los Reyes
y pidi<5 d los dichos sefiores le reciban el dicho oficio y se-

30 HISTORIA DE LIMA.

fialen el salario que se le d^, fuese por su trabajo, y luego los di-
chos senores recibieron del dicho Domingo de la Presa el jura-
mento y solemnidad que en tal easo se requiere, el cual por el di-
cho dijeron, que le recibian y recibieron por tal escribano piiblico
y del Cabildo de dicha ciudad, y al uso y ejercicio de 61 y que le
senalaban y senalaron en cada un ano, por razon del dicho oficio,
doBcientos pesos de oro, los cuales haya y cobre de los propios
que la dicha ciudad tenga, y de otros cualesquiera bienes de ella,
y lo firmaron de sus nombres, Francisco Pizarro, NicolAs de Rive-
ra, Juan Telle, Alonso Riquelme, Garcia de Salcedo, Rodrigo de Ma-
zuelas, Alonso Palomino. Nicolds de Rivera y Domingo de la Presli.»

Hasta aqui la fundacion del Cabildo; mas como para acabar y
acertar & poner en debida perfeccion una Republica, son necesa-
rias muchas cosas que no se pueden, luego al principio concluir,
por requerirse tiempo en que con razon se vayan estableciendo asi
por los primeros anos despues de la fundacion de esta ciudad de
Lima, se fueron poniendo y presentando muchas cosas pertenecien-
tes d su buen ser y gobierno, y nombrando los ministros de Jus-
ticia, y demas oficios p6blicos; que parecieron por aquel tiempo
necesarios y sufucientes, de todo lo cual ir6 haciondo memoria,
senalando el tiempo en que cada una se esiableci6, hasta que lle-
g6 & entera perfeccion esta Republica.

Comenzando pues, por el primer ano de su fundacion, que
fu6 como queda dicho el ano de 1535, es de saber que en todo 61,
hasta el de 36, se instituyeron las cosas del mode siguiente, las
cuales por haber side las primeras de cada g6nero que hubo en es-
ta ciudad, es de razon que d6 memoria. En tres dias del mes de
Abril fueron nombrados y recibidos del Cabildo, Francisco de
Herrera, por mayordomo de la ciudad, y Gregorio de Sotelo, por
mayordomo de la Iglesia. En 28 de Julio, nombr6 el Cabildo a

Ferman Pinto, por fiel ejecutor.

En 13 de Agosto fueron recibidos por el Cabildo; Juan de Qui-

Kones y Diego de Arvisto, por regidores perpetuos, en virtud de

sendas provisiones reales que presentaron, por las cuales el Rey

les hacia merced de estos oficios.

En 27 de Agosto, decret6 el Cabildo se partiesen las tierras del

contorno de esta ciudad & los vecinos de ella, y se cometi6 esta re-

particioa 4 Juan de Qui&ones y Alonso Palomino, regidores, y

al Escribano de Cabildo.

POR EL P. BERNABE COBC. 31

En 29 de Setiembre de este mismo ano de 1535, fueron reci-
bidos por el Cabildo, Martin Pizarro, al oficio del Alguacil mayor.

En 1^ de Octubre, hizo el Cabildo las primeras ordenanzas to-
cantes al buen gobierno de la Repiiblica, y el primer Arancel de
los precios que habian de Uevar, que hiciesen en sus oficios.

En 4 de Octubre nombr6 el Gobernador Don Francisco Pizarro d
los Alcaldes Juan Tello y Nicolds de Rivera, por visitadores de esta
ciudad y sus t^rminos y cosas tocantes 4 los indios; y el mismo dia
nombr6 tambien por su Teniente al licenciado Benito de Carbajal.

Por este tierapo le vino al Gobernador c<5dula real, en que su
Magestad le daba facultad para elejir tres Regidores en cada pue-
blo que fundase, la cual pongo aqui, por haberse hecho conforme
a ella la eleccion de Regidores del seguude aiio de esta ciudad; su
tenor es el que sigue:

«E1 Rey por cuanto Sebastian Rodriguez, en nombre de vos, el

capitan Francisco Pizarro, nuestro Gobernador de la provincia del

Peru, me suplicd y pidi6 por merced, que los oficios de Regimien-

tos de los pueblos que estdn poblados y se poblasen de aqui ade-

lante, los proveyese en perpetuos, vos el dicho Francisco Pizarro,

en las personas de los conquistadores de esa dicha tierra, como d

vos pareciere, porque conoceis y sabeis bien los que lo mereciesen

tener, y esos habian servido en el mismo descubrimiento y con-

quista; como d mi merced fuese, y yo, acatando lo susodicha y

vos hacer merced por la presente doy licencia y facultad d vos,

el dicho capitan Francisco Pizarro, para que en los pueblos que

poblaseis en los limites de ia dicha vuestra gobernacion, podais

nombrar y nombrcis en cada uno de cllos, tres Regidores en las

personas que vos pareciere que deben usfir y ejercer los dichos

oficios, con tanto que despues que vos Francisco Pizarro hallais

nombrado las tales personas para los dichos oficios, en los prime-

ros navios que partieran de esa tierra para estos nuestros reinos,

nos embieis el dicho nombramiento, firmado de vuestro nombre,

para que conforme d 61 mandemos dar nuestras provisiones de los

dichos oficios d las personas que asi enviareis nombradas d ellos.

Ilecha en Toledo, d 4 dias del mes de Mayo de 1539 — ^Yo el Rey,

por mandado de su Magestad — Cobos, Comendador Mayor,))
Con esto y con algunos que fueron admitidos por vecinos d

quienes se les dierou solares para edificar sus casas, se pa86 este

primer ano de la fundacion de Lima.

CAPITULO VI.

De la primera eleccion do Alcaldes que hizo el Gabildo,
y del acrecentamiento que este segondo afio hubo de Regidores

y otros oflcidSi

La eleccion que se hizo de Alcaldes y Regidores para el se-
gundo ano, conviene d saber, para el de 1536, fu6 diferente de la
primera, porque ya estaba instituido el Cabildo; fu6 echa por ^1
mismo Cabildo, como despues acA se acostumbra, y tambien en el
nombramiento de Regidores no se guard6 el 6rden que en la pri-
mera vez, por lo cual, y por habet sido esta la primera eleccion de
Alcaldes, hecha por el Regimiento de esta Repiiblica, que qued6
para norma y modelo de las que se ban ido sucediendo basta el
tiempo presente, la pongo aqui d la letra, con todo lo que en ella
pas6, y es como sigue:

«En la ciudad de los Reyes, d 31 del mes de Diciembre de
1535, se juntaron en su Cabildo y Ayuntamiento, segun que lo
ban de uso y costumbre, los senores Justicias y Regidores de esta
ciudad, para entender y proveer en las cosas tocantes al bien y
procomun de esta ciudad, vecinos y moradores de ella, conviene
d saber: el licenciado Carbajal, teniente de gobernador, y Juan Te-
lle, y Nicolds de Rivera. Alcaldes; y Juan de Quinones. Rodrigo
de Mazuelas, Alonso Riquelme, tesorero; y Garcia de Salcedo,
veedor, y Diego de Arbieto y Diego de Agiiero y Nicolds de Ri-
vera y Diego Gabilan, Regidores de esta ciudad; y en presencia
de mi, Domingo de la Presa, escribano de su Magestad y del Ca-
bildo:. los dicbos senores platicaron sobre que manana Sdbado es
dia de ano nuevo, y conviene al buen Regimiento de esta dicha
ciudad y bien piiblico de ella, que se nombren Alcaldes y Regi-
dores para el ano venidero; y porque en el Cabildo pasado se
nombraron los dicbos se&ores Alcaldes y Regidores que hay ahora,

POR EL P. bernabS gobo. 83

se nombraron cuatro personas que les pareci6 que couvenia para
que de ellos el senor Gobernador nombrase los dos que le parecie-
sen mas suficientes para ello, y asi mismo Diego de Agiiero, Nico-
Ids de Rivera y Diego Gabilan Regidores de este aiio, nombraron
cada uno de ellos dos personas para que su senoria escojiese dos de
eUos para Regidores del dicho ano, para que se enterase el n(ime-
ro de ocho Regidores, sobre tres que hay perpetuos y otros tres
que el senor Gobernador ha de nombrar, porque para ello tiene
provision de su Magestad; y porque dice que la 6rden que se tiene
en estjis partes de las indias, es que todos los Regidores juntamen-
te con los Alcaldes tengan sus votes en nombrar los dichos Alcal-
des y Regidores que se han de nombrar, escojid las personas que
d 4\ le parecieron de los que ellos nombraron. Por tanto, que guar-
dando la dicha drden querian hacer 6 hicieron el dicho nombra-
miento, en la forma y manera que se sigue: y luego los dichos se-
nores mandaros que cada uno se aparte conmigo al dicho escribano
para dar su voto y nombrar los dichos Alcaldes y Regidores. »

«En este dia Alonso Riquelme, tesorero, y Garcia de Salcedo,
veedor, dijeron: que ellos son Regidores perpetuos por su Mages-
tad; y la provision que se les di6 habla del pueblo de Tumbes, por
|ue al tiempo que se proveyeron los dichos oficios por su Mages,
tad fu6 pensado que aquel fuera el principal pueblo de la gober-
nacion y que alii recidiera el dicho sefior Gobernador, y ellos co-
rao oficiales de su Magestad y que despues sucedi6 que la dicha
ciudad, como principal pueblo y mas aprop6sito de la gobernacion,
se dice al dicho senor Gobernador, y ellos como oficiales de su Ma-
gestad; y que pues la voluntad de su Magestad fu6, que fuesen
Regidores del dicho pueblo; donde residiese el Gobernador, que
pedian 4 los dichos senores Justicia y Regidores tengan por bien
que ellos usen los dichos oficios de Regidores en esta ciudad, has-
tu que venga la dcclaracion de su Magestad sobre ello, y luego el
dicho tesorero present6 una provision real de bu Magestad, que tie-
ne del dicho oficio de Regidor.

«Y luego los dichos senores Justicia y Regidores, dijeron: que lo
verdn y proveerdn lo que convenga al servicio de su Magesrtad y
bien de la tierra; y luego los dichos senores dijeron: que querian
votar en ella y decir lo que cada uno le pareciese que en esto se
debe hacer, y luego yo el dicho escribano me apart4 y por ante mi
se vot6 lo que sigue:

34 HISTORIA DB LIMA.

Nombr6 cada uno los que le pareci<5 para Alcaldes y Regidores, y jun-
tamente dijo su parecer acerca de lo que pedian los oficiales reales.

(cEl Alcalde Nicol4s de Rivera nombr6 para Alcaldes, a Francis-
co de Godoy, Qregorio de Sotelo, Juan Mogrobejo de Quinoues y
Sebastian de Torres, y para Regidores d Francisco D&valos y a
Francisco de Herrera, y de este modo fueron nombrados los demas
del Cabildo; los que tuvieron votes, de mas de los seis nombrados,
fueron Francisco Martin de Alcantara, hermano del Gobernador,
Fernan Sanchez, Garcia de Salcedo, veedor; Alonso Riquelme, te-
sorero, Juan Telle y Nicolds de Rivera; y despues de haber vota-
do todos en el mismo Cabildo, para acrecentar el niimero de Regi-
dores y concluir la eleccion comenzado se hizo este auto:

((En este dia estando su senoria en el dicho Cabildo, y presentes
los dichos Regidores, dijo: que pedia d los dichos Justicia y Regi*
dores qu6 ntimero de Regidores les parecia que serd bien que haya
en esta ciudad, para que hasta tanto que S. M. provea el nfimero de
Regidores, que fuese servido 61 en su real nombre y con su parecer,
de ellos provea aquel numero que mas conveniente sea en cada ano.

((Y luego los dichos senores dijeron: que les parecia que, porque
esta ciudad se ennoblece de cada dia, y todas las voces que se ha.
ce Cabildo no se hallan todos los Regidores juntos, porque van a
entender en sus haciendas y d sus caciques, y d esta causa con-
viene que haya buen numero de Regidores; por tanto, que les pa-
rece que es numero conveniente doce Regidores para esta ciudad,
y que hasta este nlimero su senoria nombre Regidores, de los
que ellos senalase, sobre los que hay proveidos por su Magestad,
y que este es su parecer de todos ellos; y asi lo dijeron ante mi
el dicho escribano y lo firmaron de sus nombaes. — Nicolds de
Rivera, Juan Telle, Alonso Riquelme, Garcia Salcedo, Rodrigo
de Mazuelas y Diego Gavilan.

((Y despues de lo susodicho, en la dicha ciudad de los Reyes, en
1.** del mes de Enero del ano del nacimiento de Nuestro Salvador
Jesucristo de 1536, el muy magnlfico senor Don Francisco Pizarro,
Adekntado, Gobernador y Capitan General en estas provincias de
la nueva Castilla por su Magestad, por ante mi Domingo de la
Presa, escribano de su Magestad y escribano ptiblico del Concejo
de esta dicha ciudad habiendo su se&oria visto los nombrandentos
hechos por los dichos se&ores del Cabildo de las personas que les

POR EL P. BERNABE GOBO. 35

pareci^ que serdn hdbiles y suficientes para usar los oficios de Al-
caldes este presente ano, y asi mismo para Regidores, para hechir
el nfimero que conviene que halla, sobre los que su Magestad tie-
ne nombrados; y vistos los votos que cada uno tiene, asi mismo
usando de la c6dula que su magestad tiene dada para poder elejir
tres Regidores perpetuos para esta dicha ciudad y su t^rmino, y por
que su senoria, visto lo uno y lo otro, y conformdndose sobre todo y
mirando el servicio de Dios Nuestro Senor, y de su Magestad y
bien y procomun de esta dicha 'cidad, vecinos y moradores de
ella, dijo: que nombraba y nombro por Alcaldes para este presen-
te ano, para esta ciudad y sus t^rminos, k Francisco de Godoy y
d Juan Mogrobejo de Quiiiones, vecinos de esta dicha ciudad, por
que son personas honradas y hdbiles y suficientes, y cuales con-
viene para usar semejantes oficios, de mas de tener mas votos que
otra ninguna persona, y que en nombre de su Magestad les daba y
»li6 todo poder cumplido para que puedan usar los dichos oficios de
Alcaldes ordinaries en esta ciudad y sus t^rminos; y traer varas de
justicia como tales Alcaldes, oir y determinar todos los pleitos y

causas, asi civiles como criminales que ante ellos viniesen y se co-
menzaren, y al presente estdn pendientes y tomarlas en el estado
en que estdn y puedan hacer y entender en todos los cases y co-
sas al dicho oficio tocantes y pendientes que para todo ello y lo que
de ello dependiese; les daba y di6 poder cumplido en nombre de
su Magestad, cual de derecho sc requiere, con todas las incidencias
y (lependencias, anexidad y conexidades.

tf Asi mismo dijo que usando de la dicha c^dula de su Magestad
y de la merced que en este tiene, nombraba y nombr6 en su real
nombre por Regidores de esbi dicha ciudad y sus terminos (con-,
forme la dicha c^jdula de su ^lagestad lo aprueba) d Antonio Pi
rade, vecinos de esbi dicha ciudad y d Diego de Agiiero y d Nico-
l;la de Rivera, vecinos de esUi dicha ciudad, que son personas hon-
radas« servidores de su Magestad, y cuales conviene para usar los
dichos oficios; y en su real nombre les daba y di6 poder cumplido
j)ara que los puedan usar y ejercer en los cases y cosas a cUqs to-
cantes y concernientes, y para que puedan tener y tengan sus vo-
tos en el Gabildo de esta ciudad, conforme d como aqui van nom-
brados, que es el primero el dicho Antonio Picado, y el segundo el
dicho Diego de Agiiero y el tercero el dicho Nicolds de Rivera,

86 HISTOBIA BE LIMA.

sucediendo sobre los otros Regidores mas antiguos que hay, los
cuales nombraba y nombrd hasta tanto que venga la confirmacion
y ratificacion de su Magestad para los dichos oficios.

< (A mi mismo dijo: que vistos los votos y pareceres de los dicho senores Justicia y Regidores, sobre lo que toca a los dichos teso reros Alonso Riquelme y Garcia de Salcedo veedor, dijo: que asl mismo los nombraba y nombr6 por Regidores este presente ano de 1536 de esta ciudad y sus t^rminos, y les daba y di6 poder cum- • plido en nombre de su Magestad, tal cual de hecho se requiere para que puedan usar los dichos oficios en los cases y cosas & ello tocantes por este presente ano^ y que si en este tiempo y todo j mando venga alguna declaracion de su Magestad para que sean Regidores de esta dicha ciudad y sus t^rminos, que vista, su seno- ria proveerd conforme & ello lo que mas sea su servicio. (cAsi mismo dijo: que nombraba y nombr6 por Regidores para este presente ano & Francisco Davalos y d Francisco de Herrera, vecinos de esta dicha ciudad, y porque de cada dia se esperan Regidores que vienen proveidos por S. M., no nombraba los otros que restan para henchir el nfimero dicho y aun sobraria mas de los dichos Regidores. Hasta aqui la primera eleccion de Alcaldes que hizo el Cabildo, y la segunda que hubo en esta ciudad para el segundo ano de su fundacion; qued6 el Cabildo con el numero que se aument6 de Re- gidores con mas lustre y autoridad que habia tenido el primer ano: en discurso de este se fueron proveyendo los oficios siguientes: en 3 de Enero fueron recibidos por Regidores perpetuos los oficia- les reales Alonso Riquelme y Garcia de Salcedo; en virtud de esta provision real que presentaron para ello, en 14 del mismo mes fue recibido por Regidor perpetuo Cris6gono de Hentiveros, del cual oficio le hizo el Rey merced. Por el mes de Junio fu6 tambien re- cibido por Regidor perpetuo el Factor Ulan Suarez de Carbajal que fu6 el tercero que hubo en esta ciudad y con ^l se hinch6 el numero de dos Regidores, no hubo otro prov6imiento en este se, gunda ano y en el tercero, que en el de 36 hall6 haberse acrecentado en esta nueva Reptiblica dos solos oficios el de alarife y el de pro- to-m6dico; por alarifepiombr6 el -Gobernador don Francisco Pizarro en 5 de Enero d Juan Meco para que atendiese d medir los sola- res y el agua de las acequias, y por proto-m^dico de este reino, re- cibi6 la ciudad en 27 de Abril al Dr. D. Fernando de Septilyeda. CAPITULO VII. Ea que se describe el valle y comarca en que est& asentada esta ciudad. Instituida esta Repliblica como hemos visto, y ordenada con el numero que se acrecent6 do Regidores, con mas lustre y autoridad que habia tenido en el primer ano, en el discurso de este se fueron proveyendo los oficios siguientes: su gobierno, con la fundacion del Cabildo y Regimiento en quien se representa la autoridad de ella, y vamos ahora describiendo su traza, forma y grandeza, con el acre- centamiento que en el estado temporal y espiritual ha tenido has- ta llegar al lustre y Magestad con que al presente resplandece. Co- menzando por su asiento, para que'lo pintemos de pi6s & cabeza, digo: que es una campina 6 valle muy f^rtil y capdz, que corre sie- te leguas de largo Norte Sur, por el lado del poniente, hacia la msLTy y por el de oriente la cerca una sierra que llamamos las lomas^ que corre por toda la costa de estos llanos; su anchura es desigual, por donde mas tiene tres 6 cuatro leguas, y por donde m^nos, de dos para abajo, hasta que las puntas de la Sierra referida que lo atajan se juntan con la mar por la banda del Norte, un ramo que naciendo de la Sierra de las lomas corre hasta fenecer en la costa. En la Sierra de la Arena y el rio de Caraguayllo, donde se forma el puerto de Ancon poblado de Pescadores y por la parte del Sur otra punta de Sierra baja, que divide este valle desde Fachacamac, 6 sea su mayor anchura, en dos ensenadas que tiene la sobredicha tierra 6 por mejor decir dos abras, la una por donde entra el rio de Caraguayllo, y la otra por donde viene el de Lima: d esta nom- bramos la Rinconada de Late, de un pueblo de indios asi llamado, que estd en ella d dos leguas de Lima, Ensdnchase este valle por en medio, no tanto porque la Sierra de las lomas se recoje mucho la tierra adentro, torciendo el rumbo que lleva de Norte d Sur, cuan- 38 HISTORIA DE LIMA, to por una puuta de la Sierra baja del mismo valle, que se mete gran trecho en la mar por el puerto del Callao. Todo el es muy llano, con alguna declinacion hasta la costa, que es causa, corran las aguas para ella con imp^tu. Buena parte de lo llano ocupan ciertos cerros y montes secos y pelados que se levantan en esta campina, sueltos y desasidos de la Siera d manera de las islas, algunos de media d dos y tres le- guas de circuito; el mayor de estos montes es el que estd entre esta ciudad y el pueblo de Late) ^ en 61 hay muy copiosas canteras de piedra de sal d menos de un cuarto de legua de la ciudad y el segundo en grandeza es el de Surco, que los navegantes llaman Morro Solar, el cual estrecha tanto el valle por aquella parte del Sur, que parece fenecer en el, si bien pasada aquella angostura se estiende hacia Pachacamac otra legua por la costa; en este eerro del de Surco hay una cantera de piedra buena para fabricar, aun- que es muy dura de labrar; de ella se hizo el puente del rio de es- ta ciudad. Tambien al pi6 del mismo cerro hace la mar un puerto pequeno, pero muy quieto y seguro para bajeles pequenos. Las faldas de este monte estdn llenas de edificios de Indies anti- guos, con muchos enterramientos que se ven Uenos de huesos y Calaveras de muertos. Todo el suelo de la espaciosa vega en un mizajon de tierra are- nlsca, delga d manera de corteza, parece le ech6 el Criador para hacerla habitable, porque en cualquiera parte que coben, d menos de un estado de profundidad, se acaba la tierra provechosa y se descubre un cascajo de guijas y piedras lizas como de rio y arena, tan profundo que no se halla cabo, el cual por unas partes estd mas somero que por otras; y partes hay donde no tiene descanso la tierra buena dos palmos. Esta poca tierra superficial que tiene to- do este valle, es tan fertil que lleva todo g6nero de semillas, firutas y legumbres, y acuden tambien las sementeras, que he visto en tierras que no se habian roto desde el tiempo de los Keyes Incas, cogerse mil anegas de trigo de solas seis de sembradura; es tan aprop6sito esta tierra para hacer adobes para los edificios, que con 7 Asi 86 llamaba anUs; pero hoy se dice ^^e y no Late. £s la palabra indlgena que slg* nifioa lo que hoy Rmconada; lo que estd pegado & algo. Hay muchos ej«mploa de esta da- plicaclon hispano-indica. — [£d. ] POR Eli P. BERNABE COBO. 89 no echarles paja y enjugarlos al Sol no se hienden ni resquebrajan. Asi miemo de cualquiera de esta tierra sin, hacer diferencia se caesen cuantos ladrillos se gastan. De tener este Alalia tan delga- do migajon de tierra y ser cascajo la restanto, so sigue: lo primeo, que Ids rios y acequias que lo riegan, robando coa sus crecientes la tierra de sus orillas, las ban dejado inutiles, llonas de arena y cascajo, y en partes es gran trecho lo que hay de este suelo roba- do y sin provecho; lo segundo, que como toda esta eiudad se ha edi- ficado de adobes hechos en el mismo sitio de ella, se ha gastado la mayor parte de la tierra iitil que habia dentro de su planta, de suerte que en partes no se puede serabrar cosa, y aun he visto yo para poder plantar una huerta echar en ella la tierra d mano; de aqui 86 sigue: dos cosas, la una que, coma- estd la ciudad funda- da sobre cascajo, goza de suelo muy enjuto y seco, sin rastro de humedad, & cuya causa es muy sana la habitacion y vivienda baja; la segunda que los temblores de tierra vienen haciendo gran ruido, aun antes que lleguen, con que la gente se avisa para salir con tiempo d los patios y escombrado y de la misma manera es grande el ruido que hacen las carrozas y carretas estremeci^ndose con 41 los edificios. Lo que de este valle eae apartado de la mar, que es lo mas alto de 61, es de suelo y terrene muy seco, y que sin riego no produce cosa verde; porque las yerbas no son aqui tan copiosas y gruesas como en la Sierra y cerros del contorno, adonde con aquel rocio que les cae del invierno se visten de yerbas y flores, y se ponen tan verdes y hermosas que es una de las deleitosas salidas que tiene Lima por aquel tiempo. Pero como digo, al pi4 de esas mismas Sier- ra es lo mas seco del valle, mas hdcia la costa de la mar respecto de ser tierra baja y participar de la humedad del agua de la mar, principalmente de los remanentes de las acequias, que termindndo- se por debajo de tierra van d parar alii, conservan todo el ano mu- cha humedad, y gramadales en que se apasienta gran cantidad de ganado, y el agua de los pozos estd muy somera por aquella parte, en la cual cae el brido (?) que tiene esta ciudad hasta el puerto del Callao, y en partes es con tanta abundancia esta humedad que 86 hacen ci^nagas y lagunas, que son bien provechosas asi para los ganados como porque crian grandes juncales y carrizales, de que se hacen las esteras con que se cubren las casas humildes, y 40 HISTORIA DE LIMA. los indios Pescadores hacen sus balzas y embarcaciones; lo restan- te del valle ocupan chacras^ heredadas y huertas de espanoles 4 indios que se riegan con el agua de los rios que le entran, tres le- guas el uno del otro, y aunque son caudolosos no traen la suficien- te para todas las tierras del valle^ haci^ndose las sementeras co- mo* se hacen de invierno, pero si se sembrase de verano como lo acostumbran los indios, cuando estos rios vienen crecidos sobraria el agua. El rio de Lima es el mayor, el otro se dice de Caraguayllo, na- ce en la provincia de Canta en la cordillera general como veint^ leguas de la mar, en la cual entra d dos leguas de la boca del rio Lima, las ac^quias que de estos dos rios se sacaa son innumerables, que se reparten por todo el valle, algunas son tan grandes on sus principios que parecen caudalosos ridS, dlamos crecidos que san- gran del rio de Lima, Uamamos ac^quias de Surco porque va enca- minada d un pueblo de su nombre cuyas tierras riega, y de otros tres, y juntamente mas de cuarenta heredades de espaBoles veci- nos de esta ciudad, y hay heredad entre ellas que tiene dos le- guas de tierra. Tiene cerca de su comarca un buen puente de canteria porque es peligroso el vadearlo y correr hasta las tiltimas heredades y riega mas de cuatro leguas, y sacan k este rio otras muchas ac^quias desde seis leguas antes ^'que Uegue d esta ciudad. For beneficio de estas ac^quias que causan y fertilizan la cam- pina estd d todos tiempos verde, amena y deleitosa ofreciendo d la vista una fresca y serena primavera; y como todas las heredades tienen %us casas de campo d donde se suelen irse d recrear los ve- cinos de Lima, (sin reselo de que las lluvias les agiien sus fiestas y placeres por no Hover jamds) hermosean grandemente el valle. Particular men te es muy grande la frescura y vcrdor que le dan los olivares, platanares y canaverales de azucar. Las innumerables huertas de drboles frutales que hay de naranjas, membrillos, gra- nadas 6 higos: vinas y perales con todo g^nero de frutos de la tier- ra y de Espana, los palmos de lejos campean sobre los otros drbo- les; y en especial, alegran todo el contorno de la ciudad los alfal- fares con su perpetuo verdor y lozania; los cuales son tantos, que cojen buena parte de esta vega, d causa de ser la alfalfa el sus- tento comun de los caballos y demas bestias de servicio de la ciu- POR EL P. BERKAbS COBO. 41 dad y defcampo^ por lo cual viene & tener por todas partes esta ciudad muy buenas y alegres salidas. De mas de los rios, goza esta comarca de muchaa fuentes y m%- nantiales de agua dulce y delgada, algunos son tan copiosos que con ellos se riegan huertas y sembrados; en cualquiera parte que caben pozos se halla agua dulce, mas 6 menos honda segun estd la tierra mas alta 6 baja, coya agua y la de las fuentes se tiene por mas sana y regalada que la de los rios. La mar que confina con este valle es de costa limpia, y tan man- za que en cualquiera parte surgen las naves seguramente; fuera de los puertos de Ancon y del cerro de Surco, de que hize mencion arriba, se hacen otros dos muy capaces, que son de muy grandes bahias, en igual distancia de esta ciudad. La una es el puerto del Callao de que se dir4 abajo, y la otra el puerto del pueblo de Surco. ^ mas frecuentado de Pescadores que de otras naves. La pla- ya es limpia, parte de arena y parte de cascajo y piedra menuda; toda estd descubierta y caja, y se anda por ella & pi^ y 4 caballo; excepto un breve trecho de cajas que se desgajan del cerro de Sur- . CO y atajan el paso desde cualquiera parte del valle mayormente; desde la ciudad se descubre el Oriente por mas de la mitad de la circunferencia, por el medio dia, poniente y Setentrion, tan escom- brado de sierras y montes, que corre la vista sin estorbo hasta ter- rainarse en la mar, y por la baoda del rio al Este, que no descubri- mos el Oriente d causa de la Sierra, que cae d aquella parte, nos nace el Sol cuando se levanta tres 6 cuatro grades, por manera que nunca se nos esconde mas de un cuarto de bora, cuando mas. El viento Sur, que todo el ano es ordinario en esta costa y muy fresco y saludable, corre y bana toda la campina sin embarazo. Antes de la venida de los espaBoles d esta tierra estaba este va- lle y comarca muy poblado de indios, como lo muestran las ruinas de sus pueblos; eran dos las naciones que lo habilitaban, con len- guas distintas, las cuales aun conservan hoy lo poco que queda de umbas. Los naturales de Caraguayllo y sus t^rminos eran de una nacion, cuya lengua corre desde alliadelante por el cbrregimiento 8. Lo qoe el autor llama « el puerto del Surcon es hoy Chorrilto* y do tendria importaneia' algnna en ra ^poea, lies que exiatia esta elegante poblacion cnando 41 no la nombra. De aqni proTiene el que haaCa boj la eabeia del curato sea siempre Sureo, que Ai4 notable ftnlM J dfipQcfl de la oonqoista, oomo atin lo tettifioan sua ndnas. — Ed. 42 HISTORIA D£ LIMA de Chancay y vanda del Setentrion, y desde el mismo ^eblo de Caraguayllo hasta el de Pachacamac habitaba la otra nacion; divi- dlase este valle, conforme al gobierno de los Reyes Incas, en tres UnoSj 6 gobernaciones de d diez mil familias cada una; el pueblo de Caraguayllo era la cabe/^a de la primera^ el de Maranga, que cne en medio del valle, de la segunda, y la tercera el de Surco; era es- te postrero pueblo el mayor de todos, y estaba asentado en la falda oriental de Morro Solar, donde al presente permanecen sua ruinas y se echa de ver haber habido muy grande poblacion; v^nse las casas del cacique, con las paredes pintadas de varias figuras,unamuy sun- tuosa pieza 6 templo y otros muchos edificios, que todavia estdn en pi^, sin faltarle mas que la cubierta; k estos pueblos, como 4 cabe- zas y residencias del gobierno, obedecian innumerables lugarejos de Gorta vecindad que habia en sus limites, de los cuales ap^nas queda memoria,'ni aun de los nombres que tenian, mas que una in- finidad de paredones y adoratorios que hay por todo el valle, que suelen impedirnos no gocemos libremente su espaciosa Uanura: vdnlos poco k poco derribando y domoliendo los terremotos y las ac^quias, mas con todo eso durar&n por muchos siglos para me- moria del tiempo de la gentilidad de los indios. ® 9 Los datos que aqui oonsigna el aator no se encuentran en ninguna otra obra y son mwy importanies para el conocimiento de \a& razas que ocuparon esta parte dela costa. Ya sabenios. paes, que de Caraguayllo [hoy Carabayllo] al Norte dominaba un dialecto, y h4cia el Sur otro. Cuales fuesen ellos no se dice; pero si hemos de jusgar por la lux que nos d6 el estudio de los nombres propios, el del Norte se extendia quiz& hasta Santa, y era una mezcia de Queohua y Mochica, mientras el del Sur, que se extendia hast^i Ohinoha, era el Quechua con algo de Aimar&, c6mo lo indica el uso de la L. Segun la explicacion del P. Cobo pareee que el antiguo Surco no se encontraba donde est& hoy el pueblo del mismo nombre, sino 6 espaldas de la actual yilla de Chorrillos, oeroa del oementerio. Mr. Squier Tisitd alii oeroa unas ruinas, que ti llama de AmacaviUot y que sea* 80 Bean restos del importante pueblo de Surco. — Ed. CAPITDLO VIII. De la traza con qne el Oobemador Don Francisco Pizarro fkmdd esta cindad, la planta qne de ella se hizo y reparticion de solares en sns pobladores. Para fundar esta ciudad hizo primero el Gobernador dibujar su planta en papel, con las medidas de las calles y cuadras, y senal6 en las cartas de los solares que repartian & los pobladores, escri- biendo el nombre de cada uno en el solar que le cabia; y teniendo atencion, no al pequefio nfimero d^ vecinos con que la fundaba que no Uegaba d ciento, sine & la grandeza que se prbmetia habia de Uegar 4 tener con el tiempo, tom6 un espacioso sitio y lo reparti6 & manera de casas de ajedrez, en ciento diez y siete islas, que por set cuadradas las llamamos comunmente cuadras. Di6 d cada una cuatrocientos cincuenta pi^s de frente; ordend la poblacion de tre- ce cuadras en largo y nueve de ancho, desviadas unas de otras el ancho de las calles estas las sac6 derechas & cordel, todas iguales de cuarenta pi^s de ancho cada una, de modo que, anadiendo d las cuadras el claro de las calles, viene & ser cada cuadra casi de qui- nientos pi^s de largo, y otros tantos de ancho y como diez cuadras de este tama&o hagan un cuarto de legua, menos cien pasos. Asen- t6]h apartada del rio cien pasos, el cual espacio dej6 para egida y desviada de la sierra de las lomas, por el cerro de San Crist6bal, casi un cuarto de legua; cada cuadra repartid en cuatro partes iguales, d&ndole 4 cada uno su esquina y d cada parte llam6 un solar; sena- 16 d cada uno de los coLquistadores y pobladores encomende- ros de indios un solar, de las cuadras mas cercanas d la Plaza, en que edificasen sus casas, y d algunos de los mas benem^ritos di6 d dos solares; y demas de esto que les senaI6 para casa de su vivien- da, como todavia quedaban dentro de la tierra muchas cuadras va- cias, les di6 otros muchos solares para huertas y ranches de los in- dios de su servioio; pues solo al capitan Francisco de Chavez di6 44 HISTORIA DE LIMA para rancheria y asiento de sus indios diez solares, sin los que se le dieron para huerta, como parece por el regis tro de la fundacion. Ddbanse los solares a los conquistadores graciosamente, sin otro gravdmen mas que los cercasen y poblasen dentro de ua ano, so pena de que quedasen vacios para la ciudad. Dej6 el gobernador muchos solares vacios para que repartiese el Cabildo & los que de nuevo se fuesen avecindando, d los cuales se les daba con pension y censo de cierta numero de gallinas cada ano, para propios de la ciudad. Mas esto dur6 poco tiempo, porque & los cinco anos de la fundacion que fu6 el de 1540 d los 20 de Oc-. tubre, se conmut6 en dinero d pedimento del procurador de la la ciudad^ que aleg6 que por causa de este censo de gallinas no iba la poblacion en aumento; el precio en que se conmutd el tribute de gallinas, fu^ de seis pesos de oro, que diese cada uno de entrada por solar, con los que los compraban quedaban libres de otro gra- vdmen y dueiios de sus solares. A los mismos pobladores d quienes el gobernador di6 los prime, ros solares, hereder6 tambien en las tierras del contorno, repartien- do entre ellos las que estaban d su disposicion, conforme d la fa. cultad que para ello y para repartir solares le di6 el Rey por una cedula del tenor siguiente: El Rey, capitan Francisco Pizarro nuestro Grobernador de la provincia del Perfi. Sebastian Rodriguez en nombre de los conquis. tadores y pobladores de esta provincia, me suplic6 vos mandase dar licencia para que en los lugares que poblaseis pudieseis repar- tir entre los vecinos y pobladores de esa provincia solares en que se edificasen casas y huertas, caballerias y peonias de tierra como la merced fuese, y yo acatando lo susodicho t&velo por bien, y por la presente vos doy licencia y facultad para que asi d las personas que se ban ballade en la conquista y poblacion de esa di- cba provincia, como d las que de aqui adelante fueren d avecin- dar en ella, les podais repartir solares en que se edifiquen casas y buertas y las caballerias y peonias de vecinos en que puedan la- brar y granjear, guardando en ello la <'Historia 4« ladiM,*' d« OUT* segnnda parU mo6 etta da Uma.— Ed. 54 HISTORIA DG LIMA capaces^ alegres y lustrosas, tienen por Ae fuera ruin apariencia, lo uno por ser las paredes de adobes, y las mas por enlucir, y lo otro por tener los techos llanos de azoteas y sin corriente, por no estar echo para defensa de las Uuvias, que no hay, y faltarles la hermo- sura que suelen causar los tejados; las mas principales y de mejor sitio suelen valer de alquiler de ochocientos & mil pesos al ano, y las medianas desde trescientos hasta quinientos, y de ahi para abajo, conforme & su calidad y barrio en que estan. CAPITULO X. De las plazas y ediflcios ptblicos. En grandeza y lustre se aventajan los edificios pfiblicos & los particulares; la mayor parte de ellos cae en la plaza principal, la cual es la mas capaz y bien formada que yo he visto, ni en Espana. Ocupa todo el sitio de una cuadra, con el ancho de las cua- tro callos, que por los cuatro lados la cercan, y asi tiene de ver (?) por los cuatro lados mas de dos mil pi^s; es muy Uana, con una gran fuente de pila en medio; las dos aceras tiene de portales, con columnas d& piedra y arqueria de ladrillo, y muchas y muy gran- des ventanas y balcones; en el uno de estos lados estdn las casas del Cabildo seglar, mas fuertes y suntosas que lo restante de toda la acera, con unos muy vistosos corredores delante de la sala del Ayuntamiento, y que es una grande y hermosa pieza; debajo de estos portales caen la cdrcel de la ciudad, con su capilla que es tan grande y bien adornada y servida que se puede llamar iglesia, y los oficios de los escribanosy en especial de Cabildo, en cuya puer- ta hacen audiencia los alcaldes ordinaries. La otra acera de portales consta de tiendas de diferentes ofi« cios. La mayor parte ocupan sombrereros, sederos y mercaderes; la onadra de este lienzo y lado estd partida por medio, por una ca- lle, que por ser angosta la llamamos el OoMeJon^ y& 4 salir d la calle de los plateros, y por ambos lados no tiene otra cosa que tiendas de mercaderes. En el tercero lado y lienzo de esta plaza estdn la iglesia mayor y las casas arzobispales, y por la suntuosidad , de es- tos edificios es el mas adornado y vistoso de todos; sale d la plaza la frontera de la iglesia con las tres puertas principales, de siete que tiene, y dos torres d los lados, en cada esquina la suya; lo restante de esta acera cojen las casas del Arzobispo, que son muy msgnificas, y de muy lucido ventanage, particularmente el cuarto 7 sala del Cabildo edesidstico^ que se labr6 en vida del tercer At- 56 POR EL P. BERNABE COBO. zobispo; en el cuarto y ultimo lado, que cae h&cia el rio, & la ban- da del norte, estdn las casas reales, palacio y morada de los vireyes. Es la mayor y mas suntuosa casa de este reino, por su gran sitio y ptr lo mucho que todoslos vireyes ban ido ilustrddola con nue- vofi y costosos edificios, porque apenas ha habido virey que no la baya acrecentado con algun cuarto 6 pieza insigne, con que ba llegado k la magestad que representa; el edificio es dobla- do, de solo un alto; con espaciosos tejados y azoteas, de mas de los cuartos y aposentos en que mora el virey con su familia, estan los estrados y salas de la real audiencia, del acuerdo y del crimen, cos- tosamente adornados. Las carcel de c6rte, que se acab6 y pobI6 el ano de 1621, la cual es muy capdz, de buena fdbrica, con su pa- tio y corredores y fuente en medio, y una gran capilla con puerta 4 la calle; el tribunal de los contadores mayores, el de la contra- tacion de los oficiales reales, con la casa de la real bacienda, la capilla real y la sala de armas; tiene dos grandes patios con sus corredores y un grande y bien trazado jardin, con todas las ofici- nas que pide una casa acabada y perfecta, para morada de tan gran seiior. La frente que mira d la plaza es de una hermosa galeria y mirador, de corredores basta la mitad, adonde estd la puerta princi- pal con una suntuosa portada de piedra y ladrillo, que bizo labrar el virey Don Luis de Velazco, y la otra mitad de esta acera es de ricas ventanas, obra tambien de Don Luis de Velazco; de mas de la puerta que sale d la plaza tiene otras tres, en cada lado la suya; la otra frente, opuesta d la de la plaza, cae sobre el rio y goza de muy apasible vista. Labr6 estas casas para su morada y vinculo de su estado el Marques Don Francisco Pizarro, y como per su muerte quedase debiendo al Ray cantidad de pesos, mand<5 su Ma- gestad por una c^dula, que estd entre las demas de la real audien- cia, que se tomase para su real corona, haciendose page en ellas de la dicha deuda, con estas cuatro aceras que cercan la plaza, adoma- da de tan suntuosos edificios, viene d ser ella tan bermosa y de tafiita magestad, que pudiera ilustrar cualquiera ciudad de Europa. Desde la fundacion de la ciudad estuvo esta plaza con muy po- cos adornos, cercadadebumildes edificios, cuales eran los que al principio se hacian, con la picota en medio, como la pusoen medio el Marqu6s Pizarro, basta que gobernando el Virey Conde de Niebla trat6 de ennoblecerla. Hizo lo primero quitar de ella la IIISTORIA DE LIMA 57 picota y pasarla d la puerta del rio, did principid d la fdbrica de los portales, ordend se metiese agua en la ciudad y se labrasen fuentes comenzando poi la de la plaza. Todo lo cual, aunque se empezd entdnces, se vino d acabar en tiempo y con el favor del Vi- rey Don Francisco de Toledo. El comercio y buUicio de gente, que siempre hay en esta plaza, es muy grande; mas de la cuarta parte de ella, en frente de la iglesia mayor, ocupa el mercado d Tiangxicz^ que en esta ciudad Ua- mamos el Gaio^ ^^ donde se vend^ todo g^nero de frutas y viandas; todo lo cual venden negras d indias, en tanto nuniero, que parece un horraiguero; y porque los dias de fiesta no se quede sin misa esta multitud de vulgo, desde un balcon d corredor de la iglesia mayor, que senorea toda la plaza, se les dice una misa rezada. Las cosas que se hallan en este mercado son cuantas una muy bastecida Repii- blica puede apetecer para su sustento y regalo. Hay asl mismo mu- chos tenderijos de mercaderijos, indios que venden mil menuden- cias. Por toda la acera de Palacio corre hilera de cajones d tien- das de madera, arrimadas d las paredes, de mercaderes de corto caudal, sin otras muchas tiendezuelas portdtiles que hay en las dos aceras; y en el tianguez d mercado, en el lado de las casas de Ca- bildo nunca deja de haber almonedas, donde se venden d precios bajos ropas traidas, y cuantas cosas pertenecen para alhajar una casa. Las ocho calles que desembocan en la plaza son las mas princi- pales y de mayor concurso de la ciudad. La que va al convento de la Merc^ J, es la que llaraamos de los Mercaderes, porque toda ella estd ocupada de tiendas ricas de mercaderes caudalosos; es muy hermosa y fresca, porque la bafia d lo largo el viento sur, y entol- dada de verano como la entoldan, se goza de mucho fresco y som- 14 Tiantjntz es el mercado 6 sitlo dcstina^lo \\ to<, — YA, 9 58 HISTORIA DE LIMA bra, y asl estd en ella todo el trato y buUicio de la mercaderia, no solo de esta ciudad sino de todo el reino, pues de todas partes tie- nen sus correspondencias con los mercaderes de ella. La segunda en comercio es su vecina, que con ella hace angulo recto, Uamada la calle de las Mantas; 6sta corre hdcia el poiiiente y hospital del Espiritu Santo. D4nle este nombre porque a los principios, en las tiendas que tiene, la principal mercaderia que se vendia era ropa de la tierra, vestidos de indios, mantas y camisetas; ahora tiene tanricas tiendas de ropa de castilla como la de los mercaderes, si bien no tantas en numero: lo restante de ella ocupan oficiales de diversos oficios. El tercero lugar en frecuencia de gente tienen las dos calles de la esquina de la iglesia mayor: la una camina derecha para el sur, y va d dar al convento de la Encarnacion, y la otra hdcia el orien- te al conveuco de la Concepcion que ambos son de Monjas. La pri- mera es llamada de los ropavejeros, por las tiendas que hay en ella de vestidos hechos, viejos y nuevos; la otra calle tiene una sola acera de tiendas, porque la de enfrente de ella es la iglesia mayor. Las otras cuatro calles que restan son tambien de mucho comer- cio y frecuencia, y aunque no tienen tiendas de mercaderes, hay tiendas de muchos oficiales. Las dos de entre las casas realesy ar- zobispales van d dar, la una d la Universidad, y la otra al rio ^* y Carniceria y Pescaderia, por el un lado de palacio. Las otras dos tampoco se vacian de gente en todo el dia, puesto que tienen me- nos tiendas de oficiales que las demas. La una va d dar dla puente del rio, barrio de San Ldzaro y d la Lameda^ (sic.) y la otra al con- vento de Santo Domingo, que cae al poniente de la plaza; d los prin- cipios Uamaban esta calle de Trujillo, por que salian por ella al ca- mino de aquella ciudad, cuando la puente estaba abajo de la ciudad. Estuvo en esta calle primero laci^rcel de Corte, con que era mas frecuentada que ahora. Sin estas calles que salen derecho hasta el cabo de la ciudad, hay otras de gran comercio, como son las que caen d la espalda de la plaza, por todos cuatro lados, especial- 15 Ca lo que hoy se llama calle del Rastro de San Francisco estuvo al principio el Ma* tadero 6 Carnal^ como hoj lo Uaman, no 3abemos porqa4, pues en castelUno antiguo eatos lu- gares llamabdnse RastroSf porque llevaban arrastrando las reces, segun dice la 1? edicion del uDicoionario de la Academia». En la 6poca primitiTa de que el autor babla, no habia oasae en dicha calle y el matadero debi6 ser & oriUas del rio, en lo que hoy es estaoion del Ferrocftrril Trasandino,— £d. POR EL P. BERNABE COBO. 59 mente la de los Plateros, que es la que corre de la Compania de Jesus 4 la parroquia de San Sebastian, que tiene de largo mas de ua cuarto de legua. Plazas prineipales hay otras dos menores: 4 la una Uamamos Pla- zuela del Santo Oficio y de la Universidad, porque estdn en ella las casas de este Santo Tribunal y las escuelas; y la otra es de Santa Ana, por igual razon de caer en ella la parroquia y hospi- tal de Santa Ana. La primera estA adornada de edificios graves, porque tiene a un lado las casas del Santo Oficio, al otro el hospi- tal de la Caridad y la Universidad, y respecto de los estudios es muy frecuentada. Las otras dos aceras son de mvy buenos edifi- cios, con muchos balcones y ventanas; en la otra plaza, por estar mas apartada de la principal, hay su tianguez 6 mercado, donde se venden cosas de comer; adorndnla la parroquia de Santa Ana y el monasterio de las monjas Desoalzas. CAPITULO XI. Del rio, pnente y alameda. Entre las cosas que pertenecen d la provisioa y sustento de una Republica es tenida por una de las mas necesarias el agua; de esta goza Lima en tanta abundancia, que no se halla otra ciudad en el reino mas proveida de ella, asi por las fuentes publicas y de casas particulares en que se reparte un gran golpe de agua que le entra por -secretos conductos, de que trata el capitulo siguiente, como por el caudaloso rio que corre por dentro de ella, el cual te- niendo su nacimiento en la cumbre de la cordillera general de este reino, en los t^rminos de la provincia de Huarochiri, veinticiaco leguas de aqui, hace su curso hasta desembocar en la mar, d dos le- guas de esta ciudad, de oriente d poniente, y siete dntes de su fin se le junta otro, poco menor que 61, llamado rio de Santa Olaya, por un pueblo de este nombre que estd cast en la junta de los dos. El agua de este segundo estd en opinion de mas delgada y sana y d esta causa no pocas veces se ha puesto en prdctica meterla eu esta ciudad, dntes que se mezcle con la de este otro rio, cuya agua ha mostrado la experiencia ser m6nos saludable. Asi por bajar este rio de Lima de tierras altisimas y tener toda la tierra por donde pasa mucha declinacion hasta la mar, como por ser la madre de 61 de piedra y cascajo, y poco recogida y honda, es muy impetuosa la corriente y ruido que trae, mayormente en el verano, cuando son sus corrientes. Con el mismo raudal y furia, atraviesa la ciudad, y en el silencio de la noche se percibe en toda ella el murmullo de sus aguas; ha destruido y robado con sus aveni- das gran cantidad de tierra de labor de esta campina y ha causado d la ciudad no pocos danos, costa y temores, porque desde que se fund6 hasta el tiempo presente, le ha comido el espacio que se le di(5 para 6gida eu sus riberas, y en partes entrdndosele por su POR EL P. BERN ABE C030. 61 traza, Uev&ndose algunas casas, y destruido y asolado de ella mas de cien pasos en ancho, como vemos a las espaldas del coavento de San Francisco; con que ha tenido d los ciu<5 se buscase en la comarca algun copioso manantial, que se pudiese encnrgar y conduoir d ella, para que se repartiese por lugares publicos, religiones y casas principales. Comenzdronse d hacer diligencias, y si bien se hallaron fuentes de buen agua, se trajo, por la mas importante y d prop6sito, la de cierto manantial y venero que cstd el rio arriba, buen trecho apartado de 61 y tres cuaitoa de kgua distante de la plaza de esta ciudad, asi por ser abundante como por la calidad de poder ser traida su agua sin mucho trabnjo, d causa de ser todo este espacio de tierra llano y con suficiente declinacion, para durle cl altura necesaria para las tuentes. Comenz6 la ciudad d costa de sus propios d hacer el acueducto de cal y ladrlllo, y como la distancia es grande y los materiales en aquel tiempo andaban rauy caros, se hizo tan grande gasto, que fue necesario par.i llovar i\\ cabo la obra echar una derrama y sisa, que a mi ver, t'uii l:i primera que se ech6 en esta ciudad; para ello dio licencia el Gobernador ile cste reino por un auto de este tenor: El Licenciado Lope Garcia de Castro, del Consejo de su Mages- tad, Presideiite en la Audiencia y Chancilleria Real de esta ciu- Jad de los Reyes y su Gobernador en estos Reinos y Provincias 'lei Peru, por cuanto el Cabildo y Justicia y Regimiento de la ciu- dad de los Reyes me liizo relacion, que por algunas causas justas, 66 HISTORIA DE LIMA el Conde de Nieba, Virey que fu6 de estos reinos, mand6 traer 4 esta dicha ciudad una fuente de agua, lo cual se puso por obra; la cual viene comenzaday la cama de ella abierta hasta cerca de la ciudad, en la cual habian gastado mas de veinte mil pesos; y que no era justo se perdiese lo gastado ni dejase de traer la dicha agua por ser muy necesaria para la salud de los vecinos y moradores de esta dicha ciudad, y que ellos habian comprado a costa de sus pro- pios dos homos de ladrillo y uno de cal, para que eon el material de ellos se labrase y pudiese traer, y no tenian posibilidad para gastar lo demds que es necesario para dicha obra, por deber la di- cha ciudad mas de doce mil pesos y haber bajado la renta de las casas, que tienen de propio mucho, y que para semejante obra jus- tamente se puede repartir por los vecinos y moradores de esta di- cha ciudad, pues es en pr6 del comun y toda la Republica, y en lo que con menos dano 6 inconveniente de ella se puede repartir es echando un grano de sisa en cada un airelde ^^ de las carnes que se pesan en esta ciudad y puerto de ella, y por mi visto lo susodicho y habiendo consultado en el acuerdo de justicia e infonnjidome de todo lo demds que convenia, pareci6 scr cosa justa y necesaria se traiga la dicha agua a esta ciudad. Atento lo cual, y que estd ya echado con mi parecer el dicho un grano de sisa en cada un arrelde de las dichas carnes, y comenziidose a cobrar para que con ello se prosiga con la obra de la dicha puente, confirmo el grano de sisa que asi esta echado por la (5rden que el dicho Oabildo, Justicia y Regimiento lo ha ordenado. Fecho en los Reyes, a vointicinco del mes de Agosto de mil y quinientos y setenta y cinco aiios. El Li- cenciado Castro. Por mandado de su Senorla D. Nicolas de Pra- do, Escribano Publico y del Cubildo. Dur6 la obra de esta caiieria mas de diez anos y vino a acabarse siendo Virey don Francisco de Toledo; parji el dia que lleg6 el agua 41a fuente de ki plaza hubo fiestas publicns, con jncgo de toros en la misma plaza; en las cuales, lo que mas alegro al pueblo fue ver correr el agua en la fuente, la cual fa6 la primera que hu- bo en esta ciudad. Es muj*^ grandey bien labrada, puestoque esta ya viejo y muy gastado el pretil con la toma del agua; desde donde comienza a correr encanada, que es en su misma fuente, se 15 Arrelde es el peso de cuatro Hbras segun la ley 1* tit. 13? Ub. 5? d© la RccopUacion, citada por la Academia espafiola — Ed. POR EL P. BERNABK COBO. 67 hizo un cercado de canteria en ^orma de torre cuadrada, con su puerta, que de ordinario estd cerrada con Have; viene el agua den- tro per debnjo de la tierra, todo el sobre dicho espacio, y es una grandeac^'iuia de targea labrada de cal y ladrillo, arqueada con sus alcantarillas y padrones d trechos hasta Uegar d la ciudad: en ella entra y se reparte por arcabuces y atenores, con muchas ca- sas 6 padrones de canteria, levantados en lugares convenientes donde hay <5ndiga, donde recoje cantidad de trigo y lo reparte d la tasa, que es a cinco pesos la anega. No es nienor la abundancia de carnes que la del pan, puesto ca- se que d los principios se careci(5 de lo uno y de lo otro, hasta que las semillas y ganados traidos de Espana se fueron multiplicando, y asi pasaban entonces los vecinos de esta ciudad con maiz y otras legumbres, y came de Llama, que es el animal 4 que damos el nombre de carnero de la tierra. Comenzdronse d matar de los gana- dos de Castilla el ano de 1548, por serya grande su multiplico, en el cual afio d los 17 de Diclembre 6enal6 el Cabildo sitio para camiceria en la orilla del rio, y mand6 que dos dias en la semana, Mdrtea y Sdbado, se hiciese Rastro donde se vendiese toda suerte lie carnes, asi de Castilla como de la tierra. Despues que hubo puente en el rio, en el sitio en que ahora estd, se pas<5 el rastro de la otra banda del rio, donde al presente permanece, y el primer sitio se qued6 para camiceria donde se pesa solo la carne de vaca. Mas del rastro y camiceria dichos, el a&o pasado de 1622 se puso otro rastro y camiceria junto d la iglesia parroquial de Santa Ana, y en ambos rastros se matan cada dia de seiscientos carneros para arriba, y dos mil y setecientas vacas para el ano. Vale un carnero diez reales y cinco d seis una arroba de vaca, y c6mpran- las los obligados, puestas en esta ciudad, de doce d catorce pesos cada res; y para que mejor se echo de ver el aumento que cada dia va teniendo esta Repfiblica, y tambien el multiplico de los ganados, es d saber.- que ahora veinte y cinco anos, cuando entrd d ha ser obligado, el que ahora lo es, llamado Juan Jimenez, hombre honrado y may rico^ no mataba cada dia mas que trescientos car- 70 HISTORIA DE LIMA neros, la mitad menos que ahora, y andaban al mismo precio que andan hoy; y con los que se raatan para los enfermos, la cuaresma y dias cuaresmales, vienen & ser ciento y sesenta mil los que s€ gastan en cada un ano^ sin los que se matan en casas particula- res y heredades de la comarca. Asi mismo es grande la cantidad de puercos que se consumen respecto del excesivo gasto que hay de raanteca, que en esta tier- ra, por costumbre antigua, suple la penuria de aceite, y sirve en lugar de 61 en los manjares cuaresmales. Porque solo en el valle de Chancay, nueve leguas de esta ciudad, se ceban al ano mas de ocho mil, los cuales todos con otros muchos que de los valles de Jauja y de otras partes se traen y se gastan aqui, cuyo numero pasan de doce mil, se sacan de un buen cebon de veinte pesos pa- ra arriba. Tarabien se matan algunas llamas para los indios, cuya came venden ellos en el Tianguez 6 mercado; otro si, es muy gran- de el consume de terneras, por no haber prohibicion de que se maten cabritos con esos de Castilla y de la tierra; de los pabos, gallinas, polios, palomos^ patos y muchas aves de caza, en especial de perdices, tdrtolas y palomas torcaces, de quesos y todo regalo de leche; estos, valen de ordinario tres 6 cuatro un real, una gallina cinco y ocho reales, y un cabrito cuatro reales. Iten, la copia que hay siempre de pescado, no solo en cuaresma sine tambien en tiempo de carnal es grandlsima, porque como ciudad marltima es muy regalada de este g^nero, y mucha jente usa cenar pescado de ordinario. Son muchos y regalados los g6ne- ros que se prenden en esta costa, como son peje-reyes, sardinas, 6 anchovetas, cabrillas, lizas, corbinas, lenguados, pdmpanos, chi- tas, camarones, cazones y otros muchos g^neros, sin lo que se trae salado y de otras especies; por donde viene k ser la cuaresma la mas regalada que se sabe de region alguna, asi por esta abundan- cia de pescado, como por la que se goza de frutas, 4 causa de ser por este tiempo el otouo, y vendimia en este hemisferio antdrtico. La mejor templanza del aiio, cual es la salida del verano y entra- da de invierno, y la seguridad de las Uuvias, junto con el buen temple que hace en la Semana Santa, es ocasion de que se celebre con mas quietud y devocion que en otras partes. Con igual abundancia que de las cosas referidas, ^ proveida es- ta ciudad de vino y aceite, porque es cosecha propia de sa coma^ POR EL P. BERNABE COBO. 71 ca; y con la abundancia ban bajado mucbo los precios de estos fru- tos, de poco tiempo a esta parte, de manera que una arroba de vino anejo vale tres 6 cuatro pesos, y se gastan cada ano en esta ciudad de cuatrocientas d quinientas mil arrobas de vino, y el ar- roba de aceite vale de seis a ocho pesos; y el regalo de aceitunas y su abundancia no es menor, y ellas en bondad no son in- feriores d las mejores de Espana: vale una botija perulera de acei- tunas adobadas dos pesos. Asi mismo es muy grande la abundan- cia de 1 asas, aguardiente, mistela, vinagre y arrope, y de higos pa- &'idos, tan buenos como los del Condado. All<5gase a lo dichola grande cantidad que de continue se halla de hortaliza y verdura, no menos de las especies propias de esta tierra que de las traidas de Europa, y en este particular hace ven. taja esta ciudad d las de EsparLa, en que no es menester aqui pa- ra gozar de estas cosas esperar sus tiempos, como alld se hace; por que todo el ano es aqui tiempo apropdsito y no se van sucediendo unas a otras, sine que todas juntas concurren por el discurso del ano: la col con los navos, verengenas, lechugas, escarolas, rdbanos, cardos, etc. y son tan comunes y ordinarias todas estas cosas, que no hay tiempo en todo el arto en que no se hallen en las plazas, pues la abundancia y regalo de frutas verdes es no menos ge- neral; porque si miramos d la multitud de sus g^neros y especies, acompanadas las naturales de la tierra con las peregrinas y trai. das de Espana y de otras partes, excede su nfimero y las diferen. eias de ellas d Europa y aun la region mas f(6rtil del mundo; y si la cantidad de todos g6neros que por todo el ano se goza (ultra de que d su tiempo es notable la copia que hay de cada g^nero) co- mo la cosecha de todas no es solamente en el verano y otono, si- no d diversos tiempos, unas por el verano y otras por el inverno y no pocas que no se agotan en todo el ano, d causa de las diferen- cias de temples que se hallan en solas doce leguas del contorno de esta ciudad. Es cosa averiguada que no hay tiempo en todo el ano en que se encarezca de frutas, verduras verdes, no de uno ni de dos sino de muchos g^neros, de que es bastante prueba ver que jamds faltan en las plazas manzanas y camuez<5pia por D. Francisco de Toledo. Los que se reparten ahora de los pueblos de la Sierra son no- vecientos diezinueve, de esta manera: Del repartimiento de Huarochiri, doscientos y dos indios. Del repartimiento de Mama, cincuenta y seis; de Chaclla no- venta y nueve. De Canta, ciento y veinte. De Uuamantanga, ochenta y uno. De los Atabillos, cuarenta. De Pacarrao, veintiocho. 76 HISTORIA BE LIMA « De Lampian, veintidos. De Checras, setenta y uno: De los Mancos, noventa. De los Laros, setenta y cuatro. De los Colpas y Chungamarcas, veintisiete. De San Crist6bal de Huanaque^ cincuenta y ooho. De Hatunyauyos, veintiuno. De los dem&s repartimientos del distrito de esta ciudad, qae no acuden la mitad de ellos, van k servir k los otros pueblos de los espatloles, como son Cafiete, Guaura, Santa 6 indios de C^dula, cada dos meses, de modo que en todo el gobierno no falte la canti- dad de serranos aqui contenida, ni el tiempo de verano los indios del primer repartimiento. Los cuales se dan y reparten por los al- caldes ordinarios 4 solo los vecinos que tienen labranza en este valle y comarca, y los en quien al presente se distribuyen son dosoientos y veinte senores de heredades y huertas: el jornal de cada indio son dos reales y de comer. Dem&s de estos indios de mita 6 reparticion, son muchos los que voluntariamente se vienen d alquilar de sus tierras, los cuales suelen ganar uno y dos rmles mas cada dia que los primeros, y de estos acostumbran muchos, despues de haber cumplido con su obligacion y mita, quedarse por algun tiempo. 4 ganar jornal. Bien es verdad que no bastaran para el servicio de tan gran ciudad solo los indios referidos, y se sintiera grande falta de joma- leros sine se fueran trayendo tnntos negros como ha tantos anos se traen, con que la Repiiblica estd muy {^bastecida de servicio, por- que hay muchos vecinos que tienen por trato y granjeria traer sus esclavos 4 ganar jornal, y estos se alquilan en las plazas 4 tres y cuatro reales cada dia para cualesquiera trabajo y ministerios, unos con solo sus personas y otros con bestias de carga con sus angari- lias, para llevar carga de unas partes 4 otras, con que suplen por los palanquines que en Espana hacen este oficio. CAPITULO XV, Del comerdo, lustre j riqnesa de eeta Bepfibliea. Siendo como es Lima la corte y emporio y una como perp^tua f^ria de todo este reino y de las otras provincias que se comunican con €lf adonde se hacc la descarga de las mercaderias c^^uesetraen de Earopa, China y Nueva EspaSa, y desde donde se distribuyen & to- das las partes que con ella tienen correspondencia, bien se deja en- tender el crecido trato y comercio de sus moradores; de los cuales la mayor parte viven de traer su dinero al trato, comprando y ven- diendo por si 6 por terceras personas, aunque su profesion no sea la mercancia. Por lo cual es muy grande el buUicio y tr&fico del comercio, especialmente al tiempo que se despachan las arma- das, para cuando suelen ser de ordinario los plazos y pages de compras y ventas; se recogen las rentas reales y se embarcan para EspaSa con la plata de los particulares, que es el principal empieo qae este reino alld envia en retorno y cambio de las muchas mer- caderias que le traen las flotas. La cantidad que cada aSo sale por registro de esta ciudad en la armada que va d Tierra Firme es de seis millones de ducados para arriba, en barras de plata, reales y tejos de oro, sin otro buen pedazo que se lleva el trato de Nueva Espana y el del puerto de Buenos Ayres, por donde saliera mucha mayor cantidad de plata sine estuviera de por medio la prohibi- cion tan apretada que ha puesto su Magestad. Dem^ del trato de las mercaderias forasteras hay en esta Repiiblica otras de no menor consideracion 6 intereses, que es la continua saca que hay para provision de los otros pueblos del rei- no de todas las obras que hacen los muchos oficiales y artifices de todos los oficios que aqui residen, que son tantos en niimero y di- rersidady que no s^ yo se halle oficio en las ciudades mas populo* 78 HISTORIA DE LIMA sas y proveidas de Europa que no se ejercite en esta, con ser tan nueva. Porque dejados aparte los que entienden en curar nuestros cuerpos, labrarnos casas en que vivir, y proveernos de vestidos y calzado, cosas que no se pueden escusar, de todos los otros oficios de curiosidad, sin los cuales suelen pasarse otros muchos pueblos, ap^nas falta alguno en este, como son: tejedores de seda y telas ricas y preciosas, pasamaneros, guadamacileros, guanteros, chapi- neros, artifices de toda suerte de armas y herramientas 6 instra- mentos de hierro, como plomo, estano, laton, hoja de lata, fundi- dores de artilleria, relojeros, plateros, batijoyas, escultores, pinto- res, doradores, artifices de vidrio y de todas maneras de loza, y se hace alguna, tan buena como la mas estimada de Espana; de anteo- jos de cristal y vidrio, impresores, con todos los demds oficios que ha inventado la curiosidad y regalo de los hombres y en Europa se usan; de tt)do se hallan aqui muy aventajados artifices y tie- nen muy cierta la ganancia, respecto que de muchos de elios se carece en lo restante del reino, adonde se provee de esta ciudad. Es cosa que admira ver el gran numero de tiendas y oficinas que hay por toda la ciudad, mayormente en las calles vecinas d la plaza principal, pues solo las tiendas de los Mercaderes pasan de ciento y cincuenta, sin muchos almacenes que hay en casas particulares; y los plateros solo ocupan una calle de las mas principales de la ciudad; ap^nas hay una esquina en que no haya una tienda 6 taber- na de vino y de cosas de comer, que ac& llamamos ptUperia de manera que pasan de doscientas y setenta las que se cuentan por toda la ciudad. EI iraino (?) y lustre de los ciudadanos en el tratamiento y aderezo de sus personas es tan grande y general, que no se puede en un dia de fiesta conocer por el pelo quien es cada uno; porque todos, nobles y los que no lo son, visten corta y ricamente, ropa de seda y toda suerte de galas, sin que en esta parte haya medida ni tasa, porque no Uegan acd las Pramaticas que se publican en EspaHa sobre los trajes, dntes los vestidos contra prepramdticas, desterrados de alii, suelen enviarlos k vender k esta tierra. Y d esta causa es increible la cantidad que se gasta de todo genero de sedas, telas, brocados, lienzos delicados y panos fines; y la ganancia que los mercaderes tienen en estos g^neros, porque todos se traen de Europa y de otras partes por mano de ellos, lo cual es causa de que el aao que POR EL P. BERNABE COBO. 79 . falta 6 tarda la flota anden estas mercaderias d muy subidos pre- cios, y se sienta mucho la falta de ellas; que es la que se experi- ment6 el ano pasado de mil seiscieotos y veinticuatro, que lleg6 & haber el ruan 4 dieziseis reales la vara, por haber faltado la flota; y por el mismo tenor suben y bajan los precios de todas las mer- cancias, conforme es la abundancia 6 penuria que hay de ellas: tiem- po suele haber en que una mano de papel se vende por dieziseis reales y otro en que una resma no tiene mayor valor. El crecimiento que he visto de treinta aiios ac4 en esta ciudad, ha side esta vanidad de trages, galau y pompa de criados y librea, que pone admiracion. De solo las carrozas quiero hacer argumento^ de donde se podrd colegir lo que pasa en lo demds; cuando entr6 en esta ciudad el aiio de mil quinientos y noventa y nueve, no habia en ella mas de cuatro 6 cinco, y esas bien lianas y de poco valor, y al presente pasan de doscientas y todas ellas son costosisimas, guamecidas de seda y oro con gran primor: viene d costar cada carroza, con dos mulas que la tiran, tres mil pesos y mas. Yerdade- ramente que si en esta profanidad hubiera moderacion, excusando gastos sup^rfluos, pasaran los moradores de esta Repfiblica con mas descanso, y sin el afan y coagoja que traen en sustentar esta Taoa pompa, con tan gran menoscabo de sus haciendas, expendi^n- doias en sustentar mas lustre y autoridad que ellas sufren ni pue- dan Uevar; aunque son bien gruesas, no solo las de las gentes que est&n en predicamento de ricas, sine aun las de aquellos que son tenidos por de moderado caudal. Porque hombrej tiene Lima de a trescientos y cuatrocientos mil ducados de hacienda, y de ahi para arriba, y no se llama rico d boca llena el que no pasa de cien mil; d los que tienen de cincuenta mil ducados para abajo contamos entre los de moderado caudal, y son muchisimos los que entran en esta clase, de d veinte, d treinta y d cuarenta mil, y estdn en opi- nion de pobres las personas de calidad y obligaciones que no Uega su hacienda d veinte mil pesos. La riqueza de los mas consiste en dinero y bienes raices, oomo son: heredades, huertas, viiias, ingenios de aziicar, obrages de pa- Eos, estancias de ganados, posesiones y rentas de mayorazgos y encomiendas de indios. Hdnse fundado hasta ahora en esta ciudad catorce 6 quince mayorazgos y vinculos, rentas ordinariamente de ocho k diez mil pesos cada uno^ unos mas y otros m^nos, pero 80 HISTORIA DE LIMA ninguno baja de tree mil. Los que gozan de renta eclesiiiatica y llevan salario de su Magestad, son muchos, como se verd adelante, de manera que podemos afirmar que estas rentas y pagas, asi de las ministros de justicia como de los que siguen la milicia y eat&a 4 sueldo del Rey, son las que mas engruesan el trato de la Bepiiblica por repartirse al ano entre ellos mas de un millon de ducados, que todo s6 viene & quedar aqui. No es menor la riqueza de esta ciudad que estd en bienes mae- bles de mercaderias y alhajas de sus moradores, respecto del mu- cho adorno y aparato de sus casas, el cual es tan extraordinario, que pienso no se halla ninguna, adn de la gente mas humilde y pobre en que no se vea alguna joy a 6 vaso de plata 6 de oro; y es tan excesiva la oantidad de estos ricos metales y de piedras preciosas, Gomo son perlas^ diamantes y de otros generos que est4 reoogida en bajillasy joyas, prendas y dineros, que segun opinion de gente pr&ctioa se valua en veinte millones esta riqueza, fuera de las mer- oaderiasy vestidos, tapicerias y de toda suerte de ^juar de oasa y del culto divinoy baste decir que la haoienda que tienen los vecinos en esolavos pasa de doce millones. \ CAPITDLO XVI. Del cabildo seonlar. Frimero quo pasemos d trntar de los tribunales y juzgados que se han instituido en esta ciudad desde su principio hasta el dia de hoy, serd bien concluyamos con el que Ileva la antigtiedad d los demas, y en ella corre parcja con la misma ciudad. cuya antigtie- dad y nobleza representa, que es el Cabildo y Regimiento, de cuya jurisdiccion quedaba tratado arriba; para que por este 6rden se haga relacion del aumento y {.erfeccion que desde que fu6 insti- tuido ha adquirido con el discurso del tiempo cste noble y antiguo ayuntamiento, dntes que pasemos d contir el origcn de los demas Tribunales. Y comenznndo por las honrns, privilcgios y franquezas que, para su autoridad y noblccimiento su Mngcstad le ha conce- didoy pondr^ aquialgunas de las primeras, si bien no son las ma- yores, en comparacioii de las que despues aca, visto el notable creci- miento en vencindad y riqueza de esta nueva Republicn, se ha idohaciendo en diferentes tiompos. El mismo ano de 1535. en que se pobI6, en 13 de Novitmbre cligi6 cl Cabildo d Hernando Caba lies, para que con el titulo y poder de procurador fuese d dar cnenta d su Magestad de como -^e habia hecho esta poblacion y le suplicase tuviese por bien de confirmarla. y para su acreecntamien- to y autoridad concederle especiales favorcs y merccdes. Hizo su embajada el Procurador, y hallo al Rey nucstro seHor tan inclina« do d favorecer y amparar esta nuova Rcpublica, que fdcilmente aicanz6 de su liberalidad, y real magnificencia todo cuanto llevd per iastruccion. Vuelto d esta ciudad el ano do trcinta y echo, d Iqs diez de Diciembre enlrcg<{ue dieron fu^ obedecido, como consta de lo que sigue: <^ las plazas de las companias de los gentiles-hombres lanzas y arcabuees, con los capitanes y ofieiales de ellas, un general de la mar, otro de la real armada de esta mar del sur, maestre do campo, sargeuto mayor, con los capitanes y demas ofieiales necesa. rios para la armada y presidio del Callao, capitao y teniente de la gentede 4 pi^ de su guarda, con dos mil pesos ensayados H capitan v quinientos au tenientf\ Nombra capellanes para la capilla real, y hnce uiereed de la.^ 1 POR fit f . SfenlrfAfifi COBO. 98 vecas de los colegios reales; reparte todos los mitayos 6 indio3 de c^dula para minas, labranzas, obrajes y demas ministerios, que es una gran cosa, y sobre que mas pretensores hay de cootinuo; pero lo que es sobre todo, y grandeza verdaderamente Real, es el enco- mendar. como encomienda, los repartimicntos de indios como van vacando, dando d unos d dos mil pesos de renta por dos vidas, d otros cuatro y d seis mil, y repartimientos hay que valdrian oeho y d diez mil, y antiguamente los habia de d cincuenta y d cien mil pesos: esto es lo ordinario que el Virey provee, sin otras cosas ocurrentes, como son: visitas, residencias, descubrimientos y con- quistas de nuevas tierras, mercedes de solares y tierras en las nue- vas poblaciones que manda hacer. De mas de lo dicho que le pertenece en todo el reino, en los obispados del distrito de la audiencia de Lima, como presidente de ella, tiene la preseotacion para todos los curates de indios y espa- noles, nombrando paracadauno el saoerdote quele parece, de tres que le proponen los prelados. Dale mucha reputacion y autoridad el gran poder que au Ma- vgestad le concede para el buen gobierno de esta tierra, que Fuera uunca acabar de contar por menudo todas las cosas d que se es- tiende: dir^ algunas, y de ellas se podrdn colejir las demas. Tiene poder, por c^dulas reales despachadas en varies tiempos, para qUe en tiempo de alzamientos puoda gastar do la hacienda real todo lo ((ue le pareciere; para perdonar d cualquier persona de cualquier g6nero de delito, aunque sea crimen de lesa Magestad, si viere que conviene para la pacificacion y quietud del reino; para despachar por Don Felipe y con sello real. No corre audiencia alguna de cosa que 41 provee y mande sine en esta de Lima, y declarando el Virey que es cosa de gobierno, ni 4sta timpoco puede conocer de ello. Lleva guion por donde qui era que va de camino en estos reinos, y halldndose en las nudiencias de su jurisdiccion preside en ella; en suma, puede en estos reinos el Virey todo lo que su Magestad, sin limitacion ni restriccion ninguna, porque junto con este cargo d el que se le dd. concede el Rey sus veces para descargar con 41 su real conciencia y que se haga como lo pudiera hacer el mismo Rey si presente estuviera, y por esta razon es tan respetado y ve- nerado de todos los vasallos de su Magestad. Este poder tan ge- neral se contiene en una provision real que trajo el Virey don Fmnctsco de Toledo, donde dice as( el Rey: 94 HISTORIA DC-IIMA aFinalmente paedn hacer provccr y provea & todo aquello que nosotros mismos podriamos hacer y proveer de cualesquiera cali- dad y condicion que sea 6 ser pueda en esas dichas proviocias. Porque vos tnando, d todos y d cada uno de vo9, como dicho es, que lo que ansi por el dicho D. Francisco de Toledo fuere provei- do, ordenado y mandado, en cualesquiera case 6 cosas que scan 6 ser puedan, en esas dichas provincias loguardeis y cunoplais y eje- cuteis y hagais guardar y cumplir y cjecutar, y lo obedezcats, y acateis como a persona que tienc nucstras veces y que representa nuestra persona real, y hagais y cumplais sus mandamientos, se- gun y de la manera que 61 lo mandare y digero de nuestra parte, por escrito 6 por palabras y fuesc conlenido con las dichas sus cartas y provisiones y mandamicntos, sin poner en ello escusa ni dilacion alguna, y sin dar d ello otro ontendimiento ni interpre- tacion ni declaracion, y sin no mas requcrir ni consultar, ni espe- rar sobre ello otro nuestro mandamiento, bien asi, 6 como si por nuestras mismas personas u por nuestras cartas firmadas de nuestros puGlos lo dij6semos, ortlendsemos, y manddsemos; lo cual vos man daraos que asi hag:iis y cumplais, so pena do caer on igual case, y de las otras penas en que caen 6 incurren los que no obedecen las car- tas y mandamientos do sus reyos y scKorcs naturale5>, y so las pe-
nas que por cl os fueren pucsUis como por la prcsento le damos y
concedcmos y otorgamos para ello y para todo lo concerniente d
ello en cualquiera manera, nuestro poder cumplidoy bastaote, con
todas sus inc'idencias y depcndencias y cmergcncias y anexidades
y conexidades; y queremo.s que estr dicho poiler tenga tanta fuer-
za como si fuera hecho y olorgado en cottes generates, y decimos
y otorgamos que todo cuanto el dicho don Francisco de Toledo en
nuestro nombre hiciere, onlcnarc y mandare, confer me d esto di-
cho poder en su dicha provincia, quo nos habremos y habemos por
firme, estable y valedero para siemprc jamas, de lo cual mandamos
dar la presente, firmado do mi el Rcy y scllado con nuestro sello.
Dado en Madrid d 19 doDiciembro de 1568.— Yo el Rey. — Fran-
cisco de Garro, escribuno de su Magestad Real la hice escribir por
su mandado.D

