Sebastian Lorente. Historia del Perú compendiada para uso de los colegios y de las personas ilustradas [1876]

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Sebastian Lorente. Historia del Perú compendiada para uso de los colegios y de las personas ilustradas [1876]
Себастьян Лоренте. История Перу, составленная для использования в учебных заведениях и людьми просвещёнными (1876).

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Historia del Peru compendiada para el uso
de los colegios y de las personas ilustradas
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Nociones preliminares
Caracteres de la civilizacion peruana.- El Peru ofrece una cultura muy antigua,
muy variada, a la vez misteriosa, brillante y fragil. Si todavia yacen
envueltos en feroz rudeza los chunchos, que vagan entre los espesos
bosques de la montana, desde siglos remotos aparecen en la sierra y en la
costa seguros indicios de una civilizacion dulce y progresiva. El Peru ha
presentado todas las formas de gobierno: comunidades, confederaciones,
senorios, el mas vasto imperio, un extensisimo virreinato sujeto al
extranjero y una republica independiente. La mas grosera idolatria se ha
unido a nociones elevadas sobre el criador del universo. La barbarie ha
tocado de cerca a una civilizacion refinada. Los pueblos yacian en la
miseria, mientras deslumbraba el esplendor del gobierno. Una politica
sabia y admirables adelantos en las artes se han visto aparecer de subito,
sin que hasta ahora pueda descorrerse el velo que envuelve su misterioso
origen. El suelo ferocisimo, las entranas de la tierra henchidas de
tesoros, los mas valiosos depositos derramados sobre la superficie, el
clima saludable, el cielo benigno, los habitantes dociles, entendidos y
bondadosos prometen un porvenir de bienestar y de gloria; y, sin embargo,
en las situaciones mas esplendentes y envidiables han ocurrido catastrofes
impensadas, trastornos violentisimos e invasiones destructoras
que harian desconfiar del porvenir del Peru; si su grandeza pasada,
sus elementos actuales y sus condiciones indestructibles de progreso no
le aseguraran dias mas y mas prosperos; siempre que sepa sentir todo el
valor de la libertad y marche segun las miras de la Providencia.
Importancia de su historia.- Los caracteres de la civilizacion peruana ofrecen
de suyo bastante interes para merecer estudios serios, aun de parte
de aquellos que los contemplen solo como objeto de pura curiosidad.
Historia del Peru
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Para nosotros su historia es la mas importante despues de la historia
sagrada. Junto con un espectaculo tan variado como maravilloso nos
presenta instrucciones de suma trascendencia capaces de fortificar la
unidad nacional, de avivar los sentimientos patrioticos, de hacernos
cooperar con mas acierto a la prosperidad publica y de preservarnos asi
de exageraciones peligrosas, como de un desaliento que es siempre fatal
a las naciones y a los individuos.
Metodo historico.- Para que el estudio de nuestra historia produzca sus
inapreciables ventajas, es necesario hacerlo con metodo. El orden es tan
esencial en la historia como en la vida; una y otra se destruyen cuando
falta la relacion intima y armoniosa entre sus partes. Hechos aislados o
amontonados sin discernimiento; una mezcla confusa e incoherente de
fabulas y de sucesos reales, de frivolidades y de grandes acontecimientos;
apreciaciones aventuradas o sin objeto, nunca podran dar una verdadera
idea de la historia y solo serviran para sobrecargar la memoria,
extraviar el juicio y viciar los sentimientos. Aun en los mas reducidos
compendios debe presentarse la historia con un plan regular, de modo
que nunca se oscurezca la unidad de la civilizacion; que los hombres y
las cosas aparezcan con su verdadero valor; y que en todo resalten la
veracidad y la buena critica. A este respecto la historia del Peru ofrece
muy serias dificultades; porque todavia no se ha publicado ningun trabajo
completo y porque el descubrimiento de la verdad y la apreciacion
de los hechos encuentran obstaculos, no solo en la oscuridad del pasado,
sino tambien en las pasiones del presente. Un historiador concienzudo
y que aspira a ser verdaderamente util, necesita reflexionar mucho
para no adoptar ciegamente errores acreditados por la tradicion y por
escritores poco severos, para no dar por cosa averiguada las simples
conjeturas acerca de una antiguedad misteriosa y para no juzgar de la
actualidad ligeramente, cuando todavia los hechos no estan consumados
o el interes no permite apreciarlos con la debida imparcialidad. Si
respecto a las epocas remotas el juicio puede ser seguro acerca de las
instituciones y revoluciones completamente terminadas, siendo muy
aventurado cuando desciende a los pormenores; en cuanto a los sucesos
contemporaneos, mientras el conjunto es bastante claro aun en las particularidades
dignas de interes, las reflexiones suelen ser tan arriesgadas
como intempestivas. Distingamos pues cuidadosamente las epocas del
Peru para juzgar los hechos del modo mas conveniente, sacando el mejor
partido posible de las fuentes historicas.
Principales epocas.- Habiendo permanecido el Peru hasta los tiempos
modernos aislado en su civilizacion y sin relaciones manifiestas con el
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mundo civilizado, no se presta su historia a la division comun en antigua,
media y moderna. Estos nombres no pueden aplicarse a sus periodos
particulares, sin cambiar arbitrariamente el sentido usual y sin introducir
una confusion en el lenguaje, tan perjudicial a la claridad de las
ideas, como sin interes practico. Cuando se trata de facilitar el estudio de
los hechos agrupandolos segun sus analogias, la historia del Peru aparece
naturalmente dividida en seis periodos: la epoca de los Curacas, la
de los Incas, la de la Conquista, la de los virreyes, la de la Emancipacion
y la de la Republica. La epoca de los Curacas, que ofrece la civilizacion
mas antigua del Peru, no puede trazarse sino a grandes rasgos: todo es
en ella igualmente incierto, fechas, lugares y personajes. La epoca de los
Incas presenta sucesos muy brillantes, instituciones bien determinadas,
un termino fijo y ciertos personajes prominentes; pero la mayor parte de
los sucesos estan envueltos en fabulas. La epoca de la Conquista es una
violenta y rapida transicion del Imperio de los Incas al regimen colonial;
pero abunda en interes dramatico y fue de suma trascendencia social. La
epoca de los virreyes, que ha durado cerca de tres siglos, aunque poco
variada en su marcha y lenta en sus movimientos, no deja de presentar
lecciones muy importantes, tanto para comprender el presente, como
para influir en el porvenir. La brevisima epoca de la Emancipacion palpitante
de actualidad es muy rica en hechos y se presta a reflexiones
transcendentales. La epoca de la Republica en que estamos recien entrados,
puede estudiarse con mucho provecho en sus numerosas vicisitudes
politicas y en los grandes progresos que no obstante los mayores
obstaculos ha realizado ya el Peru independiente.
Fuentes historicas.- Para el estudio de las primeras epocas pueden servirnos
los restos de las primitivas poblaciones y cultivo, las huacas mas
elocuentes aun que los monumentos consagrados a la vida, algunas tradiciones,
las voces e indole de los idiomas indigenas y hasta cierto punto
la comparacion con otros pueblos de America y del resto del mundo.
Ademas de estos auxilios tenemos para estudiar la historia de los Incas
el testimonio de los que conocieron a los ultimos soberanos o vieron sus
instituciones en vigor, la huella que estas han dejado en la sociedad, y el
examen que se hizo apenas consumada la conquista consultando a los
encargados de los registros. Para los tiempos posteriores existen las correspondencias
oficiales y privadas, los actos de un caracter publico, los
apuntes particulares, relaciones de viajeros, testimonios y apreciaciones
imparciales, en suma, cuantos datos suministran mayor luz sobre los
hechos y permiten juzgar con mas acierto a cerca de sus causas.
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Escritores [y documentos] principales que pueden consultarse
Acosta
Alcedo
Arriaga
Balboa
Bollaert
Buendia
Calancha
Calderon
Camba
Castelnau
Cieza de Leon
Coleccion de tratados
Cordova Urrutia
Cosme Bueno
Desjardins
Documentos sobre Tupac Amaru
Escalona
Fernandez
Feville
Figueroa
Flora peruana
Frezier
Fritz
Fuentes
Garcia
Garcilaso
Gentil
Gomara
Hall
Herrera
Humboldt
Jerez
Laet
Leyes de Indias
Leyes del Peru
Lorente
Llano Zapata
Markham
Melendez
Memorias de Ministros
Mercurio Peruano
Miller
Montesinos
Oliva
Orbigni
Ore
Oviedo
Paz Soldan
Pedro Pizarro
Peralta
Pinelo
Prescott
Pruvonena
Quintana
Raimondi
Relaciones de virreyes
Revista de Lima
Rivero
Robertson
Rocha
Rodriguez
Salinas
Solorzano
Stevenson
Tschudi
Ulloa
Unanue
Vappaus
Velasco
Villarroel
Zarate
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—I—
Primeros habitantes del Peru
Antiguedad de los peruanos.- La presencia del hombre en el suelo privilegiado
del Peru desde los tiempos mas remotos se revela de todos modos.
La extension del cultivo manifiesta haber sido el trabajo de una larga
serie de generaciones. En las islas de Chincha se hallan cada dia varios
utiles con los que se extraia el guano y que estan bajo capas muy espesas,
las cuales no han podido formarse sino por depositos seculares. Los
primeros espanoles vieron muchos monumentos, cuyas durisimas piedras
aparecian gastadas por la accion del tiempo. Tambien ha sido necesario
un largo transcurso de siglos para que los pueblos dejaran ruinas
sucesivas en las cumbres, punas, valles y quebradas. En fin, con el transcurso
de las generaciones habian llegado los habitantes a olvidar la patria
de sus mayores y se creian originarios del suelo peruano, teniendose
por hijos de las fuentes, rios, lagunas, cerros, cuevas, leones, condores,
otras fieras u otras aves.
Origen de los peruanos.- Los rasgos fisicos, las facultades morales, las
creencias religiosas, el sistema de gobierno, el genero de vida, la industria,
las costumbres y sobre todo el lenguaje, prueban que los peruanos
proceden del Oriente, donde tuvo su cuna el genero humano. Algunos
indicios hacen pensar en un origen egipcio; otros signos recuerdan a los
fenicios; analogias mas concluyentes inclinan a creer que al menos la
religion vino del Indostan; y son muy poderosas las presunciones para
dar a los indigenas un origen chino. Mas puede tenerse por cosa averiguada
que el Peru no fue poblado de una sola vez ni por una sola nacion.
Epoca de los Curacas
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Variedad de inmigraciones.- De los diferentes pueblos que en varias epocas
llegaron al Peru, el mayor numero vendria por tierra, despues de haber
desembarcado en los paises de America mas en contacto con el antiguo
continente; y de ello da indicios la notable analogia entre varios nombres
de lugares antiguos en Mexico, Centroamerica y el Peru; pero una parte
considerable debio venir por mar, como puede inferirse de la semejanza
que se descubre con algunas tribus de la Oceania y de la memoria de
antiguos viajes por mar que conservaban los habitantes de Tumbes, Ica,
Arica y otros pueblos. La variedad de inmigraciones se revela: por las
tradiciones que hablan de invasiones sucesivas, de personajes misteriosos
trayendo ideas nuevas, y de hombres de larga barba; por la diferencia
de idiomas; por la variedad de civilizaciones; y mas que todo, por la
organizacion fisica de las diferentes tribus.
Principales tribus.- Presentaban los peruanos grandes diferencias de talla,
color, fisonomia, frente, craneo y angulos faciales; mas hasta ahora
no es posible reducir a un numero fijo y clasificar por caracteres ciertos
las tribus de los indigenas. Las mas celebres fueron los Collas en la meseta
de Titicaca, los Quechuas cerca del Pachachaca, los Chancas en
Andahuaylas, los Pocras al norte de Huamanga, los Huancas en el valle
de Jauja, los Huanucuyos cerca del Huallaga, los Huacrachucos en
Pataz, los Chachapoyas junto al Maranon, los de Cajamarca en los valles
de este nombre, los Huaylas en Huaraz y los Chinchas en la parte
media de la costa.
—II—
Civilizacion primitiva
Monumentos anteriores a los Incas.- En todo el Peru hay todavia ruinas que
revelan la accion secular de razas inteligentes y cultas antes de haber
recibido las luces de los Incas. En lugares donde su influencia fue de
corta duracion; se descubren semilleros de pueblos, sepulcros que llegan
a formar vastas ciudades de muertos, y huellas indudables de una agricultura
entendida y extensa. Entre los monumentos mas notables por
sus dimensiones gigantescas o por el caracter de sus formas se cuentan
las ruinas de Tiahuanaco sorprendentes por sus muros, templos y estatuas,
el primitivo templo de Cacha, la fortaleza de Ollantaytambo, las
ruinas de Vilcas y Huanuco el viejo, las construcciones llamadas
Huancas en los altos de Jauja, los sepulcros entre Hualgayoc y Cajamarca,
los palacios del Chimu, el templo de Pachacamac, numerosas fortalezas
en las cabeceras de la costa, entre ellas la de Pativilca, las murallas de
Kuelap y otras ruinas proximas a la montana.
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Cultura fisica.- La antiguedad de una agricultura avanzada se manifestaba
en las hoyas de la costa, en los andenes de la sierra y en el uso bien
entendido del guano y de los riegos. Tambien fueron muy antiguas la
pesca y la cria de los ganados, la variedad y ornato de los vestidos, los
artes del alfarero, del platero y del tejedor; y no eran desconocidos, ni el
comercio por tierra, ni el comercio maritimo.
Jeroglificos.- Conocieron igualmente los antiguos peruanos la escritura
jeroglifica, arte que mostraba sus adelantos en la civilizacion y, los hubiera
recordado con alguna precision, si no hubiese caido en desuso en
la epoca mas ilustrada de los Incas. Los conquistadores y misioneros
espanoles hallaron jeroglificos en algunos monumentos de Huamanga,
Huaitara, Huaraz y otros lugares. Todavia se hallan cerca de Tacna,
Puno, Arequipa y del lado de Pasco, tanto en rocas durisimas, como en el
fondo de los bosques, que cinen las margenes del Maranon y del Huallaga.
Esta escritura se reducia a imagenes de hombres, circulos, paralelogramos
u otras figuras geometricas, o simples lineas rectas.
Religion.- Como todos los pueblos en quienes se oscurecio la luz de la
revelacion, estaban los peruanos sumidos en la idolatria: adoraban los
astros, el mar, la tierra; las lagunas, los animales, piedras y plantas,
muchas obras de sus manos, sus ascendientes, algunos hombres eminentes,
las pacarinas o lugares, de donde creian procedia su raza, los
conopas o idolos particulares y ciertas huacas u objetos consagrados;
ofrecian sacrificios humanos y creian en los oraculos. Sin embargo recordaban
al Criador del universo bajo los nombres de Pachacamac,
Viracocha, Con y otros menos comunes, y tuvieron alguna idea del diablo,
del diluvio y de la vida futura.
Segun las tradiciones mas acreditadas, VIRACOCHA (espuma de la
laguna) fue el criador del cielo, de la tierra y de los primeros hombres, y
poblo el Peru formando imagenes de toda suerte de personas que coloco
en las diferentes provincias y que en cumplimiento de sus ordenes salieron
animadas de las fuentes, rios, cerros y cuevas. CON, que carecia de
organos corporales y marchaba con la celeridad de los espiritus, con
solo su palabra allano las sierras y quebradas, cubrio la tierra de frutos y
crio hombres y mujeres para que gozasen de la abundancia; mas para
castigar la corrupcion de los costenos los transformo en gatos negros y
otros animales horribles, al mismo tiempo que hizo del anterior paraiso
un triste desierto. PACHACAMAC (el que anima al mundo) ahuyento al perseguidor
de los hombres, crio la nueva raza de indios, y estos le erigieron
un templo sobre el valle de Lurin en el sitio donde solia sentarse para dar
sus beneficas instrucciones. Del diluvio decian que durante la inunda-
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cion se refugiaron los hombres en cuevas; y tocante a la vida futura admitian
un lugar alto (hanac pacha) para los buenos y un lugar bajo
(hucupacha) para los malos.
Gobierno.- Pocos pueblos carecian de un gobierno regular. El mayor numero
obedecia a curacas, cuya autoridad era mas o menos absoluta, vitalicia
y hereditaria. Otros pueblos vivian bajo la direccion de los principales
personajes formando cierta especie de republicas aristocraticas. En algunos
valles de la costa ejercieron un verdadero senorio mujeres que tenian
el titulo de Capullanas o Sayapullas. A veces para hacer la guerra y mas a
menudo para las fiestas religiosas solian unirse los habitantes de una
provincia, los de provincias vecinas y aun los de lugares mas remotos.
Focos de civilizacion.- No hay ningun indicio cierto de que antes de los
Incas haya estado reunido el Peru bajo un cetro comun; aunque algunos
escritores hagan remontar la monarquia al siglo quinto despues
del diluvio y cuenten un centenar de monarcas. Solo se sabe que existieron
desde los tiempos mas remotos numerosos focos de civilizacion en
los valles de la costa y en los lugares abrigados de la sierra. En la costa
se distinguian los senorios del gran Chimu, Pachacamac, Huarco y
Chincha y en la sierra los pueblos de Cajamarca, Huanuco, Jauja, Vilcas,
cercanias del Cuzco y algunos del Collao. La dulzura del clima y la
docilidad del caracter preparaban los habitantes a recibir las luces de
una cultura superior. Mas el aislamiento en que vivian sus grandes
diferencias en idioma, religion y habitos, las sangrientas rivalidades
entre tribus vecinas y la indolencia caracteristica del mayor numero
dejaban pocas esperanzas de grandes adelantos, y apenas podia pensarse
en que el Peru formase una sola nacion. Estaba reservado a los
Incas hacer de todos los peruanos una gran familia bajo un gobierno
paternal, uniendolos bajo un Dios, una ley, una lengua, los trabajos
comunes y los beneficios reciprocos.
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—I—
El Imperio de los Incas
Extension del Imperio.- Habiendo tenido los principios mas humildes llego
el imperio de los Incas a extenderse mas que el Imperio Romano; a lo
largo de la costa ocupo de treinta y nueve a cuarenta grados de latitud, y
hacia el interior penetraba en las montanas. Las actuales republicas del
Ecuador, Peru, Bolivia, Chile y parte de Buenos Aires estuvieron comprendidas
en esta vasta dominacion, a que los Incas dieron el nombre de
Tahuantinsuyu (los cuatros linajes juntos). Con los nombres de Antisuyu,
Collasuyu, Cuntisuyu y Chinchasuyu se expresaban las inmensas regiones
del oriente, mediodia, poniente y septentrion, que estaban ya sometidas,
o que se aspiraba a conquistar.
Poblacion.- Seria aventurado todo calculo en que se tratara de precisar la
poblacion del imperio; mas podemos afirmar sin el menor riesgo de exageracion,
que los Incas contaban mas de diez millones de subditos. Gran
parte de los habitantes vivian dispersos en los campos y en las punas.
Mas el numero de poblaciones fue de algunos miles, la mayor parte muy
pequenas. Las ciudades metropolitanas, que eran el centro de varias
provincias, pasaron de veinte. En el territorio actual del Peru fueron las
principales ciudades de la costa Tumbes, baluarte del Norte, Jayanca,
Chimu, Pachacamac y Chincha, en la sierra Huancabamba, Cajamarca,
Huanuco, Hatunsausa, Vilcas; las residencias reales, las capitales del
Sur y la corte del Cuzco que contenia en su recinto mas de cuarenta mil
habitantes y en sus arrabales mas de doscientos mil. Aunque conquista
reciente, el reino de Quito ostentaba esta antigua capital de los Sciris y
otras poblaciones considerables.
Epoca de los Incas
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Monumentos de los Incas.- Por sus edificios publicos fue el Cuzco la Roma
del nuevo mundo, haciendose admirar por sus calles largas bien alineadas
y empedradas primorosamente, por sus espaciosas plazas, por su
rio canalizado con sumo trabajo, por el templo del Sol llamado con razon
Coricancha (cerco de oro), por la casa de las escogidas, por los palacios de
los Incas y por la asombrosa fortaleza de Sacsahuaman. Casi tan admirable
como Coricancha fue el templo dedicado al Sol en la isla de Titicaca.
Hubo otros quince o mas templos de increible riqueza entre los que se
distinguian los de Pachacamac y Vilcas. Entre las obras tan notables,
por sus vastas proporciones, como dignas de aprecio por sus ventajas,
merecen especial consideracion los acueductos y los caminos. Los acueductos
llevaban el riego a los pastos de la sierra en la estacion seca y la
fecundidad a los arenales de la costa, como puede verse en los de Nazca.
En los caminos principales habia magnificas casas reales, tambos extensos,
albergue para los correos, calzadas en los atolladeros, pretiles en los
derrumbaderos, graderias en las cuestas, y puentes de varias clases en
los rios, siendo muy de admirar los puentes de maromas suspendidos
sobre las grandes corrientes y los puentes flotantes del desaguadero. Los
caminos generales fueron dos, uno por la costa y otro por la sierra; en
este, que pasaba de quinientas leguas, se vencieron inmensas dificultades,
y la construccion fue tan solida que en muchos puntos todavia se
conservan admirables restos. Por todo el imperio se levantaron magnificas
fortalezas, cuarteles, palacios y templos.
Vicisitudes del Imperio.- El origen de los Incas esta envuelto en fabulas.
Segun la tradicion mas conocida, compadecido el Sol de la barbarie en
que yacian los peruanos, envio para civilizarlos a sus hijos Manco-Capac
y Mama-Ocllo que eran a la vez esposos y hermanos: «tomad esta cuna,
les dijo dandoles una barreta de oro, golpead con ella en todos los sitios
adonde llegareis; y estableceos en aquel en que se hundiere al primer
golpe. Alli dareis principio a vuestras exhortaciones, ensenando a los
hombres a que me adoren y a que os obedezcan como a hijos mios». La
celestial pareja salio de la isla de Titicaca y despues de haber visto desaparecer
la cuna de oro en el cerro de Huanacaure, se establecio en el
Cuzco para dar principio a su mision civilizadora. Manco enseno a los
hombres el cultivo de los campos y las primeras artes de la vida civil; y
las mujeres aprendieron de Mama-Ocllo el hilado, el tejido, la costura y
las virtudes que hacen la buena madre de familia.
Los sucesores de Manco-Capac avanzaron desde luego con la prudente
calma de los misioneros, esperando mas de la razon que de la
fuerza y conquistando mas con los beneficios que con los ejercitos. Sus progresos
fueron muy lentos y su dominacion no se extendio solidamente
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sino en las regiones cercanas al Cuzco. Habiendose hecho muy poderosos
y excesivamente ambiciosos hubieron de sufrir los azares de la guerra
y aun se vieron expuestos a perecer con toda su raza cerca de su venerada
capital; reinados florecientes fueron seguidos de otros menos prosperos;
a soberanos inteligentes sucedio alguno poco cuerdo, a los virtuosos
alguno corrompido, y a los activos y animosos algun pusilanime o
indolente. Mas habiendo puesto bajo su yugo a enemigos formidables, se
avanzaron sin peligro aunque no sin rudos combates hasta los confines
del Maule en Chile y los de Angasmayo al Norte del Ecuador; asi se formo
un imperio rival de los grandes imperios del Asia; pero no pudiendo
amoldarse a las necesidades del progreso y siendo mas brillante que
solido, estuvo cerca de su ruina cuando llego a su mayor grandeza y las
divisiones interiores le hicieron caer facilmente al primer golpe de la
invasion espanola. La duracion del Imperio de los Incas, contando desde
Manco-Capac hasta la muerte de Huaina-Capac, fue de doscientos
cuarenta anos segun los calculos mas reducidos, y de quinientos segun
testimonios respetables, que hacen remontar su fundacion al siglo once.
Numero de Incas.- Se cuentan unos doce soberanos desde el fundador del
imperio hasta su particion, a que siguio de cerca su ruina, y son mas
comunmente conocidos bajo los nombres siguientes:
I. Manco-Capac.
II. Sinchi-Roca.
III. Lloque-Yupanqui.
IV. Maita-Capac.
V. Capac-Yupanqui.
VI. Inca-Roca.
VII. Yahuar-Huaca.
VIII. Viracocha.
IX. Pachacutec.
X. Inca-Yupanqui.
XI. Tupac-Inca-Yupanqui.
XII. Huaina-Capac.
Huaina-Capac dividio el imperio entre sus hijos Huascar y
Atahualpa, lo que facilito la conquista espanola; Manco, otro hijo de
Huaina-Capac, disputo a los conquistadores la herencia de sus mayores
y lego sus derechos a sus hijos Sairi-Tupac, Titucusi-Yupanqui y Tupac
Amaru, en quien se extinguio el linaje legitimo de los Incas.
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—II—
Hechos de los Incas
Manco-Capac.- Segun los testimonios mas verosimiles Manco-Capac fue
hijo de un curaca de Pacaritambo; a la muerte de su padre levanto en las
inmediaciones del Cuzco un oratorio a Huanacaure, que era el principal
idolo de sus mayores; auxiliado por algunos partidarios extendio su
dominacion atrayendo a otros con los beneficios, imponiendo con las
amenazas a los que no querian reconocerlo por hijo del Sol y fascinando
a la muchedumbre con su porte magnifico: vestia camiseta recamada de
plata y traia grandes pendientes de oro en las orejas, una patena de oro
sobre el pecho, plumas vistosas en la cabeza y otros adornos preciosos
en los brazos. El naciente Estado se extendia como diez leguas de
Paucartambo al Apurimac y seis de Quiquijana al Cuzco. Los pueblos
eran mas de cien, si bien los mayores no pasaban de cien casas y los
menores no llegaban a treinta. El Cuzco (ombligo) se llamo asi por estar
destinado a ser el centro del imperio y se dividio en dos barrios Hanai
Cuzco (Cuzco alto) y Hurai Cuzco (Cuzco bajo). Los principales auxiliares
de Manco recibieron el privilegio de llamarse Incas como los descendientes
del monarca. Las instituciones imperiales se atribuyen sin razon
a Manco, que solo pudo echar el germen desarrollado por sus sucesores.
Sinchi-Roca.- El sucesor inmediato de Manco-Capac es generalmente conocido
con el nombre de Sinchi-Roca, que se interpreta valeroso y prudente,
y segun la opinion mas comun afirmo y engrandecio el dominio
heredado con el prestigio de la religion y de la beneficencia, extendiendolo
por una parte hasta el rio Carabaya y por otra hasta Chuncara,
veinte leguas al Sur de Quiquijana. A este Inca se atribuye la division del
imperio en cuatro partes, la formacion del primer censo y la introduccion
del chaco, gran caceria en que se reunian millares de indios para encerrar
los animales del monte en un inmenso circulo y reduciendoles a limites
estrechos se lograba facilmente la captura de un numero increible de
vicunas, guanacos, ciervos y fieras.
Lloque-Yupanqui.- Sinchi-Roca dejo el cetro a su hijo Lloque-Yupanqui (el
zurdo memorable) que aspiro a extender su dominacion con la guerra.
Los Canas proximos al Cuzco cedieron a las amenazas mezcladas de
promesas seductoras; los de Ayaviri y Pucara solo se rindieron despues
de haber visto perecer a cuantos podian llevar las armas; su sumision
quedo asegurada con la construccion de una imponente fortaleza y con
el establecimiento de gran numero de MITIMAES (colonos), para repoblar a
Ayaviri. Tambien se atribuye a Lloque-Yupanqui la conquista de una
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parte del Collao, el engrandecimiento del Cuzco hasta darle un nuevo
ser con sus construcciones, y el haber ordenado que el heredero del trono
visitase todas las provincias para atraerse el amor de los pueblos.
Maita-Capac.- Segun las tradiciones mas recibidas tuvo Maita-Capac un
gran numero de concubinas y en ellas centenares de hijos y eclipso la
gloria de sus antepasados, sometiendo a todos los collas, a los naturales
de Moquegua y a los del valle de Arequipa, y construyendo un puente
colgante sobre el Apurimac, una calzada en el camino de Cuntisuyu y
otras obras maravillosas. Estando en las antiguas ruinas de Chucahua
dijo a un correo que habia hecho una marcha muy rapida: «Tia Huanaco»
(sientate guanaco) y de aqui vino el nombre que hoy lleva aquel lugar. En
la campana contra los collas del Oeste sometio a los que se habian asilado
en el cerro de Cayacviri, despues de un estrecho sitio y de haberles
hecho sufrir un estrago horrible en una salida imprudente. Los collas del
Este se rindieron a consecuencia de haber experimentado enormes perdidas
en la batalla de Huaichai y de haber obtenido una acogida generosa.
El afecto de los moqueguanos se afianzo con el exterminio de algunos
envenenadores que eran el terror de aquellos naturales. El puente colgante
del Apurimac impuso a las tribus vecinas. La calzada de Cuntisuyu
facilito las conquistas por el lado de Arequipa; y este hermoso valle recibio
su nombre por haber dicho el Inca a unos capitanes que deseaban
quedarse alli: «Ari Quepai» (bien esta, quedaos). Se atribuye a Maita-
Capac la invencion del escudo llamado Querara, y a su favorito Illa la de
los quipos, o manojos de hilos que con el diferente color expresaban la
diferencia de objetos y con varios nudos los numeros (v. g. con el color
rojo la guerra, con el blanco la paz, con dos nudos juntos 20, con uno
doble 100, etc.).
Capac-Yupanqui.- El sucesor de Maita-Capac necesito de repetidos combates
para asegurar la obediencia de las tribus recien sometidas. Habiendo
querido destronarle uno de sus hermanos, descubrio el Inca la
conspiracion haciendo beber abundante chicha a los sospechosos, hizo
enterrar vivo al jefe, y arrojo a los complices a unos en el foso de las fieras
y a otros entre reptiles venenosos. Sin embargo de estos cuidados se dice
que sometio a los Yanahuaras, Aymaraes, Umasuyus, Quechuas, habitantes
de Camana y parte de Chayanta. Este Inca adopto medidas severas
contra vicios abominables. Se cree que murio envenenado.
Inca-Roca.- Se cuenta que, siendo aun principe heredero, extendio Inca-
Roca las conquistas hasta Abancay por la sierra y por la costa hasta el
valle de Nazca. Despues de haber tomado la borla imperial, emprendio
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la conquista sucesiva de los Chancas, Charcas y Antis. Los Chancas
cedieron de mala voluntad en presencia de ejercitos irresistibles; los
Charcas aceptaron el yugo por consejo de sus ancianos; y los Antis conservaron
su libertad a favor de sus selvas impenetrables y de su clima
poco saludable. Inca-Roca fundo para la nobleza escuelas, de las que era
excluido el pueblo; y ordeno que a su muerte se destinaran sus grandes
tesoros al ornato de su tumba y al servicio de su familia; de alli nacio la
costumbre de que cada Inca se formara un tesoro.
Yahuar-Huaca.- El nombre de Yahuar-Huaca (el que llora sangre) indica
las desgracias del septimo Inca, quien segun algunos fue asesinado por
sus capitanes, y segun otros murio en el destierro despues de haber sido
destronado por su hijo Inca-Roca llamado comunmente Viracocha. Este
principe que por su caracter violento habia sido condenado a guardar
los rebanos del Sol en las alturas de Chitapampa, se presento un dia a su
padre avisandole que, segun le habia anunciado el dios Viracocha, se
aproximaban los Chancas al Cuzco con un gran ejercito. Despreciado
este aviso, llegaron sin oposicion hasta las cercanias del Cuzco treinta
mil hombres al mando del valeroso Anco Huallo, jefe de una gran tribu
de Huamanga. El timido e imprevisor Yahuar-Huaca solo tuvo tiempo
para retirarse a la angostura de Muina; mas el imperio fue salvado por el
animoso principe que reunio en torno de si a los valientes y derroto a los
invasores en Yahuarpampa (llanura de sangre). El vencedor hizo desollar
vivos a algunos Chancas y formo con sus cueros henchidos unos
tambores para aterrar a los enemigos del imperio. Recogio ciertas piedras
del campo de batalla, diciendo que en ellas se habian convertido los
auxiliares enviados por el dios Viracocha, las que en adelante eran llevadas
a la guerra con el nombre de Pururaucas como prenda de la proteccion
celestial. Habiendo entrado al Cuzco en triunfo, usurpo la corona
destronando a su padre, en cuyo tiempo se habia conseguido la facil
conquista desde Arequipa hasta Atacama.
Viracocha.- Habiendo ocupado el trono de una manera irregular, tuvo el
octavo Inca que sofocar a viva fuerza las semillas del descontento. Libre
de enemigos domesticos, extendio la dominacion imperial tanto por el
Norte como por el Sur. Los soldados de Anco Huallo emigraron hasta
Moyobamba por no someterse a un poder que habian estado cerca de
abatir en Yahuarpampa. Mas otros pocras, poco resignados al yugo sorprendieron
una noche a los guerreros imperiales y colgaron los cadaveres
de los principales en la quebrada que en el camino de Ayacucho a
Huanta se conoce hoy con el nombre de Ayahuarcuna (sitio donde se
cuelgan cadaveres). El Inca los aterro haciendo ahorcar un gran numero
92 .
93
de ellos en el rincon de Ayacucho (rincon de muertos). Por el Sur los
Chichas, Amparaes y otras tribus de Charcas se rindieron despues de
algunos encuentros parciales; los de Tucma (Tucuman) se sometieron
antes de haber sido amenazados, cediendo al prestigio de los hijos del
Sol. Viracocha acrecentaba el brillo de sus victorias con obras magnificas:
embellecio la antigua ciudad de Vilcas; abrio una acequia desde
Angaraes a Lucanas; restauro el antiguo templo de Cacha en honor del
dios Viracocha; y construyo palacios dorados en el ameno valle de Yucay.
Mas abandonandose a aquellas delicias y ya en una vejez avanzada
entrego las riendas del gobierno al principe heredero Inca-Urco que estupido
y corrompido no pudo defender el imperio del valeroso Asto Huaraca
quien desde Huaitara se habia avanzado sobre el Cuzco. Felizmente el
joven Yupanqui, que habia sido elevado al trono por la nobleza disgustada
de su padre y de su hermano, vencio a los invasores, apoderandose
de Asto Huaraca en una sorpresa nocturna.
Pachacutec.- Yupanqui recibio el nombre de Pachacutec (el que da nuevo
ser al mundo) por haber sido despues de Manco-Capac el verdadero
padre del Peru. La activa cooperacion de Asto Huaraca, cuya voluntad
gano con el buen tratamiento; y la alianza de Cari, poderoso cacique del
Collao, consolidaron la dominacion imperial en territorios incorporados
ya, pero que solo estaban adheridos por debiles vinculos. Felices
campanas que fueron confiadas al principe heredero y a su tio Capac-
Yupanqui, proporcionaron la adquisicion de las mas importantes provincias
del Norte. Los huancas cedieron despues de algunos encuentros;
los de Tarma y Bombon se dejaron atraer por las promesas; los Huaylas
fueron reducidos por el hambre; los naturales de Huamachuco se rindieron
sin combatir; los de Cajamarca lucharon con denuedo pero sin exito;
los de Yauyos se entregaron a Capac-Yupanqui a su regreso de una
gloriosa expedicion. Un triunfo magnifico solemnizo la entrada de los
vencedores en el Cuzco. Para conquistar los valles del Norte donde existian
los florecientes senorios de Chincha, Chuquimancu, Cuismancu y el
gran Chimu, se emplearon las artes de la paz y de la guerra. Sujetos con
facilidad Ica y Pisco, se sometio a los aguerridos vecinos de Chincha,
renovando el ejercito imperial, talando los campos y rompiendo las acequias.
Para sujetar a Chuquimancu fue necesario que los invasores renovaran
por cuatro veces sus ejercitos. Cuismancu fue admitido como
un aliado digno de toda la consideracion de los Incas por respeto al
santuario de Pachacamac venerado en todo el imperio. Aunque el gran
Chimu defendio tenazmente posicion por posicion y valle por valle, no
pudo al fin resistir, viendose atacado por mas de cuarenta mil hombres y
a sus pueblos reducidos a la miseria. Tan valiosas provincias se resigna-
93 .
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ron pronto al yugo a la vista de imponentes construcciones y de toda
suerte de beneficios. Pachacutec aseguraba el bienestar, el esplendor y el
orden del Peru con su administracion inteligente y energica; magnificos
edificios y numerosas obras de utilidad publica se construian en todas
partes; se cuidaba mucho del cumplimiento de la justicia; se mejoraba la
organizacion del ejercito; y se reprimia el desorden con sabias leyes. La
unidad nacional se promovio eficazmente con las colonias y con la generalizacion
de la lengua quechua.
Inca-Yupanqui y Tupac-Inca-Yupanqui.- No es posible distinguir bien las
hazanas, ni aun las personas de estos dos monarcas. Durante sus gobiernos
se emprendio sin exito la conquista de los Mojos y Chirihuanas;
los chilenos quedaron sometidos hasta el rio Maule donde se estrello el
poder del imperio, ante el valor de los Promaucaes y otras tribus indomables.
No esperando ya los Incas grandes ventajas hacia el mediodia,
dirigieron sus expediciones del lado del Norte, donde los Huacrachucos
se sometieron sin combatir; los de Chachapoyas despues de una heroica
resistencia, los de Huancabamba forzados por el hambre, los de Cajas,
Ayabaca y Carhua que formaban una confederacion guerrera, por acuerdo
de sus capitanes, los Huanucuyus de paso, los de Paita y Tumbes con
poca dificultad. Los Pacamoros conservaron la independencia guareciendose
en las selvas de Jaen. Las provincias de Zarza, Palta, Canar y
Alahuasi que estaban en los confines del reino de Quito y se hallaban
amenazadas a la vez por los senores del Cuzco y por los Sciris, prefirieron
la dominacion imperial que era la mas poderosa y benefica. Esta
preferencia fue recompensada levantando magnificos edificios en
Tomebamba, Hatuncanar y otras ciudades de los Canares.
Mientras Capac-Yupanqui se ocupaba en estas obras, los Huancavilcas
que habitaban en la costa de Guayaquil le pidieron maestros para
aprender sus beneficas leyes, y no tardaron en dar muerte cruel a los
enviados para civilizarlos. Su castigo quedo aplazado por hacer la guerra
a Hualcopo Duchisela que reinaba en Quito con el titulo de Sciri y
que tenia aspiraciones parecidas a las de los Incas. Los primeros encuentros
ofrecieron triunfos y reveses alternados, y despues de algunas
victorias hubieron de retroceder las fuerzas imperiales habiendo sido
derrotadas por Chalcuchima. En esta epoca se acabo el templo del Sol y
se construyo la admirable fortaleza del Cuzco.
Huaina-Capac.- El imperio fue elevado a la cumbre de la grandeza por
Huaina-Capac (mozo poderoso) que principio por defender su corona
que le disputaban sus hermanos y por castigar a los enemigos de su
raza. Los Huancavilcas espiaron su crimen contrayendo la obligacion
94 .
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de sacarse cuatro dientes. Los de la Puna, que habian arrojado al mar y
muerto a golpes de remo a los nobles del imperio despues de haber recibido
a Huaina-Capac con perfidos halagos, sufrieron un castigo igual a
su delito. Los Chachapoyas, que habian muerto a los gobernadores del
Inca, fueron perdonados por suplicas de una senora de Cajamarquilla
que habia pertenecido al serrallo de Tupac-Yupanqui. Antes de avanzarse
hacia Quito se hicieron faciles conquistas en la costa hasta llegar a
los salvajes de Barbacoas y del Choco, que se obstinaron en la resistencia
y obligaron a decir a Huaina-Capac: «volvamonos, que estos no merecen
tenernos por Senor». El reino de los Sciris quedo al fin sometido por la
derrota y muerte del ultimo soberano y por la union de Huaina-Capac
con la hermosa Pacha que habia sido aclamada por los Quitenos en
lugar de su padre derrotado y muerto en la batalla decisiva de Hatuntaqui.
Todavia los Carangues se resistieron uniendo el valor a la perfidia; pero
los principales fueron degollados en la laguna de Otabalo que recibio
entonces el nombre de Yahuarcocha (laguna de sangre). Sin otra oposicion
considerable se logro dilatar el imperio hasta el rio Angasmayo. La
conclusion de los grandes caminos, otras obras inmortales, la organizacion
del gobierno en una asamblea legislativa, la proteccion de la ganaderia
y la mayor ilustracion elevaron la gloria de los hijos del Sol sobre
todos los principes del nuevo mundo. Mas Huaina-Capac, que habia
pasado sus ultimos anos en el reino de Quito, dividio el imperio entre
sus hijos Huascar, primogenito de la Coya o Emperatriz, y Atahualpa,
hijo de Pacha, legando a este la herencia de sus abuelos maternos. Las
honras de Huaina-Capac fueron extraordinarias: unas mil personas se
mataron para servirle mas alla del sepulcro; su corazon quedo en Quito;
su cuerpo trasladado al Cuzco se coloco en Coricancha frente a la imagen
del Sol; el dolor de todos los vasallos fue desesperante.
Huascar y Atahualpa.- Conforme a la expresa voluntad del difunto monarca
recibio Huascar la borla imperial y Atahualpa fue reconocido soberano
de Quito; la paz entre los dos hermanos solo se conservo por algunos
anos, estallando la guerra civil a la muerte del gobernador de los canares.
La posesion de esta provincia fue disputada primero con las negociaciones
y enseguida con las armas. El rey de Quito, que habia sido hecho prisionero
por el general cuzqueno, logro escaparse de la fortaleza de Tumebamba
y una vez en libertad aspiro a destronar a su hermano. Los veteranos
de Huaina-Capac, que habian quedado en Quito dirigidos por Chalcuchima,
Quisquiz, Ruminahui y otros jefes distinguidos, le dieron brillantes
triunfos. Vencedor en Ambato, extermino a cuantos canares eran
capaces de llevar las armas, porque se habian declarado en contra suya.
Sus generales avanzandose sin gran oposicion hasta el Cuzco derrotaron
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las huestes imperiales en la inmediata llanura de Quipaypan. Chalcuchima,
que mandaba la accion, hizo prisionero a Huascar y lo llevo cautivo
a Jauja. Atahualpa, herido meses antes en un combate naval contra
los de la Puna, se habia quedado en Cajamarca, donde a poco fue victima
de Pizarro que estaba ya en el Peru y que no tardo en conquistarlo.
—III—
Civilizacion del Peru bajo los Incas
Sistema de gobierno.- Los Incas realizaron el socialismo en la escala mas
vasta, en toda la pureza posible y con tanta constancia como si durante
doce reinados no hubiese gobernado sino un solo soberano. Llamandose
hijos del Sol marcharon a la conquista del mundo para imponerle su
culto y doblegar la sociedad a sus ordenes. Su voluntad sojuzgaba las
almas; todos los bienes y todas las vidas como toda actividad pendian
de sus palabras; asi hicieron de un vastisimo imperio una sola familia
sin ociosos, ni mendigos, y un convento reglamentado en todos los instantes
y en todas las practicas de la vida. Su civilizacion, muy superior a
la de los barbaros entre quienes se desarrollaba, tenia una fuerza inmensa
para difundirse; pero no podia durar, porque contrariando los mas
poderosos sentimientos de libertad, propiedad y familia debia debilitarse
y corromperse a medida que se extendiera, y de continuo estuvo expuesta
a una destruccion subita, porque la jerarquia social dejaba el
destino de todos pendiente de una sola cabeza.
Jerarquia social.- La sociedad estaba dividida en tres ordenes principales:
Inca, nobleza y pueblo. Dios-rey, era acatado el Inca como hijo del Sol y
como arbitro de todas las existencias. Los pendientes de oro que alargaban
sus orejas, la mascaypacha, borla que cubria su frente, el llauto que
rodeaba su cabeza, las plumas del coraquenque que la adornaban, los
vestidos mas preciosos, los millares de personas que le servian, la opulencia
de sus palacios, la majestad con que visitaba su imperio, la adoracion
con que era necesario acercarsele y los honores divinos que se hacian
a su cadaver, fascinaban al sencillo pueblo; su gobierno paternal
ganaba todos los corazones.
La nobleza se componia de la familia del Sol, de los Incas de privilegio
y de los curacas. La familia imperial incluia a la Coya, reina madre,
que por lo comun era hermana del Inca, las concubinas, las doncellas de
la estirpe real o nustas, las casadas del mismo origen o pallas y los principes
solteros o casados que desempenaban los principales cargos y cuando
no por sus luces, eran acatados por su nacimiento y por su lujo. Los
Incas de privilegio descendientes de los que con Manco-Capac fundaron
96 .
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el Cuzco, eran muy considerados y ocupaban puestos mas o menos elevados
segun sus meritos. Los curacas conservaban alguna autoridad
sobre sus antiguos subditos y entre otras distinciones inapreciables recibian
a veces la mano de alguna infanta.
El pueblo sumido en la abyeccion mas completa estaba dividido en
grupos sucesivos de a diez mil almas, de a mil, de a quinientos, de a cien,
de a cincuenta y de a diez; tambien se dividia por linajes que no podian
cruzarse. Los habitantes de las provincias se distinguian en originarios y
mitimaes y los de las ciudades en hanaisuyos o de los barrios altos y
huraisuyus o de los barrios bajos. Segun la posicion eran los ultimos los
yanaconas condenados a las tareas mas humildes y los primeros los que
estaban dedicados a las artes, al ministerio del templo o al servicio de
palacio.
Legislacion.- No habia mas ley que la palabra del principal (apupsimi)
sirviendo la voluntad del Inca de derecho y de conciencia. Mas por la
constitucion del imperio y por la mision que se habian arrogado los
Incas, su voluntad no debia ser caprichosa; para evitar escandalos y
para no comprometer su poder necesitaban sujetarse al socialismo establecido.
Los bienes y el trabajo debian servir a las necesidades del Estado
y se hallaban organizados conforme a su destino social.
La tierra se dividia en cuatro porciones: la del Sol, la del Inca, la de
la comunidad y la de los curacas. La tierra del Sol se destinaba al culto,
la del Inca a las necesidades del gobierno, las tierras de la comunidad se
distribuian anualmente entre las familias dando un topo a cada matrimonio;
un topo mas por cada hijo y medio por cada hija; sin que pudiesen
trasmitirse por herencia, ni por contrato. Los curacas poseian vinculaciones
que se perpetuaban en los jefes de las familias. Los grandes
rebanos pertenecian al Inca y al Sol; las comunidades solo poseian un
corto numero de cabezas; algunos curacas poseyeron millares. Las minas
pertenecian de ordinario al Estado. El guano se distribuia entre los
costenos por provincias y distritos. Las cacerias se hacian en beneficio
del Inca o de los nobles, dejando al pueblo alguna carne que se conservaba
bajo la forma de charqui. Solo quedaban a libre disposicion de todos,
las hierbas del campo y las riquezas del agua.
El trabajo recaia exclusivamente sobre el pueblo que debia emplear
su tiempo en las tareas domesticas, en el cultivo de las tierras y en las
obras publicas, sin que nadie pudiese estar ocioso, ni las mujeres, ni los
ninos, ni los viejos, ni aun los privados de algun sentido. Para aliviar la
fatiga se establecio la mita o rotacion en el servicio, se procuro convertir
los trabajos comunes en fiestas, y al que estaba empleado en un servicio
le mantenian a costa del Estado.
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A la edad de dieciocho a veinte anos las doncellas y a la de veinticuatro
a veinticinco los mancebos debian casarse por orden y conforme a
la eleccion del gobierno. Tocaba a la familia preparar el ajuar y a la
comunidad levantar la casa de los desposados. Ninguno podia casarse
fuera de su linaje (aillo). Los bienes quedaban para la familia, si el padre
no los dejaba a alguno de sus hijos. El mayor se encargaba de la casa, si
estaba en edad para ello; a falta de el algun hermano del difunto y a falta
de todos el Estado que cuidaba tambien de los expositos.
