Antonio de la Calancha. CRONICA MORALIZADA DEL ORDEN DE SAN AGUSTÍN EN EL PERÚ. TOMO 4

Antonio de la Calancha. CRONICA MORALIZADA DEL ORDEN DE SAN AGUSTÍN EN EL PERÚ. TOMO 4
Антонио де ла Каланча. Моральная хроника Ордена Святого Августина в Перу. Том 4.

LIBRO TERCERO DE LA CORONICA DE SAVGVSTIN Y SVCESOS EGEMPLARES DE LA PROVINCIA DEL PERÚ CAPÍTULO I DEL. CELEBRE I MIRACULOSO SANTUARIO DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE EN EL VALLE DE PACASMAYO. DESCRIVESE SU TOPOGRAFIA, SITIO, I PARTICULARIDADES DE SU ASIENTO, I LOS NONBRES DE SUS PRIMEROS SEÑORES, DE QUE SE ORIGINO EL NONBRE DE SUS VALLES Entre las faldas de unas sierras frías, i de unas playas de mar continuamente colérico, crió Dios un valle, que siendo lo convezino arenales muertos, es su terruño fértil, i su país deleytoso para los vivientes. Llamose en la antiguedad desta Monarquía (quando los señores de las Provincias, i los Ingas Reyes tenían al igual tantas riquezas como idolatrías) los valles del Chimo, porque su Cazique i señor se llamó (como dice el Obispo Oré en su sínbolo Indiano) Chimocápac, el rico i poderoso Chimo; Garcilaso Inga sólo le llama el Chimú, i en Castellano le nombra el poderoso i rico, ajustaranse ambos nombres diferenciando los tiempos; Chimo solamente se llamaron los Régulos destos valles, nombre que se eredó del primero que se izo obedecer como señor; así como en Egipto Faraones los Reyes; en Persia Sofíes los Emperadores, i en este Perú, Ingas los Monarcas. El último señor destos valles se llamó Chimocápac, porque creciendo en gentío su vasallage, aumentó codicia, i acumuló riquezas, añadiendo al título de su señorío, el sobrenombre de su opulencia, que en lo ignorante del mundo, más ostentación publica lo rico en la plata, que la nobleça en la sangre, i los averes presentes que el señorío en la antiguedad. Desto nacieron los dos proverbios que refiere Oracio, que tanto vale uno, quanto tiene de oro; i que el amigo del Dios Ercules era sólo el rico, igualando la riqueza a la divinidad, siendo cierto que es la riqueza (como dijo Aristóteles) una dichosa locura, que todos sufren, porque todos la quieren. Tenía su asiento el Chimo, o su palacio, en lo que oy se llama ciudad de Trugillo, intitulada así, porque en el Perú quedase ya que no el nonbre de su sangre, el de la patria de aquel más valeroso que desdichado el Marqués don Francisco Piçarro Cavallero de Trugillo en Estremadura, el coraçón más valiente que conocieron las edades, i el vasallo más leal i menos dichoso que an tenido los Reyes; Trugillo llaman aquéllo los Españoles, i valles del Chimo los Indios,

2 que asta aora se conserva entre ellos el nonbre proprio de su primitivo señor. Si su muger se llamó Chacma nonbre proprio, como dice Garcilaso del otro valle convezino, que oy corrupto nonbramos Chicama, i las provisiones del govierno le dan título a aquel Corregimiento de Chimo i Chicama, con estenderse más leguas su juridición; fue particularidad destos Reyezuelos, dejar eternizados sus nonbres en las Provincias de su señorío, cosa que no e leído aver usado los Ingas en Reyno, pueblo ni Provincia desta Monarquía. Mucho uvo desto en todas las naciones, queriendo los Reyes i Reynas eternizar sus nonbres, o los de sus ijos, dando inmortalidad al nonbre, ya que no pudieron inmortalizar las vidas. Europa se llamó así, de una ija del Rey Agenor de Fenicia llamada Europa, a quien llevaron robada a Candia, antiguamente llamada Creta. Asia se llamó así, de la ija de Océano i de Tetis, nonbrada Asia, que fue muger de Jafet. Africa, se dijo así de Afro decendiente de Abraán. Caín llamó a una ciudad Enoc del nonbre de su ijo como advierte el Génesis, Jebusalén por Salen Rey de los Jebuseos, después Jerosolima por Salomón ijo de David, se llamó la ciudad santa. Roma porque la fundó Rómulo, quemola Nerón, porque bolviéndola a edificar se llamase Neronia, i sólo quedó el nonbre de su crueldad, i conserva el de su fundador. Presumieron eternizar sus famas como si fueran inmortales los tienpos, resabio que nació en el mundo, i desacuerdo que abomina David; Chimo i Chicama son de aquesta esfera, el cómo estendieron su señorío, nos dirá otro capítulo; del valle de Pacasmayo, digamos su origen. Trató de conquistar el Chimo el valle que oy es Guadalupe conjunto a estos dos, i enbió un Capitán arriscado con gran número de gente diestra, que escogió entre la más belicosa; i después de varios encuentros, dudosas batallas i alternadas vitorias a costa de muchas vidas, i a precio de arroyos de sangre, conpraron doce leguas de señorío, venciendo la perseverancia lo que avía arriesgado la valentía. Llamaron a este Capitán (que después de la vitoria nonbró por Governador el Chimo) Pacatnamu, que en aquella lengua quiere decir padre común, o padre de todos, porque norando a los vencedores, acariciava a los vencidos, a su adulación se llamó el valle de Pacatnamu, i oy se llama corrupto el nonbre el valle de Pacasmayo; i el cerro donde fundó su casa, cuyas reliquias viven, conserva sin corrupción el nonbre de Pacatnamu, que aún entre gentes incultas, se eternizan las memorias de los que favoreciendo a los súbditos, anparan con protección a los estraños. Este valle tiene seys leguas de latitud, desde el pueblo de Lloco (que oy se llama san Pedro) asta los arenales de Saña, i doce de longitud

3 desde la mar asta Chungala, que es una legua más abajo del pueblo de san Gregorio, primer escalón para subir a la sierra, i último en que se rematan los llanos destos Iungas. Lo que contiene el medio son playas de un mar pocas vezes pacífico, i sienpre montaraz; abítanlas algunos Indios pescadores, que se sustentan de mariscos, i medran en sus pesquerías, continúase arenales secos sienpre infructíferos, i pocas vezes consistentes; pues el que oy es médano de arena, i promontorio alto, mañana (si arrecia el viento) es superficie del suelo, i capa de la tierra; i no muestra oy señales de camino, ni formas de pisadas lo que ayer señalava veredas, i continua-va senderos, espejo en que se pueden mirar las bueltas de fortuna, los altibajos del tienpo, i las inconstancias de la vida, desengaño que vienen a conocer los precitos, cotejando con sus vidas estas mudanças, i las prosperidades que los engañaron con estos trueques, a que no se persuadieron, creyendo ser edificios perpetuos (como dijo Cristo) estas glorias de la vida fundadas en arena, que así como el deseo de ser buenos derriba el primero viento y desvanece el ayre máss delgado; los egenplares nos desengañan, i nuestras esperiencias nos enseñan. Los Chimos i los Ingas tenían puestos avisadores en estos arenales para guiar a los pasageros, i advertir a los descaminados, virtud moral en coraçón gentil; oy no padecieran los que los pisan, si uviera zelo en los que mandan. No crían estos arenales yervas, con ser así, que pasan a una i a dos lanças de fondo ríos que caminan al mar, que abriendo bocas el gran tenblor que derribó a Trugillo, rebosaron lagos, i arrojaron fuentes, pero lo adusto de la arena esteriliza lo que umedeciera el agua. Atraviesa un caudaloso río por este valle, enano quando nace en las sierras, i gigante quando muere en la mar; no tiene más nonbre que Nec, con que generalmente estos Indios nonbran a sus ríos. Tiene (sin otras vertientes pequeñuelas) dos madres, que anbas le dan cuerpo, la una en los parages de la Asunción i valle de Condebanba, por la parte de arriba; i la otra de abajo, por encima del pueblo de san Miguel camino de Cajamarca. Cría este río (cuyas aguas son claras, linpías i saludables) varios peces, nobles i plebeyos, grandes i menores: pegerreyes, guabinas, boquiblancos, lizas, suches, cachuelos, róbalos, mojarras, bagres i otras especies de pescados; ninguno mortífero, i todos de apetito. Deste río comiença por la parte del mar una cordillera de serranías de tres leguas de longitud; no peladas porque jamás tuvieron pelo, estériles sí, pues ni las lluvias (aunque sienpre son rocíos, i tal vez alguna garúa) ni las an echo fértiles, ni jamás an dado muestras de fecundidad; quando otras de sus contornos crían yervas, brotan flores, i muestran veranos i

4 primaveras; destos cerros i de aquéllos se pueden sacar retratos del agradecido a Dios, i del ingrato al cielo. En la cunbre destos pobres, o miserables montes, el conjunto al río, i el primero o cabeça se llama Pacatnamu, que tomó el nonbre del que conquistó aquel valle, i muestra oy gran suma de edificios i ruinas; unos en que vivía el Governador del Chimo i sus familias, i otros que fueron guacas, en que como en tenplos adoravan sus Idolos i celebravan su culto. Entre lo guijarreño i arenisco destos montes, en uno que está fronterizo de la primera población de Guadalupe, ay unas pequeñas salinas que crían, suficiente sal, buena, blanca i comestible, que la naturaleza quando niega verdores, gracias i lozanías a una de sus criaturas, sienpre les da alguna sal con que se consuelen sus vituperios, i tengan que enbidiarle los más ermosos; pues más suele medrar una cosa por salada, que otras muchas por lindas, porque el donayre es más bien quisto que la ermosura. Una legua deste monte continuando la serranía, crió la providencia en uno destos cerros, un gueco de un peñasco que corona la cunbre, i está la peña en forma i echura de una canoa maciça, llena de agua, que cría por los lados algunas yerbecuelas que azen apacible su circunferencia; sale más a la vista ésta, porque en leguas de distancia todo es peña viva; o ablando con propriedad piedras secas en todo muertas. Donayre fue de la naturaleza criar entre tantos secadales, carrascos i pedrisos, barco de agua, o para socorro del que tal vez descaminado llegase sediento, o para las aves que tanbién tiene Dios en la minuta de su providencia, pues nada se desperdicia de lo que Dios obra, i aquello que menos sirve, es lo que a vozes le alaba. Al fin quiso dar la naturaleza a esta serranía solo agua i sal, i anduvo con ella miserable, con averle dado desde la sal al agua. Entre estos montes sin umor, i entre tantos arenales sin jugo puso Dios un valle donde los árboles suben al cielo, i lo verde i ameno cubre la tierra; donde ay frutales de saçonados frutos, unos criollos, i otros de Castilla; donde aze su alternativa el tienpo, i reparte sus oficios el fruto; i los que no frutifican engordan ganados, que a veyntenas de millares en manadas cubren los canpos i enriquecen los dueños; es tanta la gordura destos apriscos, que no es desollarlos quitarles el pellejo, sino dos, o tres vezes desnudarlos del cebo; i el estremarse tan pingues, no cuesta al pastor, o al ganadero más de sacudir los árboles, porque la florecilla que los copados i crecidos algarrobos arrojan llamada poña, cubre el conpás de sus sonbras, i deja dulce i provechoso pasto el algarroba en vaynas con lo dulce da sabor a las carnes, i con lo fuerte engruesa los ganados, los venados i cervatillos son en la cantidad muchísimos,

5 i en la calidad regalados; bien semejantes son estas manadas de ovejas, corderos i cabritos a los que pastoreava la Esposa lucientes, peynadas, i fecundas en la tierra de Promisión i Palestina; las ortalizas, flores, i ervage crecen verdes, críanse lindas, i alegran olorosas las mieses, los trigos, el maíz, arroz, garvanços, variedad de granos de los Indios, i legumbres proprias i estrangeras, rinden tan copiosos logros a los labradores, que qual si fueran pagas de la limosna dan ciento por uno, aora ya dan menos después de un (nunca visto otra vez) aguacero del año de mil i quinientos i setenta i ocho, de que aze mención el Padre Acosta, i Teodoro de Bri, que robando la tierra deste valle, le menoscabó la fecundidad, o como los entendidos dicen, fue lluvia contagiosa, que esterilizó la tierra, en cotejo de lo que antes producía, que después i aora les da treynta i cincuenta por uno; al fin la fertilidad de nueve leguas de largo i seys de ancho es mucha, las ganancias grandes, i el país regalado, el sitio ameno, i el valle llano i apacible. Quien viere los riscos enpinados, renegridos de secos, i tostados del ayre, los canpos de arena, donde si el Sol reververa ofende, i si alunbra abrasa; i bueltos los ojos viere verdores, arroyos, flores i pájaros, dirá que parece que la izo adrede la naturaleza, poniendo esta apacibilidad del valle i río en medio de aquellos montes i arenales secos, traça para que su verdor i ermosura luciese más a vista de sus estremos, i andando el tienpo conociesen los fieles, que encerró Dios entre lo tosco y desaliñado de su contorno, i en medio deste deleyte i de aquella aspereza, este valle frutífero, porque lo tuvo privilegiado para asiénto de su madre i erencia de su culto; donde sus Capellanes la sirviesen, i su santo i miraculoso Tenplo se adornase. Los ayres i sus tenples no son en invierno muy fríos, aunque en verano son algo calurosos, no tanto como los ardores de España, pero algo más que los bochornos de Lima, i en anbos climas todo ayre es fresco, i toda sonbra apacible tiene menos neblinas en invierno, que lo restante de los llanos; descúbrese el cielo, i tiene varios i vistosos arreboles; no a menester sus lluvias la tierra para sus labranças i regadíos, porque riegan quando quieren, i sienbran quando escogen. Esta es la topografía, o cosmografía deste pequeño valle, sepamos aora su astronomía levantándonos a su cielo, i advirtiendo sus grados, signos i estrellas, su clima i antípodas. Cae la casa de Guadalupe i valle de Pacasmayo, entre la línea i el primer clima deste nuevo mundo i Polo Antártico, i está en siete grados, i dos minutos de altura azia el Trópico de Capricornio debajo de la tórrida zona, cae en el meridiano trecientos, según la tabla primera de

6 Abraán Ortelio, i dista del meridiano de la ciudad de Trugillo en Estremadura, i de aquella primera i milagrosa casa de la Virgen santísima de Guadalupe, que abitan los Frayles Gerónimos, la longitud de nueve meridianos, i de aquella casa de Guadalupe que está en treynta i nueve grados al Trópico de Cáncer, a ésta del Perú ay por agua i tierra medidas por el ayre, mil i seycientas i quarenta i cinco leguas; amanece i sale el Sol en aquella casa primero que en este santuario cinco oras i 40 minutos, según dotrina del Maestro Camorano en el libro tercero, capítulo sesenta i dos, (donde señala la ora de los eclipses según el meridiano de Sevilla, añadiéndole quatro minutos que le añade al Guadalupe de España) amanecerá en este del Perú cinco oras i quarenta minutos después, de manera que si fuere un eclipse en Sevilla a las cinco oras i quarenta i quatro minutos de la tarde, será en el valle de Pacasmayo, i pueblo de Guadalupe, a las doze i quatro minutos de medio día. El Padre Josef de Acosta i Cortés dicen, que amanece seys oras i quarto, dos minutos más o menos antes en España, i esto es lo más cierto, como dejo dicho en el tratado de Lima. Esto se a conprovado con muchas observaciones de eclipses, i es lo que se a de tener por lo cierto, por estar suficientemente por Astrónomos averiguado, como dejo dicho en otras partes. Los Signos que predominan sobre aquellos valles son Géminis i Libra; i los Planetas Mercurio i Venus, como se dirá en la división deste nuevo mundo, con la dotrina de Tolomeo; verase allí lo que influyen, i los provechos i daños a que inclinan. Las estrellas verticales que pasan por las cabecas i gente de Guadalupe, según la dotrina de Tolomeo, i de Ticonio, que asentó los grados los años pasados de 1600, i según David Origano en sus Efemérides parte segunda de motibus, que el año de mil i seycientos i veynte, ajustó con eminencia los grados de las estrellas; son pues las siguientes: La estrella que los Astrónomos llaman la Austrina, en la falda del signo Virgo, la qual es de la naturaleza de Venus i Marte, pasa por este Guadalupe i Pacasmayo, con once minutos de Escorpión. La segunda, es la estrella que dicen más luciente de la lança Boreal, es su naturaleza de Mercurio, pasa por Guadalupe con diez i seys grados i quarenta minutos de Escorpión, i es de segunda magnitud. La tercera, es la estrella de en medio que está en la conversión del cuello de la serpiente, su naturaleza es de Marte; pasa por Guadalupe con veynte i tres grados i cincuenta i un minutos de Escorpión, i es de segunda magnitud. La quarta, es la estrella que está en la rodilla de Antinoy, su naturaleza es de Júpiter, i pasa por Guadalupe, con desisiete grados i treynta i siete minutos de

7 Capricornio, i es de tercera magnitud; estas quatro i otras dos, una del signo Aquario, la que tiene sobre el onbro izquierdo, i otra del signo Picis, que es la tercera después de la flexión; están en el octavo cielo en siete grados i minutos, que es el grado i clima en que están Guadalupe i Saña, a esta parte de la línea equinocial. La buena dicha no es predominar allí estrella de Virgo, junto a estrella de la serpiente con naturaleza de Marte, sino en que santifique aquel lugar, i predomine anparando a los que del se valen, aquella verdadera Virgen: coronada de estrellas, que desaziendo la serpiente, aze mejor guerra que Marte contra vicios, Demonios, Idolos, i eregías. Lo que más an deseado saber todos los curiosos del Perú, es, quáles sean los antípodas de cada pueblo deste Perú, i pienso que soy el primero que así desta curiosidad como de sus Signos i estrellas a tratado desde que se conquistó; i a sido mi trabajo (como ya tengo dicho) tanto por ilustrar esta Corónica, como por dar noticia de quanto tiene el cielo deste Perú, i la tierra donde nací. Ya queda dicho en los tratados del Convento de Lima, qué antípoda es aquel pueblo, parte, o sitio que está debajo de nosotros pies con pies, mediando entre unos i otros toda la redondez de la tierra, que teniendo seys mil i trecientas leguas contenidas en trecientos i sesenta grados, que cada uno tiene dezisiete leguas i media, es su diámetro, esto es, desde nosotros a los que son nuestros antípodas dos mil i quatro leguas, i así el Linbo, Purgatorio i Infierno, que como centro está en medio, dista de nosotros mil i dos leguas. Es pues el antípoda de Guadalupe, el pueblo de Comari, que está en la India Oriental, puerto de mar riquísimo, i de gran comercio, fronterizo de la Isla tan nonbrada de Zeylán. Este Comari es el cabo i punta de las playas i costas de la ciudad magnífica de Goa, donde tiene la Orden de san Augustín, un eminente i lucido Convento, i fue Arçobispo del el santo i gran Prelado, que después lo fue de Braga, i Virrey de Portugal don fray Alejo de Meneses, onra de la sangre de aquellos Reyes, i piedra preciosa de mi Religión. Los contornos de aquella playa, i cabo de Comari son antípodas deste valle de Pacasmayo i Saña; lo que estuviere en siete grados, acá corresponde a los que estuvieren en otros siete allá, i a ese respecto los minutos más o menos que tuviere cada Dotrina de las que en los valles tenemos, que por la primera tabla del Real Cosmógrafo Abraán Ortelio, cotejándola con la que pone de la India, que es la tabla noventa i quatro, le será (sabido esto que dejo dicho) muy fácil el sacar perpendicularmente el antípoda de cada pueblo, o Dotrina de las que tiene para su servicio la santa casa de nuestro

8 Guadalupe, atendiendo sienpre al clima, al meridiano, a los paralelos, i encontrado diámetro en esfera redonda, o en tabla plana. Ya que avemos satisfecho a lo que la tierra i cielo deste dichoso valle contiene i produce, sepamos qué dominio tuvo sobre sus abitadores el Demonio; qué Dios adoraron, i qué particulares ritos, idolatrías, i supersticiones tuvieron, para que veamos después con la venida de nuestra santísima Virgen, los bienes que el cielo repartió, i los males que nuestros Religiosos destruyeron, capitaneando la Virgen, i sirviéndola de ministros sus Capellanes.

9 CAPÍTULO II DICENSE LOS PRIMEROS SEÑORES QUE CONQUISTARON AQUELLOS VALLES, EL REY INGA QUE LOS IZO SUS TRIBUTARIOS; SUS DIOSES, IDOLOS, I CEREMONIAS ANTES QUE ENTRASE LA VIRGEN SANTISIMA DE GUADALUPE Beetría fue el govierno de aquellos valles en su antiguedad; el mayor de la familia era el señor de cada parcialidad, eran pocos los pueblos, i sin policía sus abitadores. Un Cazique de lo que oy se llama Trugillo, llamado el Chimo, siendo de natural brioso, de ánimo alentado, i de coraçón anbicioso, a imitación de los Ingas del Cuzco (que sienpre las acciones valerosas crían enbidias, i animan desalientos) fue conquistando los Indios Yungas, i aziendo tributarias las Provincias destos llanos desde Parmunga, asta Payta i Tunbes, cobrando tributos en ropa i comidas, i obligando a seys mil Indios a que de las sierras le trugesen oro, plata, chaquiras i cobre; hízose opulento, creció en vasallos, i fuese introduciendo en magestad su lengua natural, que es la que oy se abla en los valles de Trugillo, era la Quingnam propria deste Reyezuelo; i así por lisongearle su memoria, se llamó la Provincia del Chimo; los vasallos de Pacasmayo dieron en ablar su lengua, i los demás asta Lima, aunque corronpidos algunos vocablos; los demás valles de los llanos ablavan la lengua Muchic, que oy conservan asta Motupe, i otra que llaman Sec; i la de los Olmos muden letras i finales, si bien cada pueblo, i aun cada familia tiene lengua propria, o vocablos diferentes, siendo la confusión de sus lenguas castigos de Babilonia, pues izo a los principios la multitud dellas casi enmudecer a los Predicadores; que si el Espíritu santo da don de lenguas i baja en fuego, el Demonio multiplica lenguas i confunde idiomas, porque se estorve la Fe, i bajen a su fuego infernal. La que entre ellos se llama la Pescadora, más parece lenguage para el estómago, que para el entendimiento; es corta, escura, gutural i desabrida; con estas dos lenguas más comunes se tenía la correspondencia de los valles, i se manejava mucho el comercio i contrataciones destos territorios. Chimos se fueron llamando los señores, í llegaron a estender su juridición i vasallage asta Parmunca, treynta leguas i más apartado de Lima. Fueron multiplicando riquezas, i anpliando el señorío. Pero llegó a su margen, i acabó su período; propriedad de las grandeças desta vida, que entonces comienca a descaecer, quando más llegó su prosperidad a subir. El último destos Chimos, fue el que se llamó

10 Chimocápac, sobrenombre que se dieron los Indios serranos, porque es vocablo de su lengua general; éste fue el que más se anplió, i el que se vio más próspero; izo levas de gente, i juntó numerosísimo egército contra el Topa Inga Yupangui décimo de los Ingas, i aguelo de Atagualpa, a quien mató Don Francisco Piçarro. Este fue el Inga más sabio, afable i concertado que tuvo esta monarquía, i conquistó desde Lunaguaná asta Quito, i desde Arica asta Chile, i fue señor de todos los Reynos del Perú, estendiendo su Inperio con armas o con caricias. El izo aquel camino entre tapias de casi mil leguas, que Rey umano no llegó a pensar, ni Alejandro, Darío, ni Ciro se atrevieran a enprender. Tuvo muy grandes riquezas el Chimo en sus guacas. De la que está un quarto de legua de Trugillo, sacaron los Españoles en oro i plata más de ochocientos mil pesos, i le dieron de quintos a nuestro Rey ciento i quatro mil ducados. I de la que está en el camino de Guanchaco, guaca menor llamada Tasca, sacó Escobar Corchuelo, i otro su amigo, más de seycientos mil. Mucho gentío le costó la vitoria de los llanos a Topa Yupangui, porque sus Indios son más fuertes i para más trabajo que los de las sierras; pero la multitud venció a la fortaleza, i la buena fortuna soltó la rienda a la prosperidad; i ablando en lenguage Católico, iva disponiendo la providencia de Dios, que todo este Inperio fuese de un solo señor, para que con más facilidad se introdugese la Fe, i el ser de muchos Reyes, no estorvase la conquista, o la predicación. Llevaron al Chimo por prisionero al Inga i como era en la opinión riquísimo le llamó Chimocápac, enrole como a igual, no como a vencido, i mandole bolver a su colonia con sugeción a su dominio, aciéndole tributario i obligándole a feudo. Este cunplió el Chimo con fidelidad sin rebelarse, porque debió de bolver más vencido de las onras que le izo, que de los castigos que sus egércitos le avían echo; que entre coraçones nobles, más vencen las cortesías que las armas. Garcilaso Inga en el libro sexto de sus comentarios Reales, primera parte capítulo treynta i dos dice, que el Inga Pachacútec siendo vivo, i aviendo conquistado por la sierra asta Cajamarca, i por los llanos a todos los Iungas, desde Lunaguaná asta Guarnan, que nosotros llamamos la Barranca; viéndose ya señor de los valles de Chincha, Malla, Chilca, Pachacamac, Lima, Chancay, i Guaura, enbió a su ijo Topa Inga Yupangui, eredero deste Reyno, a que con treynta mil onbres conquistase los valles i Provincias del Chimu, que a la parte del sur tenía cinco valles, Parmunca, Huarmey, Santa, Huañape i Chimu, que aora es Trugillo (quien viere que en algunos vocablos Indios no pongo las mesmas letras que tienen, quando ellos las pronuncian, ya verá que lo ago porque oy se conocen por aquel

11 modo de pronunciar, i no los conocieran los Españoles ya a ponerse en su natural idioma) para conquistar estos fertilísimos valles dice que se valió el Príncipe de medios de paz, i amenaças de guerra, que el rico i poderoso Chimo menospreció sobervio, i retornó arrogante. Fueron aconpañando al Inga los Reyezuelos, o Caziques de Lima i Pachacamac, más por vengar las ofensas i cautiverios que el Chimu les avía echo en ijos i mugeres, que por servir al Inga. En Parmunca se començó la batalla, donde con millares de muertos de anbas partes salió vencedor el Chimu, i obligó a Topa Yupangui a pedir mayor socorro a su padre, el qual le enbió veynte mil Indios de los más valerosos, i con tan grueso egército pudo ganar el valle de Parmunca, i con nuevo trabajo el de Guarmey. Resistió a varios conbates el valle de Santa entonces pobladísimo, i oy acabado; pero donde se vertió inumerable sangre, i se cautivó sin número, fue en el valle de Chimu, i con verse tan acabados, era ya la valentía contumacia, i el tesón ciega temeridad, las muertes i cautiverios no los sugetaron, i al fin con onrosos partidos, dádivas i quedarse en su antiguo señorío se rindieron, reconociendo al Inga por su Rey, i adorando al Sol por Dios, dando al uno tenplo, i al otro tributo. En memoria desta conquista, que fue la que más le costó al Inga, i le añadió más onra, izo en Parmunca una fortaleza, que oy dicen sus ruinas lo que fue su máquina. En el libro 9, capítulo 2, dice, que Guaynacápac ijo deste, i padre de Atagualpa, avido en la ija del Rey de Quito, que era de las vírgenes dedicadas al Sol con quarenta mil Indios vino conquistando desde Tumbes asta Pacasmayo viniendo de Quito. Quánto más conforme a la razón es, que quando conquistó asta Trugillo i al Chimo, conquistase a Pacasmayo, pues no le pone que tuviese otro Rey ni señor, i lo era el Chimo, i no que rodease por la sierra a Quito quinientas leguas, teniendo de Chimo a Chicama solas quatro. La fortaleza que está en Paramunca, sobre aquel cerro, de quien acaba de ablar Garcilaso, es asentada opinión entre los Indios, que fue uno como palacio que izo con aquellas pinturas que muestra el Cazique de aquellos valles, para una ija que dejó ermosísima, pretendió casarse con ella otro Cazique convezino suyo, a quien ella desdeñó, corrido de la repulsa le izo guerra, i no pudiendo sustentar la defensa, dijo ella, que si le subía agua encañada al jardín de su fortaleza, se casaría con él; subiola, cosa casi inposible, púdolo el amor, casáronse, i quando ella vido la ocasión lo mató. No sé si desdicha destos Ocidentes, o aver avido pocos curiosos a sido la causa de no tener comentos sus idolatrías, ya que tantas refieren los escritores; para las del otro mundo de Europa, Asia, Africa, uvo Virgilios, Cicerones, Macrobios, Catulos, Plutarcos,

12 Propercios, Ovidios i catervas de Poetas, Filósofos i Reyes, que adorando Idolos, creían sus fábulas i veneravan sus mentiras; pero uvo Augustinos, Gerónimos, Anbrosios, Tomases, Lactancios, Fulgencios, i egércitos de santos, que comentando sus yerros, escrivieron contra sus errores, probando evidencias de sus desaciertos, i primores de Fe contra sus idólatras; i como si estas ánimas de los Indios no se incluyeran en la redención de Christo, o como si los más no fueran oy idólatras, o supersticiosos; que nuestra España 600 años después de predicado el Evangelio estava llena de idolatrías, como dejó probado con dos Concilios; ni ay quien escriva contra sus idolatrías, ni pondere razones para vencer sus errores, i así viven en lo que mueren, i adoran lo que sus progenitores les enseñan; ni ay uno que imite a san Augustín mi Padre, i aga del azíbar de las idolatrías de Europa, un dulce panal como el libro de la ciudad de Dios, en que de sus errores sacó provechosas moralidades; i el no aver quien lo intente, no es por falta de gana, sino por temor del vulgo. Pues no es porque las adoraciones destos Indios sean más bárbaras que las que en sus tienpos tuvieron en Europa Romanos i Españoles, que como degé dicho quando ablé de las idolatrías de los serranos, que fueron destruyendo mis Religiosos, ninguna adoravan que nuestros Españoles i antepasados no uviesen adorado, i muchas tenían con circunstancias más viles i obcenas que los Indios no tuvieron. En todo son desdichados, por la plata i oro que sus tierras crían, que los deviera aver echo venturosos; pero a sido el sudor destos Indios de condición gitano, a todos les dicen la buena ventura, i ellos están envilecidos en suma desdicha. Sepamos las peculiares idolatrías destos Indios Iungas, fuera de las que en común puse en el capítulo 9, que por aver pueblos que oy sirven a la santísima Virgen de Guadalupe, donde ella a espelido las idolatrías, diré algunas, cotejándolas con las que tuvo España, o para advertir a los Dotrinantes, o para que se conozcan las que esta Reyna de verdades i cuchillo de errores a confundido con milagros i misericordias, siendo ella la causa, i nuestros Religiosos el instrumento. Adoravan los Indios de Pacasmayo, i los más valles de los llanos por principal i superior Dios a la Luna, porque predomina sobre los elementos, cría las comidas, i causa alborotos del mar, rayos i truenos. En una guaca era su adoratorio, que llamavan Sian, que en lengua Iunga, quiere decir casa de la Luna; teníanla por más poderosa que al Sol, porque él no parecía de noche, i ella se dejava ver de noche i de día; que asta en esto son desgraciados los que no están presentes; i tanbién porque ella lo eclipsava muchas vezes, i el Sol jamás la eclipsava a ella, ignorancia de los mundanos que tienen

13 por más poderoso al que escurece a su prógimo, debiendo ser argumento de más soberanía, alunbrar más, i escurecer a menos, que aquéllo suele ser violencia o atrevimiento, i lo sequndo grandeza i magestad. En los eclipses del Sol azían festines a la Luna, festejando su vitoria; en los de la Luna lloravan en bayles lúgubres, mientras durava su eclipse, manifestando el pésame de su tristeza, i aconpañando con lutos su escuridad. Que todas las gentes creyeron que sus Dioses podían padecer, i solos los Judíos con estar prevenidos con profecías, no lo quieren confesar, aquéllos erravan en la persona i éstos en la condición; allí davan postiza la divinidad, i acá los judíos niegan la umanidad, con que pruevan el ser miserables de coraçón, pues quando los Gentiles dan divinidad a un onbre, ellos no dan umanidad a un Dios. Creían los Indios de los llanos, que quando la Luna no parecía aquellos dos días, iva al otro mundo a castigar los ladrones que avían muerto; vicio que sobre todos se aborrecía entre ellos como presto se verá. Sacrificavan a la Luna niños de cinco años, encima de algodones de colores aconpañados de chicha i fruta, cuydado que deven tener los Dotrinantes, castigando al que entre la mortaja del niño pone algodones disimuladamente, porque no es amor, sino idolatría. Esta misma adoración de la Luna tuvieron los de Europa, i la llamaron con tres nonbres, fuera de otros muchísimos; quando la vían en el cielo, la llamavan Luna; quando decían que bajava a pasear la tierra, los montes, selvas i ríos, la nonbravan Diana; quando creían que entrava a castigar con muertes, o a los delinquentes al infierno, la intitulavan Proserpina, a cuya causa se llamó Triformis, Diosa de tres rostros o formas; léanse en el margen las palabras de Textor en su oficina, i los versos del Poeta Catulo, donde le pone algunos de sus muchos nonbres. Los Latinos que la adoraron, la llaman Luna; los Griegos la dichosa Seline, por la nueva luz que cada mes se viste; Proserpina, porque mata i destruye lo viviente; Lucina, porque ayudava a las paridas; los de Candia la llamaron Dictina; los de Tracia Upis; los de Arcadia Ortosia; finalmente la adoraron, i oy la adoran por Dios varias naciones, menos disculpados por ser más sabios que los Indios; i así, qué mucho que las Indias de parto iziesen sacrificios a la Luna, si nuestras Españolas en tienpo de la Gentilidad de España, la adoravan por Diosa de las paridas; i el sacrificarle niños de cinco años, no se les ará nuevo a los del pueblo de Dios, que sin atender a edades, a sus mismos ijos e ijas sacrificavan, no solo a la Luna sino a los mismos Demonios; i otros Judíos a los Idolos de los Cananeos, queja que da Dios por David en el Salmo ciento i cinco, i adorando a

14 la Luna, la ofrecían comida como estos Indios frutas, i le sacrificavan niños, de que a vozes muestra Dios el sentimiento por jeremías, i manda, que nadie interceda por los tales; menos necios eran estos Indios que los Judíos, pues sólo ofrecían chicha i fruta, i esotros tortas sin levadura, echas con manteca, i de la flor de la orina con miel i queso, i cozidas en orno, i avía de coger el ijo la leña, i el padre avía de encender el orno, i la madre avía de echar la manteca, i todos tres azer la torta; riámonos de aquellos cozineros bárbaros, i no nos admiremos destos ignorantes Indios. Adoravan los Indios Pacasmayos i sus Yungas al mar, cuyas costas abitan, i lo llaman Ni, ofreciéndole arina de maíz blanco, almagre i otras baratijas; teníanle por el más rico, i adorávanle para que no los aogase, i diese pescado, que el interés i el miedo miran como Dioses a los que pueden dar, i a los que saben afligir, como dijo Oracio, i sirven de antojos las riquezas por donde parece el rico noble, aunque sea vil; fuerte, aunque sea cobarde, justo si es malo, sabio si es idiota, i Rey si fuere plebeyo, porque besan el pie a la riqueza, el valor, la fama, el onor, i lo divino, i lo umano, tanto poder reconoce Oracio a su tiranía; qué mucho que estos Indios adorasen al mar, teniéndole por rico, i se sugetasen conociéndole cruel. Los de Europa, como ya digimos en el capítulo 9, adoravan aquellos diez Dioses de la mar, de que se puede colegir, que le tenían más miedo, pues tan costosas oblaciones les azían, o eran más codiciosos de lo que esperavan dellos, pues no se contentavan de lo que un solo Dios les pudiera dar, i azían diez Dioses de aqua, no aviendo echo más de un Dios de vino, que fue Baco. Nunca adoraron estos Indios pescado alguno, porque lo comestible no lo tuvieron por deidad, i sólo adoravan a la ballena, creyendo que tanta grandeza contenía deidad o señorío. I los Sienenses adoraron a peces Paros, i los que abitan la laguna Mentis a los peces Ogiringos, como dice Ravisio; a las redes i trasmallos adoraron los que refiere el Profeta Abacuc, teniéndolas por Dios, porque los sustentava, i fuera menor barbaridad adorarse a sí mesmos, pues ellos tramavan la red, i trabajavan la pesca, i así el sustento se le devía más a su trabajo, que a su instrumento. Ballena llamó Dios al Demonio por Isaías capítulo 27, porque su disforme corpulencia semejava a la terribilidad del Demonio, a quien adoravan los Ebreos Idólatras. Adoraron tanbién los Pacasmayos i Yungas a unas piedras, a quien asta oy llaman Alecpong, que quiere decir, deidad en piedra, i eran tan veneradas, que ninguno pisava junto a ellas, i al pasar a su vista les asían sumisa adoración, i en señal de súplica i sugeción les echavan piedra, o palo, de que oy ay montones en varias partes;

15 ceremonia que usavan los de Europa, i Judea con Mercurio; idolatría que refiere el Espíritu santo en los Proverbios, ablando de las onras que se dan a los malos, dice, que es lo mesmo echarlas en ellos, que echar piedras en el montón que dedicavan a Mercurio; cada piedra con quien una parcialidad usava esta adoración, tenían creído que era su primer progenitor, a quien el Sol por la muerte de aquella muger en quien tuvo el ijo convirtió en piedras, i pasado el enojo, mandó que cada familia adorase al que fue su principio, materia que dige quando ablé de la dotrina de Pachacamac, que convirtió mi Religión. Tenían por deidad dos estrellas que llamavan Patá, que son las que llamamos las Marías, i muchos destos Indios cuentan oy (i muchos quiçá lo creen) que la estrella de en medio es un ladrón, i malechor i facinoroso, que la Luna quiso castigar, i enbió las dos estrellas que lo llevasen asido (que eso quiere decir Pata) i lo entregaron a que se lo comiesen buytres, que son éstos gallinacos figurados en quatro estrellas que están más abajo de las Marías, i que en memoria deste castigo egenplar están aquellas siete estrellas en el cielo acordando la culpa i el castigo; que no ay nación tan bárbara, que la razón natural no le advierta, que es acción del cielo el castigar desafueros, i el dejar memoria para escarmiento de otros; destas cosas creyeron muchas los Latinos i Españoles, i no solo que estavan las estrellas acordando el pecado, i la pena del delinquente, sino que a los mesmos. culpados por aver tenido rogadores, o ventura, los avían subido al cielo los Dioses i convertídolos en estrellas, i destas son las diez imágenes de estrellas que pone Paulo Calucio en su teatro del mundo, donde pone las estrellas de que oy tratan los Astrónomos, i yo quiçá pondré en el fin desta Corónica, con que se verá, que si estos Indios mintieron en siete estrellas, nuestros antiguos se burlaron en quinientas, i atiende más a la justicia la fábula destos Indios, que la de los Europeos; porque acá creían que las siete estrellas estavan acordando a los onbres el justo castigo del delinquente, i allá creían que a los delinquentes subían al cielo en vez de castigo. Para aplacar a sus Dioses quando vían mortandad, o falta de comidas ayunavan, no comiendo cosa con sal, ni agí, absteniéndose de sus mugeres, i azían ayunar asta a los animales caseros, agotando a los perros porque gimiesen, cosa que oy usan en los eclipses de la Luna las más Provincias del Perú. Este modo de, ayunar usavan los Ninivitas, como se vido quando Dios les enbió con el Profeta Jonás a notificar la sentencia de muerte por sus pecados, i en los tres días de plaço mandó el Rey que onbres i bestias ayunasen sin comer, ni bever, i asta a los animales afligiesen con

16 cilicios, para que el clamor de todos aplacase el enojo de Dios. Ya dige en el tratado de Pachacamac, que estos Indios de los llanos, i costas del mar tenían por cierto, i oy lo piensan muchos, que sus primeros protoplastos i progenitores no eran Adán i Eva sino quatro estrellas, que las dos procrearon a los Reyes, Caziques i nobles, i las otras dos a los plebeyos, a los pobres i a los mitayos, que en los relances del mundo es menester la Fe que profesamos, para no pensar que los ricos i potentados son decendientes de otros principios diferentes de los que tuvieron los pobres i umildes, pues aquéllos miran sienpre a éstos, no como a iguales en la naturaleza, sino como a últimos desprecios de la fortuna. Este error procuró destruir el Arcobispo don Bartolomé Lobo Guerrero, algo castigó, pero no le arrancó las raízes; más sobervios que bárbaros parecieron en esto los Pacasmayos i Yungas, i más bárbaros que altivos los Europeos, pues creían que de piedras echadas por las espaldas procrearon a los onbres Deucalión i Pirra, como afirma Ovidio; i la disculpa que puede tener este barbarismo, es que ay algunos onbres de tales costunbres, que más parecen echos de piedras, que ijos de padres umanos; más para que vivan a las espaldas de los sabios, que no para que tengan asiento a la vista de los buenos. Tuvieron los Pacasmayós i Yungas singulares levíticos i leyes, que por dignas de memoria diré algunas. No contavan el año por Lunas, ni por el curso del Sol, sino desde que salían las estrellas, que nosotros llamamos las Cabrillas, i ellos llaman Fur. La causa se funda en una larga fábula, que no es para mi asunto. Era ley que así le contasen, porque aquellas estrellas les davan de comer, i criavan sus senbrados, i tenían por cosa de vida començar los años desde que vían la cara a quien les dava el sustento, ley de gratitud, i aun repreensión contra nuestras ingratitudes; i en contar el año desde que salen tales estrellas, asta que dan la buelta, i tornan a salir se parecieron al año de los Egipcios, que se llamó Sidérico, o Asteroterida, o Estrellar, porque le començavan desde que el Sol llegava a una estrella fija del firmamento que está en él asta el de Ariete, como trae Monteregio en el Epítome del Almageto i Tebitchore, i aún en nuestros tienpos lo mide por esta estrella Nicolao Copérnico en su libro segundo de revolutionibus. La ley del matrimonio era con esta ceremonia: ponían en presencia de los que tratavan el casamiento al varón i muger que se avían de casar, i en medio destos dos una olla nueva, i en ella orina de maíz i sebo de carnero, i quemávanlo todo con mucho fuego, que atiçavan los desposados asta que se encendía la olla, i en viéndola con fuego, decía el padrino, ya estays casados, pero advertid que os aveys de

17 querer de manera, que tanto a de trabajar el varón como la muger, que por eso atiçastis juntos, i no a de olgar el uno quando trabaja el otro, ni quando el uno se enciende en fuego de amor, a de estar el otro elado, sino que seays iguales en el amor, pues quereys ser iguales en el estado. Quién no ve quánto inportara esta gentílica moralidad para la paz i próspero gusto de los casados, pues desigualdades de amor causan desconveniencias de paz. Contra los ladrones se egecutava una ley tan llena de terror como de egenplo, porque colgavan vivo a medio aogar al que azía el urto, crueldad gentílica, aunque prueva de aborrecimiento al vicio. Quando constava el urto, aunque fuese de cantidad pequeña, o de estimación valadí, i no se conocía el ladrón, ponían en el canpo i camino Real un palo alto, i colgadas mazorcas de maíz como ramos verdes, que era decirles que avía ladrones, no tanto porque guardasen sus alajas, como porque iziesen las pesquisas; a ellas se obligavan tanto los que no eran dueños, como los que eran interesados, por ser delito de vindicta pública, i exceso que damnifica el sosiego común. Todo el territorio azía sacrificios a la Luna, para que descubriese el transgresor; invocavan a las dos estrellas, que llamavan Patá, como a egecutores de justicia de su Dios, consultavan agoreros, i andavan días i noches vigilantes, con que descubriendo el urto, i el delinquente a vozes concurrían, i como a maldito lo entregavan, allándose cada valle al suplicio, i asta los padres i ermanos a la egecución, porque la mesma pena se dava al que encubría el delito como al que cometía la maldad. Este modo de castigar ladrones mandó Dios egecutar a Josué, como se ve en su capítulo séptimo, quando al ladrón Acón lo sentenció a quemar después que el pueblo lo apedreó, i por dejar orror quemó Dios a sus ijos, ganados i alajas; esto se azía entre estos Indios por indispensable ley; ésta fue la causa, porque ni tenían casas defendidas, ni usaron de puertas en sus aduares, i fueron como oy vemos sus aposentos echos de cañacejas débiles sin ligación ni tapias; el miedo, i no el viñador guardava la viña, i en tanta manera era, que azían ausencia de sus pueblos, sin dejar sus alajas en tutela, ni prevenir sus casas de custodia, que tanto como esto se enfrenan los delitos, quando tanto como esto se espolean los escarmientos. Si a éstos imitaran nuestras repúblicas, ni se anegaran las calles de ladrones, ni lloraran tanto los pobres sus agravios, no fueran menester candados, ni lobas, si uviera castigos i cuydado, escusáranse paredes de cal i canto, i rejas de hierro, si la justicia no llamara a la remisión misericordia; sobra esta peste, porque falta la medicina, pégase en los ociosos, por la remisión de los juezes; i el urto que los Filósofos

18 llamaron lepra, ya la mitad se a convertido en tiña, pues la vemos en las cabeças; tienen conpasión de los delinquentes, porque son tanbién ellos agresores. Los Latinos i nuestros Españoles adoraron a Mercurio Dios de la discreción i elegancia, i Dios que presidía a los ladrones, i decían avía muerto al nonbrado Argos, onbre de cien ojos por urtarle el ganado, como refieren centenarios de Autores, i dice Ravisio, i también a la Diosa Laverna, que decían era la que favorecía a los ladrones de adonde se originó llamar Laverniones a los que urtavan, como afirma Oracio, i la oración que le decían era: Ermosísima Diosa concédeme engañar a todos, pero que me tengan por santo i justificado. Si oy no adoran a estos Dioses nuestras repúblicas, se allan a millares destos Mercurios i Lavernas, elegantes en lo que ablan i agudos en lo que untan, destruyen a los que tienen muchos ojos, i quieren que los tengan por justificados aun los que los conocen. Los Indios, si fueron en esta virtud excelentes, i los Yungas i Pacasmayos los mas fieles, aprendieron de nosotros, i ay entre ellos maestros graduados; en Latín con unas mesmas letras se escrive ladrón i orca, fur furca, porque sienpre avía de estar en la orca el ladrón. Los Yungas i Pacasmayos no enterravan al difunto en cinco días, i éstos le estavan llorando sus amigos, egenplo de la amistad, i afrenta de la destos tienpos, pues si los lutos no detuvieran los entierros, el ijo que eredó a costa del ánima de su padre no le sufriera seys oras. Enterrávanlos encogidas las rodillas, i labados los cuerpos, creyendo que los cuerpos estavan rogando por sus ánimas, diligencia buena para en vida, i superstición gentílica en la sepultura. A los adúlteros despeñavan vivos, i a los que vivían en pueblos junto a la Lunaguaná los llevan a precipitar a un cerro alto, que allí señaló el Inga para suplicio, i por eso se llamó aquel valle Runaguanac, que es lo mesmo que decir, lugar donde escarmientan los onbres, no donde los castigan, porque más atendían al escarmiento de los vivos que a la pena i castigo de los malos. Garcilaso dice, que se llamó así, porque el río aogava muchos, i con el nonbre advertían a los que no sabían. Tenían vírgenes (al modo de nuestras monjas) dedicadas a la Luna, imitando a las del Cuzco dedicadas al Sol, que llamavan Acllascas, i a las de Europa i Asia, que llamavan Vestales, i eran tan veneradas, que sólo al Rey podían darlas en matrimonio, aunque fuesen plebeyas, que aun entre los Indios sin letras es divina la castidad, i aze merecer reynados la modestia. La pena que su ley señalava a éstas, si alguna perdía el valor, i desperdiciava la pureza, era congregar a los Indios, i a las Indias de su comarca en presencia de las otras escogidas, i aziendo señal que diesen alaridos, i a bueltas

19 maldiciones despeñavan del cerro más alto a la India, i al sacrílego, dejándolo comer de aves, i creyendo que se los llevava el Demonio. Cruel i desapiadado mongío, si bien aun las naciones más bárbaras, conocieron las estrechas obligaciones del estado virginal, i el delito grande por el agravio Divino. Tenían diferentes caminos, i sendas apartadas los onbres de las mugeres, castigando con pena igual al que iva por el camino de las mugeres, que al que azía violencia a qualquiera donzella, prevención digna de alabança, i remedio de peligros dignos de imitación, que permitió Dios estas leyes políticas morales en los Gentiles, para repreensión de los Cristianos que debieran ser mejores. De ninguna ley se contentarán tanto los letores, como la que tenían para sus médicos, que los Pacasmayos llamavan Oquetlupuc; uvo grandes médicos entre los Indios del Perú, que en las sierras llaman Anpicamayos; i por constar al segundo Concilio Limense la excelencia que tenían en curar con yerbas, aguas i polvos, mandó en el capítulo ciento i once, que nadie les inpidiese el curar, sólo les proibiesen las palabras, o ceremonias. Los de los llanos que curavan con sinples, aplicando yervas, eran sumamente venerados, i con salarios que se davan del público erario, tenían onrosos privilegios; pero al que por descuydo, o ignorancia matava al enfermo, lo matavan a él a palos i a pedradas, i lo atavan al difunto con una soga, i enterrando al muerto, dejavan al médico sobre la sepultura, para que se lo comiesen aves de rapiña; usárase oy aquesto i no uviera tantos ministros de la muerte, o no uviera tantos muertos por maldita ignorancia de los médicos, que tanta paga llevan porque matan, como porque curan. A los que perdían el respeto a sus tenplos, guacas, o Idolos, o faltavan en la obediencia a su Rey, o Cazique enterravan vivos entre los guesos de otros semejantes, i con animales inmundos, teniéndolos por condenados, llamándolos Ramar, título con que asta oy vituperan a uno, quando le quieren azer alguna grande afrenta. Este castigo se asemeja al que davan a los de Israel, como se ve quando al inocente Nabot mataron a pedradas, i lo comieron aves, porque le calumniaron avía ablado mal de Dios i del Rey, que los delitos de lesa Magestad los aborrece asta la mesma naturaleza; pero si oy se egecutara esta pena, los tenplos de Dios se veneraran más, i los ministros i vasallos de los Reyes fueran mejores, o uviera menos. Fueron estos Indios de los valles muy inclinados a la sodomía, i oy no están libres deste contagio, siendo el cónplice muger, si en el tienpo de su gentilidad eran cónplices los onbres, oy muchos cubren con capa de matrimonio la traición echa a la naturaleza, quitando a la

20 generación lo que dan a la sensualidad. El Inga por remediar tan abominable inpulso puso ley, que sin piedad se egecutó, que no solo quemavan los agentes, sino su rancho, casa, ganado, ropa, i quanto era suyo; i tal vez si lo avían entendido algunos de su sangre, o familia, abrasavan a todos sus decendientes, pagando los ignorantes a buelta de los sabidores. Entonces quando quemavan muchos avía a millares de millares los Indios, i aora que no matan ninguno, están sin Indios aniquilados los pueblos; Dios castiga quando las justicias no juzgan. Los que oy viven en los pueblos de la Virgen ni dan nota deste vicio, ni, se les conoce Idolo, ni idolatría. Finalmente en este valle de Pacasmayo, i en los de los llanos davan ordinarias repuestas los Demonios, i asistían visiblemente en sus bayles, borracheras i festines, i se oían sonidos de atanbores en sus guacas, cosas que varias vezes después acá se a oído en los valles de Chimo i Chicana, con espanto de los Españoles i confusión de los Indios, por ser tañido lúgubre, i como de personas ofendidas, desterradas i solas. El porqué es fácil adivinar, pues la Virgen santísima como en Egipto desterró los Demonios con su asistencia, así les quitó en estos valles el señorío con su venida. Los Indios de la Provincia de Conchucos afligían con guerras a los Indios de los valles del Chimo i Pacasmayo, como dice Garcilaso, traían un Idolo en su egército a quien ofrecían el despojo de sus enemigos, i la sangre de los que ya eran Cristianos. Entraron en Conchucos nuestros Religiosos, i la Madre de Dios en los valles, i aniquilando el falso Idolo asentaron paces, conformaron encuentros, i dedicando las dádivas a la Virgen se vido sin tributos de sangre umana la infernal tiranía. Vamos ya por la Madre de Dios, pues sabemos la tierra, sitio, cielo, lenguas, costumbres, vicios i virtudes, donde a de tener su soberano Tenplo, i a de obrar magnánimas maravillas de Emperatriz.

21 CAPÍTULO III DEL MEDIO MISTERIOSO QUE DISPUSO LA PROVIDENCIA DE DIOS PARA QUE SE TRUGESE AL VALLE DE PACASMAYO LA MIRACULOSA VIRGEN DE GUADALUPE, I SU PRIMER MARAVILLA Entre los nobles que en las conquistas i pacificaciones deste nuevo mundo sirvieron a los Reyes, apostando las vidas con sus lealtades, i las aziendas con los trabajos de la guerra; ganando méritos, a quien jamás igualarán, ni nuestras alabanças, ni sus premios; pues éstos fueron cortos por desdicha, i aquéllas an sido desfiguradas por enbidia. De los que más lucieron en lustre de persona, en lealtad de idalgo, en valor de milicia, i en finezas de soldado, fue el Capitán Francisco Pérez Lezcano, que a su pesar experimentaron desleales, tiranos i rebeliones; diéronle no por igual paga, sino en señal de otras mayores condignas a su servicio, renta en Indios, aziéndole feudatario del pueblo de Cherrepe, que oy después que lo mudaron nuestros Religiosos de la playa a dos sitios en que se a trasegado por mejora de asiento, se llama Pueblo nuevo, si bien los Indios conservan su antiguo nonbre, i al puerto, pocas vezes manso, llaman Cherrepe los Españoles. Era el Capitán Francisco Pérez Lezcano cavallero notorio, i esta casa es de las primitivas de España, donde florecieron aquellos dos ermanos por los años de mil i trecientos i treynta i quatro, Lope García Lezcano señor de la casa de Lezcano, que salió de Guipuscoa con la gente de aquella Provincia en servicio del Rey de Castilla contra el de Navarra, ocasión en que ganó por fuerça de armas el Castillo de Unsar, i dio a nuestros Reyes despojos muchos, i a su casa i nonbre onrosa memoria. El otro ermano Amador de Lezcano Alcayde de Cazorla izo ilustres echos en esta batalla, i le dio el Rey Don Alonso el último, la Orden i cavallería de la vanda, añadiéndola de oro con dragones en canpo azul, a las cinco panelas verdes, i dos calderas negras de sus antiguas armas; avezindáronse sus decendientes en el Reyno de Jaén i en Sevilla. Procedió -el Capitán Francisco Pérez Lezcano imitador de la lealtad de sus progenitores, i eredero del valor de sus armas; no digo el orden que tuvo la sucesión de sus padres, porque no es ésta su corónica, i se ve continuada en sus egecutorias. Tuvo por esposa a Doña Luisa de Mendoça de la calidad desta alcuña, i de la virtud mejor de su nobleza, i por ija a Doña Graciana de Mendoça i Lezcano, que casó con Diego García de Chaves ilustre cavallero de

22 Trugillo en Estremadura, avezindados en este valle de Pacasmayo. E dicho este poco, tanto por los beneficios grandes que recibió de su liberalidad mi ábito, como por aver sido el escudero que trujo de la mano a la Reyna destos valles, i a la Enperatriz de los Cielos; i fue la ocasión i motivo el que se sigue. Por feudatario de Cherrepe, i señor de Pacasmayo, devía azer su vezindad en la Ciudad de Trugillo, aquí le estimavan unos por su afabilidad, otros por sus beneficios, los pobres umildes por su anparo, i los nobles i ricos por sus correspondencias i cortesías; con esto e dicho que avía de tener émulos su enbidia, i contrarias voluntades su estimación, que como dijo el otro Filósofo, no es el más desdichado el que tiene mayores enemigos, sino el que no tiene enemigo ninguno, pues ni tiene qué le enbidien, bienes que le esperen, valor que le teman, ni onras que le murmuren. Dios, el Papa i nuestro Rey tienen más enemigos que vasallos, i son lo primero del Cielo i del mundo. Era el Corregidor de Trugillo émulo de nuestro Capitán Lezcano, conocíale la pasión, i governava sus acciones con prudencia. Amanecieron una mañana por algunas puertas de familias onradas, libelos infamatorios, que afrentando a los que nonbravan, causó general irritación en quantos los oían. Corregidor i Alcaldes izieron cautelosas pesquisas, i no se atemorizó el actor viendo sus diligencias, otro día aparecieron mayores infamias en mejores puertas, con que enbravecidos los de la república prometían premios a quien descubriese el maldiciente, i amenaças al desalmado, que sin esperanza de premio, o onra afrentava a tantos. Los mesmos vezinos rondavan la Ciudad, i entre ellos mesmos andava el que con disimulo los ponía, era engrudo, i papel los instrumentos de su malicia, i daños grandes los de su ofensa, abría el día, i descubría el daño. Viendo pues que si eran en menos puertas eran las desonras mayores, i que de fuerza era alguno de los muchos que rondavan, o algún descomulgado que nunca dormía, prometieron una gran dádiva al que descubriese al maldiciente, o rastrease el origen de la maldad. Salieron dos testigos, i declararon que el malechor era el Capitán Francisco Pérez Lezcano, porque avían visto un bulto del todo parecido a él; delación que oyó con gran gusto el Corregidor, si no es que fuese quien levantó la malicia, i estos dos los que la pusieron en pie. ¡O violencias del interés, i lisonjas de la adulación! aquél despeña un ánima, i ésta se atreve a los cielos. A la casa del que jura falso dice Zacarías, a que enbiava Dios al proceso de sus culpas, i los setenta una hoz, i es decir, que los tales son hozes que cortan las onras. Al punto prendió el Corregidor al inocente Capitán, i no fue poco guardarle el privilegio de su nobleza, púsole en las casas del

23 Cabildo con grillos, i una gran cadena a los pies i seys onbres de guarda; fulminó la causa, sin más prueva, que parecerse el bulto que vían al Cavallero que acusavan, i sustanciada como se puede esperar de un coraçón enemigo, i de un juez cobarde, le sentenció a muerte, i que para egecutalla lo sacasen por las calles de la Ciudad, i a voz de pregonero digesen su delito, por aver afrentado falsamente a los nobles, a los onrados, i a las mugeres virtuosas, por lo qual le fuese cortada la cabeca en público cadalso; no devió de sentir el afligido cavallero tanto el agravio de la muerte, como el título de la afrenta, considerando que los más de su república deseavan su castigo en vengança de su calumnia, i los más amigos ponderavan su queja, viendo que no les avía valido el sagrado de la amistad, si bien todos dudavan quantos le conocían; ¿qué pocos tendría en su defensa el que de tantos avía sido protetor? Apeló de la sentencia, i no se le otorgó la apelación, porque aclamavan su muerte los ofendidos, i deseava la aceleración el juez apasionado; recibió los sacramentos, desafuciado de umana esperança, i desesperado de ruego, o favor. La noche antes de su día fatal se presentó por vía de agravio ante el tribunal de Dios, i asalarió con súplicas de umildad para abogada a la clementísima defensora de afligidos la Virgen Santísima de Guadalupe la Estremeña, ante quien estava averiguada su inocencia, i por quien se negocian pleytos desafuciados en la sala de la infinita justicia. Izo voto a esta Señora, i Divina protetora, que si le librava de aquella muerte, pasaría a España, i traería del original de Guadalupe un verdadero retrato, que fuese venerado, i servido en su valle de Pacasmayo, el qual entregaría a los Religiosos de san Augustín, a quien se encomendó, dándoles de su azienda para que fuese su culto i tenplo celebrado, i magnífico; este voto interpuso a su Divina clemencia, i esta súplica oyó admitiendo la condición su soberana piedad. Entre esperanças i miedos pasaría las oras de la noche; al amanecer se oyeron unas grandes vozes que un platero dava, diciendo, aquí del Rey, abraçado a un Clérigo Sacerdote en ábito secular con quien bregava; porque deseando huir se le defendía. Concurrió gente de corrida, i entre ella las justicias que velavan, o estavan a la mira, porque no se les fuese el preso, se llegaron al ruido, i a grandes vozes dijo el platero: estando yo encerrado en mi tienda oí dar unos golpes pequeños a mi puerta, como que clavavan algo, abrí con priesa, i allé este mal Clérigo que me estava clavando aquel libelo, decía: Para ti faltó el engrudo Judío agudo, para ti faltó el engrudo; estávalo clavando con dos tachuelas, a se me querido escapar, i no a podido. La culpa enmudeció al delinquente, que lengua que ofende a otros, sólo calla quando le

24 inportara defenderse, i viene a ser la lengua castigo de si mesma, i el silencio verdugo, i testigo contra la loquacidad. Prendieron al Clérigo, i aguardando el Capitán a los que avían de ir a egecutar el suplicio, entraron dando vozes, ya se a descubierto el malechor, i mandan suspender la muerte del Capitán. ¡O qué linda es la misericordia en las últimas pausas de la gran tribulación! tan dulce al afligido como es la lluvia del Cielo para la tierra, quando abriendo bocas publicas su sequedad, dijo el Eclesiástico, qué gozo sería el trueque de su desconsuelo, i qué dulcísima nueva la que entrava entre los agrios de su terrible pena, i en boca de los ministros de la muerte la inpensada cédula de su vida. Conoció que le venía del supremo Consejo de la gloria ganada a súplicas de su Reyna, obligada por los ruegos de san Augustín, publicó el milagro, i confesó su obligación. Procediose contra el Clérigo, i queriéndole dar luego tormento, declinó juridición, advocó la causa a su fuero el Eclesiástico. El Corregidor continuava la información, alegando le avía allado en ábito secular, vencieron las censuras, i apremiando al Clérigo su Provisor, confesó derechamente, que él era el único dueño de los libelos, i el Autor de aquellas infamias. Salió nuestro Capitán Lezcano libre, onrado de todos los nobles, aplaudido de la plebe a la ora, i por las calles, que avía de salir al cadalso. Esto sabe azer la Virgen i la inocencia, quando aquello primero sabe fraguar la malicia i la pasión; i si ponderan los Dotores, que el mesmo día que salió Josef de la cárcel de Egipto, fue el mesmo día (pasados años) que fue ofrecido en sacrificio Isac su padre, i lo libró el Angel, pagando Dios con réditos de favores en el mesmo día, que recivió el servicio, porque lo inpone a censo sobre los bienes raízes de su gratitud; quando le ofrecen servicios a su madre, no aguarda años para sacar de cárceles, que si la noche oye la promesa, al amanecer saca del aflicto. Sentenció al Clérigo su Ordinario, i aquella noche se huyó de la cárcel, i fue asta Panamá queriendo pasar a Nonbre de Dios, cayó la mula en un río que llaman Chagre, echose a nado el Clérigo, i llegando cerca de la orilla contrapuesta, salió un caymán que començando por una pierna se la comió; murió miserablemente, i fue la pena proporcionada a la culpa, pues pecó mordiendo, i penó mordido. Nadie sea maldiciente, que a desafueros de lengua, enbía Dios castigos de boca. El reconocido Francisco Pérez Lezcano al punto dispuso su viage, ordenó su casa, i fue a cunplir su voto. Que dellos ay, que prometen en la tribulación, i quán pocos vemos que cunplen sus promesas en la quietud. Nubes pardas con vientos fuertes las llamó Dios, que prometen diluvios, i paran en truenos; ofrecen agua, i disparan rayos,

25 quando afligidos son liberales, i quando libres ingratos ignorantes, pues dobla Dios el castigo en la recaída, i cobra lo perdonado, i la ofensa en el desacato. Llegó a España con próspero viage, i continuó su camino a la casa de Guadalupe, erario del cielo, i cielo de milagros. Izo sus novenas devotas, dio limosnas magníficas, reconoció la deuda, i trató de la paga. Propuso a los Religiosos frayles de san Gerónimo (Serafines de aquella arca santísima) su pretención, refirió su caso, alegó su viage, interpuso su ruego, i pidió permiso para sacar un traslado. Atendiendo a todo le concedieron licencia, que un entallador, que trujo consigo de Sevilla, onbre primero en aquel arte, egecutó con primor, i sacó en breve con igualdad. Viendo los Padres Gerónimos, que el retrato parecía su original, zelosos de amor, o consultando inconvenientes, negaron arrepentidos lo que concedieron afables; con ruegos no se mejoraron, con limosna que ofrecía no se redugeron. Valiose del Nuncio, i oída su probança mandó con censura, que tuviese devido efecto la primera promesa, i egecución la soberana entrega. Izole el devoto cavallero un arca forrada de telas, i vistiola de ricos brocados, i entre olandas puras puso la más pura de los cielos; enbarcose con un celestial enpleo, más contento con traer su Reyna, que si tuviera por suyas las Monarquías de los Reyes; que un agradecido, en la paga tiene su gozo, i en la correspondencia su ganancia. Mientras navega al Perú, preguntemos ánima devota, si dejará de ir a pretender a la Corte teniendo los deudos, nobleza, plata, riquezas i relevantes servicios del Capitán Lezcano, viéndose ya en España para bolver al Perú. Yo digo que como uvo uno puede aver dos, pero que fue primor de agradecido, i fineza de obligado ir por sola la Virgen que prometió, i no querer entrapar tal enpleo, pretendiendo oficios quien traía Reyna. Llegó el Capitán con próspero viento a Nombre de Dios, fletó mulas para su Señora i para sí, i entregó el arca dichosa sin decir su tesoro al arriero, que entre dos fardos la ponía. Caminava la Reyna, i aquí caían con las cargas tres mulas, i en aquel atolladero seys, estos fardos se mojavan, aquéllos se hundían, todas davan tropieços, (que aquel camino es proprio para todo) i la mula en que venía, ni mojó fardo, ni dio tropieço, ni dava al arriero cuydado, traía más soberana arca, que los bueyes cargavan la del testamento viejo, i así calcitren aquéllos, esté ya para caerse, llegue Ozá culpado o comedido, i cayga muerto, porque detiene el arca; que ésta que encierra a la de Guadalupe no aflige a quien la lleva, sino que lo alivia, no mata al que la toca, sino que lo favorece, lloren aquellos rigores en los canpos de Nachon, i celebren estas afabilidades en los atolladeros

26 de Panamá. Pasado uno i otro día le tenía más cuydadoso la novedad de aquella mula, que los riesgos que sacava a las otras. Preguntó el arriero al Capitán Lezcano, que le digese, qué traía en aquel cajón, porque le admirava a él i a los otros pasageros, que aviendo caído todas muchas vezes con los fardos i cargas de sus pasageros, sola aquella en que iva la caja, ni la afligía el peso, no caía ni tropeçava, ni era menester guiarla, porque entrava en la dormida como salía de la jornada, i como si alguno la trugese de rienda, iva derecha; azía espantos el arriero, i disimulos el Capitán. Que es desear que le hurten un tesoro al que le lleva, manifestar su riqueza al que le ignora; consejo de san Gregorio, i desengaño que tiene advertido la experiencia. A fuerça de ruegos le pudo sacar que allí traía una santa, i muchas reliquias, simulación cuerda, i desvelo prudente. El _arriero cobró tan gran devoción con el arca, que pudiera contarse por milagro de la Virgen dar devoción a un arriero, pues las vezes que la subía i bajava aziendo sobre su aforro una cruz la besava, teniendo en tanta veneración lo que encerrava el depósito él i los pasageros, que como portento milagroso la veneravan. Llegó a Panamá, i con próspero viage a su puerto de Cherrepe, donde enfrenó la locura de aquellas olas, que suben en montes, i bajan en toros arremetiéndose unas a otras, tan bravas sienpre, que rara vez se pasan sin peligro, i a pocos olean, que no los maten, entonces las vieron tan fuera de su condición, afables, que umildes reconocieron a la estrella de los mares que las pisava; i las que antes rebentavan en la tasca, donde tantos años an muerto, al pasar parecieron sábanas donde el mar dormía, recibiendo mansas al bien que el cielo traía a sus orillas; sacó a tierra todo su enpleo, i dio al Perú su mayor riqueza. Descansemos aora, porque avemos de ver de espacio un milagro primero en Pacasmayo i segunda maravilla desta imagen.

27 CAPÍTULO IV DONDE SE DICEN LOS SITIOS EN QUE ESTA MIRACULOSA IMAGEN TUVO CAPILLAS ANTES DEL MAGESTUOSO TENPLO QUE OY LA GOZA; UNA GRAN MARAVILLA, QUEMANDOSE SU PRIMER ALBERGUE; I LOS PLEYTOS EN SU POSESION, I SU PRIMER MILAGRO EN UN MOLINO A esta Reyna de quantos Dios a criado puso el año de 1562, el fiel devoto i agradecido cavallero en una Capilla de un puerto suyo, con el adorno más aliñado que pudo su deseo, mientras fabricava otra más decente a su devoción. Aquí se vieron dos puertos, uno abierto donde adorasen a la Virgen, i en medio el puerto cerrado, que llenó de primaveras la gracia. Dio aviso al Padre Maestro fray Juan de san Pedro, que era Prior de Trugillo i al Padre Provincial, que entonces era, i governava fray Pedro de Cépeda; refiriolos la causa de su voto, su viage a España, la traída de la imagen, i la condición de que frayles Augustinos avían de ser depositarios de aquella soberana joya, como erederos de lo que él devía a su Padre el santo Dotor. Ofreció canpos donde azer su Tenplo, eredades que sustentasen los Religiosos i pensiones que gastase su culto. Mientras pasava el aviso al Provincial, que andava ocupado en su visita, edificó el buen cavallero una curiosa Capilla en el valle apazible de Pacasmayo tierras suyas, junto a un molino, i entre montañas de arboledas, Capilla del porte de una capaz Iglesia, asta que nuestros Religiosos. determinasen el sitio, i fundasen el tenplo. Sacola al canpo, i fue devida acción, porque si era flor del canpo, en él devía esparcir su olor. I si era tesoro Divino, i Reyno del cielo, en el canpo se esconde, dice Cristo, porque en el canpo se alle. Del valle i llano la subió (para que canpease más el santuario) a un cerro moderado llamado Namul, que con donayre estava en el valle, i con eminencia gozava la vista los circunvecinos países, a cuya falda se agregaron quatro o seys familias de Indios, o por gozar del valle, o por vivir a sonbras de la Virgen. Desde este monte mirava esta pastora Divina las manadas de ovejas de su ijo, repastadas en prados de idolatrías i entre çarçales de inquietud, governávalas el lobo, i desconocían su proprietario Pastor; pero si se advierte en los Cantares, la Esposa sola es pastora de cabritos, en que significó Christo los pecadores, animándonos con esto a que nos fuésemos a su aprisco, pues era madre de pecadores, i pastora de los descarriados. Estos anda a buscar que

28 pertenecen a su majada, Haedos tuos los llamó, pecadores i tuyos, que si son del Demonio en posesión, son de la Virgen en propriedad, para que su favor, i nuestra penitencia agan transformaciones de cabritos en corderos, de pecadores en justos, i de idólatras en Católicos. Digno es de ponderar que todas las imágenes miraculosas de la Virgen que nos a dado el. cielo, i la Iglesia, a sido en lugares i sitios donde visiblemente era oído, visto i venerado el Demonio. Apoyo será, i no contrario al asunto poner el origen que tuvo la posesión que oy goza de la Virgen del Populo nuestra casa de Roma, i veremos que casi todas sus circunstancias se parean con nuestra Virgen de Guadalupe en Pacasmayo. Refiere nuestra centuria, que en el año de mil ciento i uno, siendo Sumo Pontífice de la Iglesia Pascual segundo monge de san Benito; avía en Roma una diabólica superstición, con que eran maltratados los Cristianos, i tuvo su origen, que aviendo muerto el cruel Nerón, sus amigos le sepultaron en un arco dentro del antiguo muro de Roma, sobre el qual nació un gran nogal, árbol funesto, en cuyas ojas i .ramas continuamente andavan los demonios. Estava allí la puerta Flaminia, donde eran las salidas i entradas de los comercios para diversas partes, i a quantos entravan o salían los espantavan con orrores, i maltratavan con golpes; el Papa conmovido del clamor común, i obligado del amor paternal determinó destruir la causa, i anpliando el lugar consagrarlo a la Virgen María. Començó el echo, ordenando un día solene procesión, a la qual concurrió todo el pueblo, i llegados al nogal, el Papa con una acha bendiciendo el árbol, dio el primer golpe, luego acudieron diez Cardenales, i treynta i dos Obispos, que con destrales i podaderas fueron cortando el árbol, i el pueblo lo sacó de raíz; exorcisó el Pontífice el lugar, bendijo el sitio, i cavaron los cimientos, començando una Iglesia, i puso la primera piedra del edificio el Pontífice Pascual; continuose la obra, i nunca más fue vista ni oída visión, espanto ni golpe. Llamase la Iglesia santa María del Populo, por la multitud del pueblo que concurrió a la procesión, al destierro de los Demonios i al edificio del Tenplo, i así es el más frequentado dé Roma. I deseando el Pontífice el servicio, culto i veneración de aquella Virgen, escogió a los frayles de san Augustin, que vivían de la, otra parte del Tíber, que oy se llama san Augustín el viejo. Izoles un pobre Convento al uso que lo teniamos en los yermos, que oy es magnífico edificio, i la Virgen por sus grandes milagros de gran devoción, i en todo miraculosa. Quién no divisa a distancia larga lo que aquella imagen i ésta de Pacasmayo se parean; en este valle, i en todos los de los Chimos

29 comunicavan los Demonios con los Indios cara a cara como un amigo con otro igual, allándose visibles en sus festines, i dançantes en sus borracheras, tan sugetos a su dominio, que las palabras i discursos rendían a su oráculo, tenía su palacio i silla principal en la gran guaca Sian, que está (como digimos) en la parte i asiento que oy es Guadalupe. Este Sian era el tenplo de la Luna, i el día primero de Luna nueva era el de mayor sacrificio, ya de comidas i su brevaje, ya de animales i aves. Ciegos en su religión sacrificavan sus ijos, teniéndolos por Deidades, i venerando sus ropas por reliquias; tanta es la ceguera de un idólatra, i a tanto sube la opresión diabólica. En las mansiones desta guaca (que son muchos los aposentos) asistían Demonios, como en proprio domicilio, continuando este señorío, aún después de aver poblado los Españoles aquellos valles, que diversas vezes, i varios estados de Cristianos oían las vozes engañándose, unas vezes pensando eran juntas de Indios, i desengañándose otras, que oyendo el ruido no allavan las personas, experiencia que tuvieron muchos para morir de espanto. Entró la Virgen santísima en el valle de Pacasmayo, i huyeron las catervas a la entrada desta Enperatriz, bolaron legiones destas infernales langostas quando entró este Sol, profecía del Profeta Nahun, i valor de sus rayos, que si al entrar en Egipto, como dijo Isaías, huyeron Demonios, i se aniquilaron Idolos; los poderes de su original trujo este soberano retrato, i en Pacasmayo, como en Egipto trae el ijo en los braços, i ahuyentando Demonios destruyó sus Idolos. Es tan asentado esto, que quando yo estuve en aquellos valles, i después acá, como me lo certifican las relaciones, oí en cerros i guacas distantes de Guadalupe (como es en el cerro junto a Chocope, i en el que llaman de la Canpana, i en otros diferentes) grandes ruidos de tanbores instrumento músico de los Indios en tono lúgubre, triste i afligido. Ase observado por algunos, que atentos a este ruido, i cuydadosos desta singularidad, an advertido, que este rumor triste, i tañido lúgubre es en las noches de la conjunción, i preguntando la causa a Indios viejos, dicen, que están los Demonios llorando, que aquella noche de la conjunción i luna nueva, era quando se les azía adoración, i ofrecían sacrificios, i después que la Virgen los desterró, ni eran adorados ni se vían servidos. Sigeberto en el año de 871, a quien alega el Padre Antonio Dauroulcio, en su catecismo istorial título 65, de exemplorum consecratione, exemplo 3, dice otro caso semejante, que aviendo de edificar en Colonia la Iglesia mayor de san Pedro el Metropolitano Uvilliberto, la noche antecedente al començar el tenplo se oyeron vozes de espíritus infernales, que unos con otros se dolían, i con doloridas quejas lamentavan, que los expelían de aquel

30 lugar tantos años asiento suyo. A un cerro distante de Pacasmayo en el valle de Chicama cinco leguas de Trugillo bendijo i exorcisó el santo Arçobispo don Toribio, porque le informaron se oían entre las muchas guacas que tiene el cerro de estos atanbores i cantos tristes; i dejando los Demonios aquel lugar, asisten en otros, a que tan aquerenciados estavan entre estos Indios. Es asentado entre aquellos Indios, que las visiones i ruidos deste cerro de la Canpana se ocasiona, de que un valeroso Capitán del Chimo llamado Querrutumi aviendo vencido a los egércitos de Lima, tres vezes fue después vencido, i de dolor se mató él i sus amigos en aquel cerro. Preguntan los curiosos, qué quiso decir el Espíritu santo, en el primero libro de los Reyes capítulo siete, que el pueblo de Dios descansó los veynte años que estuvieron sin el Arca, i ella estuvo en Cariathiarím, o los veynte que en los últimos años del govierno del Pontífice Elí estuvieron padeciendo grandes trabajos, i estar sin el Arca. Estos ya se ve que no descansaron, pues padecieron otros veynte, dicen las questiones Ebreas, que tiene san Gerónimo, que no supieron otra cosa los del pueblo de Dios, que sufrir miserias, i llorar trabajos. Siendo así esto, ¿cómo dice el Texto, que vivían en descanso? La respuesta la da Micheas, que a juzgar los Príncipes por coechos, los Sacerdotes por paga, los que profetizavan por codicia llamavan descanso. I del Texto se prueva, que idolatravan mientras les faltó el arca, i padeciendo trabajos fingían descanso. Todo esto avía en Pacasmayo mientras no avía venido esta arca santísima, i todo cesó con su llegada apagándose la idolatría, i encendiéndose la Fe, desterrándose al Príncipe de tinieblas, adorando al Padre de las eternas luzes. Reyna llamaron del cielo a la Luna aquellos que Dios le señaló a Jeremías, (como ya digimos) i la adoravan por Dios, como estos Indios, vénganse oy al valle de Guadalupe, i si vieron la guaca Sian, tenplo de la Luna, allarán que ya lo santifica todo la verdadera Reyna del cielo ermosa como la Luna, i que a la que adoravan pisa con sus Divinas plantas. Esta que expele Demonios, i libra de sus espantos a su valle se le devía casi de justicia a la Orden de san Augustín, i así el cielo nos la dio; el otro palacio del Demonio en Titicaca nos dio la miraculosa Virgen de Copacavana. Bendita seas Virgen onradora de frayles Augustinos, que como si lo merecieran los Angeles nos as escogido en todo este Perú por tus Sacristanes, i a imitación de tu ijo, que quiere que el Sacristán del Papa, que representa a Cristo sea sienpre frayle Augustino, los escogiste en Roma tanbién para tu Iglesia del Populo; i en el Perú para todas las Iglesias donde tus imágenes azen

31 los milagros. Quisiste començar tus favores en Pacasmayo, escogístenos en Copacavana, onrástenos en Pucarani, i con celestial inspiración moviste al licenciado Poblete, dueño que fue de tu imagen del Prado en esta Corte de Lima, que nos escogiese por ministros de tu Capilla, que si la violencia nos quitó la posesión, el averla tenido por donación del dueño (i salido de tu casa umildes expelidos de noche por escusar sacrilegios, que con armas intentavan) nos dejó la propriedad i el sentimiento. Al fin en Pacasmayo començaste a darnos las sacristías de tus casas, tribunal en que repartes tus favores i trono en que allamos tus mercedes. Recibió el Padre Provincial fray Pedro de Cépeda la donación desta celestial imagen, admitió lleno de gozos que sus frayles fuesen los venturosos, i enbió mientras bajava de su visita orden al Padre fray Juan de san Pedro Prior de Trugillo, i al Padre fray Luis López, que allí era Predicador i Letor de Teología (que después vimos con tres mitras) para que en nonbre de la Religión tomasen la posesión dichosa de la Imagen, tomola de imagen i sitio el Padre fray Luis López a seys de Junio del año de 1563, día de la santísima Trinidad, i con él los Padres fray Baltasar Mexía, fray Alonso de Antequera, fray Gerónimo de Escobar, que después fue Obispo, fray Diego de la Serna i fray Gerónimo Gabarrete. No se uvo acabado de tomar la posesión, quando se alborotó el estado Clerical, bramaron los vientos, levantose tormenta, i començose el pleyto, no sé si lo izo la devoción, o el defender su derecho. Sólo se a de advertir, que antes que iziese el primer milagro no la pretendieron los Curas, i después que le izo, alegaron con tenacidad ser suya, i no de mi Religión, i pues un milagro resucitó a tantos, sepamos el milagro, porque llevemos sabida la causa; advirtiendo de camino, que el primer milagro que izo Cristo, como dice san Juan, fue convertir en las bodas el agua en vino, por agua comentó, i no izo el milagro asta que la Virgen se lo mandó, que lo que parece desdén de Cristo, diciendo, que aun no avía venido la ora de azer el milagro, no fue detenerlo, sino aguardar a que la Virgen lo mandase, señalando la ora, el modo i la sazón, i vese claro, pues quando la Virgen oye decir a su ijo, que aun no a venido su ora, mandó ella al punto a los sirvientes, que iziesen lo que su ijo les mandase; que fue decir, pues ya quiero que se aga, i con esto abrá llegado la ora de que se egecute, que como si la Virgen le enseñara a Cristo la cartilla de azer milagros, fue éste el primero, i ella lo dispuso. María no ruega, dice san Pedro Damiano, sino manda, no pide como esclava, sino que manda a Cristo en cielo i en tierra como Señora. I como dice Crisóstomo, tuvo sazón el milagro quando ella quiso, porqué Cristo sienpre estuvo a su madre

32 sugeto, comience pues en agua la Virgen, i digamos el echo. Quando en el segundo sitio junto a las vertientes del molino tuvo la Virgen su Capilla donde a su devoción ocurrían los fieles destos valles, ya llevados de amor o necesidad, ya de ser imagen traída de otras tierras, que en esto se parece la pintura a la profecía, pues si ningún Profeta es acepto en su patria, como dijo Cristo, i en patria agena prefiere a los mismos naturales (abuso de la novedad i agravio de la filiación) no lleva tanto las ganas, ni atiza a la curiosidad la pintura casera como la advenediza. Esta bellísima imagen entonces Chapetona era en aquellos valles la materia de las conversaciones. Llevava un Indio una negrita pequeña a entregársela a su madre, i pasó por la canal del molino, o él tropeçó, o ella inocente se dejó caer, i con violencia la llevó la corriente, la madre pasó el dolor a las vozes, i a gritos decía (mirando la Capilla de la Virgen) Madre de Dios de Guadalupe dadme a mi ija, salió el molinero a las grandes vozes, vio al Indio turbado, a la madre desecha, i ninguno dellos vía a la criatura; mientras el molinero atendía a la corriente del agua, a ver si se descubría la niña, no para defenderle la vida, sino para sacarla del agua, repetía con lamentos la madre afligida: Madre de Dios de Guadalupe dadme a mi ija. Oyola esta Emperatriz Divina, que es su piedad como el juego del agedrez, que tanto valen ante sus ojos las piecas negras, como las blancas, i en las casas de su misericordia, tan fácil entra el peón, como el Rey, i tal vez el umilde peón sube a favores de dama, mereciendo más, porque pasa adelante, que Arfiles, Roques i Reyes, si se quedan atrás. Bajaron molinero, Indio i madre, i los demás que asistían al molino, a sacar la criatura muerta, de donde la violencia del agua, i el ímpetu del rodezno la arrojasen; vieron a la criatura sentada sobre los alaves o cucharas del rodezno viva, resueña i sin daño; el agua, como si provara fuerças, pretendía la velocidad contra la resistencia, i la Virgen, que aconpañava a la criatura tenía obediente i quieto al rodezno con valentía Divina; entraron admirados a sacar la niña, i la Virgen por ajustar el favor con las vozes que le dio la madre (que bien sabe ella lo que se quieren los ijos) se la dio, dividiéndose el raudal de agua en dos partes, dejando en gueco palacerro, parauso i maça, desde lo alto de la saetilla aziendo arco de cristales, porque ni aun el agua tocase a la criatura, ni enbaraçasen a los que la sacavan. Aunque yo pienso, que el ponerse en arco las aguas, era porque estava en medio la Virgen; i en señal de fiesta ponían arcos a la madre Divina de su eterno Criador, que si no decía la niña con la boca, que estava allí la Virgen, lo decían sus ojos con la atención, i su rostro con la risa, mirando, no a quien la sacava, sino a quien la defendía, sacan al estreno de sus

33 milagros del cárcamo a lo seco, si alegres, admirados, i quando todos estavan con la niña, i sin el agua, fue tan impetuosa la velocidad del rodezno, que desquitó con violencias el curso que le detuvo la obediencia, que a tener ánima, digéramos, que el dar más bueltas, era festejando el aver tenido sobre sí las divinas plantas de la Virgen, i verse echo lugar de su primer milagro. El primero que Cristo obró en el mundo, como dijo san Juan, fue en agua, convirtiéndola en vino, i la Virgen en este mundo nuevo, imitando a su ijo, aze el primero en agua; allá sea la conversión de agua en vino, que más noble es la de acá, pues el agua convirtió idólatras. Publicaron el milagro a vozes, llevaron la niña ofrecerla a los pies del bulto sacrosanto, súpose el portento, i conmoviose el valle. Este es el milagro primicias desta tierra santa de promisión, i si después de nacido Cristo, entran a reconocerle en los braços de su madre tres Reyes, cada uno de diferente nación, color i tierra, uno blanco, otro negro i el otro Indio de la India Oriental Rey de Calicut, Ciudad que es antípoda de Lima. Que fuese indio pruevan los Anales de Calicut, i graves Autores que cita Barradio, i entre ellos a Navarro. Aquí en este Indiano Belén adoran al ijo i madre los primeros a quien llamó con el milagro esta estrella de Jacob, un blanco, un Indio i una negra, aquéllos eran Reyes, éstos gente umilde, i quién duda, que el gozo de Cristo i de la Virgen no nació de que eran Reyes, sino de que eran umildes. Allá la recién venida a Belén atrajo a sí, i convirtió idólatras, echizeros i Magos, que todas tres cosas eran antes los tres Reyes, como afirman mi Padre san Augustín, santo Tomás, san Gerónimo, san Anbrosio, i otros santos; i en Pacasmayo fue tan celebrado este milagro, que Indios, echizeros, Magos i idólatras se convirtieron, i fue su predicador el Indio, si antes echizero idólatra, después Cristiano Católico. I porque en todo quede pareada la venida de la Virgen de Guadalupe a Pacasmayo con la venida que izo al dichoso Belén, si allá se turbaron los Pontífices i Sacerdotes, i toda la República de Jerusalén, acá se turba la paz, i pretenden Arzobispo, Sacerdotes i ministros cogernos al niño i a la madre de entre las manos, no para lo que Erodes los quiso, sino para servirlos con culto, i reverenciarlos con adoración. Vinieron tres Clérigos (de mano armada dicen nuestros Archivos) pidiendo su derecho, uno del pueblo de Mocupe, otro de san Pedro de Lloco i otro de Cherrepe convecinos a Pacasmayo. Entre los tres avía discordia, porque cada uno quería la soberana Virgen para onrar su pueblo, i alegava cada qual razones en su derecho, azían esta quenta sin nuestra celestial guéspeda, acordaron de no desunirse, i que todos tres cediesen de su derecho, i pretendiesen la acción para la Iglesia de Trugillo (santa

34 emulación, i Cristiana pelea) intentaron violencia; reprimiola el prudente fray Luis López i sus conpañeros con modestia i cortesías; crió la Religión un Juez conservador, el Arçobispo continuó su demanda, el Juez conservador nuestra defensa, ellos el despojo, nosotros el anparo, i duró el pleyto dos años, tan reñido, que nuestro Provincial con un zelo a su parecer bueno, se la dejava ya al Arçobispo, pareciéndole, que se ofendía más a Dios i a su bendita Madre en tan reñido pleyto, i en ser causa (aunque pasiva) del escándalo, que lo que se le servía en pretender su custodia, i pleytear su posesión. Viendo los Religiosos, que nuestro mismo Prelado era ya su parcial, apelan a la Virgen, aconpáñalos el Capitán Lezcano, pídenle favor, que ya ella sabía nuestra justicia, pues el traerla de España se aconpañó con darla a san Augustín. La Virgen, que en todo el tienpo del pleyto no avía echo milagro, si bien en nuestra defensa azía maravillas, oyó nuestras oraciones, i trocó el coraçón del Arçobispo, aziéndole nuestro defensor, i quando se dava por vencido nuestro derecho, se publicó por de san Augustín la vitoria. Mayor milagro que resucitar un muerto, i sanar cien ospitales, es azer defensor al que era contrario, dar paz en lo más vivo de la guerra, i que uviese buena voluntad quando se ardía la militar contienda, que quando Cristo nace, i la Virgen lo tiene en sus braços, no dicen los Angeles, que a de resucitar los muertos, ni sanar los enfermos, sino que los dos que están en Belén son los que dan la gloria a Dios, i la paz a los onbres, no paz de mundo, sino de buena voluntad, ésta se alló en todos condenando la Virgen en costas i en destierro a los tres Clérigos dotrinantes, que dieron comienco a pleyto tan reñido, como presto se verá en el siguiente Capítulo.

35 CAPÍTULO V DICESE LO MUCHO QUE DIO DE EREDADES A LA VIRGEN EL CAPITAN LEZCANO; LA FUNDACION DEL PRIMER CONVENTO, I DE LA RIQUEZA I MAGESTAD DEL QUE AORA TIENE; I TRES MILAGROS ILUSTRES DE LA MADRE DE DIOS DE GUADALUPE DEL VALLE DE PACASMAYO; I COMO LE DIO EL VIRREY DON FRANCISCO DE TOLEDO CINCO PUEBLOS PARA EL SERVICIO I MAS OSTENTATIVO CULTO DE LA VIRGEN, I DE SU TENPLO Más parecían jornaleros desta divina Señora el Capitán Lezcano i doña Luisa de Mendoça, que dueños de su tenplo, donaron Imagen, Capilla, tierras i tanbo, para que fuese decentemente servida, i sus Religiosos sustentados. Murió la noble señora; dicho se está, que quien dio su casa a una Reyna, siendo (en su cotejo) persona pobre, que le daría onrado lugar en su palacio, siendo Enperatriz. Del todo se entregó el devoto Capitán al servicio de la Virgen, siendo su tributario, su sacristán i su mayordomo. Qué bien conoció Adán, pues abló con espíritu de Dios, que siendo dos, marido i muger, serían una carne misma anbos a dos, i parece encuentro lo que dijo san Pablo, que el casarse uno es dividirse, i mal podrá si de uno se azen dos, azerse de dos uno. Pero san Pablo concertó anbas cosas, diciendo: que quien no tiene muger con quién azerse una carne misma, está solícito solamente en cuydar de las cosas de Dios, pero teniendo muger, se divide la solicitud pasándose a lo que inporta a su esposa, con quien se izo uno. Nuestro benefactor viéndose viudo, dejó de estar diviso, gastava su cuydado i enpleava la solicitud en sólo el servicio, adornos i aplausos de la Virgen santísima; donole más canpos, ofreciole más tierras, i a no tener ija, que por ley natural, i por sus merecimientos era única eredera de su patrimonio, la casa de Nuestra Señora lo fuera de sus riquezas, pero la ija eredó con los bienes la obligación, i continuó con el tributo la devoción paternal. Esta joya que labró Dios para si, i nos la dio a nosotros, alló nuestra ventura, deste allazgo quiso dar el Demonio las albricias, dándole tormento nuestro gusto, i así las dio de fuego, moneda que corre en su Reyno; que es muy proprio de los ornos de cal, quando están abrasados por de dentro, exalar llamas de fuego por la boca a la cunbre que llama albricias la ignorancia, i así tanbién se llaman las de los ardientes bronzes, quando se funden piecas de artillería, i sobrepujando la llama, rebosa el metal. En el Demonio rebosava de

36 las que contra la Virgen fundía, i en ornos de enbidia vertió a la tierra (en señal que se abrasava) fuego en la Capilla, i començose a quemar; corrieron los Religiosos a sacar la joya soberana, el fuego caminava a la puerta, los Religiosos no allavan salida, i dispuso la turbación, o la Virgen, que por una ventana baja, o portecuela chica la pretendiesen sacar, salió con sus andas, que era a las Vísperas de su fiesta principal a 7 de Decienbre, a vozes le pedían su defensa, i al punto que salió se apagó aquel fuego, que como la ceguera del ciego de nacimiento no la traçó Dios para castigo, sino para ostentar su poder. Tratan de que entre la Virgen por donde salió, i ni la mitad de las andas podían caver, porque se achicó para salir, que es muy proprio desta Enperatriz (i tal le fue de bien) crecer más quando se tiene en menos, i engrandecerse quando quiere achicarse, aclamaron la maravilla, i estendiose la voz. Començose a edificar la Iglesia, convento i casa de peregrinos a la falda del monte, donde se izo la tercera Capilla, acabose con buena suntuosidad, donde la Virgen izo los milagros que aquí veremos, i otros inumerables, que por no estar en nuestros archivos conprovados, o por ser poco canpanudos, i no del porte destos que pondré, los dejo por no dilatar. En este divino Santuario asistían continuamente cinquenta Religiosos, porque se llevavan algunos estudiantes, que sirviendo a la Virgen aprendiesen con las letras primeras el amor de Dios. Sienpre después que se sacó el estudio, asisten dos más o menos 20 Religiosos, siendo los más de cabal observancia, i los que buscando el desengaño de la vida quieren quietud, huyendo de anbición, i sirviendo a la madre de Dios, azen vida egenplar, i mueren para vivir. El concurso de los peregrinos es mucho, devoto i continuo, concurriendo de 300 i 500 leguas Españoles, Indios, mugeres, Religiosos de todas Ordenes i Clérigos de diferentes Obispados, unos ya sanos, que vienen a pagar su voto con limosnas i gratitud, publicando su deuda, i otros por salud llenos de confiança, aclamando su piedad, por quienes pudiera decir a toda satisfación, el que en los caminos los viera pasar i bolver, aquellos versos de David: los que Ivan a la casa de Dios caminavan de priesa, afligidos llorando, i senbravan el grano de su trabajo i dolor, asegurados de la esperança, i buelven logrados en la cosecha con gavillas del fruto, alegres i gozosos con su posesión, granos ofrecen, i gavillas cogen; así lo esplica Augustino, i lo esperimentan los que van a nuestro Guadalupe, donde el que viene triste, buelve alegre, el que senbró en los caminos suspiros i lágrimas, coge en la Virgen (que es terruño celestial) gozos i salud; i si se entienden estos dos versos de la limosna, ¿quién le ofreció plata a esta imagen, que su

37 original no le pagase en oro? I ¿quál le trujo perlas, que no cobrase a breve plano en diamantes? Lo que le dan se gasta, i lo que buelve se eterniza, porque a pocos sana, que no los enmiende, i pocos le ofrecen, que no los enriquezca. Sienpre en esta casa a tenido la Religión noviciado, de donde an salido egenplares ijos, i dellos oy son los primeros Padres el Padre Maestro fray Francisco de Castro Provincial, que oy govierna esta Provincia, i el Padre Maestro fray Miguel Romero, que oy es Prior de Lima. Otros Religiosos a dado a la Religión esta casa, que muestran bien ser ijos de tan miraculoso Santuario. A él se van a morir, i a preparar las cuentas con Dios, los que renunciando comodidades pretenden salvación. Quiso Dios que el año de 1619, a 14 de Febrero a las onze del día derribase aquel espantoso tenblor, barreta que derribó en distancia de cien leguas millares de casas, i hoz que segó tantas vidas de todos estados i edades, con tan lastimosas muertes; algunas particularidades dige quando ablé de Trugillo, cayose el santo tenplo i casa de Guadalupe, que no quiso la Virgen privilegiar su casa, quando las de sus devotos i pobres derribava la justicia Divina, porque como madre nos aconpaña en nuestras afliciones, i como fiadora paga con sus casas nuestras deudas; no le tocó al santo bulto golpe, quando los sagrarios entraron en la tormenta; fue traça de su razón de estado derribar su casa, porque sus Religiosos no tuviesen incomodidades, porque estava situada en una oja donde el bochorno era grande, i los ayres cálidos, el calor que Religiosos i peregrinos pasavan enfriava las devociones, i aquí se vido enfriarse por sobra de calor. Entendió a la Virgen, i atendió al bien común el Padre fray Ernando de la Barrera, ijo de mi madre la casa de Chuquisaca, Prior de Guadalupe entonces, i Difinidor de la Provincia aora, bien digno de alabanças por sus virtudes, i merecedor de gran premio por lo que en Guadalupe trabajó. Mudó la casa a más conveniente sitio, un quarto de legua del que se cayó. A 17, tres días después se comentó la fábrica, i día de san Matías estava ya la Virgen en Capilla o tentorio, i se dijo la primera Misa. Aquí los ayres son saludables, las aguas mejores, el tenple más fresco, el calor menos encendido, divísanse más prados por estar en país más alto, i gózase de una deleytosa guerta, en que los frutales son de regalo, i la variedad de frutos i flores de grande recreación; aquí fue edificando celdas; Capilla¡ oficinas como de prestado, sacando cimientos, levantando paredes para el tenplo desta celestial Jerusalén, acabándole una gallarda sacristía de bóveda curiosa, entró el ijo a dar casa a su madre, i fue por Prior nuestro Padre

38 Maestro fray Francisco de Castro, acabole del todo el mejor i más suntuoso tenplo de bóvedas i lazerías i primor de arquitectura, que tiene el contorno de cien leguas, i ni esta Corte de Lima tiene muchos mejores, con ser tan ilustres sus edificios, ni rendirá mayoría a los famosos de Europa. Adornolo de láminas, colgaduras i liencos, i puso los más celebrados milagros de la Virgen en quadros grandes, i en vistosas pinturas; izo del suntuoso claustro él un ángulo, que después acabó, aziendo los tres, el Padre Maestro fray Ernando Maldonado, es obra ilustre i ostentosa, donde la bóveda perpetuará el edificio, i la memoria eternizará su trabajo; continuándose va lo que a menester la abitación conventual, acabarase breve del todo aquel divino Santuario, i será de los primeros del Perú, i de los mejores de España. Anse ido avecindando Españoles e Indios en tierras de la Virgen, que su devoción sigue a su imagen, i este pueblo formado, que él i todo el valle se llama Guadalupe. Sabido ya el estado del tenplo de la Virgen, bolvámonos a sus milagros, que luego ablaremos de la gran devoción, que este Reyno i los distantes tienen con esta celestial Madre de todos los que la buscan i llaman. Pero qué mucho, si el ser pretensores en su palacio es recebir mercedes adelantadas en su servicio, siendo dignidad, sólo ser pretensor. El año de 1565, pasava un cavallero del nuevo Reyno con priesa, i a toda diligencia a una negociación de gran importancia, quiso llevar de camino negociada la intercesión de la Virgen para conseguir el efeto de sus pretensiones, i mientras la fue a visitar a su tenplo, dejó comiendo en el mesón un ligero cavallo en que caminava, i en su custodia a un Indio Ernando, que en su servicio traía, abrevió su oración, i izo con umildad la súplica, que esta gran Señora, ni a menester prólogos dilatados para favorecernos, ni repetidas cláusulas para remediarnos; las afliciones de los menesterosos oye, quando más se calla, que no a menester vozes su piedad, quando le está dando gritos su misma conpasión. Despidiose de la Virgen, fuese al mesón a continuar su viage, mandó al Indio le ensillase el cavallo, i estándolo ensillando, le tiró dos tan valientes cozes al pobre Indio llamado Ernando Tusa, que al punto espiró. El cavallero izo estremos de pena, no tanto por su desavío, como por el fracaso i muerte repentina del Indio, a quien amava tiernamente; los demás pasageros que vieron la lástima, i los que oyeron la desdicha, procuraron umanos remedios; pero al que ronpió la muerte, nunca lo remienda la medicina; viéndole muerto el amo, pidió a la Virgen el anparo del ánima, i congojado de su dolor, aviendo aguardado las oras que urtava a la priesa de su viage; lo izo amortajar, fuese al

39 Convento, refirió al Prior la muerte lastimosa del Indio, dejó la limosna para su entierro; encomendó afligido a la Virgen su difunto, i a los pasageros el enterrarlo; i antes de anochecer continuó su camino. Los del Tanbo no quisieron tener por guésped al Indio muerto, (que aze ascos la vida de ver lo mismo que espera de la muerte, i pocos azen con otros lo que ellos desearan se iziese con ellos) o la poca caridad, o el mucho miedo los izo ir al Prior a pedir, que permitiese poner el difunto en la Iglesia aquella noche, pues se avía de enterrar por la mañana; dispensó el Prelado, trugeron el difunto a la Iglesia, i dejáronlo en las andas mientras amanecía. Levantáronse los Religiosos a prima, i vieron que estava el Indio Ernando resucitado en pie sano, bueno i alegrísimo, diciendo ternuras a la Virgen, i dando espantos a los Religiosos, unos se llegaron a él, otros salieron de la Iglesia dando vozes, i a tropel Indios, Españoles i chusma entraron a ver el resucitado, tan llenos de admiración, como el difunto vivo de alegría i plazer. Quién no advierte, que el no quitarle la mortaja la Virgen que le dio la vida, fue lición aprendida de su ijo en la resurreción de Lázaro, para que fuese la mortaja probança del milagro, i palpasen las manos lo que pudiera desconocer la vista; advertencia de san Crisóstomo, i Eutimio, i diligencia conveniente, para que no dudase la ignorancia, ni inventase contradiciones la malicia. Sosegose el ruido de la multitud, i el Indio dijo pidiendo atención: A media noche vino a mí una ermosísima Señora, aconpañada de otras muchísimas mugeres ermosas i resplandecientes, i me resucitó, i dándome la mano me levantó del ataúd. Con lágrimas atendieron al favor, i con vozes aclamaron el milagro, todos festivos i enbidiosos. ¡O soberana ventura! ¡O privilegios de la umildad! ¡que merezca un Indio pobre la mano de la Madre de Dios! Este fue el favor, que no cobrar la vida; ésta la grandeza escuderear a un desdichado, i no resucitar cien mil difuntos. Lo relevante del milagro estuvo en la conversión de los Indios, pues quantos vieron la maravilla, revalidaron en la estimación su bautismo, i dieron último crédito a nuestra Fe, confesando el trueque de sus voluntades, que la vida del uno expelió la idolatría de muchos, porque esta Reyna de los cielos no se contenta con dar favores al cuerpo, sino dar luz, gracia i virtudes al ánima, i ganando una, da baratos a muchas, que si por la resurreción de Lázaro dice san Juan, que creyeron muchos Judíos en Cristo; por la resurreción de Ernando Tusa los dudosos se fortificaron en la Fe, i los Gentiles se convirtieron a Cristo. ¡O Virgen agradecida, que poco que os imitan los onbres! pues el no resucitar a Ernando a vista del amo, que os izo el ruego, fue sin duda, o porque constase a todos, que

40 estava verdaderamente muerto, que a resucitarle luego, difiera alguno que fue desmayo, o que no fue muerte; o fue por enseñarnos, que al que os obligó presente, no le izo daño el azer ausencia, i que soys amiga de idos i muertos, quando nuestra poca firmeza a introduzido monstruos en las amistades, i que sea verdad, que para muertos i para idos no ay amigos. Ernando Tusa se izo esclavo de la Madre de Dios de Guadalupe, esclavitud conforme a ley, pues le guardó la vida, título con que se constituye uno señor, pues le pudo justamente matar o que le matasen, i guardándole la vida, lo izo esclavo, i el tal está obligado a serlo, como lo pruevan las leyes, i el derecho civil, deviendo esclavitud al que deve la vida. La suya gastó Ernando en servir a esta celestial Señora, siendo esclavo por agradecido, i de muchas virtudes por resucitado. La fama desta maravilla corrió la tierra i pasó los mares, siendo la admiración común, i la devoción general, el primer resucitado que se vio en estos Ocidentes no era mucho que conmoviese la tierra, i tirase a los curiosos, o a los necesitados a que lo viesen a él, o a que la Virgen los socorriese. Estava Panamá celebrando, éste i otros milagros, que referían los dueños del favor, i los testigos de saludes i mercedes que la Madre de Dios azía. Llegó de España el Virrey don Francisco de Toledo, que venía a dar forma de leyes, i disponer los preceptos, que ay se guardan en esta Monarquía. Oyó en Panamá los grandes milagros, que esta Señora de Guadalupe azía en Pacasmayo, i otros que en diferentes comarcas publicavan los que los recebían; cobró devoción a la imagen, i enbarcose en Panamá para venir a Lima. Eran quatro los navíos, Capitana, Almiranta, i otros dos de alto bordo. Llegando al paraje de cabo blanco, teniéndole a la vista, se rebolvieron los mares, i quajaron una gran tormenta furiosos vientos, diluvio de agua, truenos, rayos i tenpestad. Juzgávanse todos los navegantes erogados, porque las corrientes montuosas, i los ayres desechos, ni permitían marear las velas, ni los primores de los Pilotos eran de provecho, que quando es superior la violencia, arte ni mafia fueron de inportancia, ya se vían tan atrasados, que los bolvió la tormenta, i perverso tenporal a la baya de san Mateo más de sesenta leguas, bolviendo a pasar la línea Equinocial. La tenpestad crecía, las fuercas de los marineros menguavan, i las esperanças de todos se convirtieron en disponerse a morir; allí venía Virrey, Tribunal de Inquisición, Oidores, Alcaldes de Corte i una tropa de Religiosos nuestros, i gran número de nobles i mercaderes; cada uno apellidava el santo de su devoción; si a caso es devoción el temor servil, o dejan discursos para Dios el miedo, i las tormentas. Entrose al Virrey uno de nuestros Religiosos, i díjole encomendase

41 aquel trabajo a la Madre de Dios de Guadalupe en Pacasmayo, cuyos milagros eran tan ilustres, i que en nonbre del Rey, a quien le iva tanta parte, le iziese alguna promesa. El Virrey la izo, así de bienes proprios, como de mercedes Reales, nombrando a esta Estrella del mar, i a esta Nao de gracia por única protectora de la armada, i defensora piadosa de tantos afligidos. Corrió la voz, que apellidasen a la Madre de Dios de Pacasmayo; todos la invocaron, i al punto sosegó el tiempo, amansaron los vientos, el mar de montes se vido mar de leche, creciendo más la admiración entre dos tan contrarios estremos. Soploles viento proprio, navegando con tanta prosperidad, que se conocía governava el cielo i no los Pilotos; aclamaron el favor, dando gracias al dueño, i repetían a vozes, milagro, milagro de la Madre de Dios de Pacasmayo. La armada llegó a Lima, i don Francisco de Toledo saltó en Payta, por pagar agradecido, favor en que se reconocía tan obligado. Llegó al divino Santuario de Guadalupe, donde con afectos de gran umildad izo él, i mandó azer a los Religiosos reconocidas gracias a la Madre de Dios. Tuvo ostentosas novenas, desquitando su deuda, i dio una gran limosna por principio de paga, quedávale deudor por la promesa, que también izo en nombre de su Magestad, i ízole donación de cinco pueblos, que son san Pedro de Lloco, Xequetepeque, Cherrepe o Pueblo nuevo, Mocupe i Chepén, dando a nuestros Religiosos las cinco dotrinas, para que los Sínodos se dedicasen al culto de Guadalupe, i en estos pueblos se criasen cantores para su Capilla, i los Indios por sus turnos se ocupasen en lo conveniente a su casa. Estas son las costas en que condenó la Virgen a los tres Clérigos, que fomentaron el pleyto, pues como digimos eran Dotrinantes de Mocupe, de san Pedro i de Cherrepe; mandoles el Virrey saliesen luego de las Dotrinas, i que las entregasen a los Capellanes de la Virgen. Intentaron resistirse, mandó que no les pagasen Syriodos, i saliéronse todos. De camino se advierta, que porque éstos levantaron con pleytos tormentas para quitarnos la Virgen, en tormenta ganó la Madre de Dios pueblos para sí, descanso para sus frayles i destierro para los Clérigos.