Y para que mejor so entienda la gran confianza que su Magescad
hace del Virey, es de saber que do tal manera manda se guarde y
efectue lo ordenado on las reales c^dulas y ordenanzas que le en*
via, que no le quita el coaocimiento do lo qao manda ejeeutar, pa*

POR K P.' BE»!TABS •COB'>. 95

ra que vea ^I si convicno u u6 quo so pongi on ojecucion, asi qae
no 68 nulo u mejor cjecutar am conociiniento, sine que tieno facul^
tad de anadiru quiUr, uiudar, remover, ejocutnr y dejar ejocutar
lo que viere que convieno al bieu comim do la Republica, eomocla-
ramente lo da ontcuilcr su A[.igOdtad en todas las c^dulas y pro-
visiones reales; y esld niuy pucsto en razon, quo d^ loda csta ma-
no y faculbid d su Virey, respcclo do la tlisUmcia grande que h:iy
de por medio, la cuil suclo scr causa do quo lo quo en Espaiia se
proved sobre algun negouio no sea do efocto cuando ncii vaya la
provision, por haborliabido muilan/ay alteracion y ostar en difo-
rente estado la cosa del que teuia cuauilo alld so proveyo sobre
ella.

Por fin de esto eapitulo mo pareci< } poner el rccibimiento que se hace enesUi ciutlad cuando outra en el gubiorno, el cual es con la misma solemnidad, piMupi y ceremouias que si fuera el mismo Bey, coya Magestad repre.scnia. Espues, cii esla forma: & la cntrada de la ciuded se levanla un arco Iriunfal, y se pone un sitial, y so- bre unmisalque en 41 csta, un regidor, on nombre del Cabildo, lo toma juramento de quo guanlara los privilegio.s y csenciones que su Magestad tieno conccdidos u esta ciudad; luego cl Virey entra por las calles do ella con lodo el acotiipiiiamiento; delante de to- dos vd una suica 6 compaiiia de indios con divorsos g6nHros de ar- mas, con su c:ipit;in y oficiales, muy bion adorez:idos todos^ tras los indios sesiguen bi;5.compaSias de infanteria de la ciudad con sus armas, picsis y arcabuces, que no sera do ir dando cargas; lue* go la compania de gentiles-hombres arcabuceros de d caballo con sus armas y municioncs, y los arcabuces al hombro; d eslos siguen los criados del Virey, do dos en do.s; tras ellos viene la cabsiUe* ria de vecinos y gonte ilustre do ost^i ciudad; en pos de ellos la Universidad, con sus insiguias y borlas, conforme d las fucultades de cada uno; despucs de la Universidad vienen las masas de la ciu- dad delante do la Real Amliencia con los alcaMes do corte y todos 808 ministrosy oficiales; luego los reyes de armas, con sus cotns, descaperuzados; d estos se sigue un criado del virey, quo suele ser el caballerizo, con el estoquo desnudo sobre el hombro, acompa- 3ado de cuatro lacayos con la librea del Virey; siguense los p<3, y despues viene el pd* lie, que es ricameute iabrado de torciopelo oarmesl; las varas lie* 96 ttdtotttA 0^ ItMA. van ios r^gidores^ f lo8 cordones el Cabildo, los alcaldes ordinarios vestidos todos de ropas rozagantes de terciopelo carmesi, con gor- ras de lo mismo; debajo del palio viene solo el Yirey, 4 caballo y despues un criado su yo con el guion; k este sigue el camarero. ma- yordomo y otros criados de iguales cargos, k caballo; k nno y otro lado va la compaSia de Alabarderos, con nueva librea que sacan este dia; donde estos acaban comienzan los gentiles-hombres con sn capitan, todos con lanzas y adnrga en las manos, puestas cotas y celadas con mucha gala y bizarria deplumas y bandas; los minis- triles, atabales y trompetas van repartidos k trechos ejecutando su oficio. Ocupaeste acompafiamiento muchas calles, quetodas estan bien aderezadas y llenas de olores y perfumes, y algunos artificios de pdlvora. Llegado el Yirey con todo este acompanamiento k la iglesia mayor, le salen k recibir, al cementerio, el Prelado y clere- cia con la cruz y muchos religiosos de todas (Srdenes; el Yirey en. tra, con el Arzobispo k la mano siniestra, k hacer oracion; la cual hecha, le sale aoompaiiando el Prelado y derecia, hasta el mis- mo lugar del cementerio, de donde daudo una vnelta k la plaza, se entra en las caaas reales, que son las de su morada. Con este acompafiamiento han sido recibidos todos los Yireyes, desde el primero hasta el Principe Esquilache; pero su Magestad* despues ac& ha mandado que no sean recibidos con pdlio, y el pri- mero. en que se efeotud estedrden fu^ el Marqu^z de Quadalcasar, si bien en su recibimiento se gttnrdd la misma solemnidad que an- t^Sy excepto el ptiio. CAPITULO XIX. De 108 yireyes y gobemadores que en esta ciudad y reino ha habido. El Marqu68 Don Francisco Pizarro, Conquistador de esta tierra, la gobern6 con el tltulo de Adelantado, Oobernador y Capitan Ge- neral, desde principio del mes de Abril del ano de mil quinientos treinta y uno, en que empoz6 su conquista y pacificacion, hasta su muerte que 6ucedi6 el afio de mil quinientos cuarenta y uno, & veintiseis dias del mes de Junio: su cuerpo est4 sepultado en la iglesia Catedral de esta ciudad, en la capilla mayor. El segundo Gobernador fu^ el Licenciado Cristdval Vaca de Gas* tro, Caballero del hdbito de Santiago y del Supremo y Real Gon* sejo de Castilla; comenz6 d gobernar desde que lleg6 d la ciudad de Quito, por el mes de Octubre del sobredicho ano de cuarenta y uno; entr6 en esta vispera de Corpus Cristi del a&o siguiente de cuarenta y dos y gobernd hasta que lo lleg6 sucesor. Blasco Nunez de Vela, Tesorero, Gobernador, y el primero que trajo titulo de Virey, Caballero del hdbito de Santiago, lleg6 d esta ciudad d dieziseis de Marzo de mil quinientos cuarenta y cuatro. Uobern6 hasta que le mataron los rebelados, en la batalla que les di6 en Quito, lo cual sucedi6 d dieziocho de Enero de mil qui- nientos cuarenta y seis. £1 Licenciado Pedro de la Gasca, del Consejo de la Santa y Ge^* neral Inquisicion, fu6 cuarto Gobernador del Peril, con titulo de Pre« sidente de la Real Audiencia de Lima; desembarc6 en el puerto de Tumbes d veinte y nueve de Junio de mil quinientos cuarenta y siete, y tuvo el gobierno hasta que se volvi6 d EspaHa. Sali(S de I Lima para embarcarse en el puerto del Callao d veinte y cinco de Enero de mil quinientos cincuenta n&os. 13 98 HISTOBIA DE LIMA 1^1 V'irey Bo^ Antonio de Mendoza, Comendador de la ^rden de Santiago, y hermano del Conde de Mondejar, gobern6 desde doce de Setiembre de mil quinientos y cincuenta y uno en que entr6 en Lima hasta su muerte, que fu6 & veinte y uno de Julio de rail qui- nientos y cincuenta y dos. El Yirey Don Andres Hurtado de M endoza, Marques de CaSe- te, gobern6 desde que entr6 en Lima que fu^ por fin de Junio de mil quinientos sesenta, en que muri6 por el mes de Octubre. El Virey Don Diego Lopez de Ziiniga, Conde de Nieva era p Hegado d este reino cuando muri6-su antecesor entr6 en esta ciu- dad & once de Febrero de mil quinientos sesenta y uno, y tuvo el gobierno hasta su muerte, que sucedid & dieziocho de Febrero de mil quinientos sesenta y cuatro. Sucedi61e el Licenciado Lope Oaroia de Castro del Concejo R^l y Supremo de las Indias, con titulo de Gobernador y Presidente de la Real Audiencia de Lima, adonde lleg6 4 prinoipio de No- viembre de mil quinientos sesenta y cuatro; tubo el gobierno hasta que le vino sucesor. El Virey Don Francisco de Toledo, hermano del Conde de Oro- pesa, fu6 noveno Gobernador de este reino; vino por tierra desde Fayta y entr6 en esta ciudad & treinta de Noviembre de mil qui- nientos y sesenta y nueve hasta su vuelta & Espana, para domle parti6 de Lima A 25 de Abril de L581. El Virey Don Martin Henriquez, hermano del Marques de Alc«- Bices, gobernc) desde los diez y siete de Mayo del sobredicho aiio de mil quinientos ochenta uno, en que entr6 en Lima, hasta su muer- te, que fu^ en trece de Marzo de mil quinientos y ochenta y ires. El Virey Don Fernando de Torres y Portugal, Conde del Villar. Ileg6 &> esta ciudad de Lima d 25 de Noviembre de 1585; tuvo el
gobierno hasta que lleg<5 su sucesor.

El Virey Don Garcia Hurtado de Mendoza, Marques de Canete.
deceno Gobernador de este reino, Uegd al puerto del Callao 4 vein-
tiocho de Noviembre de mil quinientos ochenta y nueve; dettivose
alii hasta seis de Enero del aBo siguieute de noventa, en que entr6
en esta ciudad; estuvo en el gobierno hnsta el mes de Abril de
mil quinientos noventa y seis, en que partiiS para EspaBa, sabien-
do venia ya cerca su sucesor.

EI Virey Don Luis de Velasco« Caballero del h&bito de Santiago,

t>OR EL P. BERNAB^ COBO. 99

lleg6 por mat hasta Sanla desde doude lo hizo p6r iUtra; entr6 en
esta ciudad & veintitres del sobredicho ano de novetita y seis, y
gobern6 hasta la venida de su sucesor.

El Virey Don Gaspar de Ziiniga y Acebedo Conde de Monterey,
entr6 en esta ciudad d echo de Diciembre de mil seiscientos cinco,
fu6 muy corto su vireynado porque murio ii diez de FeJ)rero del
ano siguiente de seis.

El Virey Don Juan de Mendoza y Lunsu Marques de Montes-
clarosy lleg6 4 esla ciudad d veintiuno de Diciembre de mil seis-
rientos siete y goberncS hasta que le vino sucesor.

El Virey Don Francisco de Borja, Principe de Esquilache, lleg6
d Lima adieziocho de Diciembre de mil seiscientos quince; tuvo
el gobiemo hasta el treinta de Abril de mil seiscientos veintiuno,
que 86 embaro6 en el puerto del Callao para volverse & EspaGla.

El Virey Don Diego Fernandez de CiSrdova, Marqu^ de Guadal-
v&zsLT, entr6 en Lima d veinticinco de Julio del ailo siguiente de
veintidos; gobern6 hasta que le lleg6 sucesor.

El Virey Don Luis Gerdnimo de Cabrera y Bobadilla Conde de
Chinchon, lleg6 al puerto del Callao d dieziseis de Diciembre de
mil seiscientos veintiocho. Entr<5rdova Guzman,
Gaballero de gran calidad; y & los arcabuces guarda de 4 caballo.
Las situaciones que para esta paga hizo fueron de esta manera:

En el distrito de la ciudad de Pasco, en trece repartimientos de
indio8, 8itu6 cuarenta y seis mil quinientos pesos ensayados; en el
distrito de Ghuquiabo, en siete repartimientos, veinte mil ciento;
en el distrito de la ciudad de Chuquisaca, cinco 6 seis reparti-
mientos, cuarenta y ocho mil, que todas las dichas situaciones su-
man ymontan en ciento catorce mil seiscientos pesos ensayados.

En los primeros anos se fueron pagando estas compatiias con
muy grande puntualidad, cada medio aiio la mitad; mas despues
hubo mucha variedad hasta el aSo de mil quinientos sesenta y
ocho que el Virey D. Francisco de Toledo las restaurd y puso en
el estado que ahora tiene, para lo cual tuvo la c^dula de su Ma-
gestad que se sigue:

cEl Rey, D. Francisco de Toledo, mayordomo de nuestra casa,
naestro Virey y Capitan General de la provincia del Perfi y Pre-
sidente de nuestra Real Audiencia de la ciudad de los Reyes: sa-
bed, que habiendo entendido particularmente por la relacion que se
nos ha hecho, lo que se ha tratado en lo de las lanzas y arcabuces
y guarda que en aquellas provincias, cerca de nuestra persona pa-
rece conviene que haya, y lo que el Marques de Cafiete, nuestro
Visorey y Capitan General que fu^ en aquellas protincias, cerca
de esto proveyo, y la 6rden y forma que di6 en lo de las dichas
lanzas y arcabuces, y la consignacion que para la paga de ellas
hizo en algunos repartimientos, y de la manera que 61 en su vida,
y el Conde de Nieva nuestro Virey, despues en la suya sostuvie-
vieron y entretuvieron esto de las lanzas; y del pleito que despues
ac4 ha habido en el nuestro Consejo de las Indias entre las perso-
nas 4 quien se proveyeron las dichas lanzas y los encomenderos &
qoien se dieron los repartimientos 6 indios en que estaba hecha la
consignacion para la dicha paga y lo que en el dicho pleito se ha
determinado, asi de presente como para adelante, en cnanto 4 re-
ducirse las dichas lanzas hasta ndmero de treinta, y todo lo demas
que ea este negocio hasta ahora ha pasado y el estado en que de
presente est4; y habi^ndosenos representado lo que importa el sos-
tenimiento de las dichas lanzas y arcabuces al estado y seguridad
de la dioha tierra, y dependc tanto de las fuerzas y autoridad que

102 HI8T0RIA DE LIMA.

los Vireyes tuviesen, y cuanto & eato podria servir en paz para la
ejecucioQ de la jasticia y ea cualquier desasociego y movimiento
para pacificar y quietar; y que asi mismo podrian ser entretenidos
ea estas laazas muchas personas de las que han servido y tienen
pretencioaes, habemos acurdado que. durante nuesta voluatad y en
el entretanto que otra cosa no proveamos haya cerea de vuestra
persona y de los Visoreyes que por tienipo fuesen el numero de
cien lanzas y cincuenta arcabuces de caballo 6 mula, y que esto se
ponga asi en efecto, no embargante cualesquiera c6dula y provisio-
nes nuestras que en contrario e:st6n dadas, y lo que estd deternii-
do cerca de reunirlas al numero de treinta, y que el salario, nombre,
consignacion, paga y lo demas que d esto toca se tenga y guarde
la <5rden siguiente:

Que el salario y sueldo de estas lanzas, sea el que estaba sena-
lado d mil pesos cada una, y d los arcabuceros A quinientos, y que
este haya de ser igual, sin hacer ventaja de unos d otros que serd
odiosa, y sin hacer entre ellos plazas dobles, de que resultaria dis-
minuirse el niimero, y que estas lanzas y arcabuces hayan de resi-
dir de ordinario cerca de vuestra persona y de los Visoreyes que
por tiempo fueren, no les siendo por vos 6 por ellos otra cosa or-
denada, y que hayan de servir en paz y guerra, como por vos les
serd mandado y tener el caballo y las armas que les sefialareis, lo
Gual serd segun que alld os pareciere que conviene para los efect^s
y fines en que han de servir y que han de hacer seis rese&as 6
alardes d los tiempos que conviniere, y el juramento de fidelidad
y de servir en forma, de manera que entiendan que es plaza y ofi-
cio con obligacion de servir, y no solo gratificacion y recompensa
de servicios, aunque el proveerlos y nombrarlosse debe tener res-
pecto d esto.

Permitimos que podais si quisiereis proveer hasta diez criados
vuestros en las dichas lanzas, teniendo fin d que con esto podreis
tener en vuestra casa, y para guarda de vuestra persona nombreb
de quien os fieis y asegureis y que esto se entienda lo hareis con
autoridad y licencia nuestra y no por sola vuestra voluntad.

Y demas de las dichas cien lanzas y cincuenta arcabuceros, ha-
bemos acordado que durante la dicha vuestra voluntad y en el en-
tretanto que otra cosa no proveemos tengais cincuenta alabarderos
con salario de trescientos pesos cada uno, y por aliviar la oosta y

POR EL P. BBRNABfi GOBO. 103

ayudar d la paga de estos se bajard del n(imere dicho de las cien
lanzas, cinco dc los cincuenta arcabuces otros tantos, con lo cuaU
y aplicdndosele lo que faltare por la drden que hasta aqui se ha
tenido, se podrd pagar y sostener la dicha guarda, fecha en Ma-
drid & veintiocho de Diciembre de mil quinientos sesenta y ocho,
— Yo el Rey. Por maadado de su Mages tad, Francisco de Eraso.
En camplimiento de esta cedula puso el Virey D. Francisco de
Toledo estas companias en el 6rden y perfeccion que hoy tienen,
con particular provision en que les did este titulo: aCompanias de
los gentiles-hombres», lanzas y arcabuces de la guarda y defensa
de este Beino, que estdn cerca de la persona del Virey; y conce-
di6 las preeminencias y exensiones de que gozan los nobles hi-
dalgos.

Tenia estos (iltimos anos la compania de las lanzas noventa
y cinco plazas, con ochocientos pesos ensayados, de cuatrocientos
cincuenta maravedis el peso, de sueldo cada uno; el capitan lleva-
ba dos mil y el alferez mil cuatrocientos. La compaBia de los ar-
cabuceros cuarenta y cinco plazas &. cuatrocientos pesos ensayados
cada una, el capitan ochocientos y los oficiales d quinientos. Go-
bemando el Principe de Esquilache vino c6dula real para que se
consumiesen estas companias y que los repartimientos de indios
que estaban situados para su sueldo se pusiesen en la corona real,
mas los gentiles-hombres, lanzas y arcabuces se ofrecieron d servir
sin sueldo, lo que gozasen de las preeminencias que tenian, y asi
no 86 consumieron estas companias, mas sirven sin sueldo. Pero es
de advertir que estas dos companias andan ordinariamente algunas
veinte personas ensayadas en corregimientos y en otros cargos, y
durante los tales ofioios no llevaban sueldo de sus plazas, sino solo
el salario de los ofioios que sirven.

CAPITULO XXI.

De la Real Andiencia.

Las causas que movieron al Virey nuestro senor para que man-
dase fundar la Audiencia Real que reside en esta ciudad, se con-
tienen en la provision en que did titulo de Presidente de ella al
Virey Blasco Nunez Vela, que es como sigue:

(cCdrlos por la Divina clemencia Emperador Semper Augusto,
Rey de Alemania, Dona Juana su madre y el mismo Don C4rlos
por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, de Leon, de Aragon &a.

(cPor cuanto nos, entendiendo que convenia 4 nuestro servicio y
al bien de nuestros sfibditos, mandamos proveer una nuestra Au-
diencia, y Gancilleria Real que residiese en la ciudad de Panamd,
y ahora vistas las rauchas tierras y provisiones que de nuevo se
ban descubierto en la Nueva Castilla, llamada Peril, y la dilacion
y grandes gastos que las personas que en ellas residen hacen en
venir d pedir justicia d la dicha ciudad de Panamd, habemos acor-
dado que haya una Audiencia en la dicha provincia del Peril, en
que haya un Presidente y cuatro Oidores la cual resida en la
ciudad de los Reyes, porque no la ha de haber en la dicha ciudad
de Panamd. Por ende acatando la suficiencia y habilidad de vos.
Blasco Nunez Vela, y porque entendemos que asi cumple & nues-
tro servicio y dla ejecucion de la nuestra justicia y buen despa-
cho y expediente de los negocios y cosas que hubieren y ocurrieren
d la dicha nuestra Audiencia que mandamos proveer en la dicha
ciudad de los Reyes, tenemos por bien y es nuestra voluntad que
ahora y de aqui adelante, cuando nuestra merced y voluntad fu^-
re, sereis nuestro Presidente de la dicha nuestra Audiencia y Can-
cilleria, y esteis y^ residais en ella juntamente con los nuestros y
oidores de ella y hagais y probeais todas las cosas convenientes y

POK EL P. bERNABE 00B< ». 105 necesarias ul servicio de Dios Nuestro Seiior, y todas las cosas y negocias que en la cUcha nueetra Audiencia acaeciesen ul dicho oficio de Presidente de ella, anexas y pertenecientes segun y de La manera que lo hacen y deben hacer los nuestros presidentes de las nuestras audiencias y cancillerias reales de estos reinos, y que goceis y os sean guardadas todas las preeminencias, prerogativas 6 inmunidades y libertades que per razon de nuestro Presidente de la dicha nuestra Audiencia debeis haber y gozar, y os deben ser guardadas segun, que uiejor y mas cumplidaniente se uso y de- bi6 usar y guardar a los nuestros Presidentes de las nuestras au- diencias y cancillerias reales de estos nuestros reinos, de todo bien y cumplidaniente en guisa que vos no menguen de cosa alguna; y per que vos no seais letrado no liabeis de tener voto en las cosas de justicia, y mandamos que hagais y lleveis de salario cinco mil du- cados, de los cuales goceis y vos sean dados y pagados desde el dia que os hiciereis en vela en el puerto de San Lucas de Parra- meda on adelante. Los cuales mandamos d el nuestro tesorero de la dicha tierra que os los paguen en cada un ano d los tiempos y segun de la manera que pagaren los otros salarios de los diohod oidores de la dicha nuestra audiencia, y quo tome en cada un aSo vuestra carta de page, con la cual y con el traslado de esta nuestra carta, signado de Escribano pliblico, mandamos que se le sean reci- bos, y pnsados en quinta de cinco mil ducados, y mandamos d los nuestros oficiales de la dicha tierra que asienten osta nuestra pro*- vision en los nuestros libros que ellos tienen, y sobre escrita y li* brada de ellos este onginal, tomen a vos el dicho Yirey Blasco NuSez Vela. Dado en la Villa de Madrid a pritnero del mes de Marzo de mil quinientos y cuarenta y tres afios. — Yo el Rey. Yo Juan de Samano, Secretario de su Cat^Slica y V. R. M.: la hi- ce escribir por su mandado. Los primeros oidores enviados por su Magestad d iundarla vi- nieros hasta Panamd en compaiiia del Vir6y Blasco NuSez Vela. El cual adelantdndose desde alii por apresurar su viaje y tambien por la poca conrorinidad que ya traia con ellos, lleg6 d esta ciu- «lad algunos dias antes, si bien no por eso se trat6 de la institu- cion de la audiencia hasUi la llegada de los dos de los cuatro oido- res que venian, con los cuales sin aguardar d que llegasen los otros doB por la gran importancia que habia on la brevedad, se hizo su fondacion dando principio d ella por el recibimiento del sello real. 13 106 HtSTOtltA t>^ LIMA.

que se hizo conforme al 6rdea de su alteza real del principe dk$
una cedula despachada para solo este efecto que es del tenor si*
guiente:

(cEl Principe Presidente, y oidores de la nuestra audiencia j can-
cilleria real, que habemos mandado proveer en la ciudad de los
reyes de la provincia del Perfi, bien sabeis y debeis saber como
el Emperador y Bey mi senior, tiene hecha merced d don Diego
de los Cobos, Marques de Camarasa y Adelantado de Camorla del
oficio de nuestro canciller del nuestro Consejo de las Indias y de
la Audiencia, y de las Audiencias de la Nueva Espa&a ^ isla es-
pa&ola, y ahora don Francisco dc los Gobos, Oomendador mayor
de Leon, del Consejo de Estado de su Magestad, dquien estd da-
da licencia y facultad, que hasti que el dicho su hijo sea de edad
cumplida, use y tenga el dicho oficio; envia & esa audiencia nues-
tro Sello Real, que estaba en la Audiencia de Panamd, para que
con 61 se sellen las proviones que en ella se despachasen y con
poder cumplido, para que en nombrc del dicho su hijo use dicho
oficio Juan de Leon 6 la persona que 61 nombrase, y porqne cooio
sabeis cuando el nuestro Sello Real entra en cualquiera de las
nuestras audiencias reales de estos reinos, entra con la autoridad
que si la persona real de su Magestad entrase, y asi es jnsto y
conveniente que se haga en esa tilBrra. Por ende vos, yo mando
que llegado el Sello Real a esa tierra, vosotros y la Justicia y Re-
gimiento de la dicha ciudad de los reyes; hagais buen trecho faera
de ella, recibir el dicho nuestro Sello y de donde estuviere hasbi
esa ciudad vaya encima de una mula 6 caballo bien aderezado, y
vos, el Virey y el Obispo de la dicha ciudad lo lleveis en medio
con toda la veneracion que se requiere segun y como se acostuni-
bra hacer en las audiencias reales de estos reinos y asi por esta
6rden vais hasta deponer en la casa de esa audiencia real donde
el dicho Sello est6. y para que en ella tenga cargo. La persona que
hubiere de servir el dicho oficio de sellar las provisiones que en
esa audiencia se despacharen. Fecha en Yalladolid, d treinta dias
del mes de Setiembre de mil quinientos y cuarenta y tres aSos. Yo
el Rey, por mandado de su Alteza./— Juan de Samano.