El espiritu de comunidad se conservaba reuniendose las familias
periodicamente en los mercados, fiestas, faenas y convites, en los que
tomaban parte indistintamente los pobres y los ricos. En caso de necesidad
debian unos vecinos ayudar a los otros en los trabajos; y todos cultivaban
las tierras de los invalidos. Nadie podia cambiar el vestido de
sus mayores, ni de domicilio sin superior mandato.
El codigo penal era muy severo. Se castigaban con la muerte la blasfemia,
el sacrilegio, la rebelion, la desobediencia contumaz, el envenenamiento,
el asesinato, el adulterio en la mujer noble, el incendio de un
puente, el robo de cosas del Inca y del Sol y otros delitos menores agravados
por las circunstancias. Otras faltas eran castigadas con el tormento,
azotes en los brazos y piernas, golpes con piedra en la espalda, prision,
confinamiento, afrenta, reparacion del dano, perdida del destino u otras
penas arbitrarias.
Administracion.- El Inca era ayudado en la administracion del imperio
por un consejo de Estado; las provincias eran gobernadas por los
Tucuiricuc; los distritos por los Michos; los linajes por los Curacas; los
grupos por los Camayoc respectivos. Cada una de estas autoridades administraba
justicia reservandose los casos mas graves a los Tucuiricuc y
al Inca; el juicio era sumario y sin apelacion; mas se precavia la iniquidad
de los jueces mediante el informe mensual que debian dar los tribunales,
y con las visitas que personas de confianza y a veces el Inca hacian
por las provincias.
Empleados permanentes o temporales presidian a la distribucion
de las tierras, a las faenas y fiestas, a los socorros del Estado y aun a las
tareas domesticas. El cultivo de las tierras era iniciado por el Inca, a
quien seguia la nobleza, y se concluia por las comunidades y particulares.
Los trabajos de sembrar, recoger las cosechas y depositarlas en los
almacenes del Estado eran fiestas populares, en que las tareas alternaban
con la musica, el baile y los banquetes. Tambien se convertian en
fiesta las grandes cacerias y la trasquila del ganado. Se hacian igualmente
bajo la inspeccion del gobierno los trabajos domesticos destinados
a fabricar los objetos del consumo publico y privado.
98 .
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Para la mejor administracion se formaba anualmente la estadistica
de la poblacion, tierras y otros elementos sociales; los correos (chasquis)
prevenidos de legua en legua trasmitian los mandatos oficiales con una
rapidez asombrosa a razon de cincuenta leguas por dia y en casos urgentes
se comunicaban las noticias encendiendo hogueras. Los buenos
caminos, las colonias, ya agricolas, ya militares y la generalizacion de la
lengua quechua facilitaban mucho la accion del gobierno.
Conquistas.- La superioridad de civilizacion y la constancia en las empresas
abrieron a los Incas una carrera ilimitada de conquistas. Como
hijos del Sol debian consagrarse a una cruzada civilizadora. El heredero
del imperio se educaba para la guerra junto con los nobles de su raza.
Hacia la edad de dieciseis anos recibia al mismo tiempo que ellos, la
investidura del huaraco despues de un penoso noviciado, con las mas
imponentes ceremonias, en medio de las que se colocaban en sus orejas
un alfiler de oro, en sus pies finas ojotas, en su cintura el huara (panete),
en sus sienes flores emblematicas, en su frente una borla amarilla y en
sus manos un hacha de guerra. Concluidas estas fiestas salia a campana
para hacer el aprendizaje de las conquistas. La nobleza suministraba
excelentes jefes, el pueblo soldados sobrios, sufridos, subordinados y
serenos. En ejercicios periodicos se aprendia el manejo de las flechas,
dardos, hachas, picas, macanas, mazas, hondas y otras armas; para la
defensa se usaban cascos, celadas, rodelas y jubones embutidos de algodon.
El ejercito estaba dividido en grupos analogos a los de sociedad;
cada cuerpo tenia una bandera particular, reconociendose por estandarte
general la divisa del Arco Iris. Los movimientos se regularizaban con
el toque de trompetas y tambores; pero se peleaba en tropel y sin habiles
combinaciones.
La politica imperial valia mas que el ejercito de los Incas: avanzaban
a favor de las alianzas, de la mediacion y de los halagos; hacian sentir el
ascendiente de su civilizacion; sorprendian con la grandeza de sus obras;
se mostraban beneficos en medio de la guerra, clementes con los rendidos
y terribles con los obstinados; aseguraban sus conquistas con la
tolerancia bien entendida de los usos y creencias, con la prudente introduccion
de sus leyes; con tomar a los curacas o a sus hijos de rehenes, y
con la introduccion de mitimaes; en casos imprescindibles no retrocedian
ante ninguna necesidad de dominacion.
Religion.- El Sol era el alma del imperio y su culto se hacia dominante con
la severidad de las leyes, con la magnificencia de los templos, con el
prestigio de los sacerdotes y escogidas, con la pompa de las fiestas y con
el aparato de los sacrificios. Entre los templos deslumbraba el Coricancha
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por su imagen del Sol, su jardin, sus utiles y sus ornamentos radiantes
de oro, plata y piedras preciosas. El templo de Titicaca fue tan venerado
que hasta las mazorcas cosechadas en las vecinas rocas adquirian un
valor inestimable. Los ministros del culto eran tantos, que en solo
Coricancha habia cuatro mil, en el templo de Vilcas se alternaban cuarenta
mil y en el de Huanuco treinta mil. El sumo sacerdote (Villac Umu)
era pariente del Inca, los demas sacerdotes salian de la nobleza, recomendandose
ademas del nacimiento por su vida religiosa y por sus funciones
sagradas. Las escogidas (aclla) por su nobleza o por su hermosura
vivian en monasterios dirigidas por madres (Mama Cunas) cuidando del
fuego sagrado, haciendo labores finisimas y sujetas a la castidad bajo
horribles penas. Las Ocllos eran una especie de beatas que vivian fuera
de los monasterios siendo respetadas por sus virtudes. Las fiestas del
Sol tenian lugar en todo el ano y se celebraban con la mayor solemnidad
al principio de las estaciones; la del Capac Raimi en el solsticio de diciembre;
la del Inti Raimi en el de junio; la del Nosoc Nina en el equinoccio de
marzo y la del Citua en el de septiembre. Habia en julio una solemne
rogativa para que no faltase agua a los campos y en agosto otra para
ahuyentar las enfermedades. Al Sol se sacrificaban toda clase de objetos,
especialmente llamas y en las ocasiones mas solemnes una o muchas
victimas humanas.
El culto del Sol traia consigo el de la Luna (quilla), su esposa y hermana,
el de las estrellas, el de Venus bajo el nombre de Chasqui Coillur, el
del terrible Yllapa (rayo) y el del Arco Iris (Ccuichi). Ademas, todos los
dioses nacionales tenian su templo en el Cuzco y en las provincias; cada
tribu seguia venerando sus idolos, y cada individuo tenia fe en sus
conopas.
Entre otras practicas supersticiosas habia algunas muy analogas al
culto cristiano especialmente al sacramento de la penitencia; pues se
practicaba la confesion y se imponian algunas expiaciones. Es tambien
digna de admiracion por las elevadas ideas que expresa, la siguiente
oracion a Pachacamac: «Oh Hacedor, que estas desde los cimientos y
principio del mundo hasta en los fines de el, poderoso, rico, misericordioso,
que distes ser y valor a los hombres y con decir, sea este hombre y
esta sea mujer, hiciste, formaste y pintaste a los hombres y a las mujeres;
a todos estos que hiciste y diste ser, guardalos y vivan sanos y salvos sin
peligro y en paz. .En donde estas? Por ventura en lo alto del cielo y en las
nubes y nublados o en los abismos? Oyeme y respondeme y concedeme
lo que pido. Danos perpetua vida para siempre, tennos de tu mano, y
esta ofrenda recibela a donde quiera que estuvieres, oh Hacedor».
100 .
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Instruccion.- Sabios llamados Amautas ensenaban a la nobleza en escuelas
publicas las maximas de la guerra, las practicas del gobierno, las
ceremonias de la religion, la lengua general, los quipos, la historia de los
Incas, algo de Bellas Artes, Medicina y Astronomia, en suma las nociones
precisas para los cargos politicos, militares, religiosos y para dominar
al pueblo por su superior cultura.
Los quipos confiados a los Quipocamayos llegaron a adquirir una
perfeccion extraordinaria satisfaciendo las necesidades de la estadistica
y formando los anales del imperio.
La lengua quechua, admirable por la fuerza de expresion, la regularidad
de las formas y la dulzura de los sonidos se presto a todos los usos
del lenguaje.
La ciencia del gobierno estuvo reducida al sistema de socialismo en
que la jerarquia social y la conquista, la administracion y el culto, la
familia y el Estado, las leyes y las costumbres, la propiedad y la industria,
las penas y las fiestas formaban un vasto y armonioso conjunto.
La moral se expresaba en las maximas: no seas ladron, no perezoso,
no embustero y otras sumamente laconicas. Los deberes del pueblo se
reasumian en la obediencia absoluta.
Se tenian algunas ideas de los movimientos del Sol y de la Luna; se
determinaba el dia de los equinoccios por medio de columnas, y el de los
solsticios por medio de torres. Se dividia el ano (huata) en doce lunas y
cada luna en cuatro semanas; los dias que faltaban para el ano solar, se
suplian con dias de otra luna.
En medicina se conocia el uso de las sangrias locales, algunas plantas
muy activas y otros remedios simples; pero la practica era muy rutinaria
y estaba confiada a curanderos.
De las matematicas se hicieron importantes aplicaciones a la particion
de tierras, al movimiento de las aguas y sobre todo al calculo contando
por unidades, decenas, centenas, millares y decenas de millar.
Los grandes adelantos en literatura se manifestaban en los discursos,
canticos y obras dramaticas. Los poetas (haravec) componian relaciones
en verso para recordar las hazanas de los Incas. De sus tragedias
se conservan las de Ollanta y Usca Paucar, si bien se deja traslucir una
refundicion posterior a la conquista.
La musica era melancolica y muy expresiva, si bien a menudo se
hacia demasiado ruidosa y algo monotona. Entre los principales instrumentos
se distinguian la antara y la quena.
En los dibujos se nota a veces la delicadeza de los perfiles, la verdad
de la expresion y la fuerza del colorido. Las estatuas son por lo comun
informes, teniendo los brazos y las piernas pegados al cuerpo. Algunos
bajos relieves revelan la mano de un artista.
101 .
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En la arquitectura domina la linea recta, hay raras ventanas, pocas
escaleras, una que otra boveda. Los palacios, templos y otros edificios
publicos se distinguen por su uniformidad, sencillez y simetria, sorprendiendo
algunos por la magnitud, primorosa labor, armoniosa colocacion
y ajuste exacto de las piedras. Los principales materiales eran piedras
labradas o brutas, adobes mas o menos consistentes, canas y maguey.
Las puertas siempre pequenas se cubrian con pieles, lienzos o
canas. Los techos se hacian con maguey, canas, pocas veces con palos
sujetos mediante cuerdas, cubriendose de paja y poco barro. Las piezas
no comunicaban entre si; mas en los grandes edificios daban a veces a
un patio comun.
Industria.- La agricultura, sobre la que descansaba el bienestar del imperio,
estaba tan adelantada como extendida. Por medio de andenes, hoyas
y acueductos se avanzaba cada dia mas hacia los desiertos y alturas.
Conocianse los abonos del guano y anchovetas; los campos se aprovechaban
bien y estaban cercados. Cultivabanse principalmente la papa,
el maiz, la quinua, el camote, la yuca, el platano, el algodon, otras muchas
raices y frutos indigenas. Labraban la tierra introduciendo a manera
de arado una estaca puntiaguda con un travesano para que un trabajador
pudiese apoyar el pie y otros tirar hacia adelante. Entre los animales
domesticados se distinguian los grandes rebanos de llamas y alpacas,
los cuyes, los patos y ciertos perros que no sabian ladrar, llamados alccos.
La caza de las vicunas estaba reglamentada; en otras cacerias y en la
pesca seguia desplegandose mucha destreza.
Se reducia generalmente la mineria a la extraccion del oro, plata y
cobre que solian tomarse en la superficie de la tierra, siendo muy raros
y poco profundos los socavones. El mineral de plata se beneficiaba en
hornos portatiles llamados huairas, abiertos a todo viento, que se colocaban
en lugares descubiertos, y para favorecer el beneficio se hizo uso
de la galena o sulfato de plomo. Aunque se conocia el estano y el azogue,
no eran objeto de la explotacion mineral. Tambien se hacian grandes
trabajos para adaptar las piedras de canteria a las necesidades de
la construccion.
Muchos y muy poderosos obstaculos se opusieron al desarrollo de
las artes industriales. Los oficios estaban acumulados en todos los plebeyos,
no habiendo profesiones especiales sino para la alfareria, plateria,
tejidos finos y fabricacion de otros objetos de lujo. No se conocian
los clavos, las agujas metalicas, sierras, ni otras herramientas o utiles
de hierro y por lo mismo casi eran desconocidas las artes del ebanista y
del carpintero. Suplian imperfectamente al hierro los utiles de piedra y
cobre solo o mezclado con estano; las espinas servian de agujas y sin
102 .
103
embargo de ser tan imperfectos estos y otros instrumentos se hicieron
algunos trabajos admirables. En los tejidos finos no se sabia que admirar
mas, si la delicadeza de los hilos, los primores de la labor o el brillo de los
colores. En las obras de alfareria sorprenden varios huacos por sus artificios
para el movimiento de los liquidos y para que el aire saliendo por
algunos agujeros imite la voz de las aves alli figuradas. Los plateros
doblegaban el oro, plata y cobre a las mas atrevidas concepciones. Fueron
maravillosas la destreza para pulir las esmeraldas y otras piedras
preciosas, la manera secreta de embalsamar los cadaveres y ciertos tintes
indelebles. Los colores predominantes fueron el azul, negro, amarillo y
rojo, extrayendose la materia colorante para este del magno o cochinilla
silvestre, ciertos caracolitos marinos y la orchilla.
El comercio fue muy reducido; para el interior habia dias de feria; se
usaban balanzas con pesas graduadas y servian de moneda la coca, el
aji, la sal u otro producto de uso general; el exterior se hacia con los
pueblos situados en las costas del reino de Quito y tal vez con algunos
del Choco. Para estos y otros largos viajes maritimos se navegaba en
grandes barcos a vela y a remo, reservandose para las pescas no muy
distantes de la tierra la navegacion en caballitos de totora, cueros de
lobos marinos henchidos de aire y pequenas canoas. El trasporte por
tierra se hacia comunmente a espaldas de hombre, siendo poquisimo el
uso de la llama como bestia de carga. Los grandes caminos no tenian un
destino comercial, sino que servian para los movimientos militares o las
comunicaciones administrativas y para que el Inca sin salir de sus residencias
pudiese comer el pescado fresco trasportado en pocas horas por
relevos de chasquis de las orillas del pacifico a los puntos mas distantes
de la sierra.
Usos generales.- Entre la inmensa variedad de usos locales resaltan el
apego a la rutina y a las formas, la sumision absoluta, el espiritu de
corporacion, la escasa caridad para con los individuos, la falta de aspiraciones,
la dulzura de costumbres, la ausencia de crimenes, la debilidad
de caracter, la poca elevacion de sentimientos y la aficion a los placeres
sensuales. El gusto por el baile era desmedido, siendo la mayor
parte de las danzas monotonas y muy compasadas y distinguiendose
entre ellas la graciosa cachua. Habia juegos de suerte, destreza y fuerza,
por lo comun inocentes y a veces muy peligrosos. La embriaguez solia
mezclarse a todas las diversiones y se generalizaba con espantosa frecuencia.
No obstante, la multitud de fiestas publicas que se prolongaban
meses enteros, especialmente por enero y junio, y aunque fueran objeto
de regocijos privados el nacimiento, el corte del primer pelo, la entrada a
la pubertad, el matrimonio, la muerte, la siembra, la cosecha, la conclu-
103 .
104
sion de la casa, la despedida de los amigos y cualquier otra novedad, el
estado habitual de los indios era la melancolia, mezclandose el llanto a
los canticos, al baile y aun a la bebida.
Las comidas eran dos, la primera por la manana y la otra al ponerse
el Sol, casi siempre parcas y sencillas. La base de los alimentos estaba
formada por la papa y el maiz, sirviendo de condimentos la sal y el
aji y haciendose poco uso de la carne en las comidas del pueblo; en los
lugares riberenos se comia generalmente pescado; en la tierra caliente
platanos y otras frutas; los banquetes opiparos, en que podian saborearse
toda clase de manjares, estaban reservados a la nobleza; mas si
el pueblo conocia rara vez los goces del lujo, estaba siempre a cubierto
de los rigores del hambre. Tambien podia beber a placer la chicha,
especialmente la de jora. El deseado uso de la coca solo le era permitido
bajo ciertas restricciones.
Los hombres vestian generalmente una camisa sin mangas llamada
por los quechuas uncu y por los huancas cusma; el panete o huara que
servia de calzones; la yacolla o manta; la usuta, forma mas o menos fuerte
y rica de calzado y el chuco o gorro que variaba mucho en los diferentes
linajes. Las mujeres traian sobre la camisa el anaco atado, con el chumpi o
faja, la mantilla o lliclla prendida al pecho con el tupu (alfiler de espina o
metal), la vincha al rededor de la cabeza y el cabello en dos trenzas. Las
telas eran de algodon en la costa, de abasca o pelo de llama en la sierra
para el pueblo y de vicuna para la nobleza. En el lujo que esta se reservaba
entraban los adornos de metales y piedras preciosas; todos podian
engalanarse con plumas.
Las habitaciones del pueblo eran sucias, oscuras, sin ventilacion, ni
comoda salida para el humo, y reducidas a una o dos piezas estrechas.
El menaje se componia de escasas provisiones, ollas de barro (manca)
platos de zapallo, mates, vasijas para la chicha (puinu) pellejo o estera
para acostarse (ccara) el huso de hilar (puchca) sencillo telar, batanes
(cutana) espejos de pirita, peines de espinas, porongos, lana y algodon
para sus labores y otros raros utiles. En los palacios de la nobleza todo
revelaba la opulencia, distinguiendose los asientos (tiana), ricos espejos,
preciosas telas y otros objetos de comodidad o de lujo.
Tan admirables como los campos que labraron para sostener la vida
son las huacas que construyeron los indios para reposar despues de la
muerte. Los sepulcros se encuentran siempre cerca de las poblaciones, a
veces en la campina inmediata, a veces en la misma casa, entre los floridos
valles y por lo comun en alguna eminencia. Los cadaveres se hallan
sentados con las rodillas juntas y dobladas sobre el vientre, los brazos
traidos sobre el pecho, y las manos unidas sobre el rostro; a su lado se
encuentran los vestidos, utiles, maiz, chicha y objetos de lujo que les
habian de servir en la vida futura.
104 .
105
—I—
Descubrimiento del Peru
(1511-1528)
Vasco Nunez de Balboa.- En 1511 oyo decir Balboa, recien establecido en el
Darien, a un hijo del cacique Comagre, que en el mar del Sur se navegaba
en barcas a vela y remo y que entre aquellas gentes era el oro tan abundante
como el hierro en Espana. En 1513, desplegando un genio extraordinario,
tuvo la gloria de descubrir el Pacifico y en sus orillas adquirio
datos mas amplios sobre el Imperio de los Incas. En 1517, habiendo hecho
pasar al traves del Istmo materiales para fabricar buques, se avanzo
en sus exploraciones hasta el puerto de Pinas. Ya tenia los preparativos
hechos para el descubrimiento del Peru, como se llamaba ya a las regiones
del Sur, mal pronunciado y peor aplicado el nombre de Viru que era
el de un rio y el de un cacique del Darien; pero su gloriosa carrera fue
cortada por su suegro Pedrarias, quien por celos le hizo morir en el cadalso
como traidor al rey.
Pascual de Andagoya.- El tragico fin de Balboa, las costas inhospitalarias,
los salvajes feroces, los mares tempestuosos y los vientos contrarios retraian
a los mas animosos de emprender la conquista de un imperio,
cuya situacion era tan misteriosa como los recursos. Mas en 1522 Pascual
de Andagoya, regidor de la nueva poblacion de Panama, se embarco en
busca del Peru. Arribo al puerto de Pinas, remonto el rio Viru y, llevando
en su compania a un cacique, continuo la navegacion hasta el rio San
Juan, donde obtuvo preciosas noticias sobre Huaina-Capac, el Cuzco y
otras maravillas de la civilizacion imperial. Un accidente le obligo a
regresar enfermo a Panama y alli estuvo postrado por mucho tiempo.
Epoca de la Conquista
[105]
105 .
106
Primera expedicion de Pizarro y Almagro. En 1524 se reunieron para hacer
el descubrimiento del Peru tres ancianos: Hernando de Luque, Diego
Almagro y Francisco Pizarro. El primero era vicario de Panama y gozaba
de gran ascendiente. Diego, triste exposito de Almagro, era un soldado
valiente, generoso y franco, con muchos amigos entre los aventureros.
Francisco Pizarro, hijo natural de un coronel distinguido y de una pobre
mujer de Trujillo, habia pasado sus primeros anos en el oficio de porquerizo,
habia militado en las campanas de Italia, y en el nuevo mundo era
considerado como el unico capaz de seguir las huellas de Balboa.
Reunidos unos cien reclutas salio Pizarro de Panama a mediados
de noviembre y toco en la isla de Taboga y en la de las perlas; habiendo
remontado el Viru sufrio una ruda prueba en sus orillas abandonadas
por los salvajes, asperas, sin recursos y malsanas; vuelto al mar hizo
aguada en un lugar desolado; y embarcandose luego se levanto una
violentisima tempestad que le obligo a volver al lugar de la aguada; alli
padecio privaciones y dolores espantosos, habiendo perdido gran parte
de su gente sin que por eso flaqueara su constancia. Montenegro, que
habia ido por recursos a la isla de las perlas, volvio a las seis semanas; y
alentados los expedicionarios con los viveres y con las noticias que les
comunicaron unos indios del interior, siguieron explorando las playas
inhospitalarias del Choco. En el puerto de la Candelaria hallaron puestas
al fuego algunas ollas; mas entre las viandas reconocieron restos
humanos que los obligaron a huir del barbaro festin, prefiriendo las tempestades.
En Pueblo Quemado penso Pizarro detenerse; mas atacado de
sorpresa por los salvajes solo se salvo a fuerza de heroismo y hubo de
regresar al puerto de Chicama, no queriendo entrar a Panama en tan
miserable estado.
Almagro, que habia equipado otro buque, llego hasta el rio de San
Juan, tocando en los puntos visitados por su companero, y recibiendo en
Pueblo Quemado un flechazo, de cuya herida perdio un ojo. Aunque
habia adquirido importantes datos, volvio tambien al istmo, conociendo
por la falta de las senales convenidas, que los primeros expedicionarios
no habian pasado adelante.
Segunda expedicion de Pizarro y Almagro.- Vencida la oposicion de
Pedrarias, que queria impedir las expediciones al Peru, renovaron y formalizaron
su convenio los tres socios, poniendo Luque veinte mil pesos
que le prestaba secretamente el licenciado Espinosa, obligandose Pizarro
y Almagro a contribuir con sus servicios, y distribuyendose por partes
iguales las futuras ganancias. Reunidos ciento sesenta hombres y dirigidos
por el habil piloto Ruiz, se encaminaron hacia el rio de San Juan;
conseguido alli un botin de quince mil pesos, regreso Almagro a Panama
106 .
107
para atraerse auxiliares; Ruiz se encargo de explorar las regiones del Sur
y Pizarro se dirigio al interior.
La subida del rio ofrecio junto con el mas bello espectaculo sufrimientos
insoportables y todos los riesgos de las selvas intertropicales.
Los exploradores maldecian ya sus suenos dorados, cuando llego Ruiz
que con vientos prosperos habia cruzado la linea, reconocido la isla del
Gallo y la bahia de San Mateo y tomado en alta mar una barca peruana y
en ella dos tumbecinos, una balanza, tejidos, obras de plateria y otras
muestras de una civilizacion adelantada. Las noticias que traia, y la
llegada de Almagro con refuerzos y provisiones, hicieron continuar la
navegacion hacia el Peru. Despues de algunas contrariedades se llego a
las costas de Atacama, donde lisonjeaban el aspecto del pais y la cultura
de los habitantes. Pizarro, deseoso de entablar relaciones pacificas, desembarco
con una parte de los suyos; pero le fue imposible evitar el ataque;
y el combate habria sido sangriento sin la caida de un jinete, con lo
que se amedrentaron los indios, pensando que se habia dividido en dos
cuerpos el ser para ellos unico, hombre y caballo.
En vista de la hostilidad de los habitantes se resolvio en una junta
de guerra buscar mayores fuerzas para llevar a cabo la empresa. Despues
de un violento altercado se acordo que Pizarro se quedara en la isla
del Gallo y que Almagro regresara a Panama. Para acallar las quejas de
los descontentos se procuro retener todas sus cartas; pero un tal Sarabia,
pretextando hacer un obsequio a la esposa del gobernador don Pedro de
los Rios, oculto en un ovillo de algodon un memorial firmado por otros
companeros en que pedian los sacase del cautiverio, concluyendo el relato
de sus quejas con la siguiente cuarteta:
Pues Senor Gobernador,
Mirelo bien por entero;
Que alla va el recogedor
Y aca queda el carnicero.
Profundamente indignado, el gobernador comisiono con tal objeto a
su dependiente Tafur. La gente de Pizarro se dispuso a regresar con la
mayor satisfaccion; mas el indomable caudillo, trazada una raya en el
suelo, exclamo senalando al mediodia: «por aqui se va al Peru a ser ricos,
por alla se va a Panama a ser pobres. Escoja el que sea buen castellano, lo
que mas bien le estuviere». Dicho esto, paso la raya y tras de el la pasaron
trece blancos y un mulato.
Ruiz, que era uno de los trece valientes, volvio con los de Tafur para
implorar socorros; los demas pasaron de la isla del Gallo a la Gorgona,
donde en cinco meses de abandono sufrieron males horribles con cons-
107 .
108
tancia singular. Al fin regreso Ruiz con un buque de escasa tripulacion
y con la orden expresa para Pizarro de presentarse en el istmo antes de
seis meses.
Aventuras de Pizarro en la costa del Peru.- Con tan mezquino auxilio se
embarco Pizarro en derechura para el Peru; a los veinte dias entro en el
bellisimo golfo de Guayaquil; toco en la isla del Muerto a la que dio el
nombre de Santa Clara; y al dia siguiente hizo marchar en su compania
a una flota de tumbecinos, que iban a atacar a sus eternos rivales de la
Puna. Grata fue la sorpresa y amistoso el saludo de espanoles y peruanos,
cuando la nave entro en el puerto de Tumbes. Del pueblo enviaron
provisiones y vino un Inca deseoso de dar cuenta exacta al monarca.
Pizarro envio a tierra a Alonso de Molina con gallinas y cerdos de obsequio;
y al dia siguiente salto Pedro de Candia, de personalidad arrogante
y con vistosas armas, quedando todos encantados de esta entrevista.
De Tumbes continuaron los descubridores su exploracion hasta
Santa, admirando en todas partes la cultura del pais y recibiendo la
acogida mas afectuosa. Satisfechos ya de su descubrimiento, emprendieron
la vuelta a Panama, haciendo frecuentes arribadas para gozar de la
hospitalidad peruana. En un valle, a que llamaron de Santa Cruz, les
obsequio la Capullana con un festin tan esplendido, que hizo enloquecer
de amor y de ambicion a Alcon, joven de bella presencia y escaso de
juicio. En otro puerto recibio Pizarro dos muchachos para que le sirvieran
de interpretes, uno de los cuales fue Felipillo tristemente celebre. En
Cabo Blanco tomo posesion de aquella tierra, como habia hecho ya al
acabar el festin de Santa Cruz, y dejo al marinero Gines. En Tumbes se
quedo Alonso de Molina, atraidos ambos expedicionarios por las dulzuras
del pais y por la amabilidad de sus habitantes. Los demas terminaron
su viaje, lisonjeandose con el recuerdo de los grandes obstaculos
superados y de sus inapreciables descubrimientos.
—II—
Establecimiento de la dominacion espanola
(1529-1537)
Preparativos para la conquista.- Los vecinos de Panama recibieron con entusiasmo
al descubridor del Peru; mas no hallando alli la proteccion
necesaria, marcho Pizarro a Espana, con acuerdo de sus socios, para
solicitarla del monarca. La travesia fue feliz; pero en Sevilla fue puesto
en la carcel a instancias de un antiguo acreedor. Sabedor el emperador
de tan indigno recibimiento, ordeno su inmediata libertad y su marcha a
Toledo, donde se hallaba la Corte. Pizarro obtuvo de Carlos V la acogida
108 .
109
mas lisonjera; y aunque el despacho encargado al Consejo de Indias se
hizo esperar por algunos meses, al fin consiguio cuanto podia desear.
Fue autorizado a conquistar y poblar la provincia del Peru o Nueva
Castilla en la extension de doscientas leguas desde el rio de Santiago que
esta a 1° 20’ latitud N. Debia llevar una fuerza de doscientos cincuenta
hombres por lo menos, oficiales reales y misioneros. Entre otras mercedes
se le concedian los titulos de gobernador, capitan general y adelantado
con las extensas atribuciones de un virrey. Para Luque se pedia al
Papa el obispado de Tumbes. A Almagro y a los valientes de la Gorgona
se acordaron titulos de nobleza y mercedes secundarias.
Regresando Pizarro por Trujillo, tomo entre otros compatriotas a
cuatro hermanos suyos, Martin de Alcantara que lo era de madre, Juan,
Gonzalo y Hernando que reconocian el mismo padre. Con los socorros
de Hernan Cortes ya opulento con la conquista de Mexico, pudo alistar
casi todos los soldados pactados, se embarco en San Lucar, y habiendo
tocado en las Canarias y en Santa Marta, llego felizmente a Nombre de
Dios, a donde vinieron a recibirle sus socios. Almagro estaba sumamente
descontento; porque le habia arrebatado el cargo de adelantado faltando
a sus promesas. Estas quejas, que llegaron a convertirse luego en una
rotura completa, se calmaron con la mediacion de Luque y la cesion del
titulo disputado. Hechos de comun acuerdo los necesarios aprestos, y
consagrada la empresa con las mas augustas ceremonias de la religion,
salio Pizarro para la conquista a principios de enero de 1531, con solo
ciento ochenta y cinco hombres y veintisiete caballos.
Aventuras de los invasores en la costa.- Habiendo desembarcado en el puerto
de San Mateo a los trece dias de su salida, tuvieron que sufrir mucho
los expedicionarios por la escasez de viveres, el paso de esteros y torrentes
y la actitud hostil de los naturales. Todos los trabajos fueron olvidados
con la sorpresa de Coaque en que se apoderaron de unos doscientos
mil pesos en oro y esmeraldas. Parte de estas se malograron por haberlas
sometido para prueba al golpe del martillo. Unos veinte mil pesos fueron
enviados en los buques para atraer aventureros de Panama y Nicaragua.
Continuando su marcha sufrieron los conquistadores muchas privaciones,
las penas del abrasado desierto, una epidemia molestisima de verrugas
y algunas asechanzas de parte de los indios. Aliviados ya con las
provisiones de refresco, que trajeron en un navio el tesorero Riquelme y
otros oficiales reales, llegaron a Puerto Viejo, donde se les reunio una
columna de treinta hombres mandada por el esforzado Sebastian de
Benalcazar que era compadre de Pizarro y Almagro. De Puerto Viejo se
embarcaron para la Puna a solicitud de su curaca Tumbala, que los
tumbecinos acusaron de perfidas intenciones.
109 .
110
La enemistad no tardo en hacerse sentir entre los habitantes de la
Puna y sus huespedes, Pizarro noticioso de que diecisiete jefes se concertaban
para un ataque subito, los sorprendio reunidos, y reservando a
Tumbala entrego a los demas a los tumbecinos que los mataron en el
acto. A esta carniceria siguio un combate desesperado en que los islenos
sufrieron una derrota completa. La continuacion de sus hostilidades, las
noticias cada dia mas explicitas sobre la guerra entre Huascar y
Atahualpa; la llegada del heroico Hernando de Soto con cien hombres, y
la buena acogida que se esperaba en Tumbes, animaron a los invasores a
desembarcar en el continente.
Contra todas las esperanzas sacrificaron los tumbecinos a los tres
primeros castellanos, a quienes para saltar a tierra habian dado la mano
con rostro afable, y se preparaban a acabar con los demas. La audacia de
Hernando Pizarro salvo a los expedicionarios, quienes tuvieron luego el
dolor de encontrar a Tumbes arruinado y de saber la muerte de Molina y
Gines. Francisco Pizarro logro sosegar a los naturales ya con su conducta
benevola, ya aceptando facilmente las explicaciones del curaca, que
atribuia la perfida acogida a una faccion rebelde y la muerte de Gines y
Molina a accidentes inevitables.
Para adelantar sus operaciones emprendio el Conquistador la marcha
al Sur el 12 de mayo de 1532, destacando una partida a las ordenes de
Soto por las cabeceras de Loja y siguiendo el mismo por la costa con el
grueso de los expedicionarios. Terrible en los combates, clemente con los
rendidos y buen amigo con los que le daban acogida, sosego pronto a los
naturales que querian oponerse a la invasion. A las orillas del Turicara
(Lachira) en el valle de Tangarara fundo con el nombre de San Miguel la
primera poblacion espanola, que despues se traslado al rio de Piura, cuyo
nombre lleva. Sabiendo alli el triunfo de Atahualpa resolvio marchar a su
encuentro, dejando en la colonia los oficiales reales, el oro recogido, los
enfermos y una corta guarnicion con prudentes instrucciones.
Marcha de los invasores a Cajamarca.- Los expedicionarios salieron para la
sierra el 24 de septiembre de 1532 con unos ciento setenta hombres, entre
ellos poco mas de setenta de a caballo, tres arcabuceros, unos veinte
ballesteros y dos piececitas de artilleria. Los cinco primeros dias se hizo
la marcha por valles deliciosos y entre habitantes hospitalarios. Mas la
alta idea del poderosisimo imperio, en que la expedicion se internaba,
desalento a algunos; y notandolo Pizarro dio licencia para que se retiraran
los no bien dispuestos; solo nueve regresaron a San Miguel. Al tocar
en las cabeceras hizo alto en el pueblo de Zaran y envio de explorador a
Soto, quien regreso al octavo dia despues de haber reconocido las poblaciones
de Cajas y Huancabamba, admirando la civilizacion del imperio
110 .
111
y trayendo en su compania un enviado de Atahualpa que segun algunos
se llamaba Urco Inca-Roca. Esta mision tenia por objeto atraer a los espanoles
a Cajamarca, donde el Inca esperaba hacer de ellos, como mejor
le estuviese. Pizarro no se dio por entendido de estas miras, sino que se
ofrecio a secundarlas, acogiendo bien al emisario y correspondiendo a
los pequenos obsequios recibidos. Abandonando luego la ruta de
Huancabamba, se dirigio por el desierto de Sechura al valle de Motupe,
donde descanso cuatro dias. De alli atravesando ya lugares aridos, ya
ricos campos fue a un rio que paso por medio de pontones. Las noticias
contradictorias que recibia acerca de las intenciones de Atahualpa le
hicieron mandar de espia a un indio de San Miguel con titulo de embajador;
continuo avanzando con toda precaucion; y al pie de la sierra tomo
resueltamente la subida abandonando el camino llano de la costa. Para
animar a sus companeros, les dijo que todos debian portarse como solian
hacerlo los buenos espanoles, no temiendo la innumerable multitud
de enemigos y confiando en la ayuda de Dios que nunca abandona a los
suyos en la necesidad. Ellos contestaron con firme resolucion: «id por el
camino que quisiereis y ved lo que mas conviene; os seguiremos con
buena voluntad, y el tiempo os dira lo que cada uno de nosotros hace en
servicio de Dios y del Rey».
La hermosisima region por donde empezaron a trepar ofrece las
escenas mas variadas y pintorescas; mas antes que en la belleza del
espectaculo tenian que fijarse en las dificultades de la subida y en los
peligros del desfiladero; a cada paso habia alli posiciones formidables,
al fin de una garganta un fuerte de piedra y mas arriba otro de una
construccion admirable. La constancia triunfo sobre las dificultades del
camino. Para precaver los ataques subitos marchaba Pizarro por delante
y su hermano Hernando a retaguardia. Ambos se reunieron en la fria
Puna para recibir un nuevo enviado de Atahualpa, el que encomio sus
triunfos sobre Huascar y a quien se le hablo con arrogancia de la victoria
de Carlos V sobre el Rey de Francia. Dos dias despues llego con otro
regalo de diez llamas y con gran boato el primer embajador de Atahualpa.
Se le trataba con suma deferencia; mas al regresar el espia de Pizarro le
maltrato de palabra y de obra diciendo que a el no le habian permitido
ver al Inca, y que pensaban exterminar a los espanoles a la llegada a
Cajamarca. Pizarro reprendio a su agente, fingio aceptar las explicaciones
que sobre sus cargos daba el enviado del Inca, y continuo la marcha.
Cambiados otros mensajes y divisando al fin el bellisimo valle de
Cajamarca, donde las tiendas de Atahualpa ocupaban cerca de una legua,
descendio a la ciudad que estaba abandonada por los hombres y
con solo algunas mujeres en la plaza, compadecidas, segun dicen, de los
extranjeros atraidos a una perdicion inevitable.
111 .
112
Captura de Atahualpa.- Profundamente inquieto, Pizarro participo inmediatamente
con un indio su llegada al Inca; enseguida del primer mensaje
envio a Hernando de Soto con quince caballos, y tras Soto a su hermano
Hernando con veinte caballos mas para que le invitaran a venir a
comer a Cajamarca. El monarca, rodeado de mas de treinta mil soldados
y de una corte magnifica, recibio a los espanoles con aterradora majestad,
mostro mucha circunspeccion en sus palabras, y no dio muestras de
sobresalto, aun cuando el caballo de Soto en sus movimientos impetuosos
llego a salpicarle con la espuma. Aunque el ofrecio ir a la ciudad a la
manana siguiente, los mas esforzados aventureros conocieron el miedo,
considerando la inmensa superioridad de los indios y viendo que por la
noche los fuegos de su campamento parecian tan numerosos como las
estrellas del cielo.
Pizarro, en vez de vacilar en su empresa, resolvio la captura del Inca
cuando viniera a visitarle; ello se aprobo en una junta de guerra, olvidando
la perfidia y la iniquidad del ataque con los riesgos extremos de la
situacion.
Puestas en el mejor estado las armas, invocado el auxilio divino y
combinada habilmente la manera de atacar, esperaron los espanoles ocultos
y cada uno en su puesto la venida del Inca. Atahualpa, que se avanzaba
con tanta majestad como opulencia, hizo alto cerca de la ciudad, e
instado a seguir adelante entro en la solitaria plaza al ponerse el Sol,
precedido de algunos millares de indios. Dirigia inquietas miradas a los
salones del tambo, cuando el dominico fray Vicente Valverde salio con la
cruz en la mano derecha y el breviario en la izquierda, y en un largo
discurso religioso-politico le exhorto a hacerse cristiano y tributario del
Emperador. Indignado con la intempestiva, oscura e insolente exhortacion
replico el Inca que era demasiado poderoso para ser tributario de
ningun rey y que no cambiaba el Sol, que vive en los cielos y vela por sus
hijos, por el Dios de los cristianos que sus mismas criaturas habian condenado
a muerte; prorrumpio luego en formidables amenazas, y arrojo al
suelo el libro sagrado que le habia dado Valverde y con cuya autoridad
le habia hecho intimaciones tan extranas. «.Los evangelios en tierra!,
exclamo el dominico. Venganza cristianos. .No veis lo que pasa? .Para
que estais en requerimientos con este perro lleno de soberbia? Que vienen
los campos llenos de indios; salid a el, que yo os absuelvo».
Segun las senales convenidas, alzo Pizarro un panuelo blanco, sono
un tiro y emprendieron los conquistadores la mas cruel carniceria, sin
que los indios, aterrados por el ruido de la polvora, el movimiento de la
caballeria y el brillo de las espadas, osaran defenderse. La nobleza se
sacrifico por su soberano, que no tardo en caer en manos de Pizarro.
Obsequiado por su vencedor con el prometido banquete, se mostro supe-
112 .
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rior al infortunio diciendo que eran usos de la guerra vencer y ser vencido.
Su gente huyo despavorida; y parte de ella permanecia como clavada
en el campamento, hasta que a la manana siguiente fue llevada presa a
Cajamarca. Viendo los millares de prisioneros, propusieron algunos
hombres feroces matar o al menos cortar las manos a los guerreros; mas
Pizarro reprobo tan barbara crueldad, contentandose con inutilizar las
armas de los indios y exhortarlos a la paz.
El rescate de Atahualpa.- Continuando siempre las precauciones militares,
fortifico Pizarro a Cajamarca con murallas; y queriendo convertirla en
una ciudad de cristianos transformo el templo del Sol en iglesia de San
Francisco. Atahualpa, que al traves del celo religioso conocio la avidez
de los conquistadores, ofrecio por su libertad llenar de piezas de oro y
plata el cuarto donde estaba preso, a la altura de nueve pies; la pieza
tenia veintidos pies de largo y diecisiete de ancho. Aceptada la oferta, se
convino en que tambien se cubriria de plata dos veces otro cuarto menor
y el mando ahogar en el rio de Antamarca a su hermano Huascar que
podia ofrecer al caudillo espanol riquezas mucho mayores.
Principio a llegar la preciosa corriente de las capitales inmediatas;
mas estando al expirar los dos meses fijados para el rescate y faltando
mucho a la cantidad ofrecida, se acordo activar las remesas, enviando
tres espanoles al Cuzco y a Hernando Pizarro a Pachacamac con veinte
caballos y una docena de escopeteros, porque se hablaba de haberse
reunido en Huamachuco un cuerpo de indios.
La expedicion de Hernando, ejecutada con singular audacia, tuvo el
exito mas feliz. Obsequiado en el transito con provisiones y fiestas derribo
en Pachacamac los idolos con terror profundo de los indios; reunio
solo ochenta y cinco mil castellanos en oro y tres mil marcos en plata,
porque antes de su llegada habian ocultado el tesoro del templo; para
subir a la sierra herro los caballos con oro y plata, apreso en el valle de
Jauja a Calcuchima, volvio a Cajamarca por el camino del Inca de una
manera triunfal, siendo acatado como un dios y yendo en andas el general
quiteno. Calcuchima, acercandose al Inca, descalzo, con una carga a
las espaldas y ojos llorosos beso sus pies y manos y exclamo desconsolado:
«si yo hubiera estado aqui, no habria sucedido esto».
Hernando, recibido como merecia su brillante expedicion, se mostro
muy disgustado de encontrar a Almagro condecorado ya con el titulo de
Mariscal. Pocos dias antes habia entrado este en Cajamarca con algunos
soldados, no dando oidos a los que le aconsejaban que continuase la
conquista por su cuenta, y haciendo ahorcar a su secretario, que escribia
perfidas cartas a Pizarro.
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No tardaron en regresar a Cajamarca los enviados al Cuzco, a los
que se habia tratado en su viaje como a seres divinos y que, infatuados
con tales homenajes, habian abusado tanto, que a no mediar el respeto al
Inca, hubieran sido exterminados como fieras.
El tesoro ya reunido, aunque no igualaba al rescate, era bastante
grande para que la impaciente codicia de los aventureros pudiera contenerse
por mas tiempo. Se acordo por lo tanto dividirlo y, para hacerlo con
mayor facilidad, se dispuso que la infinita variedad de piezas fuese reducida
a barras de igual valor, reservando solo algunas obras maestras
del arte peruano. Hecha la fundicion, se calculo la cantidad de plata en
51 610 marcos y el valor del oro en 1 326 539 castellanos, lo que segun la
moneda actual pasaba de 4 000 000 de pesos fuertes, y apreciado en su
valor comercial equivaldria de 16 a 20 millones. En la distribucion, que
se hizo con toda solemnidad, recibio Pizarro 82 220 pesos de oro y 2 340
marcos de plata; los soldados de a caballo obtuvieron con cortas excepciones
8 880 pesos de oro y 362 marcos de plata, los de infanteria cerca de
la mitad, los capitanes sumas mucho mas considerables. A Hernando
Pizarro se le dieron 31 180 pesos de oro y 1 227 marcos de plata, antes de
hacerse la distribucion con el objeto de que llevara al rey noticias y tesoros
y se alejara del Peru, donde era de temer su rivalidad con Almagro.
El proceso de Atahualpa.- La partida de Hernando fue muy sentida por
Atahualpa, cuyo protector se habia declarado. El Inca exclamo en el
momento de la despedida: «te vas capitan y me pesa de ello, porque en
yendote tu, me han de matar ese gordo y ese tuerto». Decialo por el tesorero
Riquelme y por Almagro, que solicitaban su muerte. El augusto prisionero
era obedecido y servido siempre como hijo del Sol, se mostraba
grande y digno en la desgracia, y descubria un genio no vulgar; todo lo
que le hacia mas temible a los ojos de sus perseguidores y les disponia a
sacrificarle. Tambien los indios le perjudicaban, unos por vengar a
Huascar, otros por propalar de ligero noticias de conspiraciones en todo
el imperio, de una insurreccion ya declarada y de ataques inminentes. El
interprete Felipillo, que habia osado poner sus ojos en una de las esposas
del Inca, no pensaba sino en perder al monarca por libertarse de su
terrible indignacion. Pizarro, que queria salvarle, no tenia en las cosas
de gobierno la suficiente energia para resistir a los perfidos consejos de
una politica interesada; solo Hernando de Soto, queriendo proteger a la
victima con toda decision, pidio energicamente la libertad ofrecida; y
cuando se hablo de una invasion proxima, fue voluntariamente a los
lugares donde se suponia que estaban reunidos los invasores.
Reconvenido Atahualpa por la conspiracion que sus mismos parientes
daban por cierta, contesto a Pizarro con las sonrisa en los labios:
114 .
115
«.burlaste conmigo?, siempre me hablas cosas de chanza .que parte
somos yo y toda mi gente para enojar tan valientes hombres como sois
vosotros? No me digas esas burlas». Cargado de prisiones procuro demostrar
su inocencia con razones convincentes. Mas no obstante sus
protestas y el haber ofrecido rehenes, creciendo siempre la alarma y ausente
Soto que procuraba calmar los animos, pidiose a gritos la cabeza
del Inca; un tribunal inicuo acusandole de crimenes imaginarios o de
que los aventureros no podian ser jueces como adulterio, usurpacion,
fratricidio, etc., le condeno a ser quemado vivo (sic). Contra una sentencia
que deshonraba la conquista, reclamaron en vano algunos miembros del
tribunal y cincuenta guerreros apelando al emperador y ofreciendose a
responder del cautivo, mientras no se le remita a la peninsula: Se les
impuso silencio acusandoles de traidores, y para tranquilizar la conciencia
de los jueces dijo Valverde: «que si lo creian necesario, el firmaria
la sentencia». En vano el infeliz Monarca hizo llorosas suplicas a Pizarro
diciendole: «.Que he hecho yo para merecer tal sentencia? .Que han
hecho mis hijos? .Debia esperarla de ti, con quien he repartido mis tesoros,
que no has encontrarlo en mi pueblo sino amistad y veneracion y no
has recibido de mi sino beneficios? Si me dejais con vida, yo os respondo
por la de todos los espanoles y reunire doble rescate del que os he pagado
». Tan sentidas palabras arrancaron lagrimas a Pizarro, pero no le
hicieron volver al camino de la justicia y del honor.