42 CAPÍTULO VI DONDE SE REFIEREN TRES GRANDES MILAGROS DE LA MADRE DE DIOS DE GUADALUPE DEL VALLE DE PACASMAYO, ECHOS EN UNA PERDIDA CON ONZE CAMINANTES Grandes desdichas veremos (si se abla en lenguage del mundo) en los infortunios de Martín de Garay; pero en la lengua que ablan los justos, venturas se llaman, i favores se nonbran. Quien oyere decir a David (no de Josef el Patriarca) que quando Dios sacava a su pueblo de la cautividad de Egipto, no conocieron la lengua que oían, porque oyeron una lengua que jamás avían oído; si fuera al entrar en Egipto, no uviera tan gran pleyto entre los Dotores Ebreos, Griegos i Latinos, pues oyendo Ebreos ablar a los Egipcios, no era mucho, que no entendiesen lengua que jamás oyeron; pero después de aver estado tantos años (que pasaron de 400) decir que oían lengua jamás antes oída, esa es la dificultad, i en ella está el misterio; pero el verso que se le sigue, aclara la duda, más que el sapientísimo Treveto; quitoles Dios la carga de los onbros, dice David, sacolos de aquella miserable cautividad, donde lo menos era azer ladrillos, pues les mandavan cargar estiércoles inmundos, de que morían de pestilencia, como dice mi Padre 'san Augustín, i les echavan cadenas al cuello, para que no pudiesen levantar la cabeça, como dice el Levítico, i entonces la lengua que oían a sus amos era afrentas, ignominias, i sólo mandarles trabajar días i noches, començoles a sacar Dios destos trabajos, i la noche que salían de Egipto, oían onras, favores i cariños, dávanles a cargas las joyas, i ésta es la lengua que jamás avían oído ellos, como dice el Exodo. I quando se quiera entender del Patriarca Josef, será quando salió de la cárcel, como lo entendió Ayguano, que lo sacaron a ser Rey i a tener descanso; esta lengua no avía oído él, ni la entendía, i sólo la de los trabajos, cárceles i peligros, como justo ablava. I así ni los mundanos entienden la lengua de los justos, ni los malos la lengua de los pesares, i así llaman desdichas a los trabajos. Preguntémosselo a Martín de Garay, que sus sucesos nos dirán sus venturas. En el año de 1571, salió Martín de Garay con su azienda en un navío del puerto de Nata para ir a Panamá, salió alegre, i a quatro leguas lloró triste, porque se le fue el navío a pique ( !quién fía sus esperanças al mar inquieto, a tablas débiles, i a vientos fáciles!) él i diez conpañeros, aunque llevavan en la azienda sus coraçones, trataron de no perder las vidas con los bienes; ya era inposible no

43 aogarse, porque a toda priesa se undía el navío, sin dejarles lugar, ni aliento para que valiese la maña, ni aprovechasen las fuerças el batel se undía con la nao, i la turbación no les dejava discursos. Era Martín de Garay devoto de nuestra Virgen de Pacasmayo, i entre las ansias del morir, i confusiones de acabar, alçó la voz diciendo: Madre de Dios de Pacasmayo, tened misericordia de nosotros; oyole esta Señora de los mares, i contra la disposición del navío i del mar, salió fuera el batel, i púsose junto de los que ya se aogavan, que admirados de la maravilla cada uno sin trabajo saltó al batel, i sin remos los llevó por la Isla de las perlas a una playa de una ensenada antes de Pina. Esta pérdida fue su desdicha, i el arrepentimiento su ventura, porque viéndose pobre, i acordándose del peligro, conoció sus culpas, i reconoció el favor; izo propósito de enmienda comentando su penitencia desde su trabajo, que Dios la admite, porque cobra de acreedores falidos, i de pecadores desengañados en el mesmo castigo que les enbía por sus culpas, i si ellos le ofrecen su trabajo, se convierte en mérito, i para Dios en gloria, i se aplaca quando se los ofrecen. Con ratones castigó a los Filisteos, i ratones le ofrecen; discreto retorno, dijo san Gregorio, ofrecerle por sacrificio lo mesmo que fue castigo, i es tal el trueque destos, que viene por pena, i al bolver lo tiene Dios por gloria, i porque se los ofreció lo perdona, que un trabajo restituye a uno que está divertido a la memoria de sus despeños, i lo sujeta a Dios, con que el trabajo es remedio, i el desastre ventura. Saltó del barquillo a tierra Martín de Garay, i sus diez conpañeros, i caminando en tierras no conocidas montuosas, agrias i despobladas, valiéndose él i sus amigos de la Virgen santísima de Pacasmayo, a quien por momentos llamavan, en lo estrecho de la anbre les ofrecía sustento, i en lo desconfiado de caminos i ríos, les enseñava senda, i les advertía vado; bien conocían les iva la Madre de Dios socorriendo, deseavan gente para saber dónde estavan. Venían por los eriaços de san Miguel, i por lo montuoso de Pina, i los primeros que salieron a su encuentro, fueron tropas de Indios Caribes, llamados así por su río Caribana, diferente del río de Zenu, como dice Gomara Presbítero en su Istoria de las Indias, flecheros, crueles i omicidas, que guardan para un festín un Español, i es su mayor banquete comérsele en potages, i su deleyte asarlo; por regalo le enbían una pierna a su mayor, i por muestra de afable amistad presentan la cabeça a su amigo, son los Indios más sin piedad, que cría la bárbara fiereza, i son conocidos por los colores con que se untan, o por lo desnudo i salvage con que se tratan, defendiendo su libertad, i continuando su natural fiereza, no perdonan vida a

44 Español, ni están seguras las de sus mismos parientes. Viniéronse a nuestros Españoles con el gozo que suele el catador, quando ve conejos en el lago, o liebres en la tranpa, porque ya se allavan diez faysanes para su gula, i diez perdizes para sus ganas; enarboladas las flechas, i levantando sus gritos caminaron a la presa; quáles tuviesen sus coraçones los diez descarriados, piénselo quien ama la vida, i ve los últimos tienpos de su muerte, sin ver huida, sin allar defensa, i cerradas todas las puertas de la esperança; i claro es, que del mal estimarían por menor morir al golpe de una flecha, que descuartizados vivos al furor de su crueldad. Entre la breve distancia que avía de ellos a sus contrarios, no tuvieron más lugar que encomendarse a la madre de Dios de nuestro Guadalupe, obligándole a este anparo por averles començado a favorecer en el mar quando su pérdida. Oyó afligidos, i mudó intenciones; dichosa maravilla, que se trocaron tanto los Caribes, que la. fiereza se convirtió en mansedunbre, el deseo omicida en intención afable, í los bríos de matar en caricias de favorecer; admirado Garay i sus diez conpañeros de ver tan súbita mudança, tan contrario trueque, i tan lograda súplica; conocieron el milagro de la Virgen, admirándose de las caricias de los bárbaros, i de las muestras de amor de los Caribes. Alábese Jacob, que sabiendo la venida de su ermano Esaú, aconpañado de 400 soldados, que le salían a matar en los campos de Maanain, rogó afligido, i pidió temeroso mercedes al Dios de su aguelo Abraán, i le suplicó le defendiese, pues le avía prometido multiplicarle. Vido a su ermano llegar benigno, si le buscava cruel, i con rostro de Dios, quando le esperava con senblante de Demonio, que quando no se venga un ofendido, de la esfera de onbre sube a idalguías de Dios; i no ay valentía más violenta, dijo ablando deste suceso san Crisóstomo, que rendir con mansedumbre al que viene furioso, porque lo afable rinde a lo temerario. Diole los braços amoroso, quando venía a desazerle entre las manos vengativo. Dios izo lo más, pero no ayudó poco enbiarle al camino tres presentes, i ervirle la sangre de ermano, pues las dádivas endulçan rigores, i la propria sangre aplaca venganças. Que nuestros onze descarriados gozaron de mejores tiempos, donde aclamando, no al Dios de Abraán, sino a la madre de Dios, vieron el remedio, no en sus ermanos naturales, sino en sus enemigos crueles; no valiéndose de dádivas, comidas i ganado, sino de un grito a la Virgen. Allaron a sus enemigos convertidos en ermanos, i recibieron dádivas de los Caribes, quando esperavan las muertes de sus manos. I si Esaú ofreció irle aconpañando a él, a sus mugeres e ijos, que no lo admitió Jacob, o por miedo o por cortesía; acá estos facinorosos salvages los

45 aconpañan, los acarician, los regalan, i sus mugeres, ijos i familias los festejan, i admiten los onze la conpañía de aquella multitud, porque si la Madre de Dios trocó el vigor de los Caribes con afabilidad; mejoró el miedo de sub devotos en darles confiança; que quiere la Virgen que les venga el bien por manos de sus enemigos, i la salud, como dijo Zacharias, de la botica de la mesma enemistad, porque el favor desta Emperatriz de los venenos conficiona atriacas, i de los instrumentos de la muerte aze contrastes donde enbía libranças de gozo, de regalo i de vida. Los Indios se llevaron consigo a nuestros Españoles, i regalándolos en sus aduares los festejaron en sus montañas, i dándoles para el camino de su maíz, legunbres i carnes de monte, los encaminaron al parage del pueblo de Anserma, lugar de Cristianos i población de Españoles; pero ellos estraviados se ivan atravesando la cordillera. Yo pienso que si preguntaran a estos Indios, cómo tan fuera de su natural fiereza avían estado amigables, respondieran lo que el Rey Atila, el más cruel de los onbres, i llamado sienpre el açote de Dios, quando después de aver abrasado a Aquileya, i llegando más abrasado de cruel furor a destruyr a Roma, le salió al encuentro san León Papa, i le rogó se bolviese sin egecutar su furor, lo qual izo con toda afabilidad; i preguntado de los suyos la causa de aver concedido con tanta umildad merced tan fuera de su condición, respondió: Vide junto a él otro Pontífice tan soberano, que amenaçándome con el golpe de una espada, me notificó la muerte, si no condecendía con el ruego de León. Así digeran estos Caribes inumanos, que vieron, o les abló al coraçón la Madre santísima de Dios, amenaçándoles con la muerte, o dándoles de su piadosa afabilidad. Los once favorecidos cantavan alabanças a Dios, dando gracias a su Madre, a quien izo promesa Martín de Garay de venir en romería a su santuario de Pacasmayo, i publicar los milagros, reconociendo con sumisiones i ofrendas su obligación; más le falta que pasar. Encendíase en ansias de dolor el Demonio, viendo tan enamorado de Dios a Martín de Garay, i con tan firmes propósitos de enmienda al que algunos años tuvo por su esclavo en la culpa; pretendió cortarles las piernas, o por inpedir el viage, o por quitarle la devoción, que los coraçones poco firmes en Dios, con nuevos trabajos se irritan, i con nuevas afliciones desesperan, siendo cierto (como en las que padecía san Pablo conoció) que enbía Dios trabajos en premio de aver sufrido otros con umilde paciencia, dando ocasión de méritos para aumentarles premios; i así consolava el Espíritu santo a san Pablo, como él decía a los de Asia estando preso, aerrojado i afligido en cuerpo i en espíritu, como notó la Glosa, estoy consolado en esta

46 cárcel, porque me a prometido el Espíritu santo, que me quedan muchos trabajos que pasar, que endulçan los que se an dé padecer, a los que el justo padeció, i está padeciendo con umildad, i mucho más quando está padeciendo en los mesmos pueblos i lugares donde izo las ofensas a Dios, como advirtió Beda, en los que padecía san Pablo en Jerusalén. I si en Asia no estava encadenado quando decía a los Cristianos que allí estava preso (advertencia de muchos santos) estará más apoyado el consuelo de sus trabajos pensar el justo que a de padecer otros muchos, pues para consolarse san Pablo de los que en Asia padeció, se estava considerando preso i aerrojado, cosa que le prometió el Espíritu santo, que andando el tienpo le sucedería en Jerusalén, i se lo notificó Agabo Profeta en Cesarea mucho tienpo después, que atándole pies i manos con el mesmo ceñidor de Pablo; porque si para consolarse se juzgava preso i encadenado, antes de estar encadenado i preso se alegrase más, quando le enbiase Dios Profeta que le estavá ensayando las pasiones, al fin eran su consuelo en su trabajo presente, el considerarse en los trabajos futuros, como advirtió Lorino, destos favores le iva concediendo la Virgen a su devoto Garay, permitiendo que el Demonio le iziese castigos para mostrar ella las finezas de su misericordia, dándole ocasión de méritos, i salud con milagros. Sucedió pues que continuando su viage él i sus conpañeros, no por caminos i veredas (que no tenían ningunos aquellas selvas montuosas) pasaron a un caudaloso río (fiados del socorro de la Virgen, i sin saber el vado le fueron vadeando) aquí mostró el Demonio sus rabias, i aquí egecutó sus crueldades. Cogiole a Martín de Garay un pece venenoso, o caymán carnicero, i atravesole una pierna, milagro fue no comérsele todo; fuese pudriendo con un cáncer apresurado, i era tal la malicia, que se le cayeron a pedaços las carnes, i se le pudrieron los nervios, sin que los del muslo se eslabonasen con los de la pierna, dejarretándole el Demonio porque muriese en dolores; acortavánsele las alientos, i era mortal la respiración, al modo que pinta al otro Virgilio. El contagio subía a priesa, pero boló más su grito pidiendo misericordia, i socorro a su abogada la Madre de Dios de nuestro Guadalupe, que al punto le sane tan del todo la pierna, que instantáneamente le puso carne nueva, nervios milagrosos i pierna perfeta; a vozes aclamaron la maravilla, i admirados del portento, miravan i remiravan el milagro, cotejando la carne caída con la nueva, vían lo podrido a vista de lo nuevamente encarnado, i davan vozes i gracias a la Madre de Dios artífice destos senblages i autora destas misericordias. No se encomendó a ella Jacob, que no se le secara el muslo, i deviera

47 saber, que desde el principio del mundo, i aun desde la eternidad azía Dios mercedes a los onbres en nonbre de la que avía de ser su Madre, i púdolo advertir quando le marchitó el muslo el mesmo Angel peleando, i le rogó que le soltase, porque ya venía la Aurora. Claro era que no se lo decía, porque no le viesen reñir de día, ni el Angel tenía que azer en otra parte al tienpo de la Aurora, sino que era Aurora el nonbre de la Virgen, i la que la representava la Aurora, como lo dijo el Espíritu santo; fue sienpre María Aurora que amanecía, con que si entendiera Jacob al Angel, supiera que María tantos siglos antes de concebida favorecía a los onbres, i los prefería a los Angeles, i que por no verse sugeto, i vencido de Jacob a quien la Aurora avía de favorecer, dava priesa que le soltase, quando Jacob le pedía que le bendigese, que mucho, si ni aun Dios no se atreve a reñir con un onbre como tenga a esta Aurora el onbre en su memoria, como lo dice san Cyrilo. Con palabras dulces Martín de Garay se valió desta espiritual Aurora, venció al Demonio, gozó su pierna de carne milagrosa, i viose con tres enbargos su agradecimiento, caminaron los once, guiados no de estrellas, ni atalayas, sino de nuestra santísima Virgen; i después de aver andado más de 200 leguas, aportaron a la Ciudad de Caly del nuevo Reyno de Granada, sanos, contentos i agradecidos, i los del pueblo los tuvieron regalados, i sabidas en su peregrinación las mercedes milagrosas de la Madre de Dios de Guadalupe en Pacasmayo, se fue encendiendo la devoción, i aumentándose el número de los que le davan gracias. Luego que alló razonable comodidad salió de Caly en busca de la Virgen su protetora, continuando su romería, i desenpeñando su voto; pregonava por pueblos i caminos las piedades de Dios, i los milagros de su Madre, i después de aver caminado más de 800 leguas llegó al milagroso santuario de la inmaculada Virgen, arrojose a los pies de su altar lloroso de contento, i reconocido de obligado aziendo estremos de agradecido i sumisiones de penitente; allí le pudiera preguntar la Virgen, lo que Cristo al leproso que sanó en conpañía de otros nueve, quando aquél sólo le bolvió a dar las gracias por la salud que le dio. No eran diez los que yo sané, ¿dónde están los nueve? cómo sólo uno se a venido a mis pies, ¿no a avido otro que dé la gloria a Dios? Martín de Garay solo vino, i los diez se quedaron, que los ingratos son redes, (así los llamó Dios por Oseas) que en cogiendo el pescado, arrojan el agua que se le crió, i nada queda por mucho que reciba, como dijo Sófocles, los beneficios en los desagradecidos muda el estado, pero no la naturaleza, como dijo Menandro Griego. Declaró a los Religiosos i al Prelado sus pérdidas i

48 sus ganancias, sus desdichas venturosas i sus peligros saludables, asistió algunos días sirviendo a la Virgen, no sólo como devoto, sino de esclavo, i por conveniencias de su estado, salió de nuestro Guadalupe, echo predicador de las maravillas de la Virgen, i confesor de sus milagros, así de tres que acabamos de contar, como de treynta que entre uno i otro obró Dios en los peligros de aquellas cordilleras i montañas. Lo mayor e referido, i lo menor merece nonbre de milagro.

49 CAPÍTULO VII EN QUE SE REFIEREN QUATRO OSTENTOSOS MILAGROS DE LA MADRE DE DIOS DE PACASMAYO, EL UNO EN UNA ADULTERA, EL OTRO EN LAS MONTAÑAS, EL 3 EN GUANCAVELICA, I EL 4 DESDE PANAMA ASTA LIMA En toda esta Monarquía se aclamavan los milagros desta protetora de afligidos, i anparo de los desconsolados; cada qual le ofrecía sus ruegos, i todos le interponían oraciones, frequentávase de peregrinos su tenplo, i de muchos, con quien esta Señora azía milagros, i concedía mercedes, se continuava su santuario; que como ya e dicho, no pongo aquí el gran número de milagros i maravillas que a echo, sino los de mayor aplauso i más opinión, dejando los que a otras imágenes izieran celebradas, i a nuestra Virgen de Guadalupe por ordinarios no añaden grandeza, si bien le celebran mayor devoción. Muchos son de más reparo, que los que aquí se ponderan, o por ser conversiones de ánimas, obra que excede a criar mil mundos, i otros que sus circunstancias los izieros más canpanudos, como librar de la muerte adúlteros arrepentidos, preñadas de urto, intentado abortos i desafuciadas enfermedades por causas pecaminosas, que callo porque conviene, i deste que pondré callaré el pueblo i los nonbres, porque inporta. Un onbre ofendía a su muger , adulterando con otra, izo un largo viage, i ella por vengança o por flaqueza, luego que se ausentó cometió adulterio, que las más vezes permite Dios estas caídas en castigo de los maridos que adulteran, igualando la pena a la proporción del delito, así se lo notificó Dios a David, castigando el adulterio de Bersabé, con permitir que adulterasen todas las diez mugeres de David, siendo el adúltero su mesmo ijo Absalón, que para estos desafueros nunca falta el consejo de Architofel, ni atrevimientos licenciosos de un distraído sensual. Allose preñada, consolándose que en el viage aria quando menos su marido más de un año de ausencia en que abría parido al testigo i fiscal de su adulterio. No fue así, que engaña el Demonio con prometer secreto, i con asegurar remedio i tienpo, i siendo el pregonero es el verdugo. Bolviose el marido de la mitad del viage, porque alló mejor comodidad para su enpleo que se pudiera prometer en aquel Reyno, para donde avía salido. Ya de buelta avisó a la muger de su venida 160 leguas, de donde ella vivía, queriéndola adular, que por su amor no avía pasado, i se bolvía, dejando el enpleo que se lo trugesen sus

50 confidentes por venir a la ligera, i gozar su conpañía; el susto i el dolor comunicó ella con una amiga suya, mejor diremos con una desalmada, i diole brevages para abortar la criatura i sacudir el peligro; pero ni las bevidas aprovecharon, ni sangrías, ni martirios la espelieron. ¡O descomulgados ánimos, i coraçones Demonios, peores quando buscan el remedio, que quando egecutaron la causal Estava de más de seys meses, i sus fatigas la matavan sin morir, i los preparativos le quitavan la salud sin aprovechar. Trocó medios, i trató de valerse de Dios; fuese a un Convento de san Augustín en busca de un Religioso de gran opinión en santidad, comunicole su miseria, consultole su remedio, i pidiole oraciones i consejo. Abominole la culpa, detestándole el aborto, i aconsejola que continuase con su arrepentimiento, confesándose, i dejando a la piedad de Dios su vida i su consuelo, valiéndose de la Virgen santísima, a quien mandase decir las cinco Misas de san Augustín (de tan grandes milagros en la Iglesia) dedicadas a las cinco festividades de la Madre de Dios. La afligida muger obró el consejo, confesó i comulgó tan arrepentida como temerosa, por momentos llamava en su defensa a la Virgen, prometiendo servicios, i aguardando por oras a su esposo. ¡O misericordiosa Virgen de Guadalupe! quando ella esperava la muerte le vino carta del marido, que de una peligrosa enfermedad quedava muy malo en un pueblo cercano al mesmo santuario de Guadalupe, donde estuvo más de dos meses entre peligroso i desafuciado. Prendiole la Virgen, enbiando por alguaziles las enfermedades, mirando más por la vida i onra de anbos, que por la salud del uno. Ella conoció luego ser esto favor misericordioso de la Virgen, continuó sus ruegos i alentó su confiança. El marido. ya algo mejor, aunque no sano, se izo traer al santuario de Guadalupe, donde visitando a la Virgen, i pidiéndole su favor sanó, i continuó su camino, i no le negoció salud asta que parió, i quando salió, ya la muger avía parido sin riesgos en el parto, i con suma gratitud a la Virgen santísima, dueña de su ventura, i abogada de su remedio. Aprendió esta piedad la Virgen, quando vido a Jesu Cristo su ijo defender a la arrepentida adúltera del Evangelio, i no quiso que la castigasen los que en mayores culpas eran cónplices, considerando que las mugeres son más frágiles que los onbres, i ellos con más obligaciones de ser buenos que las mugeres. El marido entró en su casa, donde fue con grandes caricias recebido, i si antes ella zelosa, i mal acondicionada no tenía paz con el marido, ya umilde conservó paz, amor i conformidad los años que él vivió, i ella viuda fue virtuosa i devotísima de nuestra Virgen santa, conociendo que un arrepentido, aunque tenga a Dios muy indignado, consigue mejor la defensa sin

51 lastimar la vida, que los ciegos con ojos para buscar remedios nocivos, i sin ellos para recurrir a los soberanos, matar al mesmo ijo en las entrañas no lo intentan las fieras canpesinas, i lo aborrecen los tigres i sierpes más crueles; serpientes ay que rebientan quando paren, i sufre la naturaleza, que en las entrañas el ijo mate a la madre, i no ay madre (sino son las mugeres condenadas) que aunque le cueste la vida quiera matar al ijo en sus entrañas. Las que tal azen avían de acabarse luego como el tienpo, i pasar sin bolver bueltas a la nada, pues tienen los resabios del tienpo que matan lo que engendran, i destruyen lo que crían; de las consejeras, i destas tales las palabras son peste que se pega, i contagio que a quien las oye inficiona. Véase en la anbre de Samaria, quando se quejó aquella muger al Rey Joram, de que concertó con otra su amiga comerse su ijo aquel día, i otro siguiente el de su amiga, i aviéndose comido el ijo ageno, escondió el suyo, i el Rey con grandes juramentos prometió cortarle la cabeça a Eliseo, ronpiéndose las vestiduras i echándose maldiciones; pues ¿qué culpa tuvo Eliseo Profeta, inocente i santo? mandará degollar a la cruelísima madre que cometió el delito que confesava, i no al santo Eliseo que ninguna culpa tenía. Es así dice el Dotor Aureliense, pero oyó ablar a la madre cruel, i llevavan contagio sus palabras; era ayre pestilencial el de sus razones, i así como ella mató sin culpa al inocente ijo, quiere matar el Rey al inocente Profeta; que una madre filicida conmueve a echos sacrílegos, i las consegeras condenan a quien las oye, i no mataran a quien engendran. San AnbroSlo dice, que creyendo el Rey, que si Eliseo rogara por Samaria, no se vieran tan lastimosos casos, porque luego Dios le oyera; le trató de cortar la cabeça, juzgando por delito no pedir para el pueblo misericordia. O Virgen santa, que rogando por la madre que quiso matar al ijo, anparastis dos vidas, i recuperastis tres onras, sin aguardar Profeta que pida, ni desechar adúltera que os ruega. Atendemos a este milagro, que en lo último sacaremos provecho. Caminava Adrián Muñoz por unas lajas i levantado cerro, que de la cunbre al llano avía muchos estados de profundidad, riscos i peñascos de una sierra; con dificultad cabían en la senda las manos i pies del cavallo, repisose la bestia, deslizáronsele las manos i despeñose, yéndose despeñando Adrián Muñoz, dijo: Madre de Dios de Guadalupe socorredme; al punto entre los buelcos i resaltos del cavallo, se le apareció visiblemente la Virgen sacrosanta, aconpañada de coros ermosísimos de vírgenes, que sacándolo de la silla, i librándole los pies de los estrivos lo dejaron libre, lleno de gozo i confuso de admiración, mientras el cavallo se despeñó aziéndose

52 pedaços, él estava fuera de sí, contenplando la celestial visión, i su dichosa caída. Buelto en sí se alló erido, izo promesa de irse a servir al Convento de nuestra Señora de Guadalupe en parte de paga, i acudir como su esclavo al servicio de su altar i santuario. Sanole la Virgen, no codiciosa de su servidunbre, sino agradecida de su promesa, i dándole él gracias por tamañas mercedes, oyó (¡o dicha sobre toda ventura!) una voz que le dijo: cunple lo que prometiste; que egecuta la Virgen en las promesas que se le azen, no porque aga onra de que le cunplan la palabra, sino porque aze onra de asegundar en los favores. Començó el viage para su santa casa, trayendo por momentos a la memoria la gloriosa ermosura de la que excede en beldad a los Angeles, i aquellos coros de vírgenes, que admirara la belleza de qualquiera, si dejara ojos para ver a otra que a la Virgen. Diga el Profeta Balaan, quando desde un alto monte fue al despeñarse en maldiciones, i allí trocó el intento, dándole Dios en vez de la adulación i codicia, desengaño i conocimiento de la verdad, i en vez de ciencia mágica, profecía Divina, dándole a ver visiones de Dios; antes de profetizar dijo su culpa i confesó su favor. Yo soy el onbre ciego, que tiene cerrados los ojos, el que oyó palabras de Dios, vido visiones del omnipotente Señor, el que cayó, i por caer se le abrieron los ojos. Ninguno puede decir como Balaan, que cayó de su burra, pues quando ella le abló aun no cayó en la cuenta, i no teniendo ojos para ver al Angel, que con la espada le detenía cerrados, vido después con los del entendimiento la profecía, porque su ceguera i Satanás eran una mesma cosa, i así en el testo es la mesma palabra, como advirtió Leonardo Mario con la versión de los 70 Intérpretes. Al fin, cayó para ver, i espelió a Satanás para profetizar, i lo que profetizó fue: o quán ermosos son los tabernáculos de Jacob, i las tiendas de Israel, jardines cuyas aguas besan el pie a las flores, i destilan entre umedades fragrancias, quien te bendigere, será de todos bendito; yo le veré, pero no aora, i le miraré, pero no tan cerca. Nacerá la estrella de Jacob, i levantarase la rama fecunda de Israel; a quién da vozes esta profecía, sino a la Madre de Dios nuestra Señora, a quien llama la Iglesia i el santo paraíso jardín del paraíso de celestiales aguas, confección de olores, i olor de aromas divinos, siendo benditos los que la bendicen, i santos los que la buscan; es la estrella de Jacob, quando es el Sol de los Cielos, i la rama de Israel, quando es el árbol de la vida; mirávala Balaan, pero no la vía, que era tenprano, i él estava lejos; pero el venturoso de Adrián Muñoz, si acaso traía culpas con que le cegava a Lucifer, se despeñó para levantarse, i cayó para ver a esa estrella de Jacob, a la vara fecundísima de Israel, no aconpañada de tabernáculos, sino

53 servida de gloriosas vírgenes; mereció oír la voz de la Madre del omnipotente Señor, no mirada con ojos de profecía, sino con visión de ciencia; no le dan esperanças que la verá, sino posesión que la vea; no se pone lejos donde la divisen, sino al despeño del cavallo donde la saquen, administrándole el estrivo las vírgenes a quien adoran Reyes, i aziéndole guésped i cavallero de la Reyna del Cielo quando le apean en los montes. Llegó este dichoso al santuario de Pacasmayo caminando de rodillas, i publicando a vozes su ventura. Allí sirvió a la Madre de Dios de Guadalupe muchos años, murió, i cada uno canonize su muerte, pues sirviendo a la Virgen, claro es que fue beatificada su vida. Luis de Rebolledo soldado brioso, avía agraviado en Guancabelica a dos onbres de reputación, no con agravio de injusticia, sino con menosprecio en una pendencia, dejando de erir quando pudiera matar, que en la bárbara ley, o seta del duelo (filosofía del Demonio) quieren que sea menos agravio una erida mortal, que un altivo desdén, i que cargue más una palabra, aunque no afrente, que una estocada aunque mate; locura de bárbaros i enbeleço de vanidad. Prendió el Juez a Luis de Rebolledo, dándole como a noble la casa por cárcel, i a los otros una prisión, a esta traça quiso azerlos amigos el juez al día siguiente; pero los amigos del agraviado le acusaron de una muerte, obligándose a la probança, falsedad que inventó la vengança, i despeño a que indujo la enbidia. Pusiéronle en prisiones, i fulminose la causa; aquel día de la pendencia enbió el Demonio espíritus infernales, con nonbres de amigos a visitar a los dos que riñeron con Luis de Rebolledo, i en vez de pacificar los coraçones, encendieron los ánimos, ponderando afrentas, i encareciendo agravios; aplicavan la ley del duelo, oficina de duelos tan nocivos, i resolvían, que no quitando la vida a Luis de Rebolledo, serían tenidos por infames i afrentosas sus reputaciones; atizaron deste fuego soldados, que ni temen a Dios, ni conocen de onra. Destos dice el Espíritu santo que si seys maldades, que allí espresa, aborrece Dios, i castiga con rigor; sobervios engañadores, los que derraman sangre de inocentes, que maquinan deseos pésimos, i pensamientos dañados; a los ligeros para toda maldad que corren por todos los vicios, al mentiroso en afrenta del prógimo, al testigo falso, i la séptima detesta las ánimas, i de todo las maldice, abominándolas su eterna misericordia, i es el que sienbra discordias entre sus ermanos, i atiza venganças entre sus prógimos; son subdelegados del Demonio, i ministros graduados de Lucifer; viven de la inquietud, i los más mueren precitos sin confesión, todas las siete maldades tenían estos malos. Ya no tratavan los dos sino de matar a Luis de

54 Rebolledo, que estava sin prevención, i como la pendencia avía sido sin sangre, i a su parecer sin queja, i el azerle matador era calumnia, no se guardó aquella noche. Después de muy anochecido entraron de mano armada los dos agraviados, llevando otros dos que obrasen en su omicidio, tan prevenidos de armas como furiosos en ira. Viéndolos Luis de Rebolledo, ni pudo valerse de su espada, porque quando le prendieron se la quitaron, ni huir de la violencia. Al envestirle llamó en su ayuda a la Virgen de nuestro Guadalupe, cuya medida traía al pecho, i apuntáronle con arcabuz, i al disparar no tomó fuego el serpentín. Arremetió el más indignado, i diole una puñalada entre las dos espaldillas, i al punto cayó en el suelo el mesmo que dio la erida sin tener aliento para bolverse a levantar, parecido a los que ivan a matar a Cristo, que cayeron ellos quando ivan a derribar al Señor; que mira la Virgen como a ijos a los que la invocan devotos; los otros dos le estuvieron dando un gran rato mortales puñaladas por los pechos, que cada una le quitara la vida. Pero fue tal la defensa de la Madre de Dios, que interponía entre las puntas i el cuerpo la bendita medida, como parapeto de azero, o cota de diamante; y así para que constase el milagro, se vieron los golpes señalados en la medida de listón, i en la camisa de ruán, sin que tocasen en cosa de la carne; los matadores se vieron sin poder menear el braco, o elado, o entremecido; viendo su daño, i que ni caía Rebolledo, ni le salía sangre, i que su valentón no se podía levantar del suelo, desabrocharon a Luis de Rebolledo por ver la defensa que le anparava, i sólo allaron la medida de la Virgen a quien a cada golpe llamava. Conocieron el milagro, i obró la Madre de Dios otro mayor con ellos, pues resfriándoles el corage les aplacó la ira, i los redujo a cordial amistad, teniendo a Luis de Rebolledo por favorecido de la Madre de Dios; i si antes se abrasavan en fuego de vengança, ya se estavan abrasando con los braços de paz, que esta divina Enperatriz no se contenta con favorecer a uno, quando puede remediar las ánimas de quatro. Los que entraron verdugos, salieron pregoneros, no avergoçándose de contar su cobarde superchería por referir a todos el uno i otro milagro, que los admirava. Publicose la maravilla, corrían todos los de Guancabelica a ver a Rebolledo, miravan cuydadosos las eridas en el sayo, i los golpes en la medida, que cada uno atestiguava un milagro, pues cada erida era una muerte. Camisa, medida i sayo se traían de mano en mano, i de casa en casa, ganando para devotos de la Virgen a todos quantos vían las roturas, i oían a los quatro las circunstancias del suceso. Luis de Rebolledo salió de Guancavelica para el santuario de nuestro Guadalupe, a besar la tierra donde estava el retrato de su defensora;

55 dávale gracias, i tuvo devotas novenas; ofreciole joyas de oro, tributando con limosnas la esclavitud onrosa que reconocía. Cargada de mercancías i lleno de pasageros se izo a la vela un navío merchante del puerto de Panamá para el Callao de Lima, navegó sin achaques, barloventeando con bueltas a la tierra i al mar, que este viage se aze a la bolina. Pasados pocos días sobrevino una desaforada tenpestad de vientos contrarios i furiosas corrientes, que las ay en los parages del cabo de san Francisco, i punta de Manglares peligrosos i repentinos; están antes de la línea Equinocial al trópico de Cáncer, i an perecido en aquellos cabos i baías (que se continúan con la Gorgona) muchas naves, i muchas riquezas. La nao era feble, delgada i poco fuerte, abrió la tenpestad i tormenta. las costuras i escarvas, ronpió costados, i dejó roturas; fuese la nao a pique en alta mar, sin que aziendas ni vidas se pudiesen defender, sorbiéndose las aguas el navío. Llamó uno de los navegantes a la Madre de Dios de Pacasmayo, i los demás le imitaron pidiendo socorro en tan desafuciado conflicto; izieron promesas, prometieron ofrendas a la Virgen; ¡caso de admiración! que la nao no sólo medio undida, sino abierta por los costados, quilla i popa salió sobre las aguas, calmó el tienpo, trocándose en bonança la tormenta, i luego que los afligidos conocieron el milagro, alegres como quienes vían la vida en las manos de la muerte, dieron gracias a la Madre de Dios dueño desta maravilla. Vino un viento norte tan valiente i continuo, que sin dejar un punto de soplarles, ni tener necesidad de aguja, tomar el sol, seguir el runbo, ni atender al grado, milagrosamente en breves días, sin que fuese necesario barloventear, ni aprovecharse de bolina con viento a popa los llevó sin afán, i con deleyte al puerto del Callao, i sin que el agua entrase por las grandes roturas, porque la Virgen defendía la entrada, o las aguas no se atrevían a su defensa. Saltó la gente en el Callao, sacaron las mercadurías i alojas, i al mesmo tienpo se fue la nao a pique, echadas áncoras, i en puerto pacifico a vista de todos los de la playa, i de los más que en la nao avían venido. Conocieron los navegantes de nuevo los favores milagrosos, contaron sus peligros, i las mercedes evidentes de la Madre de Dios de Guadalupe, i con puntualidad fueron de Lima a su santuario los que izieron promesas; i dándolas agradecidos, tuvieron sus novenas contentos. Al arca de Noé cerró Dios por la parte de afuera, como dice el Génesis, o por ministerio de Angeles, o por su propria persona, para que no viese Noé i sus ijos (movidos de curiosidad) las aguas del diluvio, i cayesen en la pena que tuvo la muger de Lot, convertida ésta en sal por bolver los ojos al castigo del fuego, i los ijos de Noé al castigo del agua; i porque no atribuyesen a

56 su industria, sino a Dios que governava el arca el no dar en escollos, peligrar en rocas i quebrarse en arrecifes, como esplicó Leonardo Mario; previno Dios el remedio con cerrar de una en una las escarvas, costuras i escotilla del arca con betún, (como advirtió Orígenes) que el amor que a los progenitores de su Madre tuvo, le izo egercitar oficio de calafate; qué mucho si por ella se izo nuestro esclavo. Pero el favor que usó con este navío, i la gala de su poder estuvo, en no cerrar las roturas de la nao, ni tapar las costuras i escarvas de las tablas, porque conociésemos que dejó Dios estos primores, para que su Madre los obrase, reprimiendo aguas i vientos sin cerrarles puertas, i dejando a sus devotos que viesen enfrenar las corrientes de las olas, i espolear con dulces vientos los costados i velas de su nao, esto sin temor de castigo, antes para testigo del milagro. A Noé i los suyos no permitió Dios, que en un año viesen el favor i el milagro del diluvio; i acá la Virgen ordena, que por instantes lo miren i lo alaben; abra Noé la ventana, salga la paloma i buelva al arca, i sálgase navegando el arca, que en esta ocasión la paloma María entró al navío sin salir, sosegando diluvios, pacificando mares, escogiendo vientos i aziendo el oficio de piloto, asta desenbarcar a los que la invocaron. Los pasageros viendo que el arte de marear no tenía allí ni egercicio ni consejo, glorificaron a la Madre de Dios como al dueño de toda la maravilla, i a la estrella i govierno de los mares.

57 CAPÍTULO VIII DONDE SE REFIERE EL MILAGRO MAS EGENPLAR I DE MAYOR TERNURA QUE OBRO DIOS POR INTERCESION DE SU MADRE, SANTISIMA, EN UN GRAN ECHIZERO LLAMADO ALONSO, QUE MURIO DONADO DE SAN AUGUSTIN Comencávase a edificar el Tenplo i Convento desta soberana Señora, i ofreciose un gran devoto suyo llamado Juan Sánchez, a pedir por las sierras i contornos de Chachapoyas limosnas para los edificios; diéronle copiosas ofrendas, unos en moneda, otros en ganados i preseas, i todos en deseos de acabar el santuario; entre otras joyas le dieron un precioso rosario de labrados cristales con estremos de oro, tan grande en el tamaño, como de primor en el esmalte. Recogió a nuestro limosnero en su casa el Vicario i Cura de Chachapoyas, Clérigo virtuoso, i muy devoto de la santísima Virgen de Pacasmayo. De día claro se encendió la casa del Vicario con tan acelerado fuego (sin duda arrojado por el Demonio, porque jamás se supo de otro cónplice) que toda se convirtió en cenicas, sin que diligencias lo apagasen, ni cántaros de agua lo reprimiesen. Que mucho si el fuego era infernal, quien lo soplava el Demonio, i la casa era de paja i maderos. Entró un esclavo de nuestro limosnero Juan Sánchez a los comienços del incendio, a sacar el rosario que estava enbuelto en un lienço de ruán, i en parte donde qualquiera fuego lo derritiera; entró ligero i no pudo llegar donde estava la joya, que para tal Anquises era inmérito Eneas un Etíope; i al querer salir, lo atajó la grande llama que ocupava ya el aposento i abrasava la puerta; tardose mucho, i considerole su amo, i todos los que al incendio avían concurrido, que estava abrasándose. Dio gritos Juan Sánchez, pidiendo favor a la Virgen, en cuyo servicio peregrinava, i la vida del esclavo que en su limosna le servía; al punto dejó su actividad el fuego, i le desocupó la Virgen la salida, sacándole del umo que le avía aogado, i del fuego voraz que le tenía cogido. Salió sin daño, con sólo alguna muestra de averle llegado el fuego a lo superficial del vestido. Admiró su salida, i mucho más quando el esclavo refirió el milagro, que pareció mayor quando pintó lo irremediable del peligro. El fuego derribó los maderos del techo, izo cenica lo que avía de alajas, aplacose la llama por falta de conbustible, i sólo cubrían brasas los suelos de los aposentos i oficinas. Fueron desocupando los Indios por donde se pudiese entrar a la quadra del Vicario para apagar los maderos i sacar lo que de plata i bagillas estava derretido; apartaron con palancas los montones de tizos, carbones i ceniças, i

58 llegando al parage donde puso su joya Juan Sánchez, vido que estava quemada la tabla, o barbacoa sobre que la avía dejado, dijo: Virgen de Guadalupe, aquí dejé yo sano i bueno vuestro rico rosario. Quitan de encima las brasas, i allan el lienco de ruán sin muestra de umo, cenica ni fuego, i dentro el rosario, tan lindo i sin lesión como estava antes del incendio. Que el rosario goça los privilegios de la Virgen, çarça que aunque se abrase no se quema, i cada cuenta es suma de partidas milagrosas, donde se multiplican provechos, i se reparten por entero piedades divinas i mercedes tenporales. ¡O milagros del rosario) no sólo con quien lo reza, sino con quien lo mira, no sólo traído en las manos, sino arrojado en el fuego, son tantos, que siendo echos de cuentas, no tienen número ni cuenta. Fue tanto el espanto de la multitud que lo estava mirando, que convirtiendo en gozo la confusión de la quema, salieron dando vozes: ¡Milagro, milagro de la Madre de Dios de Guadalupe! El devoto Cura, sin que el dolor de su trabajo le tuviese divertido, dejando lo que buscava, lleno de alegrías festejó el milagro i la reliquia santa, llevándola en procesión i con música del Te Deum laudamus, la encerró en el sagrario; persúadiendose a que si el Demonio pegó el fuego por quemar aquella joya; la Virgen lo permitió por ostentar sus maravillas, multiplicando devotos, i ganando coraçones; mejor lo digeran, si luego allí alcançaran los muchos idólatras que se convirtieron, i los que dudosos en la Fe se confirmaron. Verase aora la valentía de Dios, i los milagrosos efetos de la Virgen. Entre la multitud de Españoles, de Indios i diverso gentío, se alló un Indio llamado Alonso, que por ser comensal del Demonio, se llenava de regozijo quando se estava abrasando la casa del Vicario. Era enemigo de la ley de Cristo, i apóstata de la Fe i de su bautismo. En el tienpo que nuestros Religiosos eran Dotrinantes de Laymebanba i Chachapoyas, donde con tanto trabajo, i con tan conocido provecho predicaron nuestra Fe i enseñaron la ley de Dios, bautizaron a este Indio, párvulo, o recién nacido, por ser conforme al cónputo de los tienpos, advertida la edad del Indio, i el año del suceso, que fue el de mil i quinientos noventa i cinco, i tanteada la asistencia de nuestros Religiosos Fray Juan Ramírez, Fray Juan del Canto, Fray Diego de la Serna i Fray Juan Tamayo; cuya predicación i virtudes dejamos dichas, i diremos adelante. Al fin este Indio era bautizado, creció, i apostatando de la Fe, se dio a la idolatría, aprendió a solene echizero, en que salió consumado, siendo maestro desta seta endemoniada, a quien acudían los supersticiosos, i veneravan los ignorantes. Casose con una India igual en sus costunbres, i peor en la contumacia, en quien andados años tuvo un ijo. Los que ella i él

59 egercitaron el ser magos echizeros i dogmatizadores, fueron treynta años. Castigó Dios la apostasía deste ingrato, con tullirlo de pies i manos, i no podía andar sino arrastrando con unas guardamanos de madera, i unos defensivos de cuero; dávase más a la echicerfa, i teniendo pactos comunicava al Demonio. En el corto castigo se pondere la piedad Divina, i en la contumacia del Indio la malicia umana; este género de castigo de andar arrastrando a la serpiente se le dio el Señor, quando ella apostató de la obediencia que devía a su Rey Adán, i sirvió al Demonio de máscara o instrumento para engañar a Eva, que antes ni andava arrastrando sobre los pechos, ni traía el vientre por los suelos, como dicen autores Griegos, Ebreos i Latinos; tenía pies i manos siendo animal quadrúpedo, como dicen Moisés Barcefa i san Efrén en el libro de Paradiso. Alonso por apóstata i arcabuz del Demonio mereció andar arrastrando, i que le quitasen pies i manos como a la serpiente. El ijo guía de las abominaciones de los padres, asistía en la Dotrina, i era inclinado al culto de la Iglesia; que después que Jesu Cristo se manifestó a la Madalena en figura de ortelano, izo que se cunpliese la profecía de Isaías, aziendo que la saliúncula espinosa, a quien los Ebreos llaman espina alta, i nosotros cardo lechero, produgese en su almácigo pinabetos medicinales, i las ortigas diesen mirtos i arrayanes olorosos, entre cuyos renuevos vido Zacarías al Verbo eterno de noche, porque no avía venido la luz de su Evangelio, en un cavallo rojo, anuncios de su umanidad ensangrentada; aquel trasponer de plantas dice Isaías, que es la conversión de los Gentiles, ijos flores de padres ortigas, rosas de espinas, i frutos salutíferos de árboles venenosos; que los ingratos que benefició Cristo, de que abló san Pablo, son los que siendo antes acebuches silvestres, idólatras, o judaizantes, cortando este ramo izo ingerto dellos en olivas fecundas Cristianas, Católicas, dando los ramos el fruto de su raíz Jesu Cristo. Anbos géneros de agriculturas veremos en el caso presente, i trocados estos ingertos para el Demonio de flores de su gusto en espinas de su dolor, género de desdichas que cantó Virgilio. Allose Alonso echizero i su ijo al milagro del Rosario, al aplauso de los fieles, i a las gracias que davan a la Virgen; enbiole rayos de Fe aquel Padre de las luzes; detestó su echizeria, i recibió con nueva Fe su amortiguado bautismo. Que si Nabucodonosor confiesa la omnipotencia de Dios, porque el fuego del grande orno no quemava, privándole de su actividad; este Indio confiesa lo mesmo, porque vido lo proprio. Allá se umilla una magestad de un Rey, i acá se encunbra la ignorancia de un Indio; aprovechose Dios del fuego que encendió

60 el Demonio para encender su amor a soplos del milagro, que de maderos que corta Lucifer para sus canas, suele el arquitecto Dios azer cinbrias para sus espirituales tenplos; i no ay milagro que aziéndose en unos, deje de azer fruto i provecho en las ánimas de otros; que para esto, i no para bizarrías los introdujo la omnipotencia, sirven de riegos para que crezcan las virtudes Teologales, i sólo se dan mientras no a echado raízes la Fe en los coraçones, como advirtió san Gregorio, con la lunbre celestial creyó Alonso la divinidad del Autor, i el gran poder i soberanía de su divina Madre, a quien izo promesa de ir a buscar a nuestro Guadalupe, adorando su Imagen i reconociendo su alteza; buen principio de Fe, sino es que le llamemos valentía de amor, pues contrecho, tullido i arrastrando, juzgó que podría llegar a su santuario, distante sesenta leguas de Chachapoyas, caminos montuosos, sierras de sobervios altibajos, i distancia que atraviesan arroyos grandes i ríos caudalosos. Ya comiençan a enbravecerse los Demonios, i a resistir que no se entregue a su natural Rey el castillo, en que tantos años conservaron sus presidios; aparécele su Demonio familiar orrible, amenacándole con castigo atroz, i aterrándole con rostro formidable; ¿cómo ingrato (le dice) quieres dejar la adoración del Sol que a ti i al mundo a criado i alunbra, por ir a ver un pueblo pintado i un tronco de madera? ¿Qué es del amor que a tus guacas tenías? ¿el servicio que a tus Malquis, i antiguos progenitores davas? con mi ayuda i por nuestra amistad eras temido i regalado; quitavas vidas, gozavas deleytes, i estavan a tu dominio legiones de espíritus. ¿Quién te engaña bárbaro? ¿Quién te a trocado salvage? Si es el no averse quemado el lienço ni el rosario, suceso fue a caso, no milagro de María, buelve a renegar della i su ijo, o verás tu muerte i mis crueldades. Alonso desde el punto que començó el Demonio, no azía otra cosa que llamar a la Madre de Dios de Guadalupe; y así quanto más le decía, menos le mudava. Pidió a la Virgen, le espantase tan furioso enemigo, i dando bramidos i dejando amenaças se fue corrido. Alonso viéndose vencedor, creció en ánimos; i cogiendo todos los Idolos que guardava, i los instrumentos mágicos de su echizería, quemando unos, desizo i molió esotros; que no valiera nada, como dijo Samuel, a los Judíos el confesar a Dios verdadero, teniendo a la vista los Idolos i Dioses falsos, pues aquél se convierte como deve, que arroja de los ojos el Idolo que adorava, i del ánima el afecto i amor que le tenía. No poseían los del pueblo de Dios Idolos, como dice Josefo, antes vivían religiosamente, i les dice Samuel que arrojen de sí los Dioses falsos; luego deviera escusar repreensión ¿qué no mirava a culpa? es, que les conoció con espíritu profético, la

61 inclinación a idolatrar (dice Josefo) i el afecto; i así les manda que los echen del coracón, que no basta apartarlos de la vista. El nuevo convertido Alonso arrojó de sí (que tan poderosa es como esto la gracia) Idolos, afectos i propensión; pero quedole de las puertas adentro un forçoso i más perjudicial enemigo, bueno quando no daña, i malísimo quando no aprovecha. Este era su muger rematada echizera, gran blasfema contra Dios, i a todas luzes parcial i amiga del Demonio. Luego que el marido le comunicó (deseando reducirla a su deseo) cómo se avía convertido a Jesu Cristo, i echo promesa de ir a visitar a su Madre santísima a Guadalupe, congeló rayos de furor, truenos de vozes, i disparó un sin número de blasfemias; ablavan en ella los Demonios, i valiéronse de su lengua los infiernos, dejando a Dios i a su bendita Madre, rebolvió contra el umilde marido, diciéndole oprobrios i llenándole de afrentas. ¿Adónde quieres ir embustero, decía, cómo eres a nuestros Dioses traydor, pues no te puedes rebolver si no es arrastrando, ni llegar el bocado a los dientes si no es por mi mano, i quieres andar caminos, subir cerros, i vadear tantos ríos? al padre i a su madre avía estado oyendo el muchachuelo su ijo, i movido con inpulso del cielo, le dijo al padre: Vamos, i no buelvas atrás de lo que as prometido, que yo te iré sirviendo, i espero en la Madre de Dios de Guadalupe, que nos a de favorecer a entranbos; diga mi madre, que yo iré a ser ijo de aquella linda Señora, i le pediré que te sane. Quanto el padre se conforté oyendo en su agonía a este Angel, se irritó la iniqua muger contra el padre i el ijo, queriendo desazer al muchacho, i moler a golpes al marido; ambos no tenían otra defensa que llamar pidiendo ayuda a la Madre de Dios de Guadalupe, i era cada golpe labrar mejor el diamante, i quitar lo brujo con este esmeril, siendo el lapidario el Demonio i la muger, los trabajos les desbastavan, i cada ofensa les atiçava el ánimo. Alonso i el chicuelo salieron de su casa, éste ayudando a su padre, i el padre arrastrando los suelos; sacó para el viage el niño una taleguilla de maíz sobrada despensa para el que se deja llevar de la divina confiança; con ternuras dava al padre soberanos alientos, porque los Demonios ya visibles, ya invisibles le aterravan con miedos, i le ofrecían la muerte. Quiso llevar este mago dádivas i ofrendas a la Madre i al ijo Dios; si no fue oro, incienso ni mirra, fue una cagita con juguetillos, i entre ellos unas sandalias que los Indios llaman ojotas, para calçar al niño Jesús; el Indieçuelo ijo de Alonso, era el maestro destas ceremonias, i con estos çapatillos pisava la altivez del Demonio. ¡O inpulsos celestiales! ¡qué venga un niño legiones de Demonios, i huelle un rapaz Indieçuelo dragones, basiliscos i serpientes! Pero qué mucho si lo asegura Dios en el

62 Salmo de David, i enbía libranças echas a los niños de cuna en el capítulo de Isaías dándoles valor para vencer áspides en sus mesmos bivares, i régulos basiliscos en lo secreto de sus cuevas, para que juzgasen con ellos al sacar las manos de las mantillas, como suelen los que se crían al pecho manoseando muñecas; i es el mayor pesar de los Demonios, que Dios los acorrale por mano de niños, i les agan supercherías muchachos inocentes; i al tamaño que los cielos se alegran oyendo alabanças de Dios en bocas de criaturas, rabian de dolor los infiernos (como dijo David) oyendo menosprecios de rapazes, porque los tiples de los chiquelos quando alaban a Dios, son los que dan perfeción a la capilla i coro de los Angeles (agudeza del Profeta) como si los niños fueran los maestros de su capilla, i aun se engrandece i enpina la magnificencia de Dios (más que por aver criado esos cielos) por tener en la tierra destos muchachos, porque sus niñerías vengan potestades; i así se vale destos pueriles instrumentos para agotar Demonios, i atraillar catervas, omnipotencia suya, i menosprecio dellos. Vámonos tras Alonso i su ijo, a quien fue a bolver del camino la temática madre, ya con amenaças, que no le valieron, ya con alagos que no le aprovecharon. Ella se iva (insistiendo a los dos) caminando con ellos; i si el padre tenía valor para repreenderla, el ijo decía razones suficientes para convertirla. Alonso iva arrastrando, i la llevaba arrastrando; eran diferentes los deseos, i muy encontrados los motivos, i en el cielo eran proporcionados los medios, i semejantes los fines. Caminaron algunas leguas, considérese con qué trabajo sería, siendo el mayor el martirio de la muger; ella martillo continuo, i él yunque paciente; ella ordinario desconsuelo, i el ijo constante animador. A cada descomodidad llamava a la Virgen, i a cada voz allavan socorro; alábese el Esposo en sus Cantares, que tirava tras sí con el olor suavísimo de sus obras i excelencias a su esposa, i que se fueron con ella zagalas vírgines i doncellas ermosas, alegres i enamoradas, i corriendo, que el poder correr si fue fineza, no arguye mucho inpedimento. Que la Virgen santísima sea la vara que con- el olor fragrante de sus milagros tirava tras sí, no los que podían correr, sino al que sólo se podía arrastrar, ésta si es fineza de amor, i dulce violencia de la Divina piedad; que la Virgen si sabe llamar alcones que buelan, i açotes que catan con el señuelo de su virtud i favor; tanbién es atractiva piedra imán, que lleva tras sí azeros que no se pueden mover, i pesados hierros que no saben andar. Llegó el constante Alonso con su ijo i muger a un parage a donde pasar la noche, i sintiose abrasar en llamas de fuego, dio gritos, qué me quemo; acudió el ijo a socorrer al padre, i arrojolo de

63 sí, diciendo: Huye, no te abrases como yo, que me veo ardiendo. El niño oía las fatigas de su padre, la muger desalada llegó a socorrer al marido, i ninguno de los dos llegava a ver el incendio. Preguntávanle, a que parte le abrasava la llama, más se encendía, quando le negavan el verla; su ansia le tenía congojado, i divertido sin llamar a la Virgen; viéndole el niño desecho todo, i dando tan desconpuestos buelcos, le dijo: Padre, pide a nuestra Señora de Guadalupe que te ayude. O Madre de Dios (dijo Alonso) socórreme pues te busco. Al punto se apagó el fuego, i le dejó la llama, refrescándole un ayre dulce, i un alienlo regalado. Llenose de alegría, recibió sus carnes i ganó en el enpleo. Era el fuego infernal que el Demonio se le avía arrojado, rabioso de su conversión, i atormentado de su viage; estos regalos tienen sus despensas, i da de lo que le sobra en sus alajas. Viéndose con soberano refrigerio el venturoso Alonso, dava rendidas gracias (al que le ayudaba a su ijo) a la Madre de Dios, rozío del que se quema i frescura del que se abrasa. La muger con aver visto antes desecho i desencajado el rostro del marido, i después alegre i mejorado, por no sufrir su enbidia que fuese favor del cielo, baldonava al marido de enbustero, i que avía fingido el incendio por acreditar su voto, i porque ella creyese que contra los Demonios era poderosa la Virgen. Decíale, que se dejase de enbustes, i renegase de Cristo, que adorase sus Dioses amigos, i se bolviese a su casa. O muger de Job, qué buena dicípula dejaste, que si uviera leído en tus quadernos no estuviera más docta, ni tú fuiste más necia, pero anbas eran Gentiles. I si fue la muger de Job Dina la ija de Jacob, como afirma la Glosa, los Idolos avían urtado al confiado Príncipe de Sichem, i ella como los demás los llevava consigo, como se ve en el Génesis, reçagos de Egipto que les quitó Jacob, trayendo ella en los çarcillos ídolos de su devoción, que el Católico padre enterró a la raíz de un terebinto, anbas eran (estas dos mugeres) idólatras i blasfemas, inpacientes locas, i sin rastro de virtud. Job sí fue verdadero santo, perseguido del Demonio, Príncipe de la paciencia, i egenplo del sufrimiento, nuestro Alonso le asemeja en la persecución del Demonio, en la contradición de la muger, i en ser paciente i sufrido en los trabajos i en la tribulación, que quiso Dios luzir con un Job en el Oriente, i con Alonso en estos Ocidentes. Caminemos con nuestros tres viandantes, que presto se desengañará la muger de Alonso, de que el fuego fue verdad, i no quimera. Llegavan prosiguiendo su camino a unas quebradas espesas de montaña, i llenas de arboledas; estavan ya dentro de lo montuoso, i oyen restrallar las montañas, i encenderse los árboles, tronava el ruido entre los troncos, rechinando los estrallidos, con que los ecos

64 causavan orror entre los montes, creciendo la llama en lo verde i seco, caminava el fuego a todo correr azia nuestro Alonso; la muger decía a vozes: Por tu culpa nos queman nuestros Dioses, reniega, i aplácalos, antes que nos veamos en cenicas, yo i este niño podremos huir subiendo sobre algún otero, peñasco o cerrillo; pero tú cuytado, ¿cómo te escaparás deste fuego? Dile a la Virgen de Guadalupe, que te libre destas llamas, pues ayer dices que te libró de las otras. El niño le dijo: Padre, yo no te dejaré aunque me abrase; pidamos a la Madre de Dios de Guadalupe que nos favorezca. Ijo i padre la invocaron quando ya el fuego los tenía rodeado, i al punto desapareció el fuego, se desizo el umo, i quedó clara la montaña. Era fuego aparente i tropelía del Demonio para rendir con miedo, ya que no podía reducir con amenaças. El desvanecerse tanto fuego en tan breve instante, encendió en más amor, i mayor devoción a los dos Católicos, a gritos de regozijo festejavan su vencimiento, i solenizaron el favor de la Virgen. Arguían a la incrédula muger, ya con que viese el gran poder i clemencia de su Señora, ya con que conociese la burlería del Demonio, i su vana omnipotencia, i que el fuego que avía visto fuese prueva del que no avía creído. Confusa los oía, i endurecido el coracón no se trocava; que es principio del eterno castigo ver lo que conviene, i no escoger lo que inporta, para que sean fiscales nuestros ojos contra nuestro entendimiento. Valíase Dios de todos estos medios, para negociar que esta pertinaz muger aprendiese desengaños; pero a su entendimiento le faltava la Fe, a su esposo i al ijo les sobrava la confiança.

65 CAPÍTULO IX PROSIGUESE EL SUCESO I MILAGRO DE ALONSO Arrastrando a ratos, i descansando a tienpos caminava Alonso, bolando sus deseos por instantes, i sus ternuras por momentos. Llegava su coracón cada ora a los pies de la Virgen santísima, mejor diremos que a todas oras venía la Madre de Dios a su coraçón. Su ordinario ablar era repetir: Si yo fuera tan dichoso, que besara la tierra del Tenplo de Guadalupe; el ijuelo consolava sus deseos, i con sinplicidad de razones le asegurava sus esperanças, oficio de Angel i confusión de los onbres. El Demonio que traía arrastrando la vengança i bolando la furia, desesperava viendo sin efecto sus violencias, i sin vitoria sus estratagemas, menospreciado de un niño, i repelido de un contrecho. Las baterías que disparava desde la muger, por no admitidas, rebolvían contra él; padre i niño eran vencedores, i Demonio i muger lloravan vencidos. Desquites del Paraíso, donde si ella i él derribaron a Adán, aquí siendo el varón un ignorante, no Rey criado en gracia, sino un Indio plebeyo criado en echizerías, vence aquella sagacidad, i menosprecia su fingida potencia, bicarrías del valor de Dios, i viles menosprecios deste sobervio anbicioso. Otra vez buelve al asalto, que no se cansa quien jamás descansó, ni tiene verguença quien no merece onra. Bajó Alonso de una sierra a un arroyo, pobre de agua, i manso de corriente, no aguardó como solía (quando avía de pasar algún río o braço de agua) a que por allí pasase algún Indio con bestias, que a modo de fardo o lío le vadease el agua; porque en poca agua sólo se aogan los miserables, los tímidos, los necios i los cuytados; mojarse pudiera temer, pero el deseo de llegar a la Virgen no le sufrió esperar. Pasando el arroyo, le oprimió el Demonio la cabeça con tanta crueldad, que se aogava sin poderse defender; víanle sumergido la cabeca, i no vían muger ni ijo al agresor; llorava el niño, no llegava la madre, dava vozes Alonso, i continuava el Demonio su crueldad. Aquí as de morir le decía; el ijo echando agua de los ojos, i el padre desechándola de la boca, llamaron a su piadosa Patrona; i oyolos como Madre misericordiosa, sacando a su devoto Alonso con violencia del agua, i con los braços a tierra. Dichosas persecuciones, quien no enbidia estos peligros por estos favores, i ¿quál discreto no admitiera estar un año entre los braços, i a los pies de un Demonio, por estar un momento en las manos desta Reyna? los Angeles trocaran con el Indio, i los Serafines enbidiaran su ventura; ella aze esto con quien quiere, aunque diré mejor con quien la busca; bravata

66 privança que se conpra con umildes ruegos, i se conserva con pedirle sienpre; ni es menester la adulación de palacio, ni las lisonjas de la vanidad, sino levantarse de mañana, como dijo el Espíritu santo, i al punto la allaran, no porque sea sola esta la ora de su Audiencia, ni la que señala para su busca, que el limitarle ora a su piedad, fuera poner en torcedor su misericordia. I así dice, que da por bienaventurados los que todo el día i la noche le piden, endulçándola más quando menos se cansan, i pidiéndole a quintales después de recebir por arrobas, dice que la busquen muy de mañana, porque no pone su ostentación en lo que las Reynas del mundo, estando en el regalo de sus camas asta el mediodía, sino en aguardar al alva, a que los menesterosos la encuentren; salgan de noche los que velan, i a fe que la encuentren por las calles; que en los Cantares se queja, que las guardas de la ciudad le quitaron el manto, i la maltrataron, no se queja porque la hieren, sino porque no le piden. En busca iva de Cristo, ya se sabe que está siempre con él; pero fue decirnos las dulces ansias con que le busca despierta, para rogar por nosotros, aun quando nos ve dormidos; sino es que sea el decir que la alla, el que al amanecer la busca, i a sus puertas le pide, i declarar que los pobrecillos, los umillados, que sin regalo madrugan, i son pobres mendigos sin valor de mundo, esos la levantan, esos la encuentran, i a esos favorece. I el decir que vengan a sus puertas sin expresar quáles son, fue advertir, que cada trabajo nuestro es una puerta suya, i allí la allarán como en él la llamen; que el trabajo enbía Dios para que por él le aga su Madre entrar a nuestro coraçón. El Indio Alonso la allava en su anparo noches, días i momentos, que para su clemencia todas las veynte i quatro oras amanece; i si el Demonio que le apurava no dormía, ella que lo defendía no se descuydava. Veamos otro asalto, i veremos otros favores. Ya tenían caminado la mayor parte del viaje sufriendo locas amonestaciones de la madre, que negociava bolverlos a su casa, o divertirlos de la Fe. En unos espinales irió el Demonio i apretó al ijo, i al padre, aunque el erirle fue picarle para darse priesa. Que el ser la esposa açucena entre las espinas, no es para que la marchiten, sino para que creciendo en olor i belleza, vaya subiendo con virtud i constancia. Alláronse atajados de un monte alto, sin subida, camino ni vereda, tajado como si a mano se uviera partido, o fuera pared de cal i canto; parecioles aver perdido el camino, i afanáronse con sumo desconsuelo; aquí izo estremos la muger llorando, llamava a sus Idolos, invocava a sus guacas i blasfemava del cielo; con ternuras enternecía al marido, con ruegos le- procurava bolver, i con alegar inposibles le quería divertir. Pero obrava en Alonso otro dueño más

67 superior, i otra valentía sin temores, dijo, que se fuese su muger a Chachapoyas, que él avía de llegar a Guadalupe, confiando en la Madre de Dios, que le daría camino, como asta allí le avía desbaratado estorvos. E aquí dos estremos en una unión: la Fe de Abraán en Alonso, i la incredulidad de Berbasé en su muger, i todo aze labor en las pinturas de la providencia de Cristo; el ijo le animó, i buscando si aquella serranía azía quiebra por dónde pasar, no alló ni quebrada, ni pasase. Ya lloravan todos padre i ijo, porque se les inpe día el efeto de sus ansias, i la madre por verlos tan constantes; los dos formavan quejas amorosas a la Madre de Dios, alegavan sus deseos, referíanle sus trabajos, egecutándole en su misericordia. Consolávase el uno al otro con que no los avía de desanparar en el menor estorvo, la que los avía favorecido en tantas fatigas de tribulación. Pusiéronse a rezar invocando a la Virgen, i súbitamente se les desapareció, montes, sierras i peñas tajadas, descubriéndose canpos, llanadas i caminos. Vozearon su gozo, i a gritos davan gracias a la Madre de Dios. ¿No ves muger incrédula (le decían) cómo estas apariencias fantásticas son ficciones del Demonio echas de los vientos i congeladas de umo? ¿No ves lo poco que duran sus engaños, i que quanto aze i traça es máquina sin fundamento i enbeleco sin consistencia? Considera el poder grande de la santísima Virgen, que desaze quanto el Demonio urde, i oye a los pobres en quantos trabajos tienen. Ya ves los favores que nos viene aziendo, i espero que e de bolver por estos caminos colmado de sus favores. Confiésala por Madre de Dios, admítela por Señora, reniega de los Idolos, i verás tu coraçón lleno de contentos. El ijo la predicava, i ella ya menos brava i más cariñosa los oía. Llegaron a poblado (i como otras vezes) pedían limosna, i pocos se la negavan, viéndole tan estropeado. Ya es bien que pongamos a nuestros peregrinos a la vista de la tierra de Promisión, no como a Moisés que la vido desde un monte, i no la pisó; viendo la muerte al tránsito de la tierra, i la esperança a los ojos de la posesión. Quando Alonso i su ijo atalayaron desde un cerro el valle, en que estava la rosa de Jericó, i la açucena de los valles; azían estremos de plazer, encarecían su dicha, i ya no les contradecía la muger, si bien se encomendava a sus Idolos, i no desdeñava su falsa adoración. Redujo Dios al encantador i echizero Alonso, a tan inocente sinplicidad, que los niños de tres años mostraran más malicias. Volviole Dios al molde del bautismo, i ajustole a la primera inocencia; que este ensayador soberano, funde semejantes metales, i como dice Job, tiene orno, i será la gracia, o (como dice el Abad Absalón), la Virgen su Madre, donde espeliendo las escorias deja inocente al

68 oro, purifica lo vicioso i deja brillante lo purificado. No se contenta Cristo nuestro Redentor con lo que Isaías aseguró después que encarnase, que el lobo amigablemente comería junto al cordero; novedad que se vido en los onbres, semejantes en lo cruel i manso a estos animales, de que izo versos la Sibila Eritrea, que refiere Lactancio; pero izo que el lobo se convirtiese en cordero, la sierpe en sinple paloma, i un echizero, dicípulo en malicias i maldades del Demonio, en egenplar de Fe, en dechado de la esperança, i en erario de la sinplicidad. Llevava Alonso al niño Jesús las sandalias, que los Indios llaman ojotas, para que se las pusiese, i avía concertado con su ijo, que él sirviese al niño Jesús, i él serviría a su madre santísima. Llegaron al milagroso santuario, i encamináronlos al Padre Prior, que lo era el Apostólico varón fray Francisco Velázquez, de quien sabremos mucho. Refiriole Alonso desde su echizería asta su llegada, los estorvos i contradición de su muger, los aparentes ríos, fuegos i montes que le interpuso el Demonio, las vezes que se le apareció visible, i el fuego i dolores que padeció en lo interior. Poco crédito dava el Prior a tan encarecidas tropelías, i tan aparentes meteoros; los Indios no son en estas cosas muy acreditados de verdaderos, i están los más en opinión de supersticiosos; aseguran por cierto lo que maquinaron por discurso, i dan por cosa sucedida la que fue soñada. Quanto el Padre Prior dudaba de los sucesos del camino, mayores seguros ofrecía Alonso de lo que refería; pedíale con toda sinplicidad llamase allí a la Virgen, que ella diría ser todo verdad quanto contava. El ijo i la muger atestiguavan en la probança; el Padre Prior remitió el creerlos, para si la Virgen lo sanava, seguro que no abría echo las maravillas que decían, para que se quedasen sin la salud que buscavan, en castigo de la mentira no le sanaría la enfermedad. Entraron en la Iglesia ellos encendidos en amor i confianca, i la muger elada entre confusiones i dureça. Todo se le iva a nuestro Alonso en besar la tierra del altar, en decir sinplezas amorosas a la Madre de Dios, en confesar la Fe, i en pedir el perdón de sus pecados: Sanadme Señora, para que me crean; (decía Alonso) ¿cómo me an de creer si no me sanays? el ijo era su remedio, i la muger su desigual. Los demás peregrinos, gente del pueblo i pasageros, catequizavan a Alonso, oían sus razones, i davan crédito a su relación. Así se estuvo algunos días, creciendo en confianças, i aziendo más testigos de su enfermedad. Tullido de pies i manos, torcido el cuerpo desde la cintura con gruesos callos (como los camellos) en palmas i en rodillas andava arrastrando de la casa de peregrinos al altar, admirando a Religiosos i seculares su sinplicidad i devoción. Estando el día de la Espectación de la Virgen a

69 18 de Decienbre, oyendo Misa en el altar de la Madre de Dios, descubierta la Imagen, i ayudando la Misa el que oy es Padre desta Provincia, i Prior Provincial de mi Orden el Padre Maestro fray Francisco de Castro, se encendió Alonso en furor celestial, pidió salud a la Virgen, i a vista de gran concurso de Españoles, Indios i Religiosos, se levantó sano, bueno, perficionado i sin muestra de aver tenido mal, ni aver estado contrecho; que asta los callos le dejaron, i las manos i rodillas le quedaron linpias, siendo los callos de casi tres dedos de grueso. Todo fue alboroto, ruido i alabanças a la Virgen; no parava Alonso en un lugar, ni sosegava diciendo requiebros al ijo i Madre de Dios. Este milagro fue egecutoria, que aseguró la verdad de los sucesos que tuvo en el camino, i aprovaron todos su relación. Era Alonso de cincuenta años, quando la Virgen lo sanó, de buena estatura, de razonable rostro, i más blanco que los otros Indios, color natural en los de aquellas montañas. Allose presente al milagro un soldado que oy es onbre rico, llamado Nuño Overo, que avía nueve meses que padecía de unas prolijas quartanas, sin que remedios le mejorasen; pareciole que era día de pedir mercedes, i con afecto pidió salud a la Madre de Dios, i luego se la concedió; favor que asta oy reconoce, i merced que con gratitud publica. A la muger de Alonso llegó su saçón, cunpliose su tienpo i consiguió su ventura; así como vio el milagro, creyó nuestra Fe, adoró por su Dios a Cristo nuestro Señor; rindiose a la Virgen, i lloró su antigua perdición. ¡O Divina caçadora, que soltando una presa, cogeys en el lazo a otra! ¿Quién vio dando libertad azer cautivos? i ¿para erir a un javalí, sanar a un lobo? La Virgen sabe todos nuestros provechos, que sana un cuerpo por resucitar un ánima; i aze de dos en dos los milagros para ganarnos a todos. E aquí marido, muger e ijo Católicos, umildes, virtuosos i agradecidos. Todos tres se azen esclavos de la Virgen, cada uno se ocupa en el ministerio más proporcionado, i todos egenplo de cabales agradecidos. Las vezes que e leído las certificaciones deste milagro, i e ponderado el trueque deste mago echizero en siervo inocente de la Virgen, con aquel mago encantador Judío, que vivía en Pafo llamado Barjesú, que siendo enemigo de la ley de Cristo, ocupava su ciencia, i gastava su poder en divertir de la Fe al Procónsul Sergio Paulo, a quien ivan reduciendo san Pablo i san Bernabé, como se dice en los actos de los Apóstoles, a éste castigó san Pablo, diciendo en presencia del Procónsul, que en cástigo de su maldad lo cegava, i que. por cierto tienpo no avía de ver ni la luz del Sol, i fue tal esta ceguera, como se ve en la versión Griega, que andava dando bueltas alrededor. Con 70 virtiose el Procónsul viendo el milagro, i quiso convertir san Pablo a este encantador con el remedio que a él le curaron, como advirtió Graciano en el decreto; cegando en los ojos, i palpando paredes, diole vista en el ánima esta ceguera, que no fue (dice Crisóstomo) vengança de san Pablo, sino medicina ordenada a su salud; que de otra esperiencia en sí quedó san Pablo cirujano para otros. La ceguera dice san Isidoro Pelusiota, le sujetó a la dotrina de san Pablo, desechó su incredulidad, curole el ánima quando le sanó la ceguera, llamávase Barjesú ijo de Jesús; i el Evangelista dice, que se llamava por sobrenonbre Elimas, o eso quería decir su proprio nonbre, i era lo mesmo que medida, o mensura de Dios, como del Griego coligió Lorino. Este después de sano bolvió a ser apóstata de la Fe, enemigo de san Pablo i contrario de la Iglesia de Cristo en Cipro, como dice san Dionisio, la Interlineal i Beda, que afirma su condenación, i el eterno castigo que se le dio. O venturoso Alonso, parecido al otro en ser mago echizero i encantador, i en ser castigado, si el, otro con ceguera, éste con estropeadura. Pero veo misteriosos encuentros, que allá se convierte el Procónsul qúando ciegan al mago, i acá se convierte nuestro mago, quando el rosario se defiendé del incendio. Quando la Virgen sana a éste en Guadalupe, se convierte a Dios su muger, i él se aze esclavo de la Virgen. El otro ingrato se buelve a sus encantos, que fue bolverse a infernal ceguera, pero era nuestro Alonso beneficiado por médico superior, redújole la Virgen a santa sinplicidad, i así vivió asta morir en egenplar virtud. Quitémosle los dos nonbres al que sanó san Pablo, i pongámoselos a nuestro Alonso que sanó la Virgen, llámase ijo de Jesús, pues lo engendró en su gracia i medida de Dios, pues con él se pueden medir los grandes pecadores, i consolarse, que si a un echizero encantador incentivo de iniquidades, perdona Dios por ruego de su Madre, i lo conserva en su gracia, aviéndole antes: reducido a simpleza, perdonará con tal Abogada a los que si se miden con este Alonso no fueron idólatras, i si se sugetaron al Demonio no tuvieron pacto con él, midámonos i consolarémonos. Sucediole a nuestro Alonso lo que al estropeado Paralítico de Cafarnaún, que como dice san Lucas capítulo 5, i san Marcos capítulo 2, arrastrava los suelos, i llevándosele cargado, le dijo Cristo: Yo te perdono tus pecados. Levántate sano, i buélvete a tu casa, i bolvió magnificando a Cristo, i por él todos quantos le vían le alaban. Alonso como se vido sano del cuerpo, i le encendía de amor su ánima la Divina gracia, pidió que le dejasen bolver a Chachapoyas a predicar estos favores, i que le viesen sano i Católico, los que le avían visto estropeado i encantador. Pidió tanbién licencia al Padre

71 Prior para pedir limosna para la Virgen su Señora. Anbas cosas allaron por convenientes, i fue Alonso publicando sus maravillas por caminos, pueblos i Provincias, siendo ya maestro que enseñava la Fe, el que en aquellas Provincias avía enseñado a ser idólatras i echizeros. Todos alabavan a Dios i a su Madre viéndole, i convirtió idólatras oyéndole. Juntó copiosa limosna, i asta piedras labradas para pilas de agua bendita trujo bolviendo rico, i quedándose pobre. El ijo de Alonso servía tan amorosamente a la Virgen, que sus juegos pueriles eran linpiarle sus altares, repicarle sus canpanas, i servirla a todas oras; a letra vista tuvo la paga. Diole una enfermedad, que por oras caminava a la muerte, el Padre se quejava a la Virgen, que como estava enfermo su esclavo, que lo sanase pues sanava a todos. Azíase enojado, i luego que murió se fue a la Virgen a darle amorosas quejas; i bolvió tan contento que parecía averle negociado su resurreción. Preguntándole de la causa del contento, respondió: si fue mi ijo a servir en el cielo a mi Señora i al niño Jesús, ¿porqué no e de estar contento? placer fue éste que le duró muchos días. Llevósele la Virgen de nueve años antes que la malicia le desperdiciase la castidad, i los lazos del mundo le iziesen peligrar su salvación. Cayó enfermo Alonso de unas calenturas maliciosas, i llegó a morir, recibió los Sacramentos, i por momentos le davan la vida; pusiéronle sobre la cama un ábito de san Augustín, que él pidió para enterrarse con él. Velávanle los Religiosos, i otros que le aconpañavan, i quando ya le esperavan la última boqueada en el postrer parasismo, vistiose el ábito alegre, i rebosando gozos, llamó a todos, i les dijo: En este punto me abló mi Señora la Madre de Dios, i me dijo que no quería que muriese desta enfermedad, sino que sanase i le bolviese a servir, admiró a todos tal novedad, alguno la tuvo por desvarío de aquel estado. El se levantó bueno i sano, i añadió mayores servicios a mayor obligación: ¡o Médico Divino¡ más, ¡o visita soberana! ¿qué a un Indio visite una Reyna, i a un cuytadillo sane para servirse del la que sirven de rodillas los Angeles? ¡o piedad! ¡o misericordia! ¡o monarquía donde valen sólo pobres umildes i desvalidos! éstos privan, i éstos la engrandecen. Quando se levantó de la cama fue con el ábito de san Augustín que avía de ser su mortaja, i queriéndosele quitar, lo resistió, diciendo, que la Madre de Dios le avía echo frayle, i que avía de vivir con el ábito asta su muerte. ¿Quién recibió de mejor mano ábíto más dichoso, i qué frayle tuvo igual favor? Después de aver servido tienpos a la Madre de Dios (la muger de Alonso ya avía muerto) quedose con el ábito de donado de nuestra Religión; diéronsele con gusto de todos por ser tenido por virtuoso i penitente varón. Servía días i noches a su

72 Médico, i a su Señora, era ortelano i criava flores, sólo para enramar el Altar i Tenplo de su dueño. Decíale tiernas sinplezas, que en oídos de resabidos del mundo, no se quilataran por la intención con que se decían; diré una sinpleza suya, que en otro fuera culpa mortal. Mereció su vida, sus virtudes i penitencia, comulgar dos i tres vezes a la semana. Una vez acabó de comulgar, i devió de tener algún gozo interior, i dentro de poco rato se llegó segunda vez a comulgar. Advirtiole el Sacerdote, que ¿cómo si avía comulgado quería otra vez recebir el Señor? i él con umilde sinplicidad dijo, que le llevava el amor, i conoció su ignorancia. Preparávase con instante oración sienpre a la peaña del Altar de la Madre de Dios, i antes de comulgar, se lavaba muchas vezes la boca, i bevía agua bendita, i así se iva a comulgar, izo esto varias vezes; súpolo el Prelado, llamolo para saberlo del, i confesolo luego. Preguntándole, ¿porqué azía cosa tan malecha? Confuso, i con sinplicidad respondió, que por lavar la garganta por donde el ijo de su Señora avía de pasar. Conociose su poca malicia, i para la enmienda le fue suficiente una corta repreensión. Vivió con religiosa integridad, i murió como esclavo de la Madre de Dios lleno de favores, i diciéndole ternuras; enbidiado de todos, i asta oy celebrado de muchos. Es cosa digna de ponderación, i se le puede atribuir a merced que la Virgen le devió de prometer, i desde que él murió asta oy jamás an faltado Indios peregrinos de su patria Chachapoyas, cosa que se a mirado con atención, i son en gran número los milagros, que enfermos de varios males, i menesterosos de divinos favores an recebido desta celestial Señora, a quien tienen por su protetora los Chachapoyanos. Uno dio principio, i millares le an imitado, presto nos lo dirá otro. Esta es la istoria i conversión de nuestro ermano Alonso, i éstas las maravillas de la Madre de Dios, veamos otras para aumentar nuestra devoción. Los que oy vieren la milagrosa Imagen i santo bulto de la Madre de Dios de nuestro Guadalupe, i uvieren visto la que está en España, dirán que no es retrato parecido, porque se diferencian en el vestuario i en la disposición del niño; i arguirán, que si éste oy se venera es el que trajo de Estremadura el Capitán Lezcano, ni fue trasunto del otro, ni se copió del nativo original. Sépase pues la causa, i sabrase la ocasión, pasados treynta años después que el bulto se trajo de España se comió de carcoma; que como la madera fue mal beneficiada llegó a desazerse. Encerró el Prior el bulto en un arco del altar mayor, i puso en su lugar el que oy está, i como no se acomodava el vestuario con el nuevo bulto, no la vistió como está la de Guadalupe; ya pensaron nuestros Religiosos que no aria más milagros, i desde aquel día parece que los comentó a azer como

73 veremos, para que advirtiésemos, que no azía los milagros por la similitud, sino por la Fe i devoción.

74 CAPÍTULO X REFIERENSE CINCO MILAGROS DESTA MARAVILLOSA SEÑORA EL PRIMERO, DE UN MORDIDO DE BIVORA. EL SEGUNDO, EN PLATA PERDIDA I ALLADA. EL TERCERO, EN UNA TORMENTA. EL QUARTO, EN UN INGRATO, QUE DESPUES DE SANO OFENDIO A LA VIRGEN, I DIOS LO CASTIGO; I EL QUINTO, EN UN PORTUGUES AGRADECIDO Aquel Rosario en el fuego, i estos favores í milagros en el ermano Alonso, fue trigo del granero del cielo, que senbrándolo la Virgen labradora sagrada, cogió en espigas de ánimas gavillas de devotos, i en cosechas de alabanças, rentas de coraçones, izo el primer milagro en Chachapoyas, aguardando saçón en el tienpo. i disposición en la tierra, para que el grano de sus maravillas cayese en terruño dispuesto, que no basta ser fértil, si está inculto, ni fecundo si cría malezas, i es pedregoso. Avían (como digimos) arado esta tierra nuestros frayles, dejáronla. casi linpia, produjo la semilla del Evangelio fieles; ausentáronse porque convino, i reprodujo la tierra malezas i espinos de infidelidad. Que si duerme el labrador, el Demonio (como dijo Cristo) sobresienbra cizaña i perniciosa semilla. Apiadose la Virgen, i quiso resenbrar Fe i virtudes en Chachapoyas, continuando ella lo que sus fray les començaron; condición suya, como predijo la Sibila Cumana, para lo qual aprovechó la coyuntura conociendo el tienpo. No es labrador quien no le conoce, i perderá lo que senbrare, si ignorare el tenporal. Lición de Virgilio para agricultores en sus Geórgicas, i dará a su tienpo el fruto el árbol que se uviere senbrado en tienpo conveniente, como David enseña. Senbró pues la Virgen aquel milagro; ya emos visto las tres espigas pasadas, cogidas por mano de la Virgen, trilladas i sin paja de vicio, amasadas con la gracia, i llevadas en pan a la gloria. Veamos aora muchas espigas de la mesma tierra de Chachapoyas. Avía sanado nuestra Imagen de Guadalupe de un mortal achaque a un Indio, i a una India su muger, reconocidos deste favor, quisieron pagarle con umillada gratitud (que no es el menor milagro azer a los Indios agradecidos) cogieron a todos sus ijos, i lleváronlos consigo a ofrecer a la Madre de Dios, i tener novenas dándole limosnas. En el camino durmiendo el Indio le picó una bívora, que en aquellas montañas ay muchas, i todas venenosas. Sola esta traça no advirtió el Demonio para atajar a Alonso. Aquí la dispone i en breve rato se fue atosigando todo; inchósele como un odre el cuerpo tirávale rayos

75 al coracón el contagio; las ansias que causava el veneno se mezclavan con las fatigas de la muerte. Viéndose el Indio morir, izo esta esclamación a la Madre de Dios. ¿Cómo Señora, yendo yo a miraros a vuestra santa casa, permitís que me muera sin veros? La muger i los ijos pedían de justicia, úsase con ellos de misericordia. Diole la muger una bevida en nonbre de la Madre de Dios, al punto sin intermisión, como sino uviera tenido mal, se alló el Indio sano i fuerte, que ni las venenosas eridas de las serpientes, ni los contagios mortíferos, de las yervas ven la egecución de su maleza, ni el efeto de su malicia, si se valen de la proteción desta Virgen. Virtudes que tantos días antes avían dicho las dos sibilas Cumana i Eritrea, que aplicó falsamente Virgilio, 587e al nacimiento de Solomino por adular a Polión, urtándoselo a Cristo i a su Madre; i si ellas digeron que las serpientes ni las yerbas venenosas no dañarían, fue asegurando el milagro, pero no perdiendo lo natural. La muger i el Indio conocieron el soberano favor, i enseñando a sus ijos prosiguieron el camino, cantando alabanças de la Virgen. Llegaron a su casa, dieron limosnas, i tuvieron devotas novenas, bolviendo a su patria a pregonar sus celestiales maravillas. Saliendo un pasagero de la villa de Saña siete leguas de Guadalupe, a pagar cantidad de plata en Trugillo treynta leguas, de Saña, se le espantó la mula en el tanbillo que está tres leguas de Guadalupe, i arrojando al pasagero, disparó la mula llevando en las bolsas de la silla trecientos pesos; ella iva furiosa, los arenales son dilatadísimos, llanos i sin estorvos aquellos países, corrió por donde quiso, í desapareciose en breve. El pasagero bolvió en sí del daño que le izo el golpe, i salió de sí viéndose sin mula i sin plata, no arrojando blasfemias como azen algunos furiosos, sino dando gracias como azen los cuerdos, sin que le irritase el verse a pie en unos arenales, i sin plata, quando devía cunplir su palabra i satisfazer su deuda. Incose de rodillas, i izo voto a la Madre de Dios de nuestro Guadalupe, que si pareciese la mula con la plata, tendría novenas en su casa, i daría una corona al niño que tiene la Virgen en los bracos; fue caminando por el camino real como media legua, i alló la mula atada a un algarrobo en el mesmo camino. Si a los Angeles que enbió la Virgen a guardar la mula, les preguntaran; porqué la ataron, respondieran, que lo avían echo, porque se viese que era milagro de la Virgen el averse detenido, i no cansancio de la mula el averse parado, i si la viera el dueño atada i sin la plata, juzgara que algún diestro ladrón se avía llevado los trecientos pesos, que no tienen señas por donde se conozcan, i avía atado la mula sin querer llevarla, porque por ella no le conociesen. Viendo su mula el pasagero, i

76 cabal la plata, sin menoscabo de nada, subiendo en ella i dando gracias a la Virgen llegó a su santuario; dio el valor de la corona, i refiriendo el milagro tuvo sus novenas. Decía Job que si le diesen el libro en que estavan escritos su ley i sus trabajos, así los sufridos como los esperados se los echara al onbro, i de allí pasaran por corona a su cabeca, enseñándonos, como dijo san Gregorio, que los precetos i trabajos llevados con paciencia, del onbro donde se cargan, suben echos corona de oro a la cabeca donde se premian. Pero el trabajo deste devoto de la Virgen, que sufrió con paciencia i llevó con mansedumbre, pidiendo el remedio a quien parte los vales de consuelo; fue corona para Cristo, no la de mayor estima la que adornó su bulto, sino la que le puso su paciencia; que las muchas que san Juan le vido, en su Apocalipsi en la cabeça, los trabajos de sus siervos sufridos eran, como dijo san Bernardo. La ciudad de Trugillo veynte i tres leguas de nuestra Señora de Guadalupe, tiene un puerto distante de la ciudad dos leguas, llamado Guanchaco, continuamente bravo i peligroso. Los Indios para entrar en sus balsas, i pasar las rebentaçones i grandes olas, aguardan a que esté como ellos dicen enbriagado, í que duerma después que aya bevido, huyen los navíos de tomar aquel puerto, porque rara vez salen sin azar, o desenbarcan sin averías. Son muchos los que se an aogado, i sin número los que se an visto en último peligro, dan fondo los navíos casi una legua de la playa, temiendo las borrascas i tormentas del puerto. Surgió un navío lleno de navegantes, mercaderías i pasageros, i sobrevino tan desecha tormenta, que un cable de los dos con que dieron fondo, le cortó la nao con la violencia del furioso temporal, creció el viento, enbraveciose más i más el mar, i cortó del otro cable dos ramales de tres que tenía. Viendo el piloto, pasageros i gente del mar en un ilo su vida, i en un ramal su muerte, advirtiendo lo uno, i aplaudiéndolo todos, se incaron de rodillas, los ojos a tierra, i la intercesión a la Virgen, llamándola en su anparo, le izieron voto de que uno en nonbre de todos iría en romería a su santuario, i le llevarían para azerle una corona. Luego sin pausa de dilación sosegó de manera el mar i calmó el viento, que se vieron en bonança, i bueltos de la muerte a la vida, celebraron la maravilla, i conocieron el milagro. Echaron al pie del beneficio suertes para elegir el que avía de ir por romero, i cúpole al contramaestre, el qual en nonbre de todos fue a nuestro Guadalupe, dio para la corona abundante limosna, tuvo novenas, i cunplió el voto por todos. ¡Qué barata que es la Virgen en sus recibos, i qué ligera sienpre en sus socorros! Allá en los Cantares la llama el Espíritu santo desde la gloria tres vezes, o bajando en persona por ella, como dice el Ebreo,

77 a que fuese a recebir corona, i dejase el monte Líbano, i los montes de Amana, de Sanir i de Ermón, que saliese ya de las cuevas de los leones, i de los montes de los tigres, así esplican estas vozes la letra Ebrea, los 70, i Gislerio que los alega, i los modernos, ya no me espanto que significando por estos montes i bestias carniceras los grandes pecadores, i despeñados viciosos que viven entré ereges ¡Demonios, i se sugetan a su dominio i leyes (como esplican san Gerónimo, san Gregorio, Filón, Anselmo i Onorio) se aga reacia, i no salga la Madre de Dios a la primera vez que a la gloria le llaman, sino que dos o tres vezes la vozean para que suba. Si avía de dejar los pecadores, ¿qué mucho que se detenga, i qué mucho que dilate su gloria, si está en ocasión de dar a los pecadores la gracia? esté ella entre su obediencia i su piedad, i ará cómo apelar de la obediencia, i entretenerse sin ir a la gloria, i no podrá su piedad apartarla del anparo de los pecadores, aunque se esté entre bestias fieras; pero suba a la gloria en buen ora, que en llamándola un pecador afligido, no espera a la tercera, puesto que baja al punto que la llaman. Dígalo el capítulo quinto de los Cantares, quando a comer mirra amarga la llamaron sus ermanos; lo amargo la atrae, i lo glorioso no la tira; esto por no dejar a los afligidos, i aquéllo por bajar al socorro de los que están en amarguras, que dejará los cielos por socorrer entre Demonios a sus devotos, i entre tempestades i tormentas a sus invocadores; esta vez bajó al puerto de Guanchaco a ganar una corona, no la de plata i oro, sino la que aze Reyna de misericordias remediando afligidos. El año de 1611, vino de Cuenca (pueblo en este camino de Quito) Pablo de Puelles escrivano, tullido de pies i manos, sin que las pudiese governar; levantávase si le ayudavan, i caiase si unas muletas no le tenían, todo estava inpedido, i todo estava lastimado; causole este daño lo que el vulgo llama ora mala, pasó ora por él, que lo tuvo años en continuo dolor, gastó su azienda con cirujanos, i en remedios, sin que el tiempo ni las medicinas le mejorasen la salud. Castigo devió de ser tullir las manos a un escrivano, porque pagase la pena en lo mesmo que cometió la culpa, pero yo la llamo misericordia; pues impedir Dios el instrumento con que le ofenden es quitar el cuchillo porque no se maten. Pablo de Puelles oyendo los milagros de la Virgen de nuestro Guadalupe, se encomendó a ella, i prometió venir a su santuario a tener novenas. Vino a su santa Casa, aviendo pasado en sus viages algunos trabajos; deteníase la Virgen en sanarle, el porqué colegiremos del suceso; fue su contemporáneo un Portugués, que de una caída tenía desencajado el muslo, i torcida una mano, i ayudado de unas muletas podía andar a ratos. El

78 Portugués pedía misericordias a 'la Virgen; Pablo de Puelles instó una i muchas vezes en pedirle salud. Sentáronlo un día en un escaño de la Iglesia, desde allí clamó a la Virgen, i milagrosamente se levantó sano, dejó las muletas i entró a todo correr de la Iglesia al Convento, publicando el milagro a los Religiosos, mejor fuera correr del escaño al altar, i rendir a la Virgen las devidas gracias. Bolvieron con él los Religiosos cantando el Te Deum laudamus, ceremonia que se aze en cada milagro; el Portugués arrojó las muletas, i con lágrimas agradeció a la Madre de Dios su milagro. Pablo de Puelles festejó su salud algunos días, azía gallarda letra, i destullidas las manos dio en escrivir medidas de nuestra Señora; virtud pareciera si la codicia no nos desengañada, alindava la letra para vender las medidas, i no estando tocadas a la Virgen las vendía a los pasageros i peregrinos por tocadas, ganó mucha plata, i castigole la Virgen, bolviéndolo a tullir de pies i manos; ésta si fue mala ora en ora mala, por esto se detenía la Virgen en sanarlo, porque su piedad no sufre azer el favor para desazerlo. Necio escrivano, que pudiendo bolverse a su egercicio de urtar con la pluma a lo umano, quiso ser ladrón a lo divino, i con veynte letras en listón de seda, urtar más que con cincuenta en una escritura falsa; pero cada medida era una falsa información, i nunca fue tan pernicioso ladrón como quando urtó con medida, buen modo de enmendar de vida, i de agradecer el milagro, tener desmedida codicia con medidas de nuestra Señora. Quedose con el oficio, i mudó la nota siendo escrivano del nonbre de la Virgen, i engañador de los que no sabían la malicia. Bolviole, nuestra Señora su mal, porque él se bolvió a su antigua maldad, i tanto acreditó la Madre de Dios (en quantos supieron del suceso) su devoción con el castigo, como avía ganado con sus grandes milagros. A Cristo le dieron la noche de su Pasión mucho número de bofetones i puñadas, como refiere san Juan, i san Marcos, el número reveló Dios a santa Brígida, santa Isabel i santa Metildis; ciento i dos fueron las bofetadas, i fueron las puñadas 120, i sólo de la que le dieron en casa de Cayfás, se queja i pregunta la causa, satisfaciendo a la calumnia. Mas que como alegan graves Autores, i consta de revelaciones auténticas, se oyen en Jerusalén en una casa perpetuos lamentos de un condenado, que sólo está repitiendo en el infierno lo que a Cristo dijo, quando le dio la bofetada: (Así respondes al Pontífice) i de los que dieron las demás bofetadas, açotes, cozes i puñadas a Cristo, no sólo se dice nada, pero muchos oyendo a san Pedro se convirtieron, como dice san Lucas, i se salvaron. ¿Qué circunstancias más tuvo este bofetón, que las otras afrentas i bofetadas? La causa es, que las sintió Cristo más que todas las otras

79 juntas, porque se la dio el que acabava de recebir salud de su mano, i tenía reciente milagro, la ingratitud agrandó el delito, i el dolor creció al tamaño del sacrilegio. A Malco le sanó Cristo Nuestro Señor la erida quando san Pedro en el guerto le cortó la oreja; i como dicen san Crisóstomo i san Eutimio, Malco fue el que en casa de Cayfás dio a Cristo la bofetada en el carrillo, que el Señor le avía sanado, siendo la culpa en la materia misma del favor, la mano de Cristo le llegó a la oreja i carrillo para sanarlo, i su mano sacrílega llegó a su carrillo soberano para erirlo; Malco cometió el delito, con capa i achaque de virtud, i de que onrava al Sumo Sacerdote, i este escrivano con muestras de devoción de la madre del mismo, dio bofetada al respeto, i omicidio a la gratitud; fue gran piedad no bolverle el tullimiento con las costas de la egecución, dándole lo que le quitaron i añadiéndole lo que le sufrieron; porque Cristo i su Madre santísima, siente más una ofensa acabado de azer el milagro, que dos mil antes de recebido, i es mayor la indignación contra el que teniendo reciente el favor aze la ofensa, que el enojo que le causan muchos ofensores no ipotecados a tanta gratitud. E dicho el nonbre del escrivano, porque de otro onbre que urtó una medida de oro, le mandó poner a Josué el Espíritu santo su nonbre, su linaje i sus padres; llamávase Acánijo de Carmi i Zaré del Tribu de Judá, a quien mandó matar apedreado, i convertir quantas alajas tenía en umo; i si por una medida le ponen el nonbre al lado de la afrenta, por dos mil es conveniente que se vea su ingratitud a la luz de su nonbre, i teman los venideros de urtar oficio Eclesiástico, i engañar con medidas intrusas a las ánimas devotas. El Portugués agradeciendo su favor, publicava su ventura. E aquí cunplido lo que dijo Cristo por san Matheo: Dos estarán en el canpo trabajando, senbrarán una semilla, pero el uno cogerá fruto i el otro dolor; así lo esplica san Gerónimo. Dos abrá, dice Cristo, moliendo en un molino, esto es, con un mismo trabajo, el uno tendrá pan que comer, porque siendo bueno, será agradecido i el otro dando bueltas como el molino, siendo ingrato, se morirá de anbre. Véase en Pablo de Puelles i Portugués, anbos senbraron súplicas i ruegos, anbos molieron en un mesmo trabajo; éste por agradecido queda bueno, i aquél por ladrón queda castigo.

80 CAPÍTULO XI REFIERENSE TRES MILAGROS DE LA MADRE DE DIOS DE GUADALUPE EN PACASMAYO. EL PRIMERO, EN DOS QUE SE DESAFIARON. EL SEGUNDO, EN UN ONBRE QUE SE AOGAVA; I EL TERCERO, EN UNA INDIA QUE RESUCITO, CONTANDO LO QUE VIDO EN LA OTRA VIDA, DE QUE TRUJO SEÑAL En la ciudad de Jaén de Bracamoros, convezina al territorio de Payta, a un lado del camino real de Lima a Quito, se desafiaron dos onbres, i saliendo al canpo a matarse, temiendo la muerte anbos i caminando al desafío, cada uno se encomendó a la Madre de Dios de Guadalupe, pidiendo todos el amparo de su vida; arremetiéronse alentados, enbistiéndose coléricos; al modo que pintan a los otros Séneca i Virgilio, avían antes requerido las espadas, ordinaria diligencia en los que van a reñir. Acometiéronse, i el uno al sacar la espada no pudo, porque se unió tan estrechamente a la vayna, que la fuerça ni el furor la pudieron arrancar, ya juzgava por infalible su muerte, i a su enemigo sin estorvo para egecutar su cólera, forcejando a sacar la espada tenía la vista en las manos de su contrario; i vídole en el mesmo afán bregando por sacar la suya, cada qual sentía su desdicha, aguardando la punta de su enemigo, llamando interiormente a la Madre de Dios de Guadalupe; creyendo cada uno que la Virgen detenía al contrario, porque no le matase estando sin armas. Viendo pues el uno al otro forcejando, i sin sacar la espada le dijo: que pues no podían desenbaynar, lo dejasen, asta que anbos estuviesen con armas iguales i sin ventaja. Preguntáronse el inpedimento que retenía las espadas; el uno dijo al otro, el no averse desenbaynado vuestra espada, quando la mía no a querido desenvaynarse, lo atribuyó a favor i milagro de la Madre de Dios de Pacasmayo, a quien me encomendé. El otro goçoso dijo lo mesmo, i dándose abraços se izieron amigos, prometiéndose cordial amistad i ermanable correspondencia; ya conformes i amigos, requirieron las espadas otra vez, i sin estorvo, fuerça, ni maña las sacaron; con que conprobando el milagro, reforçaron con nuevos protestos inviolable amistad. Así sabe esta Reyna soberana azer paçes, i conformar encuentros, oyendo a dos descomulgados por azerlos amigos. Riñen los dos ermanos Fares i Zaran en el vientre de su madre Tamar, saca el braço Zara, átale la partera un listón de grana en la mano, retráese dentro, i no buelven a reñir, antes con toda paz salió el segundo ermano Farés. ¿Quién izo estas pazes? ¿Quién aplacó la

81 anbición? ¿Quién los puso tan presto en amistad? Quién sino el listón de grana conque el niño se entró, que pues era la pendencia misterio, el listón no iva valdío. Otro como él se puso en la casa de aquella muger Raob en señal de paz, de amistad i de confederación, seña para Josué i su egército quando ganaron a Jericó. ¿A qué listón de grana profetizavan estos dos? Salomón lo dice, i la Iglesia lo aclama a los soberanos labios de la Madre de Dios que los conparó al listón de grana causadora de paz, amiga de confederación, i medianera de virtuosa amistad, su seña pacifica a los dos ermanos en el vientre de Tamar, i esa conserva la confederación en el asalto de Jericó, siendo ella como dijo Ruperto el listón, la prenda i señal que la Iglesia pone para conservar su paz, i el listón del niño la gracia de confederación, como san Gerónimo advirtió, i en fin ella no en figura sino en persona izo pazes entre estos dos en Jaén. Encarcelando primero las armas que uviese delinquentes, dándoles la pena a ellas, porque no se desenbaynasen, i la mereciesen sus devotos. Quitoles las espadas, no la justicia, sino su piedad, para que saliendo con facilidad de las vaynas, después en cada oja se escriviese el milagro, i en cada uno quedase la gratitud. Caminava un ciudadano de Trugillo para el valle de Chicama, seys leguas distante de la ciudad, por cuyo comedio pasa un río, si pobre en invierno, caudaloso mucho en verano, tiene furiosa corriente, i peligroso vado; a cuya causa se vadean en valsas, asegurando con sogas de una orilla a otra, al Indio que la guía nadando, i a la valsa que porta una o dos personas, entró nuestro pasagero, i en el raudal del río la fuerça del agua desizo sogas i desató la valsa. El no sabía nadar, i viose ir a pique; llevole la corriente gran trecho, i entre el desaliento i el miedo que causa el agua, desconfiando de todo anparo umano, llamó a la Virgen de Guadalupe; prometiole novenas, aziéndole voto de perpetua gratitud, i túvole sin peligro en el parage más peligroso, anparando la Virgen su vida, i teniéndole en calma en lo furioso de la corriente. No es esto lo mayor del milagro, sino aver conmovido la Virgen un Indio, a que echándose al agua nadase a socorrerle, porque los Indios, aun sin peligro suyo, no acometen socorros de Españoles, o por los continuos agravios que dellos reciben, o porque los más son poco misericordiosos. Huirán en los caminos una legua por no dar a un Español una poca de lunbre, i tienen disculpa, porque a palos les pagan los Españoles el mayor servicio. Moviole el coraçón la Enperatriz de los Angeles que sin duda andava en el agua reprimiendo su furia, i al modo que su ijo a san Pedro en el mar de Tiberíades, ella a su encomendado al aogarse le dio la mano, sacándole del peligro. Admirose el Indio de

82 ver al Español sin peligro, en lo más peligroso, i seguro en el mayor raudal, cogió al Español sobre sus onbros, i salieron anbos sin daño. De allí se fue a nuestro Guadalupe, reconoció su deuda, i pagó con devotas novenas, i anplias limosnas el averle sacado de las aguas i de la muerte. Destos Delfines enbía la Virgen sirviéndose de los Angeles, i a los menos amorosos bárbaros alienta la caridad, i previene socorros, aun de los, que son más uraños. Delfines racionales tiene el mar de su misericordia; i si de los peces delfines, de que abla san Gerónimo i san Isidoro, dicen, Aristóteles i Plinio, como alega Bercorio, que tienen natural amor i sinpatía con los onbres, tanto que los sacan en onbros de los golfos del mar, i así los marineros en viéndolos, conocen que abrá tenpestad, i por estar cerca para el socorro, nadan por los contornos de las naves, sirviendo de bateles, i librando a los navegantes del peligro quando los arrojan las tormentas a las aguas; i algunos se enamoran tanto de los niños, que los traen de una parte a otra, como del niño Simón en tienpo de Augustino dice Bercorio, i refiere Gelio, paseándole en el seno Bayano puerto en la Campana, i en llamándole el nonbre de Simón se venía a todos, i viendo que por algún tienpo no le llamavan, se mató en la playa. I llega a tantas finezas su amistad, que llevando un delfín al niño Ermías como prueva Egesidemo, i alega Plinio, con quienes lo conprueva Juan Textor en su epítome, por avérsele arrojado de los onbros una tenpestad, i aogádose el muchacho Ermías, fue tanto el dolor que se echó el delfín a lo seco de la playa i allí espiró gimiendo. Son aficionadísimas a música, i salen a las playas en oyéndola, como (sin Plinio i Aristóteles) dice Ovidio, los vientos austros que son dulces i regalados, ensordecen a los delfines, i los aquilones desabridos le causan agudísimo el oído, como prueva Solino, i son de tan excelente oír, que de gran distancia oyen a quien los llama, i todos entienden el nonbre de Simón, no por lo que de otros Autores refiere Plinio, que se les quedó este nonbre desde el niño Simón, sino porque los Griegos los llamaron Simones, que quiere decir, los que oyen mucho, i son amigos de música como prueva Bercorio. Son en el mar tan ligeros como las aves en los ayres, i algunos más, como dice Solino, i son tan piadosos, que en viendo algún afligido o muerto, lloran con gemidos al parecer umanos, como dice Aristóteles. Tiene la enbra de los delfines tan tierno amor a sus ijos (como dice el Filósofo, i se alla en el libro de las naturalegas de las cosas) que por esconderlos del padre, que algunas vezes los mata; cuydadosa los oculta i solícita los defiende. Retratos son estas propriedades de lo que en la Virgen ven cada día nuestras esperiencias. Dichosos los que en las tormentas del mar i

83 aogos de las aguas llaman a la Virgen de nuestro Guadalupe, que luego los saca en onbros siendo su piedad la misma ligereza; ama tan tiernamente a sus devotos, que sienpre los aconpaña, porque en los peligros i tormentas deste mundo los socorre. La música que oye i la que más la atrae, son vozes de afligidos, i lástimas de atribulados; no le son tan dulces los vientos austros de sus alabanças, como los tristes i doloridos aquilones de nuestras congojas. Estas le avivan los oídos, i aquéllos por su umanidad la ensordecen. Esta es la que oye sienpre, i ella la que jamás se escusa. Della al pecador ay distancia infinita, i le oye como si estuviera a su lado; ama tan tiernamente a sus ijos esta Madre de pecadores, que los esconde en su anparo, quando el Padre eterno los quiere matar con su justicia; quien la sirve lo sabe, i quien no la llama, lo ignora. Uno de los cinco pueblos de la Madre de Dios de Guadalupe, que como digimos, le dio para su servicio el Virrey Don Francisco de Toledo, es Chepén, una legua corta de su santuario. Fue Dotrinante el Padre Fray Diego Pacho, criollo de Trugillo, gran lengua de los Yungas, i así en Chepén, como en los otros quatro pueblos de la Virgen dotrinó sin cudicia, i predicó sin grangería, contento con sólo medrar ánimas i enriquecer en virtudes. Era manso, afable, umilde, limosnero i cuydadoso, padre común de los Indios, i protetor de los de Chepén. Aquí vivía una India algo devota de la Madre de Dios, si se llama devoción la que se mezcla con poca virtud. Muriósele un ijo después de bautizado; izo estremos de dolor, juzgando su muerte por la última desdicha, pasose poco tienpo, i vivió ella algo divertida. Encomendávase a la Virgen, pero tan resfriada en la devoción, quanto alentada a su dueño. Murió apresuradamente sin Sacramentos, amortajáronla para enterrarla el día siguiente; otro día tratando de su entierro, la allaron que tenía algún calor, aguardaron a otro día, si bien estava del todo difunta. Queriendo ya llevarla de su casa a la Iglesia resucitó bolviendo viva en todo su juicio; pero con demostraciones de estar absorta en grave confusión. Preguntáronle alborotados los que le asistían si los conocía, i qué avía tenido; i llamando a los que la aconpañavan, les dijo: Después que pasé desta vida, me cogieron unos onbres negros, feos, crueles i espantosos, respirando fuego, i vertiendo llamas, i lleváronme por una orrible escuridad; i al pasar por una grande oguera, donde se me encendió el braco que aora me está afligiendo, salió a ellos un niño muy ermoso, i les dijo que me dejasen. El niño me llevó a la presencia de la Madre de Dios, la qual me dijo, que por mis grandes pecados, i aver muerto sin confesión me llevavan aquellos Demonios

84 al infierno, i que por los ruegos de aquel niño, que era mi ijo, él que los días antes se me murió, i por los que ella avía echo por mí, usava Dios de aquella piedad. Enseñome la Madre de Dios un puerto muy deleytoso, donde se oía una música muy suave, i en él avía muchos, muy contentos i alegres, llenóseme el coracón de gozo viendo i oyendo aquellas flores, músicas i ermosuras. Díjome nuestra Señora: si quieres gozar de aquel deleyte i vivir en conpañía de aquéllos, yo e negociado con mi ijo, por los ruegos del tuyo, i porque te encomendavas a mí, aunque tibiamente, que buelvas a tu cuerpo. Buélvete, i confiesa tus pecados que para esto buelves al mundo, llámenme luego al Padre Dotrinante, que quiero llorar mis pecados i confesar mis delitos, por no bolver al lugar donde me llevavan aquellos feísimos negros, i por gozar aquellos contentos en conpañía de la Madre de Dios i de los otros bienaventurados. A toda priesa llamaron a nuestro Religioso Dotrinante, i mientras vino, todo se le fue en quejarse del encendido ardor que le atormentava el braco. Vino el Cura oyole lo que avía dicho a los demás, alló el braço quemado, confesó a la India a toda satisfación, asistiola dándole los Sacramentos, i llamando por instantes a la Madre de Dios de Guadalupe su Señora, murió aquel mesmo día, dejando bien predicados a los Indios, i enbidiosos a todos los que supieron el milagro, i su ventura. Estos son los que entre milagros gigantes exceden a todos en grandeza, i se descuellan en misericordia, morir para condenarse, i vivir para arrepentirse; salir de las cárceles de los infiernos, para ir a los palacios de la gloria. De aquí adelante no ay más dicha, i a esta esfera de milagros no llegan con la vista todos los mayores portentos. Quién le persuadiera a nuestra India venturosa, que el ijo que se le murió pequeño, iva adelante a servir de abogado, i que los deseos que tuvo de su vida eran enbargos de su mesma anima. Qué bárbaramente lloran las que ven que sus ijos inocentes mueren; malogrados los llaman, i ellos llamarán a sus madres bárbaras, que ciegas con el amor de la naturaleza, no festejan los favores de la gracia. Dos estremos izo Cristo nuestro Señor quando le llevavan unos niños para que los bendigese, que jamás izo otra vez. El uno quando los Apóstoles amenaçaron á los que se llegavan con ellos a Christo, echándolos de allí; i se enojó tanto con ellos, que dice san Marcos, que los riñó con mucha indignación; i que levantándolos del suelo, i echándoles los braços los abrasó amorosamente; i como dice san Crisóstomo, los puso sobre su coraçón, i como a su proprio seno los llevó allí dando el lugar a su inocencia; que Adán dejó quando perdió la suya aquel enojo, i este cariño fue para advertir quánto

85 siente Dios que lleven mal los fieles el irse los niños a gozar en el cielo del lugar que tienen en el seno i corarón de Dios. I es de reparar, que la mesma palabra que dijo Cristo a los Apóstoles en esta ocasión, esa mesma dijo a los velleguines i verdugos, quando aviéndole preso en el puerto, dijo que dejasen ir libres i no prendiesen a sus Apóstoles, con que cunplió, dice san Juan lo que antes dijo, que no avía él perdido ninguno de los que el Padre eterno le avía dado, estos niños se lleva Cristo sin mezclas de disgustos; dióselos el Padre i quieren que vayan libres sin que se los prendan los verdugos del mundo, del Demonio i de la carne. Destos niños dice, que es el Reyno de los cielos, i quisieran los padres necios que sus ijos no fuesen Príncipes para sienpre, que se quedasen acá a ser ricos, letrados, o juezes para quatro días. Alégrense los padres quando ven ir a sus ijos a ser potentados, adonde es Reyna la Virgen María, que allí negocian con ella estos meninos para ellos los bienes temporales que importan, i los bienes espirituales que duran.