RecibiiSse el Real Sello puntualmente con la solemnidad que or-
denaba su alteza, como consta del auto que del reoibimiento se
hizo, que es el siguiente:

«En la ciudad de los Reyes de estos reinos dela Nueva Cast4lla

POR Ell l». BEftlfABfi COBO. 107

Uamada Peril. En primero dia del mes de Julio, aRcl del nacimien-
to de Nuestro Salvador Jesucristo, de mil quinientos cuarenta y
cuatro alios, el rauy ilustre seRor Blasco Nuilej5 Vela, criado
de su Magestad y su Virey y Presidente en estos dichos reinos,
y en presencia de nos, Gerdnimo de Aliaga, escribano mayor del
juzgado de los dichos reinos, y Pedro Lopez, escribano de su Ma-
;;estad, y su teniente en el <5 abrir un cofre
timbrado, peque&o, y por los dichos escribanos fu^ abierto, y se
8ao6 de 61 un sello de plata, redondo e irapreso en ^1 las armas
reales de su Magestad, y fu^ mostrado & toda la gente que alii os«
taba; por lo cual fu^ hecho el acatamiento y reverencia debida, co-
mo & insignia del Rey y seftor natural; y luego fu6 tomado y me*
tide en el dicho cofre y cerrado con la Have, y fu^ puesto encima
de an caballo novero, el cual estaba ensillado en la estradiata, con
una silla y guarniciones de terciopelo negro, con clabazon doradu,
y una gualdrapa de seda carmesi, y encima de la dicha silla el di-
cho cofre, y cubierto coa una bandera de damdsco carmesi, borda-
das en ^1 las armas de su Magestad; reatado sobre el dicho caballo
y puesto en la formh susodicha. yendo toda la gente de la ciudad
delante, a caballo y a pic, con dos maceros y junto con el dicho Se*
llo Real, y puesto tras de el iba el senor Virey en medio de los
dichos senores oidores. De esta manera llevaron el dicho Sello
hasta la entrada de la dicha ciudad, y 6 la esquina y casas de Lo*
renzo de Villaseca, carpintero, donde estaba hecho un arco de ma*
dera, y llegados al dicho arco salieron el Gonsejo y Justicia y Re-
gimiento de la dicha ciudad, conviene a saber: Alonso Palomino y
Nicolas de Rivera, alcaldes, y el tesorero Alonso Riquelme, y el
veedor Garcia de Salcedo, y el factor Ulan Suarez de Carbaja),
y el capitan Diego de Aguero y Nicolas de Rivera y Juan de
Leon, regidores, todos vestidos dc ropa de damdsco y raso carmesi;
y por el dicho seRor Virey fu^ mandado A los dichos alcaldes to-

108 HtstOfetA 1)15 LIMA

masen de rienda el dicho c< ^ acordado que debia mandar dar esta mi c6- dula real; y nos tuvimos por bien, por lo cual delaramos y man- damos, que cada y cuando que de las cosas que proveyere y orde- nare por via de gobernacion en las dichas provincias del Peru, asi el dicho licenciado Castro, como la persona que despues de 61 tu- viere en nuestro nombre el gobierno de ellas, asi en el distrito de la dicha Audiencia de los reyes, como fuera de cl en los de las di- chas Audiencias de la Plata y Quito, alguna 6 algunas personas se sinttescn y pretendiesen estar agraviados, y sobre ello quisieren pedir su justicia, es nuestra voluntad que lo hagan, y ocurran so- bre tal agravio a la dicha nuestra Audiencia de los Reyes, donde estd ordenado que rosida al gobernador y no d otra ninguna de las dichas nuestras Audiencias de la Plata, y Quito, aunque el agra- vio que alegaren haber recibido se haya hecho en el distrito de ellas. Por cuanto nuestra voluntad cs que de los dichos casos so conozca solamente en la dicha Audiencia de los Reyes, y no en otra ninguna, y que en ella haga justicia conformc d lo que por c6dul a y proviciones nuestras estd ordenado y mandado, con que d la vis- iii y determinacion de las dichas causas no se pueda hallar ni ha- lle presente el gobernador, de quien las tales personas se agravia- ren.* Como se fundo esta real Audiencia con solo cuatro oidores, no hubo por muchos aiios mas de una sala de audiencia, hasla ({ue despues se acrecentd con la del crimen. Mas porque el paso que esta repfiblicti, iba y vu cada dia creciendo, se inultiplicaban los negocios y causas que concurrian d la audiencia, el ano de mil qui- nicntos noventa y seis se acrecento el numero de oidores con otros 4I0S que se amidieron d los cuatro, que de antes habia para que se pusiesen dos reales cada uuo de d tres oidores; lo cual se puso en ejecucion d 9 de Enero del mismo aiio de noventa y seis, y con to- do eso ha side necesario despues acd subir el numero de oidores d ocho, como al presente estdn divididos en dos salas de Audiencia^ de cuatro oidores cada una. 14 114 HIRTORIA DB LIMA Confina el distrito do estu Real Audiencia por la parte del Nor- te con la Audiencia de Quito, y por el Sur con la de Chuquisaca y corre en longitud por la costa del mar quinientas leguas, del 0- riente^ le quedan abiertos los t<^rminos para estenderse por ellos, de cuando se pasifiquen aquellas provincias de gentiles con quien linda, y por la del Poniente la ciiie la mar del Sur: dentro de estos t6r- minos senalados se comprenden cincuenta corregimientos en las cuarenta y cinco provincias siguientes: Paita, Saria, Chiclayo, Sat. Chaclay, Chancay, Cercado, Canete, lea, Caniand^ Vitor, Moquegua, Arica, Cayaguas, Condesuyosj Cana, Quispicanchi, Paucartambo, Yucay, Cillabtin, Chilques, Chumbivilcas, Cotabambas, Aymaraes, Andaguailas, Vilcas, Parinas, Oochacas, Lucana, Castro, Yisamas. Guanca, Vetica, Azdngaro, Xauja y Yuyos, Guarochiri, Canta, Ca- xatambo, Chinchaloo, Guamalies, Conchucos, Guaylas, Cuaxamor- ra, Chachapoyas, Paellas, Chillas y Cajamarquillas, y el corregi- miento de la ciudad de Truxillo que cae en la provincia de Chi- clayo, el de la ciudad de Gudnuco en la provincia de Guamalies, la ciudad de Guamanga en la provincia de Yileas, la de Arequipa en Vitor, y el corregimiento de la ciudad de Cuzco en la provincia de Quipicanchi. Las leyes y ordenanzas que envi6 el Hey por donde se gober- na:5e esta Audiencia se concluye eu trescicntos y trece capitulos, SQ fecha en el bosque de Segovia, en diez y siete de Agosto de rail quinientos sesenta y cinco aiios, en las cuales le encarga procure reducir la forma y 6rden del Gobierno de este Hey no al estilo y 6rden con que son gobernados los Eeyes de Castilla. Por fin «le este capitulo dase cuenta de los ministros que hoy tiene esta Real Audiencia y los salaries que cada uno Ueva. Presidente es el Virey, de cuyo cargo y dignidad queda dicho arriba, tiene de salario treinta mil ducados en cada un ano; junta- mente con los titulos de Virey goza del Capitan General de este Reyno, y como tal hace un juzgado ordinario con su auditor para los que profesan la milicia, y estdn d sueldo del Key, asi en la arma- da de esta mar como en tierra; al cual estdn subordinadas las com- panias de la gente de guarda del Virey, los Lansas y Arcabuces, y los demds, que en ocasion de guerra asientan plazas de soldado, El oficio de Auditor General le suele tener un oidor. Asesor del Virey y que tambien le es de ordinario uno de los oidores. POR EL P. BKRNABK COOO. 115 Protector general de los ladios tieae en cada uti ano mil dos- cientos pesos ensayados en residuos. Secretario de Gobierno es oficio vendible, y tiene el salario en cada un ano por lo que toca d los Indies novecientos pesos ensa- yados en residuos, estos oficios referidos perteneccn al Gobierno, y las personas que los sirven asisten siempre cerca del Virey 6 Gobernador. Iten tiene esta Audiencia echo plazas de 6rdenes, cuatro Alcal- des de Corte, dos oficiales, uno de lo civil y otro de lo criminal, & tres mil pesos ensayados de salario cada uno en la Heal Audiencia. El Alguacil mayor es oficio vendible, tiene seis teniente, un Al- calde de la Carcel de Corto y siete Alcaldes, un capellan de la Cdrcel con quinientos pesos ensayados de salario en penas de Cd- mara, y un m<^dico de la Cdrcel con cien pesos ensayados de sala- rio en el mismo. Chanciller de registro son oficios vendibles, y tienen derechos por los negocios de los Indies, se le dan cien pesos de d echo rea- les en residuos al que sirve estos oficios. Cuatro relatorcs, tres de lo civil y uno de lo criminal, tienen do salario ochocientos ducados cada uno en la Real hacienda y dere- chos do las relaciones que hacen y por los negocios de los Indies se les dan al ano cien pesos de d nueve en residuos. Cuatro seoretarios, dos^de lo civil y dos del crimen, son oficios vendibles, pdseles por los negocios de los Indies d doscientos pe- sos ensayados d cada uno de los del Crimen todo en residuos. Receptor general de penas de Cdmara es oficio vendible, con la il^cima de lo que cobra. Tirador y repartidor tiene de salario cuatrocieatos pesos ensa- yados en cada un ano. Alcayde de los archives de los papeles con sciscientos pesos de salario en penas de estrados 6 de cdmara. Dos solicitadores fiscales, uno civil y oro criminal, con cuatro- cientos pesos ensayados de salario cada uno. Dos letrados de pobres, uno de lo civil y otro criminal, con cien pesos ensayados de salorio cada uno. Dos aeh<5ano, y d cualesquiera gober- nadores y justicias de cualesquiera indias y provincias de ellas, y d los consejos, justicias y regimientos de las ciudades, villas y lu- gares de nuestras Indias y otras personas 4 quien lo d^ suso conte- nido toca y ataiie en cualquier nianera salud y gracia. Sepades que asi por relacion del Licenciado Francisco Telle de Sandoval, Yi- sitador que fu6 de la Real Audiencia de nueva Espafia^ como de otras personas hemes side informados que en el beneficio y buen recaudo de los bienes de los difuntos que en esas partes hallasen^ ha habido algun des<$rden y fraude, porque algunos de los albaccas y testamentarios se han ausentado de his partes donde residen sin dar cuenta de los dichos bienes que eran d su cargo y ban ex- cedido en el llevar de los derechos y salaries que les pertenecian y en otras cosas en que los herederos ausentes y d quien do de- recho los hubiesen de haber los dichos bienes^ se ha seguido mu* cho daSo, y se seguird adelante, si no se remediase; y seria estor- bo para el cnmplimiento de las dnimas do los difuntos, y qu^ n>ndo proveer en ello lo que ronveiign, vislo y platicado per Iok

118 HISTORIA DS LIMA.

del nuestro Consejo de las Indias, fu6 acordado que debiamos man-
dar dar esta nuestra Carta por la cual vos encargamos y manda
mos que ahora y de aqui adelante en el beneficio y buen recaado-
de los dichos bieaes de las personas que fallecieron ea esas partes,
se guarde la forma y 6rden siguiente.»

Ya & la larga dando el 6rden que se ha de tener en todo lo
tocante & la cobranza y beneficio de los bienes de los difantos y
llegando d tratar del juez de este Tribunal y facultad que le conce-
de dice Su Magestad:)) y porque en la cobranza de los dichos bienea
haya mas cuidado y diligencia y para que con mas brevedad se
despache los negocios que hubiere cerca de los dichos bienes,
mando & vos los nuestros Fresidentes y Oidores de las Nuestras
Audiencias Reales, que en principle de cada ano nombreis un Ol-
der que sea Juez de la cobranza de los dichos bienes, por su tur-
no^ comenzando por el mas antiguo, al cual^ por ellos nombrado.
damos poder cumplido para hacer cerca de ello todo lo que Nues-
tras Audiencias Reales pudieran hacer con todas sus insidencias
y dependencias.»

Item, manda su Magestad en esta misma Provision que los Al-
baceas y Testamentarios de cualesquier difuntos que tengan los
herederos en Castilla, envien dentro del ano del albaceazgo, lo que
restase cumplida el dnima de difuntos d sus herederos, donde quie-
ra que estuviesen d costa de los mismos bienes, con testamento.
inventario y almoneda y con la cuenta y razon de ellos firmada
de su nuombre y registrada en el registro del Navio consignado &
los oficiales reales de la contratacion de las Indias, que reside en
la ciudad de Sevilla, para que los]^den d los herederos d riesgo y
Ventura de los mismos herederos.

La cabeza y pi6 de la Real Provision por donde se instituy6 y
gobierna este juzgado, es como aqul vd, dejados los capitulos que
en ellas estdn incorporados. Su fecha dice asl: «Dado en la villa
de Valladolid d diez dias del mes de Abril de mil quinientos cin-
cuenta afios. — La Reyna. — Yo Juan de Sdmano Secretario de su
Cesdrea y Cat6lica Magestad, la hice escribir. Por mandate de
BUS Altezas, en su nombre, el Marqu^z. — El licenciado Gutierrez
Velazques. — El Licenciado Gregorio Lopez, — El Licenciado San-
doval. — El Licenciado Rivadeneira. — El Licenciado Bribiesca.»

Los Ministros que hoy tiene este Juzgado son los siguientes.

POR EL P. BERNABfi COBO. 119

El Juez OS iiQ oidor de la Real Audiencia que no lleva salario.

El Escribano de este Juzgado es oficio vendible.

Dos defensores de bienes de difuntos, no tienen salario, tdsaseles
lo que defienden y pdgaseles de los mistnos bienes.

£1 Alguacil de este Juzgado lo mismo.

Al contador se le paga por la tasacion las cuentas que toma.

La caja de los bienes de difuntos estd en las Casas Reales con
tres Haves, una tiene el Juez, otia el fiscal de lo civil y la otra el
Escribano. Entra en ella todo lo que es plata, oro y joyas, y en
el depositario general los demas bienes de difuntos. Remitense &
Espana todos estos bienes d la casa de la Contratacion de Sevilla
con los recaudos que hay para que alii se entreguen d los herede-
ros. Todos estos oficiales menores nombra el Juez mayor, y cuando
conviene enviar algun Juez fuera de la ciudad, se le dan cuatro
pesos ensayados de salario cada dia de los bienes que va d cobrar.

CAPITULO XXV.

Del Tribunal de Oontadores de Ouentas.

Es de grande autoridad 6 importHncia este Tribunal, fund6se
en esta ciudad de Lima el ano de mil seiscientos siete, para el
fin que su Magestad dice en la Provision Real de Ordenanzas que
envi6 para su institueion y gobierno, cuya cabeza es del tenor si-
guiente.

v el Rey: fueron el Tesorero Alonso Riquel-
nie, el Veedor Garda de Salcedo y el Contador Antonio Navarro;
este postrero cstuvo muy poco tieiupo eu la tierra, porque se vol*
\\6 luego 4 Espaiia, y de esa causa hay poca memoria de el. Log
otrosdos, Veedor y Tesorero, se hallaronen Caxamarca con el Go-
bernador D. Francisco Pizarro en la muerte del Inca Atahualpay
repartieron del tesoro (}Uo dio por su rescatc, y desde alii aconH
paSaron a Pizarro en la pacificacion de Intierra hastala fundacion
de esUi ciudad de Lima. En la cual se les repartieron & cada uno
dos solares en el mejor sitio de la ciudad, aventajdndo en esta
reparticion 4 los demas pobladores como d Ministros de su Mages-
isid y personas de cuenta, y encomenderos de muy gruesos repar-
timientosde Indies en los terminos de esta misnia ciudad. Dentro
fie pocos anos le vino otro Tesorero, companero que fu^ el factor
Illan Suarezde Carabajal, y por mucho tiempo duro este n6mero
de oficiales, en cl cual de pocos anos d esta parte ha habido varie^
dad, porque el aBo de mil seiscientos trece se anadi<5 otro, con
que Uegaron d cuatro, conviene saber: Tesorero, Factor, Contador
y Veedor, y se quitaron dos que habia en el puerto del Callao^
roDsurai^ndose aquella casa, porque dijo el Rey que el Factor y
el Veedor asistiesen en el Callao cada uno seis meses para visitar
las Naos, y que el Tesorero y Contador no saliesen de Lima sine

124 HiSTORlA DE LIMA

que asistiesen al despacho y administracion de la Hacienda Keal;
despues se quit6 uno, con que al presente no son mas de ires, He-
van de salario cada uno dos mil pesos ensayados. Demas de los
oficiales Reales hay en este Tribunal otros Ministros inferiores,
como son: un Alguacil Real con salario de cuatrocientos pesos en-
sayados, un ensayador y balanzario, y un oficial que tiene el libro
comun.

Tienen en la^ Cajas Reales su sala en que hacen Audiencia y
estd la Casa Real. Su distrito fu6 al principio todo este Reino
del Peru, y como se ha ido poblando la tierra y creciendo el tni-
to y rentas reales, se han ido fundando otras muchas cajas y Tri-
bunales de oficiales Reales, y estrechdndose los limites y t^rmi-
nos de ^ste hjista venir a quedar con el distrito que hoy tiene.
que son los once corregimientos siguientes: lea, Caiiete y Yauyos.
Xauja, Guarochiri, Cercado, Chancay, Cauta, Caxntanibo, Guaylas
y Santa, de los cuhIcs se recoge la hacienda que pertenece al Rev
y se mete en estji CHJa; tambien en ella se registran y cobran los
quintos de la plabi que se saca de las miiias de su distrito y entni
toihi la hacienda de las Cajas Reales de las dos Audiencias de
Lima y Chuquisaca, la cual remiten los oficiales reales de ellns
d los de esta ciudad, y ellos despues de sacado ol g?ustx) que sn
Magestad hace en estsi c< *ia y de los demas tribunales do esta oiudad que llovan salarioa do sa Mapes- tad, todo ol gasto que sehace on sustontarla guerra de Chile ylu armada Real de este Mar dol Sur, con ol Presidio del Callao. Iton el gasto que tiene el beneficio de los Azoguos de Ouancavelica y censos que hay impuestos en esta Caja, parte del salario de las cdtednas de la Universidad de esta ciudad, y del Patriarca de las Indias, situaciones que tienen en esta Real Caja los hospitales ile San Andres y Santa Ana de esta ciudad y la fdbriea de la iglesia Catedral, con otros gastos extra ordinaries, cuya suma llega d un millon de <5rdenes y mandamientos, ddn- dole para ello mi Provision Real y habi^ndose visto los susodichos juntamonte con el poder que los susodichos presentaron del comer* 128 IIISTORIA DE LIMA cio (le los dichos Mercaderes, para tratar de la fundacion del dicho CoQSulado, que su tenor es como sigue: Aqui entran el poder de los Mercaderes. pu fecha d veintitres de Enero de mil seiscientos trece; y despues del auto que provey6 el Virey a trece de Febrero del mismo aiio, para que este Tribunal se fundase, lo cual todo va inserto en esta Provision Real, y yo dejo de poner aqui a la letra por brevedad, la cual provision tras el poder y auto sobredichos, prosiguen de esta manera: « Y porque conviene d mi Real servicio, y a la conservaeion v alivio del dicho Comercio general, que se ponga luego en ejecucion lo contenido en ol dicho auto, con acuordo del dicho mi Virey, mand4 dar y di esta mi Provision Real en la dicha razon, por la cual teniendo como por la presente tengo por bien que haya el di- cho Consulado en la dicha ciudad de los Reyes por el tiempo que fuere mi voluntad, segun y como le hay en las de Burgos y Sevilla, con jurisdiccion plena, doy y concede para ello licencia y facultad a la dicha ITniversidad de los Mercaderes de la dicha ciudad, para que puedan nombrar y nombren Prior y c6nsules, y los demas mi- nistros y oficiales necesarios, segun y como lo hacen, pueden y deben hacer los de las dichas ciudades de Burgos y Sevilla, guar* dando en todo las ordenanzas y leyes que estan hechas para los dichos consulados; y a los que asi nombraren desde luego les doy poder y facultttd en bastante forma para que puedan conocer y conozcan de todos los dichos negocios y cases tocantes a los di- chos mercaderes y k su trato y comercio que result^iren de cuen- t;is de compaiiias, fletamentos, daiios, quiebras y otras contrata- ciones de que se puede y debe conocer en los dichos consulados; y atento que en los dichos mis Reinos del Peru hay algunas con- trataciones y cosas dependientes de ellas en que no serd posible ajustarse a las ordenanzas que estan hechas y es necesiario aiiadir algunas, y quitar las que no hacen al proposito, doy poder y co- mision a 'as personas que asi fuesen nombradas por el t^l Prior y C6nsules, para que hagan y afiadan las ordenanzas que pareciesen ser (i propcSsito, con que hechas se hayan de presentar y pre- senten ante el dicho mi Virey, para que vistas provea sobre su ejecucion lo que eonvenga. Con lo cual los dichos Merca- deres tratantes y sus factores que tienen y tuvieren en la dicha ciudad de los Reyes y en las demas partes y provincias de los POR EFi P. BERNABB COBO. 129 dichos mis ReinOd del Per(i, Tierra firme y Chil^^ res|)eten, acaten y cttmplah sus mandamientos, y encargo d mis Realea Audiencias de la dicha ciudad de los Reyes y de la Plata, Quito, Tiefra fir- mo y Chile, y maado d otras cualesquiera mis Justicias y Jtieces, que cada uno en su distritu yjurisdiccion, hayan y tengan dlo<« tales nombrados y que se nombren de aqui adelante en cada un anopor tales Prior y Consules, y les dejen y consientan libremen" te usar y ejercer los dichos oticios, y que les guarden y hagan guardar todas las honras, gracias y mercedes, franqueZias, liberta- des, precminencias, prerogativas, inmunidades y las demas cosas que por razon de los dichos oficios deben haber y gozar y les to- caren, asi en sus cartas y despachos como en sus personas; sin que en ello ni en parte de ello les sea puesto ni consentido poner embargo ni contrario alguno, y que d los ministros y oficiales que nombraren conforme d las dichas ordenanzas y leyes de los dichos consulados, se les d6 favor y ayuda para la ejecucion de sus Man- tlamientos, y los Alcaides de las cdrceles tengan presos y d recaudo bis personas que por 6rden del dicho Prior y C6nsules fuesen pre- sos en ellas, y porque esto sea publico y notorio d todos, y ningu- no pueda pretender ignorancia, se pregone esta mi Provision Renl en la dicha ciudad de los Reyes y en las otras ciudades y villns de las dichas pro vincias del Peru, y los unos y los otros lo cumpbin asi, so pena de la mi merced y de cada mil pesos de oro para mi Real Cdmara y fisco. Dado en los Reyes d veintiun dias del mes de Febrero de mil seiscientos y tres anos. — El Marqu6s de Monies Claros. — Yo Don Alonso Fernandez do Cordova, Secretario de Cdmara y de la go- bemacion en estos Reinos y Provincias del Perfi, Tierra firme y Chile por el Rey, Nuestro Seiior, la hice escribir por su mandato con acuerdo de su Virey. Fueron los primeros Ministros de este Consulado, elegidos por yeinticuatro Mercaderes que nombr6 el Virey, de los que habia en esta ciudad: Prior, Miguel Ochoa; C6nsule8, Pedro Gonzalez Refolio, que al presente es Can6nigo de la Catedral de Arequipa y Juan de la Fuente Almonte; y Escribano, Cristovnl Vargas; di^- ronseles ordenanzas y en ellas se les senalaron mil pesos de d ocho al Prior, ochocientos d cada Consul, quinientos cnsayados nl Es- cribano; quinientos de d ocho d un Alguacil, y otros tantos al por^ 130 HISTORTA DE LIMA tero; estos salarios faeron situados en la imposicion de dos al mi- liar que se impuso en las meroaderias de que se paga Almojari- fasgo. Su^lese cobrar de esta imposicion cantidad de cuatro & cin- CO mil pesos el ano que hay flota, y m^nos cuando no la hay, des- pues ac4 que se fand6 este Tribunal ha habido rebaja en los sala- rios del Prior y demas Ministros; los que tiene al presente son el Prior, dos c6nsules, dos letrados asesores, Escribano receptor de averlas, alguaeil y portero. CAPITULO XXVIIl Del Jnsgado de los Indios. Para que el buen gobiorno y concierto de esta republica se ex- tendiese a todos sus miembros se los di6 d los Indios juzgadon nparte, cuyo juez es el Corregidor del Cercado; 61 conoce de las rausas de todos ellos, asi de los habitantes do esta ciudad y su co- marca como de los forasteros que aqui ocurren de todas partes^ [nbtituy6 este Tribunal el Virey D. Luis Velasco en cinco dias del mes de Junio del ano de mil seiscientos tres, y poco mas de un mes despues expidio provision de su fundacion, cuyo tenor es ol que sigue: Don Luis de Volasco, Caballero de la Orden de Santiago, Vi- rey y Lugarteniente del Rey nuestro Senor, su Gobernador y Ca- l>itan general en estos Reinos y provincias del Peril &c.

Por cuanto Pedro Valaguer de Salcedo, Protector general de
los naturales de este Reino, por lo que toca al bien y utilidad de
ellos, me hizo relacion: que a causa de no tener juez particular que
privativamente conozca de las causas, pleitos y negocios asi civi-
les como criminates que de los dichos Indios se ofrecian, entre ellos
y con Espaiioles y otras personas, no se siguen ni concluyen con
la espedicion, brevedad y buen despacho que su Magestad queria
que se tuviese en las causas de los Indios, y que dntes sucedia
may de ordinario dilatarse mas tiempo que la de los espaiioles y
demas personas; porque como los Jueces y Escribanos tenian otros
machos negocios de espaSoles y demas personas rioas, .acudian pri-
mero al despacho de sus causas que alas de los dichos Indios, que
como gente miserable y poco favorecidos se omitian sus causas 6
dejaban para despues de despachadas las demas.x)

Prosigue muy A la larga, refiriendo las razones que le movian A

132 HtSTOntA DA LIMA

poner y fundar este Juzgado, y en esta misma provision va puestD
el auto que proveyd para ^n fundacion, que es como slgue:

En la ciudad de los Reyes en cinco dias del mes de Junio de
mil seiscientos trece anos^ su Senoriael senor D. Luis de Yelasco,
Caballero de la 6rden de Santiago, Virey &c. Habiendo visto lo
pedido por el Protector general de los naturales de este Reino y
las causas por ^1 referidas, y atento d que d Su Setloria le consta y
ha echado de ver en el tiempo de su gobierno la necesidad gran-
de que los Indies de este Reino tienen de que en esta corte y ciu-
dad, donde es el mayor concurso de los Indies de este Reyno, ha-
ya Juzgado particular para todas sus causas, con jurisdiccion pri-
vativa y escribano particular para ello, mando: que se haga & ins-
tituya juzgado particular de todas las causas de los Indios, asi ci-
viles como criminales, que unos Indies tratando con otros 6 con
espaSoles 6 con cualesquier g^nero de gentes contra Indies, que en
estos cases la dicha jurisdiccion ha de ser y sea privativa en pri-
mera instancia, para que ninguna justicia de provincia ni ordina-
ria, ni escribanos conozcan ni escriban en eilas en manera alguna,
y se abstengan de conocimientos y determimicion de las dichas
causas y de los asientos, escrituras y contratos de los dichos In-
dies. A los cuales desde luego los envia y en vie &c. En lo res-
tante de esta provision manda se guarde este auto y lo que de
los ministros do este Juzgado toca, y otras cosas concernientes
al ejercicio de sus oficios, cuya data es como sigue: fecha en la ciu-
dad de los Reyes d once dias del mes de Julio de mil seiscientos
tres anos. — Don Luis de Velasco. — Por mandato del Virey, Don
Alonso Fernandez de C6rdova.

Fu6 el primer Juez de este juzgado D. Joseph de Rivera, que
d la sazon era Corregidor del Gercado. Los ministros que al presente
tiene son los siguientes: el Juez y el Corregidor con mil pesos
de salario, un Asesor con trescientos, un Escribano con quinien-
tos, un Alguacil espanol con doscientos, dos Alcaldes indios, cada
uno con cien pesos, y cada uno ademas tiene su Alguacil indio:
son obligados de acudir tambien d este Juzgado los letrados, pro-
curadores e int^rpretes que estdn salariados para que traten los
negocios de Indios en la Real Audiencia y demas tribunales do
esta ciudad y no les lleven derecho alguno, por causa de que se les
pagan sus salaries.

CAPITDLO XXIX.

De loB ofleiOB mimeiableB. que hay en esta cindad y bh valor.

En los tribunales y juzgados que hasta aqui quedan referidos
y en los otros que hay semejantes d ellos en las demas ciudades
y pueblos de Indias^ se hallan dos suertes de OQcios: unos que se
dan 6 por merced del Bey 6 por nombramiento y eleccion de las
personas que para ello ticnen facultad, y los que los ejercen He van
los salaries y derechos que les estdn serialados, y otros que son
perpetuos y vendibles, sin otros salaries mas que los aprovecha-
mientos que de los derechos les vienen d los que los sirven, cua-
les son todos los oficios de plumas, alguacilazgos mayores de las
Audiencias Beales y de las ciudades y villas, veinticuatrias, regi-
mientos, alferazgos mayores, fieles ejecutores, procuradores y otros
de esta calidad^ como los que hay^en las casas de la Moneda, como
son tesoreros, balanzarios, ensay adores y los demas. Todos estos
oficios vendibles no se podian antiguamente renunciar ni pasar de
anas cabezas en otra», sine que con las muertes de los que los
poseian quedaban vacos y se volvian d vender por cuenta del Bey.
Mas por c6dula Beal de trece de Noviembre de mil quinientos
ochenta y un a&os, di6 licencia su Magestad para que los prime-
ros compradores de solo los oficios de pluma los pudiesen renun-
ciar, una vez sirvi^ndole con la tercera parte del valor de . ellos,
y despues, atendiendo su Magestad d la conservacion, poblacion y
aomento de esta tierra y al blen y utilidad de los poseedores de
los tales oficios, por c^dula de catorce de Diciembre de mil seis-
cientos seis a8os coDcedi6, que asi los oficios de plumas como los
demas vendibles ya referidos, se pudiesen renunciar en adelante
perpetuamente, todas las voces que sus poseedores quisieren, pa-

134 HISTORIA Dfi LIMA

gando en las cajas Beales el tercio del valor que tuvicsen al tietn-
po de la renuQciacion, y con que ea reconocimiento do esta mer>
cedy por la mayor estimacioii y valor que mediante ella recibiaii
estos oficios, las personas que poseyesen en segunda vida los de
pluma, habi^ndose renunciado en ellos, sirviesen y pagasen a su
Magested en sus cajas Beales, al tiempo que los renunciasen, la pri-
mera vez, con la mitad del valor de ellos, en lugar del tercio que
antes pagaban y de alii adelante cada vez que se renunciasen y
pasasen de una cabeza en otra con la tercera parte y los que tu-
viesen los dichos oficios de pluma en primera vida, con facultad d(^
renunciarlos una vez en virtud de la c^dula referida del ano de
ochenta y uno, pagaban, conforme d ella el tercio en la primera re-
nunciacion, y en ella la segunda, en que comenzasen d gozar de la
merced hecha en la segunda c^dula del ano de seis, la mitad del
valor de los tales oficios y de alii adelante la tercia parte como
los primeros y que se guardase el mismo 6rden en el renunciar de
los demas oficios que no son de pluma; conviene saber: que en la
primera renunciacion pagasen a su Magestad la mitad de su ver-
dadero valor y en las demas que en adelante se fuesen haciendo del
tercio. Esta segunda c^dula fue recibida y pregonada en esta ciu-
dad de Lima d veintiseis dias del mes de Mayo del ano de mil seis-
cientos siete, y desde aquel tiempo goza de la merced que en ella
el Bey les hace d los poseedores de los sobredichos oficios, los eua-
les desde ent6nces ban recibido mucho mayor valor que dntes te-
nian. Los oficios renunciables que hay en esta ciudad, con el valor
mediano que tienen, son los que se siguen:

Alguacil mayor de la Audiencia Real, vale treinta mil pesos
ensayados.

Chanciller del Begistro, vendi6se esta ultima vez en catorce mil
pesos corrientesj de d echo reales peso.

Secretario de Gobierno, treinta mil ensayados.

Dos escribanos de Cdmara de la Audiencia. vale cada Esoribania
treinta mil pesos.

Otras dos escribanias de la cdmara del Crimen, catorce mil pesos
cada una.

Bector de penas de Cdmara, echo mil.

Escribano del Juzgado de bienes de difuntos, ciento seis mil
pesos.

POR BL P. BERNAB£ OOBO. ISS

Escribano de miaas y registros, veinte y seis mil pesos.

Ciiatro escribanos de provincia, cuatro mil pesos cada uno.

Diez relatores de la Audiencia, cada uno tresmil.

Doce procuradores, mil seiscientos cada uno.

Escribano piiblico y del Cabildo^ treiuta mil.

Seis escribanos pfiblicos, d seis mil cada uno.

Escribano pfiblico del Callao, diez mil.

Escribano de las entradas de las carceles, cuatro mil.

Escribano de la Hermandad, dos mil.

Alguacil mayor de la ciudad, veinte mil.

Depositario general, lo mismo.

Escribano mayor de la Mar del Sur, cuarenta.

Quince regimientos, a nueve mil cada uno.

Demas de los oQcios referidos hay otros tres que estdn en ca-
beza de la ciudad, y el Cabildo nombra d quien los ejerza, que son:

Alferez mayor de la ciudad, el cual compr6 el Cabildo & su Ma-
gestad en ocho mil ducados.

El oficio de fiel ejecutor, que valdrd mas de veinte mil.

La contaduria de Lonja, cuarenta mil.

CAPITULO XXX.

Del pueblo de Santiago del Oercado.

El pueblo del Gercado es uu barrio de esta ciudad eu que viven
solo Indies, con su curato aparte, el cual si bien cuando se fundo
distaba de las iiltimas casas de la ciudad medio cuarto de legua.
ahora con el crecimiento que ella ha tenido estd conjunto y pega-
do d la misma ciudad. El principio que tuvo este barrio fu^ dste:
como viese el Gobernador Lope Garcia de Castro que muchos in-
dies de los que se venian de sus repartimientos, yanaconas, y los
mitayos, que suelen venir per su jornal d servir en las obras y he-
redades, andaban en esta ciudad y sus huertas y corrales sin doc-
trina, acord6 de reducirlos y juntarlos en un lugar; y para este
efecto escogi6 un muy buen sitio, sano, de buenas tieiras y mu-
cha agua, y encarg6 d Diego de Porras Sagredo hiciese el edificio
del pueblo, y dio la doctrina de el d los Padres de la Compania de
Jesus, con benepldcito del Arzobispo D. Ger6nimo de Loaiza. Aun
no estaba en la perfeccion que pedia esta obra cuando le sucediu
en el Gobierno h. Francisco de Toledo, el cual, como no menos ee-
loso del bien de los indios, juzgdndola por muy necesaria y de
gran servicio de Dios, la llev6 d cabo, dando de nuevo comision
para ello al Doctor Ouenca, Oidor de la Beal Audiencia, y al mis-
mo Diego de Porras, y ambos con gran cuidado acabaron de fun-
dar el pueblo, edificaron iglesia, plaza, casa de Cabildo y casas pa-
ra todos los indios del lugar, y lo hicieron cercar de paredes altas,
con sus puertas que se cerraban de noche para que espafioles ni
negros, ni mestizos no les pudiesen molestar; lo cual todo se acab6
el afio de mil quinientos setenta y el siguiente de setenta y uno.
El Virey D. Francisco de Toledo despach(!i la Provision siguiente.

POR EL P. BERNABE COBO. 187

1). Francisco de Toledo, mayordomo de su Magestad, su Virey,
Qobernador y Capitan General de estos Reinos y provincias del
Peril: por cuanto por convenir asi al servicio de Dios nuestro Se-
nor, bien y conservacion de los naturales que residen en la ciudad
de los Beyes, en asientos, corrales y rancherias, y de los que d ella
venian 4 servir y hacer mita, mand6 que se redujesen y poblasen
en un pueblo que de nuevo se ha fundado cerca de la dicha ciu-
dad de los Reyes, para que se recogiesen en ^1 y se pudiese en-
tender m^jor en su doctrina y conversion; la ejecucion de la cuai
cometi al Doctor Guenca, OLdor de su Magestad en la Real Au-
diencia y Cancilleria que reside en la dicha ciudad, y para ense-
uar la Doctrina d los dichos naturales provei y mand^ que estu-
viesen en el dicho pueblo dos Padres de la Compania de Jesus, sa-
cerdotes, y un hermano de la dicha Compa&ia de Jesus lego, y por-
que d estos esjusto que se les de con qu^ poderse sustentar, y los
encomenderos en quien estdn encomendados los dichos indios que
asi se han reducido y redujesen en el dicho pueblo, estdn obliga-
dos d los doctrinar y poner sacerdotes que lo hagan, porque con
esta carga los tienen en su encomienda, he tasado y moderado lo
que parece se les deba dar d los dichos Padres de la dicha Compa*
fiia en quinientos pesos ensayados en cada un afio, para sustentn^
cion, vino y cera, y para se vestir y otras cosas necesarias, y para
que los dichos quinientos pesos ensayados se den y paguen en cada
an ano por los dichos encomenderos, rata por cantidad, conforme al
numero de indios que cada uno tuviese en el dicho pueblo, acorde
dar y di la presente, por la cual mando d los encomenderos de cu-
yos repartimientos son los dichos indios, que den y paguen en
cadaun ano d los dichos dos Padres &c.))

Hasta aqui es lo sustancial de la provision, cuya focha es en la
ciudad de Cuzco d cinco de Marzo de mil quinientos setenta y
ananos. El salario de los quinientos pesos no tuvo efecto, sust^n-
tanse los Padres curas delas primicias que los indios pagan y un
peso al ano cada uno de los que tienen edad de tributar: fu^ su
primer cura el Padre Andr6s de Ortun de la Compania de Jesus.

Puso el Yirey en este pueblo Justicia distinta de la de la ciu-
dad, y di61e nombre de Santiago; mas por razon de la cerca, que tie-
ne, el mas frecuentado con que lo Uamamos es el Cercado, el cual
aanque estd ya continuado en la ciudad y es tenido por parte y

18

138 niSTORIA DE LIMA

barrio de ella, goza toJavia < ^ indios de este Arzobispado, su Excelencia hizo junta de algunos de los dichos sefiores y de otras personas doctas y religiosaSy don- de se confiri6 el remedio que se podia tener &c. Lo que en suma contiene lo restante de esta Provision es que para el gasto del sobredicho Colegio de caciques y de la Casa de POREL. BERNAB^ COBO. 141 Reclusion se tome lo necesario de los r^ditos de los censos de las Comunidades de los indios, y donde no hubiese censos, de los bie- nes de las mismas Comunidades; que se Uame el Colegio de San Francisco de Borja; seBala el hdbito que los colegiales ban de traer y que, para su gobierno y ensenanza, se anadan & los que sirven el C urate del pueblo otros tres Religiosos de la misma Gompafiia de Jesus. Su fecha es en esta ciudad de Lima & seis del mes de Setiembre de mil seiscientos veintitres. A la casa de Reclusion se le puso nombre de Santa Cruz, en el colegio aprenden los caciques 4 vivir con policia, nuestra lengua castellana, leer, escribir y ayudar d Misa, y algunos que se inclinan^ d ello, se les ensena mlisica y tocar algunos instrumentos. Han comenzado ya & salir algunos para el gobierno de sus Camargos (?) y muestran bien en su mode de vivir la buena doctrina con que se crian. La Iglesia Parroquial de este pueblo es muy capaz y bermosa, y bien adomada, y servida con ricos ornamentos y escogida md- sica. Tiene dos pares de drganos, cinco cofradias que celebran sus fiestas oon mucha solemnidad; y todo el pueblo, por las muchas huertas que hay dentro de 61, es muy fVesco y alegre, y una de las masapacibles salidas que tiene esta ciudad. CAPITULO XXXI. Del pueblo y puerto del Oallao. ^^ Corao hasta ahora no se ha hecho fuadacion de este lugar con jurisdiccion distinta de la de Lima, es diQcultoso senalar el tiempo de su principio. La prirnera mencion que hallo de ^1 en los Archi- vos de esta Reptiblica, es c6mo en seis dias del mes de Marzo de mil quinientos treinta y siete anos di6 el Cabildo de Lima licencia & un Diego Ruiz para que edificase un tambo 6 bodega en este puer- to, donde se metiesen las mercaderias que se desembarcaban, por- qiie recibian notable daiio de no guardarse debajo de techado, res- pecto de no haberse edificado ninguna casa en qu6 ponerlas; y fu^- le concedida esta licencia con condicion, que si en algun tiempo la ciudad de Lima tuviese necesidad de tal t^mbo 6 meson, lo pudie- se tomar para si, pagdndole lo que hubiese edificado en 61, y en muchos anos no se labr6 otra casa mas que este tambo, el cual en poco tiempo vino (i poder del Cabildo de Lima, que lo proveia en quien tenia por bien, y servia de meson donde se albergaba y daba de comer d la gente de mar que d 61 acudia. Despues se fue- ron levantando algunas bodegas en la misma playa para guardar las mercaderias que se traginan por la mar, y como este trato se fuese aumentando, fu6 tambien creciendola rancheria y casas, tie manera que por los anos de mil quinientos cincuenta y cineo re- sidia ya aqui de asiento alguna gente; pues en ese mismo ano, a veinte de Setiembre, mand6 el Cabildo de Lima d Juan de Astu- dillo Montenegro, Alguacil mayor de la ciudad, para que prove- 16 Los datos que oontiene este Capltulo son preciosos para la hUtoria del CaUao, pues no se enottentrao en niagun otro autor. — ^Ed. POR EL P. BERNABi COBO. 143 yese y nombrase ua Alguacil, su Teniente, que residiese en este Puerto, para que viese y r^gistrase las cosas que se embarcaban y desembarcaban, y tuviese cuidado se guardasen en esto las or- denanzas de la ciudad; y en cumplimiento de esta drden puso el Alguacil mayor por Teniente suyo d Cristobal Garzon, que era Al- guacil de campo, y como por el mismo tiempo se comenzaron d sefialar y repartir solares d los que aqui se van avecindando, d pe- dimento del Can6nigo Agustin Arias, Vicario de la Catedral de Lima, d veintiuno de Octubre del sobredicho ano de cincuenta y cinco, senal6 el Cabildo de Lima dos solares para edificar Iglesia y casa del Cura que fuese de esto puerto. Algunos afios adelante, como ya esta rancheria fuese tomando forma de pueblo, nombr6 el Cabildo de Lima un Alcalde que, Be- gun la jurisdiccion que se le concedia, administrase justicia, lo cual orden6 por el auto siguiente: «En la ciudad de los Reyes, vi^rnes veinte y cinco dias del mes de Enero de mil quinientos sesenta y seis aiios, se juntaron d Ca- bildo como lo tienen de costumbre los muy magnificos senores Jus- ticia y Regimiento para tratar cosas tocantes al servicio de Dies Xuestro SeSor y de su Magestad y bien de la Repiiblica, espe- cial y senaladamente el capitan Juan Maldonado de Buendia, Cor- regidor, Francisco de Talavera y Juan de Cadahalso de Salazar alcaldes ordinaries, Melchor de Brizuela, Alguacil mayor, l^'rancisco de Ampuero, Ger6nimo de Silva, Hernan Gonzalez, Francisco Or- tiz, Diego de Ampuero, Regidores, y por ante ml Nicolas de Grade Escribano de este Cabildo, y trataron y proveyeron lo siguiente: Interpuestas otras cosas dice asi: tfEn este Cabildo el Licenciado Alvaro de Torres, Procurador ma- yor de esta ciudad, pidi() que muchas voces dntes de ahora se ha pedido y tratado en este Cabildo, que en el Puerto de mar de esta ciudad y al rededor de el, en los limites que se le pusieron para evitar las costas que se hacen y molestias d muchas personas que queri6ndose embarcar piden ante la Justicia de esta ciudad man- dam:ento para detenerlos, y algunas voces lo hacen por molestar; lo cual todo cesaria si hubiese persona de confianza en el dicbo Puerto, para que conociese civil y criminalmente en cosas que esta ciudad le diese comision, de manera que haci^ndolo cesen los tales inconvenientes.D — Dejo otras razones que trae d la larga el 144 HIStORIA DE LIMA Procurador, d prop6sito de que conviene pouer el sobredicho Al- calde. Lo que cerca de ello provey6 el Cabildo es lo que sigae: Dijeron que porque haya ccen el Puerto y Callao de esta ciu- dad» " cuenta y razon con los navios que entran y salen y basti- mentos que tl'aen para el proyeimiento de esta dicha ciudad, y con los mesones y tabemas que se guarde la 6rden que por esta cindad estA dada y se diese en lo que mas conviniese; y para que los hombres de la mar vivan bien y no hagan dafio ni perjuicio a los naturales ni otras personas que estdn y residen en el dicho Puerto, y que los negros que andan con las carretas y barcos y otras grangerias est6n recogidos y no hagan hurtos y no se atre- van d ir y entrar en los ranchos de los Indios sin licencia, ni les tomar sus haciendas, y para otras cosas que cada dia se ofre- cen, ha parecido cosa conveniente que & mas que de la visita que en cada semana han de hacer la Justicia, oficiales y ejecuiores y todas las veces que les pareciese, haya persona de toda confian* za que con nombre de Alcalde de dicho Puerto, nombrado \x>t
este Cabildo asista en 61,* siendo vecino de esta ciudad y por tal
recibido; que de otra manera para que en el dicho Puerto co-
nozca de los casos que aquf irdn declarados y no mas, sin espre-
sa comision en lo general de esta ciudad y en lo particular del
Oorregidor que es 6 fuese, 6 de la Justicia ordinaria, trayendo va-
ra de justicia como tal Alcalde, la cual eleccion se ha de hacer
en cada un ano 6 por el tiempo que a esta dicha ciudad le pa-
reciere etc. Ya esplicando el modo que se ha de tener en hacer
la eleccion, los t6rminos yjurisdiccion que ha de tener este Al-
calde, en qu6 cosas y con qu6 condiciones.

Desde este tiempo tuvo el Callao mas forma de pueblo, y aun
se puede tomar por principio de 61 el sobredicho ano de sesen-
ta y seis. Aquel modo que se tuvo ent6nces de elegir Alcalde
para este pueblo, se ha guardado despues acd hasta el dia de
hoy, puesto caso que no est6 ^mpha su jurisdiccion, despues
que reside aquf el general de la mar que es el de mayor cargo,
que provee el Virey, A quien solo toca conocer de los casos de los

17 bto pareee probar qae la phiahrtk Callao no es indigena, sino espailola, ni era ^t« el
nombre del antiguo pueblo, que quii6 fu6 el de la ranoheria que llamaban PiU-Piti, Reeiilr*
dese para descubrir esta etimologia que ftntes se deoia: *OK fiL P. BEkNABK OODu. 146

soldados del presidio y de toda la gente de mar y guei*ra ^e la
armada real.

Es este el Puerto mas principal y frecuentado de todo eate
Keino y de toda esta mar del Sur, y como la puerta y entrada de
todas estas provincias'^del Peru, donde hacen la descarga los fardos
- excusar gastos demasiado^ a su Magestad, se han quitado y acu-
< -omarca de donde cortar madera, no se fabrican en el todas las Naos de esta mar, las cuales de ordinario se hacen en Guayaquil, Tierra firme, Nicaragua y Chile. Serdn hasta ni\mero de ciento las que ordinariamente andan en el trato de los puertos de esta mar del Snr, cuyos duenos por la mayor parte son vecinos de Lima y de este puerto, en el cual se encuentran & todos tiempos surtas de cuarenta Naos para arriba. El tragin y trato mas grueso eu que andan es de ropa de Castilla venidas en las flotas de Tier- ra firme, de ricas sedas y otras cosas de la Nueva Espana, de madera, trigo, azucar, vino, cordobanes, sebo y otros frutos para provision de la ciudad de Lima, que se traen de Chile, Guaya- (juil, Panama y de los valles de esta costa y la plata que baja de las provincias de las Charcas y de otras partes; aqui se embar- ca para Espana; en suma, este puerto es el emporio y centro de todo el Reino, y de el como a la circunferencia las lineas, salen las Naos para todas partes y vuelven de viaje & parar y hacer tiem- po en el. La disposiciun y forma de este puerto es estsi: una graude en- senada 6 bahia ancha y larga mas de tres leguas, capaz de milla- res de navios de cualquier grandeza; tan quieta, mansa y pura que no hay inemoria se haya aqui perdido Nao por borrasca, y si co* mo este puerto estd defeudido y amparado de los contrastes del mar y vientos que corren comunmente en estas costas, fuera uer- 19 146 HISTORIA DE LIMA rado y se pudiera fortificar y defender la entrada, se pudiera con- tar entre los nnjorcs del mundo. Ildcele abrigo contra el viento Sur, que es el ortlinario que sopla en esta costa, una isla mcdiana- mente alta, que corre do largo Norte A Sur dos leguas, y comien- za como media legua a barlovento de la Puiita de la tierra firine, dejando un cnnnl entre bnjios, capaz de toda suerte de Naos. ** ToJo el suelo de esta I.^la es de rocas y arenales secos; esta yer- ma de plantas y anini.iles por careeer do agua La costa que niira dentro del pucrto es playa liuipiM, con lios 6 ties desembarcaderos. Estd siempre el mar tan quieto y bonancible ra capitana tiene scteeientas toneladas, cuiren* ti y cu itro piez IS do artilleria ilo bronco y otros tantos artilleros, sesenta mirineros, sin ofijiales y grunietes, y cuando navega llova de ciento cincuenta d dosoiontos soMados, y d este respecto las demis, sogun el porte decada una. Eu otro tienipo guardaban este puerto dos galeras Reales; ahora hay tres galeras peque&.is, ocho grandes lanchas y una chala Ian grande que es un Castillo portdtil, artillada de culobrinas Reales y cauones de batir, que sola ella basta para no drjar pasar Naos enemigas en el puerto. Toda la gcivte de esta Armada que esld d sueMo del Rey, sin los soMados, p:isa de quiuientos hombres; toda la artilleria de cUa y la de los ri:rtes y cistillos es fjulida en Lima, donde hay buenos oficia- les y copiade metal para ello. Bn la isia que hace abrigo al puerto cstd siemire una eonMnola quj con una b ilsa ligora de juncos en- via un iulio d recoaojor las Naos y dutes que eutren en el puerto da aviso al General. El cuerpo de guardia del Presidio estd en las casas Reales, Ins cuales son muy capaces y labradsis, con corredores altos quo caen sobrc la playa, en ella sonposeutan los Yireyes cuando vienen al dcspacho de la Armada, y on ocasionos de guerra tienen su sala 148 HlSTOfttA nt LtMA y vivienda los oficiales Reales, y estdn los alnla(^ti^d del Key donde se guardan los aparejps de la armada Real. En snstentar este Puerto con la fortificacion referida de atmada, presidio y.fuer- tes, se gasta cada aHo en la Real Hacienda mas de treinta mil du- cad OS. Las casas de espanoles que al (>resente hay en este puerto sou
ochocientas, vecinos mil; pero pasaii de dos mil hombres los qne
de ordinario residen en el. i^on los que estan a sueldo del Itey y
demas gentes de la Mar; quinientos indios en sus raneheriHS, que
estan pegadas a la poblacioii de e«panoles; mas de ilosmil negros.e
indios ocho mil; no hay mas de una parroquia y curato entodo ol
pueblo, y (i este toca el benefieio mas pingiie de todo el Arzobis-
pado y aun de todo el Re3''uo. Hduse fundado ciuco conventos di*
ReligiosoH: de Santo Domingo, San Francisco, San Agnstin, U
Merced y In Compafiia de Jesu^, y un hospital de Ioj^ hermanos de
San Juan de Dios.

LIBRO S£GUNDO

• » 1

(^APITULO T.

De la maoha piedad y religion de esta Repxiblica.

Ha tratado el iihro (H*eeedente < ]el estudri temporni de esta nue- va RepiibHcH, on que comprendimos su fundarioiu aumento y P®'- feccioiK cun la institucion de los tribuuales necesarios para su coDservacion en el buen gobierno, justicia y poHcia que pide unn oomunidad bien ordenada. En este y en el signiente escribiremos loque tool a la siegunda parte, que cunourre 4 coinponer el cuerpo mistico de esta Republica cristiana. conviene a saber: el estado es- piritual, religion y (;ulto divine, la eual ea tanto mas importante y principal que 1m priinera, (^uanto el sujeto y tin de ella es mas ^xcelente y levantado; pnes aquella solo atiende a ordenar la vida humana de manera que vivan en paz y justicia los ciudadanos, y ^'sU\ le dA otra forma y ser, tan soberano como es regular esa mis- ma vida CUM la ley de Dios y guia de la.^ almns hI fin bienaveii- lurado para que fueron criadas. Oomenzando. puess, per lo que es propio dc este 6rden sobrenatural y divino, que es el alma y orna- mento principal do esta cristiaoa y reliaiosa ciudad, «ligo: que puede gloriarse de una excelencia, (jue lo fuera muy grande en las imts calificadas y nobles Republicas de Europa, y os haber tenido por fundadores y priraeros pobladores hombres cristianos, profeso- res de la verdadera enseHanza y ley evang^lica, la cual desde que tuvft set a ella eonservado, tan entera y pura como por beneficio di- vino acostumbra guardaria y defenderia nuestra nacion castellana: V A e8ta causa, nunca en esbi Republica ha tenido el demonio altar ni templo, donde se le haya dado la honra y vasallaje que 150 nrsTORiA de lima suelen darle las que en algun tiempo andan desviadas del cono- ciniiento y culto del verdadero Dies. Y dc esta luz tan clara de la creencia y fe pura y catulica con que eomenz6 y se sustenta esta devota Republica, ban procedido los resplandecientes rayos con que cs ilustrada de toda picdad para con Dies y los hombres, quecs la piedra del toque y crisol de la religion cristiana, como so vera eu los dos libios quo se si- guen. Porque viniendo al primero, /que mayor argumento de la fe viva y ardiente caridad ile esta ciu lad para con su Criador, que la prontitud y liberalidad con que en tan pocos unos como hd quo comenz6, le hayaedificado tintos y tan suntuosos temples, dotado tantos lugares pios y gastailo t-in gran parte de «u riqueza en adornos de ellos; que el dcilicar y ofreccr tan gran numoro de sus liijos por ministros del divine calto, con dos, eomo en el libro precedcnte queda dicho. La cuadra en que caefu^ distribuida en tres duenos, el dia que se fund6 la ciudad. de esta manera: parti6se en cuatro cuarteles iguales 6 solares, y el de la esquina de la plaza que mira al Sur, donde ahora est4 hi torre del reloj y pila del bautizmo, seRalo el Gobernador D. Fran- cisco Pizarro para Iglesia; el otro solar de mas arriba^ como quf vamos a la Concepcion, di6 al Cura para casa de su morada. y los otros dos solares resbmtes del lado del Norte cupieron al Veedor Garcia de Salcedo. No duro mueho esta division y senalamiento. porque pocos meses despues se tom6 en ^1 un solar de Gtircia de Salcedo para labrar en 61 las casas de Cabildo y Cdrcel y dar un pedazo de mas sitio al cementerio de la Iglesia, y al Cura compr6 su casa el Gobernador Pizarro para el Obispo que fuese de la Di6- cesis, la cual posey6 el primer prelado; mas como andando el tiem- po se trazase la Iglesia de la forma que hoy tiene, entr6 en su planta la casa del Arzobispo, y la Iglesia compr6 las csisas del Ca- bildo y C&rcel para morada dei Arzobispo, habiendo ya la ciudad labrado otras casas de Cabildo y Carcel en el lugar que hoy estdn. Esta es en breve la mudanza y variedad que ha tenido el sitio de esta Iglesia, como adelante se ofrecerd volver a repetir mas per extenso. Al mismo tiempo de la fundacion de esta ciudad se comenz6 en el solar senalado d edificar de prestado una Iglesia de humiUle f&brica, y pequena aunque capaz para la poca gente que enUSnces habia; y porque luego k sus principles se cay6 en el yerro que se POR RL P. BKRNABE CO BO. 158 habia hecho en darle tun estrecho sitio, el Gobernador Pizarro v el Regimiento eatando en Cabildo, alos veintidos de Octubre del misnio ano de la fundacion de la ciudad de treinta y cinco, prore- yeron un Auto del tenor siguiente: El dicho dia mes y ano Rusodicho. su Senoria y los dichos se- iiores dijeron: que porque h1 tiempo que se fund6 esta ciudad se .seual6 un solar para la Iglesia mayor de ella y ahora parece que para ediiicar en ella y para lo que ha de quedar por cementerio no basta ol dicho solar, es menester para ello y para la casa de Ca- bildo que se tome un solar que tiene el Veedor Garcia de Salcedo junto a la dicha Iglesia, y que al dicho Veedor le quede otro que estd d las espaldas de 6ste, que asi mismo estd asentado d ^1 por la traza; lo cual el dicho Veedor ha por bien que se tome, con tan- to que el dicho solar no se cerque por delante, y que asi mismo d la cas^i de Cabildo no se eche otra cerca mas de la que llevase la dicha casa de Cabildo. For tanto, que con las dichas condicio- nes 7 de consentimiento del dicho Veedor, senalaron el dicho so- lar que esta en la frontera de la plaza, la mitad para la dicha Igle- sia y cementerio do ella. y la otra mitad para casa de Cabildo, y se pone en cabeza de la ciudad para edificar en ella; y el dicho Veedor que presente estaba, dijo: que lo hd por bien con las di- chas condiciones y con que no se edifique otra casa en el dicho solar, sino lo que fuese menester para la dicha Iglesia y casa de Ca- bildo, y asi Bu Senoria y los dichos seiiores lo mandaron y ordena- ron, y lo firmaron de sus nombres. — ^^Francisco Pizarro, Juan Te- Uo, Nicolas de Bivera, Garcia de Salcedo, Rodrigo de Mazuela, Nicolas de Rivera, Diego Gavilaii. Con tanta liberalidad, como parece por este auto, ofreci6 el Vee- dor Garcia de Salcedo aquel solar, quepor estar en aquel sitio era bastante a fundar un rico mayorazgo en las posesiones que en (A se edificasen. Como la ftibrica de la Iglesia no era de mucha arte y costo se acab6 en brove tiempo. Colocose en ella el Santisimo Sacramento a (mce dias del mes de Marzo del aiio de mil quinientos y cuarenta, y el mismo ano a los veinticinco del dicho mes de Marzo, en que t-ayfi aquella Cuaresma el Ju^ves Santo, se hizo en lamisma Igle- sia el primer 6I00, que se consagr6en ella por D. Fray Vicente de Valverde, primer Obispo de la ciudad del Cuzco y todo el Peru, y 6sta fu^la primera Iglesia parroquial que tuvo esta ciudad. till 154 nrsTORiA 1)E lima No se pas6 mucho tiempo sin que se tratase de hacer otra mas capaz y autorizjida, particularmente luego que fu6 erigida en Cate- dral, y porque mejor se vean en su fuerza los motives que hubo para esta resolucioj, pondr6 aqui lo que Jicerca de esto orden6 el segundo Gobernador de este Reino, por la provision que se sigue: El Licenciado Crist6val Vaca de Castro, Caballero de la Orden de Santiago y del Consejo Real de su Magestad y su Gobernador y Capitan general en estos Reinos y Provincias de la Nueva Casti- 11a y Nueva Toledo llamada Peru&c. A vos el Consejo, Justicia y Regimiento de la ciudad de los Reyes y & los veeinos de ella y & cada uno y cualquiera de vos,sabed: que su Magestad el Empe- rador y Rey D. Cdrlos nuestro Senor, al tiempo que me mandi'i venir d estos dichos Reinos, mand6 y encarg6 que las Iglesias de estas Provincias de estos dichos Reinos y de cada uno de ellos se hiciesen y edificasen muy cumplidamente de todo lo necesario a ellas, para la honra y celebracion del culto divino. y ademas de esto, ahora su Magestad en los despachos que me ha enviado, roe torna d mandar y encargar el cumplimiento de esto y haoer po- ner y se ponga mucha diligencia y cuidado, como Principe cristia- no, sino y porque al servicio de Dies nuestro Seiior conviene que se efectue y haga; y en esta ciudad no hay Iglesia conveniente, porque demas de ser muy pequena para la gente que hay y de ca- da dia viene d esa dicha ciudad, es muy antigua, y segun soy in- formado estd comenzada otra junto d ella, la cual me diceu que es asi mismo pequena y mal obrada. Por tanto, proveyendo en el remedio de ello para que se haga y se efectue cosa t^n justa y santa, mando d vos el dicho Consejo, Justicia y Regimiento de la dicha ciudad, que luego que esta mi provision vos fuere mostra- da OS junteis en el Cabildo, segun que lo habeis de uso y costum- bre, y hagais repartimiento entre todos los veeinos de esa dicha ciudad, para que todos arasa (?) conforme d los Indies que tuvieren, den y contribuyan con los Indies, adobes y maderas, y otras cosa.s que fuesen necesarias para hacer la dicha Iglesia; y si os pareciere que la que estd erapezada es conveniente para que se haga y acabe^ la hagais acabar y efectuar, y sino la hagais derrocar y empezar d hacer de nuevo, conforme d la trazaque conviniere, por manera que haya efecto y se haga una Iglesia conveniente en esa dicha ciudad; lo cual mando que asi se hagay cumpla, so pena de cadu mil pesos de ore para la Cdmara de su Magestad, so la cual dicha POR EL P. BBRNABE GOBO. 155 U pena mando 4 mi Tcniente de Gobernador dc esa dicha ciudad, que haga cumplir y efect(ie esta mi provision y lo en ella contt^- nido, haciendo cumplir el repartimiento que el dicho Cabildo hi- ciere, para que se efectue el hacer la dicha Iglesia, poniendo para ello la diligencia y cuidado que para tan santa*y buena obra se reqniere. Fechaen la ciudad de Cuzco, u postrero dia del mes de Abril de mil quinientos cuarenta y tres aHos. Lo sobredicho se provee atento que esta dicha Iglesia es Catcdral y cabeza de Obis- pado^y conviene que tenga el valor, calidad y autoridad susodi- cha; y mando que el vecino que no cumpliere lo que fuere repar- tido se le suspendansus Indies y sirvan en la obra y labor de la dicha Iglesia. — Fechaut supra. — El Licenciado Vaca de Castro. — Per mandado de su Senoria, Pedro L6pez. Impidieron el cumplimiento de este tan cristiano mandate las guerras civiles que el ano siguiente de cuarenta y cuatro nacieron en esteReino, y asi, mientras duraron, no se trat6 del cdificio de la Iglesia hasta que se soseg6 la tierra; y toni6 la niano en esta obra el Arzobispo D. Fray Oer6nimo de Loay^»a, y puso en ella tanto calor y conato que per su buena solicitud la acabii el ano de mil quinientos cincuenta y uno; y para que se vea su (raza y ca- lidad con lo que se gast6 en su edificio, pondre aqui parte de una C6dala Real en quese contiene todo muy cuinplidamente: El Rey, Presidente y Oidores de la Audiencia Real del Peru. Fray Isidro de S. Vicente, de la Orden de Santo Domingo, en noin- bre del Arzobispo de esa cijidad de los Reyes, me ha hecho rela- cion que el dicho Arzobispo, atento que la Iglesia Catedral do esa ciudad estaba mal edificada y no como conveniadla autoridad del culto divine, la hizo derribar y tornar d edificar lo mejor que pu- do; de manera que dice que ahora la dicha Iglesia queda de una nave de cincuenta y cinco pi^s de ancho y doscientos sesenta en largo, y enmaderada de madera de mangle, esta muy fuerte, de suerte que queda con la autoridad y honra que conviene para el culto divine y 4 mucho contento de la dicha ciudad: y que en el dicho edificio se han gastado quince mil pesos de ore, poco mas 6 m^nos sin la Capilla mayor, que dir6 que se hizo de b6veda, para la cual dire, que di6 Dona Francisca Pizarro cinco mil pesos de ore, per estar sepultado en ella el Marques I). Francisco Pizarro su padre; que para los quince mil pesos que asi se gastaron en el caerpo de la dicha Iglesia, Nos, le hicimos merced y limosna de 15(> IIISTORIA I>K LIMA

tres mil pesos, y mas la parte do los dos novenos que le cupieron,
y que lo demas fu^ de mandas y limosnas de personas particula-
res &c. Fecha en la villa de Madrid d diez y nueve dias del mes
de Marzo de mil quinientos cineuenta y dos anos. — Por mand<5 para edificar en ^1 la dicha Iglesia, y se ban de hacer en

61 las casas Arzobispales, lo que se hiciere y edificase en ellas sea

de la masa, conforme d lo que estd acordado en el Cabildo de es-

ta otra parte contenido. Fray Hieroninrjus Archiepiscopus de los

Reyes. Por mandado de su Senoria Reverendisima, Hernando de

Rivera cl6rigo Secretario,

Comenz6se desde luego & ejecutar en parte este decreto, y en

cumplimiento de 61 se edificaron las casas Arzobispales en el so-
bredicho sitio de lacdrcel y Cabildo, y el solar de las casas Arzo-
bispales viejas se tom<5 para la Iglesia, sin que sobrnse nada de
su sitio que anadir & las casas Arzobispales nuevas, y puesto ca-
80 que para principiar la obra de la Iglesia se derrib6 la casa vie-
ja del Arzobispo, todavia la frontera que salia dla calle de la Con-
cepcion con su portada, que por caer en lo que ahora es Cemen-
terio no impedia al edificio, se conserv6 en pi6 hasta el afio de mil
seiscientos tres.