Conociendo que su destino era inevitable, salio Atahualpa al patibulo
a pie y con grillos en la noche del 29 de agosto de 1533 con su
habitual tranquilidad; estando cerca de ser quemado pidio el bautismo,
porque se le ofrecio conmutar el suplicio de la hoguera en el mas llevadero
del garrote; y fue ahogado por el verdugo. Los indios hicieron extremos
de dolor que no pueden describirse; sus mujeres y otras muchas
personas se ahorcaron para servirle en las mansiones del Sol; su cuerpo,
al que se habia dado entierro en la iglesia de San Francisco, fue llevado
secretamente a Quito. Soto, que volvia satisfecho de que la alarma habia
sido infundada, reprendio la precipitacion en el proceso; y Pizarro,
Valverde y Riquelme procuraron echarse unos a otros toda la responsabilidad
del atentado.
Anarquia.- La muerte de Atahualpa precipito la disolucion del imperio,
que hacian inminente las instituciones ya degeneradas, las guerras civiles
y la presencia de los espanoles en el Peru, a quienes el pueblo llamaba
Viracochas creyendolos enviados del cielo para vengar a Huascar, legitimo
descendiente del Sol. Faltando la autoridad acatada que dirigia y
daba impulso al socialismo imperial, sufrio el Estado las convulsiones
de la anarquia. Los yanaconas luchaban con sus amos, los barrios bajos
115 .
116
con los altos, los mitimaes con los originarios, el partido del Cuzco con
los quitenos; Manco legitimo sucesor de Huascar era el caudillo mas
popular en el Sur; Ruminahui pretendia restablecer el reino de Quito
exterminando los representantes de la dinastia celestial; muchos curacas
se declaraban por los espanoles. Era un caos de aspiraciones encontradas,
la mas espantosa confusion de ideas, el choque mas violento de
pasiones e intereses. En tan desecha revolucion ocurrieron saqueos, incendios
de pueblos, asesinatos, excesos brutales, atentados sacrilegos;
perdio la justicia su fuerza; y se suspendieron los trabajos que generalizaban
el bienestar.
Alianzas y combates de los conquistadores con los indios.- Para llevar adelante
la conquista, busco Pizarro la alianza de los jefes quitenos, haciendo
elegir por sucesor de Atahualpa al joven Tupac Inca, su hermano de
padre y madre y declarandole tributario del rey de Espana. Llevando al
nuevo Inca y a Calcuchima en literas emprendio su marcha al Cuzco por
el camino imperial. El ejercito de Quito, que habia hecho algunos amagos
de resistencia, ataco la retaguardia y entre otros prisioneros tomo a
Cuellar, escribano del proceso de Atahualpa, y le hizo ejecutar en
Cajamarca con el mismo aparato que lo habia sido el Inca; tambien quiso
detener a los conquistadores en el valle de Jauja; mas se aterro a las
primeras acometidas de la caballeria.
Los abundantes recursos, la salubridad y las ventajas militares decidieron
al gobernador a fundar alli la villa de Jauja; y mientras echaba las
bases de la nueva poblacion envio un destacamento a la costa y a
Hernando de Soto por el camino del Cuzco. Quisquiz se proponia envolver
a los invasores, adelantando su ejercito por la sierra y destacando
cinco mil hombres por el lado de Ica. Los Chinchas, declarados por los
cristianos y reforzados con cinco caballos, redujeron a la paz al destacamento
de la costa con solo el aspecto de aquellos formidables monstruos.
En la sierra habia avanzado Soto superando obstaculo tras obstaculo,
perdiendo dos o tres espanoles cerca de Vilcas y sosteniendo en la cuesta
de Vilcacunca, cerca del Cuzco, un combate azaroso con Quisquiz, que
hicieron suspender las sombras de la noche. Su situacion parecia desesperada
cuando oyo el sonido de las trompetas con que se anunciaba
Almagro, enviado en su auxilio. A la manana siguiente, renovado el combate,
procuraron escapar pronto los quitenos favorecidos por la niebla.
Pizarro comprendio la necesidad de unirse a la vanguardia y, dejando
una corta guarnicion en Jauja, marcho directamente hacia la capital
del imperio, sin detenerse mas que en la populosa ciudad de Vilcas
para descanso de la tropa, y en el valle de Sacsahuana para procesar a
Calcuchima. A este le acusaban de haber dirigido la resistencia de sus
116 .
117
antiguos soldados y de haber envenenado a Tupac Inca, que habia muerto
en Jauja. El anciano guerrero, condenado a la hoguera, no deshonro
sus canas con inutiles suplicas; excitado a abrazar el cristianismo, replico
resueltamente: «yo no entiendo la religion de los blancos», y con semblante
sereno se arrojo al fuego, clamando «Pachacamac, Pachacamac».
Esta cruel ejecucion decidio a Manco Inca a ponerse bajo la proteccion de
los espanoles.
Acordes cuzquenos y conquistadores inutilizaron la resistencia preparada
por los quitenos, y el 15 de noviembre, aniversario de la entrada
en Cajamarca, fueron recibidos los Viracochas con singular entusiasmo
por una corte que los creia sus libertadores. Pocos dias despues recibio
Manco la borla imperial y reconocio la supremacia del rey de Espana con
gran solemnidad, entregandose el pueblo imprevisor por algunas semanas
a canticos y danzas. Al mismo tiempo, Coricancha se trasformaba en
el convento de Santo Domingo, y para gobernar la poblacion cristiana
juraba su cargo el ayuntamiento espanol el 24 de marzo de 1534.
No por eso dejaba la codicia sin escrupulos de despojar templos,
palacios, tumbas y fortalezas para reunir un botin probablemente superior
al rescate de Cajamarca, pero que solo fue calculado en 580 200
castellanos de oro y 215 000 marcos de plata.
Las violentas exacciones vinieron a reforzar el partido de Quisquiz,
quien no dudo amenazar al Cuzco. Mas alcanzado en el puente del
Apurimac sufrio un gran descalabro y tambien fue derrotado por la guarnicion
de Jauja, lo que le obligo a retirarse hacia Quito. En esa direccion
se concentraban las fuerzas beligerantes. Benalcazar, destacado antes a
San Miguel, acudia al llamamiento de los Canaris para combatir a
Ruminahui y lograba avanzar despues de muy renidos encuentros y de
burlar habiles estratagemas. De la remota Guatemala venia Pedro de
Alvarado para apoderarse de la antigua corte de los Sciris, donde estaban
acumulados los tesoros de Huaina-Capac y Atahualpa. Noticiado
Pizarro de esta expedicion, bajaba a la costa para defender su conquista,
y enviaba al Norte a Almagro para que unido con Benalcazar cruzaran
los planes de un rival peligroso.
Expedicion de Pedro de Alvarado.- Favorecido por la naturaleza y la fortuna
con los dones mas brillantes, distinguido por Cortes entre su falange
de heroes y bien acogido por la corte en todas sus pretensiones, estaba
Alvarado preparandose en Guatemala para una expedicion a las
Molucas, cuando llego a saber el rescate de Atahualpa; y sin consideracion
de ninguna especie vino a disputar a Pizarro la conquista del Peru.
Habiendo desembarcado en la bahia de Caraques en marzo de 1534,
sufrio, tras de anuncios halaguenos, incomparables contrastes. Los expedicionarios
hubieran muerto de sed a no hallar agua entre los nudos de
117 .
118
gruesas canas. El hambre llego al extremo de que los espanoles se alimentaran
de reptiles y los indios se comieran ocultamente a los prisioneros.
A las privaciones y fatigas sucedieron fiebres gravisimas. Para mayor
abatimiento, una erupcion del Cotopaxi cubrio el suelo y el aire de
cenizas humeantes, formo torrentes asoladores con la nieve derretida, y
sin embargo no fue sino el preludio de los tormentos de la cordillera. La
nieve y un viento glacial pusieron al ejercito entero en agonia e hicieron
perecer a una gran parte. Cuando sembrado el puerto de cadaveres, se
bajo a las llanuras de la sierra, las huellas evidentes de caballos herrados
hicieron comprender que otros conquistadores se habian adelantado
a tomar posesion de Quito.
Almagro y Alvarado se hallaban ya a poca distancia y el combate
entre ellos parecia inminente; mas no tardo en establecerse la conciliacion,
conviniendo en que los gastos de la expedicion serian indemnizados
por Pizarro. Muchos de los recien venidos se quedaron con
Benalcazar, que no tardo en hacer la conquista de Quito, exterminando a
sus contrarios y siendo eficazmente auxiliado por la conversion de los
indios. El indomable Quisquiz, que sostenia todavia la independencia
del imperio, vino a estrellarse sucesivamente ante las huestes de Alvarado
y Almagro y no queriendo pedir la paz propuesta por sus capitanes, fue
asesinado por un hermano de Atahualpa. Pizarro, que se hallaba en
Pachacamac, recibio esplendidamente a Alvarado y Almagro, y pago el
rescate convenido.
Dejando a sus principales oficiales en el Peru, regreso a su gobierno
el conquistador de Guatemala despues de haber contribuido con su venida,
pero con escasa gloria suya a la disolucion del imperio. La ruina
comenzada por la anarquia y continuada por los combates y alianzas
vino a consumarse por los establecimientos espanoles.
Colonizacion del Peru.- Para levantar un imperio colonial sobre las ruinas
del imperio de los Incas se propuso Pizarro fundar una gran capital; y
hallando reunidas en el delicioso valle del Rimac las condiciones de
dilatada y fertil campina, aguas abundantes, puerto excelente, posicion
central y una salubridad rara en las costas intertropicales, fundo con
sesenta vecinos el 18 de enero de 1535 la ciudad de los Reyes, en honor
de Carlos V y de la reina Juana. Poco despues echo en el valle de Chimu
los cimientos de Trujillo, en memoria de su tierra natal. Al mismo tiempo
Alonso de Alvarado, que habia conquistado a los Chachapoyas con su
politica suave y clemente, fundaba San Juan de la Frontera. Otros conquistadores
sojuzgaban las provincias distantes y las poblaban de cristianos.
Muchos misioneros, llenando fielmente las funciones del apostolado,
aceleraban la reduccion de los indios con sus virtudes y doctrinas.
118 .
119
Las mujeres se hacian eficaces auxiliares de la conquista atraidas
por el amor y por los sentimientos religiosos, envaneciendose las princesas
con el carino de los caudillos espanoles, y siendo en las familias mas
distinguidas un poderoso elemento de union el nacimiento de los mestizos.
Los yanaconas, mitimaes y las demas clases oprimidas trabajaban
por la caida de sus orgullosos senores. Los vasallos menos descontentos
no se apercibian bastante de la opresion extranjera, comparandola con
el socialismo imperial, donde todo era sujecion en la vida y en la muerte.
Los indios cedian ademas al prestigio de una civilizacion superior, viendo
por el interior los trabajos sorprendentes de los mineros, la agricultura
enriquecida con nuevos procederes, la cria de caballos y otros animales
domesticos; en las ciudades, los edificios publicos y particulares, las
maravillosas aplicaciones del hierro y de la madera; en los puertos, las
naves cargadas de efectos extranjeros; y en todas partes los beneficios de
un activo comercio. Los triunfos pacificos de la cultura cristiana eran
cada dia mas rapidos a la sombra de la paz, de la justicia y de la industria.
Mas la nueva civilizacion estuvo cerca de ser ahogada en su cuna
con el levantamiento de los naturales favorecido por la discordia de los
colonos.
Primeras alteraciones.- Habiendo llevado a Espana Hernando Pizarro 155
300 pesos de oro y 5 400 marcos de plata pertenecientes al Rey, la corte
agradecida le dispenso grandes consideraciones; y entre otras mercedes
a los conquistadores concedio a Valverde el obispado del Cuzco, a Francisco
Pizarro el titulo de marques de los Atabillos y setenta leguas mas
en su gobierno, y a Almagro el de Nueva Toledo que debia principiar en
el limite meridional de la jurisdiccion de Pizarro.
Ambos gobernadores creyeron que el Cuzco entraba en su respectivo
dominio; Almagro excitado por sus amigos quiso tomar posesion de
la opulenta ciudad que se dividio en bandos; hubo quejas violentas; de
las amenazas se paso a las armas; y hubiera corrido la sangre si el marques
no volara a apagar la discordia. Abrazandose con efusion los antiguos
socios, hicieron protestas de amistad y union, partiendo la hostia
consagrada; Almagro se alisto para una expedicion a Chile; y Pizarro
regreso a Lima a impulsar eficazmente los progresos de la nueva capital
del Peru.
El Inca comprendio que la colonia no podia adelantar sin que cayese
el imperio; y las violencias de los conquistadores precipitaron una
colision inevitable, que todo favorecia. Los indios se habian dividido
en bandos al cuestionarse la posesion del Cuzco y habian salido de su
apatia; los espanoles estaban descuidados y dispersos. Manco, habiendo
reunido en secreto a los grandes para representarles los males de la
119 .
120
conquista, les oyo con satisfaccion decir: «hijo sois de Huaina-Capac;
que el Sol y todos los dioses sean en vuestro favor para que nos saqueis
de la dura servidumbre en que vivimos; todos estamos dispuestos a
morir en vuestro servicio». Con esta decision se preparo en silencio la
insurreccion.
El Inca salio ocultamente de la ciudad; y aunque le prendieron en el
camino, fue puesto en libertad por haber dado excusas satisfactorias de
su salida. Vuelto a prender por haber intentado de nuevo la fuga y porque
el asesinato de algunos espanoles y la inquietud general eran ya
senales evidentes de la insurreccion, logro tambien verse libre combatiendo
decididamente a sus mismos partidarios; con grandes ofertas obtuvo
de Hernando Pizarro, que habia regresado al Cuzco, licencia para
celebrar en Yucay el aniversario de la muerte de su padre, y sin perdida
de tiempo se puso a la cabeza del movimiento. Los que salieron en su
persecucion, hubieron de retirarse dando muchas veces cara al enemigo,
que celebraba su triunfo con atronadora griteria y venia a atacar al Cuzco
con innumerables huestes.
Sitio del Cuzco.- Cerca de doscientos mil hombres sitiaron la capital del
imperio para exterminar a doscientos espanoles auxiliados por unos mil
indios. Habiendo tomado posesion de la fortaleza, estrecharon el sitio
por todas partes, atronando de dia con espantosos gritos y con la continuada
granizada de las flechas, dardos y piedras, y redoblando de noche
el espanto de los sitiados con los fuegos del campamento. Habiendo
puesto fuego a las casas de la ladera y arrojado en la poblacion materias
incendiadas, en un punto toda la ciudad fue una sola llama; quedaron
reducidos los cristianos al recinto de la plaza, donde no tenian descanso
ni de noche, ni de dia; al anochecer salian a desembarazar el terreno
derribando las paredes, deshaciendo barricadas, llenando zanjas y rompiendo
las acequias con que se veian estrechados; y desde el amanecer
hasta que anochecia, se esforzaban por librarse de los lazos, flechas y
otras armas arrojadizas de los asaltantes.
Despues de seis dias de peligros y fatigas proponian algunos el
abrirse paso con las armas hasta las llanuras de la costa; mas por consejo
de Hernando se resolvieron todos a morir en el puesto del honor, que
era tambien el de la salvacion. La fortaleza fue recobrada en un heroico
asalto en el que Juan Pizarro recibio una herida mortal, y Cahuide, indio
de formas atleticas y aun mas fuerte de alma que de cuerpo, por no sobrevivir
a la derrota se precipito de una altura de cien estados (sic), envuelta
la cabeza en su yacolla.
Durante un ano, con interrupciones de las lunas nuevas y el alejamiento
del Inca a Yucay al cabo de los cinco meses, se continuaron los
120 .
121
combates y hubo esfuerzos admirables y venganzas barbaras de una y
otra parte. Los espanoles lograron hacerse de provisiones buscandolas a
todo riesgo en las cercanias; mas queriendo combatir al Inca en
Ollantaytambo, se vieron obligados a emprender la retirada, perseguidos
de cerca. Renovandose las escaramuzas cerca de la ciudad, en una
de ellas dejaron los indios seis cabezas y muchas cartas rasgadas; por
estos indicios y por las declaraciones que dieron algunos prisioneros en
el tormento, se creyo que los demas espanoles habian muerto o habian
desamparado el Peru con el marques. La idea de hallarse desamparados
hubiera producido un desaliento peligroso, si Hernando no levantara
los animos con sus animosas reflexiones y con su resolucion de defender
la ciudad durante seis anos, si era cierta la partida de su hermano.
Lucha con el marques.- Al principio de la insurreccion se habia visto el
marques atacado en Lima por Titu Yupanqui, tio del Inca, que encargado
de dirigir las operaciones en el Norte se acerco con mas de cuarenta mil
hombres. En poco tiempo fueron desbaratadas cuatro partidas, que iban
a reforzar al Cuzco. Un quinto destacamento supo a tiempo la ruina de
los que habian marchado por delante, junto con la proximidad del ejercito
de Titu Yupanqui, y pudo dar en la ciudad de los reyes la senal de
alarma.
Pasaronse cinco dias en combates indecisos y, no pudiendo sostenerse
por mucho tiempo el ejercito indio en las cercanias, determino
Yupanqui empezar un ataque decisivo. «Vamos, dijo a sus capitanes, a
matar a esos extranjeros; les tomaremos sus mujeres que nos daran una
descendencia fuerte para la guerra. Seguidme con la condicion de huir,
si yo huyo, de morir donde yo muera». Mas de cuarenta jefes que habian
prometido morir con su general en la demanda, cayeron al primer choque
junto con el; la tropa sin caudillos se refugio hacia el cerro de San
Cristobal y no tardo en retirarse a las cabeceras y en dispersarse falta de
direccion.
El marques, a fin de defender su conquista, pidio auxilio a las demas
colonias y mando reunir en Lima las fuerzas diseminadas en el Peru.
Alonso de Alvarado vino de Chachapoyas reforzando al paso a Trujillo,
y fue enviado a Jauja para auxiliar a los del Cuzco. En el ameno valle
hizo una detencion muy prolongada hasta que pudo elevar su fuerza a
quinientos hombres y completar los preparativos de marcha. Emprendida
al fin resueltamente la expedicion al Cuzco, llego al rio de Abancay,
donde al mismo tiempo supo, que el Inca no inspiraba ya temores serios,
y que Almagro habia entrado en el Cuzco a viva fuerza y tenia presos a
Gonzalo y Hernando Pizarro.
121 .
122
—III—
Guerra entre los conquistadores
(1537-1542)
Triunfos de Almagro.- La expedicion de Chile, emprendida con tanta imprevision
como injusticias, fue fecunda en desastres, habiendose visto
expuestos los conquistadores a perecer entre las nieves de los Andes a la
ida y en los desolados arenales a la vuelta, y habiendose avanzado la
vanguardia hasta el Maule, el grueso del ejercito hasta Coquimbo y quedando
intacta la conquista para el genio de Valdivia. Arrastrado por las
sugestiones de sus amigos que no esperaban encontrar riquezas en Chile,
volvio Almagro al Peru para arrebatar a los Pizarros la deseada posesion
del Cuzco; y cuando en el camino supo del levantamiento de Manco,
creyo que podria atraerlo a la paz con promesas lisonjeras. El Inca
entro en negociaciones esperando destruir a los Pizarros con los de Chile;
mas viendo que no podia contar con ellos porque estaban en conferencias,
se propuso oprimir a los recien llegados con el ataque subito de
quince mil guerreros. Esperolos Almagro bien prevenido contra semejantes
cautelas y los hizo huir con poca voluntad de probar otra vez las
armas de los conquistadores. Dirigiendose enseguida a la ciudad imperial
con fuerzas superiores, desconfiando de las palabras de los Pizarros
y faltando a una tregua pactada, principio una guerra que debia llevarle
al cadalso, con un ataque nocturno en el que Hernando y Gonzalo opusieron
una heroica pero inutil resistencia.
A la toma del Cuzco siguio de cerca la victoria sobre Alonso de
Alvarado que, si bien permanecia en Abancay con fuerzas respetables y
en situacion ventajosa, fue facilmente derrotado por la defeccion de los
suyos y por el arrojo de los contrarios. Muchos almagristas querian ensangrentar
los faciles triunfos, asesinando a los jefes prisioneros, sobre
cuyas cabezas estuvo muchas veces suspendida la sentencia de muerte.
Mas otros vencedores hicieron prevalecer consejos mas humanos, a los
que se prestaba de mejor voluntad Almagro, irritable y arrebatado a la
vez que confiado y bondadoso.
Para hacer olvidar su conducta violenta se propuso el vencedor de
los Pizarros llevar a cabo la pacificacion del Peru, y vista la inutilidad de
las instancias amistosas, envio un fuerte destacamento contra el Inca
que se hallo obligado a refugiarse en las escabrosidades de la cordillera
oriental. En su precipitada fuga mas de una vez se vio Manco casi en las
manos de sus perseguidores, abandonado por su comitiva y trepando
sin aliento a cimas nevadas. La discordia de los conquistadores le permitio
todavia alimentar algunas esperanzas.
122 .
123
Negociaciones.- La entrada de Almagro en el Cuzco y la derrota de Abancay
fueron sabidas en la costa por el marques, que al frente de unos cuatrocientos
cincuenta hombres marchaba en auxilio del Cuzco. Estas noticias
alarmantes le obligaron a retroceder a Lima desde el valle de Nazca;
y mientras hacia los aprestos necesarios para la guerra, acordo negociar
en el Cuzco el arreglo mas favorable. Sus primeros enviados solo obtuvieron
de Almagro respuestas irritantes. Mas otra legacion, a cuya cabeza
iba el licenciado Espinosa, socio de los dos rivales, tuvo mejor acogida;
y no obstante que estaba resuelta la guerra contra el marques, se
continuaron los conciertos de paz. La muerte de Espinosa, acaecida antes
de que se firmaran los articulos estipulados, hizo que los almagristas
bajaran a la costa sin renunciar por eso a la idea de negociar, seguros de
imponer su voluntad por las armas, cuando no por los convenios. La
fuga de Gonzalo Pizarro y Alonso de Alvarado, que habian quedado
presos en el Cuzco, principio a quebrar la jactancia de los vencedores, y
se reanudo la negociacion abierta en el Cuzco por la influencia de algunos
caballeros; pero en la excandecencia de unos espiritus turbulentos,
la paz se hacia de dia a dia mas dificil.
Rotos los vinculos mas sagrados, y no interesandose aquellos ciegos
guerreros sino en la satisfaccion de sus pasiones, abortaron los proyectos
de transaccion amistosa y la negociacion no fue sino una serie
vergonzosa de indignas precauciones, violencias, inconsecuencias y fraudes.
Tres enviados de Almagro fueron presos por una avanzada. Una
entrevista entre los antiguos amigos, concertada en Mala, principio friamente
y se corto de subito por la retirada precipitada de Almagro, que
temio con fundamento una alevosia. El padre Bobadilla, que hacia de
arbitro, sentencio en favor del marques, quien viendo la violenta excitacion
de los almagristas y el riesgo inminente de Hernando todavia en
poder de ellos, a trueque de obtener su libertad convino en que Almagro
conservaria la posesion del Cuzco hasta nueva orden del Rey, o la declaracion
de un juez nombrado por su Majestad. Hernando fue en efecto
puesto en libertad, obsequiado con un esplendido banquete y acompanado
hasta el campo de su hermano por oficiales distinguidos. Por desgracia
la paz ajustada, que no estaba apoyada en la opinion, ni en la
fuerza, ni en el interes reciproco de las partes contratantes, no podia ser
de larga duracion.
Persecucion de Almagro.- El marques, que queria recobrar el Cuzco, lo reclamo
como su conquista y su colonia en virtud de una nueva provision
real en que se mandaba que cada uno de los gobernadores retuviese las
provincias conquistadas y pacificadas por el hasta el dia en que la orden
suprema llegase a su conocimiento; luego, sin hacer muchas instancias
123 .
124
a las replicas de su rival, se apresto a desalojarle a viva fuerza. Encargado
Hernando de la guerra, emprendio las operaciones con su acostumbrada
actividad, persiguiendo a los almagristas hasta el Cuzco.
Almagro, abatido por una enfermedad que le puso al borde del sepulcro,
mal secundado por la discordia de sus capitanes y no contando
mucho con su tropa, abandono la costa, fue rechazado de Huaitara, se
detuvo en Vilcas por la gravedad de su dolencia y alisto su ejercito en el
Cuzco, de donde salio a la inmediata pampa de las Salinas para luchar
con sus perseguidores. Sus principales capitanes se sacrificaron
heroicamente en su defensa; mas la derrota declarada desde el principio
por la inferioridad de sus tropas, armas, tactica y resolucion, le hizo
exclamar con amargura: «yo creia, caballeros, que habiamos venido a
pelear». Obligado a huir estuvo cerca de ser muerto por el capitan Castro,
quien viendo su mala catadura, exclamo: «mirad por quien han muerto
a tantos caballeros». Encerrado en la misma prision donde habian estado
los Pizarros, se abatio al extremo de que sin la solicitud de Hernando
hubiera sucumbido a la pena. Acusado por los miserables, que se cebaban
en su desgracia, se le formo en pocos dias un proceso de mas de dos
mil paginas en folio. Sus amigos, que conspiraban para libertarle, precipitaron
su muerte, habiendose resuelto en una junta que la merecia por
sus delitos notorios, y que era necesaria para tener en paz la tierra. Al
verla venir de manos del verdugo, se humillo como una debil mujer para
pedir de rodillas y en el tono mas lastimero la conservacion de su vida
que Hernando le nego con repugnante dureza; mas viendo que su destino
era inevitable, se preparo a morir (8 de julio de 1538) con el valor que
habia vivido, dejando al emperador por heredero de sus bienes y a su
hijo Diego por sucesor en el gobierno de la Nueva Toledo.
Gobierno de Pizarro.- Aunque los oficiales reales y Diego Alvarado a nombre
del joven Almagro reclamaron el gobierno de la Nueva Toledo,
resistieronse los Pizarros a la separacion de paises tan unidos por sus
relaciones naturales, como por los vinculos politicos y quedo el marques
como unico gobernador del Peru. Desembarazado de sus enemigos encargo
a sus hermanos la pacificacion del Collao que consiguieron en
breve, ya con grandes hazanas, ya con una politica benevola. La fundacion
de La Plata, llamada tambien Chuquisaca y Charcas, no muy lejos
de las ricas minas de Porco, aseguro esta pacificacion. El inca Manco,
que habia destruido un destacamento espanol, y cuya gente dio cruel
muerte a los mensajeros de paz, fue obligado a refugiarse al otro lado de
la cordillera oriental; y una de sus esposas favoritas expiro a flechazos
en el mismo sitio donde habian sido muertos los enviados del goberna-
124 .
125
dor, por una represalia tan indigna de un hombre de honor, como de un
buen cristiano.
El pais expuesto hasta entonces a sus terribles incursiones quedo en
adelante protegido con la fundacion de Huamanga; la de Arequipa protegio
las provincias de Condesuyos y la de Huanuco a los pueblos de Junin.
Al mismo tiempo que se pacificaba el Peru, Valdivia marcho a la conquista
de Chile, Aldana a Popayan, y muchas expediciones se lanzaron en el
seno de nunca penetradas selvas, donde casi siempre se encontraba una
muerte oscura, y los que sobrevivian, salian exanimes habiendose convertido
los sonados tesoros en privaciones y fatigas. La mas celebre de estas
entradas fue la de Gonzalo Pizarro al pais de los Canelos.
El menor de los Pizarros, que recordaba los paladines de la caballeria
por su audacia y entusiasmo, pudo reunir en breve 150 espanoles de
a caballo, 200 infantes todos bien equipados, cuatro mil indios de servicio
y abundantes provisiones. De Quito marcho por la cordillera oriental
a la provincia de Quijos, superando los grandes obstaculos naturales y
la debil resistencia de los indios. De Quijos se interno en los bosques,
siguiendo la orilla izquierda del Coca con inmensa fatiga, y casi exhaustos
los recursos. En la parte inferior del Coca, despues de haber construido
un buque con suma dificultad, destaco por provisiones a Francisco
de Orellana. Favorecido este por la corriente, descendio el Napo y el
Amazonas admirando el majestuoso espectaculo del rey de los rios, teniendo
grandes noticias de las Coniapuras o falsas amazonas que habitaban
en la region inferior, y sonando las conquistas mas gloriosas, sin
cuidarse de sus companeros a quienes abandonaba en la inmensidad de
los bosques. Estos expedicionarios, no pudiendo permanecer en aquella
espantosa soledad, emprendieron el regreso a la sierra sin direccion fija;
y solo unos ochenta castellanos y menos de la mitad de los indios pudieron
llegar a Quito convertidos en espectros con dos anos y medio de
desventuras continuas.
Entre tanto el gobierno espanol, que habia sabido las demasias de
los Pizarros, encerro a Hernando que habia ido a la corte, en el alcazar de
Madrid, y despues le tuvo preso por veinte anos en la fortaleza de Medina
del Campo. Para reparar los agravios de los almagristas envio al Peru a
Vaca de Castro, magistrado integro, habil, valeroso y prudente, con el
caracter de simple juez, si hallaba vivo al marques, y para gobernador, si
este ya habia muerto. Para la administracion de justicia se establecia en
Panama una audiencia con jurisdiccion desde Nicaragua al estrecho de
Magallanes. Para el mejor gobierno de la iglesia se erigian los obispados
de Quito y Lima, nombrando para esta silla a fray Jeronimo de Loaysa,
que era obispo de Cartagena. En favor de los colonos y de los indios se
dictaban buenas providencias.
125 .
126
Por su parte, el marques gobernaba con fidelidad escrupulosa y promovia
los progresos de la colonia sin resentirse del peso de los anos.
Mas, extraviado por sus consejeros y contrariado por la corte que le arrebataba
la libertad de accion y el prestigio de la autoridad, no podia ya
hacer grandes bienes, ni aun sabia defenderse de sus enemigos que le
odiaban de muerte.
Asesinato de Pizarro.- Los amigos de Almagro hacian responsable al marques
de la muerte de su socio y estaban reducidos a la desesperacion por
la extrema pobreza; mendigaban muchos el vestido y el sustento; subsistian
otros de las ganancias del juego o de donativos precarios, y no tenian
entre doce de los principales sino una capa que para salir a la calle
se ponian por turno. No habia medio de calmar su descontento, porque
no querian aceptar favores y se irritaban por hallarse desatendidos. Mas
de doscientos de ellos reunidos en Lima concertaban sus proyectos de
venganza, queriendo los mas moderados obtener justicia de Vaca de
Castro y considerando el mayor numero sus espadas como unica justicia.
Juan de Rada, ayo del joven Almagro, se puso a la cabeza de este
partido y llamado por el marques que deseaba cortar con una franca
explicacion los motivos de desconfianza reciproca, le hablo en terminos
que le inspiraron plena confianza.
En vano se dieron a Pizarro los avisos mas alarmantes. Por no haber
tomado las prevenciones oportunas pudieron salir a las doce del dia 26
de junio de 1841, veinte conjurados y marchar a palacio por la plaza
gritando «.viva el Rey, muera el tirano!». Pasaron sin obstaculo la primera
puerta que estaba abierta, y ahuyentados con sus furiosos gritos y
estocadas los caballeros que hacian la corte, penetraron en las piezas
interiores para dar muerte a un anciano defendido solo por dos hombres
y dos muchachos. Pizarro se parapeto en la puerta de su camara, terciada
la capa al brazo, la espada en mano y sin haber tenido tiempo de
ajustarse la coraza; ya habia hecho caer a dos asesinos bajo los filos de
su espada; mas habiendo caido tambien sus defensores, acosado por
todas partes y pudiendo apenas sostener el arma en su fatigada mano,
recibio entre otras una herida mortal en la garganta; cayo clamando «Jesus
», con voz moribunda; hizo con el dedo una cruz en el ensangrentado
suelo; e, inclinandose para besarla, le dieron en la cabeza el golpe de
gracia, con una jarra llena de agua. Algunos criados fieles le hicieron un
humilde entierro como a escondidas. Su hija, dona Francisca, llevada a
Espana, caso con su tio Hernando y su descendencia se conserva en los
marqueses de la conquista. Fue un hombre extraordinario que oscurecio
sus grandes hechos con la perfidia, crueldad y otros vicios propios de
los conquistadores y que en el se hallaban sostenidos por la falta de
educacion y por el espiritu del siglo.
126 .
127
Guerra entre Vaca de Castro y los almagristas.- Con las espadas tenidas en la
sangre del gobernador, llena la ciudad de espanto y confusion por el
saqueo de las casas y persecucion de los principales vecinos, fue proclamado
nuevo gobernador del Peru el joven Almagro. Para que su autoridad
fuese reconocida por las demas ciudades, se procuro levantar un
ejercito que diera la ley a la colonia y se trato de ganar la opinion desfigurando
los hechos.
Poco tardo en levantarse una oposicion formidable. Los amigos del
marques tomaron las armas para vengarle; y aunque algunos fueron
victimas de su adhesion, Alonso de Alvarado en el Norte y Peralvarez
Olguin en el Cuzco armaron fuerzas impacientes de abrir la campana.
Vaca de Castro que ya se hallaba en Quito, apoyado desde Popayan por
Benalcazar, hizo reconocer su autoridad y se apresto a la guerra con
tanta actividad como inteligencia.
Entre tanto, debilitaba la discordia a los almagristas ya no sabian
que partido tomar, si la fuga a Chile, la lucha con Vaca de Castro o la
persecucion de los vengadores de Pizarro. No teniendo esperanza de
salvacion si no en los triunfos rapidos, decidieron salir al encuentro de
Olguin que se dirigia al Norte, despues de su facil derrota caer sobre
Alvarado y, vencido este, arrancar por la fuerza a Vaca de Castro una
amnistia completa. Al ir a Jauja murio Rada, que era el hombre necesario
en el consejo y en la accion, y se disputaron la direccion de la campana
Garcia de Alvarado y Cristobal de Sotelo, esforzados ambos y experimentados
en la guerra, pero celosos el uno del otro hasta el ultimo extremo.
Merced a su discordia pudo Olguin pasar por las alturas de Jauja a
reunirse con Alvarado; y Almagro se vio forzado a dirigirse al Cuzco
para reforzar su hueste. En el Cuzco tuvo que dar muerte a Alvarado que
habia asesinado a Sotelo; y poniendose resueltamente al frente de los
negocios, desplego una capacidad que nadie habria esperado de sus
veintitres anos. Reunidos en breve quinientos buenos soldados perfectamente
equipados, partio al encuentro de Vaca de Castro que habia despedido
a Benalcazar algo inclinado a su ahijado, y para apagar habilmente
la discordia ya pronunciada entre Olguin y Alvarado, habia tomado
el mando superior de su ejercito y se avanzo hasta Huamanga.
Frustradas algunas gestiones pacificas, se trabo el combate en las
inmediatas llanuras de Chupas, el 16 de septiembre de 1542, y de ambas
partes se desplegaron esfuerzos gigantescos; mas la victoria quedo en el
gobernador, que mostro un arrojo extraordinario y fue favorecido por el
genio admirable de Francisco de Carbajal, guerrero terrible no obstante
su edad octogenaria. Los vencidos fueron cruelmente castigados, y el
joven Almagro condenado a muerte por un consejo de guerra entrego su
cabeza al verdugo con fortaleza cristiana y conforme a sus deseos fue
enterrado bajo el cadaver de su padre.
127 .
128
Consumacion de la Conquista.- La caida de los almagristas hizo perder a
los indios las esperanzas que les habia hecho concebir el fin tragico de
Pizarro. Creyendo que la conquista se acabaria con el conquistador, se
habian reanimado y procurado saciar su sed de venganza, asesinaron a
los espanoles que viajaban, a los que estaban dispersos y a Valverde que
se ocupaba en convertir a los habitantes de la Puna. Mas pronto se vio
que la conquista era un hecho consumado. La Espana, que ejercia sobre
el mundo civilizado una preponderancia visible, no podia ser resistida
con exito. Los defensores del imperio se rendian, morian como criminales
vulgares o se salvaban en la oscuridad. El mismo Inca perecia en una
reyerta inesperada con unos cuatro almagristas refugiados en su campo.
El buen gobierno de Vaca de Castro parecia legitimar la obra de la violencia
haciendo suceder la justicia a la fuerza y el atractivo de los beneficios
legales al terror que habian inspirado los conquistadores. La conversion
adelantaba, rapidamente favorecida por algunos indios dotados de celo
apostolico, por la ensenanza en varias escuelas, por los esfuerzos de
prelados y misioneros y por el esplendor del culto. Las dulces relaciones
de familia principiaban a hacer un solo pueblo, casandose con espanoles
las hijas de Huaina-Capac y Atahualpa y con espanolas algunos
descendientes de Manco-Capac.
Las dulzuras y porvenir de la nueva civilizacion no pueden hacernos
desconocer los terribles estragos de la conquista. Derrumbanse los
caminos del imperio; obstruyense los grandes acueductos; son destrozados
los palacios, fortalezas y templos; Vilcas, Pachacamac, Huanuco el
viejo y otras capitales quedan reducidas a escombros; las provincias,
especialmente del litoral, se despueblan; las arenas del desierto invaden
las campinas; los tesoros acumulados durante siglos desaparecen con
espantosa rapidez; los ganados se aniquilan por millares matandose en
pocos anos mas del numero que antes se consumia en un siglo; el pueblo
agoniza falto de alimentos y vestidos; innumerables victimas caen en los
campos de batalla, en los caminos sirviendo de bestias de carga, en las
minas con insoportables tareas, donde quiera por el influjo del no acostumbrado
clima y de la opresion intolerable; los vicios hacen mayores
estragos porque faltando el orden secular y no propagadas todavia las
ideas morales que han de reemplazarle, cesa el trabajo regular, se corrompen
las costumbres y la justicia no protege ni a los nobles, ni al
infimo vulgo que habia creido libertarse al cambiar de yugo. Hasta los
mismos opresores perecen en el espantoso desenfreno de la codicia, la
ambicion y otras malas pasiones, siguiendo de cerca a las victimas los
despiadados verdugos.
128 .
129
—I—
Sucesion de gobiernos
(1533-1824)
Reyes.- En los 291 anos que duro el gobierno colonial; reconocio el Peru
por soberanos cinco reyes de la dinastia austriaca y seis de la casa de
Borbon en el orden siguiente:
El Emperador Carlos V 1534-1556
Felipe II 1556-1598
Felipe III 1598-1621
Felipe IV 1621-1665
Carlos II 1665-1700
Felipe V 1700-1746
Luis I reino algunos meses en 1724 por abdicacion temporal de su
padre.
Fernando VI 1746-1759
Carlos III 1759-1788
Carlos IV 1788-1808
Fernando VII 1808-1824
Virreyes.- A nombre del Rey, y haciendo siempre sus veces, aunque algunos
no llevaron el titulo de virreyes, administraron el Peru durante el
coloniaje cincuenta y cinco gobiernos en el orden siguiente:
Epoca del Virreinato
[129]
129 .
130
Francisco Pizarro 1534-1541
Vaca de Castro 1541-1544
Blasco Nunez Vela 1544-1545
D. Pedro Gasca 1545-1549
La Audiencia 1549-1550
D. Antonio Mendoza 1550-1551
La Audiencia 1551-1555
El marques de Canete 1555-1561
El conde de Nieva 1561-1563
La Audiencia 1563
D. Lope Garcia de Castro 1563-1567
D. Francisco de Toledo 1567-1580
D. Martin Enriquez 1580-1582
La Audiencia 1582-1584
El conde de Villar don Pardo 1584-1589
El marques de Canete, hijo 1589-1596
D. Luis de Velasco 1596-1604
El conde de Monterrey 1604-1606
La Audiencia 1606-1608
El marques de Montesclaros 1608-1615
El Principe de Esquilache 1615-1621
La Audiencia 1621
El marques de Guadalcazar 1621-1629
El conde de Chinchon 1629-1639
El marques de Mancera 1639-1648
El conde de Salvatierra 1648-1655
El conde de Alva de Aliste 1655-1661
El conde de Santisteban 1661-1666
La Audiencia 1666-1667
El conde de Lemos 1667-1672
La Audiencia 1672-1674
El conde de Castellar 1674-1678
El arzobispo Linan 1678-1681
El duque de la Palata 1681-1689
El conde de la Monclova 1689-1706
La Audiencia 1706-1707
El marques de Castel dos Rius 1707-1710
El obispo Guevara 1710-1716
El arzobispo Morcillo 50 dias
El Principe de Santo Bono 1716-1719
El arzobispo Morcillo 1719-1724
El marques de Castelfuerte 1724-1736
130 .
131
El marques de Villagarcia 1736-1745
El conde de Superunda 1745-1761
D. Manuel Amat 1761-1775
D. Manuel Guirior 1775-1780
D. Agustin Jauregui 1780-1784
D. Teodoro Croix 1784-1790
D. Francisco Gil de Lemos 1790-1796
D. Ambrosio O’Higgins 1796-1801
La Audiencia algunos meses
D. Gabriel Aviles 1801-1806
D. Fernando Abascal 1806-1816
D. Joaquin Pezuela 1816-1821
D. Jose La Serna 1821-1824
—II—
Carlos V
(1542-1556)
Establecimiento del virreinato.- Consumada la conquista se hizo necesario
el establecimiento del virreinato para gobernar al Peru, segun exigia su
grandeza, y para plantificar la reforma radical que se pensaba introducir
en la administracion de las colonias. Movido Carlos V por las vehementes
exhortaciones del venerable Las Casas, que durante veintisiete
anos no habia cesado de trabajar por la libertad de los indios, resolvio
abolir las encomiendas que habian degenerado en intolerable servidumbre.
Los encomenderos imponian servicios personales y vejaban de todos
modos a los indios, que por sus meritos o por pura merced se les
habian confiado para protegerlos y doctrinarlos. Mas por las ordenanzas
de 1542 eran despojados de sus siervos todos los empleados, las
corporaciones civiles y religiosas, los notablemente culpados en las revoluciones
de Pizarro y Almagro y cuantos los poseyeran sin titulo o los
hubieran maltratado; las encomiendas debian incorporarse a la Corona
a la muerte de los actuales poseedores y solo daban derecho a un tributo
moderado; la viuda e hijos serian atendidos por la corte conforme a los
servicios del encomendero. De esta suerte, la reforma que declaraba a los
indios libres para hacerlos tributarios, venia a convertirse en una verdadera
confiscacion. De tranquilos poseedores iban a pasar casi todos los
conquistadores del Peru a humildes pretendientes o desasosegados
litigantes; sus herederos quedaban reducidos a mendigar el socorro de
los magistrados y los favores de la lejana corte.
131 .
132
Para ejecutar las nuevas leyes se erigia la audiencia de Lima con un
virrey por presidente y cuatro oidores letrados. Blasco Nunez Vela, a
quien se nombro virrey del Peru, era un anciano de alma fuerte, sin doblez,
de principios severos y de caracter arrebatado; los oidores fueron D.
Diego Cepeda, el doctor Lison de Tejada y los licenciados Alvarez y
Zarate. Al llegar al istmo principiaron a ejecutar las ordenanzas de comun
acuerdo; mas conociendo la oposicion que se levantaba, todos creyeron
que se debia contemporizar, excepto el virrey que despues de libertar
a algunos siervos se embarco sin dilaciones. En Tumbes, San Miguel
y Trujillo recibio buena acogida; mas sus medidas de estricta justicia en
favor de los indios y su conocida resolucion de cumplir la voluntad del
Emperador le hicieron pronto objeto de calumnias, odio y desaires.
Todo el Peru estaba conmovido, gritandose por calles, plazas y templos,
que el Rey despojaba a los colonos de una propiedad adquirida a
precio de sangre y que para no morir en la miseria y legar la mendicidad
a sus hijos debian defender su hacienda con las espadas con que la
habian adquirido. El ayuntamiento del Cuzco hizo una protesta energica;
en Arequipa se tocaron las campanas a rebato; en Lima se penso en
suplicar, valiendose bien de Vaca de Castro que se condujo con tanta
prudencia como lealtad, bien de Blasco Nunez, cuya intempestiva severidad
hizo que se vacilara sobre si se le reconoceria o no en su elevado
caracter. Mas prevaleciendo la opinion conciliadora, tuvo una recepcion
tan honrosa, como pudiera haberse hecho al Monarca, entrando bajo
palio, por un hermoso arco triunfal, con las calles cubiertas de yerbas
olorosas, entre repiques y musicas, y con el mas lucido acompanamiento.
Habiendo asegurado que no pensaba ordenar nada hasta que se instalase
la audiencia, disipo muchas prevenciones; y aunque la prision
inmotivada de Vaca de Castro y algunos golpes de autoridad renovaron
la efervescencia, la llegada de los oidores sostuvo por algunos dias las
esperanzas de paz.
La administracion de justicia iba satisfaciendo a los oprimidos, y
mejor aconsejado el virrey suspendio las ordenanzas, excepto la relativa
a los funcionarios publicos. Por desgracia se declaro la mas profunda
discordia entre Blasco Nunez y la audiencia, y la autoridad
desprestigiada por la division fue impotente para reprimir la formidable
revolucion que habia estallado en el Sur.
Guerra entre el virrey y Gonzalo Pizarro.- El menor de los Pizarros, creyendose
con derechos a la sucesion de su hermano el marques, solo habia
podido ser reprimido por la habil politica de Vaca de Castro; mas avido
de poder y de honras, audaz, ofendido y solicitado de todas partes para
una empresa gloriosa, no vacilo en levantarse contra las nuevas leyes y
132 .
133
contra el encargado de ejecutarlas. Reunidos cuantiosos fondos en sus
opulentas minas de Porco, se dirigio al Cuzco reforzandose en el camino
con soldados y caballeros. Habiendose hecho nombrar alli procurador
general y justicia mayor tuvo en breve cuatrocientos hombres bien equipados,
veinte piezas de artilleria y el mas importante auxilio en la persona
de Francisco Carbajal. Al principiar su marcha hacia Lima, estuvo en
riesgo de fracasar por la defeccion y fuga de importantes partidarios, y
porque la mayor parte de las ciudades habian reconocido ya al virrey.
Mas los consejos de su incontrastable segundo le decidieron a seguir
adelante y encontro el auxiliar mas poderoso en las faltas e impopularidad
del gobierno. El virrey le envio para negociar una intempestiva transaccion
al obispo Loaysa y al provincial de los dominicos. Los oidores,
encontrados en ideas y en choques frecuentes con Blasco Nunez, descendieron
al rango de conspiradores. El intrigante Cepeda promovia las
defecciones. La fidelidad debilitada en los pueblos ahogaba la voz del
honor militar. Puelles, Gonzalo Diaz y otros jefes que debian levantar
gente contra los rebeldes, la llevaban a Gonzalo.
Desconcertado el virrey y desconfiando de todos, relego a un buque
a Vaca de Castro y prendio a otros caballeros leales; por sospechas de
traicion e irritado con una altiva respuesta, dio muerte con sus propias
manos al factor Illan Suarez de Carbajal; y despues de este asesinato fue
tenido por una fiera que amenazaba la existencia de todos. Hallandose
poco seguro en Lima, eligio la ciudad de Trujillo para aguardar el ataque
de Gonzalo. Mientras hacia sus preparativos de marcha, fue depuesto en
una insurreccion popular dirigida por los oidores, con entusiasmo general
y sin efusion de sangre. Enviado despues de grandes sufrimientos
con el oidor Alvarez para que le llevase preso a la corte, fue puesto en
libertad desde que entraron a bordo; y se dirigio al Norte para desembarcar
en Tumbes.
Cepeda, que se creia ya el verdadero gobernador del Peru como presidente
de la audiencia, no pudo resistir los progresos de la revolucion.