86 CAPÍTULO XII DIZESE UN MILAGRO QUE IZO LA MADRE DE DIOS EN LA MUERTE DE UN RELIGIOSO DE SAN AUGUSTIN; I UN CASTIGO EN LA MUERTE DE UN INCREDULO DE SUS MILAGROS I PERSEGUIDOR DE SUS PUEBLOS Siendo mi asunto corónica de mis Frayles, i egenplares sucesos deste nuevo mundo, en proprio encaje estará decir en breve los postres de la vida del Padre Fray Domingo de Guaycolea, pues en ellos se verán virtudes que imitar, i un favor milagroso de la Madre de Dios que engrandecer. Fue el Padre Fray Domingo de Guaycolea natural de la villa de Bilbao, en el señorío de Vizcaya de nobles padres, i en este Reyno de azendados deudos. Vino al engaño común de enriquecer, i quando íva creciendo su caudal, dejó el mundo i las esperanças de ser más, escogiendo ser lo menos en la casa de Dios. Tomó el ábito i profesó en el Convento de Lima, donde mostró virtud, i que era su noviciado principio de su salvación, era de buena cara, de cuerpo proporcionado, amigable i de buen entendimiento; fue estimado por virtuoso, i ocupado de la obediencia por activo, conservando sienpre su religiosa reputación. La virtud en que más se aventajó, fue en ser devotísimo de la Madre de Dios, i amigo de pobres. Estremava su caridad con todos, i singularizávase con los miserables Indios, anparando más a los de menos capacidad. En los pueblos de Indios donde asistió se ocupava en curar los enfermos, en consolar los afligidos, defendiendo a los acosados de sus Caziques, encomenderos, Corregidores i contratantes. En España se conjuran todos contra la langosta, i en el Perú se conjuran todas estas langostas contra los pobres Indios; fue por Prior el año de 1608, a san Felipe de Chusgón, donde el Convento de Lima tiene obrages, ganados, labranças i renta. Es población de muchos Indios, que fundó quatro leguas de Guamachuco (en unos valles deleytosos por las veras de un río, i frontero de unos baños calientes en que ay estufa) un gran Religioso, en todo observante, i de conocidas virtudes llamado Fray Pedro de la Fuente; a cuya observancia, zelo i aumentos deve esta Provincia loable memoria. El año de 1587, se fundó aquel Convento, i se començó a poblar el sitio, siendo el dueño de anbas acciones el virtuoso Padre Fray Pedro de la Fuente primer Prelado, i único agregador de aquella población. Este oficio egercitó el Padre Fray Domingo de Guaycolea con excelentes finezas, i allí se

87 dedicó por la obediencia a trabajar para merecer. Llenó una despensa de regalos, no sólo de aquellos que frisan con el saynete de los Indios, i se acomodan con el uso de sus viandas, sino de los que al más regalado Español fueran de apetito i regalo; éstos tenía para los Indios enfermos, onrándose de ser su despensero, i aziendo cuydadoso oficio de botiller, con fervoroso agasajo los curava, no dejando a otras manos el mérito desta bendita ospitalidad, siendo Prior para los súbditos, i primer enfermero para los Indios, asistíales los días, i curávalos las noches, con que los Indios lo amavan más que a sus padres, i asistían a la Dotrina i al trabajo como cordiales ijos; al guésped de más respeto no dava de lo que guardava para los Indios, teniendo por más beneméritos a los Indios descarriados, que a los guéspedes más lucidos; no llevaba limosna de Misas a ningún Indio, i diciéndoles las Misas les bolvía las limosnas, i por cada difunto celebrava sacrificios aguardando la paga donde se eterniza,, i no en oro ni plata que se gasta; de las almonedas de los Indios jamás apropió para sí moneda ni alaja, i en sus testamentos nunca pretendió erencia. Azen tanto daño estos testamentos a los Dotrinantes en el ánima, como el testamento a los judíos después de publicado el Evangelio; a éstos porque no admiten la ley de gracia, i a los Curas, porque quieren que sean bienes de gracia los que a los ijos i deudos de los Indios se les deve de justicia, lo que por ley Eclesiástica se devía de estipendios, i derechos a los Curas, dava a los Religiosos qué le aconpafiavan con obligación de Misas; i lo que a él le conpetía, bolvía a dar de limosna. Un Indio le dejó lo que le pudiera adornar la celda i vestir de ábitos, repartiola entre su familia pobre, i agradeciole esta muestra de amor, con cantarle nueve Misas con sus vigilias, retorno que con los más usava. Es uso azer ofrenda los Indios en señalados días festivos, i por todos santos cubrir las sepulturas; mandava juntar toda la ofrenda, así de plata como de comidas, i otras ofrendas en la puerta de la Iglesia, i allí a vista de todos las repartía a los pobres, reservando pollos, gallinas i guevos para los enfermos; i lo mesmo azía de lo que le tocava de matrimonios i bautismos, imitándole el Padre fray Martín de Çárate tanbién Vizcaíno i limosnero. ¡Qué de tiranías usan algunos Dotrinantes con capa de ofrendas i valiéndose de la ceremonia para ensanchez de su codicia, azen alforjas a la limosna, que llenan las bolsas de su interés, aumentando la violencia lo que los pobres Indios no les dieran por su pobreça. Estos tales aguarden en sí lo que de castigos i rigores aseguró Dios a los de Moab, como les dijo Amós: por tres grandes delitos que cometeys, será con rigor mi castigo, pero por el quarto no convertiré a vosotros mi piadosa

88 misericordia; i era este quarto exceso aver buelto en cenizas los guesos del Rey de Idumea, después de aver sacrificado a su ijo proprio i eredero del Reyno. Este mesmo Rey de Moab, que por aquél, como dicen todos los expositores, se entiende esto del ijo, que refiere el libro de los Reyes, donde está lo que aquí nos inporta, es, que indignado el Rey de Moab contra el Rey de Idumea, porque se ofreció a servir al pueblo de Dios, i ayudó a quanto el Rey de Israel i el de Judá uvieron menester, le sacaron el cuerpo de la sepultura, i quemándolo el Rey de Moab, mezcló el barro con sus cenizas i edificó su casa i el camarín de su palacio; con cenizas de muertos palacios para vivos, i con ceniças en barro (mezcla para tristeza) azer camarines para tener alegrías, delito es de que huye la misericordia i exceso a que enbiste la justicia. Moab quiere decir padre en el Ebreo, como sin san Gerónimo lo advierte el Génesis, o Dotrinantes los que se llaman padres no se sacrifican a Dios a sí, i sacrifica su descuydo i su violencia los Indios que le dieron por ijos, no a Dios sino al Demonio, i porque están sirviendo al pueblo de Dios, i dan la vida en servicio de todos, los más Curas convierten en ceniças los bienes i caudales de los Indios, aprovéchense de los muertos i de sus sepulturas, para azer palacios sus casas, camarines adornados sus aposentos, i días de alegría sus entierros, i así los quema Dios a ellos i a sus casas con desdichas, como a los de Moab con fuego; quieren más (como dijo el mismo Profeta por los de Israel) unos çapatos, que a un pobre, i venden la vida, salud i sudor de un pobre por el valor de unos çapatos; quieren más lo que arrastrando por los suelos se ronpe, que el remedio de los ijos i deudos vivos destos pobres Indios, que de acosados se mueren; si el azer casas con ceniças de muertos enoja tanto a Dios, ¿quánto le indignará azerlas i llenarlas con sudor de Indios, i con trabajo de pobres, llamando limosna lo que es tiránica violencia? Aquí entra bien una fineza de caridad, que realça las que avemos dicho, i era continua en el Padre Fray Domingo de Guaycolea. Seys, ocho i diez leguas de san Felipe de Chusgón, por los vallecillos i ensenadas del río grande de Marañón (que por allí va recogiendo aguas i creciendo en cuerpo sale al océano en dos monstruosos gigantes Orellana i Marañón, en estas vegas i espesas montañas viven Indios, unos del todo Gentiles i sin bautismo, i otros bautizados, que huyendo de Caziques i Corregidores viven como Gentiles), salía el buen Padre, i el mes que no podía, enbiava a otros confidentes i zelosos, i a lo que iva era a predicar a los Indios i reducirlos no sólo con palabras de amor sino con añagaça de interés; concertávase con los tributarios, que porque viniesen cada quince días a oír la Dotrina,

89 i asistir a la Misa, pagaría por ellos el tributo, i les daría de vestir cada año; i a los que sin dueño ni señor feudatario vivían montarazes, les daría a cada uno dos vestidos; redujo muchos pretendiéndolos todos; tenía por suma ganancia esta mercancía, i por enpleo de la caridad esta usura Cristiana; deseava atraerlos ya que no por amor contraílla de interés, que como Simón Cireneo por fuerza i alquilado llevó la Cruz de Cristo, la primera vez en la calle de la amargura, después de Gentil se convirtió Católico, i de idólatra se bolvió Cristiano, representando al pueblo Gentílico, como enseña san Remigio, san Ilario, san León, san Anbrosio, de Gentil antes, le veneran por justo i Católico después, que en la pesca que enseña la caridad, si a redadas coge por amor, con cevo de interés atrae a su anzuelo la voluntad las más vezes. No se limitava su caridad a lo poco con que se socorre a un Indio, que a todos los que pasavan les tenía ospedage, i a los pobres Chapetones i Religiosos de todas Ordenes viandantes, sin pedirle los socorría, . diciendo, que no se a de aguardar a que pida el pobre, sino a que se le colunbre la necesidad, que muchas vezes su cortedad le enbaraza el ánimo a no pedir, i perderá el limosnero la ocasión, si aguarda sienpre a oír la necesidad. Era gran amigo de la verdad, ijo de san Augustín en abominar la murmuración contra el prógimo, decía cada día Misa a puerta cerrada i al amanecer, tanto por estrenarse con Dios, diciendo con quietud en soledad la Misa, donde medra la devoción, como por estar desocupado para acudir al bien común; pudiendo descansar trabajava, i teniendo muchos que atendían a los aumentos de la comunidad, azía lo que cada uno, i andava solícito en lo que trabajavan todos. Salió un día a ver los vaquerizos que azían el rodeo de las vacas, i caminando por un cerro que está tres leguas del Convento, le salió un toro, i espantándose la mula se despeñó, dando bueltas ella i el Religioso desde la cunbre a lo bajo, que tiene de profundidad más de un quarto de legua; llegó desquartiçado, porque cada buelco le quebrava o cabeça o guesos o mienbros, por la violencia de los golpes en peñascos, lajas i piedras; desde que comentó a caer llamó en su ayuda a la Madre de Dios, era devotísimo desta soberana Enperatriz, avía vivido en su santuario, i en él le avía ofrecido el coraçón; en el íntimo del le pidió tres días de vida para dejar clara razón de todo lo que a su cargo tenía, i morir con los Sacramentos de la Iglesia; fuera de todo orden natural le concedió la Virgen santísima los tres días que uvo menester, siendo cada erida, quiebra o rotura un golpe mortal, sin que lo desecho de los cascos le desconcertase el juizio, ni le ofuscase el discurso. Lleváronle al Convento, donde con atenta consideración, izo claro

90 inventario de lo que estava a su cargo, que era en grande cantidad, dando por instantes gracias a la Virgen, que con admiración de todos le conservava la vida, i le tenía tan sin enbaraço el entendimiento. Recibió alegre los Sacramentos, i cumpliéndose los tres días, bolvió los ojos a una lámina de la Madre de Dios, i diciéndole: Bendita seays Madre de Dios i vuestro bendito ijo, que sin merecerlo yo me concedistis este miraculoso favor; confío en vos que me aveys de ser favorable, i aora protetora ante vuestro soberano ijo; sólo me consuela el aver sido vuestro indigno devoto, los tres días se an cunplido, ya es tienpo, cúnplase en mí la voluntad de Dios. Espiró el buen Religioso, i destos postres en la vida se colige los felicísimos comienços que tendría en su muerte; fue el año de 1610, no cunplidos los quarenta de su edad, fue mártir de la obediencia, i sugeto milagroso de la Virgen de Guadalupe. Entre tantos favores como la Virgen santísima sabe azer a los que la llaman, ará labor, i aun causará ermosura ver espantosos castigos en los que le ofenden. Un soldado perdido andava como lo azen muchos, vagueando en los valles de Guadalupe i Trugillo agraviando Indios, no sólo con afrentas sino con rapiñas, que acá el lenguaje vulgar con que los tratan, es un baldón ignominioso con que los oprimen, sírvense de su trabajo sin retornarles paga ni gratitud, quítanles lo poco que tienen, i a palos i golpes les mandan lo que les piden; son estos soldados vagabundos, como los que anatematizava el Profeta Amós, negándoles la misericordia de Dios, porque desean ver arrastrados i ollados como polvo a los pobres Indios, a cozes i a puñadas los derriban al suelo, puesta la cabeça en la tierra se la quiebran a golpes, no sobre piedras, que fuera menos crueldad quebrársela de un golpe, que sobre polvo quebrársela de muchos, sin que el verles pedir piedad la boca en el suelo conmueva al cruel a enfrenarse contra el abatido. Todo esto dicen las palabras de Amós, i mucho más pueden referir los miserables Indios; el dolor es, que veremos el daño que destos agravios resulta, que tanbién predijo el Profeta; i el daño es, que los tales umildes viendo a su agravio, i no su defensa; los desafueros de los perdidos, i no el castigo de los culpados, se apartan de entre los Cristianos, dejan la Dotrina i danse a desesperación, o se esconden en los andes, en los montes, o en las provincias de Gentiles no conquistadas, dándose a supersticiones i a idolatrías, como dijo san Cirilo, Dios toma a su cargo los castigos, i la Virgen sus defensas, como en este caso nos dirá el suceso agueava pues un soldado Español por aquellos pueblos, i agraviando a los Indios nunca se dava por satisfecho; que fuesen milagros los que la Madre de Dios de Guadalupe azía, de unos triscava, i de otros

91 se reía, jurava sin miedo i por costunbre, de que tenía echo iniquo ábito. Entró a ser mayordomo de Don Diego de Mora en una eredad del valle de Chicama, valle de labranças donde oprimía los Indios. Iva una noche de Trugillo a Chicama, i llegando al cerro que llaman de la Canpana, donde se an visto i oído cosas de espanto, erizáronsele los cabellos, resolviéronse las fuerças, i pusiéronsele delante dos fieros animales arrojando fuego por los ojos, i llamas por la boca, pudiendo llamar a Dios i a la Virgen, començó a disparar blasfemias contra Dios i sus santos i fue caminando a su casa, aconpañándole las dos bestias orribles infernales, atormentándole por todo el camino; i continuando él sus iniquas blasfemias llegó a su posada, donde con furia endemoniada contó a los dueños i gente de la eredad su visión i sus blasfemias, creciendo más su furor, quanto más se las repreendían, diciéndole, que aquél era castigo del cielo (por la contradición que azía a los milagros de la Virgen) arrojó de nuevo escandalosísimas blasfemias, dando orror a los que se las oían, i miedo a los que como loco i endemoniado le consideravan; enbiaron a llamar a toda priesa a dos Religiosos del gran Patriarca santo Domingo, que allí tienen un muy observante Convento, los quales trabajaron con zelo de caridad, i con cuerdas amonestaciones por reduzirle o enfrenarle, i era echar rozíos a la fragua para que se abrasase, llegávanle a Cristo i otras Imágenes, i a todos los sacudía; fue perdiendo las fuercas de todo punto, i llamando a los Demonios espiró; ¡lamentable desdicha, última raya de la mayor miseria! así acabó el triste mayordomo, castigando Dios los agravios que avía echo a los Indios de los pueblos de su Madre, i la incredulidad i triscas de sus milagros. Al lado deste castigo añadirá temor lo que de una India i de un soldado de Chuquiago, o ciudad de la Paz refiere el Padre Antonio Dauroucio de la Conpañía de Jesús, en su catecismo isto rial, i lo conprueva con los Anales de Fray Bencio, año de 1588, de las cosas sucedidas en Chuquiago, i Juan Bonifacio de la istoria de la Virgen, dicen todos estos autores, que un soldado gozava de una India casada. Llevándola una vez por fuera, i violentándola en su aposento una noche, se estremeció la tierra de un espantoso trueno, i a lo escuro del aposento entravan en fuego los relánpagos por las ventanas i resquicios, friendo los ojos de los dos adúlteros, abrumavan el techo copia de agua, i abundancia de grueso granizo. Al espanto del trueno dijo la India: Virgen María ayudadme, suplícoos tengays misericordia de mí. El iniquo mancebo abraçándola, le dijo: Calla necia, ¿qué socorro te puede dar María? No acabó la última sílaba, quando se le entró en la boca un rayo del cielo, que lo arrojó

92 de la cama, i le dejó secas las entrañas. La India llena de orror saltó de la cama, dio vozes; al galán juzgávale amortecido, no muerto, tírale de los dedos del pie, cáense los pies arracándosele; quiere sacar afuera al desdichado, i una llama de fuego la buelve dentro. Dio vozes espantosas, vienen los vezinos, i ven el cuerpo informe, abierta la boca, bueltos en cenica los dientes i la lengua, i de tal manera las coyunturas i mienbros, que en llegándole las manos se desazían. Así acabó este adúltero por aver negado el poder soberano de esta divina Señora. La India se aprovechó en cabeça apena, i llena de temor se fue a la Conpañía de Jesús a tratar de la enmienda de su vida. En Talanbo cortijo i eredad de nuestro Colegio de san Ildefonso, una legua i quarto de la santa casa de Guadalupe, este año de 1631, obligava un soldado a un Indio a que en un día de fiesta de Nuestra Señora trabajase. Estava el Indio jugando a las bolas, irritado le tiró con una, i allí acabó de espirar sin mucha esperança de su salvación. Otro soldado, como dice el Padre Fray Marcos Nica en su relación del Peru, echó a un Indieçuelo a una oguera, i sacándole un Clérigo Ocaña, bolvió a arrojar al fuego al soldado, i allí espiró rabiando. Teman todos la ira del Señor, i no se atrevan a los desvalidos que tienen por tutores a los Ángeles, f por defensora a la Madre de Dios; adoren sus milagros, i si no le rindieren el ánima por amor, la umillen, a su respeto por temor filial o miedo servil, aunque ella i su ijo no quieren atraer con miedos sino por amor. Que quando Cristo se puso a tratar con sus Apóstoles de los premios de los justos, i de los castigos de los malos, abló de la gloria i del infierno, i de allí se fue al monte Tabor, i manifestó su gloria. Reparó san Juan Crisóstomo, que como pues trató de gloria i de infierno, i manifestó las dulçuras de la gloria, no les dio a ver algunos tormentos del infierno, para que a vistas del castigo, se apeteciese más el deleyte del premio, i el temor creciese con lo orrible del'infierno, ¿cómo el amor se aumentó con lo deleytoso de la gloria? I responde el santo, que azer evidencias de tormentos, i representar al vivo los castigos, es para con bárbaros necios i avillanados, i no quiere Cristo traernos a su servicio por temores encarecidos, sino como a nobles i a discretos, por amores, i por premios gozados, anbas cosas son menester para nuestra miseria, i de anbas cosas abló Dios dice Crisóstomo, para nuestra enseñança. Ya emos visto favores de la Virgen, que por amor nos lleven, i castigos para que por temor nos repriman. Pasémonos al último capítulo de sus milagros.

93 CAPÍTULO XIII EN QUE SE DICEN TRES MILAGROS. EL PRIMERO, EN UNA MUGER FATIGADA DEL DEMONIO, I CON GOTA CORAL. EL SEGUNDO, EN UNA INDIA TULLIDA; I EL TERCERO, EN UN ESPAÑOL SIETE VEZES AORCADO No sólo a querido la Madre de Dios de nuestro Guadalupe ostentar su omnipotencia con la presencia de su soberana ermosura, ni con obra sirviéndose de sus criados los Angeles, sino con la virtud de sus medidas tocadas a su Imagen, (como avemos visto) sino que a manifestado su poder con tocar a su manto, como aora veremos. El año de 1612, doña Juana de Boorques vivía muriendo, porque se le ponía delante un formidable Demonio con rostro tan espantoso, que cada vista fuera su muerte a no conservarle la vida la Madre de Dios, que dio la vida al mundo. Aparecíasele por momentos, i atormentávala por instantes, triste visita i lamentable guésped; causole su visita en el coraçón gota coral, dándole unas vezes porque lo vía, otras acordándose que lo avía visto, i muchas temiendo que lo avía de ver; ería de pies i manos desaziéndose a sí mesma, con golpes se molía, i con bocados se atenazeava, sus espumarajos eran asquerosos, sus visages orribles, i su vida la imagen de la mayor miseria. Si esto causa el Demonio en nuestro Reyno quando puede menos, qué ará en el suyo quando lo aze todo; los que la consideravan se conpadecían, pero huyendo della unos de miedo, i los más de inumanos la desanparavan, incurriendo en esta inpiedad sus deudos, i muchos de su familia; era muger noble ya del todo descoyuntada. Valiose de la Madre de Dios de Guadalupe, que busca a los desanparados, i socorre a los más desvalidos. Pedíale misericordia, i por entonces convenía aquel castigo, que conviene, como dice Crisóstomo, que se conozca el mal para que se estime el remedio, que quien no sufrió algún tienpo las desdichas, no sabe ponderar el beneficio; así como la Cananea pedía piedad a Cristo, para que a su ija la librase del Demonio que la oprimía, i a ella que como madre (él obrando i ella padeciendo) la atormentavan; oyéndose llamar perra, mereció su umildad que de la mesa Divina comiesen ella i su ija, no migajas sino el pan entero. Doña Juana dava gritos al cielo, no aullidos como perra, porque era Católica, sino balidos a la Pastora del cielo, Madre de los desechados, poniéndole delante su tragedia, i pidiéndole defensa contra el cruento lobo. Determinó echar por el atajo caminando por lo profundo de la

94 umildad. Allose indigna de que la presencia de la Virgen la sanase, i obligole su dolor a que della se valiese. Clamava, que le concediesen uno de los mantos de nuestra Señora, confiando con devota entereza, que si tocase el manto desta sacrosanta Reyna, se vería libre de enemigo tan cruel, i de tan astrosa enfermedad; para esto se izo llevar, i fueron con ella los que se lastimavan de su desdicha al pueblo de Guadalupe. Mientras caminan aquellas leguas, alabemos en esta muger lo que alaban de la otra san Mateo i san Remigio, que enferma de flujo de sangre, decía en su coraçón: Yo no merezco ver el rostro a Cristo, iré entre la tropa de la gente, i tocaré no a su vestidura, que como yo toque al ruedo de su manto, quedaré sana. No traía Cristo espinas en el ruedo de la túnica como los Fariseos, advertencia de san Remigio, porque él no venía a erir sino a sanar, no a que se picasen i se le fuesen, sino a que se picasen de amor i se le llegasen. Decían los Fariseos, que era peniténcia la suya, i era anbición; pusiéranse las espinas en la cabeça como Cristo i no en el ruedo como púas, para que nadie se les llegase; mereció esta umildad de la sanguinaria la salud que deseava, i la gran onra que Cristo le izo a vista de una multitud. Tocó ella i sanola él, viéndose sana antes que la ablase Cristo; llamola ija, i dijo que confiase, que su fe la avía sanado. ¡Para qué le dice Cristo, que confíe, pregunta santo Tomás, supuesto que si no tuviera confiança no le buscara, ni estuviera cierta de su salud tocándole, si en Cristo no creyera! Faltávale algo de Fe (responde san Crisóstomo) i lo que le faltava era venir a escondidas, i como ladrona a urtar la salud, siendo la de Cristo propria de los que an menester, urto piensas que azes siendo del pobre quanto tiene Cristo; algo te falta de fe dice Cristo nuestro Señor, confía ija, que más es tuyo lo que te puedo dar, que mío quanto me puedes pedir; la salud que está en mi vestidura tuya es, la botica de los pobres puse en ella, tú lo eres, ella es tuya, no quieras a escondidas lo que deves azer en público. Ya el Prior les avía dado un manto, lleváronsele a la afligida muger, llenose de gozo su atormentado coraçón, cubriole un Religioso con el manto de la Madre de Dios; i como es proprio caudal para el afligido, no se puso el manto como de urto, sino como de su Señora, i al punto huyó el Demonio sin parecérsele más, sanó del todo quitándosele la gota coral, quedó sana, i reconociendo mercedes al santuario de Guadalupe. Tuvo devotas novenas, publicose en la comarca este gran milagro, porque en toda ella se sabía el triste estado i Demonio percusor de Doña Juana. Azía estremos de gratitud viéndose sana i sin la orrible visita del Demonio, confesando todos su buena suerte. En esta gratitud se pareció a la muger del fluxo de sangre, de quien dice san Eusebio,

95 que en memoria de la salud que Cristo le dio, puso en las puertas de Cesarea de Palestina dos bultos de bronce, uno de Cristo parado, i otro suyo de rodillas, al modo de quien ruega publicando allí su favor recebido. Pagole Dios esta gratitud, con que nazca al pie de la figura de Cristo una rara yerva, que en llegando al ruedo de la vestidura de Cristo, sana todas enfermedades; estatuas i yervas dice que vido Eusebio, i duró todo asta que el Enperador Juliano apóstata como dice Sozomeno, enbidioso de que se viese aquella maravilla de Cristo, quitó las estatuas i puso la suya, i enbiando Dios fuego del cielo, le cortó la cabeça. Así como el Demonio vido a Doña Juana con capa i vestido de la Virgen no pudo alentar su furor, huyó sin esperança de bolver. El comunicar virtud de dar salud i echar Demonios con ropas de seda, o vestidos de lana, es (como dice san Ilario) admiración de la omnipotencia de Dios dando al vestido la potencia del cuerpo, i que lo caduco que oy se gasta, i mañana se ronpe, tenga poderes del dueño del vestido para azer milagros, obrando él por la virtud que participa, ázelo Dios porque no puede estar la virtud encerrada en el justo sin rebosar por los vestidos, que está como violentada si la tienen oprimida. Anela dice Ilario, por salir afuera mientras a todos no se comunica. Colija cada uno quánta será la virtud de un santo, si sus ropas i alajas azen milagros, éstos por comisión, i ellos por poder en causa propria. ¡O Virgen santa! como veys quán pocos vestidos vuestros nos dejaste, o porque no teníays más de aquél con que os enterraron, o porque no merecemos tocar los que ese sacrosanto cuerpo cubrieron, days poder a vuestros mantos, virtud a vuestras medidas, para que agan vuestros bultos lo que pudiera azer vuestro bendito cuerpo. El manto de Elías azía milagros ya por suyo, i ya porque figurava al de Cristo, como dijo Laureto pasó el río de la muerte, i dejó el manto el otro a Eliseo, i Cristo a su Madre; que si Elías quiere decir Dios Señor, i Eliseo salud de Dios, bien dijo un Dotor, que el Verbo Dios i Señor nuestro después que pasó el Jordán de su muerte, dejó el manto de azer milagros a la que con justo título se llama la salud de Dios; María da la salud a manos llenas a todos, i obra doblados milagros más que izo Cristo, que eso es lo que le pidió Eliseo a Elías, quando obligó a darle con el manto espíritu doblado, como digeron Lira, i san Pedro Damiano; doze milagros izo Elías, i 24 Eliseo, i la Virgen a echo más que Cristo izo, si bien todo dimana de Cristo. A obrado el manto de la Madre de Dios de Guadalupe, un sin número de milagros en varias gentes, i en diversas enfermedades sanando cuerpos i enmendando ánimas. Los que velavan la ciudad de Jerusalén frieron a la esposa, los que guardavan sus muros le

96 quitaron el manto, agravio parece i no fue sino confianza. A los mismos les dio la Esposa salarios en sus viñas, i los izo familiares de su casa; que sean los mismos está claro, pues aquéllos por quien entienden a las guardas de la ciudad Filón Carpacio, Casiodoro, Ruperto, i san Bernardo, ésos mismos son los que llevó a su casa por virtuosas i viñaderos la Esposa; i según la letra Ebrea i los Setenta, les dio a cada uno docientos dineros de salario; así lo pruevan Ruperto, Casiodoro, Filón Carpacio, san Anbrosio i Teodoreto, particular reparo, que los que quitan el manto a la Esposa, esos sean Santos, i lleven gajes en su palacio i casa. Quien a la Virgen esposa del Espíritu santo quitare el manto con umildad,, con fe, confiança i devoción, se verá sano, se verá santo, i siendo de su familia gozará las rentas en favores, i de docientos en docientos los méritos i premios en salarios i gages. Muchos an intentado como Pablo de Puelles i otros, azer medidas de la Madre de Dios para grangería, i no sólo les castiga la Virgen, pero ninguna dellas aze milagros, porque no quiere esta soberana Señora, que sus alajas i bandas pasen plaga de codicia, i entren en partida de enpleo. La túnica inconsútil de Cristo, no izo milagro alguno después de crucificado; si deseamos la causa, la veremos en el Evangelio, i nos la dará clara Ruperto; izieron pedaços los verdugos las dos túnicas de Cristo, dividiéndolas entre sí; al dividir la inconsútil, digeron, no dividamos ésta, echemos suerte, i llévesela entera a quien la suerte se la diere. El intento de no ronperla dice Ruperto fue, que creían aquellos ignorantes: que la virtud de azer milagros no era propria de Cristo, sino actividad o echizo de la vestidura, i asentóseles esto desde que vieron que sanavan los que con las manos la cogían, como la muger del flujo de sangre, i otros muchos; por esto no la dividen, creyendo que quien la llevase entera, se avía, allado un mayorazgo, pues aziendo milagros, sanando enfermos i resucitando muertos, les darían la paga, i a cada milagro pondrían precio, i señalarían coto, i con esto serían riquísimos. No aga pues milagros túnica que izo la Virgen i tocó a sus manos, porque no sea enpleo codicioso su reliquia, ni se valgan de sus insignias para sus intereses los mercadantes, que quien crucifica a Cristo, concibe tales intentos. Finalmente el manto de la soberana Virgen espele. Demonios i destierra enfermedades, como se a visto aora. A la presencia de sus medidas se turban los onbres i se desmayan los matadores, como se vido en el suceso de Guancabelica, que quiere Dios manifiesten las criaturas, i den testimonio que en cada presea destas está la Madre de su Criador patrocinando, i ellas reverencien lo que los onbres no

97 adoran. Reparó san Gerónimo que quando açotan, escupen i coronan a Cristo, no estava con sus proprias vestiduras, sino con las que por irrisión le pusieron. agenas, i era prueva que padecía por pecados de otros, i no por los suyos; entonces los elementos están sosegados, i los Demonios le andan alrededor atrevidos. Pero quando le van a crucificar, le quitan los vestidos agenos, i se pone los proprios, i al punto huyen los Demonios, anochece el cielo, túrbanse los elementos i dan testimonio las criaturas de que aquél era su Criador, que las vestiduras Divinas espantan todas las criaturas. Este privilegio tienen las vestiduras de la Madre de Cristo, al que nos las trae, atormentan i persiguen Demonios, afligen y agotan enfermedades; pero en viéndolas puestas en qualquiera, los Demonios huyen, las enfermedades se acaban, i todo da testimonio de que la Reyna del cielo es su Señora. E alargado este punto, porque remití para el decir por mayor las maravillas que azen el manto i medidas de la Virgen, contentándome con poner un milagro de cada cosa, porque fuera dilatadísimo el referirlos todos, i e querido dar a entender los bienes que se consiguen de venerar estas reliquias, i los daños de no adorarlas, como pide el prototipo. Pasemos a otro milagro. El año de 1619, vivía en nuestro Guadalupe una India llamada Isabel Esyoc, casada con Pedro Alchunamu Indio; anbos naturales de Xequetepeque pueblo de los cinco de la Virgen. Esta Isabel estava tullida de pies i manos, i tanto, que cargada la llevavan a la Iglesia, i en onbros la bolvían a su casa; estava paralítica, ni arrastrando podía moverse, ni con sus manos alimentarse. Tenían una ija sola muchacha que los servía, cayó enferma de una calentura maliciosa. La madre izo súplicas a la Madre de Dios, pidiendo la salud de su ija, representávale no tener otro socorro en lo inpedido de su enfermedad, ni otro alivio que el servicio de la niña; llorava su lástima, i no tuvo efeto su petición; murió la muchacha, i el dolor tuvo para morir a la madre; admira al que conoce la condición de Cristo, que pidiendo una Madre por un ijo, niegue nada el que supo lo que le rinden tales ruegos; advirtió san Anbrosio, que quando le piden las sillas Juan i Diego, las negó, diciendo, que aquéllas eran para quien estavan preparadas sin decir nada del Padre eterno; pero en llegando su madre dellos, se alló como atajado, i se escusó con que dava las sillas el Padre eterno, que a petición de una madre para un ijo, no tiene Cristo escusa, i quiere más que peligre el crédito de su omnipotencia, que faltar al respeto que tiene el ruego de una madre. Murió la muchacha, i llevaronla a enterrar a la Iglesia; quando la llevavan dijo Isabel Esyoc a su marido: llévame a la Iglesia, que

98 quiero ver enterrar a mi ija. Cargola el marido, fueron a la Iglesia i enterrose la niña; quedose la madre junto al Altar de la Madre de Dios, i aviéndose ido los que aconpañavan la difunta, llorava sola, triste i sin umano consuelo; entre otras razones con que procurava conmover a la Virgen dijo: Madre de Dios, si sanas a los que no son de tus pueblos, ¿cómo no das salud a quien es tu esclava? Pues me quitaste a mi ija, que me servía de pies i manos, sáname, para que teniendo manos i pies me pueda sustentar, pueda comer, i sin tanta desdicha pueda vivir. Esto le decía con devoción, i lo repetía con umilde confiança; entretenía la Virgen el favor, porque se deleyta quando ve que el trabajo se sufre ganando méritos; i las afliciones llevadas con paciencia negocian premios. Llamó a su marido la aflig ida muger, para que la bolviese a casa; cargola, quejándose la pobre con amorosas razones a la Virgen, que cómo a tanta aflición no le dava consuelo, i aviéndole quitado su ija le negava la salud; eran las cinco de la tarde, quando la sacó de la Iglesia, llevándola a su choça. Sintió Isabel mudança en sus nervios, i diferencia en la actividad de su cuerpo, alçó la voz, i dijo al marido, déjame, que parece que estoy sana, púsola el marido en el suelo, i con cabal salud se fue de la plaga al Altar de la Madre de Dios publicando el milagro; i la que antes creía que la Madre de Dios la podía sanar, casi no creía que estava sana; esto aze el deseo, i aquélla la viva Fe. Decía Isabel dulcísimas ternuras a la Virgen santísima, que la cabal gratitud da períodos a la discreción, i el gozo grande en tienpo de dolor, sino eslavona razones, encadena afectos. Fue muy canpanudo este milagro, porque como el otro Paralítico de san Juan, avía largo tienpo, que a todos era notoria su enfermedad i continua en el tienpo su asistencia; el buen Pedro Achunamu quedó tan agradecido a la Virgen por la salud de su muger, que siendo una carga por el matrimonio, eran para él dos cargas por la enfermedad, pues la cargava por muger, i la traía cargada por paralítica. Izo allí promesa el marido deservir un año de esclavo a la Madre de Dios, lo qual cunplió, siendo puntual en el servicio, i devoto en el afecto. Isabel asistía continuamente al Altar, i servía en el Tenplo; no se fueron a ocupaciones ilícitas, ni á grangerías, ni divertimientos mundanos; virtud que alabó del otro Paralítico san Crisóstomo, encareciéndola por excelente indicio de Religión Católica; i si del Paralítico dice mi Padre san Augustín lo que reparó san Juan, que después de sano le preguntavan los Judíos, quién era el onbre que lo avía sanado, i dijo que no lo conocía; entra después al tenplo, i conoce a Cristo. Nótese esto, dice Augustino, misterio grande, que con ver Cristo al Paralítico en calles i plagas, entre la gente i en el tenplo, él conoció a Cristo en

99 el tenplo, i no lo podía conocer entre la turba en las plagas; allí le conoció por ser lugar sagrado, i no allá por ser lugar peligroso, que al que sana Cristo (añade Alcuino) le quita la vista el tráfago de las plagas i la confusión de los comercios. Váyase al tenplo donde lo sanan, i conocerá a Dios donde lo mejoren, que no sana Dios a uno para que con la salud le ofenda, i dicho se está que no conoce a Dios el que se va a los peligros. Nuestros Isabel i Pedro se están sirviendo al que la sanó, allí asisten, porque :allí la conocen, o por conocer sienpre su obligación asisten a su tenplo. Isabel trabajava sustentándose i socorriendo al marido, que esta paga devía por paralítica, que era echar sobre sus onbros el lecho i cama, que la trujo cargada; sustente al marido después de sana, pues tantos años la trujo sobre sus braços enferma. Da Cristo a la Virgen con doblado gusto salud al que la quiere para trabajar, i no estarse valdío, que aborrece la araganería, i no quiere dar armas a la ociosidad. Pídele a Cristo el- de braco seco que lo sane; mándale estender el braço i sánalo; sin caerle preguntas, ni entretener sus fatigas. ¿Qué alegó éste, que tan: sin pausas le conceden su ruego? dícelo el Evangelio, que por auténtico tienen muchos, i guardan los Nazareos, como afirma san Gerónimo, era albañí, i díjole a Cristo: Señor, yo era albañil, buscava con mi trabajo la comida, suplícote Jesús, que me buelvas a mi antigua salud, porque no ande mendigando, quando puedo trabajar sin pedir; por esto le sana luego, que gusta Dios mucho del que desea la salud para trabajar, i. le ofende el que ocioso se saborea en pedir. Isabel trabajava. después que sanó, i todo era tributar a la Virgen por averla sanado. Dirán muchos como a mí: ¿qué con tanta Fe le pido a la Virgen salud para solo servir a Dios trabajando, i no pidiendo, ni me la concede, ni me la mejora? Y responderásele, que le falta, o la suficiente confiança, o en el pedir no tiene devota consistencia, o sabe Dios que será la salud para ofenderle, o no le concede lo que le pide, porque quiere darle en bienes de espíritu, que son eternos, la salud, o el descanso que desea tenporales, i tal vez piden para sí, o para el ijo, o deudo, lo que a concedérselo fuera quitárseles otro bien mayor, piden menos, quando Dios les quisiera dar más. Pide la muger de Zebedeo las dos sillas de la mano derecha i de la izquierda para los Apóstoles Juan i Diego, niega lo que le pide, porque les quiere dar más de lo que llegan a pedir, i a concederles lo que ruegan, era quitarles lo mucho que les quiere dar. Tiéneles preparadas para anbos sillas en la mano derecha, i pídenle asiento en la mano izquierda. Avía mostrado su amor, dice Crisóstomo, en pasarlos de la mano izquierda a la derecha, i sin saber lo que pedían (como Cristo

100 les dijo) negociavan para el uno echarlo de la derecha lugar del ijo eredero, i dar con él en la izquierda, parase donde están los condenados; que quando uno pide a Cristo i a su Madre lo que piensa que le salva, el negárselo es, porque ellos saben que les condena; pidamos sin escoger, que ijo i madre escogerán lo que más nos a de aprovechar. Tal vez pide uno a la Virgen la vida del ijo, muger o deudo, a quien le lleva a dar el cielo silla en la mano derecha de la eternidad, i le parece desdén no darle salud, que fuera su perdición, ella es Madre, i sabe lo que nos conviene; seamos ijos en saberla adorar. De los milagros que se an escogido, sean últimos los de los años de 1629 i 1631. En las salinas de Araya, playa seguida con santa María, costas del mar del norte, tienen nuestros Reyes presidio, tanto para que los Ingleses i Fregelingas no agan sal en aquellas salinas, como para enfrenar a los naturales, que tienen mucho de indómitos, i poco de fieles; ay en el fuerte artillería, i en el presidio gente de guarnición. Dos soldados se huyeron obligados de la poca medra i continuo trabajo, que allí pasan los que en él militan; el Capitán enbió tras ellos, diéronles alcance, i lleváronlos presos; avía jurado el Capitán a Dios i a santa María, i por la vida del Rey, que avía de ahorcar al uno dellos. Encadenaron los fugitivos, i mandó el Capitán, que los dos echasen suertes, i cayó en el más dichoso. Mandáronle recebir los Sacramentos, i dispúsose a la muerte deseando ganar en veynte oras lo que en culpas avía perdido veynte años. Todo lo puede igualar un grande arrepentimiento; pero con dificultad muere uno sazonado quando a vivido a priesa. La noche antes del suplicio se fue a él otro soldado, i le dijo encomendaos muy de veras a nuestra Señora de Guadalupe, que está en el Perú en el valle de Pacasmayo, en Convento de los frayles de san Augustín, es imagen de grandes milagros, i aze a los que la llaman manifiestos socorros. El afligido preso cogió una diciplina, i toda la noche se estuvo acotando delante de una imagen de nuestra Señora, llamando a la de Guadalupe, i suplicándole le librase de aquel peligro. Algunos piadosos rogavan por el delinquente, i era atizar el enojo al Capitán, añadiendo juramentos a votos, i vidas del Rey a la muerte del soldado. Lleváronlo a ahorcar, i sólo se le oían ruegos a la Madre de Dios de Guadalupe al echarle de la escalera la llamó a vozes, quedó colgado, i con estar la soga en la garganta, i el peso del cuerpo, que le deviera aogar, llamó una i otra vez a la Madre de Dios, i antes de saltar el verdugo le cortó la Virgen el bolantín, i cayó al suelo el justiciado. Mandó el Capitán echarle otro lazo más fuerte, no creyendo fuese favor del cielo, sino descuydo o quiebra sucedida

101 acaso. Súbenlo otra vez, i el soldado, que avía conocido era defensa superior la que le sostuvo en el ayre quando estuvo colgado, alentó su esperança, afervoró la devoción, i llamó a su protectora con alta voz, quitaron la escalera, quedó pendiente el cuerpo, llamó a la Madre de Dios, i al punto, se izó pedaços el cordel. Todos aclamaron milagro, i el justiciado afirmava era favor de la Madre de Dios conocido en su coraçón, i provado en su aliento. Nada desto inmutó el corage del Capitán, antes se persuadió que era traça de piadosos, i no efetos de milagro. Izole poner otra soga suficiente a tener un toro, de que él se satisfizo, i tuvo por seguro el aogo; buélvenlo a subir otra vez con desconsuelo de todos, pero con más alegre confiança del firme devoto de la Virgen; llamó la tercera vez, quebró la soga sin lastimarle en cosa, con evidencia, conocía él, que manos celestiales defendía su vida, i anparos de la Virgen ronpian los cordeles. A vozes aclamaron su vida los muchos que asistían a su castigo; él dando gracias a la Virgen, i todos confesando el milagro. En vez de rendirse el Capitán a vista de tres portentos se enfureció más; devía de tener poco de noble, mucho de cruel i nada de Cristiano, sino es que digamos, que así lo traçó la Virgen, porque la dureza del Capitán diese ocasión de reduplicar las finezas de su favor. Que a no estar endurecido. Faraón, ni multiplicara Dios los portentos en Moisés, ni vieran salir a plaça los Judíos las omnipotencias de Dios. Yo le endurecí el coraçón, le dice a Moisés, no causando, sino permitiendo, no obrando la malicia, sino escusándose de usar de su misericordia, no siendo: autor de la culpa, sino que la deja echar raízes, dando esto por pena, como dijo san Augustín, i así el no ablandarse dice endurecer, como esplicó san Gregorio, i sienpre el endurecerse coraçón cruel, es para azer Dios mayores portentos i glorificar su nonbre, que así se lo dijo en esta ocasión a Moises, ganando fama su piedad, i mayor onra en los egércitos su potencia. El Capitán creció en rabia, i quiso azer onra de que muriese aquél, como si la que lo defendió tres vezes se cansaría en defenderlo trecientas. Azele añudar otro lazo, refuerça cordeles, escoge el cáñamo i buélvenlo a subir tornándolo a arrojar; estava la Virgen en el lugar del verdugo, i ronpió quarta vez el cordel. Allá Sansón ronpe cordeles quando una mala muger le quiere quitar la vida, pero tres vézes desquartizó las sogas. Acá la bendita entre las mugeres usa en aquella horca el oficio dé Sansón para dar vida no tres vezes solas, como Sansón, sino siete vezes, que asta la séptima le duró al Capitán el furor; i si allá Dalila sacó los ojos a su esposo, acá la Virgen María quitó la ceguera al Capitán, i de cruel le convirtió en piadoso, de endurecido en devoto i de incrédulo en pregonero del

102 milagro. Bolvió lleno de onras él soldado, que tan rodeado de afrentas caminó a la horca. Aclamose el milagro de la Virgen, i grangeó a dozenas los devotos; saliendo luego del presidio nuestro venturoso soldado con licencia del Capitán, i con socorros de todo a reconocer en nuestro Guadalupe la casa de su libertadora, i la líbrança de su vida, deviendo siete vezes la vida a la Madre de Dios, que siete vezes lo libró de la muerte, i de añadidura le sacó licencia para salir del presidio. Llegó al santuario de Guadalupe el año de 1630, por el mes de Enero, mostró al Prelado i Convento su gratitud, confesando su obligación, repetía los siete milagros, i estuvo en sus novenas, trocando la vida con enmienda, i sirviendo a la Virgen con umilde gratitud. Por el año de 1631, estando en su eredad junto al pueblo de Choconta Marcela Pacheco muger de Francisco Sánchez natural de Xerez de los Cavalleros, cayó un rayo sobre la dicha Marcela, i dio de lleno en su cabeça; tenía en ella bendada una medida desta Virgen, izo tres o quatro pedagos la medida, desízole el arillo bajo del garcillo i quemó la camisa, i desapareció sin aver echo más lesión qué un delicado rasguño. Conocieron era milagro de la Virgen por su medida, i anbos fueron a darle gracias a su Santuario, publicando en sus novenas sus sacrificios.

103 CAPITULO XIV DE LA GRAN DEVOCION QUE CON LA SANTA IMAGEN DE GUADALUPE TIENE ESTE PERU; EL CONCURSO DE SUS FIESTAS; EL SOCORRO QUE SE DA A LOS PEREGRINOS I A LOS POBRES QUE PASAN POR ALLI; LA GRAN LIMOSNA QUE UN INDIO LE DIO, I LO QUE NUESTROS RELIGIOSOS AN TRABAJADO EN LOS CINCO PUEBLOS DE LA MADRE DE DIOS A no estar la miraculosa Virgen de Copacavana en la Provincia de Chuquito juridición de la Audiencia de Chuquisaca, de quien tantos milagros andan inpresos, i en esta Corónica añadiremos otros. I a no estar la Madre de Dios de Pucarani siete leguas de la ciudad de Chuquiago, más cercana a Potosí, de quien en este lugar referiré grandes milagros, se llevara la general devoción de todo este Perú la Madre de Dios de Guadalupe. Pero parece que an dividido comarcas, señalando linderos estas tres miraculosas imágenes, o por beatificar diferentes tierras en que las veneren, o por no cansar a los romeros i peregrinos quando las buscaren. Desde Guancabelica asta el nuevo Reyno i Panamá, que bogeadas son más de mil leguas se lleva la común devoción la Madre de Dios de Guadalupe. Visto se a cómo en los contornos dichos a obrado maravillas, argumento claro de que asta allí tiene estendida la opinión de sus milagros, la juridición de las devociones Católicas. El día de su fiesta principal, que es a ocho de Diciembre, día en que canoniza la Iglesia su Concepción sin pecado original, i en plenitud de gracia, parece que los devotos i reconocidos desta gran Señora van a reconocer el Tenplo de su adoración, como los del pueblo de Dios el de Jerusalén. No todos los que quisieran pueden ir, tanto por las distancias de leguas en que ay trabajosos caminos, como porque las mugeres i personas Españolas, o por pobres o por descomodidades no pueden llegar a su Santuario con las personas, i enbían en afectos cordiales deseos amorosos, i limosnas considerables. Júntanse en el pueblo de Guadalupe (que tiene quatro o seys calles i docientas personas de todas suertes) cinco i seys mil ánimas el día de su fiesta entre Indios, Españoles i mestizos, viniendo al Santuario de ciento i más leguas de distancia. Conmuévense todos los convezinos territorios con tan gran ardimiento de devoción, que muestran en las priesas, en las alegrías i en los afectos ser acción de divino inpulso, i señuelo de amor de Dios. Ranchéanse por el canpo, i forman las tiendas i pavellones una

104 estendida población, parecida a la de Israel en dos canpos de Moab, i vista desde el monte de Fasga, más digna la de Guadalupe de las bendiciones de Balaan, que las del pueblo de Israel, que trató de maldecir el Rey Balac, aquellos caminavan buscando la tierra de promisión, si deleytosa terrena, i estos peregrinos i devotos de la Madre de Dios la tierra de promisión, si terrena milagrosa, donde unos vienen a reconocer los bienes que an recebido, i otros a grangear la protección de la Virgen para lo que esperan recebir. Azé agrado a la vista la variedad de aduares en multitud de tiendas. La diversidad de naciones labra ermosura en colores de trages; todos se agasajan i todos se comunican; tráeles un deseo, i es igual en ellos el asunto. La casa que allí tiene la Religión para ospedage de peregrinos, por más que la ensanche la caridad, no puede dar aposento a los nobles i personas de respeto, i así muchos estiman en más la sonbra de un árbol, que en los palacios las quadras i camarines, porque entre devotos que vienen en busca de la Madre de Dios, los parages umildes aumentan autoridad, i los asientos bajos alçapriman altezas. Los nueve días que dura la fiesta es glorioso el concurso, devoto el festejo, i celebradísimo el novenario; bendícense más de ocho mil medidas de la Madre de Dios, que no juzga averla visto quien no lleva esta vanda, insignia de que la vio; pintan listones, i doran sedas recamándolas unos por curiosidad, i otros por devoción. No se dan mano dos Religiosos continuamente asistentes en su altar a tocar medidas, rosarios, medallas, i otros dos a bendecir abiticos de san Augustín para los niños, que se los ponen por, devoción, recreo grande, ver egércitos de Angeles, que ermosean la fiesta i adornan el culto; los más advenedizos asisten en el Tenplo, celebrando sus novenas, i todos ofrecen tributo en copiosas limosnas. Esto azen los que a la fiesta vienen, i no es menos de atender lo que nuestros Religiosos azen, ayudando a la devoción con santos consejos, pláticas espirituales i sermones devotos. Comiença la fiesta desde un día antes de Concepción, con sermón principal, porque el jubileo es de quarenta oras, i dura tres días, en qué ay tres sermones, i está descubierto el Señor; gástase gran cantidad de cera blanca, que en el Perú no se gasta otra, i vale a dos pesos la libra, i a tres sino sobra; olores, adornos, juncias, flores deleytan el olfato, i su variedad recrea la vista, todo parece cielo. No sólo reparten el pan del Evangelio en el púlpito, i el del santísimo Sacramento en el Altar; pero en trigo, pan, carneros, velas i legunbres da el Convento a todos lo conveniente, i a los pobres les añade quatro reales a cada uno, gastando lo que recibe en lo que les da, ganando méritos en recebir

105 como Capellanes de la Virgen, i otros mayores en distribuir a los pobres como déspenseros de su Señora. En esta celestial grangeríaa se ocupan los seculares i los Religiosos, que ordenó la Virgen uviese en su Santuario estos ocho días una feria soberana, donde sin pagar alcavalas al vició, conprasen de barata el cielo, ya en salud enmiendas de vida, i aumentos de devoción franquease la Madre de Dios libranças de su piedad, para los contrastes de la omnipotencia. Entre año perpetuamente ay peregrinos de varias Provincias i novenarios de menesterosos, con que sienpre tiene la Virgen materia en que obrar misericordias, i ocasión en que ostentar sus maravillas, pocos piden que no alcancen, i ninguno a pedido, que no le de lo que le a inportado; que más muestra ella su favor en no quitar la enfermedad que aprovecha, que en dar la salud que daña, i paréceles a los enamorados de su comodidad remisión lo que la Virgen aze por fineza de piedad, que las más vezes las fortalezas del cuerpo son para desalientos del ánima, i suele ser la salud en la vida, cuchillo enemigo de la virtud del espíritu. Nadie a leído en todo el Evangelio, que Cristo sanase de ninguna enfermedad a sus Apóstoles, pues onbres eran conpuestos de los quatro elementos, que oponiéndose los umores avía de predominar alguno; i es sin duda, que tuvieron enfermedades, que el mérito que en ellas se gana no se le avía de negar Cristo conseavándoles las saludes. San Pablo refiere la suya, i dejó escrito, que por mucho que pidió verse sin enfermedad, que por la de cabeça, gota o vientre, se entiende el que san Pablo llamó estímulo que le fatigava, como dicen mi Padre san Augustín, san Gerónimo, i santo Tomás, i enfermo confiesa, que estava más fuerte, i que Dios le respondía a sus peticiones, que pasase el dolor, que la gracia le bastava, que fue decirle a él, i advertirnos a todos, que donde falta la salud sobran los méritos i la gracia, i así a los Apóstoles que enfermavan dejava Cristo ganar los méritos que adquirían, i a su imitación no concede la Virgen algunas saludes que le piden, porque merezcan los provechos que no alcancan; no concede lo que piden, porque adquieran lo que más les inporta, como explicando a san Pablo, quando no alcançó lo que pedía, dice el Dotor Angélico. Es el Convento de nuestra Señora de Guadalupe el que con más abundancia tiene lo sobrado para el Divino culto, lo necesario para ir acabando todo lo que falta, i lo suficiente para el sustento de los Religiosos. Da a quantos Chapetones vienen de Castilla (que es por allí el camino) limosnas en plata, sustento i ayuda a su pasage. Reparte muchas limosnas entre año, teniendo por ley el consejo de

106 san Pablo, que den graciosamente, lo que recibieron de gracia, i así siendo mucho lo que reciben de ricos, es al igual lo que distribuyen en pobres. Continuávase el edificio, sin dejarle de las manos, i acabado el Convento, como lo está Iglesia, sacristía i claustro, pocos le excederán en Europa, i se aventajará a millares en la Cristiandad, no en la materia, que los que son de alabastro o jaspe, excedéranle mucho, por ser el de Guadalupe de bóvedas, i paredes de cal, piedra i ladrillo; vénsele conponiendo adornos, i será costoso su atavío, ponposo su culto, i precioso su aseo. De sus cinco pueblos sacan los mejores músicos para su coro con que se celebran sus oficios con todo culto. Las rentas en censos tiene pocas, i sus réditos en labranças i limosnas son muchos. De más de las tierras i canpos que donó a la Madre de Dios el fundador Francisco Pérez de Lezcano, le dejó en erencia abundancia de tierras para pastos i labranças don Francisco Chepén, Cazique del pueblo de Moromoro, que se despobló, i del pueblo de Chepén, que oy vive, devotísimo de su ama, i en quien sobró la Fe, aziendo a la Virgen Reales dádivas. Pocos Duques fueron tan liberales con la Reyna del cielo como lo fue este Indio con la Madre de Dios, la Misa del Sábado se canta por él, i otras por difuntos. ¿Qué bien pagadas allaría sus limosnas quando murió? Si en Roma la Madre de Dios, a su gran devoto Juan Patricio Romano, i su virtuosa muger, aviendo escogido a la Virgen santísima por su eredera, les señaló con nieve el monte Esquilmo en los ardientes calores del verano, i allí les dijo, que gastasen en azerle un Tenplo los bienes que le dejavan en erencia, ablándoles la Virgen a ellos, i al Papa Liberio, i lo edificaron el que oy se llama Santa María la Mayor, i nuestra Señora de las Nieves. En nuestro Guadalupe ay Indio Cazique con tanta Fe, que, nonbra por eredera a la Madre de Dios, i le deja más que Patricio en Roma. Ya e dicho en todas las cosas que muestran los fieles su gran devoción con esta divina Enperatriz. Veamos algo de lo que nuestros Religiosos an trabajado en los cinco pueblos con sus egenplos, i con su predicación. En el Capítulo segundo deste tratado dige los ritos, supersticiones, idolatrías i vicios que estavan arraygados en estos valles de Pacasmayo, esos destruyeron nuestros Religiosos, i para que no revivan, estan arando de una i otra reja las ánimas destos Indios, viviendo atentos a la mejora de sus costunbres. An trabajado con aliento Apostólico, i luz de virtudes los Padres fray Baltasar Mexía, fray Alonso de Antequera, fray Diego de la Serna, fray Gerónimo Gavarrete, fray Francisco Tristán, de quien ya referimos las virtudes de su vida, i los trabajos i provechos de su dotrina i predicación.

107 Detengámonos un poco en tres ministros Evangélicos dignos de memoria i de imitación. En aquellos Yungas destos llanos, en los mejores estava delicada la Fe, en otros mal segura la Cristiandad, i en todos era desabrida la dotrina. Los Caziques sargenteavan sus idolatrías, i así traía como arrastrando la soga el Indio, que se mostrava Católico. Los Religiosos peleavan contra valientes estorvos, i a no obrar su perseverancia, poco o nada medrara su diligencia. Eran espías dobles los Indios, que se llaman principales o segundas personas, cubriendo con exterior Cristiano la intención i el afecto Gentílico. De los que merecen vandera en la mano, i ser dueños de alabanças devidas, sea el primero el Padre fray Francisco de Monroy ijo del Convento de Lima, a quien dio siendo Prior el ábito el santo varón fray Antonio Loçano, era Maestro de novicios aquel egenplar de virtudes fray Andrés de Jesús o Salazar, i diole la profesión el año de 1558, el Siervo de Dios fray Andrés de santa María, que en decir estos tres, que le escogieron, se califica la virtud i observancia deste Religioso. Era natural de Salamanca, ijo del Governador de Tierra firme, i después Tesorero de Lima Alonso de Almaraz, casado con doña Leonor Portocarrero, que después fundó el celebrado monasterio de monjas de la Encarnación de Lima, primer jardín de Dios en este Perú, i de los más floridos cigarrales del estado virginal. Anbos naturales de Salamanca, cavalleros, i de los antiguos mayorazgos de aquella Atenas de la sabiduría; bastárale para onra ser ermano de nuestro Padre fray Juan de Almaraz, Catedrático en propriedad de sagrada Escritura en esta Universidad de Lima, que murió Provincial i Obispo del Paraguay; esto le añadía estimación, pero las virtudes son las que le calificavan la nobleza espiritual, que como dijo mi Padre san Augustín, aun el ser Madre de Dios no le calificó a la Virgen tanto su beatitud, como las eminentes virtudes de su santidad, que los méritos proprios es caudal que pide por justicia el premio; i las onras, aunque sean de la divinidad, engrandecen, pero no aventajan, son dádivas graciosas, que exceden a lo imaginable, pero no sobrepujan a la virtud que se adquiere. ¡O soberana excelencia la de la virtud que siendo eminentísima alteza el ser Madre de Dios, sea mayor magestad la propria virtud! El Padre fray Francisco de Monroy fue dado a la oración, penitente i observante; fue enbiado por la obediencia para la conversión de los pueblos de san Pedro de Yoco, i Xequetepeque, entonces de gran gentío, i en tributarios de numerosa multitud, es la lengua que ablan la Muchic i la Quingnan, escura i de escabrosa pronunciación. La pescadora es en lo general la misma, pero usa más de lo gutural; pocos la an sabido con perfeción, i destos nuestros Religiosos la an

108 conpreendido con eminencia. Fue destruyendo idolatrías, i aniquilando supersticiones; quáles fuesen las de aquellos valles dejamos dichas en el Capítulo segundo deste tratado; una que de allí reservé para ponerla aquí, será bien que se advierta, tanto para onor del Padre fray Francisco de Monroy, que con tenacidad procuró destruir, como para estar advertidos los Curas, si bolviere a retoñecer alguna contagiosa raíz. Oy les dura a los Indios el resabio, i creen gran pedaço desta fábula. En un cerro que asta oy retiene el nonbre llamado Coslechec, que está en el valle de Talanbo, que oy es granja i eredad del Colegio nuestro de san Ilefonso de Lima contiguo a Pacasmayo vivía un Indio echizero, encantador, i el mesmo enbuste, tenía pactos con el Demonio, i así era diabólico su enbeleço, i su dotrina llena de perdición, era astuto, cabiloso i activo. Venerávanle por miedo, o por deidad todo los valles, tributando dádivas i rindiéndosele con abatida sumisión. Era su nombre Mollep, que quiere decir el piojoso, i llámanle así por las legiones que criava de estas sabandijas en la cabeça i cuerpo, castigo con que le avía Dios començado a castigar. Lo asqueroso de su persona decía lo abominable de sus costumbres. Azía misterio de su obcenidad, i tenía persuadidos a los Indios, i en ellos era oráculo asentado, que al peso i número que criava aquellos inmundos animalillos del sudor de su cuerpo, iva criando los linages, ijos i familias de los Indios que le adoravan. El multiplico de la generación atribuía a propria omnipotencia, i la muerte i menoscabo de sus contrarios a castigos de su enojo. Creíanlo fácilmente los Indios ignorantes, porque vían más aumentados sus pueblos, que los de sus contrarios, atribuyendo a este ministro del Demonio la multiplicación echa por la naturaleza, proijando su aumento, no a Dios, que los multiplicaba, sino a este engañador que los mentía. Las limosnas las acotava para los Idolos; a los niños azía sacrificar a sus guacas, i obligava a que le reconociesen por su Dios. Llegó a ser tan enbidiado el tener en su tierra a este burlador, que como si fuera conquista de un Inperio, o guerra para quitar algún tesoro, izo leva de gente el Cazique señor de Lanbayeque, pueblo, que está diez i seys leguas de Talanbo; i con número de Indios una noche con violencia i por rapiña se le llevaron a su pueblo, llorándolo por suma desdicha los Pacasmayos, i adorándolo por deidad los Lanbayeques. Asta oy creen algunos destos bárbaros, que el estar tan populoso el pueblo de Lanbayeque, donde ay quatro Curas i abundancia de Indios, es la causa el aver tenido i tener oy en su tierra los guesos deste infernal Mollep; su entierro adoran por guaca, i su memoria por celestial. Murió este ministro de Satanás (después de aver leído

109 abominaciones contra la ley Cristiana, i errores endemoniados contra nuestra Fe) comido de gusanos i piojos, perdigávanlo en esta vida, para roerle el coracón en la eternidad. A Onórico, Rey de los Vándalos (como dice Volaterrano) por aver sido ocho años perseguidor de la Religión Cristiana le castigó Dios con que pereciese a manos de piojos. Arnulfo, que fue Enperador después de Carlos Craso robó los tenplos, i lo acabaron (como dice Bautista Egnacio) multitud destas sabandijas. A Espeusipo Filósofo Ateniense de Eurimedonte (dice Plutarco) que le ervían piojos, i lo mataron; era maestro de idolatrías, i gran ministro de Idolos. De Sylla consegero de vicios, i anparo de la desonestidad, dice Plinio, que a bocados se mató a si mismo; i Plutarco añade, que fue tal la corrupción de su cuerpo, que las carnes se le convertían en estos animalillos, tanto, que el agua de los baños Termas i Tinas se llenavan dellos, i con entrar cada día al baño eran más, i su dolor mayor, sobrepujando la fuerça del castigo a la eficacia i actividad de los remedios. Ferécides Syro, que escrivió provocando divinidad en criaturas viles, le castigó el cielo con este mal, como dice Plinio i murió comido dellos, como si le acabaran serpientes. Por éste Ferécides izo aquellos versos en que advierte desengaños Quinto Sereno. Platón el Príncipe de los Filósofos, que quiso que le tuviesen por divino, i aún oy los ignorantes le llaman el divino Platón, murió deste mal, como afirma Plutarco. Maximiano, que tantos Cristianos martirizó, Erodes, que tan dichosos inocentes izo mártires en Belén, Feretrina Reyna de los Barceos, tan cruel como enbaidora, murieron miserablemente, comidos destas sabandijas, como Textor en su oficina dice. I Antioco ilustre Rey de Egipto, enemigo del tenplo de Dios en Jerusalén i perseguidor de su pueblo, sobervio, que pretendía divinidad, cruel que se alegrava con omicidios, i codicioso, que quitava los caudales agenos cayó de su carroça, i le comían gusanos las entrañas, como dice el libro de los Macabeos, i conociendo ser castigo de sus culpas, murió rabiando sin pedir perdón, ahuyentando los ascos de su hedor a los egércitos que regía, i asta los criados más favorecidos que le aconpañavan. Este perverso Indio, si tuvo los vicios de todos estos diez, que mucho que viviese muriendo como ellos, i muriese para eterno dolor, como padecen éstos. Como Onórico fue enemigo de la Fe i Religión Cristiana, como Arnulfo quitó las limosnas a los tenplos, aconsejando las diesen a los Idolos i guacas; como Espeusipo fue maestro de idolatrías; imitó a Silla en la sensualidad, a Ferécides en dar divinidad a viles criaturas, a Platón en querer ser divino; fue imitador de Maximiano en matar Cristianos, i de Erodes en azer derramar sangre de niños. Feretrina no fue más cruel que este

110 Mollep enbaidor, i fue dicipulo de Antioco, en sobervia sin ser Rey, en arrogancia sin ser valiente, en anbición sin tener letras, i en aborrecer a los ministros de Dios sin virtud, siquiera aparente. No son ponderables los daños que este engañador causó en los Indios, i los resabios que introdujo en los pueblos. Menos alcança la ponderación al gran trabajo que los ministros Evangélicos tuvieron en arrancar esta cizaña; el Padre fray Francisco de Monroy asestó la artillería del cielo contra los sequazes desta secta de perdición. Las razones no los convencían, porque su dureza los cegava; pintarles el Autor deste error, su asquerosa figura i su obceno vivir, no abatía su estimación, ni era prueva para ellos de ser falso el dogmatizante; ceguera en el paraíso a que dieron crédito nuestros padres primeros, no a paloma sin malicia, ni a otro animal ermoso, que su noble natural acreditara la cabilación de Lucifer, sino a una serpiente fea, que vertía veneno por naturaleza, aun antes de engañarlos, i sabía Adán (como quien conocía la esencia i propriedades de cada criatura, que por eso les puso nonbre, i cada uno era su difinición) que ésta que derribó a su muger i a él la llamava Nachas, i así está en la vulgata Ebrea en lugar de serpiente, i significa encantadora, como prueva Leonardo Mario, de manera, que antiguo o eredado es en los ijos de Adán dar crédito a la que no trae fianças en la cara, ni en la condición de ablar verdad, i sabiendo que uno es echizero o encantador, le dan la Fe que se les devía a los ministros de Dios. Trabajando en la conversión destos Indios, i cogiendo luzidísimos provechos, así en materias de Fe, como de virtud, murió el Padre fray Francisco de Monroy en san Pedro de Lloco, como soldado en medio del conbate, por Octubre de 1583, pasando a cobrar lo que por la Fe i por la caridad lastó; los otros dos piden mayor narración.

111 CAPÍTULO XV EN QUE SE DICEN LAS VIDAS I VIRTUDES DEL PADRE FRAY GERONIMO DE ESCOBAR, OBISPO QUE FUE DE NICARAGUA; I DEL BENDITO PADRE FRAY FRANCISCO VELASQUEZ, ANBOS MINISTROS DE LOS PUEBLOS DE LA VIRGEN, I PRIOR EL UNO EN EL SANTUARIO DE GUADALUPE Dejó el mundo, i bastantes esperanças de ser próspero en sus dignidades i averes el Padre fray Gerónimo de Escobar ijo de la casa de Lima, noble de linage, i nobilísimo de condición. Fue natural de Toledo, donde sus padres eran vezínos; profesó el año de sesenta i seys en aquella casa de Santos, primero sitio, i segunda Tebayda de nuestra Religión, que a una mano como frutales de jardín, eran los frutos de estima, i los renuevos de provecho; aprendió el fervor de aquellos Serafines, i fue cursante de aquella primitiva santidad; en los ayunos era notoria su abstinencia, en las diciplinas i mortificaciones fue su penitencia egenplar, i en la oración muy continua su asistencia; amava a los pobres i socorría a los menesterosos; oía acá Artes i Teología, i salió excelente Predicador. Enbiole la Obediencia por uno de los primeros ospederos de la Madre de Dios de Guadalupe; fundó aquel Santuario i trabajó en aquella conversión. Lo que más acaudaló méritos i reputación fue el incansable trabajo, que se pasó en aquellos principios, colígese de lo mucho que oy se trabaja con aquellos pescadores, lo que a los principios de persinarse trabajarían entonces. De lo dificultoso de un asalto se pruevan los méritos de un conbate. A los peces llamó el otro Filósofo indomable generación; i el Apóstol san Judas Tadeo en su epístola Canónica, nonbra a tal género de onbres olas i resacas de un mar enfurecido, que levantándose en montes, arrojan a los prógimos la espuma de sus vicios, con que ensuzian a los que se les acercan, gente sin provecho, i generación sin fruto. De aquellos con quien una trata, se coligen las costunbres que tiene, i la esperiencia nos dice, que los animales que viven ya en tierra, ya en las aguas, son de mala digestión, i de cruel fiereza; como se ve en los caymanes, lobos marinos, i otros desta esfera. I como los ánimos i costunbres de ordinario se introducen conforme la condición i trato de lo que se comunica, son mansos los que tratan con pacíficos, i bravos los que viven con ferozes, aziendo naturaleza de la costunbre, i engendrando abito de la imitación, que sin duda obra más en los onbres la influencia del trato, que la actividad de las estrellas,

112 porque éstas inclinan, i aquélla aze violencia; mucho vemos desto en los que manijan animales; los pastores de ovejas son mansos, i viven quietos, i los que crían leones, o viven entre osos, vemos que son ferozes, que ya que no los conversan con palabras, los aze imitadores suyos el uso, naturaleza es la fuerça de la costunbre. Filón libro de Josef, ponderando el milagro de que el carcelero de Josef uviese sido piadoso con él dice: fácilmente la costunbre pasa a semejança de naturaleza; viven los carceleros con ladrones, omicidas, violentos, adúlteros, despeñados i ferozes, i así salen ellos iguales a cada uno, i con los vicios de todos, cogen de cada uno algo, i tienen miselánea de los vicios, i crueldades que manijan. Facile consuetudo abit in naturae similitudinem, degunt carcerum custodes ínter plagiarios, fures, fascinorosos, violentos, homicidas, adulteros, sacrilegos, a quorum síngulís non nihil nequítiae contrahunt, ut ex huiusmodi collatione, miscellaneaque temperatura conficíatur una scelesta malorum colluries; i porque este carcelero comunicava a Josef, se le pegó la piedad, aprendió mansedunbres i sosegó sus furias. Attamen talis homo honestate adolescentís mitigatus, non solum securitatem, et otium el praestitít, sed etiam vinctis omnibus cum praefecit, tanta es la fuerca de trato, i lo pegajoso de la comunicación. Los Indios marítimos, que viven de la pesca, i gastan el tienpo sobre aguas salobres, son fieles remedos de los peces, i se diferencian (como lo experimentamos) de los otros Indios labradores, aunque la distancia destos a los otros sea de dos leguas. Son pues los Indios pescadores, que abitan en el territorio de Guadalupe, gente desabrida con aspereza, dura con ferozidad, terca con villanía, indómita con doblez, i sienpre indomable sin pulicia, no apetecen la comunicación, ni tienen agasajo ni ospitalidad, sacuden las obras de devoción, i apetecen mucho la bestialidad, peces racionales, i onbres sin discurso. Esta gente manijó el Padre fray Gerónimo de Escobar, labrando con picos, cinceles, conbas i maços de azero, coraçones i condiciones de bronze. ¡O quánto sufre la caridad! i ¡quántos inposibles facilita la perseverancia! Labró en los pescadores la Fe, pescó los que atrajo a fuerça de amor, de miedo i de predicación. Por el premio colegiremos el tamaño destos méritos; fue el Padre fray Gerónimo de Escobar a España por la Obediencia, i sin aver tenido en este Perú oficio ni dignidad, ni otra ocupación, que el predicar en estos valles, i trabajar en su conversión; informado el Rey Filipo Segundo de sus grandes virtudes, madura prudencia, sazonado juizio i cabal observancia, valiendo más ante sus ojos el trabajo de convertir ánimas, que el mérito de egercitar goviernos, le

113 dio el Obispado de Nicaragua; consagrose en Madrid, i enbarcose para su Iglesia en san Lucar. Navegando por el golfo de las Yeguas, sobrevino una tormenta, que obligó a la flota a que arribase a Cádiz. Saltó en tierra aguardando viage, i dentro de pocos días cayó enfermo de unas calenturas, de que vino a morir con muestras i afectos de salvación. Enterrolo -el Obispo de Cádiz en su Catedral con aplauso Real, i con gozo de tener en su Iglesia el cuerpo de un tan consumado varón ijo de Lima, i onra desta Provincia. Bien veo la priesa con que voy, pero no puedo más, que me tira un celestial Religioso, cuya vida i penitencias son tan dignas de admiración, como los servicios i amor a la Madre de Dios de Guadalupe iguales a los favores con que le onró. El Padre fray Francisco Velásquez fue natural de Castilla la vieja, porque fueron sus padres de Doninbla tierra de Burgos, gente noble, i sus deudos en este Perú de lo lustroso i autorizado de la ciudad de Lima. Pasó a este Reyno, i tomó el óbito el año de 1558, en el Convento viejo de Lima de diez i nueve, años de edad; entró con fervorosa ansia de la conversión destos Indios, desterrándose de su patria por multiplicar vezinos en la patria eterna. Conocieron por la muestra (luego que entró) la fineza del paño, i por los renuevos que salían por entre las rejas del jardín las flores i frutos del coraçón, que el ánima santa, de quien dice esto Salomón, por más que encierre los frutos de su virtud que oculta la umildad, entresalen por la modestia, conversación i obras, brotaños en ramas, que el cielo llama paraíso. I si lo que sale al descuydo por lo encañado del jardín, lo llama Dios paraíso, ¿qué nonbre tendrá lo fructuoso que tiene el guerto en lo interior? yo pienso que porque los renuevos i ramas, que ven los que pasan, son los buenos egenplos, que ven los que se edifican, los llamó Dios a ellos más que a lo oculto del jardín, paraíso, por lo que a Dios deleyta lo que a los prógimos con buenos egenplos enmienda, i a los tibios anima. Era el Padre fray Francisco Velásquez de egenplar presencia, de conversación provechosa, edificava con sus razones, i predicava con sus obras, su modestia era sin cuydado, i sus acciones sin descuydo. Estavan los primeros fundadores de la ley de Cristo en este Perú, ronpiendo por carcales de espinas en la Provincia idólatra de los Conchucos, i añadieron otras dos valientes manos, enbiando por Prior a este siervo de Dios los Padres del Capítulo Provincial que en Lima se celebró el año de 1567, i con él al Padre Francisco de Ervas, ministro a propósito para tal lado, i para tan dificultosa conversión. Allí mostró lo ardiente de su caridad en repeler al Demonio, Rey introducido en aquella barbaridad; arrancó idolatrías, mejoró costunbres i alistó gran número de Indios al

114 estandarte de la Fe. Viendo tan copiosos aumentos la Religión, le bolvieron a elegir los Padres del Capítulo Provincial, que se celebró el año de 1579, no bolvió cansado, ni entró a descansar, que los soldados de Cristo, si muestran orgullo quando visoños, obran como soldados viejos, quando están más diestros, i militan mejor con la experiencia, que con solo el brío, el valor i las armas; a toda aquella Provincia mucha gente, i endurecida a la Fe, predicava, reduzía i acariciava, valiéndose de todos los medios, que el zelo del bien de sus ánimas lo advertía; mucho trabajó, i mucho fruto cogía. Entre el oficio que tuvo de Prior, i otros que egercitó, quiero entretallar algunas de sus virtudes. Sea la primera el ser devotísimo de la Madre de Dios, i mostrando su afición con servicios continuos, con devociones distribuidas en las oras del día, i en los retiros de la noche. Celebrava sus fiestas con aplausos, olores, luzes i limosnas; ilustrava sus Altares con aseados adornos, i los vestía de costosos frontales, esmerando su curiosidad en juntar dádivas, i azerle precioso ajuar, enriqueciendo su joyel, sus afectos excedían a sus prevenciones, sienpre juzgava por remisa su más afectuosa diligencia. ¿Qué ganaría en este, enpleo quien ocupava sus ansias en esta devoción? pagaría como Reyna, i aría mercedes como Madre de Dios. Fue mansísimo con, religiosa afabilidad, i grande umilde con menosprecio de su propria estimación. Estimávase en menos que un donado, i abatíase en egercicios, que suelen azer los esclavos i los Indios, i ni lo afable ocasionava a que le faltasen al respeto, ni la mortificación a que le pretendiesen abajar la autoridad, que el darle el punto a este dulce, aunque aze mucho la prudencia, obra el todo Dios, o premiando la virtud o aprovechándose de ella; su govierno era amado de todos, i él amava a los mansos i umildes, con éstos era su ermandad, i los altivos no le desconponían por más que le irritaran. Moisés fue el maestro de la mansedunbre, dejando preceptos en sus obras, i egenplares provechosos en sus aciertos; i advierte el Texto, que quando Moisés mostró mayor mansedunbre, entones castigó Dios a sus dos ermanos María i Aarón, que con murmuraciones le pretendían desconponer la mansedunbre, i aun por eso, siendo anbos ermanos suyos, dice el Espíritu santo, que María era ermana de Aaron, i no la llama ermana de Moisés en otro Texto, i clara está de colegir, la razón, que el llamarla ermana, fue quando trató de su generación; i quando en las demás ocasiones no dice que era ermana de Moisés, sino de Aaron, fue, porque no eran mansos, afables, ni tan umildes como Moisés; i así, aunque en la naturaleza eran ermanos todos tres, en el trato i en la condición sólo

115 eran ermanos María i Aarón, que mucho más parentesco causan la igualdad de las costunbres, que lo natural de la sangre. Bienaventurados los mansos i umildes, no tanto porque serán señores de lo mejor de la tierra principio de paga que les señala el Evangelio, quanto porque son dicípulos del manso i umilde Jesús, que a vozes pide aprendan del mansedunbre i umildad, para graduarlos en la ciencia que él profesó, i con la borla de gloria, que lo manso i umilde le supieron ganar. El Padre fray Francisco gozó en esta vida de los frutos que cogen mansedumbre i umildad, dicho se está, que iva atesorando en las sillas del cielo, las grandezas que a los mansos asegura Jesús Sidrac en su Eclesiástico, ganando por mansos lo que aquellos Angeles perdieron por altivos, i los llama planteles i árboles ermosos; los altos para leña al fuego, i los umildes para alteza en gloria. No acaban de ponderar los que comunicaron a este siervo de Dios la grande mansedumbre de su condición, nunca se le oyó palabra ofensiva por más que le irritasen, ni razón rigurosa por mucho que le encendiesen, i estas igualdades en el ánimo si muéstran en la tela prudencia i longanimidad, sienpre es el fondo amistad de Dios en el ánima conpasiva, como lo advirtió san Pablo, bondad con mansedunbre, Fe con modestia, i continencia con linpia castidad; virtudes en que es alabado este bendito Religioso. Mandava a los súbditos como Padre, i conversávalos como ermano, trayendo ante los ojos la palabras de san Augustín en la Regla, que no se an de tratar como a esclavos, a quien las leyes condenan a servidumbre, sino como a ijos constituidos en gracia, sugetos, porque se umillaron, i no acosados, porque se rindieron; lo uno es tiranía, i lo otro caridad. Ay Prelados como el Rey Acab, que quando abló con mansedumbre a su vasallo Nabot no se tuvo por Rey, i se arrojó en la cama sin comer como pudiera un plebeyo, i le dijo su muger Jesabel, que no sabía ser Rey, i quando le afrentó sin culpa por blasfemo i traydor, se tuvo por señor i por verdadero Rey, poniéndolo en las provisiones que despachó. Otros dicen a los súbditos palabras de onor, quando más los quieren afrentar, apocando con la ironía, lo que engrandecen con la palabra, que a no sugetarse Cristo a que Erodes le echase encima el ábito blanco, que de suyo era onroso, no lo afrentara, ni echándole en casa de Pilatos el ábito de púrpura Real le baldonaran llamándole Rey, que en echándole el ábito a uno les parece a los mayores, que tienen un esclavo más, i una cortesía menos. Este siervo de Dios onrava a todos, tratávalos con afabilidad, ganávales el amor i conservava religiosa paz. Su penitencia fue singular, era tan abstinente en el comer, i tan

116 continuos sus ayunos, que los más días del año ayunava, i perficionando esta virtud estrechó la comida tanto, que no comía carne; fue tan imitador de san Nicolás de Tolentino, que estando malo en Guadalupe de una grave enfermedad no se pudo con él, ni el día de la purga, que comiese carne, i comió de unos peces. No tuvo allí Prelado que se lo mandase, porque lo era él, i así comía peces quando la enfermedad le pedía aves. La túnica era de lana, el cilicio su conpañero, i todas las noches tenía rigurosa diciplina, los tres días con la comunidad, i los quatro solo en el coro; dejava charcos de sangre donde se agotava, afligiendo su carne con quanto podía; era muy celebrada la opinión de su virtud, i admirable en la comunidad la aspereza de su vida, tanto más respetada, quanto él pretendía tenerla más escondida. Esta es el agua que dijo Cristo a la Samaritana, que dava él a los que más quería. Darele agua (dice Cristo) que cayendo en el ánima ará en ella una fuente manantial, que de tan alto el brinco, que suba el penacho al mesmo cielo, i dure eternos siglos; el agua tanto sube en la fuente, quanto tiene de caída en lo alto. Viene la gracia del cielo, i echarase de ver si la virtud se aze en gracia, quando se obra la virtud, para que salte al cielo, no para que se derrame por la tierra, i la festegen los onbres, que ésta es vana gloria i aquélla virtud Divina. No enbía Dios el agua de su gracia i virtudes Divinas, para que dé el salto a las plaças i calles, sino para que torne a la gloria. Si del camino la bolviere Dios, i quisiere que la vean los onbres, corra por su cuenta, que por la nuestra sólo devemos retenerla en el ánima, i azer que salte a la gloria; i no contradice esto a lo que dijo a sus Apóstoles, vivid de manera, que vean los onbres vuestras buenas obras, i glorifiquen al Padre Eterno; que esto se entiende de las buenas obras, que deve azer uno públicas, por las obligaciones de su estado, ayunar, diciplinarse, orar el Religioso i dar limosna el Obispo, aziendo lo que su Regla, o su profesión le manda; pero lo que añadiere, sea fuente en el ánima, que sólo falte al cielo, porque el gusto, como dijo san Gregorio, de verse alabado no le robe el mérito que tuviera. a estar escondido, i aun a los otros advierte, que salgan de tal manera sus virtudes en público, que la intención del premio camine a Dios, i acá esté en secreto. Este siervo de Dios azía público lo que pedía su profesión, i secreto lo que añadía su amor, encaminando el agua al cielo, porque no se la beviera la vana gloria. En todas las mortificaciones enpleava su caudal, con que era grangería ordinaria, meritoria i abundante. Quanto se diese a la oración, aun qúando era Prior, i las oras que en ella gastava aun siendo dotrinante, encarecen los que estavan

117 atentos a su vida, con decir, que en él miravan un ermitaño de la Tebayda en soledad con Dios, i en comunidad por Dios, aquí le servía aprovechando a otros, i allí le contenplava enriqueciendo a sí. Favorecíale Dios con raptos, éxtasis i elevaciones, comunicándole sus dulçuras. Esto se vido muchas vezes; una salió a decir Misa en el pueblo de Chepén; i llegando al Altar incose de rodillas, ceremonia que deven azer los Sacerdotes antes de llegar al Altar, i fue tan veemente su contenplación, considerando el misterio, o la imagen del Altar, o fuese paga de reconocerse por indigno de azer el sacrificio, que se quedó arrobado un grande rato. Levantose, i començó la epístola, los que asistían para oír la Misa, le advirtieron, que aún no avía començado el introito començole aziendo ademán de que estava olvidado, dando a entender era culpa lo que avía obrado la dulce violencia del amor. Tenía en el sacrificio de la Misa tan continuos favores, que sienpre la decía vertiendo lágrimas; i los Viernes doblava este flujo con tanta corriente, que los misterios de la pasión de Cristo que contenplava, le salían a los ojos desde el ánima, donde tiernamente los sentía, tanto por considerar sus pecados al lado de la pasión de Cristo, a quien fue ingrato, como por las penas que padeció por nuestra ingratitud. Con estas virtudes bien caía la Religión en tenerle en oficios, para que esta luz no estuviese debajo del medio celemín, sino alta en candelero, donde a muchos pudiese alunbrar; veámosle dar luz, que poco abrá que despavilar. Ya vimos los años que trabajó convirtiendo ánimas en la Provincia de Conchucos, gastando treze años en la ocupación de san Pablo, convirtiendo la Gentilidad. Vino al Capítulo Provincial del año de 1582, i eligiéronle por Prior del Convento de nuestra Señora de Guadalupe, adonde a su gusto satisfizo las ansias de su devoción sirviendo a la Madre de Dios, acrecentando su culto, i obligándola con extremos de amor. Era aquel Convento congregación de Angeles; la paz en los Religiosos era celestial, el recogimiento de Anacoretas; la asistencia del coro, comunidades i Altar exalava fervores de espíritu, i el estar aquel Convento solo, en los canpos, sin tráfago de Ciudad, confusiones de Corte ni ruidos de multitud, dava a la casa circunstancias de yermo i condiciones de cielo; que las mejoras de espíritu, mejor crecen al lado del silencio i de la quietud, que a vista de las repúblicas i de los comercios. La soberana Esposa, que es el ánima perfeta, todos los capítulos antes del octavo anda reboçando finezas de Christo; a vozes repite sus alabanças, con dulces fatigas busca en los canpos quien le adore; todo se le va en llamarle, i toda se enciende en pedirle. I en el capítulo octavo callava tanto, que le obligó Cristo a darle vozes, pidiéndola, que siquiera

118 ablase una palabra. Ola, tu que abitas los jardines, mira que están nuestros amigos atentos por oírte, haz que oyga yo tu voz, i no allo la causa deste silencio, que tiene cuydadoso a Dios, sino la que al pie destas palabras se refiere, antes estava ella sola en su viña, pero ya avía en ella mucho número de onbres entre deudos, viñaderos, gañanes i pastores, i tenía multitud de pueblo junto a la viña, o dentro de sus bardas, avecindados en ella; i así, qué mucho que no se ocupe tanto en ansias, finezas i alabanças de su Dios el ánima que está junto al tráfago, al ruido, i confusión de multitud. La soledad convierte un ánima a Dios, i la mucha conpañía divierte de Dios un ánima. Lo solo de aquel Santuario regala con sosegada quietud, despierta contenplaciones con discursos Divinos i desocupa el tienpo para egecutar soberanos inpulsos. En esto ocupava las oras el siervo de Dios, todo le dava fruto, i todo le rendía provecho; viendo la Religión los muchos aumentos espirituales que adquiría, i los tenporales que multiplicava, le bolvió a reelegir en Prior de aquel santuario en el Capítulo del año de ochenta i quatro, su causa azia la Virgen, su servicio adelantó este buen Prelado, caminando adelante; que en el servicio de Dios, como dijo san Gregorio, no ir adelante es bolverse atrás, pasó seys años en ser Sacristán de la Madre de Dios i Padre de aquellos cinco pueblos, que como el Padre de familias les dava el pasto espiritual, i azía estar atentos a los ministros a solo el bien de aquellas ánimas, requiriendo a sus curas, i solicitando el provecho común. Fundose el Convento de la villa de Saña, pueblo siete leguas de Guadalupe, era tan amado el Padre Fray Francisco en aquellos valles, que a ruego de todos, i con gozo de la villa fue allí por Prior, nonbrándole el Capítulo que se celebró el año de 1591, trabajó como en todas partes, agregando ánimas, que sirviesen a Dios, i aumentando con egenplos de su vida el crédito de su gran virtud. Aunque asistía en Saña, tenía el coraçón en Guadalupe, que allí se tiene donde el tesoro de cada uno se guarda. El tenía su tesoro en la Madre de Dios, i allí palpitava su coraçón, huiase del oficio sin dañar a su obligación, i visitando a la Virgen, bolvía paladeado para sufrir la sed mientras la bolvía a buscar, serviala ausente, i teniala su ánima presente a todas oras. Pasados los tres años de Prior conociendo la Provincia las ventajas de su actividad, i quanto se adulavan los valles, i aun la Madre de Dios de que su gran devoto asistiese en Guadalupe, le nonbró el Capítulo Provincial del año de 1594, tercera vez por Prior, iva a su centro; ¿qué mucho que fuese lleno de placer? todo crecía el culto, i la devoción iva a más, i la Virgen soberana lo multiplicava todo, repartiendo gracias i obrando milagros, tanto por su piedad como en muestra de gratitud; izo

119 muchos la Virgen todo el tíenpo que el Padre Fray Francisco Velásquez le asistió, que nos da a pensar, que los ruegos i oraciones deste siervo de Dios eran los solicitadores de las maravillas, i los procuradores de sus piedades. Este Religioso era amicísimo de pobres, liberalísimo en dar limosnas, ospedava caminantes, i curava enfermos; ¿qué mucho, que pidiendo para ellos, negociase sus saludes, i fuese porta paz de sus consuelos? Fue pobre de coraçón pudiendo ser muy rico; que ay algunos (como dio Oracio) que no tienen, i otros que no desean tener, i a todos aventaja el que no tuvo porque quiso, fue pobre porque anatematiçó las riquezas; Dotrinante tantos años en tan pingues Curatos, i én tienpos tan prósperos, que sea pobrísino, es de engrandecer, que ser muy pobre el que no puede adquirir, no tiene mucho que alabar. Salió para el Capítulo Provincial que se celebró en la Nasca el año de 1598, i en él fue elegido por Difinidor más antiguo desta Provincia, aviendo de azer las vezes de Vicario General en el siguiente Capítulo, ordenáronse santísimas actas, dignas del zelo, observancia, i prudencia deste singular varón. Vínose al Convento de Lima, donde obrando como sienpre, echó el sello al libro de su vida, añadiéndole más ojas de penitencia, ayunos, diciplinas i oración, miravanle como a gran siervo de Dios, i dava mucho que imitar a los que de sus virtudes querían aprender. Fuelo purificando Dios con enfermedades, perficionándolo con dolores, i llegó al tienpo del morir, ora para donde tanto se enriqueció, por el año de 1599, sólo pedía a Dios se cunpliese en él su divina voluntad. Dio egenplo a todos de paciencia, de silencio, de mansedunbre, de umildad i conformidad. Quando conoció que le llegavan los platos de la vida, i la egecución general de la inviolable muerte, izo en público lo que de ternuras i oraciones decía a la Madre de Dios en su secreto; sentávase echado en la cama, de modo que las rodillas levantadas azía uno como atril o altar en que tenía un lienco de la Virgen santísima, joya de su pobreta i relicario de su devoción, con ella gastava las oras, i con su vista entretenía sus dolores; su comer era el verla, su conversación el ablarla, sus medicinas el pedirla, todo se ocupava en ella, i todo su consuelo tenía en contenplarla. Así pasó algunos días, conoció se le acercava el tránsito, o por su desaliento, o por alguna inspiración, i no dejava un instante a la Madre de Dios; Piloto que le avía governado i estrella que avía seguido. Trató con toda instancia del viage umano, i de enbarcarse en la nao Madre de Dios; i recebidos con sumo fervor los Sacramentos, admirando a los Religiosos su contrición, su paz, i lo que a la santísima Virgen, ya tierno, ya gozoso le decía, se conoció por sus demostraciones que estava viendo a la

120 Madre de Dios de Guadalupe. Este divino favor fue el último vale, dichoso postre para gloriosos principios. A todos los circunstantes llevó de gozo i confusión el rapto i ainco con que este favorecido Padre estuvo atendiendo callado, i mirando alegrísimo a la Virgen, cuyo favor fue sabido. Con esta librança, mejor diremos salvoconducto, murió el sueño de los justos, i durmió en la muerte de los descansos, enpleo que todos deseamos, i riesgo para donde con tanto descuydo nos prevenimos.

121 CAPÍTULO XVI DEL SEPTIMO CAPITULO PROVINCIAL; LOS MANDATOS QUE SE DECRETARON EN MATERIAS DE RELIGION I DE INDIOS, I LO QUE SE OBRO EN SU CONVERSION ASTA EL AÑO DE MIL I QUINIENTOS I SETENTA I UNO; DE UN SINGULAR SUCESO QUE OBRO EL CIELO EN UNA INDIA; I LO QUE ANPLIO NUESTRAS DOTRINAS EL VIRREY DON FRANCISCO DE TOLEDO; PONESE LA ENTRADA DEL TRIBUNAL DEL SANTO OFICIO, I LOS CALIFICADORES QUE. HEMOS TENIDO EN ESTA INQUISICION Por aver muerto el bendito Padre fray Andrés de santa María en el año primero de su segundo Provincialato, se convocó a Capítulo Provincial, i presidió en él el eminente varón fray Francisco del Corral Difinidor más antiguo, con las vezes del Reverendísimo General (que lo era el Maestro fray Cristóforo Patavino, i governó asta el año de mil i quinientos i sesenta i nueve, que murió) siendo Pontífice el santo Papa Pío Quinto en su año quarto. Eligieron los Padres Capitulares al Padre Maestro fray Juan de san Pedro, que fue la segunda vez que salió electo en Provincial el año de mil i quinientos i sesenta i siete a veynticinco de Agosto; año en que el Illustrísimo mártir fray Andrés Quatiebras fue martirizado en la ciudad de Nimes en Francia por el Príncipe Conde erege Calvinista. Era este santo varón predicador coadjutor del Obispo en la palabra divina; i siendo de solos treynta años, padeció más de treynta diferencias de tormentos, cortáronle la lengua, i las cabeças de los dedos, con que tomava el santísimo Sacramento, desolláronle como a san Bartolomé, i pidiendo perdón a Dios para sus enemigos, vio los cielos abiertos como san Estevan, i cortada la cabeça subió a coronarla de gloria, mientras los ereges arrojaron su cabeça i cuerpo en un pozo. En Francia muere un Andrés mártir, i en este Perú otro Andrés confesor; aquel va muerto al pozo para vivir en la gloria, i el del Perú sale del pozo o baño para goçar del cielo. Por la muerte deste varón fue electo el Padre fray Juan de san Pedro en Provincial, i fueron Difinidores los Padres fray Luis López, fray Gerónimo Gavarrete, fray Juan de Almaraz i fray Luis de Córdova. Determinaron que en todo se obedeciesen las actas; que el Padre Provincial de España i su Difinitorio avían enbiado a esta Provincia, sugeta entonces a su obediencia. Mandose con gran rigor, que ningún Dotrinante pudiese tener cavallo ni mula propria, ni a uso, como fuese con título de algún

122 singular, sino que cada Dotrina tuviese cavallos i mulas de comunidad, diputadas para si algún Religioso uviese de ir a partes distantes a confesar Indios, o sacarlos de sus grutas, i adoratorios; i declaran que el tener cavalgadura (aun para ir al remedio de un ánima) era especie de propriedad, i no querían se abriese puerta contra la pobreça Evangélica. Ordenose, que asta que se concluyese el Sínodo i Concilio Provincial, que se estava celebrando en esta ciudad de Lima, no se alterase nada en lo que usavan las Dotrinas, i que acabado, se egecutase la forma i Constituciones que el Concilio dispusiese. Declarose, que por no azer tantos gastos i viages los Religiosos, se alargase el Capítulo asta el año de mil i quinientos i setenta i uno, i que señalavan el Convento del Cuzco donde se avía de elegir, por estar en medio de la Provincia, al qual ayudase cada Capitular con quatro pesos para el sustento de los Capitulares i Convento. Determinose, que no trugesen Discretos con voto todos los Conventos como solían, sino solos Lima, Trugillo, Cuzco, Chuquisaca, Paria i Guamachuco, asistiendo a esta eleción los Padres de la Provincia de Conchucos. Eligieron por Visitadores de las tres visitas de Lima al Prior, que continuó su oficio, en que fue nonbrado en el Capítulo antecedente fray Francisco del Corral; para la de Trugillo al Padre fray Antonio Loçano, i para la del Cuzco al Padre fray Juan de Bivero, Prior que tanbién continuó su oficio. Nonbréaonse Letores de Gramática para todos los Conventos, i repartiose la contribución para sustentar los estudiantes, señalando cien pesos de coleta cada año para los gastos i viages del Padre Provincial; ligeros caminarían, pues con tan poco socorro se contentavan. Dejose este año el Convento de Laymebanba i Chachapoyas, por las razones que referimos del peligro en la pobreza i castidad. En estos quatro años trabajavan los obreros Evangélicos con gozo en sus fatigas, porque cogían provechosas cosechas. En los pueblos de Españoles arrancavan vicios, i en los de Indios vían madurar la Fe, diéronnos la dotrina de Yanacache en que obró como Angel de paz el Padre fray Diego Ortiz, i el año de sesenta i ocho entró en Vilcabanba a convertir al Rey Inga. Mientras se ocupa en aquella predicación le dejaremos, porque después sepamos su martirio. Añadiéronse pueblos pequeños i valles, i en ellos obreros aquí en Pachacamac metrópoli desta Gentilidad, i Sinagoga de los maestros de idolatría; luego diré la conversión de una India donde reververe la piedad inmensa, i se consuele el pecador medroso. Dionos el Licenciado Rodrigo Niño la dotrina de sus pueblos i eredades, i

123 porque pide su principio i sucesos dilatada relación, la dejo para azerle capítulo proprio. Sepamos agora los beneficios que recibió nuestra Provincia de las cabeças seculares. Ya digimos cómo el Virrey Don Francisco de Toledo, obligado del buen nonbre de nuestros Religiosos, i agradecido del milagro que la Virgen Santísima de nuestro Guadalupe usó con él en el fracaso del mar, nos dio cinco dotrinas en aquellos valles, aumentó su devoción con nuestras correspondencias; i llegando a Lima, que fue el año de mil i quinientos sesenta i nueve, a 30 de Novienbre día de san Andrés nos dio quantiosas limosnas, ya de las cajas Reales, i ya de las suyas que acá las escrivieron nuestros libros de recibo, i en el cielo se le izieron buenos en el eterno canbio. En todas las Dotrinas que vacavan, i en los Indios que nuevamente se descubrían, pedía a nuestros Religiosos para su enseñança. La rica i populosa Provincia de Cajamarca entonces, i aora dotrinada por los benditos Padres de san Francisco, dignos ministros Evangélicos, o porque el Virrey tuvo en enojo, o porque su Orden quiso dejar las Dotrinas (que es lo más cierto) nos mandó entregar aquella Provincia, i la tuvimos algún tienpo resistiendo nuestros Prelados la entrada, i solicitando la salida (como ya queda dicho) pero trabajaron nuestros Religiosos en todos sus pueblos con notorios provechos, queriendo, ya que no excediese nuestro cuydado al de los Padres Seráficos, que igualase a su zelo nuestra dotrina. Escusávanse los Prelados, con que no teniamos copia de ministros para tantas provincias i pueblos; i el Virrey bolvió a los benditos Padres la Provincia, que con tanto lustre, i provecho cultivan en la Fe. Trató el Virrey de azer la visita general de todo este Perú, en conformidad de los órdenes que traía de su Magestad, para dar forma a todo lo Eclesiástico en materia de dotrinas i a todo lo secular, en quantos precetos, forma i asiento oy conservan, aciendo las ordenanças, que oy son leyes municipales, i el govierno i arancel de los Virreyes, Audiencias i Corregidores, para lo qual, como ya digimos llevó a nuestros dos Religiosos Fray Juan de Bivero i fray Francisco del Corral consejeros para estas leyes, i legisladores destas ordenanças. Traía orden el Virrey de azer estos aranceles con asistencia i consejo del santo Obispo Fray Augustín de la Coruña Obispo de Popayán, i onra de mi Religión, varón a todas luces santo, prudente i de antiguas esperiencias, (de quien después diremos más). No pudo venir a los principios de la visita, por estar Popayán distante de Lima más de quatrocientas leguas, i así escogió en su lugar a estos dos varones, que tan a satisfación pusieron en orden todo lo que oy se guarda, i de que tanto se a servido, i sirve Dios i nuestros Reyes. En la vida del Padre fray Juan de Bivero se dijo esto

124 con más extensión, i nunca se dirá con proporcionada igualdad; tanbién se verá en la vida del santo Obispo fray Augustín de Coruña, centella ardiente del fuego celestial i diamante de mi Religión. En estos dos años entraron a este Perú tres joyas de lo más rico que la Iglesia i el Rey tenían; este Virrey que obró tantos provechos, i dio luz a todo lo tenporal; i el año antes de mil i quinientos i sesenta i ocho a primero de Abril entró en Lima la ínclita Religión de la Conpañía de Jesús. Estando predicando el Padre Portillo pocos meses después que saltaron a la playa i pisaron esta tierra, tenbló toda, siendo grande el terremoto. Los que no quisieron atribuir el tenblor a efectos de Filosofía, lo juzgaron por pronóstico venturoso, pensando que se estremeció la tierra por tener sobre sí la Conpañía del egército de la gloria; i si quando enbía Dios a predicar a Isaías tenblaron los quicios del cielo, porque le avía de enbiar ánimas su predicación, acá tienbla la tierra de donde las avían de enbiar con su dotrina tantos Isaías con los clamores de sus vozes, faroles que enbió la piedad soberana a dar nuevas luzes a esta Monarquía, donde an dado esplendores grandes en su conversión, i refulgencias celestiales en su santidad. Pues si no tienen más de una haza en el pueblo de Juli, i un puebleçuelo en el cercado de Lima, an tomado a destajo las misiones de su instituto entrando con la hoz de la predicación por todas las mieses que tiene a su cargo la Clerecía en que se an visto i ven cosechas para Dios en sienbra general de las ánimas, i no apagando con esto su sed, se an entrado estos años en las tierras no conquistadas, donde todo es Gentilidad, i pobres, i tienen en los Carapachos dos Conventos de que salen luzes por aquellas escuridades, convirtiendo en día las tinieblas de tan antigua idolatría; caminando van, i pues los guía Dios, sin duda correrá la Fe por los más ocultos montes, senos i montañas de aquella Gentilidad. An sido sienpre estos santos Religiosos cordiales ermanos de los frayles de san Agustín, dándose las manos en el bien de las ánimas, i teniendo recíprocas correspondencias en el ospedage i cariño, teniendo actas i preceptos cada una, para mostrar fineças en prueva deste espiritual amor i desta Evangélica ermandad. Presentaron la cédula del Rey con que pasaron al Perú en esta Audiencia a dos de Junio, i mandóseles dar para el sitio de su Convento otros dos mil i docientos pesos como a nosotros, porque no avía otro egenplar; ospedolos asta tener casa la esclarecida Orden de santo Domingo, alegres de tener tales conpafieros para la sienbra del Evangelio, i tan dignos ministros para el cultivo de las animas. La tercera joya, o el joyel de la Trinidad, es el Tribunal santo de la Inquisición, es árbol que plantó Dios, para que cada rama estendida

125 por la Cristiandad, fuese la vara de justicia con flores de misericordia i frutos de escarmiento. El que primero egercitó este oficio fue el mismo Dios, quando al primer erege, que fue Caín, como dice la traslación Caldaica echa por Jonatás, que entre los Ebreos es de gran autoridad, i todo lo tocante a este punto no contradice san Gerónimo, i allí se dice, que el averse indignado Caín contra el santo Abel i averle muerto, fue porque le contradijo las eregías a Caín, que decía que no avía Juez ni justicia, ni otro siglo, ni premio para los buenos, ni pena para los malos, i Dios le iço auto público condenándolo a traer ábito de afrenta, como acá se usa oy el sanbenito perpetuo, que como dijo Lira era una notable señal que traía inpresa en la frente, que esa es la señal i divisa que refiere el Génesis. Pero continuando sus eregías i aciéndose contumaz, le sentenció el cielo a muerte, i lo mató Lamec su decendiente, como dice el Génesis, i tiene misterio en dos circunstancias; la una, que quiso Dios que el que matase al primer erege se llamase Lamec, que quiere decir el pobre umilde, i que fuese ciego, como de muchos antiguos prueva san Gerónimo; i fue decir, conozca el mundo, que para la sobervia i desvanecimiento de un eresiarca, no a menester Dios Reyes, ni egércitos, sino pobres ministros i umildes Sacerdotes que buelven por su onra, ciegos los ojos corporales, i linces los de sus ánimas; que la Fe no a menester ojos, antes los ereges se despeñan, porque quieren ver con evidencias lo que enseña la Fe, para dar méritos con escuridades; i así mate un ciego a un erege arrogante. El primer Inquisidor que sostituyó por Dios siendo su subdelegado, fue Moisés, que mató en un día veynte i tres mil ereges apóstatas, que adoraron el becerro que quemó, i le dio a bever en agua las cenizas, tormento que usa este Tribunal, ya que no dándoles las cenizas, aciéndoles confesar con agua su error, porque no lleguen a bolverse sus cuerpos en cenizas, i cada vez que azen destos castigos, les dice Dios, consagrado aveys las manos oy en mi presencia, como que fuese lo mismo el castigo del erege que el olio santo, pues anbas cosas consagran las manos de un ministro, i allí fueron del Tribu de Leví Tribu Sacerdotal los egecutores, i acá son Sacerdotes celosos los Juezes. I repárese en otro misterio, que mandó Moysés, que los ijos fieles matasen a los padres transgresores, i los padres a los ijos, ermanos a ermanos; figurando en esto que en delitos contra la Fe, sean los primeros acusadores los mesmos padres, ijos i ermanos, porque la ley Divina es superior a toda la naturaleza, i deben ser los de la mesma sangre los verdugos que egecuten culpas, contra la Fe debida al Dios, que les dió el ser i

126 la redención. El segundo Inquisidor fue Elías, que valiéndose del auxilio Real que el Rey Acab le dio, pasó a cuchillo a todos los ereges de Samaria, aziendo auto de la Fe, en el torrente de Cisón. Elías fue el primero a quien Dios subdelegó el quemar a los apóstatas con fuego, como se vio dos vezes, que el Rey Ochozías le enbió a prender, que en cada una quemó a cinquenta soldados, i a su Capitán, sentenciándolos Elías, i remitiendo la quema a que la iziesen los Angeles, i en pronunciando, cayga fuego del cielo, se egecutava al punto, que a este Tribunal de la Fe sirven Ángeles i obedece el cielo, i sus más continuos familiares son los Angeles, de que se an visto inumerables sucesos, i porque se vea como en Elías estuvo representada la vara desta justicia, í la abundante misericordia deste Tribunal, véase que bolviendo el tercero Capitán con otros cinquenta, se incó de rodillas, i le dijo: Ruégote que tengas misericordia de mi ánima, i luego los perdonó. Que más se tardan en pedir misericordia los ereges, que en concedérsela estos ministros, i no aviéndola pedido, azen lo que el santo Rey Josías; pues como se dice en el capítulo veyntitrés del quarto libro los Reyes, quando vido los sepulcros de los apóstatas de la Fe, idólatras que estavan en el monte, los mandó desenterrar, i que se quemasen los quesos, para que no quedasen rastros en la tierra de tan iniquos transgresores. La primitiva Iglesia usó el poner sanbenitos poniendo unos sacos a los que se arrepentían, convirtiéndose de estado erege a estado Católico. Imitó esta ceremonia de muchos lugares de la sagrada Escritura, especialmente del capítulo tercero del Profeta Jonas, donde se dice, que -los de la ciudad de Nínive convirtiéndose a Dios izieron pública penitencia vistiéndose unos sacos, i así antiguamente dava la santa madre Iglesia esta misma penitencia a los públicos pecadores, aunque después se quitó esto, dándoles otras penas asta que el Santo Oficio de la Inquisición que se fundó en tienpo del Papa Paulo Tercero por el año de mil i quinientos i quarenta, renovó esta penitencia de los sacos, i como los bendecían, se llamavan sacos benditos, i corronpiéndose este vocablo, an venido a llamarlos sanbenitos. Un poco me tengo de parar en decir deste Tribunal, i no será contra mi asunto, pues si e de ablar de los aumentos de Fe deste Perú, no daré legítimos pasos, si no me registro en Tribunal que tanto la aumenta, i tanto la defiende, i así entrarán más onrados los que de mi Religión an servido a este Tribunal de ministros. Entró a este nuevo mundo a ser el crisol de nuestra Fe, la luz de la Iglesia i el conplemento del Evangelio. Aquél tenblor grande que acabamos de decir, fue en el Perú al tienpo mesmo que en España se proveyó este Tribunal para esta Monarquía, i si se iziera el

127 cónputo, se viera que fue el mismo mes, i quigá el mismo día i ora; i el Demonio izo tenblar la tierra, porque venía el Tribunal de la Fe a quitar la posesión al tirano, i dársela a su verdadero Criador. Pretenda Josué rendir a Jericó, que no quiere Dios que obren manos, ni riñan egércitos, batalla de boca quiere que sea, i Sacerdotes con los clarines del jubileo i misericordia los que tañan esos clarines, i que sean las armas viva Días, viva la Fe; con que caygan todos los muros de Jericó, i mueran quemados los enemigos de la ley de Dios. ¿Qué novedad de batalla es ésta? ¿Qué milicia nunca vista enseñó Dios? la glosa lo advierte todo; figura viva fue esto de los vencimientos de la Fe, el Capitán es Jesús, que pelea por la Fe suya contra anatematizados como Jericó, los Sacerdotes son los de la ley de gracia (dice en la glosa Augustino) que no peleando con las manos vencen enemigos de Dios, i no le quedan en pie muros al enemigo; esos muros son el culto de los Idolos, los adivinos, echizeros, ereges i judaizantes. Todo cae a la voz destos clarines. Pregunto, ¿no son estos en todo i por todo los Inquisidores? Sacerdotes que sin menear las manos con las armas derriban muros fuertes, i pasan a cuchillo i a fuego idólatras, echizeros, ereges i Judíos? ¿No son éstos a los que tiene Dios para los que como Jericó son anatemas, i a ellos les toca estas gentes? ¿Su Capitán es Jesús, su estandarte la Fe, i sus armas son clarines de jubileo i misericordia con el Evangelio, i las vozes son: viva Dios, viva la Fe? I si todas las Inquisiciones tienen esto, la del Perú vido el tenblor que se dice en la glosa que derribó a Jericó, parecido al que uvo quando la Virgen i los Apóstoles estavan orando en Jerusalén; que oraciones de Santos i defensores de la Fe azen tenblar las tierras, i derribar sus muros. El clarín deste Tribunal, i sola su voz con ser clarín de jubileo i perdón, i voz que ofrece misericordia, aze tenblar la tierra, i que se caygan los muros que la glosa llama echizeros, adivinos, Gentiles, ereges i Judíos. A los juezes deste Tribunal es a quien apunta Salomón, quando dice, que entregó el Esposo su viña a vigilantes guardas, i era viña que tenía pueblos. A éstos da vozes la Esposa, quando dice: Ola amigos, ola guardas mías, cogedme esas zorrillas que me destruyen mis viñas. Ereges son esas zorras, dicen Orígenes; enemigos son de la Fe, dice Teodoreto, Crisóstomo i Augustino, a estos Inquisidores llama, porque ellos le guardan su viña; i el decirles que cojan las zorrillas, es para que si no se les deslizan, o negativos o inpenitentes, los castiguen con misericordia, los perdonen con clemencia, i así lo azen como la Esposa se lo pide. Doce puertas tiene la Jerusalén de la Iglesia, dice David, i en cada puerta está Cristo dice san Augustín, por ellas entran los fieles; i ¿quiénes serán

128 los porteros, dice Augustino, sino los Apóstoles? i ¿oy los Inquisidores Juezes Apostólicos? Estos guardan las puertas, estos guardan a Cristo, i si no puede nuestro Redentor tener Angel de guarda por ser Dios, i estar su umanidad unida al supuesto Divino, quiso que su onra i Fe tuviesen estos Angeles de guarda, que defendiendo a Cristo, tuviesen tenblando al mundo, al Demonio i al infierno. Aquel gran Duque de Alva quando en la dehesa de Cantillana a trece de Junio del año de mil i quinientos i ochenta, en una eminente ramada izo reseña del egército que llevava a Portugal, quando se tomó la posesión de aquel Reyno, pasó la reseña en presencia del Rey Filipo Segundo aconpañado de la Reyna, i de las Infantas i Archiduque Cardenal su sobrino, i aviendo dispuesto con buen orden el egército, por medio de Sancho de Avila Maestro de Canpo General, en forma de batalla, lucido por armas, i vestidos por divisas, colores i bordados, que entre lo verde del canpo acían país florido, i dava tal lustre el Sol que ería en los arneses, que nunca izo tan vistoso lienço pintor en Flandes; (así pinta Cabrera de Córdova el sitio i la reseña) le dijo Filipo al Duque Don Fernando: No entendí Duque tener tan numeroso egército; i respondió el prudente, discreto i Católico General: Otro más valiente, más poderoso i más inportante tiene Vuestra Magestad en sus Reynos. Cuydadoso el Rey, preguntó al Duque ¿dónde? i el Duque dijo: En cada Tribunal de la santa Inquisición ay un egército de tres Inquisidores, que vencen los enemigos de Vuestra Magestad, i aziéndolos tenblar, le conserva la Fe, i su corona. Alabó el Rey la sentencia, i toda la Cristiandad, i este Perú conoce la verdad de tan prudente dicho. El santo Arçobispo Don fray Gerónimo de Loaysa Dominico celebró tres autos públicos antes que viniese el Tribunal. El primero se izo en el año de mil i quinientos i quarenta i ocho, en que fue quemado aquel gran ereje Luterano Juan Millar Flamenco. El segundo, en el año de mil i quinientos i sesenta, i el tercero en el año de mil i quinientos sesenta i cinco. Entró en Lima este santo Tribunal el año de mil i quinientos í sesenta i nueve, que vino en conpañía del Virrey Don Francisco de Toledo, vinieron a fundar esta Inquisición el Licenciado Zerván de Zereçuela (de quien diré luego) i el licenciado Andrés de Bustamante que venía por más antiguo, i murió en Panamá. Las datas de sus títulos son a cinco de Febrero de mil i quinientos i sesenta i nueve. Estas personas señaló el Cardenal Inquisidor General Don Diego de Espinosa con orden de su Magestad el Rey Don Filipo Segundo. Fue Zerván de Zereçuela inculpable varón; prueva de su virtud de aver sido Obispo electo de Chuquisaoa, i aver renunciado la mitra, i

129 sesenta mil pesos de renta; fue amantísimo amigo de nuestra Religión, que mostró con asistencias i limosnas; con ella trató de su renunciación, que consultores desengañados dan sienpre consejos provechosos, i rara vez se umilla el que con anbiciosos se consulta. Asentose el Tribunal en Lima Domingo veynte i nueve de Enero del año de mil i quinientos i setenta, aviendo ido el Virrey Don Francisco de Toledo, la Audiencia real i Cabildo de la ciudad a las casas del Santo Oficio, que por mandado de su Magestad se le señalaron unas que tenía frontero de la puerta de la Iglesia de nuestra Señora de las Mercedes; trageron al Inquisidor Zereçuela Virrey i Tribunales a la Iglesia Mayor Metropolitana, i a las puertas della salió el Cabildo Eclesiástico a recebirle cantando el Te Deum laudamus; cantase la Misa mayor, i luego izieron el juramento de la Fe Virrey i Tribunales, jurando guardar los privilegios del Tribunal. Desde este día asta oy, sienpre a ido viento en popa la Fe, i los errores an dado o en la abjuración después de la penitencia, o en el fuego verdugo de la contumacia. En lugar del Inquisidor difunto vino el Licenciado Antonio Gutiérrez de Ulloa el año de mil i quinientos setenta i uno; i el año de mil i quinientos i ochenta i siete vino por Inquisidor i Visitador del Santo Oficio el Dotor Juan Ruiz de Prado; i el de noventa i quatro el Licenciado don Pedro Ordoñez i Flores del ábito de Alcántara, que fue Arçobispo del nuevo Reyno; i el año de mil seycientos i uno vino el Dotor Francisco Verdugo, que oy es Obispo de Guamanga, egenplo de Sacerdotes i egenplar de Obispos, es el que se lleva la opinión de santo Prelado, en virtudes, limosnas i prudencias, no tenía en España poder para que aceptasen mitras, buena prueva de su poca anbición, i acá le aceptó a ruego de muchos; i a cargos que le azían a su conciencia; i así es Obispo Apostólico amoldado en santo Tomás de Villanueva. Fue contenporáneo deste gran varón el Licenciado Andrés Juan Gaytan, que vino el año de mil i seycientos i once, natural de Tordesillas, i después quedó solo por Inquisidor, varón muy docto en anbos Derechos, onbre afable, de grave autoridad, amado de todos, inclinado a favorecer desvalidos, gran limosnero, i sobre todo gran onrador de Religiosos, a quienes ama tiernísimamente, siendo su recreación los Conventos, i sus estrechos amigos los Religiosos, estrémase su amor con los de san Augustín, i tiene sin duda gran protección en los santos Patriarcas de las Religiones, por el favor que a sus ijos aze, i por los bienes i defensas con que los onra. sirvió en oficio de Fiscal de Sevilla, i a veyntidós años que defiende la Fe, i linpia de toda escoria el oro santo desta virtud Teologal; castiga con misericordia, enfrenando con severa

130 justicia lo malo, lo disonante i lo sospechoso, pareando la ley con su prudencia, i la egecución con la necesidad; mucho le deve la Fe, o mejor diremos, que él le paga el rédito de la nobleza de su sangre criada en sus progenitores a los pechos deste Tribunal. El año de mil seycientos i veyntiquatro, vino por Inquisidor el Licenciado do Juan de Mañosca, que fue Visitador de la Audiencia de Quito. El año de mil seycientos i veynticinco trujo título de Inquisidor destos Reynos el Dotor Juan Gutiérrez Flores, que lo era de Mégico, vino por Visitador desta Real Audiencia de los Reyes; diole su Magestad la coadjutoría del Obispado de Chuquiabo, i la futura sucesión después de cinco años que asistió en su visita, murió en Lima sin que asta oy se sepa lo que se probó en ella; murió pobre, porque vino ostentativo. El año de veyntisiete vino el Licenciado don Antonio de Castro i del Castillo, los dos que con el Inquisidor Gaytan oy regentan la Inquisición; demás de su nobleza i letras, son Juezes de loables partes, i ministros dignos de toda estimación. Salió de Fiscal de Lima para Inquisidor de Mégico el Licenciado Baldespina de muchas letras, cordura i virtud, i sucediole el Licenciado don León de Alcayaga, que oy usa el oficio. A estos nueve Inquisidores, más beneméritos del título de celadores, de la onra de Dios que Finees, deve este Perú la excelencia mayor, que se alla en toda la Monarquía i Reynos de la Cristiandad, pues ninguno se conoce más linpio que éste de eregías, judaísmos, setas i otras zizañas que sienbra la ignorancia i arranca o quema este Tribunal, siendo su jurisdición desde Pasto, ciudad junto la equinocial, dos grados azia el trópico de Cáncer asta Buenos ayres i Paraguay, asta quarenta grados i más azia el sur, con que corre su jurisdición más de mil leguas norte sur de distancia, i más de ciento leste oeste en lo más estrecho, i trecientas en lo más estendido. Todo esto ara i cultiva la vigilancia deste santo Tribunal, i el incansable cuydado de sus Inquisidores, siendo sus centinelas i espías las Religiones, i sus familiares todos los fieles. El primer auto público de la Fe que en Lima celebró, fue el año de mil i quinientos setenta i tres, donde entre otros quemaron a Mateo Salado erege contumaz, que vivía retirado en una guaca que está media legua de Lima, que en la antiguedad fue tenplo de los Indios pescadores, i oy se llama la guaca de Mateo Salado; aquí vivía este erege solitario, con demonstraciones de ermitaño penitente, descubrió el veneno, i pagolo en ceniças. El segundo, fue en el año de setenta i ocho. El tercero, en el de mil i quinientos ochenta i uno. El quarto, en el año de ochenta i siete. El quinto, en el de mil i quinientos noventa i dos. El sexto, en el año de noventa i cinco. El séptimo, en el de mil i seycientos. El octavo, en el año de mil i seycientos i cinco. El noveno,

131 en el de seycientos i ocho. El décimo, en el año de mil seycientos i doce. El onceno, en el de mil seycientos i deziseys. El duodécimo, en .él año de mil seycientos i veynticinco; i el treceno, en el de mil seycientos i ventiseys. A tenido este Tribunal por piedras de toque i Calificadores en diferentes tienpos, començando desde sus principios a nuestros Religiosos el Maestro Fray Luis López, el Maestro Fray Juan de Almaraz, que después fueron Obispos, Fray Francisco de Figueroa, que después fue Comisario de Potosí. Al Padre Maestro Fray Alonso Pacheco, que visitó por este Tribunal lo más del Reyno; al Padre Maestro Fray Diego Verdugo ermano del Inquisidor i Obispo don Francisco Verdugo. Al Padre Maestro Fray Gonçalo Pineyro, que es Calificador por la suprema, i fue Provincial. Al Padre Maestro Fray Lucas de Mendoça, que oy es Catedrático de sagrada Escritura en la universidad Real i al Padre Maestro Fray Alonso de Almeyda, que fue Provincial de Chile i a otros. An servido de Comisarios en diferentes pueblos i Provincias muchos Religiosos nuestros, i en el púlpito de aquel Tribunal son los continuos. El servir a este Tribunal mí Religión, es deuda i especial ipoteca, pues ijos del que fue martillo de ereges, vinculados están a servir al Tribunal donde está el martillo. Ya podemos tratar de lo que estos años obraron en el bien destos Indios nuestros Religiosos, i dejando a los que estavan en las Dotrinas, de que ya se a platicado, veamos las que fuera de Cajamarca nos dieron en estos años. Como se vía en nuestros Dotrinantes de Pachacamac el zelo ansioso de la conversión de los Indios, el trabajo en edificar Iglesias, i el provecho en apocar idolatrías, nos dio el noble Cavallero don Antonio de Ribera del ábito de Santiago, i el Licenciado Ramírez de Cartagena los Indios que junto a Pachacamac tenían en los valles de Manchay, Chillca i Malla, aquí obraron con fervores Angélicos los Padres Fray Francisco Tristán, Fray Diego Flores i Fray Alonso Maldonado, redugeron a comercio los Indios escondidos, que (como se a dicho por causa de las guerras civiles) andavan montarazes, congregaron familias i bautizaron muchos, ganando más con los Indios el agasajo cariñoso de los Dotrinantes, que el amor que tenían a nuestra ley; barbaridad del amor proprio, i justa queja del amor divino. Pero como el cuerpo trae en su traílla al ánima, si se mueve es por su regalo, i si se inclina al bien le tira la comodidad o el provecho. Medras tuvo el servicio de Dios en Fe i costunbres destos valles. I por dulce efeto diré la conversión de una India en el valle de Chilca, que certificó el Padre Juan Vázquez de la Conpañía de Jesús, Retor de su Convento principal de Lima, de los más antiguos Religiosos del Perú, i el más

132 entendido en la lengua de los Indios, ministro de aquellos tienpos i testigo instrumental del caso, pasando a una misión por aquel valle. Sucedió pues, que sus padres criaron una India ermosa, que en su niñez mostrava devoción a la Virgen i a los Santos; creció a edad de quince años, i su mal padre le quitó su virginidad en los canpos, sin enfrenarle el delito, ni conmoverle el lamento i lágrimas de la donzella, que con gemidos pretendió estorvar el estrupo. Violentada la tuvo algunos días en el canpo donde senbrava, continuando el desafuero contra la ley paternal; trújola al pueblo de Chilca (donde su madre estava) bien instruida en que callase, i amenaçada de muerte si lo descubriese. Medrosa la muchacha callava, pero llorosa andava afligida; la madre le preguntava la causa, i ella escusando decirla, dava a entender la culpa; a ruegos de la madre, que le aseguró el secreto, le contó el estrupo; i al punto que oyó el daño, sin enfrenar la ira, quiso matar al padre lacivo. Sufrió el mal Indio las vozes i golpes de la muger negando la culpa, i encareciendo por enbuste la denunciación de la ija. Aguardó ocasión, i sacó la muchacha al canpo para matarla; i caminando a parte solitaria donde no uviese testigos dé su filicidio, encontró a un mestizo viandante, a quien la desdichada dijo: Que se lastimase della, porque su padre la llevavá a matar. En los gemidos della, i en las demonstraciones del padre, conoció el pasagero ser verdad lo que la afligida llorava. Quitósela prometiendo dar cuenta a la justicia, i negociar que lo aorcasen. Huyó el Indio, i quedó el caminante con el despojo, siendo lobo de aquella oveja, si el padre avía sido tigre de su ija. Sirviose della algunos días, viviendo violentada, i quejándose de su desdicha, dejola i aborreciola; pensiones del apetito i pagas de la sensualidad. Fuese ella a otro pueblo convezino, i aunque pedía a Dios misericordia, estuvo dos años distraída sin confesar sus culpas, o avergonçada del pecado, o sojuzgada del Demonio. Quísose bolver a su madre arrepentida del mal estado, i porque supo que su padre avía muerto desesperado en el camino, llegó al Jaguey que llaman del Toro, donde sola pedía perdón a Dios disculpando sus caídas, i encomendándose a los Santos de su devoción Vio a corta distancia un onbre ermoso con ábito blanco vestido (según ella confesó) al modo que andavan nuestros Religiosos en el Convento i Dotrina; viéndole afable i resplandeciente fuese llegando a él, i estando cerca le vido el rostro ayrado, i oyó que le decía: Pues ¿cómo, atrevimiento tienes de llegar a mí, teniendo tantas culpas, i huyendo de confesarlas al Sacerdote? Anda, i confiésate llorando tus pecados, i con intento de servir sólo a Dios. Desapareció dejándola con espanto i con devoción. Caminó al pueblo de Pachacamac dejando el de

133 Chilca, tan deseosa de confesarse, como avergonçada de referir sus pecados a su proprio Cura. Supo que estavan allí dos Padres de la Conpañía que ivan a misiones, i llegándose al Padre Juan Vázquez llorosa, le pidió se doliese della, i la confesase. Fuéronse a la Iglesia, donde la India dando gemidos i llorando a solloços, estuvo un rato pidiendo a Dios, a la Virgen i a los Santos misericordia; i llena de confusión i umildad refirió todo lo que se a contado. Dejó alegre al Confesor, porque coligió de sus afectos, de sus muchas lágrimas, i de lo que ponderava sus culpas, que sin duda era santa su conversión i meritoria su penitencia, teniendo por cierta la visión del Religioso que la aconsejó; porque al catequizarla, sacó de la llaneza de sus respuestas, ser verdadera la narración sin motivo de calumnias. Refiere el Padre Juan Vázquez, aver savido después la gran virtud con que vivió la India. Glorificado sea Dios, que busca por los canpos ovejas tan perdidas, i siendo el piadoso Pastor, que tanto se duele de la India umilde como de la Enperatriz, enbió para recoger aquella oveja a un Pastor del Reyno celestial con el ábito de nuestros Religiosos, para acreditar a los que dotrinavan, i para que viesen que en el cielo tenían los de aquellos pueblos protetor frayle que los anparava, previniendo a este Religioso de la Conpañía, para que se facilitase la conversión de una India miserable. Algunos años continuaron nuestros Religiosos la predicación destos pueblos de Chilca, Malla i sus anejos, donde sin duda fue muy servido nuestro Señor, i aumentada en los Indios nuestra Fe. Quando dejó la Orden la mitad de las Dotrinas, dejó la destos pueblos por más aprovechadas i menos trabajosas. Ya es tienpo que se able de las que dotrinamos en el valle de la Barranca i sus convezinos, que están veynte i cinco leguas al norte de Lima, i por tener aquel país gran suma de brujos i echizeros, en que trabajó mucho nuestra Religión diré algo de lo qué allí uvo, i de lo que después se alló; i sabrase la vida del Padre Fray Francisco Martínez de Biedma muy digna de considerar, pues veremos principios i fines que poder elegir, con intermedios que se deven aborrecer; pide largo capítulo su narración, i así pasaremos a él.