Por huir del inconveniente que esperimentaron en el primero y
segundo edificio de esta Iglesia, dieron en el extreme contrario, in-
curriendo en la censura que dd el Santo Evangelic a quien por
empezar edificio sobre sus fuerzas y caudal no puede llevarlo al ca-
bo. Di6se principio d la obra de esta tercera Iglesia en tiempo del
Virey D. Francisco de Toledo, sacando los cimientos de la mitad
de ella que mira al Oriente, en que puso la primera piedra el Ar-
zobispo T>. Ger6nimo de Loayza, haci^ndose para ello una solemne
proeesion, y comenzaron d levantar unos pilares y columnas de
piedra labrada,con tanto primer y costa, que ni habia costillapara
tan grande gasto, ni tiempo en centenares de anos para acabarla;
con todo eso continuaron esta costosa y prolija fdbrica por largo
tiempo, y despues de muchos anos y de haber gastado buena suma
de dinero, no habia crecido mas que levantdndose unas Jcolumnas
dos estados en alto poco mas 6 menos; cayeron en la cuenta de la
dificultad, y aun imposibilidad de la empresa, y derribaron lo que
& tanta costa estaba hecho, con propdsito de comenzar el edificio

160 UISTOKIA I>£! LIMA.

de materiales y labor mas liana y barata, y ea este estado qaed6
por fin del Yireinado del Marques de Ca&ete, el segundo; de auer-
te que no habia cosa edificada sobre la tierra al tiempo que entru
d gobernar el Virey D. Luis de Velasco, el cual entre las mucbas y
esclarecidas partes de que le dot6 DIos nuestro Senor, fu6 una el
ardiente celo que tenia de favorecer y alentar todo lo que perte-
necia al servicio del culto Divino y aumento de las cosaa sagradas^
como lo mostr6 bien en este negocio^ porque tom6 tan & pechos la
fdbrica de esta Iglesia, y puso tanta diligencia y cuidado en que
en su tiempo se edificase, que le pag6 Dtos esta voluntad y soli-
citud concedi^ndole viese cumplido lo que mas deseaba en su Cro-
bierno, que era ponerla en estado que dntes que le viniese sucesor
viese celebrar en ella los divines oficios; como lo alcanz6 d ver y
gOKar, porque se acabo la mitad, con tanta brevedad por su Indus-
tria y cuidado, que habiendo comenzado el aSo de mil quiniento.^
noventa y ocbo, el de seiscientos cuatro, d dos de Febrero dia de
la Purificacion de Nuestra Senora, se celebr6 su dedicacion, cqIo-
cdndose en ella el Santisimo Sacramento; d la cual fiesta asisti6
con extraordinario gozo y jiibilo de su alma el religiosisimo Virey,
acompafiado de todos los Tribunales y nobleza de esta ciudad, a
quien el aiio siguiente de cinco le vino sucesor, que parece le pro-
rog6 el cielo el cargo dos anos mas del plazo ordinario, para pre
miarle su santo celo en dejarle gozar primero que acabase del frato
de su solicitud y trabajo. Reconocida pues esta ilustre Catedral
al bien que de este ilustre Principe recibid, en testimonio de su
agradecimiento, se obligd con promesas de celebrar todos los afios
la fiesta de San Luis, en memoria del sobredicho Virey, como in-
aigne bienheohor suyo, y asi desde entdnces lo ha ido continuando.
Las bdvedas de esta media Iglesia que se acab6 eran de arista
lianas, sin labor ni moldura alguna. Comenz6se luego la otra mi-
tad desde los cimientos, que aun no estaban sacados, en que entr6
el sitio de la Iglesia vieja y de una Capilla de mucha devocion
que estaba pegada d ella, la de Nuestra Senora de Copacabaaa.
Antes que se acabase suoedi6 un accidente que oblig6 d mudar la
forma del edificio que hasta alii se habia liecho, y fu^ que el aBo
de mil seiscientos seis, a 25 dias de Octubre, dia de los Mdrtires
San Crispin y San Crispiniano, egtando en la misa solemne que
celebraba su cofr«dia en esta Iglesia, temblo la tierra tan fuerte-
iiiente, que pon-saron perecer cuantps as(«jtian a la fiesta; porque

POK £L P. bernab£ cobo. 161

las b6vedas saoudidas del temblor comeazaroa a despedir cortezas
de cal del enlucido, lo caal caas6 tan gran pavor y turbacion, que
echando d huir la gente sin (5rden, se atropellaban uno.s a otros
sin acatar respeto a nadie, pues hasta el niismo revestido por esto,
que era el Dean, atropellaron. Qaedaron las b6vedas muy maltra-
tadas y con algunas aberturas.

Paso esto en gran cuidado y perplejidad al Cabildo eclesidstico
y Real Audiencia, que por muerte del Virey y Arzobispo estaban
vacantes; Vireinado y SiHa Arzobispal consultaron a su Magestad
y d su Real Consejo de las Indias sobre el caso, para tomar reso-
lacioQ si se debia continuar el edificio de la raisma forma y labor
6 de otra manera^ respecto de los peligros de temblores de tierra de
que esta ciudad es muy infestada. Envi6 a mandar el Real Consejo
de las Indias, que las b6vedas que estabati acabadas se derribasen
y tornasen a hacer mas bajas, y en aquella proporcion se acabase
todo el edificio. De este acuerdo que se tom<5 se siguieron dos gran-
des'bienes para estalglesia: el primero, que como en lo de que
antes estaba labrado se hubiesen entrometido adobes en las paredes
exteriores, para solo Uenar donde no cargaban ni hacian fuerzas las
bovedas para abreviar la obra, no se entrometieron mas adobes en
lo que de alii adelante se fu6 labrando; el otro beneficio fu6 que
las b6vedas que quedaban por hacer se edificaron de cruceria, mas
fuertes y curiosas, con muy galantes y vistosos lazos de moldu-
ras, y para reparar por ent6nces lo ahi edificado, levantaron fuer-
tes estribos de ladrillo y cal (de que es toda la Iglesia), donde pa-
reci6 convenir, y las tres b6vedas postreras de las tres naves que
caen detras del Altar mayor, las bajaron al parejo de las de los la-
doSy con que estribada por aquella parte la Iglesia con las dichas
bovedas bajas, quedo muy segura.

Acalxise la segunda mitad de la Iglesia, que es la frontera de la
Plaza, siendo Virey el Principe de Esquilache, y en ella se acomo-
d6 el Altar mayor y el Core; aquej en la capilla primera del lado
de la Epistola, y ^ste en la de enfrente que lo corresponde, en el
entre tanto que se aderezaba la otra mitad de la Iglesia que se
a< *ab6 primero y qued6 maltratada del temblor, cuyas bovedas se bajaron dos estidos, igualdndolas en altura y labor con las de la otra mitad de la Iglesia; lo cual todo se acabo el aiio de mil seis- cientos veintidos, el dia de Nuestra Sefiora de Agosto de ese mis- 162 HISTOBIA DB LIMA mo ano (que fa6 la primera advocacion de esta Iglesia). Se cele- br6 en la Capilla mayor y se pas6 & ella el Saotisimo Sacramento y el coro se puso en su lugar, con que se did fin al edificio, de las puertas adentro de esta Iglesia; y dos aiios despues. que fu^ el de veinticuatro, se acabaron las torres y ahora se van labrando las portadas. CAPITULO IV. En que se describe esta Iglesia. Pu6dese con verdad afirmar de esta Iglesia que ha quedado muy grave y autorizada, porque estd edificada en escogido sitio, es de suficiente grandeza^ alegre, hermosa y fresca, y muy cumplida de todas las piezas y oficinas que pide una Catedral suntuosa; ocu- pa 8u loQgitud, que es de Oriente d Poniente, todo el espacio de la cuadra, sacado el del cementerio, que por la frontera y d las espaldas tiene, que por cada parte serdn treinta pi^s, que es el an- cho del Gementerio, y lo restante de la cuadra^que serdn cerca de cuatrocientos, viene d ser el largo de la Iglesia; su latitud ciento ochenta pi4s, la nave de en medio es de cuarenta y dos de ancho, los pilares tienen de grueso d diez cado uno, y las naves de los lados d treinta, y lo restante ocupan las capillas colaterales; el alto de la nave de en medio es de sesenta y cinco y las de los lados casi un estado; menos el Gementerio que corre en luengo de la Iglesia por el lado de la calle es ancho cuarenta pi^s, cifielos por los tres lados, y como es tan capaz y eminente algunas gradas, le dd mu- cha autoridad; consta de tres naves y dos drdenes de capillas cer- radas por los lados, que d estar abiertas harian cinco naves. Las b6vedas de cada nave son nueve, y asi vienen d ser cuarenta y cinco por todas. De las nueve capillas de cada lado, la quinta que es de en medio es tan alta como las de la nave mayor, porque vienen d ser los dos brazos del crucero que se forma en medio y en que estdn dos puertas que la Iglesia tiene d los lados sin otras cinco, tres d la frontera que sale d la plaza, de cada nave una y dos en la parte opuesta, detrds del Altar mayor, que miran d las dos de los lados de la frontera de la plaza; todas son grandes y se van labrando con primor y magestad, en especial las que salen d la plaza, que en grandeza y autoridad exceden d las otras. Todo ol edificio es de cal y ladrillo, las portadas, bases de las torres y otras partes en que llevamolduras, son labradas de piedra con mol- 164 HISTORIA DE LIMA duras curiosas. Tiene en torno dos hileras de ventanas grander, por razon de las cuales y de las puertas, goza de mucha claridad y fresco. Por la corniza la rodea por la parte de adentro un corr^ dor, con varandas de madera; el coro ocupa dos capiUas de la na- ve de enmedio, van labrando para «1 cien sillas de cedro de muy gran curiosidad y cosU, pues con estar concertado el oficial qut las hace en cuarenta y ires mil pesos, me ha certiBcado que no If pagan su trabajo. Divide el Coro de la Capilla mayor el crucero. y en este espacio est6 hecho un trdnsito de verjas de madera a lo? lados, por donde los Ministros del altar van y vienen al Coro; sir- ven de capilla mayor dos bdvedas, en la una estd el Altar mayor, y es la antepenultima de la nave de en medio tiene 4 los lados dos pulpites dorados, donde se cantan las Epistolas y Evangelios. Ia otra capilla inmediata 4 ^sta hdcia el Coro, es tan ancha y alta co- me la del crucero, y ambas iguales 4 la b6veda de la nave de en medio; tiene ^sta el suelo levantado mas que lo restante de la Igle- sia tres 6 cuatro gradas, y curiosamente solado con labores de azu- lejos: estd cerrada por los lados con verjas de madera y se ponen en ella los asientos del Virey, Audiencia y Cabildo de la ciudad. En el lado del Evangelic se entra por una de aquellas capillar d la Sacristia, que cae fuera de la traza de la Iglesia, y arrimada d ella tiene su antesacristia muy capdz, con un patio pequeiio y fuente de agua. La Sacristia es muy grande y hermosa, de bijve- da, de la misma iabor que la Iglesia: el un lado del largo de elb ocupa un 6rden de cajones de cedro bien labrados, en que se guar- dan los ornamentos y sirven de vestuario; por el otro lado se en- tra d otra pieza que sirve de tras-sacristia 6 almacen de la Sacri:s- tia. Todas estas bovedas son de cruceria. Por este roisuio lado del Evangelio, por el lado de la Sacristia, hay un mediano patio y en ^1 estd tratado de hacerse claustro, Sagrario y estancia para los Cu- ras,]entre tanto*sirven de Sagrario y estancia para los Curas las dos primeras capillas debajo de las torres; en la del lado del Evan- gelio estd el Santisimo Sacramento y en la otra el Bautisterio. Re- mdtuse la frontera que sale a la plaza en dos hermosas torres^ en cada esquina la suya, de obra fuerte y curiosa que le dd mucha au- toridad, puesto que no suben tan altas como pedian las reglas de arquitectura, conforme su grosor,por el riesgo de los temblores: eon todo eso, tienen desde el pie hasta la Cruz y remate ciento veint< pies de alto cada una; entrambas estdn di spues tas para campanaf^. POR EL P. BERNABB COBO. 105 las tres son grandes, que se han hecho de pocos aiios a esta parte, las que de estas tiene niejor sonido pesa eincuenta quintales, otra que dd las horas del reloj tiene ocheuta y la mayor de todcas cien- to ocho quintales de peso. Hay en esta torre un muy grande y buen reloj, que dd las horas y cuartos; y porque no carezca este capitulo de alguna antigiiedad, contar^ lo que sucedi6al principio de esta Republica sobre proveer lo del rel(y, que pH86asi: el ano de mil quinientos cuarenta y nueve en ocho dias del mes de Octubre, trat6 el Cabildo de la ciudad que seria conveniente para autoridad de la Repfiblica que tuviese en eila reloj, y decret6 se comprase uno que d la sazon habian traido de Espana, y que no permitiesen lo llevasen a otra parte. Dieron cuenta de esta resolucion al Arzobispo, requiri^ndole contribuyese con parte del precio, el cual respondio que diesen para comprarlo el Presidente, el Regimiento y los Encomenderos de los Indies, y ^*1 haria la torre en que se pusiese; no se conformaron sobre quien lo habia de pagar, y por hallarse en aquel sazon la ciudad muy pobre y sin propios de qu6 sacar dineros, se dej(5 de comprar por ent6nces; pero no mucho despues, que fu6 el ailo de mil quinientos cincuent'i y cinco, compr<5 el Cabildo de la ciudad el primero que hubo en ella y hoy se ve en las casas de Cabildo, aunque ya no sirve, el cual cost6 dos mil doscientos pesos de oro. El que hay al presente en esta torre fu6 traido de Espaiia, comprolo la Iglesia en dos mil pesos, y sin 61 hay por toda la ciudad otros diez 6 doce erandes, fuera de los inmerables pequefios, asi de ruedas y movi- mientos de pesas^ como de muelle, de mucha curiosidad, y oficiales que los hacen tan lindamente como en Alemania. CAPITULO V. Del gasto que se ha hecho en sn ediflcio. Muy grande dificultad tuvieron al principio los que cuidaban de la fdbrica de esta Iglesia, sobre de qu^ dineros se haria su gasto, porque las rentas eclesidsticas eraa tan t^nues que ni para el sas- tento del Prelado y demas Ministros bastaban. Proveyendo en esto t?l Licenciado Yaca de Castro segundo Gobernador del Reino, man- A6 que en todos los pueblos de espanoles se echase una derrama per los Encomenderos de Indies, segun la renta de cada uno, para la fdbrica de las Iglesias; en cuya conformidad se repartid alguna pla- ta en los Encomenderos de esta ciudad de Lima, y aunque ellos contribuyeron con la parte que les fu^ senalada, todo era poco pa- ra el gasto de obra tan grande, y asi fuera imposible Uevarla ade- lante si el Key no tomara la mano y acudiese con el socorro digno de su liberalidad Real, como lo hizo desde el principio de esta obra; porque fu4 can admirable el celo que desde que se descubri<5 esta tierra mostraron nuestros Gat61icos Reyes de la dilatacion en ella del Santo Evangelic yaumentodel Gulto Divine, que en razon de que lo uno y lo otro se estableciese no perdonaron gasto que de su Real Patrimonio fuese menester; por lo cual habiendo llegado a noticia de su Magestad el Ilustrisimo Emperador y Rey D. Carlos Y, la estrema pobreza y necesidad de esta Jglesia, le hizo merced y limosna para su edificio, de los novenos que le pertenecian de esta Di6cesis, por tiempo de seis anos, por][una Real G^dula dada en Yalladolid d diez y nueve de Agosto de mil quinientos cuarenta y cuatro anos. Ultra de los tres mil pesos de oro que arriba se hizo mencion, que por aquella vez ofreci6 su Magestad y por otra G^dula despachada tambien en Yalladolid d diez y seis de Setiem- bre del cuarenta ^ nueve, prorog6 la merced de los novenos para el mismo efecto, y habi^ndose cumplido el t^rmino la volvi6 d pro- rogar otros cuatro afios por G^dula de 18 de Noviembre de cin- cuenta y seis, desde el cual a&o hasta postrero de febroro del cin- POREL. BBRNABB GOBO. 167 cuenta y ocho, valieron los novenos aquellos dos anos cuatro mil novecientos setenta y un pesos de plata ensayada: por donde se podrd sacar la cantidad de estas limosnas de los novenos y lo que por aquellos tiempos rentaban los diezmos de la Di6cesis. Otra vez prorogd esta limosna su Magestad por cinco aSios, por C^dula de 29 de Mayo de cincuenta y nueve, en esta forma: que la par- te que le cupiese de los Diezmos de esta ciudad fuese para la fa- brica de la Iglesia de ella, y para las demas Iglesks del Arzobis- pado los novenos del distrito de cada una. Esta misma limosna de los novenos ha hecho su Magestad otras nueve veces d esta Iglesia, y la iiltima fu6 por C^dula de veintiuno de Julio de mil seiscientos seisy por tiempo de seis aiios, que corrieron hasta el a&o de doce. Ademas de esias limosnas hechas de los novenos, por una Real C6dula fecha en Valladolid A veinticuatro de Abril de mil qui- nientos cincuenta aHos, mand<5 su Magestad al Presidente y Oi- dores de esta ciudad que proveyesen c6mo las Iglesias Catedrales de este Reino se acabasen de hacer, y que toda la costa, en lo quo asi estaba por acabar, se repartiese la tercera parte en la Real Ha- cienda y la otra tercera parte & los Indies del Obispado, y la otra tercia parte d los vecinos Encomenderos que tuviesen pueblos en ellas, y se repartiese tambien alguna cosa d los Espanoles de las mismas Didcesis, aunque no fuesen Encomenderos, y que lo que d estos se repartiese se descontase de la parte que cupiese d los In- dios y Encomenderos. Por otra C^dula mand6 su Magestad que la Iglesia Catedral de esta ciudad de Lima se hiciese luego,|por ser la mas principal de este Reino y la Metr6poli de 41, y para que esto tuviese efecto, en cinco de Marzo de mil quinientos noventa y ocho, el Virey D. Luis de Velasco y los Oidores de acuerdo de justi- cia, con comuuicacion del Arzobispo D. Toribio Alfonso de Mogro- bejo, acordaron la forma y traza con que esta Iglesia se habia de continuar y acabar, y se cometi<5 al Virey el mandar repartir y co- brar el dinero que fuese necesario; y en veintitres de Mayo del mismo aSo de noventa y ocho reparti6 doce mil pesos ensayados, cada ano de los que durase la obra: cuatro mil de la Real hacien- da, otros cuatro mil de los Encomenderos y que el otro tercio pa- gasen los Indies. Pero despues, viendo que la cantidad repartida era poca para acabar la obra, por acuerdo de ocho de Marzo de mil seiscientos uno, se mand6 que la reparticion fuese de diez y ocho mil pesos ensayados cada a&o, repartidos en tercias partes. 1 168 iriSTORIA 0E ilMA ©n la forma sobredicha, los cuales desdo entonces ae han ulo co- brando y cobran todavia para el gasto de esta fdbrica, hasta que quede puesta en toda perfeccion. Con t^n real magnificencia dt* su Magestad se ha edificado esta Iglesia. de tan suntuoso y fuerte edificio que no hubiera sido posible de otro modo. Pertenece tam- bien (i la fabrica de esta Iglesia el noveno y medio que se dird en su ereccion catedral. Item, en las ordenanzas que de esta Iglesia hizo su primer Prelado el ano de mil quinientos cincuenta y dos. mand6 que asi en esta ciudad como en cada una de las viearias de la Diocesis se sacase un escusado de los vecinos, y que fuese el otro segundo despues del que diese mas diezmos de su hacienda, el cual habia de ir nombrado por el Arzobispo 6 por los de su Ca- bildo; y los diezmos del tal escusado se arrendasen como los diez- mos en comun. y lo procedido de este arrendamiento del escusado de todas las dichas iglesias fuese para la fabrica de esta Catedral y la paga de este arrendamiento se entregase al mayordomo de la Iglesia. Pero esta ordenanza no estii ahora en costumbre, ni pienso se puso en ejecucion, porque' no he hallado noticia de ello. Suele tambien el Bey haeer limosna para la fdbrica de esta Iglesia de la mitad de la renta del Prelado que cae en vacant^, que es una muy gran cantidad, si bien es verdad que lo que se le aplica para 8u fdbrica no se expende en el edificio, sino en ornamentos y otras cosas del servicio y a^orno de la Iglesia. CAPITULO YI. Del gobierno y jurisdiccion que ha tenido esta Iglesia deade su principio. Costumbre es en estas Jndias que^los que salen de una provincia a nuevos descubrimientos, csten sujetos en lo espiritual a los supe- rioresdeella como lo estaban antes, en tanto que no tienen otros en lasnuevas tieiTas que pacifican y pueblan; lo cual es rauy conforme a razon y buen gobierno, porque no est^n ningun tiempo sin cabe. za y sujeeion espiritual, y el mismo estilo sc guarda de ordinario en el gobierno temporal, porque sin esta dependencia y recurso d la Bepfiblica cuyos miembros son, no podrian llevar adelante sus empresas. Pues conforme a esto, habiendo salido de Fanamd los pobladores de esta tierra, y siendo los mas principales de ellos ve- cinos y domiciliarios de aquella ciudad y Di6cesis, mientras no tuvieroQ superiores independientes y escritos de la jurisdiccion de aquella Repiiblica, estuvieron sujetos d los superiores de ella, co- mo subditos propios suyos; y puesto case que al tiempo que se fun- (16 esta ciudad de Lima tenia ya la Republica de este Beino su- perior temporal propio, con jurisdiccion civil y criminal, que era el Gobernador D. Francisco Pizarro, sin subordimicion al Gobernador de Panamd, todavia pertenecia en lo espiritual d aquella Di(5ce- sis, de la cual fu6 parroquial esta de Lima, hasta que instituida la Catedral de la ciudad de Cuzco quedo coinprendida en sus termi- nos y jurisdiccion, y como una de las demas parroquiales d ellas sujeta. Fu6 su primer cura 6 vicario un clerigo liamado Juan Alon- 80 Tinoco, y el primer espaiiol hijo de esta ciudad que en ella se bautiz6 fue Hernando de Torres, hijo de Sebastian de Torres, que era Alcalde ordinario de esta ciudad al tiempo que se traslad6del valle de Jauja d esta de Lima. Durante la sujeeion de esta Iglesia d la Catedral de Panamd, pasu d este Ileino y entro en esta ciudad de Lima D. Fray Tomds de Verlanga, Obispo de Panamd, el cual fu6 el primer prelado y pastor que honr6 con su presencia ponti- fical esta Iglesia. 22 170 IirSTORIA DE LIMA. No mucho (lespues vino de Espaiia el primer Obispo electo para ♦ este Reino. Lleg6 a esta ciudad a principios del raes deAbril, y en 6lla, coiuo la mas principal de su Di6ccsis, por residir en ella la silla del Gobierno tern pond de este lleino, hizo presentacion de sus bulas y recaudos ante el Gobernador y Cabildo, conio parece por el auto que de ello se liizo, que cs este: En la eindadde los lleyes, en dos dias del mes de Abril de mil quinientos treinta y ocho aiios, se juntaron en su Cabildo, como parece por el auto que de ello se hizo y ayuntamiento, segun que lo ban desuso y costumbre el muy magnifico senor D. Francisco Pizarro, Adelantado, Capitan General y Gobernador por 8U3 Ma- gestades en estos Reinos de la Nueva Castilla, y los muy nobles senores Justicia y Regidores de la dicha ciudad, conviene & saber: Juan de Barbaran, Alcalde ordinario, y el Veedor Garcia de Salce- do, Antonio Picado, Diego de Agiiero y Ger6nimo de Aliaga Re- gidores, y Francisco Rodriguez de Bonilla Procurador general de esta ciudad, para entender y proveer en las cosas del servicio de Dies nuestro Senor, y en presencia de mi Pedro de CastaSeda, Escribano susodicho, lo que su SeSoria y mercedes hicieron y or- denaron es lo siguiente: Este dia presenbiron ante su Senoria y mercedes el sefior Obis- po de Cuzco D. Fray Vicente de Valverde, ciertas Bulas de su Santidad, de c(5mo el Emperador nuestro SeSor le present^ 4 su Santidad por Obispo de esta provincia y de c6mo su Santidad lo confirm6 por tal Obispo, las cuales bulas estaban en latin, y entre ellas particularmente present^ una en que dijo que su Santidad lo mandaba d la ciudad e Iglesia de Cuzco, que le reciban con toda la provincia. Asimismo, present6 una Provision de su Magestad en que encarga al dicho seiior Obispo que venga a esta provincia y provea las cosas espirituales, y haga otras cosas que su Magestad le manda; y asi mismo present6 una Provision de su Magestad per donde le provee de la proteccion de estas provincias. Su Senoria y mercedes las besaron y pusieron sobre sus cabezas y mandaron que se asiente aqui una Provision de su Santidad en que habla con los Cabildos, para que reciban al seiior Obispo D. Fray Vicen- te de Valverde y cometieron d Fray G.aspar que la tnadujese en lengua castellana y d mi puesta aqui me mandaron que las diera al dicho seSor Obispo con las otras provisiones desu Magestad que de suso se hace mencion &c. Este dia el dicho seSor Obispo pre- POK EL P. BERNABi COBO. 171 sentd ante su SeHoria y mercedes una Provision del senor Arzo- bispo de Sevilla en que le comete que sea Inquisidor de estas par- tes, la cual se le yolvi6. La fecha de Protector General es de Valladolid d catorce de Ju- lio de mil qninientos treinta y seis; hizo mucho case y estimacion el Obispo D. Vicente de Valverde de esta su Iglesia parroquial, y juzg&ndola por digna que luego fuese ennoblecida con silla Epis- copal, por ser esta ciudad tan grande, rica y autorizada con la asis- tencia del Gobierno temporal, lo propuso d su Magestad viniendo de buena gana, y haciendo instancia en que se le dividiese la Di6- cesis, erigiendo esta Iglesia en Catedral, y no fu^ menester mucho para que el Rey lo tuviese por bien, y suplicase al Papay su San- tidad lo otorgase; el cual a presentacion de su Magestad nombr6 por primer Obispo de esta Iglesia y ciudad d D. Fray Ger6nimo de Loayzade la Orden de Predicadores, Obispo que d la sazonera de Cartagena do las Indias; el cual entre otros recaudos y despa- chos trajo una Provision Real despachada en Valladolid d cuatro de Abril de cuarenta y dos, por la^cual lo hacia su Magestad Pro- tector general de las Indias de este Reino. En virtud de ella en lle- gando d esta tierra fue recibido al dicho cargo en los Cabildos de las ciudadcs de espanoles por donde pasaba: en la de San Miguel de Piura lo recibieron en ueintiocho de Marzo de cuarenta y tres, y en la ciudad de Trujillo d once de Mayo. Entr6 en esta ciudad de Lima d veinticinco de Julio del mismo auo de cuarenta y tres, y d cuatro dias del mes de Agosto del mismo aiio fuo recibido por el Cabildo de la ciudad el oficio de Protector general, por presentacion cjue en el se hizo de la sobredicha Provision de su Magestad. CAPITULO VII. De su ereccion en Oatedral. Ea Uegando el nuevo Prelado d su Iglesi«a trat6 con gran cuida- do de asentar y establecer en ella las cosas que le pareci6 convenia para el buen ser y autoridad de una Catedral, y c6mo fuese biea servida y gobernada. A esto di(5 principio por la ereccion, para la cual dispuso y orden6 con raucho acuerdo, en latin y con estilo ele- gante, el auto de la ereccion, que por ser el fundamento delgobier- no de esta Iglesia y su paimer derecho especial, y tambien porque de 61 se podrdn en tender las erecciones de las otras Catedrales de este Reino, que son liechas pof un modelo, traducido en romance pongo aqui: «D. Ger6nimo de Loaysapor lagraciade Dios y de laSede Apos- t61ica primer Obispo de la ciudad de los Reyes en las indias 11a- madas Nueva Castilla, en la provincia del Perfi donde al presente residimos; a todos y a cada uno de los fieles de Gristo que momn en cualquiera parte del mundo, especialmente en las dichas Indias a quien las presentes letras vinieren, salud en el Senor &c. Por ella sabreis como el Santisimo Padre y SeBor Nuestro Paulo por la Divina Providencia, Papa tercero, &. instancia y peticion del sere- nisimoe invictisimo seitor el Emperador D. Cdrlos y Rey Cat61ico de las EspaSas, para honra y gloria de aquel Seiior. cuyo es el dm- bito de la tierra y todos los habitadores de ella. y para gozoy ju- bilo de toda la CortO celestial, exaltacion de la Santa fe cat61ica y salud espiritual de los naturales y nioradores de esta tierra, con autoridad apost<51ica y tenor de las presentes erigimos en ella para siempre una Iglesia Catedral bajo la advocacion de San Juan Evangelista para un Obispo, el cual haga fabricar la dicha Iglesia y despues de fabricada presida en ella, en la cualy en su ciudad y Di(5cesis tenga cuidado de que se predique la palabrade Dios y en convertir sus naturales infie- les d nuestra f^ catolica, y convertidos los instruya y confirme en la misma f(6, comunicdndoles la gracia del santo bautisnio, y asi a ellos despues de convertidos como a todos los denias fieles (jue re- siden on la dicha ciudad y Dioccsis, y a los que por tiempo a ella fueren, administre y haga adniinistrar los Sacramentos de la Ifrle- sia y los demas bienes espirituales y tambien pucda ejercer libre- mente la jurisdiccion, autoridad y potestad episcopal en la dicha Iglesia, instituir y erigir dignidades, canongias y prebendas y to- dos los demas beneficios eclesiasticos, asi con cura do almas como sin ella, y establecer las demas cosas espirituales como viere ser mas convenientc al divino servicio y d la salud de los naturales, el cual en el derecho de Metropolitano sea sujeto al Arzobispo que por tiempo fuere de la ciudad de Sevilla, y pueda pedir libremente diezmos ylos primicias que por derecho se deben de todas las co- POR EL P. BERNABE COBO. 175 sas que alii por tiempo se dieren, como no sea por oro, plata ni otros metales, perlas y piejlms preciosas, las cuales coaas es nues- tra voluntad que sean libres en esta parte para los Reyes que por tiempo fueren de Castilla y Leon, y los otros derechos episcopales como los deraas Obispos por derecho u costurabre piden y llevan en Espaiia, pueda usar de la Sede, Mesa y otras insignias y juris- dicciones episcopales, privilegios, inmunidcades y gracias que por derecho 6 costumbre usan y gozan las otras Catedrales y prelados de Espaiia y de cualquiera nianera adelante usareu y gozaren, y senalamos a la dicha Iglesia por ciudad el dicho pueblo erigido en ciudad y por Di6cesis la parte de la dicha provincia del Peru que el dicho D. Carlos, Emperador y Rey, senalare y man- dare senalar y d sus naturales y habitadores por clero y pueblo. Item, para siempre aplicamos y apropiamos por dote a su mesa Obispal doscientos ducados de renta en cada un ano, los cuales les roandard dar e dicho D. C4rlos, Emperador y Rey, de las rentas reales, que d ^1 en cada un aiio pertenecen, hasta tanto que los frutos de su mesa lleguen al valor de los dichos doscientos duca- dos. Item, allende lo dicho en el instituir obispos, dignidades, ca- nongias, prebendas y beneficios con la misma autoridad y tenor so- bredicho, reservamos, concedemos y asignamos para siempre al di- cho Emperador y Rey que por tiempo fuere de Castilla y Leon el derecho de Patronazgo y de presentar dentro de un ano personas id6nea8 para la dicha Iglesia asi erigida, lo cual hard en esta for- ma, que para Obispo de la dicha Iglesia siempre que vacare fuera de au primera vez, haga la presentacion por si mismo al Romano Pontifice, que por tiempo fuere, y para las dignidades, canongias, prebendas, beneficios y otros oficios semejantes, que luego que la dicha Iglesia sea erigida se instituyeren, y para los que de alii ade- lante por tiempo vacaren al Obispo que por tiempo fuere de los Reyes. Por ende d ninguno en manera alguna sea licito quebran- tar ni contradecir esta carta de nuestra insignacion, decreto, erec- cion, institucion, concesion, asignacion, aplicacion, apropiacion y reservacion; y si alguno presumiere de intentarlo, sepa que incur- rird en la indignacion de Dios Todopoderoso y de sus Santos Apds- toles San Pedro y San Pablo. Dada en Roma en San Pedro ano de la Encarnaeion de Nuestro Se∨ de mil quinientos cuarenta y uno d catorce dias del mes de Mayo, en el s^ptimo afio de nuestro Pontificado. 170 HisTonrA dk lima Luego que lus dichas letras apostoiicas nos fueron presentadas y por Nos recibidas, fuimos requeridos i)or parte del dicho Empera- dor y Rey nuestro Seiior que procediesemos a la ejecucioii <5- cesis las dignidades, canongiasy prebeudjis y los otros beneficios eclesidsticos y oficios que en las dichas letras se contienen. Por tanto, Nos D. Ger(5mmo, Obispo susodicho, teniendo atencion que a que el tal reqairiraiento es justo y conforme a razon, y querien- do ejecutar el mandato apostdlico como estamos obligados para hon- ra y gloria de Dios Todopoderosa y de la Bienaventurada Virgen Maria, hieimos e instituimos la ereccion e institucion infra escrito de las dignidades, canongias y prebendas, oficios y beneficios si- guientes: Un Deanato, la cual dignidad sea despues de la Pontifical la primera en la Iglesia, d cuyo cargo estard mirar como el Oficio di- vino y las demas cosas pertenecientes 4 61, asi en el coro y altar como en las procesiones dentro y fuera de la Iglesia, se celebren con la decencia y ornato conveniente, y que el capitulo y demas juntas que en cualquiera parte se congregaren se tenga con silencio y con la honestidad y raodestia debida, el cual tambien tendrd cuidado de conceder licencia a los que con causa salieren del coro, expresando la causa y no de otra manera. Un Arcediano de la misma ciudad cuyo oficio serd examinar los cl^rigos que se hubieren de ordenar ministrar al Prelado cuando celebre solemnemente, visitar la ciudad y Di(5cesis, si6ndole encar- gado por el Prelado, y las demas cosas que de derecho comun le competen, el cual sea graduado por alguna Universinad en el uno 6 en el otro derecho, por lo m6nos de bachiller en Teologia. Una Ghantria, para la cual ninguno serd presentado si no fuere docto y bien instruido en la musica, por lo m6iiOS en canto llano, cuyo oficio serd cantar en el facistol, ensenar, ordenar, corregir y enmendar lo que toca al canto en el coro y en cualquiera parte por si mismo y no por otro. Una Maestrescolia d la cual tambien ninguno sea presentado si no fuere graduado por alguna Universidad general en el uno de derechos 6 en artes, el cual serd obligado d leer por si 6 per otro la Gramdtica a los cl6rigos y a los que sirven en la Iglesia y d los diocesanos que la quisieren oir. Una Tesoreria, cuya obligaciou serd abrjr y cerrar la Iglesia, ha- POR EL P. BBRNABE COBO. 177 cer tocar las campanas y guardar todo lo que sea del uso de la Iglesia; cuidar de las lamparas y demas luces, proveer de incienso, pan y vino, y las demas cosas necesarias para celebrar y espender al arbitro del Cabildo la renta de la fdbrica de la Iglesia. Iten, diez canogias y prebendas, las cuales ordenamos sean to- talmente separadas de las dichas dignidades y que jamds se pue- dan obtener juntamente con dignidad alguna, a las cuales canon- gfas y prebendas ninguno se podra presentar que no sea promo- vido al sagrado 6rden de Presbitero, y serdn obligados los dichos can6nigos a celebrar eada dia, fuera de las festividades de pri- mera y segunda dignidad, en las cuales celebrard el Prelado, 6 es- tando el impedido alguna de las dignidades. Iten, instituimos seis raciones enteras y otras tantas madias, y los que se hubieren de presentar d las raciones ban de ser promo- vidos al Sacro Orden de Didcono, el cual 6rden serdn obligados d servir cada dia en el altar y cantar las pasiones, y los que fueren presentados a las medias raciones sean promovidos al Orden Sacro de Subdiacono, los cuales tendran obligacion de cantar las Episto- las en el altar y en el coro las Profecias y Lamentaciones. Iten, queremos y ordenamos que ninguno pueda ser presentado a las dichas dignidades, canongias y prebendas, raciones y medias raciones 6 a cualquier otro beneficio en toda nuestra Diocesis, que so color decualquiera 6rden, pri\dlegio ii oficiosea excento de nues- tra ordinariajurisdiccion, y si acaso aconteciere de ser presentado 6 instituido alguno que fuese excento, sea por derecho nula la tal presentacion 6 institucion. Iten, dos rectores que en la dicha Iglesia Catedral ejerzan el ofi- cio de celebrar debidamente las misas, oir confesiones y adminis- trar con la decencia y cuidado que conviene los demas sacramen- tos; los cuales pueden ser elegidos y removidos & nuestro arbitrio y Yoluntad y del Obispo que por tiempo fuere, y siendo necesario se puedan acrecentar. Iten, seis ac61itos que por su 6rden ejerciten cada dia su oficio en el servicio del altar. Iten, seis capellanes, los cuales seran obligados & asistir perso- nalmente d las horas divinas y nocturnas y d las solemnidades de las misas en el facistol en el coro, y diran veinte misas cada mes, sino fuere por enfermedad 6 por otro justo impedimento. Iten, reservamos para los dichos Beyes cat6Ucos de las Espanas 178 HISTORIA DE LIMA y para sus sucesores, como de derecbo les compete, la presenta- cion de personas id6neas a las susodiclias dignidades, canongfas y prebendas, raciones y medias raciones que en nuestra Iglesia Ca- tedral ban de baber y se ban de crear. Iten, queremos y ordenamos que la eleccion y provision de los dicbos oficios de ac61itos y capellanes pertenezca a nos y & nues- troB sucesores juntamente con nuestro Cabildo. Tambien es nues- tra voluntad que los dicbos capellanes no sean familiares del Obispo nide otra persona del Cabildo, ni en tiempo de vacante bayan sido. Iten, un sacristan, el cual & lo que toca al oficio de tesorero ba- T& en presencia suya lo que ^1 le ordenare y en su ausencia se- guird el parecer del Cabildo. Iten, un organista, el cual tocard los 6rganos el dia de fiesta y en otros tiempos & juicio del prelado 6 Cabildo. Iten, un pertiguero, cuyo oficio serd en las procesiones ordenar 6 ir delante del prelado, presbltero, diAcono, subdidcono y los de- mas que ministran en el altar todas las veces que van y vienen del coro & la sacristia v al altar 6 viceversa. Iten, un mayordomo 6 procurador de la fabrica y bospital, que sea sobre los arquitectos carpinteros y los demas oficiales que trabajen en la fdbrica y edificios de las iglesias, y cobre y espenda por si 6 por otros las rentas de cada ano y cualquier emolumento 11 ovenciones que de cualquier modo pertenecieren & la dicba fa- brica y bospital, y dard cada aiio cuenta del recibo y gasto al pre- lado y Cabildo 6 a los oficiales por ellos nombrados para este efec- to, el cual se ba de elegir y mover & voluntad del prelado y Ca- bildo, babiendo dado fianzas dntes de ser admitido A la tal admi- nistracion. Iten, un secretario de la Iglesia y Cabildo, el cual anotara y es- cribird en el protocolo cualesquiera contratos que entre la dicba Iglesia, Obispo y Cabildo, y cualesquier otras personas se hicie- ren, y asentard los autos capitulares y las donaciones, posesiones, censo 6 limosna que los dicbos Obispo, Cabildo 6 Iglesia bicieren, 6 les fueren a ellos becbas, 6 andando el tiempo se bicieren guar- dar d los instrumentos. Distribuird d los beneficiados la parte que le cabe de las rentas y dard y tomard cuentas. Iten, un perrero que ecbe los perros de la Igle '^s sdbados y vigilias de cualquier fiesta que trajen dias cuando le fuere mandado por el tesorero ]ia\ PORKL. BERNABB COBO. 179 De todos los cuales oficios susodichos conyiene & saber: cinco dignidades, diez canongias, seis raciones enteras y otras tantas medias, seis capellanes, seis ac61itos, y los demas, porque al pre- sente no bastan las rentas decimales, queremos se suspendan de las dignidades el tesorero y cinco canongias y todas las raciones y medias que en la dicha ereccion quedan referidas, y si para las cuatro dichas dignidades y cinco canongias los r^ditos de la cnarta parte de los diezmos, que no creemos de presente no bastaren, se diyidir^n entre ellos conforme al valor de las prebendas y no al nnmero de las personas, los suspendidos esperardn hasta que las rentas crezcan en mayar cantidad, para que por Nos y por nues- tros sucesores scan recibidos & las dichas prebendas por el 6rden que mas util nos pareciere para nuestra Iglesia que es el que se sigue. Guando losfrutos y r^ditos de nuestra Iglesia llegaren, placien- do al Senor, & ser tan copiosos y en tanta cantidad que por su abnndancia y crecimiento alcancen para la dote que d la tesoreria suspensa se ha aplicado, desde ahora declaramos quede erigida la tal tesoreria, sin que para conferirla & la persona que por la Magestad cat61ica fuere nombrada, sea necesario otra nueva crea* cion, y as! mismo al paso que fueren crieciendo los frutos y rentas se ird acrecentando el nt^mero de los dichos can6nigos, hasta lie-* gar A diez, el cual niimero cumplido, luego sucesivamente se ir&n admitiendo las raciones y medias raciones, y finalmente yendo en crecimiento los reditos se proveer&n los seis ac6Utos en el servicio del altar, y asi mismo los seis capellanes simples y despues se ir& acrecentando conforme al 6rden que literahnente y& referido en el numero de los dichos oficios de Organista, Pertiguero, Mayor- domo, Notario y Perrero. CAPITULO VIII. la ereccion de la Oatedral. Y porque coaforme al Ap6stol, el que sirve ai Altar ha de vi- vir del Altar, aplicaoios y senalamos a todas y d catla una de las personas, diguidades, can6riigos, prebendados, raciones y medias racionesy capellanes,ac<51itos y d los demas oficios y &, sus oficiales, seguQ el niitnero y 6rden referido, todos y cualesquier frutos y rentas, ahora y en adelante, asi por donacion real como pordere- cho de diezmos, 6 que por otra cualquier via d ellos pertenecieren^ coDviene d saber: al Dean,Arcediano,Chantre, Maestrescuela, Te- sorero y d todos los can6nigos9 racioneros, medios racioneros, reoto- res y todos los demas susodichos y nombrados en la forma siguien- te: al Dean ciento cincuenta pesos de oro 6 castellanos, de d cua- troeientos cincuenta maravedies el peso; al Arcediano ciento treinta pesos <5 castellanos del mismo valor, y otros tantos d cada una dc las dignidades de la Iglesia; d cada Gandnigo ciento; d cada Racio- nero setenta; d cada medio racionero treinta y cinco; d cada uno de los capellanes veinte; d cada uno de los ac<51itos doce, al orga- nista diez y seis,al notario otros diez y seis, al pertiguero lo mismo, al mayordomo cincuenta y al perrero doce. Y porque, como se ha dicho,por el oficio se dd el beneficio, que- remos, y estrictamente mandamos que los estipendios sobredichos sean cuotidianas distribuciones, las cuales se senalen y distribu- yan cada dia entre los que se hallaren presentes d cada una de las horas, asi divinas como nocturnas, y desde el Dean hasta el ac61i- to inclusive, el que no asistiere d alguna hora del Goro, carezca del estipendio y distribucion de la tal hora; y cualquiera de los demas oficiales que faltare al uso y ejercicio de su oficio, sea muN tado en el salario de la misnia suerte, a rata por cada vez; y las tales distribuciones de que los ausentes fueren privados se aSadan y acrecienten d los demas que asistieren. POR KL P. BERKABi^ COBO. 181 Iten, queremos y con la misma autoridad ordenamos que todo s y cada uno de las dignidades, candnigos y racioneros de nuestra Iglesia Catedral, sean obligados & residir y servir en la dicha nues- tra Iglesia por ocho meses continues 6 interpolados, y el que lo contrario hiciere. Nos 6 nuestros sucesores que por tiempo fueren, u el Cabildo en sede vacante, seamos obligados, habiendo lo pri- mero Uamado y oido si no hubiera tenido justa y razonable causa de su ausencia, 4 pronunciar y declarar por vaca la dignidad, ca- nongia 6 racion, y proveerla de persona idonea, lo cual se ha de hacer d presentacion del dicho Emperador y Rey nuestro Sefior y de sus sucesores en los reinos de Espana; y declaramos por causa justa de la ausencia del Core el enfermur, con tal que el dicho be- neficiado se quede en la ciudad, conste por probanzas legitimas cuando a ella volviese, y de haber hecho ausencia por mandado del Obispo 6 del Cabildo por causas 6 utilidad de la Iglesia: asi, que concurran estas tres causas en la licenoia de la ausencia. Iten, queremos y de consentimiento y benepldcito de la Mages- tad Real y por la misma autoridad apost^lica, ordenamos y man- damos que los frutos y r^ditos de todos los diezmos, asi de la Ca- tedral como de bus demas iglesias de esta ciudad y Di6cesis se di- vidan en cuatro partes iguales, de las cuales una, sin sacar de ella cosa alguna, habemos de haber Nos para nuestra mesa episcopal y nuestros sucesores que en los tiempos venideios nos sucedieren, para el sustento competente y honesto ile nuestra persona; y para que podamos representar la autoridad de nuestro estado con la decencia y magestad que pide el oficio y cargo pontifical, y la otrn cuarU\ parte Ueven y dividan entre si d6 la manera referida el Dean y Cabildo y los demas ministros de la Iglesia que arriba dejamos senalados; de las cuales partes, aunque la Cat61ica Ma- gestad por cesion apost61ica y uso y costumbre recibida muy de atras, suele llevar para si la tercia parte, que en Espana vulgar- inente Uaman tercias; con todo eso, la misma Magestad usando con Nos de »u real munificencia y liberalidad tuvo por bien que Nos y los Obispos nuestros sucesores y el Cabildo fu&emos para siempre libres y escentos en nuestra cuarta parte de diezmos y en la do nuestra Iglesia y Cabildo, para que recibiendo tan singular ikvor y merced de'su liberal mano, nos tuvidsemos por mas obli- '^os & hacer continua oracion por 41 y por los Reyes sus snee- rs. 182 HI8T0RIA DB LIMA Pero las otras dos cuartas partes maadamos que se dividan en nueve, dos de las cuales aplicamos para que la haya y Ueve para * si siempre la dicha serenisima Magestad en se&al de superioridad y del derecho de Patronazgo, y por razon de la adquisioion de esta tierra. De las otras siete partes queremos se haga otra divi- sion, y las cuatro de las dichas siete partes de todos los diezmos de nuestra parroquia de Catedral con todas las provincias de ella, aplicamos 4 los dos rectores, con tal que ellos sean obligados 4 dar la octava parte de las dichas cuatro partes que asi les son aplica- cadas &, los que tuvieren obligacion de servir la sacristia. Iten, queremos que si con el suceso del tiempo la parte que & cada uno de los rectores cupiere del mode dicho, pasare de cieoto veinte castellanos de oro, que vulgarmente Uaman pesos, aqueUo que escediere se aplique a los can6nigos, racioneros y medios ra- cioneros y & los otros odcios de nuestra Iglesia Catedral, oomo se ha dicho. Mas, en las otras iglesias parroquiales, asl de la dioha ciudad como de nuestra Didcesis, aplicamos las cuatro partes sobredichafi de las siete para los beneficios que en cada una de ellas se han de erigir y criar, declarando de la manera dicha que la octava parte de las' dichas cuatro partes asi aplicadas & los dichos beneficios ha de ser para la sacristia de cada una de las dichas parroquias. Iten, ordenamos que en las iglesias parroquiales de nuestra ciu- dad y Didcesis, fuera de nuestra Iglesia Catedral, se instituyan y orien tantos beneficios simples, cuantos se pudieren instituir y criar, con la cantidad de los r^ditos de las dichas cuatro partes asi aplicadas d los dichos beneficios, seSalando lo suficiente para o6n- grua y honesta sustentacion 4 los cl^rigos d quienes se confieran los dichos beneficios, de suerte que no haya numero determinado de los dichos beneficios, sine que creciendo los frutos crezca tarn- bien el nfimero de los ministros de dichas iglesias. Los cuales beneficios simples, que como dicho es, por tiempo se instituyeren en las dichas iglesias, queremos y ordenamos que siem- pre que de cualguiera suerte vacaren se provean solament^ en los hijos patrimoniales, descendientes de los habitadores de la dicha provincia, que de Espana pasaron 6 de aqui adelante pasaren d ha- bitarla, hasta que despues conocida por Nos y por nuestros suce- sores la cristiandad y capacidad de los indios, d instancia y peti- cion del dicho patron (|ue ahora y por tiempo fuere, pareciere que POR EL P. bbrnab£ cobo. 188 4 los indios naturales se deben proveer los dichos beneficios, pre- oediendo primero ex4men y oposicion, conforme 4 la forma y loa- ble costumbre que se guarda en el obispado de Palencia, entre los hijos patrimoniales en quienes asi se proveyeseii los dichos bene- ficios, dentro de un aHo y medio, desde el dia en que les fuere he- cha la provision, sean obligados d presentarle ante los jueces de apelacion de la dicha provincia 6 gobernador, que por tiempo fuese y moetrarle la aprobacion de la colacion y provision, asi hecha en 1h forma susodicha, de las dichas Gat<51icas Magestades 6 de sus sucesores que por tiempo fueren en los reinos de Espana, y de otra manera, 6 sean los dichos beneficios habidos por vacos y los dichos Reyes cat61icos 6 sus sucesores puedan presentar para ellos otras personas suficientes, segun la forma susodicha. Iten, queremos que hasbi quo hi'iya hijos patrimoniales, que se- gun la forma dicha del obispado de Palencia se puedan elegir para los dichos beneficios, la provision de cllos se haga d presentacion de las dichas GatiSlicas Magestades tan solaniente, que son patrones y no de otra inanera. Y porque el cuidado de las almas de la dicha nuestra ciudad y Didcesis principalmente pertenece 4 Nos y a nuestros sucesores, como los que conforme a la sentencia del Ap6stol habemos de dar cuenta de ellas el dia del juicio, de consentimiento y voluntad de las dichas Magestades Cat61icas y d su peticion 6 instancia y por el tenor sobredicho, queremos y ordedamos que en todas las igle- sias parroquiales de esta ciudad y Diocesis, sacando la parroquia de nuestra iglesia Catedral, Nos y los prelados quo por tiempo fue- ren, encomendemos d nuestro arbitrio la cura de las almas al be- neficiado de las iglesias referidas 6 cualquiera otro sacerdote por el tiempo y en la forma que en el divino acatamiento nos par^cie- re ser mas espediente y iitil d la salud de las mismas almas, y ex- hortamos y rogamos d todos nuestros sucesores venideros que al proveer la dicha cura de las almas no se sienta en ellos acepeion . de personas, sino que solamente atiendan al bien y salud de las ove- JHS por Dios encomendadas, y para que d los que nos 6 ellos come- ti^semos y encargdsemos el cuidado de las almas se puedan susten- tar mas congruamente y tambien hayan alguna retribucion tem- poral, por la solicitud y vigilancia que en mirar por el bien de sus feligreses pusiesen, les aplicamos las primeras cuyas almas tuviesen a su cargo, sacando para la sacristU la parte que ahori^ ird senalada. iQi HI8T0RIA BE LIMA. Iten, queremos y ordenamos que la institucion y nombramiento de sacristanes de todas las iglesias de nuestra Di6cesis, se hags siempre por voluntad y parecer nuestro y de nuestros sucesores que por tiempo fueren, moderando el salario si acaso la dicha parte octava^ que como se ha dicho d solo ellos pertenece, creciese en gran cantidad, y que de lo que la dicha octava parte por Nos 6 por nuestros sucesores se quitase, se gaste en la fabrica 6 en otra cosa del aumento del culto divino de la dicha Iglesia y no en otros. Asi mismo, de las tres partes restantes de las siete susodichas, se hagan dos partes iguales, de las cuales la una. conviene a saber, la mitad de las dichas tres partes, aplicamos libresdla fdbricade la Iglesia de cada pueblo, y la otra parte y mitad de las tres di- chas partes consignamos & los hospitales de cada pueblo, de la cual mitad 6 partes aplicadas a los hospitales, sean obligados los dichos hospitales a pagar el diezmo al hospital principal que hubiere don- de la Iglesia Catedral estuviere. Iten, con la misma autoridad aplicamoa para siempre a la fabri- ca de la dicha nuestra Iglesia Catedral todos los diezmos de un par- roquiano de la misma Iglesia y de todas las otras iglesias de toda la ciudad y Di6cesis, el que cada ano eligiere el mayordorao de la dicha f&brica, con tal que el parroquiano que asi fuere elegido no fuera el mas rico de nuestra Iglesia Catedral y de las demas igle- sias de nuestra Di6cesis. El Oficio divino, asi nocturne como divino, en las misas y en las horas se haga y diga segun la costumbre de la Iglesia de Sevilla. hasta que se celebre sinodo. Iten, queremos y 4 instancia y peticion de la dicha Magestad Real, que los rncioneros tengan voz en Cabildo, junto con las dignida- des y canonigos, asi en las cosas espirituales como en las tempo- rales, escepto en las elecciones y en otros cases prohibidos, por derecho que solamente pertenecen d las dignidades y candnigos. Iten, queremos y a instancias de la misma Real Magestad, orde- namos: que en la dicha nuestra iglesia Catedral, fuera de los dias festivos, en los cuales se celebrard sola una misa con solemnidad a hora de tercia, se celebren cada dia dos, la una de las cuales se di- ga los primeros Vi^rnes de cada mes, de aniversario por los Re- yes de Espaiia, pasados, presentes y futures, y los Sabados sea la dicha misa a Nuestra Senora, por la incolumidad y salud de los dicbos Reyes, Mas, el primer Lunes de cada mes se dird la dicha POR EL P. BERNAB^ COBO. 185 misa solemnemente por las almas del Purgatorio, y los demas dias de la dicha misa de Prima se podrd celebrar por la intencion y voluntad de caalquier persona que quisiese dotarla, y los dichos Obispo y Cabildo podrdn recibir cualquier dote y estipendio que cualquier persona les ofreciesen por la dicha misa. Pero la segun- da misa se dira d hora de Tercia, de la fiesta 6 f eria ocurrente, se- gun el estilo de la iglesia de Sevilla 6 de otras, y el que celebrare la misa mayor ha ultra de la distribucion comun, sefialada 6 que se seiialare d todos los que asistieren d la tal misa, llevard tres Dobla- do de lo que d cualquiera hora le cabia; y el didcono Doblado. y y el subdidcono un tanto, y cualquiera que no se halldre d la misa mayor no llevard la distribucion de Tercia y Sesta de aquel dia, si- no hubiese hecho ttusencia con causa razonable y justa, y con li- cencia del Dean 6 de quien d la sazon presidiese en el coro; sobre lo cual encargamos la conciencia aV que pidiese y al que diere la licencia, y asi mismo todos los quese hallasen dMaitines, yLaudes Ueven tres Doblado de lo que a cualquiera hora divina, y mas el es- tipendio de la Prima aunque no hayan asistido d ella. Iten, queremos y d instancias de la misma Magestad, ordena- mos: que dos veces cada semana, conviene saber los Martes y Vi^r- nes, se tenga Cabildo y que los Mdrtes se trate en 61 de los nego- cion ocurrentes, pero los Vi^rnes de ninguna otra mas que de la correccion y enmiendas de las costumbres y de las cosas tocan- tes d como se celebrard debidamente el culto divino y guardar en todoy por todo dentroy fuera de la iglesia la honestidad clerical; y en cualquiera otro dia sea prohibido el tener Cabildo, si las cosas que de nuevo se ofrecieren no lo demandaren. Mas no por esto es nuestra voluntad derogar en manera alguna la jurisdiccion, episcopal d la de nuestros sucesores acerca de la correccion y punicion dc los dichos canonigos, y demas personas de nuestra iglesia Catedral y Di6cesis, la cual jurisdiccion y punicion acerca de las diehas personaa, a peticion de la dicha Magestad Real y de (lonsentimiento suyo, reservamos <»ntera para nos y para nuestros sucesores. Iten con la misma autoridad y de beneplacito de la misma ca- t6lica Magestad: mandamos y ordenamos, que cualquier cl^rigo de la dicha iglesia y dioc4sis de primera tonsura, para que pueda go- zar del privilejio clerical, traiga corona abierta en la cabeza, del ta- ma&o de un real de plata, de la moneda que se usa en Castilla, y 24 186 HIBTOBIA DB LIMA traiga cortado el cabello dos dedos por debajo de la oreja y que h cortadora d6 vuelta por detras, y use vestido honesto, como es de sotana 6 palio, que vulgarmente Hainan soba 6 manto, abierto 6 cerrado larga hasta el suelo, no de color amarillo ni Colorado es sido de un color honesto, de la cual use sola men te en el vestido esterior. Iten, con la misma autoridad apost61ica, de consentimieato de U misma Magestad Cat61ica erigimos, diputamos y senalamos por par- roquianos de nuestra iglesia Catedral, todas las casas, habitadore^ y moradores de ioda la ciudad de los Reyes, que de presente habi- tan 6 en adelante ban de habitar, asi dentro como fuera de la ciu- dad 6 en sus arrabales, hasta que por nos 6 por nuestros sucesores se haga division de parroquia en la dicha ciudad, d la cual serun obligados acudir con los derechos de la iglesia parroquial diezmo^ y primicias, y a ofrecer sus ofrendas y recibir de los curas de In dicha iglesia los sacramentos de la Penitenciu y Eucaristia y lo>
demas, y tambion damos y concedemos licencin d los mismos cura^^
y rectores para conferir y administrar los Sacramentos, y d los pnr-