Gonzalo se avanzo resueltamente sin dar oidos a los mediadores, castigando
a los desafectos y reforzandose de continuo. Contando con los
votos del ejercito y de los procuradores de los pueblos, pidio a los oidores
el gobierno del Peru; y mientras deliberaban, ahorco Francisco Carbajal
a tres de los fugitivos del Cuzco. El terror de los mandatarios y las
tumultuosas aclamaciones de la muchedumbre acallaron todo escrupulo,
y el nuevo gobernador del Peru hizo su entrada triunfal en Lima entre
las mas faustas manifestaciones de la alegria popular el 28 de octubre de
1544. Su posicion no era para estar muy tranquilo. Tuvo que proceder
contra partidarios muy inquietos; se alarmo por la fuga de Vaca de Cas-
133 .
134
tro que pudo llegar salvo a la corte; y la aparicion del virrey en Tumbes le
obligo a armarse contra la reaccion inminente.
Blasco Nunez pudo ser facilmente ahuyentado hasta Quito por el
capitan Bachicao que, enviado en su persecucion, fue del Callao a Panama
ejerciendo sin oposicion una tirania feroz; pero habiendo sido reforzado
en Quito por Francisco Hernandez Giron y otros conquistadores de
Nueva Granada, bajo a San Miguel y en breve reunio unos quinientos
hombres animados del mejor espiritu. Al mismo tiempo se pronunciaba
en Charcas en su favor Diego Centeno, habiendo dado muerte a Francisco
de Almendras que gobernaba a nombre de Pizarro.
Gonzalo no dejo por mucho tiempo tranquilo a su enemigo. Emprendida
la marcha para el Norte, fue reforzando su tropa hasta
Lambayeque; estuvo cerca de sorprender a los realistas en las cabeceras
de Cajas, y frustrada esta sorpresa, encargo la persecucion a su segundo
Carbajal que era de hierro para la fatiga y sin piedad con los fugitivos.
Sufrieron estos en su retirada hasta Popayan penas incomparables, marchando
sin descanso, sin recursos, en la mayor intemperie, por soledades
escabrosas y temiendo tanto a sus feroces perseguidores, como al
justiciero virrey que era inexorable con sus mismos servidores de lealtad
dudosa. Gonzalo, habiendo llegado a Quito, envio a Carbajal al Sur contra
Centeno, a Pedro de Hinojosa a Panama y el se quedo en expectativa
de las operaciones de Blasco Nunez.
Hinojosa entro a favor de habiles negociaciones en Panama, que
estaba dispuesta a resistirle, y del otro lado del istmo tuvo que rechazar
a Melchor Verdugo, que habiendose sublevado en Trujillo, habia pasado
del Pacifico al traves del canal de Nicaragua. Carbajal, a la edad de
ochenta anos, en que pocos hombres conservan el fuego de las pasiones
y el vigor de los organos, habia pasado sin descanso seis veces los Andes,
de Quito a San Miguel, de Lima a Huamanga, de Huamanga a Lima,
de Lucanas al Cuzco; del Callao a Arequipa y de Arequipa a Charcas,
siempre a caballo y haciendose temer por su sagacidad y fiereza como el
demonio de la cordillera. En su terrible persecucion no solo obligo a
Centeno a esconderse en una cueva despues de dispersar toda su gente,
sino que dio alcance e hizo rendirse, aunque eran superiores en numero,
a ciertos soldados, que regresando del rio de la Plata, habian levantado
bandera por el Rey.
Blasco Nunez, reforzado por Benalcazar, volvio sobre Quito, de donde
se habia retirado Gonzalo para atraerle a una ruina inevitable. Habiendo
llegado despues de una marcha penosa el 18 de enero de 1546 a
la ciudad que habia sido desamparada por los hombres, entusiasmo a
sus soldados con sentidas palabras y magnificas promesas y marcho al
encuentro de los rebeldes que le aguardaron en la inmediata llanura de
134 .
135
Anaquito con fuerzas superiores y firme resolucion. El combate fue muy
renido; mas los realistas hubieron de ceder, viendo a sus principales
jefes muertos o moribundos. El virrey que yacia entre otros, fue insultado
atrozmente por el hermano del factor Illan Suarez de Carbajal, escucho
las amenazas con resignacion cristiana y fijo su mirada en el cielo al caer
sobre su cuello el sable con que le asesino un negro. Su desfigurada
cabeza despues de insultos salvajes fue clavada en la picota. Mas Gonzalo
dio honrosa sepultura a su cadaver y, en general, se mostro clemente
con los vencidos.
Administracion de Gonzalo Pizarro.- En 1545, durante los estragos de la
guerra civil, Gualca, indio de Chumbivilcas que trepaba en persecucion
de unos venados por el aspero cerro de Potosi, desprendio de raiz un
arbusto a que se habia asido y vio al descubierto una riquisima veta de
plata; en pocos anos se levanto alli una gran poblacion y el mineral mas
opulento. Por el Norte se descubrieron tambien en los confines del Peru
y Quito abundantisimos veneros de oro; y para explotarlos mejor acordo
Gonzalo la fundacion de Loja.
El vencedor de Anaquito penso legitimar con los beneficios el gobierno
asaltado por la fuerza; gratificaba esplendidamente a sus partidarios;
procuraba ganar a sus enemigos con favores; protegia los descubrimientos,
la mineria, la ganaderia, el cultivo de la tierra y el comercio;
y trataba de desagraviar a los indios y desenojar al Emperador. Su popularidad
era extrema; donde quiera le aclamaban libertador del Peru, gran
capitan e invicto caudillo; de Quito a Lima fue recibido en las poblaciones
del transito con las mayores efusiones de entusiasmo; y en la capital
entro en medio de cuatro prelados, por un carrero adornado para el triunfo,
entre continuos vivas, repiques de campanas y homenajes religiosos.
Su poder parecia descansar sobre bases solidas; podia levantar un gran
ejercito, contaba con una escuadra irresistible, disponia de un millon
anual de pesos y sus amigos guardaban las entradas del Peru. Su autoridad
y su corte eran las de un Rey absoluto; y no le faltaron consejos para
que se cinera la corona, buscando la alianza de los indios, creando una
grandeza como la de Espana, y solicitando el favor del Rey de los franceses
y del Sumo Pontifice.
La emancipacion del Peru pedia otros hombres y otros tiempos; ni
entonces era posible la fusion nacional entre espanoles e indios, ni la
naciente colonia habia llegado a la edad de la independencia. La division
de los conquistadores, las ideas dominantes y los intereses egoistas
iban a determinar una reaccion irresistible, cuando Gonzalo vacilaba en
coronarse.
135 .
136
Negociaciones del presidente Gasca.- Las aspiraciones de los colonos estaban
satisfechas antes de saberse en la corte la victoria de Gonzalo, habiendose
revocado ya la ley que abolia las encomiendas. Cuando alli se
supo la insurreccion del Peru, se trato de asegurar la posesion de la
opulenta colonia desarmando a los rebeldes con la magnitud de las concesiones.
No se penso en enviar de nuevo al bien visto Vaca de Castro,
que victima de malos informes estuvo preso muchos anos, no recibiendo
la merecida recompensa, sino despues de un juicio muy lento. Mas se
hallo un ministro de gran capacidad y el mas apropiado para la pacificacion
en el inquisidor don Pedro Gasca, conocido por sus distinguidos
servicios en Valencia, al que con el titulo modesto de presidente de la
audiencia se le dieron las facultades mas amplias. No habiendo querido
aceptar la dignidad episcopal, ni recibir ningun sueldo, salio de Espana
con Alonso de Alvarado, Pascual de Andagoya y otros caballeros. En
Santa Marta supo la muerte del virrey. En Nombre de Dios fue bien
recibido por el gobernador Mejia, aunque los soldados decian viendo
su despreciable apariencia: «si este es el enviado de su Majestad, poco
tiene que temer Gonzalo Pizarro». En Panama logro, con sus cautelosas
negociaciones, adormecer el celo de Hinojosa y de alli envio cartas al
Peru con Paniagua para Gonzalo y con un emisario para las personas
mas influyentes.
En Lima no se pensaba sino en alejar del Peru al presidente, y con tal
objeto fueron enviados a Panama Lorenzo Aldana y Gomez de Solis. El
obispo Loaysa, el de Bogota y el Provincial de Santo Domingo se embarcaron
tambien a fin de sostener la causa del gobernador. Paniagua, detenido
en San Miguel y custodiado hasta Lima, entrego a Pizarro una carta
del Emperador y otra de Gasca, concebidas en el lenguaje mas propio
para atraerlo a la obediencia; mas envanecido Gonzalo con su poder y
con sus triunfos, demasiado confiado en los amigos, poco conocedor de
los hombres y mal aconsejado, desoyo las prudentes observaciones, creyendo
que su poder seria incontrastable.
La reaccion cundia ya con la fuerza del contagio. El clero ganado
por el habil inquisidor conmovia a los conquistadores siempre sensibles
a la voz de la religion y de la fidelidad; el cambio de intereses iba a
determinar una contrarrevolucion general contra un caudillo, a quien
habia favorecido la opinion publica, cuando se levanto para defender la
causa de los colonos.
Caida de Gonzalo Pizarro.- Hinojosa puso la armada a las ordenes del
presidente; los enviados de Pizarro se comprometieron a combatirle como
tirano. En general, los capitanes, el clero y las personas influyentes de
Panama se mostraron realistas exaltados. El entendido Gasca, no descan-
136 .
137
sando en tan sospechoso celo, pidio auxilios a las demas colonias y obtuvo
del comercio los fondos necesarios. A principios de 1547 tenia ya
prestos veintidos buques y unos mil hombres de desembarco, y para
promover la reaccion envio por delante a Aldana con instrucciones precisas,
muchas cartas, algunos frailes, cuatro buques y trescientos soldados.
Apenas se esparcieron en el Peru las noticias y comunicaciones traidas
por Aldana, cuando se pronunciaron por la causa del Rey los pueblos
y los destacamentos, ya dirigidos por los mismos jefes rebeldes, ya
asesinando a los que permanecian fieles al caudillo de su eleccion. Gonzalo
no perdio el animo, ni omitio diligencia alguna para combatir la
reaccion; quemo los buques que habia en el Callao, para dificultar la
fuga de los desafectos. A fuerza de gastos logro equipar en breves dias
unos mil soldados, tan bien ataviados como los hubiera podido poner la
Italia en sus mejores tiempos; hizo fulminar sentencia de muerte contra
Gasca como usurpador y contra sus capitanes por quebrantadores de su
palabra. Para cortar el contagio de la defeccion, creyo necesario ligar con
un juramento a los que tan facilmente se olvidaban de la amistad y de los
compromisos; y cuando los buques de Aldana dieron vista al Callao, se
situo a una legua de la ciudad y a otra del mar, pensando asi impedir la
desercion de los suyos y hacer frente a los que intentaran desembarcar.
Entabladas las negociaciones, pensaba Carbajal que debian recibirse
las cedulas de indulto ofrecidas por Gasca, no solo poniendolas sobre
la cabeza sino empedrando con plata y oro el camino por donde viniera
el mensajero; mas viendo que Cepeda atribuia este prudente consejo a
falta de valor, dijo: «estoy resuelto a cualquiera determinacion que se
adopte; tan buen palmo de pescuezo tengo yo para la horca como cualquier
otro; y para los anos de vida que me restan, el negocio es de poca
monta».
Solo los pocos amigos fieles a la desgracia y los soldados idolatras
de su palabra se conservaban adictos a Gonzalo; los demas partidarios,
sabiendo que la reaccion estaba triunfante en el Norte y en el Sur, principiaron
a desbandarse; y fue necesario emprender la marcha hacia
Arequipa, conteniendo a los desertores a fuerza de vigilancia y energia.
La hueste rebelde se hallaba reducida a quinientos soldados, y para
seguir la retirada a Chile o al rio de La Plata era necesario hacer frente a
Centeno, que cerraba el camino con mas de mil hombres. Mas esta fuerza
superior fue destrozada el 26 de octubre de 1547, en Huarina, por la
pericia de Carbajal, habiendo sido el choque tan sangriento que a vista
de los cadaveres amontonados hubo de exclamar Gonzalo: «Jesus, Jesus,
que victoria». Los vencedores contramarcharon al Cuzco para saborear
las dulzuras del triunfo y tentar la suerte de las armas contra Gasca.
137 .
138
El presidente habia salido de Panama en abril del mismo ano, con
ochocientos veintiun hombres de guerra. Contrariado al principio por el
viento y las corrientes, y cerca de la Gorgona por una gran tempestad en
la que mostro suma serenidad, pudo llegar con los mas favorables auspicios
a Tumbes, donde fue recibido con las bendiciones de los pueblos y
con los ofrecimientos exagerados de los anteriores revolucionarios. Reunidos
ya los elementos del triunfo, creyo innecesario la venida de nuevos
refuerzos; emprendio su marcha por la costa y la sierra hasta Jauja
sin querer debilitar su fuerza, aunque los mensajes de Centeno corroborados
por la voz publica hacian tener por cierta la ruina de Gonzalo.
Sabiendo la derrota de Huarina, levanto los animos de su abatida gente
con oportunas reflexiones y la llegada incesante de tropas. Rehecha su
hueste en el saludable y bien provisto valle, emprendio la marcha al Sur,
y despues de detenerse tres meses en el de Andahuaylas, se encamino al
Cuzco con mas de dos mil hombres, excelentes armas, buenos pertrechos,
contando entre sus companeros los vecinos mas opulentos, a Centeno,
Benalcazar, Valdivia y otros conquistadores distinguidos, voluntarios
de todas las colonias y de Espana, a tres obispos y muchos misioneros.
Sin hallar oposicion seria llego hasta la quebrada de Sacsahuana,
donde salieron a su encuentro las fuerzas enemigas.
Se anunciaba ya una batalla mas sangrienta que la de Huarina;
porque las fuerzas eran dobles de una y otra parte, los soldados valientes,
buenas las armas y entendidos los jefes. A la vista de los bien arreglados
realistas, Carbajal, que ignoraba la venida del conquistador de Chile,
exclamo: «Valdivia esta en la tierra y rige el campo, o el diablo». Mas
roto apenas el fuego de las guerrillas, el 9 de abril de 1548, se pasaron al
presidente el capitan Garcilaso, Cepeda que hacia de mariscal de campo,
algunos arcabuceros y la caballeria enviada contra ellos.
Antes de que la artilleria y arcabuceros de Gasca llegasen a disparar,
era completa la dispersion en el campo de Gonzalo que no penso en
huir, sino en ponerse en manos de sus perseguidores. Diciendole su fiel
amigo Acosta: «Senor, arremetamos en ellos y muramos como romanos»,
le replico con resignacion piadosa: «mejor es morir como cristianos». A
Centeno, que se mostro sensible a su infortunio, le dijo: «yo he acabado
hoy, manana me lloraran vuestras mercedes». En un altercado con el
presidente, defendio bien su causa. Sabiendo que el suplicio se diferia
para otro dia, durmio una hora; se preparo para morir con una larga
confesion; salio al patibulo ataviado como para un festin; en el cadalso
pidio a los circunstantes que le hicieran caridad de todas las misas que
pudieren decirse por el; exclamo «a Dios hasta la eternidad»; no quiso
que le vendaran los ojos; y pidio al verdugo que hiciera bien su oficio.
138 .
139
Carbajal, que de todo se burlaba, al ver la dispersion, principio a
cantar:
«Estos mis cabellicos madre
Uno a uno se los llevo el aire».
Preso por otros fugitivos por haberse caido el caballo en que intento
escapar a carrera fue tratado como una fiera aprisionada, sin dejar de
mostrarse impasible. En la prision recibio con imperturbable calma y
admiro con sus agudezas a cuantos por curiosidad o por interes fueron
a visitarle. Condenado a ser arrastrado, ahorcado, descuartizado y expuestos
sus cuartos en diferentes lugares, exclamo al leersele la sentencia:
«basta con matarme»; y cuando le metieron en el seron, dijo: «nino en
cuna, viejo en cuna».
Tambien fueron ejecutados otros capitanes, condenados a la infamia
y confiscacion los que antes habian muerto, desterrados a galeras,
azotados, mutilados y castigados varios con rigor inquisitorial, por todo
el pais y por mucho tiempo. Los que faltando al honor y a la amistad
habian dado la victoria a Gasca, no gozaron muchos anos del mal obtenido
premio. Cepeda murio en Espana en la carcel, Benalcazar en
Cartagena de Indias por el pesar de verse encausado; Alonso de Alvarado
en el Peru, por el de una derrota; Hinojosa asesinado por sus amigos;
Centeno con sospechas de haber sido envenenado; Valdivia a manos de
los Araucanos; Giron y otros, en las del verdugo.
Administracion de Gasca.- Los defensores de la causa real, gente avida,
importuna y familiarizada con el presidente aspiraban a ser duenos de
todo; los pretendientes pasaban de dos mil quinientos; y cada uno exageraba
sus servicios. Gasca pudo desembarazarse de algunos, enviandolos
a varios gobiernos o a hacer descubrimientos, a otros aspirantes
los recompenso dandoles con la mano de alguna viuda, el repartimiento
del difunto marido. Para repartir las ciento cincuenta encomiendas vacantes,
cuyo valor pasaba de millon y medio de escudos por ano. Medito
la distribucion en el asiento de Huainarima cerca de tres meses, y encargo
a Loaysa, ya elevado a Arzobispo de Lima, que la participase a los
pretendientes. Asi se hizo en la iglesia mayor del Cuzco, despues de una
exhortacion de un santo Prior y de haber leido una carta del presidente.
Ni el sermon, ni la santidad del lugar, ni el respeto al gobierno, ni la carta
pudieron reprimir los murmullos de desaprobacion, y pocos dias despues
estallo un motin que fue sofocado con el castigo de algunos
sediciosos.
Entre tanto, Gasca era acogido en Lima como padre de los pueblos,
pacificador y salvador del Peru, entrando entre danzas de indios, cuyas
139 .
140
cuadrillas representaban las principales poblaciones de la colonia y
llevaban escritas en los sombreros malas coplas, expresando una lealtad
de peor ley. Se apresuro a restablecer la audiencia para asegurar la
administracion de justicia; confio la fundacion de La Paz a Antonio de
Mendoza y la de Jaen a Mercadillo; arreglo el tributo de los indios; dio
eficaces providencias para desterrar su esclavitud; cuido de su instruccion
religiosa e hizo reinar con la seguridad general una prosperidad
creciente con el descubrimiento de ricas minas. Promoviendo los intereses
de la hacienda con acuerdos semanales y con estrictas cuentas, logro
pagar 900 mil ducados que habia pedido para la guerra, y pudo
economizar para el Rey 264 422 marcos de plata. Para asegurar este
tesoro y librarse de pretensiones enojosas que rayaban en desacato, apresuro
su regreso a la Peninsula, no aceptando regalos y no sacando del
Peru sino la capa vieja con que habia entrado. Al atravesar el istmo
corrio riesgos tan graves como imprevistos; porque los Contreras, que
habian asesinado al obispo de Leon en Nicaragua y aspiraban al imperio
del Peru como nietos de Pedrarias, tomaron a Panama por sorpresa
dos dias despues de haber salido el de alli; mas habiendo cometido la
imprudencia de dividir sus fuerzas, fueron derrotados por los panamenos,
pereciendo en los combates, en el patibulo o de una manera misteriosa.
Gasca, que habia regresado a la ciudad, recobro las riquezas extraviadas
y, reunida una respetable escuadra, llego a Espana con tiempos
bonancibles. Recibido en la corte, como correspondia a sus servicios,
fue recompensado por Carlos V con el obispado de Palencia. Trasladado
despues a la silla de Siguenza, se le consulto muchas veces sobre
de los asuntos de Indias; y es considerado comunmente como un
modelo de sabiduria e integridad.
La audiencia y don Antonio de Mendoza.- La llegada de una cedula real
para abolir el servicio personal de los indios y una segunda distribucion
de encomiendas excitaron algun descontento. Muchos aventureros, reunidos
en el Cuzco para hacer con Giron una entrada a los Chunchos,
traian alborotada la ciudad. La perturbacion general de los animos y el
poco prestigio de la audiencia hacian temer una insurreccion, que la voz
publica dio algunas veces por ya realizada. Mas se concibieron esperanzas
de que la paz fuese duradera con la llegada del virrey don Antonio
de Mendoza, que habia adquirido la mejor reputacion en el virreinato de
Mexico y que se hizo bien visto en el Peru por su modestia, su desprecio
a las denuncias y sus buenas intenciones.
Por su parte el Emperador dotaba a Lima de una Universidad con
los privilegios de la de Salamanca; aprobaba ordenanzas municipales
dictadas por el sentimiento del bien comun y daba otras ordenes intere-
140 .
141
santes. La municipalidad procuraba completar los reglamentos de policia.
El arzobispo reunio en 1552 un concilio provincial, en el que se
acordaron las primeras constituciones eclesiasticas de la America meridional.
Pero volvieron luego las alarmas, y el virrey, que hubiera podido
reprimir los trastornos, cayo en una debilidad mortal, y hubo de prolongar
su lenta agonia absteniendose del despacho, y saliendo a cazar todos
los dias.
Habiendo muerto antes de cumplidos diez meses de su llegada al
Peru, una conspiracion tramada por algunos soldados para deshacerse
de la audiencia el dia del entierro fue reprimida con la muerte de uno de
los jefes; y se comprometio en la conservacion del orden a Hinojosa, uno
de los presuntos conspiradores, con nombrarle corregidor de Charcas,
donde eran mas de temer los motines.
Movimientos en los Charcas.- El furor de los desafios se habia propagado
en Charcas como un contagio; retabanse a muerte los soldados, los traficantes
y hasta los pulperos; una pendencia era origen de otras muchas;
reniase por la mas frivola causa; y combatian algunos, ya en calzas y
camiseta, ya desnudos de la cintura hacia arriba, o bien vestidos con una
tunica carmesi. Los mas oscuros aventureros mostraban una resolucion
a toda prueba. Aguirre, soldado de ruin porte, persiguio durante tres
anos y cuatro meses, por arenales y cordilleras, de Potosi a Lima, de
Lima a Quito y de Quito al Cuzco, al licenciado Esquivel, que le habia
condenado a la pena de azotes; y un lunes al mediodia le mato de una
punalada dentro de su misma recamara.
Los conspiradores se reunian en Charcas atraidos por la riqueza de
las minas, por la licencia alli reinante y por las promesas de algunos
caudillos, especialmente de Hinojosa. Viendo que este burlaba sus esperanzas,
le asesinaron al rayar el dia del 6 de marzo de 1553, en un patio
interior de su casa. Don Sebastian de Castilla, hijo del conde de la Gomera
que era el caudillo de los asesinos, fue muerto cinco dias despues por
Vasco Godines, su principal instigador que queria enriquecerse, echandola
de leal. Unos conspiradores se apresuraban a deshacerse de otros
para ocultar su participacion en las revueltas. Mas el mariscal Alvarado,
nombrado corregidor de Charcas, desplego un rigor extremo contra
todos los culpables. Vasco Godines fue condenado a ser arrastrado y
hecho cuartos, como traidor a Dios, al rey y a sus amigos. Durante cinco
meses pocos fueron los dias en que no salieran al patibulo, o a ser azotados
publicamente algunos de los presos que henchian las carceles.
Un nuevo y mas formidable alzamiento obligo a desistir del castigo del
de Charcas.
141 .
142
Insurreccion de Francisco Giron.- La debilidad del gobierno, las circunstancias
del territorio, el estado de la sociedad y de la opinion, el poco respeto
a la ley, el desenfreno de la soldadesca y la inquietud general a consecuencia
de los repetidos trastornos hicieron facil la insurreccion de Giron
que, valiente, vano y comprometido en las ultimas alteraciones, se levanto
para libertarse del castigo y para ser el jefe de la colonia. Ciertas bodas
solemnes a que fueron convidados los principales vecinos del Cuzco le
permitieron prender al corregidor el 13 de noviembre de 1553. Con Tomas
Vasquez, Piedrahita, Velasquez, otros pocos sujetos oscuros y los
presos de la carcel, reunio al principio una fuerza de cuarenta hombres;
se hizo nombrar justicia mayor y procurador general; con cartas, dadivas,
promesas y castigos formo en breve el ejercito de la libertad; e infundiendole
esperanzas de victoria mediante las supersticiones acreditadas
en aquel tiempo, se puso en marcha para Lima, donde los realistas
habian reunido fuerzas superiores, mas tan faltas de disciplina como de
concierto, y no bien dirigidas por el arzobispo Loaysa y por el oidor
Santillan que no eran muy propios para las operaciones de la guerra.
Al entrar en la costa, la perdida de una avanzada escogida, una
estratagema frustrada, los pronosticos fallidos y la superioridad del enemigo
desalentaron tanto a los libertadores que principiaron a desbandarse
de dos en dos, de diez en diez y despues por escuadras. Para no
sucumbir como Gonzalo, hubo de emprender Giron la retirada hacia Ica,
que su arrojo y habilidad junto con el desconcierto de los realistas le
permitieron hacer sin gran perdida. De Ica revolvio sobre sus perseguidores;
y aunque los derroto en Villacuri, hubo de continuar su marcha al
Sur no fiandose en los suyos. En Nazca formo un batallon de negros que
acudian a su campo atraidos por el buen tratamiento. Sabiendo que el
mariscal Alvarado venia del Collao a atacarle con dobles fuerzas, no
temio subir a encontrarle y se fortifico en Chuquinga hacia los origenes
del Pachachaca. Atacado alli imprudentemente, logro una esplendida
victoria, y despues de enviar diferentes destacamentos a sacar armas,
hombres y recursos de las ciudades del Sur, tomo la direccion de
Andahuaylas, a fin de rehacerse en el ameno y abundante valle. De
Andahuaylas partio para el Cuzco, y no queriendo entrar en el por temor
a los agueros, fue a tomar posicion despues de algunas marchas en la
antigua fortaleza de Pucara.
El ejercito de Lima, al que habian desconcertado los desastres de
Villacuri y Chuquinga, repuesto de la mal concebida alarma y reforzado
de dia en dia, llego tambien a Pucara, habiendose avanzado sin oposicion
y con prudente lentitud. Las dos huestes permanecieron algunos
dias a la vista sin empenar ningun choque general, y ocurriendo solo
lides particulares y amistosas platicas en que la astucia solia emplearse
tanto como las armas. Giron se decidio al fin en diciembre de 1554 a un
142 .
143
ataque nocturno en el que fue rechazado con gran perdida. Desalentada
su gente, principio a desertarle; la defeccion de Vasquez y Piedrahita,
que eran el principal sosten de su causa; le obligo a emprender una
desordenada fuga en la que, deshecha su gente sin combatir y cada dia
mas desamparado en su penosa marcha de la sierra a Nazca y de la costa
a la sierra, fue tomado cerca del tambo de Jauja por unos capitanes de
Huanuco. Llevado a Lima y condenado al ultimo suplicio, murio
cristianamente. Su viuda, la amable y virtuosa dona Mencia Almaras,
acabo sus dias en un beaterio, que fue elevado a monasterio de La
Concepcion.
La paz no volvio a alterarse, porque el nuevo virrey don Andres
Hurtado de Mendoza supo hacerse respetar de los descontentos y
sediciosos. A solicitud del cabildo de Lima dio la audiencia algunas
ordenanzas; y al fin de la insurreccion habia dado la corte otras de aplicacion
general.
—III—
Felipe II
(1556-1598)
Don Andres Hurtado de Mendoza, marques de Canete.- El sucesor de Carlos V,
que aun bajo el gobierno de su padre habia tomado mucha parte en la
administracion de las Indias, gran politico, de actividad admirable y de
voluntad fuerte, se mostraba celoso por la justicia, la religion y el orden.
El marques de Canete, elegido Virrey del Peru por el Emperador, habia
obtenido poderes tan amplios como Gasca, a cuya prudencia unia la
entereza de Blasco Nunez. A su paso por el istmo redujo a los negros
cimarrones, que amenazaban a las vidas y haciendas. Habiendo desembarcado
en Paita, envio a Lima por mensajero, o como se decia entonces,
por embajador, a un individuo de su servidumbre, al que hizo regresar
inmediatamente a la Peninsula; porque se habia detenido en Paita en
devaneos juveniles. En todos los pueblos del transito se atrajo el respeto
general con su reserva y buenas palabras. Recibido en su augusto cargo
hizo recoger las armas; prohibio a los encomenderos viajar sin licencia;
nombro corregidores de su confianza; aterro a los sediciosos con el suplicio
de Vasquez, Piedrahita, Robles y otros antiguos culpables que
descansaban en la fe de los indultos; premio con encomiendas y rentas a
los benemeritos; y no pudiendo acallar a otros pretendientes, les obligo a
que se embarcaran para Espana donde el Rey les haria justicia segun sus
servicios. Su hijo don Garcia de Mendoza fue enviado a Chile para reducir
a los araucanos, que habian dado muerte a Valdivia y destruido algunas
poblaciones castellanas.
143 .
144
Para guardia del gobierno se creo un escuadron de cien lanzas con
el sueldo anual de 1 000 ducados cada plaza y una compania de cincuenta
arcabuceros con el de 1 500.
La sumision de los indios se procuro asegurar sacando de las montanas
de Vilcabamba a Sairi Tupac, heredero de Manco. Traido a Lima y
muy atendido por toda clase de personas, renuncio su soberania por una
renta de veinte mil ducados y otras mercedes. Al entregarsele la cedula
despues de un festin tomo una hebra del fleco de la sobremesa y exclamo:
«todo este pano y su guarnicion eran mios, y ahora me dan este pelito
para mi sustento y el de toda mi casa». Habiendose convertido a la religion
cristiana, se retiro a Yucay y murio a los tres anos devorado por la
tristeza.
Para dar ventajosa ocupacion a los hombres laboriosos se fundaron
la ciudad de Cuenca en la sierra, el pueblo de Canete en el valle de Huarco
y el de Sana entre Trujillo y San Miguel. Para auxilio de los enfermos se
construyo el hospital de San Andres.
Algunas obras que prometian grandes ventajas, no tuvieron buen
exito; tales fueron el desague de la laguna de Muina para sacar la cadena
de oro con que, segun dicen, fue celebrado el nacimiento de Huascar;
una expedicion naval para explorar el estrecho de Magallanes; y la expedicion
al Dorado que fue la de fin mas desastroso.
Por falaces rumores se creia que hacia la parte inferior del Amazonas
existia un pais muy opulento; y para su conquista fue enviado don
Pedro de Ursua, distinguido conquistador de Nueva Granada, quien
llevo en su compania a la bella dona Ines, origen de su infortunio. La
gente turbulenta enrolada en la empresa y los asesinatos cometidos al
principio hicieron presagiar que acabaria de un modo sangriento; y en
efecto, descontentos por los primeros sufrimientos y aguijoneados por
las malas pasiones, dieron algunos amotinados de punaladas a Ursua, y
pocos dias despues a dona Ines. Don Fernando de Guzman, a quien
habian proclamado principe del Peru, y otros jefes de la conspiracion
fueron muertos por un desalmado llamado el loco Aguirre, que en su
bajada por el Maranon, en su salida al Oceano por una de las bocas del
Orinoco, en su arribo a la Margarita, y en sus correrias por Venezuela,
fue senalando sus huellas con la muerte de sus soldados, de habitantes
inofensivos y de su propia hija, y al fin fue muerto a tiros.
El marques de Canete, que habia hecho importantes servicios, tanto
en la administracion general, como en el manejo de rentas, pedia a Felipe
II junto con la licencia la recompensa merecida. Mas recibiendo solo desaires
murio de pesar a los pocos dias, despues que su sucesor, el conde
de Nieva, al participarle su llegada, le trato de simple Senoria y no de
Excelencia.
144 .
145
Don Diego de Acevedo y Zuniga, conde de Nieva.- Encontrando el gobierno
firmemente establecido, pudo el conde de Nieva dedicarse sin oposicion
alguna a empresas de utilidad general; fundo el pueblo de Arnedo en el
valle de Chancay, adonde se proponia trasladar la universidad, y el de
Ica en el valle de este nombre; establecio un colegio de educandas; fomento
otras erecciones piadosas; introdujo la etiqueta de los asientos y
tratamientos; y se ocupaba de otras mejoras, cuando perecio a manos de
unos negros por orden de un esposo ofendido.
La audiencia y el licenciado don Lope Garcia de Castro.- Para evitar peligrosos
escandalos se contento la audiencia con hacer las primeras diligencias
judiciales acerca de la muerte del virrey. El licenciado don Lope
Garcia de Castro, a quien se confio el gobierno del virreinato con el titulo
de Presidente, creyo tambien prudente sobreseer en el proceso. Para la
mejor organizacion de la colonia se dividio el Peru en cierto numero de
provincias gobernadas por corregidores; las ciudades pobladas por espanoles
tuvieron cabildos con alcaldes y regidores; al gobierno de los
indios se atendio reconociendo la autoridad de los caciques; y la capital
recibio algunas ordenanzas. En el interes del fisco se establecieron los
derechos de aduana, que entonces se llamaban «almojarifazgo». La mineria,
que principiaba a decaer, recibio un fuerte impulso por el descubrimiento
de la mina de azogue de Huancavelica hecho por Navincopa,
indio de Izcuchaca, y comunicado a su amo Amador de Cabrera. En el
reino de Chile se trato de colonizar las islas de Chiloe, donde se fundo el
pueblo de Castro en honor del presidente. Su sobrino el joven don Alvaro
de Mendana partio del Callao el 19 de noviembre de 1567 con dos navios
para hacer descubrimientos en la Oceania y tuvo la gloria de explorar las
islas de Salomon.
La religion, por cuyas inspiraciones se realizaban en gran parte
semejantes empresas, consolidaba al mismo tiempo la civilizacion colonial
mediante los esfuerzos apostolicos de los misioneros; y para distinguirse
entre los operarios del evangelio llegaron en 1567 los jesuitas que
iban a ejercer una influencia predominante en las misiones, en la educacion
y en las demas instituciones, asi civiles como religiosas. En dicho
ano celebro el arzobispo Loaysa el segundo Concilio de Lima. En el siguiente
fijo Felipe II las bases de la administracion del Peru; y para
plantificarla nombro virrey a su mayordomo don Francisco de Toledo,
hijo segundo del conde de Oropesa.
Don Francisco de Toledo.- El nuevo virrey, digno representante de Felipe II,
se propuso llevar a cabo la reforma, aunque hubiera de sacrificar su
gusto y su credito. Observandolo todo para conocer bien el pais, gasto en
145 .
146
su visita cinco anos. Auxiliado con las luces del licenciado Ondegardo,
el jesuita Acosta, el oidor Matienzo y otros hombres eminentes; secundado
por visitadores celosos e incansable en arreglarlo todo con providencias
y ordenanzas, donde quiera dejo huellas duraderas de su administracion
vigorosa e inteligente conforme al espiritu de la epoca. Mas la
razon de estado le hizo incurrir en un atentado politico que fue el crimen
definitivo de la conquista.
El inca Tupac-Amaru conservaba en Vilcabamba una corte que inquietaba
a los colonos y podia convertirse en nucleo de una insurreccion
formidable. No habiendo podido reducirle por la via de las negociaciones,
se le saco a viva fuerza al Cuzco y se le condeno a muerte por tirano
y traidor a su Majestad, con inmenso dolor de los naturales y contra la
opinion del obispo, el ayuntamiento y otras personas notables. Segun se
cuenta, el mismo Felipe II reprobo tambien esta ejecucion, diciendo secamente
a Toledo, la primera vez que volvio muchos anos despues a presentarse
en la corte: «Idos a vuestra casa, que yo no os envie al Peru para
matar reyes, sino para servir a reyes».
Para borrar el apego a las antiguas instituciones se destruyo el idolo
de Huanacaure y se llevaron a Lima los cadaveres de los Incas. El virrey
desplego tambien sumo rigor contra los espanoles que causaban alguna
inquietud en Santa Cruz de la sierra y en el Tucuman. Para reprimir a los
araucanos se enviaron algunos refuerzos a Chile. Las invasiones de los
Chirihuanas, que infestaban los confines del Peru y el rio de La Plata,
fueron contenidas con la fundacion de Tarija, Cochabamba y otras poblaciones
fronterizas. Para la mejor administracion de justicia se establecio
en la audiencia de Lima una sala del crimen con cuatro alcaldes; y en
todas las provincias se organizo el gobierno de corregidores. En las ciudades,
ademas de los alcaldes y cabildos, se establecieron amigables
componedores y un juez de naturales. Tambien se crearon alcaldes y
alguaciles en las poblaciones de indios; se dieron ordenanzas severas a
los caciques; y en los lugares visitados se les restituyo un millon y medio
de pesos que se debia a los indios por sus jornales; de lo que, agradecidos,
decian que desde el buen Tupac-Yupanqui no habia estado la tierra
tan bien gobernada.
En ordenanzas rigorosas y muy detalladas se fijaron los deberes de
los corregidores y de los empleados municipales, la policia local, la administracion
y guarda de la hacienda en las cajas reales, el tributo moderado,
que debian pagar los indios desde la edad de dieciocho anos a la
de cincuenta, los trabajos a que habian de acudir conforme a la mita o
rotacion, senalandose al mineral de Potosi doce mil ciento veinte mitayos
y al de Huancavelica tres mil seiscientos, el precio de los diferentes servicios,
el cultivo de la coca, la condicion de los yanaconas establecidos en
146 .
147
muchas haciendas, y los demas objetos que segun las ideas dominantes
debian sistematizarse en beneficio del comun y para engrandecer el Peru
con la paz y la justicia.
La obra mas larga, y el principal objeto de la visita general, fue la
reduccion de los indios a pueblos grandes donde pudieran ser doctrinados
y recibir los beneficios de la civilizacion evangelica. Fundaronse
muchos centenares de reducciones, bien situadas, con calles regulares,
iglesias, casas de cabildo, carceles, lugar para hospitales, tierras de comunidad
y asistencia forzosa del doctrinero. Tambien se acordo la ereccion
de dos colegios, uno en Lima y otro en el Cuzco, donde debian
educarse los hijos de los caciques.
Las poblaciones espanolas recibian al mismo tiempo buenas casas
de cabildo, carceles, hospitales, otros establecimientos publicos y grandes
mejoras en los edificios particulares. En Lima se hacia efectiva la
ensenanza de la universidad, creando y dotando catedras de Gramatica
castellana, Quechua, Latinidad, Filosofia, Teologia, ambos Derechos y
Medicina. Aunque los estudios medicos no llegaron a instalarse, estaba
un medico a la cabeza de los estudios generales y se creo el protomedicato.
Al pie del mineral de azogue se levanto Huancavelica, a la que el virrey
llamo Villarrica de Oropesa en recuerdo de su casa. La prosperidad de la
mineria, favorecida con el beneficio del azogue recien introducido por
Velasco fue tal que el asiento de Potosi valio al Rey mas de quinientos mil
pesos anuales.
El clero, que habia sido senor absoluto del pais, reconocio la autoridad
del gobierno, habiendose establecido solidamente los derechos del
patronato, por el que se reservaba la Corona la provision de todos los
beneficios eclesiasticos, se prohibia edificar iglesias, monasterios y lugares
pios sin real licencia, y se exigia el pase del Consejo de Indias para los
breves del Papa y para toda decision religiosa.
Para la defensa de la fe se decreto en 1569 el establecimiento en
Lima del tribunal de la inquisicion. Ya se habian celebrado tres autos
de fe por el arzobispo. En el primer auto inquisitorial celebrado en 1573
fue condenado a la hoguera Mateo Salado, luterano frances. El 13 de
abril de 1578 se verifico otro auto con la mayor solemnidad y con una
concurrencia inmensa, saliendo penitenciados dieciseis reos, entre ellos
un escribano, un jurista, dos clerigos, dos religiosos mercedarios y dos
dominicos, y siendo quemado vivo fray Francisco de la Cruz, que se
daba por nuevo Mesias y propagaba doctrinas tan inmorales, como
extravagantes.
Los rigores de la inquisicion no libertaron al Peru de las invasiones
de los herejes. El celebre Francisco Drake que habia salido de Inglaterra
a fines de 1577, hizo algunas presas en las costas de Chile, se apodero de
147 .
148
una barquilla en Arica, saqueo el Callao, tomo a la altura de Panama
naves henchidas de riquezas, y a fines de 1580 arribo a Inglaterra, habiendo
dado la vuelta al globo en poco menos de tres anos, y habiendo
alcanzado tanta gloria como opulencia. Para poner remedio a nuevas
correrias, alisto Toledo una expedicion a las ordenes de don Pedro Sarmiento,
quien exploro las costas de Patagonia y presento a Felipe II un
diario exacto, asegurando que el estrecho podia fortificarse en sus entradas
y sostener una colonia.
Mientras se hacian en Espana costosos preparativos para la expedicion
colonizadora, regreso el virrey Toledo despues de haber gobernado
al Peru durante trece anos. Viendose desairado por Felipe II, y siendo ya
viejo y achacoso, murio en breve victima de la ingratitud del Monarca.
Mas sus mejores sucesores se preciaron de ser discipulos de tan gran
maestro, al que algunos llamaban por sus ordenanzas el Solon peruano.
Don Martin Enriquez.- Las instituciones de Toledo, que exponian a enormes
abusos, no tardaron en viciarse por las faltas de administracion. El
nuevo virrey don Martin Enriquez, que a la experiencia adquirida en el
virreinato de Mexico unia las mejores intenciones, murio aun no trascurridos
dos anos de su llegada al Peru. La obra mas notable de su breve
gobierno fue el colegio de San Martin, en el que bajo la habil direccion de
los jesuitas se educo por mucho tiempo la juventud mas distinguida de
Sudamerica. Recuerdos menos gratos son un auto inquisitorial celebrado
en 1581 y la ruina de Arequipa en el terremoto de 1582.
La audiencia.- Durante el gobierno de la audiencia, que duro tres anos, se
establecieron las cajas de comunidad y las imposiciones de censos en
alivio de los indios; se reunio el tercer Concilio de Lima que fijo la disciplina
eclesiastica; la expedicion enviada de Espana a colonizar el
es-trecho de Magallanes fue victima de las tempestades, del hambre y
del clima; y en 1586 un terremoto causo grandes estragos en los edificios
de Lima.
Don Fernando de Torres y Portugal, conde del Villar Don Pardo.- Las calamidades
publicas afligieron tambien al Peru en el gobierno del conde de
Villar Don Pardo. Tomas Cavendish, habiendo penetrado por el estrecho
de Magallanes a principios de 1587, se detuvo en el puerto del Hambre
entre las ruinas de la colonia espanola; perdio en puerto Quintero veintiun
hombres entre muertos y prisioneros; e irritado con esta perdida
corrio las costas del Peru y de la Nueva Espana haciendo los estragos del
fuego. Mas en Arica, donde las barras de plata estaban en la plaza y el
pueblo sin defensa, fue ahuyentado por las valerosas mujeres, que osten-
148 .
149
taron una gran fuerza, convirtiendo las tocas en banderas y las canas en
lanzas. Para defensa del Callao se establecio por primera vez una guarnicion
numerosa.
Al alejarse los corsarios, principiaron a sentirse los estragos horribles
de una epidemia de viruelas, que se propago desde Cartagena. Los
indios morian por familias y por pueblos; y la violencia del mal parecia
redoblar con el numero de las victimas. Los campos quedaban sin cultivo,
los ganados sin guardas, los talleres y las minas sin operarios, y en
muchos pueblos se sintio el extraordinario azote del hambre.
Al mismo tiempo, la destruccion en el canal de La Mancha de la
formidable armada espanola, a la que prematuramente se habia dado el
titulo de invencible, animaba a los ingleses a emprender nuevas correrias
contra el Peru; el virrey viejo y a achacoso no podia desplegar la energia
necesaria; habia serios desacuerdos entre las autoridades superiores; la
hacienda se hallaba en mal estado; la campina estaba infestada de cimarrones,
los arrabales de indios vagamundos, y las provincias de aventureros
desenfrenados; las reducciones se deshacian; y los resortes del gobierno
se gastaban. Para mejorar la situacion fue nombrado virrey don
Garcia Hurtado de Mendoza que, gobernando su padre, se habia distinguido
en Chile, y llegado a Europa habia prestado a Felipe II servicios
eminentes.
Don Garcia Hurtado de Mendoza, marques de Canete.- El nuevo virrey, que
traia en su compania a su esclarecida esposa dona Teresa de Castro y
otras quinientas personas, fue recibido en Lima no solo bajo palio, segun
era de costumbre, sino con extraordinarias demostraciones de jubilo,
arrojandose a la calle mucha moneda. Principio por establecer en palacio
mucho recato en las mujeres y toda la etiqueta cortesana; aumentando
el numero de oidores establecio dos salas en la audiencia; para la
represion mas eficaz de los crimenes creo los alcaldes de hermandad, y
sobreponiendose a toda influencia hizo ejecutar a un espanol que habia
asesinado a un pobre indio; doto al colegio de San Martin con renta
segura; fundo el mayor de San Felipe; promovio la fundacion de Mizque,
Vilcabamba, Salinas, Huaylas, Nuevo Potosi y Castrovirreina, llamado
asi en honor de su esposa; erigio en palacio una capilla real con capellanes
bien dotados; emprendio otras muchas obras publicas y dispenso
una proteccion especial a los indios, prohibiendo severamente las exacciones
de los corregidores que traficaban ya inicuamente con sus destinos.
Sus principales cuidados habian tenido por objeto la defensa y paz
del pais, los arreglos de la hacienda y el sostenimiento del patronato.
Ricardo Hawkins, uno de los capitanes que mas se habian distinguido
contra la invencible, habiendo entrado en el Pacifico con dos naves
149 .
150
y un buquecito, buenos canones y una buena marineria, hizo una rica
presa en Valparaiso y fue tocando en otros puntos basta fondear en Pisco.
Atacado alli por la escuadra del Peru que mandaba don Beltran de
Castro, cunado del virrey, solo debio su salvacion a las paracas y a la
oscuridad de la noche. Alcanzado de nuevo al otro lado de la linea, se
vio obligado a rendirse despues de una honrosa defensa.
Para mejorar su exhausta hacienda habia ordenado Felipe II que se
introdujese en el virreinato el derecho de dos por ciento por alcabala de
ventas; que se hiciese composicion de tierras vendiendo titulos de propiedad
a los que las poseyeran sin derecho; que se vendieran algunos
oficios y se pidiera un donativo. Este produjo 1 564 950 ducados, y las
composiciones 767 277 ducados y un real. La introduccion de la alcabala
dio lugar en Quito a un motin; los sediciosos depusieron al ayuntamiento;
quisieron hacer morir de hambre a la audiencia; y dejaron medio
muerto a palos a Cabrera, caballero amado de todos, porque no quiso
aceptar el titulo de Rey. Mas los jesuitas habian logrado sosegar los animos,
cuando llego a la ciudad la fuerza aprestada por el virrey para la
pacificacion, y los culpables fueron castigados rigurosamente. Sin otra
oposicion se establecio la alcabala por medios suaves, encabezandose
las principales ciudades por una cierta cantidad, como Lima en 35 mil
pesos anuales por el termino de seis anos.
En ejercicio del patronato se fijaron limites a las doctrinas; se trato
de libertar a los indios de las exacciones del clero; se ordeno, que las
armas del arzobispo se colocasen debajo de las del Rey en la fachada del
seminario, habiendo mediado antes graves desacuerdos; y Santo Toribio
recibio humildemente una reprension severa por haber escrito a Roma,
entre otras cosas, que no tenia de donde sustentar aquel establecimiento.
Mas el poder civil, que tan riguroso se mostraba para defender sus derechos,
se hacia complice de la tirania de la inquisicion, que volvio a encender
sus hogueras en 1592 y en 1595. La sociedad, que tenia por deber
la intolerancia, aplaudia la persecucion de los herejes y no pensaba sino
en enriquecerse en el reposo de la paz con el descubrimiento de nuevas
minas, entre las que se hicieron admirar las de Castrovirreina y Nuevo
Potosi en Huarochiri.