134 CAPÍTULO XVII DE LA ADMIRABLE VIDA I MILAGROSOS TRUEQUES DEL PADRE FRAY FRANCISCO MARTINEZ DE BIEDMA, I LO QUE EN LOS PUEBLOS DE HUAURA, HUACHO I LA BARRANCA TUVO EL DEMONIO, I TIENE EN BRUJOS, IDOLATRAS I ECHIZEROS Quando los fines son dichosos, aunque los principios no fuesen loables, nunca descaeció su gloria, por averse interpuesto razones de ignominia, i tal vez luze más lo excelente a vista de lo malo, porque el encuentro aze luzir los dos opuestos, i las sonbras ocasionan a que luzga más lo claro en la pintura. En los quadros de la Iglesia Católica salen más a la vista un Pablo, un Augustín i una Madalena porque el quartel de su vida culpada, sirve de boscage al de su penitencia, i anbos forman nube sobre, que pintan sus glorias; siete Demonios quando pecadora, i coros de Angeles quando penitente, pintan un lienço en el Evangelio, donde la Madalena se lleva nuestros ojos, porque la diversidad forma la ermosura, i los opuestos azen plato a la delectación; Pablo a los pies de un cavallo persiguiendo a Cristo, i luego pisando con los pies umanos esos cielos, deleyta umillado, i consuela engrandecido. Resultando destos altibajos la grandeza de sus encomios i la bizarría de sus inpulsos; a los pies del cavallo trueca de vida, i con los pies sobre los cielos ennoblece la culpa; pues como él certificó a los Romanos, i le interpreta la Glosa, lo malo de la culpa, quando pecadores aprovecha al aumento de la gracia en los predestinados, pues medran en mayor arrepentimiento más umildad; i de sí dijo David, que antes que se umillara pecó, i que le convino aver caído para averse umillado, por lo qual obedeció a Dios, i le guardó su ley. No diera tanto gusto a los Angeles el quadro de Augustino, si sólo le vieran vertiendo luces de ciencia, convirtiendo mundos i esclareciendo ánimas, sino le pintaran en retiros, tinieblas, sonbras i escuridades en sus comienços; porque en estos encuentros se realça la generosidad divina i canpea su misericordia soberana. No principios culpables, pero intermedios ofensivos se verán en el Padre Fray Francisco de Biedma, con qué se aze dulce su istoria. Fue aqueste Religioso natural de Granada, aunque sus ascendientes eran de Ubeda i Jaén; era Cavallero noble de los originarios de Galicia, procedidos de Rodrigo Iñiguez de Biedma, señor de Estiviel, i Alcayde de los Alcáçares de Jaén, cuyo estado fue toda la tierra de Limia i la de Sotobermu, que oy posee la casa de los Condes de

135 Monterrey. Pasó este Rodrigo de Biedma con el Rey don Fernando el Santo, en la conquista del Andaluzía, i fue eredado en Sevilla. Desta casa son los Condes de Santistevan, Marqueses de Fromesta, i los de Javalquinto, cuyo deudo era en conocido grado el Padre Fray Francisco de Biedma. Criose con la ostentación de su noblega, era de gallardo talle, de ermoso rostro i de agudo entendimiento; supo las letras umanas con opinión, i aprendió la lengua Griega con propriedad, i renunció el mundo quando menos se lo permitiera la bizarría; i dejó sus patrimonios al tienpo que luziera más su gentileza. Enbarcose en todas las virtudes desde que tomó el ábito, i continuando sus estudios de Artes i Teología salió gran letrado, de los primeros para el púlpito, i no de los segundos para las superiores Cátedras. Era eloquente en lo que platicava, i sustancial en lo que proponía. Viéndole con tan lúzidas partes relevadas con muchas virtudes, le tenían en España para uno de los mayores puestos. Pero encendido en zelo del bien desta Gentilidad i deseoso de ganar ánimas en predicación menos ostentativa, firmó para pasar al Perú; resolución que animó a otros, i admiró a muchos. Vino en conpañía de los diez Religiosos que trujo el Padre Maestro Fray Juan de san Pedro, quando bolvió a España por Religiosos la primera vez que fue Provincial. Entró en esta tierra el año de mil quinientos i cincuenta i nueve, i, començando a ganar los aplausos del púlpito i de la nobleza, resfrío los ardores de caridad, i dejose ir tras el viento de la ostentación. Ya le avinagrava el coro, i le eran enfadosas las observancias; querían enmendarle los Prelados, i en vez de mejorarse se despeñava más, teniendo de altivo lo que mostrava de incorregible, queriendo ser estimado por docto, lo que deviera pretender si fuera virtuoso, i se le podía decir lo que dándole un bofetón dijo a un dicípulo altivo Zenón Zítico, como refiere Diógenes: No porque seas ostentativo, i te agas grande serás bueno, procura azerte bueno i serás grande. Castigole con varios modos de diciplina el Padre Maestro Fray Luis López, pero las repreensiones lo enpeoravan, los castigos públicos le encendían, i mereciéndolo sus despeños, ni lo enfrenó la cárcel, ni lo mejoraron grillos. Eran sus desconciertos la fábula de las conversaciones, siendo su nonbre el díscolo, i su opinión de frayle relajado; estudiavan en cómo enmendarle, i ni aprovechavan medios, ni le inmutavan castigos. Teníanle por tan desconcertado, que aun las acciones de suyo indiferentes, o no culpables las juzgavan por iniquas, teniendo por cierto se ordenavan a vituperables escándalos. Como quando Amán estava acusado por enemigo del Rey Asuero, i entró a pedir a la Reyna la vida de merced, i cayó desmayado sobre

136 el estrado, o tapete en que la Reyna estava. No fue pecado éste, sino desdicha; pero pareciole al Rey traición i agravio contra él, i que entrava a robar la onestidad a la Reyna, i dijo: Mirad este traydor que tanbién quiere forçar a la Reyna en mi presencia. Miren lo bueno a que iva, i lo malo en que le acusan; pero es consequencia cierta, que en conpañía de grandes pecados, aun los que no lo son suelen parecerlo. Si tratavan de bolverlo a España, temían los escándalos que daría en el viage; i si lo querían retener, avía cada ora que castigar, i así era sienpre el escándalo de todos. Llegó el día, quando menos anuncios diera la esperança, en que el piadoso caçadór le tiró una saeta penetrante, que abriéndole el coragón se le encendió el ánima; bolvió en sí, i consideró (valiéndose de su agudo entendimiento) la vileza de su vida, la ignominia de su crédito, la ofensa de sus escándalos, i la dura rebeldía de sus inpertinencias, acordaríase de los favores que a Dios devía, i del ciego furor con que los pagava. Entrole por resquicios la luz de la gracia, i fuele esclareciendo la razón con que vido rebalsadas sus precipitaciones; dava vozes considerando sus obras, i gemidos al cielo pidiendo socorros, fue arrojando de sí profanidades, i atavíos repreensibles, sacudió ostentación de celda, aborreció el regalo, i soplava tan apriesa la fuerça del augilio, que a todo correr desbalijó Dios la nao, sin dejarle en la celda más de solas unas tablas en que dormía, que en ellas se escapó de la tormenta, i se puso mar en través, con que sosegó la borrasca de su ánima, que a todo viento andava de bancos en escollos, i de arrecifes de culpas, en golfos de condenación. Izo confesiones generales, anteponiendo diciplinas i ayunos, llorava amargamente, i tenía verguença de parecer ante los Religiosos corrido de sus desconciertos, i avergonçado de sus escándalos. Ya caminava este penitente en todas las comunidades i observancias, cargado de cilicios, llagado de açotes, desflaquecido de ayunos, sin más cama que una tabla o el suelo duro; era continuo en la oración, i en todo un espectáculo de los Religiosos i seculares; ya sus sermones eran Apostólicos, sus consejos venerados i su crédito de gran penitente. En estos trueques se ven las contraposiciones de la gracia, que con agudeza ponderó Filón, llorando los daños de nuestros sentidos, i los estragos que azen nuestros apetitos en el ánima. Pero si nuestra razón conoce su desengaño, abomina sus pasados yerros, i arrojando escuridades, mira lo celestial al resplandor de soberanas luzes; qué quiso significar el Génesis, pregunta Filón, ¿quándo para decir que Dios reveló al santo Abraán divinos misterios, i él vido celestiales favores, advierte que se entró primero el Sol i quedó escuro el mundo, envolviéndose Abraán en

137 tenebrosas escuridades? ¿Para qué fue el cuydado de advertir, que ya se avía entrado el Sol? I responde: Que en varios lugares de la Escritura, para significar cosas de nuestro entendimiento, de nuestra memoria i voluntad, de nuestro consejo, parecer o intención le llaman Sol; i sin otras pruevas alega, que a Faraón le edificaron una ciudad, i le pusieron por nonbre Rameses, que quiere decir, sentido, que como polilla destruye las potencias, i llamavan a la mesma ciudad Heliópolis, que quiere decir ciudad del Sol; porque a los onbres mundanos les parece, que son sus consejos, sus discursos i entendimientos, no polilla que les destruye las ánimas, sino Sol, que resplandece i alunbra a todos. Este nuestro discurso que nos parece Sol, i es infernal carcoma, i taladora polilla, es el que quiso significar Dios, quando cuydadosamente dijo, que primero se entró el Sol, i se escurecieron los sentidos de Abraán, que Dios le dejase ver su rostro, sus favores i sus promesas. Qué sucede, dice Filón, en nosotros, lo que al Sol en el mundo, mientras él nos alunbra, todos los astros, planetas, signos i estrellas no parecen; no se divisan, i en entrando el Sol, si las cosas del mundo no parecen, todas las particularidades del cielo se ven í se contenplan. Así de la mesma manera mientras tenemos por Sol nuestro discurso i nuestro entendimiento, no vemos cosas celestiales, ni luzes divinas. Pero si ese Sol se esconde en el otro emisferio de la razón, i se escurecen nuestros sentidos umillándose, entonces veremos luzes Divinas, bienes celestiales i favores de Dios, que todo esto quiso enseñar la Escritura, quando para decir que le manifestó Dios a Abraán sus misterios grandes, sus favores celestiales i sus divinas promesas, puso antes, que ya el Sol se avía escondido, i que en todos los sentidos de Abraán avía escuridad i orror. A la letra pasó aquesto con nuestro fray Francisco de Biedma, edificó en su entendimiento, siendo los albañiles sus discursos, una ciudad sobervia de Rameses, i era en los vicios otro Faraón; a él le parecía que sus letras, su ciencia, su juicio, sus consejos i discursos eran dignos de llamarse Heliópolis ciudad del Sol, i que como Sol resplandeciente pudiera alunbrar en todo el Perú, i no era esto, sino Rameses, casa de polilla i ciudad de la carcoma, pues todo su saber i su entendimiento era carcoma que le roía el ánima, i polilla que le talava la conciencia. Llegó la ora que obró la gracia, i se dolió del la piedad divina, i adormeciolo Dios, dejando en tinieblas a sus sentidos; con que el Sol de su entendimiento se escondió en el otro emisferio del desengaño i de la razón; i si antes no divisava cosa del cielo, ni estrellas de gloria, cubierto el resplandor de los favores celestiales, ya después que el Sol de su entendimiento se escondió, dejando escuros sus sentidos,

138 començó a ver celestiales desengaños, castigos futuros i promesas eternas, vido las luzes que lo enamoravan, i abominó las presunciones que lo destruian. Fue creciendo tanto el rigor de su penitencia en ayunos, derramamiento de sangre, vigilias, cilicios i tormentos, que a no ser aborrecimiento de vicios, fuera crueldad que pareciera omicidio; pues el faltarle a vezes las fuerças, era estimularle más al castigo, i pudiéranle decir lo que dijo Archidamo a su ijo, como refiere Plutarco, que viéndole temerario en reñir con los Atenienses, sin que descansase del trabajo le dijo: O te avían de aumentar las fuerças del cuerpo, o te avían de achicar la audacia de tu cólera. Pero en los penitentes, si alguna vez puede ser vituperable el exceso, nunca deja de dar Dios las fuerças i el brío, que no llega un penitente, ni lo consiente Dios, a matarse; porque si le agradan los rigores del que se aborrece a sí por averle ofendido a él, no quiere que muestre el valor en quitarse la vida; locura que tuvo por fortaleza Anónimo, como refiere Suetonio, quando queriendo Otón renunciar el Inperio, porque parecía que no eran briosos sus soldados, le rogavan que no le renunciase, pues le destruiría el egército i la República; sacó el soldado la espada, i dijo: Sabe César, que por servirte están todos los del egército tan animados como aquesto, i atravesándose el puñal se mató a su vista. Bárbara fineza i temeridad de bruto, como que el matarse fuera fortaleza i no cobardía; matar a un valiente es de fuertes, i matarse es de cobardes; que quando el que muere no se resiste, el que mata no pelea, i mátanse porque no tienen valor para pelear, o con el tienpo, con el trabajo, con el enemigo, o con la esperança. Dichosos los penitentes santos, que sin quitarse la vida matan su carne, peleando con enemigo casero, i con un contrario rebelde, llegando con la penitencia asta la raya de la vitoria, i vénganse de su carne sin ofender su conciencia. Nadie piense que la penitencia mata, aunque vean que debilita, que por ser en servicio de Cristo, parecen sangrías para salud los açotes, ventosas fajadas los golpes, estomaticones los cilicios, dieta los ayunos, contra la modorra las vigilias, i contra soles, ayres i serenos el retiro i la clausura; ¿qué onbre regalado de mil, llega a muy viejo? I ¿quántos millares de grandes penitentes emos visto, i vemos en edad caduca? siendo la mayor penitencia el libro i regla de la mejor medicina. Esto se vido en nuestro gran penitente fray Francisco, que quando pensavan que sus crueldades le matarían breve, le aumentavan la vida. No estava bien el Demonio que la joya de su ostentación se le huyese en gastando tan ricos sobrepuestos de virtudes, para ganar con su predicación i egenplo a los pecadores; començó a perseguirle

139 con varias tentaciones, no dejándole reposar un momento, arrojávase a Dios, i sólo confesava su flaqueza, para negociar los socorros de su misericordia. Acordarse de la muerte, conoció que era ajustado freno para su apetito, i viendo que no le sugetava con la mortificación, se fue una noche a la Iglesia, i desenterró un cuerpo difunto medio seco i le llevó a su celda, i dormía con él abracado, sufriendo el orror, el asco i lo espantable de aquel cadáver ediondo. Este es el cuerpo, diría, de la ermosura que el mundo adorava; esto es oy orrible, i pocos días a era deleytable. Mira infame pecador lo que as de ser, i az penitencia de lo que as sido. Este cuerpo difunto era la conpañía de su cama i el maestro de su vida; cruel tormento, i pocas vezes vista penitencia. Sirviole de tan fuerte freno este cuerpo difunto, que casi no tenía inpulsos la lacivia, ni se atrevía a tentaciones la carne, pero a ¿quién (no digo yo un cuerpo muerto en la cama, sino el recuerdo de la muerte en la memoria) dejara de enfrenar al coraçón más desbocado, criando castísimos pensamientos, quando está más lacivo? Si se atizare la carne, dice Jacobo Bilio, corre apriesa a la talanquera, que es pensar luego que te as de morir, i al punto te dejará ese toro que te quería acometer; quien viere á Raquel suegro de Tobías, que en el mesmo aposento donde murió su primer yerno antes de consumar el matrimonio, a manos del Demonio Asmodeo puso la cama para el segundo, i muerto éste, izo lo mismo con el tercero, quarto, quinto, sexto i séptimo, parece que pretendía más matar yernos, que dar marido a su iia, disimulando el castigo con título de sucesión, pues sabía en tantas esperiencias que la primera noche los matava el Demonio, que tan enseñoreado estava de aquel aposento, ospedara el tercero i quarto yerno en otra quadra, i no donde se avían visto tan lamentables lástimas. Traças eran de Dios, no disposiciones del suegro; san Rafael le declaró el misterio a Tobías, quando temeroso de igual desdicha, no quería casarse con esta Sara virtuosa i santa; advierte le (dice) que todos esos siete, no se acordavan de Dios, porque sólo apetecían al deleyte, eran como cavallos desbocados i jumentos lacivos, i sobre éstos tienen mandamientos los Demonios para luego egecutar el castigo. Luego el querer Dios, que en aquel aposento, i no en otro se casasen todos siete, fue para que escarmentase, como dice un Dotor, el segundo acordándose de la muerte del primero, i que fuese freno la muerte antecedente para resfriar los ardores lacivos del segundo, i tercero amante, i no enfrenándose aquel cavallo con semejante recuerdo, se viese que era irremediable su daño, pues la memoria de la muerte no le ponía a sus sensualidades freno, i como a cosa sin remedio los en 140 tregava al Demonio. Pues porqué no se iço lo mesmo con Tobías, i le preparan otro aposento, que como varón santo, i como quien traía muy de memoria la muerte de los siete, le aria enfrenar qualquier lacivia. Es así, pero ya lo declaró el Arcángel, i dijo, que al temeroso de Dios no era menester ponerle otro freno que el temor, ni más fiscales, ni despertadores que el miedo de la ofensa, porque donde media el temor filial, se escusa el temor de la muerte que es servil, i así viva en otro aposento el que por amar a Dios guarda castidad, i viva en el que otros murieron el que no se enfrena por amor; i si este freno no le sugeta, no ay que tener esperança del, sino entregarlo al Demonio. El Padre fray Francisco sugetó con aquel cuerpo difunto tanto su carne, que era ya el dechado de la linpieça, i el egenplo de la castidad. Tan umilde llegó a estar, que barría con los ojos las oficinas, i andava por los pies de los donados, no allándose digno de ladearse con los motilones; a todos tenía por santos, i aunque viese castigar a distraídos, decía: ¿Quánto mejor será aquél, que yo? Esta umildad quién sino el cuerpo difunto era el autor, pues nada umilla nuestra sobervia, ermana melliza de nuestro amor proprio, como el considerar la muerte. ¡O muerte aborrecida, verdad odiosa, enemiga invisible, dijo Mafeso Vegio, que vengando injurias de la vida con armas vengadoras, enfrenas presunciones, rindes locuras, umillas altivezes! Si le preguntaran a Sara esposa de Tobías, porque sabiendo ella, que aquellos siete maridos suyos avían muerto a manos del Demonio por malos, o como dicen muchos, que alega Lira, los matavan por idólatras, o lo más cierto, como dijo el Arcángel por sensuales, conociendo ella que era virgen, le dijo a Dios, que sienpre avía conservado linpieza en su ánima, sin aver tenido ni ayre de concupicencia, ni aconpañádose con otras niñas para juegos, ni muñecas, ni deseado marido para deleytes, añade que el averse muerto aquellos siete, era quiçá porque no era digna de tenerlos por maridos; de ¿qué le vino tal discurso? Dicho se está, que tanta umildad, i tener a los malos por mejores que ella, no le pudo venir sino de aver visto siete muertos en su cama en las noches de sus bodas. Así acá nuestro fray Francisco aprendió umildades tan abatidas, i tener por mejores que él a los muy malos, porque vía, no siete muertos, sino cada noche uno en su cama.

141 CAPÍTULO XVIII ENTRA EL PADRE FRAY FRANCISCO DE BIEDMA EN LA CONVERSION DE LOS INDIOS DE LA BARRANCA I SUS CONTORNOS, I DICESE LA MULTITUD DE SUS BRUJOS, MAGICOS I ECHIZEROS Labrava en su conciencia un mortal escrúpulo, de que aviendp venido de España a convertir Indios, se estava en la ciudad predicando a Españoles; diolo a entender a los Prelados, i sucedió aquel milagro que la Madre de Dios de Gracia del Convento de Lima izo con Pedro Ordóñez ijo de Doña María de Valverde, ermana del Obispo fray Vicente Valverde, que estando loco furioso de mucho tienpo le sanó instantáneamente, quedando (como más largamente digimos, quando se abló desta milagrosa Imagen) sano, i en su entero juizio. Por este milagro de la santísima Virgen de Gracia conseguido por las oraciones, penitencias, i sacrificios de los siervos de Dios de aquel santísimo Convento; no le pareció al Licenciado Rodrigo Niño de Guzmán, ni a Doña María de Valverde (que ya era casada con este Cavallero) tendrían acierto en sus acciones, ni la conveniente dotrina para su repartimiento de Indios, sino llevavan consigo Religiosos de san Augustín; pidiéronlos al Padre Provincial, i llevaron para sus dos pueblos de Ocros i Lanpas a la entrada de la sierra a los Padres fray Juan Ramírez i fray Gonçalo de Santiago, i para su ingenio de la Barranca. Informado el Padre Provincial de la cantidad de echizeros i brujos que en aquellos pueblos, valles i costas del mar avía; escogió la virtud del Padre fray Francisco Martínez de Biedma, i quiso que sus grandes letras i prudencia cultivasen aquella oficina del Demonio, i destruyesen aquel noviciado del infierno, queriendo más estirpar aquellas abominaciones de los Indios, que ocupar este supuesto en las Cátedras de Artes i Theología, i criar Religiosos letrados, porque el entretener varones lustrosos en conversiones de infieles bárbaros, es primor de la caridad i finesa del zelo de las ánimas. Fue a esta conquista el Padre fray Francisco contento, porque le enamorava sólo la umildad, i le agradava el obedecer donde se convirtiesen ánimas. Llegó a la Barranca, i asistiendo en aquel ingenio manejó los Indios de Guaura i Guacho, pueblos veynte i veynte i cinco leguas cortas de Lima, i en Ocros i Lanpas sobravan destas abominaciones, que de una mala vezindad se consiguen semejantes contagios. Los dos Padres fray Juan i fray Gonçalo peleavan con semejantes enemigos; dejemos estos dos ministros en su labrança, i veamos lo que le pasa en la

142 suya al Padre fray Francisco. En breve conoció que su pelea era no tanto con egércitos de Indios infieles (que avía entonces gran número de Indios en aquellos contornos) como con legiones de espíritus infernales, que como en barrios del infierno asistían de asiento, i continuavan su abitación en aquellos pueblos. Salió el siervo de Dios de la cátedra de Teología a leer materias de Fe en tierra de pestilencia, i a enjambres de Indios, que los más tenían pactos con los Demonios, i a todas las oras de la noche les comunicavan unos, i andavan en sus brugerías otros. Tratava el Religioso de que se desengañasen del falso culto de sus idolatrías, convencíalos con las razones, ganávales el amor con cariños, i admirávalos con su vida penitente, fue ganando algunos infieles i bautizándolos, buscando los niños pequeños porque no se los ocultasen huyendo del bautismo. Pero de los echizeros i brujos no sólo conquistava uno, pero muchos le tenían amenaçado con muerte repentina. Miedo que no le resfrió su caridad, i amenaça que le atizó el cuydado i le dobló las diligencias. Eran estos brujos de los que llaman striges, o lamias, por asimilarse a la bestia deste nonbre, de quien abla Isaías profetizando la desdicha de los pueblos donde abría Demonios con pacto i amistad de los Onocentauros, animal monstruoso, que tiene la parte superior de onbre, i de la cintura abajo de jumento, como dice el Legicón Eclesiástico, i que tendría su descanso i casa la lamia en los pueblos rendidos al Demonio. Estas Lamias eran entre los antiguos unas fantasmas de Demonios en forma de mugeres ermosas, que trayendo con alagos a los niños i moços, se los tragavan. Así lo dice el Alcantariense en su Legicón; i Nebrisense dice, que la lamia es cierta ave, o bruja que aoga a los niños. De la lamia abla Jeremías llorando su crueldad, quando más se muestra piadosa; i en el libro referido dice al Alcantariense, que en la interior Africa ay unas fieras con rostro de mugeres dichas lamias, que con sus ermosísimos pechos descubiertos atraen a los onbres i los tragan; a éstas ace alusión Jeremías. Destos géneros de brujos eran los de aquel territorio, que por oras amenaçavan al buen Religioso; pero a un ánimo valeroso, no acobardan miedos de savandijas. Oía en su espíritu los ánimos que dava Dios a Ezequiel, diciendo, que no temiese a la confusa multitud de aquellos idólatras, ni a la obstinada caterva de tan desaforados pecadores, pues predicava a endemoniados i vivía entre escorpiones; palabras que a los mundanos causara terror, i en ninguna materia les alentara el ánimo, pues eso sólo que les decía para no temerlos, era eficaz motivo para dejarlos; ¿quién no huye de un endemoniado furioso? I ¿a quál no aze correr un escorpión mortífero? Responderé, que al siervo de

143 Dios, que confiado en su augilio, i ocupándose en su predicación, cobra más ánimo, quanto son más despeñados los pecadores, i más sin medida los pecados; porque donde ven más ocasión de méritos, les aumentan el ánimo las dificultades, i tienen en poco al mayor enemigo las esperanças del premio; que si dice la milicia de España: Mientras más Moros, más ganancia; dice la milicia del cielo: Mientras más Demonios enemigos i más pecadores obstinados es mayor la ganancia para Dios, i más gloriosa la onra i premio para el Conquistador. Poníase el buen Religioso a braço partido con el Demonio, que a legiones tenía las tropas i a millares los Indios; a unos les representava el engaño en que los confundía, i el acerbo tormento con que les aguardava. A los brujos i brujas detestava la crueldad de sus omicidios que eran muchos, i el castigo de las justicias sino se enmendavan; pero ni ellos atendían a sus consejeros, ni platicavan en su enmienda, ni en su desengaño. Recurría el siervo de Dios a la penitencia, valiase de la oración i cobrava ánimos i esperanças en la Misa; redugeronse a bautizar algunos destos echizeros, i confesaron, que ya los Demonios no estavan tan señores como antes i que avían enmudecido, porque ya no ablavan sino sólo en pedirles que no les dejasen, pues tantos años avían sido amigos; i que el Dios de los Españoles era enemigo suyo i de los Indios, porque los agravios i malos tratamientos que los Cristianos les azían, era por orden de Jesu Cristo su capital enemigo. Viendo el Religioso Capitán del cielo que iva de vencida su contrario, determinó trabajar más siguiendo el alcance, predicando a todas oras, exorcizando los lugares de sus juntas i poniendo Cruzes en los médanos, cerrillos i montones de piedras, donde lo adoravan i los instruía. Los Maestros dogmatizadores, que ellos llaman Capitanes, i en la sierra Licenciados, bramavan contra nuestro Padre fray Francisco, i a cara descubierta le decían, que los dejase, i no los persiguiese, que a qué avía venido a inquietarlos, que ellos querían la amistad del Demonio, que los defendía de sus enemigos, i los matava, con que eran temidos; i los que les avían menester para sus venganças o amores, les traían dádivas, con que eran regalados, i que los dejase de persuadir, porque a su Dios tenía muy triste, i desde que allí avía venido, le allavan sienpre enojado. Más i más se alegrava el ministro Evangélico viendo los sentimientos del Demonio, i los provechos grandes que el aver enmudecido causava en los Indios. Representaríasele la queja que los Demonios dieron a Cristo nuestro Señor en la Provincia de los Gerasenos quando echos dueños de los dos indomables endemoniados, que vivían en sepulturas del canpo

144 (como estos Indios de que vamos ablando) salieron al encuentro en el camino, i le digeron: ¿Quién te mete a ti en nuestras causas, ni para que cuydas de nosotros atormentándonos antes de tienpo; déjanos, i cuyda de otros; ¿porqué nos persigues? ¿qué males te emos echo? (que esta recusación i repulsa, contienen sus palabras en la frasis Ebrea) pero si los Demonios sienpre están padeciendo desde que pecaron, así los que están en el infierno, como los que andan en la tierra i en los ayres, como dice santo Tomás i san Juan Damaceno; porque estos seys mil i seycientos i sesenta i seys Demonios (que eso es una legión, como dicen el Abulense Lira, Simón Casiano i san Buenaventura; aunque repreendiendo esta sentencia Jansenio, dice, que una legión contiene doce mil docientos i cinquenta soldados); dicen a Cristo, que ¿porqué antes de tienpo los viene a atormentar? i responderá mi Padre san Augustín, que como la presencia i la predicación de Cristo les aumentó los tormentos en excesivo grado, i esto esperavan los Demonios de acá el día del juicio donde se les añadirán los tormentos, como lo dice san Pedro, por eso arguía a Cristo, que ¿porqué antes del juicio les multiplicava los tormentos abrasándolos en fuego? que los que en el mundo abitan, i en los ayres residen, si bien padecen, como dice santo Tomás, el tormento igual, sabiendo que an de abrasarse en fuego, obrando su consideración lo que en el infierno obra en los otros la llama, con todo eso no traen estos llamas, ni fuego consigo; i temerosos de si a caso los enbiava ya Cristo al infierno, le pedían, que no los enbiase tan presto a los abismos, sino que les permitiese entrar en aquellas manadas de lechones, i sin duda fue decirle: Siendo tan inumerables los pecados destos Gerasenos, i sus abominaciones tan iniquas, que merecían ser aun en esta vida más tienpo atormentados, ¿cómo vienes Cristo antes de tienpo a sacarlos a ellos de nuestro dominio i tormentos, i a dárnoslos a nosotros, con quitarnos de nuestra prisión sus ánimas; que no llega nuestro mayor tormento al que nos das, quando a un pecador destos nos quitas? Así lo entiende san Juan Crisóstomo. Las fatigas que la predicación del Padre fray Francisco aumentava al Demonio viendo venir con la publicación de la Fe, i el desengaño de la verdad a pueblos, que por sus abominaciones no pensó el Demonio sería tan presto la propagación del Evangelio, esto le amontonava los tormentos; i el ver que de sus echizeros i brujos, algunos se les pasavan al bautismo i a la salvación. Uvo uno que tomava nuevas formas de animales i aves, ya de perro, ya de lechuga, bolando de unos pueblos a otros, i quitando la vida a niños i a mancebos, era temido de los Caziques obedecido de los

145 ausentes, regalado de naturales i coechado de los forasteros, los demás brujos i echizeros se le sugetavan, porque congelava nubes, i representava feísimas visiones. A éste, ni amonestaciones le reducían, ni miedos del castigo le enmendavan; trató de matar a su Dotrinante, i para azerlo usó una noche de sus untos, aviendo antes esparcido polvos de difunto en la casa del Padre, i al querer entrar, le azía retroceder otra visión, que con un palo le castigava. Fuese erido al monte donde tenía el Demonio asentado su trono, i los echizeros su domicilio, i díjole, que no sabía la causa porqué no avía podido entrar en el aposento de aquel Religioso, ni quién le uviese castigado con tan crueles eridas, que pues era su Dios le sanase, i pues era su amigo le socorriese, ayudándole a matar aquel Sacerdote, que tan continuamente le perseguía. El Demonio le aplicó yervas, i con lo que otras vezes sanava, aquella vez le ofendía. El brujo le dijo, que pues él sentía morirse, no permitiese llevarle desta vida sin primero aver muerto al Sacerdote de los Cristianos; dávale por escusa, que no quería pesadunbres con los ministros de Cristo, porque era su ermano, i tratavan de ser amigos. El Indio le dijo, que todo aquello decían los Cristianos que era mentira, i que de no acudir a su ruego, confirmaría que no se estendía su poder contra los Católicos. El Demonio le confesó, que los Sacerdotes le atavan las manos, i que no llegava su jurisdición a damnificarlos. Preguntole, que ¿cuál era el palo en que se avía dado aquellas eridas? i díjole, que una Cruz que en el patio tenía el Cura, que la fuese a quemar i luego sanaría. Juntó leña el Indio, fuese a desoras, pegole fuego, i no le llegava la llama. Con esta esperiencia i aquel desengaño aguardó a que amaneciese; contole al Padre todo el caso desde sus principios, i pidió le bautizase. ¿Quién tendrá ponderaciones para significar el goco que con tal maravilla tendría el buen Padre i fiel ministro, viendo la principal pieça, del agedrez del Demonio, reducido a ser peón de sus damas? Trató de catequizarlo, i que supiese las oraciones; pero la enfermedad era mortal i los alientos desflaquecidos. Alló en él afectos de Cristiano, i desengaños (con detestación del Demonio) de sus abominables egercicios, i bautizolo, i dentro de breves oras con claras señales de arrepentido i de predestinado murió adorando la Cruz. Otra vez sucedió, que pasando de un pueblo a otro, una India bautizada, que llegó al último trance de la vida, enbió a llamar al zeloso ijo de san Augustín con un Indio, sabiendo que avía llegado al pueblo, i pasava a otro, para que la confesase, rebosando alegría se fue a su casilla i la estuvo animando; i ella le dijo: Padre, yo a que soy echizera muchos años, i quanto oygo en los sermones, ni me a

146 entrado al ánima, ni me a apartado de mis echizerías, pero aora me a trocado Dios, i quiero decir todas mis culpas. Díjolas con aincos de dolor, prometiendo total enmienda, i ser en lo interior verdadera Cristiana; i aviéndola exortado al amor de Dios, i dádole a entender aquel favor de averle traído por allí aquel día para que se pudiese confesar, respondía a todo: Qué buen Dios es mi señor Jesu Cristo; confesose i absolviola, i dentro de breves credos, llamando a Dios i a su Madre, espiró. ¡O secretos de la eterna predestinación! Destos i de otros casos le debieron de suceder muchos al Evangélico ministro, que tan de veras tratava del remedio de qualquier ánima. Reformó los brujos i echizeros, i desterrolos enseñando no sólo la ley de Dios, sino con pulicía, que aún asta oy en aquel territorio conservan. Destruyó las idolatrías i confundió los Idolos; siendo ya muy pocos los idólatras i raro el brujo o echizero, que para vivir se ocultava en las peñas del mar, i para disimularse fingía ser devoto Cristiano, dentro de breves años dejó la Orden estas Dotrinas, porque ya las tenía de Católicos todos bautizados, i muchos (al parecer virtuosos Cristianos). Salió della el Padre fray Francisco de Biedma i vino a Lima, donde mientras se dice de sus determinaciones, oficios i resolución de largo viage, prueva de su çanjada virtud, inportará para probar lo que en estos pueblos trabajó, i qué tales estarían quando aún no tenían bautismo en los principios de su conversión, el ver quáles estavan por los años pasados desde el de mil i seycientos i quince, asta el de seycientos i veynte que duraron los Visitadores, i se izieron con zelo i cuydado las visitas. Pondré a la letra lo que dice por mayor el dicho Padre Pablo Josef de Arriaga en su libro alegado de la estirpación de la idolatría en el capítulo tercero, dice así al Rey ablando de estos pueblos: Fuera de todos estos echizeros, los que merecen más propriamente son los Cauchus, que se descubrieron en los pueblos de los llanos i costas. Costó el descubrirlos mucha dificultad i trabajo, por el gran secreto que tienen entre sí, i porque temen a estos tales grandemente todos los Indios. En la visita del Dotor Avila fue el primero que se descubrió, i era el Sacristán del pueblo, i denunció del un negro. Son estos Cauchos, o Runapmicuc como ellos llaman, que quiere decir, el que come onbres, un género de brujos que an muerto mucha gente, especialmente muchachos. I aunque en los pueblos que se avían antes visitado avía avido algunos rastros, e indicios dellos, no se acabava de averiguar en qué consistía su oficio y maleficio, asta que un día en un pueblo examinando el Dotor Ernando de Avendaño, estando yo presente, un Indio de asta veynticinco años de buen talle i disposición, i al parecer de buen entendimiento en las cosas

147 ordinarias de idolatría, i enbiándole ya en paz después de aver respondido a todo lo que le avían preguntado, dijo el Indio: Aguarda Señor, que tengo más que decir, i quiero de veras descubrir todo mi coracón, i ser buen Cristiano; dijo que él era brujo, i que su padre lo avía sido (i como después se supo, avía sido muy famoso i muy temido) i que él le avía enseñado el oficio; nonbró a muchos que le egercitavan, los quales se fueron prendiendo i examinándoles, i a cada uno de por sí, i acareando unos con otros, i se averiguaron cosas extraordinarias, i muy lastimosas. En suma es, que en diferentes aillos i parcialidades ay diferentes Maestros, que ellos llaman aora con nuestro nonbre Español Capitán, i cada uno tiene diferentes dicípulos i soldados. Este les avisa i previene quando le parece, que tal noche (que sienpre son a este tiempo sus juntas) i en tal lugar se an de juntar. El maestro va aquella noche a la casa que le parece, aconpañado de uno o dos de sus dicípulos, i quedándose ellos a la puerta, entra esparciendo unos polvos de guesos de muertos, que ellos tienen para este efeto, conficionados i preparados con otras no se que cosas i palabras, i con ellos adormecen a todos los de la casa, de tal suerte, que ni persona, ni animal de toda la casa se menea ni lo siente, i así se llega a la persona que quiere matar, i con la uña le saca un poquito de qualquiera parte del cuerpo i le chupa por allí la que puede; i así llaman tanbién a estos tales brujos en su lengua chupadores. Esto que así an chupado, lo echan en la palma de la mano, o en un mate, i lo llevan donde se aze la junta; ellos dicen, que multiplica el Demonio aquella sangre, o se la convierte en carne (yo entiendo que la juntan con otra carne) i la cuezen en aquella junta i la comen; i el efeto es, que la persona que avían chupado se muere dentro de dos o tres días. Ocho o diez días antes que llegásemos, avía muerto un muchacho de asta diez i seys años; i quando moría se tapava la cara i decía, que vía a fulano, nombrando uno destos brujos, que le venía a matar. Es común frase, i modo de decir quando azen estas juntas: Esta noche emos de comer al ánima de tal, o tal persona. Preguntándole yo a uno, que ¿de qué manera era aquella carne, i a qué sabía? Dijo aziendo muchos ascos con el rostro, que era muy mala i desabrida, i parecía cecina de vaca. En estas juntas se les aparece el Demonio unas vezes en figura de león, otras vezes en figura de tigre, i poniéndose asentado, i estrivando sobre los braços le adoran. Sin mucho enpacho ni temor decía uno: Yo e muerto tres muchachos; i otro, yo e comido tantos. Careando a uno destos el Visitador, dijo uno dellos: Sí, que tú me comiste mi ijo; así es verdad respondió, i ya yo lo e dicho al Visitador, pero comile porque tu me quitaste mi chacra. Dijo

148 el Cura de un pueblo, que pocos años antes avían muerto dentro de quatro meses más de setenta muchachos de doce a diez i ocho años; i destos a una muger quatro ijos en una semana, i que aora que se avían descubierto estos maleficios, sospechava que los avían muerto, porque no se sabía de qué achaque ni enfermedad morían. Durante esta visita murió de su enfermedad uno destos brujos, después de averse confesado con mucho arrepentimiento i cuydado; i antes de confesarse enbió a llamar al Visitador, i le dijo: Cómo él avía sido tantos años brujo, i que nadie le avía enseñado el oficio, sino que él no sé por dónde avía alcançado unos polvos con los que adormecían la gente, i para provar si eran buenos, fue una noche a un pueblo que está como legua i media del suyo, i entró en la primera casa que le pareció i se le antojó, i mató a un muchacho, i bolvió luego a su pueblo, i por sólo azer la misma prueva, sin otro algún intento mató a otro. Díjome uno destos con grande sentimiento, que él era brujo contra toda su voluntad, porque conbidándole una tarde un vezino suyo que era brujo, i él no lo sabía, a que fuesen a pescar, le llevó aquella noche a una junta que azían, i que le izieron comer por fuerça, i le dijeron: Ya eres brujo, i as de venir todas las vezes que te llamaremos, i sino vinieres, o nos descubrieres te emos de matar, i con este temor avía continuado desde entonces sus juntas diabólicas. Sesenta i tres fueron los que se allaron culpados en este diabólico maleficio, unos más i otros menos en quatro pueblos de los llanos. Asta aquí es del dicho Padre Pablo Josef de Arriaga, en el libro i capítulo citado; i estos quatro pueblos son, la Barranca, Huaura, Vegueta i Huacho. Con ¿quánta más disolución i contumacia se cometerían estas iniquidades en los principios quando entró la Fe, i quando los dotrinava el Padre Fray Francisco de Biedma? Deseando yo saber casos singulares averiguados i probados en la visita general destos quatro pueblos, me dio escritos de su mano el Padre Luis de Teruel, conpañero en la visita del Padre Josef, que pondré en sustancia como me la dio, porque sirva de egenplares para ver las piedades de Dios, i los descuydos de los Dotrinantes sea pues el primero. En el pueblo de Guarmey quinze leguas algo más o menos de la Barranca nació una India de buen parecer, i siendo muchacha de la Dotrina, se le apareció el Demonio en figura de Palla del Cuzco, que son como las Princesas de la sangre Real; era su vestido de cunbi muy resplandeciente Acxo, Lliclla i Nañaca (que es vestuario, como si digésemos saya, manto i toca, trage de Indias serranas) ésta dijo a la muchacha, que por el gran amor que la tenía, quería azerla dichosa enseñándola a conocer yervas, i a saber sus

149 virtudes, con que sanando achaques ganase bienes, i siendo buscada fuese servida, i que sólo en dar yervas para enamorados, i confecciones para celosos, sería celebrada de los pueblos más distantes. Pero que en reconpensa no avía de acudir a oír Misa ni Sermón, ni entrar en la Iglesia, que ni avía de invocar el nonbre santísimo de Jesús ni el de su Madre, ni traer rosario, ni otra cosa de Cristiano, porque Jesu Cristo, decía, es bueno sólo para los Españoles, pero no para los Indios, i así él i yo estamos reñidos. I advirtiola, que en caso que forçada fuese tal vez a la Iglesia, no atendiese a nada, sino que se durmiese o divirtiese. Prometiolo así la muchacha enamorada de aquella luz aparente, juzgándola por cosa celestial; i por principio de paga i prenda de la confederación le dio un Idolillo de plata del largo de un dedo con un quipe a las espalas, que es lío en que se vían figuradas algunas de las frutas de los Indios, Yucas i pepinos de la misma plata. Este adorava, i con el Demonio en figura de la India Palla se entretenía. Dejó de ir a la Iglesia, huyó de la dotrina que se dice en las plaças, sin que cura ni fiscal cuydase de traerla; ni se acordase de buscarla ( ¡o que lástima, más o que cargo ante el tribunal de Dios; pues la omisión de los Curas aze remisos los Indios, i dueños de sus ánimas al Demonio!) salió la echizera (ya famosa erbolaria) de su pueblo de Guarmey, i vínose a la Barranca donde era la universidad de los echizeros, i se leían cátedras de las artes diabólicas. No supo rezar, ni jamás entró en la Iglesia, estendiose su fama i llegó a Lima, de donde a precio de cantidades venía las veynte i cinco leguas, o por el ayre, si era buena la paga i mucha la priesa; o por sus jornadas, si era la causa de persona pobre, vendía muy bien su ciencia, i con una vez que a caso reducía el Demonio a un enamorado, no perdía el gran nonbre por veynte que se allasen burladas, porque nunca era defeto de su arte, sino culpa de quien la consultava. Muchas fueron las consultoras, i muchos los años en que sin aver quien la castigase, sabiéndolo Corregidores i Curas obró varias echizerías, i cooperaron diversas Indias i Españolas, súpose en la visita, averiguóse lo referido, quitole el Visitador el Idolo, diéronle algún castigo, i trúxose a la reclusión de santa Cruz que izo el Príncipe de Esquilache en el cercado de Lima, para aprender i dotrinar a estas echizeras, de que no an quedado más de las paredes, resfríanse los Governadores i enciéndense los vicios diabólicos. Allí vivió algún tienpo i murió sin que se le conociese afecto a nuestra Fe, aunque fingía apariencias de Cristiandad. En san Bartolomé de Huacho una legua de Huaura avía una India muy vieja, montón de tierra i figura de quesos, no se supo que uviese

150 tenido pacto con el Demonio, pero con enbustes traía engañada la gente, i era de la mesma suerte llamada como la otra a Lima; ni entrava en la Iglesia, ni oía Misa, ni tenía apariencias de bautizada. Al principio de la visita se izo mortecina sin ablar aunque le preguntasen, ni azer mudamiento aunque la iriesen, pareciendo a todos que ya espirava; el Visitador dándole una gran voz, la obligó a que abriese los ojos i la apretó con un tormentillo, con que fue oyendo lo que le ivan diciendo de las cosas de la otra vida, de que no sabía nada, porque estava en el pueblo un Cura, que aviéndolo sido allí treynta i ocho años, nunca les avía enseñado, en tanto grado, que predicando el Padre Francisco Conde el Jueves santo la Pasión de Cristo nuestro Señor, preguntavan los Indios, si aquello era verdad; fueron enseñando a nuestra echizera, i al fin se movió a su salvación; declaró su oficio, i como era Sacerdotisa de ciertas guacas que denunció, entregando todas las sabandijas e instrumentos de su culto diabólico, i muchos Idolos de Dioses caseros de diversos colores i figuras, i ya más blanda començó a gustar de las cosas del cielo; dispúsose a azer una confesión general de toda su vida; ízola, i después se reconcilió muchas vezes, i recebidos los demás Sacramentos, murió con prendas muy claras de ser predestinada, i que se salvó. Los brujos de la Barranca tenían sus juntas, como las del Aquelarre de tierra de Burgos, en el pueblo Cegarramurde, porque en un cerrillo que cae sobre la mar, i tiene en lo alto una buena plaçuela se juntavan todos ellos, i allí se les mostrava el Demonio en figura de león, perro, cabrón i en otras, i juntos los brujos los repreendía de que rezavan i ablavan en Español, i de que eran amigos de los Españoles sus enemigos. El que quería vengarse de alguno, allí le pedía le ayudase, i el Demonio les mandava traer la sangre del tal, que ellos le sacavan chupándole el sieso, i la llevavan al Demonio que la convertía en carne aparente, i allí cozida o asada se la dava a comer al que se quería vengar, i con aquello solo sin frío ni calentura se consumía i moría el otro en el tienpo que el brujo quería. Acabada la junta, el Demonio les mandava se mezclasen carnalmente en su presencia i lo azían, ora cayesen onbres con onbres, ora mugeres con mugeres, padre con ija o ermano con ermana; por fin de todo el Demonio alçava la cola, i todos le besavan. Confesó uno destos, que no siendo brujo se untó, i se allava en las juntas, i que era de tan infernal sabor la sangre que chupada convertía el Demonio en aparente carne, que les azía trocar asta echar del pecho i entrañas viva su propria sangre, i los Indios conprobavan esto, con que vían a estos brujos i brujas estar seys i diez oras arrojando flujos de sangre,

151 del asco i orror que les causava la del que moría. Estos usos de sangre advierte el Decreto capítulo Nec mirum, i pone las ansias que el Demonio tiene, de que en cada parto suyo intervenga sangre, (permisión benigna de Dios, que a no usarles tan penoso astío, mataran cada día seys i siete) i declararon cómo cada noche andana el Demonio paseándose por el pueblo como dueño del, rondando a sus dicípulos, i en figura de un Indio alto, i muy andrajoso, echando fuego por los ojos, boca i narizes; pero que después que entraron a la visita, no lo avían visto más. En san Juan de Vegueta en el mesmo valle de Huaura, en el tienpo de la visita, estava un Indio llamado don Juan; una vez triscando le preguntó su Cura: Si avía sido en algún tienpo brujo, pues etava en tierra donde avía tantos. Respondiole que no, pero que un ermano suyo gran brujo le avía querido convertir en perro, pero que no lo avía echo; los demás Indios que estavan presentes le digeron: Cómo niegas, si asta oy eres brujo, i tal día entrando a prenderte, no allamos en ella, sabiendo que estavas dentro, más de un perro; i saliéndonos fuera saliste tú, i no quedó perro. Con esta información le apretó el Visitador, i confesó ser brujo, i que allí tenía los polvos con que se untava. El Cura que era el Padre Cabañas, que no creía que los Indios tuviesen tal noticia de unturas, i juzgava que todo quanto en esta parte se decía era mentira, quiso azer la experiencia, no porque entendió tendría efeto, sino por convencerle de enbustero, llevó al Indio al, retrete de su aposento, i obligole a que se untase; untose invocando al Sol, llamándolo Padre i Criador; al principio decía, que no acabava de venir el Sol, i que no vendría por ser allí en su presencia la untura; al fin de aver repetido tres vezes la exclamación i el unto, dijo que ya venía; i preguntando en qué lo echava de ver, respondió: Que en el sentir que se le iva elando el cerro de la espalda, juntamente fue perdiendo el aliento, i cayó junto a la cama del Cura como muerto, los ojos abiertos, i en una figura que apenas el cuerpo llegava al suelo, llamonos a mi i a mi conpañero, i entrado a verlo, mi conpañero para ver si se fingía desmayado, o amortecido, le incó un alfiler faldonero, i le pasó muchas veces una vela encendida por los ojos, sin que con uno, ni otro iziese mudanca ni respirase; duró en esta postura enagenado poco más o menos de una ora, i al cabo della bolvió en sí todo trasudado, i como que venía de un penoso cansancio, i dijo, que venía del Pacayal (que estava como tres quartos de legua de allí) i que en él avía allado a tales i a tales Indios, nonbrando casi a todos los que llevavamos encartados por brujos de la visita de Huacho, i que el Demonio le avía dicho, parecería presto su ermano, que avía dos o tres días se

152 nos avía huido; i añadió, que asta la puerta de la casa del Cura le avía aconpañado el Demonio, i que allí estava; dile pues que entre (dijo el Cura) i respondió, que el Demonio decía, que no podía entrar, porque estávamos allí tres Sacerdotes, i era así, que estavamos el Visitador Ernando de Avendaño, el Cura i yo; lo que dijo de su ermano salió así, que el día siguiente nos lo trugeron aunque muerto en el camino sin confesión, i así por constamos que era brujo i echizero, i aver muerto inpenitente, le enterraron en un muladar. Asta aquí es del dicho Padre Luis Teruel, i de las informaciones de la visita; i aunque otros casos pudiera referir desta materia, para probar que tal estarían aquellos pueblos antes de bautizados, i lo que trabajaría el Padre Fray Francisco de Biedma en convertirlos. Pero esto basta, advirtiendo de camino el cómo se pueden azer estas transformaciones o apariencias, para que los Dotrinantes que no an estudiado estas materias, desengañen a sus Indios, i con otros casos diabólicos desagan i desvanezcan los que los Indios tienen por verdaderos; i para esto comencemos capítulo, en que tanbién se diga de los súcubos e íncubos que tienen aquellas comarcas.

153 CAPÍTULO XIX DICENSE LOS MODOS QUE TIENE EL DEMONIO PARA ENGAÑAR CON FIGURAS ORRIBLES DE FANTASMAS, I CON APARIENCIAS DE AVES I ANIMALES, I DE SUCUBOS E INCUBOS; I ALEGANSE CASOS SUCEDIDOS EN OTRAS PARTES DEL MUNDO El Decreto en el capítulo Epíscopi, i es del Concilio Anquirense después de aver detestado el iniquo crédito, que los engañados del Demonio dan a estas transformaciones, dando por verdaderas i reales, lo que no es más que apariencias, engaños i ficciones; pone lo que creían por cierto unas mugeres dicípulas de Satanás, diciendo, que de noche andavan con la Diosa Diana, o con Erodiade, i otra multitud de mugeres paseando el mundo en bestias, teniendo por Reynas a estas dos fingidas Diosas; i llora el ver, que no solas estas mugercillas, pero que infinidad de inumerables gentes se persuaden, i usan de semejantes engaños, anatematiza a los tales, i manda que los expelan como a gentes endemoniadas de las Iglesias i concurso de los Católicos. Advierte él como aze estos engaños el Demonio, simia de Dios i engañador del mundo, dice, que o se transfigura en Angel de luz, i engaña a las mugeres i onbres, apoderándose de sus coraçones infieles. Advertencia, que tanbién previno san Pablo; otras vezes dice, que se transforma en diversas especies de personas, i en semejanças de aves, o animales, con que a los que tiene cautivos los despeña engañados; tanbién en sueños ya tristes, ya alegres los engaña, fingiendo a vezes personas que conocen, o personas que no an visto, teniendo por reales sustancias, lo que no es más que unos sueños diabólicos. ¿Quién ay (dice este Decreto) que en sueños no vea cosas durmiendo, que nunca vido velando? I ¿quién ay tan dementado i sin discurso, que esto que pasa sólo en el espíritu, se persuada que es corporal, o que sucede en el cuerpo? i declara por peor que pagano, por más ciego que un infiel, i por erege obstinado al que se persuade que puede el Demonio mudar en mejor o peor sustancia a las criaturas, transformar especies o semejancas, siendo esto reservado a nuestro verdadero Dios Criador de todo i conservador de lo que a criado. I quando estos insensatos no quisieran ser Católicos, no cayeran en tantos engaños ni fueran discursivos, o supieran algunos estudios filosóficos, pues es llana Filosofía, que el ánima racional no puede informar un cuerpo de cavallo, ni un ánima de león un cuerpo de un lobo, ni estas ánimas de animales ser formas sustanciales de los cuerpos umanos; porque

154 cada cosa para dar forma a otra, requiere peculiares i convenientes disposiciones ajustadas a su naturaleza, i a la organización de sus proprios cuerpos, que por eso se difine el ánima, con que es acto, como dicen Aristóteles i santo Tomás, del cuerpo físico orgánico, potencia que tiene i da la vida al cuerpo que informa, de donde procede, que ni el ánima de los animales pueda informar cuerpos umanos, ni el ánima racional cuerpos de animales, i asi mucho menos podrá mudarse el cuerpo juntamente con el ánima; error loco que creyeron los Gentiles antiguos, teniendo por infalible las transformaciones de Ovidio, i lo que de los conpafieros de Ulises, trocados de onbres en animales por Circe encantadora, refiere Oracio, que el Decreto en el capítulo nec mírum le trae, i lo que allí se dice, que los Arcades tenían por cierto, que quien comía de las carnes que se ofrecían a su Dios Liceo, se convertían en bestias; que siendo inmortal el ánima, ni puede corronperla el Demonio, ni inmutarla. Finge el Demonio apariencias, i creen los bárbaros que son transformaciones, que el prudente, o el que no apetece estas engañifas, fácilmente por los efetos que las aconpañan las conoce, que si uviera echo aquesto Espondano en los comentarios de Omero, no afirmara cuentos tan para muchachos. Suelen tener por verdaderas estas apariencias los enfermos de locura lupina, que los Arabes llaman chatral, i los Latinos melancolía confirmada; i estos tales aun sin engaños del Demonio burlada la fantasía, piensan que son i se imaginan perros, leones, toros i otras bestias; materia de que tratan dilatadamente Paulo Egineta, Aesio, Condroneo i Avicena. Destos que se imaginavan animales fue Prestancio, de quien abla mi glorioso Padre san Augustín, i otro de quien abla Tomás Brabantino, i aquel labrador Patavino, de quien abla Fincelio, i el otro Ponponacio, de quien escrive Euvichio; i así se a de examinar primero al que dice que mira estas figuras, o se persuade a ellas, si padece esta enfermedad melancólica o locura lupina; porque ni esto entra en la ciencia mágica, ni tiene parte el Demonio, sino la flaqueza del cerebro, o la dolencia i enfermedad de los umores. Otra cosa es, quando alguno vea otro, i le parece perro, cavallo o toro, que entonces es obra del Demonio i efetos del arte mágica, no fabulosos como las transformaciones que poetiza Ovidio, ni las conmutaciones que ponderan Parthemio i otros, pues pintan como se les antoja maquinados metamorfóseos; ni son tanpoco trueques naturales de unos animales en otros, de que tratan difusamente Aristóteles, i Plinio. Son pues de quatro maneras el parecer estas apariencias fantásticas, o formando el Demonio en sueños, lo que

155 quiere persuadir por verdad a los ignorantes; i bien grandes lo son, pues soñando visiones cada noche, juzgan algunas por verdaderas quando amanece el día, no advirtiendo, que en sueños vemos los mesmos retratos de las personas que despiertos vimos, i otras que nunca avemos visto, obrando esto (como dicen Gregorio, Macrobio en el libro del sueño de Scipión, i el gran Bercorio) la coligación i la unión que el ánima tiene con la carne, i así las pasiones i disposiciones del cuerpo pasan al ánima que inmutan la fantasía nuestra, i la imaginativa, donde se representan las cosas i casos de personas o ablas apareciendo sus semeianças; que como el ánima no egercita mientras dormimos los discursos de la razón; porque los instrumentos así del sentido común, como de los particulares sentidos, los tiene ligados el dormir, apreende estas semejancas con aquellas visiones, o imaginaciones falsas, que comúnmente llaman los Filósofos fantasmas, no juzgando ni discerniendo lo verdadero de lo falso; antes aquello que es fingido lo cree por sólido i verdadero. En estas ocasiones pues engaña el Demonio a los ignorantes, aziéndoles pensar que fueron a ver aquellas cosas; o que las están viendo, siendo así que duermen i sueñan, i traeles entre los sueños lo que sucede en alguna parte, o los necios brujos o echizeros desean saber, i piensan estos bárbaros que fueron en cuerpo i ánima, i lo vieron todo; i no contradice esto a que varias vezes, i en muchas partes se an visto llevar brujas, echizeros i encantadores de una casa a otra, de un pueblo a otro, i de una Provincia a diferente Reyno. Esto a sucedido en muchas ocasiones en este Reyno, llevando de unas partes a otras a las personas que tienen pacto con el Demonio. Aquí en Pativilca dos leguas de la Barranca, tenía presa a una India bruja un Teniente llamado Francisco Ernández Prieto, i por asegurarla que no se le huyese como otras vezes, la metió en su recámara con anbos pies en un cepo muy grande de algarrobo; i no aviendo más de una ventana pequeña en la recámara, yéndola a requerir por la mañana no alló India ni cepo; admirado el Teniente salió con otros en su busca, i la alló debajo de un árbol sin que uviese sacado los pies del cepo; púsola a tormento, i confesó averla sacado el Demonio. Ay pues otro modo con que parece que se ven animales, aves, monstruos i fantasmas, porque ay yervas, piedras i otros sinples naturales, que molidos o confeccionados echados en el fuego levantan umos, que parecen en el ayre destos monstruos o visiones, arte de que usan los tropelistas, i esto se suele azer sin que intervenga el Demonio por ser efetos de las yervas, piedras o aguas. Nuestro bendito Religioso i docto varón el Maestro Fray Alonso de la

156 Veracruz, en su libro tercero de Meteoros, que anda junto con su Lógica, Filosofía, libro de coelo i de ánima, refiere de un género de piedra imán, de propriedad encontrada a las que ay en Europa i en el Perú, que no atrae al hierro, sino que el hierro i azero la atrae a ella; piedra que tuvo el Enperador Federico, molida en polvos, i echada en algunos braseros de fuego en diferentes lugares de una casa, levanta umos en el ayre, de que se forman tan formidables monstruos i orribles fantasmas, que huyen espantados los dueños de la casa, con que los ladrones que usan de esa tropelía, pueden urtar a su salvo quanto tienen de alajas, o preseas sus dueños; i dice, que molida esta piedra i puesta en la frente de una muger casada, estando dormida, si fuere casta se llega a su marido, i si adúltera, le forman los polvos tan grandes fantasmas, monstruos i visiones, que dando gritos se arroja de la cama. Tanbién puede la Matemática estrivando en principios Geométricos, Aritméticos, o Astronómicos, azer cosas que sin pacto del Demonio, obran los grandes maestros; como se vido en la esfera de vidro o espejo cóncavo de Archímedes según cuenta Claudiano i refiere Marco Tulio, espejo que en el cerco de los Siracusanos, quemó todas las naves reververando el Sol en el espejo, i enbiando las llamas a los navíos, de que abla Plutarco i Zonaras, formando en figuras de fuego visiones de espanto. La paloma echa de madera llamada Architea bolava, como dice Gelio; i unas aves de oro del Enperador León, echas con esta arte matemática cantavan, como dice Manasés, i las serpientes de Boecio que eran de bronce bolavan i cantavan, i otras semejantes cosas desta echura, que refieren Casiodoro, i Policiano. La quarta manera de parecer estas visiones en forma de perros, gatos o animales estos infernales ministros, es ocultarse el Demonio debajo de animales muertos, leones, tigres, perros o lobos, queriendo estas visiones para engañar al que con él tiene el pacto, o estremecer o espantar al que quiere afligir; i dice el Decreto, que toma figuras de cuerpos umanos difuntos, o los finge, para que de esa manera aborrezcan a los que tenían por buenos, o los juzguen por condenados. Otra es formando cuerpos aéreos, i figurando con ayre condensado, cosas que parecen aves o animales, cubriendo con estas figuras a las brujas o echizeros, de manera que quien los mira, piensa que están convertidos en algunos destos animales, i no es sino capa o cubierta que encubre la propria persona, i da a ver la figura del animal o ave, cubriendo lo restante del cuerpo, i desto se an visto inumerables casos. Muchos refieren Erodoto, Mela i mi Padre san Augustín en los libros de la ciudad de Dios. De aquella

157 muger, que parecía yegua, cuenta el suceso Paladio en la vida de Macario, i del que en Rusia comieron perros, i otro bayano que parecía lobo, de quien trata Sigisberto, i de aquella bruja que andava a vista de todos en figura de gata, de quien abla Bartolomé Espineo a quien dándole eridas, pensando que era gata, se las allaron todas en aquellas partes del cuerpo que le correspondían. Destos casos ay muchos, i es memorable el que de una bruja de Flandes pocos años a cuenta el Padre Martín del Río, en su libro de disquisiciones mágicas. Que una mesonera, que vivía en un puerto de mar, tuvo un enfado con un Arráez de un barco, i aviéndosela jurado que se avía de vengar (era gran bruja echizera) i clavole el barco de manera, que ni el barquero ni un ijo suyo, ni otros que vinieron a su llamado, pudieron azer bogar la barquilla; allí cerca en una ciénega estava un grandísimo esquerço o sapo, i los mirava a todos centelleando los ojos. Enfadado uno de los varqueros le dio con un chuço, i le dio una estocada por la garganta, i cada uno dellos le dio otra erida, con que el sapo se bolvió de espaldas en el agua como muerto; bolvieron a forcejar con el barco, i a muy pequeño enbión al punto nadó la barca. Ellos no entendieron la causa de anbos efetos, conbidolos el Arráez a bever, pagando con vino obligaciones de agua. Preguntaron por la mesonera, i diciéndoles una criada, que estava espitando de unas eridas que le acabavan de dar, entraron dentro i alláronla muerta; inquiriendo ellos quién fuese el matador, contó la moça todo el suceso, i allaron que tenía las eridas en las mismas partes del cuerpo que correspondían al sapo; fueron a dar aviso al Magistrado, i averiguose la cosa. Destos casos i de varias transformaciones destas verá muchas el que quisiere leerlas con Espondano, en Remigio, en Binsfeldio, en Juan Ananías i en Pedro Tireo, i éste fue el que más trató de esta materia, repartiéndola por teses i capítulos. Otras vezes llega a tanto el diabólico pacto, que azen que uno sin ser brujo, ni echizero parezca perro, gato, o lobo o ave, o el animal que se les antoja, i esto aze él Demonio sienpre, porque lo permite Dios i da licencia; i azen esto los echizeros o encantadores, por vengarse, o por burlar de algunas personas formando los cuerpos de ayre, i aziendo las figuras del animal o ave que quieren en la persona de quien se vengan. En Beburgo pueblecillo de los Uvios, aora veynte i dos años, refiere el Padre del Río, que castigó la justicia a un mal onbre llamado Estunfio Pedro, que teniendo por manceba a un Demonio que azía oficios de muger, i era demonio súcuba, con quien duró el amancebamiento más de veynte años, i este Demonio que azía oficios de enbra, le dio una faja a este su amante, que a quantos se la ponía los ponía el Demonio en figura de lobos, no mudando, ni

158 desconponiendo el proprio cuerpo de la persona, sino formando del ayre, como avemos dicho, una figura fantástica de lobo; i a este modo se a de entender lo que destos Indios de Cichora cuenta Pedro de Cieça en la istoria del Perú, pues aunque se jactavan que con yervas alargavan a los onbres, i de pequeños los azían gigantes, era engaño, pues las yervas no pueden formar diferencias de cuerpos umanos, sino que el Demonio formava del ayre figuras que les pareciesen giganteas. I pues emos ablado destos géneros de apariencias del Demonio, sepamos que en estos contornos de la Barranca, Huarmey i Huacho, uvo en los tienpos que estuvo en su conversión el Padre Fray Francisco de Biedma, i los Padres Fray Juan Ramírez i Fray Gonçalo de Santiago en los de Ocros i Lanpas, muchos íncubos i súcubos; i en los tienpos de la visita de la idolatría se allaron algunos en éstos i en otros pueblos de Indios, íncubo se llama el demonio, que sirve de onbre a las mugeres; i súcuba el Demonio que sirve de muger a los onbres, siendo los pactos tan casi semejantes a los umanos, que en poco o en nada allavan diferencia. Deste abominable uso i orrible junta, refiere sucesos san Gregorio Nazianzeno, i en todos tienpos los a avido, como afirman san Gerónimo, san Isidoro, i Orígenes; Tertuliano los llama incubiones. Mi Padre san Augustín dice, que oyó muchos casos desta materia a personas tan dignas de crédito, que no se puede poner en duda ser verdadera la experiencia, pero dice, que en aquellas partes los llamavan Faunos i Silvanos, de los que el vulgo llama íncubos. La duda está en si los Demonios, que azen oficios de varones, pueden engendrar, o los que azen oficios de enbras pueden parir. La buena Filosofía lo juzga por dificultoso, aunque santo Tomás i su escuela defienden, que pueden azer los Demonios acciones umanas, como sea tomando cuerpos, pero los que pruevan con razones i experiencias, vistas en sucesos, que engendran i paren, urtando los Demonios los materiales a los que los expelen estando dormidos, son sin otros muchos Autores, doze, que se verán en el margen, i centenas de escritores, que señalan muchos ijos destos íncubos, i súcubos, que fueron celebrados en diferentes edades. Destos ijos dicen que fue Arturo, Marlino, Omero, Servio i Alejandro, i muchos que se podrán ver en Serario, explicando el capítulo 6 de Tobías. Desta iniquidad usavan estos Indios en los territorios de que vamos ablando, i a quien trató de convertir el Padre fray Francisco, pero no se a sabido que ayan engendrado o parido en este Perú.

159 CAPITULO XX PROSIGUESE LA VIDA DEL PADRE FRAY FRANCISCO DE BIEDMA; SALE DE LA BARRANCA; VIENE A LIMA A SER PRELADO; PONDERANSE SUS VIRTUDES, I REFIERESE SU PRECIOSA MUERTE Pareciéndoles a los Prelados, que aquesta conversión podrían continuar otros ministros suficientes para aquella obra, i conociéndo lo que este siervo de Dios aprovecharía con sus letras i púlpito en el Convento i ciudad de Lima, dejaron en aquellos Indios al Padre fray Alonso Maldonado, ministro de toda satisfación, que izo provechosos frutos en aquellos echizeros; después de pasar diez años dejó aquella Dotrina la Orden, i las de Ocros i Lanpas, aviendo trabajado éstos i otros Religiosos mucho, i con provecho en servicio de Dios, pero de treynta años a esta parte asisten Religiosos en aquel valle, porque en el de san Nicolás del valle de Toro, que los Indios llaman el valle de Cupe, en que tiene eredades el Convento de Lima, que les dio el benefactor Juan de Cadalso i doña Luisa de Acuña su muger, personas nobles i grandes limosneros; an dotrinado a muchos Indios que allí concurren naturales destos pueblos, conjuntos a este valle. Vino al Convento de Lima el Padre fray Francisco, donde lo izieron Superior en el Capítulo del año de 1567, mostró tan grandes estrechezas de observancia, zelo i prudencia, que en el Capítulo Provincial sucesivo, que se celebró en el Cuzco, lo eligieron el año de 1571 por Prior de Lima, cabeça desta Provincia, estando él ausente; que las virtudes grandes tienen entre siervos de Dios egecutivos solicitadores. Aquí descubrió los primores de sus virtudes, siendo la tela modestia, religión, mansedumbre i oración, i el fondo penitencia i umildad; tenía el cuerpo difunto en su cama, siendo las sábanas de su regalo la ediondez asquerosa de un podrido cadáver, peleando a braço partido con la vida en braços, i en conpañía de un despojo de la muerte. Que ayan puesto a la vista guesos de muertos i calaveras algunos penitentes e leído, pero cuerpo a medio podrir unido al suyo, de sólo este Religioso se a contado; i pues mientras vivió en Lima después de penitente, se le notó esta ordinaria i funesta conpañía, no dudo, sino que dormiría también abrasado con el cuerpo muerto mientras se ocupó en dotrinar los Indios de la Barranca i Huaura, pues era allí más el peligro, menos los testigos, mayor el oficio de convertir i más necesario el socorro, i la mortificación para fortalecer su ánima, i para que Dios se apiadase de tan detestables Indios.

160 Fue en la abstinencia un maestro del ayuno, dando egenplo a los súbditos que tenía, de la austeridad que un penitente a de tener en la abstinencia, claro está que la conpañía de su cama le avía de azer aranzeles para la mesa, que no sin misterio echado en catre, o cama conjunto a la mesa comía Cristo, usança de los Ebreos, como refieren los evangelistas. Quien de lejos viese esta acción parecería regalo, i era misterio, inventose la cama para dormir i no para comer, i la mesa para comer i no para dormir, i querer Dios que comiesen recostados en cama, fue enseñarles, que comiesen tan poco como si estuvieran durmiendo, i durmiesen tan poco como si estuvieran comiendo; cosa que les negociaría grandes premios en el cielo. I aora se entenderá lo que dijo Cristo a los que le oían, quando el Centurión: Sabed, dice, que los que me confesaren i sirvieren irán a la gloria, i comerán en conpañía de los santos, recostados en camas donde será su descanso, dice Orígenes, sin dormir, i su eterno banquete sin comer, comiendo platos celestiales con tanto descanso, como si durmieran en eterno reposo; pero los regalados del mundo, i los que son desta umana vida, irán a las tinieblas, i no se duerme jamás, todo es crugir de dientes, sin que se coma bocado, Nuestro frayle, por no padecer este crugir de dientes lamentable, no quería egercitar mucho el comer con ellos, i así dormía tan poco en conpañía de su cuerpo muerto, como si estuviera comiendo, i en la mesa comía tan poco a vista de todos, aunque con disimulo santo, como si estuviera durmiendo. Pero ¿quién teniendo a los ojos el estrago de la muerte iziera si no lo que azía el Padre fray Francisco? Venían a un gran branquete todos los potentados de su Reyno, que el Rey David, en su palacio les avía de dar, ponen las mesas, disponen las bagillas, sazonan los platos; avisan los maestresalas que ya es ora, i dícenle a David, que ya puede sentarse; no quiso salir, ni sentarse a comer, no bastan ruegos, ni razones de estado que le alegan, antes se echa maldiciones, si a caso comiere en todo el día. Bien pensavan los Potentados i plebeyos, que saldría muy gozoso David a festejar la mesa, pues acabavan de matar al Capitán Abner, que le fue tan declarado enemigo; pero eso que a otros aumentara las ganas, le quitó a él el deseo, i ablando a todos llorando dijo: ¿Acaso ignorays que a muerto oy un Príncipe en Israel, i que yo soy recién ungido en Rey? i ¿qué estoy delicado? Floja escusa parece, pues antes por recién ungido deviera asistir al banquete, i si estava delicado, deviera comer para tomar esfuerço, pero fue decir: Aunque oy me aya ungido en Rey, i esté delicado por desflaquecido, no quiero comer, ni regalarme, pues me acaban de decir la muerte de un Príncipe regalado; que aze mal en regalarse el

161 que viendo la muerte de otro, no procura desflaquecerse; que mal se conpadece oír muertes i festejar banquetes; i no a menester ser uno tan santo como David, para no tratar de comer, quando considera que se a de morir; dícese, que conbidaron sus amigos a un Filósofo a un celebrado banquete, i escusose diciéndoles: ¿Acaso an os alquilado los gusanos, que venís a que yo me regale i engorde, para que ellos tengan en mí más regalado pasto? más pareceys agentes suyos, que amigos míos. Admirava el govierno deste siervo de Dios, tanto en lo santo i prudente, como en lo provechoso i afable, la rigurosa observancia caminava en onbros de la mansedunbre, i el amor con los afligidos i enfermos sobre las palmas de una continua caridad, a los que cometían alguna culpa, aunque fuese de las que tienen graves penas en nuestra constitución castigava tan conpasivo i misericordioso, que procurando la enmienda con repreensiones, se dava a sí mesmo los castigos, acordándose sienpre de su vida pasada, i teniendo al más distraído por mejor que él quando más enmendado; azía grandes onras i cariños a los buenos Religiosos, alentándoles con alabanças i consejos a mayor perfeción, aumentávase el culto Divino, tenían concierto todas las comunidades, i crecían gloriosamente los bienes tenporales i espirituales. ¡O qué sazonados goviernos le enseñó aquel cuerpo difunto! Manda David, que unjan i coronen a su ijo Salomón por Rey, i los órdenes que dio al Sacerdote Sadoc i al Profeta Natan fueron dos, que le subiesen sobre una mula, i que lo ungiesen i coronasen en Gión. Nuevo modo de coronar es éste; ¿quándo en mula se a coronado Rey? I decidnos David, ¿porqué acto tan magestuoso quereys que se aga en Gión i no en Jerusalén? Gión es una fuentecita i manantial fuera de Jerusalén, que sale del centro de la tierra. Así lo dicen los antiguos Ebreos Josefo, san Gerónimo, Procopio i el Abulense, i no es monte, como pensaron algunos, pues en el Paralipomenon, i en el Eclesiástico, se dice, que es un arroyuelo de poca inportancia. ¿Qué misterio tiene mandar que allí le coronen? Que si Adonías su ermano se estava coronando en el otro arroyo de Rogel, era porque huía de la Ciudad, i porque se coronava contra la voluntad de David; pero si a Salomón le manda coronar su padre, ¿porqué junto a un arroyuelo? Teodoreto dice, que el llamar Gión a la fuentecita, que es nonbre del Nilo, que es el mayor río del mundo, era ironía, con que azían burla del arroyuelo, o porque salía del centro de la tierra como el Nilo; Gión significa la muerte del onbre, i la salida del mundo; diría pues David aviéndoselo advertido Dios: A mí me mandó el soberano Señor que me coronase en la ciudad de Ebrón, donde están enterrados los quatro grandes Patriar 162 cas, Adán como dice san Gerónimo, en conformidad de lo que se dice en el libro de Josué, i a sus mugeres Sara, Rebeca, i Lía, como lo dice el Génesis en el capítulo 49, i como dice Lira sobre el segundo libro de los Reyes capítulo 2, i que por esto se llamava Cariat Arbe, que quiere decir: Ciudad donde están los quatro difuntos; allí me mandó coronar Dios, dice David, porque me acordase de que tanbién morían los Príncipes soberanos, i allí me decían aquellos quatro, que governase con tan gran santidad como onbre que como aquellos avía de morir. Aora quiero yo, que mi ijo se corone en Gión, para que considere, que es la mayor corona cosa de que se a de azer burla i ablar con ironía, pues el título de Rey, que parece el río Nilo, por grande, es un arroyuelo triste después de considerado, i que semejantes magestades de mundo son arroyuelos que nacen de la tierra, i como mi ijo Salomón se acuerde dónde se coronó, como yo me acordé, governará como deve, acordándose de la muerte del onbre, como yo de la muerte de los quatro Patriarcas, i vaya en mula, que si como dijo Angelomo fue por ser bestia infecunda, quiero decirle lo poco que frutifica una corona, i los pocos ijos de virtud, que suelen engendrar las Magestades. I si advirtió san Crisóstomo, que Absalón para coronarse subió sobre otro mulo, el qual dice, que fue el Alguazil que lo prendió, i valiéndose de sus cabellos que sirvieron de soga, lo colgó de un árbol, que le sirvió de horca, fue a la bestia el soldado, i verdugo que egecutó la pena; que a los anbiciosos, a quien despeña el amor propio, i son bestias en acometer dignidades, sea bestia su Alguazil i su verdugo. Por esta bestia en que subió Absalón, se entiende la gloria mundana, como dice la Glosa, que pasa breve, es verdugo de la vida i causa condenación eterna. Dirá David, vaya mi ijo a coronarse en mula, i vaya considerando, que en ella iva su ermano, quando pretendió la corona, verá los daños que acarrean las dignidades, i acordándose que a de morir como el otro, dejará vicios, i governará virtudes. Gran misterio sin duda tiene este manantial de Gión, cuyo nonbre proprio era Siloe, como lo vimos en san Teodoreto, i esto es asentado por todos los más Dotores; aquí, como dice san Juan capítulo 9, enbió Cristo al ciego de su nacimiento, aviéndole untado con barro los ojos, a que se lavase con las aguas de-la alberca, o su piscina, que con aguas de cosa que significa muerte de onbres se quita esta ceguera, que nace con nosotros de buscar onras, i apetecer anbiciones, : que aun el barro que nos pone Cristo sobre los ojos, con que nos dice lo que fuimos, no basta a darnos vista asta que nos aze lavar con la consideración de lo que seremos. Luego las liciones que le dava el cuerpo difunto al Padre fray Francisco lo amoldarían a ser perfeto

163 Prelado. ¿A qué descuydo se atrevería con este fiscal de la muerte? ¿A qué lisonja del apetito daría entrada con portero tan formidable? ¿Con qué bríos trataría de la vida, él que tantos años, dormía con la muerte? I si le dava cuentas de recibo i gasto cada noche, ¿quál ajustamiento de obras i deseos sería la suya? restando vanidades i multiplicando virtudes. Responde por él el Espíritu santo, que en sola una cláusula cifra toda la salvación de uno, diciendo: en todas tus obras, i en todas tus acciones, acuérdate que as de morir, i nunca podrás pecar; luego si consigo tenía el relator de la muerte, oyendo su sentencia, mal podría tener ánimo para arrojarse a la culpa. Siendo Prior de Lima, i Visitador elegido por el Capítulo Provincial, de todo lo que pertenecía a la juridición de Lima, que cogía la mayor parte de la Provincia, se notó mucho quán.borrado tenía de su ánima las venganças, pues ni asomos se le conocieron de vengativo, no sólo no quiso tomar vengança de los que le avían encarcelado con afrentas, i afligido con menosprecios, antes les era amantísimo bienechor, mostrándoseles, no agraviado, sino agradecido, i guando caían en sus manos algunos de los que le castigaron, si temían acciones de enemigo, las allavan de padre, pues a cada uno tenía por instrumento de su enmienda, i segunda causa de su arrepentimiento, porque borró de la memoria lo que enciende a la irascible, i dejó en ella la gratitud de los provechos que causa un enemigo. Clamava en sus pláticas conventuales i en sus grandes sermones contra el covarde vicio de la vengança, pues tanto tiene uno de villano, quanto egercita de vengativo, que la vengança fue ija legítima sienpre de la cobardía. El cuerpo difunto le fuera fiscal, si él quisiera vengarse, i no ay culpa que tanto castigue Dios, como ablar de muerte tratando de venganças. Admirable ponderación es la que repite Dios por el Profeta Abdías: Perezca dice, i muera todo onbre que abita en el monte de Esaú, i los que de Esaú decienden, pues mató a su ermano Jacob, cubrirale confusión i perecerá eternamente. ¡Formidable sentencia, espantable orror, rigurosa determinación, morir toda una decendencia i condenarse tan numerosa multitud! Señor, mirad que Esaú nunca mató a Jacob, amenáçalo sí; nunca le puso la mano, antes después con fraternal ternura le abrasó sin repetir su agravio, i llorando con él se reconcilió, ofreciéndole persona i azienda, i dándole los besos de paz, que pudiera el más enamorado ermano, i nunca más se dice, que uviese entre ellos contienda, riña o contradición; ¿cómo decís Señor, que le mató? I quando lo uviese muerto, ¿uviera sido acaso mayor este fratricidio, que el de Caín, quando mató a su ermano Abel? Antes tuviera alguna disculpa su vengança, pues le quitó por un plato de lentejas

164 viles su mayorazgo i su Sacerdocio Real, siendo con traça i simulación el urtarle la bendición, que por naturaleza era mejora suya ereditaria; ¿qué mucho que tratara de vengarse el que quando se esperava Rey de su linage, se vido en una ora esclavo de su ermano? Pero Caín lleno de enbidia, sin causa, sin queja i sin algún motivo mató al justo Abel, erario de inocencia, siendo delito, que jamás tuvo disculpa el omicidio. Pues como a éste, no sólo no le da Dios tan espantable sentencia, como a Esaú, más antes le dio cédula de anparo, diciendo: El que matare a Caín le castigaré con siete doblado castigo; i a Esaú, que no lo mató, i fue agraviado, le condenan a él i a los suyos a muerte, afrenta i condenación. Nadie pudiera explicar este misterio, sino la mesma Biblia, pues al margen de las palabras del Profeta Abdías, apunta el lugar que lo declara, i explica en el Génesis, como que peça al lado de la pena la causa i la malicia de la culpa. Leed, dice, lo que dijo Esaú, quando le urtó la bendición; i lo que allí está citado, dice así: vendrá la muerte de mi padre Isaac, i mientras le estuvieren llorando, mataré a mi ermano Jacob. ¡O vengativo cruel, dice Dios, quando tratas de muerte, tratas de vengança, deviendo enfrenar tu vengança ese mesmo acordarte de la muerte! Castíguese con mayor pena ese intento i con más formidable sentencia ese deseo, que el omicidio que egecutó Caín, porque Caín no avía visto morir, i Esaú, ablando de la muerte, trata de matar, enbolviendo venganças proprias en plática de muertos; con que se prueva, quánto se irrita Dios de que uno platique venganças, quando platica muertes; luego el cuerpo difunto obró en fray Francisco el huir venganças, i el egercitar amigables retornos, cunpliendo la ley del Evangelio en perdonar enemigos i en retornar amistades; acción Real i soberana valentía. Era ya este siervo de Dios la admiración de los que le tratavan, i la confusión de los que le oían. Ganava ánimas con la predicación, porque el espíritu era fervoroso, la dotrina ajustada al provecho, los gritos penetrantes, los discursos ya freno de temor para el pecador desbocado, ya espuela de esperança para el vicioso tímido. Con estos egercicios, i con ser anparo de pobres, protetor de guérfanos, consuelo de afligidos, i un bien común de todos, era el venerado por santo, el estimado por docto, el alabado por noble i el buscado para socorros i auxilios. Oyó que se platicava, que en el Capítulo que se avía de celebrar en Lima el año de 1575, lo querían azer Provincial, i como quien huye de un pueblo apestado, fraguó todos los medios para alcançar licencia, i salir del Perú, temiendo más un oficio que una landre. Quando lo començó a tratar huían aun de oirselo proponer; él alegava razones, pero como miravan en su persona

165 tantas conveniencias para el servicio de Dios, i onor del ábito, no se dejavan vencer de ninguna; el que le quería acallar con decirle que ya estava asentado por todos azerle Provincial, era apretarle las espuelas, para que echase a correr, siendo estímulo de huida lo que en otro menos espiritual fuera cepo de asistencia, aun el nonbre de Prelado, decía, que le azía estremecer, porque tenía más cuentas que dar un Prelado en una ora, que un súbdito en dos años. Huir quiere de la tierra donde le trata de Prelacías, pareciéndose en esto a Cristo, que después de aver curado enfermos i dado de comer con cinco panes a tanta multitud de anbrientos, queriéndole azer Rey por fuerça, se huyó solo, i sin un pan a los montes, i si se advierte, quando acometieron los Judíos muchas vezes a matar a Cristo, ya con piedras, ya con las manos, nunca dicen los Evangelistas que huyese, sino que se desapareció entre la multitud, o se retiró de la opresión, i sólo quando le quieren azer Rey, siéndolo él en quanto Dios, i en quanto onbre, entonces huyó; luego peor es una Prelacía, que la muerte. Que no huyera Cristo, siendo el huir acción valadí, sino fuera para enseñar a sus fieles, i en particular a los Eclesiásticos, que más apriesa se a de huir de un oficio, que de una persecución. Todas estas perfeciones del Padre fray Francisco en cada virtud se las atribuyó al dormir con el cuerpo difunto, en que me quisiera rebolcar cada momento. Aquel cadáver le diría callando la burlería de las ambiciones. Parece que no corresponden bien la petición de los dos Apóstoles Juan i Diego con la respuesta que les dio Cristo; ellos le piden los dos asientos i sillas de sus lados, queriendo tener las dignidades a sonbras de Cristo, afectada ipocresía, que usan los diestros anbiciosos, diciendo, que quieren los oficios para aconpañar a Cristo. Preguntoles nuestro Redentor: ¿podreys morir como yo moriré? Señor, que no traten aora de morir, sino de mandar; pero si lo que os piden lo an de merecer primero conprometeros que morirán, ya dicen que sí, de muy buena gana moriremos Señor. Valentías parecen estas de la ambición, i no resoluciones de la santidad. No digeron esto, dice Crisóstomo, si no esperaron oír el sí de lo que pedían, que un pretensor de dignidades se animará a mil muertes por conseguir la posesión de sus deseos. Deleytávales, dice santo Tomás, lo excelente de la onra, deviendo primero merecerla por la umildad, i dejarla para premio de los trabajos, que el anbicioso trabaja, aunque tema el morir, enamorado de la ermosura con que se le representa la dignidad. Aora se advierta la respuesta de Cristo, aunque más parece fuga, que respuesta; verdad es, que morireys, les dice pero esas sillas no me está dado a mí el darlas, sino a mi Padre. Escusada parece Señor vuestra

166 pregunta, si aviades de darles semejante respuesta. Si a un mercader le pidieran una pieça de brocado, i él digera a los conpradores, si podrían darle por ella quinientos pesos, i sin recatear se los prometieran los conpradores, fuera muy ocasionada respuesta decirles, sin duda me podreys dar lo que os pido, pero el dueño que la a de vender está en España, i pareciera burla la pregunta del mercader. O divino misterio, no fue pregunta desperdiciada, si no la triaca de aquel veneno, i el remedio de aquel daño, pues llegando ciegos de anbición, no alla Cristo mejor medicina que entreteger preguntas i respuestas de muerte, pues ésta rinde a la mayor anbición, i diciéndoles, que era verdad, que avían de morir, como él tanbién moriría, los llenó de umildad i los curó de anbición. Pero porqué no replican los Apóstoles, i le dicen: Señor vos decís, que el Padre Eterno os dio toda su potestad, ¿cómo os escusays aora con decir, que las sillas que os pedimos no las podeys dar? Pero para qué an de pasar adelante, ni replicar, sino enmudecer como enmudecieron, si oyen de la boca de Cristo que an de morir, pues a los justos sólo el pensar en la muerte les desaze toda la anbición. O si todos iziésemos, ya que no podremos imitar al bendito fray Francisco de Biedma, lo que azían con los Enperadores Griegos, como refiere san Pedro Damiano, que así como les ponían en la silla del Inperio, al tienpo que engrandecían la magestad con la gloria que les dava la corona i el cetro, quando los potentados i plebe les servían de rodillas, i les cantavan en dulces Imnos dulces adulatorias, salía uno con un vaso de vidrio en la mano lleno de guesos de muerto molidos, i en la otra una estopa de lino sutilmente escarmentada i molida, i de priesa pegavan fuego a la estopa, que en un instante se consumía. Azían esto, dice el santo, para que en los guesos del muerto considerase lo que era, i en la estopa pudiese ver la dignidad que tenía; en los polvos la brevedad de su vida, i en la estopa la poca duración de su Inperio, pues quedándose en el vaso dele sepultura su cuerpo, temiese no ir a ser estopa en el día de su juyzio a los fuegos del infierno; con las quales dos consideraciones, ni estimase la magestad, ni le ensoberveciese la anbición. De todo se deve colegir, que el día que pudo el Padre fray Francisco coger entre las manos el verdadero vaso de aquel cadáver conpañero, no azía mucho en huir dignidades, temiendo ser estopa en los fuegos eternos. Tanto porfió, que le uvieron de obligar a que declarase otro intento; que a este de huir de prelacías encendía el ánima, diciendo, que deseava ir a las Filipinas, i a esas islas del Japón i de las Malucas a predicar la Fe, i ver si podía acaudalar el martirio. Con dolor de toda

167 esta Provincia, i dolor general de toda esta Corte, uvo de salir de Lima, sin otro caudal de expensa ni avío, i pobre sin más que un Breviario i una Biblia, un ábito i una manta salió del Perú enbarcándose en el Callao. ¡O gran siervo de Dios, i quan bien te graduaste en la Teología del desengaño, huyendo de las Prelacías, como los navegantes se escapan de las tormentas, saliendo desnudo de entre los cofres i cajas de las riquezas, llevando en el Breviario el cofre de la oración, i en esa Biblia la caja del oro de la santidad! Huya Elías, i vaya Dios a visitarle al monte, que si huyó, fue porque le quería matar Jezabel, dele de comer un Angel, i sea Jonás Profeta el criado que le sirve, que nuestro frayle Augustino no huye de la muerte, sino de la digdad por ir a buscar el martirio. Si Elías huye sin comida i con criado, nuestro bendito fray Francisco huye sin criado i sin comida. Luego más pobre sale el que más solo camina. Pero a buena cuenta que no le falte Angel, ni dege de visitarle cada instante el Dios por quien padece. Tan pobre como aquesto salió el siervo de Dios, porque lo mucho que le davan sus devotos i le rendían las dotrinas, lo repartía luego, o entre los pobres Indios i caminantes, o lo dava al Prelado para el Convento, imitando, en darlo todo i luego, a la Virgen santísima, de quien era grandísimo devoto; pues esta Enperatriz soberana en solos veynte i siete días que uvo desde que le ofrecieron los Magos tanto oro, incienso i mirra, asta el día de la Purificación en el tenplo, donde no tuvo con qué conprar un cordero, i llevó como pobrísima dos tórtolas, avía repartido el tesoro que le avían llevado los Reyes en la multitud de los pobres; acción con que pruevan el Abulense, el Cartujano i san Buenaventura, quan liberal era la Virgen con los pobres, i quanto imitó a su ijo en la pobreza. Dichosos los que luego lo dan, i lo reparten, dejando sólo caudal para conprar dos tórtolas, el cuerpo que llore i el ánima que gima. Estas dos tórtolas llevava el Padre fray Francisco de Biedma, pues se despidió llorando i navegó gimiendo; quánto más contento iría él, que los gruesos mercaderes, i los ricos que se bolvían a España, pues entre sus barras ivan sus desdichas i en el Breviario i Biblia del Religioso celestiales tesoros. El diera a los pobres los millones que llevavan aquellos ricos, i quigá ellos no dieran diez pesos al más necesitado pobre; con quantos de la nao pudiera azer el Padre fray Francisco lo que izo san Espiridión, como cuenta el Metafraste, con el otro avaro i rico, que cogió una culebra o serpiente, i por milagro Divino la convirtió en oro, i diósela al avaro rico enemigo de pobres; cogió alegre la cantidad de tanta copia de oro, pareciéndole, que aquello le faltava en sus riquezas, i quedó burlado el miserable rico, pues alegrándose después con el oro, que apretava en las manos, se

168 le bolvió serpiente, aviéndolo echo el santo, para que conociese aquel rico miserable, i todos los miserables ricos, que antes que posean el oro i plata, i la tengan por suya en las manos, es serpiente que engaña, i después que poseen el oro, es serpiente que los condena i los burla. Así digo yo, que iría el Padre fray Francisco aziendo burla de los ricos, que en su flota ivan avarientos, i él iría pobre, desnudo i alegre. Llegó en prosecución de buscar el martirio al puerto de Acapulco para pasar de México al Japón, o a las Filipinas, ¡asistió en aquel célebre Convento. Lo que en Mégico (donde estuvo poco más de un año, porque en el de 1573, era Prior en Lima, i el de 1576, izo el viage a Filipinas) se conoció de virtud i letras, i el viage que izo a las Filipinas asta su muerte nos dirá el gran Coronista de aquella nuestra Provincia el Maestro, fray Juan de Grijalva, aunque tengo que añadir el modo de su muerte. Descansemos pasando a otro capítulo.