roquianos para recibirlos.

Iten, queremos y orilenamos que podamos introducir y trasplan-
tar pam adornar y regir la nuestra Iglesia Catedral, los uses, cons-
tituciones, ordenanzas, costumbres loables y ritos aprobados, asi
de los oficios como de las Iglesias y hdbitos de los oficios, aniver-
sarios, misas y de todos los demds aprobados de la Iglesia de Se-
villa 6 de otras Iglesias.

Iten, porque las cosas que de nuevo empiezan tienen necesidad
de nuevo auxilio, por tanto por virtud de las letras susodicbos re-
servamos para nos y para nuestros sucesores, la potestad plenisi-
ma de enmendar, ampliar y establecer en adelante lo que mas con-
venga; lo cual podamos hacer de consetimiento, y a instancia y
peticion de la Magestad Heal, asi acerca de la constitucion y t^isa.
cion perp6tua 6 temporal de la dote y limite de nuestro Obispado
y de todos los beneficios, como de la retencion y division de los
diezmos y de todas las demds cosas contenidas en esta ereccion. To-
do lo cual, como arriba queda dicho, ha de ser al arbitrio y voluntad
de su Magestad y de los Eeyes sus sucesores y no de otra manera,
conforme al tenor de la Bula de Alejandro^ por la cual fu6 hecha do-
nacion d los Reyes de Espana do los diezmos: aunque de presente l.-i
misma Real Magestad nos los dd para nuestro sustento, y para lo
demds contenido en esta nuestra ereccion. Todas las cuales cosas y

POR BL P. BBKNABfi OOBO. 187

oadft una de ellas, 4 instancia y petioion de los sobrediohoB, el Em-
perador y Beina, mis Se&ores y con la dicha autoridad apost^Iica
que tenemos, y por el mejor uso y forma que podemos, y de dere-
cho debemos, erigimos, estatuimos, criamos, hacemos, disponemos
y ordenamos con todos y cada de las cosas para esto necesarias y
convenienies, no obstante cualesquier cosa en contrario; especial-
mente aquellas que el Santisimo Senor nuestro Papa ya nombrado,
en 8US letras apostdlicas desuso y insertas, quiso que no obstasen,
y todas estas cosas y cada una de ellas intimamos, insinuamos y

notificamos & todos los presentes y venideros de cualquier estado>
6rden, preeminencia y condicion que sean, y queremos que venga
4 noticia de todos; y por la presente mandamos con la sobredicha
autoridad en virtud de santa obediencia, y d todos y & cada uno
de lofl sobredichos que guarden y hagan guardar todas y cada una
de las cosas que aqui son por nos instituidas; en testimonio y f& de
lo cualy de cada una de las cosas susodichas; mandamos dar y publi-
car las presentes letras piiblico y instrumento, firmado del notario
p6bUco infra escrito, y corroboradas con nuestro sello que de ellas
quisimoB pendiese. Dada en la dicha ciudad de los Reyes, en las
casas denuestra morada, d 17 de Setiembre del aSo de 1543. Fragf
Hier£mmus Epmopw de los Reyes.

CAPITULO IX.

En que se declaran algnnos lugares oscoros de esta ereccion.

Dos lugares de la Bula de su Santidad que va inserta en el ins-
trumento de la ereccion, es necesario espliquemos, porque podrian
cauaar dificultad d los que no tienen mucha noticia de cosas de
Indias. El primero es doode dice el Pontlfice: que entre las detnas
Provincias que se han descubierto en Ih^ islas de las Indias es una
la del Peru, siendo asi verdad que esta Provincia es parte de tier-
ra firme y no Isla. Para esplicar este lugar conviene saber, que
como las pri moras tierras que nuestros espanoles descubrieron en
este nuevo Mundo eran Islas, llamaron en aquellos principios por
muchos anos con nombre de Islas a todas estas Indias Occidenta-
les, y d sus naturales islenos, y esta es la razon por que la Bula
Apost<51ica dice estar esta tierra en las Islas de las Indias, confor-
me & esta relacion que a su Santidad fu^ hecha para obtener estn
Bula.

El otro lugar dificultoso, y que podria ^er de no m^nos confu-
sion, es donde dice el mismo Sumo Pontifice, en la misma Bula, que
no se habia erigido hasta ent6nces Iglesia Catedral en esta pro-
vincia del Peru, como quiera que cinco anos antes fue erigida la
de la ciudad de Cuzco, de la cual esta de Lima se desmembr6 y
separ6 en esta ereccion; para cuya declaracion se ba de presuponer,
que esta provincia y reino & que damos nombre de Nueva Castilla
y Peru, llamada de los Indies Tahuantisuyu, fu6 dividida al prin-
cipio por el Rey en dos Provincias y Gobernaciones, llamada la
Nueva Castilla, la una, que era la que goberna))a el Marqu6s Don
Francisco Pizarro, y la otra la Nueva Toledo, de cuyo gobierno se
provey6 al adelantado Don Diego de Almagro. Este presupuesto es
de saber: que de estos dos nombres, Peru y Nueva Castilla, ha ha-
bido dos acepciones, particularmente al principio de la poblacion
de esta tierra; la una en que por ellos se entendian el distrito de

POR EL P. BBRNABfi COBO. 189

dmbas goberaaciones, la de Pizarro y la de Almagro, y la segunda
en que se tomabau estos dos nombres, Peru y Nueva Castilla, por
sola la gobernacion de Pizarro; de dondo quedan dcclaradas las pa-
labras de la Bula, las cuales usurpan el nonibre de Fer(i en la se-
gunda acepcion, como tambien vemos haber sucedido en muohas
C^dulas Reales con que pudiera ejemplificar, y no lo hago por evi-
tar prolijidady y en esa significacion es verdad que no se habia
edificado Iglesia Catedral, en el Peril primero que esta de Lima,
no obstante, que ya la habia en la ciudad de Cuzco, cabeza de la
provincia de la Nueva Toledo. Acerca de aquella eldusula que puso
el Obispo, que en las Prebendas de esta ereccion que instituia no
pudiese haber crecimiento, como se acostumbra en otras iglesias,
dondeconforme d la grosedad y aumento de las rentas se suelenacre-
centar las prebendas y dem&s oficios, podiamos inquirir los motives
que para ello tuvo, y aunque, los que para el tal establecimiento
se le debieron ofrecm* al Obispo Don Ger6nimo de Loaysa fueron
muchos, solo traer^ aqui dos, que alcanzard fdcilmente cualquiera
que fuese practice de esta tierra: el uno pudo ser la desconfianza
del crecimiento a que podrian venir estas rentas por las pocas po*
blaciones de espa&oles, circunvecinas de esta ciudad, que habia en
aquel tiempo y poca disposicion en las tierras para labranzas y
crianzas de ganados, asi por los muchos despoblados que tiene, co-
mo por lo poco que eat6nces se aplicaban los espanoles d esto;
los cuales mas atendian d juntar plata con que volverse d Espana^
que d perpetuarse y criar raices en la tierra; 6 por estar tan dis,
tantes las ciudades de Trujillo, Chachapoyas y Gudnuco, y el se-
gundo motivo, que si con el tiempo fuesen en aumento y se po-
blasen bien en sus distritos, podrian hacerse obispados, aunque fue-
sen t^nues, por la mayor comodidad de los feligreses: lo cual vemos
que se ha comenzado d cumplir con las divisiones de Obispados
que se han ido haciendo, y se puede conjeturar ha de venir d
ser lo mismo de otros pueblos andando el tiempo, pobldndose mas
la tierra y oreciendo las rentas decimales con la pujanza que hasta
aqai han tenido.

Mad6se en esta ereccion la advocacion de la Iglesia, porque ha-
bi^ndose fundado con la de la Asuncion de Nuestra Sefiora, por
(levocion del Marques Don Francisco Pizarro, que asi la instituy6
romo queda visto arriba, en esta ereccion se dediciS d San Juan
Evangelista, debajo de cuyo titulo y patrocinio persevera hasta

190 HISTORIA DB LIMA

hoy: debid de ser la causa de esta mudanza el haber tenido inten-
cion el Qobernador Pizarro de consagrar & la Santisima Virgen la
primera Catedral de este Reyno, y juzgando seria la Iglesia de es-
ta ciudad, la primera que fuese ennoblecida con sede Episcopal le
Aid aquella advocacion: pero como en esta dignidad se le prefiriese
la iglesia del CuzcOy & ella se le puso la advocacion sobredicha de
la Asuncion de Nuestra Sefiora, y por esta razon se le dehi6 de
trocar & esta de Lima, en su ereccion el tltulo de Nuestra Se&ora
en el de San Juan Evangelista.

CAPITULO X.
De la ereccion de eata Iglesia en Arsobispal.

Muy poco tiempo dur6 el estar sujefca esta Iglesia y las otras
CatedraleR de este Reyno al Arzobispo de Sevilla por las razones
que el Pontiiice d& en la Bula que despachd para su ereccion en
Af etr6poli que vd inserta en este capitulo, lo cual con los dein&s
despachos de su Santidad y del Rey le lleg6 al Obispo Don Ger< ^ torio, y ei dicho nuestro Nuncio y notario los hallaroo; y atento a que la dicha Bula dice, que si no los pudiese ver por la diatan- cia que hay de esta ciudad del Cuzco y la de S. Francisco de Qui. to, d la de los Reyes, y atento que la dicha enfermedad es causa tan legitima como hi distancia y ausencia, y que pues estabaii presentes donde y comodamente pod Ian ser habidos, para decirles y certificar la dicha Bula &, ellos dirigida, y por el dicho impedi- mento no lo podian hacer, porque no tenian certidad cuando se podrian le van tar ni estar sanos, y con posibilidad de poder ir 4 la Iglesia, y de nuestra parte fu^ pedido lo susodicho por testimonio ante el dicho Notario y testigos que fueron presentes, como parece del dicho auto, la dicha enfermedad ^ impedimento de los dichog senores obispos. Por lo cual Su SeSLoria Reverendisima dijo: que atento el dicho impedimento que los dichos seuores obispos tenian y que no se sabia cuando el impedimento cesaria, queriendo gozar de la gracia y facultad que su Santidad le hace por su Bula Sub annulo piscatoris expedida, que no pudiende los dichos seSores obispos 6 cualquiera de ellos darle el dicho palio puede/elegir dos abadeses con Mitra, y no habiendo los susodichos puede elegir una persona 6 dos eclesidsticas, constituidas en dignidad; y atento que en esta ciudad ni reino no hay abadeses con mitra, ni sin mitra, eligia, y eligi6 4 los Reverendos Padres Don Francisco Jimenes, Dean de esta Iglesia, y al licenciado Don Juan Cota Aroediano, asi mismo en esta dicha iglesia, personas constituidas en dignidad y los mas ancianos de ella, para que le puedan dar el dicho palio, tomar y recibir de ^1 el juramento, que conforme d la dicha Bula y Bulas de su Santidad y de derecho cancJnico se requiere en esta iglesia de su provincia, atento, que ahora se halla en ella, y esta exponiendo cosas y ncgocios tocantes asi al servicio de Dios Nuestro Senor como al de su Magestad, bien y pacificacion de la Republica de estos Reinos todos, y no tiene certisidad cuando po- drd ir a su Iglesia y Didoesis, por las dichas justas causas, y con* viene asi por la obedieneia de su Santidad como por la expedicion de los negocios y entera plenitud de dignidad arzobispaLi recibir y tomar el dicho palio. Por lo cual mand6 d mi el dicho notario notifica^e esta eleccion y Bula de Su Santidad d laa dichas digni dades, para que hagan y les conste, que pueden y deben haoer lo susodicho. — Testigos, el licenciado Andres Cia^ 6u POR KL 1». BERNAltK COBO. 1U3 Mftgestad y el licenciado Carbajal, y el licenciado Esquivel y Juan tie Cdceres contador de sii Magestad y Don Herman Darias, Chan- tre de esta Iglesia Catedral del Cuzco, y otras muchas personas eclesidsticas y seglares, y firm61e de su nombre y paso ante los di- cho8 testigos y ante mi el dicho notario en la iglesia de Nuestra Senora de la Merced , donde & la sazon esta el cabildo de esta dicha ciudad, porque la dicha iglesia mayor estd derribada. De lo cual y6 el dicho notario <*« ^^^l mis- mo derecho de patronazgo, habi^ndolo consultar ^x>s
hermanoB y Dean, de su acuerdo, y consentimienf -^

POR BL P. BBRNABfi COBO. 196

gloria de Dios Todopoderoso, exaltadon de la Santa F^ Cat61ioa y
gloria do toda la Iglesia militante, con autoridad apost61ica y por
el tenor de las presentes separamos y desmembramos para sieinpre
las dichas iglesias de los Beyes, del Ouzco, de San Francisco de Qui-
to, de Castilla del Oro, de la ciudad de Leon de Fopayan, y sus
cmdades y dioc^sis, de la provincia metropolitana de la dicha igle-
sia de Sevilla, 4 quien por derecho Metropolitano estan sujetas, y
k los Prelados de las dichas iglesias asi desmembradas y 4 los ama-
dos hijos cl^ro y pueblo de aquellas ciudades y dioc^sis, del todo
eximimos y libramos del Metropolitano dominio, superioridad, vi-
sitacion y jurisdiccion del dicho Garcia, Cardenal y del Arzobispo
que por tiempo fuere de Sevilla, y queremos que las dichas igle-
sias de los Reyes, delCuzco, de San Francisco de Quito, de Castilla
del Oro, de la ciudad de Leon, y Popayan, y sus Prelados y los
dichos cleros y pueblos no est^n de aqui adelante sujetos en el
derecho Metropolitano al dicho Garcia, Cardenal y Arzobispo de
Sevilla que por tiempo fuere; y del mismo consejo y con la auto-
ridad dicha, erigimos ^ instituimos la dicha iglesia de los Beyes en
Metropolitana, con Arzobispal dignidad, jurisdiccion y superioridad
y con tal delacion de Pdlio y Cruz y las denias insignias Metropo-
litanas. Asi que el dicho Ger6nimo su obispo presida como Arzobis-
po 4 la dicha iglesia de los Reyes, sin hacer de nuevo presentacion
de su persona para la iglesia, y le concedemos y sefialamos para
sieinpre las dichas iglesias Catedrales del Cuzco, de San Francisco
de Quito, de Castilla del Oro, de la ciudad de Leon y de Popayan
y las que en los territories y llmites del Peru y sus dioc^sis se eri-
giesen y sus ciudades y dioc^sis, si le pareciere, c6mo y cuando al
dicho Emperador Cdrlos y 4 sns sucesores en los reinos de Casti-
lla y por los Obispos sufrag4neo8 suyos los Prelados que por tiem-
po fueren, y 4 los amados hijos los Cabildos de las dichas iglesias^
clero y pueblo de las dichas ciudades y dioc6sis, por sus provinoia-
les, clero y pueblo, y queremos que ellos en todo lo que pertenece
al derecho Arzobispal y Metropolitano, 4 la superioridad, jurisdic-
cion y derechos esten sugetos al dicho Gerdnimo, y 4 quien por
tiempo fuere Arzobispo de los Reyes, y como miembros unidos y
obedientes 4 su cabeza le correspondan en todo lo tocante 4 su ju-
risdiccion Arzobispal, dando desde ahora por irrito y de ningun
valor lo que contra de esto por cualquiera y con cualquiera autori-
dad 4 sabiendas y por i^pprfippia, fuere in^unt^^do, no obstante cual-

196 HIBTORU BE LIMA

quier otras cosas en contrario. For tanto & ninguno sea licito de
ninguna manera romper 6 cou temerario atrevimiento contravenir
d esta carta de nuestra separacion, desmembracion, esencioa, libe-
racion, ereccion, institucion, coraision, asigaacion, voluntad y de-
creto, y si alguno presumiere de intentarlo, sepa que incurrird en
la indignacion de Dies Todopoderoso y de sus bienaventurados
Ap6stoles San Pedro y San Pablo. Dado en Boiua, on San Pedro,
en el ano 1545 de la Encarnacion del Senor, d postrero dia del mes
de Enero del ano duodecimo de nuestro Pontificado.M

Tras estas Bulas se siguen otras cuatro insertas en este Auto
de la Ereccion que no pongo aqui por abreviar. La una en que su
Santidad cometia d los Obispos de Cuzco y Quito que diesen el
Pdlio al Arzobispo, otra en que concedia al Arzobispo facultad dc
elegir quien le diese el Pdlio, conforme d lo de arriba, su data d 8
de Julio de 1547; el testimonio de la entrega del Pdlio en Roma?
y otra Bula dirigida al Arzobispo de Lima, en que el Papa le envia
el Pdlio. Despues de estas Bulas y recaudos prosigue el Auto de
la Ereccion de esta manera:

aY despues de lo susodicho Domingo, dia, mes y aiio, sucesiva-
mente acabadas de leer las dichas bulas ante el altar mayor de la
dicha iglesia, delante de los dichos testigos, los dichos Dean D.
Francisco Jimenez, y el Licenciado D. Juan Cota, Arcediano, los
susodichos dijeron; que en cumplimiento de lo que su Santidad
mandaba, y ellos tienen acatado, comenzaban y comenzaron d deeir
la misa, la cual dijo el dicho Dean como mas anciano que es, es-
tando su SeBoria Beverendlsima el dicho senor Arzobispo vesti-
do de Pontifical, como de derecho en semejantes actos se requiere.
y el dicho Pdlio con la autoridad acostumbrada y requerida en una
mesa delante del dicho altar, puesto y cubierto con tafetan Colora-
do, en el cual fu6 enviado de Roma,y despues de la consagracion y
haber consumido el dicho preste, dmbas las dichas dignidades vi-
nieron por el dicho Pdlio, y lo pusieron en medio del dicho altar?
puesto en el dicho tafetan. y despues de acabada la dicha misa es-
tando el Reverendisimo senor Arzob spo hincado de rodillas, sin
mitra ni guantes, ante las dich^is dignidades hizo el dicho juramen-
to que de derecho can6nico se requiere, por el tenor y forma de In
Bula del dicho jurnmento de su Santidad. La cual leytS, de ver-
bo d verbum, su Serioria y jur6 lo en ella contenido, y t
no en un misal, en un evangelic de San Mateo, que c

POR KL P. BERNABfi OOBO. 197

illo iSmpare advenerunt ad Jesum dUcipuU dicentes: quis ptUas maior
est in regno ccelorum et reliquia. De lo cual yo el dicho Notario doy
f6 que el dicho juramento hizo en forma, como por la Bula de su
Santidad se dispone, el tenor de la cual es este que se sigue:i»

Acabado el juramento, prosigue el auto diciendo: (cy despues de
lo susodicho los dichos Dean y Arcediano tomaron del medio del
Altar Mayor, donde estaba el dicho pdlio, y se le ech6 y puso en-
cima de los hombros del dicho Reverendisimo senor Arzobispo,
diciendo las palabras de la bula de su Santidad: <5, de verbo k verbum
como en ella se contiene. Su tenor de la cual es este que se sigue:

FORMA DE DAR £L PXUO.

ffPara honra de Dies Todopoderoso y de la bienaventurada vir-
gen Maria y de sus bienaventurados apdstoles San Pedro y San
Pablo, y de nuestro sefior Paulo tercero Papa y de la Santa Iglesia
Romana y tambien de la Iglesia de los Reyes asi encomendada, te
entregamos el p&lio tomado del euerpo del bienaventurado San
Pedro, esto es la plenitud del oficio pontifical, para que uses de ^1
dentro de la iglesia en ciertos dias, quo se dar&n en los privilegios
concedidos d la dicha Iglesia por la Sede Apost<5lica.»

Y despues de leida la dicha Bula tom6 el Pontifical y dijo cier-
Us oraciones que en el estdn las dichas ceremonias acostumbradas,
a decir como por 61 parece; y despues de esto su seBoria Reveren-
rque
hasta ahora no se han hallado rastros algun aqui

POR EL P. BERNABK COBO. 199

predicado que su Santa Iglesia 8e fundase y que su ley divina e
inmaculada, poderosa para coDvertir las almas se predicase y en-
senase; desde el ano de la reparacion del roundo de mil quinientos
treinta y uno, imperando el cristianisimo 6 invictisimo D. Cdrlos
Bmperador de Alemania y Rey de las Espanas, y siendo capitan
insigne de esta gloriosa empresa el senor D. Francisco Pizarro, al
cual, en recomendacion de sus aventajados servicios por el sefia-
lado servicio que en esto hizo &, la Magestad Divina y & la ces&rea
del Emperador y Rey de Espana, el mismo Emperador acrecent6
sas honras, ddndole la gobernacion de esta tierra y titulo de Mar-
qu^s^ y en la sede eclesiistica fu6 electo por primer Pastor y Obis-
po de todo este Reino el senor D. Fray Vicente de Valverde de la
Orden de Predicadores, de noble y claro linage, natural de la ciu-
dad de Trujillo en Espana. Pero despues de algunos afios, atento
d que las provincias eran muchas y que los pueblos estaban tan
distantes unos de otros, que de los t^rminos del uno hasta los
del otro, mas distantes y apartados que hasta aquellos tiempos
se habian descubierto y poblado, conviene d saber, desde la villa
de la Plata hasta el pueblo Uamado Paste habian 650 leguas, fuera
de otras muchas provincias y pueblos que hay d los lados de esta
longitud, y que por ser esta distancia grandlsima y muy poblada
de indios, cuya conservacion y conversion principalmente se bus-
caba, no bastaba ni era suficiente un solo Pastor para tener cuen-
ta y cuidado con tan copiosa y esparcida grey, nuestro J[Santisimo
Padre Paulo III, por la informacion y suplica que el dicho senor
Marqu^ y Gobernador D. Francisco Pizarro d su Santidad hizo,
con voluntad y espreso consentimiento del dicho senor Obispo,
aun viviendo ^1 y d instancia y peticion de la cesdrea Magestad,
dividi6 el Obispado en tres Di6cesis y Obispados, en el de Cuzco,
en el de la ciudad de los Reyes y en el de San Francisco de Qui-
to, de la cual ciudad de los Reyes fu^ primer Obispo el senor D.
Fray Oer6nimo de Loayza, de la Orden de Predicadores, natural
de la ciudad de Trujillo de la Didcesis de Placencia en los reinos
<5 su Iglesia Gate-
dral por el mes de Octubre, a veinticinco; y en un donative que
viviendo ^1 pidi6 el Rey d esta Repiiblica, sirvid d su Magestad
con ochenta mil pesos.

Quinto Arzobispo de esta ciudad: el doctor D. Hernando Arias

Ugarte, natural de Santa F^ del Nuevo Beino de Granada, el cual

siendo Gidor de esta real Audiencia de Lima, se orden6 por devo-

cion suya de sacerdote, y poco despues fu6 consagrado Obispo de

la ciudad de Quito, de donde fu^ promovido al Arzobispado de Santa

F6, patria suya; de alii pas6 d la iglesia arzobispal de Charcas y

ultimamente d estade Lima, en la cual entr6d quince de Febrero

de este presente aHo de mil seiscientos treinta, y vive cuando es-

to se escribe.

De los t^rminos que tuvo en su ereccion esta Iglesia, se sacaroa

para dar d la Catedral de Trujillo en su fundacion estos ochocor-

rcgimientos: el de la ciudad de Trujillo, los de Chachapoyas, Ca-

saniarca, Cnjnmarquilla, Luia, Paellas (?), Chiclayo, Zaiia, y p>irte

del corrogimienlo de Santa que estd a la bnnda del norle dol rio de

aqncUa villa, los cualess desmenibraron de este Arzobispado el aiio

dp mil seiscientos catorce. '^\{ine ahora de largo esta Di6cesis cien-

POR BL P. BGRNAB& COBO. 205

to coarenta legaas, Norte Sur por la costa de la mar, y ochenta de
ancho Este O.ste. Comprende estas catorce provinciaB: la de la
comarca de Lima, con nombre del corregimiento del Cercado; la
de OaBete, lea, Cbancai, Santa, Jiiuja, Yauyos, Guarochiri, Canta,
Chincha, Casha, Guamalies. Conchuco, Guailas y Caxatambo; y
en ellas: quince corregimientos, treinta y siete pueblos de espaSo-
les, Lima y Guanuoo con titulo de ciudndes; lea, Ca&ete, Chan-
cay, Guaura y Santa son villns, y los demas Lugares; entodos se
cuentan doce mil vecinos espanoles, y en las provincias referidas
cuatrocientos sesenta y un pueblo de indios, en que hay ciento
cinco encomiendas 6 re parti mientos, treinta y ocho mil indios tri-
butaries; de todas edades y sexos doscientos mil; ciento ochenta
y cinco curates de espanoles 6 indios, los ciento catorce sirven cl6-
rigos, y los setenta y uno religiosos de las 6rdenes, treinta y cinco
los de Santo Domingo y diez y siete los de San Francisco, diez
y ocho de la Merced y uno de la GompaBia de Jesus. Confina
este Arzobispado por la parte del Norte con la Di6cesis de Tru-
jillo, por la del Sur con la de Arequipa, al Fouiente la costa del
mar, al Sur y al Oriente muchas naciones y provincias de indios
gentiles que est£n por conquistar.

Sobre los cinco obispados de Ouzco, Quito, Popayan, Panamdy
Nicaragua, que fueron seBalados por sufragdneos d esta iglesia
cuando se erigi6 en Metropolitana se le acrecentaron despues
otros r^inco, conviene d saber: el de los Charcas, Paraguay, Tucu-
man, Santiago y el de la Imperial, con-que vino d tener diez. El
aSo de roil quinientos noventa y seis se le quit6 el de Popayan
y se adjudic6 d la Iglesia Arzobispal de Santa F^, y ^sta de Lima
qued6 con las otras nueve, hasta el aBo de mil seiscientos nueve
que fu4 instituida en Metropolitana la Catedral de los Charcas,
con lo cual fueron eximidas de la jurisdiccion de ^stas las iglesias
(le Tucuman y Paraguay. Mas por ellas, dentro de cinco anos, se
le bizo recompensa de otras tres Catedrales que de nuevo se eri-
gieron y pusieron debajo de su obediencia en el derecho de Me-
tropolitana, que fueron: U Iglesia Obispal do la ciudad de Trujillo,
lade Arequipa y ia de Guam.inga, eon que se ha venido dquedar
coQ el mismo uumero de nueve obispos sufragdneos, como dntes
tenia.

CAPITULO XIII.

Dal ntxnero do prebendados y ministros que hoy tiene y stui rental.

Al tierapo que esta Iglesia se instituyd en Cateilral, corao vi-
mos en su ereccion, se suspendieron muchas prebendiis y oficios
de los establocidos por la uiisma ereccion, hast a tan to que las ren-
tas eclesidsticas fuesen creciendo, las cuales plazas y bcneficios
por el discurso del tiempo se fueron nombrando, al paso que las
rentas iban en aumento, por el 6rden que en la ereecion qae(](>
dispuesto, hasta que iinalmente se vino d cumplir y Ucnar su nu*
mere por los afios de mil seiscientos veinte. Por nianera que los
prebendados y ministros que tiene al presente son los siguientes:

El Prelado con los de su Audiencia arzobispal, que son mucbos;
cinco dignidades, diez can^nigos, seis racioncros, seis medics ra-
cioneros, seis capellanes del Coro, un pcrtigucro, un cMrigo celudor
de la iglesia, un porrero, un mayordomo, un contador, dos secreta-
rios del Cabildo, cuatro curas, y de orilinario tienen otro sacenio-
te ayudante, un sacristan mayor con cinco 6 seis ayudantes, de
los cuales son sacerdotes los dos 6 trcs; un organista, un maestro
de capilla; el numero de cantores no cs determinado, coumnniente
hay de doce para arriba, demas de los cuales hay seis muehachos
ti[des con nombre de seizes. Los acolitos que nianda la ereecion
no so han instituido, d causa de haborse fiindado dcspues acd ol
Colegio seminario cuyos colegiales haccn cstc oftcio.

Mucho cuidado di6 al principio la cortedad do las renbis ecle-
sidsticas para el sustento de los prclados y ministros, asi de^tn
como de las demas iglesias de cstc Reino; porquo como solo pro-
cedian de los diezmos con que Ics acudcn los fieles, y 6stos erau
en aquellos tiempos muy t6nues, respecto de no diczmar losindios
y no haber los espaSolcs comenzado d darsc d la lah'^""'^" ^ '^rian-
za, por andar embarazados en la guerra, era muy g %

POR SL P. BERNABE GOBO. 207

que padecian las iglosias. Fcro despues qae esta nueva Bepublica

co:neDz6 &. gozar de paz y sosiego, y los espanoles se fueron incli-

nando & aprovechar las ticrras fertiles con cementcras de pan, plan-

tlo de vi&as y olivares, fundaciones de ingenios do aziicar y de

hatos, y estancias de los ganados traidos de Espana^se comenz6

a esperimentar el grandc aumento en que iban estas rentas deci-

males, el cual ha ido siendo de cada dia mayor, como se puede

echar de ver en que, al tiempo qut^ se dividi6 de esta iglesia la Di6-

cesis de Trajill j, que fu(S el ano de mil seiscientos calorce, valia la

renta del Arzobispo, procedida de sus diezmos y cuarta funeral,

sesenta mil pesos, y desde la division acd ha crecido tanto, que le

vale hoy lo mismo, con haber sacado tan gran parte el Prelado de

Tmjillo, que tiene hoy quince mil pesos de renta.

La primera que tuvo el primer Obispo de esta ciudad fu6 de
esta manera: el mismo aBo que fu6 electo, despach6 su Magestad
una provision Real dirigida al Gobernador y oficiales reales de
esta provincia, en que les mandaba se informasen lo que valia ca-
da aKo la cuarta parte de los diezmos de esta Di6cesis, la cual,
conforme 4 la ereccion habia de llevar el Prelado, y que si no He-
gare d valer de quinientos mil maravedis, para lo que faltase d
eumplimiento de esta cantidad. se le senalaseun repartimiento de
indios de los que estaban en cabeza de su Magestad 6 de los que
vacasen; para que de los tributes de ^1 se le cumpliesen los qui-
nientos mil maravedis, y si la cuarta parte de los diezmos de todo
el obispado, junto con el tal repartimiento no alcanzase d aquel
valor, lo que faltase diese de la caja real; porque si la cuarta par-
te de los diezmos Uegase d los tales maravedis, no se le encomen-
dase repartimiento de indios. Eran los diezmos tan cortos por
aquel tiempo que por no alcanzar su cuarta al valor de los tales
maravedis, le fu6 encomendado al Obispo el repartimiento de los
Yauyos, y poco despues envi6 el mismo Obispo d suplicar al Rey
que pues en conformidad de li^s nuevas leyes que habia hccho pa-
ra las Indias (las cuales prohibian encomcndarse indios d personas
eciesidsticas) , ^1 no los podia tener, asi por esta razon como por-
que los quinientos mil maravedis que se le mandaba dar era bin
corto estipendio,que no se podia sustenlar conforme d su dignidad,
le mandase dar de la real hacienda sobre lo que valiese la cuarta
ptrte de los diezmos, d cumplimiento de ochocientos mil marave-
dis. Lo cual le concedi6 su Magestad por una leal c^dala, fecha

208 HISTORIA DE LIMA

en Yalkdolid A siete de Setiembre de mil quinientos cuarenta r

tres.

Mas como por ocasion de las aUeraciones y gucrras civiles que

eD aquel tiempo se siguieron en este Beino, fu^ suspendida la eje-
cucion de las nuevas ordenanzas, que quitaban los repartimientos
de Indies & los Eclesidsticos, goz6 el Obispo del suyo de los Ifao-
yos, hasla el ano de 1552 en que le fu^ quitado por c^dula partica-
lar de su Magestad que para ello vino, atento d que ya larenta de
la cuarta parte decimal liegaba ya ai valor de las ochocientos mil
maravedis. Comenzdronse d arrendar los diezmos de esta Di^Soesis
por sus vicarios^ y desde ent6nces que fu6 el ano de 1543, siempre
se ha guardado el mismo 6rden con que se comenz<5 su arrenda*
miento. Remdtanse d primero de Mayo, desde el cual dia comien-
za d correr el ano hastael fin de Abril; y hdcense en dos pagas, la ana
d fin de Octubre y la otra d fin de Abril. Los diezmos dan al ma-
yordomo de la iglesia lo que pertenece al Prelado y Cabildo, y d
los oficiales reales los dos novenos que pertenecen d su Magestad.
Desde el ano de 1560 hasta el 70 so arrendaron los diezmos de
todo el Arzobispado en 20,000 pesos ensnyados cada ano, sin qae
bajasen de 16,000, y por los anos de 159 L, habian crecido ya tan-
to, que se arrendaban en 66,000 pesos ensayados, desde el cual
tiempo hasta ahora ban crecido tanto, que con haberse dividido el
Arzobispado de el Obispado do Trujillo se arriendan hoy los diez-
mos de este Arzobispado de 166,000 pesos para arriba, y lo que de
su cuarta decimal cabe d los del cabildo y demds oficiales de la
Iglesia, con lo que les valen las memorias y otros emolumentos
que tienen, estando entero el nfimero de las prebendas y plazas de
la ereccion, Uega la renta de cada can6nigo d tres mil pesos, y de
ahi para arriba al respecto de las dignidades y demds ministros.
Cada uno de los cuatro curas tiene dos mil y quinientos pesos, el
salario de los cantores es desigual, el que m^nos Ueva son cuatro-
cientos pesos cada un ano.

D^bese aqul advertir, que como por la gran difcrencia que hiiy
de aqui d fispafia, de donde vienen presentados los beneficios y
prebendas de esta iglesia, las vacantes sean muy largas, snelen de
ordinario concurrir vacantes tres 6 cuatro 6 mas prebendas, cuyos
salaries se dislribuyen en los que h}iy prcsentis por donde les vie-
ne siempre d caber mucho mas de lo que les cupiera sine gozaran
de lal distribucion.

POR KLP. BE RNABK COBO. 209

Para (listribuir estas rentas decimales entre los interesados se
solian hacer ires repartimientos }* c6mputos, cuando no estaba'
ciimpiida ]a ereccion, y ahora no se hacen mas de dos: el primero
lie la cantidad que cabe u oada uno de los presentes; el segundo,
lie como les viene a caber cuando no hay ninguna prebenda vaca;
y el tercero de la parte que pertenece d cada uno, cumplido el n6-
niero de ]a ereccion; y para que esto mejor se entiende, pondr^
aqui una c6pia de la distribueion que se hizo el ano de 1592, ouan-
ilo el numero de los prebendados y ministros era mucho menor
que ahora. Vali6 el arrendamiento de la gruesa delos diezmos del
sobre dicho ano 66,000 pesos ensayados, y el repartimiento y dis-
tribueion que de ellos se hizo es como sigue, por las palabras que
estdn en el dicho libro de la Iglesia, que me hizo dar para sacar
muchas de estas cosas el tercero Prelado Don Bartolom^ Lobo
Guerrero:

Primer repartimiento. — Habiendo seis Prebendados como de
presente hay, en este ano de noventa y dos, que son tres dignida-
des y tres can6nigos, conviene d saber:

Arcediano, Ghantre y Tesorero. Can6nigo Leon, Candnigo
Molina, Gan6nigo Juan Diaz, les cabe y les pertenece d lo si-
gaiente:

A cada una de las tres dignidades les caben 4,382 pesos y 5 to-
mines y 5 granos ensayados, que en corriente son 6,311 pesos, d
44 por ciento el ensayado.

A cada uno de los tres candnigos, les caben 3,375 pesos y 2 to-
mines, y 3 granos de plata ensayados, que en corriente son 4,854
pesos y cinco reales.

Sbgundo repartimiento. — Habiendo quince Prebendados, como
se tiene relacion que estdn ya proveidos hasta este niimero,
d saber: cinco dignidades, siete can6nig08 y tres racioneros, les
cabe lo siguiente:

Al Dean, 2,376 pesos y 7 tomines de plata ensayada, que cor-
riente son 3,422 pesos y 7 reales, valiendo el ensayado d 42 por
ciento.

A las cuatro dignidades les toca & cada una 1,960 pesos y 6 to-
mines ensayados.

A cada uno de los can6nigos 1,534 pesos, 5 tomines y 2
granos.

A cada uno de los tres Bacioneros 767 pesos, 2 tom?

IT

210 lUSTORIA DE LIMA

. TfiBOBR REPARTiMiENTC). — Lo que cabe a los Prebendados, cuin-
plida toda la ereccion es lo siguiente:

Al Dean 1,260 pesos y uii tomin, echo granos de plata en-
say ada.