La prosperidad de que gozaba el pais permitio costear una nueva
expedicion de don Alvaro de Mendana, que en 1595 descubrio las islas
Marquesas y murio poco despues en la de Santa Cruz, dejando el mando
de la expedicion a su animosa viuda dona Isabel Barreto. El habil piloto
don Fernando Quiros regreso de esta expedicion con el deseo de descubrir
el continente austral, cuya existencia le parecio indudable; pero a su
arribo al Peru no encontro al marques de Canete, que solo habia espera-
150 .
151
do la venida de don Luis de Velasco, su sucesor, para buscar en Europa
el restablecimiento de su quebrantada salud.
El nuevo virrey, que acababa de serlo de Mexico, principiaba a tomar
algunas medidas en favor de las clases oprimidas y del bien comun,
cuando en 1598 murio Felipe II dejando ya casi completa la organizacion
del virreinato, aunque segun las miras estrechas de la epoca y su politica
opresora, que fueron tan fatales a la metropoli como a sus colonias.
Organizacion del virreinato.- El Rey, fuente de toda autoridad y de todo
derecho, era acatado por los espanoles como un vicario de Dios y por los
indios como el hijo del Sol. El consejo de indias estaba a la cabeza de la
administracion, entendiendo en las leyes coloniales, en el nombramiento
de los principales mandatarios, en la apelacion de los pleitos cuantiosos
y en todos los asuntos de primera importancia. Los virreyes reflejaban
en todo su esplendor la autoridad soberana con un poder discrecional,
una renta de cuarenta mil ducados y una corte superior a la de
muchos principes europeos. Para la buena administracion de justicia se
habian erigido las audiencias de Lima, La Plata, Quito, Santiago y Panama;
la de Lima servia tambien de consejo en el acuerdo de los virreyes y
gobernaba en su lugar, mientras no se llenaba la vacante. Los corregidores
estaban a la cabeza de las provincias. El regimen de los pueblos
descansaba en los cabildos; el particular de los indios, en el poder inmemorial
de los caciques. En el ejercicio del patronato era considerado el
jefe del Estado como cabeza inmediata de la Iglesia, sin dejar de respetarse
las inmunidades del clero. Mas los asuntos puramente eclesiasticos
tocaban al arzobispo de Lima, obispos sufraganeos, cabildos eclesiasticos,
curas, ordenes religiosas y tribunal de la inquisicion.
El comercio, del que estaban excluidos los extranjeros, las personas
sospechosas en la fe y los espanoles que no hubieran obtenido licencia,
se monopolizo en Sevilla bajo la inspeccion inmediata de la Casa de la
contratacion y se sometio a reglas determinadas en la salida de los
galeones, condicion de los buques, viaje de ida y vuelta y ferias en
Portobelo, donde se cambiaban los efectos europeos con los metales preciosos
del virreinato. La mineria, que era la primera industria y cuyos
principales establecimientos fueron Huancavelica y Potosi, se veia auxiliada
con el trabajo forzoso de los mitayos y con la habilitacion de azogues.
Los principales talleres coloniales eran los obrajes de panos y otras
telas generalmente fabricadas por indios de mita. A los trabajos agricolas
se destinaban los yanaconas y los negros esclavos.
Los principales y permanentes recursos del gobierno eran los quintos
que tocaban al Rey en el producto de las minas, los derechos de alcabala
y aduana, la averia o impuesto del uno por ciento en la plata embarca-
151 .
152
da con el objeto de costear las flotas; el tributo de los indios que se consumia
por su mayor parte entre encomenderos, curas, caciques y corregidores,
el producto de las bulas y oficios vendibles y otros menos importantes;
la administracion de las rentas estaba al cuidado inmediato de los oficiales
reales quienes las recogian en las cajas reales de las provincias y la
central de Lima.
La paz y defensa del virreinato descansaban mas bien en los intereses
e ideas dominantes, que en la fuerza de las armas, reduciendose esta
a la pequena armada del Sur, guardia del virrey, debil cooperacion de los
encomenderos, ejercito de Chile y enganche eventual de soldados.
Los excesos de todos los empleados debian precaverse con el juicio
de residencia al que eran sometidos al salir de sus destinos, y con la pesquisa
de visitadores extraordinarios que debian examinar el estado de la administracion
publica y remediar los abusos. Para que no sufriesen los
asuntos pendientes con el cambio de virreyes, se habia ordenado que al
dejar su destino entregasen a su sucesor una relacion del estado en que
quedaba el virreinato.
—IV—
Felipe III
(1598-1621)
Don Luis de Velasco.- Poco antes de morir decia Felipe II: «Dios, que me ha
concedido tantos estados, me niega un hijo capaz de gobernarlos». En
efecto, Felipe III, que hubiera necesitado un genio superior para levantar
la postrada monarquia, fue un principe indolente, gobernado por indignos
favoritos y sin mas actividad que para las diversiones y las practicas
de devocion. La debilidad de que adolecia la metropoli se hizo trascendental
a las colonias que ya no pudieron ser protegidas eficazmente, ni
recibir abundantes elementos de desarrollo.
El Peru no tardo en verse expuesto a las correrias de los holandeses,
que codiciaban su posesion y querian arrebatar a la Espana los tesoros
con que les hacia una tenaz guerra. El 23 de agosto de 1599 se fundaba,
con tales designios, en el estrecho de Magallanes, la orden del Leon desencadenado,
por Simon de Cordes, jefe de una escuadra holandesa. Esta
institucion de caballeria fracaso en su origen; porque las tempestades
dispersaron la escuadra, y el solo buque que recorria las costas del
virreinato fue apresado en Valparaiso y conducido a Lima. Oliver von
Noort, que entro poco despues en el Pacifico, hechas algunas presas en
las costas de Chile, se dirigio hacia el Asia oriental para correr todos los
azares de la pirateria. La armada del Sur, que habia salido en su persecu-
152 .
153
cion, perdio en un naufragio junto a California la «Capitana» y en ella al
almirante Velasco que era hermano del virrey.
Al mismo tiempo se levantaban contra la dominacion colonial algunas
tribus barbaras en el Norte y en el Sur. Entre Jaen y Macas destruian
los jibaros las poblaciones de Sevilla del oro, Huambaya, Logrono y otras
muchas que prosperaban con los lavaderos de oro. En la extremidad
meridional del virreinato sorprendieron y dieron muerte los araucanos a
don Martin de Loyola, que gobernaba el reino de Chile, y causaron la
destruccion o abandono de Valdivia, la Imperial, Villarrica y otras poblaciones
espanolas. Los chirihuanas, que amenazaban siempre en los
confines de Charcas, eran escarmentados por los vecinos de la frontera,
donde principiaron a prosperar la Rioja, San Lorenzo y el pueblo de Las
Salinas, fundado por don Luis de Velasco, por lo cual recibio el titulo de
marques de las Salinas.
Calamidades naturales acrecentaron la inquietud excitada por los
piratas y salvajes. En 1600 revento el volcan de Omate, oscureciendo con
su erupcion el cielo cerca de un mes, arrojando sus lavas hasta mas de
doscientas leguas, arruinando a Arequipa con terremotos continuos,
deteniendo rios caudalosos, desolando pueblos y campos, y haciendo
resonar su estruendo a distancias prodigiosas.
El celo religioso que se exaltaba con toda clase de riesgos, hizo encender
los fuegos inquisitoriales, cebandose en los judios portugueses establecidos
en Lima. Pero, mas fiel al espiritu del evangelio, se ostentaba
igualmente en las fundaciones religiosas, hermandades de caridad, hospitales,
casas de huerfanos, mejor trato de los esclavos, esfuerzos por la
libertad de los indios, escuelas para pobres, recogimiento de arrepentidas
y otras muchas creaciones beneficas que datan de esta epoca.
El impulso dado por el virrey al mineral de Potosi suministraba
medios abundantes para ejercer la beneficencia, sostener un teatro en
Lima y vivir en la abundancia. La politica pacifica que principio a prevalecer
en el gabinete espanol, y sus relaciones menos hostiles con las potencias
maritimas, libertaron por entonces al Peru del temor a los corsarios;
y el buen gobierno de don Luis de Velasco permitia esperar dias mas
prosperos. La corte, reconociendo sus buenos servicios, le recompenso
despues por segunda vez con el virreinato de Mexico y con la presidencia
del Consejo de Indias, enviando al Peru al conde de Monterrey, que
era virrey de Mexico y a quien al dejar su destino acompanaron tropas de
indios, hinchiendo los aires de alaridos en senal de gratitud.
Don Gaspar de Zuniga y Acevedo, conde de Monterrey y la audiencia.- El
conde de Monterrey fue recibido en Lima con festejos memorables. Desgraciadamente
murio a los dieciseis meses de su llegada, martir de la
153 .
154
pureza. En su breve gobierno habia dado 25 mil ducados de limosna, y
fue tan desinteresado que la audiencia hubo de costear su entierro. Por
su salud se habian hecho procesiones y disciplinas publicas; los indios
le agradecian sus esfuerzos por la libertad de los yanaconas, y Lima la
continuacion de las mejoras emprendidas por su antecesor. El Peru entero
se interesaba en la expedicion que el 21 de diciembre de 1605 salio del
Callao bajo la direccion del entendido y entusiasta Quiros para explorar
la Oceania.
Los expedicionarios tuvieron la gloria de descubrir las islas de la
Sociedad y del Espiritu Santo, de probar que el Oceano Pacifico estaba
sembrado de islas, y de acercarse a la tierra austral incognita, que desde
entonces principio a llamarse Australia. Mas la expedicion no produjo
ventajas inmediatas por el abatimiento en que rapidamente caia la Espana,
y porque el Peru necesitaba ocupar sus fuerzas en su desarrollo interior
y en la fusion de sus razas.
El sentimiento religioso, que era el principal poder para la formacion
de la nueva nacionalidad, continuo extraviandose con nuevos autos
inquisitoriales y con las pretensiones exorbitantes del santo oficio;
mas no dejo de ejercer una influencia eminentemente moral y civilizadora,
ya por la accion de dignos ministros del evangelio, ya por el ejemplo
de otras personas piadosas. Santo Toribio, que murio en Sana cuarenta
dias despues que el virrey, habia celebrado tres concilios, fundado el
seminario de Lima y el monasterio de Santa Clara, visitado su extensa
diocesis y legado a sus sucesores el mas bello modelo de virtudes
pastorales. San Francisco Solano, despues de haber seguido a pie el curso
de sus misiones desde el Paraguay a Lima convirtiendo millares de
idolatras, ejercia el mas poderoso ascendiente, ya con su maravillosa
austeridad, ya con su palabra dulce e insinuante. Isabel Flores de Oliva,
nacida en la capital el 30 de abril de 1586 y venerada hoy bajo el nombre
de Santa Rosa, se mostraba ya como la primera flor que en su fragante
pureza ofrecia el nuevo mundo al esposo inmaculado, siendo el ideal de
una santa virgen. Sin elevarse a la perfeccion de Santa Rosa vivian en el
mundo, y dentro de los claustros, muchas almas irreprensibles que sostenian
la pureza de costumbres, neutralizando las poderosas causas de
desmoralizacion que se multiplicaban en el aislamiento colonial, entre
las dulzuras del clima, los goces de la abundancia, la molicie de la larga
paz y las tentaciones de las desiguales razas.
La accion del gobierno en un pais tan vasto, poco poblado, con elementos
heterogeneos, con dificiles comunicaciones, tan lejos de su centro
y bajo instituciones mal calculadas, no podia levantar la moral publica;
y aun era impotente para la buena administracion de la hacienda,
una de sus mas solicitas atenciones. Algun remedio se puso al desorden
154 .
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de las rentas con la ereccion de la contaduria mayor, que vino a ser el
tribunal superior, donde fenecian las cuentas de los oficiales reales y
demas empleados en su administracion. Algunos anos antes se habia
fundado el tribunal de la Cruzada con notable ventaja de esta renta.
Don Juan de Mendoza y Luna, marques de Montes Claros.- La corte, que en
sus apuros crecientes subsistia de expedientes ruinosos y aun habia
descendido a pedir limosna hasta para comer, estaba dependiente del
socorro de las Indias. El marques de Montes Claros, que en el virreinato
de Mexico habia desplegado el mayor celo por la hacienda, hacia en el
Peru de oficial real, procurador y pagador, no inquietandose porque los
murmuradores le llamaban el despensero del Rey. Por su diligencia se
organizo bien el tribunal mayor de cuentas; los oficiales reales que debian
al tesoro cerca de tres millones de pesos fueron apremiados; los
mineros de Huancavelica y Potosi, que tenian grandes deudas, las satisficieron
en mucha parte; y tambien aumentaron las entradas de alcabalas,
almojarifazgos y quintos.
Para dar un impulso general a las minas fue el virrey a Huancavelica,
cuyos azogues subieron de 900 quintales a 8 200 por ano. Para conducirlos
de Arica a Potosi, lo que hasta entonces se habia hecho en llamas por
contrata particular, se emplearon en adelante las mulas, segun iban necesitandose,
de donde vinieron a desarrollarse la arrieria y la poblacion
de Tacna. Se favorecio con mitayos a los principales asientos minerales
que eran nueve: Carabaya y Zaruma de oro; Huancavelica de azogue;
Potosi, Porco, Oruro, Vilcabamba, Nuevo Potosi y Castrovirreina de plata;
mas al de Oruro no se pudieron aplicar los indios de mita, porque el
gobierno habia prohibido dar nuevas mitas y aun deseaba extinguir la
de Potosi por sus enormes abusos, haciendo que se fijase en las cercanias
el suficiente numero de trabajadores voluntarios.
El comercio, mas honrado y mas considerable que en la Peninsula,
consiguio toda la estimacion deseada con el establecimiento del tribunal
del Consulado, que autorizado desde 1593, se instalo en 1615 con un
prior y dos consules elegidos por los principales comerciantes.
La prosperidad del pais por el buen estado de las minas y de los
negocios se hizo sentir en las fiestas esplendidas con que Potosi celebro en
1608 el octavario del corpus y en las magnificas honras que hizo Lima a la
reina Margarita. La capital, que habia sufrido mucho en el terremoto de
1609, pudo reparar en breve sus edificios y hermosearse con la Alameda
de los descalzos y la obra monumental del puente que costo 85 mil pesos,
y para cuya conservacion se aumentaron los arbitrios municipales.
Esplendor mas duradero le prometian los estudios de la universidad
asegurados con 14 mil pesos en los diezmos, nuevas constituciones
155 .
156
y la ensenanza de profesores eminentes, como el jesuita Menacho, Vega
(futuro arzobispo de Mexico) y otros distinguidos peruanos.
La cultura general se promovia principalmente por las inspiraciones
religiosas. Para el mejor gobierno de la Iglesia se erigian los obispados
de Huamanga, Arequipa y Trujillo; don Bartolome Lobo Guerrero daba
constituciones sinodales, como sucesor de Santo Toribio, para favorecer
la buena doctrina y reformacion de los curas; se tomaban medidas a fin
de desarraigar la idolatria a que se mostraban tenazmente apegados los
indios; los jesuitas se abrian una carrera gloriosa en las misiones del
Paraguay, siendo fundadas las primeras reducciones en 1610 por los
padres Mazeta y Cataldino; aun se lisonjeaban con reducir a la paz evangelica
a los indomables araucanos, que por la imprudente fuga de la
mujer e hijo del cacique Anganamon martirizaron a sus conversores en
el valle de Elicure.
La paz general del virreinato se creia asegurada, no imponiendo a
los indios nuevas cargas, teniendolos separados de la gente de color,
contemporizando con las pretensiones de los hijos de los conquistadores,
a los que era dificil satisfacer con destinos y encomiendas, y dispensando
una proteccion especial a los mineros, como los mas provechosos
entre todos los vasallos y a los comerciantes, como los mas interesados
en la estabilidad de la colonia. La existencia de sus habitantes se deslizaba
en el reposo y la abundancia como un sueno de placer, entre las
comodidades domesticas, las funciones de Iglesia, los toros, los festines
campestres o los banos de mar, sin inquietudes politicas y sin agitaciones
febriles por la fortuna.
Tan delicioso sosiego se turbo con la entrada en el Pacifico de una
escuadra holandesa a las ordenes de Jorge Spitberg. Componiase de seis
navios, entre ellos uno de 1 400 toneladas y otro de 1 260. Hechos algunos
estragos en el reino de Chile, seguia visitando las costas del virreinato,
prevenida siempre de un barquito espanol, que participaba a Lima los
movimientos de los corsarios. Frente a Canete se encontro con la escuadra
del Peru compuesta de ocho buques, a los que por la superioridad de
armas y disciplina derroto completamente despues de un combate obstinado.
Animado con su triunfo, vino Spitberg a anclar en el Callao la
vispera de Santa Maria Magdalena, en 1615. La consternacion de Lima
fue excesiva porque no habia para la defensa sino cuatro canones en mal
estado y ninguna fuerza bien regimentada; la paz habia enervado los
animos de la raza dominante y se temia dar armas a la gente de color. El
arzobispo ordeno que se expusiera el Santisimo Sacramento en las principales
Iglesias. La futura patrona del Peru, postrada al pie de los altares,
orando por su patria y oyendo decir que los herejes habian ya entrado
a Lima, rasgo su largo vestido de beata y se apresto para el martirio
156 .
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haciendo un escudo de su cuerpo a la hostia consagrada. Mas Spitberg,
que ya habia metido un buquecito entre las naves mercantes y recibido
algunos canonazos de tierra, dejo a los tres dias el puerto, y despues de
saquear los de Huarmey y Paita, abandono la costa del Peru. Antes de
alejarse del virreinato habia estado cerca de encontrarse con la armada
en que subia de Panama el principe de Esquilache, sucesor del marques
de Montes Claros.
Don Francisco de Borja y Aragon, Principe de Esquilache.- El 23 de diciembre
de 1615 a los tres dias de haber entrado en Lima, visito el nuevo virrey el
puerto del Callao y conocio que ante todo necesitaba crear elementos
serios de defensa. Con tanta actividad como economia formo una armada
compuesta de cuatro galeones, dos pataches y dos lanchas con ciento
cincuenta y cinco canones y la dotacion necesaria. En el Callao levanto
dos plataformas, donde se colocaron trece piezas gruesas de artilleria, y
creo una guarnicion de quinientas plazas dividida en cinco companias,
de las que algunas se embarcaban en la armada. Todos los gastos de
guerra fueron contratados en 390 409 pesos por ano. Se rehabilito a los
soldados dandoles honrosa ocupacion. La guardia del virrey, a la que ya
no se pagaba, consintio en servir por solo las prerrogativas militares.
Con semejantes reformas creyo el Principe, que el Rey no tenia mejor
gente de mar y guerra en ninguna parte.
No obstante la murmuracion de los emulos hubo de conservarse los
aprestos de guerra, porque el peligro de nuevas invasiones se acrecento
con el descubrimiento del Cabo de Hornos que hizo Jacobo Lemaire en
los ultimos dias de 1615. Esta via expedita, que tanto podia contribuir a
los progresos del comercio y que solicitaron con instancia los comerciantes
de Cadiz, no fue empleada, porque la audiencia de Panama se opuso
por el interes de la feria de Portobelo. En Espana no se ponia mucho
empeno en ese trafico; porque abatida la industria con la barbara expulsion
de los moriscos y con un sistema economico ingeniosamente absurdo,
si conservaban la odiosidad del monopolio en America, eran extranjeros
las mas veces los capitales, los buques y los efectos embarcados
bajo el nombre de los comerciantes sevillanos; la riqueza llevada por las
flotas pasaba por la Peninsula sin fertilizar el pais, alimentando solo la
vanidad y la pereza.
En el Peru todo lo hacia olvidar la riqueza de las minas, que producian
anualmente unos seis mil quintales de plata. Potosi daba mas de
500 mil marcos, Oruro unos 300 mil, Castrovirreina 200 mil, el nuevo
mineral de San Antonio de Esquilache prometia mucho. La mina de
Huancavelica, primera rueda de la explotacion mineral, que amenazaba
caer en ruina, fue fortificada con obras de cal y piedra y favorecida me-
157 .
158
diante una nueva contrata con los mineros, a quienes el Rey compraba
los azogues para distribuirlos, vendiendolos, sea al contado, sea a credito
y siempre a un precio fijo, en los demas minerales. El gobierno trato
tambien de mejorar la condicion ya intolerable de los mitayos; pero el
Principe no creyo prudente medir el poder y la obediencia con gente tan
apurada y atrevida como la de Potosi, donde anos antes habia dado el
grito de libertad un tal Yanez, y amagaban graves disturbios por las
rivalidades entre vascongados y andaluces.
Entre los matones de Potosi se habia senalado un alferez imberbe, de
facciones agraciadas, pendenciero en demasia, que a la viva impresionabilidad
de un nino reunia la serenidad de los heroes. Despues de
varias aventuras vino a descubrirse en Huamanga que era mujer y se
llamaba dona Catalina Erauso. Era natural de San Sebastian de Vizcaya;
criada en un convento se fugo estando para profesar; y habiendo venido
al Peru en traje de hombre, corrio lances increibles. La monja alferez,
como fue llamada en adelante, paso del monasterio de Santa Clara de
Huamanga al de la Trinidad de Lima, de aqui a Espana y de Espana a
Mexico, donde acabo oscuramente sus dias, gastandose asi en delitos
vulgares un caracter de extraordinaria energia, que hubiera podido
desplegarse con gloria en otras empresas.
Se habia despertado en el Peru el espiritu guerrero queriendo penetrar
por todas partes en la region de los salvajes. Casi todas las empresas
abortaron en su origen, faltas de proteccion y recursos, o estrellandose
ante los obstaculos de la montana, insuperables en aquel tiempo. Solo
dieron algun fruto las entradas, en que las armas de la codicia fueron
sustituidas a tiempo por las del evangelio, reemplazando al desenfreno
de la soldadesca el celo de los misioneros. La mas importante de estas
conquistas debia ser la de Maynas, que unos soldados arrebatados por
la corriente del Maranon descubrieron despues de haber atravesado felizmente
el pongo de Manseriche. La conquista de los Maynas, dociles y
hospitalarios, fue hecha sin gran dificultad por don Diego de Vaca, vecino
de Loja, y se consolido en el reinado siguiente con los esfuerzos de los
misioneros.
Al mismo tiempo se proseguia con celo, entre los indios convertidos,
la extirpacion de la idolatria. Visitadores costeados por el gobierno combatian
las supersticiones arraigadas con la predicacion, el castigo de los
falsos sacerdotes y la destruccion de los idolos. En solo treinta y un
pueblos de Cajatambo y Chancay se penitenciaron 679 ministros de idolatria,
y se destruyeron 603 huacas principales, 3 418 conopas y cerca de
otros mil idolos secundarios. El virrey fundo el colegio del Principe para
la educacion de los hijos de caciques que debian ser los principales ministros
para la cultura evangelica de su raza, y destino en el cercado de
158 .
159
Lima la reclusion de Santa Cruz para el castigo de los brujos y otros
falsos dogmatizadores.
La devocion se habia acrecentado sobre manera a la muerte de Santa
Rosa, acaecida en 24 de agosto de 1617, a la que principio a venerarse,
como si ya estuviese canonizada; y subio de punto cuando se supo el
culto que la Espana estaba tributando a la Inmaculada Concepcion. Los
ninos y comerciantes oscuros festejaron desde luego por las calles un
misterio tan grato a la piedad popular y la universidad entera lo juro
entre costosas mascaras. La fe sencilla de nuestros mayores no temia
desvirtuar sus homenajes religiosos con aparatos tan profanos, ni aun
empleando retos tomados de la caballeria andante. El terror que de tiempo
en tiempo venian a acrecentar los terremotos, como el que arruino a
Trujillo en 1619, fortificaba las creencias sin que necesitara prestarles su
temido apoyo el tribunal de la inquisicion que en el gobierno de Montes
Claros habia celebrado dos autos.
El Principe, tan celoso como prudente defensor del patronato y favorecido
por el caracter conciliador del arzobispo, habia logrado tener a
raya a todas las autoridades eclesiasticas y obligado a los frailes a la
sumision; en lo que reconocia haberse libertado de todo mal suceso por
particular misericordia de Dios. Pero si creia poder allanarlo todo con el
cuidado y con la industria, no se hallaba capaz para la administracion
de la real hacienda.
Las entradas anuales se calculaban en 2 250 000 ducados; se habia
hecho ya una necesidad el enviar al Rey un millon; para sostener el
ejercito de Chile se gastaban 212 mil ducados, en la armada 390 mil
pesos, en la explotacion de azogues 400 mil; de suerte que quedaba una
cantidad insuficiente para el pago de sueldos y gastos eventuales; y era
necesario ganar tiempo con los acreedores, tomar fondos extranos o apelar
a otros tristes arbitrios.
Poco satisfecho con estos apuros, distinguido poeta, gran cortesano
y ya rico con murmuracion de muchos, estaba el Principe impaciente por
dejar su envidiado cargo; supo la muerte del Monarca acaecida en 1621
y se apresuro a embarcarse sin aguardar la llegada del marques de
Guadalcazar, que estaba nombrado por su sucesor.
—V—
Felipe IV
(1621–1665)
La audiencia.- Felipe IV, aunque tuvo el deseo de las grandes cosas, solo
por la magnitud de sus perdidas merecio el nombre de «Grande», que le
daban los aduladores, y dejo expuesta la ya decadente monarquia a los
159 .
160
mayores riesgos. Desde el principio de su reinado participo de los peligros
el virreinato del Peru. En Potosi, la poca respetabilidad de los corregidores,
la afluencia de gente perdida y las rivalidades mortales entre los
vizcainos de una parte y estremenos, andaluces y criollos de otra produjeron
los choques mas violentos y el mas espantoso desorden. El mal
llego al ultimo extremo, habiendose apoderado de la autoridad los vicunas,
soldadesca desenfrenada que amenazaba, maltrataba, saqueaba,
imponia multas y decretaba muertes como si hubiera tomado la poblacion
por asalto.
Don Diego Fernandez de Cordova, marques de Guadalcazar.- Felizmente llego
al Peru el nuevo virrey don Diego Fernandez de Cordova que con el
prestigio de ocho anos de buen gobierno en Mexico, y con su politica
sagaz secundada por los vecinos de Potosi, aseguro el sosiego por algunos
anos. Los vicunas fueron escarmentados con algunas ejecuciones
expeditas; y los que eran verdaderos hombres de guerra hallaron ocupacion
provechosa peleando en Arauco y Tucuman o acudiendo a la defensa
de Lima.
Los holandeses que creian segura su conquista, armaron a todo costo
una flota de 11 buques, 300 canones y 1 613 hombres de desembarco. El
virrey, que habia tenido noticias oportunas, preparo una eficaz defensa
fortificando los desembarcaderos proximos a la capital, encerrando las
naves mercantes del Callao en un circulo formado por vigas entrelazadas
con abrazaderas de hierro, construyendo lanchas canoneras y teniendo
tres mil hombres prestos para el ataque. Jacobo Heremit, que era el almirante
holandes, viendose rechazado en todas sus acometidas, mal parados
dos destacamentos enviados contra Pisco y Guayaquil y que algunos
de los suyos conspiraban contra su vida, murio de pesar y por el influjo
del no acostumbrado clima. El vicealmirante, despues de tributarle los
ultimos honores, abandono las costas del Peru que, si bien se vio libre de
nuevas invasiones, continuo recibiendo noticias alarmantes.
El odio a los enemigos del reino, que venian a ser los de la religion,
volvio a encender las hogueras inquisitoriales, celebrandose un auto
muy solemne con muchos penitenciados, entre ellos por hechicera Ines
de Castro llamada «la voladora». Homenajes mas apacibles fueron ofrecidos
a la divinidad con la dedicacion de la catedral, hecha en 1625 con
tal pompa que las ceremonias duraron desde la manana hasta la noche.
El celo evangelico se hacia sentir en las conversiones ya bastante adelantadas
en el Paraguay y muy contrariadas en el Tucuman y en las montanas
de Huanuco. El arzobispo de Lima Ocampo, que habia salido a visitar
su diocesis, murio de subitos e intensos dolores en Recuay, con sospechas
de haber sido envenenado por un indio. En la orden de San
160 .
161
Agustin se introdujo la alternativa entre europeos y americanos o, como
entonces se decia, chapetones y criollos, para los cargos de provincial y
definidores, consultando asi la paz y el mejor gobierno de los religiosos.
Por su parte el virrey gobernaba con actividad e inteligencia, protegiendo
a los indios, favoreciendo el trafico con puentes, correos y tambos
y recompensando a los benemeritos segun sus servicios. Cada dia se
hacia mas dificil premiar los meritos contraidos en el Peru, porque la
corte prodigaba las rentas a sus favoritos en los tributos vacantes y se
reservaba el tercio al proveer las encomiendas. Al mismo tiempo se
acrecian las cargas pidiendo donativos y obsequios casi forzosos, exigiendo
la averia con mayor rigor, imponiendo el subsidio eclesiastico y
tratando de establecer nuevos impuestos. Por complacer al Soberano,
que hacia celebrar como fiesta nacional la llegada de las flotas sin contraste,
dejo el marques de Guadalcazar enteramente exhaustas las cajas
de Lima, cuando en 1629 partio para la Peninsula, donde murio tres
anos despues.
Don Luis Fernandez de Cabrera, conde de Chinchon. Las exigencias de la
corte continuaron aumentandose bajo el gobierno del sucesor del marques
de Guadalcazar. Se doblaron la averia y alcabalas para sostener la
llamada union de armas; se sistematizo el pago de la media anata y de la
mesada eclesiastica; hubo composicion de pulperias; mayor negociacion
de oficios vendibles, oferta de prorrogas a los encomenderos y solicitud
de donativos; se impusieron derechos a la lana de vicuna; se tomo
la plata de comunidades; se redujeron los sueldos; y se escatimaron los
gastos. Con las nuevas cargas coincidian las ruinosas restricciones, prohibiendose
el comercio con Mexico para que no se extraviara la plata en
el trafico de Filipinas. Las operaciones mercantiles, ya bastante dificiles
por las hostilidades de los holandeses que habian conquistado parte del
Brasil y por las guerras de Espana con las principales potencias de Europa,
sufrieron en extremo con la persecucion de los judios portugueses,
que eran de los principales comerciantes de Lima y de los mas activos
mineros.
Hubo tres autos inquisitoriales y en el de 1639 ochenta reos, diecisiete
de ellos quemados vivos, uno de estos llamado Maldonado, que era
un cirujano muy habil, viendo que un huracan, tan raro en Lima, rompia
la lona del tablado, exclamo: «esto lo ha dispuesto asi el Dios de Israel
para verme cara a cara».
La persecucion y las exacciones tuvieron por resultado inevitable la
ruina del credito tan desarrollado en Lima, que ya funcionaba con gran
ventaja el banco de Juan de la Cueva, el cual suspendio sus pagos; ello
fue seguido de numerosas quiebras.
161 .
162
Las minas, de cuya opulencia se esperaba todo, no podian reparar
inmediatamente el mal, porque Potosi decaia visiblemente y
Huancavelica sufrio una gran ruina al acelerarse con imprudentes explosiones
de polvora la conclusion de su gran socavon. Mas ya se anunciaban
grandes riquezas en el nuevo asiento de Cailloma, cuyos quintos
subian a 200 mil pesos, y en el mineral de Pasco descubierto hacia 1630
por el pastor Huaipacha, quien haciendo fuego en los pajonales de Bombon
vio entre las piedras y las cenizas la plata derretida.
Un descubrimiento mas precioso que los tesoros de Potosi y de Pasco
fue el de la corteza de la quina, que el corregidor de Loja instruido por los
indios envio a la Condesa de Chinchon para cortarle unas tercianas
rebeldes.
La civilizacion pudo tambien prometerse mucho de la exploracion
del Amazonas, que Orellana y los companeros de Orsua apenas habian
entrevisto y que fue recorrido de 1635 a 1639, desde el rio de la Coca al
Para por fray Domingo de Brieda y fray Andres de Toledo, legos de San
Francisco inflamados de celo apostolico; del Para a Payamino por el
capitan Pedro Tejeira con algunas canoas y los mismos religiosos; y otra
vez rio abajo por Tejeira acompanado de los jesuitas, Cristobal de Acuna
y Andres de Artieda.
La religion, que era el alma de aquella sociedad, se felicito pronto
de las numerosas conversiones hechas por los jesuitas en Maynas y de
las que entre los panataguas y otras tribus inmediatas a Huanuco conseguian
los misioneros de San Francisco. Todo contribuia en aquella
epoca a hacer predominar el pensamiento religioso. Amenazada Lima
el 27 de noviembre de 1630 de un terremoto violentisimo atribuyo su
salvacion a la imagen de la virgen, que todavia se venera en la capilla
del Milagro, donde el culto se hizo con gran esplendor, solo igualado
por el de los jesuitas en el magnifico templo de San Pablo que se concluyo
en 1638. El ejemplo de Santa Rosa habia propagado la vida de penitencia
y oraciones entre las beatas del siglo, y en los conventos florecian
varones de raro ascetismo. El piadoso virrey contribuia por su
parte con edictos severos a la reforma de las costumbres, con sus subvenciones
a la mayor pompa del culto y con su vigilancia a que la tropa
frecuentase los sacramentos.
No por eso se descuidaba el enviar a Chile 1 044 soldados y 3 219
073 pesos para la guerra con los araucanos, el contribuir con hombres,
armas y fondos a la pacificacion de los chalcaquis de Tucuman y de los
Uros de Potosi, el tener en Lima los aprestos necesarios contra una invasion
holandesa y el atender a las demas necesidades de la guerra, que
amagaba por todas partes, habiendo sido necesario derrotar en el Atlantico
la escuadra del corsario «Pie de palo» para salvar los galeones.
162 .
163
Siendo muy amante del orden, de muy buen juicio y de un caracter
muy afable, ordeno el virrey los libros, allano las competencias de los
tribunales, dio muchos autos de buen gobierno, dispenso una proteccion
constante a los indios, deseo establecer un protector de esclavos, puso
tajamares en el rio, cuido de la instruccion de los pilotos y situo la dotacion
de dos catedras de Medicina en el estanco del Soliman. Mas la deshecha
borrasca que iba a correr la monarquia pedia un genio mas energico,
de que felizmente estaba dotado su sucesor.
Don Pedro de Toledo y Leiva, marques de Mancera.- Hacia 1640, gastada la
Espana por guerras ruinosas y por la corrupcion del gobierno, perdia a
Portugal al que siguieron el Brasil y las colonias orientales, y estuvo
cerca de perder a Cataluna, sublevada durante algunos anos. El nuevo
virrey del Peru, heredero de los talentos militares de las ilustres casas,
cuyos apellidos llevaba, y con el celo del Solon peruano, cuya sangre
corria por sus venas, puso el Peru a cubierto de las invasiones que le
amenazaban. Buenos Aires quedo protegido de los ataques inminentes
por parte del Brasil. En las reducciones del Paraguay se dieron armas a
los indios para proteger la frontera y rechazar a los mamelucos de San
Pablo, que los reducian a la esclavitud. Los holandeses, que habian enviado
una escuadra a Valdivia para establecer alli la base de sus conquistas
y correrias en el Pacifico, tuvieron que retirarse porque los
araucanos, entonces en buenas relaciones con los colonos espanoles, se
les declararon hostiles, y sufrieron otras muchas contrariedades. Ya habia
ido en su persecucion una escuadra construida por el marques de
Mancera, que era la mas fuerte de las equipadas en el Pacifico. A falta de
enemigos con quienes combatir, echo las bases de las imponentes fortalezas
de Valdivia. Tambien se fortifico a Valparaiso. El Callao fue circunvalado
de piedra con trece fortines y canones de bronce, y en todo el
virreinato se tomaron buenas disposiciones militares.
Lo mas notable en estos armamentos fue la economia con que se
realizaron, sin que se dejase de socorrer al Rey en las flotas, y sin aumentar
los impuestos de una manera sensible. La contribucion del papel
sellado y otros nuevos arbitrios produjeron muy poco; y solo se obtuvo
una entrada notable de la composicion de tierras que fue en verdad muy
perjudicial a los indios, pero que se reparo en parte aliviandolos en algunas
provincias del excesivo tributo y despues con la devolucion de posesiones
injustamente arrebatadas.
El verdadero manantial de las rentas se hallo en el impulso dado a
las minas con la prosperidad de Huancavelica, en la que se concluyo un
magnifico socavon y se mejoro el asiento con los mineros. Mas la verdadera
fuerza del gobierno eran las creencias que, si todavia se desvirtuaban
163 .
164
con autos inquisitoriales, hicieron pocas victimas, vinieron en auxilio de
las clases oprimidas, con una caridad sincera y reformaron la sociedad
entera con las virtudes de varones piadosos.
Son de este tiempo el venerable Martin de Porras, mulato que extendia
su celo caritativo a los animales y para aliviar a sus semejantes queria
ser vendido como esclavo; el venerable Juan Masias, otro dominico de
igual caridad y costumbres austeras; fray Elias de la Eternidad; el penitente
mercedario Urraca; el estatico jesuita Allosa y el venerable padre
Castillo, que principiaba a ser el apostol de Lima.
Los jesuitas, que ejercian el mayor ascendiente en la capital por su
ciencia y por sus virtudes, mostraron en el Paraguay una exaltacion
poco religiosa. Habian reconocido como obispo al franciscano fray
Bernardino de Cardenas, que se habia hecho un nombre ilustre en otras
misiones; mas habiendo tratado de visitar las de la compania, pusieron
en duda la validez de su consagracion, promovieron un cisma y le arrojaron
violentamente de su sede. Sostenido el obispo por su gran prestigio
y por los enemigos de los jesuitas, que abundaban en la Asuncion, recobro
su autoridad; y llegando a gobernar el Paraguay persiguio a su vez a
sus enemigos.
Tan graves escandalos dejaban intacta la fe de los colonos, que estaba
a prueba de mayores contradicciones y que vinieron a fortificar en el
Norte las formidables erupciones de los volcanes de Quito, y en el Sur el
terremoto de 1647, que en Santiago de Chile hizo perecer dos mil personas.
Los disturbios del Paraguay cesaron con la venida del conde de
Salvatierra, que se declaro por los jesuitas.
Don Garcia Sarmiento, conde de Salvatierra.- El sucesor del marques de
Mancera habia sido en el virreinato de Mexico instrumento de la compania
para perseguir al venerable Palafox, obispo de la Puebla de los Angeles,
y contando con su decidida cooperacion expulsaron a viva fuerza y
trataron con suma dureza a fray Bernardino de Cardenas. Las misiones
del Paraguay libres de toda inspeccion pudieron recibir de lleno su organizacion
especial, que venia a ser el comunismo de los Incas mejorado
por el evangelio y algunos han considerado como un ideal de republicas
cristianas; pero que en realidad solo era una iniciacion a la vida civil,
buena para sacar a los salvajes de las miserias de la barbarie, e incapaz
de prolongarse sin menoscabo de la dignidad humana y sin cerrar el
camino al progreso.
Tambien hicieron sentir los misioneros de la compania las primeras
dulzuras de la civilizacion a los salvajes del Amazonas, aunque su obra
no fue tan acabada, ni tan estable como en el Paraguay. En Lima producian
conversiones admirables, pero por lo comun efimeras, los sermones
164 .
165
del padre Castillo en la plazuela del Baratillo y en la capilla de los Desamparados,
uniendose a una voz penetrante un lenguaje de terror y el
espectaculo de calavera, crucifijo e imagenes horribles; elocuencia teatral
conforme al gusto dominante, a la que daban un singular peso las
austeras virtudes y el celo apostolico del jesuita.
En el Cuzco se exhibieron las penitencias publicas mas extraordinarias
a consecuencia del terremoto que en 1650 devasto las provincias
interiores. Las principales ciudades hicieron demostraciones singulares
de devocion por desagraviar al Santisimo Sacramento del hurto sacrilego
de las formas cometido en Quito, y en reconocimiento de la aparicion
milagrosa del nino Jesus en la hostia consagrada, que atestiguaban los
religiosos de San Francisco y muchos indios del pueblo de Eten.
Era facil entregarse a los dulces arrebatos de la devocion por la profunda
paz de que gozaba el virreinato, habiendose suspendido por las
circunstancias de la Europa el temor a las agresiones maritimas. La prosperidad
general permitio levantar en Lima la hermosa fuente de bronce,
que todavia adorna su plaza.
Una gran falsificacion hizo concebir serios temores por la riqueza
publica. Confiados, en que los cajones de plata se remitian cerrados de
Potosi a Portobelo y eran recibidos en aquella feria sin ningun registro,
adulteraron algunos especuladores de Potosi la moneda con un quinto
de cobre. Descubierto el fraude en Europa, fue pagado el quebranto por
los honrados comerciantes de Sevilla. Nestares, presidente de La Plata,
condeno a muerte entre otros culpables al alcalde de la hermandad Roche,
quien no pudo rescatar su vida ofreciendo grandes tesoros. Al declararse
el valor de la moneda de baja ley conocieron muchos tenedores que su
fortuna habia sufrido una reduccion enorme. La alarma, aunque bastante
viva, no fue de larga duracion, y los mineros de Potosi fueron dispensados
del pago de algunos derechos.
Peligros mas graves y mas duraderos obligaron al virrey a permanecer
en Lima despues de la llegada de su sucesor, el conde de Alba de
Aliste, y fueron en aumento casi hasta el fin del siglo.
Don Luis Enriquez de Guzman, conde de Alba de Aliste.- La conquista de la
Jamaica por los ingleses ofrecio un asilo y un mercado a los filibusteros,
audaces aventureros, que iban a formar una republica flotante organizada
para el botin y que apoyados en su valor, digno de las mejores causas,
en el espantoso abatimiento de la Espana, en el desamparo de sus colonias
y en el celo de las potencias maritimas principiaron a ejercer terribles
piraterias.
Como si no bastaran sus depredaciones, se perdian armada tras
armada; cerca de Cadiz la mandada por el marques de Baides, que com-
165 .
166
batido por el ingles Blake prefirio irse a pique a enriquecer a sus contrarios;
la del mar del Sur, en un naufragio involuntario; y la flota salida de
Espana destruida en gran parte por las tempestades.
Las minas de Potosi, que debian de reparar todas las perdidas, estaban
en un empobrecimiento rapido. Los mineros temieron la ruina completa
al saber que el obispo de Santa Marta, enviado de visitador al mineral,
queria abolir la mita; proyecto que fracaso con su muerte subita, no
sin sospechas de veneno. Mas cerca de Puno descubrian Jose y Gaspar
Salcedo la mina de Laicacota, que prometia riquezas prodigiosas.
Mayor opulencia se esperaba del descubrimiento del gran Paititi,
dorado fabuloso, superior a la esplendente corte de los Incas, que por mucho
tiempo se habia supuesto vagamente en la hoya del Amazonas, y
que Pedro Bohorques, inquieto andaluz, pretendia hallar hacia el gran
Chaco. El atrevido impostor, logrando pasar por heredero de los Incas,
se hacia llevar en andas por los calchaquis, enganaba al gobernador del
Tucuman, y aun era protegido por los jesuitas en el interes de sus reducciones;
pero siendo mas intrigante que capaz, disgusto a todos; entro en
lucha con el gobierno, y habiendose presentado con la esperanza de un
indulto vino preso a Lima.
Los terrores, las pompas del culto, el desacuerdo de las autoridades
y la discusion de una gran reforma traian distraida a la capital de las
empresas lejanas. En 1657 se sintio un terremoto que amenazo un estrago
universal y causo grandes ruinas. La ciudad conmovida por el padre
Castillo hizo penitencias publicas, en que la ceniza, las pesadas cruces,
las coronas de espinas, los sacos, cadenas y azotes infundian sumo pavor.
La afliccion fue tanta como la alegre pompa que habia de desplegar
la universidad dos anos despues para celebrar el breve de la Inmaculada
Concepcion. La fama renovo la memoria de estos terrores al anunciar en
1660 la formidable erupcion del Pichincha, que consterno a Quito.
La piedad exaltada no se dirigia felizmente a las persecuciones,
sino a las obras de beneficencia. El agustino Badillo acababa el hospital
de San Bartolome destinado a los negros. Fundabase un colegio para
ninas expositas que se puso bajo el patronato del santo oficio.
El formidable tribunal gozaba de tal ascendiente que quiso someter
al mismo virrey a su autoridad, haciendole entregar un papel inserto en
el indice de los libros prohibidos. No obstante su prestigio por ser el
primer grande de Espana que venia a gobernar el Peru, y por haber gobernado
con credito a Mexico, se vio tambien expuesto el conde a las
reprensiones de los predicadores en las funciones mas solemnes. Tolero
con suma bondad la del padre Allosa, en atencion a sus virtudes, mas
hizo entrar en el deber a otros menos recomendables; y el fiscal publico
un bien meditado escrito para que no se renovara semejante desorden.
166 .
167
Para la mejor proteccion de los neofitos se incorporaban las misiones
del Amazonas al gobierno de Maynas, y en el interes de la ciencia se
creaba la plaza del cosmografo, que honro por primera vez Lozano observando
el cometa de 1660.
La gran reforma que se proyectaba era en favor de los indios, cuyas
intolerables vejaciones habia representado al Monarca en una carta el
digno alcalde del crimen, Padilla. Por orden de Felipe IV se formo una
junta compuesta del virrey, arzobispo, oidores y otras personas eminentes
para remediar las injusticias; y desde luego, ademas de algunas medidas
paliativas, publico el protector de los indios la citada carta con
comentarios que ponian al descubierto la extension del mal. La discusion
de remedios mas eficaces quedo reservada al benevolo sucesor del
conde de Alba de Aliste.
Don Diego de Benavides, conde de Santisteban.- Felipe IV reprodujo las ordenes
encaminadas al buen tratamiento de los indios. Una junta, en la que
entraba Padilla, debia reunirse dos veces por semana para oir sus quejas
y arrancarlos a la servidumbre. Los obrajes, instrumento general de la
opresion, quedaron sujetos a una extensa ordenanza, con la que se trataba
de impedir los abusos de la fuerza y asegurar la moderacion en las
tareas y su retribucion equitativa.
Cuidados mas apremiantes desviaron la atencion de las reformas,
en que se trabajaba con sincero celo. Padilla fue enviado a Ica, arruinada
en 1664 por un terremoto en que perecieron 300 personas y que hizo
renovar las penitencias publicas de Lima. La invasion inminente de los
piratas obligaba al gobierno a atender a la defensa de Chile y Panama
con armas y posiciones. Para mejorar la educacion militar se unia la
catedra de Matematicas al empleo de cosmografo; y para sostener las
armadas que demandaban mayores gastos, aunque su marcha principio
a retardarse, se encargaba al Consulado la administracion de la averia,
alcabalas y almojarifazgo.
La situacion interior causaba serias inquietudes. Las misiones de
Maynas sufrian mucho por una epidemia de viruela en la que murieron
28 mil neofitos, por las invasiones, ya de los salvajes vecinos, ya de los
brasileros y por la inconstancia natural de los recien convertidos.
En las minas de Laicacota, adonde acudian todos los hombres emprendedores
atraidos por la generosidad de los Salcedos, se renovaron
los desordenes ocurridos en Potosi a principios de este reinado. Habiendose
expulsado a la gente perdida y sin temor a la justicia, los desterrados
unidos a los discolos de la Paz, mataron al corregidor que les habia
acogido y a otras varias personas; saquearon algunas casas; y levantando
una fuerza militar se dirigieron a Laicacota. Felizmente en un encuentro
con las fuerzas del gobierno perecieron muchos y el resto fue
167 .