169 CAPÍTULO XXI PROSIGUESE EL VIAGE DEL PADRE FRAY FRANCISCO DE BIEDMA I SU MUERTE EN LAS FILIPINAS Ablando el Padre Maestro Grijalva de diez Religiosos que pasaron a las Filipinas, i llevó consigo el Padre fray Diego de Errera en el trienio del Padre Maestro Veracruz la quarta vez que fue Provincial, que començó el año de 1575 dice estas palabras. A estos seys se juntaron otros quatro desta Provincia, todos de nonbre i reputación. El primero fue el Padre fray Francisco Martínez muy docto, i que avía leído la Cátedra de Escritura en la Universidad de Mégico, gran Latino i muy buen Griego, varón de gran perfeción, i que avía sido Prior del Convento de nuestro Padre san Augustín de Lima en los Reynos del Perú, i por huir de las onras que allá le azían todos, i las que le ofrecía aquella Provincia, se pasó a ésta de la nueva España, sin traer consigo más que el Breviario i la Biblia. Tan poco como esto se le avía pegado de la mucha plata i oro de aquella tierra, i viendo que ya en la nueva España enpecó a ser onbre de cuenta, i que se señalava entre todos, quiso pasar a las Filipinas este año. I después de aver referido los otros Religiosos dice: Todo se perdió este año cien leguas de Manila por inadvertencia i descuydo del piloto. Sólo esto en materia de su muerte abla del Padre fray Francisco Martínez de Biedma la Corónica del Padre Maestro fray Juan de Grijalva; i aunque se deve creer, que no tuvo otro fín, que averse aogado con los méritos de la Obediencia, i caminando a la conversión de las ánimas de aquellos infieles, siendo mártir en el deseo i atormentado en las fatigas, pues si uviera sucedido más, este grave Autor que escrive en México, donde es el comercio ordinario, supiera todo lo que entonces pasó. Pero devo añadir lo que en archivo i relaciones allo en esta Provincia, que pudo ser venir, luego que sucedió la muerte, la nueva a este Perú con todo lo sucedido, i guadarse en memorias i relaciones, como de Religioso que tantos años avía vivido en esta Ciudad, proijado en ella, i su Prelado ocho años, i no aver avido en Mégico este cuydado, por aver sido viandante, i no proijado en aquella santa Provincia. Lo que acá se platica es, que aviéndose sabido en esta ciudad de Lima, que en las Filipinas (donde los frayles Augustinos fueron los primeros Religiosos que entraron) martirizavan a los Católicos, deseoso del martirio i de predicar la Fe a los Gentiles Zangleyes, pidió licencia al Padre Maestro fray Luis López (que acabava el quarto año de su Provincialato) i que fue a Mégico, para de allí pasar a Filipinas, que se enbarcó con otros nueve, i que les

170 dio tal tenporal i tormenta, que aviendo de pasar adelante, conforme el runbo que llevavan, dieron los vientos con la nao en unos riscos, i dio a la costa aogándose los Religiosos i más seculares, saliendo a tierra algunos, siendo uno de los pocos nuestro dichoso fray Francisco de Biedma; i que salieron tropas de aquellos idólatras, o con fingida paz, o deseo de saber su fracaso, donde el bendito varón allando la ocasión de su inpulso i el blanco de su viage, predicó a los Gentiles la ley de Cristo, i el diabólico error de su idolatría, siendo intérprete uno de los Católicos, que en el navío ivan; apremiávanle a que callase, i era decirle, que diese vozes, i que le dieron de lançadas, sin que desmayase su ardiente espíritu, i allí murió defendiendo la Fe i logrando sus deseos. No se puede negar a este ilustre varón, o el título o el mérito de mártir, porque, o murió a lançadas predicando la Fe, i le mataron en odio de nuestra ley Evangélica, o por lo menos caminó desde Lima a las Filipinas, casi mil leguas a morir por Cristo, que, en la contaduría de Dios se le dan las mesmas pagas al deseo que camina a las obras, que se le dan a las mismas obras que tuvieron efeto. Pues como dice san Gerónimo, arguyendo a Cristo, que ¿cómo dijo a san Juan Evangelista, que avía de morir mártir, i murió su muerte natural? Responde el Santo; que en la Isla de Patmos fue desterrado, i antes arrojado de los enemigos de la Fe en la tina o caldera donde ervía el azeyte, i que aunque no murió derramando sangre, sino muerte natural; el deseo i ánimo con que estuvo de morir por la Fe, le dio las mesmas pagas i título de mártir, que si de echo uviera muerto en el martirio; i en esto se verá, que declaró Cristo al Evangelista por mártir, que a manos del martirio perdió la vida, porque el ánimo, la intención i el deseo fue de dar la vida al rigor del martirio, i pruévase esto con lo que dijo san Pablo ablando de los Santos Patriarcas, que merecieron las promesas de Dios, i cobraron los premios correspondientes a sus servicios, aviendo dicho, que el santo Enoc, que llevado por Dios al paraíso, porque no viese la muerte (i asta oy está sin aver muerto) le dijo poco después, ablando de todos los Patriarcas, que allí refiere, que todos avían muerto, oposición de que le arguyen san Crisóstomo, Teofilato i Ecumenio; ¿cómo dice san Pablo (arguyen los tres) que murió Enoc, si antes deja dicho, que lo llevó Dios al paraíso, porque no viera la muerte? I en el mesmo capítulo, se le podía preguntar a san Pablo, ¿cómo ablando de los martirios de los Patriarcas i Profetas del testamento viejo dice en plural,, que uvo muchos aserrados, siendo así, que todos los antiguos Ebreos i Latinos, i los modernos Dotores no allan más de a Isaías, que fue aserrado por mandado de Manases

171 Rey de los Judíos, como lo prueva san Gerónimo, i allí pone el averlo acerrado con sierra, i lo mismo afirma san Epifanío; siendo esto así, ¿cómo dice san Pablo, que aserraron a muchos, sino padeció este martirio más de uno? I respóndese a las dos questiones con una misma dotrina: Enoch deseava morir por la Fe del verdadero Dios, que eso quiere decir san Pablo, quando dijo, que le trasladaron al paraíso, porque no viese la muerte, pues en la sagrada Escritura, para decir que uno deseava mucho una cosa, i no quiso Dios que la consiguiese, se dice: No verás la tal cosa; i con decir, que se le proibe, se manifiesta lo mucho que lo deseava; (deste modo de ablar está bordada toda la Escritura santa en varios lugares) pues como Enoc deseava el morir por Dios, le da por muerto, i le pone entre los mártires san Pablo, para lo que es el mérito del martirio, i dice, que está vivo en el paraíso, porque se vea, que quando uno aze quanto es de su parte para morir por la Fe, i Dios lo estorva por los secretos de su providencia, le dan por mártir en la obra, aviendo sido mártir sólo en el deseo, i si sólo a Isaías aserraron de echo, cuenta san Pablo en una misma partida a todos los que desearon morir a las idas i venidas de una sierra, i el poner san Pablo a los que lo desearon en la mesma palabra de los que de obra murieron, es para consolar a todos los deseosos del martirio, que de su parte azen lo que pueden, con que estén ciertos, que en los libros de Dios, i en los calendarios i martirologios de la Iglesia triunfante el mesmo título, i casi los mesmos premios tiene el que desea el martirio, que el que lo padece. I si en las cosas de rigor i culpas, con ser Dios tan benigno, da a un deseo consentido la pena que señala al que con la obra cometió el pecado, como se ve en que alçando piedras los Judíos para tirar a Cristo, sin averlas arrojado de las manos, teniéndolas sin tirarlas les dijo: ¿porqué mala obra que yo os aya echo me estays apedreando? Podían decir los que estavan presente, que faltava Cristo en la verdad, pues todos vían que no le apedreavan; pero nuestro Redentor, como es él que juzga él que castiga i él que premia, da por echo en su estimación todo aquello que consintió el deseo, i lo pretendió poner por obra, i así se da por apedreado, aunque no le tiraron las piedras, sólo porque desearon tirarlas. ¿Quánto más se a de creer, que usa Dios el igualar a las obras los deseos en materias de misericordia, piedad i premio, siendo para nosotros más misericordioso, que justiciero, i más piadoso, que egecutivo? Con todo lo dicho queda a mi parecer provado, que fue mártir el bendito padre fray Francisco, pues o con los deseos de morir por la Fe, que le izieron caminar más de mil leguas, o con la muerte alançadas por manos de Zangleyes ganó el título de mártir, i

172 la corona gloriosa del martirio. ¡Dichosas culpas, i vida desconcertada, que trujo a un onbre por pasos de umildad i penitencia a tan dichosa muerte¡ quién no se anima (aunque se vea en mares de delitos, i en montes espesísimos de culpas) a buscar a Cristo, que a vozes por mostrar las bizarrías de su omnipotencia, i el infinito ardor de su caridad, suele, como en millares lo emos visto, azer mayores santos de grandes pecadores, que de personas que pecaron poco; i deve de ser, que como la mayor cantidad de las ánimas son muy pecadoras, i son pocas las que an pecado poco, pone a millares los espejos, donde animándose con tantos egenplares, busquen su piedad, prometiéndose iguales trueques i semejantes misericordias. En el Padre fray Francisco de Biedma tienen todos los Religiosos que, uvieren sido distraídos, espejo en que mirar su vida, i un consuelo con que anime las esperanças de alcançar favores de Dios, i merecer muerte tan feliz, que quien imitó a David errando, i le imitare aziendo penitencia, tendrá por gloria después de muerto el aver echo penitencia de inumerables delitos. Allo figurado a este venturoso frayle (i servirá el cotejo de animar a los tibios) en aquel Onésimo criado de Filemón, que fue muy malo, huyósele a su amo, i fue a parar a Roma, donde estava preso san Pablo, allí se convirtió, i se le bolvió a enbiar a Filemón, escriviéndole una carta, en que refiere su enmienda, i le ruega el perdón, i profetiza, que gozará de Dios, diciendo, que avía sido conveniente la fuga i los delitos de Onésimo para su salvación, que el desengaño con umildad, levanta a un pecador a más penitencia i a mayor contrición; de esclavo antes, lo izo san Pablo Diácono suyo, como dice san Gerónimo, i después fue Obispo de Efeso, como escrive san Ignacio, i fue mártir; mandándole Tertulo Prefecto quebrar las piernas, como lo dice el Calendario Griego, i le aze fiesta a cinco de Febrero, llamándole Apóstol, i lo mesmo afir ma Metafraste. E aquí de un díscolo, echo un buen Sacerdote, de un fugitivo de Dios i de su Prelado, un ilustre penitente i un Obispo santo, i de un escándaloso, un divino mártir, siendo aquellas caídas medios para estas grandezas. Los del siglo, que tanto murmuran los defetos de los Religiosos, siendo sus mayores delitos enanos en cotejo de los suyos, que aun los menores son gigantes, lean la Epístola ciento i treynta i siete de mi Padre san Agustín, en que da satisfaciones al pueblo de Ipona, quando aquel su frayle mogo, con un grave delito de sensualidad escandalizó a la república i territorio de Ipona, después de aver dicho, que no quiere alabar su Convento por mejor que el arca de Noé, donde sólo entre ocho uvo un maldito Cam; ni mejor que la casa de Abraán, de donde por malos mandó

173 Dios desterrar a su muger Agar i a su ijo Ismael; ni mejor que la casa de Isaac, donde uno de sus dos ijos Esaú fue aborrecido de Dios; ni mejor que la casa de David, donde un ijo cometió un incesto con su ermana; otro fue traydor a su padre; i Salomón otro ijo Dicípulo de Dios, tuvo a millares las concubinas i a quintales los Idolos; ni mejor que el Convento de Cristo, donde entre doze solos uvo un Judas perverso, apóstata, traydor i codicioso; ni mejor que el cielo avía de ser su Convento, de donde cayeron tantos Angeles. Dice luego, que aunque no avía visto mejores ánimas, que las de aquellos, que en los monasterios eran virtuosos, ni peores que las de aquellos, que siendo malos, dejaron la Religión; (palabras que están en- el Decreto) con todo eso, si nos entristeciere (añade Augustino) el ver en los monasterios ezes i ascos que purgar i expeler, nos alegre mucho el ver preciosos brocados de virtudes i telas ricas de santos i siervos de Dios de quien aprender i enbídiar; no querays, dice el santo, porque veys el alpechín que os ofende la vista, menospreciar la bodega de azeyte donde están llenas las tinajas de azeytes claros para lánparas resplandecientes, que la que ayer se apagó, oy se buelve a encender, dando luzes de onra la que acabó de dar umaços de ignominia. Después de esto lean los seglares a san Pablo, i oiranle, que dice a los Romanos: Advertid, que el de la casa de Dios, que cáyó, i como rama se desgajó del árbol, puede bolver fácilmente a ingerirse en la santidad de su tronco, porque si vosotros, no siendo de la casa de Dios, i unas espinas duras i acebuches i alcornoques campesinos, os a ingerido su piedad contra vuestra naturaleza en olivas santas, ¿quánto más i mejor i más a priesa se bolverán a ingerir en la oliva Divina los que por su estado sienpre están ingeridos en su casa, i son ingertos en su árbol 'santo? Con esto quede consuelo para los Religiosos distraídos i freno para los mordaces despeñados, siendo el egenplo de todas estas cosas el Padre fray Francisco de Biedma, en quien Dios mostró sus piedades, i la-misericordia sus finezas.

174 CAPÍTULO XXII DE LA ELECCION DEL MEMORABLE VARON EL MAESTRO FRAY LUIS LOPEZ DE SOLIS; I DE VARIAS COSAS QUE SUCEDIERON DESDE EL AÑO DE 1570, ASTA EL AÑO DE 1575 Por conveniencias de la Provincia, i escusar gastos, viages i desanparo de Conventos, se determinó en el Capítulo Provincial pasado del como de mil i quinientos sesenta i siete, que el siguiente Capítulo se celebrase en el Cuzco. Corridos quatro años, confirmolo el Padre fray Francisco Serrano Provincial de España, i ordenó, que dentro de quatro años se eligiese el Provincial en el Perú por ser tan estendida la Provincia, i no poderse visitar en tres años dos vezes con la comodidad que pedía la obligación, i porque desde este Capítulo se iziesen los succesivos al tienpo que se azían los Capítulos en España, a cuyas actas estávamos sugetos. Trujo la confirmación de las actas i nuevas advertencias el Apostólico varón fray Luis Alvarez de Toledo, a quien por orden del Consejo Real nonbró el Padre Provincial i Difinitorio de España por Visitador desta Provincia del Perú, que fue el primero que pasó a estas Indias. Vino, sin otros, con él, pero no por su conpañero, el gran docto i cabal Religioso el Maestro fray Gabriel de Saona (de anbos supuestos se verán adelante raras perfeciones). Avía ido a España el año de sesenta i ocho el Padre fray Baltasar de Armenta ijo de la casa de Lima, onbre de grandes virtudes, por Procurador a traer Religiosos, i negociar en la Corte cédulas favorables, i en Roma reliquias i Jubileos. Era onbre de gran confiança, í encomendáronle los vezinos i beneméritos muchas cosas de entriegos de plata i de papeles, que deseoso de azer bien a todos llevó a su cargo. Conociendo los Prelados que pedía persona más activa i menos enbaraccada en la negociación de las cosas de la Provincia; despacharon al Padre fray Diego Gutiérrez de Salamanca, onbre que ya conocía semejantes negociaciones, i estava diestro de la vez pasada en diligencias de Corte, Religioso de gran perfeción i adornado de un zelo incansable. Mientras los dejamos solicitando sus comisiones i juntando ministros convenientes, que tuvo estorvos i se dilató, porque no se negociava en los Consejos como se pretendía, leamos una carta patente del religiosísimo i nunca igualmente encarecido fray Francisco Serrano, Provincial nueve años en España, que tanto deseó pasara a este Perú a la conversión desta Gentilidad, pero no le dejó su Provincia, con que ganó ante Dios los méritos de la caridad i de la obediencia; ésta

175 sugetándose, i aquélla solicitándola. En la carta veremos el estado de todo lo referido, i lo que de cada cosa inpedía el despacho. La carta patente dice así: Muy Reverendos Padres, la gracia de nuestro Señor Jesu Cristo sea sienpre con vosotros, Amén. Porque asta aora no sabemos quién aya salido por Provincial i Difinidores, me pareció escrivir ésta a todos vuesas Reverencias, i tanbién por satisfazer a algunas que an escrito el trienio pasado. Sienpre e tenido i tengo particular deseo de saber buenas nuevas de esa nueva planta, porque yo tengo más obligación que otro alguno a desearle todo bien i aumento, i así quando oygo algunas buenas nuevas de allá, tengo particular alegría, i doy gracias a nuestro Señor por la merced que nos aze; i por el contrario, si entendiere alguna cosa menos buena lo sentiré gravemente, porque qualquiera defeto en los principios, por pequeño que sea, es muy grave. En las cartas que se me an escrito por parte del Padre Provincial pasado i de otros Padres, sola una cosa me an persuadido, i es, procurase fuesen a esa Provincia Religiosos graves i de letras, i es cierto, que yo lo e deseado, pero no se a podido (en otra carta expresa más la causa). El Padre fray Baltasar de Armenta vino, i vuesas Reverencias entienden, aunque él es muy gran siervo de Dios, las partes que tiene para este negocio, i dado que las tuviera, a tenido tanto en qué entender en los negocios a que vino, que aún asta aora no están concluidos; i fuera desto a tenido una enfermedad, que un año poco menos le a durado, de la qual no se pensó que viviera, pero no obstante todo esto, con el deseo que yo tengo, que esa santa obra vaya adelante, a me parecido, que el Padre Armenta este verano vaya por los Conventos de la Provincia, i procure los Religiosos que viere que más allá convienen para esa obra. Ya tengo avisado, que el tomar de las casas sea de manera, que en ninguna casa dejasen de estar por lo menos quatro o seys Religiosos, porque como Vuesas Reverencias saben, aunque un Religioso sea muy siervo de Dios, teniendo ocasiones, i no teniendo quién le vaya a la mano i quién le mire, fácilmente cae, i quanto daño desto se siga a la conversión de los Indios i aun a los Españoles, vuesas Reverencias lo entienden; i fuera desto, bien saben la obligación que tenemos primero a mirar por nuestros súbditos, de los quales Dios nos a de demandar cuenta, i no de los Indios, pues con detrimento de nuestras ánimas no tenemos obligación a las suyas. I lo otro que sentiremos mucho es, que como en esas tierras abundan los dineros, algunos Religiosos olvidados de Dios i de lo que profesaron, no se agan proprietarios; i quan grande mal esto sea, i lo que de aquí nasca, a todos consta, que es caer en vicios de desonestidad, i ayudará a esto el aparejo grande que tienen con la

176 libertad. Por tanto les ruego i encargo a vuesas Reverencias, que lo miren i agan guardar con toda diligencia i cuydado, i acuérdense sienpre de la cuenta tan estrecha que se nos a de demandar el día del juizio, de las ánimas que por nuestra culpa se perdieren. Sólo me queda una cosa que encomendar i encargar a vuesas Reverencias, la qual les mando por las entrañas misericordiosas de Dios, i es, que sienpre guarden i tengan conformidad, paz i amor, i no aya entre nosotros cismas, porque si aora que comienca las uviera, ¿qué esperaremos será adelante? No se me ofrece otra cosa que avisar a vuesas Reverencias, más de que gloria a la Magestad Divina esta Provincia está en suma paz, i en sus santas oraciones i sacrificios supliquen al Señor la tenga sienpre de su mano. Nuestro Señor las muy Reverendas personas de vuesas Reverencias tenga de su mano. Deste monasterio de san Augustín de Sevilla a onze de Enero de 1569. Después desto llegó a Sevilla el Padre fray Diego Gutiérrez, i llevó las actas i las eleciones, dando cuenta de la muerte del Padre Provincial fray Andrés de Santa María, i la eleción en el Padre fray Juan de san Pedro. De lo primero muestra en otra carta el Padre Provincial fray Francisco Serrano mucho sentimiento, i de lo segundo particular gozo; i prosigue diciendo: Vino el Padre fray Diego Gutiérrez al más rezio tienpo que jamás pudiera venir, porque a la sazón que él vino, el Rey nuestro señor avía cometido a esta Provincia la reformación de los frayles Claustrales de nuestra Orden, de Aragón, Valencia i Cataluña, i para esto se an sacado más de cinquenta Religiosos personas principales i de Religión. Por aquí podrán vuesas Reverencias conocer, quán trabajada quedará esta Provincia, i en quánto se an de estimar los Religiosos que enbiamos estando en la necesidad tan grande como la que e dicho, la qual significarán el Padre fray Diego Gutiérrez con los demás, los quales son personas quales convienen para esa santa obra, i en ellos van personas que puedan leer Gramática, Artes i Teología í predicar, i de toda bondad i Religión, i pluguiera a nuestro Señor, que yo tuviera posibilidad i fuerças para poder ir siquiera a morir en esa obra santa, mas no a sido Dios servido de dármela como de los sobredichos Padres podrán vuesas Reverencias saber. Tenemos por bien, que el Capítulo se alargue asta el año de 1571, con tal, que el otro que se sigue dure otros quátro años, asta el 1575, porque se vengan a azer los Capítulos de España, i del Perú por un mismo tienpo, para que aya correspondencia i concierto en lo que se ordenare. Al Padre fray Diego Gutiérrez deven vuesas Reverencias dar muchas gracias, porque lo a echo como siervo de Dios, i a trabajado mucho en este

177 negocio, i con gran cuydado i diligencia lo a solicitado, especialmente como la armada se va tan presto, porque quando él acá vino, se començó luego a aprestar, i por eso a sido el trabajo doblado. De una cosa me maravillo, i es, de que vuesas Reverencias le enbiasen a un negocio como éste con solos quinientos ducados i si dicen que le enbiaron en confiancça que avía de cobrar los dos mil ducados, que el Rey izo de limosna a esa Provincia en esta casa de la contratación en los bienes inciertos de difuntos, por averse visto su Magestad apretado, tomó no sólo el dinero de los bienes inciertos, pero el de los difuntos ciertos nada se a cobrado; páguese lo que él quedare deviendo. Trajo instrución el Padre fray Diego Gutiérrez del Padre Provincial, que fuese a Roma a procurar Indulgencias para esa Provincia, i especialmente para el monasterio de nuestra Señora de Guadalupe; esto yo se lo estorvé, porque no estoy cierto, que su ida fuera en balde, porque su Santidad no solamente no quiere dar Indulgencias, pero a quitado de las dadas; de manera, que por aora no ay que tratar en este negocio. Entendiendo el Rey nuestro Señor algunos daños que en esas partes a avido, se dio orden en lo sobredicho, i se mandó, que todas las Ordenes enbiasen Visitadores, para que visiten las Ordenes della, i corrijan i reformen todo lo que allaren que conviene; i así a los Padres Difinidores i a mí nos pareció nonbrar por Visitador de esa Provincia al muy Reverendo Padre fray Luis Alvarez, persona muy religiosa, i muy buen predicador, de cuya ida a avido acá muy gran sentimiento; lleva toda nuestra autoridad, como vuesas Reverencias verán, su oficio dura solamente el tienpo que fuere necesario para su visita; la qual acabada, cesará su oficio, porque no pretendemos, ni es nuestra voluntad, que aya muchos Prelados. Quiero advertir a vuesas Reverencias, por si a caso allá se tratare, que a sido la voluntad del Rey dar todo favor alas Religiones, así con sus Justicias, como con los Prelados Obispos, para que no les molesten, ni Clérigos puedan entrar donde estuvieren Dotrinas. Lo que sospecho es, que querrían que fuésemos visitados de los Obispos, i esto ya vuesas Reverencias entienden, que no es cosa que nos conviene, porque como ellos no están bien con nosotros, azer nos an molestias; i por esto digo, que si acaso desto se tratare, que en ninguna manera lo consientan, porque si siendo esentos dellos nos tratan como vuesas Reverencias an visto, ¿qué arán si tienen alguna superioridad sobre nosotros? No se ofrece otra cosa que azer saber a vuesas Reverencias más de encomendar lo que sienpre suelo, i Cristo nos dejó mandado, que es la paz i concordia, i pues Dios les dio oficio de Apóstoles, les pido por las entrañas de la misericordia de nuestro Dios le agan, i procuren en todo dar de sí el

178 egenplo que a personas de tal oficio conviene. De mí no tengo que decir, sino que no tengo día de salud, como de los Padres podrán saber; estoy deseando se acabe este tienpo para aparejarme para morir; a vuesas Reverencias ruego por amor de nuestro Señor, que guando supieren que soy muerto, se acuerden de mi ánima. Nuestro Señor las muy reverendas personas de vuesas Reverencias tenga sienpre de su mano. De Sevilla, i Febrero 14 de 1569. Menor ermano de vuesas Reverencias fray Francisco Serrano Provincial. Estas dos cartas quise poner aquí, porque aunque pudiera referir la sustancia de ellas, i dar razón de lo que en España se tratava, así tocante a Religión, como a los Consejos, me pareció, que mejor lo dirían ellas, i de camino se viese la pureza grande, i el zelo cuydadoso con que sólo se tratava de la onra de Dios, i del aumento de la virtud, que poco deseavan mandar los Prelados de España, i con quan pocas obediencias y censuras deseavan ligarnos, i véase quán poco avía que corregir i enmendar en la observancia de la Provincia del Perú. No se quiso enbarcar en aquel año para bolverse el Padre fray Diego Gutiérrez, por negociar más Religiosos que traer a esta conversión, i ver si pasando a Roma conseguía reliquias, jubileos i Bulas para ilustrar esta tierra. Dio el suficiente avío, ayudando a lo que el Rey dava de socorro, i despachó al Padre Visitador fray Luis Alvarez, al Padre Maestro fray Gabriel de Saona, al Padre fray Roque de san Vicente, de los quales pudiera decir san Augustín lo que dijo Dios a Moisés: yo soy Dios de Abraán, Isaac i Jacob, como que le bastava tener por ijos estos tres para ser onrado i servido de los onbres, sin ser necesario el número casi infinito de los onbres i Angeles; (que tanto como esto onran tres ilustrísimos varones) con estos vinieron los padres fray Alonso de Biedma, devía de ser ermano o deudo del Padre fray Francisco de Biedma, fray Augustín López, fray Diego Ordoñez, i dieron el ábito en la mar al Padre fray Lorenço Rodríguez, que profesó en Lima a ocho de Março del año de 1570, i sirvió más de quarenta años en la predicación de los Indios Yungas destos llanos, i en otros de la sierra, con gran egenplo de buenas virtudes. Estos siete pasaron este año de 1569. No manifestó su comisión el Padre fray Luis Alvarez de Toledo en todo el camino (el porqué i sus acciones diremos en su vida, que contaré en otro capítulo). Llegó a Lima, donde fue obedecido por Visitador, a los últimos de Dicienbre, i visitó a Trugillo, al Cuzco i a Lima, i no visitó la Provincia, ni quiso usar de su comisión, porque a su poca anbición se le llegó el ver, que no allava qué enmendar, sino mucho qué aprender, después le vino orden, que suspendiese la visita; cosa con que él tuvo gran gozo por

179 escusar los escrúpulos de no visitar aviéndoselo cometido, i quedose por conventual en Lima. Llegó el año de mil i quinientos i setenta i uno, i a primero de Julio se celebró el Capítulo en el Convento del Cuzco, en que presidió como Difinidor más antiguo el Padre fray Luis López, sustituyendo las vezes del Reverendísimo General, que lo era el Padre Maestro fray Tadeo Perusino, que fue elegido el año de 1570, a 14 de Mayo en la Congregación que se celebró en Perusa, por aver muerto el año antecedente el Reverendísimo fray Cristóforo Patavino, era el Maestro fray Tadeo Vicario i Procurador General de la Orden en el quinto año del Pontificado de Pío V. Vino a visitar a España, i de allí despachó una carta patente a esta Provincia año de 1573, alabando su observancia í dando a los Provinciales todas sus vezes en materias de conciencia; i declarando algunas dudas en materia de elecciones, fue electo en el Cuzco por Provincial el Reverendo Padre Fray Luis López de Solís, i en Difinidores los Padres fray Francisco del Corral, fray Antonio Loçano, fray Juan de san Pedro i fray Alonso Pacheco. Ordenaron, que por evitar la confusión que sienpre causa la multitud de preceptos, se redugese todo a lo que estava dispuesto en nuestras constituciones, las quales se guardasen a la letra con todos los rigores i estrecheza que contenían. Mandose, que a ninguno se le diese el ábito sin aver primero echo rigurosa información de la linpieza de su sangre (la falta en esto anula la profesión en mi Orden) i que a ninguno se le diese la profesión, sino supiese de memoria la Regla de nuestro Padre san Augustín, que mal la puede guardar el que no sabe su ley. Mandose, que en todos los Conventos, así de pueblos de Españoles como de Indios, se tuviese cada noche la ora de contenplación que usa nuestra Orden después de la Antífona. Confirmose el decir seys Misas cada Sacerdote por cada Religioso difunto con las vigilias, oficios de difuntos, Salterios i millares de Pater nostres i Ave Marías, que se mandó en el Capítulo Provincial antecedente; pero añadiose en éste, que cada año por el mes de Setienbre, digese cada Sacerdote dos Misas por nuestros bienechores, vivos i difuntos, i los ermanos un Salterio i un oficio de difuntos, i los legos quinientas vezes el Pater noster i el Ave María. Gratitud santa, pues el pagar limosnas con oraciones, i onras i defensas con sacrificios, es correspondencia de cielo con agradecimiento Cristiano. Mandose rezar de doble i celebrar las fiestas de santa Lucía, santa Inés i las once mil vírgenes; oy ay dos Capillas destas vírgenes. Recibiose a la unión de la Orden el Convento de san Guillermo de Cotabanbas, i las dotrinas de aquella Provincia i de la de Omasayos,

180 de que diremos después. Nonbraron por Letor de Teología al Padre fray Gabriel de Saona, porque en los dos años antes avía leído Artes. El Padre fray Luis López después leía otra lición de Teología; estos dos fueron los primeros Catedráticos desta Provincia del Perú. Nonbraron por Difinidor para el Capítulo General, i por Procurador General para la Corte al Padre fray Juan de san Pedro, i por su conpañero al Padre fray Gerónimo de Guevara, i determinose que ya no fuesen tres los Visitadores, sino solos dos; el uno el Prior de Lima, que lo era el Padre Fray Francisco Martínez de Biedma, i el otro el Prior del Cuzco. Allí mandaron por acta a los Padres fray Francisco del Corral i fray Juan de Bivero, que fuesen a la visita general del Reyno, por averlo pedido así el Virrey don Francisco de Toledo, para azer las ordenanças del Perú. Ya digimos la resulta desto, refiriendo la vida del Padre fray Juan de Bivero. En este año i en el que se sigue avía yo de poner el martirio del insigne siervo de Dios fray Diego Ortiz, de quien se espera canonización, i será el Protomártir del Perú. Pero por començar libro con tan gran Patrón, i tratar su vida con más espacio, le dexo para poner este Sol a la puerta del libro quarto. En este quatrienio fueron a fundar la Provincia de Quito los insignes varones fray Luis Alvarez de Toledo, i Fray Gabriel de Saona por mandato del Rey, i egecución del Padre Maestro fray Luis López Provincial. Dejo el tratar desta fundación para el año en que admitió los Conventos i Provincia nuestro Capítulo Provincial. En este Capítulo se aceptó el patronazgo de la administración de Paria, que aunque el Padre fray Juan de san Pedro la admitió, no estava por el Difinitorio aceptada, i por eso dejé el ablar desta memorable obra para lo sucedido en este quatrienio. Ablemos aora del que es único en este Reyno, i obra digna de un Enperador Católico.

181 CAPÍTULO XXIII DE LAS FUNDACIONES DE LA PROVINCIA DE PARIA, I EL GRAN PATRONAZGO QUE DEJO A LA ORDEN EL CAPITAN LORENÇO DE ALDANA Los autores que escrivieron las conquistas, rebeliones i guerras desta Monarquía, refieren los grandes servicios, fineças de leal, i eroicas resoluciones del Capitán Lorenço de Aldana dignas de mayores loas; yo sólo diré los méritos de sus limosnas i los provechosos efetos de su caridad. Diole el Rey en premio de sus servicios la encomienda de Paria, ay dos en este Nuevo mundo, la Boreal que está al mar del norte, i ésta que cae en el Perú cercana a Potosí, en altura de diez i ocho grados, sus estrellas verticales son las mesmas de la villa de Oruro, asiento riquísimo de minas émulo de Potosí, i tres leguas de Challacollo, cabeça de la Provincia de Paria. Este pueblo tenía dos mil i quatrocientos Indios tributarios que dotrinava nuestra Orden, con sólo el estipendio de seycientos pesos ensayados, i asisten en él continuamente dos i tres Religiosos, acuden a barretear el cerro de Potosí, i anse menoscabado mucho. Estos son Indios Uros bárbaros, sin policía, renegridos, sin linpieça, enemigos de la comunicación, i nada afectos al culto de nuestra Fe; tienen por sustento i grangería pescar en la laguna de Paria que tiene treynta leguas de circunferencia procedida de la gran laguna de Chuquito llamada Titicaca, no se le conoce cierto desaguadero a ésta de Paria, aunque muchos quieren que desague adelante de los Aullagas en el poblado de Atacama camino de Chile; los que abitan en tierra, es en sepulturas debajo de tierra por el frío, i quando viven en la laguna, son sus casas sobre barbacoas i enea; véase el encuentro, que siendo tierra donde nieva i graniça, duermen en sótanos i viven en el agua; los Indios Uros nacen, se crían i viven en esta laguna sobre el agua en la- enea, que acá llaman totorales, son muy espesos, i deste género de juncos livianos, aquí abitan sin más ropa ni cubierta (con ser tierra muy fría) que unas esteras desta enea. Andan allí desnudos o casi en carnes, comen muchas vezes la carne cruda, i el pescado casi vivo, i las raízes desta totora o enea. No sienbran ni tienen labranças, porque la tierra es fría, i por ser tan llana i sin serranías baten los vientos Tomaabis, i la azen destenplada. Su lengua es la más escura, corta i bárbara de quantas tiene el Perú toda gutural, i así no se puede escrivir sin gran confusión. Ay otro pueblo que es llamado Capinota, es Priorato con un anejo llamado Charamoco de Indios Uros, al qual dotrina el

182 Religioso dotrinante de Itapaya, por estar una legua el uno del otro, i tiene otro anejo que llaman Sicaya, que administra el Cura de Capinota. Ay un pueblo quatro leguas leste oeste de Challacollo llamado Toledo, cuyos Indios son lustrosos, ábiles, políticos, linpios i bien agestados; son los más destos Indios ricos, porque tienen muchos ganados de la tierra; vinieron estos Indios de otras Provincias, i fundolos allí el Inga, para que fuesen maestros de aquellos Uros, pero no pudo (como ni los Religiosos an podido) aprovechar jabón para blanquear a un Etiope; algo menos bárbaros están oy, pero sienpre sin policía. Avíanse fundado los Conventos de Paria, que son Challacollo i Capinota el año de mil i quinientos i cincuenta i nueve a veynte i siete de Abril, siendo Provincial el Padre Maestro Fray Juan de san Pedro, i fue el primer Prior de Paria, quinto Convento desta Provincia, el Padre fray Cristóval Vadillo, i el primer Vicario de Capinota el Maestro Fray Luis López. Dioles el Rey mil i trecientos i quince pesos corrientes para el sustento de los Religiosos, informado del gran fruto que se azía en aquellos bárbaros. No tiene ponderación lo que entre estos Indios trabajaron los primeros Religiosos; al Padre fray Cristóval Vadillo continuaron en el oficio de Prior en el Capítulo Provincial siguiente, i entraron por sus conpañeros al trabajó de aquella conversión los Padres fray Diego de Valverde, fray Marcos García, fray Guillermo Ruiz i fray Rodrigo de Vera, i fue por Vicario de Capinota el Padre fray Gerónimo Gavarrete, i por su conpañero el Padre Fray Juan de Saldaña. Estos no pretendían convertir onbres sino salvages, i por estos se puede entender gramaticalmente lo que Cristo nuestro Redentor dijo a sus Apóstoles, i en ellos a los Predicadores del Evangelio, que los aria pescadores de onbres, pues lo mismo a sido sacar a un Indio Uro de los escondrijos de su laguna que a un pece de los sótanos de sus grutas, acá en las demás tierras sirven de cebo para pescar las ánimas, o milagros, o la verdad del Evangelio, o el público egenplo de las virtudes, con que sacan del mar de sus vicios a los indomables peces del mundo. Pero para ganar un ánima destos Indios, no los an de aguardar en la plaça, ni esperar a que salgan de sus cóncavos, si no entrar a cogerlos en sus víveres. ¿Quántas vezes an entrado nuestros Religiosos con peligro de la vida (no por la ondura del agua, si no por lo espeso de la totora) a sacar Indios de más de treynta i quarenta años sin bautismo, que nunca salieron a poblado, ni apetecieron comunicación Cristiana? algunos an sacado de sesenta i más años de edad, que nunca oyeron una palabra de la Fe de Cristo. Sus idolatrías son adorar al Sol i a esta laguna, a quien azen adoraciones de sumisión, i le

183 ofrecen comidas de maíz, pero ellos ensuzian al mesmo Dios que adoran. Son inclinados a urtar, i muchos, a quien encierran los dueños del ganado en corrales, porque siendo pastores no urten los carneros; son lobos porque se comen una oveja cruda, i traen la uña del dedo pulgar de la mano derecha tan larga i tan afilada, que desuellan una sin necesitar de cuchillo; son Indios fraudulentos, ingratos i sin amor. Años a que oía ya decir en aquella Provincia por refrán: Del Indio Uro, ningún onbre esté seguro. Fuéronlos sacando de la laguna con amores i amenaças, i con la familiaridad de los otros Indios convertidos, i la enseñança de los Religiosos se an ido aziendo más sociables, algo políticos i menos uraños, aunque quando menos se piensa se van a su laguna, que como violentados asisten en tierra, i como a su natural entran a deleytarse en el agua. No ay traça umana que sea suficiente, ni para sacarlos todos, ni para defenderles la buelta; ya son pocos los fugitivos, pero son muchos los violentados. Esta a sido la conversión que mayores dificultades a tenido, tanto por el continuo trabajo de sacarlos, como el de aprender su escurísima lengua i entenderlos; pero a mostrado Dios la piedad de su clemencia, favoreciendo la caridad i zelo de sus ministros, i así a avido sienpre diestros lenguarazes, aun más entendidos en su lengua que los mismos Uros, i an llegado los deseos de aquella conversión a escrivir confesionarios, traduzir la dotrina Cristiana i predicarla en su natural idioma. Muchos destos Indios ablan la lengua Aymará casi general en aquellas Provincias; pero áblanla estos Uros quando les conviene, i muestran ignorarla quando les inporta. Las Indias andan fajadas casi el tercio de su cuerpo, i el común color de sus vestidos es negro o pardo escuro, traen en las cabeças unos como turbantes Moros, doblada la punta azia la espalda, crían sus ijos atormentándolos, porque traen la cuna en las espaldas, parada la criatura i fajada por toda la cuna, i desde el punto que nacen le van apretando la cabeca para que sea prolongada i no redonda, que llaman Caytu Uma o Palta Uma, superstición diabólica i rito, que el segundo Concilio declaró por idolatría en el número ciento i uno. Viendo el memorable Capitán Lorenço de Aldana, la infatigable diligencia de nuestros Religiosos en la conversión de sus Indios, fue juntando sus bienes, i gastó su renta en azer un mayorazgo para el ánima, que se llamó las comunidades de Paria; la suerte principal fueron más de quatro mil pesos de renta inpuesta en casas de Arequipa, Potosí i Chuquisaca, i cerca de quatro mil cabeças de ganado ovejuno i más de mil vacas, cuyo procedido quiso que se gastase un tanto en multiplicar esta renta i las estancias, i otro en los

184 efetos que aora se verán. Mandó azer tres ospitales, uno en cada pueblo de los tres mayores, Challacollo, Toledo i Capinota, donde se les diese a los Indios enfermos todo lo necesario, así de ropa como de sustento, regalo i medicinas, i dos cirujanos, el uno en Challacollo, Toledo i sus anejos, i el otro en Capinota i los suyos. Estendió más su caridad, i mandó que también sustentasen a todos los Indios muchachos, niños, pobres, incurables, viejos, ciegos i lisiados; dándoles fresadas, ropa i todo lo necesario para la vida umana. Mandó que no se les diese nada para ayuda a pagar sus tributos; poca caridad parecerá al que no conoce estos Indios, i fue ansia del bien de sus ánimas; porque dice, que si los Indios tuvieran quién les pagase el tributo, ni trabajarían jamás, ni estos Uros parecieran en poblado, porque sus Caziques ni los sacaran de su laguna, ni los fueran a buscar en los campos, lo qual hazen, porque pagan por los fugitivos mientras no se revisitan. Dejó un tanto para el adorno de las Iglesias i decente ornato del culto Divino. Este patronazgo dejó a la Orden, i por patrón principal al Padre Prior que fuere de Challacollo. Aumentose tanto este patronazgo, que en su libro de la razón dice el Padre Provincial Fray Luis López desde ventisiete de Abril de mil i quinientos cincuenta i nueve, que se fundaron los Conventos de Paria, asta trece de Agosto del año de mil i quinientos setenta i quatro, tenían de renta más de tres mil pesos corrientes, i avían recebido cincuenta i tres mil pesos. Fuese aumentando tanto este patronazgo por los Religiosos, que en renta inpuesta a diez mil i a catorce mil como se usava, llegó a tener en Chuquisaca, Potosí i Cochabanba, más de ocho mil pesos de renta; esto se rebajó quando mandó su Magestad que se redugesen a veynte mil, i los que a ido añadiendo la Orden a sido en esta razón. Tienen de ordinario las estancias de santo Tomás i Caricari, veynte mil cabeças de ganado ovejuno, i en las de Quicola, Sacabanba i Chacauyo en la jurisdición de Cochabanba o villa de Oropesa seys mil i quinientas i siete mil vacas, de que azen los mejores quesos del Perú, de manera que la renta toda rinde un año con otro, de veynte i dos mil pesos para arriba, que se gastan en pobres, i en los demás efetos dichos, i que se dirán. La Orden de san Augustín estuvo en posesión desta administración de Paria, por sola comisión de Lorenço de Aldana asta el año de mil i quinientos setenta i uno, i desde este año por muerte suya i aceptación de la Provincia, administraron este patronazgo asta el año de mil í quinientos ochenta i quatro. Dejó esta administración el Padre Provincial Fray Luis López i el Padre Fray Pablo de Castrovi Prior, entonces de Paria, fue el motivo huir de manijar tanta gruesa

185 de rentas i réditos, queriendo más carecer de los intereses que resultavan a la Orden del patronazgo, que ocasionar a los administradores al peligro de la codicia; tanto como esto anteponen los siervos de Dios el bien del ánima, al mayor interés de las riquezas. Admitió la dejación el Conde del Villar Virrey en aquella sazón del Perú, contento de incorporar tan quantioso oficio en los proveimientos de su govierno; era el oficio más pretendido que tenía este Reyno, i a que Ivan los criados más favorecidos de los Virreyes. Estos como atendían más a sus comodidades, que al remedio de los pobres Indios, ni a cunplir las cláusulas del testador, enriquezían ellos i padecían los pobres; propria condición de los codiciosos, i común afán de los desvalidos. Considerando nuestros Religiosos el daño común de los Indios, i llenos de escrúpulos de aver dejado aquella administración, que tan contra la voluntad de Lorenço de Aldana la manijavan los seculares, i no pediamos a los Virreyes la restitución, porque no oyeran ni la primera súplica, pues era su mejor proveimiento, í estava incorporado en el patronazgo Real, juzgavánse cargados en la conciencia. I el que más lo sentía era el Padre Fray Pablo de Castrovi, por aver cooperado en la dejación, cargó de manera en este escrúpulo (era Religioso de gran virtud i muy observante) que rindiéndole la pena i la melancolía, perdió el juizio i estuvo loco veynte años. Era su locura callar, de manera, que en uno i dos años no alçava los ojos del suelo pensativo, i si ablava algo, era decir que contra conciencia avían dejado las comunidades de Paria. Este era el tema, i aquí le dolía el escrúpulo, no salía de una celda en él profesado, ni respondía ni preguntava cosa alguna, si bien oía con atención lo que de las cosas del cielo le platicavan, con que el Religioso que le dava de comer i servía, no tenía más trabajo que ponerle la comida i azerle la cama, así estuvo asta el año de mil i seycientos i quatro, que vino por Virrey el prudente i Cristiano Governador el Conde de Monterrey. Atiéndase aora un caso singular. Estava el Padre fray Pablo de Castrovi echado en su cama a la una de la noche, i vio que se llenava su celda de agua, por averse roto una acequia, desaguadero de un estanque poco distante de su celda, aunque oía el ruido del agua no abló palabra, ni llamó al remedio; creció asta igualar con una barbacoa de carrico en que dormía; i viendo que nadava, salió al dormitorio dando grandes vozes, qué nos anegamos; oímosle los que teníamos las celdas junto a la suya, salimos a las vozes, más admirados de oirle ablar tan en juizio, que de la inundación. Esta se remedió luego, i entrando un Religioso a decir al celdero, que tenía cuydado del Padre fray Pablo, que ya avía

186 buelto a su juizio i ablava cuerdo, devoto i jovial, salió a verlo, i al punto perdió el corista el juizio, pidiendo confesión a una calabera, i le duró el mal algunos meses, sanole Dios milagrosamente, i quedó en su buen juizio, como oy le tiene dotado de cordura i entendimiento. Ya el Padre Fray Pablo, entero en su juizio i ocupado en acciones de oración i observancia, decía Misa con mayor espíritu que antes de su locura. Tenía ya cerca de ochenta años, i aunque flaco de la enfermedad, estava con algunos bríos de juventud. Trató con los Prelados, que pues el Conde de Monterrey era tan justificado Virrey, i no encargaría su conciencia por motivos umanos, le diesen licencia para poner la demanda, que esperava en Dios vencer al govierno i egecutoriar su justicia; a los principios se melancolizaron los Prelados, creyendo que bolvía otra vez a su mal pasado, él fundava en prudentes razones su deseo i cada día continuava en pedir la licencia, saliendo a que si tenía por inposible la Orden que él venciese el pleyto, i que los gastos serían sin efeto, que con Misas por las ánimas, i con la limosna de las que él decía, se obligava a concluir la demanda. Diéronle licencia los Prelados, mas por librarse de sus ruegos, i ciertos de que a la primera petición le pondrían silencio, que movidos de espectátiva ni esperanca. Entró a ablar al Conde, i díjole: Que Dios le avía tenido loco por espacio i término de veynte áños, por aver aconsejado que la Orden dejase las comunidades de Paria, i que le avía guardado asta los ochenta años, porque restituyese aquel patronazgo, a quien el instituidor lo avía encomendado, que los Indios pobres i miserables padecían, i los enfermos no se curavan, i que lo ponderase todo, acordándose de la estrecha cuenta que avía de dar a Dios, que tenía por cierto i seguro, averle guardado nuestro Señor asta que él viniese por Virrey, porque su zelo i el cuydado de su conciencia le avía de dar sin estorsiones su Justicia. Oyole, i respondiole aquel religiosísimo Governador con agrado, ponderando sus razones i sus canas; mandó luego traer los papeles para resolver la demanda, i mientras se buscavan (que duró algunos meses) murió el Conde (bien llorada muerte en este Perú) el Padre Fray Pablo incansablemente continuó su pretensión; decía, que el clamor de los Indios vozeava a los oídos de Dios, i que aquel deseo suyo se le estimulava el cielo que avía de padecer trabajos i contradiciones como otro Moysés, asta sacar del cautiverio a los pobres Indios. El año de mil seycientos i siete a veynte i uno de Decienbre, vino por Virrey el Marqués de Montes Claros, de gran capacidad i desaogo en el govierno; oyó aquéllas i otras palabras al Padre Fray Pablo de Castrovi, Izo continuar la demanda en que

187 padeció varios i diferentes contrastes con los ministros, i muchas penalidades con los Soles, i al fin de consultas de Teólogos i acuerdo de Juristas i Audiencia, sentenció el Marqués en nuestro favor, i nos mandó restituir todas las comunidades i patronazgo, de que tomó posesión el Padre Maestro Fray Alonso Maraver i el Padre Fray Francisco Poblete Prior entonces de Paria. Admiró esta vitoria a todos los del Reyno, más a los Religiosos, que dudavan del vencimiento, que a los seculares que burlavan de la solicitud. El día que salió la sentencia, se fue el Padre Fray Pablo ante un devoto Cristo, i llorando de gozo, repitió lo que el otro santo viejo Simeón dijo, viendo a Dios umanado en sus braços: Ya puedes Señor dejarme morir en paz, pues e visto la salud que deseava. El otro lo dijo por el verdadero Cristo, salud i remedio de la tierra i del cielo; i nuestro viejo Fray Pablo, por aver visto a los pobres Indios, que por pobres se llaman Cristo, pues en esta sentencia del Virrey, vido la salud, el remedio i el anparo de los pobres Indios. Pero (¡caso singular!) que luego el mesmo día le enmudeció Dios de manera, que bolvió a su silencio con tanto estremo, que no abló más asta pocos días antes que muriese. Secretos de Dios, que sólo para vencer este pleyto le dio abla, i bolviósela Dios tan a tienpo, que conociendo su muerte, i muy alegre de morir, mostró tan vivas finezas de Dios, que todo era enternecerse por sus pecados i enamorarse de sus misericordias, contando por la principal, el averle enmudecido tantos años, i darle abla como al padre del Bautista para pregonar sus piedades; mil dulçuras decía a la Madre de Dios, i mayor admiración causava a todos ver eloquencia tan santa, después de un silencio tan largo. Pidió los Sacramentos, que recibió con enbidia de todos, i entre ternuras soberanas, murió con la paz que suele dar Dios a sus queridos. Era ijo del Convento viejo de Lima, i naturales sus padres del Espinal de Segovia; fue Religioso cincuenta años, i sirvió a Dios con gran aprobación de vida, penitencia i aumento de la Religión, en seys años de Prior de Cochabanba, conpañero de Provincial del bendito Padre Fray Pedro de Cépeda i Prior de Paria, donde trabajó mucho en la conversión de aquellos Indios; prueva fue de su pobreça de espíritu i del despego de su codicia dejar el patronazgo de Paria, donde a millaradas pudiera manejar las riquezas. Luego que la Orden bolvió a su patronazgo, no sólo egecutó dar las limosnas, medicinas, regalos, conservas i socorros a los pobres, que cada día se dan a la puerta de los Conventos, i se llevan a los hospitales, i a las casas de los inpedidos, sino que a los que huyen de curarse en los ospitales (natural aborrecimiento en los Indios) los curan en sus casas por irse con su inclinación, aunque es de

188 enfadoso trabajo andar tantas quadras dando lo necesario a los enfermos, i porque sean científicos los cirujanos les dan fuera de la comida, el trigo, arina, maíz i carneros, a seycientos i a sietecientos pesos, i a vezes ochocientos i tal vez mil, porque sean curados con cuydado estos tres pueblos i sus anejos. I aunque el testador ordenó que no les diesen nada para pagar sus tasas, porque no se iziesen araganes, i los trugesen a los pueblos sus Caziques; viendo la Orden que muchos se escondían por no pagar el tributo, i se caía en otro inconveniente mayor de esconderse los ya bautizados, mandan dar al pueblo de Challacollo (que es pobre) mil pesos, i a los demás a quinientos i a seycientos, i a vezes otros mil para que ayuden a la paga de sus tasas, i no se huygan por esta necesidad. Otras muchas ayudas de costa les dan entre año, así de plata como de novillos para sus sementeras, vacas las Pascuas i quesos las Quaresmas; visten a los pobres así viejos como niños, i a los inpedidos i lisiados, i distribúyese mucho en dar a los que cursan la laguna por desenamorarlos della. Está muy aumentado este patronazgo, i si por algún acidente o tenporal viene a menoscabo, mandan los Prelados (como sucedió este año pasado) que no se saquen las coletas que a la Orden le vienen i se gasten en soldar la quiebra i bolverlo en su aumento. Muchos Religiosos merecían loables memorias por el trabajo i fruto que en estos pueblos izieron, como son el Padre Fray Luis López, que fue Obispo, el Padre Maestro Fray Alonso Pacheco, el Padre Fray Nicolás de Tolentino, Fray Juan de san Pedro i otros, que por dejarlo para quando diga sus virtudes, e escogido un Apostólico varón, por estar su cuerpo enterrado allí, cuyas virtudes i muerte, es en esta manera.

189 CAPÍTULO XXIV DE LA VIDA I PRECIOSA MUERTE DEL PADRE FRAY JUAN DE SALDAÑA El Padre Fray Juan de Saldaña, ijo de aquella casa primera de Lima, tomó el óbito el año de mil i quinientos i cincuenta i nueve; i mereció su modestia, su continua penitencia, su amor a las cosas de Dios, i el gran trabajo en que continuamente le tenía la obediencia, que egecutava alegre sin réplicas, i les dava buen colmo con mansedumbre, que ganó en breve opinión de gran siervo de Dios, i llevava los ojos a los más observantes. Luego que profesó, le nombró el Capítulo por Sacristán mayor del Convento de Lima, en que manifestó ansiosas finezas del amor divino en el aseo de los altares, en la asistencia de la oración, en el consuelo de quantos venían, o por anparo o por Sacramentos; la República le tenía por cabal siervo de Dios, i él se tenía por sugeto contentible, todo luzia con su umildad, i los festejos de los Santos con el adorno, olores i curiosidad de su solicitud. Nonbrole el Capítulo del año de setenta i cinco por Prior de Tapacari; i viendo los grandes provechos que en aquellos Indios i en los de Paria vezinos anbos aumentava su zelo, le bolvieron a nombrar por Prior en el Capítulo siguiente del año de 1579. Allí cargó navío entero de méritos para él grangeados en el remedio espiritual de los Indios, pues en siete años puso aquella Gentilidad que parecía Religión. Los días de dotrina se llenava la Iglesia, i asistían a los oficios Divinos con alegres muestras de devoción, enseñoles Imnos que cantavan en su lengua, siendo un coro de alabanças a Dios, el concurso que poblava los cimenterios, cantávase la Antífona que nuestra Orden usa a prima noche, teniendo tres dicíplinas los Indios cada semana, frequentavan los Sacramentos, i olía todo a cielo. El solicito Samaritano curava los enfermos desanparados, vestía como la muger fuerte que introduce Salomón a los desnudos, buscándoles, ya que no usan lino, la lana con que los cubría. Era sobremanera limosnero i amigo de pobres, no aguardava a que le pidiesen, él los inquiría antes que lo buscasen. En este Religioso alló unidas las dos propiedades que junta en esta muger fuerte el Espíritu santo, dice que era como navío de mercader, que iva muy lejos por el pan i por la comida, i se levantava de noche a dar la presa a sus domésticos i la comida a sus esclavos. ¿Quién no alla en esto a la primera vista, o contradición o culpa? si el navío iva muy lejos, viage largo para las comidas, ¿cómo cada noche estava en casa para administrarles el sustento? I si era

190 tanta su caridad, ¿cómo vestía i sustentava a solos sus criados i familia? Esto sin ser caridad meritoria, lo deve el señorage, i no es muy loable ser ricos, i no sacar de casa la limosna; i ¿para qué le llama mercader, si dice que trujo la presa a su casa? Que esta palabra praeda, en cinquenta lugares de la Escritura, quitar por fuerça i robar por maña significa, i el darlo de noche i a escondidas estando cerradas sus puertas, urto parece i no bienes adquiridos; llamárale navío de cosario i no navío de mercader, que una cosa es medrar con mercancías, i otra enriquecer con despojos de violencia. ¡O misterios dulces i efetos de la viva caridad! El deseo de un siervo de Dios, i las fatigas de un ánima santa es aqueste navío, cada día ace viage del cielo muchas veces, i de allí trae el pan, i negocia la comida pidiéndosela a Dios para los pobres, i solicitando antecedentes prevenciones, ay sienpre lo necesario en las despensas, para-todos los necesitados era su limosna, i los más desconocidos pobres eran dueños de sus bienes; pero cuydava tanto dellos, como suele uno cuydar de sus criados, o vistiéndolos para andar ostentativo, o dando de comer a sus esclavos para servirse dellos; así este siervo de Dios vestía a los pobres, o Españoles o Indios, i los alimentava como si fueran sus esclavos en que tenía su acienda, cada pobre le llevava el ánima, o mejor diremos que tenía en el ánima a todos los pobres; i llámalos el Espíritu santo domésticos, porque tenían por casa propria la deste limosnero. El decir que repartía el sustento i el vestuario de noche, denota dos cosas; la una que si de noche quando todos duermen se levantava de la cama a dar de comer al ayuno, se quedase dicho el cuydado que tendría en día claro de socorrer al anbriento; i la otra que era tan libre de vanagloria su limosna, que a escuras i a puertas cerradas repartía las dádivas, o las escondía tanto, que nadie sino el interesado las sabía, viéndolas después de recebidas; i llámalas urto o presa, porque se las quitava a su cuerpo, o quitándole la comida o el vestido o el regalo, cosas que lleva mal i lo siente mucho el cuerpo. En las dotrinas dava, con licencia de los Prelados (que en mi Orden la dan muy liberalmente) quanto le señalavan para su sustento, i por los caminos quanto avía menester para su viage vestía a otros desnudándose a él, con que se le urtava a su cuerpo lo mucho que atesorava para el ánima; escondía debajo del escapulario lo que iva a dar; que no ay tan lindo limosnero como el que se parece al ladrón que esconde lo que lleva i niega lo que da. Mudole la obediencia al Padre fray Juan, i llevolo por Vicario el año de ochenta i dos, con voto en Capítulo, al Convento de Pucarani, casa donde tanto número de milagros izo i aze aquella Virgen,

191 llamada nuestra Señora de Pucarani; aunque los Indios de Tapacari i los Españoles que abitan por aquellos pueblos izieron estremos, sabiendo que avían nonbrado a su Padre, i a su protetor para otra dotrina. El fue gozoso por enplear su aseo, curiosidad i devoción en aquel santuario. Sirvió como bueno, adornó como rico, festejó como grande, i sin duda agradó a la Virgen como fiel i solícito mayordomo; dejó allí excelentes adornos, joyas, ornamentos i curiosidades, i dejó otra cosa mejor, que fue opinión i renombre de santo. Vino al Capítulo Provincial del año de ochenta i siete, i nonbráronle otra vez Sacristán de Lima. Esto pareciera rebaja en los ambiciosos, i fue subirle a mayor alteza, porque lo ponían donde le tirava la inclinación, i allava a Dios en cada paso, libre de cuydar de ánimas apenas, i manijando el adorno de Dios, de la Virgen i de los santos. Aquí creció su opinión, su penitencia, su mansedumbre, i los méritos del trabajo i de la obediencia esclarecieron sus luzes. Conociendo los Prelados las excelentes partes deste siervo de Dios, le izieron Maestro de novicios en el mismo Convento de Lima, oficio que egercitó desde el año de mil i quinientos i noventa i dos asta el de noventa i quatro, i es lo mismo dar la Religión a uno este oficio, que declararlo por observante, prudente, temeroso de Dios, zeloso de las ánimas i vigilante en la perfeción Evangélica. Todo esto mostró el Padre fray Juan con notorios provechos; pero teníale Dios escogido para otro género de méritos, i llevole la obediencia a la Provincia de Paria nonbrándole por Dotrinante del gran pueblo de Toledo. Era grande la mies de los Indios Uros de la Provincia de Paria, poco el provecho, con atender egenplares Religiosos al trabajo, entresacavan los Prelados a los ministros más fervorosos i enbiávanlos a esta conquista. Llevaron al Padre fray Juan de Saldaña, a que allí como soldado echo a grandes asaltos, plántase egército contra aquel barbarismo i lo rindiese a la Fe de la Iglesia; i como tantos amos militó en aquellas comarcas, porque Tapacari, i Capinota, donde tanto sirvió, i Paria son convezinos, como soldado viejo trató aquella conversión i estuvo en el pueblo de Toledo, donde por ser los Indios ábides i políticos, sólo trabajó en introduzirles la Fe, i mejorar sus costunbres, en que padeció grandes fatigas, si bien logró algunas medras. Donde echó las velas a su caridad, fue en convertir Indios Uros, entrándose a la laguna por sacar algunos i bautizar muchos, azíase buso al modo que dijo Job de la sabiduría Eterna, que se entra a los ocultos senos de las aguas, i allí mira, descubre i examina lo que se esconde, i saca a que vea la luz al que en los escuros sótanos estava escondido. ¿Qué parte no examinó este siervo de Dios de lo más inpenetrable de la laguna? ¿Cuál Uro

192 se le escondió, que no sacase de lo escuro de su totoral, o de lo tenebroso de su idolatría, i le enseñase la luz de la dotrina, i lo luciente claro de la ley de Cristo? a todos alunbrava con su predicación, i a todos admirava con su vida, siendo anparo de viandantes pasageros, que acá son caminantes peregrinos, dándoles a unos lo necesario, i a otros consejos saludables; su vida en quarenta años de Religioso fue un continuo ayuno, rigurosa diciplina, cilicio tormentoso i oración perpetua; curava los enfermos, i era el consuelo de los tristes. Con estas ganancias fue aumentando el caudal de las virtudes, i llegó al tienpo de la paga. Fue toda su vida devotísimo de san Juan Bautista, cuyo nonbre mereció en el Bautismo; i allose en tan buena altura con Dios, que le pidió muchas vezes le llevase desta vida en el día de su Santo San Juan Bautista, concedióselo Dios a su siervo i revelóselo, con que aseguró su eterno gozo. Llegó la víspera del santo Precursor, i estando bueno i sano, enbió a rogar al Padre fray Alonso Torrejón Prelado suyo i Prior en Challacollo, que le viniese a Sacramentar i darle su bendición. El Prior vino a toda priesa llorando la falta de tan bendito Religioso, i anduvo las quatro leguas a todo correr; llegó a Toledo, i viendo sano, bueno i levantado al Padre fray Juan, alegre le dijo: ¿Que cómo le burlava aciéndole venir con tantas congojas a Sacramentarlo estando con salud? Pidiole se apease, i cubierto de confusión umilde, i de lágrimas devotas, le manifestó como a su Prelado, el favor misericordioso que Dios le avía echo en concederle que muriese en día de san Juan Bautista, i que el día siguiente iría a goçar de Dios. Conpungiose el Prior, enbidió su ventura, i diole crédito en todo, por conocer sus perfetas virtudes i esperar iguales favores de tan Apostólica vida; fuele dando los Sacramentos, i el del altar por modo de Viático, diole la estrema Unción, no tuvo de qué azer inventario, porque el pobre de Cristo no tenía alaja de qué azerle. En esto i en platicar de Dios se pasó la noche i vino el día de san Juan. Estava diciendo ternuras a la Madre de Dios i a su Padre san Augustín, i anbos se le aparecieron llenos de amor i de gloria. El dichoso frayle dio voces, i decía: ¿Cómo se aze tan gran favor a pecador tan vil? ¿la Madre de mi Dios a tan ruin criatura? ¿Mi Padre san Augustín a tan indigno ijo? ¡O misericordias de Dios! Dándoles gracias i bañado en lágrimas murió sin otro acidente con la paz de los santos, i sin congoja o basca de onbre umano. El Prior i muchos que allí asistían lloravan de goço besando sus ábitos i pies. Enterraron el bendito cuerpo en la Capilla mayor, siendo el ruido tanto de los gemidos, solloços i vozes de los Indios, Españoles i demás misturas, que no se oían los cantos Eclesiásticos,

193 i las vozes repetían: Cómo nos dejas Padre santo, Padre de pobres, médico de enfermos i otras.endechas i trenos a la usança de los Indios. Unos i otros se fueron con los mismos gemidos a sus casas; i a desora de la noche se oyeron cantos celestiales en el aposento donde murió el bendito Religioso i en la Iglesia donde estava su cuerpo, al modo que onró Dios al santo Mártir Ermenegildo a quien mató su proprio padre Leovigildo Rey de los Vicegodos en nuestra España, porque no quiso seguir su seta Arriana; i dice san Gregorio Papa, que en el silencio de la noche se oyeron cantos del cielo festejando su cuerpo; así al de nuestro bendito Fray Juan a la dulçura concurriendo todos los del pueblo, i como unos oían música en la Iglesia, i otros en la celda, admirados i absortos pasavan de una parte a otra, i el Prior i Españoles, que todo lo oyeron, declaravan a los Indios aquel favor soberano, i que eran principios de premio que dava Cristo nuestro Señor, a los que creyendo su Fe, le servían guardando sus precetos; los Indios medraron mucho en su Fe, i aquel pueblo merece tener aquella reliquia. Si nuestro bienaventurado Santo fray Jordán de Saxonia no fuera tan antiguo, pensara que lo que refiere de un Religioso nuestro era por el Padre fray Juan; si bien el otro era lego, cuenta, que aviendo sido años Sacristán, muy casto, que le tuvo por virgen, onbre muy fiel i de confíança, de gran zelo, i que cuydava con aseo í devoción de los altares i adornos de la Iglesia, con otras virtudes interiores sólo conocidas de Dios, estando sano i bueno, anduvo a buscar por el Convento un Confesor que el Prelado le avía nonbrado; allele ocupado i rogole que se fuese con él al coro, escusose con la ocupación en que estava, i a fuerça de ruegos lo llevó al coro, i allí se confesó con afectos divinos; pidiole con instancia le diese el Viático, i sacando del sagrario una forma, le dio el santísimo Sacramento, que sea alabado; i recibido le pidió con toda priesa le diese la estrema Unción; el Sacerdote no quiso, por parecerle que estava sano, i fueron tantas las súplicas, que le uvo de dar la estrema Unción; i aviéndose lavado i aseado como quien iva a bodas, dijo: Yo me voy a la cama de donde no me levantaré vivo. Acostose i cayó enfermo, i el día siguiente dio el ánima a su Criador. Dichosos dos frayles, aquel en Alemania, i este otro en el Perú; letreros que dicen a los que por el mundo andan, los favores que sabe Dios acer a los umildes, i en nuestro fray Juan de Saldaña se vea quán, agradecida es la santísima Virgen María, que paga servicios echos en sus altares con bajar del cielo a la muerte de sus devotos, que parece que está ipotecada su piedad a onrar a sus Sacristanes, estimando en más al

194 pobrecito que en sus altares le sirve, que a los monarcas que más tesoros le ofrecen; i es, porque veamos que no le obligan tanto las joyas más ricas, como el deseo i los cuydados de sus Sacristanes devotos, i sienpre el dar no se aventajó al servir; que aunque dádivas echas a la Virgen, son servicios de gran mérito, esto de servirla en sus adornos, en su culto i en sus festividades, tiene sin duda mayores premios en sus favores, por lo que tienen de linpieça i de umildades. Pero quien aviendo visto en la muerte del dichoso Padre fray Juan, tan activo i negociador a san Juan Bautista, dejará de decir ¿quán venturoso es el Católico que le fuere devoto? En este caso veo ,cunplido a la letra lo que él predicava en los desiertos: Aced penitencia, decía, que ya se a venido a vosotros el Reyno de los cielos. Diga san Remigio i los Santos, que este Reyno de los cielos es Cristo, la sagrada Escritura, la Iglesia santa i la gloria eterna; sentidos que en varios lugares prueva el Evangelio, que fuera destos quatro tiene Cristo un Reyno de los_ cielos, que es la Virgen su Madre, que siendo el Reyno de Dios, es la Reyna de todos estos Reynos; i en la muerte del Padre fray Juan_vemos, que como a onbre que izo tanta penitencia, le negoció el Bautista a su devoto que viniese el Reyno de los cielos María, i se le acercase antes que su siervo muriese, para que gozase tal gloria antes de gozarla en el cielo. ¡Qué gran protetor es el soberano Bautista de sus devotos! i es menester advertir, para que se vea quánto lo es lo que dijo Cristo, quando estando preso i en cadenas i cepo, enbió a dos dicípulos suyos a preguntar a Cristo ¿si era el Mesías? Tres cosas ay que advertir, que sabiendo el Bautista, aun desde el vientre de su Madre que era Cristo el Mesías, i pocos días antes avía dicho apuntando a Cristo: Veys allí el cordero de Dios; enbió a preguntárselo con sus dicípulos si lo sabía, ¿para qué lo preguntava? Que fue dar ocasión, como dice san Ciriilo, a que dudasen de la verdad del Bautista, pues dirían: Sí asta aora no conoce nuestro Maestro a Cristo, cómo nos dijo ayer, que era el cordero de Dios, que quitava los pecados del mundo; lo segundo es, porque no le enbió a preguntar, (advertencia de san Gerónimo i Beda). ¿Eres tú el que veniste? si no, ¿eres tú el que a de venir? Era ya venido, i pregúntale, ¿si avía de venir? Lo tercero, porque guando ya uvo respondido al mensage, dijo (entre las grandes alabanças del Bautista); ¿tantos como aveys venido a ver al Bautista en el desierto, pensávades que era alguna caña delgadilla que qualquier viento la muda? Que decis Señor, dice la Glosa; mirad que Juan no está en el desierto, sino, en la cárcel, i de la cárcel os enbió el mensage. En todas estas cosas que parecen encuentros

195 están las pruevas de lo que deseó el bien de las ánimas, i el provecho de los que de su favor se valen. El enbiar preguntar lo que él se sabía, fue, (dice Crisóstomo) porque como él sabía que dentro de pocos días le avía de matar Erodes, quiso que desenamorados del los dicpulos se fuesen a Cristo que los enseñase mejor; i quiso más el provecho de sus devotos, que el quedar solo i baldonado en la cárcel. A lo segundo responde san Gerónimo i Beda, i los esplica la Glosa, lo que le enbía a preguntar el Bautista a Cristo, no es si a de venir al mundo, que ya eso lo avía visto i predicado, sino si es él, quien a de bajar al linbo a sacar a los santos i a él, que otro día a de ir allá, o si lo a de cometer a otro, porque quería dar nueva tan alegre a los santos del Linbo; que aun para los de allá estava negociando con Cristo. ¡O caridad jamás vista! que no quiera tratar de que lo saquen a él de la cárcel donde está preso, ni pida consuelos para sí a Cristo, i que esté solicitando que saquen a los presos del Linbo, i llevarles consuelos de que Cristo irá breve a sacarlos, mostrando en una acción el deseo del bien de las ánimas, así de sus dicípulos, como de la multitud que le oyó el mensage i el deseo de consolar a las del Linbo, ¿qué ará estando en el cielo glorioso, si mostró estas fineças metido en el cepo i aguardando el cuchillo? A lo tercero, verdad es que está en la cárcel en un cepo; pero para el amor que Juan tiene a las ánimas, allí las predica como si estuviera libre en el desierto, i quando os pareciere (dice Cristo) que está más inpedido i preso, le allareys suelto como en el desierto, que siendo para favorecer ánimas, no ay cadenas que lo prenden. I añado yo, que si dice Cristo que Juan no era caña que se movía con qualquier viento; oy en el cielo lo es, pues como si fuera débil caña, el viento de un suspiro nuestro, el ayre de una voz del devoto que le llame, lo moverá a la parte que quisiere, como sea para negociar perdón para el ánima, salud para el cuerpo, socorros tenporales i espirituales para la vida, i favores como se a visto en el Padre fray Juan de Saldaña para la muerte.

196 CAPÍTULO XXV DE VARIAS COSAS QUE SUCEDIERON EN ESTA PROVINCIA EN ESTE QUATRIENIO; LA ADMIRABLE CONVERSION DEL PADRE FRAY JUAN MALDONADO, LA TRAIDA DEL SANTO LIGNUM CRUCIS DE LIMA I EL NOVENO CAPITULO PROVINCIAL Admitiéronse las Provincias de Cotabanbas i Omasayos que el Rey nos dio, i el Virrey Don Francisco de Toledo nos encomendó, con todos los pueblos anejos, i reduciones de sus comarcas en la Provincia de Cotabanbas, san Augustín cabeça del Priorato, Cullurqui, san Juan de Totora, Colpa, Piruanca i sus anejos; i en la de Omasayos los pueblos de Totora, Oropesa, Mamara, Turpay, Ariguanca, Corasco, Corpaguasi, Chirirqui, i Chuquibanba. Quitó el Virrey al Clérigo que en un pueblo destos dotrinava i señaló el Provincial los Religiosos i nonbrolos, i presentolos el Virrey, como parece por su despacho del año de mil i quinientos i setenta i uno, a cinco de Julio dado en el Cuzco. Fundose este Priorato (entonces cabeça de anbas Provincias san Augustín de Cotabanbas) a veyntiuno de Junio de mil i quinientos setenta i uno, i fue por Fundador el que fue Apóstol de tantas Provincias, i Padre de tantas conversiones fray Antonio Loçano. Están estas dos Provincias continuadas, i el primer pueblo de Cotabanbas dista doce leguas del Cuzco. Están leste quarta al sueste, i en catorce grados i quarenta minutos de altura, aunque los últimos pueblos están en catorce grados, porque caminan al norte, i como se le van acercando a la línea son menos los minutos. Es sierra tenplada, i tiene partes calientes en quebradas bajas, es de muchas serranías i montes; cría lo necesario para la vida umana, i tiene lo conveniente para el regalo, pescado en sus ríos, ganados en sus canpos, frutas i flores en sus guertas, aves, gallinas i perdices en sus corrales i canpiñas. Los Indios son algo políticos, aunque fueron muy idólatras, tienen buenas Iglesias muy bien adornadas, coros de música agradables, acuden a las diciplinas Conventuales los Advientos i Quaresmas, i a la Antífona todas las noches, frequentan los Sacramentos, i muchos se dan a la devoción; vanse disminuyendo estos pueblos porque les obligan de años a esta parte, a ir a las minas, para ponerlos en el estado que oy están. Trabajaron (i oy no se descansa) aquellos primeros agricultores trasudando por sacarlos de su Gentilidad i azerlos menos rendidos a sus vicios; entre los grandes obreros que allí aumentaron la Fe, siendo los primeros fray Antonio Loçano i fray

197 Marcos García, fueron los Padres fray Diego de la Serra, fray Juan de Riberos, fray Antonio de Rebolledo, fray Francisco Núñez i el Padre fray Juan Maldonado. Deste diré por descartarme desta obligación, dejando los otros para sus lugares, por ser su entrada en la Religión particular, i aver trabajado allí asta morir. En las guerras civiles deste Reyno fue de los soldados de mayor nonbre Juan Maldonado (sobrino del que por antonomasia fue llamado Maldonado el rico) era de gran nobleza, de mucho aliento, de ánimo precipitado, soldado animoso, de fuerças i resolución; sirvió en inportantes batallas a su Magestad, de que calificó servicios dignos de onras i rentas, los que governavan no le premiaron, que las más vezes, si el premio es de los que le merecen, pasa a los que le alcançan, porque el favor desconoce méritos i cría venturosos. Pasava su vida quejoso, aunque no pobre; todos conocían la justificación de su queja, que durara poco, sino estuvieran nuestros Reyes tan lejos; pero ¿para qué culpamos a la mala paga, quando vemos que son medios que Dios permite para más altos fines? Rebelose Gonçalo Picarro fue su agente, i después Francisco Ernández Girón, de cuyo alçamiento emos ablado, i tuvo de su parte a nuestro Capitán Juan Maldonado, que irritado fue cónplice en las traiciones, como si la culpa o remisión de los Governadores diese lastos contra la ley natural en desacato de su Rey. Corrió varias fortunas, mientras duró el uno i otro rebelión, las más a gusto i otras a pesar, porque son varios los sucesos de la guerra, i mudan color por oras los acidentes de la milicia, como le dijo David al mensajero de Joab, quando perdió la batalla en que murió Urias. En Pucará salió aquella noche por Capitán de cien arcabuzeros, venció valerosamente, i fueron sucediendo los casos que en anbos alçamientos refieren Antonio de Errera i el Palentino. Quitósele la rabia i acabósele el enojo, irviole la sangre noble i pasose al servicio del Rey, con que fue de huida el tirano i venció el canpo Real. Retirose al Cuzco el Capitán Juan Maldonado, donde goçava su loganía i vendía su soldadesca; fuese a recrear algunos meses al valle de Limatanbo nueve o diez leguas del Cuzco donde tenía aziendas, i en que ay sitios amenos, arboledas deleytosas i tenples regalados. En aquellos valles avía una ermosísima India, que su belleça le ganó el nonbre de Collanamsumac, que quiere decir la ermosura de las ermosuras, superlativo entre los Indios; Caziques de varios pueblos la pretendía para esposa, valiéndose de dádivas i diligencias; el Capitán Maldonado vivía inquieto siendo pretensor, si no fue dueño. Casose la India con un Cazique rico, que quiso festejar su boda, conbidando a los más Indios de aquellos valles, tanto por

198 festín de aver alcançado lo que tantos avían pretendido, como porque en ser mayores las borracheras, i de más gentío los conbites en la ostentación i magnificencia de los Indios. En un patio grande i espacioso cercado de tapias estava la junta de los conbidados en medio de altas arboledas, que ay apazibles montañas en aquellos países; ya era la tarde, quando mientras los Indios estando enbriagados i por los suelos, se salió la desposada del cercado, i se fue tras la cerca entre los árboles con otra conpañera, donde a poco rato le arremetió un gran tigre (que anelan por un Indio, i dejan diez Españoles como puedan coger a un Indio a las manos) la conpañera dio vozes, i el tigre se llevó la nobia arrastrando. Andava por allí el Capitán Juan Maldonado tirando con una escopeta (en que era excelente) a las palomas torcazes i pájaros de los árboles, divirtiendo melancolías i acercándose al festín, oyó cerca las vozes, vido al tigre con la presa, i añadiendo una bala a la escopeta corrió a él; los Indios i las Indias menos enbriagadas salieron a las vozes, quanto ya el tigre dejando a la desposada rebolvió furiosísimo al arcabucero, arremetiole tan ligero, que en pocos saltos le tuvo junto a sí juzgose despedaçado, i pidiendo a Dios piedad prometiéndole enmienda, le tiró sin puntería, i desacordado guió Dios tan bien el tiro, que el tigre mayor que un becerro cayó muerto; bolvió en sí reconociendo ser favor del cielo, i él i muchos Indios pasaron a ver si estava erida la desposada, alláronla rasgadas las entrañas muerta, i comidos pedaços. Sobresalto semejante se vio quando los Machabeos saliendo de la espesura del monte despedaçaron a la desposada de Canaán, era ermosa de las de Madaba ija de un gran Príncipe Cananeo, i dice el texto que se convirtieron las bodas en llantos, i las músicas en lamentos; pero esta fue vengança justa, i la de Limatanbo muerte para que resucitase otra ánima. Viendo el Capitán aquel triste i lamentoso espectáculo, quebrantado de dolor, consideró (mientras atronavan aquella montaña con alaridos i vozes los Indios) el día, la ocasión i la ermosura de la difunta en medio del festín, en día del desposorio, i echa vianda de bestias la celebrada de ermosura, i la que le tuvo tan enamorado i sin quietud, aprovechose Dios de la ocasión para mostrar los primores de su misericordioso amor, i allí conoció las inconstancias de la vida, los pagos de la ermosura i el postre de los placeres. Tocole Dios entre la tragedia de aquellas lástimas, i conpungido de sus culpas, agradeciendo la vida izo voto de entrarse Religioso en nuestro Convento del Cuzco, renunciando los bienes del siglo i entregándose a la penitencia; luego trató de egecutar su inpulso, i sin detenerse fue a nuestro Convento, pidió el ábito, diéronsele con admiración de quantos le conocían.

199 Sueños llama lo próspero i lo ermoso que adora el apetito Filón Judío; más la experiencia nos dice, que si tienen de sueño el desvanecerse presto, no se parecen al sueño en las fatigas i afanes con que se alcançan, i si parecen congojosas pesadillas mientras se tienen, se mezclan temores sobresaltados quando se goçan. En sueños, dice Filón vido Faraón las desdichas i prosperidades de su inperio, i a un mismo tienpo la ermosura i la fealdad en las vacas, lo alegre i lo triste en las espigas, que en sueños debían verse estas glorias, i penas que pondera el mundo; todo es sueño, todo apariencia; pero los sueños de Faraón fueron causa de las prosperidades de Josef; i lo próspero i adverso de fray Juan, i la desdicha de la India, remedio de su ánima, i causa de su enmienda en que estuvo la prosperidad de su salvación. Fue un novicio muy penitente, que sienpre de grandes pecadores desengañados, se acen los grandes penitentes umildes, porque truecan el espejo del mundo donde se perdieron, i se ven en el de la Religión donde se ganaron. Era uno de los Españoles más entendidos i diestros en las lenguas generales de los Indios Quichua i Aymará, de quantos an tenido opinión en el Perú. Entró a nuevas guerras con el apetito i Demonio, i como ya no reñía con enemigos exteriores, si no contra egércitos caseros, en sí mesmo plantó la artillería, cilicios, diciplinas, grandes ayunos, noches en oración i días en umildes obediencias; todo era sacudir ábitos envegecidos de cóleras, inpaciencias, altivezes i valentías, todo lo enfrenava con mortificación i silencio, que aunque soldado viejo del mundo i visoño de Dios, en breve le enseñó la gracia lo mucho que enseña en poco tienpo la resolución i el cielo. Ordenáronle luego que profesó, porque su talento començase a grangear, i el don de lenguas, que le dio la naturaleza, se subiese a la esfera de ganar ánimas en gracia. Púsole la Orden en Cotabanbas i Omasayos, siendo de los primeros que batallaron en aquella conversión donde estuvo desde el año de 1571, asta el de 1575 que fue a la conversión de los Indios de los valles de Abancay; llamose el Convento nuestra Señora de la O, donde sirvió a Dios asta que lo dejamos, que fue dentro de dos años, i así bolvió a su Provincia de Cotabanbas donde tenía el coraçón, porque allí tenía el tesoro de sus méritos, i trabajó asta el año de noventa i dos. Ya súbdito, ya Prelado tres vezes en veynte i un años de asistencia i en tierra de Gentiles, quántos servicios aria a Dios un frayle pobre i penitente, que a fuerça de desengaños i de misericordias, era el egenplo i el remedio de aquella Provincia; i conociose quánto inportava al servicio de Dios su asistencia, pues en el Capítulo Provincial del año de 1579, pidiendo el Padre Fray Juan, que sus

200 grandes enfermedades le inpedían acudir a su dotrina, se puso acta, en que dicen los Padres de aquel Difinitorio, que por quanto inporta que no salga de aquella Provincia, i atendiendo a sus enfermedades, dotrine el pueblo de san Juan de Totora que es de menos Indios. Era tan grande el fruto que azía con su predicación este Pablo convertido, i este Augustín desengañado, que los Obispos del Cuzco i las Sedevacantes le llamavan con ruegos, i negociavan licencias para que viniese al Cuzco i predicase en aquellas Parroquias, porque eran conocidos los espirituales frutos, conversiones i enmiendas de Indios que cada día se experimentavan. En este oficio Apostólico murió lleno de días i de buenas obras, porque apretándole la enfermedad última después de muchas con que Dios lo purificó, trayendo como san Pablo un dolor ordinario i penoso, se fue al Cuzco donde acabó su penitencia i trabajos, i començaron (según se deve entender) sus descansos i gloria; tiene su entierro donde tuvo su noviciado, i esta Provincia muy viva la memoria de sus virtudes. Dejamos en España negociando Religiosos, cédulas i mercedes al Padre fray Diego Gutiérrez i el Padre fray Baltasar de Armenta; éste murió en los trabajos de la obediencia, i abarcó todas las negociaciones el Padre fray Diego; la caridad buela en alas de la obediencia leguas a millares, i no la enfrían dificultad ni inposibles. Acordado avía el Padre Provincial de España fray Francisco Serrano que no fuese a Roma por jubileos el Padre fray Diego, como en su carta leímos pero venció su ruego, i quiso añadir caminos, i así negoció en Roma con la Santidad de Pío Quinto, grandes i muchas memorables reliquias, como consta de las bulas i breves, dados el uno a diez i ocho de Agosto del año de mil i quinientos sesenta i ocho, i el otro a nueve de Julio de mil i quinientos i setenta; en el primero certifica el santo Pontífice, que la gran partícula que le dio el Padre fray Diego del Lignum Crucis (que es de las mayores que an pasado a las Indias) la cortó el mismo Papa del sacrosanto madero que tiene Roma en la sacristía de san Pedro, lo qual afirma con las palabras que están en el margen; i concedió al que confesado i comulgado, o contrito con propósito de confesarse rezare ante el altar donde está la reliquia cinco vezes al Peter noster i el Ave María, o un Salmo de David, cien días de remisión de las penitencias que debiere, i esto gana todos los días el que lo iziere. Negoció con su Magestad del Rey Filipo Segundo largas limosnas para estos Conventos, i lo necesario para traer a su costa los Religiosos, i ganó cédula sin limitación de tienpo, para que se diesen de sus cajas Reales todas las medicinas para nuestros enfermos, i el vino i aceyte para los sacrificios i lánparas, como consta de su cédula dada en MaCORÓNICA MORALIZADA DEL

201 drid a dos de Enero de mil i quinientos sesenta i nueve. Dio cédula Filipo Segundo en Madrid año de mil i quinientos setenta i dos a ventisiete de Enero, para que las Audiencias, Obispos i Justicias del Perú, guardasen i obedeciesen la bula de confirmación i nueva concesión de todos los privilegios de las Ordenes Mendicantes, i la participación de todos sus indultos. Su data en Roma a quince de Mayo de 1567, así en razón de las dotrinas, como de todos los antiguos privilegios de todas las Ordenes. Bolvió el Padre fray Diego Gutiérrez a España, i allose en el Capítulo Provincial, en que salió electo aquel gran varón fray Gabriel Pinelo, i lo que allí negoció nos dirá esta breve carta, que escrivió el dicho Provincial a esta Provincia. Muy Reverendos Padres, en este nuestro Capítulo que se celebró en el Monasterio de san Augustín de la villa de, Valladolid, se alió el Religioso i zeloso Padre fray Diego Gutiérrez Procurador general de esa Provincia, con quien tuvimos todo contento i alegría, por las buenas nuevas que nos dio del fruto que nuestros Religiosos azen en esas partes mediante el favor del Señor, su Magestad sea servido de darles gracia, para que guíen ánimas al cielo, que esto nos obliga mucho a privarnos de las plantas que con trabajo tenemos criadas para el servicio de la Provincia, i darlas para el aumento de esa, i así lo que nuestro predecesor le concedió, con entera voluntad le confirmamos. En lo que toca a la visita que enpeçó el Padre fray Luis Alvarez en esa Provincia, por comisión del Padre Províncial desta, según somos informados, cesó por mandato de nuestro predecesor, asta ver los recaudos desta ocasión no se proceda en ella, los quales vuesa Paternidad enbiará con brevedad; porque sabemos el contento que se recebírá en esa Provincia, de la prosperidad que ay en ésta, en Religión, letras í púlpito, lo azemos saber a vuesa Paternidad para dar gracias al Señor por ello, i nos aga encomendar a su divina Magestad, que prospere í guarde en su santo servicio. De Valladolid a veynte i nueve de Julio de mil i quinientos setenta i dos. Detuviéronse los que venían asta el año siguiente, porque la plata que en la contratación de Sevilla se avía de dar por la cédula de su Magestad, que eran dos mil pesos, no pudo cobrarse, i uvo de buscarse prestada; salieron este año para el Perú los Padres Fray Gaspar de los Reyes, Fray Domingo de la Sermanda, Fray Diego de Castro que vino de Evangelio, fray Melchor de los Reyes, Fray Pedro de Solís mayorazgo en Badajoz, Fray Juan de Aillón sobrino del Inquisidor de Sevilla el Licenciado Alaba, Fray Juan Cagica, Fray Pedro de la Fuente, fray Diego de Génova, Fray Lázaro Fernández, Fray Francisco Navarro, Fray Francisco Ximénez, Fray Diego Nieto,

202 Fray Julián Martel, Fray Juan Martínez de Ormachea i Fray Bartolomé de Aranda, éste fue gran letrado i excelente predicador, perfetísimo siervo de Dios, observante i penitente; acabando de predicar en Chuquisaca, quiso bever un poco de vino, i bevió de una botilla en que estava tinta dos o tres tragos, i murió aquel día, que la sed o la priesa no le dejó advertir lo que bevía; grandes virtudes se refieren de su perfeción. Pasados muchos años abriendo su sepultura para enterrar otro Religioso, allaron su cuerpo entero i fresco. Causó admiración la maravilla, i aviéndose advertido de muchos, bolvió el Prior a cubrir la sepultura, enterrando en otra al recién difunto, i no advirtió en señalar la que encerrava al siervo de Dios fray Bartolomé (descuydos de mi Religión) i así oy que está mudada la Iglesia, no se sabe el encierro desta reliquia. Si allá Sisara, como se dice en el capítulo quarto de los Juezes, se engañó beviendo leche por agua, fue disposición de la justicia Divina, fue para que se durmiese, i Jaef lo matase; en nuestro Religioso fue disposición de la piedad soberana, que trocase la bevida para acercar los premios de su penitente vida, i quiere Dios que allá Sisara sea castigado porque batallava contra el pueblo de Dios, i sea premiado nuestro Religioso por que tantos años predicó al pueblo de Dios, batallando contra los vicios, venciendo egércitos infernales i aprovechando ánimas Católicas. Quédese dicho esto, porque no se a de ablar más deste siervo de Dios. Estos quince Religiosos trujo el Padre Procurador general Fray Diego Gutiérrez, llegaron al Callao puerto de Lima, Jueves después de la Trinidad del año mil i quinientos setenta i tres. A diez de Julio deste año, siendo Prior de Lima, el Padre Fray Antonio de los Reyes, por ausencia que izo a las Filipinas el Padre Fray Francisco de Biedma, se mudó el Convento de Lima al sitio donde está, tres quadras distante, i el que fue nuestro Convento es oy parroquia de san Marcelo, considerando el Padre Maestro Fray Luis López que era Provincial lo que escrivió de su mano, i allá en un libro donde ponía casos i cosas desta Provincia, que a la letra pondré, porque en breve refiere lo que en esta translación aconteció, dice así: § Al cabo de veynte i dos años que la Orden estava fundada en la ciudad de los Reyes, viendo el ruin sitio que tenía, i que aunque al principio de su fundación se pensó que la ciudad se estendería azia la mar, después se fue estendiendo al contrario azia la parte de arriba siguiendo el agua linpia, por donde el Convento se quedó al cabo de la ciudad falto de agua, i era que avía muy suzia, i falta de tierra para labrar i enfermo, lleno de mosquitos; por éstos i por otros inconvenientes, no obstante que tenía dos quartos echos, el uno de

203 celdas altas i bajas, i el otro que servía de Iglesia; el Padre fray Luis López siendo Provincial se determinó con todo el secreto posible de trasladar el Monasterio a la quadra donde al presente está, i así Martes como a las ocho de la noche nueve de Julio de mil i quinientos setenta i tres, con media docena de frayles, se metió en una casa pequeña que de secreto estava conprada, i llevando consigo un escrivano, Alonso de Valencia tomó la posesión delante de Pedro de Vega Alcalde; i quando vino media noche, ya estava la casa puesta en forma de Monasterio, adereçada la Iglesia i puestas canpanas, tañido a silencio i rezados Maytines; i como a las tres de la mañana se començaron a decir las Misas, i a su ora el Padre Provincial dijo la Misa cantada con mucha solenidad de la conmemoración de nuestro Padre san Augustín, porque aquel día se rezava della; al cabo de tres días vinieron los Padres Dominicos i Mercenarios, poniendo grandes pleytos sobre las canas, i por echarnos del sitio con violencia i necesidad, se concertaron las dos Ordenes i conpraron a Bartolomé García la casa de la esquina, que era el principal sitio de la quadra; i así una noche muy de secreto tomaron la posesión, ronpiendo una pared muy gruesa de la calle, entraron las dos Ordenes, i se fueron derechos, los unos a quitar la canpana, i los otros a poner otra canpana suya, i otros a cantar Maytines. Diose parte a la Audiencia Real, que viniese a evitar aquel escándalo, con que se alborotó la ciudad con disensiones; vino la Audiencia i el Provisor de Arçobispo, a los quales el dicho Provincial pidió augilio, i dándoselo, no obstante que estavan cantando Maytines, los obligaron a salir de la casa, con estar dentro el Padre Provincial de santo Domingo, i el Visitador de los Padres Mercenarios, con la gente más granada de su Orden, i quedamos en pacífica posesión, aya sido para mayor gloria de Dios. Diose cuenta a su Magestad de las contradiciones i pleytos; i mandó por su cédula dada en Madrid año de mil i quinientos setenta i quatro a dos de Otubre, que nos favoreciese i anparase el Virrey; lo que en este Convento se a echo, ya lo dejo dicho. Llegó el año de mil i quinientos setenta i cinco, i a once de Junio se celebró Capítulo Provincial en Lima ciudad de los Reyes; presidió en él nuestro bendito Padre fray Antonio Loçano, andava a pie la anbición, i como no le avían nacido a esta ormiga alas, no bolava a Roma a negociar patente del Reverendísimo, para presidir con sus vezes el Difinidor más antiguo, a quien llama la constitución presidía, i así todo se concertava; éralo el Padre fray Antonio Loçano, i presidió en éste, representando la persona del Reverendísimo fray Tadeo Perusino, en el año quarto del Pontificado de Gregorio

204 Décimotercio; en cuyo año presidiendo el Cardenal Sabelio, se celebró Capítulo general en Roma a ventidós de Mayo, i fue confirmado en el oficio, i se reformaron nuestras Constituciones, echándoles su bendición el Pontífice. Eligió esta Provincia al Apostólico Predicador fray Luis Alvarez que no era Capitular, las contradiciones que izo i las repulsas que intentó, se verán en el Capitulo subsequente, donde se pone su vida tan tierna oy en los coraçones de todos; fueron Difinidores los Padres Fray Luis López, fray Andrés de Villa-Real, fray Juan de Almaraz i fray Rodrigo de Loaysa; i por Visitador de la Provincia de abajo al Padre fray Juan de san Pedro, i de la de arriba al Padre fray Antonio de los Reyes. Revocaron todas las actas asta entonces echas, i mandaron guardar a la letra las Constituciones reformadas, dejando en su fuerça la de las Misas i oficios por nuestros Religiosas difuntos, i las que se dicen por nuestros bienechores. Dieron forma en los lugares i precedencias después del Provincial los Difinidores, Visitadores, Priores i después los Maestros, i quitose el poder reelegir Priores en los mismos Conventos; i mandose, que seys meses antes de Capítulo Provincial, no se pudiesen mudar Religiosos de un Convento a otro, por escusar que las eleciones de los discretos no fuesen violentas. I que el curso de Artes del gran varón fray Alonso de la Vera-Cruz, se leyese en la Provincia en conformidad de un mandato del Reverendísimo General. Admitiose a la Orden la casa de Quito, con que tuvo de estensión norte sur esta Provincia más de seycientas leguas, (después se dirá las muchas leguas que se estendió). Admitiéronse tanbién los Conventos de Arequipa i de nuestra Señora de la O, en el valle de Avancay camino Real al Cuzco; el qual como acabamos de decir, dejamos dos años después que se admitió, señaláronsele al Padre Provincial cada año para todos los gastos de sus viages, visitas i limosnas trecientos pesos, aviendo de caminar desde Chuquisaca asta Quito, andavan mucho porque cargavan poco. Ya nos llama la vida del memorable siervo de Dios fray Luis Alvarez, dechado que labró Dios, para que se trasladasen de su copia Religiosos Apostólicos.

205 CAPÍTULO XXVI DE LA VIDA I VIRTUDES DEL PADRE FRAY LUIS ALVAREZ DE TOLEDO, SINGULAR SIERVO DE DIOS, I DE LA FUNDACION DE LA PROVINCIA DE QUITO Si como todo este Perú llamó con aclamación general, santo i varón Apostólico a nuestro Padre fray Luis Alvarez, tuviera yo las relaciones de los grandes favores que recibió de Dios en lo interior del ánima, como las tengo de lo egenplar que admiró este Reyno, i allá en el archivo grande desta Provincia traslado de lo que se llevó al insigne Arçobispo de Braga, i Presidente del Consejo de Portugal fray Alejo de Meneses nuestro frayle, i de testigos vivos de autoridad, letras i virtud contenporáneos suyos, quedaran gustosos los que aguardan por menor lo que en gruesa i por mayor an oído de su común opinión en santidad. Pero guando canonizó Dios a Noé, le onró sólo con decir, que allá la gracia de Dios, i Dios le quiso bien, que era varón justo i perfeto entre todos los de su linage i de su tienpo, i que andava junto Dios. Otra vez canonizó el Espíritu santo (como da testimonio san Lucas) al santo Simeón que tuvo a Cristo en los braços, i cifra toda su santidad, con decir, que avía un onbre viejo en Jerusalén cuyo nonbre era Simeón, onbre justo i temeroso, i en quien estava el Espíritu santo, i era Profeta; i quando abla del mayor santo, i del esposo de su madre san Josef, no dice más si no que era justo, breves cláusulas, pero mares Océanos; quien dijo justo, encerró en caja la santidad, i selló la egecutoria de ser ijo adoptivo i eredero de Dios; ¿qué ay más? Luego con decir de nuestro Padre fray Luis Alvarez, lo que en vida le llamava el mundo, i después de muerto le quedó a sus memorias, bastava para ajustar sus alabanças; el Santo era su nonbre vulgar, i muchos no le supieron su proprio nonbre, i según su vida, le pudiéramos llamar el varón justo, el temeroso de Dios, el que anduvo sus pasos i tuvo espíritu de profecía. Provemos con lo que del se sabe, lo que su fama dice. Fue el Apostólico varón fray Luis Alvarez de Toledo de buen cuerpo i gallarda disposición, rostro proporcionado, alegre i severo; fue natural de Valderas en España, Cavallero i de la casa del Conde de Oropesa, i deudo de su ermano el Virrey don Francisco de Toledo, que estimó a nuestro frayle con sumisa veneración por santo i por pariente, huyendo él tanto de preciarse de su sangre, como de llevar gages de santidad, cobradas en aplausos de estimación. Desde novicio tuvo vida inculpable, i como después veremos conservó la

206 entereça virginal; muy moço fue Suprior en el Convento de Toledo, en que conoció España, que aquel talento era para goviernos de mayor esfera, i así le puso el Rey i nuestros Prelados de España en lo supremo desta Provincia, teniendo pocos más de treynta años. Ponderan los Dotores, que señalando Dios la edad de treynta años para el que avía de egercer el oficio de Levita, como se ve en el capítulo quarto de los Números, no puso Dios nuestro Señor la edad que avía de tener el Sacerdote, debiéndose tener más cuenta en éstos que en sus ministros; i resuelve el Abulense, que en el Sacerdote, i más en el Sumo, no se avían de atender a la edad, si no al juicio; no a las fuerças, si no al ánimo. El Papa Juan Doceno, como refiere Lorino sobre este capítulo de los Números, fue electo de diez i ocho años en sumo Pontífice, que el gran juizio aze vezes de mejores canas; pues como dijo san Augustín, a nadie le daña, ni le será inconveniente la edad pueril, si el juicio i la perfeción fuere cabal. I al viejo no le aprovechará ni dará méritos la vegez, si tiene el entendimiento pueril; que David (prosigue el Santo) moço era i su perfeción obligó a Dios a darle la corona de un Reyno, i Saúl era viejo, i merecieron sus obras ver tristes ignominias. Viejos crucificaron a Cristo, i moços i niños lo alabaron. Que tal fuese el crédito de sus obras en España, dijo en breve, aunque con anima grande aquel Evangélico Prelado i nueve años Provincial de España (por solas sus virtudes) Fray Francisco Serrano, en la carta patente que ya referimos, quando lo enbió por Visitador del Perú, donde lo llama persona muy Religiosa i muy buen Predicador, de cuya venida (dice) quedava en España muy gran sentimiento. En pocas palabras dicen con modestia los buenos, lo que multiplicándolas llamaran lisonjas los aduladores, con decir muy buen Religioso, lo llamó santo; que san Lucas quando dice que Dios enbió a un Angel, que le dijo a Comelio Centurión del tercio de Italia, que sus oraciones i limosnas avían subido asta la presencia de Dios, i estavan echas buenas en la memoria eterna, solo se llama Religioso que teme a Dios. El ponderar que se avía sentido mucho en España su venida, me dice claro lo que se dejava querer por su mansedumbre, virtudes, consejo i predicación; esto se experimentó acá todo el tiempo que le goçaron, i así fue sumamente querido de lo Eclesiástico, secular, goviernos i Tribunales, que todo se lo gana el que en las virtudes, enplea. Es privilegio de la mansedumbre, i como dijo Cristo, es bienaventurança en gloria siendo dueños de toda la tierra, que sola esta virtud eslabona dominios en el mundo con señoríos en el cielo; i son (como dijo David) los mansos i pacíficos erederos forçosos de quanto enriquece a la tierra, i no gozan estas onras, aplausos i riquezas como los

207 mundanos con çoçobras, temores i melancolías, sino que las pisan o las reparten deleytándose en la paz, i alegrándose en la abundancia de quietud. Era sumamente agradable i virtuoso este ilustre varón, pero tan modesto que quien no le conocía llamava a su conpostura severidad, i a su silencio esquivez. Pasó al Perú (quando digimos) por primer Visitador general, i viniendo de Madrid alló a los Religiosos que pasavan acá en Sevilla, no quiso manifestar su comisión asta llegar a la Provincia; qué motivos tuviese este secreto, el más corto juizio los alcançga. Probó en esto su gran umildad i la enemiga que tenía a la ostentación. Venían otros Religiosos, i quiso más venir por súbdito obedeciendo, que enseñar sus patentes, i venir mandando; estimó en más el acudir como los otros a ocupaciones serviles en tierra i en mar mientras duró el viage, que pasar con plaça de Prelado. Quién viera al Cavallero como le vido san Juan, llamado el Verbo de Dios, que iva caminando en un cavallo blanco, i con él otros a cavallo, i le leyera el rétulo que llevava sobre el muslo, que decía: Este es el Rey de los Reyes, i el Señor de los señores; diría que no era aquel lugar del muslo para rótulo de tan soberana Magestad, la frente, el onbro o el pecho, eran puestos acomodados; pero el muslo i caminando a cavallo, visoñería o desacuerdo le pareciera; pero si alcançara el misterio, aprendiera una lición soberana. Era uso entre los Ebreos, como se ve en el Génesis, poner la mano sobre el muslo el que se reconocía súbdito, criado o page, i era demostración de obediencia i servidunbre, como la izo el criado con Abraán i Josef con su padre Jacob. Enseñó con poner el título de Rey en el lugar donde se conocía el criado, i el de señor donde se confesavan por súbditos, í no en la frente donde se pudiese ver, si no en el muslo yendo a cavallo en que se pudiese encubrir; que es muy proprio de los grandes imitadores de Dios encubrir la dignidad, o poner en el lugar de la servidumbre el oficio de la mayor prelacía, queriendo el oficio para servir, i usando de la dignidad, escusar la ostentación, ser Rey, i azer oficio de siervo se vido en Cristo, i ser Prelado i venir por súbdito, se vido en este gran Religioso. Ya reconocido por Prelado fue a su visita, i para él i su conpañero i un lego no quiso un real, i dieron cien pesos a su conpañero, que oy se gastan en dos mesones; pero como su vida fue un perpetuo ayuno, i mucho del año a pan i agua, i su recámara una gerga en que dormir, i una piedra o adobe por almoada en que descansar, no quería gastos si no sólo aquello que para sus conpañeros bastara para conprarles pan, amoldándolos a su recoleción, i fiando de Dios que les daría lo que uviesen menester, i paciencia para sufrir tan

208 gran penitencia; quando le decían que llevase lo necesario, respondía: Algo avemos de esperar en Dios, i era tal su confiança, que sienpre iva atenido a la celestial providencia, i vía milagros en los caminos donde los Angeles cuydavan de su comida. Si le preguntasen al santo Abraán, porqué quando le dieron ya destetado al niño Isac, izo un conbite espléndido, como se dice en el Génesis capítulo ventiuno, i quando echa al ijo Ismael de su casa ya criado, le da sólo pan i agua; responderá por Abraán san Pablo en el capítulo quarto de su epístola a los Galatas: Sabreys, dice, que Abraán tuvo dos iios, uno en su esclava, i otro en su muger legítima; el que nació de la esclava, nació según la carne, i representa la naturaleza despeñada; pero Isac, que nació de la esposa legítima, representa el espíritu, el premio i las promesas de Dios. Aora se entenderá la prevención cuydadosa de Abraán, enseñándonos con ella, que al ijo legítimo que es nuestra ánima i nuestro espíritu, quando ya se a destetado de los pechos del mundo, i de bever leche del deleyte, del vicio i del engaño, se le den banquetes de celestiales gozos, de amores tiernos i de festines dulces; pero a Ismael, que es nuestro apetito, ijo de la carne esclava que tanto anela por ser como Agar señora, o más señora que Sarra, sugetando el ánima Reyna, i a la razón Princesa, denle sólo pan i agua, que sugetando esas pasiones, a cuenta de Dios está enbiar un Angel para reparar necesidades precisas, i proveer viandas miraculosas, i el que espera en estos auxilios, allará sienpre semejantes socorros; i si el azer la voluntad del Padre eterno es la comida de los ijos de Dios, como dijo Cristo quando la Samaritana, i el orar es banquete, como lo dijo son Augustín, toda la noche i el día se le iva en comer destos platos a este amigo de Dios; no era esto sólo en la celda, coro, Iglesias o mesones, pero el tienpo que iva caminando, azía que su conpañero le fuese leyendo en el tono que se lee en el refitorio capítulos del Contemptus mundi; elevávase con la suavidad de su contenplación, i lleno de su dulçura se enagenava de sus sentidos, i luego le iva comentando en escrito lo que Dios le aluribrava, esto azía de un mesón a otro. Libro, oración, i caminando sólo en el Apocalipsis se lee de san Juan, si allá dulce, acá dulcísimo; ésta era su comida, i la del cuerpo en Dios la esperava. Alabe san Crisóstomo la fe de san Pedro en creer a Cristo, quando le dijo que fuese al mar, í pescando el primer pece, allaría el dinero en la boca, con que pagase el tributo al César; i encarece tanto esta fe, que dice, que si nos admirare la omnipotencia de Cristo en criar plata en boca de un pece, nos admire la fe de Pedro en creer que lo allaría en él, i que mereció tanta confiança, que le igualó Cristo a su misma persona, i lo levantó a tal

209 onra, que en un dinero puso la paga de entranbos, buena fue i digna desta ponderación la confiança de san Pedro; pero el siervo de Dios fray Luis Alvarez no una vez, sino lo más de su vida confiava en que le daría Dios, en los parages más sin esperança, todo lo que bastase a su necesidad. A san Pedro entonces aseguróselo Cristo, i al Padre fray Luis sienpre se lo asegurava la piedad de Dios. ¿Quién duda que Cristo pagaría por él tributos al Padre eterno, i le subiría a grandes méritos su confiança? Él solo tratava de buscar el Reyno de Dios, i Dios de darle quanto avía menester. En toda su visita dejó tan gran olor i fama de santidad, que los perfetos se admiravan, i los menos cuydadosos se conponían; bolvió a Lima, i en el capítulo de culpas, quando aguardavan gran reformación, incándose de rodillas, dijo exclamando al cielo, i mandando que se sentasen todos: Doy gracias a Dios infinitas, porque me a traído su Magestad a que aprendiese Religión a esta Provincia, donde el Rey i los Prelados me enbiavan a reformarla, porque por allá se entiende que los Religiosos del Perú manan en oro i crecen en riquecas, descaeciendo de la observancia con descuydo de su profesión, i ago testigo a Dios, que ay más pobreça en los Religiosos i celdas, que en las demás Provincias que yo e conocido, abundando esta tierra en plata, i las otras en necesidad, no tengo que repreender defetos, si no mucho en que aprender virtudes, Dios premie tales ministros, i su divina piedad conserve tan ajustadas costunbres; a dar estas gracias vine a este Capítulo, i a pedir a todos las den a Dios, pidiéndole por mí en sus sacrificios. Quité el oficio al Padre Prior de Trugillo porque no tenía cuydado de que toda la noche ardiesen las lánparas del claustro i dormitorios, i si pareciere mucha la pena por tan leve culpa, me moví a egecutarlo, porque en materias de observancia no ay culpa pequeña, i castigando con este rigor aquel descuydo, queda calificada la virtud desta Provincia, pues no castigando a otros, se prueva que no tienen culpas, ni aun deste tamaño otros Conventos. Todos se prostraron a besarle los pies tiernos i agradecidos, i él los recibió en los braços, i después no usó más de su oficio, ni quiso ir a lo restante de la Provincia, ya porque le parecía no aver que remediar; i lo cierto era, que huía del oficio, porque le divertía de la oración i de su quietud. Vino orden que se suspendiese la visita, él avía ganado por la mano, i diose del todo a la penitencia i a la predicación. Pero ¿quándo dejó el cielo parar al Sol? alunbre emisferios, pues concurre a la generación de los vivientes. Mandole la obediencia i el Provincial fray Luis López que fuese a fundar nuestra Orden al dilatado Reyno de Quito, porque así se lo ordenava el Rey Filipo

210 Segundo. Para piedras angulares escogieron a este eroico varón, i a su espiritual Padre i cordial conpañero el Maestro fray Gabriel de Saona; salieron el año de setenta i tres pobres, i llegaron a Quito pobrísimos; caminaron más de trecientas leguas llevando contentos las fatigas de caminos tan penosos, donde o no se a de dormir en lo saludable de la noche, o se an de abrasar en los bochornos i ardores del Sol que hiere de muerte, i mata de sed en tan continuos arenales. Llegados a Quito trabajaron poco en ser conocidos, i trabajaron mucho en ser ayudados. Las ayudas i limosna del Rey, aunque quantiosa no era suficiente, la tierra no es muy rica, aunque es abundante; asentaron casa, i negociaron con sus excelentes virtudes i gran predicación, crédito de Apostólicos varones; ganada la devoción popular a muchas ánimas, fundaron el monasterio de la ciudad de Quito, día de la Madalena a veynte i dos de Julio del año de mil i quinientos i setenta i tres. Mandaron venir a Lima al Padre fray Luis, porque clamavan Virrey i República por su predicación.