A cada uno de las demas (lignidades 1,092 pesots 1 tomin y < < granos. A cada uno de los diez canonigos 840 pesos. A cada uno de los seis Racioneros 420 pesos. A cada uno de los medio Racioneros 210 pesos. A cada uno de los seis capellanes, 210 pesos: &a. CAPITULO XIV. Del adorno y riqueza del eolto diyino. Estando como estd csta Iglesia tan en sus principios y habicndo comeDz<5 k cien mil pesos. Comenzando por el altar mayor, en ^1 celebran solamente el Pre- lado y prebendados, y en su adorno se emplea toda la riqueza de la sacristia, porque para los altares particulares de las capillas hay en las mas de ellas sus s*icristias aparte, bien proveidas de orna- mentos. Debajo de este altir estd una b6veda muy capaz, con dos puertas k los lados, que es entierro de los Arzobispos y Prebenda- dos; en ella estdn sepultados el segundo y cuarto Prelado y mu- chos del Cabildo eclesi&sticOy de los cuales los mas acostumbran dejar por su muerte dotadas memorias, que son misas cantadas que dicen los prebendados en el Altar mayor, y son ya tantas las que asi se ban instituido, que en todo el mes de Noviembre, cuando se hace ia conmemoracion de los difuntos, no hay ningun dia en ^ 212 IIISTORIA DE LIMA HO haya su memoria y inisa, y algunos dias a dos, sin las que se dicen por el discurso del ano. La doticion de cada una de estas misas y memorias es comunmente dc cincuenta pesos: a los Lidos de este altar, el tercer Arzobispo dejo dotadas, dos cada una de cineuenta pesos. A los lados de este altar estdn dos atriles 6 pulpi- tos dorados, donde se can tan las E pis tolas y Evangelios. tan cu- riosos que costaron d cuatroeientos pesos cada uno. Entre las muchas piezas y va^os de plata que tiene esta Iglesia, son dignas de memoria una custodia que tiene toda de oro, y un cdliz con su patena de lo mismo. La custodia que se sacaen.la procesion del Corpus Christ! es tan grande y de plata, que pasa su valor de diez mil pesos; cuatro blandones grandea de plata, los dos un pooo mayores y de mejor labor que los otros, estos dos mayo, res se hicieron el aiio de 1623 y costaron siete mil pesos. El adorno del Goro se va haciendo ahora: las sillas y rejas se labran de cedro; demas del <5rgano que tenia dntes, que es muy grande y bueno, se hizo otro mejor el ano pasado de 1621 que cost6 siete mil pesos, con que son dos los que al presente hay, h cada lado el suyo. Mas, tiene un reloj curioso y peque&o, que dd sus horas y cuartos para avisar 4 los predicadores. La riqueza de la sacristia en ornamentos costosos, de telas y brocades y bajilla de plata, es con forme d la magestad de la Igle- sia; los cajone's en que se guardan las vestiduras sagradas son de cedro, labrados con gran primor y costa; tienen por remate y coro- nacion un apostolado de lo mismo, de talla entera y estatura per- fecta: hicieron de costo estos cajones diez mil pesos. El monumento que se pone en la Semana Santa es muy grande y suntuoso. El segundo altar en dignidad es el dc los curas; en 61 tienen su Sagrario, y celebran sus misas con mucha solemnidad; estd en la primera capilla de las del lado del Evangelic y adornado con el rotable que en la Catedral vieja tenia el altar mayor, el cual es muy grande y autorizado, por habersc renovado y mejorado mucho para ser colocado donde estd. De diez y nueve capillas que esta iglesia tiene d los lados y A las espaldas del altar mayor, se han comenzado d dar algunas, que han comprado cofradias y personas, particularmente para entierro de sus familias. La que por su adorno y riquezas tiene el primer lugar, entre todas, es la de San Bartolom^, la cual cae d las espal- das del altar mayor, correspondiente d la capilla de los Reyes de POK EL P. bernab£ cobo. 213 la Catedral de Sevilla. Dot61a el tercer prelado de esta Iglesia D. Bartolom^ Lobo Guerrero, que en ella estd enterrado, y fund6 cuatro capellanias que sirven otros tantos sacerdotes, la una de quinientos pesos de renta y las otras de k trescientos cincuenta cada una. GastxS en adornarla mas de cincuenta mil pesos, porque la dej6 muy enriquecida de las im&genes euriosas^ lien- zos y tapicerias que tenia, con que estd muy autorizada, y le dej6 bastante renta para su sacristia. Tiene un rotable muy bueno y eurtoso, en medio del cual se v^ una Idmina de plata de Nuestra Senora de la Asuncion, de medio relieve, guarnecida de ^bano y con un cristal por viril, del mismo tamafio de la Idmina, que no se ha visto en este Reino pieza tan grande de cristal; y porque la cstimacion y riqueza de esta l&mina es muy extraordinaria, dir^ el camino por donde vino a esta capilla. Di61a el Papa Clemente YIII al Duque de Tauritania D. Francisco de Castro, que hoy es conde < del purgatorio en cada un aiio pasan de diez mil, y es la limosma de cada misa rezada, echo reales y toda esta cantidad de dinero se coge de limosna. La capilla de la Ooncepcion de Nuestra Senora cae al lado del Evang61io; en ella estd fundada la cofradia de esta devocion con una muy rlca capellania; tiene de renta en cada un ano mas de dos mil pesos, un administrador y un sacristan, dmbos con salario; su sacristia de por si con muy ricos ornamentos y una colgadura de mucho valor, dicese en elln, todos los SdbndoF, la misa cantada de Nuestra SeBora por los prebendados, con gran solemnidad de musi- ca y tanta cera, que d cuantos asisten & oirla se le dan veins encen- didas. La capilla del Marques D. Francisco Fizarro, fundador de esta ciudad tiene de renta ochocientos pesos, que goza libre el cl^rigo que la sirve, y ademas de esto tiene su renta aparte para el patron, fdbrica y ornamentos; estd en poder de los descendientes de Fran- cisco de Ampuero, que son parientcs de los Pizarros; serviase en el altar mayor, perc ahora por conciertos de los del Gabildo de la iglesia y su capellan, se sirve en esta capilla de la Concepcion de Nuestra SeSora, mas vistese el capellan los ornamentos de los Prebendados. La capilla de Santa Polonia, estd ea el mismo lado del Evan- gelic, y es en ndmero la octava de aquel lado; comprdla- para su entierro el capitan Hernando de Santa Cruz, natural de esti ciu- dad de Lima, y obligose d gtistar en aderezarla veinte mil pesos y ha excedido con mucho dinero d esta cantidad: tiene un muy rico y suntuoso rotable de imdgenes de pincei y de talla de gran primor, muchos ornamentos y una curiosa reja de cedro, f^'^'^^^*^'^ el a8o de 1625. POR £L P. BBRNABfi COBO. 215 La capilla de la cofradia de San Jos^ es tambien ilustre; cae al lado del Evang^lio, y es la segunda despues del Sagrario de los Curas; tiene dos capellanias y cincuenta pesos de renta cada afio, asignados para celebrar el dia de su fiesta; sa curioso y rico reta- blo, es de particular hechura y en ^I un relicario curioso de cristal y oro con una gran reliquia Lignen Crucis,el cual todos los Vi^rnes del ano. y los dias que en est^i Catedral hay Jubilee se pone des- cubierto en el altar, muy acompa&ado de luces de cera, para euyo gas to tiene renta particular esta cofradia. La capilla de Sant^i Ana es de las mas antiguas en dotacion; tie- ne dos capellanias y es enticrro de los descendientes de Nicol&s de Rivera, el viejo, pobladorde estaciudad. Otras algunas capillas estan f undadas y dotadas capellanias en ellas, coroo son lade la cofradia de San Crispin, la capilla de los Espinares, que tiene una capellania de quinientos pesos, la del ca- n6nigo Menacho, la del Arced iano D. Juan Velasquez, la capella- nia de Francisco de Talavera poblador de esta ciudad, que tiene seiscientos pesos de renta y se sirven en capilla propia; la capella- nia de Garcia Barba, hijo de Rui Barba, tambien poblador, es de quinientos pesos; la de Cristobal de Burgos, asi mismo de los pri- meros pobladores de esta ciudad^ mil quinientos pesos. Dej6 el caniSnigo don Juan de Balboa fundada una capellania de trescien- tos pesos, que se sirve acudiendo al core. Una de las mas insignes memorias de esta Catedral es la capi- lla que dej6 puesta el Arcediano Hernando Alvarez, en la renta de Unas casas que por haberse ahora edificado valen cada ano dos mil pesos. El sacerdote que las sirve es con obligacion y cargo de estas tres cosas: la primera de predicar a los indios en su lengua, en el cementerio de esta iglesia mayor, todos los Domingos por la mana- na; la segunda decir misa todas las fiestas en un altar que estd en una tribuna 6 balcon que sale d la plaza, & una infinidad de genie que por la maSana acude al Tiaoguez 6 mercado & vender y com- prar cosas de comer desde donde oye aquella misa; la cual si no se les digera se queddran muchos sin oirla; la tercera de ensefiar la lengua de los indios en esta iglesia d los cl^rigos que quisieran aprenderla. Sirve esta capellania muchos aBos hd el Dr. Huerta, catedrdtico de la lengua en la Universidad, el cual con leerla alii cumple con esta su tercera obligacion. CAPITULO XV. De la parroqnia de San Sebastiaii. La primera Iglesia Parroquial que hubo ea esta ciudad despues de la Catedral es la de Saa Sebastian, cuya fundacion se hizo por las razones que en el auto de ella se contienen que es el que se si- gue: a En la ciudad de los Reyes de estos reynos del Peru, viernes, tres dias del mes de Agosto de mil quinientos y cincuenta y coa- tro anos, estando en las casas arzobispales cl muy ilustre y reve- rendisimo senor Don Ger6nimo de Loayza, primer Arzobispo de esta dicha ciudad, del eonsejo de su Magestad, etc., y los muy re- verendos y muy magnificos Senores, Dean y cabildo de la SantA Iglesia Metropolitana de esta dicha ciudad, conviene & saber: el Licenciado Don 6artolom6 Martinez, Arced iano, y el Licenciado Don Juan de Verbiage, Maestre-escuela, y el bachiller Don Alonso Gomez, tesorero; y Agustin Arias y Juan Lozano, y Pedro Mejias Can6nig0Sj y Prenbendados de la dicha iglesia, juntos todos en su cabildo como lo han de use y costumbre, trataron que esta ciudad de cada dia se acrecienta, d cuya causa es grande inconveniente ocurrir todos los vecinos y moradores & la dicha iglesia por la ad- ministracion de los Sacramentos, por estar muy 16jo& muchos de los susodichos de la dicha iglesia, de que se sigue y puede seguir morirse algunos sin la administracion de los Sacramentos, espe- cialmente de la Eucaristia, y se siguen, y pueden seguir otros da- nos en los fieles cristianos, naturales y feligreses, y es necesario para escusar esto poner que haya otra parroquia, adonde con mas facilidad se puedan administrar los dichos Sacramentos 4 las per- sonas que estdn Idjos de la dicha iglesi<» curas, y d cada uno le vale la renta de su beneficio mas de mil v quinientos pesos al afSo. CAPITULO XVI. De la parroquia de Santa Ana. El mismo primer Arzobispo dividi6 segunda vez ]a parroquia de la Iglesia Mayor, separando de su distrito el que asignaba & la parroquia que de nuevo fundaba con titulo de Santa Ana, asi por lo mucho que por aquella parte del Oriente habia crecidola ciudad. eomo por dar mas autoridad al hospital de los Indies, que el mis- mo Arzobispo habia fundado, cuya Iglesia instituy6 en parroquial, lo cual pas6 eomo en el auto siguiente se contiene: que es de este tenor: ocDon Geronimo de Loayza, por la grncia de Dies y de la Santa Sede Apost61ica primer Arzobispo de esta ciudad de los Beyes, del coasejo de su Magestad, etc. Por cuanto esta ciudad de los Reyes de cada dia se vd poblando y ampliando mas, y los fieles cristianos no pueden ir todos d la iglesia mayor d oir los divines oficios y demds buenos y santos efectos que en su parroquia suelen recibir, y porque hdcia la parte del hospital de los naturales 4 iglesia de Santa Ana, que estd conjunta dicho hospital, hay mucha gente, y la dicha iglesia de Santa Ana estd siete cuadras y mas de di- cha iglesia mayor, y aun adelante del dicho hospital 6 iglesia de Santa Ana y a los lados de ella hay muchas casas y poblacion de espa&oles, que estan mas 16jos que las dichas siete cuadras de la dicha iglesia mayor; y porque los fieles cristianos que est^n en las diehas casas y distancia, no podrdn ir d la dicha iglesia mayor d recibir los Santos Sacramentos, ui los ctiras de ellas ir d ddrse- l06| especialmente el Santisimo Sacramento de la Eucaristia y Ex- tramauncion, y llevar los cuerpos de los difuntos a la dicha iglesia, ni tener la cuenta que eomo curas son obligados d tener de sus fe- ligreses y parroquianos; deseando proveer de reme'dio conveniente en lo susodicho, con que dntes de ahora de dos aHos y mas tiempo i- ' ' -tjfd por nos criada y declarada por parroquia la di- 220 HISTORIA Dfi LIMA cha iglesia de Santa Ana, y puesto por cura de ella el padre Juan de Vargas, que al presente lo es, por no tener declarado el distri- to y termino que la dicha iglesia y parroquia ha de tener y feli- greses, para que ellos conozcan su cura, y 61 conozca las ovejas y fieles cristianos que estdn d su cargo; usando de la autoridad del derecho y del Santo Concilio del Trento en la sesion 21, capitulo cuartu, ratificando como ratificamos la eleccion y nombramfento de parroquia do la iglesia dicha de Santa Ana, y si necesaxio e^ de nuevo criahdo e instituyendo la parroquia, le (tamos y senala- mos por distrito y termino, hasta que por Nos otra cosa se ordene y provea, desde la dicha iglesia hasta la casa y esquina que al pre- sente es de Lorenzo de EstupiBan vecino de esta dicha ciudad, la cual en otro tiempo fu6 carniceria, y de la dicha esquina las cua- dras y casas que van hasta la huerta y casa de Miguel Martxw, y asi mismo desde la esquina frontera de la casa de Estupinan, que es huerta y casa de Ger<5nimo de Silva, las casas y cuadras que van hasta el rio, escepto las dos casiis que llaman de las niestizas ff caridady porque d estas es nuestra voluntad que la iglesia ma- yor les administre los Santos Sacramentos, y lo demds necesario para la salud de sus almas, con todo lo demds que estd poblado »si d los lados de la dicha iglesia de Santa Ana como d sus espaldas. como corre, y vd camino hasta la casa del licenciado Guarrido y CJimino de Surco, como dice la Chacara de Diego Maldonado, ha- cia la iglesia de la dicha Santa Ana, con todos los vecinos es- tantes y habitantes que viven en lo asi arriba declarado, de la ciu- dad, como en el campo, escepto las chacras y casas de los que son parroquianos de la iglesia mayor como de otra iglesia; lo cual todo y por la <5rden que dicho es, mandamos que asi se guanle y cuni- pla, hasta que como dicho es por Nos otra casa se provea y ordene; siendo testigos el padre Cristoval de Leon, Luis Rodriguez y Gas- par de Carabajal, estantes en esta dicha niudad, fecha en la ciudatl de los Reyes d 18 dias del mes de Febrero de 1570. Y es nuestra voluntad y mandamos que la dicha iglesia de San- ta Ana sea comun para los sacerdotes y hcrmanosque sirviereneff el dicho hospital, y para que los negros y gente de servicio del di- cho hospital, para que los dichos sacerdotes, curas y capellanes di- gan en ella Misa, y administren d los indios, asi de casa como a los de fuera, los Santos Sacramentos do bautismo, penitencia v matrimonio, y d los enfermos y gente de servicio, asi POK KL P. BERN APE COBO. 221 oomo negros del dicbo hospital, e indios enfermos y sanos, y pue- ilan enterrar y <5 en 8U principio, con algunas capillas y algun adorno mas con que des- pues acd se ha aumentado, especialmente con una portada y cam- panario que se hizo pocos ailos hd; es de una sola nave, con la ca- pilla mayor de b<5veda, la cual es el dia de hoy la mas antigua IxS- veda que hay en esta ciudad. I£a crecido tanto el distrito de esta parroquia, que si prosigue, su aumento al paso que yo he experi- mentado en 30 anos, ha de ser necesario dividirlo. Por esto tiene dos curas, y le vale d cada uno su curato dos mil pesos al afio. CAPITULO XVII. De las dexnas parroquias. Algun tiempo estuvo estfi ciudad dividida en tres parroquias. mas no pasaron catorce ailos, desde la ultima division, que no obli- gase su gran erecimiento a fundar otra parroquia, dividiendo en dos la de San Sebastian, como se dividi6 por el segundo Arzobis- po 4 causa de haberse estendido mucho la ciudad por aquella par- te del poniente, camino del puerto. DediciSse esta nueva iglesia 4 San Marcelo, 4 quien esta ciudad tiene por abogado de las labran- zas, con fiesta votada, que cada aBo le hace en su propio dia, el caal se guarda dentro de la ciudad no mas, y cuando los tiempos ame- nazan esterilidad^ para aplacar 4 Dios y alcanzar de el abundante a8o, Uevan 4 este glorioso Santo en procesion solemne desde su iglesia 4 la Oatedral, 4 donde se le hace novenario,y vuelve con la misma solemnidad 4 su casa. El edificio de esta iglesia se hizo al principio muy pobre, y du- r<$, nunca ha sido contaminadade niaguna secta errada y perversa, ni ha pues- to en su servirel yugo del dominio temporal ni por solo un dia, quien no haya teni Jo rendida ia suya al de la obediencia de la Sta. Iglesia catdlica romana y verdaderamente considerando el tiempo y sazon en que Uegaron ac4 lo§ primeros ministros de este Santo Tribunal, se echara mejor de ver la importancia y necesidad de su presen- cia y oficio, y la particular merced, y favor que con ^1 hizo Dies d esta tierra. Porque fu6 en conjuntura que el astuto enemigo del linage humane, Satands, tomando por instrumento de su maldad d algunoB ministros suyes, hombres que con la piel esterior parocian ovejas y en la reputaeien del pueblo eran tenidos por grandes le- trades y de aventajadn virtud, comenzaba d sembrar en el cam- po de €stsL nueva repiiblica una diabiSlica semilla de perniciosos er- rores, la cual por el cuidado y providencia de este Santo Tribunal fu4 ahogada y estinguida, tan en sus principios, que no tuvo lugar de bretar y cundir para inficionar d otros* que d sus inventores. Escribi6 su Magestad al Arzobispo de Lima acerca de su insti- tucion,y de c<5mo se habia de haber con los Ministros de ^1, la c^ula que so sigue: 226 HISTORIA DK LIMA El Bey: Muy reverendo en Crisio Padre Arzobispo de la ciudail de los Beyes, del nuestro consejo: sabed que el muy reverendo en Oristo Padre Cardenal de Siguenza, Presidente del nuestro Con- sejo 6 inquisidor apost6lico jj;enerai en nuestros reinos y seiiorios: entendiendo ser asi convenlente al servicio de Dios uuestro Se- iiory enzalsamiento de nuestra santa fe cat6Iica, ha proveido por inquisidores apost(51icos contra la her6tica pravedad en esas pro- vincias del Peru d los venernbles Doctor Andres de Bustamante y Licenciado Serban de Zerezuela, considerando lo muchoque importa al servicio de Nuestro SeSor que en esas partes donde fue- re servido, que en nuestros tiempos se estendiese tan maravillosa- mente la predicacion y doctrina de su Sanbi Iglesia Cat^lica, sc proceda con rigor y castigo contra los que se apartaren de ella, coaforme a lo que estd ordenado por el Derecho candaico 6 ins- triicoionesy estilo y loable costumbre del Santo oficio de l^i Inqoi- sicion, los cuales van & visitar esas provincias y efercer en ellas el dioho Santo Oficio, con los oficiales y ministros necesarios; y por- que cumple al servicio de Dios Nuestro Senor y nuestro que «u esas provincias, que son tan nuevas plantas de la Iglesia Catdlica, el santo oficio de la Inquisicion y los inquisidores y sus oficiales y ministros scan tan favorecidos, y es tan decente d vaestra antori* dad dar d esto todo el favor que os fuese posible, pues de ello se esp^a que ha de resultar servioio de Nuestro Senor y beneficio del estado eclesidstico de esa provincia, os encargamos que deis y bagais dar en los cases y negocios que ocurrferen, todo el favor y ayuda que os pidiesen y hubiesen menester para ejercer libremen- mente el dicho santo Oficio y proveer con todo cuidado y adver- tencia, como de vuestro buen celo y prudencia se confia, que los di- chos inquisidores sean honrados y acatados, y se les haga todo buen tratamiento como d ministros de un tan santo negooio, porqne allende que sois obligado con la dignidad que teneis en esa pro- vincia, noa hareis en ello muy acepto servicio, fecha en Madrid a siete dias del mes de Febrero de 1569 aiios. — ^Yo el Rey. Pot man- dado de su Magestad, Ger6nimo Zurita. Trajeron los primeros inquisidores otra G^dula real de la misniH fecha. por la cual mandaba su Magestad que de su real hacienda 86 les diese d tres mil pesos ensayados d cada inquisidor, al fiscal mil, al secretario lo mismo« eon que vienen d montar diez mil los que les dd el Rey de salaries en cada ano. Fueron los prtmeroM POR BL P. BBBKABi COBO. 227 inquisidores los ja nombrados en este capitalo; el primero era de la casa y camarero del inqaisidor general y el Licenciado Zere- znela criado de los condes de Oropesa: muri<$ y dispuso su recibimientOy que se hizo eomo convenia d la autoridad de tan grave tribunal. Los ministros ordinaries que tiene son: dos inquisidores (sin em- oargo quede presente son cuatro), un fiscal, secretario del secrete, a mil pesos ensayados de salario cada uno, un notario de los se- cretes con seiscientos, alguacil mayor mil, un rector otros mil, un contador doscientos, alcaide quinientos, un nuncio con cuatrocien- tos. todos estos pesos ensayados, y un portero con cuatrocientos oorrientes; los diez mil pesos que pagaba su Magestad de la caja se pagan hoy de las canongias que su Santidad Urbano YIII con- cedi6 al Bey en cada Iglesia del Perfi, una para la paga de estos salaries. La casa y estrados de la Inquisicion estuvo primero frente de la Iglesia de la Merced: ahora estd en las casas que fueron de Nico- las de Rivera, el mozo, que caen en lo mejor de la ciudad, y tienen delante una buena plaza; sou muy capaces y bien labradas, con las piezas y aposentos necesarios para los estrados, cdrcel y demas oficinas, y con una bien capaz y suntuosa capilla, con puerta d la plazuela: vive siempre en ella el inquisidor mas antiguo. La jurisdiccion y t^rniinos de este juzgado son muy estendidos y lo era dntes mucho mas, porque comprendia toda la America Austral, fuera del Brasil, en que entraban los distritos de estas seis Audiencias: Lima, Charcas, Chile, Quito, Panamd y nuevo Reino de Granada. Despues que se puso inquisicion en Cartagena lehan qaedado d esta de Lima los limites de las cuatro primeras Audien- cias. 228 HXSTORIA DE LIMA Los inquisidorcs que ha tenido este Tribunal son los signientes: el Doctor Bustamante, el Licenciado Zerezuela, el Licenciado Ulloa, D. Juan Perez de Prado, D. Pedro Gutierrez, que niuri6 Arzobispo del nuevo Reino de Granada; el Doctor D. Francis- CO Yerdugo, que al presente es Obispo de Guamanga. Los que ac- tualmente presiden son el Doctor D. Juan Gutierrez Flores yisi- tador de la real Audiencia de esta ciudad, Doctor D. Juan de Ma- nosa, el Licenciado D. Andres Gaitan y D. Antonio de Castro, fis- cal el Doctor D. Leon de Alcayaga y alguacil mayor D. Juan de Espinosa del hdbito de Alcdntara. CAPITULO XIX. Del Tribunal de* la Santa Oruzada. El tribunal de la Santa Cruzada que reside en esta ciudad para las cosas cocantes d la expedicion dc la Santa Bula y privilegios de ella, es de los mas antiguos que se ban fundado en esta Repu- blican i^ino con la forma perfecta y autoridad que ahora tiene. El primer Ministro de la Santa Cruzada que hubo en esta ciudad fu6 el bacbiller Miguel Rodriguez de Canta la Piedra, el cual fu6 reci- bido en alia por Tesorero d 21 de Junio de 1577. Pero el tribu- nal presente, con la autoridad poder y ministros que tiene, se ins- tituy6 el aSo de 1604, d mediados de Agosto. Los primeros subdelegados comisarios fueron en este Reino los Arzobispos y Obispos y sus provisores y vicarios generales, y por muerte de los prelados, las dignidades 6 can6nigos mas antiguos, todos con subordinacion al Comisario General y Consejo de Cru- zada; y en cuanto d las cobranzas y cuentas se subordin6 d los Vireyes y oficiales reales, hasta que el afio de 1600 provey6 el CoQsejo que la subdelegacion general de esta pro vincia del PerCi, Chile y Tierra firme se administrase por persona que solo atendie- se d este ministerio, y que junto con ella hubiese otra que fuese prdctica en las cosas de la Santa Cruzada y en libros de cuentas, con nombre de Contador, que con el Comisario general asistiese d la administracion, espedicion y cobranza, causas y negocios de la Santa Cruzada. La jurisdiccion de este Tribunal consisto en haber sabdelegado el Comisario general, plenamente y sin limitacion al- guna toda la suya, como la tiene de su Santidad al Comisario dea Los ministros que tiene^son un Comisario, subdelegado del comi- sa 1 mil pesos ensayados de salario. Fu6 el primero *'^ I Velazquez, Arcediano de la Catedral de esta que por c^dula real ha de ser un Oidor de la 280 HISTORIA Bfl LIMA Real Audiencia, con doscientos cincuentA pesos ensayados. Un contador con tres mil, y fu6 el priniero Gonzalo de la Mata. Cn fiscal doscientos ciucuenta, y al Contador de la Real hacienda se le dan otros doscientos cincuenta, porque ayuda d tomar las cnen- tas de la Cruzada. Un secretario que nombra el Tribunal, y no tiene mas salario que sus derechos. Alguacil lo es uno de corte, v se le dan cien pesos corrientes de d nueve reales. Un portero con otros ciento, y un solicitador fiscal con otros ciento. Todos estos salaries estdn consignados en la espedicion de la Cruzada; Tesore- ro lo es el que mejor postura hace. CAPITULO XX. De la fandacion de la Univerudad. La Universidad de esta ciudad, que ahora es una cosa tan gran- de, tuvo como las demas cosas de esta Bepiiblica, tan pequefios y Qacos principios. que no prometia poder llegar en muchos siglos & la grandeza que hoy tiene, ni aua daba esperanzas de poderse sus- tentar. Funddse por mandato del Emperador D. Cdrlos Y, el afio de 1553, en el convento de Santo Domingo; de alii pas<$ fuudar y fun- d6 Universidad y estudio general en esta oiudad de los Reyes, y que entre tanto se ponia en lugar c6modo cual conviniese parecer, estuviese en la casa y monasterio de S< servidos de tener por bien que en el dicho Monasterio hubiese es- tudio general, con los privilegios, franquezAS y libertades que ba y tiene la Universidad de Salamanca, como la nnestra merced fuese; y nos, por el bien y ennoblecimiento de aquella tierra, he- mo3 tenido por bien. Por ende por \(i presente, tenemos por bien y es nuestra merced y voluntad que en el dicho monasterio de Santo Domingo de la dicha ciudad de los Reyes, por el tiempo qae nuestra voluntad fuese, entre tanto que se dd 6rden como este en otra parte donde mas convenga en la dicha ciudad, pueda haber y haya el dicho ^studio de la dicha ciudad de Salamanca, con tanto que en lo que toca 4 la jurisdiccion se quede y est^ como ahora estd, y que la Universidad del dicho estudio no ejecute ju- risdiccion alguna, y con que los que alli sc graduaren no gocen de la libertad que el estudio de Salamanca tiene de no pechar los alli graduados; y mandamos al nuestro Presidente y Oidores de la nuestra Audiencia real de las dichas provincias del Peru y otras cualesquier justicias de ellas y de las otras islas y provincias delas nuestras indias, que guarden y cum plan esta nuestra carta y lo en ella contenido, no vayan ni pasen, ni consientan ir ni pasar en tiempo alguno por alguna manera. Dada en Valladulid & doce dias del mes de Mayo de 1551 anos. — La Reina. — Yo Juan de Sdmano, secretario de su cesdrea y cat61icas Magestades, la bice escribir por mandado de su Alteza en su nombre. La cual dicha fundacion despues fu^ aprobada y confirmada por la Santidad de nuestro muy Santo Padre Papa Pio V, segun y de la manera y con hs calidades y condiciones que la Magestad del Emperador nuestro Senor la habia fundado 6 instituido, como consta y parece por la bula y letras apost61icas dadas por su San. tidad, cuyo tenor es el que se sigue. Aqui va inserta en este Auto POR EL P. BERNAIIK COBO. 233 la Bula de Su Santidad, su data en Roma d 25 de Julio de 1571 anos, que no pongo iiqui por abreviar, y prosiguiendo la sobredicha provision y auto dice asi: Y despues de la venida mia al gobierno de estos reinos y prin- cipalmente despues que por mi persona hice la visita general de ellos. constdndome que el ver la dicha Universidad y dar 6rden i*omo estuviese bien fundada y asentada, era una de las cosas mas imporUintes que en ellos podia hacer en servicio de Dies y su Magestad, y para aumento y conservacion de su real patrimonio y asientOy perpetuidad, paz y sosiego de estos reinos y utilidad de los naturales y de su doctrina, conversion y buena policia, asi por ser las ciencias el camino y lumbre para el conocimiento de nues- tra santa f6 y del amor y lealtad que los siibditos deben tener & su Rey y senor natural, y que debe haber personas de letras que pue- dan ensenar & instruir a los naturales en las cosas de la f^ y cris- tiana religion, y reformar los abusos y mines costumbres que en ellos hubiere y dar doctrina y buen ejemplo d los espaBoles y mo- radores de estas provincial; y de los que asi se enseSaren puedan como de fuente derivarse y proceder, y salir otros que puedan en- tender en la dicha conversion, redunda la dicha paz y sosiego, por- que en los dichos estudios los nacidos en estos reinos se ocupardn en actos de virtud y perderdn la libertad con que se crian y las ma- las costumbres 6 inclinaciones que con ella adquiririan, y tendrdn conocimiento de la obediencia y lealtad que deben d su Rey y se- ilor natural; como porque habiendo los dichos estudios y ley^ndo- se todas ciencias en que los nacidos y que nacen en estos reinos puedan ser ensenados, por ser muchos y de mucha habilidad, que- dard mas descargada la real conciencia de su Magestad en lo que toca d la obligacion que tiene de dar remedio y gratificacion d los que }e ban servido en la conquista y poblacion de estos reinos y en las alteraciones que en ellos ha habido; ppes por ser tantos que no se ha podido ni puede hacer particular paga y gratificacion, con dar estudio y camino de virtud y letras d sus hijos, nietos y des- cendientes, se les haceuna general gratificacion, pago deque ha de resultar una particular m erced y aprovechamiento d cada uno de los que recibieren este beneficio; porque siendo personas doc- tas se podrdn proveer en ellos los benelicios, prelacias, dignida des, prebendas y otros oGcios y cargos de honra y aprovechamiento que 8u Magestad prov^e y se han de proveer para estos reinos, y so 234 HISTORIA HE LIMA de esta maaera todos serdn honrados y aprovechados, y las doctri- nas de los natnrales m.is hien proveidas, por razon de que por la mayor parte los que eii esta tierra nacen y se crian saben la leii- gua de los indios como lengiia materna, que es cosa de inucba iiii- portancia para las dichas doctrinas, y la hacienda real sera muy acrecentada y relevada de los niuchos gastos que en cada llota se hacen en enviar a estos reinos muchos religiosos para que pudiese haber abundancia de personas que puedan entender en las dichas doctrinas y conversion, en que se ha gastado y gasta mucha eanti- dad de pesos de oro de la hacienda real, los cuales gastos cesaran. porque con el dicho estudio y ciencias que en el se leyeren habra abundancia de personas que la doctrinen, doctas y mas capaces para ello, que los que de Espana se envian. Demas de lo cual, con ha- ber la dicha Universidad y concurso de letras, se dd remedio a muchos hijos de las dichas personas antiguas y benimeritas y de otros vasallos de su Magestad que tenian voluntad de ir d las uni- versidades de EspaSa d estudiar, y por haber quedado pobres no lo podian conseguir y con esto lo conseguirdn. Por las dichas cau- sas y otras justas, y conformandonie con lo que su Magestad sobre esto me tenia y tiene encargado, asi d instancia y suplicacion del Cabildo y regimiento de esta ciudad como en respuesta de algu- nas cosas que sobre esta materia consult^ d su Magestad, y por muchas cartas, c^dulas 6 instrucciones que me ha enviado, ouyo tenor con pi6 y cabeza es el que se sigue: El Rey, Justicia, Consejo y Regimiento de la ciudad de los Re- yes de los nuestros reinos y provincias del Peru, viraos la que nos escribiste en doce de Marzo de estje aiio, y asi por ella como por lo que nos ha dicho de vuestra parte el Licenciado Miguel de Cai- dia, habemos entendido muy en particular la necesidad que decis hay en examinar de que manddsemos instituir y fundar estudio en parte c6moda y conveniente para que en el se lean y enseiien todaa las ciencias universalmente, y que Ic seiialemos renta (com- petente para la sustentacion de personas doctas que en ella se ocuparen, concedi6ndoles las preeminencias y libertades que tiene la Universidad de Mejico, y porque teniendo delante la muoha lealtad con que esa ciudad y veoinos de ella nos han servido y sir- ven, tenemos mucho cuidado de su bien y acrecentamiento, y asi habemos ordenado d nuestro Visorey D. Francisco de Toledo lo que 86 ha de hacer en lo tocante d la dicha Universidad de esa oiudad. POR KL P. BERNAB^ GOBO. 235 Acudireis 4 ^1 y solicitar^is para que cumpla lo que le enviamos 4 mandar y en todo tiempo que se ofreciere ocasion en que poder hacer merced d esa ciudad y vecinos de ella, tenemos memoria para que la reciba como es justo. De Madrid, a nueve de Diciem- • bre de mil quinientos setenta y un anos. — Yo el Rey. — Por man- dado de su Magestad, Antonio Eraso. El Rey; D. Francisco de Toledo, nuestro Mayordomu, Virey y Capitan general de las provincias del Peru y Presidente de la nues- tra Audieneia real ile la ciudad de los Reyes, hemes visto la con- tinuacion que habeis tenido de nos advertir de las cosas eclesids- ticas de esa tierra y de lo que para remedio y asiento de ellas vais mirando y proveyendo, y el cuidado y buen celo de acertar que en ello teneis; lo cual os agradezco y asi os encargo lo hagais, siem- pre avisandonos de lo que fu^reis proveyendo y conviniere que de ac/i se haga. y d la que en 25 de Marzo nos escribiste sobre materia ecles'dstica se os sjitisface en esta. Visto lo que decis conviene (avorecer a las Universidades y que no se funden en Monasteries de religiosos, y haber quitado la rectoria que los reli- giosos Dominicos tenian en la de Lima, porque no sean exentos los que la tuvieren, y la memoria que sobre esto nos enviais ha parecido bien, y lo que en ello vais ordenando asi lo continuareis. De Madrid, d treinta de Diciembre de mil quinientos setenta y un anos. — Yo el Rey.- -Por mandado de su Magestad, Antonio de Era- so, y al pi6 siete rubricas de firma. El Rey, D. Francisco de Toledo, nuestro Visorey, Mayordomo &c. En la duda que se os ofreceacerca dc la Universidad de Lima, si habi^ndose de quedar en ella, como os tenemos respondido que se quede; los grados r|ue en ella, be hubiereii de dar y los otros actos publicos se hardn en las casus reales y en la Iglesia Catedral romo el Arzobispo preten<- tuvimos resueltos el senor Arzobispo de esta ciudad y yo, de apli- car las dichas casas y algunos pesos de reiita que ent6nces teninn d otra obra en que Dios nuestro Senor fuese mas servido, 3' U real conciencia de su Magestad mas <*hsi parte de ella por mandado del Marqu6s de Canete que la co- meQz6 d fundar, y del Conde de Nieva en el tiempo que goberna- ron estos reinos, y con las rentas que le fueron dadas y se les ha quitado del todo, y con los nprovechamientos y ayudas que la di- iha casa ha tenido de su Magestad y de esta Repiiblica, por lo oiial es justo que se convierta en utilidad y provecho de la misma Republica > de los de este Reino, y en aquello que su Magestad
tiene tanta obligacion como es la Universidad, y que sirva de aqui
adelante de escuela y se funden en la dicha casa y sitio de ella,
por ser tan sin perjuicio de nadie. Por tanto, visto por mi todo lo
susodicho, acord^ dar y di la presente, por la cual, en nombre de
su Magestad y por virtud de sus reales poderes y comisiones que
tengo« asi generales como particulares, y en aquella forma que mas
coQvenga, hago merced de la dicha casa de recogimiento de las
mestizas de San Juan de la Penitencia y de todo el sitio de ellas,
con sus aguas, tierras y corrales, a la dicha Universidad, para que
en ella edifiquen y funden las dichas eseuelas, y lo que mas pa-
reciere convenir al bien de la dicha Universidad, como por ml fue-
re ordenado y mandado, en la cual dicha casa fund6 la dicho Uni-
versidad y escuelas de ella, y mando a todas y cualesquier justi-
cias de su Magestad que luego que vean est^ mi provision, metan
en posesion de la casa y sitio de ella y lo d ella anexo y pertene-
ciente al Doctor Mdrcos de Lucio, Rector de la Universidad, en
nombre de los demas doctores y maestros de ella, en virtud de
esta provision y merced. y metido en la dicha posesion amparen y
defiendan en ella a la dicha Universidad, y no consientan niden
lugar d que de ella sea despojada sin primero ser oida y por fuero
y derecho. Vencida la cual dicha merced hago con aprobacion de
su Magestad, y queddndose su Magestad y sus sucesores patron
de la dicha casa, como lo era dntes y lo ha de ser de la dicha Uni-
versidad, como se declara en la dotacion de ella; y en cuanto d las
mozfls mestizas que de presente hay en el dicho recogimiento,
mando que el dicho Rector y los que le suoedieren en el dicho
oficio, tomen d su cargo el remedio de ellas, de manera que por

240 IIISTORIA DE LIMA

faltt'ir la dicha c^isa no les sea danoso^ ni reciban de ello detrimen.
to ni perjuicio alguno. Lo cual mando asi se guarde y campk eu
todo y por todo como desuso se contiene, sia poner en ello em-
bargo ni impedimento alguno, so pena de dos rail ^pesos de oro
para la cdmara de su Magestad a cada uno que lo contrario hicie-
re. Fechado en los Beves a los tres dias del mes de Octubre de mil
quinientos setenta y seis auos; y porque tengo relacion que la dicb«
casa se ha enviado k pedir d su Magestad para fundar un Monasterio
de monjas en ella^y se aguarda respuesta en esta primera flota, man-
do que basta tanto que sea venida la ilota y reciban en esta ciodad
los despachos de su Magestad y se vea lo que sobre ello es ser-
vido despaehar, que no se pueda edificar en la dicha casa, ni der-
ribar nada de lo hecho, sino que como est& al presente se este
el edificio de ella, y que si venida la dicha flota su Magestad no
hiciere merced de la dicha casa para el Monasterio, pueda el dicho
Rector y los que le sucedieren edificar las escuelas y hacer de la
dicha casa lo que para ellas mas conviniere, con tanto que faera
la Universidad hubiere dado y prometido d la administracion de
la dicha casa y mozas mestizas, lo cumpla y satisfaga k las perso.
nas que hubieren de fundar el dicho Monasterio, y no de otra mar
nera, fecha ut supra, D. Francisco de Toledo. Por mandado de su
Excelencia, Alvaro Ruiz de Navamuel.

CAPITULO XXI.

Prosigue la provision de la Universidad, con la dotacion que
le hizo el Virey j c&tedras que instituyd.

En las cuales dichas casas el Rector, Doctorcs y Maestros de
ella, con grande aplauso y con contentamiento de los vecinos y ha-
bitantes en esta ciudad, y de todas las demds personas de letras,
religioBos y seglares, ban comenzado d hacer y ejercer sus actos de
Universidad y Letras; y porque en negocio tan importante al ser-
vicio de Dios Nuestro Senor y de su Magestad y el bien espiri-
tual y temporal de estos reinos y moradores de ellos, conviene y
es necesario dar resolucion de nianera quo Re perfeccionen y se
paedan conseguir los efectos que de 61 se esperan y pretendeu; y
lo que para esto mas importa es hacer la dotacion de la renta que
la dicha Universidad ha de tener, e instituir y fuudar las cdtedras
que se han de leer en las escuelas de ellas y cada una de ellas se
ban de pagar; para que los Doctores y Maestros d quien se diesen
y encargaren desde luego comiencen a poncr en ejecucion cl Mi-
nisterio, de que ha de resultar el fruto y aprovechamiento que asi
se pretende. For tanto, en nombre de su Magestad y por virtud de
sus Beales poderes y comisiones que en general y en particular
me estdn dados por las dichas Beales c6duhis, cartas e Instruccio-
nes desuso referidas, y por el oficio y cargo que teugo de Virey
y por el poder que como d t4il me di6 su Magestad, y por aquella
via y forma que mejor y mas plenariamente puedo y debo, y d la
dicha Universidad mas convenga, d gloria y honra de Dios Nues-
tro Se∨ y mayor aumento y estension de nuestra santa f6 cat6-
lica, y en continuacion de la ereccion y fundacion hecha por la Ma-
gestad del Emperador nuestro senor, de gloriosa memoria, y conPir-
mada por nuestro muy Santo Padre Pio V desuso referidas, y en

31

242 HISTORIA DE LIMA.

continuacion de la mudanza, asiento y fundacion que tengo hecha
de la dicha Univorsidad, y al Rector, Doctores y Maestros de elk
en su nombre, de trece mil pesos dc buen oro, en plata ensayada
y marcada cada un ano, y de las dj^bas casas de San Marcos, en
que al presente estd asentada y fundada, en las cuales con dichos
trece mil pesos de oro de esta dicha dotacion: fundo 6 instituyo,pani
que perpetuamente se lean en las escuelas de la dicha Universidad
lascdtedras y salarios de ellas y de otros oficiales de la dicha Uni-
versidad en la forma siguiente:

Primeramente, dos cdtedras de la leugua de la tierra, con salario
de seiscientos pesos ensayados d dmbas cdtedras cada un ano, con
mas otros doscientos y cincuenta pesos que el revereudisimo Ar-
zobispo D. Ger6nimo de Loayza dej6 de renta para el efecto.

Iten, una catedra de Grramdtica de menores, con salario de tres-
cientos pesos en cada un ano.

Iten, una cdtedra de Gramdtica de mayores, con quinientos pesos
ensayados en cada un ano.

Iten, tres cdtedras de artes, con salario cada una de alias de mil
pesos ensayados por todo el curso de los tres anos, que todas tres
vienen d ser cada un ano de mil pesos .
- Iten, una cdtedra de Teologia prima, con salario de un mil pesos
ensayados cada un ano.

Iten, una cdtedra de Teologia de visperas, con salario de setc-
cientos pesos ensayados cada un aiio.

Iten, una cdtedra de Sagrada Escritura, con sakrio de ochocien*
tos pesos ensayados cada un aiio.

- Iten, una cdtedra de Cdnones de prima, con salario de mil qui-
nientos pesos ensayados cada un ano.

Iten, una cdtedra de Cdnones de visperas, con salario de mil
pesos ensayados cada un aiio.

Iten, una cdtedra de Decreto, con salario de mil pesos ensayados
cada un ano.

Iten, una cdtedra de Leyes de prima, con salario de mil qui-
nientos pesos ensayados cada un ano.

Iten, una cdtedra de Leyes de visperas, con salario de mil pe-
sos ensayados cada un arto.

Iten, una cdtedra de Leyes de instituta, con sa^ " 'men-
tos pesos ensayados cada un ano.

POR EL P. BERNABB COBO. 243

Iten, se han de pagar de la dicha dotacion al Bedel, quinientos
pesos ensayados en cada un aiio.
Iten, al Secretario, trescientos pesos ensayados cada un ano.
Iten, ana cdtedra de Medicina 6 filosofia con salario de echo
cientos pesos ensayados en cada un aiio.

La cual dicha dotacion y cantidad de trece mil pesos de oro, las
senalo en los tributos que tengo senalados y hecha merced & la di-
cha Universidad en el repartimiento de Ilananguanca (?) y Chongos,
sa^ada de ellos la cantidad que con la propiedad tiene D. Miguel
de Velasco por c^dula de su Magestad y por encomienda mia, en
virtud de ella, segun que arriba estd referido; la cual dicha situa-
cion, siendo necesario de nuevo, hago d la dicha Universidad sobre
los dichos indios y tributos de ellos que quedaren, sacados lo que
el dicho D. Miguel de Velasco haya de haber, segun y de la ma-
nera que yo la tengo hecha por mi provision arriba inserta: la cual
de verbo ad verbum h6 aqui por reiterada y repetida; y asl mismo
senalo la dicha dotacion y cantidad de trece mil pesos en los tri-
butos d6 que hice merced d la dicha Universidad en el reparttmien-
to de Oruro, que fu6 de Diego Ortiz de Guzman y de Dona Ca-
talina de Bobadilla su hija, y en los quinientos pesos de oro de
que tambieh hice merced d la dicha Universidad en el acrecenta-
miento de la tasa de los indios Atunhicanas de D. Pedro de C6rdo-
va, segun y como se contiene en la c6dula de la dicha situacion,
en los mil quinientos pesos de oro de renta de que su Magestad
hizo merced d la dicha Universidad en los repartimientos que va-
caron por fin y muerte de D. Antonio Vaca de Oastro, conforme d
la c^dula de la dicha merced desuso referida, por virtud de la cual
y cumplimiento de lo que su Magestad por ella manda, situ6 d la

para que venga d noticia de todos; fecha en la ciudad de los Re-
yes d 24 del mes de Mayo de mil quinientos setenta y siete. D.
Francisco de Toledo; per mandado de su Excelencia, Albaro Ruiz
de Navamuel.

En la ciudad de los Reyes d 25 dias del mes de Abril de mil
quinientos setenta y siete anos, estando su Excelencia en la casa
de'la Universidad de esta ciudad y con el rector y doctores de la
dicha Universidad y el Cabildo, Justicia y regimiento de ella y
otras muchas personas: Yo Albaro Ruiz de Navamuel Secretario
de la gobernacion de estos reinos, por mandado de su Excelencia
lei la dotacion 6 institucion de la dicha Universidad que estd antes
de estOy segun y de la manera que su Excelencia mand6 que se le-
yese en presencia de todos; y habi^ndola leido, el doctor Lucio rec*
tor de la dicha Universidad, se levant6 y fu6 donde su Excelencia
estaba sentado, y dijo: que por si y en nombre de la dicha Univer-
sidad^besaba d su Excelencia las mnnos por la merced que les habia
hecho, que ha aceptado y acept6; y luego se levjint6 el Cabildo de la
dicha ciudad y Juan Maldonado de Buendia, alcalde ordinario de
ella^ acept6 la dicha merced y asi mismo el capitan Juan de la Rey-
naga procurador de ella y digeron que besaban d su Excelencia las
manoSy(por tan gran merced como a la dichn ciudad habia hecho.
Albaro Ruiz de Navamuel.

Hasta aqui es el auto y provision de la ereccion de esta Univer-
sidad: algunas provisiones reales, Bulas y otras escrituras que en
ellas estdn insertas^ y hardn otro tanto volumen con lo que vd en
estos dos capituloS; he dejado el poner aqui, porque para entender
i Qstancia de lo que se pretende ^o hacen ninguna falta.

CAPITULO XXII.

Del estado presente de esta

Algunas mudanzas han pasado por esta Universidad desde so
principio con que se ha alterado no poco el estado en que qiied6
en su fundacion; y por lo que mas cuidado ha dado en todos tiem-
pos 4 Ids que ha tenido su administracion, para que no fue8e4Bl^
nos, ha sido la gran disminucion en que de cada dia iba la rents
que le senal6 el Virey D. Francisco de Toledo: comenzare por lo
que acerca de esto se ha establecido, lo cual constarA por la c^ula
real que se sigue.

El Rey. — Marquez de Monte Glares, pai:iente, mi Virey, goberna-
dor y capitan general de las provincias del Perfi, y d la persona 6
personas d cuyo cargo fuese el gobierno de ellas. El doctor Juan
de- Castro en nombre de la Universidad de los Reyes de esas pro-
vincias, me ha hecho relacion: que cuando el afio pasado de mil qui-
nientos setenta y siete se fund6 aquella Universidad, el Virey 1>.
Francisoo de Toledo la dot6 en la renta de la primera situacion^
por c6dula mia, sii fecha d 4 de Febrero del afio pasado de seis
cientos y och,o os mand6 que con comunicacion de mi audienciade
la dicha ciudad de los Reyes, vi^redes, examinasedes y averiguase-
des la cantidad que es menester para los gastos precisos y snstento
de la dicha Universidad, y diesedes 6rden de situarlo en tributes
de los primeros repartimientos que vacasen; y que habiendo ocor-
rido d vos con la dicha c^dula y pedidoos el cumplimiento de ella?
respondistes: que ennuestro mucho tiempo no se podia cumphV,res
pecto de haber otras muchas c^dulas de renta anteriores; 8uplic4r
dome que teniendo consideracion a la gran utilidad, y beneficio
que 86 sigue d todo ese Reyno con la dicha Universid^ " ^•

chas personas de letras que se pudieran opener d la ^

POR EL P. BBRNABE COBO. 247

dejaa de hacer y se ausentan por ver qae & lo3 que al presente las
leea no se les pagan sus salaries y se les deben muchos recarges, y
que estk & peligro de venir en mucha disminucion, manddse que de
los trece mil pesos de la primera dotacion, los echo mil quinientos
y cuarenta pesos que el dicho Marques de Salinas senal6 por he-
cesario para el sustento de la dicha Universidad, se le situasen en
mi caja Beal de la dicha ciudad de los Reyes, y de ella se vayan
pagando los catedrdticos y demas personas que sirven en ella, me-
ti^ndose en mi caja la renta que ahora tiene la dicha Universidad.
Y habi^ndose visto en mi Consejo Beal de las Indias y consul,
t&doseme; teniendo consideracion & lo mucho que conviene que la
dicha Universidad se conserve y que los catedrdticos y ministros,
de ella sean bien pagados de sus salaries y que para esto tengan
renta y situacion fija y suficiente.

Snpuesto que ha parecido que lo es la de los ocho mil quinien-
tos y cuarenta pesos ensayados, que le sefial6 el otro Marques de
Salinas, he acordado y resuelto que estos se le diesen y consignen
en los dos novenos que me pertenecen en la renta de los Diezmos
de las Iglesias Metropolitanas, y Oatedrales de ese Reyno, rata por
oantidad, cumplidas las mercedes y limosnas que tengo hechas
por tiempo limitado en los dos novenos y que la renta que ahora
goza la otra Universidad en repartimientos de Indies se meta en
mi caja Beal por hacienda mia, y que quede incorporada en mi co-
rona; y asi OS mando que en esta conformidad hagais el reparti-
miento de los ocho mil quinientos cuarenta y siete pesos ensaya-
dos, aobre los dos novenos que me pertenecen en los Diezmos de
las dichas Iglesias rata por cantidad, proveyendo y ordenando que
en las Iglesias donde estuvieren libres los dichos dos novenos. de
otra sitoacion merced y limosna que yo haya hecho en ellos, se
acnda desde luego & la dicha Universidad con lo que cada una de
ellas hnbiese repartido y consignado; y que lo mismo se haga en
las demas Iglesias, como se fueren cumpliendo las mercedes y li-
mosnas que yo tuviese hechas sobre los novenos de ellas, hasta tanto
qae enteramente est^ cumplida la situacion de los ocho mil qui-
nientos cuarenta y siete pesos en los dichos dos novenos; y mien-
tras no lo estuviere, se cumplird de los tributes de losrepartimien-
tAs que hoy goza la dicha Universidad, y como fueren vacando los
i ^ repartimientos los ireis poniendo en mi corona Beal, previ-

248 HISTORIA DE LIMA.

niendo lo que convenga para que lo que la Universidad cobrase de
lo que como estd dicho se le fuere situando en los dos novenos, y
lo que se ha de suplir de los dichos tributos, no exceda de los ocho
mil quinientos cuarenta y siete pesos ensayados, ni se-meta en mas
de lo que le tocare; y mando a los oficiales de mi Real hacienda de
esas provincias cumplan lo que en conformidad y cumplimiento de
esta mi c^dula les ordenare y que tomen la razon de ella mis con-
tadores de cuentas que residan en el dicho mi Consejo de las Indias.
Fecha en el Pardo d veintitres de Noviembre de mil seiscientos
trece anos. Yo el Rey; por mandate del Rey Nuestro Sefior, Pedro
de Ledesma.

Desde el a&o siguiente de mil seiscientos catorce comenz<5 esta
Universidad d gozar de la renta que su Magestad le hace merced
por esta Real c6dula9 situada en los dos novenos; la cual es may
cierta y segura, porque el valor de los sobredichos novenos que
pertenecen al Rey, excede en muchos millares de ducados dlacan-
tidad referida de los ocho mil quinientos cuarenta y siete pesos
ensayados, en que ha quedado dotada la Universidad.

Su edificio es el que se labro en su fundacion, que para como se
edificaba en aquel tiempo es bueno; tiene un patio cuadrado me-
diano, cercado por todos cuatro lados de corredores en que estdn
las clases, y una capilla bien capdz y proveida de ornamentos. EI
general que se edificiS entonces, aunque grande, era de muy pobre
y ordinaria fdbrica, el cual en tiempo del Virey D. Luis de Velas-
co se derrib6 y torn6 d edificar de nuevo mucho mejor, y de tanto
costo y suntuosidad, que puede ser bueno en cualquiera de las
Universidades de Europa. Tiene el rededor para los Doctores j
Maestros un orden de asientos preeminentes, labrados de cedro cu-
riosamente y otros muchos asientos, para la gente principal y de
cuenta que suele concurrir d los actos literarios, donde se tienen
con mucha solemnidad y concurso, favoreciendo algunos de ellos
con su presencia el Virey y la Real Audiencia.

El paseo de los que se graduan se hace con mucha autoridad
y acompanamiento de Doctores, Maestros y muchos caballeros de
la ciudad, precediendo la miisica de chirimias, atabales y trompe-
tas. Los grades que se ddn en esta Universidad, y lo que cuestn
cada uno es lo siguiente:

Bachiller en Artes 6 en canones veinticinco pesr

POR EL P. BERNABE COBO. 249

Bachiller en Teologia treinta y cinco.

Maestro en Artes, mil.

Doctor en Teologia 6 en Canones tres mil.

Doctor en Medicina, dos rail quinientos.

Los pesos de estos grades corrientes, de d nueve reales el peso.

El niimero de Doctores y Maestros que tiene al presente y en-
tran en el claustro, es de ochenta a noventa, sin los que andan fue-
ra de esta ciudad que son muchos, 4 los cuales cuando acuden se
les guarda su antigiiedad.

En su fundacion instituy6 el Virey D. Francisco de Toledo diez
y siete cdtedras, de ks cuales la de Medicina nunca se ha leido y
las demas no todas se pusieron luego desde su principio, sino que
per el discurso <5 la tercera de Artes; despues ac4 se
han puesto otras dos de leyes, una de C(Sdigo, que instituy(S el Virey
Marqu6s de Esquilache, y otra de Digesto Viejo, que lee en la Uni-
versidad el Colegio Real de S. Felipe, por institucion del Marques
de Guadalcazar, y su primer catedrdtico fu6 el Doctor D. Isidro
de Rivera Maldonado, oidor que es hoy de la Real Audiencia de
Manila, con que vienen d ser echo las que hay de Cdnones y Le-
yes. El mismo Principe de Esquilache anadiiS otra de Teologia, d
cuatro que ya habia; y asi son cinco las que de presente hay de Teo-
logia, con la de Escritura; de las dos de la lengua de los in-
dies, instituidas en su fundacion, no se lee mas de la una, con lo
cual son las diez y siete las que se leen; y los estudiantes que cur-
san son de ordinario de docientos d trecientos, y otro buen niimero
de Religiosos. Porque cuando algun catedrdtico es Religiose le
acuden d oir los estudiantes de su 6rden de la facultad que lee, y
con esta condicion se le dd la cdtedra al Religiose que en la oposi-
cion sale con ella, y comunmente no faltan tres 6 cuatro catedrd-
ticos Religiosos.

El salario de los catedrdticos no es tan grande come se les sefiia-
\(i en la dotacion, d causa de que al presente se pueden sustentar
con mucho menos que ent6nces, por haber bajado los precios de
muchas cosas, que ya se crian en esta tierra con abundancia, y

250 HISTORIA DE LIMA.

dntes se traian de Espana y valian muy caras, como es el vino: que
sabia yaler de 20 &, 30 pesos la arroba, y ahora no vale mas qae
tres 6 cuatro, y a ese paso otras muchas cosas.
El salario de cada cdtedra es el siguiente:

La cdtedra de prima de Teologia tiene 700 pesos.
La de Visperas 600.
La de Escritura los dichos.
La de Nona 400.

Las c&tedras de prima de Oanones y Leyes tienen a mil pesos
cada una.

La de Visperas y Decretos a 600.

Las 3 de Artes d 400, cada una.

La de la lengua de los Indies, 400.

Los demas ministros y oficiales que llevan salario de la Univer-
sidad son:

Un mayordomo 200 pesos.

Un Secretario 300.

Un capellan 240.

Un Bedel mayor 400. -

Un Bedel menor 200.

Un Alguacil 100.

Los pesos de estos salaries, y los de las cdtedras son ensayados,
de 4 Guatrocientos cincuenta maravedis el peso, que hacen IS reales.
y un cuartillo.

Las dos cdtedras de Gramdtica de la institucion de est-a Univer-
sidad, se leyeron algun tiempo en ella; pero despues, aun gobernan-
do D. Francisco de Toledo, se pasaron al colegio de S. Pablo de la
compania de Jesus y la Universidad aplica el salario de ellas para
pagar otras cdtedras, a que no alcanza la dotacion; son al presente
cuatro estas cdtedras de Gramdtica y Ret6rica, y hasta quinientos
los estudiantes que las frecuentan.

Y porque tambien toca a una bien ordenada repiiblica proveer
en la educacion y ensenanza de la ninez, convendria bien hacer
aqul mencion de los Maestros y escuelas de leer y escribir que
hay en esta ciudad, las cuales son diez 6 doce, y estdn d car-
go de hombres de conocida virtud, con aprobacion del Q-obiernn.
como conviene para tan importante ministerio; de los cuales tr&s

POR KL P. BERNABK COBO. 251

tienen salario de la Reptiblica, para que ensenen debalde d los po-
bres: hay de ordinario en estas escuelas de mil rnuchachos para
arriba.

Por conclusion de lo tocante a esta Universidad, digo: quequien
pasase los ojos por el instrumento de su fundacion y dotacion con-
tenida en los dos capitulos precedentes, y luego los volviesen 4 mi-
rar y considerar el estado que tiene el dia de hoy la BeptiblicR
de este Reino, no habrd menester otro argumento para conocer la
maravillosa providencia de aquel sapientisirno Virey, legislador
de este Reino.que la instituy6. Fues parece adivinaba las cosas
futuras, que nosotros ahora palpamos con las manos, 6 por mejor
decir las antevia ent6Qces, con tantn certeza eomo si las tuviera pre-
sentes. Porque todos los frutos y bienes que en sus palabras dice
esperaba que se habiau de seguir de la institucion de esta Univer-
sidad, ban salido tan ciertos y colmados, que no hay mas que decir
para encarecer lo mucho que import6 a esta nueva Reptiblica su
ereccion, que poner ante los ojos el cumplimiento de aquellas espe-
ranzas que movieron al Virey a instituirla. Testigos son de esta
verdad los innumerables hombres doctos que de ella ban salido en
tan pocos anos, de los cuales no solo est&n llenas las Iglesias Oate-
drales y parroquiales de todo el Reino, en tanto grade quo en cu-
rates de indios^ para los cuales no se hallaban antiguamente ni Sa-
cerdotes con solo el (Srden Sacro que los sirviesen, est4n al presets
te muchos Doctores y Maostros; sine tambien en los conventos de
las Religiones, & las cuales solia antes enviar su Magestsid d su
costa muchos Religiosos, para entender en la conversion de los in-
dios; y lo que mas es los Tribunales y Audiencias Reales llenas de
Oidores y Ministros que los autorizan, hijos de esta ciudad, si^ndo.
lo hoy actuales catorce en las Audiencias de las Indias.