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ahuyentado por temor al castigo. El mineral volvio a alterarse por la
discordia entre los andaluces y criollos de una parte y los vizcainos y
montaneses de la contraria. Hubo incendios, reyertas mortales y desacatos
a la autoridad. El campo quedo al principio para los vizcainos. Mas
protegidos sus rivales por los Salcedos y por el corregidor de Cabana
levantaron en Juliaca 900 hombres para recobrar el asiento. El virrey,
cuyas providencias no eran obedecidas, encargo la obra de la pacificacion
al obispo de Arequipa fray Juan de Almoguera. Mas antes de que
hubiera lugar a los buenos oficios, ocuparon los fugitivos Laicacota,
matando a varias personas e hiriendo gravemente al corregidor.
El virrey murio de pesar a los nueve dias de haber recibido tan alarmante
noticia. Meses antes habia muerto Felipe IV, afligido por el abatimiento
de la monarquia y diciendo a Carlos II, nino de cuatro anos: «quiera
Dios, hijo mio, que seas mas venturoso que yo».
—VI—
Carlos II
(1665-1700)
La audiencia.- Carlos II nunca dejo de ser nino en un reinado de 35 anos.
Sin brazos ni cabeza, la gastada monarquia fue el juguete de la Francia y
la victima de ineptos favoritos. La patria del Cid, Cisneros y Cervantes
parecia ya incapaz de producir capitanes, estadistas y escritores de genio.
El dueno de las Americas no tenia con que pagar, ni como vestir su
servidumbre. Su advenimiento, anunciado al Peru en carta de 24 de octubre
de 1665, no llego a noticia de la audiencia sino el 24 de julio siguiente;
su coronacion y las exequias de su padre fueron celebradas en
Lima con igual magnificencia; mas no se recogio el donativo que se apresuraba
a pedir la Reina madre. Bastante de admirar es que en poco mas
de un ano pudieran entrar en las cajas reales de Lima 4 657 571 pesos
con uno y medio reales, de los que se remitieron al Rey 1 692 290 pesos.
Las minas de Laicacota, a cuya opulencia se debian principalmente estos
tesoros, eran gobernadas por los Salcedos con la tolerancia forzada
de los oidores, que estaban tambien muy inquietos por las conspiraciones
de los indios. Los de Cajamarca, denunciados por su gobernador,
fueron condenados a graves penas que se conmutaron en parte. Los conspiradores
de Lima, en cuyos proyectos habia mas embriaguez que seriedad,
fueron escarmentados con el suplicio de los cabecillas y de Bohorques
que los excitaba desde la prision. Para remediar los agravios que les
exasperaban, se exigio a los corregidores un juramento minucioso en el
que se comprometian a cumplir estricta justicia, sin ninguna especie de
restriccion ni efugio.
168 .
169
Don Pedro Fernando de Castro, conde de Lemos.- Las contemporizaciones
cesaron con la llegada del conde de Lemos, que terminada apenas su
esplendida recepcion en Lima, subio al Collao, hizo ejecutar por
sediciosos a Jose Salcedo y a otros muchos de sus amigos y destruyo el
asiento fundando la villa de San Carlos de Puno. La opulenta mina que
habia ocasionado la muerte de su generoso dueno, se perdio con la suspension
de las labores. El pueblo creia que el cielo la habia aguado para
castigar la iniquidad de los tribunales. Mas no se ponia en duda la justificacion
del virrey cuyo celo politico y religioso eran indudables.
Sabiendo que los filibusteros habian quemado a Panama y que amenazaban
al comercio del Peru en las aguas del Pacifico, armo el conde
una escuadra de 12 buques y tres mil hombres de guerra que ya no encontraron
enemigos. El entusiasmo de los peruanos, que improvisaban
tan grandes fuerzas, se mostro igualmente en sus generosos donativos
para reedificar a Panama. Del lado de Chile inspiro algunos recelos la
entrada del ingles Clerk, que apresado en Valdivia fue traido a Lima.
A estas atenciones unia el virrey el cuidado de proteger a los indios
que deseo libertar de la mita, el fomento de las misiones, el castigo de los
gobernadores inicuos, y sobre todo, las fundaciones piadosas. Multiplico
los templos, establecio la devocion de las tres horas y otras practicas
religiosas, ayudo a los betlemitas, hospitalarios recien venidos de Guatemala,
y secundo eficazmente al padre Castillo que era su confesor,
para el recogimiento de arrepentidas, la magnifica iglesia de los Desamparados
y la represion de los escandalos. No faltandole sino la sotana
para ser un perfecto jesuita, practicaba en obsequio de la Virgen y aun de
los varones piadosos oficios muy humildes. Mas desplegaba un caracter
muy energico contra la iniquidad de los poderosos, la mayor actividad
en el servicio publico y la magnificencia de un grande de Espana, a cuya
clase pertenecia, siempre que se trataba del culto divino. Las fiestas con
que solemnizo la beatificacion de su abuelo San Francisco de Borja y de
Santa Rosa, y sobre todo, la inauguracion del templo de los Desamparados,
excedieron a las mas esplendidas pompas de los Incas y a los cuadros
de la mas rica fantasia. A la vista de los carros, arcos triunfales,
altares, colgaduras, tapices y comparsas decian los hombres entusiastas
que los desperdicios de Lima podian formar la opulencia de las mayores
ciudades.
Atacado el virrey de una enfermedad mortal, mientras se preparaba
la fiesta de la Purisima, ordeno que no se interrumpieran los esplendidos
regocijos, que coincidieron con sus sentidas exequias.
La audiencia.- La audiencia, que no podia heredar el prestigio del conde
de Lemos, se encontro con apremiantes atenciones y con grandes
169 .
170
obstaculos para el buen gobierno. El clero engreido con los favores del
devoto virrey no reconocia superior, arrogandose fueros el comisario de
la cruzada, disputando los canonigos de Lima a los oidores los honores
regios, sobreponiendose la inquisicion a toda ley y desafiando los frailes
a la autoridad civil y eclesiastica. Los esplendores del culto habian hecho
desatender las necesidades civiles y aun el pago del ejercito. El celo
de la audiencia, favorecido por los recursos y buen espiritu del Peru,
permitio pagar a la guarnicion del Callao la mitad de sus haberes, asistir
con fondos y armas a los puertos del virreinato, Guatemala y Cartagena
y levantar en Lima seis companias de caballeria. Mas las alarmas continuas
y la debilidad administrativa consumian esterilmente los recursos
de la hacienda y exponian a las desastrosas consecuencias de la guerra
antes de haberse experimentado los primeros amagos.
Don Baltazar de la Cueva, conde de Castellar.- Felizmente el conde de Castellar,
que entro en Lima ostentando la opulencia que solian sacar otros
virreyes, era todo un hombre de gobierno. Por su asiduo despacho decian
los limenos que no se habian conocido diligencia igual, ni forma
semejante de administrar en ninguno de sus antecesores. A todos oia,
contestaba por si mismo los recursos, activaba con su presencia y reglamentos
el trabajo de las oficinas y tribunales, vigilaba los establecimientos
de beneficencia, honraba a la religion sin menoscabar los derechos
del patronato, protegia con fruto las misiones, dejaba a las corporaciones
y gremios la libertad del sufragio y aseguraba la policia con bandos
y rondas.
Para disipar la alarma producida por el falso rumor de que los ingleses
estaban poblando las costas de Patagonia, se envio una expedicion
que exploro prolijamente hasta los 52° de latitud, y que lejos de grabar al
fisco dejo un sobrante, habiendose gastado solo 84 152 pesos con cuatro
reales de 87 793 suministrados por el publico para tan honrosa empresa.
Al mismo tiempo se ponian los principales puertos en estado de
defensa, se ofrecian auxilios al gobernador de Costa Rica, se alistaba en
Lima una milicia compuesta de 8 433 plazas y se encargaba a Sevilla la
compra de mas armas.
La hacienda, que ofrecia un deficit anual de 214 446 pesos, fue por el
celo inteligente del virrey mejorada de modo que en menos de cuatro
anos entraron en las cajas de Lima mas de 12 millones de pesos y pudieron
remitirse a Espana cerca de siete millones.
Mayores tesoros se prometia el Peru de un nuevo beneficio de los
metales con el que podria obtenerse el doble o el tercio de plata con gran
economia de azogue y de tiempo. Mas experiencias exactas desmintie-
170 .
171
ron las esperanzas concebidas por los primeros ensayos que se habian
celebrado con fiestas iguales a las mas esplendidas de Lemos.
El virrey no tardo en recibir contrariedades mas amargas. Un oficial
real condenado a azotes y galeras por falsificador trato de asesinarle y
murio en el patibulo, no obstante las intercesiones del conde. Un terremoto
ocurrido el 27 de junio de 1678 hizo mucho dano en los edificios y
algunas victimas. Cuando se trataba de conjurar la colera divina con
practicas devotas y se concluia un brillante novenario a Santa Rosa,
recibio el virrey una real cedula que sin oirle le exoneraba, dandole por
sucesor interino al arzobispo de Lima don Francisco Linan y Cisneros.
Habia sido acusado de haber otorgado permiso a algunos navios para ir
a Nueva Espana con ruina general del comercio. Sus enemigos le hicieron
apurar en la residencia las amarguras de la persecucion, de que no
procuro defenderle el arzobispo; pero despues de tres anos, a la llegada
de otro virrey, se le hizo justicia, habiendo dejado un buen nombre en el
Peru y obteniendo en Espana la consideracion merecida.
Don Melchor de Linan y Cisneros, arzobispo de Lima.- El virrey arzobispo
reconocio que la parte mas importante de la administracion era la hacienda,
la cual era necesario guardar de algunos que la guardaban y
defender de algunos que la defendian. La deuda se elevaba a 3 806 663
pesos, el gasto anual a 2 100 829, y la entrada a 1 953 467, resultando un
deficit de 57 392 que habian de aumentar los gastos extraordinarios y las
remesas al Rey.
La situacion no permitia mejorar las rentas. Mientras se preparaban
expediciones mas formidables, 331 filibusteros auxiliados por los salvajes
del Darien atravesaron el istmo, se apoderaron de los buques surtos
en el puerto de Perico y obtuvieron una sangrienta victoria sobre la armada
que Panama habia enviado a su encuentro. Provistos de otras embarcaciones,
armas, municiones y viveres, recorrieron los puertos del
Pacifico difundiendo el terror por todas sus costas. La armada de voluntarios
decididos, que se improviso en Lima contra ellos, no tuvo la felicidad
de encontrarlos. Mas en Arica, cuyas primeras trincheras habian
forzado, fueron escarmentados por los valerosos habitantes, dejando en
el campo 28 entre muertos y prisioneros y retirandose con 18 gravemente
heridos. Este contraste, los azares de la pirateria ejercida por algunos
meses mas y las rivalidades de unos con otros les hicieron volver al
Atlantico, unos por Tierra Firme y otros por el Cabo de Hornos.
En medio de estas alarmas las disensiones del clero, que trascendian
a todas las clases, traian muy divididos los animos de los colonos.
Los capitulos de los conventos presentaban toda la agitacion de las
contiendas populares. La introduccion de la alternativa entre los fran-
171 .
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ciscanos produjo choques gravisimos. El P. Teran, comisario general de
San Francisco, que debia establecerla, fue amenazado de muerte por los
religiosos de Lima, hubo de refugiarse en palacio, y habiendo vuelto al
convento por suplicas de la comunidad, estuvo cerca de perecer entre las
llamas que habian puesto en su celda, y con las piedras, palos y armas
de fuego con que trataron de impedirle la salida. Habiendo acudido la
fuerza armada al toque de arrebato, pudo contenerse el incendio; dias
despues, al prender a los frailes mas turbulentos, hubo un choque en que
murio un religioso, y en la plebe se anuncio un motin que se corto con
bandos severos.
En Quito se turbo tambien la tranquilidad porque las monjas de
Santa Catalina, cuya eleccion queria violentar el provincial de Santo
Domingo, se pusieron bajo las ordenes del obispo y se dividio la ciudad
en partidarios exaltados de una y otra autoridad. Los canonigos del
Cuzco entraron en renidos debates con el obispo.
Por su doble caracter pudo el virrey arzobispo conservar la buena
inteligencia con las demas autoridades eclesiasticas y allanar las principales
dificultades. Los jesuitas le auxiliaron para el gobierno politico
enviando contra los portugueses de la colonia del Sacramento a los indios
de sus reducciones, quienes pelearon con gran denuedo. En los
establecimientos de piedad conto con la cooperacion de varones santos,
tales como el venerable Camacho, el indio Nicolas de Dios, el presbitero
Riera fundador de la congregacion de San Pedro y otros muchos del
siglo o del clero.
La corte esperaba mucho bien de la recopilacion de las leyes de
indias, que se publico en 1680. Verdaderamente este codigo, que ofrece
un alto interes historico, abunda en disposiciones sabias dictadas por el
espiritu de orden y el amor a la justicia; pero se resiente en extremo de
miras mezquinas, tendencias opresoras, vacios, e incoherencias y presentaba
un caracter de inmovilidad y uniformidad, cuando la sociedad
en via de formacion exigia mas movimiento y variedad. Lo peor era que
la aplicacion de leyes tan imperfectas pendia de una administracion
esencialmente viciada; sobre todo, desde que en la misma fecha se decretaba
la venalidad de los destinos. Los mejores virreyes, entre quienes
debe contarse al sucesor del arzobispo Linan, no pudieron conseguir
gran fruto de sus reformas.
Don Melchor de Navarra y Rocaful, duque de la Palata y principe de Massa.- El
nuevo virrey, que era un gran politico, habia formado parte del Consejo
de Regencia en la minoridad de Carlos II y necesito de todo su genio y
experiencia para conjurar los riesgos de la situacion. Hacia 1684 mas de
dos mil filibusteros sin concierto previo se pusieron en camino para el
172 .
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Pacifico, sea por el Cabo de Hornos, sea por el istmo del Darien. A principios
de 1685 se hallaban reunidos en las aguas de Panama unos 1 100,
con diez buques al mando del flamenco Davis. El virrey apresto contra
ellos una escuadra de seis buques con 116 canones y abundante fusileria
bajo las ordenes de don Antonio de Veas y otros jefes distinguidos. Despues
de un combate obstinado cerca de las islas del Rey fueron puestos
en dispersion y no volvieron a reunirse a causa de sus rivalidades. Mas
divididos en pequenos grupos, devastaron las costas de la America Central,
los puertos de Guayaquil, Paita, Pisco, Arica y otros; arruinaron el
comercio maritimo y saquearon algunos pueblos interiores. Al fin dos
nuevas flotas armadas por el duque permitieron el movimiento de mercaderias
y caudales sin temor a sus excursiones; y una escuadra de voluntarios
formada por comerciantes y otros capitalistas persiguiendolos
tenazmente les apreso siete embarcaciones, y dejaron libre el Peru. Las
fuerzas reclutadas en Lima se condujeron tan bien, que en la opinion del
virrey, si los del Peru tuvieran la escuela practica de la guerra, serian tan
buenos soldados como los de Cataluna, Milan y Flandes. La mayoria de
los filibusteros habia perecido por los combates, privaciones, fatigas y
excesos. Los que existian en las carceles de Lima fueron condenados a
muerte por la irritacion popular que producian sus atentados, y entre
estos perecio Enrique Clerk que llevaba ya mas de trece anos de residencia
en Lima, y que en vano fingio ser fraile de San Francisco. Para libertarse
de un golpe de mano se levantaron las murallas de Trujillo y de Lima;
estas en la extension de 13 mil varas, cinco baluartes y seis puertas, la
mayor parte con el solo costo de 400 mil pesos y el trabajo de tres anos.
Aun estaban los piratas en el Pacifico, cuando fue arruinada Lima
por un espantoso terremoto el 20 de octubre de 1687. Un primer estremecimiento,
que quebranto todos los edificios e hizo algunas victimas, permitio
que la mayoria de los habitantes se salvara del estrago de una
segunda y mas violenta sacudida. El terror producido por falsas revelaciones
y por indiscretos predicadores se unio a las privaciones e influjo
de la inclemencia para causar graves dolencias. Mas el celo inteligente y
sereno del virrey logro restablecer la confianza y el orden habitual, aunque
ocurrieron graves desavenencias con el clero.
Habiendo el duque autorizado en una ordenanza a los corregidores
para que informasen extrajudicialmente de las vejaciones intolerables
de los curas, clamo el arzobispo que con la violencia del brazo secular
quedaria hecha piezas la tunica inconsutil de Jesucristo y que la ignorancia
intentaria sentarse en el monte del testamento y exaltaria su solio
sobre los astros de Dios. Hizo imprimir en Sevilla una protesta titulada
Ofensa y defensa de la libertad eclesiastica y viendola combatida en los escritos
de dos oidores se permitio ataques violentos en el pulpito. El virrey
173 .
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procuro moderar su celo con la energia y la prudencia; mas la ordenanza
quedo sin vigor y en la opinion comun como un atentado contra la inmunidad
eclesiastica.
Con mejor exito se sostuvieron las regalias de la Corona en otras
competencias con la inquisicion y algunos prelados. Los conventos de
monjas, que a veces formaban republicas desordenadas, no pudieron
reformarse. Las misiones de Maynas; aunque habian sufrido mucho por
el azote de las viruelas, invasiones de portugueses y alzamiento de los
neofitos, se repararon por el celo del padre Samuel Fritz, apostol de los
omaguas. La universidad, que habia decaido, recibio nuevo lustre. Se
establecio en Lima una casa de moneda. La audiencia pudo funcionar
con mayor desembarazo. En el despacho de los asuntos generales reino
la mayor actividad. Los intereses de la hacienda fueron tan bien atendidos,
que sin nuevo gravamen pudieron cubrirse enormes gastos extraordinarios,
a los que contribuyo generosamente el pueblo.
La inteligencia del virrey, no bien inspirada por las ordenes vigentes,
ni por los consejos de sus antecesores, se estrello en la reintegracion
de la mita que pretendio hacer a Huancavelica y Potosi y que el consideraba
sin razon como la obra grande de su gobierno. Superando inmensos
obstaculos hizo la numeracion general de los indios, que muchos tenian
interes en ocultar y que quedo tan incierta como antes. Los naturales
estaban muy alarmados y principiaban a huir de las reducciones previendo
un aumento de mitas y tributos.
Ninguna de las nuevas disposiciones pudo ponerse en vigor, ni las
encaminadas a la ensenanza y justa retribucion de los indios, ni aun las
ordenanzas de los anteriores virreyes que fueron publicadas en 1686.
Toda reforma debia abortar en una epoca, en que la corte habia descendido
al ultimo grado de corrupcion y la monarquia estaba cerca de sucumbir
con el ultimo Rey de la dinastia austriaca. El duque murio de la fiebre
amarilla en Portobelo, cuando regresaba a la Peninsula.
Don Melchor Portocarrero, conde de la Monclova.- Por fortuna del Peru, en
circunstancias tan dificiles sucedio al duque de la Palata el conde de la
Monclova que, si carecia de su genio, se habia distinguido mucho en el
servicio publico, traia del virreinato de Mexico un nombre popular y se
hizo amar de todos por su moderacion y sus virtudes. Calmo la inquietud
de los indios sobreseyendo en la reintegracion de la mita por la que
instaban los mineros de Potosi, obsequiando a un comisionado 30 mil
pesos de una vez y 200 pesos semanales a su senora durante su ausencia.
Se gano al clero con las deferencias, la reconstruccion de templos y
proteccion de las obras piadosas. Se hizo muy popular dando cuantiosas
limosnas y manifestando en una carestia que, como el pueblo tuviera
174 .
175
que comer, poco le importaria que faltara para si y para su familia. Contribuyo
a la reedificacion de Lima de modo que pudo pasar por un segundo
fundador. Construyo un muelle en el Callao y una nueva armada
que parecia muy necesaria por haber los franceses saqueado a Cartagena,
amenazado a Buenos Aires y entrado en el Pacifico; al mismo tiempo que
intentaban los escoceses, aunque sin exito duradero, un establecimiento
en el Darien. Envio en la armada de 1690 treinta millones de pesos pertenecientes
al comercio y al Rey, y despacho en 1695 los galeones que
debian ser los ultimos en aquel siglo por la postracion de la Espana y por
la extension del contrabando. Un solo buque empleo en el trafico ilicito
de Acapulco por valor de dos millones de pesos.
El conde de Canillas, que debia venir en dicho buque para suceder
al de la Monclova, murio en el istmo y asi pudo este continuar en el
gobierno, aun despues de la caida de la dinastia, con satisfaccion general.
La inquisicion le agradecia su apoyo a tres autos de fe que felizmente
no fueron sangrientos; la nobleza le estaba reconocida por sus atenciones
y generosidad; la corte por los funerales hechos sin gasto del erario a
la Reina madre y a Carlos II; la universidad por sus consideraciones que
daban mucha nombradia a los grados y cargos academicos; los misioneros
por sus socorros, si bien en Amazonas no pudieron impedir que los
portugueses avanzaran sus colonias; el pueblo, mineros y comerciantes
por su tolerancia, cuando las leyes coloniales caian en desuso y el estado
social iba a sufrir alteraciones profundas.
—VII—
Felipe II
(1700-1746)
Advenimiento de los Borbones.- El clero de Lima apegado a la tradicion y
demasiado favorecido por la casa de Austria se inclinaba poco a Felipe
V, nieto de Luis XIV. Mas como Carlos II le habia nombrado por su sucesor,
el Papa habia aprobado este nombramiento y la metropoli reconocia la
nueva dinastia, el Peru se mostro tambien decidido por los Borbones.
Esta decision fue apoyada por el popular virrey, sobrino del cardenal
Portocarrero, que habia influido mucho en el testamento del difunto
Monarca. Cuando meses despues estallo en Europa la larga guerra de
sucesion, los peruanos se adhirieron mas a un soberano, que veian combatido
por las potencias maritimas siempre hostiles a las colonias espanolas,
y apoyado por la Francia, cuyos buques entraron en el Pacifico
como auxiliares y como comerciantes. Su venida fue un golpe mortal
para el monopolio de los galeones, que en vano se intento sostener con
toda suerte de arbitrios. Las deferencias que era necesario guardar a la
175 .
176
Francia, la necesidad de hallar en el trafico prohibido los recursos acostumbrados
del comercio colonial y el interes que los pueblos reconocieron
en la compra de efectos mas baratos o mas apreciados, arraigaron
profundamente el contrabando. Monclova lo tolero hasta su muerte acaecida
en 1706. La audiencia no pudo reprimirlo y el nuevo virrey lo estimulo
con su propio ejemplo.
Con el comercio extranjero vinieron nuevos goces; nuevas ideas y
un aumento de actividad que era tambien estimulado por la regeneracion
de la Espana fueron debilitando las preocupaciones; y principio un
progreso visible que condujo irresistiblemente a la emancipacion, siendo
desde luego gradual y suave la transicion que la guerra de independencia
habia de terminar con subitas violencias. Los Borbones y sus
virreyes contribuian indirectamente a este cambio radical, tanto por sus
buenas medidas, como por sus abusos.
Don Manuel Oms de Semanal, marques de Castel dos Rius.- Agraciado con el
virreinato del Peru desde el advenimiento de Felipe V por haberse hallado
de embajador de Espana en Paris a la muerte de Carlos II y haber sido
el primero que reconocio al nuevo Soberano, no pudo embarcarse sino en
la flota de 1705 y llego a Lima el ano siguiente. Su primer cuidado fue
enviar en los galeones de 1707 abundantes fondos de que escaseaba la
corte de Madrid. Los ingleses, que le hacian la guerra y ya habian tomado
una rica presa en Vigo, atacaron la escuadra junto a Cartagena, echaron
a pique tres buques y en otro tomaron cinco millones de pesos. Poco
despues entraba el almirante Rogers en el Pacifico, saqueaba a Paita,
imponia un rescate a Guayaquil y solo se retiraba, sabiendo que navegaban
en su persecucion los buques franceses y las fuerzas aprestadas en
Lima. Aqui se alistaron para la defensa hasta los estudiantes de la universidad,
y todos mostraron el mayor entusiasmo.
El virrey, libre de estos cuidados, reunia en su casa una academia de
poetas para favorecer el movimiento literario, celebraba el nacimiento
del principe Luis Fernando representando comedias que el mismo componia,
y paralelamente se enriquecia ejerciendo el contrabando con poco
recato. Algunos descontentos de sus providencias, el almirante frances
por el interes del comercio de sus compatriotas y muchas personas escandalizadas
de ver el palacio convertido en almacen, teatro y algo peor,
elevaron sus quejas a la corte, cuidando de que no llegaran a tiempo las
comunicaciones del marques, a fin de que no pudiese hacer valer su
influjo. De ese modo lograron su inmediata deposicion, que no se llevo a
efecto porque le sirvio de angel de la guarda su hija dona Catalina
Semanat, dama de la Reina, alegando en favor de su padre los grandes
176 .
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servicios hechos a la Corona por el y por toda su familia. La muerte vino
a sorprenderle despues en el ejercicio de su cargo.
Al principio de este gobierno, el 7 de septiembre de 1707, se sintio en
la provincia de Paruro un terremoto, en el que una hacienda paso el rio
de Velille con casa, huerta y gente, la que, segun cuentan, estaba dormida
y no sintio la trasplantacion.
Don Diego Guevara, Obispo de Quito.- En el pliego secreto de provisiones
estaban designados sucesivamente los obispos del Cuzco, Arequipa y
Quito, el ultimo de los cuales por haber fallecido antes los otros dos, vino
a suceder al marques de Castel dos Rius. Ya de antemano habia manifestado
su decision por la casa de Borbon, sosteniendo los derechos de
Felipe V en una pastoral. En el virreinato la sirvio con celo y pureza.
No menos decidido en favor de la religion protegio la fundacion de
las monjas capuchinas y la religion de la Buenamuerte. La piedad brillo
de un modo singular cuando se supo que una mano sacrilega habia
robado el copon del Sagrario de la Catedral. Las iglesias se vistieron de
luto y la ciudad estuvo llena de consternacion, hasta que se descubrieron
las formas consagradas que estaban ocultas en la Alameda de los
descalzos, junto al lugar donde hoy existe la capilla de Santa Liberata. El
obispo corrio a pie, sin cubrirse la cabeza y volvio con su sagrado deposito
en triunfo entre los entusiastas aplausos de la cristiana muchedumbre.
El negro, que habia hallado las hostias, fue agraciado con la libertad;
castigose severamente al reo, y para recordar el feliz hallazgo se fundo la
indicada capilla con su correspondiente dotacion.
Alguna inquietud desperto en las costas del Pacifico la entrada de
un corsario ingles, que no tardo en alejarse. Molestias mas duraderas y
frecuentes causaban a Lima los negros cimarrones, que habian hecho un
palenque en los vecinos montes de Huachipa, de donde salian a asaltar
a los hacendados y traficantes. Fue necesaria una campana formal para
destruir su fortificacion, desalojarlos del bosque y acabar con sus correrias.
Mientras se les escarmentaba con severos castigos, se prohibio en
beneficio de los indios el aguardiente de cana, cuyo abuso les causaba
grandes estragos.
No pudiendo cortar el trafico ilicito, se procuro regularizarlo ordenando
que los buques franceses introdujesen sus mercancias por el Callao,
pagando un seis por ciento a la aduana. Los habitantes de la capital
estaban agradecidos a esta medida, que redundaba en beneficio del comun,
asi como al pago de sueldos atrasados y a la tolerancia con deudores
insolventes. Mas la corte no llevaba a bien condescendencias perjudiciales
al fisco, y determinada a proscribir el comercio frances, porque
la paz le habia devuelto viejas pretensiones, nombro un virrey mas aco-
177 .
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modado a sus miras. El obispo no quiso ausentarse de Lima hasta haberse
justificado en la residencia y murio en Mexico cuando regresaba para
Espana. En su tiempo se descubrio un riquisimo mineral en Carabaya y
se malogro por las sangrientas discordias de los mineros.
Don Carmine Nicolas Caraciolo, Principe de Santo Bono.- Para desalojar a los
buques extranjeros se enviaron al Pacifico tres navios de guerra, de los
que solo dos pudieron pasar el Cabo de Hornos, mas fueron bastantes
para apoderarse de cinco buques holandeses con considerable carga.
Estas presas, que lisonjeaban mucho al fisco, no influyeron eficazmente
en la disminucion del contrabando, que estaba ya perfectamente arreglado
y se hacia por Mexico, el istmo de Panama, al traves de Nueva-Granada
desde Cartagena a Quito, por Buenos Aires y de tiempo en tiempo por
el Cabo de Hornos. Este trafico ilicito y extenso, que los amigos del monopolio
miraban como una ruina, favorecia a casi todo el virreinato, especialmente
a las provincias mas remotas; vino a aliviar en parte los sufrimientos
de una epidemia mortifera que afligio a la sierra durante tres
anos; y modero las privaciones de una carestia en que la fanega de trigo
llego a costar 50 pesos.
Durante el gobierno del principe se erigio por primera vez el
virreinato de Santa Fe, al que estuvo incorporada la presidencia de Quito;
y se ordeno su abolicion antes de los tres anos por competencias con
el virreinato del Peru, para restablecerlo en 1740.
Es un indicio memorable del cambio que las ideas iban experimentando
en estos tiempos, la extraccion violenta de un reo que se habia
asilado en el convento de los Descalzos, el cual murio en el tormento,
mientras la autoridad eclesiastica solicitaba su libertad fulminando excomuniones
y entredichos. El alcalde autor de estos rigores, que pocos
anos antes habria muerto en la inquisicion, fue absuelto y todas las censuras
se levantaron despues de haber consultado a una junta solemne de
eclesiasticos. Asi en Espana como en las colonias el poder civil iba venciendo
la supremacia del clero que, si al fin de este reinado volvio a ejercer
una influencia preponderante, no tardo en ceder al espiritu del siglo.
Don Diego Morcillo y Aunon, arzobispo de Lima.- Este prelado, que habia
gobernado al Peru durante cincuenta dias en el intervalo del obispo al
principe y habia regresado enseguida a su arzobispado de La Plata,
obtuvo el de Lima y el gobierno civil por sus servicios y por sus magnificos
donativos al Monarca. Ocupose como su antecesor en la persecucion
del contrabando y, como el, logro poco fruto. Es verdad que con una
demostracion energica alejo del Callao a cinco buques franceses que bajo
pretexto de arribada querian expender su carga. Tambien ahuyento al
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corsario ingles Chiperton, para lo que hizo grandes gastos. Mas la corte,
que no tardo en concluir la paz con Inglaterra, autorizo a los ingleses
para que vendieran en Panama la carga de un buque de 650 toneladas y
tambien les concedio el privilegio de introducir esclavos. Validos de este
asiento de negros y del navio del permiso, que cargandose y descargandose
repetidas veces venia a ser el tonel de las danaides, introducian
mas de lo que podia consumirse y monopolizaban el comercio colonial.
Los nuevos reglamentos con que la Espana trato de asegurar el cobro de
derechos de aduana favorecian otra especie de contrabando.
Viendo la hacienda expuesta a tantos quebrantos se acordo, para
mejorarla, que las encomiendas se fuesen incorporando a la Corona; lo
que si bien fue acrecentando las rentas con el tributo de los indios, quito
a los virreyes la importante cooperacion de la nobleza privada en adelante
del mas apetecido premio. El gobierno colonial se privaba imprudentemente
de poderosos auxiliares, cuando ya principiaba a encontrar
oposiciones formidables. Irritados los araucanos con las demasias de
ciertos capitanes, hacian una guerra de exterminio. En el Paraguay, los
excesos de Reyes, gobernador favorecido por los jesuitas, movian a la
audiencia de Charcas a enviar de visitador al entendido cuanto audaz
Antequera, con la facultad de reasumir el gobierno. El visitador suplantaba
al gobernador a quien ponia preso y retenia en la carcel no obstante
la reposicion acordada por el virrey arzobispo. Fiado siempre en la proteccion
de los oidores de Charcas, que al fin le faltaron, desafiaba la
autoridad suprema, expulsaba de la Asuncion a sus rivales los jesuitas y
promoviendo el levantamiento de los vecinos con el titulo azaroso de
comuneros no temia sostenerse en su puesto a viva fuerza.
En tanto que los alborotos del Paraguay tomaban cada dia mayor
incremento, las monjas de la Encarnacion causaban en Lima profundos
disgustos al arzobispo, llevando al ultimo extremo sus reyertas por la
eleccion de abadesa, en la que dividieron los votos por dos madres igualmente
recomendables. El unico consuelo capaz de mitigar sinsabores
que habian de causarle la muerte, fueron para el Arzobispo los misioneros
de Ocopa que con sus esfuerzos apostolicos lograban desde 1709
mucho fruto en las orillas del Chanchamayo, en el Gran Pajonal y en el
Pangoa. Estas conversiones que debian perderse pronto, florecieron aun
mas bajo su energico sucesor. En su tiempo fue muy notable una inundacion
que asolo a Sana ya bastante decaida por el saqueo de los filibusteros.
Don Jose Armendariz, marques de Castelfuerte.- Apenas instalado el nuevo
virrey, tuvo que solemnizar con cortos intervalos el advenimiento de
Luis I por renuncia de su padre, la muerte del joven soberano sin que en
el Peru se hiciese sentir su gobierno, y la continuacion de Felipe V. Estas
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pomposas ceremonias no le impidieron desplegar la mayor actividad en
todos los ramos del gobierno.
Los nobles que habian hecho de sus casas un sagrado para delincuentes,
fueron obligados a reconocer los derechos de la justicia con la
prision de uno de los principales vecinos de Lima, que por el asilo dado a
un reo murio en el destierro. Los corregidores intimidados con la vigilancia
no se atrevieron a enriquecerse tanto a expensas de los pueblos. A su
vez fueron apoyados contra las pretensiones del clero y fueron autorizados
a informar de las granjerias y desordenes de los curas. Varios obispos,
especialmente el de Huamanga que queria sostener la impunidad de dos
parrocos y se permitio algunos ataques contra el patronato, recibieron
lecciones severas. Las regalias de la Corona fueron sostenidas con constancia,
y los recursos de fuerza apoyados. Las ordenes religiosas lo mismo
que el santo oficio hubieron de reconocer la supremacia de los virreyes.
El marques se hacia perdonar su severidad por la proyeccion que
dispensaba a la religion. Los misioneros de Ocopa, socorridos con seis mil
pesos y contando con el apoyo del fuerte del Cerro de la Sal y de las haciendas
que prosperaban en Chanchamayo, formaron muchos pueblos de neofitos;
y al mismo tiempo se confundian insensiblemente con los indios
civilizados las reducciones inmediatas a Pataz, Huanuco, Jauja y otras
cabeceras. Con los trabajos del padre Alonso Masias, sucesor del padre
Castillo, se establecio solidamente la devocion de las tres horas. Otros
misioneros hacian de la disipada Lima la ciudad mas reformada del mundo;
por la frecuencia de confesiones y comuniones parecia que todas las
iglesias eran de recoleccion y que todos los dias de la semana fueran de
fiesta. Por desgracia estas practicas piadosas que habian tenido dias de
esplendor por la canonizacion de San Francisco Solano, se mancharon
con un auto inquisitorial en que volvieron a encenderse las hogueras.
El virrey, que quiso asistir a este triunfo indigno de la fe, no se hizo
nunca recomendar por su benignidad. Antequera, que despues de haber
derrotado a las fuerzas de un nuevo gobernador en Tibicuari y ejercido
otros actos de audaz oposicion, se habia entregado a los oidores de Charcas
y estaba preso en Lima, no logro ni con su influjo, ni con la mas habil
defensa libertarse del ultimo suplicio. La corte a instancia de los jesuitas
dio ordenes apremiantes para la terminacion de su proceso. En vano se
empenaron en su favor personas de primera categoria y muy particularmente
el comisario de San Francisco; decidida su ejecucion salio al patibulo;
y como el pueblo y los franciscanos tratasen de libertarlo gritando
tumultuosamente perdon, perdon, fue muerto a balazos por la escolta
que le guardaba. Para intimidar a la amotinada muchedumbre, que perseguia
a los soldados a pedradas y a palos, salio el virrey a caballo e hizo
ejecutar a un companero de Antequera. En el fuego habia muerto un
religioso, cuyo cadaver llevaron sus hermanos con demostraciones alar-
180 .
181
mantes, las que fueron contenidas a tiempo. Tambien se levantaron largos
expedientes por las autoridades civil y eclesiastica, que fueron cortados
por la corte. Mas los alborotos del Paraguay duraron mucho tiempo
y exigieron una atencion muy sostenida.
Los mestizos de Cochabamba acaudillados por un platero llamado
Alejo Calatayud, mataron una partida que debia perseguirlos y tuvieron
alarmada la ciudad hasta que fueron escarmentados con el suplicio del
cabecilla y otros complices. A causa de sus exacciones fueron muertos
por los indios los corregidores de Castrovirreina, Cotabamba y otras provincias;
pero el castigo de los amotinados dejo el virreinato perfectamente
tranquilo. La guerra de los araucanos y la inquietud de las monjas
habian cedido a medidas oportunas. Para defenderse de riesgos exteriores
se repararon las murallas del Callao y Lima y se mejoro la armada.
Aunque la baja ley de los metales hacia irreparable la ruina de
Potosi, el fomento de Huancavelica, la prosperidad de las minas de
Huamachuco y Lucanas y la proteccion de los mineros aumentaron mucho
la produccion mineral. En las casas de moneda se acunaron, desde
1724 a 1736, 42 195 804 pesos y tres reales, correspondiendo a cerca de
cuatro millones por ano. Con esta riqueza y con la mejor organizacion de
la hacienda pudieron cubrirse los sueldos de los empleados, remitirse
crecidos situados a Buenos Aires, Chile, Panama, Cartagena y Santa Marta
y hacerle al Rey envios de importancia. Mas nada basto para restablecer
el comercio de los galeones en que el virrey puso el mayor empeno.
La escuadra enviada a Panama con plata en 1624 despues de diecisiete
anos de intervalo no hizo grandes negocios; otra expedicion en
1731 solo tuvo perdidas. En vano se habia perseguido el contrabando de
los ingleses con buques guardacostas y providencias irritantes. En vano
el marques de Torre-Tagle y don Angel Calderon armaron a todo costo
buques en corso contra los holandeses que traficaban en el Pacifico a los
que hicieron ricas presas; y en vano el virrey procedio energicamente
contra un buque frances entregado al comercio ilicito. El contrabando
entraba por todas partes y tenia su mas poderoso auxiliar en los encargados
de perseguirle.
Sin otros hechos memorables dejo el marques de Castelfuerte el gobierno
al marques de Villagarcia. Durante su periodo hubo frecuentes
terremotos que causaron estragos en Chile y en algunas provincias del
Peru. En 6 de enero de 1725 se desplomo un cerro de Ancash y sepulto a
1 500 personas.
Don Juan Antonio de Mendoza, marques de Villagarcia.- La irritacion que
producian en Inglaterra las duras medidas del gobierno espanol contra
el contrabando, y el deseo de arrebatarle la posesion de las colonias,
dieron lugar a una peligrosa guerra que tuvo constantemente ocupado al
181 .
182
sucesor de Castelfuerte. El almirante Anson, que entro por el Pacifico,
saqueo a Paita y no pudo conseguir grandes resultados contra Panama
por haberle faltado la cooperacion que por la parte del Atlantico debia
prestarle otra escuadra inglesa. Todavia mas desgraciado el almirante
Wernon fue rechazado, con gran perdida, de Cartagena, cuya conquista
habia celebrado prematuramente acunando medallas. Don Sebastian
Eslaba a cuyos esfuerzos bien entendidos se debio principalmente la
heroica defensa de aquella plaza y que fue nombrado virrey de Santa Fe,
pidio con instancias al marques de Villagarcia 300 mil pesos para costear
la armada. No habiendo fondos disponibles, aunque con ocasion de
la guerra se habia suspendido el pago de sueldos y demas deudas, se
levanto un emprestito forzoso de dos millones de pesos, y para satisfacer
a los prestamistas un nuevo impuesto sobre los frutos del pais. Esta
guerra se hallaba en toda su fuerza y exigia crecidos gastos en el sostenimiento
de buques venidos de Espana y otras atenciones militares, cuando
disturbios interiores impusieron nuevas cargas al erario.
En Oruro se tramaba una conspiracion para un alzamiento que se
penso generalizar con un manifiesto de agravios. Delatados sus cabecillas
por un falso conjurado, fueron juzgados por el corregidor y condenados
a muerte en breves horas. Esta ejecucion expedita y las acusaciones
que se dirigian reciprocamente los vecinos, trajeron agitada la villa
durante algunos anos.
En las montanas de Tarma el indiscreto castigo de un cacique sublevo
a los neofitos que mataron a algunos misioneros y ahuyentaron a
otros; aprovechandose de esta conmocion de los chunchos entro un indio
del Cuzco llamado Juan Santos y fue obedecido en las selvas con los
titulos de Atahualpa y Apu Inga. El gran poder que se le atribuia, y el
temor de que la revolucion se extendiese entre los indios de la sierra,
causaron una general alarma; una entrada a las ordenes del general
Lamas y otras costosas expediciones se emprendieron sin exito por los
obstaculos insuperables que ofrecian la influencia del clima y el espesor
de las selvas; un destacamento dejado en el fuerte de Quimiri fue victima
de las privaciones, enfermedades y flechas de los salvajes. Estos contrastes,
que hacian temer males extremos, solo produjeron la perdida de las
conversiones y algunas depredaciones en las haciendas vecinas. Tambien
fueron limitados los danos causados por la sublevacion de los neofitos
de Calca y Lares.
Aunque con estos territorios se perdieron lavaderos de oro de muchas
esperanzas, y aunque por la baja ley de sus metales principio a
despoblarse Potosi, el derecho del quinto reducido al diezmo y otras
reformas sostuvieron la produccion mineral. Tambien se sostuvo y prospero
el comercio colonial con los navios de registro venidos por el Cabo,
cuando en 1737 ceso el movimiento de los galeones, habiendo tenido que
182 .
183
hacerse la ultima remesa al traves de Quito y Nueva Granada. Mientras
los interesados en el monopolio lamentaban esta interrupcion como ruina
universal, la baratura de los efectos europeos llenaba a Lima de coches
y a sus casas de mejores muebles y hacia mas comoda la existencia
en otras poblaciones.
Con el bienestar crecian las luces. Si bien la universidad por la poca
concurrencia a las catedras tenia mas doctores que estudiantes, la mejor
ensenanza de los colegios y los estudios particulares daban una direccion
mas sabia y mas provechosa a la inteligencia y mejoraban el gusto
de una manera admirable. Era sin embargo todavia bastante el atraso
para que en el Cuzco se hiciesen rogativas y procesiones por el terror que
causo una aurora boreal, para que se atribuyese al castigo de la idolatria
el terremoto que desolo a Toro, pueblo de Chumbivilcas; y para que en
Lima persiguiese el santo oficio a los hechiceros. Bajo otras inspiraciones
encargaba el virrey al escultor Baltazar la bella estatua ecuestre de
Felipe V que se coloco en el puente. El artista, tan notable por sus obras
como por el desorden de su conducta, murio de susto viendo una noche
en su cuarto y no reconociendo a causa de los vapores del vino la viva
efigie de la muerte que el mismo habia trabajado.
Fue de grandes consecuencias para el Peru la venida de una comision
astronomica para medir en Quito un grado de meridiano. Los academicos
franceses que la componian dieron a Europa noticias importantes.
Don Jorge Juan y don Antonio Ulloa, ilustres marinos espanoles, que
tambien formaban parte de la sabia comision, contribuyeron eficazmente
con sus escritos publicos y con sus noticias secretas a que el Peru fuese
mejor conocido y se procurase con mas interes la reforma de enormes
abusos. Tambien tuvo lugar un reconocimiento de las costas de Patagonia.
El marques de Villagarcia, que concluyo su periodo en 1746 y murio
cerca del Cabo a su regreso a Espana, debia dejar esta gloria a su entendido,
activo y benefico sucesor, que trasladado de la presidencia de
Chile a fines del reinado de Felipe V, siguio gobernando en los de sus dos
hijos.
—VIII—
Fernando VI
(1746-1759)
Don Jose Antonio Manso de Velasco, conde de Superunda.- Un reinado que
debia ser de paz y mejoras para todos los dominios espanoles, principiaba
en el Peru bajo auspicios poco favorables. Continuando aun la guerra
con Inglaterra, la sublevacion de los chunchos, el nuevo impuesto y la
suspension de pagos, experimento Lima en la noche del 28 de octubre de
1746 el mas espantoso terremoto. La ciudad quedo sin templos y sin
183 .
184
casas; el Callao fue sumergido con seis mil personas; el mar, que se avanzaba
muy adentro de tierra, hizo fugar a los montes a los vecinos de la
capital. Perdidas las provisiones del puerto y sus buques, amenazo el
hambre y tras los sustos y las privaciones vinieron las enfermedades
epidemicas. Por las providencias del activo virrey, al que secundaron
entendidos ministros, se proveyo a las subsistencias; y a fin de que desapareciese
todo temor para en adelante, se acordo la preferencia a los
trigos del pais sobre los de Chile. La ciudad fue reconstruida con rapidez,
habiendose allanado la cuestion entre los duenos de censos y los
que por no pagarlos querian edificar en otros sitios. La catedral, en cuya
construccion se habia invertido cerca de un siglo, fue reparada en menos
de cinco anos, reemplazando con madera la piedra de las bovedas. La
poblacion del Callao se traslado a Bellavista, subsistiendo sin embargo
cerca del mar muchos habitantes por su comodidad, y una fortaleza
nueva para defensa del puerto. El terremoto habia producido estragos en
otros lugares distantes a que no pudo extenderse la accion reparadora
del gobierno, que tampoco pudo atender a los perjuicios causados por
los temporales y huracanes en Moquegua y Abancay.
Aun se ocupaba el virrey de estas obras cuando tuvo denuncias
alarmantes sobre una conspiracion de los indios de Lima. Descubiertos
a tiempo y ejecutados sin dilacion los cabecillas, hubo todavia que reprimir
la revuelta en la inmediata provincia de Huarochiri, a donde habia
escapado uno de los principales conspiradores, el que tambien sufrio el
ultimo suplicio. Ya se habia perdido el temor a los Chunchos de Juan
Santos que vivia con recelo en las montanas y habia dado muerte a su
cunado, el negro Gatica, y a otros de sus capitanes temiendo volviesen a
la sumision espanola. Las poblaciones de la ceja de la montana quedaron
tranquilas con la construccion de algunos fuertes.
Se estaba en plena paz con la Inglaterra y con todas las demas naciones.
Ceso el nuevo impuesto habiendose compuesto con los pueblos para
el pago de lo que restaba; y tambien principiaron a pagarse con regularidad
los sueldos y demas creditos contra el Estado.
Para quitar toda disension con los portugueses se celebro en 1754
un tratado de limites, siendo los del Peru con el Brasil: 1. los origenes del
Madeira y su curso hasta un punto equidistante de su desembocadura y
de la confluencia del Guapore con el Mamore; 2. un paralelo tirado de
este punto al Yavari; 3. aguas abajo de este rio; 4. el curso del Amazonas;
y 5. el Putumayo rio arriba hasta los limites de Venezuela y Santa Fe. El
Peru hizo grandes gastos en las comisiones encargadas de demarcar la
frontera; pero la operacion no tuvo cumplido efecto por la violenta oposicion
de los indios del Paraguay aconsejados por los jesuitas.
Las aspiraciones del clero habian sido comprimidas por un concordato
reciente; mas no por eso dejo de haber repetidas competencias
184 .
185
con el arzobispo de Lima, quien tambien las tuvo con las ordenes religiosas
y con su cabildo. Una visita enviada para corregir los abusos de
los inquisidores principio por encausarlos; y si bien no logro su objeto,
contribuyo a gastar el prestigio del santo oficio. Reforma mas importante
fue la entrega de las doctrinas dirigidas por frailes a curas seculares,
que vejaron menos a los pueblos y se interesaron mas en su cultura
evangelica.