211 CAPÍTULO XXVII DE LOS EGERCICIOS DEL BENDITO PADRE FRAY LUIS ALVAREZ; LOS PROVECHOS DE SUS SERMONES, I PONDERANSE SUS PARTICULARES VIRTUDES Entre otras joyas que allá en nuestra librería de los tesoros espirituales que avía juntado este gran siervo de Dios, allá de su letra i mano los egercicios de su vida, i las meditaciones que contenplava cada día. El título dice: Vida i egercicios del Padre fray Luis Alvarez. Atiéndanse, i por ellos se conocerá la perfeción de su espíritu, dicen así. El Lunes traerás presente a Dios como a esposo ofendido, considerándote como pudiera estar una muger adúltera delante de su marido que le dio onra, lustre, sustento i regalos. El Martes le traerás presente como a testigo de toda tu vida, al modo que si el Rey me enbiase un criado, o Secretario suyo, que sienpre anduviese a mi lado, escriviendo mis acciones. El Miércoles le traerás delante como a juez que me a de sentenciar, i él me llevase al tribunal, considérate como un delinquente a quien lleva preso un Inquisidor. El Jueves traerás delante a Dios como a conservador, del qual está colgada nuestra vida, así como un onbre a quien otro le tuviese colgado de una cuerda, o ilo sobre un poço, que en sólo enojarle está el hundirse. El Viernes traerás delante a Cristo como a Redentor, i considérate como una ija que delante de su madre avergonçada por sus culpas, i como un Clérigo que delante del Papa se agota por sus culpas, considera lo que va de aver ofendido a tu madre, al Papa o a Jesu Cristo. El Sábado le considero, como a defensor de mi vida, tráygolo al lado defendiéndome de mis enemigos, ayudándome continuamente. El Domingo le traygo delante como a vida de mi vida, en el qual vivimos, nos movemos i tenemos ser; considérale como al coraçón que está enbiando calor, i espíritu a todos los mienbros de tu cuerpo; que así es Dios, que nos da el calor, i la fortaleça con inspiraciones i deseos. Pídele, que no te mire como juez, si no que se duela como Padre, i te cure como médico. Llora lo que le as ofendido, i espera sienpre en él, como quien por ti a muerto. Quien con estas consideraciones estava sienpre en la presencia de Dios, ¿a qué culpa alargaría la mano? i ¿a qué descuydo divertiría la vista? ¡O ajustado varón! los millares de soliloquios que tendrías con Cristo, pues teniéndole presente le estarías ablando continuamente, i ¿quál soliloquio con Cristo, no colma de méritos un ánima, ni enciende a más amor, a más miedo i a mayor penitencia? Entre otras

212 caridades que tenía, siendo muchas las que veremos que egercitó con los vivos i enfermos, era de particular gozo para este gran varón el ayudar a bien morir, i tenía escritas las palabras que les decía al pie del arancel destas meditaciones que contenplva, i eran estas: Ermano, acordaos aquí de Cristo i de su misericordia, mirad lo que pasó por vos, no es ora ésta en que debeys pensar mucho en su justicia. Sacava un Cristo, i lleno de fervor decía: Conoceys esta figura de Dios crucificado, no os quiere mal quien esto izo por vos, ni permitirá su bondad, que se pierda el ánima por quien dio en este palo la vida. Abrid un poco los ojos, i más los de la ánima i de la Fe, i alentaos con ver esta llaga, del pecho que fue abierto porque salíese por él vuestra justificación, i así quedó sin cerrarse, porque entendays que sus dones son sin arrepentimiento, i que teneys por ella ancha entrada, segura i desocupada, besad con amor i con Fe este costado sangriento, cuya sangre lavó todos los pecados del mundo; besad estas manos por nuestros urtos enclavadas, i confiad dellas vuestra ánima sin recelo ni duda, que éste es el blanco seguro donde no es posible aver quiebra; decid de corarón: En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu; i advertid, que estas manos a quien encomendays vuestra ánima, son las que de nada os formaron. Asta aquí tenía escrito este siervo de Dios; i e puesto sus palabras, ya que no puedo significar sus afectos, para que dellas se colija el ardor de su espíritu, i para que alguno las diga en ocasiones a los que ya se mueren, quiçá ará algunos de los provechos de los muchos que el dueño izo; i pues las dejó escritas para que otros las usasen, muchos frutos debió de coger con ellas. Escrivió un tomo, que aora tengo en las manos de sermones de todas la Dominicas del año, Adviento, Quaresma, Pascuas, festividades de Santos, i de la Virgen santísima, sermones de difuntos, oraciones fúnebres, i otros fragmentos de la sagrada Escritura, que cada renglón es un bolcán de fuego, i una regla i arancel de la perfeción Evangélica, remontándose unas vezes a soberanos misterios, esplicados con claridad i agudeça, i otras vezes bajándose a enseñar virtudes morales, con egenplos caseros de cosas manuales para enseñança de todos los estados, i provecho común de las virtudes; quien lee cada sermón, conoce el fondo de aquel espíritu, i el ardor de aquel zelo. En el ministerio de la predicación fue tan eroico, que en todo el Perú le llamavan el santo, i el Predicador Apostólico. Encendía las ánimas con sus razones, ablandava obstinados con sus gemidos, llorando obligava a derramar lágrimas a sus oyentes; unas vezes aterrava con los castigos de la justicia, otras enternecía con las esperanças de la misericordia; estremecía al

213 auditorio con una voz, i llenávalo de goço con una palabra de consuelo; era tan dueño de los coraçones, que al afecto que él pretendía, los mudava, i como era ardiente su espíritu, llamas de fuego sus vozes, las virtudes de Santo, la opinión de varón Apostólico, i las verdades tan sin velo de adulación, i tan derechas a las costunbres de la necesidad de cada estado, que todos los días se mostravan patentes grandes conversiones de públicos pecadores, de onbres escándalosos, de vicios envegecidos, i de culpas por ser en magnates irremediables. Tal vez i muchas sucedió, que no estando en su sermón algún pecadoraço, decía palabras sin que jamás nonbrase persona, que contando las otras las tomavan por sí, i se enmendavan, i así influían sus vozes a mayor distancia. ¿Quántos provechos aria en otros pecadores ocultos que no se descollavan en las conversaciones? Dicen los que le conocieron, que cada día señalavan con el dedo a tal i tal persona, que vían devota i temerosa de Dios, i antes avían conocido despeñada i escandalosa, que confesavan ser reducida por este Apostólico Predicador. Recibió de la Virgen santísima, de quien fue amantísimo, devoto i enamorado siervo, ternísimos favores, antes i después que predicava, que por animar a otros Predicadores, dava a entender con palabras umildes i razones confusas. Sucedíale en el efeto lo que a nuestro frayle fray Ermano de Alis, de quien cuenta nuestro Beato Jordán, que estando en oración antes de predicar, vido a la Virgen santísima aconpañada de multitud de vírgenes con un cáliz en la mano, dando de bever a esta junta virginal; el siervo de Dios espantado i alegre se llenó de ansias por bever de aquel cáliz; llamole la Virgen, i diole a bever, con que él conoció que era el agua de la sabiduría celestial que da Dios a los santos que estudian más en la oración que en los libros; i así sabía más en un momento que orava en el coro, que en un año que estudiava en los libros. Nuestro Bendito fray Luis Alvarez no echó jamás la red, o fuese confesando o dando consejos o predicando, que se bolviese sin azer lance, consuelo que él tenía, i llegava a manifestarlo, i sabríalo de quien le reveló muchas vezes culpas de otros, como luego veremos. Otra esfera de ánimas le seguía, que era de los que tratavan de espíritu, muchos avía él reduzido a esta escuela, i otros le debían la continuación i el aumento. Todos éstos, i los que le oían en púlpitos i confesionarios, decían lo que los dicípulos que Ivan a Emaús quando les fue platicando Cristo nuestro Salvador las escrituras después que se les apartó: ¿No conocistis que se nos abrasava el coragón mientras abló con nosotros? Otros dirían lo que san Juan quando estava en su barco con san Pedro i otros cinco, i les dijo Cristo desde

214 la playa, si ¿tenían algún pescado que venderle? i respondiendo ellos, que no, les dijo: Que echasen la red a la mano derecha, i crían lance; iziéronlo así, i llenaron las redes; al punto dijo san Juan a san Pedro: El Señor es aquél. ¿De qué lo conoció aora i no lo conoció antes? Responde Beda que conoció que era Cristo por el milagro que advirtieron en aquella pesca; pues coger mucho pescado, ¿es argumento de milagro? Sí, como tenga aquellas circunstancias; toda la noche avían pescado echando la red a babor i estribor, i ni aun a la mano derecha, ni a la izquierda, avían cogido un pece; i ver que donde estuvo la red un credo antes sin efeto, les dio multitud de peces sin trabajo, fue claro argumento para san Juan, de que quien dio las vozes era Cristo. ¿Quántas vezes echarían las redes i el ançuelo de la predicación, grandes Predicadores en Lima i en otras cuidades, para pescar a los escandalosos, i enmendar pecadores públicos, i no azían lance, ni uno destos entrava en sus redes? víanse, o víanlos cogidos en el arrepentimiento i enmienda de vida, por los sermones deste gran varón. Llenávanse las Iglesias de pecadores enmendados, i dirían con raçón: Estas vozes de fray Luis Alvarez, vozes son de Dios, Cristo abla en él, estos son milagros (mayores que resucitar todos los muertos) pues donde tantos años an trabajado Predicadores sin provecho, este santo varón a cogido a vista de las Repúblicas el fruto, a muchos pecadores canpanudos, que él trocó en públicos penitentes, se pudieran nonbrar; pero aunque ellos lo publicavan, él tuviera inconvenientes (por sus familias) para él nonbrarlos; este Apóstol del Perú ganó a millares las ánimas, porque ni descansava en la predicación, ni mostró cansancio en su oficio Evangélico; vía a los ojos el fruto, i así le era muy agradable el trabajo; preparávase estando todas las noches enteras en el coro en fervorosa oración i en largas diciplinas, éste es tomar de memoria, i esto es endiosar el entendimiento; en el coro era su celda, su cama, su librería i oratorio. De todas estas partidas sumemos los méritos, i para multiplicarlos, oygamos a Cristo quando quiso encarecer lo sumo que gana uno quando sana a un ánima sola, le dijo al letrado de Jerusalén, que el Samaritano curó al que robaron los ladrones en el camino de Jericó, i atravesado de eridas lo dejaron entre vivo i muerto, i no queriendo el Sacerdote, ni el Levita curarlo, aunque lo vieron, el Samaritano lo curó i lo llevó donde sanase, cuydando del como si fuera su ijo, con que explicó Cristo lo que quería decir: amarás a tu próximo, i lo que santifica a un ánima, dejándola cargada de méritos. Llamó Samaritano a éste Cristo nuestro Redentor, i lo dijo por sí mesmo (como dicen mi Padre san Augustín i san Anbrosio que baxó a curar un erido i a sanarle el

215 ánima. Aora se aga la cuenta; si solo la cura de uno pone Cristo por blasón de su onra, ¿qué méritos ganaría nuestro Padre fray Luis Alvarez con tantos como sanó, a quién robaron los Demonios ladrones que nos desnudan, i crueles cosarios como explicó san Augustín, que nos llenan de mortales Bridas, i continuó la cura asta verlos sanos, virtuosos i enmendados? En la sagrada Escritura, que con eminencia explicava, i los discursos que con agudeza admirable proponía, endereçada, no a la gala de la eloquencía, sino al remedio de las ánimas, se conoció bien claramente, que Dios i la Virgen eran sus Maestros, porque aunque era docto, estudiava poco en los libros para lo mucho soberano que dava en sus sermones. Muchas cosas predicava, que los oyentes tenían por revelaciones; i no será desacuerdo pensar que algunas lo serían. Conténplenlo arrojado en el suelo para dormir un rato (que ésta era su cama) i con una piedra por almoada después de todo un día i noche de oración i diciplina, i cotégenle con Jacob durmiendo, i por cabecera otra piedra, i que allí le revelo Dios los mayores secretos de Cristo, no dudo acá el mesmo favor. Cursaría esta universidad de Dios, i las leturas del Espíritu santo, oyendo a san Juan que dice: No teneys necesidad de que os enseñe alguno, porque la unción del Espíritu santo lo enseña todo; i añade san Augustín, que nadie piense que un onbre aprende de otro lo fructuoso de la ciencia. Amonestar podemos (dice) con estrépito de vozes, pero sino está en el ánima Dios que enseñe, viento vano son nuestras vozes; en el cielo tiene su cátedra el que lee i enseña provechosas materias a los coraçones; que por eso dijo Cristo: No llameys Maestro a nadie en la tierra, uno sólo es el Maestro en materia de ánimas, i ese es Cristo. Estas palabras de su Padre san Augustín le azían causante de las liciones de Dios; que la universidad de los justos, no está en los libros, sino en la oración. Vino a verle entre otras a su celda el Virrey Don Francisio de Toledo, i no le traía tanto la sangre, como el goçar de sus consejos, i bolver mejorado con sus conversaciones, i si el Virrey no le buscara, pocas o ninguna vez le viera; este día predicava el Padre fray Luis, i entrose el Virrey en la celda, i él estava orando; i bolviendo a él los ojos, le dijo: Vuesa Excelencia me deje estudiar, que quiero ver si puedo convertir un ánima. El discreto Virrey se salió alegre, i fue encareciendo su santidad i valor. Por esto ganó tantas ánimas este Predicador Evangélico, que ya Religiosos, ya monjas, ya recogidas i ya penitentes, confesavan ser echuras del espíritu deste Elías. Los méritos destos enpleos, i las ganancias que le cupieron de la conpañía que izo con Dios, ya tendrán cuenta con pago i finiquito con

216 censos de eternidad. No se calificava la opinión de su santidad con solas estas acciones contenplativas de María, que estas ayudavan a la ocupación de Marta activa, librando encarcelados, favoreciendo ospitales, remediando guérfanos, dando estado a pobres doncellas i negociando limosnas para pobres; ervía en él la generosa caridad, era padre de todos i consuelo de afligidos; endereçava más i más su coraçón a Dios, i por él diremos lo que él dice en el sermón de Annuntiatione, sobre las palabras Gratia plena quanto uno más endereçare su coraçón e intención a Dios en todas sus obras, tanto más gracia recebirá; vays sediento tomays una taça, quereys que os la inchan de agua i vino, poneysla muy derecha, así quanto más torcieredes el coracón, menos os cabrá de gracia, i quanto más le endereçáredes, más gracia os cabrá. El lo azía como lo predicava, i así llenava Dios su ánima. Entre estas estrellas lucía una virtud en que fue perfectísimo toda su vida, era la pobreca que yo la conparo a la Luna, pues aunque todos los planetas i estrellas no tienen luz propria, i la mendigan del Sol, sienpre están llenas de aquella riqueza de luz en rayos de oro; pero la Luna si oy tiene luz, mañana se mengua, i quanto más se llega al Sol, más pobre está de luz, tanto, que todo el tienpo que está conjunta al Sol, que llamamos conjunción, no tiene cosa de luz por ser densa. Así este verdadero pobre, i los que lo son de espíritu, quanto más se van uniendo con Dios, i la gracia les tiene en conjunción, están sumamente pobres, sin tener más que lo desnudo de su naturaleça, i quando está un justo con esta última pobreça de espíritu, se cunple la verdad de Isaías, que luze esta Luna a los ojos de Dios, i a los de los virtuosos como si fuera el Sol; i muéstrase Dios tan rico mirándose en su pobre, que la luz de siete días la ostenta en uno como si le aumentaran sus resplandores las pobreças de su siervo. Una freçada i un ábito era el caudal deste pobre Evangélico, i donde allava pobreça, allí gastava el gusto i la alabança. Véase (en lo que ya digimos) quando izo el Capítulo de su visita, que sólo estuvo ponderando la pobreça de los Religiosos, i era para él evidente prueva de perfeto frayle verle pobre: decía, que era el voto más peligroso i menos remediable de los tres que profesamos, porque al quebrantador de la obediencia, le miravan muchos, i le castigavan la culpa, i al opuesto a la castidad era freno la asistencia en el Convento, i la conpañía en el pueblo, i el menor descuydo se remediava luego con rigor; pero que el de la pobreça tenía muchos secretos, i arruinava a los otros dos votos, i sólo el tocarla inficionava al ánima del Religioso. Ofrecíanle a este perfeto varón millares de

217 pesos, abundancia de joyas, i respondía a los seculares: a mí todo me sobra, i a fulano i fulano pobres les falta; a mí me ará eso mucho daño, i a ellos les será su remedio; porque el tener más de lo necesario, es leña en que se enciende la codicia, i crece sin poder remediarlo. Sabía este siervo de Dios, que quando no nos digera la experiencia, que a los umanos deseos se llevan las inumanas ansias de la plata, quiso Dios que el nonbre que le inpuso Adán significase ansias i deseos; i así en la lengua santa lo mesmo que significa plata, significa ansias i deseos grandes, i estas ansias furiosas (en la mesma lengua Ebrea) significan las de los leones anbrientos, que arremeten caninos i despedacen furiosos; i es tan proprio en la sagrada Escritura esto, que para encarecer David la furia de los que a Cristo nuestro Redentor mataron, lo dixo con palabras que significan tres cosas, plata, león, i deseos de codicia, que no alló David por encarecimiento de una ansia despeñada, el parecerse a un león anbriento, si no la encarecía con ponerle el verbo que significa plata, i deseos de adquirirla; i así dénmele codicioso, que yo le declaro por semejante a los que crucificaron a Cristo, i. que lo bolviera a crucificar por adquirir plata i oro. I el decir nuestro Padre Fray Luis, que sólo tocar la plata un Religioso le inficionava el ánima, aprendido lo avía de san Isidoro, que dijo, que la mesma plata nos dice sus resabios: Advertid, dice el santo, un milagro nuevo i una novedad sabida, que siendo la plata blanca i relunbrante, a nada se llega que no le dege negro; azed en papel, o en la mano rayas con la plata, i si las aguardareys blancas como lo es ella, las vereys negras como de carbones; i desto deduce san Isidoro, que la mesma plata nos predica, diciendo, que no nos engañe lo blanco brillante que se mira, sino lo negro triste que nos deja; i que si así tizna las manos o papeles que la tocan, ¿quál dejará el coracón umano que la guarda? Todo lo conoció nuestro gran frayle, enseñándolo con las obras i aborreciendo los averes del mundo con palabras, coraçón i deseos. Después de Prelado dio de limosna la fregada; i riñéndoselo su Padre espiritual, le dijo: Que algo se avía de añadir de penitencia siendo Prelado. ¡O santo varón, que se ciñe como san Pedro quando le azen Prelado! Como al Obispo de Esmirna le podemos decir lo que Cristo le enbió a decir: ya sé tu gran pobreça, pero eres muy rico; porque enpobrecerse más quando uno es Prelado i ser más penitente, merece alabanças de Cristo, i esta pobreça es la que aze ricos onbres en el cielo. Así mejorava la vida este ilustre Sacerdote cargado de rigurosas penitencias, i del cuydado de las ánimas. Llegó el año de mil i quinientos i setenta i cinco, que se celebrava el Capítulo en esta

218 ciudad de Lima, como se dijo. No se conformavan los votos, porque unos querían fuese Provincial el Padre fray Alonso Pacheco, i otros deseavan al Padre Fray Rodrigo de Loaysa, dignas personas por sus letras, sangre, púlpito i virtudes, ijos de Lima. El no conformarse, ni aver elección en muchos escrutinios, era traça del cielo; i así alçando la voz dijo el bendito fray Luis López: Ea, que la voluntad de Dios es, que sea Provincial el Padre Fray Luis Alvarez, al punto se conformaron todos; i no siendo Capitular nuestro Padre fray Luis Alvarez, conformes todos los votantes, le eligieron por Provincial; escogieron como buenos i acertaron como zelosos, pretendían la gloria de Dios, i era acesorio en ellos el daño común de las comodidades, veneno que vertió el Demonio en el Paraíso, que después se a apoderado de los Reynos i Monarquías; véndese en casa de los Consegeros, i llórase en los Conventos de los Religiosos. Corrieron a su celda por el nuevo Provincial tropas de frayles, unos por mostrar el gozo de tan lucido acierto, i otros por merecer las albricias. Los seculares que aguardavan el efeto del Capítulo, en oyendo decir que el Padre fray Luis Alvarez era Provincial, a una voz decían: Santos son estos Capitulares. No le allaron en su celda, subieron al coro, i alláronle en oración; i quando oyó el alboroto i la nueva cubriéndose de tristeza, dijo: Dios se lo perdone, ¿qué así me an sobresaltado? ¿Tan faltos estavan de personas, que se acordaron de mí? Lleváronlo como por fuerça al Capítulo, i, pidiendo atención, les izo una celestial plática, ponderando su insuficiencia, i alegando inconvenientes, i pidió con umildes i tiernas palabras, que le admitiesen la renunciación. No quisieron, diciendo, que Dios lo avía elegido; pudo decir lo que el mismo fray Luis Alvarez dice en el sermón super Misus est, arguyendo a la Virgen, ¿cómo no avía aceptado la dignidad de Madre, pues se la dava Dios, i se la traía un Angel? I responde el siervo de Dios: Dionos exenplo, que aunque la dignidad venga por mano de Dios, no se arrope el onbre a ella, si no que se detenga i tema, pues Saúl i Judas, puestos por mano de Dios, en estas dignidades se perdieron; por más que renunciava no quisieron concedérselo; i replicando, que por las entrañas de Dios, se doliesen del; le mandó el Presidente fray Antonio Loçano (que se le iva el ánima por estas ocasiones) que admitiese el oficio; dijo dando vozes: An pecado mortalmente todos en elegirme; ¿cómo eligen por su cabeça al que por sus grandes pecados avía de andar a las huellas de todos? arrojose por los suelos, fue a besar los pies al Presidente, i asido dellos, le pedía con lágrimas le admitiese la renunciación. Llore la Madalena a los pies de Cristo sus afrentas, que nuestro frayle llorará a los pies de otro Cristo sus onras; ella que le

219 quite de la servidunbre de sus culpas, i éste, que le quite del dominio de las dignidades. Todo era vozes el Capítulo; él llorava, pidiendo a todos misericordia, i todos a que no le oyesen; cogiéronlo en braços i lleváronlo a la Iglesia, donde le mandó el Padre Presidente del Capítulo en virtud de santa obediencia, que aceptase el oficio; obedeció como Cristo asta morir en su Cruz; i entonces dice san Pablo, que llegó Cristo al colmo de la obediencia, quando a un tienpo estava muriendo en Cruz i teniendo sobre la cabeça el título de Rey; que dignidades para Cruz sólo el Padre Eterno las enbía; i merecer en la obediencia quando reciben prelacias, sólo un justo lo alcança. No le valió a este siervo de Dios el sermón que predicó pocos meses antes que lo eligiesen en Provincial, que temiendo que lo eligiesen, i oyendo que se platicava, ordenó todo un sermón desaziendo su persona, i disponiendo toda la dotrina a que quitasen del la intención, i escogiesen otro de las partes i virtudes que él ponderó. Dos o tres párrafos del Sermón quiero poner aquí, porque se vea lo poco que se estimava, i lo umilde en que se tenía. Es el sermón de la tercera Domínica de Adviento, quando enbiaron los Judíos, Escribas i Fariseos a los Sacerdotes i Levitas, a preguntar al Bautista: ¿Si era el Mesías que aguardava el mundo? i puesto en Castellano dice así, pondremos los lugares que se acotan al margen. § Nuestro sapientísimo Dios reparte las tentaciones según la virtud i fortaleça de los onbres; tal es de fiel, i tal de justificado, a sólo Abraán tentó de que sacrificase a su ijo, porque entendió, que no avía otro que con tanta obediencia i ánimo lo iziese; así sólo al Bautista quiso que le tentasen ofreciéndole el Mesiazgo, porque sólo él tenía virtud para resistir a tan gran tentación, poco se le parecerá a Dios el que tienta a su prógimo i ermano, no conociendo quánta será su fortaleça, quánta su obediencia, o si tendrá valor para sacrificarse, i es muy proprio de ministros ciegos parecidos en mucho a los Fariseos i Escribas el ofrecer Mesiazgos al que no tiene las partes que deve tener el Mesías; poco caso aze el mundo de los pobres, aunque sean más santos i sabios, para darles cargos i oficios, mira más la nobleza, riqueza, aplausos o favores, i así no enbían a ofrecer el Mesiazgo a Cristo, que era tenido por onbre bajo, sino a Juan ijo de padres nobles i ricos, i porque veían a Cristo nuestro Señor muy contrario a sus condiciones i deseos. Lo mesmo pasa aora que les pasó a éstos; queremos por mayores i Prelados a aquéllos que no nos digan mal azes, deseando quien nos consienta i no quien nos castige, pero la causa de irse estos Sacerdotes i Levitas a Juan i no a Cristo, fue por lo que Cristo les dijo a ellos; vosotros ofrecistis el Mesiazgo al Bautista, era una lánpara resplandeciente, pero lo que

220 queriais era alegraros una ora en su luz, no para que os cauterizase, si estuviésedes enfermos, sino sólo para que os alegrase; para esto quieren los onbres un Prelado manso, para que los alegre, i sólo porque dijo Cristo, que avía de tomar cuentas a los siervos que entregó las monedas, dieron vozes diciendo: No queremos que éste sea nuestro Rey; que como se piense, que el Prelado a de examinar la vida, no quieren los distraídos, que los mande; i muchos parecen mansos, que lo azen por resfríos de espíritu i desalientos de zelo, i ofrecerles a éstos el Mesiazgo es muy proprio de ciegos Fariseos. El que despreciare las onras del mundo, será onrado i glorificado de Dios, i así lo fue el Bautista, que despreció esta onra diciendo: No soy yo el Mesías, i el Redentor de propósito izo un sermón de sus alabanças, i por el contrario, el que busca la onra no la alcança, porque buscar la on ra es desonra, i despreciarla es onra, como al árbol, quanto más se unde en la tierra, más sube i se levanta; así el onbre quanto más se umillare despreciando onras, negociará de Dios mayores privilegios; que el aver dado Dios a Moisés más onras que a Faraón, i mayor poder que a onbre umano, fue por lo que dijo san Pablo, que avía despreciado el favor, las riquezas i onras, que le ofrecía el Rey Faraón. Triste del que pierde las onras de mano de Dios, i admite las onras que le ofrecen los onbres, Moi sés tenga dominio sobre el mar, retrato de la anbición, que tanbién le tendrá sobre las peñas i piedras, pero porque Moisés egercitó la vara en ocasión que no deviera le privó Dios de entrar en la tierra de promisión; si por un golpe, dado quiçá sin malicia, le castigó Dios así, ¿quién es el ciego, que quiere vara de Prelacía, donde tantos golpes se dan con ella movidos del amor de la omisión o del descuydo? Es de creer, que le dirían a san Juan: Aquí venimos en voz i nonbre de los Magistrados de Jerusalén entendida tu santidad i merecimientos con sangre ilustre, teniendo por cierto, que eres el Mesías prometido en la ley, es bien que lo oygamos de tu boca, para que así te demos la silla. Brava tentación procurada del Demonio, entendiendo, que por aquí le aria perder los estrivos, como a echo a muchos buenos, aziendo que pretendan cargos onrosos, so color de aprovechar. Nadie engañe a otro diciendo, que le alla digno del Mesiazgo, i que se le deve de justicia; pregúntenle primero, si tiene las partes para ello, como izieron los de Jerusalén con el Bautista; si difiere que sí, será sobervio, i tendrá más de amor proprio, que de temor de Dios; i si respondiere como el Bautista, que no es el Mesías, ni digno de serlo, i declarare la verdad, que siente en el coraçón, créanle; que nadie sabe tanto de un ánima, como el dueño della, i quien va contra el dictamen de uno que conoce su insuficiencia, no por umilde, sino

221 por temeroso de Dios, no le den oficio, i no arán mucho en azer lo que dice esta dotrina los Católicos que eligen Prelados, pues lo izieron así siendo malos los Escribas i Fariseos. Muchas más cosas en orden al conocimiento proprio, i a divertir a los Religiosos a que no le mirasen con ojos de Provincial contiene este sermón, i e querido poner estos párrafos suyos, para que por ellos se vea su espíritu, los afectos de su umildad, i los despegos de su anbición, i todo lo conprobó con las muchas lágrimas, que derramó por verse Prelado, lo qual nos dirá con otras excelencias suyas el siguiente capítulo.

222 CAPÍTULO XXVIII EN QUE SE PROSIGUE LA VIDA DEL ILUSTRE PADRE FRAY LUIS ALVAREZ; I TRES PROFECIAS, QUE SE CONPROVARON CON EL ECHO Aquel día, que fue elegido por Provincial era día del Apóstol san Bernabé, celebrávase la fiesta del Corpus Christi en el Convento de nuestra Señora de las Mercedes, donde predicó este día el Padre Maestro fray Luis López; i llevaron a cantar la Misa al Padre fray Luis Alvarez. Los seculares que le vían, i las demás Religiones que le contenplavan, viéndole que por más que procurava disimular la tristeza, no podía, porque se le salían las lágrimas. Decían, verdaderamente éste es onbre santo; i no azían mucho en sacar esta consequencia, porque san Marcos dice, que viendo el Centurión a Cristo dar aquella voz triste i grande, acompañada con lágrimas, como dijo san Pablo, dijo: verdaderamente este onbre era ijo de Dios, i san Lucas dice, que dijo: verdaderamente éste era onbre justo i santo; ¿de ver llorar colige que era ijo de Dios i santo? Pues ¿quántos pecadores lloran? Es que le dio el Espíritu santo allí la luz de la Fe, dice san Bernardo, i conoció en el llorar, que Cristo era ijo de Dios, santo i justo; así que no azían mucho los que siendo Católicos aclamavan por justo, santo i ijo adoptivo de Dios a nuestro Religioso quando le vían llorar, i oían decir las vozes grandes que dio quando la Obediencia le crucificó el coraçón, mandándole ser Provincial. Llore uno quando se ve en dignidad, i téngala por Cruz, que justamente merece que le llamen santo, justo i ijo de Dios. Sucedió a este insigne varón una profecía singular con uno que querían justiciar, i fue el caso. Avía venido al Perú entre otros facinorosos un soldado Pero López de León, mató en España uno o dos, i en el Perú otros; onbre desalmado sin temor de Dios, era de un natural sedicioso, i trató de ser traydor a nuestro Rey. Prendiéronlo con trabajo, i sentenciáronlo a muerte con gusto de toda la Ciudad. El día antes de justiciarlo se fue nuestro Padre fray Luis Alvarez al Virrey don Francisco de Toledo i puesto de rodillas, le pidió no permitiese matar al delinquente. Admirose el Virrey, que tal siervo de Dios pidiese la vida de tan perverso onbre. Diole a entender sus delitos, i respondió, que ya los sabía; pero que estuviese cierto, que si entonces lo matavan se avía de condenar, porque el Demonio tenía ya facultad para llevársele; i diole a entender, que andando el tienpo sería provechoso aquél tan malo. El Virrey, que tenía por profecías sus palabras, arrastrando la voluntad le dijo, que ¿qué avía

223 de azer del? I respondiole, que echarlo a España con pena de muerte, si se detuviese en el camino. Izolo así el Virrey con dolor de la Ciudad; enbarcose para Panamá, llegó con priesa a Nonbre de Dios por alcançar la flota, en que ivan fray Diego Gutiérrez i fray Baltasar de Contreras, i acabava de salir para Cartagena. Pero López temeroso de que se egecutase la sentencia, animó a otros, que no llegaron a tienpo, i concertó, que todos fletasen una fragata, i dio quinientos pesos que el Padre fray Luis Alvarez le avía juntado de limosna. Otro día toparon un navío Francés cosario, i mandando amaynar, saltaron al pillage, i Pero López izo tales cosas con un montante, que mató los que saltaron; echaron del navío una bonba de fuego, i él antes que prendiese, la rebolvió al navío i mató a muchos; animó a los nuestros, i cogieron la nao ahorcando los hereges. Entró en Cartagena Pero López de León glorioso con llevar en las entenas i árboles colgados destos frutos del infiemo, apellidando la Fe. Fue en la ocasión servicio considerable, de que se izo gran fiesta en la Ciudad. Enbarcose en la flota, i fue en conpañía de nuestros dos Religiosos, mostrando en ellos la gratitud que devia al que él llamava santo fray Luis Alvarez rescatador de su vida. Llegó a España, i aziéndose gente para la batalla Naval, en que el señor don Juan de Austria fue por General, asentó plaça de soldado, deseando castigar al Turco enemigo común, pelear por su Rey i defender su Fe. Izo tan memorables echos mientras duró la pelea, que se singularizó entre los más valerosos, quitando vidas i abordando naos, apellidando a ,Cristo, i exaltando la Fe, entre cuyas vozes dio el ánima por muchas eridas que recibió muriendo como leal, como Católico i como defensor de la Fe. Véase aora quán evidente fue la profecía del Padre fray Luis Alvarez, que dio un soldado a la Iglesia, i quitó un mal onbre a la horca. Continuó después de Visitador, de Vicario General i de Provincial una fineza de umildad i de obediencia de gran edificación, que desde España usó, i fue dar la obediencia, resignando toda su voluntad al insigne siervo de Dios fray Gabriel de Saona, cuyas grandes letras, virtudes i entereza tenía en gran veneración. Díjole, que le avía de estar sugeto mientras viviese, i así lo cunplió, por no perder los méritos de ser súbdito, aun siendo Prelado. Era su padre espiritual, i Prelado de su ánima; acción con que enseña a los más doctos a que sean umildes, a los Prelados a lo que inporta tener en obediencia al ánima, i a los más espirituales a que sugeten la voluntad, para que tenga medras el espíritu; que si los Prelados tienen esta áncora de sumisión, ni peligrará su govierno, ni criará resabios la altivez. Esto de sugetar el ánima a obediencia de otro, usan los perfetísimos

224 varones, en que an allado un sin número de provechos. Luego que lo eligieron trató de salir a visitar, que no es la Cruz para estarse sentados; andar i Cruz son apropriados. Llamó a Capítulo para despedirse del Convento, i entre otras palabras tiernas de despedida, que los Religiosos entendían era despedirse por entonces, i el no las decía sino para despedirse para sienpre, aviéndole Dios revelado su muerte, por consolarle en la tristeza que tenía de aver de mandar quatro años, dijo: Dios se lo perdone Padres, que en el tienpo que me estava preparando para morir, me an inquietado; ya me voy, i no me bolverán a ver más. Esta profecía se vio cunplida, como presto veremos. Los Religiosos lloravan su despedida, i más quando dijo, que no le avían de ver más; al modo que los de Malta, i los ancianos o Obispos de Efeso, quando san Pablo les izo otra plática despidiéndose, que por averles dicho, que no le verían más, lloravan. A este Religioso imitador de Pablo amavan todos, i así lloraron oyendo tan penosa despedida, siendo las lágrimas de la República copiosas i el dolor común, i más quando le vieron partir. Salió del Convento de Lima para visitar los llanos, i llegó a Trugillo con su conpañero fray Francisco de Monroy. Saliendo del Convento a pagar visitas, pasando por una calle (con la modestia que usava) venía un cavallero por la acera contraria, torció nuestro Provincial el paso, i púsosele delante, i dijo con muestra de enojo, ¿adónde va? El cavallero que no le conocía le respondió mucho más enojado: ¿quién le mente al Padre eso? Entonces nuestro varón Apostólico con un zelo de otro Eliseo, i con un enojo Cristiano le dijo: Dege tan desdichado viage, que yo sé que va a ofender a Dios con una muger, con quien a mucho tienpo que vive en pecado. ¿Porqué a de ofender a un Dios que tanto le a sufrido? Enmiende su vida, que Dios se apiadará de sus culpas, pues usa con él desta misericordia; mandome que se lo avise. El cavallero quedó pasmado, sin poder responderle, viendo que le manifestó el secreto de su coraçón. Preguntó quién era aquel Frayle, i diciéndole el nonbre, dijo: Ese es Profeta santo, que me acaba de decir lo más oculto de mi coraçón. Fuese a su casa, i llorando sus culpas sacudió del ánima el pecado lascivo. Confesó (que avía tienpos que no se confesava) trocó de vida, trató de enmienda, i fue otro del que avía sido, frequentando sacramentos, dando limosnas i aziendo penitencias. A nuestros Religiosos repetía muchas vezes, que cada palabra de las que le avía dicho aquel santo Profeta (que así lo llamava) le avían partido el coraçón. Vivió años el cavallero aclamando este principio de su enmienda, i siendo pregonero deste conocimiento de espíritus. No dava la Samaritana otra razón para creer que Cristo era Profeta

225 (como ella repetia) si no decir, que Cristo le avía dicho lo que ella avía echo, díjole el secreto de su coracón (dice Crisóstomo) i como Dios sólo le puede alcançar, predicolo en Samaria por Profeta de Dios, i quiso estender que quiçá sería el Mesías. Si le digeran a la Samaritana, que con flaco fundamento le calificava por Profeta santo, porque sus amancebamientos los sabrían muchos; que cinco amigos no se encubrían siquiera para los de su barrio, i que alguno se lo pudo contar a Cristo, o el Demonio pudiera tanbién repetirle, que tuvo cinco onbres; ¿de qué conoció que no, si no que era Profeta, i el Mesías? Inflamole el coraçón con palabras, dice Orígenes, encendiole el ánima, i viéndose ella con valor para dejar cántaro, amigos i ocasiones, dijo: Esto, sólo Dios lo aze, i decírmelo, i aprovecharme, sólo un Profeta santo lo alcança. Vídose ella echa Apóstol, i que iva a predicar a sus paisanos, i coligió doctamente: esto no aze el Demonio, decir mi secreto para afrentarme, si; pero decírmelo para enmendarme, sólo puede azerlo el que viene enbiado de Dios. Así este cavallero no ponderava tanto el averle dicho nuestro bendito fray Luis su antiguo amancebamiento (que eso otros lo sabrían) como el averle revelado lo que iva pensando, i averle inflamado el ánima, i dádole valor para dejar soga i cántaro, pecado i ocasión, i de un perdido averle enmendado, i azer que fuese después predicador de las misericordias de Dios entre los ciudadanos de Trugillo. ¿Quántos casos destos le sucederían a este profético varón, que el tienpo, o el olvido, o su umildad tienen enterrados? Pues en pueblos, en caminos i en mesones sienpre iva predicando. Avíalo dicho Dios, que en todo ganava, i así por momentos solicitava su mercancía; que talento de predicación enpeñado en sudario de flogedad aze reo al que le tuvo, i le castiga Dios, aziéndole cargo de las ganancias que pudo tener, i del talento con que no quiso medrar. En Trugillo izo grandes conversiones en el breve tienpo que asistió allí, porque ninguna saeta salía de su boca, que no atravesase coraçones, que de una aljava santa sienpre salen saetas de vida, i él sabía que no se perdía tiro, ni bolvía sin pesca, quando tendía la caña; esté el predicador en lo quieto, en lo seguro i en lo constante de la virtud i gracia, que jamás se bolverá con la caña a su celda, sin aver echo lance. Con redes i con ançuelo pescó san Pedro, pero algunas vezes no pescava con las redes nada, i quando fue con ançuelo, no sólo no se detuvo aguardando a que picase un pece, i se le escapase, i llegase otro, i se le huyese, si no que el primero que picó en el cebo se rindió al ançuelo, trayéndole plata entre las agallas. ¿Qué diferencia ay de Pedro pescando con redes, a Pedro pescando con ançuelo; que aquí dice san Mateo, que se le vienen, i

226 acullá se le huyen? I añade san llario, que en el modo de ablar declaró Cristo, que quantos quisiese pescar san Pedro ciento, i mil, los cogería con el ançuelo. San Gregorio lo declaró, i dijo lo que nos conviene; quando pescava con redes san Pedro, estava en la mar, donde se retrata este mundo, todo borrascas, todo inconstancias, el peligro es cierto, el cuydado penoso, el tráfago enloquece, i la ocupación engaña, aze chocar con las peñas, i despedaçarse en las rocas. Pero quando pescó con ançuelo estava en la playa, que es retrato de la vida santa, segura, quieta, constante, dice su solidez eternidad, i su quietud salvación; i así en el mar trabajavan sin provecho. I Cristo nuestro Redentor en la playa está después de resucitado, i no entra en el mar, que es la comedia del mundo; en la playa coge quanto desea san Pedro. Porque sepamos que el predicador, que anda entre las olas de las ocupaciones de mundo, por mucho que arrope las redes en sus sermones, trabaja i no aprovecha, cánsase i no aze lance. Pero el que pesca en la playa, siendo quieto, firme, justo i virtuoso, no echa la caña sin coger ánimas, ni pesca alguno, que su conversión no le trayga méritos con que pagar como san Pedro sus deudas. Ya sale a visitar la Provincia de Guamachuco, donde sabe que a de morir, que como siervo de Cristo lo quiere imitar caminando a Jerusalén, sabiendo que allí avía de morir. Estuvo en el pueblo de Guamachuco visitando, i los días que allí asistió, los pasó en buscar pobres, i darles limosnas, i en perene oración i diciplina todas las noches. Salió para Santiago de Chuco nueve leguas, i llegó a la última jornada de su viage, que lo fue tanbién de su vida, i sabiendo era su postrero día, pasó toda la noche en lágrimas, diciplinas i oración, dijo Misa, añadiendo a su afectuosa devoción encendidas ternezas i lágrimas amorosas, i caminó asta las orillas de un arroyo pequeñuelo sienpre, i en tienpo de aguas crecido, i allí mandó azer alto. Pidió licencia a su conpañero, que sienpre siendo Prelado dava la obediencia o al Padre Maestro fray Gabriel de Saona (como se dijo) o a su conpañero, que lo era el Padre fray Francisco de Monroy ermano del Maestro fray Juan de Almaraz. Ya dejamos dichas las virtudes i méritos del Padre fray Francisco de Monroy. Pidiole que con su licencia quería recostarse en el suelo, que se allava desflaquecido; (que tan fatigado como esto avía quedado de la trabajosa noche pasada) en el suelo estuvo un rato orando i contenplando el cielo, mientras almorçaron su conpañero, i un donado o converso Baltasar de san Miguel, unos Indios i otros pasageros, reposó un poco, i levantándose alegre i con un valor santo, dijo a los que allí estavan: paréceme que e soñado, que este

227 arroyo me a de aogar, en sueños no ay que creer, pero en todo se cunpla la voluntad de Dios. La revelación en sueños quiso el umilde Padre disimular con llamarle sueño i no revelación; aunque si ablo como umilde, disimuló como docto; pues sueño i soñar llaman los Profetas a las profecías reveladas. Soñarán (dice Joel Profeta) vuestros ancianos sueños, i así profetizarán vuestros ijos. El Patriarca Josef en varias partes del capítulo treynta i siete del Génesis, sueños llamó a las revelaciones i profecías, i así le llamavan sus ermanos el soñador. Pidió que le esperasen otro poco, i entrándose apartado como un tiro de piedra a un pueblecillo, que avía sido poblado, se fue tras unas paredes antiguas, que la vegez avía derribado, i estuvo aziendo una prolija i cruel diciplina, a cuyos golpes, palabras i suspiros estuvieron los que le aconpañavan atentos. Asimilose a Cristo nuestro Señor en el guerto de Getsemaní en quatro acciones: En estar antes de morir beviendo en el ánima el Cáliz de la muerte; lo segundo en dar vozes al Padre eterno, diciendo: Agase tu voluntad, que repitió muchas vezes nuestro bendito frayle; lo tercero en derramar copia de sangre, que corría por la tierra; i lo quarto, que se fue a todo esto, retirándose de los suyos, como un tiro de piedra. ¿Quién duda que allí pediría, que no peligrasen los suyos por parecerse a Cristo en todo? Bolvíó confortado donde estava su gente. Sin duda que Angel, Cristo o su Madre le confortaron. Advirtió algunas cosas de orden i de su oficio al conpañero; púsose un lienço blanco colgado de la cinta; prevención celestial, para que manifestase después el cuerpo; i subiendo a mula dijo: vamos, i cúnplase en mí la voluntad de Dios. Pasó el arroyo, i al salir del le echó la mula por las espaldas, i dio de celebro en una piedra, i al punto se aogó diciendo: Jesús i María sean conmigo. Así murió ocho meses después de Provincial este amigo de Dios, siendo de edad de solos quarenta i cinco años; ¡santa vegez en años mancebos! Oy es venerado aquel vado del arroyo, que yo e pasado, en que está una gran Cruz, que luego pusieron, i llámase el arroyo del frayle santo. Con quán encontrada acción se llama Tíber el río de Roma, pues como dice Ovidio i Ravisio, se llamava Albula el río de Roma, que quería decir, aguas que pasan por açufre; i arrojándose desesperado en este río el Rey Tíberino, mudó el nonbre, i se llamó Tíber. Llevose el bendito cuerpo el arroyo (entonces riachuelo) i túvole escondido algunos días; buscáronle con diligencia Indios, Religiosos i seculares. No parecía el cuerpo, i divisaron sobre el agua el lienço, i alláronle tan ermoso i tan sin corrupción de muerto, que a todos pareció estar vivo. San Clemente Papa, i los Santos Floriano, en tienpo de Diocleciano, Teógenes en el de Licinio, Claudio,

228 Nicostrato, Sinforiano, Castorio i Sinplicio murieron aogados. Si éstos por manos de idólatras, nuestro frayle por manos de la Obediencia. Favor milagroso, que en aquellos días, que no allaron el cuerpo, ni le llegaron aves, con aver muchos buitres, que acá llaman cóndores, en aquel parage, ni bestias, con aver allí lobos, leones i tigres no le tocaron, porque si al cuerpo de san Estanislao lo defiende un Aguila, i a san Vicente Español un cuervo, para que bestias o aves no los coman; a nuestro frayle Angeles lo defienden. Lleváronlo a Santiago de Chuco, donde lo enterraron llorando todos, unos de dolor por tal pérdida, i otros de gozo con tal reliquia. Súpose su muerte en Trugillo, Lima i en el Cuzco, i fue tan general el sentimiento, i tan llorada su muerte, que pareció inpulso del cielo, aunque fue gratitud, confesando lo mucho que cada uno en su estado le devía. A Jacob lloraron los Egipcios setenta días, por conplazer a Josef su ijo, a quien devían onra, sustento i consejos, pero imagino, que no lo izieron agradecidos de Josef, porque quando murió, no dice el Génesis, que le llorasen un día tan solo, con ser costunbre entre ellos llorar a los difuntos quarenta días, que los ingratos muestran reconocimientos en presencia del bienechor, i los olvidan todos en su muerte. Lloraron a Jacob, porque conmovió Dios los coraçones de los Egipcios, unos porque le conocían, i otros porque oyendo del tantas virtudes no merecieron conocerlo. Así sucedió con este nuestro Jacob Augustino esposo de Lía en la vida activa, i esposo de Raquel en la contemplativa, a quien como al otro reveló Dios el secreto de sus misterios. No se a sentido muerte en el Perú tanto, como la deste Apostólico varón. Iziéronse sus onras en Lima, i admiró la multitud, que concurrió desde los tribunales mayores, asta los umildes plebeyos. Predicó el ilustre varón el Maestro fray Gabriel de Saona, que fue su cordial amigo en España, su confesor ordinario allá i acá i su Prelado espiritual siendo su súbdito, i entre grandes, maravillas que refirió de su perfeción, i de los favores que recibió del cielo, quedaron de memoria (¡o nunca uvieran olvidado los muchos que dijo!) protestando ser testigo Dios de su verdad, dijo, que tres vezes en varios tiempos le avía confesado generalmente, i no avía echo pecado mortal en toda su vida, i que avía conservado virginidad en el ánima i en el cuerpo. Entre las batallas de los Cristianos, dijo san Augustín, la más cruel pelea es la de la castidad, porque la guerra es continua, i rara la vitoria, i rara es la ave negra parecida al cisne, quiso decir Augustino, que así como es rara maravilla aver cisne negro, porque todos son blancos; así aver un virgen, porque entre millones ay uno. ¡O ánima dichosa, cisne raro, paloma cándida bañada en la blanca leche de la pureza virginal! Todos tenían a este

229 gran varón por casto, modesto i continente, pero no por virgen, que el callar esta Angelical virtud, i esconder tan soberano privilegio es valentía de la umildad i covardía de la vana gloria; i el alabarse uno de virgen, es (dice san Bernardo) perniciosa lujuria, que si la de la carne destruye la castidad, el alabarse de casto cría lujurioso coraçón. A varones triunfales, dice Macrobio, i a vencedores de naciones belicosas a derribado por los suelos la lujuria, i a varones castísimos, dice san Gregorio, que an vencido a la sensualidad, los a derribado el preciarse de castos, pereciendo a manos de la sobervia en la horca de la vana gloria, que quien desea oír encomios de su castidad afila cuchillos para su perdición, cállenlo en vida, que Dios sabe pregonarlo en muerte, como se vido en nuestro virgen fray Luis Alvarez de Toledo, por quien añade san Gregorio, que quien no quiso ver la gloria de su virginidad en bocas de onbres, vido la gloria de Dios i oyó gloriosas famas de su castidad en bocas de onbres i Angeles, que a precio de inumerables pregones conpra Dios i paga la virtud de un secreto. Pasados dos años después que estuvo enterrado en Santiago de Chuco, fueron a sacar su cuerpo para trasladarlo al Convento de Trugillo, i lo allaron con sólo su óbito en la tierra, sin ataúd ni caja, permitiendo Dios este descuydo, para que echasemos de ver su favor, pues estava incorrupto, i tan entero, como quando vivía, tratable i con dulce olor. Trasladáronlo a Trugillo, donde fue recebido con solene procesión de Clero i Ciudad, llegándose todos a verle, como a un prodigio de santidad, i el primero que con estos favores de Dios avía muerto en el Perú, admirándose de la notable ermosura con que su rostró resplandecía, i más en particular de la erida que se dio en la cabeça, que estava tan fresca, i la sangre tan viva, i los sesos tan blandos, enteros i sin corrupción, como si estuviera vivo. Nuestros insignes bienechores i patrones de nuestro Convento de Trugillo don Juan de Sandoval i doña Florencia de Escobar su muger, pidieron por paga de sus grandes beneficios, que se enterrase aquel milagroso cuerpo en su capilla de los Angeles, en el gueco del Altar, donde ellos tenían su entierro, porque estrenase su sepulcro aquella dichosa reliquia, aziendo en esto lo que izo Josef con el cuerpo sacrosanto de Cristo, dándole su sepulcro por estrenar; pero allá no se enterró Josef, por el respeto que se devía a tan soberano cuerpo, i acá se enterraron después de años los dos en el mesmo sepulcro, por parecerles, que al lado de aquella reliquia recibirían sus ánimas favores grandes de Dios. Pasados quinze años bolvió de España por Prelado mayor i Vicario General en el año de 1591, el gran varón i Maestro fray Gabriel de

230 Saona, de quien presto diremos excelencias, i pasando por Trugillo deseó ver el cuerpo de su amantísimo amigo fray Luis Alvarez, brotando gozos de que su cuerpo estuviese incorrupto. Izo abrir el sepulcro, llevando consigo al Padre Presentado fray Gaspar de los Reyes, que era allí Prior, i allaron el bendito cuerpo incorrupto, i tan entero como quando allí lo colocaron, i enterneciéndose grandemente llorando, i cogiéndole la cabeça dijo: O qué buenos pensamientos uvo sienpre en esta cabeça; esta incorupción es privilegio de su entereza virginal. Después murió el virtuoso cavallero i patrón don Juan de Sandoval, i el estar incorrupto conservó asta entonces el dichoso cuerpo. Por el año de mil i quinientos i noventa i quatro murió la noble i virtuosa señora doña Florencia, i enterráronla en el mesmo sepulcro donde cabían solos estos tres cuerpos. ¡Caso singular! que abriéndose el sepulcro años después, estava el bendito cuerpo del siervo de Dios fray Luis Alvarez en los guesos, mucho del ábito comido, i parte de la corona en la cabeca. Yo le vide siendo Prior dos días después que el gran tenblor del año de mil i seycientos i diez i nueve asoló la ciudad de Trugillo, i derribó nuestra Iglesia i abrió el sepulcro, i le allé de la misma forma sin carne, i el cadáver de guesos debajo del ábito negro, que a trechos estava comido; cubrile, que se avía el sepulcro descubierto para pasarlo a la Iglesia guando se acabase. Nadie entierre con cuerpos Eclesiásticos difuntos seculares, pues se vido con evidencia, que asta que enterraron en el sepulcro a doña Florencia de Escobar estuvo diez i ocho años incorrupto el cuerpo deste Religioso, i después le vemos sin carne los benditos guesos. Después que yo salí entró por Prior de Trugillo nuestro Padre fray Pedro de Torres, que oy es Rector Provincial de esta Provincia, i con el zelo de su buen espíritu, viendo acabada la Iglesia, que entonces se izo de prestado, sacó de la Iglesia caída los tres cuerpos i los llevó a la celda, donde él i los Religiosos se admiraron del olor i fragrancia que de los guesos i pedagos de ábito salían. Ocho días estuvo allí aquella reliquia, admirando a todos el suave olor que exalava, i confiesa nuestro Padre Rector Provincial, que nunca tuvo mayor consuelo de espíritu, que el que en los ocho días i noches gozó de aquella dichosa conpañía. Trasladó los cuerpos, aziéndoles onras, i puso en caja decente el cuerpo deste bendito Padre. De nuestro gran siervo de Dios fray Luis Alvarez escrive casi lo más que tengo referido el docto Padre i Lector muchos años de Teología en su Convento de san Francisco de Lima i Calificador del Santo Oficio fray Buenaventura de Salinas en su libro de las Istorias del nuevo mundo Perú, i méritos i excelencias de la ciudad de Lima,

231 discurso segundo, capítulo quinto, donde en breve dice con elegancia de algunos insignes varones Augustinos deste Perú celebrados por santos, i tenidos por ilustres. Solo nos encontramos, en que dice, que después de tres años trasladaron este bendito cuerpo de Guamachuco a Trugillo (que fue la segunda vez, que lo allaron incorrupto, porque la primera fue después de aogado en los días que no pareció) i yo digo, que del pueblo de Santiago de Chuco quatro leguas largas del otro, i esto después de dos años, porque así lo allo en nuestros archivos, i devió de ser aver estado dos años i algunos meses, con que pudo justificadamente decir tres años, i nuestro archivo no contando los meses puso dos solos, i la una i la otra cuenta son muy usadas en varios cónputos de la sagrada Escritura. Quien leyendo esta vida, i rezando las liciones que pone el Breviario de la vida i muerte de san Francisco de Paula, instituidor de los Religiosos Mínimos o Vitorios, no conocerá (sirva esto de epílogo a esta vida) quán pareadas son, i quán semejantes parecen las virtudes de anbos. Si aquel Francisco huye moço del mundo ardiendo en amor Divino, este Luis siendo muchacho, i abrasado en deseos de Dios se niega al siglo; si Francisco entre la aspereza de su penitencia pasava en ratos de contenplación dulçuras de gloria, nuestro Luis entre crueldades al cuerpo, gozava deleytes soberanos su espíritu; si Francisco para ganar su ánima huye de su patria seys leguas, nuestro Luis se apartó de la suya tres mil leguas pasando varios mares i diversos climas a ganar las ánimas de sus prógimos; si Francisco el primer Prelado i instituidor de su Orden, Luis el primer Prelado superior i reformador deste tan dilatado Reyno; de Francisco dice la Iglesia, que era mirífica su eloquencia en el ablar, estotro la tuvo soberana en el dicir; si guardó perpetua virginidad, nuestro Luis la conservó asta la muerte; si Francisco fue umildísimo, Luis fue un dechado de umildad; viste el otro ábitos toscos, anda descalço i duerme en el suelo, nuestro fray Luis trae un ábito basto, i entre la planta del pie i la suela del çapato traía un cilicio, i fue su cama la fría i dura tierra; si ayunava Francisco todo el año, i mucho del a pan i agua, en todo le imita nuestro Padre fray Luis; si a Francisco le tiene en gran estimación Ludovico onzeno Rey de Francia, a nuestro Luis veneran i se le umillan los Virreyes, Audiencias, Obispos i Tribunales; si el otro Santo tuvo espíritu Profético, i anunció futuros casos, ya se a visto los que nuestro fray Luis predijo i profetizó en este Reyno; si Francisco está por sepultar onze días, i estuvo incorrupto, dando suave olor, nuestro fray Luis no onze días, ni onze años, sino diez i ocho años está incorrupto, i oy da suave olor al cabo de sesenta. En

232 tres cosas los veo diferenciados, en que san Francisco de Paula pasa el mar o estrecho de Sicilia sobre su capa, i nuestro fray Luis pasa del agua al cielo sobre sus méritos. Lo segundo, en que san Francisco muere de noventa i un años, i nuestro fray Luis de solos quarenta i cinco años. I lo tercero en que a san Francisco lo tiene canonizado la Iglesia, i a nuestro fray Luis sólo le a canonizado la fama. Aora se vea, ¿si siendo uno de los gigantes del cielo el gran san Francisco, i nuestro Padre fray Luis Alvarez su semejante traslado, si se debe superior estimación al que en todo le retrata? A nuestro ábito le llenó de onras, i a esta Provincia la colmó de excelencias.

233 CAPÍTULO XXIX DE LA PROPAGACION DE LOS RELIGIOSOS DE SAN AGUSTIN EN EL REYNO DE QUITO, I DOS RAROS SUCESOS EN LA VILLA DE RIOBANBA, I LAS FUNDACIONES DE SANTA CATALINA DE CLISA, I DEL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA O, EN EL VALLE DE AVANCAY, I LAS VIRTUDES DE FRAY FRANCISCO BEZERRA Continuando con los aumentos que esta nuestra Provincia tuvo en este año de mil i quinientos i setenta i cinco, el mayor fue fundar la dilatada Provincia de Quito. Ablaré cortamente de ella, porque dejo a la Corónica, que ará sus muchas singularidades i loables aumentos. Pero no escuso ablar lo conveniente, i decir sus conventos, dotrinas i dilatación. La ciudad de San Francisco de Quito cabeça de Reyno, quando los Ingas, de quien ablan grandes cosas los Autores del Perú, i oy es populosa Ciudad, que ilustran nobles sangres i excelentes ingenios, que confiesa su universidad, i ésta de Lima; está en el más fértil terreno de las Provincias que se acercan al Norte, siendo su comarca tierra abundantísima de trigo, semillas i granos, así Españoles, como naturales, copias de ganados cubren los canpos, i frutas Indias i Castellanas aumentan el regalo. Todo es barato, i la tierra con tener comercios i ferias no es rica, en la juridición de su Audiencia ay muchas minas de oro i plata, unas an dado lo mejor que tenían, i otras dan con moderación lo que tienen. En los obrages de su territorio se azen los mejores paños del Perú, tienen la ley del paño veynteno de Segovia, i aun son mejores. Lo más que se a labrado es con grasa por no aver suficiente aceyte, ya se labran algunos con él, i son finos como el ventidozeno de España. Esta contratación va enriqueciendo aquel Reyno, que para el regalo de la vida umana ni le falta cosa de la tierra, ni le contradice tenple ni constelación del cielo, con estar debajo de la línea Equinocial, que corre por el mismo pueblo de Quito; otros dicen, que poco más de media legua se aparta, quedando Quito a la parte del Trópico de Cáncer, i esto tiene Abraán Ortelio en dos tablas, que son la primera i universal, i la quinta del Orbe nuevo, pero la octava, que es del Presbítero Diego Méndez inpresa el año de 1588, pone a Quito grado i venticinco minutos apartado de la línea a esta parte del Trópico de Capricornio, enmendose en la que este Diego Méndez inprimió el año de 1608, que puso a Quito pegado a la línea, i dejolo a esta parte Austral, i esto es lo más cierto. Tiene por Antípoda el mar que ay entre Zeylán i Sumatra Islas de la India Oriental en el mar Indico, i

234 es aquel pedaço de mar (que digo ser su Antípoda) frontero de Macopa, i por bajo de la Isla que los nuestros llaman la Isla de Oro. Tiene Quito por estrellas verticales la estrella precedente de las tres del síngulo o banda de Orión, es de tercera magnitud i de naturaleza de Saturno, pasa por el meridiano de Quito con diez i nueve grados i diez minutos de Géminis. Otra estrella tiene vertical, que es la que está en la mano izquierda de Antinoi, es de tercera magnitud, i de naturaleza de Júpiter, i pasa por Quito con venticinco grados i cinquenta i cinco minutos de Capricornio. La tercera es la postrer estrella del vientre de Picis, es de quinta magnitud, i de naturaleza de Saturno, pasa por Quito i su meridiano con quinze grados i quárenta i seys minutos de Picis; las dimensiones, i las influencias destas estrellas verá el que quisiere en el tratado que está a lo último desta Corónica, i los signos i planetas que le predominan degé ya dichos en la división deste nuevo mundo. Mandó el Rey Filipo Segundo i nuestro Reverendísimo General, que fundasen desta Provincia la estendida tierra de Quito, i porque la viña fuese santa, sacaron sarmientos benditos desta Provincia, dando como buena madre de las mejores joyas a su rezién nacida ija. Ya digimos, que fueron a fundarla por comisión del Provincial fray Luis López los Atlantes en la virtud i observancia fray Luis Alvarez i fray Gabriel de Saona el año de mil i quinientos i setenta i tres, i que se tomó posesión del sitio i casa en san Francisco de Quito día de la Madalena a ventidós de Julio; mandaron bolver al Padre fray Luis Alvarez a Lima, i quedó en Quito el Padre fray Gabriel de Saona, i en el Capítulo que el año adelante se celebró, que es del que ablamos, se admitió a la Orden, i fue por primer Prior el gran Religioso fray Juan de Bivero, i llevó por Suprior al siervo de Dios fray Francisco Velásquez, i por predicador al Padre fray Antonio de Villegas, i por Letor de Gramática i Artes al Padre fray Augustín López, i con éstos a los Padres fray Gerónimo Gavarrete, fray Alonso Maldonado, fray Juan de Caravajal, fray Diego de Arenas i fray Juan García; el año de setenta i seys se admitió a la Orden el Convento de la ciudad de Cuenca, pero sólo se le dio título de Vicario al Prelado, que lo fue el padre fray Diego de Ledesma. Acabose una excelente Iglesia con preciosos adornos i costosos ornamentos, una custodia se conpró con quinze mil pesos, i un ornamento con más de doze mil, i a este andar otras pieças, tiene cinquenta Religiosos. Fuese estendiendo la fundación de Quito muchas leguas a la parte del Norte, i nuestros frayles llegaron con sus Conventos i dotrinas asta el nuevo Reyno, i Cartagena (desta que es oy tan grave Provincia ija de la del Perú diremos en su año). De Quito tanbién

235 venimos fundando asta lo último que es oy desta nuestra Provincia. Los Conventos i dotrinas de Quito son las siguientes: caminemos de Quito azia el Norte; en la villa de Ibarra pueblo de Españoles (es de buen tenple algo más caliente que frío, tierra sana, tiene muchos engeños de açúcar i guertas, tiene quatro i seys Religiosos) está el Priorato i dotrina de Tucares con dos Religiosos: Tiene buena Iglesia, i muchos Indios (éstos i los más de aquel Reyno ablan la lengua general, i entre sí usa cada pueblo la materna) es tierra muy fría, aunque en algunos parages calientes, se dan frutas i flores, pero abunda en todos géneros de ganados. En la ciudad de Pasto ay otro Convento de ocho i diez Religiosos, es de buen tenple, ni caliente ni frío, en el proprio pueblo está Sinlivi una dotrina nuestra, que admitimos en trueque de otra llamada Zapues, que teniamos junto a los Ichos. En toda la governación ay gran regalo de pesca en ríos. Fundose la casa en la ciudad de Popayán, cabeça del Obispado, abundante de comidas i ganados, en tres grados de altura, según la corografía de Diego Méndez, es cabeça de governación, donde estuvo por Obispo, i fundó el Convento el santo i milagroso don fray Augustín de la Coruña, de cuyos milagros, rara santidad, cruel penitencia, última pobreza, magnificencia con pobres, vida i muerte. Apostólica, refiere la Corónica de mi Orden de la Provincia de Mégico; cerca de veynte años le tuvimos frayle en nuestro Convento de Popayán; siendo Obispo, al coro acudía como si fuera nuestro novicio, i al refetorio, como el más umilde lego, i así diré del lo que basta, pues pertenece a mi Corónica, i es el diamante de mi asunto. Será lo primero del Capítulo treynta i uno por llegar a sus maravillas desenbaracado de Conventos i dotrinas. Porque pide un onbre solo, o un Angel, tal siervo de Dios, i tan gran Prelado. Adelante de Popayán quatro jornadas, i en altura de quatro grados i medio está la ciudad de Cali, linda Iglesia, i quatro i seys Religiosos, i ay otra dotrina, que se llama la Balsa, tenple muy caliente, pero muy sano. Aquí acaba aquella Provincia, i tiene sus límites caminando al Norte. Vengámonos de la ciudad de Quito para Lima por el Sur, de la línea equinocial al Trópico de Capricornio. Fundáronse Conventos en la Tacunga, donde ay una muy bien acabada Iglesia; con cinco Religiosos, en buen tenple, abundante de comidas, i todo muy barato; dos jornadas de la Tacunga ay tres dotrinas de Indios en el pueblo de Ichos, que es Priorato con quatro Religiosos, i otra llamada San Juan de Malque, son Yungas, i su anejo es de los mismos; otra dotrina tenemos tres leguas de ésta, tenía excelente Iglesia, i derribola un tenblor. En la villa de Ríobanba venticinco leguas de Quito, en dos grados de altura, se edificó un muy buen Convento,

236 asisten ocho frayles, ay linda Iglesia, i tiene muchos adornos, i es de las casas más ricas de la Provincia, su tenple es muy frío, tiene convezinos algunos valles calientes, de donde les llevan sazonadas frutas i cosas de regalo. Guayaquil es un puerto de mar, donde se cargan diversas maderas para los edificios de Lima i otros pueblos, así se fabrican Navíos, porque sus montañas dan con abundancia robles grandísimos, maderas amarillas, guachapelies, cañasistolos i otros árboles durísimos i durables; es tenple muy caliente, nada sano, en que se crían enfadosas sabandijas. En tres grados poco más le pone Diego Méndez; aquí se fundó Convento en que asisten tres i quatro Religiosos, i nunca a medrado cosa de inportancia. En la ciudad de Cuenca leste oeste de Guayaquil está otro Convento, no a tenido Iglesia capaz, vase acabando una toda de piedra, el tenple es en verano i en invierno regalado, i mucho más de frutas i pesca, de ríos, tiene agradables vistas, i la ciudad bien fundada en un terreno apazible, i asisten seys i ocho frayles. La ciudad de Loja en altura de quatro grados, lessueste de Guayaquil, i lesnordeste de Cuenca, es apetezible el tenple con tocar más en caliente que en frío, regalada la comarca, i muy buen Tenplo i Convento con seys i siete Religiosos. Tiene dos dotrinas de Indios, una llamada Malacatos quatro largas leguas distante, i otra conjunta al pueblo llamada san Juan del valle. Este es el término i polo Austral de aquella Provincia de Quito en que se a trabajado mucho en el bien de los Indios i en el servicio de Dios. Toda esta Provincia i otras más distantes fueron planteles, que de primer postura crió ésta del Perú. No acudiera a la obligación de mi asunto, si en breve no contara lo que los años pasados sucedió en la villa de Ríobanba, suceso egenplar i que pide ponderación. Llovió sangre un día en aquella villa; unos lo atribuían a meteoro natural; otros, a que aves de rapiña, llevando presa, dejarían caer la sangre, pero los más temieron ser pronóstico triste. Abitava por allí un ermitaño, que vivía en soledad, retirado de la comunicación de todos, i acudía a pedir limosna a una venta o mesón quatro leguas de Riobanba llamado Guamote; teníanle por santo solitario, i que imitava a los de la Tebayda, era callado, vivía pobre i escondido de los onbres, quando pedía la limosna no la pedía por Dios, sólo decía: ¿Abrá por desgracia un pan? ¿Abrá por ventura un real? los pasageros todos le davan limosna, venerándole por gran penitente. Tenía un cavallo de color morzillo, que lo alquilava a quien se lo pagava, i era un espíritu infernal, que apenas el que iva en él se disponía al viage, quando se allava dentro de breve rato en el fin de la jornada, pensavan los viandantes, que eran más oraciones del Ermitaño las que le davan

237 aquella agilidad, que natural priesa de cavallo ligero. Los Religiosos sentían mal de priesas tan violentas, i mucho peor del modo de pedir limosna; advertíanle nonbrase a Christo o pidiese por Dios, i procurava dar a entender, que lo azía por umildad, i muchos dudavan ya en su virtud, pero pasavan echándolo a la parte mejor. Era Luterano, i tenía pacto con el Demonio, fuese un día a la villa de Riobanba, y azíase en la Iglesia una fiesta solene, púsose mientras cantavan la Misa mayor al pie del Altar; acción que se tuvo por devota, i se miró por virtuosa. Quando el Sacerdote iva a alçar la sacrosanta Ostia le asió con la mano izquierda, i sacando un cuchillo con la derecha le tiró dos puñaladas para matarle, i desazer la Ostia; pero quiso Dios, que no lastimase al Sacerdote. No pudo sufrir el zelo de los circunstantes el iniquo desacato del herege, i sacando las espadas le dieron tantas eridas, que le pusieron el cuerpo como un arriero, el falso ermitaño se defendía con los bancos i escaños de la Iglesia, tirando unos i abroquelándose con otros. Admirava a todos, que con tantas i tan mortales eridas, ni muriese el erege, ni echase una gota de sangre, añadíanle unas estocadas a otras, pasándole desde la cabeca a los pies, rostro, garganta, pechos, entrañas, lagartos i espinillas, i ni moría ni le salía sangre, (por esto devió de ser lo que llovió del cielo) sacaron el atroz sacramentario arrastrando de la Iglesia, i al punto que salió a la calle, arrojó a caños la sangre, saliendo por cien bocas, como si fuera agua por los caños de las fuentes, i el desdichado erege blasfemando de Cristo i del santísimo Sacramento del Altar (que sea alabado por sienpre) murió rabiando, i caminó con más priesa en el cavallo infernal, que lo llevó al eterno tormento. Diose cuenta a nuestro Rey deste suceso, i enbió cédula, para que esta villa de Riobanba tuviese por armas un cáliz con una Ostia. Más piadoso, aunque muy trágico, es el caso que sucedió con nuestro Religioso llamado fray Miguel Ramírez Prior de Riobanba. Cometían adulterio un vezino de los más estimados de Ríobanba i Alguazil mayor de la villa i una muger casada, cuyo marido siendo en muchos vicios desbaratado, puso su onra en vengar su agravio. Estavan en una eredad i estancia de ganado los adúlteros cerca de la villa; i el Alguazil mayor enbió a llamar al Padre Prior para una confesión (avía echo ausencia fingida el marido) vino aconpañado de otros mal intencionados, i sabiendo el agraviador, que estava el agraviado cerca del galpón en que él estava parlando con el Religioso, i allí la madre de la culpada con dos ijos suyos, i una India con otro ijo; pidiéronle al Padre fray Miguel, que no les dejase, i que les defendiese; el frayle se detuvo, i cerraron la puerta, no pensando

238 que trataría de quemarlos; pero quería el vengativo pegar fuego a la casa, i al salir los cónplices matarlos a cuchillo. Dio vozes el marido, que saliese el Religioso, porque avía de quemar casa i culpados; nuestro frayle rogó i pidió por Dios la vida de los encerrados, interponiendo lástimas i motivos piadosos. El vengativo decía, que saliese el Religioso, porque era última resolución la suya. Los adúlteros no dejavan salir al Padre fray Miguel Ramírez, i él no azía fuerça, persuadido a que por no dañarle a él, refrenaría el colérico marido su loco furor; apercibiole, que si no salía, avía de quemarlos a todos. Quiso salir el Religioso, con ánimo de ablandarle con lágrimas, i díjole el agresor i la culpada; ¿que cómo estando cierta la muerte, i tan luego la egecución se iva sin confesarlos? que se doliese de sus ánimas, i los oyese de penitencia; el frayle pospuso la vida, i menospreció el fuego (que ya quemava las quatro esquinas de la sala) por remediar aquellas dos ánimas afligidas, i la de la madre i India. Confesáronse, i quando ya acabaron estava el fuego sobre el frayle, i allí murieron todos ocho, los dos adúlteros, el Padre fray Miguel, la madre de la culpada con dos ijos suyos, i una India con otro ijo en los braços. Los quatro, madre, ija, Alguazil mayor i India llorando sus culpas a vista del fuego i crueldad, i nuestro frayle ocupado en el remedio de sus ánimas; que pudo más la caridad, que el deseo de la vida, i el bien ageno, más que el amor proprio. I los tres niños inocentes pagaron, siendo justos, la culpa i la vengança de los pecadores. Padre fratricida, coraçón bárbaro, vengança endemoniada, queriendo vengar un agravio, quando él azía a su muger centenarios de ofensas, i a dozenas los adulterios; ¿en qué pecaron tres niños inocentes Erodes Indiano? dicípulo de Nabucodonosor en echarlos al fuego, ¿pero no su semejante en ver al Angel? Tres cosas se vieron en este caso admirables, que por llevar el Alguazil mayor al Padre fray Miguel a que viese el campo, le sacó fingiendo una confesión de un ausente, i fue confesor suyo i de muchos tristes. La segunda, que al tienpo que se estava quemando el Religioso, uvo tan gran estruendo i ruido tan temeroso en el Convento, que el Provincial fray Alonso de Chaves, que estava en él, i los Religiosos, pensaron se undía el Convento o se morían todos. La tercera i de mayor maravilla fue, que no se le quemó al Religioso un ilo del ábito negro, con estar muchas oras rodeado de fuego, i caer los maderos del techo, ya en brasas i ya arrojando llamas; milagro del ábito Augustino, i premio de morir por procurar las vidas de tantos. Fundose el Convento de nuestra Señora de la O, en el pueblo de Avancay, quatro jornadas del Cuzco, en el camino Real que corre a

239 Lima, es tenplado valle, i tiene grandes cañaverales, de que se saca excelente açúcar, los Indios fueron muchos en la población, i en las quebradas, ocupados en sus tragines i sementeras; trabajose mucho a los principios en su conversión, pero cogiose fruto en la Fe. Son Indios políticos al modo de los del Cuzco, cuyos vezinos son. Los que sirvieron a Dios en esta conquista infatigablemente fueron los Padres fray Juan Maldonado primer Vicario de quien emos dicho loables virtudes; el Padre fray Francisco Bezerra, que por dotrinante de Guancarama, que es Cochacajas, dotrina sugeta a este Vicariato, i por su conpañero el Padre fray Alonso de Espinosa. Después de aver convertido i bautizado todos los pueblos i valles, los dejó la Orden, por la necesidad que padecían los Clérigos, dejando echas Iglesias, i bien instruidos los Indios en la dotrina i culto. Aquí me llaman las vozes del Padre fray Francisco Bezerra ijo. del Convento viejo de Lima, i naturales sus padres de la Pedrera, pueblo del Maestrazgo de Santiago; fue observantísimo Religioso; era tan constante en la oración, que se le pasavan las noches orando; i estas vigilias con grandes ayunos le desflaquecieron tanto, que ayudando el quotidiano trabajo, que de día pasava en la conversión de los Indios perdido el juizio (secretos de Dios) siendo furioso con las Lunas su acidente, en lo fuerte de sus locuras, decía dulces requiebros a la Madre de Dios, de quien fue devotísimo, cantávale endechas, i acabava diciendo: Madre del Sol de Justicia, ija del Padre i Esposa del Espíritu Santo, Abogada de los pecadores, rogad por todos a Dios, no se más que os decir. Quando acabava el acidente con mudança de Luna, preguntava, ¿si avía dicho algo contra Dios o su Madre? Si le decían que sí, se dava crueles golpes en la boca i en los pechos, i decía: Suzio blasfemo a un Dios infinito os atreveys, ¿i a la Madre de Dios? Bien pagays las mercedes que os aze; tomad bestia desbocada, i molíase a golpes el cuerpo, i quedava llorando por grandes ratos. Era gran Latino, i excelente Eclesiástico, i lo más del día estava en su cárcel cantando Imnos a nuestra Señora, i diciéndole ternuras, i Salmos a Cristo nuestro Redentor. En el convento nuevo de Lima le tuvieron curando algunos años, i bolviole Dios algunos días antes de morir tan entero el juizio, que todas sus palabras, discursos i acciones eran provechosas i nacidas de un santo amor; avía sido Maestro de novicios, quando todo era santidad el año de 1560. Por sus grandes penitencias lo sacaron deste oficio, temiendo lo que después le sucedió. Todas estas obras las guardava Dios en la alcancía de su aceptación, i se las bolvió al tienpo que le resucitaron la caridad, i recibidos con estremos de amor los Sacramentos, murió ablando con la Virgen, i

240 fue su muerte bien digna de envidiar. Locura dichosa, falta de juizio conveniente para llegar cuerdo al juizio de Dios. Fundose el Convento de santa Catalina en el valle de Clisa, una jornada de la villa de Oropesa o Cochabanba, no es pueblo fundado, sino un valle con muchas eredades, de que cogen copiosas cosechas los dueños de las labranças por ser en tierra llana sus sementeras. Esto dotrinan los Priores i Religiosos, que asisten en el Convento, i tiene allí la Orden una granja donde coge trigo i otras semillas, i da para la coleta de la Provincia tres mil pesos cada año, diputados con otros para socorrer a Conventos pobres, i sustentar en ellos a los Religiosos. Uso fue éste de las coletas llamadas así por san Pablo a los Corintios desde el tienpo de los Apóstoles, como digimos, i para los efetos que oy los aplicamos. Fundose el Convento el año de 1570, sugeto al Vicario de Tapacari; fue su primer fundador el gran Religioso, que murió lleno de años i de virtudes el Padre fray Diego de Dueñas; pero en este Capítulo se admitió por Convento, i fue el primer Vicario el Padre fray Juan de Obregón, i su conpañero el Padre fray Pedro de san Augustín.

241 CAPÍTULO XXX DE LA FUNDACION DEL CONVENTO DE AREQUIPA, I LOS MILAGROS QUE ALLI A ECHO SAN JUAN DE SAAGUN; I COMO SE CELEBRO EL DECIMO CAPITULO PROVINCIAL; I LA MUERTE DEL MAESTRO FRAY LUIS PROSPERO TINTO Fundó la ciudad de Arequipa el Marqués don Francisco Picarro, no en el año de mil i quinientos i treynta i quatro, según el Coronista Real Antonio de Errera, sino el de treynta i seys, i fundose nuestro Convento a veynte i tres de Agosto del año de setenta i quatro, siendo Provincial el gran varón fray Luis López, pero admitiose por Convento de la Orden en este Capítulo Provincial de que vamos ablando. Fue por primer Prior el Padre fray Ernando de la Cruz, i con él los Padres fray Diego de Ledesma predicador de espíritu i observante, fray Diego de Arana, cuyas virtudes diremos en su lugar, i los Padres fray Juan Morejón i fray Juan de la Cueva Religiosos de aprovada virtud. Está Arequipa en diez i seys grados i treynta minutos a esta parte del trópico de Capricornio; sus estrellas verticales son la estrella del cansirio o canícula, es de primera magnitud, i de naturaleza de Marte, pasa por el meridiano de Arequipa, con seys grados i treynta i tres minutos de Cáncer. La estrella que está en el vaso cráter, que tanbién es común a la idria, es de quarta magnitud, i de naturaleza de Mercurio, pasa por el meridiano de Arequipa con ocho grados i quarenta i cinco minutos de Virgo:, Destas i de otra estrella de las espaldas de Sagitario, se verán sus dimensiones e influencias en el fin desta Corónica, i ya quedan dichos en el primer libro sus Signos i planetas. Su proprio nonbre es Arequepay, que quiere decir, bien está, quedaos; i llamase así, porque pasando por aquel asiento uno de sus Reyes Ingas con numeroso egército bolviendo, vitorioso, le pidieron sus Capitanes en nonbre de muchos Indios, que aficionados del país deseavan fundar allí una población, que les diese licencia para fundarla i quedarse allí; i respondioles su Rey Arequepay: Está bien, quedaos; i a esta devoción se le quedó el nonbre al pueblo, que oy corrupto le llamamos Arequipa. La tierra es del tenple mejor que se alla en este Reyno, ni el frío es grande en invierno, ni el calor es enfadoso en verano; no es del todo sierra, ni del todo llanos, que en el Perú se llaman Chaupiyungas, si bien es más seco que úmédo. Llueve a sus tienpos copiosos aguaseros, pero ni truena en la ciudad, si bien se oyen los truenos de

242 la sierra, no llegan allí los rayos, i al punto que escanpa el mayor aguacero, se salen a pasear por las calles con çapato blanco, porque es arenisco su terruño, i enbeviendo el agua, deja enjuta i firme la superficie, es tierra muy sugeta a terremotos. En el año de mil i quinientos i ochenta i dos, uvo un tenblor que casi asoló a toda la ciudad; después el año de mil i seycientos, uvo una rebentazón de un volcán, en que se vieron cosas estrañas, que por aver trabajado tanto en el servicio de Dios, i en la caridad de los prógimos nuestros frayles, dejo los portentos para contarlos el año en que rebentó el volcán. En el año de mil i seycientos i quatro, en que otro tenblor la asoló, están sugetas a iguales lástimas las ciudades i pueblos convecinos al mar; dista della por el camino de Vitor diez i seys leguas, i por el camino de las Lomas está diez i ocho leguas del mar, i lo más conjunto es doce leguas. Está Arequipa distante de Lima casi al sueste ciento i treynta leguas como corre la costa, i sesenta del Cuzco al sudueste, i tiene por antípoda el puerto de Banda, que está entre Goa i Carapata en la India Oriental, según la tabla noventa i quatro de Abraán Ortelio. El ayre que la baña ordinario es el sur, i es tan sano país, que viven con salud los que la abitan, i llegan a la decrépita muchos que no la dejan, su cielo es claro, i de día muestra ermosos celases, i de noche brillantes i alegres estrellas. Fue aquesta ciudad antes del terremoto del año de 1582, como dice el Dotor Solorçano, i del diluvio de la ceniça alegre en sus plaças, calles i edificios, los más labrados de piedra, i todos de buena cantería, las vistas del canpo agradables por lo ameno i deleytosas por lo florido, las puertas rodeavan la ciudad, i la diversidad de frutas Castellanas i criollas, con la variedad de flores, formavan en cada casa un recreable jardín, fue tan abundante en sus cosechas, que las viñas pagavan su Agosto con ciento i treynta mil arrobas de vino en los valles de Vitor i de Siguas; en su jurisdición están las Provincias de Condesuyo, de los Hubinas, Collaguas i Chuquiguanitas, i contávanse cincuenta mil Indios tributarios, i vezinos Españoles en la ciudad cerca de seycientos, i entre estas casas muy nobles de Cavalleros lustrosos i familias principales, tan ostentosas en su fausto, que remedavan a las casas de un Título o señor; entre una docena de damas le dieron en joyas una gran suma de oro en servicio gracioso al Rey, que pasó de treynta mil ducados; de todo abundavan las cinco Ordenes Mendicantes con la Conpañía de Jesús, dos Conventos de Monjas i un Ospital. Derribó el tenblor lo mejor de los edificios, i abrasó la cenica las raízes de las cepas; pero si antes davan las sementeras ocho anegas por una, dieron con la ceniça treynta por dos, piedad del castigo, multiplicando el pan lo que

243 quemava al vino la fertilidad de la tierra; fue cobrando fuerças aunque la sugetavan en partes las ceniças, pero poco a poco recobró su fecundidad, i oy se cogen en el valle de Vitor de setenta a ochenta mil botijas de vino; i en el de Siguas que es corto, se sacan veynticinco i treynta mil botijas; en los Mages de diez a doce mil; en la ciudad se cogen de quince a diez i seys mil anegas de trigo, i de dos mil i quinientas a tres mil de maíz. En sus lomas ay grandes olivares, i dan diez i seys mil botijuelas de aceyte, lo generoso en los Cavalleros i plebeyos es casi el que fue, porque queriendo fundar allí la Orden un Convento de Recoleción, pedí yo la limosna, i en solos cinco días ofrecieron por escrituras sesenta i cinco mil pesos, dando más de siete mil don Diego de Cabrera, antiguo bienechor de nuestra Orden i doña Paula de Peralta su muger, que en rentas i limosnas en veces dio más de veynte mil ducados. Por raro es fuerça encarecer lo que se ve en una peña prodigiosa que está en Guasacache legua i media de Arequipa; está por partes levantada del suelo tres estados i más, i por otra contigua con la tierra, aquí no tiene agua, i por la parte cóncava está continuamente distilando agua por infinitas partes a la traça i al modo mismo que un rostro i un cuerpo quando abochornado de calor suda por todos sus poros, no se le alla a esta peña aqueducto ni umedad a que se pueda atribuir esta distilación, si no sólo a la ermosura de las obras de Dios. Oy aunque en algunas quebradas se aglomera tanta ceniça, que se miran algunas con dos i tres estados, i los cerros de su contorno, a trechos son nevados por ser cordillera, algunos de los que más cerca la ciñen, conpiten en la blancura con éstos los que cubren las ceniças, i no está libre la ciudad de las que en ella quedan, con todo es deleytosa floresta su terreno, pártela un río de agua sana, tiene dos manantiales que acá se llaman Puquios, i son tan copiosos, que mueve un molino cada uno, i es el agua la mejor del Perú; con estas aguas se fertiliza tanto la tierra, que cría muchas i regaladas frutas i flores todo el año, i los perales que dan las mejores peras del Reyno, todo el año las producen, porque todo él están los árboles con flor, con fruto verde i con fruto maduro, ¡cosa notable! La ciudad no a buelto en edificios a su antigua ermosura, mucho está mostrando la ruina de su antiguo estrago, llevose un Convento de Monjas a la ciudad del Cuzco de santa Catalina de Sena, en que se ve la santidad de la mayor clausura; la pobreça con que las dejó el tenblor i la ceniça, las obligó a pedir mudança al Obispo del Cuzco, que entonces no era Catedral i cabeça de Obispado como lo fue después, i estava en la jurisdición del Obispado del Cuzco. El Virrey don Francisco de Toledo mandó cerrar las puertas del Convento que

244 se edificó, i que, no tañesen canpanas por no averle pedido licencia para fundarlo; los Clérigos desenterraron el cuerpo de Diego Rodríguez Solís, que nos avía dado renta i Capellanía. La República clamó en nuestra defensa, i la Religión pidió su desagravio al Rey Filipo, que por cédula del año de 1581, a cinco de Março mandó al Virrey don Martín Enríquez le informase; i sabida nuestra justicia, i el gran fruto que allí azían los Religiosos de san Augustín en leer Gramática a los moços, i enseñar virtudes con la predicación a los ciudadanos i a los Indios (que así lo expresa en su cédula) mandó que el Convento se prosiguiese, i el difunto se llevase, i que diesen vino, azeyte i medicinas al Convento de Arequipa. Nuestro Convento va acabando una Iglesia de cantería bien labrada, i tiene asta las cornijas de las bóvedas, que echas será de lo primero del Perú; está acabada la Capilla mayor, i muchas buenas celdas en tres lienços, porque el quarto es de la Iglesia, es claustro de piedra blanca, no permite arcos el miedo de los tenblores, es de sillería el claustro con curiosas almenas, i remátanlas unas bolas i puntas de diamante, con que es vistosa la curiosidad, i el jardín que cercan un guerto de alegre recreación. Ay frayles allí que a veynte i treynta años que asisten con salud. Allí tomó el ábito el Padre fray Gabriel de Jesús, gran varón en virtudes, penitencias, oración, caridad i consuelo de la República, porque teniéndole por Santo, se confesava todo el pueblo con él, i vivió frayle más de quarenta años, sin aver visto otro Convento de la Provincia, i allí murió con la opinión que en vida tuvo. Los milagros que en Arequipa a echo san Juan de Saagún, son muchos, i dellos escogeré algunos por más auténticos i más canpanudos. En el Convento de Monjas, que de dos que avía, quedó en Arequipa después de la ceniça, i anbos son de la Orden de santo Domingo, avía una Religiosa de lo noble de la ciudad, enparentada con lo mejor del Perú, llamada doña Marina Cegarra, doce años estuvo tullida, i quando se allava con menos enfermedad, se ayudava de dos muletas, que con fatiga i continuo dolor se sustentava en ellas, i aún así andava dos pasos, i se quejava dos credos, a todos dava conpasión verla tan tullida i tan lastimada, cansose de médicos, i enpeoráronla medicinas; consolándola doña Leonor Chacón monja amiga suya, le advirtió que invocase el favor a san Juan de Saagún, que tan liberal andava en el Perú aziendo milagros, i negociando de Dios misericordias; encendiose en devoción, i pidió que le llevasen su retrato, aguardole en la puerta de su monasterio, i en llegando el Santo abraçose con él, lloró, pidiole salud, i dentro de pequeño rato se quedó suspensa, dio vozes diciendo: Jesús, que estoy sana; admiradas las muchas personas que allí acudieron i concurrieron, le

245 rogaron que anduviese, soltó las muletas, i dio una carrera grandísima i larga, como si en su vida uviera tenido achaque. Fue de tropel la ciudad a ver a la Monja, admirándose de la grande maravilla, i dando gracias a Dios por lo que onra a sus Santos. Fue el Ordinario a azer las informaciones, i alló docenas de testigos oculares del milagro, i toda la ciudad que lo era del tienpo largo de su enfermedad i fatigas; celebrose con grandes repiques, ordenáronse fiestas, el Convento le dedicó día, i doña Marina fue mientras vivió pregonera de tan grandioso milagro; al modo que el tullido i cojo que pedía limosna en la puerta Espaciosa del tenplo en Jerusalén, i entrando san Pedro i san Juan les pidió limosna, i no teniendo lo que le pedía le dio salud, que era lo que le pudiera pedir, entró sano, corrió alegre, alabó a vozes a Dios, confesó en contraditorio juizio los dueños de su salud; i excepto los Sacerdotes i Escribas, la República festejó el milagro, que tan con sus circunstancias cuenta san Lucas. Este parece el molde en que se formó el de Arequipa; si allá va un Juan a la puerta del tenplo, acá va san Juan de Saagún a la puerta de otro, anbos allan lo tullido a la puerta; nuestro Juan da lo que le piden, i el Apóstol lo que le deviera pedir; el tullido i la tullida a vozes alaban a Dios, i a saltos conpruevan el milagro; sólo ay de diferencia, que toda Arequipa festejó el favor, i no toda Jerusalén se alegró de la evidencia. Juntose el Cabildo de Arequipa, i con grande ostentación votó la ciudad a nuestro san Juan de Saagún por Patrón, de que a conocido palpables beneficios i mercedes en sus enfermedades, i gran abundancia en sus frutos. Pasados pocos días se estava celebrando una fiesta en nuestro Convento de san Augustín, i don Juan Mayta Inga (éstos son de la sangre Real, que fueron Monarcas deste Inperio) llorava el estar tullido, sin que pudiese bolverse si no le rebolvían, i el desanparado de umano protector entró a verle Garcí López de Carvajal, dolióse de verlo incurable, i aconsejole que se encomendase al glorioso san Juan de Saagún; don Juan que por Indio le parecería no era merecedor de favores i mercedes tan grandes, como si los santos Españoles fueran para estos pobres como los Españoles de acá encogía el ánimo i dilatava la súplica, animole Garcí López, i ya confiado se izo llevar a san Augustín para pedir al santo Saagún le socorriese por pobre i le sanase por desvalido. Fue pidiendo por las calles al Santo se doliese del; i al llegar a la puerta de la Iglesia, que no quiso el Santo que llegase tullido a su altar, se soltó de los que le cargavan, i viéndose sano, entró vozeando por la Iglesia a vista de todo el pueblo, i besando la tierra del altar de su Médico, mostró su gratitud, i la República aumentó estremos i devoción. Adelantose el

246 Santo con la merced, porque el Indio se acortava por umildad, i quiso Dios que viésemos en nuestro Saagún lo que es proprio de la liberalidad de Dios. Los que despertaren tenprano, (dice en los Proverbios) para buscarme al salir de sus casas, me allarán con las manos llenas de riquezas, como que sólo el despertar sea obligarlo a venir, i como si le doliese a Dios el ver andar al que le a menester, si le sale a la calle a dar las manos llenas, doblada paga por solos pasos; despierte uno como lo izo este Indio fiando en solo Dios, que a la calle enbiará a nuestro Saagún a darle con manos francas lo que le viene a pedir con pasos, aunque venga en pies agenos. No limitó su poder nuestro miraculoso san Juan en solo tullidos, que es muy proprio de Juanes irse a los pechos. Estava en Arequipa Doña Juana Coronado muger de Andrés Coronado muriendo de un çaratán, que ya le tenía el pecho izquierdo enpodrecido, y travadas las espaldas; los dolores eran sin piedad, i el tormento sin esperança de salud; desafuciáronla quatro Cirujanos, porque el çaratán era muy grande; i tratando de abrirle el pecho; convenían todos quatro, que moriría sin remedio dentro de breves días, i que cortarle i no cortarle era para morir, izo su testamento i dispuso su ánima; oía a los que la visitavan las maravillas de san Juan de Saagún, pidió que se le llevasen a su casa con afectuosa instancia, lleváronsele nuestros Religiosos quando el cáncer del çaratán le doblava los dolores, i al mismo punto que entró por la puerta, se le mitigaron las ansias, i se fue consumiendo el vulto del çaratán, i quedó del todo sana sin otro remedio que la invocación del Santo. No sanar instantáneamente, misterio es que usó Cristo nuestro Redentor quando le dio vista al ciego de Betsayda que refiere san Marcos, pues de dos vezes le dio la salud, una dándole a ver tan en confuso, que le dijo, que vía onbres que andavan como árboles, i poniéndole saliva i tierra lo sanó del todo; i devió de ser por una de dos causas, o porque al tamaño de la Fe, i de la confiança da Dios el favor i la salud, como dixo Teodoreto, i por esto a Fe partida o enferma, da la salud partida i no cabal; i al modo que crece la Fe, crece el milagro, i a poca confiança dará Dios poca medicina: Que súplicas medrosas negocian mercedes partidas; o sea porque quando viésemos que un milagro no era obrado de la primera vez, no perdiese el crédito de sobrenatural, por no ser instantánea la salud; la desta muger se vio en dos veces, la una quitando el dolor i la inchazón, i la otra dejándola con salud cabal. Avía despachado patente a esta Provincia el Reverendísimo General el Maestro Fray Tadeo Perusino, su fecha en Sevilla a diez i ocho de Mayo del año de 1573, en que después de expresar el gran deseo

247 con que vino a España de pasar al Perú, por ver el estado desta Provincia, i que aviendo sabido, que caminava prósperamente la observancia, i con gloriosos aumentos lo espiritual i tenporal de la Religión, sin que supiese descuydo que avisar, ni culpa que repreender (onra grande, dichosos tienpos) se bolvía a Roma al año del jubileo, i no quería enbiar ni Visitador, pues todo estava en religiosa paz; dio forma en la patente declarando algunas dudas que de ací le preguntaron; que donde no uviese más de dos conventuales, pudiese elegir Discreto para el Capítulo Provincial el Prior solo; i que el Provincial i Difinidores pudiesen dispensar con algún Religioso, si acaso cometiese culpa, cuya pena en las constituciones fuese de privación de voz activa y pasiva, aviendo antecedido enmienda, i declaró el modo que en los Capítulos Provinciales avía de observarse, i en conformidad de su decreto, se izo la eleción siguiente. Ya digimos que el año de 1576, a los principios del murió el profético varón Fray Luis Alvarez Provincial desta Provincia i onra de nuestra Religión, que aunque se aogó en aquel río, no se aogaran sus memorias en el mar del olvido, ni su opinión de santo en la sucesión de los tienpos. Convocó a Capítulo el Padre fray Luis López, pero presidió el Padre Fray Andrés de Villa-Real por no aver ido al Cuzco el Padre fray Luis López, que siendo Difinidor más antiguo, era Prior de Lima donde se quedó. Presidió en nonbre del Reverendísimo Fray Tadeo Perusino que era General entonces, i Pontífice Gregorio Decimotercio. Fue electo Provincial en el Cuzco el Padre Maestro fray Luis Próspero Tinto, a ventisiete del mes de Agosto víspera de nuestro Padre san Augustín del año de mil i quinientos i setenta i seys, que fue el décimo Capítulo Provincial, i fueron Difinidores los Padres Fray Antonio de los Reyes, fray Gerónimo Gavarrete, fray Juan de Pineda i fray Alonso Pacheco; confirmaron las actas del Capítulo antecedente, exceptando algunas, i dando votos a los Vicarios de Cotabanbas i Omasayos, declararon tener su lugar los Maestros después de los Difinidores, i voto en Capítulo el que uviese sido dos vezes Provincial. Reforçose el aver de governar la Provincia por muerte del Provincial el Difinidor más antiguo, obligado a convocar (si muriese en el primero año) dentro de cinco meses; i si muriese en el tercero, governase asta el Capítulo en conformidad de las actas echas en el Capítulo que se celebró en Dueñas i confirmó el General. Admitiose de nuevo la casa de Cuenca en la Provincia de Quito, i la de nuestra Señora de la O en el valle de Abancay, de que ya digimos lo suficiente. Recibieron por Maestros, que fueron los primeros desta Provincia, al Padre Provincial nuevamente electo fray

248 Luis Próspero Tinto, i al Padre fray Luis López, i por Presentados a los Padres fray Andrés de Villa-Real, fray Juan de Almaraz, i fray Rodrigo de Loaysa. Pusiéronse estudios en otros Conventos fuera de Lima, i aquí bolvió a leer Teología el Padre fray Gabriel de Saona, que avía ido a fundar la Provincia de Quito. Al Convento de Trugillo fue a leer Artes el Padre fray Augustín de Tapia; al del Cuzco el Padre fray Diego de Castro; al de Quito el Padre fray Luis de Quesada, i al de Arequipa el Padre fray Roque de san Vicente. El goço i fiestas con que se izo este Capítulo en el Cuzco, fueron Domingo de Ramos, porque breve se vieron lutos i tristezas de pasión. El Maestro fray Luis Próspero Tinto fue noble cavallero de Valencia en Aragón, pasó al Perú por page del Marqués de Cañete Don Andrés Urtado de Mendoça Virrey, en lo florido de sus galas i en el verdor de su loçanía, lo llamó Dios a la Religión, renunciando ricas esperanças, i enbidiados favores; enamorose de aquel Convento de Santos por ser uno dellos, i redujo a otro criado distraído del mesmo Virrey, llamado Don Gerónimo de Casanova paysano suyo, i de los más nobles de Valencia; anbos tomaron el ábito con admiración de Lima, porque sus vizarrías no apunlavan a penitencias, ni el averlos visto en tanta privança pudiera persuadir a tan santo desengaño; fueron exenplares sus vidas, grandes sus penitencias. Llegó el Padre Fray Luis por sus estudios i lucidas letras ganadas acá a ser aplaudido letrado, i primer Maestro; ganó en diez i seys años de Religioso tanto crédito en observancia, autoridad i prudencia, que mereció ser escogido entre tantos, siervos de Dios muy antiguos, por Prelado i Provincial; iva caminando con dichosos pasos en su prelacía, prometiendo sus acciones fines gloriosos en su oficio; pero a los medios que Dios escoge para encaminar la predestinación, ni conoce el entendimiento umano la visagra de sus encuentros, ni le divisa la mayor inteligencia los runbos de su navegación. Saliendo de noche en el Cuzco por una ventana por salir por una puerta, cayó de muy alto en lo que oy es sacristía, i se izo pedaços braços i piernas, quedó como muerto, bolvió en sí conoció la contingencia de la vida, i que no era la voluntad de Dios que fuese Provincial, i no quiso usar el oficio con pena de muchos, después sanó sin quedar inpedido; pero mejor salud pudo ganar para el ánima, pues libre del cuydado de muchas, quedó con sólo el cuydado de la suya. Determinó irse a España huyendo del oficio, i nonbró por su Vicario Provincial al Padre fray Alonso Pacheco que governó asta el año de setenta i nueve, con este título de Vicario Provincial. Onésimo criado de Filemón se huyó de su amo; i advierte un grave Dotor, que quando martirizaron a Onésimo, le quebraron las piernas como que allí pagó el delito, i

249 medró la gloria del martirio; para semejantes medras quebró Dios las piernas al Padre Fray -Luis Próspero, i se lefueron añadiendo afrentas a trabajos, desanparos a ignominias; pasos por donde lleva Dios, o a los rebeldes que no se enmiendan, o a los valerosos quando en su fortaleça se regozijan. Pasó a España, i llegó a Roma, donde por aver entonces gran suma de Religiosos de varias Provincias le dieron licencia (cosa muy usada en Roma) para vivir en una casa; él la buscava, donde él sin otra conpañía secular pudiese vivir, alquiláronle una tan barata, que casi se la dieron de balde. Entrando a ella, dice el Padre Baltasar de Contreras, que le dixo viendo en cada puerta letras como Ebreas, i la casa funesta i lóbrega. Casa donde abita el Demonio parece aquesta. Un día fue a decir Misa a nuestro Convento, bolvió a la casa. i aquella noche murió. ¡O secretos de Dios! para tenernos en vela, i para huir de prelacías; antes de Prelado fue gran frayle, i desde que lo fue, sólo supo desdichas i lloró afrentas. Desde la caída del Padre Maestro Fray Luis Próspero Tinto, no uvo novedad en la Provincia; continuávanse las conversiones de los Indios, i la observancia i edificios de los Conventos, ganándose logros en el servicio de Dios. Aviase fundado la universidad de Lima en el Convento de santo Domingo, por cédula del Enperador Carlos Quinto, su fecha en Valladolid en doce de Enero de 1551, i el Virrey don Francisco de Toledo la pasó al sitio en que oy brota supuestos grandes; a tres de Otubre de 1577, i doce días después comentó a leer sus Cátedras, i dio el Virrey la de Vísperas de Teología al gran letrado, fray Luis López de Solís en propriedad; acción debida al derecho del Patronazgo Real, escogió la persona de nuestro maestro fray Luis López, porque sus letras i gravedad, onrando tan ilustre fundación, enseñase virtudes i sacase letrados. Descansemos para tomar huelgo, que pide espacios largos: (aunque las llevemos de corrida) las heroicas virtudes, los milagros muchos i la rara perfeción del santo Obispo fray Augustín de la Coruña. Vamos a él.