Iten, la misma Universidad, puedo yo deponer como testigo de
vista, que cuando entr^ en esta ciudad el ano de mil quinientos no-
venta y nueve, no habia en ella catedrdticos hijos de esta Reptiblica,
sine que todos eran venidos de Espaiia, y al presente todas las cd-
tedras de facultad que tiene estdn en poder de hijos de la tierra y
de la misma Universidad; y al mismo tiempo que he dicho, todos
los Rectores que se elegian eran venidos de Espana, y en el presen-
te apenas sale Rector electo que no sea natural de acd y enseSado
en la misma Universidad, como ha sucedido estos cuatro o cinco

252 HISTORIA DE LIMA.

afios atr&s, que han salido sucesivamente por Rectores: el Doctor
Feliciano de Vega catedrdtico de prima de Cdnones, el Doctor Fran-
cisco Ramos Galban venido de EspaSLa, y al presente catedrdtico
de prima de Leyes: el Doctor D. Hernando de Guzman Maestro
de Escuela de la Catedral y el Doctor D. Diego Megia catedrdtico
de Yisperas de Leyes, todos cuatro hijos de esta ciudad de Lima,
ciudad de los Reyes y de esta Universidad de Indias.

LIBRO TERCERO.

I » I

CAPITULO I.

De las drdenes de Religio8a8*que*han fandado conventos en

esta ciudad.

Antes de tratar en particular de cada uno de los conventos de
Religiosos que hasta el tiempo presente se ban fundado en esta
ciudad, me pareci6 deber decir de todos ellos en comun algo, de lo en
que generalmente todos convieneu, para escusarmederepetirmucbas
veces una cosa cuando descienda d bablar de cada uno por si; el fin
y motivo principal con que ban pasado d este Reino, los Religiosos
que tienen monasteries en ^\, que son las 6rdenes de Santo Domin-
go, S. Francisco, S. Agustin, la Merced, y la compafiia de Jesus;
y con el que su Magestad desde su descubrimiento les ba ido en-
viandoles; manddndoles dar liberalmente de su Real bacienda em-
barcacion y todo lo necesario para el gasto de tan largo viage: es
para que entiendan y se empleeu en la conversion a Nuestra Santa
f6 de los Indies, en el cual ministerio ban trabajado y todavia tra-
bajan, con tanto fervor y celo, como se ecba de ver por el fruto que
de el ba resultado, que es la reduccion d su criador de tautos mi-
lUres de almas como basta abora ban venido al gremio de la Santa
Iglesia, en quo no bay duda sine que ellos ban tenido la mayor
parte. Uan favorecido esta gloriosa empresa nuestros eat61ioos
Beyes, desde que empezaron d senorear en la tierra, con tanto de-
seo de qu3 todos los naturales de ellos sean traidos al reba&o de
Nneetro Se∨ Jesucristo y sacados de la oeguedad de sus antiguas
' '^fones, que ban procurado en todas ocasiones dar todo el fa-

254 HISTORIA DE LIMA.

vor & los Religiosos, que en este labor se ocupan como principa-
les obreros y ministros de ella, como consta por las muchas cartas
y c^dulas Reales que en todo tiempo ban despachado & este pro-
p6sito, de las cuales no quiero dejar de copiar aqui una de las an-
tiguas, cuyo tenor as el que se sigue:

< - oritor limeflo fray Juan Melendez. que Ueva por tltulo: Verdaderox tetoroe de las Indiat, 3 rol. fol. Koma 1688.— Ed. CAPITULO V. Del convento de San Agustm. Vinieron d este Reino y ciudad los padres de San Agustin el ano de rail quinientos cincuenta y dos, y fundaron su convento no donde ahora esta sino junto d la Iglesia de San Marcelo, y porque alii era el fin de la ciudad; no mucho despues se pasaron al sitio que hoy tienen, el cual dista dos cuadras de la plaza, y cae en lo mejor de la ciudad en una de las calles mas principales y de mas suntuosos edificios. Posee una cuadra entera en que han edificado Iglesia, claustro y las principales oficinas, y todavia se vd conti- nuando la obra de lo que resta por edifiear. La Iglesia es de tres naves, muy grande, alta y de muy vistosa traza; esta en competen- cia con las mejores de la ciudad sobre llevarse la palma y no tiene de su parte muy pocos votes. Pero ya que en lo tocante d su fd- brica est^ debajo de opinion su derecho, no estd sine muy claro en la ventaja que en suntuosidad de altares adornados de magnificos rotables hace d todas las otras Iglesias de la ciudad; el rotable del altar mayor es el mas grandiose y de mas costa y magestad que hay en todo el Reino: acabose el ano de mil seicientos catorce, y vost6 3,000 pesos. Demas del altar mayor tiene esta Iglesia otros quince 6 diez y seis, todos adornados de tan ricos rotables^ que el de menos valor no baj6 de tres mil pesos; y sumando el valor de todos juntos con el del altar mayor pasa de cien mil pesos: porque solo el altar de reliquias que al lado del Evangelic ha hecho un cl^rigo d su costa, llamado por nombre Juan Bautista Ordonez de Villaquian pasa de veinticinco mil pesos los que se han gastado en su rotable, relica- ri()s y demas adornos; entre otras capillas de gran devocion y ri- queza que tiene esta Iglesia se debe contir la del Santo Crucifijo 266 IIISTORIA DE LIMA. en la cual ultra de las muchas cosas que la autorizan se cuentan veinte Idmparas de plata y la capilla de la Cofradia de San Eloy j de los plateros que es de mucho adorno; la silleria del coro es la mas rica y costosa que hasta ahora se ha labrado en esta eiudad. estase todavia haciendo, y estd concertada en veintitres mil peso& la madera es de cedro, y va toda ella de figuras de talla muy cu- riosas, el edificio de la capilla mayor es muy fuerte y vistoso por de fuera. Las naves y capillas de los lados son de b6vedas, y la nave de enmedio esta cubierta cnriosamente de madera con lazes y artesones muy curiosos. El claustro representa mucha magestad, es el mas alto de los de Lima con pilares altos de piedra de Panamd. Los de abajo son de ladrillo muy fuertes y bien labrados. Los corredores bajos estdn cubiertos de b6vedas de ladrillo y para mas firmeza contra los tem- blores Uevan en lo interior trabazon de muy grande y gruesa bar- ras dc hierro (son los primeros corredores de b6veda que se labra- ron en esta eiudad;) la escalera principal que de este claustro sabe al coro es muy grande y de mucha autoridad, con el techo de vis- tosos artesones pintados de azul y oro; y cuando se acab6 no habia otro mejor en esta Repfiblica. Todo el resto del edificio de e&te convento en celdas y oficinas vd conforme & la autoridad y suntuo- sidad de la Iglesia y claustro, particularmente el refectorio que se acabd ahora, que es pieza maravillosa por su grandeza y costosa fa- brica: es muy alto y cubierto de boveda y con grande yentanage y curiosas molduras, hizo de costo su edificio cuarenta mil pesos; moran al presente en este convento ciento sesenta Religiosos.^^ 20 Veaso sobre este convento Hu Cronica morafizada de\ P. Antonio Calancha. 1 vol. iVii Barcelona 1689 y la continuacion por el P. Bernardo de Torres imp. en Lima 105;i fol. — Ed. CAPITULO VI. Del Oolegio de San Pablo de la Compaida de Jesus. Llegaron al puerto de esta ciudad los primeros Beligiosos de la compania de Jesus d veinticinco dias del mes de Marzo del aiio de mil quinientos sesenta y ocho: eran ocho entre padres y hermanos^ y superior suyo y primer provincial de esta provincia el padre Ge- r6nimo Portillo, de la provincia de Castilla la vieja, de la cual pro- cedi6 esta. Vinieron por 6rden de su Magestad, y enviados del bie- naventurado padre San Francisco de Borja, que 4 la sazon era Pre- ptSsito general de la compania, & peticion 6 instancia del Virey D. Francisco de Toledo, que ya quedaba el ano sobredicho en esta corte nombrado por Virey de este Keino; el cual escribi6 al padre San Francisco de Borja, significandole el gusto con que vendria A 3U Gobierno, trayendo en su compania Religiosos de nuestra 6rden, cuya carta original con la repuesta que le di6 el bendito padre se guarda en este colegio y yo las he visto y leido; ambas trajeron para el Gobernador del Perti la c6dula Real siguiente: <5 de edificar una casa que sirviese de hos- pederia y residencia A los de su Religion, que pasasen d esta tierra 274 HISTORIA DE LIMA. d pedir limosna; y asi lo puso por obra, labrando al cabo de la ciu- dad y calle que de la plaza baja por el Espiritu Santo, una peqaena Iglesia de pobre fabrica, con titulo de Nuestra Senora de Monser- rate; y pegada 4 ella su casa con vivienda bastante para diez 6 doee Religiosos; el sitio es capaz de mayor nlimero, con gracioso claustro y jardin: han hecho ahora otra Iglesia de Canteria, mejor que la pri- mera; es de mucha devocion y bien servida, con curiosidad y omato de altares, en esta casa reside ordinariamente el superior de los Monges Bonitos, que andan por este Reino recogiendo limosnas para el celebre Monasterio de Nuestra Senora de Monserrate en Cataluna, y unas voces estd solo y otras estd con tres 6 cuatro com- paneros. CAPITULO IX. Del noviciado de San Antonio de la Oompafiia de Jesus. Otra casa tienen en este ciudad los Religiosos de la compania de Jesus intitulada San Antonio Abad. que es su noviciado; fundose 61 aSo de mil seicientos seis por el mes de Agosto; est4 en la mis- ma calle atraviesa con el colegio de San Pablo, echo cuadras dis- tante de la plaza; fu6 su fundador Antonio Correa, hoinbre princi- pal y muj rico, que espendia sus grandes riquezas en semejantes obras pias y dotola en tres mil pesos de renta. Tiene esta casa muy espaciosa sitio de mas de cuatro cuadras, una Iglesia muy curiosa y ricamente labrada, cnyki capilla mayor estd cubierta de una media naranja labrada de artesones de cedro, con tan gran pri- mer y hermosura que no hay en todo el Reino de este genero otra que se le iguale; tiene un muy suntuoso retablo en el altar mayor y muchos ornamentos ricos; el edificio de la casa y vivienda es an* churoso y bien labrado, con algunas piezas interiores principales, como son: una capilla en que esta, el Santisimo Sacramento, el re- fitorio y otras, y una muy grande hucrta trazada con lucido 6rden en calles y cuarteles, con una hermosa capilla, en medio estanque y fuente, con dos acequias muy copiosas de agua clara y limpia que pasan por ella y la riegan: estd poblada de cuantos generos de dr- boles frutales y flores nacen en esta tierra* Residen ordinariamen- te en esta casa entre antiguos y novicios cincuenta Religiosos. CAPITULO X. Del convento de N^ S^ de Belen de Recoletos Mercedarios. Eil mismo ano de mil scicientos seis fundaron los Keligiosos de la Merced este convento de Recoleccion, con advocacion de Nuestra Senora de Belen: esta en el cabo de la ciudad a la parte del sur, no ocupa mucho sitio, ni se puede estender mas porqne estd en Isla, rodeado de calles y la cuadra no eb entera ni perfectasinoen figura de ataud; ban labrado buena Iglesia con capilla mayor y orucero de b6veda, y una portada de piedra muy suntuosa, la casa tiene la viA ienda suficiente con sua oficinas, un raediano claustro y curiosa huerta; moran en ella de presente veinte frailes. CAPITULO XL Del convento de la Magdalena de Recoletos Dominicos. El ano de mil seicientos once fundaron los Keligiosos de Santo Domingo esta casa de Recoleccion con titulo de la Magdalena; estd en el fm de la ciudad y de la calle trabiesa que comienza en la orilla del Rio y convento de Nuestra Sefiora del Rosario de la mis- ma 6rden, de manera que estos dos conventos cogen los estremos de las dichas calles y lados de la ciudad norte sur, y desde el uno se divisa el otro^ con haber distancia de diez cuadras de por medio; de pocos anos d esta parte ban comenzado d llamar d esta calle de la Amargura y los Viernes de cuaresma se hace estacion para ella, desde el primer convento d este con procesion devota, para lo cual estdu en las paredes de ella pintados d trechos los principales pa- SOS de la Sagrada Pasion de Nuestro SeHor Jesucristo. Ilan labrado poco ha la Iglesia, que ha salido muy grande y fuer- te; es de una muy ancha nave con su capilla mayor y crucero, toda 276 HISTORIA DE LIMA. ella de faertes y hermosas bdvedas; cae su puerta principal fronte* ra del luengo de la calle y asi se v6 desde cualquiera parte de ella; la cual se remata en el cementerio de esta Iglesia, que es may c&- pdz y vistoso & causa de estar plantado de naranjos y otros drboles, ordenados en hilera, con una muygrande y hermosa cruz de pie- dra en medio; el sitio de este convento es muy anchuroso por caer fuera de poblado, su cerco ocupa algunas ocho cuadras, tiene un mediano claustro cubierto de b6veda y la mejor huerta que hay en esta ciudad, asi por su grandeza como por su buena traza y 6rden con que estdn repartidos sus cuarteles, conforme 4 la diferencia de frutales con que estdn plantando, con calles anchas y derechas, cer- cada de naranjos por los lados: hay comunmento en este convento cuarenta Beligiosos. CAPITULO XII. Del colegio de Ban ndefonso de la 6rden de San Agustin. Un ano adelante que fu6 el de mil seicientos doce, fundaron este colegio los Religiosos de San Agustin, para que estudien en 61 los de su drden. Estd junto d la Universidad y tiene sitio de mas de cuadra: han edificado Iglesia y mucha parte de la casa; la Iglesia aunque pequena es muy grandiosa y fuerte, y la primera que bubo en esta ciudad acabada, de b6veda toda ella, tiene un galano sim- borio con su lanterna encima del coro, y el pavimento del mismo coro por la parte inferior adornan curiosos artesones de cedro, con sus florones en medio dorados. Tienen en su casa dos claustros capaces, en el primero que es de b6yeda estd el general, que es ana de los mas vistosos que hay en Lima, labrado con mucha costa y arte cubierto de artesones dorados; el segundo claustro no estd aca- bade, cae en 61 el refitorio labrado de yistosa b6veda. Tiene ade- mas este colegio una bonita huerta plantada con curiosidad, con su estanque en proporcion de ella: residen aqui al presente cuarenta Religiosos, todos estudiantes y lectores. CAPITULO XIII. Del conyento de N^ 8^ de Quadalupe de frailes Franciscos. La tercera casa de San Francisco tiene por tutelar Nuestra Se- ilora de Guadalupe, est& comenzada & edificar con nombre de cole- gio y por estorbos que se ban ofrecido se ba interrumpido mucbo la obra: fu6 su principio de esta manera. A fin de mil seicientos^ un vecino de esta ciudad Uamado Francisco Eamos Cerbantes, en un pedazo de su chacra 6 huerta, que estaba junto &, la ciudad como trecientos pasos de ella, edific6 por su devocion una pequena hermi- ta de esta devocion; creci6 la ciudad en breve por esta parte basta llegar & continuarse con ella; la cual con el demas sitio de la sobre- dicha huerta vino & poder de los Eeligiosos de San Francisco el afio de mil seicientos catorce y desde entonces dieron principio el edificio de esta casa, cercando el sitio que es capdz de un mediano pueblo, porque ocupa espacio de diez 6 doce cuadras; ban plantado en ^1 una muy bien trazada huerta, con un gran pedazo de olivar y parral, porque es la mayor huerta que hay en esta ciudad y aun en todo el Beino; estd d medio acabar un buen claustro de linda fdbri- ca y otras oficinas, y sin embargo de que hasta ahora no estd aca- bada esta casa y en perfeccion de convento, residen en ella diez 6 doce Beligiosos. CAPITULO XIV. Del convento de Recoletos Agustinos. Por los anos de mil seicientos veinte dieron principio d este con- vento los Religiosos de San Agustin, en una huerta de la otra ban- da del Bio, distante de la plaza principal de esta ciudad mas de un cnarto de legua y de las liltimas casas del barrio de San Ldzaro como docientos pasos; y aun no respecto de haberse estendido mu- 278 UISTORIA DE LIMA, cho la poblacion por aquella parte, hicieron ea medio entonces de prestado una hermita humilde, y despues ac& ban comenzado & edi* ficar este convento, muy capaz y con buena traza de Iglesia, claus— tro y oficinas, lo cual todo van labrado al presente: tiene muy gran sitio y una estendida buerta, y residen en 61 diez 6 doce frailes« porque no estd poblado aun en forma de CQUvento. CAPITULO XV. Del Monasterio de Moxgas de la Encarnacion. Cuan varies y admirables sean los caminos que Dies Nuestro Se∨ suele tomar para hacer la salud de las almas y como de nuestros males ordinariamente suele de sacar grandes bienes, echarse ha de ver por el que tom6 para que se efectuase la funda- cion del primer convento de monjas que bubo en esta ciudad y Beino, que pas6 asi: Dos senoras muy principales de esta ciudad. madre 6 hija Uamadas Dona Leonor Portocarrero la primera, la cual era hija de Diego Lopez Portocarrero y de Dona Maria de Monrroy, y la hija Dona Mencia de Sosa, balldndose ambas viudas, la madre de Alonso Almards su marido, tesorero que habia sido de la hacien- da Real de esta ciudad y la hija del capitan Francisco Hernandez Giron, en las casas de su morada que caian en la parroquia de San Sebastian, hicieron un recogimiento de beatas de San Agustin con advocion de Nuestra Sertora de los Remedies, siendo Virey el Sefior Marqu^ de Caiiete el primero; movidas con fervoroso celo de dedicarse al servicio de Dios Nuestro Senor en perpetua clausura y lastimadas del triste & ignominioso suceso del capitan Francisco Hernandez marido de Dona Mencia, el cual por haber con color de defensa de la libertad del Reino, inquietdndole con guerras ci- viles fue justiciado por traidor y su cabeza puesta en el royo. Acompafiaron d estas dos Senoras, con deseo de imitarlas en este mode de vida, otras siete Uamadas: Dona Mariana de San Ger6ni- mo, Dofia Ines Velasquez, Dona Juana Giron, Dona Juana Pacheco, Dona Maria de la Cruz, Dofia Isabel de Alvarado y Dofia Ines de Mosquera. Pasaron algunos anos en este g^nero de vida, hasta el de mil quinientos setenta y uno que acordaron dar la obediencia POR BL P. BBRNABfi COBO. 279 al Arzobispo, y dejando el habito que traian de beatas recibieron de mano del mismo Arzobispo el de Can6nigas regulates de San Agustin y mudaron el nombre de su recogimiento en el que hoy tiene el Monasterio en que fu6 convertido, de Nuestra Senora de la flncarnacion; el mismo ano a veintiuno de Junio, hicieron pro- fesion en manos del Arzobispo y 61 les di6 el velo y nombr6 por IPriora d la sobredicha Dona Leonor, y d su hija Dona Mencia por sub-Priora, y desde aquel dia quedaron con profesion de Monjas. El ano siguiente de sesenta y dos se pasaron de aquella casa 4 la que viven hoy, que entonces era huerta y estaba fuera de la ciu- dad, y ahora en su vecindad uno de los mejores si ties de ella, en cuya traslacion se hizo una muy solemne procesion; en la cual el Virey Conde de Nieva y el Doctor Bravo de Saravia oidor mas antiguo, Uevaban en medio a la Priora Dona Leonor Portocarrero, y el Arzobispo Don fray Gerdnimo de Loayza y Don Juan de Ve- lazGO hijo del Virey d la sub-Priora Dona Mencia de Soza, y cada una de las siete Monjas restantes iba acompanada de un Preben- dado de la Catedral y de un Prelado de las Religiones. Murid Dona Leonor Portocarrero fundadora y primera Priora, en veinti- siete dias del mes de Junio de mil quinientos noventa anos, dejan- do por heredera no menos de su gran virtud valor y prudencia que del titulo de fundadora y superiora d su hija Dona Mencia, que fu^ la primera que tom6 el nombre de Abadesa y gobernd este conven- to desde la muerte de su madre hasta la suya, que sucedi6 d vein- ticuatro de Mayo de mil seicientos veintiocho, por manera que cada una, madre 6 hija lo goberno veintiocho aiios. Alcanz6 la Dona Mencia d gozar de los dos tiempos y estados tan designates que ha tenido este ]Monasterio; el uno el de su prin- cipio, que fu6 de suma pobreza y soledad y el otro el presente de tanta grandeza y prosperidad asi en el numero y calidad de Mon- jas como en la riqueza y Majestad de casa e Iglesia, y apar.ato y solemnidad con que celebran los divines oficios, y se tratan las cosas del culto divino. Dobese d este Monasterio la gloria de haber sido el priraero de este lleino y un fortil pl.antel de donde han sa- lido las primeras plantus con que se han fundado todos los de esta ciudad, pues del u de los que de el han procedido han ido saliendo Religiosas para la ensenanza 6 institucion de los que hasta ahora se han fundado de dh inmediatamente salieron para la fundacion 280 HISTORIA D£ LIMA. de loB conventos de la Concepcion, la Sautisima Trinidady del de Santa Clara, y del de la Concepcion, hijo primog^nito BUja, las fandadoras del convento de las Descalzas y del de Santa Catalina de Sena. Tiene licencia de su Magestad y de su Santidad para re* cibir hasta veinticuatro doncellas seglares, que se crien y ensefien dentre del convento, casa muy estimada de la nobleza de esta re* piiblica. En grandeza de sitio hace ventaja este Monasterio 4 todos los otros de Monjas de esta ciudad porque coge una Isla de dos cuar dras y media en largo, dentro de la cual es tanta la cantidad de edificios que hay, que parece un pueblo formado, y en hecho de verdad lo es, pues viven encerradas dentro de ^1 setecientas almas; las trecientas son Monjas con las novicias, hermanas y donadas; y las cuatrocientas criadas y esclavas y las doncellas seglares que se crian dentro hasta tomar estado. La Iglesia es muy cap&z y proporcionada, cubierta de madera & cinco panes, con la capilla ma- yor y crucero de b6veda. Tiene cuatro cl^rigos capellanes con sa- laries de d cuatrocientos pesos y mas cada uuo, sin otros cuatro 6 cinco que tienen capellanias con obligacion de servirlas en ella. y las tres de ellas son de 4 seicientos pesos al ano cada una. OAPITULO XVI. Del Monasterio de la Ooncepcion. No fu^ menos admirable el principle de este Monasterio de Nues- tra Se&ora de la Ooncepcion que el primero, puesto case que en bienes temporales fueron muy desiguales, per haber comenzado este con grandes rentas cuales eran las que poseian en el siglo sus fundadoras. Estas fueron dos Senoras, Suegra y Nuera, de las mas principales, ricas y estimadas de esta ciudad y en todo el Reino, llamadas Doiia In^s Munoz de Rivera la Suegra y la Nuera Dona Maria de Chdvez. Fu^ su principio pues de esta nlanera: La Dofia Ines Munoz fu^ casada con el capitan Francisco Martin de Alcdntara, hermano del Marques Don Francisco Pizarro; vino d este Beino en compania de su Marido y CuBado y los demas conquistadores, hallose en todos los trabajos y peligros que pa- POR EL P. BKRNAB6 COBO. 281 saron en la conquista de este Reino, con tan varonil peoho y &ni- mo que no solamente los toleraba sin muestra de flaqueza; sino que alentaba y esforzaba d su Cuiiado y companeros, para que no desistiesen de la empresa rendidos 4 las dificultades que se les po- nian per delante; de manera que podemos decir muy bien, haber tenido esta gran matrona no menos parte en la conquista de este Heine que el mismo Marqu& Pizarro, porque el esfuerzo y dnimo con que ^1 consigui6 tan grandes victorias y triunfos esta Senora, lo aliments y sustent6 con regales y comidas que por si misma le ftderezaba, para que pudiese perserverar en tantos reencuentros y batallas como cada dia con los Indies tenian; y bien hubo me- nester el singular valor de que fu^ dotada para que pudiese sufrir tan lastimoso espectdculo, como fu^ ver juntos ante sus ojos d su marido y cnfiado que tanto amaba y estimaba, muertos d cuchillo con inhumana crueldad por manos de sus enemigos el traidor Don Diego de Almagro y los de su valia, los cuales no contentos con haber cometido tan fiero homicidio, queriendo arrancar del mundo todo lo que al Marqu6s tocaba, prendieron y embarcaron d esta Se- nora con Don Gonzalo, y Dona Francisca, hijos del Marques, y d otras personas que eran de su faccion y teni^ndolos d todos en su navio, hicieron dar garrote al Bachiller Enriquez y d otros; y es- tando la DoHa Ines y los demas presos, temiendo el riguroso tran- ce de la muerte, mandaron los de Almagro al Filoto del navio que los Uevase y hechase en alguna Isla despoblada para que asi pere- oiesen, pero el Piloto teniendo por bdrbaro 6 inhumane tan inicuo mandato, los llev6 y puso libres en el puerto de Manta; de alii se fu^ la Do8a Ines d la ciudad de Piura^ d donde tuvo noticia de la venida del gobernador Vaca de Castro, y le sali6 al camino entre Quito y Paita, y el gobernador compadecido de su afliccion la tra- U5 con el respeto y cortesia que tan grande Senora se debia y la trajo consigo hasta Trujillo, a donde la dej6 hasta ver el fin que tendria la guerra que comenzaba contra Don Diego de Almagro. Cas6 segunda vez esta Senora con Don Antonio de Bivera ca- ballero de la 6rden de Santiago, vecino de esta ciudad: del primer matrimonio tuvo un hijo Uamado D. Macabeo que murid muy ni- no^ y del segundo otro del nombre de su padre. Ilabiendo enviuda- do segunda vez, le sucedi6 que estando muy male su hijo Don An- tonio de Rivera el cual estaba casado con Doria Maria de Chdvez, :vj 282 HISTORIA DE LIMA. y Uegdndolo d ver una vez d su cama, 61 dispertando de un profundo sueno que habia tenido, le dijo estas palabras: For cierto Senora que durmiendo soSaba que vi d Vaestra Merced, con hdbito de Monja de la limpia y pura Concepcion de la Madre de Dios, en compania de otras muchas, y no puedo creer que tan grande bien. haya ido soSando, y asi pido d Vuestra Merced, que se acuerde de esto, si Dios me Uevara de esta enfermedad; quedose admirada la madre y teni^ndolo no por sueno, le respondi<5: que sucediendo mo- rirse 61 de aquella enfermedad, le daba palabra de cumplirlo ast y hacer verdadero su sueiio. Muri6 el hijo, y su muger Dona Maria* de Chavez, aunque quedo moza y rica, viendo la determinacion tan santa de su suegra, se resolvi<5 de hacerle compania, y que ambas fueron fundadoras de un Monasterio de Monjas de la 6rden de Santa Clara que tuviese poi advocacion la pura y limpia Concep- cion de la madre de Dios, y dotarlo de sus haciendas, pues se las habiaf dado Dios tan copiosas; comunicaron las dos este su intenU* al Arzobispo Don Ger6nimo de Loayza, el cual le aconsej6 d la Dona Ines no entrase ella d Monja, por ser de ochenta anos y fal- tarle la vista, sine que desde fuera esforzase la obra y edificio y tuviese cuenta con las administraciones de ella, y que la Nuera con las demas que tenian acordado tomasen el hdbito, pero inst6 elJa tanto en querer poner en ejecucion su prop6sito, que no se le pudo impedir. Escojieron para sitio del Monasterio las casas que a la sazon eran de Lorenzo de Espinar y acomoddndolas por entonces lo mejor que se pudo, cuanto la brevedad del tiempo permiti6. Tuvo lugar a los veinticinco de Septiembre del auo de rail quinientos setentay tres, tomaron el hdbito de mano del Arzobispo la Dofia Ines Mufioz de Rivera sobredicha, y Dona Maria de Chdvez su Nuera, y desde aquel dia cjued^ fundado este convento. Vivid la fundadora Dona In^'^s Muiioz hasta tres de Junio derail quinientos noventa y cuatro, y muri6 de edad de ciento diez anos: concedi61e Dios la vista antes de morir, habiendo carecido de ella much OS anos, para que pudiese ver las muchas hijas que dejaba en su convento. Debe Lima a esta gran matrona no solo el benefi- cio de la fundacion de este Monasterio, sine otros muchos que d(' ella como su fundadora y madre tiene recibidos, que tanta parte tuvo con su industria y trabajo en la pacificacion y pohlAoiim de POR EL P. BERNABE COBO. 283 esta tien*a: d ella debe el pan de trigo con que se mantiene, y d su segondo marido la abundancia de olivares de que goza, y d entre ambos juntos otras muchas frutas y legumbres que con gran dili- gencia hicieron traer de Espana y pusieron en su liuerta, que hoy posee este Monasterio, donde se v^ el primer olivo que hubo en este Beino traido de Espana, y lo que no es de nienos considera- cion, el primer obrage de lana de Castilla-que hubo en esta tierra, lo fundaron estos caballeros en su repartimiento de Indies del valle de Jauja, el cual permanece hasta hoy en el pueblo llamado la Ze- pallanca. Hase aumentado de nuevo este Monasterio en numero de Mon- jas, edificios, lustre y ornate del culto divine: Tiene de sitio cua- dra y media, dista de la plaza tres cuadras, hay en el mas de do- cientas cincuenta Monjas, y otras tantas criadas y esclavas. Tiene una muy grands y agradable Iglesia, con la capilla mayor y cru- cero de bdveda, y el cuerpo de la cubierta de madera, de costosa labor de lanes y artesones dorados, curiosos altares y retablos mag- nificos, uno de ellos traido entero de Espana, con todas sus figuras de talla, de muy perfecta mano, y un bulto de Crucifijo de mucha devocion, que cost6 dos mil pesos. CAPITULO XVII. Del Monasterio de la Santisima Trinidad. La fundacion de este Monasterio es muy parecida d la de los primeros, en haberse ocasionado de sucesos adversos, lo cual pas6 de esta manera: Dos caballeros principales, marido y muger, llama- dos Juan de Rivas y Dona Lucrecia Sansoles, eran vecinos enco- menderos de Indies de la ciudad de Chuquiavo; tuvieron una hija per nombre Dona Maria que casaron con Don Tomds de Cuenca, hijo de un oidor de la Eeal audiencia de esta ciudad de Lima. Ma- toles an rayo al yerno, en la flor de su edad, y ellos tocados de Dies per aquel camino, se resolvieron de emplear su hacienda y personas en servirle en vida mas estrecha. Para lo cual se apartaron de con- sentimiento de ambos del use conyugal y partieron la hacienda en dos partes, y el marido con la parte que le cupo fund6 en la ciudad 284 HISTORIA DE LIMA. de Chuquiavo el colegio que alii tiene la compania de Jesos, y su muger y hija con la otra parte fundaron este Monastorio con titulo de la Santisima Trinidad debajo de la regla de San Bernardo, sien- do ellas las primeras que tomaron el h4bito de Monjas; hideroQ esta fundacion el ano de mil quinientos ochenta y cuatro, en un sitio junto 4 San Marcelo, que entonces caia fuera de la ciudad y en ^1 estuvieron muchos anos, sin que el convento tuviese mucho aumento ni en ntimero de Eeligiosas ni en edificio y renta, h&sta que el ano de mil seicientos cinco se mudaron adonde ahora est&n, que es en lo mejor de la ciudad, tres cuadras de la plaza. Han ido poco 4 poco comprando todas las casas de la cuadra, y entre elias la de Pedro de Alconchel, que fu6 uno d6 los primeros pobladores de esta ciudad, con que poseen ya toda la cuadra. Aqui ban labra- do una muy fuerte y suntuosa Iglesia, toda de b6veda, la cual se dedic6 la octava de la Natividad de Nuestra Senora del ano de mil seicientos catorce. Fu^ su primera Abadesa su fundadora h Sefiora Dona Lucrecia, la cual gobern6 este convento hasta el ano de mil seicientos doce en que muri6. Tiene al presente ciento cua- renta Religiosas, un capellan mayor con seicientos pesos de salario y otro menor con cuatrocientos. Los cuales sirven dos capellanias que en ^1 estdn dotadas de esta renta. CAPITULO XVIII. Del Monasterio de San Joseph de Moiyas Descabsas. El Monasterio de San Joseph es de Monjas Descalzas de la Con- cepcion, el cual comenz6 asi: Ilubo en esta ciudad una Senora prin- cipal Uamada por nombre Dona Ines de Sosa, hija de uno de los primeros pobladores de ella llamado Francisco de Talabera; fue primera muger de Don Francisco de Cardenas, caballero bien co- nocido por su mucha calidad, la cual deseosa de fundar este convento di6 para ello catorce mil pesos, en unas casas principales, aunque muri6 antes que tuviese efecto. Ayud6 tambien a esta obra una mujer principal llamada Ana de Paz, con una heredad de valor de seis mil pesos y con este caudal se comenz6 el edificio; despert6 la devocion de estas dos mugeres POR EL P. BERNABE COBO. 285 y de otrad personas para que ayudasen con limosnas d esta santa obra, una Monja de la Concepcion de ejemplar vida, llamada Dona Ines de Rivera, natural de Medellin en Espana, y criada desde nina en Ghuquisaca, adonde la trageron sus padres. La cual era hermana de aquel famoso capitan Bodrigo de Flores, Marques de Mostaya. Acabada de edificar la casa vinieron k ella las fundado- ras, Monjas que para su institucion salieron del convento de la Concepcion. Trajeronlas en una procesion muy solemne con el Santisimo Sacramento y la imagen de San Joseph, d quien escogie- ron por su patron tutelar de esta Iglesia; lo cual pas6 dia del mis- mo Santo d diez y nueve de Marzo de mil seicientos dos. y fu6 su primera Abadesa la sobredicha Dona Ines de Rivera, que en este nuevo convento se puso Leonor de la Santisima Trinidad; la cual habiendo vivido en el de la Concepcion veintiocho anos con rare ejemplo de virtud, pas6 d gobernar este Monasterio por haber side fruto de su soHcitud y fervorosa oracion, con que muchos afios lo habia pedido d Dios Nuestro Senor el mismo dia que se pobl6, y gobern61o hasta su muerte, que fu6 por fin del ano de mil seicien- tos veinticuatro. Estd este convento en la plaza de Santa Ana, tiene bastante sitio, y una Iglesia capdz y de buena fdbrica, con la mayor cubierta de rica y curiosa luceria, y un cl^rigo capellan que celebra cada dia. Tiene al presente ochenta Monjas, las cuales hacen vida muy austera y ddn d esta reptiblica muy grande edifi- cacion con su grande observancia. CAPITULO XIX. Del Monasterio de Santa Olara. Poblose este Monasterio el ano de mil seicientos cuatro, sinem- bargo que se comenz6 d edificar mucho antes que el de las Des^* calzas, el cual tuvo este principio. Ilubo en esta ciudad un hom- bre infimc, de nacion Portuguez, Uamado Francisco de Salda&a; era inclinado d obras de piedad, y deseoso de emplear su hacienda, y dedicar su persona d alguna obra insigne, que fuese grata d Dios Nuestro Se∨ y iitil d los pr6jimos; andando deliberando en esto 286 HISTORIA DE LIMA. filtimo, le vino d la imaginacion con particular impulse del eielo que seria bien f undar este Monasterio; empresa k los ojos del mun- do muy sobre sus fuerzas y caudal, coraunic6 este pensamiento con el Arzobispo Don Toribio Mogrobejo, suplicdndole tomase & s\i cargo el favorecerla, de modo que su Senoria fuese tenido por due- ilo y autor de esta obra, y como tal corriese por su cuenta y cui- dado. Acept6 el Arzobispo de buena gana la oferta y prometi6 de favorecerlo con todas sus fuerzas, como lo hizo por su industria y cuidado, junto con lo del sobredicho Saldana; se acab6 en breve esU obra, y mientras dur6 su edificio, hizo oficio de solicitador y sobre estante de 61 con perpetua asistencia el mismo Saldana; y porque se vea mejor como paso esta fundacion pondr^ aqui un eapitulo de una carta que el mismo Arzobispo escribi6 a su Santidad, que vd puesta al fin de este libro, adonde entre las demas cosas de su Dio- cesis de que le da cuenta, llegando d hablar de este Monasterio dice asi: Fund6 este Monasterio un hombre Uamado Francisco de Saldana. y di6 toda su hacienda, que valdria doce 6 catorce mil pesos, y se oblig6 d servirlo todos los dias de su vida sin salario, diciendo que queria ser esclavo de su Monasterio, y que si fuera cl^rigo que sir- viera toda su vida de capellan sin salario, y su Magestad Don Fe- lipe, habi^ndole dado noticia de esto por mi parte me escribi6, que como queria que esta obra fuese en servicio de Dies Nuestro Se- iior y beneficio de la republica, se lo agradeciese de su parte, le ayudase y favoreciese, y asi mismo escribi6 a su Virey le diese tierras 6 Indies para el servicio de 61, y se ha juntado mucha li- mosna de Espaiioles, Indies y etras persenas con gran fervor y ca- ridad, y de los Indies se habrd juntado de limosna dos mil cabal- gaduras poco mas 6 menos, mucha limosna de plata, ropa, maiz, ganado y trigo, con tanta caridad que yo he quedado admirado, y^ndeme muches d buscar para dar limosna, diciendo que querian hacer bien per sus almas; que si en particular se hubiese de escri- bir, era menester muche tiempo y admiraria y se darian muchas gracias d Dies Nuestro Senor de ver y entender la veluntad y dni- mo con que estos Indies ofrecian su limosna y la inclinacion tan santa que han tenido, como se han seguide tantes y tan buenos efectos de este Monasterio: y esta es obra de Dies que la favorece y tiene de su mane; entiendo que las Monjas que d ^1 entraren serin POR EL P. BERNABK COBO. 287 (le San Francisco y han de snr sugetas al ordinario, conforme la voluatad del fundador y su fundacion. En cumpHmiento de lo que habia prometido Francisco de Sal- dana sirvid d este Monasterio toda su vida, que fu6 bien breve, porque muri6 pocos aiios despues de haberlo fundado. Para fun- darlo saearon dc la Encarnacion cuatro MoDJas que fueron sus fun- dadoras, una de las cuales llamada Dona Justina de Guevara, fu6 su primera Abadesa; y dieron el habito sin dote a doce Monja&, hijas de conquistadores, que se recogieron de todo el Arzobispado. Trasladose 4 su Iglesia la imdgen de Nuestra Senora de la Pena de Francia, que antes estaba en una hermita cerca del sitio de este Monasterio, y era estacion muy devota y frecuentada de todo el pueblo, la cual hermita se ha arruinado de manera que apenas que- da rastro de donde estuvo fundado este Monasterio se fund6 al cabo de la ciudad, a la parte oriental; di^ronle muy espacioso sitio de mas de cuadra y media: estd bien edificado, con una Iglesia ca- paz y bien adornada cubierta de madera; es el que mas en breve ha crecido en numero de Monjas de cuautos se han fundado en esta ciudad, porque tiene al presente docientas y se aventajan en musica d los demas. CAPITULO XX. Del Monasterio de Santa Oatalina de Sena. Las Monjas de este Monasterio profesan las reglas de Santo Domingo, y tienen por tutelar 4 Santa Catalina de Sena; concur- rieron para su fundacion tres personas muy ricas, y todas tres go- zan del titulo igualmente de fundadoras, que son: el licenciado Juan lo Robles, cl6rigo mayordomo de la Iglesia catedral de esta ciudad y rector del Santo oficio, y dos Senoras nobles hermanas, que se Jicen Dona Lucia y Dona Clara de la Daga, La primera, viuda on Francisco Nunes Bonilla, Don Juan de Vargas y M endoza, Don V Pedro de Orta, Don Diego de Medellin, Don Juan de Asena Soria, Don Gregorio Rojas, el Bachiller Don Diego Ramirez, Don Mi^el Gerdnimo de Rivera, Don Pedro Enrique de Salazar, Don Fran- cisco de Saldivar, Don Gazpar de Herrera, Don Domingo de ESspi- ria, Don Antonio Lopez de Varriales, Don Juan de Vendiel de Salazar. A los cuales mand6, que guarden y tengan entre si en los asientos como en lo demas que convenga sus antiguedades por la 6rden y forma referida, segun y como van puestos, y nombrd por Vice-Rector del dicho colegio para que tenga la administracion de • ellos al licenciado Francisco de Medina, y porque conviene que del dicho colegio tenga la administracion y gobierno el Doctor Marcos de Lucio Rector que al presente es de la dicha Universi- dad, asl por el cuidado y diligencia que ha puesto en hacer que se prosiguiese la dicha obra y que se fuesen acabando y ordenando las cosas de 61, como por ser persona de tanta esperiencia y letras; y de quien se tiene satisfacion que acudird d lo que mas convenga al dicho colegio, y colegiales, orden6 y mand6 que de la dicha fua- dacion y colegio tenga la dicha administracion y gobierno por tiem- po seguido de dos anos primeros siguientes, que corren y se cuen- ten desde la vlspera de San Pedro fin de este presente mes de Ju- nio* que han de entrar en el dicho colegio los dichos colegiales, no embargante que deje de ser Rector de la dicha Universidad.» Dejo lo demas de esta provision que no hace al caso para dar la noticia bastante del principio de este colegio, que es el intento de este capitulo, su fecha es como se sigue; (cfecha en la ciudad de los Re- yes d veinticinco del mes de Junio de mil quinientos noventa y dos anos, el Marques. Por mandate del Virey Alvaro Ruiz de Na- vamuel.» i>OR BL P. BERNABfe COBO. 299

Proveen los Vireyes estas vecas en esiudiaates nacidos en este
Iteino, de padres nobles y benem^ritos, y por la estimacion que se
hace de ellas son muy pretendidas, y los colegiales muy respeta-
, dos; muchos de los cuales acabados sus estudios salen proveidos
en ofioios honrosoSy como son corregimientos y otros semejantes
los cuales siguen, la Iglesia y en beneficios y prebendas los sacer-
dotes; el Rector es cl^rigo de letras, virtud y confianza que nom-
bra el Virey, el cual vive dentro del colegio y viste ropa y veca
como los demas colegiales y estd d su cargo todo el gobierno y
estado del colegio y administracion de sus rentas^ que son cuatro
6 cinco mil pesos al ano. Guarddndose las ceremonias y constitu-
clones del colegio mayor de Santa Cruz de Vadallolid, y los Vire-
yes ban ido anadiendole muchos privilegios como son que todos
los colegiales de este colegio y sus familiares se' graduen por la
mitad del costo que los demas Doctores que (caeteris paribus) scan
preferidos todos los colegiales d todos los benem< ^ritos del Beino, que siempre este colegio lea en la Universidad una cdtedra de Di- gesto viejo y otros muchos favores. CAPITULO XXIV. Del Oolegio de Santo Toribio. El colegio de Santo Toribio fund6 el segundo Arzobispo de esta ciudad Don Toribio Alfonso Mogrobejo el ano de mil quinientos noventa y cuatro, y tuvo en su fundacion algunas diferencias con el Virey sobre que le prohibi6 el poner sus armas encima de la puerta de 41; por lo cual lo hizo despoblar el Arzobispo poco des- pues de fundado, y estuvo casi dos anos sin volverse d poblar; y porque mejor conste lo que acerca de su fundacion pas6, pongo aqui la c^dula Real que se sigue, en que se contiene todo por estenso que dice asf: «E1 Rey, muy reverendo en cristo padre Arzobispo de la ciudad de los Reyes de las provincias del Peru, de mi consejo. Por parte del Dean y Cabildo de esa Iglesia se me ha hecho relacion que Gonforme d lo determinado en el Goncilio Provincial que se celebr6 ^ esta ciudad el ano pasado de mil quinientos ochenta y tres, en 300 HISTORIA DE LIMA. que se mand^ fundar el Seminario, habeis ordenado se le acada con el tres por ciento de las rentes decimales y de capellanias para el dicho efecio, y el dicho Dean y Cabildo se ban ofrecido d pagarlos todo el tiempo que estuviese poblado el dicho Seminario, y que hasta ahora no lo estd, ni se ha hecho mas de oomprar casas en las cuales hubo estudiantes dos meses, y despues se despobl6 y se al- quilaron las dichas casas por haber tenido voz diferiencia con el Virey Marqu6s de Canete sobre la fundacion del Seminario. Supli- come atento d ello mandase no pagasen la dicha cota no mas tiem- po que hubiese estado y estuviese poblado el dicho Seminario y porque quiero saber el estado en que esto estd, y si es asi que des- poblastes el dicho colegio y porque causa, y que hacienda se habia juntado para ^1 y si con ella se compr6 la dicha casa y que renta al presente y en que se gasta la renta, y si con la que tiene se po- dria sustentar, 6 que 6rden se podria dar para volver alii los estu- diantes y que se conservasen, y lo que convenia proveer en lo que pide el dicho Dean y Cabildo, os ruego y encargo me embieis ra- zon de todo con vuestro parecer, para que visto se provea lo que convenga: fecha en Toledo d trece de Junio de mil quinientos no- venta y seis anos. yo el Rey. Por mandate del Rey Nuestro Senor Juan de Ibarra.)) La renta que tiene este colegio es la que basta para sustentar treinta colegiales poco mas 6 menos, los cuales outran por nombra- miento del Arzobispo y estudian en ^1 desde los principios de la- tinidad hasta salir consumados letrados en Teologia, Cdnones y Leyes, de donde salen muchos sacerdotes de virtud y letras para las doctrinas y beneficios de este Arzobispado y para otros pues- tos may ores: tienen obligacion de acudir los dias de fiesta d la Catedral d servir en los divines oficios y asistir al core. Tiene el gobierno y administracion de este colegio con titulo de Rector un cl^rigo que pone el Arzobispo, que siempre se procura ser de vida ejemplar, de quien se pueda fiar la institucion, en recogimiento y buenas costumbres, de la juventud que en este colegio se cria* CAPITULO XXV. Del Hospital Real de San Andres. Al paso que ha creido esta Republica en edificios y moradores ha ido Dios Nuestro Senor plantando en los de ella el amor y la piedad y obras de misericordia, de manera que por su devocion y liberalldad tienen ya fundados y dotados echo hospitales, donde con macha caridad y regalo se cura la gente pobre de todo g^- nero de enfermedades y dolencias. Tuvo principio esta obra de piedad d los tres aiios de la fundacion de esta ciudad, porque jen sus mismos principios no se olvidaran sus pobladores de lo que tanto importa & una Reptiblica cristiana y es bien se engendre y comience con ella. La primera mencion que hallo de hospital es cuando el Gabildo de esta ciudad, d cuyo cuidado qued6 despues de su fundacion el dar y sefialar solares & los que d ella se venian 4 avecindar y d los lugares pios que se instituian; 8enal6 y asign6 en el que se habia de fundar el hospital, lo cual hizo d diez y seis dias del mes de Marzo del ano de mil quinientos treinta y ocho, estando ayuntados en Gabildo los Regidores por la cldusula siguien- te. Este dia sus Yuestra Mercedes senalaron para el hospital que se ha de hacer y edificar en esta ciudad los otros dos solares adelante de los declarados en el capitulo de arriba, de los que se seSalaron d los dichos Sepiilyeda en el dicho cuartel. Los cuales solares estdn aquella media cuadra que estd inmediatamente mas abajo del convento de Santo Domingo la calle que vd al Rio enme- dio; y d los veinticuatro de Mayo del mismo ano orden6 el mismo Gabildo que se comenzase d edificar el hospital en los solares sena- lados y nombnS por mayordomo de ^1 d Juan Meco, vecino de esta ciudad, con cien pesos de oro de salario en cada un afio, y esta es la primera mencion de hospital que se halla en los archives de esta ciudad. 302 HISTORIA DE LIMA. El Virey Don Francisco de Toledo visit6 este hospital de San Andres el ano de mil quinientos setenta y siete y hizo las orde- nanzas que se habian de guardar, que hasta entonces no las tenia^ y nombrd los oficiales de administrador, mayordomo y los demas que habia de haber y di6 ordenanzas para todos, el cual gobiemo y administracion tuvo hasta que se fund6 la hermandad que ahora lo tiene d cargo y gobierno; y -porque en el acto de la visita haee relacion mas espresa el sobredicho Virey de su principio y progre- so, pongo aqui una parte de 61 por sus mismas palabras que es del tenor siguiente. ito conforme 4 su buena vida han perseverado y perseveran en el regalo y servicio de los pobres y enfermos con mucho cuidado y diligencia sin interns alguno, sino solo per servir d Dios Nuestro SeSLor, y ha venido el hospital d tan to aumento que es el mas prin- cipsil que hay en estas partes del Peru.» Hasta aqui es la cabeza clel auto que hizo el sobredicho Virey cuando visit6 este hospital y <5 para que se acabase en su tiempo. Desde aquella visita de Don Francisco de Toledo hasta el tiem- po presente es muy notable la mudanza que ha tenido este hospi- taly asi en su aumento de edificios, rentas y limosnas como en su administracion y gobierno, si bien el sitio es el mismo y con la mis- ma capacidad y anchura. La fdbrica antigua era la Iglesia y tres piezas 6 enfermerias, que en forma de crucero correspondian d los tres lados y lienzos de la capilla y altar de la Iglesia; las cuales salas, aunque eran grandes y anchurosas, no tenian que ver con las presentes, porque eran mucho menores, de humildes fdbricas y cubiertas de esteras como se suelen cubrir en esta ciudad las casas pobreSy el cual edificio de tal suerte se ha mudado que no queda de lo antiguo mas que la Iglesia, patio esterior y cementerio don- de se entierran los que aqui mueren; y todo lo demas asi de enfer- merias como de vivienda y oficina se ha edificado nuevo desde el 304 niSTORIA DE LIMA. ano de mil seiscientos siete acd, de obra tan costoSa y autorizada Gomo las fdbricas mas principales de esta ciudad y haciendo una breve descripcion del estado que hoy tiene, es de esta manera: Su sitio es tan estendido que ocupa cuadra y media antes mas que menos, seis cuadras distante de la plaza. Tiene una muy gran* de y vistosa portada con un patio mediano 4 la entrada cercado de corredores por los tres lados, y en el de enfrente que no los tie- ne cae la Iglesia, la cual es tan grande y bien labrada que pudieni mui bien servir de parroquial; estd cubierta de tablas d cinco pa- nes con centa y caetin, tiene adornadas las paredes con buenas y devotas pinturas; el altar estd en medio de la capilla, la cual se funda sobre cuatro grandes arcos y los tres salen d tres grandes salas 6 enfermerias desde donde los enfermos oyen misa sentdndose en sus camas. Esta esta capilla muy bien adornada de curiosos en- maderamientos y pinturas, con mucho oro y las gradas del altar estdn de azulejos; en un dngulo de esta capilla estd otro altar oon su reja, donde se guarda el Santisimo Sacramento. Por encima de esta capilla se levanta una torre de campanas con bu reloj de me- das, y campana grande que se oye en la mayor parte de la ciudad; las piezns que sirven de enfermerias son seis grandes salas, sin otras dos medianas; la una para dar unciones y la otra para curar negros honos, porque est^n apartados de los Espanoles. Caven en estas enfermerias y hay recaudos de camas, y lo demas neoesario para docientos enfermos, puesto case que nunca ha Uegado d este nfimero, porque cuando mas acuden no pasan de ciento cincuenta^ como tampoco suelen bajar de cincuenta, cuando hay menos enfer- mos; fuera de estas piezas hay otras muchas para servicio de la casa como son cocina, despensa, panaderia y en especial una pieza muy grande y capdz que sirve de roperia, la cual con casi las mas de las enfermerias tienen muy grandes ventanas bajas d la huerla que las hacen muy claras alegres y airosas. La huerta es grande y airosa y bien tratada, nacen en ella muchas yervas medictnales, flores, y drboles fru tales que todo junto recrea la vista. Iten hay aposentos para los capallanes, mayordomos y demas ministros y sirvientes. Todo el edificio cae d la mano izquierdadel patio, como entramos d la derecha esta la botica que es tan buena como la mejor de la ciudad con otros aposentos; y mas adentro estd un patio capdz y en tome de ^I, la vivienda de los locos, porque ea poll KL P. HEUNAnK COPO- 805 hospital se recogen cuantos se hallan en ol Reino; los que al presente hay son catorce <5 quince, todos Espafioles; gozan de abun- «1aincia de agna, porque en el primer patio tiene una fuente, y otras en 1h cocina, lavanderia, y en otras oficinas, y le entra una buena si^cequia que es bien importante para regar la huerta y para lim- piezH de la easa; ha gastado en lo que de nuevo se ])a edificado <3rmero, doscientos y d todos se les da casa, racion y comer. Demas de los Ministros que acuden d la nalud del cuerpo, para la del alma estdn fundadas cuatro capellanias, que sirven cinco sa- cerdotes capellanes; los tres viven denlro del hospital, y tienen obligacion de dar los Sacramentos d los enfermos y disponerlos y ayudarlos d bien morir, y los otros dos acuden solo d decir misa los dias de fiesta en la enfermeria, d los que no salen d lalglesia: la renta de esta capellania es quinientos veinte pesos cada una de las dos primeras: la tercera de trecientos diez, y la cuHrt«i de trecien- tos: esta postrera sirven dos cl6rigos por mitad, acudiendo d decir misa, otro dice tambien raisa en otra sala por la limosna ordinaria. Finalmente aqui se les acude d los pobres enfermos en lo quetoca d su regalo de comida de aves, conservas, y lo demas de este ge- nero, medicina y todo lo perteneciente d su comodidad y regalo, con tanta abundancia y puntualidad, quo muchos hombres de cau- dal no son tan bien acudidos en sus casas, y asl hay algunos que pudiendose curar a su costa en sus mismas casas piden ser recibi- dos en este hospital, al cual siendo admitidos, por ser casaparaso* los pobres, dan alguna buena limosna. CAPITULO XXVI. Del hospital de Santa Ana. Eq este hospital se curan solo Indios, asi hombres cotno mugeres; f undolo de su hacienda y con algunas limosnas que allegd Don Ge- r<5lo de rea- ta con que se sustentase^ la cual ha venido en tan gran crecimien- to que es hoy una muy gran cosa, y no hay en todo el Ileino hos- pital tan rico: coinenz6 como las demas obras de Dios, con tan humil- Jes principios y tan pequenos que no parecia haber de sustentar- se por sij y d esta causa el ano de mil quinientos cincuenta por el mes de Julio, poco despues que comenz6 lo juntaron con el de los Espanoles, para que a su sombra y arrimo mejor se a.dministrase; si bien no dur6 mucho esta junta por el gran celo y diligencia que en sacar d luz y perfeccionar esta obra puso el piadoso Arzobispo; senalole la ciudad sitio en que se edificase a cuatro de Junio del alio de mil quinientos noventa y nueve, y su Magestad envi6 par- ticular c6dula, despachada en Madrid a diez y ocho de Mayo de mil quinientos cincuenta y tres, mandando que se edificase y por- que mejor se vea lo que pas6 acerca de su fundacion, pondr6 aqul un capitulo de una carta que el Rey escribi6 al Arzobispo, fecha en el Bosque de Segovia en cinco de Octubre de mil quinientos setenta y scis anos, en respuesta de otra que el mismo Arzobispo habia escrito a su Magestad en que se trata de este punto, y es del tenor siguiente: «tDices que en esta ciudad de los Reyes se trato el aiio de mil quinientos cuarenta y ocho de hacer un hospital donde los Indies faesen curados } ensenados en las cosas de Nuestra Santa F^ Ca- t6lica y se les administrasen los Santos Sacramentos y que des- pues que se acab6 la guerra contra Gonzalo Pizarro se compr6 sitio para lo hacer y el Cabildo de esta ciudad di6 un pedazo de tierra 308 HISTORIA JDK LIMA. que estaba junto al que se compru y comenzaron algunos nposen- tos humildes, y de prestado donde se recogieron algunos Indies enferraos; y se comenz(5 d poner cJrden en la cura de ellos con al- gunas limosnas que para este efecto se pidieron en estaciudad y se juntaron en veces dos mil quinientos pesos y se liizo una Iglesia pequefta con titulo y advocacion de Santa Ana, donde se les admi- nistraban los Santos Sacramentos y que vos instituisteis una ca- pellania que sirviese en la dicha Iglesia y la dotastes en lasrentas de las dichas casas que se compraron para esto efecto y se ha ser- vido siempre, y que el ano de cincuenta se comenzo otra Iglesia muy buena y se acabci, donde generalmente se administran 4 todos los Indies los Sacramentos del Bautismo, Penitencia, y Matrimo- nio y que es Parroquia de ellos y de tres aiios a esta parte hay en 61 Santisimo Sacramento, y se ban hecho dos enfermerias, una para hombres, y otra para mugeres, y otros aposentos junto d ellas^ para enfermedades contagiosas, y otras que requieren mas abrigo, y que est4 hecho un cuarto principal con otras oficinas para el ser- vicio de la casa, que es la mas principal que hay en este Reino, donde con mas cuidado y 6rden son cuidados los enfermos, curados y doctrinados los Indies y que despues de muerto el Conde de Nieva, Visorey que fu6 de esta tierra, los Oidores de esa Audien- cia enviaron al Doctor Factor Romani con un Secretario de ella 4 tomar posesion de esa casa y hospital en nombre nuestro y que los cl6rigos que en ella estaban cerraron la puerta, y no dieron lugar & ello pareci^ndoles novedad, y que despues que vos venistes que estabas en la Iglesia mayor y sermon os dieron cuenta de ello, y que ese dia otro Secretario de esa Audiencia de parte de ella vino d deciros que si diese lugar se tomaria la posesion, y que vos res- pondistes que si habia c6dula u <5rden nuestra para ello os la mos- trasen, y si no que no hiciesen novedad; pues habian quince a&08 que aquel hospital se comenz<5 y no se habia intentado d tomar la dicha posesi(»n, ni nos, la habiamos mandado; sine antes manddn- doles hacer merced y limosnas y que vos habeis edificado esa casa d vuestra costa, si no son algunos aposentos menudos, y que no nos acostumbramos d tomar para nos las obras que otros hacen, y que en una las constituciones de esa casa teneis declarado que vuestra intencion ha side siempre que nos seamos servido de to- mar esa casa, toda ella debtgo de nuestro amparo, y que el Arzobis* POR BL P. BBRNABfi COBO. 809 que es, 6 fuere, como persona que ha de estar presente y mas ol>ligado & favorecer los pobres, y proveer las cosas de esa casa y

bospital tenga cuidado de ella, y que los dichos oidores porfiaron

en ello y los entretuvistes y enviastes & llamar un Alcalde y les

digistes que tomasen la posesion del patronasgo en nuestro nom-

l3re, conforme & la dicha constitucion y auto que vos teniais hecho

y que asi se hizo porque nos fuesemos servido de ello; no quereis

que otros ganen gracias con vuestra hacienda, yo os agradezco mu-

cho lo que habeis hecho por mi servicio que lo continueis, pues es

obra de tanta caridad y cristiana, que no tenemos cuenta con el

hospital en todo lo que hubiere liigar para que reciba merced y li-

mosna como es justo para sustentacion de los pobres que en ^1

hubiese.D Hasta aqui el capitulo de carta de su Magestad.