Para reprimir los excesivos repartimientos de los corregidores se fijo
un arancel que si bien no pudo reprimir los abusos y antes parecia autorizarlos,
los hizo mas manifiestos y preparo indirectamente la abolicion
del indigno trafico.
La hacienda habia recibido grandes mejoras con el estanco de tabaco
que produjo una gran renta, con la nueva planta dada a las casas de
moneda, con la mejor recaudacion de los derechos reales y con el progreso
del comercio, la agricultura y las minas.
La corte, que comprendia bien las ventajas de la estadistica, exigio
extensos informes sobre la situacion del virreinato; principiaron a
publicarse con tal objeto las guias de Lima; y aunque en extremo diminutos
y llenos de inexactitudes se formaron algunos estados o razones sobre
los principales objetos. El numero de indios en los obispados de
Lima, Chuquisaca, Misque, Cuzco, Paz, Arequipa, Huamanga y Trujillo
se calculo en 612 780 repartidos en 74 provincias con 755 curas, 2 078
caciques y mandones. Los indios de las misiones del Paraguay se regularon
en 99 333, los de las misiones de Mojos en 31 349; la poblacion de
Lima en 54 mil almas; los diezmos de su arzobispado en 119 113 pesos
con tres y medio reales; los del Cuzco en 43 556 pesos y tres reales; los de
Arequipa en 52 630 pesos y tres reales; los de Trujillo en 42 092 pesos y
dos reales, y los de Huamanga en 30 371 pesos y medio real. El caudal
existente en las cajas reales de Lima montaba a 3 670 874 pesos con seis
reales y tres octavos; y el valor de los tabacos se apreciaba en 1 457 877
pesos con cuatro reales y un octavo. La mayor parte de estos datos adolecian
de suma inexactitud; mas en esta especie de investigaciones se ha
hecho mucho, cuando se ha abierto el camino.
—IX—
Carlos III
(1759-1788)
Principios de este reinado.- El conde de Superunda siguio gobernando bajo
Carlos III durante dos anos, en los que la provincia de Huamachuco fue
separada del corregimiento de Cajamarca, se descubrio azogue en el mineral
de Chonta, y principiaron a explotarse minas de brea en Angaraes
185 .
186
y Parinacochas. Reemplazado por don Manuel Amat que habia gobernado
a Chile con inteligente actividad, fue encargado, a su transito para
Europa, del mando militar de La Habana que atacaban los ingleses, y
por la perdida de esta plaza sufrio por mucho tiempo las amarguras de
un enojoso proceso.
Don Manuel Amat.- La guerra con Inglaterra, en que sin necesidad se
mezclaba la Espana por su malhadado pacto de familia con la Francia,
ocupo mucho al nuevo virrey sin disminuir su tenaz empeno en las reformas.
Bien provistos los puertos, organizadas las fuerzas de mar y no
descuidado el ejercito de tierra, se cuido mucho de la instruccion y disciplina
de las milicias del virreinato que pasaban de 98 mil hombres. Entre
las lucidas companias de Lima resaltaba el brillante cuerpo formado por
la nobleza que tenia al virrey por jefe. Despues de preparada la defensa
interior, se trato de impedir que los ingleses se establecieran en las islas
de la Oceania. Con tal objeto se envio una expedicion a la de Davis y tres
a las de la Sociedad, de donde volvieron los misioneros sin haber hecho
proselitos.
La policia no era menos atendida que la guerra. Una banda de diestros
ladrones, que tenian alarmada la ciudad, fue apresada y castigada
inflexiblemente por el virrey sin perdonar al jefe Pulido que formaba
parte de su guardia. En 1772 se castigo severamente un tumulto que
habia estallado en la escuadra a causa de las pagas. Se crearon alcaldes
de barrios para consultar mejor el orden publico y la limpieza; se principio
un hermoso paseo de aguas y otras obras por la orilla derecha del rio,
en las que tuvo parte el deseo de complacer a una persona celebre por los
favores del virrey. Al mismo tiempo se edificaban la plaza de toros y el
circo de gallos.
En el orden moral se iba a experimentar una transformacion de inmensa
trascendencia con la expulsion de los jesuitas, realizada en agosto
de 1767. Ya el virrey habia dado un golpe extraordinario de autoridad
contra la influyente Compania, prohibiendo el extenso comercio que ejercian
sus procuradores, cuando recibio la orden de extranamiento, que
ejecuto con extraordinaria diligencia y despues de haber tomado juramento
de guardar secreto con pena de la vida a su secretario privado.
Para la administracion de las valiosas temporalidades que pasaban al
fisco, se formo una direccion cuyas labores fueron creciendo de dia en
dia. El antiguo colegio de San Martin fue convertido en convictorio de
San Carlos, al que se reunio el colegio real de San Felipe y se dieron
nuevas constituciones con rectores del clero secular. Un concilio, que
debia reformar la disciplina eclesiastica y combatir peligrosas opinio-
186 .
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nes, se reunio en Lima y acordo algunas reformas. Se principio la de las
ordenes regulares y mejoro el servicio de las doctrinas.
Todos los ramos de la administracion estaban participando del vigoroso
impulso que daban a la monarquia espanola los entendidos ministros
de Carlos III. La mineria se hallaba ademas favorecida con el
descubrimiento del rico mineral de Hualgayoc; la agricultura se reanimaba
con la salida creciente de los frutos coloniales; el trafico por el
Cabo cada dia mas activo y con menos trabas daba al Rey, a la metropoli
y a las colonias ventajas desconocidas bajo el absurdo monopolio de los
galeones. De 1761 a 1772 se enviaron por esa direccion mas de 37 millones
de pesos, habiendose empleado en el interior y en el comercio con los
virreinatos vecinos el enorme residuo de 100 millones, que en ese periodo
fueron acunados en las casas de moneda de Lima y Potosi.
Algunos tumultos vinieron a turbar pasajeramente la satisfaccion
causada por la prosperidad creciente del virreinato. Tales fueron el de
Otuzco facilmente reprimido, y el mas serio de Quito que soporto a duras
penas las nuevas exacciones. El alzamiento de los indios contra los intolerables
repartimientos de los corregidores fue por entonces el simple
anuncio de terribles y no muy lejanas convulsiones.
Don Manuel de Guirior.- Habiendo estado en Lima antes de ser virrey, bien
acreditado ya en el virreinato de Santa Fe y tan prudente como celoso por
el bien publico, emprendio Guirior las reformas con no menos inteligencia
y con mas dulzura que Amat. Adelantose en la policia de la ciudad
que por primera vez gozo de alumbrado publico, en la venta de las
temporalidades, en el arreglo de frailes y monjas cuyo numero disminuia
y las costumbres eran menos desordenadas, en la instruccion publica,
aunque quedo en proyecto un nuevo reglamento de la universidad,
en la marcha de los correos con gran ventaja de la correspondencia y de
la renta y en otros varios ramos del servicio publico.
La corte, sea deseando el bien inmediato del Peru, sea proponiendose
otras miras, adopto grandes medidas que debian influir mucho en el
porvenir del virreinato. En 1778 se separo el de Buenos Aires, formandose
de todas las provincias comprendidas en la audiencia de Charcas. Un
ano antes se habia celebrado con el Portugal un nuevo tratado de limites
quedando entre el Brasil y el Peru la demarcacion convenida en 1751.
Los Estados Unidos, que habian proclamado su independencia de la
Gran Bretana, fueron favorecidos por la Espana de acuerdo con la Francia
en odio a los ingleses, sin prever que la prosperidad de Norteamerica
envolvia la emancipacion de las colonias espanolas. Tambien habian de
contribuir a ella los nuevos reglamentos llamados del libre comercio que,
si distaba mucho de serlo quedando todavia cerrada la America a las
187 .
188
naciones extranjeras, al menos se eximia de registros y de otras trabas
pudiendo hacerse en todo tiempo por el Cabo de Hornos. Tambien se
esperaba mucho en favor del Peru de la expedicion botanica encargada a
los entendidos Ruiz y Pavon, quienes no tardaron en descubrir la valiosa
cascarilla de Huanuco, la ratania y otros preciosos vegetales.
Al mismo tiempo la prosperidad de Hualgayoc, las ricas vetas de
Huantajaya, el adelanto de otros minerales y el menor extravio de sus
metales, hacian que se aumentase la fundicion en las cajas del Peru,
aunque los mas ricos asientos quedaban incorporados al virreinato de
Buenos Aires. Con el aumento de fundicion, la negociacion de oficios
vendibles, mayor renta de correos, producto de las temporalidades, un
nuevo impuesto sobre el aguardiente y otras entradas subieron los ingresos
del erario a mas de cuatro millones de pesos anuales; y hubieran
crecido mas, si la guerra con Inglaterra no hubiera detenido el vuelo del
comercio libre, y si el nuevo impulso que se trato de dar a la hacienda
nombrando un visitador y superintendente general casi rival de los virreyes,
no hubiera dado lugar a ruinosas perturbaciones.
Ya las exacciones de los corregidores habian agotado la paciencia
de los indios, quienes dieron muerte al de Chumbivilcas, ahuyentaron al
de Urubamba y cometieron algunas muertes en Huamalies. El establecimiento
de aduanas interiores, el sistema de estancos, las tropelias de los
alcabaleros, las nuevas matriculas para aumentar los tributos con cuyo
objeto se creo tambien una contaduria general, la alarma del comercio
por el nuevo sistema, todo traia agitado el espiritu publico; y en las principales
poblaciones amagaron serios disturbios. De la murmuracion se
paso a los anonimos y pasquines amenazantes. En Arequipa fueron asaltadas
una noche la aduana y casa del corregidor y en otros ataques
habrian los amotinados cometido mayores insolencias, a no haber sido
batidos por la milicia. Para consolidar el orden fue necesario enviar algunas
fuerzas de linea y proceder con discreta tolerancia. La alteracion
de Moquegua, Cailloma, Huamanga, Huancavelica, Jauja, Pasco, Huaraz
y otros pueblos fue tambien comprimida con la actividad y moderacion.
En el Cuzco sufrieron el ultimo suplicio Lorenzo Farfan y otros que meditaban
un general alzamiento.
Aunque en el vecino virreinato los hermanos Catari traian gravemente
alteradas las provincias de Chayanta y Sicasica ofreciendo rebaja
de tributos y otras concesiones, que Tomas Catari decia haber alcanzado
del virrey de Buenos Aires, Guirior se lisonjeaba de conservar la ya restablecida
tranquilidad del Peru; pero acusado por el visitador superintendente
Areche de que criticaba la reforma de hacienda; fue exonerado y
murio en la corte antes de ver fenecida su causa, en la que se reconocieron
su justificacion y leales servicios. Sucesos dolorosos habian puesto
188 .
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de manifiesto las faltas de su acusador, que fue a sufrir parte del merecido
castigo.
Don Joaquin Jauregui.- El sucesor de Guirior, que habia gobernado con
credito el reino de Chile, solo alcanzo en el Peru dias de turbacion y
espanto. Muchos anos antes el cabildo del Cuzco habia hecho al Rey una
franca representacion sobre los enormes excesos de corregidores y curas.
Los obispos del Cuzco y de La Paz, y otros varones justos habian elevado
igualmente sus clamores al trono en desagravio de los indios, cuya situacion
era desesperante. Los corregidores, trocando la vara de justicia
en vara de comerciantes, repartian a la fuerza efectos mas o menos inutiles,
a precios recargadisimos y cobraban con inhumanas extorsiones.
Los curas despojaban a sus feligreses por la administracion de sacramentos,
fiestas y ofrendas forzosas o imponiendoles sin retribucion toda
especie de faenas.
No eran menores los sufrimientos que estaban padeciendo los
yanaconas en las haciendas, los operarios en los obrajes, los mitayos en
las minas, todo tributario por el pago de la capitacion y todo indio que se
hallaba al alcance de las razas dominantes o de la gente de color. En
realidad, los indigenas nada poseian que pudieran llamar suyo; ni disponian
del fruto de sus violentos trabajos; ni aun tenian seguras de tropelia
sus vidas, ni sus honras, ni las prendas mas caras de su afecto.
Revolucion de Tupac-Amaru.- Jose Gabriel Condorcanqui, cacique de
Tungasuca en la provincia de Tinta, que seguia en la audiencia pleito
para probar su descendencia de Tupac-Amaru, profundamente conmovido
por la suerte de su raza y por sus propias humillaciones preparo
lentamente una revolucion vengadora comprando secretamente armas
y buscando inteligencias en las diferentes provincias a que le llevaba su
oficio de arriero. Sus planes estaban ya maduros cuando los Cataris se
levantaron en Chayanta y Farfan perecio en el Cuzco. Para que la conspiracion
no abortara, le parecio necesario no perder tiempo. La guerra
con los ingleses y el descontento general de los colonos por las nuevas
exacciones ofrecian una buena oportunidad. La excomunion lanzada
por el obispo del Cuzco contra don Antonio Arriaga, corregidor de Tinta,
que tenia exasperada la provincia con sus enormes repartimientos,
facilitaba su perdida. Jose Gabriel comio con el el 4 de noviembre de
1780 en celebridad de los dias del Soberano, le prendio en el camino, le
formo causa y el dia 10 le hizo ahorcar en la plaza publica de Tinta.
Tomando resueltamente los nombres de Tupac-Amaru e Inca se presento
como el reparador de todos los agravios; y los indios le proclamaron
con entusiasmo libertador del reino y padre comun. La revolucion se
propago como la chispa electrica hasta el Tucuman en la distancia de
189 .
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300 leguas; 600 voluntarios del Cuzco, que habian acudido apresuradamente
a sofocarla en su origen, perecieron entre las llamas y a los
golpes de los sublevados en la iglesia de Sangarara. Las haciendas de
los espanoles eran devastadas, destruidos los obrajes y perseguidos sus
duenos sin misericordia.
En las provincias de Charcas se cometieron los mas horribles atentados.
En el pueblo de San Pedro de Buena Vista fueron muertas en la
iglesia unas mil personas. En Topacari se dio muerte delante de una
madre a su esposo, a sus hijos y al fruto abortado de sus entranas, habiendo
querido violentar al padre a que fuese el asesino de su prole y
habiendo tratado de enterrar vivas a las mujeres de los espanoles. En
Oruro, por la defeccion de los que estaban armados para la defensa,
entraron los sublevados llevando la desolacion a las casas de los europeos
y pocos dias despues amenazando a las de los demas vecinos. En el
pueblo de Caracoro la sangre derramada bano los tobillos de los asesinos.
La religion no podia contener a fieras desencadenadas que llegaron
a desconocer su venerado yugo; a la vista del Santo Cristo de Burgos, que
se saco en Oruro para aplacarlos, decian que no valia mas que un pedazo
de madera o de cualquier otra materia; en presencia de una hostia
clamaba una india, que se habia amasado con harina traida por ella
misma al sacristan y con semejantes enganos los tenian oprimidos.
Tupac-Amaru no participaba de tan feroces pasiones. Pensaba levantar
su imperio sobre mas solidas bases, por lo que no queria extender
la persecucion sino a los europeos y aun estaba dispuesto a acoger a estos
si le eran utiles para la guerra. Mas su autoridad era impotente para
refrenar el odio secular; y algunos de sus capitanes decian que era necesario
exterminar a cuantos no fueran de su raza para no caer otra vez bajo
el yugo; otros juraban el exterminio de cuantos llevaran camisa. Precedido
de tan terribles anuncios marcho Tupac-Amaru hacia el Cuzco donde
pensaba establecer su capital y donde se habian concentrado los fugitivos
de las provincias. Su hueste que pasaba de 60 mil hombres, se redujo
a 40 mil despues de un ligero choque. La ciudad entusiasmada por el
obispo, que armo al clero, y dirigida por un jefe valiente, le preparaba una
tenaz resistencia. No encontrando la buena acogida que habia aguardado,
y no contando con la constancia de su gente, se retiro cuando menos
lo esperaban los sitiados. La excomunion lanzada por el prelado contra
los rebeldes y las solicitaciones de los curas habian convertido en sus
terribles adversarios a los principales caciques; la abolicion inmediata de
los repartimientos entibio a la muchedumbre; fuerzas que Jauregui enviaba
de Lima le inspiraban mucha inquietud. Mientras se alistaba para un
nuevo asedio por el lado del Urubamba, se aprestaron contra el unos 17
mil soldados a las ordenes del inspector Valle. No siendo hombre de
190 .
191
guerra, ni disponiendo de fuerzas disciplinadas, cayo en desaliento; y
aunque algunos de sus capitanes murieron heroicamente en su defensa,
viendo el desorden de su gente en las alturas de Tinta, huyo a caballo y
fue tomado en Langui. Conducido al Cuzco y juzgado por el feroz Areche
que queria suplicios tan horribles como habian sido los crimenes cometidos
en la sedicion, fue muerto de una manera barbara. Despues de haber
visto ejecutar a su mujer, hijo, cunado y algunos partidarios, se le corto la
lengua, y atado de brazos y piernas a las cinchas de cuatro caballos que
tiraban en direcciones opuestas, fue estirado, de modo que parecia una
arana suspendida en el aire. Areche puso fin a su tormento mandando
que el verdugo le cortase la cabeza. El dia, que habia estado claro, se
anublo de repente, soplo un recio viento y cayo un aguacero que ahuyento
a la concurrencia. Los indios decian que el cielo clamaba contra la
muerte cruel que los espanoles estaban dando al Inca.
Los sublevados, lejos de aterrarse como habia esperado el visitador,
pelearon desesperadamente por vengar a su libertador, despreciando los
repetidos indultos y prefiriendo muchos morir antes que rendirse. La
Paz, sitiada por los vengadores de Tupac-Amaru, se vio en los ultimos
apuros. Sorata, en la que entraron derribando los muros con el impetu del
agua que habian represado, fue tomada a saco y a sangre, pasando de 10
mil las victimas. Puno se habia salvado por la heroica resistencia de su
corregidor. Las tropas de Buenos Aires conducidas por jefes esforzados
sometieron a los furiosos indios del Alto-Peru despues de severos escarmientos.
En el Cuzco se calmo la sedicion, luego que se acogio al indulto
Diego Tupac-Amaru, hermano de Gabriel. Los vencedores no estaban
tranquilos sabiendo que los sublevados conservaban algunas armas, prodigaban
las atenciones a los Tupac-Amaru y hablaban de alzamientos.
Un pequeno motin en las inmediaciones del Cuzco y otras senales poco
ciertas de conspiracion bastaron para que Diego Tupac-Amaru fuese ejecutado
con otros, sin valerle el indulto, y para que el resto de su familia
muriese en el destierro. Areche, que se lisonjeaba de haber contribuido
eficazmente a la pacificacion, fue llamado a la corte a responder de su
barbara conducta. El obispo del Cuzco, a quienes algunos acusaban de
tupacamarista, fue recompensado con el arzobispado de Granada. El virrey
hubo aun de reprimir la sublevacion de Huarochiri con la persecucion
y suplicio del cacique don Felipe Velasco, primo de Tupac-Amaru,
que a las inmediaciones mismas de la capital habia osado proclamar el
imperio de su pariente, tomando el nombre de Tupac Inca.
Los cuidados de esta formidable sublevacion no habian permitido a
Jauregui ocuparse con fruto de las reformas emprendidas por sus inmediatos
antecesores, ni hacer mejoras notables en ningun ramo de la administracion.
Apenas la paz exterior y la tranquilidad del virreinato le
permitian entregarse a esperanzas halaguenas, cuando fue reemplaza-
191 .
192
do por don Teodoro de Croix y murio pocos dias despues sin tener como
costear su entierro.
Don Teodoro de Croix.- Bajo el sucesor de Croix gozo el Peru dias tranquilos
y de una prosperidad creciente. Para mejorar la administracion de una
manera radical se dividio el virreinato en las siete intendencias de Trujillo,
Tarma, Lima, Huancavelica, Huamanga, Cuzco y Arequipa que
comprendieron cincuenta y dos partidos o subdelegaciones con la nuevamente
creada de Chota. Los intendentes, investidos de extensas facultades,
recibieron sabias instrucciones para promover el adelanto de los pueblos.
En el Cuzco se establecio una audiencia entre las festivas aclamaciones
de la ciudad que la recibio como recompensa de su fidelidad. Suprimido
el empleo de superintendente visitador, quedo la autoridad del virrey
mas asegurada y su accion mas expedita. En Lima se creo el destino de
teniente de policia que pudo atender a la nomenclatura de las calles, numeracion
de las casas, buen estado de las acequias, seguridad y ornato
publico. Sobre el rio Jequetepeque se construyo un puente de madera de 76
varas de largo y 6 de ancho con 13 arcos y con solo el costo de 1 200 pesos
por el celo del cura de Pueblo Nuevo y del subdelegado de Lambayeque.
Perdido el miedo a los chunchos, volvio a poblarse el valle de Vitoc, rozandose
ferocisimos terrenos para el cultivo de la cana, coca, cafe y frutos
de montana. En el interes de la explotacion mineral se establecio el tribunal
de mineria con diputaciones en las provincias; y aunque la mina de
Huancavelica sufrio una gran ruina por culpa de sus administradores, se
trajeron los azogues necesarios de Almaden y Alemania. Para extender el
comercio se formo la compania de Filipinas; y progresando de una manera
asombrosa para la epoca en el quinquenio de 1785 a 1789 llego la
importacion de Espana al Peru a 42 099 313 pesos con seis reales y cinco
octavos y la exportacion del Peru a la Peninsula a 35 979 339 pesos con
seis reales y siete octavos, sin contar el comercio de contrabando.
Con los efectos extranjeros venian los libros franceses que estaban
produciendo la mas asombrosa revolucion en las ideas para renovar
violentamente la faz del mundo civilizado. En vano se penso alejarlos
del Peru, donde todo principiaba a favorecer el movimiento de los espiritus.
Un ilustrado rector iniciaba la educacion liberal en el convictorio de
San Carlos. El benefico obispo de Arequipa echaba las bases para la
ilustracion de sus habiles hijos; el de Trujillo se desvelaba por la instruccion
de los indios.
Sin embargo, el aislamiento conservaba tal sencillez en Lima mismo,
que un cierto Figueroa, gallego de cortos alcances y antiguo soldado,
pudo persuadir a muchas personas de que recibia cartas del Rey y de su
tio el cardenal Patriarca por el intermedio del virrey y del arzobispo; y
192 .
193
con esperanza de conseguirles honras y destinos les sacaba algunos
vestidos viejos y otros pequenos donativos. Descubierta la impostura,
fue condenado a presidio, y al mismo tiempo salio desterrado a Espana
un fraile de la merced que le escribia las cartas. Igualmente fue enviado
en partida de registro el agustino fray Juan Alcedo que habia censurado
con viveza en un poema la conducta de los conquistadores.
La sociedad hacia poco alto de estos golpes de autoridad, satisfecha
con la situacion prospera del virreinato. La entrada de la hacienda era
de unos cuatro millones de pesos, los gastos de unos 35 millones, quedando
un sobrante anual de mas de medio millon; la deuda, que por la
guerra anterior habia pasado de 11 millones, estaba reducida a unos
diez millones y medio y habia en las cajas reales mas de dos millones de
existencias.
—X—
Carlos IV
(1778-1808)
Don Francisco Gil de Taboada y Lemos.- El glorioso reinado de Carlos III que
murio en 1788, parecio continuarse sin contrastes en los primeros anos
de su hijo Carlos IV. Mas los vergonzosos desordenes de la corte, que no
tardaron en descubrirse, y la debilidad creciente de la monarquia principiaron
a inspirar serios recelos de que la prosperidad de Espana no
tardaria en verse comprometida por la formidable revolucion de la Francia.
La distancia dejaba al Peru por entonces al abrigo de toda violenta
sacudida; y el progreso que tan notable se habia hecho bajo el gobierno
de Croix sin interrumpirse por el cambio de Soberano, brillo sin nubes en
tiempo del virrey Gil de Taboada y Lemos, que puede considerarse la
epoca mas dichosa del virreinato.
El movimiento literario se hizo sentir por la publicacion de cuatro
periodicos. El Mercurio Peruano, que fue uno de ellos, merecio los elogios
de los sabios en America y Europa por sus bien escritos articulos y por
sus preciosos datos a cerca de la geografia e historia del Peru. San Carlos
adelantaba con un buen reglamento. Principiaba a utilizarse para la
ensenanza medica el anfiteatro anatomico recien restablecido en el hospital
de San Andres. El baron de Nordenflich, enviado para mejorar la
explotacion de las minas, establecia para los ensayos un laboratorio
quimico. Una expedicion zoologica se encargaba de estudiar las riquezas
animales del Peru. Una escuela nautica debia mejorar la educacion
de los marinos. Por el mar se exploraba el archipielago de Chonos. El
padre Girbal, auxiliado por el padre Sobrebiela, digno guardian de
Ocopa, exploraba la pampa del Sacramento y el curso del Ucayali, daba
193 .
194
mucha luz para levantar el plano de las montanas, y permitia esperar la
civilizacion de los salvajes por habiles misioneros, que se hallaron detenidos
en 1794 por la barbarie de los feroces cashibos llamados entonces
carapachos.
La guia del Peru se enriquecia con importantes detalles. Segun el
censo formado por el plan de tributos que se reconocia muy diminuto, en
las siete intendencias existia 1 076 122 personas en 1 460 poblaciones;
Lima incluia en su recinto 52 627 habitantes y en los suburbios 10 283.
En su arzobispado y en los cuatro obispados del Cuzco, Arequipa,
Huamanga y Trujillo habia 557 curatos. El territorio conocido se calculaba
en 33 628 y media leguas cuadradas. En el quinquenio de 1794 a 1798
se habian sellado en la casa de moneda 27 967 566 pesos con seis reales
que corresponden por ano comun a 5 593 513 pesos con dos y medio
reales. La mineria suministraba ademas de este metal amonedado las
pastas destinadas a otros usos y las que salian por contrabando. La
entrada anual de la hacienda pasaba de 4 500 000 pesos, no llegando los
gastos a cuatro millones. La importacion de Europa se redujo en el quinquenio
de 1790 a 1794 a 29 091 290 pesos con cinco y medio reales, la
exportacion a 31 889 500 pesos con seis reales y un octavo. La exportacion
del Callao para los puertos del Pacifico fue de 7 823 776 pesos con
seis reales; la importacion de los mismos 8 359 749 pesos con seis reales;
la exportacion de Lima a las plazas interiores del virreinato de 22 859
820 pesos con seis reales y tres cuartos y la importacion 28 443 853 pesos
con dos y medio reales. Las rentas del arzobispado de Lima ascendian a
904 893 pesos con dos y medio reales; las del obispado del Cuzco a 468
539 pesos con dos y medio reales; las de Arequipa a 393 901 pesos con
cinco reales; de Trujillo a 244 034 pesos con tres y medio reales; de
Huamanga a 283 575 pesos con cuatro y medio reales, formando un total
de 2 194 944 pesos. Para acercarse a la verdad es necesario aumentar al
menos en un tercio la mayor parte de estos datos oficiales, porque con
interes o sin el habia una propension general a la ocultacion y a la rebaja.
Con toda su imperfeccion bastan esas noticias para juzgar favorablemente
de aquella situacion material. Tambien hablan en su favor las
balaustradas puestas a la puerta de los templos, los depositos de polvora
colocados a dos leguas de la ciudad, la reparacion de muchas obras
publicas y los cuantiosos donativos voluntarios para hacer la guerra a la
Francia, en la que con el suplicio de Luis XVI parecian desencadenadas
todas las pasiones revolucionarias.
A fin de que no se despertasen en el Peru, se espiaban las conversaciones
publicas y privadas, se tenia cuenta de las personas llegadas de
Europa y entre la de otros escritos se impedia la circulacion de Los derechos
del hombre publicados en Nueva Granada.
194 .
195
Don Ambrosio O’Higgins, conde de Ballenar y Osorno.- Bajo el nuevo virrey
se presento ya amenazadora la propaganda revolucionaria. El venezolano
Miranda, que habia servido a los liberales franceses, contaba con su
apoyo para revolucionar a su patria. Aunque la paz con Francia alejo los
temores de ese lado, la guerra con Inglaterra, que por el interes de su
comercio y por vengarse del auxilio prestado antes a los Estados Unidos,
queria la emancipacion de la America espanola, ocasiono a la metropoli
riesgos mas graves y mas duraderos. Quedo interrumpido o muy disminuido
su comercio con las colonias, que en el trato extranjero hallaron
mercado mas provechoso. Los cuidados de la guerra y su desordenada
administracion le impidieron proseguir sus planes de mejora precisamente
cuando la America espanola, despertando del letargo colonial,
principiaba a sentirse mas avida de luz, de reformas y de libertad.
Los unicos hechos memorables de este gobierno fueron la incorporacion
de Puno, que tan intimas relaciones tenia con el resto del virreinato,
la separacion de Chile, que a la distancia no podia ser bien administrado,
la refaccion de algunos caminos y la mejor policia de Lima. El celo de
los vigilantes llego al extremo de prender al virrey que habia salido disfrazado.
O’Higgins que habia traido buena reputacion de la presidencia
de Chile, la conservaba en el Peru por su solicitud en beneficio publico;
mas sorprendido por la muerte a principios de 1801 en el ejercicio de su
cargo, fue sustituido por la audiencia, a la que no tardo en suceder don
Gabriel Aviles, conocido por sus servicios militares desde la revolucion
de Tupac-Amaru.
El marques de Aviles.- Mas capaz para la guerra y para los ejercicios de
devocion que para el gobierno del virreinato, siguio Aviles las rutinas
establecidas sin haber influido mucho en los notables sucesos de su
periodo, ni menos en la inminente revolucion. El Peru logro que se le
incorporaran por cedula real de 1802 las misiones de Maynas con todos
los afluentes del Amazonas hasta el punto en que dejan de ser navegables.
Este vasto territorio fue agregado en lo espiritual al obispado de
Chachapoyas, cuya sede debia ser Jeberos. En 1804 se reincorporo tambien
Guayaquil que ni politica, ni militarmente podia estar bien gobernado
dependiendo de otro virreinato. En 1805 se tuvo la felicidad de que
prendiera el fluido vacuno que el Monarca habia hecho los mas loables
esfuerzos por trasmitir desde Espana embarcando a varios jovenes para
vacunarlos sucesivamente. Este inapreciable don, con el que podian precaverse
epidemias desoladoras, fue recibido con gratitud entusiasta.
Tambien obtuvo una acogida lisonjera el sabio Humboldt que venia a
estudiar el nuevo mundo. Entre las obras mas importantes deben contar-
195 .
196
se el parque y fortaleza de artilleria principiados en Lima bajo la direccion
de don Joaquin de la Pezuela, y el establecimiento de serenos.
Resto de las anteriores preocupaciones fueron el castigo de unas
hechiceras y dos autos de fe sin personas relajadas. Entre los fenomenos
naturales causaron mucha admiracion ocho o nueve truenos que se oyeron
en Lima el 19 de abril de 1803. En las provincias se hicieron notar
abundantes lluvias y volcanes de agua.
Paso casi desapercibida en el resto del virreinato una conspiracion
tramada en el Cuzco en favor de la Independencia. La guerra con Inglaterra,
que se habia suspendido a principios del siglo, se renovo a fines de
1805, ofreciendo la captura de buques enviados del Peru con ricos cargamentos,
la destruccion de la escuadra espanola en las aguas de Trafalgar,
y en America el combate de Arica y la toma de Buenos Aires por los
ingleses.
Don Fernando Abascal.- Bajo el sucesor de Aviles, el heroismo argentino
arrojo por dos veces a los invasores; y este suceso que en el Peru celebraban
los realistas con entusiasmo, contribuyo poderosamente al gran levantamiento,
con que en el reinado siguiente sacudio la America espanola
el yugo de la metropoli.
—XI—
Fernando VII
(1808-1824)
Don Fernando Abascal.- Los sucesos de la Peninsula generalizaron rapidamente
el proyecto de emancipacion que ya habian concebido y difundian
en secreto algunos americanos de ideas avanzadas y de patriotismo
ardiente. Carlos IV se vio forzado por un motin popular a abdicar en
Fernando VII. Arrancando la renuncia al padre y al hijo pretendio
Napoleon dar la corona a su hermano Jose. Exaltados por el amor a la
independencia, acometieron los espanoles una lucha desigual contra el
capitan del siglo. Una vez armada la Espana para rechazar el yugo extranjero,
quiso recobrar la libertad que le habian arrebatado los monarcas
absolutos; se reunieron las cortes del reino; se establecio la libertad
de imprenta; se abolio la inquisicion; y se juro la constitucion liberal de
1812. Los americanos, a quienes se declaro libres, fueron llamados a la
representacion nacional y obtuvieron franquicias diminutas. El ejemplo,
las doctrinas, lo que se concedia y lo que se negaba, todo contribuia a
hacer sentir en America el derecho de salir de una humillante tutela;
parecia obra de gigantes derribar de subito el edificio colonial de tres
siglos; mas la ocasion se presentaba propicia y los hombres bien templa-
196 .
197
dos no dudaron sacrificarse por una causa en que se interesaban la patria,
la libertad, la justicia, el porvenir de un mundo y el progreso de la
humanidad. Sin concierto previo se levantaron Buenos Aires, La Paz,
Santiago, Quito, Caracas, Bogota y muchos pueblos de Mexico. Un movimiento
tan simultaneo, universal e imprevisto manifestaba a las claras
que habia llegado ya el tiempo decretado por la Providencia para la
emancipacion del nuevo mundo. En el Peru cundia tambien el fuego
sagrado de la patria; Tacna se pronuncio en 1811, Huanuco en 1812, por
segunda vez Tacna en 1843, todo el Sur en 1814. Aunque en Lima la
mayoria estuvo constantemente por la Independencia, el espiritu publico
se vio comprimido por el fuerte de Santa Catalina y por hallarse concentrados
en la capital los recursos de los virreyes.
Abascal se mostro bastante politico y benevolo y pudo prolongar un
regimen odiado, con una administracion sabia, a la que siempre es reconocido
el pueblo peruano. Desde su llegada se ocupo con celo en el servicio
publico; reparo las murallas de la ciudad; edifico el cementerio
general; fundo el colegio de medicina; favorecio el de abogados; procuro
conciliar los animos formando el batallon de la Concordia; entre los aprestos
de tierra y amagos de conspiraciones hizo sentir las dulzuras de la
paz; y sin comprometer el prestigio del poder, contemporizo habilmente
con las efusiones de la libertad.
Los amantes del progreso veian con placer las elecciones municipales,
las de diputados a cortes, la extincion del santo oficio, la jura de la
constitucion, el nombramiento de un consejero limeno y otras manifestaciones
de la vida politica. Cuando al regreso de Fernando VII de su cautividad
en Francia se perdieron en Espana las esperanzas de libertad con
el restablecimiento del gobierno absoluto, la Independencia de America
parecia comprometida por los recientes triunfos de los realistas y porque
se enviaban contra ella huestes aguerridas que habian vencido a los
soldados de Napoleon. Abascal, que esperaba dias mas tranquilos, se
vio sorprendido con la sublevacion de tropas acuarteladas en la capital,
movimiento que supo reprimir con admirable energia. Pocos meses despues
era reemplazado por don Joaquin de la Pezuela y salia del Peru
dejando los mas honrosos recuerdos.
Don Jose Joaquin de la Pezuela.- El nuevo virrey que debia su elevacion a
sus triunfos sobre las fuerzas de Buenos Aires, pudo lisonjearse con
mayores esperanzas sabiendo que una expedicion enviada a Chile habia
alcanzado un triunfo; mas su satisfaccion duro pocos dias. El patriotismo
chileno, sacando fuerzas de la derrota, habia deshecho a sus vencedores;
y desde entonces argentinos y chilenos no pensaron sino en
asegurar su independencia favoreciendo la del Peru que mostraba los
197 .
198
mejores deseos, pero que se hallaba comprimido por las fuerzas realistas.
El virrey no tuvo mas pensamiento que el de rechazar la agresion
inminente; y a la llegada del ejercito libertador tenia unos 23 mil hombres
bien disciplinados. El entusiasmo de los patriotas peruanos fortificaba
por momentos la causa de la emancipacion; y el ejercito realista,
creyendo perdida la suya en manos del virrey, le obligo a entregar el
mando a don Jose La Serna que gozaba de una alta reputacion militar.
Don Jose La Serna.- Con un teson que recuerda el de los conquistadores,
peleo el ejercito realista para conservar la dominacion espanola en el
Peru; mas sus esfuerzos solo hicieron resaltar mas el triunfo de los patriotas,
cuyas virtudes civicas y militares ilustran la emancipacion. La
Serna, prisionero en Ayacucho, debio a la generosidad de los vencedores
su salida apacible del Peru. La cultura colonial pudo conservarse con
las transformaciones indispensables por no haberse complicado la guerra
de independencia con una guerra de razas.
—XII—
Civilizacion colonial
Idea del virreinato.- Antes de haber sufrido ninguna desmembracion, el
virreinato del Peru se extendia por el lado del Pacifico desde los confines
de Costa Rica hasta el Cabo de Hornos con una reducida interrupcion en
las costas del Choco; por el lado oriental incluia ademas de Tierra Firme,
el vastisimo territorio comprendido entre Popayan y Buenos Aires. Al
erigirse el virreinato de Santa Fe se le segregaron las audiencias de Panama
y Quito. El de Buenos Aires se formo del pais correspondiente a la
audiencia de Charcas. Con la de Santiago se creo la capitania general de
Chile. Por la reincorporacion de Puno y Maynas recobro el virreinato del
Peru los limites de la republica actual, habiendo incluido tambien en los
ultimos tiempos del coloniaje todo el alto Peru y los gobiernos de Atacama,
Chiloe y Guayaquil.
Lima era la verdadera corte de la America meridional. Segun calculos
preferibles a los diminutos censos, su poblacion se elevaba desde
fines del siglo diecisiete a mas de 70 mil habitantes. Cada casa ocupaba
ya mas espacio que cuatro de los mayores palacios de Genova. Excedia a
muchas antiguas cortes en pinturas de Roma y Sevilla, panos de Flandes,
terciopelos de Toledo, tafetanes de Granada y adornos de la China. Era
incomparable en la riqueza de oro, plata, diamantes, perlas y piedras
preciosas. El comun del pueblo gastaba caballo, sederias y joyas. La nobleza,
en la que se contaron duques, marqueses, condes, vizcondes y
caballeros de las ordenes militares, eclipsaba con el lujo a la grandeza
198 .
199
espanola, con la que estaba relacionada. Los coches eran muchos y las
calesas pasaron de cuatro mil. El culto, para el que se habian erigido
unos cien templos, fue mas esplendente que el de las ciudades santas.
Abundaron las fundaciones de beneficencia. Florecieron los gremios de
artesanos. La capital del virreinato era tambien el emporio del comercio,
un foco de ilustracion y el centro del movimiento religioso.
El Cuzco, aunque reina destronada, era rival de Lima por sus edificios,
culto, poblacion e influencia. Arequipa se distinguia por sus comodidades
y escogido vecindario. Huamanga ostentaba sus construcciones.
Trujillo preponderaba en el Norte. Piura crecia en bienestar y habitantes.
Los puertos del Callao, Paita, Pisco y Arica sufrieron rudos contrastes,
ya de los terremotos, ya de los piratas. Huancavelica estuvo pendiente
del estado de sus azogues. Potosi que habia contado mas de cien
mil habitantes nadando en la opulencia, decayo con su mineral. El de
Pasco contribuyo a la prosperidad de Huanuco, Tarma y Jauja; el de
Hualgayoc levanto a Cajamarca, que como Chachapoyas solo se habia
sostenido con sus tejidos. Ica y Moquegua prosperaron con sus vinedos.
Lambayeque heredo la prosperidad de Sana abatida por los corsarios y
las inundaciones. Tacna se engrandecia lentamente con su arrieraje.
Puno debio su origen y acrecentamiento a sus minas y ganados. Otras
muchas poblaciones coloniales no pudieron sostener su primitivo rango.
Tambien cayeron en ruinas antiguas capitales de los Incas. Por mucho
tiempo se veian de media en media legua y a veces a mas cortas
distancias pueblos con las calles arregladas y las casas en pie; echandose
solo de menos los habitantes y los techos bajo los que debian guarecerse.
Valles que como el de Santa habian sido un hormiguero de indios, no
ofrecian ya sino escombros recientes. La poblacion del Peru actual llego
a reducirse a menos de un millon de almas, estando el mayor numero de
habitantes dispersos en haciendas, caserios y estancias.
Sociedad colonial.- Los indios seguian disminuyendo con espantosa rapidez.
Las viruelas desolaban periodicamente sus pueblos; el abuso del
aguardiente causaba estragos continuos; la opresion no permitia que las
nuevas generaciones llenasen los vacios determinados por la muerte
natural o prematura. Siervos del terreno en las haciendas, y expuestos a
las vejaciones de todo el mundo en los pueblos, no gozaban del reposo,
ni de la seguridad, ni de los recursos, que hacen posible la multiplicacion
de las familias en el seno de la paz y de la abundancia; muchos
perecian entre las penalidades de la mita, por el influjo del no acostumbrado
clima o entre las privaciones de la vida errante. Si para gozar
mejor de la proteccion de las leyes se establecian en la capital o en otras
grandes ciudades, su sangre venia a refundirse en otras razas. La fatali-
199 .
200
dad parecia condenarlos a desaparecer por falta de multiplicacion o por
el movimiento de absorcion.
Aunque era continua la introduccion de esclavos, sea por el istmo
de Panama, sea por Buenos Aires, el numero de negros pocas veces excedio
de 50 mil en el territorio actual del Peru. Reducidos a vivir casi exclusivamente
en la costa perecian prematuramente, ya por los estragos de la
esclavitud, ya por el abuso de los deleites o confundian su sangre con las
razas superiores.
La raza blanca estaba lejos de ofrecer el desarrollo prodigioso que
prometian su posicion privilegiada y los recursos del pais. Limitada
generalmente la inmigracion a solo los espanoles, que obtenian una licencia
embarazosa y podian llegar al Peru superando las dificultades de
la distancia y la insalubridad del transito, pocos llegaban a ser el tronco
de una serie de generaciones blancas. La degradacion del trabajo, entregado
a manos serviles, la dificultad de asegurar la subsistencia de una
familia en posiciones honradas, el lujo ruinoso convertido ya en una
necesidad social y otras preocupaciones arraigadas, multiplicaban las
vocaciones por el claustro, propagaban un libertinaje infecundo o daban
lugar a amores con otras razas, no consagrados por la religion, pero que
la opinion miraba con cierta indulgencia.
Era grande el poder de absorcion en la raza dominante, tanto por la
fuerza de la sangre que antes de un siglo dejaba generaciones perfectamente
blancas, como por la fuerza de la atraccion social hacia las mezclas
mas avanzadas. Habiendo entrado por muy poco el elemento negro
en esta fusion, el porvenir de la nueva sociedad quedo pendiente en gran
parte de la absorcion regular y progresiva de la raza india. La generacion
hispano-peruana pudo echar hondas raices en un pais que los abuelos
maternos habian conquistado a la civilizacion desde siglos remotos;
y la mezcla de sangre espanola formo una nacionalidad, tan nueva como
habia aparecido la America a los descubridores del Nuevo Mundo. El
desarrollo hubo de ser lento, porque la organizacion politica propendia
a inmovilizar la sociedad naciente. Los mestizos, primer elemento de
fusion, casi proscriptos al principio por un gobierno receloso, despreciados
a menudo por la ilegitimidad de su origen, con una educacion poco
regular, pocas veces con fortuna e influencia, arrastraban comunmente
una existencia incierta, penosa y esteril. Mas un gran numero lograba
sobreponerse a las dificultades de su posicion, se hacian dignos de la
consideracion social por sus luces y caracter, formaban familias estables
y contribuian eficazmente al progreso de su patria.
Sistema de gobierno.- Antes de la revolucion liberal de 1810, la monarquia
absoluta rigio sin oposicion en el Peru, como en los demas dominios
200 .
201
espanoles. El Rey era acatado como un vicedios; la rebelion contra el
constituia el horrendo crimen de lesa majestad; su advenimiento, su
muerte, cuantos sucesos interesaban a la familia real, se solemnizaban
con una pompa semejante al culto religioso. El pueblo no tenia ninguna
parte en la formacion de las leyes, que eran la simple expresion de la
soberana voluntad. Mas el gobierno debia consultar siempre los principios
de la religion, justicia, orden y utilidad general. Para que nada quedase
sujeto al acaso, habian de obedecerse las leyes de Indias, en su
defecto las de Castilla, las antiguas del reino y las ordenanzas de los
virreyes. Todas las autoridades estaban sujetas al juicio de residencia; se
prescribian visitas ordinarias y extraordinarias; los mas humildes
vasallos podian elevar sus quejas hasta el trono, siendo inviolable el
secreto de la correspondencia. El Consejo de Indias, puesto a la cabeza
de la administracion, deliberaba con lentitud y conservaba las tradiciones,
a fin de hacer reinar la unidad de miras en la vasta dominacion de
las colonias y asegurar el orden secular.
La America espanola debia marchar con la regularidad de una reduccion
religiosa, con el riguroso bloqueo de una plaza sitiada, con las
restricciones impuestas por las preocupaciones economicas y bajo la
doble tutela de las autoridades locales y de la metropoli. Semejante sistema,
hijo de los errores dominantes al descubrirse el nuevo mundo; con
los vicios inherentes a toda conquista y tan perjudicial a la Espana como
a sus colonias fue establecido por Carlos V, organizado por Felipe II y
desarrollado lentamente por los ultimos monarcas de la dinastia
austriaca; la fuerza de las cosas lo altero el advenimiento de los Borbones;
Fernando VI y Carlos III lo reformaron en parte; bajo Carlos IV se debilito,
y dejo de regir en el reinado de Fernando VII.
La buena eleccion de virreyes neutralizo en parte las perniciosas
influencias de instituciones tan absurdas como injustas. Hubo entre ellos
hombres eminentes, no solo por su esclarecido origen, sino tambien por
sus anteriores servicios, y que habrian figurado con honor en los paises
mejor administrados. Su cargo les autorizaba a gobernar como el Rey
pudiera hacerlo en persona, y la situacion les daba un poder discrecional
para sobreponerse a las limitaciones que estuvieran en oposicion
con las exigencias locales. Su posicion era la de verdaderos soberanos;
su llegada al Peru se anunciaba por un embajador, y su aproximacion a
la capital con salvas; su entrada era bajo de palio, por entre arcos triunfales,
colgaduras, tapices y alguna vez por calles empedradas de barras
de plata; festejabase su venida con acciones de gracia, y fiestas pomposas;
los poetas encomiaban su merito, los oradores no encontraban elogios
bastante elocuentes, las monjas les obsequiaban dulcisimos conciertos,
la nobleza les servia con lealtad, y el pueblo les estaba sumiso;
201 .
202
los paseos triunfales, el coche de seis caballos, la esplendida corte, la
capilla real del palacio; las regalias que les estaban reservadas en el
ceremonial del templo, su dotacion que llego a elevarse a sesenta mil
pesos y solia doblarse con otras entradas autorizadas por el uso, todo les
rodeaba de un prestigio soberano, y su autoridad parecia mas desembarazada
que en las monarquias absolutas. Para allanar sus labores desde
el siglo dieciseis cada virrey debia entregar a su sucesor una relacion del
estado en que dejaba el gobierno; informes verbales sobre los negocios
secretos, una razon de las exigencias de la etiqueta y los archivos en
buen estado. Un secretario corria con el despacho. Un asesor general era
consultado en los asuntos graves; solia haber asesores particulares para
las cosas de guerra y de indios; personas instruidas informaban en los
asuntos espinosos; la audiencia llamada a reemplazar y que en diez
periodos ejercio las funciones del virrey, formaba su consejo nato.