250 CAPÍTULO XXXI DE LA PENITENTE VIDA, MUCHOS MILAGROS I NOTABLES ACCIONES, DEL PADRE FRAY AUGUSTIN DE CORUÑA, OBISPO APOSTOLICO DE POPAYAN EN ESTE PERU Donde nace uno es su patria natural; pero en las Corónicas de Dios que la Iglesia escrive, allí nace el justo donde muere, i así se llama el día de su muerte, día dichoso de su nacimiento; luego si murió el Padre Fray Augustín de Coruña en nuestro Perú, criollo le izo nuestra buena dicha, i sugeto de mi asunto; i agregando más razones de justicia, quien vivió veynte años con nosotros, acudiendo como novicio a nuestras comunidades, no sólo a las que continúan los Sacerdotes, sino con las que se mortifican los donados, no quita el averlas obrado ya Obispo, pues su consagración si dio más quilates a sus obras umildes, dio mayor onra a nuestras comunidades, que entonces se ensanchan, quando las magestades se achican. Para ser uno natural de una Provincia, aunque sea de otro Reyno, i se llame domiciliario proprio de un lugar, le basta, o expresa voluntad de residir en un pueblo, i con ella al punto se constituye vezino i natural de la ciudad o Reyno; i así en un momento se adquiere el domicilio, como se prueva en la ley Eius qui, i en la ley nihil, i allí la Glosa, Bartulo, el Abad, i Ugolino, i la asistencia de diez años prueva verdadero domicilio, como lo tiene la Glosa, i allí Bartulo, i lo determina la ley segunda i la ley treynta i dos, i en las partidas la ley segunda título ventiquatro, partida quarta, la dezena per morança de diez años, que fagan en la tierra maguer sea natural de otra; luego por todos títulos es proprietario de mi Corónica este santo de mi Religión. Tres Provincias pleytean por él, la de España donde nació i tomó el ábito; la de Mégico donde vivió obrando portentos más de veynte i cinco años, i esta del Perú, donde en veynte años fue tan Conventual nuestro, que quitava el oficio a los legos, i enseñava a ser santos a los Obispos. La sentencia deste pleyto la promulgó el cielo, pues dejando su derecho a salvo a España i a Mégico, nos dio la posesión de su bendito cuerpo, con veynte años de comunicación Conventual, con que las virtudes que acá obró, son erencia desta Provincia, pues los bienes que adquiere el Religioso, según el Derecho Cónico, pertenecen al Monasterio donde los adquiere. Bien pudiera remitir al que desea saber la vida i virtudes (antes de pasar al Perú) deste Evangélico Frayle, a lo que escrive en su Corónica de Mégico el docto i eloquente Maestro fray Juan de de Grijalva, i allí allaría vivo al santo fray Augustín, pues en cada virtud,

251 en cada obra i en todas sus palabras, viera que le davan ánima sus escritos i sus reparos, como él lo dice lo trasladára aquí, pero abla del en varias partes, i así recogido lo que allí está dilatado, aré cabeça para que goze el mundo de las obras que izo en este Perú, i vean que acá se vido un Obispo de la primitiva Iglesia, i un frayle de aquellos a quien dio el ábito san Augustín, que las leguas a millares que corre el tienpo i la tropa de estorvos, que cada día añade el mundo, no quitan (si azen dificultoso) que sea uno como aquellos primeros ministros de la reciente Iglesia. Véanle pues en el Perú los que desearen imitar a los de la Tebayda en ápices de perfeción. Moço en los años, i viejo en las virtudes pasó el Padre fray Augustino de Coruña (que solía llamarse fray Augustín de Gormaz) a la conversión de los Gentiles de la nueva España, i siendo uno de los siete primeros que pasaron de Castilla con el Padre Fray Francisco de la Cruz, llamado comúnmente el Venerable, llegó a Mégico a siete de Junio del año de treynta i tres. Quién fuese antes de partirse, nos dice el ser uno de los que para almacigo de un mundo nuevo enbió la Religión, i que siendo moço le fió su onra segura, del santo desenpeño que su zelo i virtudes arian, quando en aquellos ocho cifrava la Orden su reputación. Eran frutos maduros, i nuestro Padre fray Augustín los dio desde niño, no como la iguera que maldixo Cristo; porque no le dio frutos quando los deseó con anbre, que no vale por disculpa decir la criatura, que aun no es su tienpo de darlos, puesto que desde la edad de renuevo le deve frutos, quando los desea su Criador, fue como la de los Cantares, que en el tienpo que la podavan produjo las brevas, i la viña se colmó de flores, antes que los renuevos de la iguera i los panpanos de las parras asomasen sus ojas. Este bendito frayle antes del tienpo que nuestra flaqueza permite, i primero que apuntase el boço en la barba dava frutos de santo. Quien como la iguera seca esta en el camino por donde todos pasan i todos la miran, deve estar sienpre dando frutos, o si no apartese el Predicador o el Religioso igueras del jardín de Cristo, como dijo san Bernardo, del camino donde todos lo vean, si no a de enseñar con frutos de egenplo, i dar en todo tienpo frutos dulces de caridad. Desde que el Padre fray Augustín se entró en el camino de Dios, pusieron todos la mira i los ojos en su rara virtud, descollávase esta iguera entre las muchas que tenía por fecundas en santidad la Religión, i allose obligado él a estar dando frutos maduros de virtud, no sólo en la primavera de su edad, sino quando la edad de moço arde en el verano de su loçanía, i causa elados inviernos en el deseo de la salvación. En el primer sermón que el Padre fray Augustín predicó en Mégico en el Convento de nuestro Padre santo Domingo,

252 donde aquellos insignes Padres nos aposentaron, predicó tan sobre lo umano (siendo pocos los que predicó en Castilla) que conocieron todos, que aquel árbol era como el que vido san Juan, que estando en medio de la plaça cogía las dos orillas de aquel río de cristal, i dava doce frutos, uno en cada mes, i sus ojas eran para sanar a todos los Gentiles. Admiró a todos tanto, no sólo a los que aquella vez le oían, si no a los nuestros que de ordinario le conversavan, que se persuadieron que aquel espíritu caía de más alto, i tan vivos rayos enbiava el Padre de las luzes, dándolo en la Provincia en que avía de alunbrar tantos ciegos, i que avía de ser (como lo fue) árbol de vida para tantos difuntos en la culpa, dando cada mes su predicación nuevos frutos de convertidos, i las olas de tal árbol salud del ánima i cuerpo a tanta inmensidad de Gentiles. Su vida, su predicación i milagros, dirán quán suyas fueron las condiciones de aquel divino árbol, de que será testigo la gran multitud de aquella infidelidad. Entró este segundo Elías a convertir legiones de idólatras a las Provincias de Tlapa i Chilapa, con el valor que el primero a las comarcas de Israel; a cinco de Otubre del mesmo año de treynta i tres començó su conquista, qué quanto tenía de dificultosa, le fue a él de alegre, porque su zelo crecía al tamaño de la dificultad, deseando más medras, que sólo se allan en lo menos fácil. En el poco tienpo que estuvo en Mégico aprendió algo de la lengua; era grande su memoria, agudo su entendimiento, i todo lo adelantava su fervorosa voluntad, con que se izo diestro en aquella lengua, predicando desde el primero día que puso el pie en Chilapa, i fue el primero que con perfeción supo la lengua Megicana. Concurrían tropas de Indios, i azían juntas de multitud, llevados unos de la admirable dotrina, otros de la novedad, i todos del deseo de verle i oírle; que lo dulce de nuestra Fe, asta que pica en enmendar costunbres, saborea el ánima porque agrada a la razón. La muchedunbre de Indios no era de los principales, si no turba de los plebeyos, que la llaneza destos se acomoda mejor a oír su desengaño, quando los mayores i cabeças resisten al bien por no disgustar a su sobervia. Lo mismo acaeció con Cristo en los territorios de Jerusalén, de que se movió a dar gracias a su eterno Padre, que reveló su Fe a los pequeños i la escondió a los grandes, porque estos cierran las puertas a la luz, i los otros responden a la primera aldavada. Son los poderosos en las Repúblicas como los ánades en el Ponto, que sólo se sustentan de veneno, como refiere Textor en su oficina, susténtales la anbición i viven del, engaño. Enbraveciose el Demonio contra nuestro nuevo batallador, i escogió para destruirle las cabeças i mandones que andavan de una familia

253 en otra baldonando su conversión, llamándolos inconstantes, pues dejavan la ley que tan atrasados siglos continuaron sus antepasados, befávanlos de noveleros, reíanse como de ignorantes, i amenaçávanlos con penas de traydores por ingratos a sus Dioses. Nuestro ministro Evangélico, añadía valor a tan nocivas exortaciones tanto más dañosas, quanto eran los adversarios enemigos caseros continuos, i cabeças a quien los Indios más que otras naciones se rinden sin resistencia; pero la dotrina i la ermosura de nuestra ley Católica traía a muchos ganando el espíritu i eficaces vozes deste clarín del cielo, a los más medrosos bárbaros, forcejando la verdad Divina contra el miedo i amenaças de tan ciegas canallas. Enfurecíanse los principales, i conmovieron una sacrílega conjuración contra nuestro fray Augustín i otros conpañeros, mordiendo como perros la piedra, porque no podía el Demonio llegar al cielo de donde tirava con estos ministros el divino braco. Izieron un edicto público, en que les decían ser ingorantes, noveleros i poco observantes de sus paternales ritos, i que pena de muerte ninguno se atreviese a comunicarlos, i huyese por no verlos, que no les diesen de comer, aunque pereciesen, ni otra cosa que les inportase. El terror se envistió en los Indios, i el gozo se bañó en los siervos de Dios, porque ya començavan persecuciones; mercancía de méritos i ganancia segura de mayor gruesa de ánimas, aunque lo umano de la carne les daría temores, lo dulce de la caridad les paladeava alegrías. Entenderían a san Pablo quando dijo a los de Corinto: Una gran puerta se me a descubierto, abierta toda i patente a todos, i ésta es tener muchos enemigos i tenaces contrarios, si otro lo digera, trocara las palabras; pues decimos quando tenemos diversos perseguidores, que todas las puertas se nos cierran, i que no se alla puerta para el remedio o para la esperança, es así; pero los Santos quando ven más enemigos contra la Fe Católica, entonces ven más puertas por donde entre la ley Evangélica, puertas grandes por donde entran muchos, evidentes i claras, sin que las cierre nadie, cada contrario las abre más, i el mayor enemigo las aze patentes, con que las persecuciones contra uno vienen a ser puertas de Iglesia por donde se entran muchos. Tiren piedras a Estevan, que al mesmo punto abre cada cielo sus puertas, i bastando una por donde entre a la gloria el Protomártir, no dice que vido abierto un cielo, como notó san Pedro Darniano, en el sermón de san Estevan, si no todos once, o las doce puertas que vido san Juan pasa las doce Tribus, lindo modo de consolar a los Predicadores perseguidos; pues fue decirles Cristo: Ea, padeced amigos, que los mesmos que os persiguen, abren puerta en mi gloria para vosotros, i les abro yo puertas para

254 que se entren ellos, pues conociendo los provechos de mi ley, mañana se convierten si oy os persiguen. Ved a Pablo persiguiendo a Estevan, i vereyslo después que a puerta abierta antes de morir se sube al cielo tercero, i sabe de experiencia, que si ay muchos enemigos abren grandes puertas, ya para la Fe que se predica, ya para los convertidos que se enmiendan. No se abrió puerta en tres meses para umano consuelo al bendito Coruña i a su conpañero; porque obedeciendo los Indios a sus Caziques, podía en ellos más el miedo, que la conpasión, i desanparándolos no se dolían ningún Indio de su anbre, i les obligó la necesidad a llegarse a sus sembrados, i coger mazorcas de maíz con que sustentar la vida. Acordaríanse de Cristo, quando pasando por los trigos de Jerusalén un Sábado, ivan sus Apóstoles anbrientos, i cogiendo espigas las trillaron con las manos, i las aventaron con sus soplos, i comían el trigo crudo a vista dé los Fariseos regalados; pero los Indios dueños del sembrado no estavan tan criminales, como lo estuvieron los Fariseos, que con achaque de onrar las fiestas, les izieron a Cristo i a sus Apóstoles acusación, como si fuera delito refregar la espiga en día de fiesta, para comer cien granos de trigo; los Indios, ni repreendían a los dos anbrientos, ni azían queja de verlos coger sus mazorcas, que aunque con dos o tres llenavan su banquete, si el coraçón de los dueños fuera enemigo, bastara una (i más en la cuyta de los Indios) para levantar el grito i calumniarlos de ladrones. Cogían el maíz i tostávanlo para sustentar la vida más contentos con tales granos, que los Monarcas con tantos potages. Iva por leña el Padre Coruña, que ya por más moço que su conpañero el Padre fray Gerónimo de san Estevan, o por más umilde, subía al monte por ella, con que calentava su frío, i tostando sus granos acallavan su anbre. ¡O buen Dios! diferente prevención tuvistis quando Elías padecía anbres por predicar a Gentiles, pues o cuervos le traían comida, i cena de pan i carne, o quando pasó al pueblo de Sarepta en tierra de Sidonios, le tuvistis al entrar del pueblo una piadosa viuda cogiendo leña, que sin tener más de un puño de arina, i media alcuça de aceyte para azer una ojaldre con que comiese aquel día ella i su ijo, sin tener para el día siguiente otro puño de arina, la conmovistis a que se le diese, negando a su ijo lo que prodiga dava al que no conocía, asta la leña le tuvistis prevenida; i a vuestros dos Religiosos obliga el serviros a que cojan el grano, agan la arina i corten la leña; pero ya veo que los amastis más, pues les distis en que mereciesen mucho, mostrando que ellos tenían más fortaleza que Elías en ocasión de anbre; i que si en Elías estava resfriada la caridad, pues pedía a vuestra justicia castigos contra los idólatras de Israel,

255 conveniente era buscarle el aceyte sínbolo de la caridad. Pero a vuestros dos siervos no era menester buscarles aceyte ageno, quando tenían el ánima i los coraçones llenos de caridad, conpasión i misericordia de aquellos idólatras de Tlapa i Chilapa. Cuenta el bendito Coruña en la relación que de su letra dejó escrita, que pensó muchas vezes, que viendo los Indios la perseverancia de estarse a su vista, i que ni el vivir sin casas en canpos, ni el padecer anbres, soledades i desvíos no los echava de su tierra, esperava cada día la muerte, i ser quemado con la mesma leña que avía cogido; galana traça del cielo, para que cada día fuese nuevo mártir el bendito frayle, pues cada día deseava o esperava la muerte por la Fe que defendía; que bien sabido es en los cónputos del cielo, que a cada mártir le señalan por día de su martirio, no en el que murió si no en el que deseó morir, i se dispuso a padecer. De Cristo nuestro Redentor dijo san Juan, que era un cordero que murió en el principio del mundo; i bien sabía él que murió Cristo a sus ojos en la Cruz de Jerusalén; díjolo pues, como advierten Ugo Cardenal, Gagneo i otros, porque se determinó a morir desde que Adán pecó, i el Padre eterno le aceptó la muerte prevista i aceptada desde la eternidad, i se fue dando a esta cuenta la gracia a los onbres, como dijo san Pablo a los de Efeso, de que se saca que murió en el deseo nuestro Padre Coruña desde que se ofreció a morir, i que tiene el mérito de su martirio la fecha desde el primer día de su deseo. Tres meses anduvieron los dos ministros Evangélicos dando vozes al cielo, sin que las quisiesen escuchar los Indios; que tanto puede el miedo donde no govierna la razón. Andavan por las asperísimas sierras de Chilapa buscando algún Indio, que siquiera les oyese ablar; pero él que no se escondía, no los aguardava, teniendo de sordos lo que les sobrava de idólatras; aquí les abrasava el calor del Sol, i se vían amenaçados de muerte, allí acosados de anbre, el frío los elava, quando todo junto i la caridad los encendía. En el orno de Babilonia cantavan a tres vozes los tres mancebos Santos, i entre las llamas decían: Ea fuego, juntaos con los estíos i calores del Sol, i bendecid a Dios, el frío, el estío i calores del Sol i de la fiesta se junten i bendigan al Señor. Dos veces un verso tras otro, que juzgando que era yerro de la inprenta corrió mucho tienpo éstas en lugar de aestus, i se enmendó; mandan al estío efeto de los ardores del Sol, que le bendigan ya en conpañía del fuego, ya en compañía del frío: Niños, una vez bastara nonbrarle como a los demás elementos i criaturas; ¿qué tema es ese con el estío i calor de la fiesta? Dulce i misteriosa repetición, pues como dicen Orígenes, san Anbrosio i san Gerónimo, i lo prueva (del Génesis, i del Psalmo de

256 David) Laureto: aquel calor i estío aquel ardor de fiesta, era el fervor de su caridad, i el ardiente fuego de su amor; i así fue decir: Persigan los onbres, atormenten los tiranos, metannos en fuegos los idólatras, que el ardor de nuestro amor Divino se enciende más quando el otro abrasa; arroge fríos el mundo, yélense los más aficionados, tengan el coraçón de nieve los enemigos, que en el ánima tenemos el estío, i los ardores, efetos del Sol infinito, que ardiendo a llamas, quando el mundo nos yela, vence esos fríos, i sobrepuja a esos fuegos; ay ardor divino, si nos aplican fuego umano, i ay calor i caridad celestial si nos aplican frío, con que sólo el calor de Dios, que es Sol de medio día, sobrepuja fuegos, fríos i tribulación, i anbos contrarios cantan en conpañía (siendo la caridad la vicaria destos coros) alabancas a Dios. Los ardores de caridad de nuestros dos Religiosos cantavan contraltos, quando los soles, yelos i persecuciones pretendían cantar tenores, todo les era gozo, porque la caridad deseando el bien de las ánimas, los abrasava en soberanos fuegos. Tal vez se allaron confusos viendo que huían los Indios dellos como de lobos, pensando que los pecados de anbos, eran la causa de aquella contumacia, siendo umildad tan mortificada, que la dureza de los idólatras, la proijavan a culpas suyas; no avía pueblos como los ay aora, vivían en casares, abitavan en sierras; una familia en este bosque, i diez Indios en aquella montaña; no allavan medio para comentar su conquista, esperávanle del cielo, por quien sufrían aquellos desanparos. Señor, ¿para qué os aveys con vuestros siervos tan como olvidadizo? ¿no los dexeys padecer tanto? responde Crisóstomo, que el permitir Cristo que sus Apóstoles padeciesen tormenta toda la noche en el mar, andando él por allí sobre las aguas, fue enseñarnos, que no luego emos de querer bonança, que allí está él en la tormenta. Otros ministros menos constantes dejaran la enpresa, i se valieran del consejo de Cristo que dejasen por indignos a los que en la Fe eran contumaces, i que si los perseguían en una ciudad, huyesen a otra, sacudiendo el polvo de tierra donde vivían ingratos, que aun el polvo pierde por los malos, i Cristo se fue de la ciudad de los Gerasenos por solo que al entrar le pidieron que no entrase, en pago de averles echado los Demonios de sus tierras. Pero nuestro Padre Coruña i su conpañero, pretendían que su perseverancia cogiese despojos de la resistencia, no quisieron mostrar cobardía huyendo, si no lo que puede la Fe perseverando, queriendo por entonces cunplir el consejo que dio san Pablo a Timoteo; instando con inportunación, arguyendo, rogando i repreendiedo con paciencia i dotrina; que el trabajo i la perseverancia ablandan pedernales, facilitando inposibles. ¡Quántos provechos a

257 perdido la Iglesia por dejar la pelea los que entraron arriscados a la batalla! Vido un Maese de Canpo, como refiere Plutarco, a un cojo Lacedemonio que entrava a la batalla, i buscava un cavallo en que pudiese pelear; i díxole el Rey Agesilao: En la guerra no es menester quien huyga, si no quien no se aparte de un lugar, cojos avían de ser los que pelean, pues el valor desconociera a la fuga i la asistencia procurara la vitoria; soldados de pie quedó a menester la caridad, i nunca venció a tantos Cristo, como quando estuvo clavado en la batalla que acometió en la Cruz. Llegó el día que abonançó la tenpestad, i entró en los mandones principales, si no rayos del Sol, el crepúsculo de luz celestial suspendieron las amenaças, dieron libertad a los Indios i mostráronse benignos a los Religiosos; ya salían de sus cuevas i los oían-predicar, amontonávanse los auditorios, i con cariños de amor festejaván aplausos, traían regalos, i a vozes pedían el. Bautismo. ¡O piedad divina, que lo que ayer era bronce, oy sea cera, i el espinal montuoso se trueque tan apriesa en aça de trigo, i muestre el grano diez días después del primer riego! pero si la gracia lo sienbra i la perseverancia lo cultiva, ¿qué otras cosechas esperan? Pedían fervorosos : el bautismo, i catequizándolos bautizavan tantos, que uvo día de quinientos; pasó el invierno que causava el Demonio, vino la primavera que traçava la gracia, llovía misericordia el cielo i a cántaros se vertía en el bautismo. Los Indios principales, ya no enemigos, si no agasajadores oían la dotrina Evangélica, aplaudían los sermones, i admirávanse de ver la santidad de aquellos Padres, el cuerpo con un saco de gerga, i los pies rotos porque andavan descalços, comían seys onças, dormían dos oras, menospreciavan intereses, huían de señoríos i ganavan ánimas. Desde que entraron estos varones Evangélicos, enmudecieron los Demonios sin dar oráculos; i viendo los Indios que sus Demonios familiares ni respondían como antes, ni los comunicavan como solían, conocieron del gran silencio que sus Dioses, o callava temerosos, o tenían a estos sacerdotes sumo respeto, porque el silencio entre los Indios es la ceremonia del respeto sumo; del callar el Demonio izo lance la Fe Católica, i cogió algunos Sacerdotes de los Idolos; causa de que a barcos cogiesen la pesca, que tras un Sacerdote corren mil seculares. Ya eran el santo fray Augustín de Coruña i su conpañero, los que davan leyes políticas; fueron aziendo reduciones i congregando pueblos, i de las familias derramadas por las sierras ordenavan poblaciones, enseñando lo político a bueltas de lo Evangélico. Fundáronse pueblos en tan buena forma i con tan buena traça, que

258 oy son ciudades ermosas i poblaciones deleytables; la fábrica de las casas no es levantada, pero la planta es como de diestros artífices. Aprendieron las materias políticas i las artes de República, codiciosos de aprender materias morales, i de enseñarse.en el culto de nuestra Religión Cristiana, i consiguieron lo conveniente a lo político i conservación, tanto que dicen sus Coronistas, que conpiten en Religión i pulicia con Europa, glorioso fruto de las tres Religiones i dichoso mérito en Chilapa de nuestros Religiosos. Pero si la primera leche, que de la Fe i costunbres bevieron, fue de tan benditos ministros, ¿qué otras costunbres criaran tan santos egenplos? Josefo, cuyas palabras apoya san Niseno, dice, que quando sacó de la corriente del río la ija de Faraón al niño Moisés, le dio a criar a una i a otra Egipcia, i no queriendo recebir de ninguna el pecho, le aconsejó la ermana de Moisés María, le diese a criar a una Ebrea, porque con las Egipcias no tenía parentesco. Fue la ermana, llamó a su madre, i crió a Moisés. O gran Profeta, que desde niño enseñas, que en la primera leche está el criar buenas costunbres, i que se a de huir de las que a bueltas de la leche que en los pechos dan, enseñan resabios con las palabras que platican; i dio a entender Moisés, que en la primera leche de la dotrina, se aprenden o se despeñan las costumbres. Fue la primera leche de dotrina la destos dos, i así creció tanto aquella niñez en la Fe. Bolvieron a siete de Junio de treynta i quatro, a una junta que se izo en el Convento de Ocuytuco en el Marquesado, donde se trató de lo que cada uno de los ocho avía obrado en la conversión de la Provincia que cupo a cada uno, i del remedio de los inconvenientes, así para expedir lo necesario a lo dificultoso, i lo inportante a lo conveniente, como para escoger la mejor forma, i dar para la fundación de las Iglesias la más fácil traça. Ordenaron recoletísimas actas, i señalaron a cada Provincia los ministros, conformando el trabajo de cada enpresa con la actividad de cada ministro. Bolvieron otra vez a Chilapa al bendito Coruña i al Padre Fray Juan de san Román. El gozo de su buelta fue grande, i el de los Indios, sabiendo que bolvía, se festejó con general regozijo. Menos tuvo que trabajar (por mucho que trabajava) en la segunda entrada, porque los inconvenientes eran menos i los amigos más, conocía ya la enfermedad, i tenía experiencia del remedio; pero era tanto el número de idolatrías, i el daño en los vicios, tantas las naciones bárbaras, los caminos tan fragosos, los tenples tan encontrados, i todo tan penoso, que a no mediar Dios i la caridad, ni se ganara tierra, ni se medraran ánimas. Visitaron a sus bautizados de Chilapa, i ocuparon sus fatigas en los Gentiles que huían del bautismo, i en

259 breve tiempo asentaron el Evangelio en aquellas grandes Provincias, i subiendo a Tlapa i a sus comarcas bajaron asta la mar del Sur. Considérese quánto trabajaría el bendito Padre Coruña i su conpañero, pues la tierra que ellos solos convirtieron i bautizaron tienen oy a su cargo veynte Religiosos de mi Orden, quatro del glorioso Padre santo Domingo i doce beneficiados Clérigos aora quando ay la mitad menos de Indios, porque entonces cubrían la tierra, i quando ay pueblos i reduciones, que al principio abitavan en aduares i en tiendas de canpo. Lo que en esta comarca azía este siervo de Dios, dice con estas palabras el Padre Maestro Grijalva. § No parecía onbre el bendito Coruña, ni en la vida ni en las acciones, porque parecía espíritu, así en no cansarse, como en la ligereza; a un paso parece que caminavan los pies i el pensamiento. Entre otras muchas cosas se refiere una milagrosa, que el día de la Navidad de nuestro Señor dixo la primera Misa en Chilapa, la segunda en Atliztaca, que dista de Chilapa seys leguas; la tercera en Tlapa, que dista de la segunda nueve leguas, en todas tres Misas predicó i administró todos los santos Sacramentos, i avía dicho la tercera Misa a las doce del día caminando quince leguas, i todo a pie de la más áspera i fragosa tierra que ay en el mundo. Ninguno las anda oy que no aga particular memoria deste milagro, porque el que las anda en tres días le parece que a echo mucho, i los que de nuevo las andan, besan la tierra quando llegan a la jornada, como el que escapa de tempestuoso mar, i toma puerto. Comúnmente se dice que izo destas jornadas muchas, i que atreviéndose un día un correo de a pie a aconpañarle, fiado de que en España se las avía apostado, i ganado a muchos correos, enpecó a caminar con el bendito Coruña, i a pocas leguas le dixo: Padre vayase solo, que no va en sus pies. Alas en los pies no tenían los Serafines, que vido Isaías, si no alas que cubrían los pies, no los de los Serafines, si no los pies de Dios, que así se a de entender, como lo enseña la liturgia del Apóstol Santiago, san Cirilo, san Pedro Damiano, la Interlineal i san Gerónimo. ¡O Serafines ardiendo en fuego divino, que cubrís i tapays los pies, i el rostro de Dios! Bajad los ojos i vereys en nuestro Serafín Augustino, en nuestro Coruña santo, el fuego de amor, i la llama de caridad que lo constituye Serafín, que le da alas en los pies, no para encubrir a Dios, si no para descubrile; no para taparle, si no para que todos le conozcan, no para que le ignoren, si no para que por Fe los Gentiles, i los ciegos le vean. Volava el Padre fray Augustín como la paloma del arca, no a dar nuevas de que avía cesado el diluvio, si no a sacar del diluvio de la ignorancia los aogados en la culpa. Una vez contenpló a Cristo con la agilidad del dote de su bienaventuranca.

260 Señor, ¿para qué andays sobre las aguas, que piensan los Apóstoles, como se ven en tan grande tormenta que soys fantasma, sosegad el mar, pues pisays sus aguas? Es, que conviene a la Fe, la tormenta en los fieles, i al amanecer a de dudar Pedro en la Fe, i anda apresurado por estar junto a él, quando llegue el peligro, que huela el amor de Cristo por llegar a ocasión de sacar del peligro al que ama, i estar ya cerca antes que peligre. Esta agilidad del bendito Coruña la caridad se la dava, i el amor del prógino se la infundía por estar en muchas partes en breves oras, para sacar de peligros a sus próximos, i no dejar anegar a sus bautizados. Asistía en sus tormentas por sacarlos de sus culpas; tuvieronle un tienpo por Demonio, ya lo aman por Santo.

261 CAPÍTULO XXXII PROSIGUE SU VIDA, I LAS VITORIAS CONTRA EL DEMONIO En la Provincia de Tlapa le sucedió al siervo de Dios, que un día de san Augustín titular del pueblo, celebrando la fiesta con sus bayles los Caziques, i multitud cantavan su Mitote, que debiera ser alabanças que en imnos les avía él echo de san Augustín; atendió a lo que repetían, i era endecha o cantilena de las que en su idolatría cantavan a sus Dioses. El zelo santo le estimulara a pasarlos a cuchillo, como Elías a los Sacerdotes de Jezabel, pero considérolos primerizos en la Fe, i con mucho de enbriagados en el bayle. Bolviose a Dios mirando al cielo, i pidiole no permitiese aquella injuria a vista de su tenplo, i en día de su Santo, aziendo la oración, i cayendo muerto el Cazique autor del mitote, fue todo a un tienpo; el caso espantó a los Indios, i tuvieron luz Divina, pues conocieron era castigo de su infidelidad para enmienda de su prevaricación. Arrepentidos pidieron perdón al santo Padre fray Augustín; él los prometió azer para aplacar a Dios, con que bolvieron al bayle alabando al verdadero Señor, detestando los Idolos i encareciendo la Fe. No se llama crueldad pedir este siervo de Dios castigo para el Cazique autor de aquel delito; que como dijo mi Padre san Augustín alabando a Elías quando mató a los Sacerdotes de Baal, trae el mandato del Levítico, que al blasfemo no le dejasen vivir. I añade el Santo: ¿Quién adora Idolos, que no blasfeme al verdadero Dios? i así el que mata idólatras, linpia la tierra de blasfemos, i deja el culto Divino sin sacrílegos. Aplácase Dios como izo en la matança de Elías, i quitando los maestros de maldades, tiene mejor venta las virtudes. En Olinala pueblo de Tlapa, que oy es beneficio de Clérigos avía un gran Idolo en que el Demonio ablava, teniendo para sus enbajadas quatro Indios enbajadores, que enbiava a los principales de todas aquellas Provincias, pidiéndoles plumascopal que es su incienso i otros sacrificios, queriendo ser adorado de Reyes, como Cristo de los Magos. Enbió enbajada con el uno al señor de otro pueblo, quejándose de que fuese Cristiano, i que él avía muerto al Cazique de Tlapa por averse bautizado (traça cabilosa, porque no le atribuyesen la muerte a castigo de Cristo, i oraciones del Padre Coruña) i que aunque él pudiera matarle tanbién, le amava más, i se contentava su amor con que dejase la Fe, i le sacrificase como a su Dios, donde no le quitaría la vida, como se la quitó al otro

262 Governador. Llegó con su enbajada, diola al señor del lugar, que enbravecido contra el infernal ministro, (alientos que le dio el bautismo), le respondió a cozes i le abló en bofetadas, repitiendo injurias contra el Idolo, i al enbajador ató de pies i manos, i lo tuvo en un rollo atado a un palo, poniéndole guardas asta el día siguiente, que lo remitiese al Padre Coruña a Chilapa. Aquella noche adormeció los Indios el Demonio, i sacó del palo a su enbajador; el Cazique lleno de indignación, repartió Indios por barrancas i montes, i allándolo en una espesura, se le trugeron maniatado, i él se le enbió al santo Coruña para que iziese el castigo. El Padre no estava allí, encerró al Indio en una celda su conpañero, echole una cadena de hierro, apretole con amenaças, i aprovechó la inquisición, pues declaró de plano dónde estava el Idolo, i los nonbres de sus quatro enbajadores, los sacrificios que las Provincias le azían, i las ofrendas que de varias partes le enbiavan. Pocos días duró el ministro infernal en la cárcél, porque le sacó el Demonio estando cerradas ventanas, puertas i techos. Supo el santo Coruña el caso, partiose para el pueblo de Olinala, donde estava la fuente de tan pestilenciales aguas; predicó en espíritu de Elías la falsedad de aquellos Dioses, i la verdad eterna de Jesu Cristo. Amenaçó al señor del pueblo, i a los principales con que los avía de quemar vivos por relapsos, si no le entregavan a los quatro enbajadores, i le manifestavan el Idolo, descubrieron la celada, trugéronle los enbajadores, i el uno confesó averse bautizado de coraçón, i que todo el tienpo que avía sido Cristiano se allava colgado de los cabellos quando despertava, o en profundas barrancas en que el Demonio le oprimía, el santo Coruña molió el Idolo, quemó las ofrendas, i eran de estima las dádivas, mandó talar el monte porque los Indios no se escondiesen en su espesura; reconcilió a los enbajadores, i porque el Demonio no los bolviese a maltratar, les puso unas vestiduras de mantas blancas, i en ellos pintadas unas Cruzes; vanderas de que huye el enemigo. El Demonio no bolvió más, ni los Indios tuvieron reincidencia. Quien no se acuerda leyendo esto del dicho de Cristo, quando dijo, que era piedra en que se quebravan los que sobre ella caían, i eran molidos los que debajo de aquella piedra se lançavan, propriedades de la piedra del molino, entendiendo como advirtió san Augustín i san Juan Crisóstomo, que los primeros eran los pecadores, que si se quebravan ofendiéndole, se podían reazer otra vez llorándole; i los segundos eran los ídolos, idólatras i Gentiles, molidos como el polvo, i desechos como la nada, si bien arrojados enteros a la condenación eterna. En el santo Coruña vemos la excelencia desta piedra; estos pecadores ministros del Demonio si se quebraron, los bolvió a formar

263 en la Fe, i al Cazique muerto lo desizo su oración i lo condenó su culpa, pereció el Idolo, i huyó a nunca ser visto el Demonio. Un caso notable refiere en sus escritos el mesmo siervo de Dios, que le sucedió en Chilapa el año de 1536. Estávase aziendo una calçada del camino Real a la Iglesia en que trabajava todo el pueblo; llegose a ellos una India, i díjoles: ¿Para qué os cansays, pues dentro de un año se a decaer la Iglesia? Pasó la voz, platicose entre los Indios, i llegó a noticia del Padre Coruña; izo traer la India porque confesase el oráculo, mandola encarcelar, pusiéronla en el cepo, i por la mañana no vieron la India, ponderando muchos que estavan presos, que no avían sentido su fuga ni, ruido en el cepo. Avíala llevado el Demonio a unos muy altos cerros -doce leguas de aquel pueblo, puesta allí le pidió que le adorase en reconocimiento de aberla sacado, i que le tuviese por su Dios, pues sabía librar a sus amigos. La India le respondió, que era Cristiana, i que no aria tan grave pecado. El Demonio le dio una gran bofetada, i le dijo: No eres tú la que yo busco, otra tengo en el pueblo con: quien me allo muy bien, que es fulana, i dijo el nonbre. La pobre India (i mejor diremos la rica Cristiana, a quien dio valor la Fe contra un monstruoso Behemot) pasó la noche entre el miedo de un tan orrible contrario, i el gozo de aver confesado por su Señor a Cristo. Preguntáranle al Demonio ¿quien a quién avía dado la bofetada? i a pesar respondiera, que la India se la avía dado a él, pues un cuerpo femenil governado por una desalentada naturaleza, obligada con el favor reciente de sacarla de la cárcel a vista de su terribilidad, i en un monte sola una muger desecharle, fue abatirle no quererle adorar, fue llegarlo a escarnecer, diole bofetada a su sobervia i apaleó a su desordenada anbición, más afrentado en aquel monte a menosprecios de una cuytada India, que en el monte donde pidió a Cristo que le adorase, llamado oy mons Diaboli, que como afirman el Abulense, Brocardo, Adricomio i san Buenaventura, está dos millas entre Betel i Hai del monte Quarantana, donde Cristo ayunó los quarenta días, i ay siete oras de camino desde el tenplo de Jerusalén al monte donde lo llevó a que lo adorase, como se ve en la tabla noventa i siete de Abraán Ortelio echa por Pedro Laistain; a Cristo lo aparta del tenplo siete leguas, i a esta India catorce, que teme mucho más a los tenplos aora el Demonio, que antes de la muerte de Cristo; al fin en aquel monte lo desdeña, i en éste lo arrincona una India. Por la mañana caminó para el pueblo, i tardó quatro días en bolver a él, deseando en días lo que voló en instantes. Entrose al bendito Coruña, contole el caso; él averiguó ser verdad lo que el Demonio confesó, de que la India del pueblo era su obediente i dispuesta a su voluntad; i preguntándole,

264 ¿quién le avía dicho, que dentro de un año se avía de caer la Iglesia? respondió: que avía ido con otras Indias al Tiangues, i en aquel mercado se les apareció el Demonio, i riñéndolas porque eran Cristianas, les avía dicho que avía de derribar la Iglesia de aquellos frayles, porque no tuviesen donde vivir, i creyendo ella que aquello sería cierto, lo avía referido. Conociose su disculpable ignorancia, i fue digna de ser muy alabada su resistencia en el monte. Dentro de un año a once de Novienbre de 1537, se cayó el Convento i la Iglesia con un grande terremoto, vengando el Demonio con derribar paredes, los sentimientos de ver levantar de la culpa i de su adoración tantas ánimas, paredes de celestiales edificios, que en cada uno aumenta sus dolores el Demonio. El conoció que el edificio iva falso, i que avría seca aquel año, i consiguientemente ay en aquella Provincia temblores, i con tantos millares de años de experiencia en tales casos, conoció como lo alcançan onbres doctos el terremoto i la ruina, otras vezes yerra por más que lo estudia. Celebrose el Capítulo Provincial, i bolvió a Chilapa esta viva centella de Dios. Aviendo continuado su primer vocación tantos años en la conversión de los Indios, sin tener un día de reposo, convirtiendo en setenta leguas más de setenta mil ánimas ijas de su predicación i nietas de su penitencia, administrando Sacramentos, fundando pueblos i dejando arancel de virtudes i forma de loables costunbres, sin que se conpadeciese de su cuerpo, quando más rendidas tenía las fuerças; consideraría el dicho de aquel Filósofo, que el trabajo grande i la enpresa dificultosa, dan fuerças al soldado, quando lo fácil i el regalo lo truecan en cobarde. Llegó el año de sesenta en que se izo Capítulo Provincial en Oculma, i salió electo en Provincial este Eliseo de la ley de gracia, i Apóstol de tan numerosas Gentilidades. Izo tal plática, i ardió tanto en él la fuerça del espíritu, que sentían las llamas en el coraçón los que no se las vían en el rostro; ordenola a estrecharse en más reformación la Provincia, que a su parecer les dava calosfríos, i debía de ser que el fuego de su zelo no se contentava con ver ganar algo, porque lo quisiera ver ganado para Dios todo, temiendo lo que dice san Gregorio, que el no ir adelante los aumentos, es bolver atrás la perfeción. Quán poco quisiese ostentar el Provincialato, se prueva, con que condujo a los dos Provinciales de santo Domingo i san Francisco, a que con él se fuesen a España, i atajasen en la Corte los intentos de los Obispos porque diligenciavan de quitar a las Religiones las dotrinas, daño común i batería continua; si lo aze el zelo de tener más ánimas a cargo, es peligrosa caridad, i si lo aze el deseo de tener más que

265 mandar, será carga en dudosa navegación. La primera vez fueron los Provinciales en tienpo del Virrey don Antonio de Mendoça asta Alemania donde estava el Enperador en defensa de los conquistadores de Mégico; i esta segunda en protección de las ánimas de los Indios; materia en que consistía la quietud de la predicación, quiso más huir de mandar, que estarse aziendo obedecer; enbarcole la caridad i sacudió del ábito la anbición; salió con los otros dos Provinciales, i con los tres el singular varón el Maestro VeraCruz, por Mayo de sesenta i uno, i el mesmo año llegó la flota en que venía cédula de su Magestad, que azía al bendito fray Augustín de Coruña Obispo de Popayán. Si conocieran los anbiciosos el modo más seguro de las negociaciones, huyeran de oficios, i se los enbiara el cielo más superiores. Quieren azer Rey a Cristo los millares que comieron de los cinco panes; i dice san Juan, que huyó solo Cristo al monte, que como huyga uno de oficios, sienpre se andará solo, i aun los suyos no le aconpañarán; corramos todo el capítulo que trata de la conversación que tuvo Cristo de la materia de Eucaristía, con los Judíos que le avían querido azer Rey, que segunda vez lo bolvieron a buscar, i oiremos a san Pedro, que a vozes dice: Tú eres Cristo ijo de Dios. Miren lo que le aventajó el cielo, pues huyen, o de que le tengan por Rey tenporal le aze confesar por Rey Divino en el Reyno de su eternidad; dege uno lo poco que manda, i darale Dios lo supremo que lo engrandezca. Tiene la anbición, dice san Anbrosio, un peligro doméstico, sirve oy por mandar mañana; inclínase a servidunbre, que es lo que menos apetece su sobervia por negociar alteza, i mientras pretende subir más alto, se achica a parecer abatido, vicio tirano que violenta al mesmo natural, i es verdugo de su propria inclinación. Pero el enemigo de la anbición huyendo della, gana por medios santos lo que ella busca por medios fingidos, pues sirviendo sienpre por no mandar, i sugetándose a cosas umildes por sólo servir, alla huyendo las supremas onras que el anbicioso no puede adquirir trabajando. Al fin nuestro Padre Coruña alló en Sevilla nueva de su Obispado, repugnó el admitirle tan porfiadamente, que ni consejos bastavan, ni proponerle los servicios que a Dios aria; trabajaron en persuadírselo, i en la Corte lo admitió i se consagró, sabiendo que serviría mejor a Dios, por donde lo supo él solo lo sabe; que a tan Apostólico siervo, sin duda Dios le expresó su voluntad. Ya desde oy es frayle de mi Provincia, i porque tiene admirables echos obrados acá, comencemos las eroicas virtudes que mostró en este Perú.

266 CAPITULO XXXIII DE LO QUE OBRO EL BENDITO OBISPO FRAY AUGUSTIN DE CORUÑA EN ESTE PERU, I LA CONVERSION QUE IZO DEL INGA QUE BAUTIZO Las noticias de la santidad, letras i conpreensión en materias de Indios, que del siervo de Dios avía tenido nuestro Rey Filipo, que ganaron su estimación, i negociaron crédito de varón cabal, creció a leguas quando el Rey le comunicó, pues viendo sus verdades senzillas, sin tropeçar en la adulación su integridad de conciencia, sin reconocer comodidades, i su modestia sin descuydarse en jactancia ni altivez, le conoció el ánima i veneró la intención. Era la prudencia de aquel Rey buso que se entrava a lo más oculto, i vadeava lo más escondido, penetrava intenciones, i llegava a conocer en cada uno lo profundo de sus motivos. Buscava el Rey personas que diesen forma a las ordenanças í leyes municipales del Perú; traíale cuydadoso el ver informe todo el govierno desta Monarquía, i que a distancia tan larga, ni los Consejos podían disponer a sazón, ni el resolver sin miedo de ponderables inconvenientes; alló en nuestro Padre fray Augustín la joya que deseava, pues en oro fino de virtud luzían esmaltes de govierno, prudencia, despego de intereses i manejo de iguales materias; previnole para aconpañar al Virrey que enbiase a legislar en lo inumerable que se avía de conponer, seguro de que con este lado, se acertaría al provecho i sería en servicio de Dios i suyo la egecución. Vino a su Obispado de Popayán, i de allí a esta ciudad de Lima al santo Concilio i Sínodo Provincial segundo, que se acabó el año de mil i quinientos sesenta i siete, en que mostró lo agudo de sus letras i advirtió lo conveniente de la conversión i remedio de las ánimas destos Indios, aziendo tan Apostólicas difiniciones, como se ven en aquel Concilio, que si como sólo se inprimieron en conpendio recopiladas, se leyeran estendidas, se vieran como yo las tengo escritas, preánbulos en cada una, si breves en los renglones, ornos de caridad en los afectos; acabado el Concilio se quedó en nuestro Convento. Sepamos sus egercicios desde que vino, asta que el Virrey don Francisco de Toledo llega a Lima i trata de la visita del Reyno, en que avía de ser otro Josef en Egipto, este Prelado santo en el Perú. Aposentose en nuestro Convento de Lima, diciendo entrava por súbdito conventual. No fue ablilla de cumplimiento, si no verdadera sugeción, acudiendo no sólo a los egercicios de los Sacerdotes, si no a los más umildes i mortificados de los novicios. No mudó: jamás el

267 ábito con que pasó a Mégico, era de gerga, basto, corto i estrecho, una túnica de gerga o cordellate blanco unida a las carnes, cilicio continuo que le afligía todo el cuerpo, no usava çapatos si no unas sandalias o alpargates sobre el pie descalço, una tabla lisa con dos cobertores era su cama, i un trogo de madera, piedra, o adobe su almoada, aun estando enfermo. Era su oración i contenplación tan unida con Dios, i su ánima tan encendida en su amor divino, que era sus arrobos continuos i sus éxtasis muchos. Estava la yesca tan dispuesta, que al primer golpe de eslavón arrojava centellas, que al punto eran llamas, siendo su coraçón nunca pedernal, i sienpre blanda cera, dulce su trato i amable su mansedunbre. Acudía al coro desde Prima asta los Maytines a media noche cantando o rezando, no sólo a lo que se obligan los Sacerdotes, si no a lo que rezavan los novicios. Era tanta su umildad, que decía al lego, donado o novicio que tañía a Maytines, que no velase asta las doce i que descansase, que él velaría en el coro i le despertaría a tienpo Entregávase a la oración en el coro desde prima noche, i pasava con Dios asta las doce, i tañía él mesmo a Maytines; i acabando de tañer, ¡iva a despertar al maytinero, i deciale: Ea ijo, vaya a llamar a las puertas, i llame a Maytines a los Religiosos, i bolviase al coro a esperar a la comunidad, asistiendo en todo el oficio cantando i rezando como el menor de todos. Asistía a la segunda contenplación conventual, i quedávase otra o a platicar con Dios, lo mesmo azía en nuestro Convento de Quito el tienpo que en él vivió. Quando los Angeles contenplavan a un Obispo tañendo canpanas, si no se podían enternecer, no dudo si no que le venían a aconpañar, i que si vencido del sueño tal vez no tañía a tiempo las canpanas, ellos eran los canpaneros, invidiosos de que unas manos consagradas alabasen a Dios tañendo, i le enamorasen orando. ¿De qué Obispo se dicen tan soberanos estremos, i tan mortificados egercicios? Por ceremonia insigne de la gran fiesta que el pueblo de Dios izo a la reedificación del tenplo quando Zorobabel, dice el libro de Esdras, que los Levitas tañían las canpanas. Pero advirtió la Glosa, que a éstos de la familia de Asaf, a quien les cupo tañerlas, los izo Príncipes David, como que el tañer campanas a Dios, en que se alabavan sus misericordias, no se devían tocar por manos plebeyas, sino a golpes de Príncipes coronados; i se vido entonces una novedad, que por grande la pondera el Texto, i fue, que dando gritos de alegría unos, i vozes de ternura i lágrimas otros, era tanto el ruido de la multitud, que no se diferenciavan las vozes del goço, de los gritos de la ternura. Aquellos se alegravan, dice el Texto, de ver el tenplo nuevo i el tañido de las canpanas, i los otros lloravan acordándose del tenplo destruido. !O

268 quién pudiera ver, quando el bendito Obispo tañía las canpanas, para llamar a los que alabasen a Dios, quando tañendo le alabava él, a los Angeles del cielo i los Demonios del abismo, i que a este espectáculo asistiesen los onbres! sin duda que se oyeran las vozes que oyó Jerusalén, las de alegría en bocas de los Angeles oyendo canpanas en el tenplo, que se edificava a Dios tañidas por este no Levita, sino Obispo, Príncipe de la Iglesia consagrado, echo Príncipe para que se alegrase el cielo con oirle tañer, viendo la umildad en manos de la consagración. Dicho se está, que al mesmo tienpo darían los Demonios gritos de dolor, ya acordándose de los tenplos que en Mégico les destruyó, i los que les avía de destruir, ya viendo tañer canpanas al que siendo Obispo servía de canpanero a los donados, pues más dolor le causa al Demonio un acto de umildad, que un año de tormento; i ¿qué onbre viendo a un Obispo viejo i santo, con una soga en la mano llamando a Maytines, no derramara lágrimas de ternura alabando a Dios? Era su conpañero el Padre fray Gerónimo de Escobar ijo del Convento de Lima, que después fue Obispo de Nicaragua, dicípulo de su vida, i confesor de su conciencia. La abstinencia deste santo Obispo fue admirable, i sus ayunos continuos, siguiendo el refetorio como un novicio, con que desenbaraçado el cuerpo bolava por instantes su entendimiento i discursos al cielo umillando su coraçón contrito, sugetava el apetito a las leyes de la razón, desaziendo las nieblas de la concupiscencia, apagava los incentivos del enemigo ardor, i encendía la luz ermosa de la linpia castidad; efetos santos del ayuno, como dijo mi Padre san Agustín, las diciplinas eran no sólo las que tenía el Convento Lunes, Miércoles i Viernes, a que asistía como los demás Religiosos, sino otras con que purificava su perfeción, venciendo a la flaqueza de su edad lo robusto de su virtud, pues era cruel con su cuerpo derramándole sangre por representarle a Cristo lo cruento de su Pasión. Con tan constantes penitencias era tan reyna su castidad, que las palabras, acciones i pensamientos decían a vozes lo Angelical de su pureza, i quanto más temía el peligro de la ocasión, tanto más egecutoriava lo umilde i lo valiente de su castidad. Huía de que muger le besase la mano, i a pocas mirava al rostro, devió de aver advertido lo que dijo el Eclesiástico, que es lo mismo tocar a una muger, que tocar a un escorpión; i destos dice san Isidoro, que se conpone su nonbre de scorte, nonbre Griego, que quiere decir dulce, i de pio pis, que significa fingir, porque esta sabandija finge con lo aparente, i en tres días, como dijo Plinio, i alegó Jansenio, mata con su veneno, dulce a la primera vista, i mortal con ansias de fatigas en el coraçón que mata, i en la experiencia abría conocido lo que los SeCORÓNICA MORALIZADA DEL

269 tenta Intérpretes notaron, quando refiere el Génesis, que deteniéndose Lot en salir de Sodoma, quando ya quería el cielo arrojar el fuego, digno castigo de tan obceno pecado, cogieron los dos Angeles a Lot, a su muger i a sus dos ijas de las manos para sacarlos de la ciudad; i dice el Texto, que temieron i se turbaron los Angeles. ¿De qué se turban los que no pecaron? ¿Temen acaso el incendio los que no fueron cónplices en el delito? No se turban los Angeles, sino de que an de coger las manos a tres mugeres. Pues ¿peligrava la pureza de dos espíritus celestiales? ¿en qué ni carne ni apetito pudieran mostrar resabios? No; pero quiso Dios que entendiésemos en aquella medrosa turbación, quanto deve el onbre huir de tocar manos de muger, guando ve que los Angeles que no pueden pecar se turban, i temen quando les era forçoso asirlas de la mano por mandado de Dios. Allí aprendan los más mortificados que de si confían, ¿en qué peligro estará el que, sin mandárselo Dios, toca o llega a manos de muger? Toda su vida fue este Religioso bendito egenplo de castidad, siendo en la juventud de pureza Angelical, i manejando un sin número de Indias, en el tienpo que en Nueva España trabajó en su conversión, que aquellos méritos en su mocedad, calificaron ser muy meritorios los de su vegez; pues según enseña san Isidoro, no se deven con título justo, ni ay razón para que se llame continente un viejo, que fue distraído en su mocedad; i añade, que ni se les deve premio, porque no tienen el trabajo de la pelea, ni ven la batalla de la carne de que se ganen los méritos de la vitoria; eligen en la vegez servir a la castidad, quando el deleyte no aze caso dellos, ni los quiere ya por esclavos, dejándolos por inpedidos. Nuestro bendito frayle entre millares de Indias más fáciles que onestas, no prendió en él centella de liviandad, sino continúa la pelea; i ganó inumerables méritos en la resistencia de sus asaltos, de que gozó alegres despojos de sus vitorias. Sea casto un Religioso encerrado en su celda, una monja en su clausura, i un ermitaño en la soledad de su yermo; que el azer a uno casto la necesidad, como dijo mi Padre san Augustín, es dar autoridad al deleyte, que al peso que le temen lo engrandecen, i no merece tan dignamente el nonbre de casto, el que obligado de miedo, o forrado de interés guarda la castidad, como el que puesto entre la batería de los fuegos, i a vista de los asaltos resiste balas de ocasiones, i predicando a Dios, no le lastiman los obgetos su castidad. Destos fue nuestro fray Augustín, i así dava anejas luzes su trato virginal, no teniendo cabida lo desconpuesto en acciones, en palabras, ni pensamientos. Entre los estremos de su pobreça Apostólica, me enterneció leyendo dos partidas en el libro de gasto de Lima, una a fojas 83, en el año de

270 mil i quinientos sesenta i uno, que dice así: Gastose en adereçar el báculo del señor Obispo de Popayán quatro pesos. La otra está a fojas noventa i dos, en el año adelante de mil i quinientos setenta i dos, que dice así: Dimos al señor Obispo de Popayán quando se iva al Cuzco diez pesos. O santo Obispo, que no tenía quatro pesos para adereçar su báculo, i que no quiso más de diez pesos para camino tan largo, que a querer quinientos, se los dieran, porque sobrava la plata, i la davan los Prelados de ciento en docientos a los pobres, como consta de otras partidas. Con diez pesos camina de Lima al Cuzco un Obispo, qué sermón puede aver que más edifique, i qué prueva mayor de la pobreza que más le ensalce. Estas pobreças pide el decreto en el capítulo Episcopus, donde dice: El Obispo tenga las alajas de su casa de poco precio i de baja estima, la mesa i la comida pobre, i busque no en las ponpas la autoridad, sino en los méritos i en la integridad de la vida. En esta turquesa se amoldó nuestro Obispo, i así era pobre en las alajas, en la mesa i en la comida. Entre otras finezas de pobre, tenía el servirse de un Indiecito, único page de su autoridad, porque no quería que le sirviesen los Religiosos en cosas interiores de su retrete, ya por lo que él decía aprendido de Cristo, que vino a servir, i no a que le sirviesen, ya (i era lo más cierto) porque no viesen las penitencias interiores los que admirados las saliesen a publicar. Tenía un page porque la autoridad de un Obispo no está en los criados, sino en las virtudes; no en la ostentación, sino en las limosnas i santidad. Era Obispo de la primitiva Iglesia, parecido a Filemón Obispo de Gaza, como dice san Doroteo, tenía por criado a Onésimo, i estava llena por oras su casa de pobres, por lo qual llamó Iglesia san Pablo a la casa de Filemón, donde se juntavan los Católicos a aprender virtudes i a recebir limosnas. Este Onésimo fue un tienpo mal esclavo, fugitivo i ladrón, condición de los de Frigia, por quien se digeron los dos Proverbios, que los de Frigia no azían virtud sino los castigavan, i tarde o mal aprendían, condiciones connaturales en los más Indios. Todo aquello tenía nuestro Obispo, i estos resabios el que le servía. El Indiecito mortificava por momentos al santo Obispo, ya dejándolo solo quando más lo avía menester, ya no queriendo responder quando se oía llamar. Entre otros le sucedió un caso, que lo pequeño del suceso dice lo cabal de su mortificación. Estava el Indiecillo jugando a las bolas cerca de su celda, llamole una i muchas veces, i nunca le quiso responder; salió el buen Obispo a la puerta, i con suma paciencia le llamó; i respondiole el muchacho: déjeme acabar el juego, i luego iré; replicole el Obispo: I ¿quántas rayas faltan para acabar? tres me faltan, dixo el Indieçuelo, i con dulce paz dijo el Obispo: pues yo

271 aguardaré asta que acabeys; i recostando el rostro sobre el bordón, se estuvo asta que el muchacho acabó. Por éstas i otras ignorancias del Indio le decía el Prior i frayles graves, que echase aquel Indiecillo, i le darían uno i dos pajes que le sirviesen con respeto i amor; a que respondía: Más me sufre a mí él, que yo le sufro, i más provechos me causa, de lo que todos piensan; i era, que como todos le veneravan, no tenía otro que lo mortificase sino sólo el Indio, i así le aprovechava más mortificándolo, que los Virreyes, Tribunales i Repúblicas engrandeciéndole. Con la mesma blandura le ablava quando le ocasionava a disgusto, como quando le servía a sazón; imitava a Cristo, que quando le estavan sirviendo sus Apóstoles, les dixo: Que ya no les llamaría siervos sino amigos, i al ir Judas a darle el beso precursor de su traición, le dixo: Amigo, ¿a qué veniste? queriendo más llamar amigo a un endemoniado, que dar a entender que mudava lenguage, quando estava ofendido. Después tuvo un negrito en Popayán que le mortificaba como el Indio en el Perú, que a falta de la muger de Job le quería batir la paciencia con estos muchachuelos, porque se cumpliese el dicho de David, que los golpes del Demonio son saetas que tiran rapazes. En santísimas acciones se ocupó entre nosotros; allose en nuestro Capítulo Provincial del año de mil i quinientos i sesenta, en que salió electo el Padre fray Andrés de Ortega, i desde este tienpo le pone el principio de su gran opinión el grave autor Nicolao Crusenio en su Monasticón, pero años antes avía asistido en nuestro Convento de Lima, dando luzes en todas virtudes, dando celestiales egenplos, i alabando con encarecimientos la observancia de sus frayes, diciendo, que podían aprender de la comunidad de Lima los Ermitaños de la Tebayda, asta que el año de mil i quinientos i sesenta i nueve, llegó a Lima el Virrey Don Francisco de Toledo a treynta de novienbre día de san Andrés, i luego el tienpo que se detuvo, asta que salió a la visita, que fue el de setenta i uno. Tantos años de Conventual, quién no le dará por nuestro frayle, i más contando los años que asistió en otros Conventos, ¿cómo aora se dirá? izo viage a la ciudad de Arequipa, donde oy se conservan dulces memorias de su santidad, i efetos milagrosos de su predicación; con ser mediano de cuerpo, era tan robusto el grito, que estemecía las carnes i penetrava el coraçón; pero no la naturaleza, sino el valiente espíritu azía robusta la voz, debiendo ser por su flaqueza i edad, poca i delicada. Ganó muchas ánimas con sus palabras i obras, i fueron testigos de sus éxtasis i arrobos los que le oían sus Misas, i le tratavan de Dios en sus pláticas, de que años muchos después se contavan en Arequipa. Salió para el Cuzco

272 informándose de todo lo que él i Don Francisco de Toledo avían de resolver; por otras Provincias iva el Padre fray Francisco del Corral, i con el Virrey el Padre Fr. Juan de Bivero, para que tan gran obra sólo la debiese el Rey, el Reyno, i Dios a la Orden de san Augustín. No quiso ir el bendito Obispo en conpañía del Virrey, porque su silencio i mortificación no frisavan con tanto ruido i magestad. Caminó como pobre, i llegó al Cuzco como santo, dejando admirados los caminos con las luzes que resplandecían en sus obras; que el ver a un Obispo (i más en aquel tienpo) umilde, pobre, afable, limosnero i conpasivo, quando publicava la fama que era docto, i venía a dar leyes al Reyno, con sólo llamarle el santo, sosegavan la admiración. Fuese a una celda en el Convento del Cuzco, donde caminava los pasos que en Lima; que la virtud cobra quilates en el tesón, i poco medra el que cada día no gana; en aquella ciudad i en esta de Lima predicava con tan grandes ardores de caridad, que a los tibios encendía, i a los virtuosos aumentava, llamándole el Apóstol, no sólo el que se enmendava, sino todos los pecadores que le oían. En los caminos juntava los Indios de los pueblos, acariciándolos con alagos, i les predicava con lágrimas, abominando sus Idolos i condenando sus costunbres; decíales dulces provechos de nuestra Fe i amorosas misericordias de Dios, fatigando su espíritu, por enamorarlos a su salvación. Donde quiera que se allava, pretendía senbrar el grano de la redención; siendo por esto su ánima semejante al reyno de los cielos, pues Cristo lo conparó al labrador que sienbra buena semilla en su eredad, aunque en nuestro Obispo no le alla el descuydo de los gañanes que se durmieron, ni se limitó a senbrar sólo en su canpo, pues fuera de su Obispado andava senbrando dotrina, velando por coger algún fruto; i si el Demonio resenbrava cizaña i malezas, no era porque se dormía, sino porque la maldad los sugetava; dichoso senbrar el del Predicador santo, pues coge tanto fruto en su ánima, quando no aprovechan sus oyentes, como si a todos los ganara; porque el premio corresponde a su deseo i obras; i si falta por el que oye, no pierde igual mérito el que predica. Llegó al Cuzco el Virrey Don Francisco de Toledo, enbió a Martín García de Loyola su Capitán de la guarda, con docientos i cinquenta onbres a las montañas de Vilcabanba a prender al Inga Túpac. Amaru, ermano menor de Sayritúpac, que en Lima dio la obediencia al Rey, i se llamó don Diego, a quien bautizó nuestro frayle fray Juan de Bivero, como se dijo en su vida; quedó éste sin ijos, i eredero del Reyno. Este Túpac Amaru, de los bosques de Vilcabanba salía a enboscadas contra los Españoles, continuava malocas i crecía en pillages; prendiole Loyola i fulminose la causa. No le valió al Inga

273 alegar, que los suyos no avían sido insultos, ni se le debía llamar salteador al que defendía con buena fe su derecho natural, debiendo llamarse defensa lo que la calumnia llamava traición. Sentenciole el Virrey a muerte, aclamó la República, no valió su ruego; pidió el Inga le desterrase a España, que él iría a ser page de nuestro Rey; enternecía a todos su demanda, i no medró nada con el Virrey la súplica. Nuestro santo Obispo fray Augustín considerando tantas circunstancias de piedad, al lado de tantas leyes de justicia, se entró al Virrey, i puesto de rodillas, los ojos con lágrimas, le pidió mitigase el rigor i revocase la sentencia, o concediese el destierro a España. El Virrey si se conmovió, no se dejó vencer, diciendo, que así convenía al servicio del Rey. El bendito varón le alegó leyes de conciencia i defensas de justicia, sin querer levantarse por conseguir de rodillas, lo que no negociasen las razones. A todo resistía el Virrey, diciendo, que no se cansase, que aquella era la última resolución. ¡O a quántos nobles a endurecido el coracón la pestilencial razón de estado, veneno de las Monarquías, con engaños de comodidad, i cuchillo de las conciencias en manos de la conservación! Viéndole el bendito Obispo determinado, le dijo: Yo me levanto con desconsuelo, pero supuesto que esta sentencia se funda en razón de estado, Vuestra Excelencia verá como nuestro Rey no le agradece esto que aze por agradarle, porque es Rey Católico i teme a Dios, i si viere algún castigo, atribúyale a esta muerte. Todo sucedió como el Obispo lo predijo, pues fue motivo de echarle de su gracia el Rey esta muerte del Inga, i la tristeza con que murió Don Francisco, resultas de la sentencia. Deslustró este Cavallero mil acciones loables, que le debe el Perú, egecutar este rigor, pudiendo conseguir la paz con remedio menos criminal. El piadoso Obispo cogió otro camino más celestial, deseando ganar la vida del ánima para el Inga, ya que no valían lágrimas para librarle de la muerte. Fuese a la prisión del Inga, desengañole de conseguir piedad, i que no tuviese más esperança que de salvar el ánima. La execución de su muerte oyó el Inga con severidad, sin que mostrase cobardía; dijo: Que pues así lo querían sus Idolos, con fortaleza llevaría aquella opresión. De aquí començó el santo frayle a tratarle de nuestra Fe, i a enamorarle de Cristo, aconsejándolo se bautizase. El Inga, si alguna vez se inclinó a nuestra ley, se desaficionó después que oyó su sentencia: decía, que si el Virrey guardava la ley de Cristo en que le prometían piedad, que ¿cómo contra un rendido era tan cruel? i ¿cómo azía injusticias, quien debía mostrar como cabeça que guardava su ley? Muchas razones le dijo el Obispo, para que no coligiese de lo que un onbre indignado azía, lo que debiera acer según su ley Católica; i

274 para que no pagase el crédito de Dios lo que sólo corría por determinación de un onbre. El Inga decía, que sus antepasados avían adorado sus guacas, i que debía seguir su antigua Religión, que no debía tanto a los Cristianos, que le iziesen dejar su ley, i adorar a Cristo. E aquí como paga Dios entre los infieles, la crueldad que executan las cóleras de los Católicos, i blasfeman de Dios, como si fuera el transgresor. Esto le duele más a Dios, que el pecado más grande. Ya le avía remitido Dios por Natan la muerte de Urias i el adulterio de David, pero reservó la pena que merecía por aver sido causa de que los Gentiles, i otros blasfemasen del nonbre de Dios, afrentándose de que le atribuyesen por culpa, lo que era sufrimiento i permisión. Viendo el santo frayle, que aquella dureza pedía remedio más superior, i que a resistencias de un ofendido se debían aplicar baterías del cielo, se fue a su celda, quedando nuestros Religiosos, i otros de las demás Ordenes zelosos de aquella ánima, i encendidos de caridad, martillando aquel diamante sin azer mella en su corarón de azero. Toda la noche pasó nuestro santo fray Augustín en crueles diciplinas pidiendo en arroyos de lágrimas aquella conversión, i en fuegos de suspiros el yelo de aquella ánima. Los millares que avía convertido le alegaría, para que concediese aquella conversión; que no ay mejor modo de agecutar a Dios, que alegarle por servicios, lo mesmo que él concedió por merced. Muchas acciones penales izo el piadoso Obispo por negociar aquella conversión; dixo Misa, i allí a boca clamó, lloró i solicitó a la Virgen, con que alcançó la súplica; i a toda priesa caminó a la cárcel, i viéndole el Inga, le abrace con regozijo, i a pocas amonestaciones confesó nuestra Fe, detestó sus Idolos, i pidió el bautismo. Preguntándole qué nonbre de Santo se quería poner (advitiéndole muchos) para que con Dios fuese su intercesor, dijo, que escogía el de Felipe, porque ya no le dejavan ver al Rey, quería morir onrado con su nonbre. Bautizole el santo Obispo, llamándole Don Felipe. Ya Cristiano, se encendió en amor de Dios, i tuvo por venturoso el morir, menospreciando la muerte afrentosa que le esperava, i creyendo que iva a reynar en las Indias de la gloria, que el Obispo en nonbre de Jesu Cristo le prometía. El espectáculo de su muerte, i lo admirable que en ella sucedió, se verá en la vida del bendito Mártir fray Diego Ortiz. Allá se puede ponderar, que yo me buelvo a oír al santo Obispo, que los fervores de su gozo le tenían tan alegre, como lo estavan los Angeles i santos, según dijo Cristo, quando se avía convertido un pecador. Salió el Virrey del Cuzco, i caminó asta las sierras de santa Cruz docientas leguas, gastó meses en procurar conquistas i en llorar pérdidas, i todos ellos se ocupó nuestro siervo de Dios en ser

275 Conventual del Cuzco, continuó en las comunidades, solícito en la enmienda de las ánimas, i fervoroso en su dulce i perpetua oración. Bolvió a Lima quando el Virrey bolvió, i él i nuestros dos Religiosos fray Juan de Bivero i fray Francisco del Corral dispusieron las ordenanças, siendo su consejo para todo lo que tocava a conciencia, i al aumento del Reyno, porque en los puntos de justicia (si bien davan su parecer) eran Juristas los que determinavan su resolución, siendo los principales el Licenciado Polo Ondegardo, vecino de Chuquisaca, i el Licenciado fray Pedro Gutiérrez Flores frayle de Alcántara, que fue en Sevilla después Presidente de la contratación. El parecer de nuestro Obispo se prefería a los otros, porque así era orden i precepto de su Magestad. Acertose en todo, i tuvo el Perú asiento en sus materias i claridad en sus dudas, los Indios vieron sus favores, lo secular su aranzel, lo Eclesiástico su forma i aumento, i nuestro Rey el descargo de su conciencia. Acabó lo que estava a su cargo, i caminó a Lima donde trató de quedarse en una celda de nuestro Convento enamorado de su observancia, renunciando el Obispado. No admitía consejos, como se enderecasen a dar cuenta de ánimas. El Virrey izo con él grandes instancias, encargole la conciencia, A esto i sus ruegos lo bolvieron a su Iglesia de Popayán, donde le lloravan los pobres, que aunque en su ausencia se distribuian sus rentas en ellos, aclamavan a su padre, que el poco tienpo que le goçaron, conocían en lo angelical de su vida, el socorro de sus necesidades í el consuelo de sus tristezas. E aquí quanto debe esta tierra a nuestro frayle, pues en el Concilio obró todo lo espiritual i lo tenporal en la visita.

276 CAPÍTULO XXXIV PROSIGUESE LA VIDA DEL BENDITO OBISPO DESDE QUE BOLVIO A SU OBISPADO, ASTA QUE LLEGO SU DICHOSO TRANSITO Tan robusto llegó su ánimo a Popayán, que como si la juventud le enpeçase, abarcava obras grandes como se ordenasen a caridad. Mucha parte del día, así en su Catedral, como en los pueblos de Indios quando visitava, se ponía en una silla a confesarlos, estándose oras largas catequizándolos en la Fe; pedíanle los Curas, que escusase tan excesivo trabajo, i respondía: No quiera Dios, que siendo yo el Pastor, remita a otros mis ovejas, este es mi oficio i lo llevo con amor. Donde él estava, no consentía que otro Párroco diese el Viático a los enfermos; decía, que de camino conocía los pobres, i les remediava su necesidad. Conocían a este buen Pastor sus ovejas, como dixo Cristo de sí, i él tanbién las conocía, con que Pastor i ovejas se consolavan. Fue egenplo de Obispos limosneros; edificó un Convento de frayles Augustinos donde vivía, que lo Obispal no labrava en él como no tuviese Convento de su Orden en que vivir. Comía en el refetorio de lo que todos comían, iva a Maytines i a todo el coro, que parecía cada año el primero que un Religioso es novicio. Fundó otro monasterio de monjas nuestras, en que asentó grandísima observancia, con título de san Nicolás de Tolentino, de quienes fue toda su vida Padre, Consejero i Maestro; fue el mayor limosnero que conoció el Perú; pero un tan estrecho amigo de santo Tomás de Villanueva, ¿qué otro egercicio avía de tener, que buscar pobres a quien dar? Era en aquellos tienpos riquísimo aquel país por tener convecinos cerros de plata i minas de oro. Dava de tres las dos partes a los pobres de su Obispado, i la otra de que él avía de comer, lo ayunava para azer limosnas fuera de su Diócesis. Tomava dos Misas de las que repartía el Coletor, la una decía él, i la otra dava a su conpañero el Padre fray Gerónimo de Escobar, i con la pitança destas dos Misas se sustentavan, i lo que le tocava de su renta, lo dava a otras limosnas. Enbió a su casa de san Agustín de Salamanca donde tomó el ábito, catorce mil ducados para un Colegio, i al Colegió de Alcalá siete mil; al Convento de la Puebla enbió a inponer una Capellanía de cincuenta i dos Misas muy bien dotadas, i otra en la casa de Mégico. Quando dava millares, no quería que se lo agradeciesen, i quando recibía niñerías, lo aplaudía con ponderaciones. Lo primero era, porque lo dava por Dios solamente, i no quería pagas en libranças de vanagloria; i lo

277 segundo, por mostrar gratitud al que le dava qualquiera poquedad; porque no tiene menos de real i señoril, como dijo Plutarco, el estimar lo pequeño que se recibe, que el dar magestuoso i rico lo que se dona; allí es Reyna la gratitud, i acá es Princesa la liberalidad. A todos estados de gentes i naciones repartía la limosna, estremándose con los viejos i niños. No seguía la dotrina bachillera de Cicerón, que aconsejava, que no se avían de azer beneficios a los moços ni a los muy viejos; a estos no, porque se morían antes que llegase la ocasión de la paga; ni a los mocos, porque se olvidavan luego del bien que recibían; faltole la Fe de Cristo, i el conocimiento de la virtud de la limosna, que no se da por quien la recibe, sino por Dios que con centenas la paga. En cada pobre considerava este limosnero a Cristo, i así a todos dava, siendo sus pobres más queridos los vergonçantes, dándoles quanto tenia asta dar del pan que comía el medio. O bendito limosnero, i como repreendes a los más Obispos destos tiempos, que poniendo la autoridad en la ostentación, dan como si no tuvieran, i miserean como si el año siguiente les uviese de faltar, i en vez de empobrecer dando, enriquecen pidiendo, i azen que sean las quartas funerales, baras no de medir las acciones con el estado, sino de ajustar el recibo con la codicia; i esto se debe llorar más en los viejos a quienes les sobra la renta i les falta la vida. I si preguntando a Tales Milesio, como refiere Diógenes Laercio, ¿quál era lo más difícil? respondió, que ver a un tirano que llegue a viejo. Lo que al Cristiano debe admirar, i aún parecerle no difícil, sino inposible es, que un Obispo siendo viejo, sea miserable i viva codicioso, con que merece el nombre de tirano, i desmerece el nombre de Obispo. Este bendito de Popayán no durmió jamás con real que no estuviese donado o repartido. Probarase su largueza, i el sumo cuydado de estar pobre, i de cuydar de los vergonçantes, con un caso en que me enternece un milagro enbuelto en profecía. Iva visitando su Obispado, en que fue sienpre cuydadoso, í llegó a un pueblo que se llama Timana, valle de Neyva al lesnordeste de Popayán; que viejo i sin fuerças andava como buen Pastor requiriendo sus majadas, i amamantando con dotrina i limosnas sus ovejas, egercitando los actos Episcopales, para lo qual le traían en una silla; que la caridad de un verdadero Obispo, ni apela a escusas de la vegez, ni se vale de disculpas de la enfermedad. Como el Demonio se vía tan perseguido del Obispo, ya quitándole sus idólatras aniquilando Idolos, ya juntando personalmente los Indios, i predicándoles con el fervor que en las sierras de Chilapa en su fuerte juventud, cogiendo en Españoles i en Indios frutos de Fe, con enmiendas de vida, quiso el Demonio arrojar fuego del que le

278 encendía i quemó la casa donde el Obispo estava. Tres motivos le precipitarían a quemar la casa, o vengarse del bendito Obispo, intentando quemarle por comerse qual lobo las ovejas que le tenía quitadas, o azerle que perdiese la paciencia que tan diversas vezes avía procurado, o poder persuadir a los Indios ignorantes, que del cielo le venía aquel castigo; circunstancias, i motivos que Job ensayó i tengo por cierto, que dio licencia Dios al Demonio, como sucedió con Job, para que viesen los Demonios i onbres la fortaleza de su Obispo, i pudiese gloriarse el cielo de la paciencia de su Santo. Si a Job le quema las choças de sus pastores i las ovejas de sus manadas, acá quemó la choca de su pastor por abrasar con idolatrías a su súbditos sus ovejas; si a Job le da batería en sus riquezas para derribarle a inpaciencias, como no tenía bienes que quitar al Obispo, sino solos dos tejos i un colchón, allí tiró la bala por derribar la paciencia; i si el fuego que arrojó en las choças i ovejas de Job, no fue material, sino el mismo que le abrasava, como ponderan san Crisóstomo i Orígenes, i tuvo advertencia el Demonio para que viniese cayendo de las nubes, i pareciese que lo arrojava el cielo, i lo enbiava Dios, que así lo creyó el pastor que le trujo la nueva i se lo dixo, llamando fuego de Dios al que era del Demonio; porque como dice un Dotor, se enojase Job contra el cielo, i si quisiese recurrir a Dios pidiéndole piedad, le considerase enemigo, i le blasfemase enojado. En nuestro Obispo quiere provar si le sale la traça mejor, pero ni los Indios se persuadieron a que le castigava el cielo, ni el Obispo se inmutó, valiéndose de Dios, a quien pidió piedad, i al punto le reveló su favor. Fue el caso, que como el pueblo vido que se quemava la casa, acudieron corriendo a sacar al Obispo, i sacáronlo en braços porque ya su edad no le facilitava los pies, i a no sacarlo, quiçá se estuviera quedo, porque conoció que el Demonio era el dueño del incendio. Estando libre de las llamas que eran grandes i mayor la confusión, mandó que entrasen dentro i le sacasen su colchonzillo sobre que estava acostado, que era toda la recámara de su ostentación i la repostería de su gravedad; replicávanle, diciendo, que ninguno entraría que no se abrasase; i él con un sosiego alegre, i un seguro grande (como quien le tenía del cielo) les dijo: Que entrasen i no temiesen, que no avía riesgo, i que convenía sacarlo. Fiados de sus palabras (que las veneravan como oráculos) entraron confiados, i salieron libres, que huían las llamas del pobre colchonzillo, que mereció privilegios de los mancebos en el orno de Babilonia; si allá Nabucodonosor porque le adoren, acá enciende las llamas el Demonio porque no le adoran. Aclamaron milagro, i él con umildad santa les dijo, que aquel favor lo azía Dios a dos tejos que

279 estavan guardados en el colchón, que de sus quartas i derechos le avían cabido en la visita, que sacasen de entre la lana los tejos, i conocerían sus dueños. Sácanlos i ven en los lienços con que estavan cosidos el sobrescrito para quien eran; decía el uno: Este es de las monjas del Convento que fundamos; i en el otro decía: Este es de nuestros pobres vergonçantes. Aclamó el pueblo aquella maravilla, i otro día izo fiesta en azimiento de gracias, cargando todo el favor, no a sus méritos, sino a la virtud de la limosna (como si el que la azía no fuese el que se umillava) i refirió que todas las noches vía lo que le sobrava i dava a un pobre, por no retener lo ageno, i por no faltar a la profesión de frayle, i al voto de pobre que avía echo, i que por ser aquellos dos tejos de los pobres i no suyos, los avía Dios librado del fuego, i a él i a todos los de la casa los avía favorecido. Lleguen a ofrecer a Dios los dos Sacerdotes Nadab, i Abiu ijos de Aarón en incensarios de oro olores ricos, que el oro de los incensarios no se sabe que se izo, i en el Texto no parece, quando a ellos los abrasó el fuego del altar cástigo de su culpa, fue misterioso aquel incendio como lo advirtió el Levítico, pues quitándoles la vida, no les tocó al vestido, i siendo la culpa aver echado en los incensarios fuego, no del altar sino ageno; tomó la causa el fuego del altar, que el texto llama de Dios i los mató; que siente mucho el fuego Divino, ver que lo menosprecia el Sacerdote. Acá en el caso de nuestro Obisbo, se ven favores en contraposición de aquellos castigos; allá el tener cosa agena obliga Dios a tirarles fuego; acá el tener como ageno lo que era proprio, obliga a Dios que lo libre del fuego del Demonio; allá el oro de los dos incensarios (con ser de Dios) no parece, porque perdió por estar en malas manos lo que merecía por ser del culto Divino. Acá no toca el fuego a los dos tejos de oro, porque eran de Dios, siendo de los pobres; el uno para sus esposas; i el otro para sus ermanos; antes medró el colchoncillo (por ser caja del oro) el no tocarle el fuego sino es que no se atrevió a tocar en cama donde se recostavan tan benditos quesos, i en que tenía con Dios tan soberanas pláticas, medrando el oro por el colchón, i el colchón por el dueño. Ilustres son aquellas palabras que del Concilio Toledano sacó el Decreto, i las puso en el capítulo Sancimus, donde manda a los Obispos que ocupen el cuydado en el socorro de los fieles, i con excesos de amor los acaricien, i que quanto reciban de otros en dádivas o rentas, lo dividan en quatro partes. La primera como precepto Apostólico, se gaste en edificar i reparar tenplos, Iglesias i cementerios; la segunda a sus Clérigos; la tercera a todos los pobres, i la quarta a los advenedizos. I quien preguntara a este Canon, ¿quál parte señalavan para el sustento o

280 casa del Obispo? o responderá, que de la renta Eclesiástica tiene por el Capítulo mos est antecedente, una de las quato partes para su persona i casa, i en éste abla de lo que los seculares le dieren graciosamente, i esto quiere el Concilio i el Decreto que lo reparta todo, o en la parte de los pobres le incluyen la suya. A la letra se ve en nuestro Obispo, que no sólo tomó cosa que le tocase por Obispo, pero ni en la de los pobres quiso entrar, sustentándose con sola una pitança de una Misa. ¡O Apostólico Obispo! ¡o Apóstol pobre! Tuvo este Príncipe de la Iglesia admirable respeto a los Eclesiásticos, i estremada veneración a los Sacerdotes, así en los agasajos, como en la familiaridad; a los virtuosos alentava con favores, i a los distraídos enmendava con caricias; a todos los llamava Angeles, i era su ordinario lenguage en vez de padre llamarlos Angel. Sucediole, que un Clérigo dado a liviandades vivía mal amistado con una India tan ladina, como Españolada, i dejándole se fue con un secular; las muchas diligencias del Clérigo por bolverla a su amor, i sacarla del encierro en que el secular la tenía, obligó a que la encerrase del todo, i no allando modo para quitársela, se fue al bendito Obispo, i acusola de echizera pública, que tenía enechizado al que la tenía escondida, i a otros muchos, denunciando della con demostración de zelo santo, i eran zelos de amante desechado. El buen Obispo le agradeció el aviso, i le preguntó ¿dónde la podrían allar? él le dijo la casa del poseedor, i que convenía depositarla donde la enseñasen la Fe. Congojado el santo Prelado, enbió a su Fiscal i a otro, a que la sacasen de la casa, i se la trugesen para predicarla antes de castigarla. Traen la India, entró cubierto el rostro con un paño que las Indias traen sobre la cabeça, que llaman Nañaca, i vertiendo lágrimas el siervo de Dios, le dijo, ¿cómo siendo bautizada se avía despeñado a ser echizera, i cómo siendo redemida con_ la sangre de Cristo, tenía pactos con el Demonio, que la tenía ciega? que si la movía necesidad, él le daría quanto uviese menester; i si era vicio, que temiese su condenación. Muchas amonestaciones le izo, unas de amor, i otras de amenaças, mandándole que le digese dónde tenía escondidos los echizos; a que la India quitándose el paño, í descubriendo el rostro, que con estremo era ermoso, le dijo: En la cara devo de tener el echizo, si ésta tiene acaso enechizado a este Clérigo que me acusa, no me vea, i no le aré daño, muchos meses me a tenido en su casa, i porque le degé a traçado este engaño; mala soy, pero no echizera. Bolvió el rostro el Obispo, i escandecido de un zelo santo, le dijo al Clérigo: ¿Cómo es esto Angel de Dios, a su Obispo aze alcaguete? aquel echizo se le dio el cielo a esta India, i quiebra el coraçón que

281 un Sacerdote busque estos echizos. Depositó a la India, i cogió entre manos al Sacerdote a fuerça de lágrimas, i con rigor de diciplinas que por el remedio de su Eclesiástico se dio, le redujo a notable enmienda, i a la India dándole lo que uvo menester, la trujo a que fuese virtuosa, i en casa onrada vivió contenta, confesando que el trueque de su vida se lo debía a limosnas i penitencias del Obispo. En muchos casos mostró este Prelado lo que estimava la onra de un Eclesiástico, enmendando con secreto, i no castigando asta que vía que no obravan sus caricias, sus consejos, ni la repreensión; i quando convenía el castigo público, no publicava lo afrentoso, dando a entender lo más liviano, queriendo más que le tuviesen por riguroso oyendo la culpa, que afrentar al Sacerdote justificando la pena; método que aprendió de la discreción de Dios. Pues quien leyere el Levítico, i viere que mató Dios con fuego a los dos Sacerdotes ijos de Aarón, i leyere la culpa, verá que allí expresa averlo echo, porque echaron fuego en los incensarios que no era del altar. Rigor dirá que es, quien viere que al parecer es la culpa chica i el castigo grande. Pero pregúntenle a Dios, ¿porqué luego que los quemó, mandó con precepto a todos los Sacerdotes que no bebiesen vino, ni cosa que ocasionase a enbriaguez quando uviesen de llegar al altar, porque avían de morir, como murieron los dos? I responde el doctísimo Lira: Veys aí qual fue su culpa principal, llegan a incensar el altar, no con su fuego, i dando traspies; ivan calientes del vino, i castigolos Dios con el calor del fuego. Esta culpa que es afrentosa no se diga con claridad en el Texto, i exprésese la otra que parece descuydo i no ignominia; que más quiere Dios que le arguyan de criminal, cosa que siente mucho, que no se diga cosa afrentosa de un Sacerdote, estado que tanto estima. En esto fue nuestro bendito Obispo puntual dicípulo, si no en castigar con rigor, en onrar con secreto. El culto de la Iglesia era su regalo, cuydando del aseo, del adorno i de la puntualidad de los oficios. Mucho me an dicho los que en Popayán le asistieron, i Clérigos que sirvieron su Iglesia, aumentava con sus rentas los ornamentos, i con su asistencia i cuydado la fiestas i celebraciones. No permitía que se atropellase cosa del altar, ni del coro; una vez el Sochantre cantando el Credo, lo dejó en él, et homo factus est, i tañó el órgano. Llamole, i con muestra de enojo, le dijo: Angel de Dios, no me parta otra vez el Credo, que me partió el ánima, confesemos a vozes lo que creemos; no debe de saber el servicio que a Dios se aze, i el provecho que la Gentilidad recibe en que confesemos su muerte, i la verdad de nuestra Iglesia Católica; enmiéndese Angel de Dios. Todas sus fatigas santas eran por ver respetada la Iglesia, i ver guardadas sus inmunidades. Padeció

282 martirios por esta defensa, siendo muchas las persecuciones de las justicias seculares, grandes los menosprecios que le izieron los ministros, i soberana la paciencia i longanimidad con que por la Iglesia llevó sus trabajos; quando le azían grandes ofensas, no dava a entender sentimiento, pero en tocándole en la onra de Dios, o en la inmunidad Eclesiástica, defendía sus onras, era imitador de Cristo, de quien ponderó san Crisóstomo, que aviendo callado mucho, abló buen rato en presencia de Pilatos, allí debiera ablar i calló, i acá pudiera callar i abló. La causa fue, dice el santo, para dar liciones de umildad; quando le decían que era facinoroso i malechor, calló porque era ofensa a él; quando Pilatos le abló de su Reyno, que era la Iglesia, allí abló saliendo a la defensa. Esto veremos en nuestro gran Prelado, defendiendo un delinquente que el juez justiciava, i pedía el fuero de la inmunidad Eclesiástica, procedió con censuras i negó absóluciones. Despachó la Audiencia de Quito provisión, para que lo llevasen preso desterrándolo a Castilla. Oyó la provisión que començava con Don Felipe, i pidiola para besarla i poner sobre su cabeça; i bolviose el recetor diciéndole: ¿Cómo me aveys engañado si es del Licenciado Cañaveral (así se decía el Oidor más antiguo que azía oficio de Presidente)? yo sé que no mandaría esto nuestro Rey Don Felipe, poned, que yo informaré a su Magestad. Mientras un Alguazil mayor lo lleva desterrado, i nuestro Obispo va caminando pobre, solo, viejo, afrentado i sufrido, quiero preguntar a las justicias seculares, si las bravezas que azen quando sacan un delinquente, i atropellan censuras i descomuniones, si lo azen por amigos de la justicia, o aborreciendo los delitos. Si difieren, que lo azen por la vindicta pública, i para el escarmiento de las Repúblicas, díganme, ¿si se atreverán a decir, que son más justificados que Dios? i ¿más deseosos de la enmienda de los malos, que nuestra santa Iglesia, i los Reyes Católicos? Dios mandó en los Números, que uviese ciudades seys de refugio, i se egecutó después por Josué quando entró en la tierra de Promisión, donde el omicida (no alevoso) se retragese sin que la justicia criminal le inquietase, i que estas ciudades le diese cada Tribu; i debió de ser para que cada uno tuviese parte en lo que le avía de azer defensa, la santa Iglesia está llena de Cánones en su derecho Canónico, i los Reyes Católicos tienen varias leyes en que mandan su egecución. Luego los juezes acelerados quebrantan la inmunidad Eclesiástica, sin zelo de Dios por anbición, sin atender al escarmiento, por sólo dar canpanada; i sienpre e visto, que quien más ofensas aze a. Dios, se muestra más criminal contra las Eclesiásticas inmunidades, defienden ladrones amigos, i son egecutivos contra delinquentes estraflos, i es pena del

283 que defiende a un ladrón, i se atreve a un Eclesiástico, que sean sus decendientes ladrones. Pregunta Beda la causa, ¿porqué urta el Demonio asta oy las ánimas de los Judíos, i ellos son ladrones, duros i logreros? i responde, que por aver dejado a Cristo, i defendido a un ladrón, que el anparar éstos, i ofender a los Cristos de Dios, es poner renta al Demonio, que cobra en sus decendientes. Tan venerado es esto, de perdonar tal vez al mayor facinoroso, como sea por mirar a causas Eclesiásticas, i a respetos del día santo, o del lugar sagrado, que no siendo precepto de Dios el soltar libre a un omicida por la Pascua, sino costunbre loable de los Judíos, como notó Beda. No les culpan los Santos a los Judíos, porque soltaron a Barrabás facinoroso, sino (como dice Augustino) porque mataron a Jesu Cristo inocente; lo qual si no se iziera, no fuera verdadera Pascua, que en el perdonar estuvo el obedecer, i que la Pascua consiguiese su fin. Mucho padeció el santo varón en vexaciones i vituperios, tribunales i baldones; diole Cristo a provar de los azíbares de su Pasión, padeciendo anbos por la Iglesia. En Quito le tuvieron mortificando, i él sufrió sus, extorsiones paciente, umilde i alegre, orando asta Maytines, i tañendo a ellos como en Lima; pero no llegó a egecutarse el destierro de España, porque murió astrosamente el Alguazil mayor i con mucha priesa el Presidente Cañaveral. Quantos Oidores firmaron la provisión, tuvieron desde aquel punto desdichados sucesos. Suspendiéronlos en una visita, fueron a pretender a España muerte civil, i allá gastaron la vida en pretensiones, i la azienda en solicitudes, sin conseguir onra, ni medrar favor ni gusto. Conocían como los ermanos de Josef, pretendiendo de comer en el palacio de Faraón, que aquellos trabajos, i el desanparo suyo, venían por aver ofendido a Josef, i ellos al inculpable Obispo; este Príncipe de la Iglesia, si aquel Príncipe de Egipto. Después de la persecución decían: Justamente padecemos lo que lloramos, pues ofendimos a nuestro ermano, sin conpadecernos de las tristes lástimas, i angustias en que le pusimos. Nadie se atreva contra un defensor de las inmunidades Eclesiásticas, que como lo dicen tantas experiencias, se an visto tragedias lastimosas; es causa de Dios, i castiga como tal su agravio. Porque quando Cristo nuestro Señor le dijo a Pilatos que era Rey, i que venía i avía nacido para dar testimonio de la verdad; bolviéndole a preguntar si era Rey, i qué cosa era verdad, se salió. Aguarde a oír a Cristo, pues le preguntó; no, que corre a decir a los judíos que no alla causa para poderle sentenciar. Pues no acabó de confesar en su presencia que era Rey, i ¿era ese el delito de que le acusan?, si lo confiesa, ¿cómo dice que no alla causa? Es, que le dijo que su Reyna, (como notó san Augustín) no

284 era deste mundo, i no le negó que estuviese en el mundo su Reyno; díjole, que no era Reyno de aquí, pero no le dijo que era Reyno que no estava acá. Porque era su Iglesia i sus fieles, que estando en el mundo, no es su Iglesia cosa de mundo, i estando acá, no es su origen de acá. Luego al punto que oyó Pilatos que Cristo era de jurisdición Eclesiástica, i Prelado de reyno espiritual, tenblando sin oír más, ni proceder en la causa, salió a toda priesa a decir a los Príncipes, escribas i pueblo, que no podía conocer de aquella causa, que allá ellos le crucificasen si quisiesen. Pero al punto que le digeron, que no era amigo del César, i que no defendía su jurisdición, les entregó a Cristo para que lo crucificasen. Destos juezes suele aver a docenas; encarecen mucho el respeto de la Iglesia, dicen que temen las censuras Eclesiásticas, escúsanse de atreverse a sus privilegios; i en oyendo decir jurisdición Real, como si el Rey, que es el anparo de la Iglesia, se agradara de agravios que le azen, atropellan censuras, prenden Obispos, i crucifícanlos en trabajos. Pregúntenle a Pilatos si se lo agradeció el Enperador Tiberio César con ser Gentil; i responderá- por él Lira, Orosio i san Eusebio, i todos en la Glosa, que por mal juez, í quebrantador de las leyes en la muerte de Cristo, le quitó el oficio de Presidente, i lo desterró a Viena de Francia. I Suidas Griego dice, que por esta sentencia lo mandó degollar Nerón; aunque Eusebio dice, que él mesmo, viéndose con tantos trabajos i sin favor, por lo mesmo que él pensó medrar, se mató. Cotegen este fin con el de los que persiguieron a este siervo de Dios, i si no son en un molde los fines, son parecidos los motivos de afectar jurisdición Real, de castigarlos el Rey, i de morir por tristezas aquél i este Presidente. Lleno de días i de eroicas virtudes después de veynte años del Paru, i casi treynta de Mégico, sesenta i más de Religioso, aviendo dado en la Orden tantas luzes de santidad, i aviendo senbrado en pobres sus rentas, i en las ánimas su dotrina i egenplo; llegó al plato de cobrar sus réditos, i no teniendo un solo real en su poder, ni alaja de que poder testar, aviendo tenido del cielo antecedentes gozos, murió en Popayán con suma paz ablando con Dios. Al punto de su muerte vieron ocularmente los Religiosos del gran Patriarca santo Domingo, a quienes amó tiernamente, i de quienes fue venerado como Apóstol, que llevavan su bendita ánima a los cielos lleno de glorias: Glorificado sea Dios; quiso el cielo, que estos santos Religiosos fuesen los testigos de su gloria. Digo yo, que por dos cosas: una, porque no siendo frayles de su ábito, fuesen testigos sin sospecha, i aclamadores de tal dicha sin calumnia; publicáronla en púlpitos, i dieron noticia della a los pueblos i Repúblicas; la otra veo figurada en

285 el agudo reparo de mi Padre san Augustín, si quiso Dios que todos los perseguidores de Estevan i los vezinos de Jerusalén viesen el rostro del Protomártir con los resplandores, i belleza de un Angel, ¿porqué no quiso que viesen su gloria quando Cristo abrió las puertas de todos los cielos? I responde Augustino: los otros no la vían, porque le invidiavan, i no merecían ver la gloria de Cristo, los que aviéndole contenplado el rostro Angélico, no avían mejorado sus ánimas con tal vista; que sólo merece ver glorias de Dios para su siervo, el que viéndole acciones, i rostro de Angel le imitó en las obras, pues no se da lo mucho, al que no quiso aprovecharse de lo poco. Aquellos benditos Religiosos vean la gloria de Cristo, pues se aprovecharon viendo los ejenplos i resplandores de aquel Obispo santo, imitando sus virtudes, i amándole como a Maestro. I no quiso Dios, que siquiera el tienpo que se tardó en ir del mundo al cielo, ya que no podía dar consuelos i limosnas, diese en mejor ropa, i en más preciosos oros, pagas a sus aficionados, dádivas a sus devotos i glorias vistas por limosnas proprias. Después de muerto se cuentan del muchos milagros, dando salud, consuelos, vida, enmiendas i limosnas; no los refiero porque no los alío auténticos; pero podremos decir, que izo este santo Obispo lo que prometió san Pedro a sus fieles, i súbditos de sus Iglesias; vendré (dice el Apóstol) después que muera, a ver como acudís a lo que os e enseñado, i a favoreceros quando estuviéredes afligidos; andaré entre vosotros consolándoos, i seré vuestro maestro, anparo i domicilio. Que un padre destos celestiales, más cerca le tenemos, quando está en el cielo, que quando le teníamos al lado en este mundo, i como ganaron en restos tantos méritos en la tierra, dan en favores los baratos doblados desde la gloria.

286 CAPÍTULO XXXV DE LO QUE SUCEDIO EN ESTA PROVINCIA DESDE EL AÑO MIL I QUINIENTOS I SETENTA I NUEVE, ASTA EL AÑO DE OCHENTA I DOS; I LA ELECCION DEL ILUSTRE RELIGIOSO MAESTRO FRAY ALONSO PACHECO EN PROVINCIAL, I LO QUE SE ORDENO EN LAS PROVINCIAS DE QUITO I NUEVO REYNO; I UN CASO EGENPLAR EN TRES RELIGIOSOS Por la desgraciada caída del Padre Provincial el Maestro fray Luis Próspero Tinto, caída que le pudiera levantar al desengaño, i golpe que le debió de abrir los ojos al cielo, como sucedió al que refiere Moisés en la Parábola de Balaán, digimos que nonbró por su Vicaria Provincial al Padre fray Alonso Pacheco ijo del Perú, entonces muy moço, pero de gran acuerdo i observancia, i governó como Subdelegado, aunque sin subordinación al delegante, porque se fue a España i paró en Roma, conoció la Provincia en su govierno quanto convenía su persona para la conservación i aumento de la observancia; i así aviéndose invocado Capítulo en Lima, ciudad de los Reyes, presidió por Difinidor más antiguo el Padre fray Juan de Pineda, en lugar i con las vezes del Reverendísimo General el Maestro fray Tadeo Perusino, siendo Pontífice Gregorio Decimotercio, i éste fue el onzeno Capítulo Provincial del Perú, en veynte i siete de Junio del año de 1579, fue electo en Provincial el gran Religioso Fray Alonso Pacheco, i por Difinidor es el Padre Fray Juan de san Pedro, el Maestro fray Luis López, el Padre fray Andrés de Villareal, i el Padre fray Miguel de Carmona. Recibieron por Maestros de la Provincia al Padre fray Luis López, i por Presentados a los Padres fray Andrés de Villareal i fray Juan de Almaraz, i admitieron las patentes que con exensiones de Maestros tenían del General los Padres fray Juan de san Pedro, fray Diego Gutiérrez i fray Miguel de Carmona, con tal que no se nonbrasen Maestros asta que el Reverendísimo les diese el título. Ordenaronse actas santísimas para mayor observancia, i menos confusiones en materias de Conventos i dotrinas, previniendo inconvenientes, i cercenando descuydos. Que es muy conveniente en las viñas de la Iglesia, como se ve en los Cantares, el andar muchos remirando la viña, echando corrillas que la comen, i cerrando portillos porque no la destruyan, trayendo la podadera en la mano los viñadores para cortar lo superfluo, i podar lo vicioso. Que tanto cuydó Dios de que uviese tigeras, i de despavilar en su tenplo, como de que uviese luzes en su

287 altar, queriendo que fuesen de oro, porque crecer la pabesa, i no cortarla, escurece la luz, i achica el resplandor, i para esto sean de oro las tigeras, i los Prelados virtuosos. Los deste Difinitorio fueron varones de gran observancia, como nos dirán sus acciones: Quitaron todos los votos que se llaman de Discretos, porque fuesen más discretas las elecciones de Provinciales, exceptaron sólo a Lima i al Cuzco, que pudiesen elegir discretos. Dios querrá que aya tienpo en que no se elija ninguno. Estos dos Conventos solos quedaron señalados para admitir novicios, con grandes penas que no se recibiesen, sino aziendo exactas diligencias en probar la limpieça del linage, i la bondad de las costunbres, como lo ordenava el Reverendísimo. I que las elecciones no se iziesen como solían, sino como el santo Concilio de Trento mandava; los lugares se dieron como oy se usa. Declarose no poder nonbrar Confesores, ni Predicadores otro que el Difinitorio. Púsose orden en los estudios, i señalóseles el coro que avían de seguir Letores i estudiantes; i que los oficios de Maestros de novicios, Supriores, Procuradores i Sacristanes, los eligiese el Difinitorio, para que se acertase mejor en escoger persona en estos oficios, donde el exceso o la remisión suele ser muy considerable, i dejando solos a los Conventos de Lima, Chuquisaca, Cuzco i Trugillo, que eligiesen Prior, los demás eligiese el Difinitorio (ya después de reformadas nuestras constituciones elige el Difinitorio todos los Priores). Mandose con grandes penas, que no se diese al Provincial nada fuera de su coleta, i que diese cuenta en lo que avía gastado. Mandose conservar el santo uso de no vestir lienço, sino cañamaço. Diósele voto en conformidad de lo que el Reverendísimo mandó en España en Capítulo Provincial al Procurador de Corte, i desde este año continúa el oficio con este favor. Cerraron todas las puertas a la propriedad, i quedó sin escrúpulo el voto de la pobreça, mandando que ni un solo real recibiesen los Religiosos, ni de limosna, ni por predicación, ni por dádiva de padres, amigos o parientes, sino que dentro de un día natural lo diesen al Convento, i los Dotrinantes no feriasen ni vendiesen, i esto se mandó con penas graves. Proibiose, que ninguno guardase plata de secular, sino fuese en la caja común del depósito, para que fuese legal la correspondencia. Continuose el decir cada Sacerdote seys Misas por cada difunto, i dos Salterios i dos oficios de difuntos cada corista, i mil vezes el Padre noster i el Ave María los legos. Por nuestros bienechores vivos i difuntos se mandó, que cada año digese cada Sacerdote dos Misas por el mes de Setienbre, i los Coristas un Salterio, i un oficio de difuntos; i los legos quinientas vezes el Padre noster, i el Ave María, i cada semana

288 por nuestros bienechores vivos los Salmos Penitenciales, i por los difuntos un oficio entero, i los legos cien vezes el Pater noster i el Ave María. Mandose con rigor, que primero se edificasen los Tenplos para Dios, que los Conventos para los Religiosos. Mandose guardar la cédula de su Magestad, para que no tuviesen muchos días en los Conventos a los retraídos; i señalose, que sólo pudiesen estar tienpo de tres días. Todas estas actas se egecutavan con toda entereza, que no eran leyes ordenadas a mostrar observancia, i a tratar poco de su obediencia; que legislar sin egecución, es ipocresía con vanidad, tiene lo malo de la anbición, lo deleytable de la vanagloria i la desdicha del govierno Eclesiástico. En el racional (que intituló Dios de la judicatura, o del juizio) que avía de traer el Sumo Sacerdote en el pecho tegido de varios colores, tela de oro variada de color jacintino, i de púrpura roja, ornamento que se avía de poner el Pontífice para juzgar las causas, consultando a Dios primero; mandó Dios poner escritas dos palabras; dotrina i verdad, i traíala en el pecho, porque advirtiese que avía de ser juzgado con rigor, si lo que mandava no egecutase, i lo que enseñase no iziese egecutar. Lo tegido, como dice la Glosa marginal, avía de ser al modo de las ramas de los árboles quando entre sí se enlazan; i la Interlineal advierte, que eso tegido es decir, que lo que piensa i manda el Prelado, se ponga por obra. Qué juizio ará Dios al Prelado, que mandando varias cosas, quiere sólo la apariencia de los colores varios, ermosura de preceptos aparentes, sin que se tejan al modo de árboles; que el ingerirse, es para frutificar provechosos frutos, i ellos ingieren unas i otras leyes, i no dan fruto; porque lo que piensan no lo executan, i lo que mandan no lo azen cunplir, son nubes que no llueven, i truenos que se desazen; que no basta escrivir dotrina, sino se escrive allí junto verdad, i mandar lo que no se aze cunplir, son preceptos con mentira i reformaciones de doctrina sin verdad, i estos tales juzgan a los súbditos sin el racional del juizio, pues no lo consultan primero con Dios, puesto que no permanece, i les ará Dios riguroso juizio, puesto que solo se manda, con que en breve se destruye la perfeción, i da de ojos el culto i la observancia. Es reparo que azen todos los autores Ebreos i Católicos, como advierte el Burgense por apoyo de nuestra Iglesia, que desde que se edificó el segundo tenplo después del cautiverio de Babilonia, nunca se puso más este racional el Sumo Sacerdote. ¿Qué indicio más claro para su caída? ¿Qué señal más cierta, que su destruición? i ¿qué culpa mayor para su ruina, mandar los Prelados sin consultar a Dios, poner leyes sin dotrina, i desear títulos de observantes sin egecución? En aquellos felices tienpos era la ley egecutiva i la pena igual, temiendo

289 el más amigo, í obedeciendo el menos morigerado. Nonbraron por Visitador de las sierras de arriba al Padre Presentado fray Andrés de Villareal; i de los llanos de abajo al Padre Fray Juan de san Pedro Prior de nuestra Señora de Guadalupe, i por Prelado de las monjas de Chuquisaca al Padre Predicador fray Juan Tamayo. Recibiose a la Orden el Convento de Oropesa, que vulgarmente se llama de Cochabanba, i la Provincia de los Aymaraes. Fue a España i a Roma por Procurador General el Padre Fray Miguel de Carmona Difinidor deste Capítulo. Luego veremos lo mucho que negoció, i el caso que sucedió para negociar con el Pontífice Gregorio tan a gusto, i tan favorables despachos en jubileos, i reliquias. Las fundaciones de la Provincia de Quito, i las que se fueron añadiendo en la Provincia de Santa Fe, o Nuevo Reyno, que oy son Provincias distintas, son ijas destas del Perú, i lo que en su govierno se proveyó en este Capítulo, dirá la difinición i acta quarenta i dos, que a la letra dice así: Atento que la Provincia de Quito se fundó con nuestra comisión i de nuestros predecesores, e por nuestra Orden, e instrución que se les dio en el Capítulo pasado, eligieron en la dicha Provincia Provincial í Difinidores, lo qual permitimos i consentimos por estar distante trecientas leguas desta, i no poderlos socorrer en sus necesidades tan fácilmente. Pero teniéndola como la tenemos sugeta a esta Provincia, así por averla fundado según dicho es, como porque la voluntad de nuestro Reverendísimo es, que toda esta Provincia del Perú sea una, i que lo que se fundare, así Cartagena, Nonbre de Dios, Panamá, Chile i todos los demás lugares circumadjacentes a éstos, se conpreendan debajo desta Provincia, lo qual así por sus letras nuestro Reverendísimo nos manda, de las quales damos fe i testimonio están guardadas en el archivo, e depósito de nuestro Convento de la ciudad de los Reyes. Por lo qual proveyendo a la dicha Provincia de Quito i mirando a las cosas que más le conviene, como cosa que está a nuestro cargo, mandamos en virtud de santa obediencia, i so pena de excomunión latae sententiae trina canónica monitione praemissa ipso facto incurrenda, lo contrario aziendo, a los muy Reverendos Padres Provincial i Difinidores de la dicha Provincia, reciban estas actas i ordenaciones, i así las agan guardar i cunplir en toda su Provincia; i porque nos consta, que por ser pocos, i estando muy divididos, se seguirán muchos inconvenientes, i poco aumento en lo espiritual, mandamos, que por aora no se tomen, ni reciban más casas de Españoles que la de Quito, santa Fe i Cuenca, i todos los Religiosos que estuvieren divididos, se recojan a estas tres partes, i esto mandamos debajo de la mesma obediencia, asta que se mande otra cosa.

290 Con esta forma de govierno se fue poblando aquella Provincia, enbiando desta del Perú convenientes Religiosos para la conversión de los Indios, i fundaciones de otros Conventos. De España pasaron graves Religiosos dotados de grandes letras, mucha observancia i Cristiano govierno, con que unos i otros ilustrando lo espiritual, aumentaron Conventos i formaron tan gran Provincia, que convino dividirse en dos, quedando cada una con distrito de más de trecientas leguas. De la de Quito digimos ya; sepamos aora de la del Nuevo Reyno, a quien cordialmente ama ésta del Perú, sustentando asta oy todos los Religiosos que enbia a estudiar a nuestro Colegio de san Ildefonso en Lima, donde como a ijos desta Provincia (si bien como a nietos) se les acaricia con más amor, dándoles estudio, sustento i vestuario, i graduándoles asta el grado de Maestros. Pero an sido i son a una mano todos tan buenos Religiosos, que edificando con sus vidas, an crecido en las letras, con que an merecido el agasajo de la fraternidad, tanto por sus méritos, como por su primera filiación; los que acá emos manejado nos dicen con sus virtudes quales son los que cría aquella Provincia, teniendo singular opinión en ésta su observancia; i destos i aquéllos se puede decir sin miedo de calumnia, lo que de los sucesores de nuestra Iglesia Católica profetizó David, viendo a los santos sucesores de los Apóstoles consolando a la Iglesia, con que los ijos se parecerán a sus padres espirituales, i sucederán a los santos otros que en todo agan sus vezes, i se cotegen con sus costumbres. Fundaron aquella Provincia varones en santidad ilustres, i en letras excelentes. Algunos que an venido a estudiar a nuestro Colegio, i se an querido proijar en esta Provincia los an recebido con gran voluntad, i oy tienen de los onrosos puestos que en ella se reparten. Enbiado e a pedir los archivos de aquella Provincia, para poner en esta Corónica las ilustres vidas de algunos que an muerto con aclamación de Santos, i la relación de las obras miraculosas i milagros grandes que en vida i muerte izo el bendito Padre Maestro Fray Mateo Delgado Recoleto descalço en nuestro Convento de la Candelaria, i la relación de aquellos luzeros el Maestro fray Vicente Mallón, i el Maestro fray Pedro Leonardo de Argensola, que fueron Provincíales, i la memorable vida del enemigo de la anbición i Padre de pobres el Maestro i Calificador del santo Oficio Fray Gaspar de Errera, i otros que an dado luzes de santidad en aquellas tierras incultas, convirtiéndolas con su predicación. Si vinieren a tienpo las pondré aquí como fundaciones, ijas i nietas de mi Provincia, ramos que salieron deste árbol del Perú, i tanta fecundidad cobraron desta su raíz, diré sólo quanto se a estendido aquella Provincia, para que se

291 vea quanto dilató ésta nuestra las ramas de su propagación, pues se vido con más de mil i dozientas leguas desde Cartagena asta Chile de jurisdición, cosa que no a tenido otra Provincia del mundo. Es oy cabeça de aquella Religiosa Provincia el Convento de santa Fe, i tiene comúnmente sesenta Religiosos; el Convento de Cartagena quarenta, i otro Convento de Recoletos nuestros en la mesma ciudad, en lo que llaman santa Cruz de la Popa de la galera ay veynte Religiosos. De la Virgen que en él aze grandes milagros, i lo que movió fundar allí el Convento, aré capítulo adelante por ser todo maravilloso; en el Convento de Tunja, i en dos dotrinas San Juan de los Llanos i Tensa residen veynte; en el Convento santo de nuestra Señora de la Candelaria, Monasterio de Recoletos descalzos, ay treynta; en el de Panplona diez; en el de la villa de Leyva ocho; en el de Monpox diez; en el Convento de la villa de san Cristóval ocho; en el Convento de Mérida, i sugetas a él quatro dotrinas, seys. En el capítulo adelante diremos el milagro que sucedió en una Cruz, que después se llevó, i oy está en este Convento de Mérida; en Gibraltar cinco o seys; los Priores de Indios se llaman en aquella Provincia Vicarios, i tienen voto en los Capítulos Provinciales; el uno es el de Ubaque, i el otro de santa Ana de Fomeque, Chipaque, Conbitazuta, Kaqueza, Raquira, grandes pueblos que tienen anejos, i otros en que con zelo i dotrina, se trata de la conversión de los Indios, i en que la Religión de san Augustín a dado muchas ánimas al cielo. Por egenplar suceso referiré lo que el año pasado an ponderado los que de aquella Provincia an venido; como se platica es en esta manera. Estava enfermo el Padre Fray Augustín Fajardo Letor de Teología, i estremado Predicador, devía de tener alguna queja justa en materia grave del Padre Provincial, i del Padre Prior de santa Fe donde la cosa sucedió; era Provincial el Padre Maestro fray Bartolomé Barba, i que lo avía sido otra vez, i otras dos vezes Retor Provincial; el Prior era el Padre fray Alonso de Ayala, todos tres personas de muchas letras i autoridad. Un día entrando a visitar al enfermo el Provincial i el Prior, después de aver ablado de la enfermedad, dijo el Padre fray Augustín al Provincial, que le diese licencia para azer un viage; el Provincial le dijo, que se la dava con mucho gusto. Añadió el enfermo, pues tanbién me a de dar Vuestra Paternidad licencia, para que vayan conmigo otros dos Religiosos; con voluntad se lo concedió el Provincial, preguntándole para dónde avía de ser el viage, i quáles quería que fuesen los dos conpañeros. A que respondió el Padre Letor fray Augustín: Mi viage a de ser a la otra vida a dar cuentas a Dios en su tremendo tribunal; los dos que

292 an de ir conmigo son vuesa Paternidad i el Padre Prior, i así los cito para dentro de tantos días; los dos quedaron absortos, i dentro de poco murió el Padre fray Augustín, i al plaço murieron el Provincial i Prior. Si acaso fueron agravios los que ocasionaron a este Religioso; que ciegos andan los Prelados en damnificar a los súbditos, pues la paciencia del que sufre, solicita con Dios castigos al que manda, i tal vez se precipita un Prelado tanto, ¿cómo si a cada súbdito (como dijo Cristo) no tuviese un Angel de guarda, que pide justicia contra quien aze la ofensa? i se advierta con san Crisóstomo, que al punto que al desvalido se le aze el agravio, no qualquier Angel de guarda, sino los supremos Angeles toman a su cargo la causa, i piden a Dios su justicia; verdad que prueva del dicho de Cristo san Crisóstomo: Que a un agraviado sin defensa, los supremos Arcángeles salen a pedir su vengança; i solicitan su desagravio; lo que más siente Dios es, que con título de Religión, i con capacidad de observancia ofendan los Prelados a sus súbditos; digan que es enojo i no lo llamen virtud; digan que es entablar su monarquía, i no que los mueve zelo de Dios, ni pongan capa de santidad a lo que está aforrado en vengança o codicia o desamor. San Juan dice, que las ánimas de los que padecieron sin culpa, están clamando debajo del altar, pidiendo a Dios que castige a los que los ofendieron; que el precepto de amar a nuestros enemigos, i no querer vengança es en esta vida; i el pedir justicia en la otra, es alegrarse el justo de ver a Cristo castigar al malo, no mirando al pecador castigado, sino a Cristo, que es el que castiga, como enseña el Dotor santo Tomás; en lo que se a de reparar es, que dice san Juan, que aclaman debajo del altar; ¿porqué allí sino está su sangre? ¿Porqué en el altar de la sangre de Cristo clama mejor que la de Abel, no pidiendo justicia sino misericordia, i mal subirán a un tienpo, i de un mesmo lugar clamores de los agraviados pidiendo justicia, i vozes de la sangre de Cristo, pidiendo a su padre piedad? La respuesta es, que en el altar del Tenplo de Salomón se sacrificavan los animales, i deste altar abló san Juan como dijo Alcáçar; allí sacrificavan los judíos, después a los Cristianos mártires, dando a esto título de religión, siendo odio i nonbre de servicio de Dios, siendo anbición i aborrecimiento a Cristo; dando a entender que servían a Dios i les sacrificavan. Vertían allí la ponçoña de su enojo quando les ofendían; en tal ocasión los cuerpos, las ánimas, los Angeles, la sangre de Cristo, el altar, i todos los Santos claman al Padre, pidiendo justicia al lado mismo del lugar, donde con cara de Religión agravian al que aborrecen, i con título de servicio de Dios, ofenden al que agravian; i así en el mesmo altar donde se aze esa ipocresía, dan vozes de justicia i la razón contra

293 los agraviadores. En el año de mil i quinientos ochenta i uno, vacó en la universidad de Lima la Cátedra de sagrada Escritura, i entre doctos i válidos opositores, la llevó el Padre Maestro fray Juan de Almaraz a veynticinco de Otubre, venciendo su justicia, contrarios de mayor potencia, de que resultó ser más gloriosa la vitoria, i desde este año nunca a perdido la propriedad desta Cátedra nuestra Orden.

294 CAPITULO XXXVI DE LA FUNDACION DEL CONVENTO DE SANTA CRUZ EN CARTAGENA, LLAMADO LA POPA DE LA GALERA; REFIERESE EL DEMONIO QUE ALLI ASISTIA, I LAS ABOMINACIONES QUE SE EGERCITAVAN; CUENTANSE LOS MILAGROS DE LA VIRGEN; LO MIRACULOSO DE UNA CRUZ QUE ESTA EN NUESTRO CONVENTO DE MERIDA; I LAS VIRTUDES DEL PADRE FRAY JUAN PECADOR Media legua poco menos de la ciudad de Cartagena de las Indias, está un cerro largo i angosto, que por una parte viene a estar más alto i ancho, i corriendo la vista azia la otra se ve ir angostando más i bajando de suerte, que remata en una punta, i considerado todo parece una galera, a cuya causa se llama la Popa de la galera. Este monte abundava de muchos árboles, i principalmente ceyvas, árboles coposos donde se crían muchas culebras i otras sabandijas; avía en él muchísimos monos, sólo servía de azer carbón i cortar la leña en él los negros para vender en la ciudad. Era segurísima acogida a todos los foragidos que querían valerse de sus grutas i montaña, principalmente negros; i tienpos uvo en que de allí solían azer sus salidas a robar; tenía el Demonio allí su abitación, juntávanse los Indios de la comarca, i le festejavan ofreciendo sus dones, que eran entre otras cosas unos caracolillos; llamávase el Demonio Busiraco, i el modo de invocarle era: Uri Uri Busiraco vent, i era cierta luego su asistencia, adonde le festejavan baylando, i davan ósculos en el lugar asqueroso debajo de su cola, i luego se le linpiavan con tabaco. Destas i otras muchas idolatrías, supersticiones, pactos i diabólicos tratos servía este cerro, obradas por aquellos Indios idólatras que vivían en la comarca de aquel cerro; unos entre las ciénegas que tiene abajo de la otra parte del, donde tenían sus pesquerías; otros entre diversas estancias que ay a todas vandas, que como supremo señor sobrepujava el cerro con su alta cunbre. Entre todos estos de quien más se servía, era de un mestizo llamado Luis Andrea, que tenía pacto con este Busiraco, i era el capataz i caudillo de todos los Indios. Sólo desto servía este cerro, cueva de ladrones i facinorosos, de azerse adorar i respetar el Demonio en este lugar, que parece le tenía tan dedicado para su gusto, como se a visto, i se verá mejor por lo siguiente. Un onbre Vizcaíno llamado Juan, pasó de España a Cartagena con intento de buscar riquezas; trocole Dios el deseo, i alunbrole un

295 soberano inpulso de que se retirase a una vida solitaria, donde imitando a los santos Padres del yermo, buscase riquezas de la gloria; i para esto considerando así a bulto desde la ciudad las calidades del cerro, se fue a él ronpiendo por su espesura con gran fatiga, por ser la subida fragosa i ser toda cuesta arriba, i no aver camino abierto. Al fin llegó a la cunbre i a lo más alto del, allí determinó buscar a Dios, quedose i estuvo algún tienpo; dávase a la oración, en ella le inquietavan aullidos de diversos animales, principalmente de monos, los quales una vez lo espantaron i aun apalearon, con que el onbre atemorizado i acosado se bajó a la ciudad. Estuvo muy malo, contó el caso, de que quedó esta tradición, convaleció i sanó. Fundó después el ospital de San Juan de Dios; diole el ábito el Ordinario, él le dio a otros muchos, llamávase el Ermano Juanes; fue sienpre Ermano mayor, sirvió a Dios i a los enfermos con gran zelo toda su vida, i murió santamente. Considérese la opinión que tendría este cerro de allí adelante, parece que se las apostava el Demonio a Dios, pues siendo él servido allí de tantos, no quiso que Dios fuese servido de uno; cunpliose el refrán: Que quien todo lo quiere, todo lo pierde. Entre los Religiosos que pasaron de España a fundar la Provincia del Reyno, vino el Padre fray Vicente Mallán, Religioso de grandes virtudes, temeroso de Dios, i de muy grande espíritu en la predicación. Era muy fervoroso en el zelo de su onra, predicava con mucho afecto, tenía una voz como un clarín, azía estremecer, predicava sienpre penitencia, i sacava un Cristo a lo último, con que ocasionó a grandes lágrimas. Mucho avía que decir deste varón; al fin él era tenido de todos, i era voz común, por un Apóstol, i aún oy en día en Panamá donde murió se cuentan muchas cosas de sus virtudes, i en Cartagena donde asistió mucho tienpo, queda dulce memoria de su santidad. Quiso en Cartagena fundar un Convento de Descalços, ofreciole un onbre Portugués llamado Gramajo muy rico el sitio, i que a su costa le labraría todo el Convento; no vino en ello nuestro frayle, porque aunque el sitio era muy desviado de la ciudad entre arrabales i guertas della, que es donde aora está el Convento de san Diego de Descalços de san Francisco, que después izo todo a su costa el mismo onbre, i es Patrón de aquella casa, í está enterrado en ella. Todavía por parecerle que estava dentro de los muros de la ciudad no quiso fundar allí, porque deseava más retiro de los bullicios de la ciudad. Lo más cierto es, que él tenía en el ánima muy viva la manera de vivir, que tuvo nuestro Padre san Augustín sienpre llorando por los desiertos, i por imitarle i saber las abominaciones de aquella montaña, se resolvió a fundar su Convento en la cunbre del cerro.