Su sitio es casi de dos cuadras y dista de la plaza principal siete
cuadras, y menos de una del hospital de San Andres: tiene delante
una mediana plaza que llamamos de Santa Ana, el edificio de la
casa 6 Iglesia es muy bueno; permaneci<5 hasta el aiio de mil seis-
cientos veinticuatro de esta forma, y con la misma traza que se la-
br6 al principio, que para aquel tiempo era suntuoso, 4 la entrada
tiene un patio cuadrado muy grande con sus corredores y aposen-
tos al rededor y fuente de pila enmedio, y de este se entra en otro
menor tambien con corredores que tiene tambien fuente que cae d
la enfermeria, d un lado de ^1 estd la enfermeria de las mugeres
que esta cerrada y con su torno por donde se les dd la comida; alii
son servidas de mugeres solas, d otro lado estd la enfermeria de
los hombres que son dos largas y anchas piezas que antes estaban
cubiertas de esteras y tenian pilares por enmedio, por no alcanzar
las maderas d su gran anchura, las cuales se cruzan y enmedio del
crucero estd la capilla y altar adonde se dice misa d los enfermos
y ellos la oyen desde sus camas; desde elano sobredicho de veinti*
cinco se ha remediado todo el edificio, hizose de b6yeda la capilla
fundada sobre cuatro grandes arcos de ladriUo y cal, y son muy
altos y galano cimborio y las enfermerias se hicieron tambien de
nuevo, quitando de ella los pilares que le quitaban la vista, le*
vantdrouse mas las parades y cubrieronse de tablas d cinco pa-
&os; lo cual todo se hizo siendo mayordomo* el capitaa Bernardo
de ViUegas, y por su cuidado y diligencia ha quedado la obra
con mucha Magestad y habrd hecho de costa mas de seteuta

310 UI3T0RIA DE LIMA.

mil pesos. La portada que sale d la plaza se lshv6 de caateria
muy vistosa.

Hay de ordinario eu este hospital reeaudo de camas y 4 lo m&s
para trescientos enfermos, aunque raras veces Uegan a este numero.
y si creciese puede sustentar muclios mas, pero comunmente no
bajan de setenta, ni suelen pasar de docientos. Acudeseles con
todo el regalo y abundancia de comidas, medico y medicina que se
puede desear, y para el modo de vivir de los Indies, jamas so vie-
ron en sus casas con tanto regalo como lo estdn aqui; porque se les
d4n cama a nuestro modo, con colchon y sdbanas (cosa tan naera
y usada de ellos) los mismos manjares que se guisa para ellos los
Espanoles enfermos y para los desganados que tienen perdido el
apetito se hacen y aderezan las comidas propias suyas, las cuales
por estar acostumbrados 4 ellos, aunque para nosotros son groseros
y desabridos, suelen ser mas apetecidas de ellos que los delicados
y sustanciales que se les ddn de aves y de conservas.

Tuvieron el gobierno de este hospital desde su fundacion admi-
nistradores como el de San Andres; pero el ailo de mil seiscientss
seis 4 veinticinco dias del mes de Abril se instituyd la hermandad
que ahora lo gobierna la cual consta de veinte personas honradas
y ricas, en que entra gente noble y de calidad como tambien en
las hermandades de los otros hospitales, los cuales con mucho
ejemplo de virtud se ejercitan eu obra tan pia y de tan gran servn-
cio de Dies Nuestro Senor y bien de la Republica; fu6 su primer
mayordomo elegido para esta hermandad Don Ger<5nimo de Abe-
llaneda, caballero principal, y primeros diputados Juan Bodriguez
de Cepeda y Melchor de Santos: Para el servicio de los enfermos
no faltan hombres de vida penitente que se dedican a este minis-
terio, sin los cuales tiene este hospital muchos esdavos sirvientes
y salariados, Mddico, Cirujano, Barbero. Boticario con su botica
dentro de casa y los denial oficiales. Tiene una buena huerta y
bastante agua para su sustento y servicio; mucha vivienda para
los Ministros y para administrar los Sacramentos 4 los enfermos
tres cl^rigos capellanes, que sabian bien la lengua de los Indios y
viven de las puertas adentro.

La renta de este hospital en su principio y dotacion fue de seis
mil ducados en cada un ano, la cual ha crecido de manera que al
presente llega 4 treinta mil pesos, en los cuales entran la mitad

POR BL P. BERNABK COBO. 811

ilel noveno y medio tres mil y cuatro cientos pesos ensayados, que
clesde el ano de mil quinientos setenta y ocho le estdn situados
por mandato de su Magestad en Indies de la Real Corona, de los
euales le bace limosna el lley.

CAPITULO XXVII.

Del hospital de San Cosme y San Damian y hermandad de
la Oaiidad que lo fnndd y gobiema.

La obra de tan senalada piedad, y misericordia como en este
hospital se encierra, es tan ilustre que sola ella era bastante & en-
noblecer cualquiera Republica cristiana. Tuvo principio en la de-
vocion de dos hombres honrados primeros hermanos de esta her-
mandad; el un llamado Pedro Alonso de Paredes, natural de la
ciudad de Toledo, y el otro Gonzalo Lopez, natural de la ciudad
Trujillo en Espana y fu6 de esta manera: el ano de mil quinientos
cincuenta y nueve hubo en esta ciudad una enfermedad aguda que
se tenia por genero de pestilencia de que morian muchos; sucedi6
pues que d los veintiseis de Setiembre que los sobredichos Pedro
Alonso de Paredes y Gonzalo Lopez se hallaron en la Iglesia de
Santo Domingo en un sermon que predict un Religiose de aquella
orden llamado el presentado fray Ambrosio Guerra, hombre docto,
virtuoso y de mucha eficacia en el decir, el cual en aquel sermon
hizo mucha instancia en reprender la poca caridad de los que te-
niendo hacienda dejaban morir tantos pobres, los euales segun 61
habia entendido mas morian por falta de regalo y comodidad que
por causa de la enfermedad. Penetraron estas palabras en el cora-
zon de Pedro Alonso de Paredes 6 inspirado de Dies habl6 d Gon-
zalo Lopez que estaba d su lado, persuadi^ndole que ambos se en-
cargasen de buscar todos los pobres enfermos de la ciudad y de
acudir d su cura y necesidades. Juzg6 Gonzalo Lopez que era por
entonces dificultosa esta obra y no sali6 d ello; mas como el mismo
dia por la tarde fuesen los dos con otra mucha gente acompanando
un entierro, sucedio que en la del difunto se lleg6 d Alonso Pedro
de Paredes otro hombre llamado Diego de Guzman, y sinhaber sa-
bido lo que por la manana habia tratado le propuso lo mismo que
61 habia aconsejado d Gonzalo Lopez; este por estar cerca lo oyo

312 IIISTOllIA DB LIMA.

y dijo esto: Dios lo quiere, yalo habia comenzado hoy Pedro Alan-
so de Paredes, y resolvi^ronse los tres de dar principio 4 esta em-
presa, comunicaronlo despues con otros diez amigos y pararon en
este numero de trace por parecerle bastante. Dieron cuenta de su
determinacion al presentado Fray Ambrosio Guerra, el cual lo alab6
mucho y los anim6 d llevarlo adelante, y en nombre de todos dio
cuenta al Arzobispo Don Ger6nimo de Loayza, con cuya aprobadon
fundaron esta hermandad con nombre de la caridadymisericordia,
con ntimero de veinticuatro hermanos, ^ue es el que hastahoytie-
ne dedicados al bien y socorro de pobres y de obras pias.

Edificaron luego un hospital con titulo de San Cosine y San Da-
mian para curar mugeres enfermas, recogiendo en ^1 mozas pobres
que las sirviesen; y comenzaron a casar doncellas pobres, y ejecu-
tar las demas obras de caridad en que tan loablemente se ocupan y
para mayor perpetuidad de esta fundacion y que llevasen mas au-
toridad alcanzaron confirmacion de la Sede Apost61ica y muchas
indulgencias y privilegios. Este es el principio y origen de la in-
signe hermandad de la caridad, d cuyo ejemplo se han institaido
despues las demas hermandades que hay en esta ciudad.

Fundaron su hospital en la plazuela que llaman de la Inquisi-
cion, al principio no tan suntuoso ni con las divisiones y aparta-
mientos que ahora tiene; su sitio co< \ne tienen d su cargo este hospital son las siguientes: eh el hospi- tal recogen y curan todas las personas pobres de cualquiera enfer- medad, asl EspaSolas como mestizas, mulatas y negras hongas, y liay recaudos de eamas para cien enfermas. Mas, da esta hermandad medico y medicinas en sus propias ca- sas & los pobres vergonzantes enfermos de la ciudad y para esto tiene Medico y Cirujano salariados y Botica propia en el hospital, donde se ddn todas las medicinas necesarias para ellos y para las enfermas de la ciudad que estan en el dicho hospital y gente de la casa, y entierran los pobres desamparados que no tienen hacien- da con que enterrarse, llevando un Santo Cristo por insignia y la cera necesaria. Iten acompanan los HJusticiados hasbi el lugar del suplicio, con un Santo Crucifijo delante y luego los entierran. Iten dan sepultura d los huesos de los ajusticiados que estdn por los caminos, para lo cual tienen dia seilalado en la octava de la conmemoracion de los difuntos: traenlos amortajados d la Iglesia mayor, y de alll los traen con solemne acompanamiento d este hos- pital y les hacen sus excequias con vigilia, y misa cantada, y les hacen decir muchas misas rezadas. Iten reparten todos los Domingos d los pobres vergonzantes de la ciudad la limosna que toda la semana han pedido para este efec to, que ordinariamente vienen d ser ochenta pesos cada semana y para esta reparticion tienen su lista, en que estdn escritos sus nom- bres por sus parroquias, de cada una su lista y por ellas se les re- parten por mano del mayordomo y con asistencia de dos Diputa- dos que para ello estdn senalados de los misnios hermanos. Desde que se fundo este hospital, comenzaron los hermanos a recoger doucellas mestizas que sirviesen a las enfermas, y d titulo de sirvientas las casaban y dotaban, dando d cada una d trescientos pesos de d nueve de dote: y como despues fuesen creciendo las li- mosnas, dierou en recoger algunas doncellas EspaSolas pobres, que por no tener quien las sustentara y socorriera, corria riesgo su honestidad, las cuales criaban dentro del hospital, y cuando eran de edad las casaban como d las primeras y daban d cada una cua- trocientos pesos de dote. Pero las unas y las otras para Uevar su dote habian de salir on procesion a la Iglesia mayor el dia de la 314 HISTORIA DB LIMA, Asuncion de Nuestra Senora, y se buscaban personas honradas que las sacasen de la mano por padrinos y cstos daban de su hacienda d las que les cabian por ahijadas d ciento y a doscientos pesos so- bre el dote que llevaban de la caridad. Hase dejado ya de hacer esta procesion desde el tiempo del Virey Marques de Monies Cla- ros; solianse casar cada ano quince doncellas poco mas 6 meDOS. que salian en la procesion; y como las Espanolas que se recibian eran ya rauchas, hizo esta hermandad constitucion que fuere el tercio de mestizas; las cuales se recogen ahora para servir. en la enfermeria porque no se falte d la 6rdenanza, y se les dd el dote arriba dicho cuando se casan; y asi mismo se suelen dedicar d ser- vir d las enfermas en este hospital algunas mugeres virtuosas, con que no faltan sirvientas. De las doncellas Espanolas que viviau dentro del hospital se ha hecho separacion, por haberse hallado ser asi mas conveniente para ellas, y se ha labrado en el mismo sitio un cuarto aparte, dis- tinto y separado del hospital con nombre de colegio, donde viven recogidas las sobredichas doncellas; y para ser recibidas en 41 ban de ser legitimas, hijas de padres honrados, desde ocho hasta doce anos y en pasando de esta edad no son admitidas. Las cuales se crian con tanta clausura como en un Monasterio de Mon- jas, y son instruidas en ejercicios de virtud y caseros, para que se- pan de todo. Tienen su coro con reja que sale d la Tglesia, donde oyen misa todos los dias y rezan el oficio de Nuestra Senora. Tie- nen tambien su sala de labor donde se ocupan sus horas, enferme- ria, refitorio, dormitorio, con las demas oficinas que tiene un Mo- nasterio: fundose este colegio separado y en la forma que hoy tie- ne, el ano de mil seiscientos catorce siendo mayordomo de la cari- dad Pedro Gonzales Refolio, y para darle principio contribuyeron los hermanos de la caridad con seis mil pesos que pusieron de sus bolsas; el gobierno, de las puertas adentro, de estas dos casas, hos- pital jr colegio, estd d cargo do. dos mugeres honradas y de virtud cada una de por si, sin dependencia una de otra ni comunicacion las de la una casa con las de la otra, porque cada, una tiene 8U porteria diferente. La primera que tuvo el gobierno del colegio fu6 una Senora principal y devota llamada Dona Isabel de Porras. Sustenta la hermandad en este colegio de quince A veinte donce- llas y cuando las casa dd de dote d cada una seiscientos pesos y d l*()R EL P. BKRNABE CoBO. 315 la que qiiiere ser Monja toda la limosna. Admitense tumbien otras doncellas, que sus padres ponen en el para que sc crien con ensc- UHDza y clauHura, y para su sustento, dan para cada una ciento iMncuenta pesos cada aiio, y estas que se reciben por paga pasan por la regla que las primeras, que ban de ser de la misma edad y calidades. Tiene mas e.sta hennandad cuatro capellanias que sirven tres clerigos, la una es de quinientos pesos de renta: el capellan mayor sirve dos, que ambas juntas valen otros quinientos, y la cuarta sirve otro cl^rigo, con obligacion de decir misa a las enfermas todas las fiestas y tres dias cada semana, y la renta de la capellania dos- cientos setenta pesos: los dos primei'os administran los Sacramen- tos a los eufermos y a las demas mugeres de la casa, y doncellas del colegio. Iten dos M6dicos salariados, uno para los pobres vergonzantes lie la ciudad y otro visita las enfermas del hospital y casa, y dos cirujanos y barberos para lo mismo. En las cuales cosas y en otras limosnas estraordinarias que se ofrecen entre ano se gastan y distribuyen mas de veinticuatro mil pesos al ano, y no Uegan d ocbo mil los que al ano tiene de renta este hospital, la cual han dado los Vireyes de las casas que en nombre de su Magestad reparten en este Reino: lo demas son li- mosnas que se recogen y piden por la ciudad y mandas de algunos testamentos y de personas devotas y socorros que hacen los mis- raos her man OS de la cari dad- La orden que se tiene para sustentar estas obras y gobernarlas, es que los veinticuatro hermanos eligen entre si cada ano un mayor- domo, y dos diputados de la casa y dos de vergonzantes y uno de doncellas, y dos visitadores que todos los anos visitan la casa, y otros dos para que visitoii el colegio de las doncellas. El mayor- domo se encarga do proveer la casa de todo lo necesario y de co- l>rar las rentas, limosnas y administrarlas, y los diputados la visi-
tan dos dias cada uno en la semana para que con este cuidado es-
t^n mas proveidas y servidas las enfermas.

Los mismos diputados y los demas hermanos piden limosna por
la ciudad para las obras pias susodichas, reparti^ndose los dias de
la semana por 6rden outre todos; fmalmente se juntan en su Cabil-
(lo los priraeros Domingos de cada mes y alii tratan del bien que

I

I

316 UISTORIA D£ LIxMA.

pneden hacer & los pobres que tienen 4 su cargo y el mayordamo
di razon de las limosnas que se ban juntado en aquel mes y lo
que se ha repartido d pobres vergonzantes; y los heriuanos cum-
plen el orden que les dd en las cosas que tocan d los pobres y a
la conservacion y bien de casa, y asi se ayudan todos y obedeccn
d cuanto el mayordomo manda.

CAPITULO XXVIII.
Del hospital del Espiritu Santo.

En este hospital se curan marineros y gente de la mar: fundose
en esta oiudad por estar solo dos leguas de distancia del puerto
del CallaOy que es el mas frecuentado de esta costa del Perfi, de
donde se trae aqui d curar la gente pobre de la mar; y la razon
de no haberse fundado en el mismo puerto, que sin duda fuera de
mas comodidad para el fin que para fundarle se tuvo, fu^ por no
haber en ^1 ent6nces casi poblacion de Espanoles, ni recaudo de
Medico, Botica y lo demas necesario para la cura de los enfermos
como la hay el dia de hoy. Fundolo en el aiio de mil quinientos
setenta y tres un hombre extrangero, griego de nacion, llamado
Miguel de Acosta. La renta de que se sustenta no es otra que la
que los marineros y gente de la mar eontribuyen por concierto
que tienen hecho en esta forma: que cada viage que un navio hace
del sobredicho puerto del Callao, paga un tanto para este hospital,
mas 6 menos, conforme es la parte d donde se hace el viage, que
ya estd tasado lo que de cada viage se ha de pagar; y esto que
cada navio paga se descuenta del salario de la gente de mar y lo
que de esta contribucion se recoge suele Uegar a siete y a echo
mil pesos al ano, con que hay bastantemente para el gasto que es-
te hospital* hace en curar a los enfermos, salario de Medico, Ciru-
jano y los demas Ministros y sirvientes: curasen ordinariamente
de quince a veinte enfermos y hay recaudo para setenta. Tieneun
cl^rigo que sirve una capellania que est/i fundada en 6\ y botica
de las puertas adentro; gobiernase por mayordomos, que d su tiem-
po elige la gente de la mar; la casa .es muy eapaz y de buen edi-
ftcio, con una muy grande y hermosa Iglesia, cubierta de tablas .i

POR EL P. BERNABiS COBO. ol7

cinco paiios con la capilla mayor de boveda, y una suntuosa portii-
da que sale d una de las principales calles de la ciudad; 4 ]a capi-
lla y altar salen las enfermerias que son tres buenas piezas pues-
tas en crucero para oir misa los enfermos desde sus camas. Tiene
tnasy esta casa una buena huerta y muy cumplida vivfenda y ofi-
cinas; dista cuatro cuadras de la plaza^ cuya sitio cuando sefundo
estaba al cabo do la ciudad y era una huerta, doude nacieron las
primeras rosas que se vieron en este Reino y al presente corre la
poblacion por la misma calle cinco cuadras mas adelante.

CAPITULO XXIX.
Del hospital de San L&zaro.

El hospital de San Ldzaro compite en antigiiedad con el del Es-
piritu Santo, por que se fund<5 al mismo tiempo 6 poco despues:
cae d la otra vanda del rio y da nombre al barrio que alii se ha
fundado, que es hoy de mas de quinientos Vecinos; es el hospital
mas pobre, y menos frecuentado de la ciudad, porque solo se reco-
gen en ^1 los enfermos incurables del mal de San Ldzaro y no sue-
le haber de ordinario mas de cuatro 6 cinco: tiene bast$inte casn, y
su Iglesia se ha edificado con suntuosidad y hecho parroquia como
queda dicho arriba; tiene este hospital una capellania, gobiernase
por mayordomos y se sustenta de limosnas.

CAPITULO XXX.
Del hospital de San Diego de los hermanos de San Juan de Dios.

El ano de mil quinientos noventa y cuatro fundaron este hospi-
tal con advocacion de San Diego, y le dejaron su hacienda dos per-
sonas ricas, marido y muger, Uamados Don Cristdval Sanchez Bil-
bao, y Dona Lucia (?) de Esquibel, vecinos de esta ciudad; los cua-
les por no haber tenido hijos instituyeron por los herederos 4 los
pobres de Nuestro Senor Jesucristo, y el ano de mil seiscientos seis
que entraron en este Eeino y ciudad 4 fundar su 6rden los herma-

818 HISTORTA DE LIMA.

nos de San .luan do Dios, se encargaron de el para curar y servir
d los pobres enfermos corao su regla profesa; fu^ su primer supe-
rior el hermano Francisco Lopez, que al presente es vicario general
de su <5rden en este Reino y es el primero que gozo de estetitulo.
F'undose este hospital para recoger solo loa convalecientes que
salen de curarse de San Andres; y asi para ser admitidos en 61han
de traer firma del mayordomo de San Andres y son aqui sustenU-
dos con el regalo posible hasta que convalescan, lo cual es tan im-
portante A causa de ser esta tierra muy dejativa que los que salen
de eufermedad no volvieran en si y recobraran sus fuerzas en ma-
cho tiempo si no se hubieran dado esta traza. Tambien recogenen
csta casa los Religiosos de ella despues que la tienen d su cargo^
algunos enfermos viejos, como son tullidos o impedidos de otras do.
lencias, de quien no se espera alcanzaran salud para ma^s ejercitar
su acostumbrada caridad; sustentanse aqui de treinta d cuarenta
enfermos, y los hermanos que atienden d servirlos son dicz 6 doce.
Tiene de gasto al ano este hospital seis mil pesos, los dos mil son
de renta suya y lo demas se junta de limosna. La casa tiene sufi-
ciente sitio, con una sala grande que sirve de enfermeria y una
Iglesia mediana bien adornada, y otros aposentos: hay fundada en
este hospital una capellania de cuatrocientos pesos de rent* que
sirve un cl6rigo.

CAPITULO XXXL
Del hospital de San Pedro.

En el hospital de San Pedro no se curan mas que cl^rigos del
6rden Sacro, que sean pobres, el cual tuvo este principle: Sbli^ndo-
se un dia d pasear tres 6 cuatro cl^rigos juntos por el barrio de
San Ldzaro, hallaron un sacerdote enfermo en un rancho de un
indio, tan desamparado, que no tenia mas cama que una barbacoa
6 carro de canas, ni otro regalo que un poco de maiz que le daba
el indio; movi^ronse d compacion de 61 y llevaronlo d curar al
hospital de San Andres, donde cuidaron de 61 todo el tiempo que
estuvo enfermo; con este motive comenzaron d placticar entre s{
que seria de gran servicio de Dios Nuestro Sefior instituir alguna

POR EL P. BERN ABE COBO. .HO

obra pia en beneficio de los cl6rigos pobres, y hal)iendo comunica-
«lo con otros este su deseo, fundaron una cofradia de veinticuatro
olerigos, con nombre de la cofradia de San Pedro, dedicada para
e urar el^rigos pobres, cuya institucion se hizo por el mes de Se-
tiembre del ano de mil quinientos noventa y cuatro. Al Preste le

acudi^ndo A 61 todas las Religiones y clerecia y gran nuroero de
pueblo.
•La habitacion de esta c^sa es capdz aunque de humilde fdbrioa,

(•on una Iglesia mediana que ahora se ha renovado y agrandado y
hech6sele buena portada. El sacerdote que sirve una capellania
que aqui hay iundada es coadjutor de los curas de la Iglesia ma-
yor, como queda dicho en su lugar.

:fft

322 HISTORIA D£ LIMA

Los ni&os que echan al torno de esta.casa se dan d amas que
est^n salariacias fuera'de ella, para que les den el pecho y ea des-
tetdodolos los vuelven, y se crian aqui, para cuya ensenanza esta
salariado un maestro de escuela, que los enseiia a leer y escribir.
Serdu los ninos que cada ano traen d criar d esta casa de cuareata
d cincuenta, y hay ordinariamente de pechos fuera de la casa
ochenta, en poder de las amas, y de puertas adentro hasta cuarea-
ta; con que vienen d ser ciento veinte los que ordinariamente aqui
se crian. Para cuyo sustento tiene de renta este hospital mil qui-
nientos pesos en cada un ano; y gastanse seis mil con lo que se
junta de limosna; los ninos mayorcit«>s van en comunidad con so-
brepellices sobre sus ropas pardas, y su pendon negro d acompa-
nar los entierros, por la limosna que por ello les dan. Tiene la ad-
ministracion la hermandad de los escribanos, los cuales con limos-
nas que juntan sustentan esta obra de tan gran servicio de Dios
Nuestro Senor y beneficio de la Republica.

CAPITULO XXXIII.

De las capillas de las c&rceles, y hermandad que est&

fandada en ellas.

En el mismo sitio de las casas de Cabildo estd la cdrcel de 1h
ciudad; la cual tiene una buena capilla e Iglesia de la advocaciou
de San Pedro y San Pablo, cuya puerta principal sale a la plaza
por debajo de los portales, y otra que tiene a un lado a la calle de
Santo Domingo; estd bien edificada y tiene dos altares, sacristiay
los ornamentos necesarios, con dos sacerdotes que la sirven, el udo
con nombre de capellan y de sacristan el otro, ambos con salario
competente; en esta capilla estd fundada una hermandad de treiu-
ta personas honradas; capilla y hermandad, son muy grandes las
gracias e Indulgencias y Jubilees que han alcanzado de los Sumos
Pontifices y de que tienen veintidos bulas. Basta decir en suma
que en esta capilla se ganan todas las gracias < ' Indulgencias que en la Iglesia de San Juan de Letran en Roma. Servia esta capilla antes para las dos carceles, la do la ciudad y la de la Corte y para entreambas tenia reja, pero despues que la POR KL P. BBRNABB COBO. 'i'2ii '\e la Corte se pas6 adonde ahora cstd, se le edific<5 capilla miiy buena, la cual goza de las mismas gracias que esta, y la hermaii* < clones muy Irecuentados del pueblo y de mucha devocion, adonde muchas personas se ven en aflicoion, 6pretenden 324 HI8T0RIA D£ LIMA. impetrar alguna oosa de Dios Nuestro Sefior, tomando por media- nera d bq gloriosa Madre, Buelen acudir & la hermita de estas que mas devocion tienen d hacer sus rogativas y novenas. Dir^ breve- mente en este capitulo el principio y lo que hubiere de notar de cada una. NUESTBA SEStORA DEL PRADO. Fund6 esta hermita el ano de mil seiscientos echo un sacerdote llamado el padre Poblete, con limosnas que junt6 de la gente del barrio en que ella esti^ d titulo de una imdgen devota que ^I trajo y coloc6 en esta hermita. Junto d ella estu una casa que perteue- ce d la misma hermita, en que vive un cl^rigo su capellan que la tiene d cargo: la Iglesia es pequena, pero de buen edificio, con su torre de campanas y cementerio. Tiene en el altar mayor el San- tisimo Sacramento y mucho adorno del culto divino con once 1dm- paras de plata; y aunque es la mas lejos del comercio de la ciudad, pwor estar junto al Cercado^ un cuarto de legua distante de la plaza, y la mas frecuentada del pueblo. NUESTRA SEf^ORA DEL SOCORRO. En igual distancia estd la hermita de Nnestra Senora del Socor' ro, pero en parte opuesta d la del Prado. Porque ca.e al fin del bar- rio de San Ldzaro, y de la calle de Malambo^ que es la mas larga del dicho barrio. Fundose el ano de mil seiscientos quince y de poco acd se ha labrado de buen edificio. NUESTRA SESORA DE COPACABANA. La cofradia e imdgen de esta advocncion es muy antigua en estn ciudad. Lldmase de Copacabana por ser trasunto de una imigen milagrosa que estd en ud pueblo de la provincia de Omasuyo Dio- eesis de Chuquiavo, llamado Copacabana, docientas leguas de esta ciudad, pero la hermita en que ahora estd es moderna: edificiSse en POR EL P. bernab£ cobo. 325 el afio de mil seiacientos diez y siete, en el barrio de San L&zaro y trasladose d ella la imdgen y cofradia de Indias que antes estuvo en una hermita que hubo pegada d la Iglesia mayor vieja, la cual se derrib<5 para el edificio de la nueva y estd acabada. Estuvo al- gun tiempo esta imdgen dentro de ella en una de sus capillas, y ultimamente el ano sobredicho de mil seiscientos diez y siete le edificaron sus cofrades esta hermita y la trasladaron d ella: ha teni- do el pueblo en todos tiempos mucha devocion con esta imdgen, mayormente cuando estaba en su primera capilla 6 hermita en el cementerio de la Catedral. La cual hermita tenia junto d la puerta que miraba al altar mayor dos ventanas pequenas, con sus rejue- las de hierro siempre abiertas, por las cuales casi d todas las horas de la noche se hallaba gente haciendo oracion. Es ahora esta her- mita de buen grander, aunque de edificio pobre, tiene junto d si una casa en que vive un cl^rigo que la tiene d su cargo. NUESTRA SElfORA i;£ LA CABEZA. i El mismo ano de mil seiscientos diez y siete que se edified la hermita de Copacabana, se di6 principio d esta de Nuestra SeSora de la Cabeza; no tuvo primero mas que una capilla muy estrecha y humilde, y por la devocion y liberalidad de los vecinos del bar- rio en que estd, se acrecent6 el edificio, 6 por mejor decir se hizo de nuevo toda la Iglesia el ano de mil seiscientos veinticuatro; la cual es mayor y mas suntuosa que ninguna de las hermitas, estd en el barrio de San Ldzaro en la orilla del Rio; su sitio muy alegre y anchuroso, tiene un espacioso cementerio plantado de naranjos, muy vistosa portada, buena torre de campanas, sacristia con buen adomo de ornamentos, con una casa pegada d su edificio en que* vi- ve un sacerdote que dice misa en ella; entre los vecinos del barrio que han concurrido d esta obra tienen parte bastante en ella Diego de la Cueva y Juan Lopez de IMestanza por lo mucho que le han solicitado, y cantidad de dinero que de sus haciendas han gastado en ella, particularmente el primero que es hombre rico. Son por todos entre Iglesias, conventos y hermitas, cuarenta y tres temples los que hay en esta ciudad, donde se celebran en pii- blico los divines oficios, y se predica al pueblo la palabra de Dies; 326 HI6T0RIA DE LIMA en los cuales hay muchisimos altares, y en los treinta y siete de ellos estd colocado el Santisimo Sacramento: oratorios particulares hay un gran nlimero, porque no hay casa de mediana estofa que no tenga el suyo. CAPITULO XXXVl. De las cofradias. y demas obras pias que hay instituidas en esta ciudad. Las colradias que hasta el tiempo presente estdn luudadas en esta ciudad, por el 6rden de antigiiedad, dignidad y lugar que lie- van en las procesiones generales de Corpus Cristi, y otras que sue. len hacerse entre auo son las siguientes: La cofradia del Santisimo Sacramento de la Iglesia mayor. La de Nuestra Senora de la Concepcion de la misma Iglegia. En el mismo lugar la de Nuestra Seiiora del Rosario de Santo Domingo. La cofradia de la Santa Vera Cruz, sin andas y sin pendon, mas que la cera y cetros que Uevan los mayordomos. La cofradia de Nuestra Senora de la Concepcion, de San Fran- cisco. La de la Piedad, de la Merced. La de San Joseph, de la Iglesia mayor. La de San Crispin, de la misma Iglesia. La de Santa Lucia, de San Agustin. La de San Sebastian. La de Santa Ana. La de San Marcelo. La de Santa Catalina de Sena, de Santo Domingo. La del Santo Crucifijo, de San Agustin. La de San Lorenzo, de la Merced. La de San Roque, de San Sebastian. La de San Nicolas de Tolentino, de San Agustin. La de la Solcdad, do San Francisco. La de Redencion dc Cautivos, dc la Merced. La de Nuestra Senora de Reyla, de los nines hu^rfanos. La de Nuestra Senora del Carmen, de la Trinidad. POR EL P. BERNABl^ COBO. 827 La del Santisimo Sacramento, de los niSos hu^rfanos. \jsl de las Animas, de San Sebastian. La. del Santisimo Sacramento, de Santa Ana. La de los niHos del Bosario, de Santo Domingo. - Sstas veinticinco referidas son de Espa&oles. Las que se Qiguen son de Indios, negros y mulatos: las de los Indies son estas trece que se siguen: La cofradia de Nuestra Senora del Rosario. de Santo ^Domingo. La de Nuestra Senora de la Calendaria, de San Francisco. La de Sfin Juaquin, de Santa Ana. La de Santiago, del Cercado. La de Nuestra Senora del Pilar, de la misma parroquia. La de San Marcelo, del mismo Cercado. La de Nuestra Senora de Gopacabana. La del niilo Jesus, de la compaSia de Jesus. La de San Miguel, de San Agustin. La de Nuestra Senora de Loreto, de Santa Ana. La de San Miguel, del Cercado. La del Angel de la Guarda, del dicho Cercado. La de Nuestra Senora de la Concepcion, de la Merced. Las siguientes son de negros y mulatos: La de Nuestra Seiiora de la Antigua, de la, Iglesia mayor. La del Rosario de los negros, de Santo Domingo. La de Santa Justa y Rufina, de la Merced. La de Nuestra Seiiora de los Reyes, de San Francisco. La de San Anton, de San Marcelo. La de San Bartolom6, de Santa Ana. La de la Victoria, de San Sebastian. La de Nuestra Senora de Guadalupe, de Sjin Agustin. La de Nuestra Senora de Agua Santa, de la Merced. La de Nuestra Senora del Rosario de los mulatos, de Santo Do- mingo. La de San Juan do Jiueuaventura, de San Francisco. La de Nuestra Senora de Loreto, do la Merced. La de Nuestra Senora del Prado. La de San Salvador, de la compania de Jesus. La de San Juan Bautista, de Santa Ana. La de Nuestra Senora de los Angeles, de la Merced. 828 HISTORU DB LIMA L» de San Nioolas^ de la Enoarnaoion. La de San Ger^nimo^ de Santa Ana. Son por todas cincuenta y siete: las veinticinoo de Espa&oles} trece de Indies y diez y nueve de negros y mulatos, ultra de Ias cuales salen tambien en las procesiones generates otras cinco de t _ _ _ Indies de los pueblos de Lati, Surco, la Magdalena, Caraguaillo y Lurigancho que estdn en torno de esta ciudad, con que vienen a ser por todas sesenta y dos cofradias las que salen en las proce- siones. Tienen todas estas cofradias en las Iglesias y conventos en que estdn fundadas sus capillas y altares bien adornados de rotables. relicarios, vasos de plata y ornamentos, muchas Indulgencias, Ju- bilees, y capellanias; costosas andas, algunas de plata, ricas imd- genes de bulto que sacan en ella; sus pendones de seda, cruces y cetros de plata, con otras cosas de adorno y riqueza, particularmen- te tanta cantidad de cera, que pone admiracion ver el gran consu- me que hay de ella, y la liberalidad y magnificencia con que en esta Repfiblica la gas tan, sin reparar en el precio aunque sea muy excesivo; porque si bien es verdad que ordinariamente anda en es- ta ciudad d diez 6 doce reales la libra, suele haber ocasiones de carestia en que se sube d dos y d tres pesos, y no por eso se gasta con mas escacez que cuando vale barato; y es aqui de advertir que no se trae d esta ciudad cera amarilla, sine toda blanca de la mas bien curada que sale de Valencia y Cadiz; celebran sus fiestas con gran solemnidad, haciendo en muchas de ellas sus procesiones par- ticulares y entierran sus difuntos eon mucha pompa de cera y acompanamiento . La cofradia del Santisimo Sacramento acude d la administracion del vidtico con lo que es menester, y cuando sale de la Catedral su divina Magestad, van acompaiidndole once cl^rigos con sobre- pellices y estolas de carmesi, que llevan las varas del palio, pendon y masas de plata, con gran numero de pueblo, cantidad de cera, y m&sica de chirimias las mas voces. El Mi^rcoles, Ju6ves y Viernes Santo salen cinco procesiones de diversas advocaciones de penitentes. La una se dice de los Na- zarenos, que salen de Santo Domingo el Mi6rcoles en la noche, con mucho niimero de penitentes con sus tiinicas moradas y cruces en los hombros; del propio Monasterio sale el Ju6ves en la noche la 1»0R KL l». DHRXABK COHO. 329 de la cofradia de la Veracruz: es procesion general y salen acompa- ilandola las cofradias de Indies, negros y mulatos, van en ellas mas de mil penitentes de sangre. La misnia noche sale otra de San Agustin, advocaeion del Santo Crucifijo de Burgos, cuyo retrato tienen, Ueva gran numero de penitentes. Otra el Viernes en la no- che de la Soledad de Nuestra Senora; sale de la Merced, es mu}' ilevota, en la cual sacan las insignias de la pasion. El mismo Vier- nes en la noche sale otra de San Francisco, de sangre, con mas de mil penitentes, y otra sale de San Agustin la manana de Pascua. Las capellanias que hay fundadas en todas las Iglesias y lugares pics de esta ciudad son muchas, las cuales sirven cl^rigos; pasan de docientas, v en los conventos de las Reli^iones debe haber otras tantas y mas, y de cada dia se van aumentando otras nuevas; todas tienen muy buena renta y algunas hay tan ricas que llegan a mil pesos, y de mas de quinientos hay muchas y de a trecientos y a cuatrocientas son los ordinarias: el numero de clerigos que al pre- «ente se hallan en esta ciudad es de a trecientos a cuatrocientos. Fuera nunca acabar querer yo hacer aqui lista de todas las co- fradias. de toda5 las memorias pias de gruesa renta que se han ins- tituido en tan pocos anos como ha que comenzo esta Ilepublica, para utilidad de los pobres. y servicio del culto divino; y de las personas que las han dejado; porque son casi innumerables. De solo tres personas que yo conoci hare mencion, por donde se podrd sa- car algo de lo mucho que habia que decir en esta parte: el primero es el licenciado Luis Rodriguez de la Serena, Algujicil mayor del Santo oficio de la inquisicion. El segundo Antonio Correa TreSa, y el tercero Antonio Urroa todos tres vecinos principales de esta ciudad y de muy grandes riquezas. Los dos primeros dejaron pues- to en renta perpetua muchos millares de ducados, que se cspcnden todos los alios en socorrer nccesidades de pobres. El mas rico de todos fu(5 Antonio Correa, cuya vida tan ejemplar era digna que se hiciera de ella particular mencion 6 historia. Fu6 natural de Valdemoro en el Reino de Toledo, pasci d Indias siendo mozo de poca edad: nunca fu6 casado, y muri6 en esta ciudad el ano de mil seiscientos veintitres. tcniendo mas de setenta de edad; espendi6 en obras pias mas de cuatrocientos mil ducados, dej6 en su tierra, y en otras muchas partes de Espaiia muchas memorias perpetuas y en esta ciudad de Lima haliia fundado y dotado •880 niSTOKIA DE LIMA el noviciatio de la compania de Jesus; por su niuerte dejo en renta perpetua cinco mil (juinientos pesos en cada un ano, los coa- les se emplean en remediar doncellas pobres, criar huerfanos y en otras obras de miserieordia que dej6 seSalados, y con sus esclavos anduvo tan liberal, que no contento con dejarlos a todoslibres, les dejt) seiialada renta para su sustento mientr.as viviese. CAPITULO XXXVII. En que se pone una carta y relacion del estado de esta cmdad» que el segundo Prelado de ella escribio al Papa. Concluyo esta historia con una carta que el segundo Ih-elado de esta ciudad de Lima Don Toribio Alfonso Mogrobejo, de buena me- moria, escribi6 al Papa dandole cuenta del estado que tenia eu su tiempo esta ciudad y diocesis; no la pondre toda seguida por evitur proligidad, sino entresacados los capitulos y puntos que hacen al prop6sito, para que lo refiera el cual en parte se podra colegir del contesto de la misma carta y 'jonstara mejor de lo que al fin de este capitulo se advertird. Es pues del tenor siguiente: "Santisimo padre, en conlbrmidad del motu propio de la santidad de Sixto Quinto de feliz recordacion, en que se ordena a los Pre- lados den cuenta y razon a los Sumos Pontifices de todo el oficio Pastoral y de todas las cosas que en cualquiera nianera pertene. ciente al estado de sus Iglesias, para la disciplina del clero y pue- blo y salud de las almas que les estdn encargadas, atendiendo a In merced y gracia perpetua que a instancia y suplicacion mia su San- tidad me hizo de que pudiese visiUir en esa Corte Komana por pru- curador 6 persona que en mi nombre visitase cl templo de los Santo:>
Apostoles, en razon de la nmcha distancia que hay en estas parte>
para no poder ir, como consta por las cartiis que en su nombre m< ^ escribieron los Cardenales Montalbo y Ger(5nimo Mateo a veinti- cinco de Agosto de mil quinientos ochenta y oeho y diez de Junio de mil quinientos noventa y uno, y asi mismo d la que Vuestra Santidad me hizo de que Alejandro Putiguano visitase Liniina Apostolorum, y fuese admitido para esto, y dentro de cuatro anos yo enviasc relacion de estado de esta mi Iglesia. segun me escriW POU EL l». BERXABK COIJO. 831 en Tiotnbre de su Suiitidad el Cardenal Mjiteo en diez y nueve de Diciembre de noventa y seis euyas eopias de cartas van con esta. A lo cual lie acudido con mucha diligencia y cuidado en todas las ocasiones que se han ofrecido enviando poder, y tengo aviso, y tes- timonio de haberse hecho la visita en mi norabre los anos de ochen- tii y euatro, ochenta y cinco, ochenta y ocho, noventa y uno, no- venta y dos, y noventa cinco, de que he tenido sumo contenta- miento. (cTodo lo cual si no se me concediera. y se me denegara, cadenas y grillos no fueran bastantes para impedirme la prosecusion de tan santo viage, rompiendo por todas las dificultades que hubiera y no poniendoseme cosa por delante, como tan observante de los manda- tes Apostolicos y obediente d ellos y la razon d ello obliga. ccEstos anos pasados despach^ relacion de lo susodicho, deseando <.*umplir con la obligacion, y ahoraofreci6ndose esta oportunidad de la flota presente, he querido hacer lo mismo sin esperjir mas dila- cion, ni todo el tiempo de los cuatro afios. «Y aunque por el motu propio parece satisfacerse de mi parte el hacerse la visita de diez en diez aiios, he encargado (i las personas ii quienes he enviado el poder, como son los procuradores generales <(La relacion y memorial de todo lo que estd dicho va con esto, lirmado de mi nombre: guarde Nuestro Seiior d Vuestra Santidad muchos y f dices aiios para bien de toda la cristiandad, con copioso aumento de sus divinos dones. De los Reyes del Peru, en catorce dias del mes de Abril de mil quinientos noventa y ocho aiios. — Toribius, Archiepiscopus Civitatis Regum. sioiESE LA UELACIOX Y MEMORIAL QUB SE EXVIA A SU SANTIDAD. «Despues que vine d este Arzobispado de los Reyes de Espafia por el ano de ochenta y uno, he visitado por mi propia persona y estando legitimamente impedido por mis visitadores, muchas y di- versas veees el distrito y apartando mis ovejas. corrigiendo y re- 332 HISTOIUA 1)K LIMA niediando lo que ha parecido convenir y predicando los I>omingo< y fiestas a los Indies y Espaiioles, a cada uno en su lengua, y con- firmando inucho nuraero de gente, que han side inas de seiscienUl^ mil almas a lo que entiendo, y ha parecido, andado y caminado mus de cinco mil leguas, muchas voces a pie, por caminos muy fragosos y rios, rompiendo por todas las dificultades y careciendo muchas Teces yo y la familia de cama y comida, entrando a partes remotas de Indies cristianos, que de ordinario traen guerra con losinfiele.-?, adonde ningun Prelado ni visitador habia Ilegado. cdle ejercitado el pontifical, ordennndo muchas y diversas veces a las personas que han parecido convenir, y consagrando Obispos y gran cantidad de arus, dejando proveidas de ellas A las Iglesias per donde pasaba, y asi mismo cdlices y bendecido muchos orna- mentos y consagrando los olios cada un aiio, como estd ordenadoy otras muchas cosas concernientes al dicho oficio. «He celebrado dos concilios provinciales, el uno el afio de ochen- ta y tres, en el cual se hicieron muchos decretos y un catecismu mayor y menor y confesonario y pulpito, hecho todo en tres len- guas, la una Espaiiola, y las dos do Indies para diferentes Obispa- dos y tierras adonde comeu, y una instruccion de visitadores y arancel ecleciastico y forma de las censuras generales, el cual con- cilio fue aprobado per la Santidad de Sixto Quinto y mandado guardar y ejecutar por el Rey Felipe. ((Y el otro concilio el aSo uoventa y uno, el cual despachc a Es- paiia para que se aprobase por Vuestra Santidad con cartas niias y hasta ahora no he tcnido aviso del recibo, y ahora tcMigo couvooado para otro. «He hecho asimismo otros sino dos diversos los anos de ochenta y dos, ochenta y cuatro, ochenta y cinco, ochenta y seis, los ano< de ochenta y echo, noventa, noventa y dos, noventa y cuatro, no- noventa y seis y convocado para otro, de dos en dos anos, ussnulo de la gracia y privilegio que la Santidad de Gregorio decimo ter- cio, me concedi6 por el tiempo que yo viviese, haciendo concilios provinciales de siete en siete anos y los sinodales de dos en dos. «Hay en esta ciudad santo oficio de la Inquisicion douJe asisten dos Inquisidores, Virey, Audiencia Real, Alcalde de Corte y ordinaries de la ciudad y cabildo, todo para ejecucion de lu justicia. POU EL P. BERNABK COBO. 333 •cTiene este Arzobispado diez Obispos sufragdneos, que son: el de Cuzco, el de los Charcas, el de Quito, el de Panama, el de Tucu. man^ el de Paraguay, el de la Imperial, el de Santiago de Chile, el «le Nicaragua y el de Popayan. «Hay en esta ciudad una Universidad general donde se leen Ca- nones. Leyes, Teologia, Artes y la lengua de los Indios, para lo •jujil esta seualado un Catedrutico de ella y otro Doctor asi mismo 4 HISTOHIA DK LIMA «Otro de Nuestra Senora de la Merced, donde hay sesentn fnii- les, tiene de renta diez y seis mil pesos. ((Otro de la compafiia de Jesfis, donde hay setenta Religiosos: tie- ne de renta veinticineo mil pesos, y todos Religiosos graves y doc* tos, los cuales se ocupan en ayudarme al labor de los frutos de es- ta vina del Senor, a mi encomendada. (dlay otro Monasterio de Descalzos, que esta f iiera de la eiudad^ que tiene ocho frailes, es de mucha edificaeion y devocion. «Hay una cofradia en la ciudad de Lima, que la llaman dela ca- ridad, en la cual se casan cada ano veinticuatro doncellas pobres, y se les dd para su easamiento cuatrocientos pesos de A nueve rea- lms, y un hermano de la dicha cofradia que pide limosna para los po- bres vergonzantes, que se llama Vicente Rodriguez, hombre de mu- cha caridad y buen cristiano, ha repartido desde el aiio de ochenta y cuatro hasta el de noventa y siete ceinto cincuentaitres mil quinien- tos noventaitres pesos y seis tomines, de d nueve reales el peso. ((En el Monasterio de San Francisco, estd fundada otra cofradia de Nuestra Senora de la Concepcion, la cual casa cada ano doce doncellas pobres, y da d cada una seiscientos ducados de dote. ((Hay en esta ciudad noventaicinco sacerdotes, fuera de los curas. y treinta de Evangelio, y otros treinta de Epistola. ((Eq las confirraacioaes que he hechoenlas visitas noheaplicado ninguna cosa para mi, ni Uevado nada y d los Indies que he confir- mado; no he consentido que me ofrezcan candela, ni plata, ni trai- gan velas, sino de mi hacienda se ban puesto las candelas y vendas, que todo ello me valiera mucha cantidad en razon de tan to niime- ro de Indios, como se echa de ver, y se da d entender, dese«ando todos los naturales ten<2:an mucho contentamiento, v no entiendan se les lleva algo por la administracion de los Santos Sacramentos. ((De uii hacienda se me ha distribuido de limosna, desde que en- tre en este Arzobispado hasta ahora, ciento cuarentaitres mil tre- cientos cuarenta y cuatro pesos y cuatro reales, desde el aiio de ochentfi y uno hasta el de noventa y siete, fuera de otras que se ban repartido: d Dies Nuestro Senor sean dadas las gracias, por quien solo esto se hace en edificaeion de los pr6gimos, procurando darles buen ejemplo, y animdndolos d lo mismo. — Toribius Archie- piscopus civitatis regum. Ante mi Diego de Morales Notario Pu- blico. (Escribe 1^ de 1098))) POR EL P. BERNAHK COBU. H'di) Ilasta aqui la carta del Arzobispo, y se ha puesto aqui por dos razones en esta historia. La una porque contiene el estado que tenia esta Republica al tiempo que yo entre en ella, que fue diez mesos despues que esta carta se escribio; de donde se podra colegir, confiriendo el estado que tenia entonces esta ciudad con el presen- te, que queda declarado en estos tres libros, el crecimiento tan no- table que desde aquel tiempo hasta el presente ha tenido; y la se- gunda y mas principal que me movio, fue por ser palabras formales de aquel ejemplar, y Santo Prelado d quien casi todos conocimos, para que ya que no se ha movido alguno d hacer historia particu- lar de su admirable y santa vida, que tuviera muy espacioso cam- po en que estender la pluma el que tomare este loable asunto, si- quiera quede esta breve recordacion *de tan gran Prelado; advir- tiendo a los que la leyeren que no es nada lo que ^1 por su gran modestia aqui dire de si, para lo mucho que habia que decir de sus aventaj.adas virtudes, y seiialadamente del ardiente celo y caridad con que acudia d remediar las necesidades temporales y espirituales de sus ovejas. FIN.

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