296 Abrió camino, subió arriba, vio lo más acomodado para el Convento, izo subir los materiales, enpeçó a labrar su casa, i estándola techando sopló el Demonio tan recio uracán, tan espantoso, violento i orrible, que por poco da con la casa por el cerro abajo, izo daño pero no consiguió el Demonio su deseo; que si sus rabias eran por ver ocupar su trono a los siervos de Dios, i en otros dueños su domicilió, valió más un grito que dieron al cielo en medio de la tormenta los Religiosos; que los furores infernales que soplavan los Demonios. Al fin se acabó la Iglesia, repartiéronse las celdas, i al colocarse el santísimo Sacramento (que sea alabado por sienpre) fue tan tremendo el torvellíno, i tan espantable el ruido i borrasca, que se pensó se undiese la Iglesia, i se confundiese el cerro; más pudo poco el enemigo común, i sosegó Dios el fracaso, quedando todo alegre i festivo. Colocose tanbién una Imagen pequeña de bulto, morena de rostro, a quien pusieron por nonbre, la Virgen de la Candelaria, que es el título que generalmente en todas las recoleciones de nuestra Orden tiene la Virgen, como entre los Calçados la de Gracia; oy se llama la Virgen de la Popa, porque donde se izo el Convento, es en lo último del cerro más capaz, que como digimos tiene forma de una popa de galera, i no le saben otro nonbre, ni a sus frayles sino los frayles de la Popa. Iziéronse dos algives de ladrillo donde el agua llovediza se recoge de que se bebe. Con esto enpeçó el Señor a ser servido en aquel lugar; diéronse muchos ábitos, intitulose la casa, santa Cruz de la Popa, i es la de Setienbre, que entonces entra el Adviento destos Religiosos, sienpre se levantan a Maytines a media noche, i es tan inviolable, que nunca se dispensa; pocas vezes bajan a la ciudad nuestros frayles, acúdese al coro con gran rigor, i son de gran observancia. Izo en aquellos tienpos la Virgen un milagro patente de sanar una niña tullida de nacimiento, con que se despertó la devoción de los fieles, i avía muy continuas velaciones en aquella casa, i muchos novenarios, por donde el Prior se vio obligado a edificar una ospedería capaz fuera del Convento; desta suerte corrió esta fundación muchos años. Por el año de 1613, se izo el primer auto general de Inquisición en Cartagena, i sacaron en él a Luis Andrea mestizo, que declaró todo lo referido arriba, así de los sacrificios que allí él i sus sequaces azían al Demonio, como de que en una guaca echavan quanto le ofrecían; ésta se alló llena de caracolillos i otras cosas; i declaró, que quando desmontavan el cerro para la casa, i en tienpo que se estava techando el Convento, se le quejó el Busiraco, de que los frayles le querían echar de aquel lugar, que tantos años tenía por suyo, i no lo avía de consentir; confesó los sucesos de las dos tormentas, que fue quando lo del uracán al

297 techarse la Iglesia, i quando izo el Demonio lo mesmo al colocarse el santísimo Sacramento (que sea alabado) i que después le vio venir sobre una bestia en ábito de Licenciado con tirasol, espuelas i estrivos de plata como de camino; i que preguntándole dónde iva, respondió, que se iva de aquel lugar, porque los frayles avían salido con la suya, i que se iva a la punta de la Canoa. Punta de Canoa es una esquina de una isla en Cartagena, que tiene forma de punta de Canoa. Aora se entenderá el intento con que el Demonio apaleó al Ermano Juanes; i el no admitir nuestro frayle el sitio que le davan, porque quiso más desterrar al Príncipe intruso de aquel domicilio, imitando a Cristo, que el descanso i ofrenda del fundador devoto, que rogó con todo el edificio. A los principios de la fundación deste Convento fue a él por Prior el Padre fray Juan Pecador (en breve diré sus virdes). Era natural de (sic) en Estremadura (sic) tomó el ábito en el Convento de Potosí, año de (sic) a (sic) del mes de (sic). Su umildad le obligó a tomar el ábito para lego, llamávase Fray Juan de Vera; ganó opinión de observante Religioso, pasó a Cartagena, i conociendo aquellos Padres, quanto más serviría a Dios, i aumentaría lo espiritual i tenporal de la Religión, siendo Sacerdote, le ordenaron, medrando por sus virtudes lo que le diera la suficiencia, aunque la ciencia de los Santos, cursando en escuelas de umildad, ganan el grado de la perfeción, í suelen ser Catedráticos que enseñan a los mayores letrados el ave de la virtud. Dentro de breve tienpo le izieron Prior de aquel santuario i casa de recoleción; dio luzes de penitencia, egenplo i observancia, trayendo a su amor todo lo más de la República de Cartagena; derribó la Iglesia que era de pobre fábrica, i edificó una excelente de cal i canto con cubiertas labradas de cedro, coro alto, claustro alto i bajo de lo mesmo, i sobre todo una torre o mirador, que se divisa a grandes distancias en la mar, donde está encendido un farol, que tienen por norte las armadas que entran i salen de Cartagena; obró mucho este siervo de Dios aziendo una buena ospedería para los que van a velar, i están en novenarios de aquella Virgen. Recibió de limosnas, i gastó en estas obras más de cien mil pesos, aviendo aumentado el culto, sacristías i tenplo, se vino a ésta su Provincia, donde le izieron Vicario Prior del Convento de Nuestra Señora de Guía; en esta casa de reformación conocimos su zelo, oración i penitencia, siendo su cama una tabla, su almoada un tronco o piedra, su túnica un cilicio, i su sustento un continuo ayuno. Trabajó mucho en los edificios de la Iglesia i celdas, i en su mayor fervor mandó el Virrey i Audiencia, obedeciendo una cédula antigua, que no se pasase adelante asta tener licencia de su Magestad. Fuese el

298 Padre Fray Juan Pecador, con intento de recogerse en una de las recoleciones de la Provincia del nuevo Reyno; pero no quiso Dios dejarle descansar, i así le encendió el deseo para que fuese a España a negociar con su Magestad la licencia desta fundación. Cogiole este inpulso ya fuera de Lima, i siendo todo su caudal deziocho pesos, se enriqueció de confianças en Dios, i caminó a Madrid. Lo que en viage de ida i buelta padeció el bendito viejo, no tiene parangón ni semejança, con lo inumerable que peleó con los Consejos, ministros i privados, era pobrísimo; dicho se está lo que en una Corte padecería un pobre sin umano favor. Arrojose a los pies de nuestro Rey Felipe IV, i negoció con lágrimas lo dificultoso de la súplica. Consiguió la licencia, i mendigando llegó de buelta a Panamá, donde estuvo a punto de morir. Pero diole Dios salud asta que entrase en Lima, donde siendo Prior de aquel Convento enfermó, i viniéndose a curar al de Lima, después recebir los Sacramentos murió, dando invidias este año de mil i seycientos i treynta i dos a veynte de julio, que quiso Dios darle vida, para que viese la posesión de sus esperanças i egecutada la licencia de su fundación. Estando pues este gran siervo de Dios edificando el Convento de la Popa, en cuyo altar mayor está la miraculosa Virgen de la Candelaria, con muchas lánparas que arden, i son de preciosa cantidad; trabajavan más de veynticinco negros de diversas naciones o castas. Una tarde se entraron dos negros boçales, i sin ablar palabra se llegaron por la Iglesia al altar mayor, i allí entre las lánparas se incaron de rodillas mostrando inocencia, i suspendiéndose con la novedad (destos negros se contava, que aviéndosele huido doce esclavos a un cargador de negros, pocos días después que saltaron en tierra, buscándolos el dueño i no allándolos, avía dicho al tienpo que bolvía a azer viage: Madre de Dios, pues que no parecen estos negros yo os los doy; el Religioso lego que estava por sobrestante de la obra, viendo los negros tan elevados, le dijo al Padre Prior fray Juan Pecador, que avían entrado asta el altar mayor, i que no querían salir de allí. Llamó a los negros el Prior, i llevolos donde los demás estavan trabajando para ver si alguno sabía su lengua, o les entendía su venida. Ninguno de los veynticinco era de la nación destos dos; un negro le dijo: Padre, un negro está trabajando allí abajo, que parece de la casta de éstos. Izole llamar el Prior, subió arriba, abloles en su lengua, i respondieron ellos; entonces le mandó el Prior a este intérprete, les preguntase cuyos eran, ¿qué querían, i quién los avía traído? digeron, como cosa de veynte años, avían pasado a Cartagena en

299 una armazón de negros, i considerándose esclavos i entre Españoles, se resolvieron doce dellos a irse al monte lo más lejos que pudieran de la ciudad. Iziéronlo todos así, pasaron de la otra parte del río grande de la Madalena, dieron entre Indios de guerra, i allí en diversas vezes pelearon, i les mataron diez dellos de suerte que quedaron ellos dos solos; desconsoláronse mucho, i enpeçaron a decir entre sí, ¿qué emos de azer? a diez de nuestros conpañeros an muertos éstos, si buelven a salir tanbién nos matarán a nosotros dos, ¿no sé qué emos de azer? Vimos una muger junto a nosotros, que nos dijo: ¿Qué aveys de azer? id a mi casa a trabajar que soys míos, venid conmigo. Fuenos guiando asta que dimos con un río; allí nos dijo, que pusiésemos dos palos (señalando con el dedo a dos maderos) i que los echásemos en el río i pasásemos en ellos; así lo izimos, i aviendo pasado nos guió, asta que de la misma suerte nos mandó pasar el río grande i así lo izimos. Fue nos guiando asta que nos dejó solos en un camino, i no la vimos, fuimos por aquel camino, i las vezes que no sabíamos quál aviamos de seguir, la allavamos parada esperando, i entonces nos decía: Caminad por aquí i se bolvía a oír, i desta suerte nos fue guiando asta que salimos de las montañas a una parte donde se descubría en el cerro de la Popa el Convento, i quando no se podía perder de vista, entonces bolvió a salir al camino Real, i díjonos apuntándonos con el dedo: Veys allí mi casa, id a ella por aquí derecho por este camino ancho, i en llegando allí subíos arriba, que allí es mi casa donde aveys de servir. Desapareciose i con esto seguimos su camino, donde encontrávamos muchos negros i negras que ivan, i venían i no les ablávamos, ni ellos a nosotros. Fuimos así andando derecho, i pasándonos de largo que ya dejávamos el camino deste cerro, nos salió, i llamándonos nos dijo: Venid por aquí, i poniéndonos en el camino, subiendo la cuesta se fue, i así venimos i llegamos a esta casa que aquella Señora dice que es suya, i que aquí quiere que estemos. El Prior gozoso i bien advertido, mandó al intérprete que les preguntase, si conocerían muy bien a la muger; digeron que sí, ratificándose en ello; porque decían les avía ablado muchas vezes, i vieron su cara. Entonces el Prior juntó los Religiosos en la Capilla mayor, puso velas en el altar, i corriendo las cortinas a la santísima Imagen, la adoraron todos, i los negros entre ellos diciendo a una sobresaltados, que aquella era la muger que les avía ablado tantas vezes en el Alcabuco i en los caminos; que la conocían muy bien, que aquella era su cara. Corrió la nueva de la maravilla por el lugar, catequizó el Prior los negros, a su tienpo los izo bautizar, i les dio dos padrinos Españoles. Acabose la Iglesia nueva, después un negro

300 fugitivo engañó a estos dos, diciendo, que ya se avía acabado la Iglesia, i que el Prior los quería vender i azer esclavos, con otras cosas que les supo fingir, i huyéndose nunca más an parecido. Los más principales i famosos milagros que la Virgen a echo, an sido en toda la mar del norte desde España, Angola, Guinea, Brasil i Lisboa; tiénenla los onbres de la mar por única Patrona en sus naufragios. No avía navío en aquel tienpo, que peligrando no se encomendase a la Virgen de la Popa, i nunca desperdiciaron sus ruegos, pues la allavan tan a mano i muchas vezes la veían, i pasada la tormenta juntavan la limosna, i quando entravan los navíos, se entregava al Prior todo. Ultimamente es muy celebrada esta Imagen, i frequentada por muchos milagros, tiénese en gran veneración. Los milagros están muchos dellos colgados en la Iglesia de la Popa en lienços, de los quales diré algunos, que leyó el que me da esta relación. A un navío se le ronpió el timón dando en un peñasco, de suerte que sólo quedó la caña; encomendáronse a la Virgen de la Popa, prometieron limosna para su casa; mandó el Piloto que no governasen el navío, sino que sólo mareasen las velas, i que le dejasen ir en nonbre de la Virgen de la Popa. Así fue navegando con el mayor sosiego i seguridad que jamás vieron, después entró en el puerto desta misma suerte. Llevaron los marineros en onbros la caña del timón a la Popa, i allí la colgaron en nonbre de la Virgen, i para memoria del milagro se quedó en su Tenplo. Otro navío entró de negros que avía corrido gran riesgo i sin esperança, umana, encomendáronlo los Portugueses a la Virgen de la Popa, i prometieron limosna; pasó la tormenta, i llegó a salvamento; corrió la voz que la avían visto pasease por las velas del navío muy resplandeciente. En casa de Juan Gongález, algunos días después llamaron a un negro boçal deste navío, i entrando dentro vio un lienço de nuestra Señora, i deteniéndose a donde le llevavan, se incó de rodillas, i dio de golpes en los pechos. Causó admiración el caso, llamaron una negra de su casta, i preguntándole ¿porqué azía aquello? respondió, que su caravela avía querido undirse, i que los Portugueses llamaron a aquella Señora, i ella vino i se puso arriba en lo alto del navío muy ermosa con grandes candelas i luzes, i que él con sus ojos la avía visto muy bien, i por eso le azía aquella reverencia. Otro navío dio en una ensenada en la costa de Maracaybo, donde estavan muchos Indios de guerra por aquella costa desnudos con sus arcos i flechas, esperando a que el navío acabase de entrar allí para flechar los onbres i comérselos, que lo suelen azer, porque

301 entrando dentro el navío, no tiene remedio por la suma de ensenadas i bancos; visto el peligro en que estavan, se encomendaron a la Virgen de la Popa ofreciendo sus dones; el navío dio en la encenada, i enbaró sobre una peña, de suerte que quedó a un lado, i con las velas sin ser de provecho. Vinieron los Indios en enboscada, i considerando los del navío, que de una o de otra manera avían de morir allí, esperaron a llamar los Indios como para rescatar; vino uno dellos, no permitió la Virgen que entrase, porque entrando aquel, entrarían los demás, i sin duda los flecharían. En esta congoja sin viento ninguno vieron cómo el navío se endereçó (que estava a un lado) i retirándose azia atrás, oyeron el ruido que azía de la peña (como quando arrastran algo); saliose de la peña así navegando azia atrás, i luego él mismo sin tocarle marinero bolvió la proa azia la salida de la ensenada, i la popa azia a ella, i luego se entró en alta mar, i navegando llegó a Cartagena. Es de advertir, que llegó esta santísima Imagen a azer tantos milagros, que ya no se maravillavan de que los iziese, i ablavan en la ciudad dellos como cosa muy ordinaria, i como que la Virgen no azía otra cosa; i así en aviendo milagro nuevo, no asía ruido, ni se sonava ni aplaudía; aun entre los mismos navegantes llegar a pedir a la Virgen los socorra, es entre ellos muy asentado, i seguro los a de librar, porque ven que navío ninguno de todos quantos corren tormento (que son muchísimos) peligra, i así la tienen por Patrona, i dicen dulces requiebros quando ven su casa, porque como el cerro está tan alto, i luego sobre él está fundada la Iglesia con su coro alto, i claustro alto i bajo i canpanario, i sobre todo una torre, o mirador todo blanquísimo, quando vienen navegando los navíos muy enmarados azia Cartagena, antes que vean otra cosa, lo primero que ven es la casa de la Virgen, i se alegran de que están cerca. Allí es la algaçara i la fiesta, el prometer sus dones, i el asegurar su viage, principalmente es esto en las armadas de España, que como los más vienen con la sed. insaciable del Perú, cuyo primer puerto es Cartagena, i el viage es largo, cada día se les aze, un siglo, i la vista un cielo. Atendiendo a esto en tienpos que esperan las armadas, les ponen en el mirador, o torre un farol todas las noches; quando salen de la Ciudad es lo mismo, que es lo último que ven, i se les va desapareciendo poco a poco; lo mesmo corre por los viages de tierra. Otras muchas particularidades tiene esta casa, como es la vista de lejos, que es la mejor del mundo. Descubriose una peña viva en la mesma Popa, de donde a pie quedo se saca toda la piedra; en una parte más baja está una Ermita de la Madalena con su imagen de

302 bulto, i un ermitaño que sienpre asiste allí. De la parte de la guerta se alló una cueva labrada en un peñasco, que solamente cave en ella un onbre echado, i tiene labrado a forma de almoada donde reclinar la cabega. En este lugar se reco gen los Religiosos que quieren estrechar más sus penitencias; en un lado de la Popa junto a la Ermita de la Madalena ay un onbre de santa vida, a quien desde la Popa acude el Prior con el sustento. Acuden a este cerro los que tratan de soledad, silencio i penitencia, a los quales sustenta el Convento mientras- son ermitaños de aquel monte, i todos van llevados de la devoción de aquella Virgen, i dé la egenplar vida de aquellos Religiosos. La santa i miraculosa Cruz que está en nuestro Convento de Mérida en la Provincia del nuevo Reyno pide la relación de su primer milagro, i el triste suceso con que dio comienço a sus maravillas, i porque tenga más autoridad su noticia, pondré a la letra las palabras del Padre fray Pedro Simón Provincial del Orden de san Francisco del nuevo Reyno de Granada en su libro que intituló: Conquista de tierra firme. El Capitán Goncalo de Piña Ludeña avía poblado una Ciudad con nonbre de san Antonio de Gibraltar a la lengua del agua desta laguna de Maracaybo a la parte del leste veyntiquatro leguas de la Ciudad de Mérida al Norte, adonde se vino a vivir de los primeros pobladores entre los demás Rodrigo de Arguello (era el encomendero de los Indios Quiriquires) adonde le venía a servir desde sus tierras los de menos mal coraçón, que duró poco tienpo después de la vitoria que tuvieron con las Canoas de Lisona, pues luego el año siguiente de mil i seycientos aviendo determinado otra vez echar de sí aun el poco yugo de servidunbre que tenían, se juntaron con los Aliles i los de los Eneales (naciones que abitan aquella gran laguna) i determinaron venir a dar sobre el pueblo de Gibraltar para concluir con cuentas de encomenderos, i poniéndolo en efeto día de la Madalena 22 de Julio amanecieron sobre el pueblo a la lengua del agua más de ciento i quarenta Canoas en que vendrían más de quinientos Indios, que viendo los vezinos averlos cogido de repente, sin que se uviese aun olido el alçamiento, no podían defender su pueblo i personas. Trataron los más dejando aquél, poner en cobro éstas, acogiéndose como pudieron entre el bullicio del asalto, al arcabuco, que fueron los más bien librados, pues a algunos que quisieron azer rostro al enemigo perdieron azienda i vidas, pues pasaron a cuchillo a quantos pudieron aver a las manos los Indios, saquearon todo el pueblo, i fueron pegando fuego a todas las casas. Y queriendo que pasara por el mesmo rigor la Iglesia, entraron en ella, i estando unos robando todos sus ornaCORÓNICA MORALIZADA DEL

303 mentos, otros se ocupavan en flechar con las flechas de puntas de alesnas un devotísimo Crucifijo de bulto, que estava encima el altar fijado en un tronco de nogal, de las quales cinco quedaron clavadas en el santo Cristo, una en una ceja, dos en los bracos, otra en el costado, i en una pierna otra, i señalado de otras en muchas partes del cuerpo. Lo qual echo, i acabado de robar lo que allaron en ella, le pegaron fuego, que por ser tanbién de palmicha como lo demás del pueblo, con facilidad se abrasó, i cayó ardiendo gran parte de la cubierta sobre el Cristo, pero de ninguna manera se quemó, ni el cuerpo, ni la Cruz donde estava, ni aun una pequeña imagen de la Concepción de papel, que estava pegada en la mesma Cruz debajo de los pies del Cristo, con averse quemado asta azerse carbón el tronco, o cepo donde estava fija, de suerte, que se alló casi en el ayre la Cruz con el devotisimo Cristo, sólo en una espinilla tenía una pequeña señal del fuego como ahumado sin penetrarle. Y en el capítulo diez i siete adelante refiere el mesmo Padre Provincial las crueldades que estos salvages egecutaron, aorcando a su encomendera Juana de Ullao, que en la rama de un árbol dejaron en la playa, sirviendo de soga las riendas de un freno, tirándole después de muerta tantos flechacos, que la dejaron como a un erizo. A las tres ijas doña Leonor, doña Paula i otra pequeña tuvieron en tan desdichada esclavitud, que en larga relación no se podrán contar sus grandes lástimas; i luego dice, bolvieron los que se avían retirado a la montaña, después de idos los Indios a enterrar los muertos, i arrodillados al santo Crucifijo, con admiración Cristiana que uviese quedado ileso entre tan grandes llamas. Un Clérigo llamado Ventura de la Peña, con la devoción que el Señor le comunicó, estando casi ciego de una enfermedad i continuo dolor de cabeça, le adoró de más cerca, poniendo los ojos en aquellos pies santísimos, i en el clavo dellos, i sucedió que instantáneamente quedó sin dolor en la cabeça, i turbación ninguna de la vista. Llevaron el santo Crucifijo con la mayor devoción que pudieron en procesión un quarto de legua de allí, a unas estancias donde le pusieron con la decencia que se pudo, para que estuviera mientras bolvia a reedificarse el pueblo, para bolverlo a colocar en su Iglesia, pero entretanto los vezinos de la Ciudad de la Laguna cudiciosos de la santísima reliquia, aguardando ocasión en que no se les pudiera azer resistencia de consideración, vinieron por el santo Cristo, i se lo llevaron a su Ciudad, donde le tienen en grandísima veneración con grande adorno, cuydado i devoción, que la acrecientan los navegantes que entran en la Laguna a quien encomiendan sus viages, i ofrecen grandes limosnas, seguros, i confiados en su anparo, de que tienen

304 grandes i conocidas esperiencias. Dejaron sola la Cruz quando se lo llevaron, que esta en el Convento de san Augustín de la Ciudad de Mérida más de cien leguas de la Ciudad de Santa Fe. Particulares favores a echo Dios por esta milagrosa Cruz, que conocen i publican los muchos que reciben mercedes de la piadosa mano de Dios.

305 CAPÍTULO XXXVII DE LA FUNDACION DEL CONVENTO DE COCHABANBA, I LA ENTRADA A LA PROVINCIA DE LOS AYMARAES, I ALABANSE LAS VIRTUDES DE LOS PADRES FRAY DIEGO DE ARANA, FRAY BALTAZAR MEXIA, I FRAY AUGUSTIN DE VARGAS Pidieron los vezinos de la Villa de Cochabanba al Virrey don Francisco de Toledo, que fundasen los frayles Augustinos casa por gozar de los frutos que de su predicación publicavan otras Ciudades i Villas, deseando que la fundación de su villa començase con nuestros Religiosos, súplica que aplaudió el Virrey por el amor que nos tenía, i por ser fundación suya. Enbiaron a esto al gran siervo de Dios fray Juan del Canto, de quien sabremos después grandes virtudes. Luego que supo Cochabanba qué era él quien iva a la fundación, donaron muchos bienes los vezinos, i le ofrecieron quantiosas dádivas los devotos. Fundose aquel Convento día de la Trinidad en el año de 1578, governando la Provincia como Vicario Provincial el Padre Maestro fray Alonso Pacheco, i recíbiolo por Convento de la Orden en el Capitulo Provincial de cincuenta i nueve de que vamos ablando. Sepamos del cielo i suelo de aquel terruño, i del estado de aquel Convento. En el valle de Cochabamba fundó el Virrey don Francisco de Toledo la villa de Oropesa, llamada así por devoción del Virrey, que como ermano de los Condes de Oropesa dejó con el nonbre ipotecáda la memoria de su casa. Está este valle más de qua rentaleguas de Chuquisaca a lessueste en el altura de diez i ocho grados i veinte minutos, tiene por estrellas verticales la que está en la mitad del cuerpo de la liebre, i la que está en medio de las espaldas de Sagitario. Sus naturalezas, influencias i dimensiones se verán en el quaderno donde las pongo todas. Sus planetas i signos son los de Chuquisaca, i su fertilidad i abundancia ess mucha en trigo, maíz, ganados, aves, frutas, legumbres, flores i yervas medicínales; el ayre es tenplado; i el tenperamento apazible; es más caliente que frío, i consérvase la salud con pocos achaques. Tributa a Potosí i a Oruro con sus cosechas, i págase de sus minas. Toca al Arçobispado de Chuquisaca, aunque está adelante de la villa de Misque, donde asiste el Obispo de santa Cruz de la Sierra. Es país alegre i regalado, i la villa medianamente poblada. Aquí se fundó nuestro Convento en la plaça principal, i es el más bien acabado de la villa, Iglesia, Sacristía i otras pieças de laços de cedro, i goza de agradable i

306 regalada guerta; ay Religiosos de treinta años conventuales, sin apetecer mudança, viven con quietud, i tienen lo necesario. Quando yo pasé por aquel Convento, vide en una dotrina nuestra, llamada Itapaya, que en la celda del Padre fray Juan de Chaves buen Religioso que dotrinava aquel anejo con virtud i trabajo, criavan en la ventana por la parte de dentro una gran colmena las ovejas, fundándolas sin ponerles corcho en las puertas de la ventana, i viendo con la mansedunbre que entravan i salían por la puerta de la celda (que la ventana estava sienpre cerrada, porque la colmena cogía el medio de las dos puertas de la ventana) me dijo él, i lo supe de otros, que avía años que por aquel tienpo venían al mesmo lugar las ovejas, i le labravan un panal, sin que al entrar, ni salir los enjanbres picasen, ni fuesen en nada penosas al dicho fray Juan, ni a los que allí entravan, i en dejando maduro i sazonado el panal se ivan, i el año siguiente por Abril i Mayo venían a labrar otro. No lo refiero por maravilla, sino porque tiene algo de novedad, aunque las virtudes del Religioso pudieran merecer este favor. A sido provechoso este Convento a los de la villa, i a los Indios de sus valles, no sólo en lo espiritual, por ser aquella casa el refugio de todos en la administración de los Sacramentos, i efetos de la predicación, pero en lo tenporal les aze socorros, dando a muchos pobres vergonçantes continuas limosnas. Continuávase quando yo estuve allí el dar de comer todos los días a los pobres de la cárcel, i tuvo este egercicio muchos años un bendito viejo gran Religioso, llamado el Padre fray Juan de la Torre. Tan buena obra debió de introduzir nuestro Padre fray Juan del Canto, que el amor que tuvo a los pobres, como si fuera delinquente, sienpre estava en las cárceles. Limosna es la que se da a los encarcelados muy acepta a Dios, i no bien quista con los mundanos, porque les resfría pensar que en las cárceles sólo están culpados delinquentes, o facinorosos. Considere cada uno, si Dios iziera cárcel en el mundo para culpados, si ellos anduvieran sueltos, i si se ponderaran sus delitos, i egecutara Dios por sus deudas, qual no estuviera en grillos i arrastrara cadenas, pregúntenselo a la Parábola de Christo donde por cien dineros metió en la cárcel uno a su deudor, aogándole con las manos sin dejarle respirar, i enojado el Padre eterno (que allí se llama Rey) lo mandó llamar, i ayrado le dijo siervo iniquo, pecador olvidado, ¿yo no te sufro i te perdono más de diez mil talentos (cantidad tan grande, deuda tan antigua) de vicios, culpas i desafueros? ¿porqué deviendo ser tu piadoso, como yo lo soy contigo, eres cruel con tu prógimo, pudiendo serlo yo contigo por mayores títulos? entréguense de ese ingrato los verdugos, i estenle atormentando asta que me pague el

307 último maravedí, el menor pecado venial, i el descuydo más mínimo; consideren esto las repúblicas, i serán todos piadosos con los encarcelados, cotejando las prisiones i cárceles que merecen, con las culpas que en los encarcelados abominan, i animaranse más, viendo los premios que tiene Dios para los piadosos, i que socorren con limosnas, consuelos, o consejos a los encarcelados. Josef el Patriarca quando estuvo preso en Egipto entre las cadenas i grillos que le causavan dolor asta en el ánima, como dijo el Espíritu Santo, fue tan provechoso a los demás encarcelados, que, como advierte Filon Judío, no se mide con poco lo mucho que aprovechó a los presos, pues ya no se devía llamar cárcel, sino casa de Religión, i escuela de virtudes. Sacole el carcelero de los grillos (prosigue Filón) i Josef siendo ya el dueño de la cárcel, sacava de los cepos i cadenas a los otros, y echose a predicador convirtiendo facinorosos, i trocando en penitentes los que eran antes incurables, sanando llagas viejas de culpas con obras, egenplo, consejos i consuelos de dotrina, i como le avía echo el Alcayde (agradado de sus virtudes) dispensador de todo, socorría a los anbrientos, curava a los enfermos, y vestía a los desnudos, pidiendo limosna para dar a estos pobres. ¿No ponderays que Josef (dice Filón) no sale del palacio de su padre a ser Virrey, sino de aerrojado en cadenas a ser el mayor de Egipto i el primero del mundo? ¿de Sotalcayde a segundo Rey, i de un calaboço vil a mandar un palacio Inperial? lo mesmo se sucederá cada rato a qualquiera quando a Dios pluguiere, con tal que tenga en él ánima, no acidental, sino de asiento alguna destas centellas de bondad, que es fuerça que crien llamas en la ocasión, i se encienda en las cárceles el fuego de la caridad. E aquí que se atribuyen los crecimientos de Josef a las obras de caridad, que obró con los encarcelados, i sus altezas en Egipto a sus limosnas, consejos i consuelos en las cárceles. Este oficio de Josef tomó a su cargo la orden de san Augustín en Cochabanba, consolando encarcelados, y predicándoles con egenplo i consejos, enmiendas de vida, i actos de paciencia, dándoles el sustento tantos años (oy creo se continúa) i sacándolos de la prisión con ruegos a las justicias, o conponiendo las partes. Cada Religioso que aumentó en esto la centella de la caridad, mereció no en Egipto los premios i coronas, sino como Josef en los palacios eternos de mano de un Dios infinito. Y el Padre Fray Juan que dio principio a esto tendrá la corona en premios, i el blasón en pobres encarcelados, que al subir Cristo a su gloria el día de su Asunción, no le pone David por blasón aver rendido al Demonio, redemido al mundo i abierto el cielo, sino aver sacado los presos, i el llevar consigo los encarcelados, i que las

308 dádivas que a éstos dieron, i las que en ellos repartió el Padre, las metió en la gloria el día de su triunfo. Y declarando a David san Pablo, por primer blasón pone el sacar los presos i dar libertad a cautivos. Y por segunda pone quantos bienes hizo a los onbres, para que aprendiésemos, que estima en mucho más la libertad de un cautivo i el remedio de un encarcelado, que todo el resto de sus magnificencias, i la gruesa de sus dávidas. La Provincia de los Aymaraes es contigua con la de los Omasayos, que como queda dicho nos mandó dotrinar con la de Cotabanbas el Virrey don Francisco de Toledo, i viendo quanto se servía Dios, i aprovechavan los Indios en estas dos Provincias, quiso que nos entregásemos de la Provincia de los Aymaraes, cae al ooesnoroeste del Cuzco treinta i más leguas, es sierra, i tiene quebradas deleytosas i canpiñas amenas, cerros altísimos, i mucho de regalo. Eran sus Indios ábiles, pero grandes idólatras, i quitoles los pueblos el Virrey a los Sacerdotes que las dotrinavan, i negoció con la Orden que se encargase de su conversión. Fueron a ellos Padres fray Francisco Núñez por Vicario Prior, y con él fray Cristóval de Ribadeneyra, fray Juan Arroyo, y fray, Nicolás Ximénez. Eran los pueblos principales Guaquirea, Sabayno, Atabanba, y Calcauso, con otros anejos, i algunos pueblezuelos. Adelante se dirán sucesos acaecidos en estos Aymaraes. El Padre fray Diego de Arana fue noble cavallero, señor de la casa de Arana en Alaba junto a Bilbao, Vizcaíno de las casas Ilustres. El ser dueño i señor de aquella casa, (como se ve por instrumento auténtico en los papeles de su profesión) prueva la antigua nobleza de su sangre, i el lustroso aplauso de su casa. Fue ijo de Diego de Arana, señor tanbién desta casa de Arana, i de doña María López de Armendurva su legítima muger; gran onra es en la esfera de la vanidad, el título de señorío. ¿Quán tos por ser señores de casas fueron esclavos de miserias, blancos donde apuntó la fortuna, i despojos en que triunfó la desdicha? Pretendió la sobervia eternizar los nonbres, quando la naturaleza abrevia las vidas, queriendo la anbición platos eternos. Inventaron los onbres alforcas a la perpetuidad, trabajando asta perder la vida, i los más el ánima, dejar sus nonbres perpetuados en Ciudades, Reynos i Provincias, presumiendo azer inmortales sus nonbres, ya que son abreviadas las edades; desacuerdo del amor proprio, lisonjas de la vanidad mentirosa, i desquites de la vida breve. Todo el Salmo quarenta i ocho conpuso David, desengañando a estos eternizados de sus nonbres; dice, que el dejar casas i mayorazgos a sus decendientes, es acción de jumentos necios, insipiencia de bárbaros, engaño loco

309 de juizios bestiales, jumentos, que siendo bestias, aún no tienen abilidad en el instinto para sus provechos. La ansia de las onras los izo burdos, í el deseo de eternizar sus nonbres los derribó al olvido. Otro modo de eternizarse enseña allí David. i es siendo justos, para que la virtud negocie la inmortalidad, no sólo en las eternidádes de la gloria, sino en la continuación de los tienpos, durando sus nonbres lo que viviere el mundo. Aora es de noche, (dice Augustino) no se ven los méritos de los justos, reluze sólo la felicidad de los malos, es invierno i crece la yerva, el árbol está seco, vendrá la mañana de la dichosa primavera, verase el fruto de los justos, i echa leña la yerba de los viciosos, el árbol se eterniza, i la yerba se consume. No ay traça para eternizar sus nonbres, (dijo san Juan) como dejar el mundo, que luego Dios les pone el nonbre suyo Divino, i el de su Ciudad celestial; tener el nonbre de la Ciudad es eternizarse, i dejar en las Ciudades su nonbre, es negociar su olvido. ¿Porqué Dios (pregunto yo) se llevó al paraíso al justo Enoc decendiente del justo Seth en la séptima generación de Adán? Arrebatolo Dios, i advirtió, san Gregorio, i mi Padre san Agustín, que Caín tuvo un ijo a quien llamó Enoc, i por eternizar el nonbre de su ijo, fundó una gran Ciudad a quien llamó Enoc. Coge pues Dios al otro Enoc, i llévaselo al Paraíso. A sido esto, porque quiso que supiésemos, que los justos ivan a tener su nonbre eterno en el Reyno de la inmortalidad, i que el ijo de Caín, que le avía de tener en el mundo, le borró el tienpo su nonbre i le dejó el de afrentosa fama. Que en conpetencia quiso Dios a su Enoc vivo en el Paraíso mientras durase el mundo, quando el otro Enoc ijo de Caín fundava Ciudad que al mundo publicase su nonbre; ésta se aniquile, aquél dure lo que el mundo; aquél se condene i estotro se eternize. Don Diego de Arana dejó la casa de su nonbre, el llamarse dueño i señor de su casa, viendo en los engaños de la vanidad los desengaños de la confusión. Pero los ardores mundanos le sacaron de España i lo trugeron al Perú en aquel tienpo, quando por aver pocos Españoles enriquecían en breve, bolviendo a España prósperos, aumentando unos sus casas, i otros ennobleciéndolas con mayorazgos ricos. Siendo los que venían por plata, i los que bolvian los aumentos de onra, como los Agrigentinos, de quien dijo Platón, como refiere Ellano, i como los Rodios, como dijo Stratónico, que edificavan mayorazgos i casas, como si uvieran de vivir para sienpre, i comían como si sienpre uvieran de morir, comiendo en un día, lo que, si pensaran que no avían de morir en un mes lo fueran comiendo en todo el mes entero, i así comían, como que en aquel día avían de dejarlo todo, i por no perder el regalo lo comían todo junto. Desacuerdos comunes son éstos para

310 lamentables fines, sin que las ordinarias canpanas de los sucesos, que cada día se miran, recuerden a tantos dormidos, como por onras i glotonerías se condenan. Pasó al Perú, donde la nobleza de su sangre í el valor de sus echos le izo celebrado i rico. Pasó a las conquistas del Reyno de Chile, segundo Flandes para España, i guerra perpetua para las Indias; militó en conpañía de ilustres cavalleros, que en aquella era entraron a dejar con sus echos eternizadas sus famas, a no ser en este Reyno el olvido, donde por estar tan distantes nuestros Reyes, o son los premios cortos o las pagas olvidos; acaban sus memorias con sus echos, i por falta de Inprentas, o por sobra de enbidiosos alcançan quatro renglones en los libros. Su íntimo camarada era don Juan de Pineda, de cuya nobleza, echos i fraylía dejo dicho tanto. Estavan con éstos don Luis de Toledo ijo del Clavero de Alcántara, don Pedro de Portugal, don Felipe de Mendoça ijo del Marqués de Cañete, don Cristóval de la Cueva, de la casa del Duque de Alburquerque; Pedro Fernández de Córdova de la casa del gran Capitán; don Alonso Pacheco de la casa del Marqués de Villena; don Alonso de Arsila i otros cavalleros. Entre todos esclareció don Diego de Arana aziendo tan valerosos echos en facciones de tan gran peligro, que se llevó el primer nonbre de arriscado, i la fama de coraçón valiente. Allose en la batalla de Millaraupuen cerca de Arauco, en que con diez mil Araucanos izo echos magníficos, i en la batalla contra Andalicán valiente bárbaro, que con veynte mil Indios izo prodigiosos estragos, viendo al egército Católico de caída, i que se retirava medroso, aziendo él i nuestro fray Juan de Pineda azañas memorables, quando Millanturo, Gualbarino, i Oronpello Araucanos formidables avían estragos orribles. Tanbién a la vista de Penco con sólo cien soldados izo valerosos efetos contra inumerables bárbaros, i con decir, que en todas las ocasiones en que se alló nuestro fray Juan de Pineda, mostró don Diego de Arana eroico valor; ya quedan dichas, i lo que don Alonso de Arsila i Pedro de Oña allí citados refieren, i aunque en breve, allí se podrán ver; sepamos aora los valores de la gracia en otra más provechosa, aunque más contingente milicia. Viendo don Diego de Arana, que su amigo don Juan de Pineda, quando esperavá grandes premios, se vído por un desacato sentenciado a muerte, que se egecutara aquel día a no inquietarse el canpo Real, i que por gran favor, ruegos del egército, i milagro de san Augustín le avían conmutado la muerte en destierro, conoció los buelcos de la fortuna, los engaños de la vanidad i los seguros de la virtud. Dejó a Chile, i vínose con su amigo don Juan de Pineda a esta ciudad de Lima, donde el Virrey quería premiarle, i la República

311 esperava verle rico en rentas i pagado en premios. Tratose con gran ostentación de lacayos, libreas, pages, criados, cavallos i familia, entonces a buelta de tantos Indios Chilenos avía en aquel Reyno abundancia de oro; todo el que trujo fue repartiendo don Diego a pobres, disimulando, con fingirse pretensor de oficios i rentas, el deseo de pisar rentas i oficios, i así aviendo conpuesto sus cosas, se fue un día con toda la ostentación en que se ilustrava, en conpañía de don Juan de Pineda, como dejamos dicho, a la portería de nuestro Convento viejo, i allí antes de entrar repartió las cadenas, cabestrillos i sortijas que traía entre sus pages, dando libertad a los cautivos; i sus gualdrapas i cavallos a sus lacayos, i entró pobre i desengañado a tomar el ábito, que le dieron a treynta i uno de Março del año de mil i quinientos i cinquenta i nueve, i profesó a siete de Abril el año de sesenta en el mismo día i ora que profesó su fiel acates i amigo en todo fray Juan de Pineda. Este soldado del mundo, Capitán del siglo, aunque visoño en la milicia de la umildad, fue un raro egenplo en la penitencia, cruel en las continuas i sangrientas diciplinas, desapiadado en los grandes ayunos, tierno i fervoroso en la instante oración, el primero en las observancias, admirando con su umildad, i no apeteciendo jamás descanso en el trabajo. ¡O cómo resplandecen estas acciones en los que fueron ilustres, i quánto se acredita la virtud con estos trueques, i pocas vezes los onbres deste porte dejan de ser en la penitencia admirables, i en el egenplo provechosos! Quando Lima i el Reyno, entonces con menos multitud de la que oy le abita, supieron la conversión, i el inpensado trueque de personas tales, se admiraron del echo, i enbidiaron la resolución, i mucho más quando los vían novicios i profesos ocupados en umilde servidunbre, i en sugeción tan observante, predicando ellos más cuando callavan en oficios serviles, que otros grandes predicadores en púlpitos onrosos. Ya profeso conociendo los Prelados la gran caridad de su ánima, i el fervor de su celestial espíritu le izieron enfermero oficio en que mostró tan egenplares finezas, que tenía por el rato más gustoso, i por la poma de ánbar más fragrante, linpiar vasos inmundos i curar llagas asquerosas, buscava la soledad, quando no le ocupaba la Obediencia, que el justo nunca tiene mayor ganancia, que quando retirado del bullicio busca una soledad entretenida. Uno de los nonbres soberanos de Dios es llamarse Saddal, que significa, como notó Genebrardo, el que se contenta sólo consigo. San Cipriano refiere, que Sócrates solía decir, que quanto más uno se contenta con menos, tanto se parece más a Dios, el qual se contenta consigo solo, muchas perfeciones gana un solitario, quando conociendo a

312 Dios i conociéndose a sí, entretiene su soledad, que el mejor correr al cielo i parecerse a Dios, es estar consigo solo, contentándose con examinar su vida i platicar sólo consigo, pues contentándose con menos de lo que el mundo tiene, tanto más se parece a Dios en el retiro donde le busca. Por esto vería el Padre fray Diego de Arana las mejoras, que le trujo la soledad, acordándose de los bullicios en la ostentación del siglo, i en los peligros de la milicia; aquí vencía sin obrar de manos, i allá medrava desdichas egecutando muertes. Conociendo el Capítulo Provincial que se celebró el año de mil i quinientos i sesenta la perfeción de sus virtudes, i la prudencia de sus consejos, con no tener año i medio de Religión, le nonbró por conpañero del Padre Provincial fray Andrés de Santa María, i pues este gran Prelado i tan cabal Religioso le escogió para su lado, i le quiso por báculo de su govierno, mucha virtud era la suya, i en breve tienpo avía adelantado la perfeción de la observancia. Después se fue en el Capítulo adelante por conventual del Cuzco, i en otro trienio por conventual de Chuquiabo, i después al Convento de Arequipa, dejando en estas casas i en la de Chuquisaca, donde otro trienio fue Suprior, grandes aumentos en lo espiritual con sus egenplares virtudes, i en lo tenporal mejoradas todas las cosas en que la Obediencia le ocupava. Nonbráronle por Prior de la Provincia de Guamachuco en el Capítulo Provincial del año de mil i quinientos i ochenta i dos, i reeligiéronlo segunda vez en el Capítulo del año de ochenta i quatro. Asistió en otras muchas dotrinas, como en las de Omasayos, i en la de Capinota, perpetuando algunas cosas, que començava la devoción, i derribara en breve el resfrío, que en cosas de Dios tiene do ordinario nuestra naturaleza, i en cada parte que estuvo, pudo decir lo que Augusto César, como refiere Suetonio, i Pontano en su libro de Magnificentia recebí a Roma echa de ladrillo, i déjola de recio mármol, dando a entender, que no ay acción más digna de llamarse magnífica, que dar uno aumentado lo que se le da, i mejorando lo que a su cargo recibe, dando perpetuidad a lo que es loable, i duración a lo que puede perderse. Trabajó mucho este varón temeroso de Dios en adquirir ánimas infieles, i en destruir vicios envegecidos. Tuvo gran opinión de observante, i dejó envidiada fama de penitente, con que la milicia del mundo, menospreciando el señorío, se espera en Dios, como lo asegura su buena muerte, que le estará gozando. Fue el Padre fray Baltazar Mexía natural de Santiago de Galicia, fue el segundo ijo que tomó el ábito en esta Provincia el año de mil i quinientos i cinquenta i dos. Era Clérigo Sacerdote onbre ya viejo, adornado aun en el siglo de grandes virtudes, estimado de las

313 Repúblicas, i en puestos lustrosos, aviendo servido a Dios en la conversión destos Indios, quiso estrechar más su vida, i fuese a aquel Convento de Santos, donde dar fin a la vegez para dar principios a otra eterna juventud. Pero quiso Dios darle años de vida en el estado de frayle, para que como diestro en la predicación de los Indios, fuera provechoso ministro en los aumentos de la Iglesia. Fue por Vicario a la dotrina de Yagón, i aviendo de tomar la posesión de la santa imagen de nuestra Señora de Guadalupe, i dar principio a tan magnífico Santuario, le nonbró la Provincia por primer Vicario i por zeloso fundador, siendo tan grande el acierto, que sola su paciencia, su cordura, su mortificación pudieran vencer los contrastes i pleytos, que se levantaron entre los que pretendían tener acción al soberano bulto, aplacando con Cristianas cortesías a los Clérigos convezinos, que procurávan vitoria con amenaças i cóleras. Fue este siervo de Dios devotísimo dado a la oración, i con estremo contenplativo. Quando decía Mísa se derretía en lágrimas, de manera, que todos los que le oían la Misa se conpungían tanto, que le aconpañavan con las suyas, i era muy duro de coraçón el que viéndole desecho en lágrimas desde que salía al Altar, asta que bolvía a su celda, no llorase, o se conpungiese. Quien duda, sino que entre los coloquios que con Dios pasava, tendría gozos tan grandes en su espíritu, que le exprimían las lágrimas por los ojos, i que como estava Dios en su coragón, que era manantial de aguas vivas, repartía aquellos caños para regar su ánima, i coger cosechas en los oyentes. Con ser muy viejo, i aún en los fines de su fraylía, pues tuvo el ábito casi veynte años, lo que le sobrava de tienpo después de estar en las comunidades del Convento, i en las oras que tenía adjudicadas a la oración, jamás estava ocioso, aconsejando a todos, que huyesen de la ociosidad, porque era madre de perniciosos vicios, i en el Religioso de una orca en que aoga las virtudes, puerta segura de la condenación. Si los Gentiles conocieran la desdicha del onbre ocioso, ¿qué mucho que los justos lloren la la ociosidad? Séneca llamó al ocio muerte i sepultura de vivos, porque si la ociosidad del que deguella las buenas obras que se pueden azer, encierra en sepultura infame las potencias que se dieron para vivir obrando bien. Con este dicho de Séneca averguença san Augustín a los Monges i a los Cristianos del siglo, i dice: Qué cosa es la ociosidad, sino una sepultura del que vive, i un engaño sin remedio del que muere, que así lo dijo aquel Pagano Séneca amigo del santísimo Apóstol Pablo, querido suyo i carísimo correspondiente, todos estos encomios pone a Séneca Augustino, quando le oye anatematizar ociosidades, i

314 retratar con figura de muerte i sepultura a los ociosos. Diógenes diciéndole uno, que pues ya era viejo aflojase en sus trabajos i estudios; respondió, como dice Laercio, antes aora que estoy al fin de mi carrera e menester aguijar más i descansar menos. Catón, después de aver tenido las mayores dignidades en paz i en guerra dejó a Roma de 58 años de edad, i retirado a una villa (donde aora es Puzol) pasava la vida en una granja solo i entretenido, a vezes leyendo libros, i a vezes podando viñas, entonces le pusieron este retulo en las puertas de su casa, como dice Rodigino: O dichoso Catón, tu sólo sabes vivir, pues recogiendo tus sentidos a la letura de los libros, aborreces la ociosidad con el trabajo de tus manos: Este epitafio se le pudo poner a la puerta del Padre fray Baltasar Mexía, porque o sienpre después que orava leía, i después de aver leído trabajava. Lleno de virtudes i sazonado en méritos murió con opinión de justo, i dejó esperanças de que estará bienaventurado. Las traças que tuvo Dios para traer a la Religión al Padre fray Augustín de Vargas, si el mundo las tiene por desdichas, la piedad Divina las dispone para más segura salvación; era natural de Badajoz en Estremadura. Fue onbre próspero en bienes de fortuna i en riquezas de mundo, tan divertido en él, que pocas vezes se acordava del cielo, que como el oro i la plata nacen i se crian en los profundos o debajo de tierra, tira las ánimas a lo bajo de su centro, i no las deja levantar al cielo, que es el centro de las ánimas. Dos i tres vezes en diferentes tienpos le enbió Dios pérdidas, enfermedades i trabajos, pero no entendía que lo llamara Dios, sino que lo perseguía la fortuna; ciego discurso del umano engaño, añadía solicitud al tenporal aumento, i tenía más altas las raízes la pérdida de sus caudales. En breve enriqueció, porque entonces eran más las riquezas i menos los mercaderes, descuydado de su ánima, y cuydadoso de aumentar los millares de su azienda, izo grandes enpleos navegando de España al Perú, aumentando su caudal en suma de azienda, i debiendo agradecer a Dios la riqueza moderada, i la pasadía suficiente, sólo ocupava sus ansias en llegar a ser el más rico de sus tienpos. Fue mercader de grandes cargazones, pero Dios que le amava, le tenía para mercancías sin contingencia, pues son las del cielo mayorazgos en eternidad. Navegando por estos mares del Sur, quando venía con ciertas esperanças, que su enpleo le dejaría prosperísimos, enbió Dios tan borrascosa tenpestad, que en una ora undiéndose la nao, i anegándose muchos; perdió toda su azienda; i quedó tan pobre, que ni esperanças de vida le consolavan. Echose al mar sin que se prometiese de vida más tienpo del que le diese la primera ola, dio gritos por misericordia al cielo arrepentido de

315 sus culpas, tragando más vezes la muerte que las aguas solobres, viendo que ya se aogava, i que si supiera nadar estava la tierra de la costa distantísima; dio vozes a la Virgen, i milagrosamente fue traído a la playa, conociendo el evidente milagro, con que se izo esclavo de la gratitud. Viéndose en la playa vivo, no sintió tanto como sintiera el verse del todo pobre, porque levantó el coraçón a Dios, reconocido de que le dejó la vida, i le quitó azienda, para que enplease en mercancía de cielo, discursando en su desengaño la confiança engañosa de los bienes terrenos, i la provechosa firmeza de los enpleos celestiales. En nuestro mercader perdido, entonces más venturoso, veo lo que cuenta de aquel ciego san Marcos, a quien sanó Cristo al salir de Jericó, no expresándose los nonbres de muchísimos, en quien Cristo izo diferentes milagros, sino el de Lázaro, i de otro qual i qual, pues los mas que nonbran no es con su nonbre proprio, sino con el de su oficio, o de algún parentesco, el Centurión, el Architichino o la suegra de san Pedro, o por las tierras, como la Cananea, el ijo de la viuda de Naím, i otros a este modo. El deste ciego de Jericó espresó el Evangelista, diciendo, llamávase Bartimeo, ijo de Timeo ciego, que pedía limosna en los caminos; i luego pone el Evangelista otra particularidad, que dava vozes el ciego a Cristo desde donde estava, pidiéndole misericordia sin dejar el lugar de donde sienpre pedía, i que mandó Cristo que le llamasen aquel ciego, i que asta que vino le aguardó Cristo quedándose parado, vánselo a decir al ciego, i arrojando por allí el ato que traía se fue a Cristo desnudo. Tres cosas ay aquí en que repararse; la una, ¿porqué más a éste, que a otros de los que sanó Christo, le pone el Evangelista el nonbre? la segunda, ¿porqué pudiéndole Cristo sanar sin azerle venir, le obliga a que se llegue, i él aguarda parado? la otra, ¿porqué arroja su pobre ato, y se queda sin nada, pudiendo ir con él, o dándolo a guardar a otro amigo, sino que lo arroja, i se desnuda? A todo se responderá con lo que dice mi Padre san Augustín, que este ciego era conocidísimo en toda aquella tierra, porque aviendo sido muy rico, avía venido a tanta miseria, que ciego estava, mendigando en los caminos, siendo la calamidad después de la riqueza, quien le ganó el nonbre i le izo conocido, fue muy rico, víanle todos tan pobre, contávanse unos a otros su estado próspero, i su afligida pobreza, i que por eso le nonbra el Evangelista. Con esto se responde a las otras dos preguntas, avíale quitado Dios sus bienes para que le buscase, no le acabava de entender, pues aún mendigando quería tener plata i adquirir azienda, mándale Dios llamar i llevar, i con inpulso de Cristo arroja su ropa, que antes por no dejarla no quería llegarse donde estava Cristo. Conoció que los bie 316 nes tenporales que tuvo le apartaron de Dios, i no conociendo que el quitárselos avía sido para que se fuese a él, i que seys reales que mendigando podía juntar le tenían tan perezoso, que aun saliéndole Cristo al camino él no se llegava a Cristo, arroja el atillo que tenía, corre a Cristo, dando a entender nuestro Redentor, que el tener algo de bienes detiene mucho para buscar a Dios, i que se llega a priesa quando se arroja todo, aguarda Dios parado como que a menester un pobre que fue rico, mayor consuelo, más augilios para llevar con paciencia el trabajo, parándose para azerle más favores, i ese ciego enseña, que mal se levanta uno, aunque más misericordia pida a Cristo quando está junto, i enamorado de su caudal. Nuestro mercader Augustín de Vargas, si otras vezes no quiso entender a Dios quando perdía enpleos i llorava trabajos, esta vez que lo llamó parándose de espacio, para sanarle del todo la ceguera, i abrirle los ojos al desengaño i a su conocimiento, vido entre las olas del mar en que se anegava, parado a Dios que lo defendía, i en la playa contenplavan los ojos del ánima los bienes mentirosos del mundo que tanto ciegan para no buscar los caudales del cielo. Vino a Lima donde se lastimavan más los que le conocieron tan próspero, que del otro Bartimeo los que en Jericó contavan su caída; muchos quisieron bolverle a la mercancía, pero lo que el otro ciego izo después que le quitó Dios la azienda i quando le llamó desde el camino, que fue arrojar lo poco que avía mendigado, lo izo nuestro mercader quando se consideró del todo perdido, abominando esperanças de mundo i riquezas del siglo, i advertido en todo, tomó el ábito en el Convento viejo de Lima el año de 1564. Fue uno de los grandes penitentes que tuvo aquella casa, oy le nonbran los antiguos llamándole el Penitente, i quien adquirió este renonbre entre penitentes tan ilustres, rara sería su penitencia, i grandes i estremados los martirios que daría a su cuerpo; ¡o eterna caridad de Dios, que quando quitas es para dar, quitas bienes de mentira, i das riquezas de soberana verdad! vaziastes los vasos, tinajas i botijas de la viuda a quien enriqueció Eliseo, dijole que la alcucita de aceyte se la multiplicaría Dios, llenándole todos los vasos, botijas i tinajas que tuviese vazíos, i las que pidiese prestadas de sus amigos, i vezinos, cunpliose así, pidió más vasos, i respondiole el ijo, que ya no avía más, i estancose el azeyte, que el vaziar Dios de otros licores los vasos de una casa es para que estando vazíos de mundo, los llene Dios del azeyte de sus misericordias, i entonces vio la viuda, que si antes se tenía por desdichada viendo las tinajas vazias, se pudiera tener por desdichada en no aver tenido muchísimas más, quando por falta de vasos vazíos agotó Dios el

317 azeyte i limitó sus favores. En nuestro mercader si Dios le vazió de riquezas, le llenó todos los vazíos de favores, virtudes, méritos i misericordias. Fue un estremo de la observancia, de la umildad i de la mansedunbre; el Religioso más bien querido, más amado que tuvo aquella casa, a todos servía rogando con su servicio, a todos curava con alegría, rebosando en los ojos, í por la boca afectos de caridad. En el Convento de Chuquiabo estuvo donde estudió latinidad, aquí fue mercader del cielo, i fue mendido más discreto que Bartimeo, pues éste pedía para si, i nuestro fray Augustín mendigava para darle a Dios, i así izo muchas i costosas preseas para el culto divino i adornos del Altar; ordenáronle de Sacerdote, i trabajó en Capinota en la conversión de aquellos Indios Uros, bárbaros Gentiles; bolviole la obediencia al Convento de Lima el año de 1575, i estuvo más de seys años sirviendo con tan gran opinión de siervo de Dios en todas las materias tenporales y de observancia, que era un egenplo de virtud, i un egenplar de penitencia Fue Procurador del Convento, siendo el siervo fiel del Evangelio, que no tiznándose con lo aplomado que deja la plata, fue la mesma fidelidad, grangeando méritos quando estava más pobre, i no defraudando un real, quando el Convento estava más rico; i necio fuera, quien aviendo sido tan próspero, fiando en la fortuna, fuera ladrón sirviendo en la observancia, preciose sienpre de pobre, de fiel, de manso, de caritativo, siendo la umildad la guarnición soberana de sus virtudes. Murió opinando de gran siervo de Dios en virtudes, i enpleando en obras santas pasó con su enpleo, según se espera, a enriquecer en las Indias de la bienaventurança.

318 CAPÍTULO XXXVIII DE LAS GRANDES RELIQUIAS I JUBILEOS QUE ESTOS AÑOS NEGOCIO EN ROMA EL PADRE DIFINIDOR FRAY MIGUEL DE CARMONA, QUE RENUNCIO DOS OBISPADOS, I UN CASO MARAVILLOSO, QUE OBLIGO AL PAPA GREGORIO XIII, A DARSELOS, I A DAR PARA EL PERU TAN CELEBRES RELIQUIAS Caminando dejamos para Roma al Padre fray Miguel de Carmona ijo del Convento viejo de Lima, donde profesó el año de mil i quinientos i sesenta i cinco, i era natural de las Canarias. Fue el primer Procurador General de Corte con voto en Capítulo que tuvo esta Provincia, i el primero que tuvo privilegios de maestro sin ser graduado, pero sin el título. Fue uno de los quatro Difinidores, i escogiéronle para negociar cosas graves en las dos Cortes de España i Roma; todos le tenían por gran Religioso de mucha actividad, confianda i zelo. Era onbre de oración, de penitencia i caridad, cuydadoso sienpre en procurar los aumentos espirituales i tenporales de la Religión. Pero a muchos les pareció que no era persona que dispondría a toda satisfación, materias tan graves como encerrava la legacía, por ser las más mercedes de gracia i no de justicia, ocasión que pide traça más que diligencia, i está el acierto en la disposición, sin la qual es flaco el mayor ruego. Alabávanle los que contradecían su viage de Religioso observante, pero de moderada viveza, de coraçón llano, i poco sagaz, bueno para un Convento, i desigual para tan superior enpresa. Los Prelados que conocían lo mesmo le miravan al fondo, allavan en él un espíritu zeloso de los aumentos de la Orden, i desasido de toda pretensión anbiciosa, umilde con religiosa modestia, i fíando de su virtud que negociaría por Dios lo que no alcançase por valor; le escogieron entre algunos, que fíados de mayor despejo i letras se encargaran de ir con gusto a negociar cédulas con el Rey, i Privilegios, Jubileos i Reliquias con el Papa, en que estava el motivo deste viage. Y si bien nos acordamos, el Provincial de Castilla escrivió que le parecía escusado el viage del Padre fray Diego Gutiérrez a Roma, por aver cerrado su Santidad la puerta a conceder nuevas gracias. De aquí se arguía que era la ocasión para persona de mayor porte; pero el Padre fray Miguel de Carmona, si se conocía pequeño, se atrevió umilde, i lo que no se prometía de su talento, lo esperó de los milagros que suele azer la obediencia, i confiando en Dios dispuso su viage, i valiéndose de la Catedral de Lima i sus Parroquias llevó a su cargo negociarles

319 Jubileos. Llegó a Roma el año de mil i quinientos i ochenta i uno sin otros valedores, cartas de favor, ni intercesiones que su confiança en Dios, que a fines buenos previene los medios inportantes. Començó a disponer sus negocios i a inpetrar las súplicas. Continuava el palacio de san Pedro, gastava las mañanas aguardando audiencia, las tardes en sus patios sufriendo porteros de todos los oficiales i ministros del despacho; procurava valerse, i algunos no se dignavan de oírle, llevó poca plata, i así eran sordos los oficiales i ministros. Demonio con privilegios de rico devía de ser el que arrojó Cristo de aquel endemoniado, que cuenta san Mateo, que era mudo i ciego, i el endemoniado sino era juez, o ministro de justicia, lo parecía; porque cegar i enmudecer sólo sabe azerlo un rico, i es Demonio que se ospeda en casa de juezes, que con oro i plata dejan ciego a un juez o ministro para que no vea, i le buelven mudo para que no able. Y quando leo en Tertuliano, en san Juan Crisóstomo, i en San Eutimio, que a este endemoniado le tenía el Demonio tanbién sordo, tengo por cierto, que o le aconpañava otro Demonio diferente, o él mesmo traía desdichas de pobre que aze sordo al juez, i ensordece al oidor. Dará mil vozes un pobre, i todos los ministros de justicia no le oirán una tan sola palabra, ensordecen los pobres a los que despachan negocios, i tienen sordera asta que oygan el ruido de la plata o del oro, i así el Demonio que enmudecía i cegava al endemoniado, era Demonio con privilegios de rico, i el que le ensordecía era Demonio con circunstancias de pobre. Todos los medios lícitos intentava, i ningún paso adelantava su diligencia. Encarecía el buen Religioso el poco caso que azían del los ministros de justicia, unos le mostravan enfados, otros le decían baldones, i el que menos mal le ablava, era con desdenes, diérales oro i enmudecieran todos; sólo quando pagava le azían agazajo, i le ablavan los oficiales i datarios con cariño. Con encarecimientos ponderava lo que padeció en cada despacho; para enseñar misterios puso Moisés en el Génesis muy de espacio las propriedades desde la tierra de Evilath: cría (dice) el mejor oro, i el Bdelo, que es como dicen los Setenta el Carbunclo, i los sigue san Gerónimo i otros, dicen, que es el aljofar i las perlas, i éstos siguen a Rabi Aghaón; tanbién dice Moisés que cría las piedras Onichynos, piedra preciosa, que quiere decir uña de onbre, llamada así, porque se parecía a las uñas umanas, como prueva Mario i Lira, i la uña del onbre se llama Onyx en Griego. A esta tierra dice Moisés que riega el río Fisón; pues ¿qué dotrina se saca de que a esta tierra la bañe i la riegue este río? San Isidoro, alegado en la Glosa, dice que Fisón quiere decir mudança de boca; i esplicándolo más la Interlineal, dice, que se

320 llamada así este río porque tenía más vil apariencia sus aguas quando regavan esta tierra, que quando salían del paraíso, allí ermosas, acá feas, allá azían un ruido sus corrientes, i en la tierra del oro otros diversos. Todo junta será enseñar, o repreender, que el juez más recto, el ministro más cabal, i el oficial de justicia más medido, si como el río Fisón sale ermoso en la rectitud, i abla Cristianamente en la justicia de cada uno, en andando entre el oro, i bañándose entre piedras preciosas muda la cara, i muda el lenguage, el oro le trueca el rostro. Si antes será afable para el pobre que pedía justicia, ya es ayrado, i el ayrado que solía ser para el que agravió ya es afable; las perlas i las piedras preciosas le azen mudar de boca, i mudar lenguage, i donde anda el oro i las piedras preciosas, andan sienpre a las bueltas uñas de onbres, Onychinos, donde no se escrive como en el Exodo, lo que manda Dios, ni memoriales de su ley, sino lo que quieren que escrivan, los que se lo pagan, crecen uñas donde reyna el oro, medran poco los pobres, i negocian quanto quieren los ricos. Quando en mayores desánparos se fatigava el Padre Fray Miguel, cayó enfermo su Santidad, que lo era el Pontífice Gregorio XIII, el achaque de mal de ijada, i dolor de muelas pareció ligero al principio, i enpeorando cada día causó cuydado, con que ivan parando los despachos. Peleavan en el espíritu de nuestro frayle las ansias de negociar, i el ver parada su pretensión, porque sino moría el Papa, avía de dilatarse su asistencia mientras convalecía entravan ya las mutaciones, que en Roma es tienpo peligroso para la vida, o para la salud, i si moría el Pontífice, era fuerça, sufrir la vacante, i esperar nuevos arcaduces para encaminar sus pretensiones, i no sabía el goviemo que asentaría el sucesor, i por lo menos perdería lo gastado, azía plegarias a Dios por la salud del Papa, i era lo menos que entonces le convenía. Del todo, i en todos los tribunales ivan parando las audiencias, porque, o por no entendida la enfermedad, o por aver rendido mucho las fuerças del Pontífice le tenían desafuciado. Todo era confusión en Palacio, todo ablar en nuevo sucesor; los médicos de Cámara aplicavan remedios estraordinarios, porque los conocidos estavan ya aplicados, i los intentados no eran efectivos. Nuestro fray Miguel de Carmona iva cada día a Palacio a saber si mejorava el Papa, a los veynte i quatro días de la enfermedad, en que no durmió de dolor, oyendo decir que ya le aplicavan algunos remedios de los que éstos i aquellos confidentes tenían esperiencia, i se conocían sus buenos efetos, se llegó a un criado del Papa, i le dijo, que en el Perú se aplicava una yerva en ojas que él traía

321 consigo a males grandes, i era remedio eficaz, i para la ijada i dolor de muelas procedido de corrimientos, era sinple miraculoso aprobado de continuas esperiencias. El criado se lo dijo al Nepote del Papa, él llamó a nuestro fray Miguel, i conoció en su relación buen deseo de la salud del Pontífice i sinceridad sin intento dañado, buena intención, i conocimiento de costunbres, condiciones que se miran para fiar de algunos, o el servicio, o la salud de los Papas, porque suelen ser tan esteriores fíeles escuderos, que llevan de mano a la muerte. Informose el Nepote de la persona del frayle, supo el motivo de su viage a Roma, su paciencia i umildad, atestiguaron los oficiales de la datarías, mandole que trugese las ojas (eran de lo que en el Perú llaman tabaco) mostrolas a los médicos de Cámara, juzgaron que ya que no aprovechasen no dañarían, i nada le podría traer a peor estado del que su Santidad tenía. Aseguró nuestro frayle, que fiado en Dios, éste sería su eficaz antídoto; abló del remedio al Pontífice su sobrino el Cardenal, preguntó de que nación era el frayle, i díjole que Español i del Perú, a que respondió el Papa: no ay que temer traición en la fe de los Españoles (amolos mucho toda su vida) avía echo el buen Religioso prolija oración a Dios, i dicho Misa pidiendo a Dios el acierto de aquel aplicativo, i la buena egecución de sus deseos. Puesto en presencia del Papa, i recebida su bendición, queriendo aplicar las ojas, le dijo: Dios te enseñe i de mi tenga piedad, en él espero, dijo fray Miguel, que con este remedio a de sanar, o dormir Vuestra Santidad, sacó las ojos, i calientes roziadas en vino se las puso al lado del dolor, i le izo mascar un poco, con que levantó tan rezias bascas, que parecía morir ya el Pontífice, aunque el frayle avía prevenido que la yerva era algo violenta, viendo los médicos i criados las fatigas i bascas del Papa, lo juzgaron por tósigo, i allí lo despedaçaran a no oyrle, que aquellos acidentes eran provechosos, i obravan ya la salud, llevaron al Religioso a un aposento donde le encerraron asta ver el efeto de la medicina, dudosos si era malicioso el remedio, el Pontífice se durmió con tan pesado sueño, que entrando el Cardenal Nepote i los criados a ver como se allava, ni respondía, ni llamado despertava, sudava mucho i resollava poco. Salió voz que avía muerto el frayle al Papa. Blasfemávanle los criados, i a bueltas le decían, que con astrosa muerte avía de pagar la aplicación del tósigo. A todo respondía, que Dios era testigo de su inocencia, i que en todo se cunpliese su voluntad. En esta confusión del sacro Palacio i fatigas del Padre Fray Miguel pasaron asta otro día por la mañana, considérese la aflición del pobre frayle, sin más consuelo que la seguridad de su conciencia, ni más culpa que el inpulso de su buen deseo. Noche sería larga para temores, congojas i lágrimas, i

322 corta para pedir a Dios misericordias, i prueva de inocencias. Amaneció quando el Pontífice llamó a sus criados i alegre les dijo, ya Dios me a dado entera salud, démosle gracias todos; llámenme al frayle, que él a sido el instrumento de mi vida, pues sus yerbas no sólo me an echo dormir lo que en 24 días no e podido, pero estoy sin dolor; todo el sacro Palacio se llenó de vozes festivas, a gritos se promulgó por Roma, decían el frayle Augustino que pensaron avía muerto al Papa le a dado la vida. Mientras se regozijan con la nueva alegre, vamos a nuestro médico primerizo, que oyendo venir de corrida a los que con tropel le llevavan la enbajada, pensó le venían a desquartizar, i quando les oyó la nueva, i que agradecido le llamava el Papa, le parecerían los rostros que esperava fieros, rostros de Angeles, que quien recibe gozo, i ve amigable al que juzgava enemigo, i causa de su muerte, el rostro le parece de Angel. A Jacob se lo pregunten, que tenblando de miedo quando le salió al encuentro Esoú su ermano, i viendo pacífico al que esperava ayrado, i manso al que imaginava criminal le dijo, que verle era como quien mirava a Dios, porque consolar el que venía a herir, dice Lira, le pareció Angel en persona de Dios, o atribuyendo el trueque del rostro a Dios que lo mudó, o ermoseando el gusto, lo que antes afeava el miedo. Dios obró los trueques de la salud del Pontífice, para medras de su siervo fray Miguel i provechos desta Provincia. Llega el venturoso frayle en braços de los que antes le prometían la muerte, recíbele el Pontífice con cariñosísimos favores i amorosas gratitudes, llamando yerba santa a la que le avía sanado, nonbre que se conservó muchos años en Europa; dícele que pida la merced que más desea que desde luego se la concede. Respondió el buen Religioso: Sólo deseo santo padre, que vuestra Beatitud me conceda bienes espirituales para mi Provincia; i para las Iglesias del Perú jubileos, reliquias i privilegios; a esto vine, i sólo esto pretendo. Todo se te dará con abundanca (dixo el Papa) pero pide para ti, que quanto pidieres te concedo, i buelve mañana después de aver considerado lo que mejor te estuviere, i pésame que no tengas algunas letras, aunque fuesen moderadas. Fuese a su Convento, i celebrose la maravillosa salud del Papa en toda Roma, que fue este santo Pontífice muy querido, i muy padre de pobres i de la Iglesia. Quantos supieron que el Papa le avía prometido a nuestro frayle quanto le pidiese, le figuravan Obispo o Arçobispo; éstos le aconsejavan pidiese tal Iglesia que estava vaca; otros tal Arçobispado, i el siervo de Dios sólo pedía al Cristo que no le dejase de su mano. Mándale traer por la mañana el Papa, i añadiendo caricias a favores, le dijo: La yerva santa no sólo me quitó

323 dos males, pero nunca me e visto tan sin achaque ni con mejor salud, que desde que me la pusiste; dime aora lo que traes pensado pedirme, que luego te lo concedo. El umilde Religioso respondió: Santo Padre, no quiero mayor paga, que gracias, jubileos, Indulgencias i reliquias, con que se enriquezcan los fieles de aquellas Provincias tan remotas. El Pontífice le dijo: Pues tú no me pides para ti, yo quiero darte: Agote Obispo de tal Iglesia, i ojalá fueras onbre de letras. El Religioso en vez de agradecer, le dijo de rodillas: No mandes que yo admita Obispado, que ni lo merece mi virtud, ni es para tan alta dignidad mi talento; i si tu Beatitud me constriñera a aceptarlo, era castigarme i no agradecerme; fuera averme dado pena, que me durada asta la muerte. Admiráronse quantos lo oyeron, viendo el zelo santo del umilde frayle, i el no goçar de tan gran ocasión, pues antepuso el bien de una ánima a la mayor dignidad que pudo escoger. El Pontífice izo de su virtud tan gran aprecio, que ya estava más agradado de su umildad i modestia, que agradecido del remedio de su enfermedad. Andad ijo i miradlo bien, le dijo el Papa, que Dios pienso se a de servir de vos; no pretendo vuestro desconsuelo, pero considerad quan bien os estará el ser Obispo de la Iglesia que os doy, i bolved mañana. Salió afligido como saliera otro que pretendiera el Obispado, i no lo alcançara. Pasó la noche en oración i diciplina, pidiendo a Dios le librara de aquel toro; ¡qué pocos que garrochean a una mitra! i ¡qué dellos que tienen por fiestas ver jugar este toro!. La mesma palabra que en el Ebreo significa mitra, significa también veneno, tremor, tenblor i así en el capítulo tercero de Isaías, donde los más leen, tremor, leyó San Gerónimo mitras i veneno, queriendo Dios que una mesma palabra signifique tenblor i mitra, porque la mitra debe azer tenblar. Aristeas autor que escrivió particularidades del Judaísmo i de su Sinagoga, ablando de la vestiduría del Sumo Sacerdote, que el Rey Tolomeo le mandó describiese, después de aver ponderado cada pieça del ornamento, en llegando a la mitra dice: Tanto resplandor sale de la mitra, que da orror a quantos la miran, i aze turbar i estremecer a quantos la contenplan; terror dice que causava el mirarla, i ese tienen los siervos de Dios, porque consideran sus resplandores, i miran el fondo de sus obligaciones: saben que en la ley de gracia los resplandores no an de salir de la mitra, sino de las virtudes del Obispo, i los malos tiran tras los resplandores de la mitra sin advertir que no los tienen en sus ánimas. Los ambiciosos de nuestros tiempos no miran los resplandores en la mitra, sino la refulgencia de la mitra en sus deseos, en ellos no ven los rayos que atemorizan, sino los visos ermosos que deleytan. Josefo ablando desta tiara, o mitra, dice, que

324 era corona de tres órdenes, i en ella estavan figurados unos brinquinitos de oro como flor de veleño. ¡O que profecía ésta de lo que en muchos Obispos vemos, pues su mitra tiene flor de veleño, adormécelos el regalo, duérmelos, i no ven las necesidades de su súbdito! ¡O veleño, i cómo te as buelto veneno, muriendo las ánimas por falta de dotrina, i los pobres por falta de limosnas! Nuestro Fray Miguel va segunda vez a renunciar el Obispado, i a los pies del Papa le pide misericordia. Debió maliciar el santo Pontífice, que no admitía el Obispado por ser pobre, i de poca renta, o por onrarle más, quanto le vía menos anbicioso i más umilde, i díjole: Que ya era Obispo de otra Iglesia de mayor autoridad i de más renta, i ojalá fueras letrado (nuestros archivos no ponen los nonbres de los Obispados). Era este segundo que el Pontífice le dava de los más pretendidos Obispados, por la autoridad i renta que tenía; el siervo de Dios besándole los pies le agradeció la onra, i no admitió la carga, repitiendo una i muchas vezes, que era insuficiente, i que no descargaría su conciencia, que temía su condenación, i se juntava a esto el averle fiado su Provincia del Perú, viage que contradigeron algunos, juzgándole insuficiente para conseguirlas gracias i reliquias que deseavan; i que aunque su Santidad le diese con liberal mano, quanto de jubileos i reliquias le prometía, sienpre imaginarían que pudo negociar más, i que por atender a conseguir Obispados, afloxó en el bien espiritual de las ánimas, que debía mucho a la casa de Lima donde tomó el ábito, i deseava morir en la tierra donde le llamó Dios a la Religión, que le diese jubileos para irse al cielo, i no le obligase a ir a Obispados donde se condenase. Destas i de otras razones que alegó para desechar las mitras, formó el Papa un tan gran concepto del, que con palabras ponderativas manifestava, alabando su sólida virtud, lo profundo de su umildad í el fondo de su prudencia. Tercera vez le dijo, que no se avía de ir de Roma sin una gran onra Eclesiástica; ya le mirarían unos Arçobispo, i alguno le pudo considerar Cardenal, pues se an visto muchos vestir púrpura con menos virtudes, i no con tan favorable ocasión, pues mereció al principio la gracia i amor del Papa, con ser portapaz de su vida, i después con las virtudes i despegos de la anbición. Mientras el Padre fray Miguel se va a su Convento, i el Pontífice queda pensando las onras que le a de azer, i muchos envidiavan la ocasión, ponderemos los encomios que merece tan valíente umildad, i los méritos que ganaría con Dios tan desusada resolución. Pregúntenle a San Pedro qué riquezas desechó por Dios quando dijo: Vesnos aquí Señor, que lo emos dejado todo, ¿qué premio o paga nos as de dar? i veremos que toda la gruesa de su azienda, i la

325 memoria de su caudal era la mitad de un barco, que el otro medio era de su ermano Andrés, unas redes o trasmallos, quatro trastes de pobre pescador, i una casilla o rancho, sino es, que vivía en la casa de su suegra donde la sanó Cristo. Esto llama san Pedro todas las cosas; i adviértase más, bienes no los apartó de sí, aunque por entonces los dejó, ni los dio de limosna, que en su barca andava, i de su pesca vivía; i después de resucitado Cristo, de su barco lo llama, i de su pesca le conbida. Pues ¿qué dejó San Pedro? i ¿qué mérito alega, para pedir líquida paga? ¿Qué a dejado para que Cristo le de, como si fuera obligación de deuda, lo que de suyo era mera gracia? A todo satisface san Bernardo, quitando las alforcas al dicho de san Pedro: no dava lo que tenía, sino que menosprecia lo mucho que el mundo le pudo dar. No lo que tuvo, sino lo que pudo tener; que el desechar deseos de tener mucho, tiene el mesmo valor, que averlo renunciado como proprio, i así todo lo deja el que nada desea, i de los que a Pedro imitaron (como nuestro Fray Miguel) prosigue san Bernardo diciendo: Que tanto dejaron sus imitadores, quanto los ambiciosos i amigos de codicia pudieron desear, echando ellos del deseo, lo que estotros con ansias encerravan en su voluntad; que los afectos (dice el Santo) i la voluntad de tener mucho, abarca tanto, que el dejar esa voluntad, es lo mesmo que renunciarlo todo. I así el verdadero pobre i el umilde Religioso fray Miguel no sólo dejó dos Obispados; pero según el dicho de san Pedro, i la dotrina de san Bernardo, tanbién dejó Arçobispados, i Capelos de Cardenal, pues todo lo pudo pedir, i por lo menos le dio ocasión con sus promesas el Pontífice para poderlos desear; que quien dándole Obispados, se dolía de que no tuviese letras, i cada rato se lo decía, a más que mitra lo quisiera levantar. Todo lo renunció sin dar muestras, ni aun de lo que imaginó. Considero lo que a sus solas debieron de batallar el Demonio de la anbición i el Angel de la umildad, éste salió venciendo, lo que el otro quedó llorando. Asaltos crueles debieron de darle, pero temiendo los continuos que con la mitra avían de afligirle, quiso reñir de una vez contra su amor proprio, que tanto apela por magestades, i cortar de una vez las puentes por donde pasan tan furiosas baterías a un Obispo. Batallas tienen continuas con los vicios i Demonios, así los que no son Obispos, como los que son Pontífices; porque como dice Job: Es una continua batalla nuestra vida, pero el que no es Prelado, puede echar de sí el peligro i desterrar la ocasión; i el Prelado o Obispo, ni puede huir ni se puede desterrar; a pie quedo a de pecar o vencer. Que por esto reparó san Cirilo Alejandrino, que ordenó Dios que el Pontífice ciñese las vestiduras sagradas, con un Balteo insignia militar i divisa del

326 soldado en la canpaña, como si fuese lo mismo Prelacía o tiara, que celada, espada o morrión; ceñíalo todo, porque cada cosa estiva para reñir; pero el Balteo avía de ser bordado de colores, al modo del pellejo que la serpiente o culebra arrojan para remoçarse, sacudiendo la vegez, como lo testifica Josefo, conpruébalo san Gerónimo, i de Beda lo alega la Glosa, i pone las palabras Ebreas Istela; claro está que en esto les quiso decir Dios, i fue mostrar que anda rodeado de un Obispo, i trae como pegado a las carnes un Prelado culebras en peligros, serpientes a los ojos, i continuas ocasiones que lo ciñen, i son pellejos que el Demonio arroja, que a él lo remoçan, quando a los Prelados derriban. Tercera vez bolvió a dar la repulsa, i se vido en torcedor, dijo al Papa, que no se allava con fuerças para admitir sus favores, i que la cobardía le nacía de insuficiencia, que de su ánima sola no sabía como dar la cuenta, i que el temor no se le quitaría su Santidad, por lo qual umilmente le suplicava, que no le mandase admitir Obispado, porque de no recibirle traía última resolución. Este si es valiente quando se llama cobarde; éste si, es vencedor quando se arroja rendido, i éstas son fuerças de león, quando a los pies del Papa da balidos de cordero. El que pretende mitras, tiaras i prelacías, i se atreve a conquistar dignidades, atropellando riesgos i venciendo inposibles; éste tal, no es valiente, sino cobarde, pues lo rindió la anbición; no es animoso sino flaco, pues lo pelotea el viento. Pregúntenle al Sumo Sacerdote, ¿quién le bordava los ornamentos Pontificales que se vestía? I dirá san Cirilo, que no los cosían sastres, ni los matizavan bordadores, sino mugeres. Si se pregunta a la antiguedad, cuyo uso era el traer mitras en las cabeças con dos puntas, ¿cómo oy las usan nuestros Obispos? Responderá, que sólo mugeres las traían, i en Africa las que se llamavan Ascetrias, i se llamaron las mitras entre algunos calánticas, como se ve en varios autores antiguos. Servio a la nona Eneida de Virgilio lo dijo en verso; i Afer Melevitano ablando de la cisma de los Donatistas, declara por nefario a Félix, que entre sus maldades cometió un estupro con una donzella a quien él puso la mitra, que era ceremonia de proijar a una el que se la ponía. En Ausonio, Omero i Nonio se verá ser la mitra gala i ornamento mugeril. Pero donde está el capítulo diez de Judit, que lo prueva, i el tercero de Isaías que amenaça a las ijas de Sión, con que les quitará Dios las mitras, no es necesaria probança de otro autor. I no a muchos más de seycientos años que las usan nuestros Obispos. Congetura probable que azen los Autores, i no contradice a esto el aver mandado Dios, que los Sacerdotes del Judaísmo se pusiesen mitras, como se ve en el Exodo, en el Eclesiástico i en el liCORÓNICA MORALIZADA DEL

327 bro de la Sabiduría, donde la llama mitra i diadema; porque aquellas, como dijo san Ger6nimo i Josefo, ni rodeavan toda la cabeça, ni tenían puntas en lo supremo. Destas abla el Cardenal César Baronio, i a esta forma era la de san Anbrosio, a quien izo Enodio el curioso Epigramma; pero las que usavan las mugeres eran de puntas piramidales, i coronavan en torno la cabeça, semejantes en toda a la forma, i a lo precioso de las de nuestros Obispos. Queda pues asentado, qué los ornamentos de los Sacerdotes Ebreos los cosían mugeres, i las mitras que oy usan los Obispos eran galas mugeriles. Todo dice flaqueça, todo es acción femenil; luego pretenderlas por anbición, es buscar galas como muger, i quererlas para autoridad, será devaneo mugeril; flaqueça de valor, pues le rinde la anbición; i cobardía de espíritu, pues le rinde la vanidad. Eroico ánimo tuvo nuestro fray Miguel, pues ni se rindió a las mitras, ni le sugetó su amor proprio; i lo que más es, que ni el respeto de un sumo Pontífice, nila cortesía de darle gusto, ni la fuerça de sus ruegos ganaron un día más que otro, ni mellaron el azero santo de su umildad. Por última determinación le dijo el agradecido Pontífice, que no se avía de apartar de allí, sin pedirle algo de onor, que (por su gusto) gozase en el Perú, asegurándole que lo tendría por bien el Rey Felipe Segundo; i que de indulgencias, jubileos i reliquias le daría un copioso tesoro. Eso no más pido santo Padre, (dijo el siervo de Dios) i será la onra mayor que al Perú podré llevar. De ai no te as de levantar (dijo el Papa) sin pedir algo para ti. Fray Miguel más acosado que gustoso, le dijo: Pues deme vuesa Santidad el ser Abad de Lunaguaná, (es un pueblezito en un valle, fértil i de regaladas frutas, nueve leguas de la villa de Cañete, i treynta i tres de la ciudad de Lima). Lleno de gozo se lo concedió el Papa, diciéndole: Que se contentava con poco, i pensaría que por ser en el Perú, era Abadía de interés i autoridad. Diole con la Abadía doce mil ducados de renta puestos en pensión sobre este Arçobispado de Lima, con que venía a ser el Prelado más descansado del Perú, pues ni tenía el trabajo de andar visitando, que es penoso en los Obispados del Perú, por las distancias grandes de cada territorio, i sin cargo de ánimas, pensión peligrosísima. Salió de la presencia del Papa, luego se izo el Breve, pero más breve fue el Padre fray Miguel en arrepentirse, i como él contava al Padre fray Baltasar de Contreras, que fue su conpañero i contenporáneo en Roma i en España, no tuvo día i noche de más congojas i temores, ni buelcos de cama más fatigados, que los que pasó asta que amaneció. Llorava el averlo pedido, i afanávase temiendo no le obligase el Papa a continuarlo. Otro día se fue al Pontífice, i antes de

328 entrar le dieron el Breve, i con él en la mano, llorandos a los pies, le suplicó, no permitiese que de su casa saliese atribulado, i que por conplazerle avía pedido la Abadía, que se la renunciava, suplicándole no recibiese disgusto, pues que se debía anteponer la salvación a la mayor dignidad. ¡Qué de millares avrá que alaben el echo, pero que pocos que imiten su resolución! dichoso él que supo no pedir i no querer, porque supo el rigor con que las cuentas se nos an de tomar. Viendo el santo Pontífice la restada resolución del Padre fray Miguel, trató de darle lo que le pedía, deteniéndole desde Julio asta Setienbre, por ver si le podía reduzir; i después de averle concedido quantos jubileos, indulgencias i gracias le suplicó, que fueron muchos i en gran cantidad, no sólo para todos los Conventos de nuestra Provincia, pero para la Catedral de Lima, i para las Parroquias que se lo encargaron, le dio el mayor tesoro de reliquias, que a pasado al Perú; i si las que asta oy guardamos en cajones, i las que ya puestas en relicarios ricos están en el suntuoso retablo de las reliquias en Lima, se cotejaran con quantas ay en todas las Religiones, o las igualaran solas las nuestras, o fueran muy pocas menos; pero el ser de los mayores santos de la Iglesia excede a todas. Diole (como consta de la Bula del santo Pontífice Gregorio Decimotercio, dada a veynte i ocho de Setienbre de mil i quinientos i ochenta i uno, que está en nuestro archivo de Lima) reliquias no pequeñas, sino grandes i de cantidad. El santo Lignum-Crucis, i así tenemos tres de diferentes tienpos, de san Pedro i san Pablo, de san Augustín nuestro Padre, de san Andrés, de san Lorenço, de san Estevan, de san Fabián i san Sebastián, de san Juan Crisóstomo, de san Marcos, de san Cristóval, de san Vicente, la cabeça de san Longinos, de san Dionisio, de san Sixto Papa, de san Marcelo, de santa Ursula, santa Petronila, santa Priscila, santa Susana, i gran pedaço de la Cruz del buen ladrón; i sin éstas un número grande de mienbros enteros de Mártires, sacados del Monasterio de san Atanasio a las tres fontanas, i de la Capilla intitulada Scala coeli, llamada así, porque celebrando en este altar, vido san Bernardo una escala por donde subían ánimas del Purgatorio en manos de Angeles. Allí está enterrado san Zenón i diez mil i dozientos i tres mártires, de donde le dieron quantas quiso, porque el indulto del Papa era anplísimo, i sin él no se puede sacar una; i decía a la súplica que el Padre fray Miguel le izo; ágase como se pide, i el Ilustrísimo Alejandro Cardenal Farnesio, como Comendatorio de la Abadía, le mandó abrir todos los tesoros de las reliquias, i sacó una gran suma, como todo consta de la concesión del indulto, dado por Julio, í de la Bula que arriba dige. Quien quisiere

329 ver las demás reliquias, lea lo que dejo dicho de nuestro relicario de Lima, i verá la riqueza que desto poseemos, que allí pongo más singularidades deste soberano tesoro. Pregúntenle a Naamán el poderoso i rico, el privado del Rey Siro, i con esto leproso, ¿quál fue el enpleo que sacó de Samaria, donde se le quedó tanta suma de plata i tan ricas preseas? I responderá, que trujo salud para el ánima quando en el Jordán le mandó lavar Eliseo i sanó de la lepra, i de Gentil bolvió Católico; dirá, que rogó una i otra vez a Eliseo que recibiese paga, i no la quiso el Profeta, i que se bolvió a su Provincia i Reyno con dos mulos cargados de aquella tierra santa en que vivía el Profeta; diciendo, que más estimava un puño de aquella tierra santa, que un Inperio de la mayor Monarquía; lo excelente i loable del Profeta Eliseo, i del Potentado Naamán, vemos en nuestro Religioso. Como Naamán camina a la ciudad santa, aunque anduvo más millares de leguas por tierra i mar i con menos regalo. Por salud van anbos, pero Naamán para sola su persona, i fray Miguel por jubileos para todos los fieles, salud divina en convalecencia soberana. Como Eliseo no quiere paga por la salud que dio al Pontífice, una i tres vezes la renuncia y como Naamán estima en mucho más traer quatro tercios de guesos tierra santa a su reyno i Provincia, que bolverse rico i aumentar magestades; medró en dejar mitras nuestro frayle, i ganó méritos grandes en traer jubileos i reliquias. Los jubileos le aprovecharon, i tuvo parte en las gracias de los que ganaron las indulgencias, i quiça le condenaran las dignidades. Trujo glorias acidentales para los Santos, i tormentos mayores que los del infierno para los Demonios; pues como dijo san Crisóstomo, san Gerónimo,i mi Padre san Augustín, no ay tormento igual al Demonio como ver o llegar, o que se le acerquen no sólo las reliquias de los santos, sus vestidos i la tierra de sus sepulcros, sino la sonbra del que los trae. Este gran siervo de Dios debe ser el egenplar de lo que están obligados a azer, los que a España i a Roma van. Vemos en las Religiones, que enbiando Procuradores para negociar provechos comunes, se puede decir que van a Roma por todo, i buelven de Roma sin nada; van por jubileos i traen remisiones; van por indulgencias para todos, i traen privilegios para sí. A este loable Padre deve esta Provincia lo más que oy tiene de aquestas riquezas, i en él nos enseña Dios, que como uno lleve proprio i en el ánima el zelo del aumento de su Religión, no azen falta letras de Cátedras, que con ojas de yervas sabe Dios grangear lo más dificultoso que va a pretender, i de ordinario a la ciencia que ensobervece, le priva Dios de los favores que a los umildes aze. Quiso detenerse en las Canarias donde nació, i entregó las reliquias i jubileos al Padre fray

330 Don Gerónimo de Escobar ijo de Lima, que como digimos venía a las Indias por Obispo, i a visitar la Audiencia de los Charcas; que aunque el Padre fray Miguel pudiera ver a sus deudos i patria, i después venir con las reliquias al Perú, no quiso defraudar aquel tienpo que se avía de detener, ni que reliquias ni jubileos estuviesen detenidos sin aprovechar. Quiso más el provecho de los fieles, que la gloria de entrar con su enpleo a ojos de los que le enbiaron, i con tan agradecidas demonstraciones se lo agradecieran, que a vista del servicio se enciende la gratitud, i por vía egecutiva se cobra el premio; i si pasa tienpo entre el servir i el cobrar, suele azerse pleyto de acreedores i vía ordinaria. Tanto como esto tiene de mala pagadora nuestra naturaleza, todo lo dispuso Dios bien diferente; secretos que él sólo alcanca. Murió en Cádiz nuestro Obispo fray Gerónimo de Escobar, i al entrar en las Canarias, se aogó con los demás el Padre fray Miguel; que no quiso Dios, que peligrase su ánima entre los regalos de su patria. El Padre fray Diego de Génova ijo del Convento de Lima, estremado Religioso, i que después fue cabal Dotrinante entre estos Indios, avía ido a España, i trujo las reliquias i jubileos, i entró con todo el año de ochenta i cinco en esta ciudad de Lima. Llegó a esta Provincia tan celestial enpleo, i el siervo de Dios fray Miguel cobró las ganancias de su mercancía, pues le negociarían los Santos dichosa muerte, que tan preciosa es en los justos. Moriría contento entre las ansias de aogarse, de canbiar dos mitras por coronas eternas, que más peligroso es el aogo de un Prelado, que el de uno que en el mar se aoga, porque éste en dos credos pasa la fatiga, i le socorre Dios en la mayor congoja; i el Prelado en tierra se almadea si es remiso en las olas se aoga, si es demasiado, i tiene más duda su salvación que enbidia su dignidad. De nuestro Fray Miguel podemos decir, i con más verdad, lo que de Marco Marcelo dijo Cicerón en la oración a Fisonio, del echo tanbién abló Livio. Iva a Masinisa en Africa, i aogose con otros en la tenpestad de un naufragio; i ablando de sus grandezas, dijo: Marco Marcelo que fue tres vezes Cónsul, su gran virtud, su piedad i su militar gloria lo aogaron en el mar. Digámoslo del Padre fray Miguel, pues allá fue adulación, i acá será verdad; tres mitras tuvo que desechó, pudiendo ser Cónsul de los Senados del Papa i del Consejo del Rey, su gran virtud, su piedad, su gloria militar lo aogaron. Su virtud pues fue en prosecución de la obediencia; su piedad ir a consolar a sus padres o a sus deudos; su gloria militar pues en las batallas que tuvo contra la anbición i codicia, venció con la umildad i pobreza; i de arrojar mitras por despojos, le cantarán los Angeles la gloria de sus vitorias, en Cristiana i celestial milicia; estas virtudes lo aogaron, que a no

331 tenerlas, o en el Perú o en Roma viviera regalado. Sintiose mucho en la Provincia su muerte, consolando a todos sólo las perfeciones de su Religiosa i penitente vida, dejando vinculada su memoria en reliquias de Santos, de que asta oy cobra réditos de alabança.

332 CAPITULO XXXIX DE LO QUE SUCEDIO EN LA PROVINCIA DESDE EL AÑO DE 1582, ASTA EL DE 1587, I DE DOS CAPITULOS PROVINCIALES QUE SE CELEBRARON EN ESTOS AÑOS Acabó su Provincialato el Padre Maestro Fray Alonso Pacheco, dejando con muchos aumentos tenporales i espirituales muy aficionados los deseos de la Provincia, para ponerle otras vezes la carga del oficio; porque demás de la recoleción de su vida, que se dirá quando la juntemos toda, ilustró la Provincia con anparos, que Virreyes, Audiencias, Arçobispos, Obispos i Tribunales por su respeto nos azían, conservando la primitiva observancia, siendo en todo cabal Prelado, i el primer criollo que fue Provincial en estas Indias. Convocose a Capítulo Provincial (que fue el doceno en el Perú) en Lima ciudad de los Reyes. Presidió como Vicario General por Difinidor más antiguo el Padre fray Juan de san Pedro, con las vezes del General que lo era el Reverendísimo Maestro fray Espíritu Vicentino; porque el año antes de ochenta i uno, en la Congregación que se izo en Bolonia, presidiendo el Cardenal Paleoto, siendo Pontífice Gregorio Decimotercio, en el año décimo dé su Pontificado, huyendo de emulaciones renunció el Generalato, i fue electo el Reverendísimo Maestro fray Francisco Recanatanse, que murió dentro de pocos meses, i con él las grandes esperanças i aumentos que de sus letras i virtudes se prometía la Orden. Diosele el govierno al Reverendísimo Maestro fray Agustín Fivizano, Prefecto del sagrario Apostólico, i governó asta el año de 1582, en que a tres de Junio en el año onze del santo Pontífice Gregorio, presidiendo Fivizano, fue electo en General el arriba nonbrado fray Espíritu Vicentino. Congregada nuestra Provincia del Perú, fue electo en Provincial el gran Religioso Padre i Presentado fray Andrés de Villa- Real, i en Difinidores el Padre Maestro fray Juan de Almaraz, recebido entonces por Maestro, i era Catedrático proprietario de sagrada Escritura en esta universidad, el Padre fray Alonso Pacheco, i los Padres fray Gerónimo Núñez i fray Martín Sierra. Confirmaron muchas actas del Capítulo Provincial antecedente, i las Constituciones que para nuestras Monjas de Chuquisaca del Monasterio de nuestra Señora de los Remedios ordenó el prudente Prelado Fray Antonio de los Reyes. Admitieron de nuevo la jurisdición de aquel Monasterio, i nonbraron por su Vicario que iva por

333 Prior de nuestro Convento al Padre Fray Juan de san Pedro, Declararon no poder ser elegidos en Provinciales los Catedráticos actuales de la universidad (convenientísima difinición) i que pudiesen ser Priores, con tal que dispensase todo el Capítulo, con el que inportase a lo espiritual i tenporal del Convento, i así se dispensó con el Padre Maestro Fray Juan de Almaraz para ser Prior de Lima. Jubilaron al siervo de Dios fray Diego Gutiérrez, egecutoriando sus méritos en las virtudes egenplares, i sus trabajos en los viages de Roma, que tanto onor negociaron para esta Provincia, con espresarlos en su difinición séptima. Jubilar en mi Orden, es eximir de Prelacías i de la obligación continua del coro, al que desea última quietud en su celda. Recibieron a la Orden la casa de nuestra Señora de Pucarani, con título de Vicaria con voto en Capítulo, después fue Priorato. Poco gozó esta Provincia del gran varón fray Andrés de VillaReal, mucho se prometía la Provincia, pues desde novicio eran éstas sus virtudes. Fue observante i muy penitente, dormía en una tabla, i era tan egenplar, que lo izieron Maestro de novicios, i en tres años crió renuevos de gran perfeción. Era callado i sufrido, queriendo más oír para aprender, que ablar quando pudiera azer ostentación, gastando sus buenas letras, no en ostentar vanidades, sino en advertir provechos i enseñar virtudes; no como aquellos que conparó Salomón a la muger necia i ermosa; en ella la ermosura con necedad, i en un docto la discreción gastada en burlerías, es como poner un precioso anillo en las narizes de un lechón; o como leyeron los Setenta, es como si pusieran unos ricos carrillos en las narizes del javalí cerdoso, fue decir (como dice Jansenio) quan mal enpleada estava la ermosura en una necia, i la ciencia en un burlador, pues osando con la boca en lugares inmundos traen lo rico del anillo i lo precioso del diamante entre ascos, no usan bien de aquella excelencia, i deslustran aquellas gracias, es lo mismo que ver ablar quando se aprovechara más si quisiera oír, que poner los carrillos gala de las orejas en las narizes por donayre de la boca, siendo esto para causar risa, si lo primero es para luciente gala. Nuestro frayle quería más oír que ablar, que era poner los carrillos en su lugar proprio, i gastava sus letras en enseñar virtudes, con que el diamante de la ciencia no se ensuziava en burlas. Amigo de la pobreza i de los pobres, que no teniendo alaja repartía continuas limosnas a diversos estados de pobres, i podía socorrer a muchos, porque desde que pasó al Perú el año de 1557, (en la que llamamos segunda barcada con los ilustres varones Fray Luis López i Fran Juan de Bivero, en quienes emos visto cinco mitras), fue tan amado de las Repúblicas

334 por la opinión de su vida i fama de sus obras de caridad, que le rendían todos sus aziendas, porque a todos les enamorava los coraçones, privilegios que puso el cielo en los que como él son mansos i benignos; i quanto alla de bueno Salomón en rendir a éstos tales con la riqueza los coraçones, pondera por locura el repartir con altivos soberbios los averes. Era nuestro Padre Fray Andrés apaziguador de disensiones, conponedor de discordias, mediando entre enemigos indignados, o fuesen plebeyos o Tribunales como Angel de paz, de que resultavan Cristianas amistades, i confederaciones provechosas. Las bestias fieras quando ya están mansas, se llaman en Latín cicures, frasis observada entre los antiguos, como advirtió Marco Varrón, i urtáronle el nonbre a la telita blanca i delicada que está en la granada, dividiendo unos granos de otros, que se llama cicum, dando a entender, que quien se pone en medio de dos, si es blando en la condición i manso en las palabras, amansará leones encontrados, i ará conformes dos coraçones rebeldes; i por tener esta menbrana o telita la granada, le puso la naturaleza corona como a Reyna de las frutas; i Dios la que usa este oficio de conponer discordias, le pone coronas de gloria en premios de paz. Era muy diestro en conformar personas principales, que en materia de disensiones son pedernales duros, i ponen la onra en la vengança, como si la calidad estuviera en la mentira; oyendo las quejas a cada uno, no le alteravan los desafueros del más enojado, que quien no escucha con mansedunbre, medra poco en azer amistades, aunque le sobre cordura; que por esto se izo aquel Proverbio antiguo de que usa Tulio, que para encarecer que uno era verdaderamente manso, i por conponer encuentros no le alteravan dislates, decían: Es fulano más blando que la parte de la oreja donde las mugeres ponen los carcillos, carne que por más que oyga nunca se endurece, i quando los otros mienbros se irritan, sienpre aquella parte conserva su blandura; en esta virtud deve ser excelente nuestro fray Andrés, pues en todos allava gracia, i a todos solicitava pazes. El Virrey don Martín Enríquez desde el año de 1581, que entró en Lima, asta el de ochenta i dos que murió, i la Audiencia que governó por su muerte, le veneravan tanto, que su ruego era egecución i las súplicas, mandamiento de apremio. El Virrey don Martín era gran limosnero, i todos sus favores enpleava en probres i en beneméritos, i así eran de un inpulso Virrey i Religioso. Pues ¿qué diremos de aquel santo varón don Toribio Alfonso Mogrovejo Arçobispo de Lima, o Arçobispo de los de la primitiva Iglesia, cuya santidad i vida Apostólica alabará este Perú llorando su memoria, i cantando sus virtudes? Entró en Lima el año de ochenta i uno por

335 Marco, i governó veynte i cinco años este inculpable varón, izo grandes favores a la Orden; i sintió tanto el comunicar poco tienpo al Padre fray Andrés, como gustó de su trato quando le comunicó, que fueron dos años. La mesma gracia (estrella la llama el mundo) avía tenido en la ciudad del Cuzco donde fue Prior i Visitador de la Provincia de arriba, i en Guadalupe donde siendo Prior, sirvió con estremos a la miraculosa Virgen; que como era una la virtud, eran iguales los efetos. Creció en lo tenporal i espiritual nuestro Convento, i allí izo grandes servicios a Dios. Era buen letrado, i no tenía éste que llama el mundo donayre, pero obrava el espíritu, i azía conocidos lances su predicación. La virtud en que más esclareció, fue en ser muy dado a la oración mental, i gastar largas oras en contenplación, llamávanle el contenplativo. Quantos favores alcança de Dios, el que pone en meditar su entendimiento, dígalo la experiencia de los Santos, i las ventajas con que cada ora se allan los contenplativos; éstos son los que llegan a conocerse, i los que suben a unirse; salen de lo umilde, i topan con lo soberano. Mira al cielo (dice el Espíritu santo por el Profeta Jeremías), i verás el lago asqueroso en que estás arrojada, i la çaurda en que te rebuelcas, i como el encenegado lechón, añade san Pedro, das buelcos en el lodo en que te ensuzias. Pues para ver el lodo de la ciénega, ¿a de alçar los ojos al cielo? antes si los tenía mirando al cielo, le avía de mandar que los bajase a la tierra, pues era forçoso atender al lodo. No corre esa perspectiva en los ojos del ánima; que no ay tan lindo mirar para ver la vida pasada, i los defetos de culpas, que contenplar en Dios, en sus criaturas i en sus misericordias. Esté un ánima mirando a Dios i contenplándole, que en aquel espejo cristalino entre lo línpísimo de aquella claridad eterna verá sus defetos, i llorará sus fealdades; verá sus vicios, i agradecerá a Dios la paciencia con que le a sufrido i la piedad con que le a esperado, que sólo contenplando en Dios se ven nuestros lunares, i en aquel Sol se divisan nuestras tinieblas, no porque allí las alle, sino porque de allí las colija. Todo lo alcança el que contenpla, pasa de las corteças al ánima de cada cosa, saca lo provechoso i desecha lo inútil, enamórase de Dios, i goza de los deleytes que esconde en sus recámaras, i en medio de las afliciones de su espíritu, se ve llevar de la mano a los gozos de la suavidad Divina. Aún no acabó de decir el Esposo, que esteva como flor entre espinas su querida Esposa, quando ella dice que la llevó al camarín, donde probó de los vinos dulces de los gozos grandes, i de los deleytes soberanos; pasos que, como dice san Gregorio, mueve el que en la bodega i a la sonbra del árbol Cristo, ora, medita i contenpla. Que

336 mucho si la Esposa, o ánima santa, durmiendo en los sentidos, contenpla en aquel árbol Cristo, que coja frutas que de maduras se caen, i suba por el árbol arriba cogiendo a dos manos provechos, medras, virtudes i fortalezas; que por eso como notó Orígenes, no dice la Esposa que está sentada a la sonbra del árbol sino que estuvo; sentose, pero levantose luego, que el contenplativo no para un punto en un gozo, porque sube de rama en rama cogiendo deleytes por frutos asta ponerse en la cunbre donde cobra el ánima lo que le promete Cristo. Enbriagaranse (dice David) los que te contenplan, de aquella infinita abundancia, de aquella leche que rebosan tus pechos, (esto es propriamente ubertas) i de aquellos regalos copiosos que rebosan en sus despensas, a boca de cántaro (ablémoslo así) das a beber dulces gozos en deleytables contenplaciones. ¿Quánto desto gozaría nuestro Padre fray Andrés en los ratos largos de su contenplación, dejando sonbras quando començava, i llenándose de aquellos frutos de dulçura, quando trepava el árbol? Salió a la visita de su Provincia, i aviendo andado sierras i llanos con su modestia Religiosa purificando lo bueno, i enmendando lo vicioso, llegó a Trugillo donde murió i está enterrado, cogiendo la cosecha de sus penitencias, i la vendimia de sus contenplaciones. Peligroso parece el morir un Prelado entre los cuydados del oficio, entre la inquietud de los viages, i con dificultad trata de su ánima el que se ocupa en ánimas agenas, porque pide todos los sentidos i desenbaraçadas las potencias, el ajustamiento de la conciencia propria, i como castiga Dios en esta vida con más rigor un pecado venial de un Prelado, que muchos mortales de un súbdito, es dichosa la muerte quando le coge sin prelacías. Con valientes argumentos prueva el Abulense, que el pecado del Sumo Pontífice Aarón, no fue mortal sino venial solamente, i quitarle la vida antes de entrar en la tierra de Promisión, castigo grande a ojos de aquella multitud, fue para que supiese el mundo, que con más severidad castiga Dios la culpa venial del Prelado, que los delitos más graves del súbdito; pero si con darle la muerte castigó Dios a su Sacerdote Aarón, dándole acá la pena que en el Purgatorio le avía de dar, le izo gran bien en quitarle primero que muriese el cargo, el oficio i la dignidad, desnudándose primero las vestiduras, i vistiendo con ellar a Eleazar que fue el sucesor. Adviertan (dice san Gerónimo, a quien siguen san Isidoro i Beda) que el monte donde manda Dios que suba a morir i a dejar la dignidad, dice i señala que sea al monte Hor, que significa luz, porque supiesen todos que murió luziente, i su ánima llena de luz; con que enseñó que los que mueren aviendo dejado las

337 dignidades, no les acosa la confusión de cuydados, ni los cerca la obscuridad de sus cuentos entra sin estorvos la luz del desengaño, i allan rayos de claridad los afectos de la razón. Nunca le izieron tanto bien a Josef sus ermanos, como quando por castigarle o venderle, le quitaron la vestidura Polimita, túnica de autoridad; echo en que abla misterios san Pedro Damiano, i nunca se vio san Cirilo Gerosolimitano más alegre, que quando Acacio Obispo de Cesarea en Palestina le quitó el Obispado, como dice la istoria Tripartita, porque en tienpo de anbre vendió los ornamentos de la Iglesia para dar a pobres. Pero si el Prelado vive acaudalando, no bienes tenporales sino méritos; no autoridades, sino observancias; no regalos de su comodidad, sino aumentos de su comunidad, grangea soberanos provechos, i muere dichoso para eternos premios. Por muerte del Padre Provincial que governó casi año i medio, convocó a Capítulo, i la eleción la señaló en la ciudad del Cuzco el Padre Maestro Fray Juan de Almaraz Catedrático en propriedad de sagrada Escritura en la universidad, a quien se le entregaron los sellos por Difinidor más antiguo. Como tal presidió en nonbre del Reverendísimo General, que lo era el Maestro Fray Espíritu Vicentino. A diez i nueve de Junio del año de 1584, se izo la eleción, i fue electo en Provincial el Maestro Fray Luis López, Catedrático de Vísperas en la universidad, que fue la segunda vez que lo eligieron, i el trezeno Capítulo Provincial del Perú. Fueron Difinidores los Padres Maestros Fray Juan de san Pedro, fray Diego Gutiérrez, que aunque lo jubilaron, conocieron lo que inportava su gran consejo en materias de observancias; los otros dos Difinidores fueron el Padre fray Juan Tamayo, i el Padre fray Martín de Sepulveda. Admitiéronse unos grandes indultos i concesiones, en que el Reverendísimo General estendía la autoridad i jurisdición del Provincial del Perú, así en dispensar, como en declarar sus actas; i ordenose, que todos los Priores i votos acabasen con el Provincial, porque antes solían bolver a sus oficios asta cunplir sus tres años, i que solos quatro Conventos eligiesen Priores, Lima, Trugillo, Cuzco i Chuquisaca, i todos los demás eligiese el Difinitorio. Estrechose más el no traer cosa de lienço, continuando el traer las túnicas de cañamazo basto, i el número de seys Misas por cada difunto. Mandose, que el título de Paternidad, no le tuviesen otros que el Provincial, Difinidores, Visitadores i Maestros, i admitieron por tales al Padre fray Juan de Almaraz, fray Luis López, fray Juan de san Pedro, fray Diego Gutiérrez i fray Alonso Pacheco. Ordenose, que a ningún Dotrinante no se le diese nada en plata, porque no se relajase la pobreza, sino que el sustento i vestuario se le administrase el Prior.

338 Mandaron, que todo lo que el Concilio Limense (que el año antecedente de ochenta i tres se celebró) avía ordenado en razón de Dotrinas, se cunpliese a la letra por nuestros Dotrinantes. Recibéronse a la Orden las casas de Potosí i de la villa de Valverde o Ica; i dejó la Orden toda la Provincia de los Conchucos, que siendo rica, regalada i con Iglesias i casas acabadas, viendo que ya estavan todos sus pueblos, i los Indios convertidos a nuestra santa Fe, ívamos dejando las Provincias más ricas, i quedando con las más pobres, porque se conociese que el intento de nuestra Religión no era la prosperidad i el descanso, sino la conversión de las ánimas i el trabajo de la predicación; dotrínamos aquella Provincia veynte i quatro años desde el de sesenta asta el de ochenta i quatro. Los aumentos que tuvo esta Provincia en los tres años que governó esta segunda vez el Ilustre varón fray Luis López, fueron en lo tenporal i espiritual muy grandes. Su modo de govierno i sus eroicas virtudes dejo para la definitiva, quando se vea el proceso de su vida, i lo que Dios aumentó sus onras, para quando acabe con la tercera mitra, la vida que tantos onores dio a su Religión. El año de ochenta i cinco pasó a este Perú el Padre fray Francisco de Figueroa Calificador del santo Oficio, de los más excelentes supuestos que tuvo este Reyno, así en letras positivas como Escolásticas, celebrado Predicador i general en otras ciencias; fue Dotrinante en Potosí de la Parroquia de Copacavana que le dio el Obispo de Chuquisaca; fue su coadjutor el Padre fray Augustín de Orellana, que en la predicación de los Indios, i en la eminencia que tuvo en saber sus lenguas, fue el primero destas Indias, criollo de Cochabanba, i muy noble de linage. A treze de Agosto, del año de 1586, por patente dada en Roma, inhibió el Reverendísimo General Maestro Fray Tadeo Perusino esta Provincia de la jurisdición de España, i a la de Quito i Nuevo Reyno, de la subordinación que tenía a esta Provincia del Perú, aziéndolas esentas de la sugeción que asta entonces tenían, ésta a España, i Quito a ésta. Nonbró por Vicarios generales destas dos Provincias, al que fuese Provincial de Castilla, agregando a su oficio el ser Vicarios generales, con facultad de poder enbiar acá Visitadores, con tal, que primero los confirmase el General, i no podía ser Visitador sino el que uviese estado primero en estas Indias quatro años. Pero el año adelante de 1587, el mesmo Tadeo Perusino por otra patente, su data en Roma a treze de Agosto, dio comisión, que por aquella vez pudiese el Provincial de Castilla nonbrar Vicario general, i lo confirmase él mismo, con las condiciones de ser Religioso que uviese estado quatro años en el Perú, el qual pudiese mudar

339 Religiosos de una Provincia a otra; pero no de un Convento a otro, por ser acción de los Provinciales, ni quitar Priores sino en el último año por la misma razón, aunque dava comisión para poder quitar Provinciales, i que no pudiese ser elegido en Provincial el tal Visitador, i si lo eligiesen, fuese nula su eleción. Nonbró el Provincial de Castilla por Vicario general al gran varón el Maestro fray Gabriel de Saona, que después que fundó la Provincia de Quito, se avía buelto a España. Mientras llega al Perú, pasaré con las cosas de la Provincia; i porque dejamos recebidas a la Orden la casa de nuestra Señora de Pucarani, la de Potosí i la de Ica, i por llegar desenbaraçado a tratar de aquel miraculoso santuario, diré de Potosí i dé Ica lo suficiente, contando la vida Apostólica del memorable Padre fray Antonio Loçano, que murió antes que fundase a Pucarani i asi a los fines deste libro, contaré los milagros de aquella_imagen santa, por cerrar con llave de oro, pues començó este libro tercero con los milagros de nuestra Señora de Guadalupe.

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