Todo este aparato de administracion conservaba cierta regularidad
en los procedimientos y sostenia el orden publico por solo el prestigio
del gobierno. Mas estaba lejos de ejercer una accion benefica, multiple,
eficaz y constante, como pedian los progresos del virreinato. Hubo virreyes
injustos, arbitrarios o mal aconsejados; su numerosa servidumbre
traia todas las plagas del favoritismo; el corto tiempo senalado a su gobierno,
que llego a reducirse a tres anos, les condenaba a hacer muy
poco, al principio por inexperiencia y al espirar su periodo por falta de
ascendiente; teniendo que dirigirlo todo, no podian hacer grandes cosas;
y sus mejores deseos debian estrellarse ante la falta de cooperacion y la
fuerza de la inercia, inevitables en el letargo colonial y nulidad politica a
que estaba condenado el pueblo. La resistencia del clero, que debia ser la
primera potencia del gobierno, gasto a menudo la energia de los mas
activos y prudentes virreyes.
Gobierno eclesiastico.- Siendo la religion el alma de la colonia, el gobierno
eclesiastico ocupaba el primer lugar en la legislacion de Indias; y el virrey
no era verdaderamente el jefe de la administracion, sino por cuanto
era vicepatrono de la Iglesia. En las reducciones de los salvajes, el misionero
se convertia en ley viviente y personificaba el gobierno entero; en las
doctrinas dominaban los curas; los obispos eran verdaderos potentados
en sus respectivas diocesis; el arzobispo de Lima se levantaba en todo el
reino como rival de los virreyes; las corporaciones religiosas constituian
tambien un gran poder; el formidable tribunal del santo oficio dominaba
todas las conciencias y encadenaba todas las fuerzas; el tribunal de la
cruzada venia a reforzar el poder eclesiastico; y hasta el juzgado de difuntos
le apoyaba, haciendo valer las disposiciones piadosas que dominaban
en los testamentos. La instruccion publica, los establecimientos
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de beneficencia y las cofradias popularizaban la autoridad de la Iglesia;
sus posesiones eran tantas que, al decir de un viajero, hubiera podido
hacer al Rey su vasallo; los clerigos, frailes y monjas formaron mas del
septimo de la poblacion de Lima.
Respetando siempre los derechos de la Iglesia, se mostraban celosos
los virreyes en el ejercicio del patronato; moderaban el deseo de fundaciones
de piedad; nombraban los curas seculares precediendo el concurso
y podian removerlos por concordia; intervenian en las permutas de
doctrinas y hacian reconocer su autoridad en las confiadas a los frailes;
daban curso a las quejas contra eclesiasticos; podian extranar a los turbulentos;
interponian su veto en las elecciones de provinciales y no dejaban
pasar bulas, leyes, ni orden alguna emanada de las autoridades
eclesiasticas sin el correspondiente permiso del Consejo de Indias. Mas,
aunque los obispos prestaban juramento de respetar el patronato, resistieron
tenazmente su amplio ejercicio, y el clero apoyado en sus fueros
solia sustraerse a toda responsabilidad efectiva. El orden publico se vio
a veces comprometido por la exaltacion de los frailes, cuyos capitulos
solian ofrecer toda la agitacion de las elecciones politicas.
Las elecciones capitulares traian y dejaban mucha inquietud en el
publico; porque disputandose en ellas las riquezas, la consideracion, el
poder y hasta cierto punto la direccion del movimiento nacional, se ponian
en juego todas las pasiones. Todo el mundo tomaba interes en la
eleccion; unos por relaciones de familia, otros por celos de nacionalidad;
algunos por participar de la opulencia de los futuros prelados y curas,
no pocos por gozar de la influencia de los provinciales, que eran verdaderos
potentados en ciertas religiones. Las pandillas, las intrigas y todo
genero de seducciones se cruzaban entre los conventos y la calle; llovian
las noticias y los empenos. Siendo serios los intereses debatidos, profunda
la escision y grande la independencia de los frailes, no siempre podia
impedirse, que la agitacion degenerara en tumulto, ni que ocasionara
vejaciones, muertes y cierta especie de sediciones. Los virreyes necesitaban
mezclar la prudencia a la energia; porque eran acusados, a la vez, de
no proteger a los vasallos del Rey y de oprimir a personas exentas. La
tolerancia era aconsejada por la politica para no irritar a los principales
auxiliares de la autoridad civil. El gobierno colonial perdio una inmensa
fuerza con el desprestigio de la inquisicion, la expulsion de los jesuitas y
la secularizacion de las doctrinas que habia poseido el clero regular.
Gobierno civil.- De las cinco grandes audiencias, que en su mayor extension
llego a comprender el virreinato, las de Panama y Santiago, si bien
reconocian la autoridad del virrey y apelaban a el para las necesidades
de la guerra y remision de los situados, prevalidas de la distancia se
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conducian con mucha independencia; las de Quito y Charcas, reconociendo
en todo su superioridad, se tomaban muchas libertades; solo la
audiencia de Lima, que gozaba de suma consideracion, le estaba sometida,
en cuanto permitia la independencia de las funciones judiciales. Entre
los eminentes magistrados de Lima hubo hombres tan entendidos como
Solorzano y tan justificados como Padilla. La audiencia del Cuzco, cuya
necesidad se habia hecho sentir desde el siglo diecisiete, no dejo de corresponder
a los fines de su ereccion.
Para las necesidades de la administracion civil el territorio actual
del Peru, no contando el de las montanas, estuvo divido en provincias,
que en los ultimos tiempos del coloniaje se distribuyeron en las ocho
intendencias de Trujillo, Tarma, Lima, Huancavelica, Huamanga, Cuzco,
Arequipa y Puno. A la intendencia de Trujillo pertenecieron los antiguos
corregimientos de Piura, Sana o Lambayeque, Chota, Cajamarca,
Chachapoyas, Lulla y Chillaos, Pataz o Cajamarquilla, Huamachuco y
Trujillo; a la de Tarma, Huaylas, Conchucos, Cajatambo, Huamalies,
Huanuco, Panataguas, Tarma y Jauja; a la de Lima, el Cercado, Santa,
Chancay, Canta, Huarochiri, Yauyos, Canete e Ica; a la de Huancavelica,
Tayacaja, Huancavelica, Castrovirreina y Angaraes; a la de Huamanga,
Huanta, Anco, Huamanga, Vilcas Guaman o Cangallo, Andahuaylas,
Lucanas y Parinacochas; a la del Cuzco, Abancay, Cuzco, Quispicanchi,
Paucartambo, Calca y Lares, Chilques y Mages, Cotabamba, Tinta o Canas
y Canchis, Aymaraes y Chumbivilcas; a la de Arequipa, Camana,
Arequipa, Condesuyos, Cailloma, Moquegua, Arica y Tarapaca; y a la de
Puno Lampa, Puno o Paucarcolla, Chucuito, Azangaro y Carabaya. Los
corregidores, cuya duracion vario de tres a cinco anos, eran los bajaes de
las provincias y generalmente tan malos que solia tenerse por peor al
ultimo. La creacion de intendentes para mejorar el gobierno solo pudo
remediar en parte abusos seculares.
El regimen municipal estaba siempre confiado a los cabildos, teniendo
el de Lima el privilegio de no admitir corregidor. Los regidores,
que compraban sus plazas a perpetuidad, nombraban de su seno o entre
los demas vecinos dos alcaldes anuales, cuya eleccion debia ser confirmada
por el virrey. En los pueblos de indios habia tambien alcaldes, por
eleccion popular en el nombre, y en realidad impuestos por el cura o el
corregidor. Los caciques que conservaban su jurisdiccion tradicional y
hereditaria, la ejercian mas especialmente para integrar las mitas, recaudar
tributos o imponer otras exacciones. El comercio reconocia la autoridad
protectora del consulado, que ayudaba tambien al gobierno en los
grandes negocios de hacienda. La mineria recibio fomento y regularidad
de su tribunal especial, y en Potosi y Huancavelica hubo una organizacion
administrativa bastante desarrollada. Habia protectores de indios
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entre los fiscales de las audiencias y en todas las provincias sus cajas de
censo tuvieron una administracion especial. Tambien habia jueces particulares
para la mejor distribucion de las aguas, alcaldes de hermandad
para la seguridad de los campos, y otros funcionarios de policia. Un
oidor debia visitar el distrito cada tres anos. Sea por la corte, sea por el
virrey o por los tribunales se enviaban de tiempo en tiempo jueces
pesquisidores. La ley habia fijado las atribuciones, deberes y subordinacion
de las respectivas autoridades, minuciosas reglas de buen gobierno,
ordenanzas de gremios, obrajes, mineria y comercio, medidas
suntuarias, en suma, cuanto parecia conducir a la marcha de la sociedad
segun los principios de paz, justicia y prosperidad.
Una parte de la actividad administrativa se gastaba en las practicas
de etiqueta y en las controversias de jurisdiccion. El ceremonial se cuidaba
con tanto mas escrupulo, cuanto que ocultaba con las fascinadoras
apariencias de superioridad la debilidad real del gobierno. Las competencias
de autoridad, muy frecuentes por alegatos de fuero, circunstancias
locales u otras causas se revestian de gran trascendencia cuando
ocurrian entre el virrey y la audiencia; porque se temia la colision aparente
entre el ejercicio de la soberania reservado al representante del Rey
y la independencia reconocida en los tribunales.
El mayor escollo de la buena administracion era la corrupcion de los
empleados, que por la distancia del poder central, la escasa influencia
de la opinion publica, sus ningunas raices en los pueblos y la confianza
en la impunidad llegaba a veces a un grado espantoso. Representando el
empleo mas a menudo un favor o un precio, que la recompensa del merito,
se ejercia principalmente con el designio de improvisar una fortuna
sin detenerse en los medios. La vara de la justicia se transformaba en
vara de comerciante; se buscaban expedientes para paliar las iniquidades,
torciendo con mas o menos habilidad el curso de las causas; los
pleitos se hacian interminables, especialmente si los asuntos eran de tal
cuantia, que pudiese apelarse al Consejo de Indias; la proteccion acordada
a los indigenas por multiplicadas leyes y recomendada constantemente
por los Soberanos venia a ser tan ilusoria que en el dictamen de
hombres muy justificados lo mejor que podia hacer el gobierno era no
ocuparse de ellos.
Con la opresion de los indios contrastaba la licencia de los blancos,
cuya obediencia a la ley se media por su voluntad en las provincias no
muy remotas, y que formando cierta aristocracia de color reproducian el
desorden de los tiempos feudales.
Para las razas mezcladas que tenian una posicion excepcional bajo
el nombre de castas o gente de medio pelo, existia la alternativa frecuente
de oprimir o ser oprimidos; produciendo los estragos del rayo entre los
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desvalidos indios, siendo objeto de escandalo por sus demasias en las
grandes poblaciones e inspirando serios recelos al gobierno por su espiritu
osado, solian asegurar la impunidad de sus excesos, ya en el desamparo
de los lugares, ya en los sagrados que les ofrecian el clero y la
nobleza; mas otras veces, sin que fuesen muy culpables, salian al presidio
de Valdivia, a la extraccion de piedras en la isla de San Lorenzo, que
por su destino se llamaba la galera, u a otros trabajos forzados.
Las mas sentidas quejas contra el gobierno de los virreyes eran por
haber defraudado a los benemeritos del pais del premio, que la naturaleza
y las leyes parecian asegurarle; la venalidad o el favoritismo distribuian
el mayor numero de empleos y gracias; aunque sea en el virreinato,
sea en otros dominios espanoles brillaron muchos peruanos en altos
puestos, eran tantas y tan elevadas las aspiraciones que nunca la autoridad
podia aparecer justificada en la distribucion de las recompensas. La
empleo-mania fue desde muy antiguo una verdadera plaga; ocasion hubo
en que los pretendientes se contaron por millares, y pasaron de dos mil
las cedulas para la expectativa de premios. Mientras el trabajo no obtuviese
la debida estimacion y escasearan las posiciones apetecibles, no
habia para los desheredados de la fortuna otra perspectiva que pretender
o vivir a expensas de la caridad publica y privada.
Estado militar.- La carrera militar no ofrecia entonces muchos atractivos.
Cuando ceso el desorden de la conquista, la defensa del territorio quedo
confiada principalmente a los vecinos agraciados con encomiendas de
indios; los virreyes tuvieron una reducida guardia de lanzas y arcabuces,
que mal pagados o cesando enteramente el sueldo, hubieron de servir
exclusivamente por los honores del puesto o por las ventajas del fuero;
las depredaciones de los corsarios hicieron necesaria la pequena armada
del Sur y la guarnicion de quinientos hombres en el puerto del Callao;
la sublevacion de los araucanos obligo a sostener una fuerza doble en
sus fronteras; despues se establecieron las guarniciones de Buenos Aires
y Tierra Firme; mas el ejercito destinado a defender el vasto virreinato
pocas veces paso de tres mil plazas bajo la dinastia austriaca.
Reducido el Peru a la audiencia de Lima, la fuerza veterana no llegaba
a 1 500 hombres; las milicias que solian contar nominalmente mas de
40 mil y 60 mil soldados y en la capital solo se elevaban a unos ocho mil,
distaban mucho de ofrecer la misma fuerza efectiva. Solo despues que se
hizo inminente la invasion inglesa o se concibieron serios temores por la
tranquilidad interior, se trabajo eficaz y asiduamente en la organizacion
militar. La carrera fue recibiendo todas las mejoras y obteniendo la consideracion
de que gozaba en Espana; a los imperfectos buques construidos
en Guayaquil reemplazaron buenos navios de guerra venidos de
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Europa; estuvieron bien provistas las salas de armas; se construyo un
buen parque de artilleria; se acabaron las grandes fortificaciones del
Callao; vinieron tropas aguerridas de Europa; y los excelentes soldados
que suministraba el Peru pudieron realizar grandes hechos, utilizandose
la plenitud de sus esfuerzos con la buena disciplina.
En tiempos anteriores solo habian podido desplegarse pasajeramente
el valor y el entusiasmo, cuando la colonia se veia acometida por fieros
enemigos de la religion y de la patria. Para sostener el orden interior
basto casi siempre la fuerza de las creencias; rarisima vez se vieron obligados
los virreyes a presentarse en el lugar de los disturbios; y unos
pocos soldados mandados por un cabo imponian tanto como un gran
ejercito. El estado de las rentas no permitia aumentar mucho el presupuesto
militar.
Hacienda.- Como sucede tarde o temprano a todos los gobiernos mal constituidos,
el mal estado de las rentas era a un mismo tiempo indicio de la
viciosa administracion, obstaculo para su reforma y principio de su ruina.
No se desconocieron en verdad las necesidades de exactitud, economia,
responsabilidad y vigilancia, que son el alma de todo sistema financiero.
Los virreyes solicitaban la cobranza, conservacion, incremento y
buen empleo de las entradas fiscales, y en caso necesario consultaban a
juntas u hombres competentes; los oficiales reales destinados a la administracion
inmediata ofrecian las garantias necesarias; la contaduria
mayor encargada especialmente de hacerles cumplir sus deberes, desplego
muchas veces notable actividad y conservo la reputacion de integra.
Mas no obstante todas las previsiones legales y los severos castigos
que llegaron hasta el ultimo suplicio, la tentacion fue siempre mas fuerte
que el miedo, y las defraudaciones se hicieron constantemente en gran
escala.
Las entradas generales, que llegaban a reunirse en las cajas reales
de Lima, se elevaron a poco mas de dos millones anuales de pesos bajo la
dinastia austriaca y a cuatro millones y medio en la epoca mas prospera
de los Borbones. Prescindiendo de los ramos secundarios o eventuales,
las principales rentas se debieron al tributo de los indios, producto fiscal
de las minas, impuestos sobre el comercio y ganancias en los efectos
estancados. El tributo, que por mucho tiempo no dio ningun producto
neto al fisco, le proporcionaba al fin cerca de un millon de pesos; los
derechos pagados por el comercio, que eran principalmente los de alcabala
y almojarifazgo o aduanas, sufrieron constantemente enormes desfalcos
por causa del contrabando, crecieron en gran progresion, desde
que se autorizo el trafico por el Cabo de Hornos, y llegaron a ser la entrada
mas importante; el unico estanco valioso fue el de tabaco; los dere-
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chos sobre los metales extraidos, que al principio formaban el ramo principal,
figuraron al fin en tercera o cuarta linea.
Los gastos del virreinato nunca pudieron ofrecer un orden riguroso
y estable. La lista militar aun en tiempos pacificos absorbia mas de la
mitad de las entradas; porque era necesario enviar situados a Chile, Buenos
Aires, Panama y Cartagena. La lista civil figuro durante un largo
periodo por un decimo de los gastos. Muy poco era lo que se destinaba a
las obras publicas, instruccion y beneficencia. En el sostenimiento del
clero se empleaba una parte considerable de los tributos. El quinto de los
metales beneficiados, reducido despues al decimo, se considero siempre
propio del Rey, como legitimo propietario de las minas, cuya explotacion
acordaba a los descubridores. Mas para remitir al Rey sus quintos
era necesario desatender las atenciones mas urgentes, perpetuar la deuda
publica, valerse de arbitrios efimeros o recurrir a malos expedientes.
Aun asi apenas pasaria de cien millones de pesos la remesa regia en
todo el periodo colonial correspondiendo a menos de 400 mil pesos anuales;
cantidad total que hoy percibe el gobierno del Peru en pocos anos
con solo el producto del guano; que el de Espana hubiera podido obtener
facilmente con un poco de libertad en el comercio colonial, y que solo
pudo realizarse perpetuando la iniquidad de la mita, reduciendo a veces
el gobierno del Peru al cuidado de Huancavelica y Potosi, causando los
mas graves danos a la misma metropoli en su bienestar y en sus costumbres,
suscitando costosas rivalidades en Europa y atrayendose la animadversion
del mundo civilizado. Con tan mezquinos calculos y perjuicios
tan generales suelen dominar los errores economicos, acreditados
por la irreflexiva codicia y sostenidos por un orgullo mal entendido.
Mejoras materiales.- La agricultura se enriquecio con aclimataciones inapreciables.
Adquirio el Peru los ganados vacuno, lanar y de cerda, asnos,
caballos, mulas, cabras, perros, gatos, aves de corral, trigo, cebada,
arroz, cana de azucar, cafe, uvas, aceitunas, otros muchos frutos europeos,
varias legumbres, flores y hortalizas, alfalfa y otras yerbas utilisimas.
Extendiose el cultivo de la coca, tabaco y arboleda. Mejoraron la
labranza y otras practicas de cultivo. Mas la riqueza agricola se vio detenida
en su facil y valioso desarrollo por la excesiva extension de las
grandes haciendas pertenecientes en la mayor parte a manos muertas,
por la inseguridad de la pequena propiedad que se reconocio a los indios,
por la irregularidad o carestia del trabajo voluntario y la imperfeccion
del confiado a manos serviles, por la falta de salidas, por injustas
prohibiciones que felizmente no se cumplieron de lleno, y por otros obstaculos
politicos o sociales.
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La mineria favorecida con brazos, habilitaciones, sabias ordenanzas
y decidida proteccion de las autoridades tuvo un desarrollo admirable.
La explotacion del oro no continuo con la extension que ofrecia a los
principios del regimen colonial, por hallarse situados los mas opulentos
lavaderos en Carabaya y montanas de Jaen, donde eran de temerse la
insalubridad del clima y los ataques de hordas feroces. La extraccion del
azogue, que se reservo el gobierno, se hizo en la mina de Santa Barbara a
todo costo y mediante trabajos grandiosos, habiendo ascendido hasta
1813 segun los datos oficiales a 1 110 235 quintales con 41 arrobas y 11
libras; suma que posiblemente se duplico por la extraccion clandestina.
La de La plata, que fue la industria predominante, no puede sujetarse a
calculo; pero todo hace creer que oscilo entre seis y diez millones de
pesos por ano. Asombran verdaderamente la cantidad de mineral, que
fue preciso remover para obtener esos tesoros, y la enorme suma de esfuerzos
indispensables, sobre todo habiendose realizado la mayor parte
a fuerza de brazos. Mas admirable es todavia la constancia de los mineros
en una especulacion, que solia ofrecer todos los azares del juego y en
la que, a no favorecerles la casualidad con ricas vetas, corrian riesgo
inminente de arruinarse por el excesivo costo de la explotacion, por locas
prodigalidades de que la costumbre hacia una necesidad, y por la
exorbitancia de los derechos reales equivalentes a una compania industrial,
en que el Rey se reservaba grandes ganancias y no queria correr
ningun riesgo. Es verdad, que a menudo le tocaba su parte en los desfalcos
y perdidas por la ocultacion de los metales extraidos y la mala paga
de los azogues dados a credito.
Con la civilizacion colonial se introdujo y propago en el Peru la
practica de artes tan importantes como la del herrero y carpintero, trabajos
en seda e hilo, y otros de uso diario o de moda. Mejoraron mucho las
construcciones de edificios y naves. Se conocieron las variadas aplicaciones
de la polvora. Los instrumentos de hierro, otros utiles traidos del
antiguo mundo y el auxilio de los animales aclimatados facilitaron singularmente
los progresos industriales. Mas en general, encadenados los
principales oficios a las ordenanzas de gremios, entregados casi siempre
a las clases abatidas y faltando las grandes ensenanzas y estimulos,
los productos manufacturados se redujeron a pequenas proporciones.
En los grandes obrajes, en que se trabajaban varios tejidos, las ganancias
se debian principalmente a la defraudacion escandalosa que se hacia a
los operarios forzados, quienes por lo mismo solo habian de producir
obras muy imperfectas.
El comercio luchaba con los mas poderosos obstaculos. En el interior
le dificultaban la falta de aspiraciones o de medios, las malas vias de
comunicacion y el monopolio que usurpaban los corregidores, curas,
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hacendados, obrajeros y duenos de minas. Para comerciar con el
virreinato de Nueva Espana y obtener efectos de la China era necesario
casi siempre correr los azares del contrabando. El comercio con la Europa
estaba reservado a la metropoli, que por mas de dos siglos quiso
encadenarlo al embarazoso movimiento de los galeones, feria de
Portobelo y concesiones hechas por la Casa de Contratacion de Sevilla.
Aun cuando se declaro libre [la ruta] entre los puertos de America y
Espana, no desaparecieron ni la interdiccion a los extranjeros, ni las
dificultades acumuladas por el anterior monopolio. Sin embargo, a fines
del siglo ultimo, no contando el extenso contrabando, la suma de importaciones
y exportaciones se acerco a dieciseis millones de pesos anuales
en el trafico con Espana, y aproximadamente a la mitad en el de Buenos
Aires, Chile, virreinatos de Santa Fe y Nueva Espana. El principal puerto
fue siempre el Callao, en donde se recibian breas, anil, cera y maderas de
Guatemala, efectos de la China, cacao y maderas de Guayaquil, trigo,
frutos secos y otros productos de Chile y toda clase de manufacturas
europeas. Por el Sur entraban muchas mulas de Tucuman y hierba del
Paraguay. Se exportaban para Chile y el Nuevo reino azucares, menestras,
licores o efectos fabricados.
La produccion del Peru, que variaba sin cesar y no era objeto de
apreciaciones bien meditadas, no puede someterse a calculos precisos.
Sin embargo, reflexionando sobre el monto de los diezmos, salarios, movimiento
mercantil y otros datos bastante vagos, se conjeturaria con fundamento
que llego a mas de veinte millones de pesos por ano, correspondiendo
unos dos quintos a la mineria y el resto a la agricultura y demas
industrias. La distribucion de la riqueza producida se hacia con injusticia
notoria, reservandose el clero, empleados y demas clases privilegiadas
mas de dos tercios. El consumo anual de Lima se calculaba a fines
del siglo diecisiete en mas de seis millones de pesos.
El comercio habia formado en la capital algunos millonarios, varias
fortunas de a trescientos y quinientos mil pesos, y un numero muy considerable
que oscilaba entre sesenta mil y doscientos mil; las debidas al
pequeno trafico eran tan instables que solia decirse: padre pulpero, hijo
caballero y nieto pordiosero; la opulencia improvisada en las minas se
disipaba como se habia adquirido; los enriquecidos en los corregimientos
y otras inicuas explotaciones empobrecian por lo comun tan pronto que
las cosas instables se comparaban a la hacienda debida a indios; ni
estos, ni los esclavos podian mejorar de situacion; de los grandes hacendados
solia afirmarse que vivian pobres y morian ricos.
La formacion general de los capitales se dificultaba por el excesivo
costo del culto, en que se empenaban todas las razas, por la embriaguez
comun en los indios, el libertinaje de la gente de color y el ruinoso juego
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en las clases mas favorecidas. Eran muy raros los habitos economicos;
pero en cambio se padecia poco la extremada miseria, se generalizaba el
bienestar, y las clases elevadas y aun los artesanos en Lima conocian los
goces del lujo. El pueblo habia adquirido el uso mas frecuente de la carne
y de la coca, el pan, la leche, licores fuertes, flores y perfumes. Mas las
comodidades no correspondian a la opulencia del pais, ni aun en los
palacios de la primera nobleza.
Progreso moral.- Las grandes diferencias de raza y educacion establecian
notables contrastes y grados muy diversos de cultura entre los habitantes
del virreinato. No lejos de indigenas inmoviles y silenciosos como
estatuas residian negros turbulentos y bulliciosos; al entrar en ciertos
pueblos del interior se les habria creido desiertos, y las mas pequenas
reuniones de esclavos y libertos solian presentar el estruendo de la tempestad
con las voces atronadoras, los instrumentos estrepitosos, el torbellino
de las danzas importadas del Africa y otras escenas mas borrascosas.
Contrastaban singularmente la actitud sumisa de los unos con la
osadia de los otros y la dejadez de los que sufrian el rigor de la inclemente
puna por no echar un poco de lodo en las paredes de su choza, con las
galas y pretensiones que en la capital desplegaba el infimo vulgo.
Si se exceptuan las reducciones del Paraguay, en las que bajo el
regimen paternal de los jesuitas se conservaban el bienestar y la inocencia,
los neofitos no eran sino salvajes mansos, adheridos tan debilmente
a la civilizacion cristiana que la mas leve causa bastaba para que desamparando
o sacrificando al benefico misionero, tornasen a la primitiva
barbarie. Los indios de la ceja de la montana ocupaban tambien de ordinario
moralmente los confines de la vida salvaje. En otros muchos el
aislamiento, la opresion y la miseria sostenian la degradacion secular
agravada por nuevos vicios; o se conservaban las antiguas supersticiones,
o se hacia una idolatria del culto cristiano, permaneciendo refractarios
al espiritu evangelico. La esclavitud incesantemente renovada con
bozales de Guinea era un poderoso obstaculo para las mejoras morales.
Aun las clases mas favorecidas podian resentirse del contacto imprudente
de los ninos con una servidumbre envilecida, y en la edad de
las pasiones por las facilidades para el vicio. El clero mismo llamado a
formar la moral social corria gravisimos riesgos de contagiarse, viendose
poderoso, entre las mas violentas tentaciones y sin responsabilidades
humanas. Era preciso que los curas y la mayor parte de los frailes fuesen
santos para no caer en todas las fragilidades. De aqui la frecuencia y
enormidad de los escandalos, que viniendo de tan alto y descendiendo a
las regiones inferiores poco dispuestas para resistir su funesta influencia,
causaban incalculable dano a las costumbres. Sin embargo de tamanas
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contrariedades, el progreso moral era evidente en el Peru, y entre las
influencias menos favorables se desplegaron las mas bellas dotes del
corazon y de la inteligencia.
Antes de pasar la primera mitad del siglo diecisiete, dejo la exaltacion
religiosa de mancharse periodicamente con los horrores inquisitoriales,
que eran una consecuencia fatal de las guerras religiosas en
las que se agravaban los odios de naciones hostiles con los sentimientos
del fanatismo. La devocion, permaneciendo mas fiel a su espiritu, multiplico
los establecimientos de beneficencia, el ejercicio de la caridad particular,
la abnegacion heroica de los misioneros, las practicas del culto
que alimentaban los sentimientos de fraternidad entre todas las razas,
y las virtudes asceticas que levantaban la sociedad del fango de la corrupcion.
Almas purisimas fueron un ideal viviente de la perfeccion
cristiana; predicose siempre una moral regeneradora; el culto hablaba
mucho a los sentidos y a menudo participaba mas del espectaculo que
del recogimiento. Mas en aquellos tiempos de fe sencilla y devocion ferviente
era natural que en las pompas de la religion se reuniera en torno
de los objetos venerados lo mas raro, brillante e interesante, fuegos de
artificio, iluminaciones, todas las riquezas del arte, todas las maravillas
de la naturaleza, las escenas teatrales y las mas simples efusiones de la
piedad. La sociedad, que en tales fiestas hallaba sus mas deliciosas satisfacciones,
estrechaba al mismo tiempo los lazos de fraternidad y depuraba
su espiritu.
Por la accion moralizadora de las creencias y la natural bondad del
caracter se sostenian las amables virtudes, que brillaron en la sociedad
colonial. Con pocos y facilmente eludidos castigos fueron siempre raros
los crimenes. Se viajaba por largas soledades con la mayor seguridad, y
las cargas de plata se transportaban a largas distancias sin escolta, quedando
a veces sin riesgo casi abandonadas en el desamparo de las punas.
Los mas valiosos efectos se recibian en cajones cerrados, declarando a
cerca del contenido en la declaracion del vendedor o conductores. Los
prestamos se hacian por gruesas sumas sin recibo ni documento alguno,
tranquilo el acreedor con la buena fe de sus favorecidos nunca desmentida.
Las relaciones eran francas y cordiales, abriendose las casas con la
mayor llaneza y prodigandose las sinceras efusiones de carino. Mirabase
la hospitalidad mas bien como una dicha que como el cumplimiento de
un deber; algunos caballeros salian a los caminos en busca de huespedes;
en los pueblos, las principales familias se disputaban los forasteros
para prodigarles obsequios. La despedida principiada a menudo con
alegres banquetes se terminaba con lagrimas, que brotaban del corazon.
Aun en las reuniones no santificadas por la religion eran comunes las
virtudes de familia.
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El espiritu publico no podia desarrollarse faltando la vida nacional.
El patriotismo se desvirtuaba buscandose la madre patria mas alla de
los mares, trasladando al Rey el amor; que ante todo merece la nacion, y
estrechandose sus inspiraciones por la prevencion con que la interdiccion
colonial hacia mirar a todo extranjero. Mas no obstante las mezquinas
preocupaciones no dejaba de brillar ardiente, desinteresado y puro
en los peligros comunes y cuando de palabra o por escrito se fijaba la
atencion en las glorias del Peru.
Las letras ostentaban ya nombres gloriosos. Aunque la ley disponia
que hubiese escuelas en todos los pueblos, por falta de ellas yacia la
multitud en una ignorancia lamentable. La instruccion de las clases mas
favorecidas confiada al clero se resentia de la pequenez de miras e imperfeccion
de los metodos. En las colonias espanolas, lo mismo que en la
metropoli, el absolutismo no permitia que figurasen en la ensenanza
publica las ciencias economico-politicas llamadas a descubrir al pueblo
sus intereses y derechos. La filosofia languidecia entre las dificiles puerilidades
de las escuelas. El derecho y la teologia se resentian necesariamente
del mal estado de los estudios filosoficos. Las ciencias naturales y
exactas en ninguna parte principiaron a ser bien cultivadas sino por
hombres muy especiales hasta el siglo dieciocho. La medicina y los estudios
de aplicacion no podian mejorar en el Peru sino mucho despues.
Los de las bellas artes habian de adolecer de la falta de preparacion y del
mal gusto dominante. Sin embargo, apenas establecida la Universidad
de Lima produjo hombres eminentes; desde el siglo diecisiete se hicieron
admirar verdaderos prodigios de ingenio. La juventud educada en el
Colegio de San Martin, al que reemplazo el Convictorio de San Carlos, se
distinguio constantemente por una inteligencia clara y rapida. Algunas
obras de peruanos merecieron grandes elogios en Europa. Hay del periodo
colonial muchos trabajos apreciables sobre la historia nacional, lenguas
indicas, poesia, religion y otros ramos del saber.
Aunque el coloniaje no fuese favorable ni a la formacion de grandes
caracteres, ni al ejercicio de una superior influencia, el Peru se gloria de
muchos hijos que brillaron al frente de los ejercitos espanoles, en el mando
de poderosas escuadras, en el Consejo de los Reyes, presidiendo las
cortes y ocupando con lucimiento en Espana y America los mas elevados
puestos de la jerarquia eclesiastica y civil. Con sus esfuerzos y sus recursos
se realizaron desde los primeros tiempos grandes exploraciones en
Oceania, Patagonia e interior de America, se llevo la civilizacion a regiones
salvajes, se defendio el Pacifico de peligrosas invasiones, se mantuvo
un inmenso territorio en una paz secular y se preparo un porvenir
mas brillante a las nacionalidades que estaban formandose en el
vastisimo virreinato.
213 .
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214 .
215
—I—
Primeras tentativas de independencia
(1805-1818)
Causas de la Emancipacion.- La naturaleza de las relaciones internacionales
se oponia a la sujecion permanente del Peru a la Espana. Las conquistas
lejanas nunca fueron duraderas, y el coloniaje desaparecio siempre
con la infancia de las naciones. Los oprimidos indios echaban de
menos el gobierno paternal de los Incas. Apenas consumada la conquista,
la colonia que contaba con grandes fuerzas de mar y tierra y con los
inagotables recursos del pais, estuvo cerca de sacudir el yugo de la metropoli.
Desde el origen del virreinato se preveia que los enviados de la
corte sacrificarian a miras egoistas la brillante suerte que debian prometerse
los descendientes de los conquistadores y primeros pobladores.
Facil era conocer que no podia ser bien gobernado un vastisimo territorio
con leyes dadas a tres mil leguas de distancia, y por autoridades no
nacidas, ni nombradas en su seno. El absurdo sistema de interdiccion y
monopolio venia a agravar los males de una tutela tan perjudicial como
humillante, aplazando indefinidamente los progresos que facilitan a todo
pueblo el libre contacto del mundo civilizado y el amplio desarrollo de
sus fuerzas.
El aislamiento a que fue condenado el virreinato, los habitos de obediencia
pasiva y la fuerza de las creencias hacian aparecer invulnerable
la autoridad del Rey; desconocianse la fuerza, intereses y derecho con
que el Peru podia reconquistar su independencia; la heterogeneidad y
rivalidades dificultaban el concierto de los peruanos para sacudir el
yugo colonial; y el profundo letargo en que la inquisicion, el absolutismo
y la educacion los habian hecho vegetar durante tres siglos, contribuia a
prolongar por tanto tiempo una situacion que solo los dominadores pre-
[215]
Epoca de la Emancipacion
215 .
216
ocupados por el orgullo o por mezquinos intereses podian calificar de
natural, justa y provechosa. Mas desde que en el siglo dieciocho principio
la filosofia a ilustrar a los pueblos a cerca de su poder y conveniencias;
cuando la emancipacion y prosperidad de la Confederacion angloamericana
descubrieron a la America espanola el porvenir reservado
a los Estados independientes; y luego de que la revolucion francesa propago
el espiritu de libertad; la existencia del coloniaje se hizo sumamente
precaria y estuvo pendiente de la primera gran sacudida que recibieran
la metropoli y sus mal adheridas posesiones. La perdida de la marina
espanola en las aguas de Trafalgar, el heroismo con que los argentinos
rechazaron la invasion inglesa, y el levantamiento de la Peninsula
para sacudir el yugo de los franceses, sucediendose a cortos intervalos,
ofrecieron una oportunidad que en todo caso no habria dejado de presentarse
en breve tiempo.
Movimientos secretos.- Un gobierno organizado de una manera estable,
con las conciencias encadenadas, con el apoyo de fuertes intereses y
armado de leyes severas para ahogar en sangre todo conato de independencia,
solo podia ser atacado por hombres firmes en sus convicciones y
resueltos a morir por la patria; los primeros movimientos habian de concertarse
con gran secreto; y el Cuzco, rival de Lima en influencia, lejos del
poder central y con tentadores recuerdos de la grandeza nacional, era el
teatro natural para las primeras conspiraciones. El huanuqueno don
Gabriel Aguilar, que en sus viajes por Europa se habia inspirado de las
doctrinas revolucionarias de la Francia, se unio en 1805 al moqueguano
don Manuel Ubalde para trabajar por la Independencia; lograron atraer
a sus miras a un cacique, lisonjeandole con la expectativa de ocupar el
imperio de sus mayores; y tambien participaron en la conspiracion un
regidor, algunos religiosos y otras personas de menos influencia. Los
planes se hallaban todavia poco avanzados, cuando un perfido que se
lisonjeaba de contar entre los suyos, los delato a la audiencia, y aun tuvo
la villania de invitarlos a una conferencia, que espiaban ocultos los agentes
del gobierno, quienes pudieron ser asi testigos de las peligrosas confidencias.
Descubierto el complot a fines de junio, se siguio lentamente el
proceso hasta el 5 de diciembre, en que fueron ahorcados Aguilar y
Ubalde, habiendo salido absueltos o condenados a diferentes penas otros
acusados.
Sofocada en sus principios aquella conspiracion, paso casi desapercibida
en el resto del Peru, que agradecia con entusiasmo la llegada de la
expedicion vacunadora, y dirigia su atencion a la guerra con los ingleses.
Los graves sucesos de la corte, y el levantamiento de la Peninsula en
1808, colocaron al virrey en una situacion dificil. De una parte los emisarios
de los franceses venian a solicitar la adhesion del Peru al monarca
216 .
217
intruso, casi al mismo tiempo que la princesa Carlota refugiada en el
Brasil con los Reyes de Portugal abogaba por su propia causa; y de otra,
los espanoles al levantarse en defensa de su independencia formaban
juntas provinciales. Los americanos no podian perder la ocasion de imitarles,
dandose gobiernos propios a nombre del Rey cautivo, mientras en
posesion de la autoridad se proclamaban tambien independientes. Los
patriotas peruanos se ocupaban con interes de aquella situacion, y entre
otros el sabio Unanue conversaba con toda reserva en el colegio de San
Fernando a cerca de la emancipacion. Abascal, que le estimaba, sabedor
de aquellas platicas, le impuso silencio, absteniendose de providencias
severas. Los sucesos marchaban con demasiada precipitacion para que
el orden establecido pudiese conservarse con solo las medidas de prudencia.
En 1809 la Paz y Quito se levantaban en los confines del virreinato
nombrando juntas para tener su gobierno propio. En Lima se propagaban
las mismas ideas, y el peninsular Pardo se concertaba con varios
peruanos para seguir aquel primer paso de Independencia. Mas sus tentativas
fueron reprimidas facilmente, a la vez que los movimientos de La
Paz y Quito.
Todo se reunio en 1810 para dar un caracter mas imponente y marcado
a los pronunciamientos de la America espanola. Ocupada casi toda
la Peninsula por las armas francesas, faltaban a la metropoli hasta las
apariencias de fuerza y de derecho para imponer sus ordenes a los habitantes
del Nuevo Mundo. La junta central, inspirada por sentimientos
liberales y queriendo atraer a los americanos con lisonjeras promesas,
reconocia de la manera mas solemne la arbitrariedad de la anterior administracion
colonial y ponia la suerte de los pueblos en sus propias
manos. El patriotismo americano no podia menos que sacar de semejante
confesion la consecuencia logica, que era el derecho a emanciparse.
Por lo demas, en ambos continentes se propagaban rapidamente las ideas
liberales, y la prensa comenzaba a establecer en los espiritus una independencia
que pronto habria de traducirse en hechos. Por un impulso
simultaneo, uniforme y tan espontaneo que en ninguna parte encontraba
serias resistencias, como sucede a todos los movimientos providenciales,
casi todas las capitales de la America espanola cambiaron el gobierno
establecido con autoridades populares. Lima no permanecio indiferente
a la deseada transformacion; pero fuerzas respetables apoyadas
en el imponente parque de artilleria permitieron al bien quisto virrey
impedir toda manifestacion publica. Muchas personas de todo rango,
que conspiraban en silencio, fueron envueltas en la persecucion que se
hizo al doctor Anchoris. Sin dejar de desplegar la suficiente energia, el
prudente cuanto benevolo Abascal calmo mucha parte del descontento,
reuniendo en el batallon de la Concordia indistintamente a peninsulares
y americanos y fiandoles el sostenimiento del orden. Mas ni su prestigio,
217 .
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ni todos sus recursos eran bastantes para contener a los patriotas, que
conspiraban en otros pueblos.
Primeros levantamientos.- Las tropas independientes de Buenos Aires,
avanzandose en el Alto-Peru, tenian levantados sus pueblos en 1811
hasta las orillas del Desaguadero. La varonil y entusiasta Tacna, aunque
aislada entre los del Bajo-Peru, no temio proclamar la causa de la
patria el 20 de junio, poniendo a su cabeza al limeno don Francisco
Antonio Zela, dotado de caracter energico y de sentimientos elevados.
Mas el ejercito argentino sufrio en aquel mismo dia una gran derrota en
los campos de Guaqui; una reaccion inmediata sostenida por un destacamento
realista de Arica puso a Zela en manos de las autoridades coloniales;
y condenado a muerte, se le conmuto el ultimo suplicio en el
destierro al castillo de Chagres.
El espiritu de Independencia, sacando cada dia nuevas fuerzas de
los reveses, se generalizaba mas y se mostraba bajo diferentes formas. En
Lima se dio a conocer por el entusiasmo con que fue elegido y festejado
un consejero de la regencia y en la frialdad con que se vio su salida,
cuando se le creyo opuesto a la emancipacion de su patria. Las discusiones
y leyes que precedieron a la Constitucion liberal de 1812 eran acogidas
como otros tantos anuncios de libertad. Mas ardiente, la ciudad de
Huanuco proclamaba la Independencia en dicho ano. Por desgracia confiaba
su defensa a algunos reclutas venidos de la ceja de la montana, que
afligieron a la poblacion con graves desordenes, y fueron derrotados en
las inmediaciones de Ambo por el intendente de Tarma. El vencedor
extermino a fuego y sangre a los vencidos, sacrificando como jefes del
movimiento a los patriotas Castilla, Araos y Rodriguez. Al ano siguiente
hacia Tacna su segundo pronunciamiento, cuyo caudillo Pallardeli, derrotado
a los pocos dias en Camiara, se veia obligado a buscar su salvacion
en la fuga.
La causa del Rey se presentaba en 1813 bajo auspicios favorables.
Los independientes de Buenos Aires, que en el ano anterior habian conseguido
el importante triunfo de Salta, sufrieron un contraste en Vilca-
Puquio. Chile iba a volver al yugo colonial por la victoria de Osorio en
Rancagua. La Espana se sobreponia a la invasion y aspiraba a regenerarse
bajo instituciones liberales. Algunos patriotas de Lima, que no deseaban
precipitar los acontecimientos y veian la anarquia naciente en
las provincias emancipadas, transigian con la dominacion espanola en
la que los peruanos principiaban a tomar parte. Halagabanlos la eleccion
popular de los ayuntamientos, la incorporacion de sus diputados a
las cortes que llego a presidir el limeno Morales, la extincion de la inquisicion,
en cuyo local desahogo la multitud iras inocentes, y la perspectiva
de grandes reformas. Un amago de levantamiento ocurrido en el Cuz-
218 .
219
co a fines de ano, habia sido sofocado con algunas descargas de fusileria
y la prision de los cabecillas.
Revolucion de Pumacahua.- Un movimiento que domino rapidamente el
Sur, casi hasta las puertas de Lima, vino a evidenciar que el deseo de
Independencia se iba haciendo general e irresistible. El 3 de agosto de
1814 el distinguido patriota don Jose Angulo, que se hallaba preso por la
conspiracion del ano anterior, unido a sus dos hermanos, el brigadier
don Mateo Pumacahua, el cura Bejar, Mendoza y otros hombres entusiastas,
pronuncio el Cuzco sin la menor efusion de sangre; y con tan
feliz exito, que al decir del obispo «si Dios pone una mano en las cosas
del mundo, en aquella revolucion habia puesto las dos». Todas las provincias
vecinas se adhirieron espontaneamente al pronunciamiento. Un
destacamento enviado a La Paz, que tenia por el Rey el marques de Valde-
Hoyos, entro en la ciudad favorecido por sus habitantes, y el intendente
junto con otros realistas fueron inmolados por un populacho sediento
de venganza. Huamanga, hacia la que se dirigia Mendoza, fue pronunciada
por las milicias acuarteladas y lamento tambien algunos asesinatos.
En Huancavelica se dejo sentir el movimiento, sin que ocurrieran
sangrientos desordenes. Ica y Jauja estaban conmovidas. En Lima principiaba
a conspirarse. El 10 de noviembre era deshecha en la Pacheta
cerca de Arequipa, la fuerza con que el intendente Moscoso y el brigadier
Picoaga quisieron resistir a los patriotas comandados por Pumacahua.
Los vencedores entraron en la ciudad que, si bien estaba todavia muy
preocupada en favor del Rey, no pudo menos de admirar la moderacion
de soldados poco disciplinados que carecian de todo lo necesario. Para
poner en mayores conflictos a los realistas, los independientes de Buenos
Aires se avanzaban con fuerzas superiores contra el ejercito del
virreinato, que a las ordenes de Pezuela el vencedor de Vilca-puguio, se
veia obligado a retroceder. En el mismo campamento se preparaba a
tomar las armas en favor de la patria el intrepido coronel Castro.
Todo se conjuro contra los patriotas. La llegada de algunas tropas
europeas y la noticia de que el Rey se hallaba restablecido en el trono de
sus mayores contuvieron a los conspiradores de la capital. Descubierta
la conspiracion de Castro quedo sofocada con la ejecucion inmediata de
su jefe. Los expedicionarios de Huamanga fueron derrotados en Huanta
y Matara; el cabecilla Pacatoro asesino a Mendoza y se paso a los realistas.
El general Ramirez, enviado por Pezuela desde el Alto-Peru, entraba
en La Paz tomando duras represalias por los pasados excesos, ejercia
algunos rigores en Puno y bajaba a reforzarse en Arequipa. La muerte
dada en el Cuzco a Picoaga y Moscoso, que eran estimados de los
arequipenos, engroso las filas realistas con algunos voluntarios, deseosos
de vengarla. Tentativas de reaccion, que se dejaban sentir en las
219 .
220
provincias pronunciadas, paralizaron los esfuerzos de Pumacahua, que
fue alcanzado por Ramirez el 11 de marzo de 1815, entre Humachiri y
Cupi. Su gente era en numero excesivo y no le faltaban ni la artilleria, ni
los caballos; pero no obstante los sacrificios del valor individual hubo de
ceder a la superioridad de pericia, disciplina y armas.
El desapiadado vencedor no tardo en ejecutar a un sobrino del caudillo,
al coronel Dianderas y al simpatico auditor de guerra, joven Melgar,
que era la esperanza del parnaso peruano. Pumacahua, aprisionado en
su fuga por los vecinos de Sicuani que le odiaban de muerte por sus
rigores en la no olvidada revolucion de Tupac-Amaru y en el reciente
alzamiento, fue ejecutado en el mismo pueblo. Los Angulos y otros caudillos,
aunque luchaban con denuedo, no pudieron sofocar la reaccion
estallada en el Cuzco a la aproximacion de los vencedores. Los que en
Puno y Larecaja defendian todavia la causa de la patria, sucumbieron
tambien en la persecucion de Ramirez, implacable con todos los jefes
comprometidos.
Progresos de la opinion liberal.- Ya creian los realistas asegurada la dominacion
colonial en la America espanola. Pezuela derrotaba en Viluma el
nuevo ejercito de Buenos Aires e impedia por mucho tiempo las expediciones
al Alto-Peru. Para no caer bajo el yugo se veian obligados los
argentinos a desplegar heroicos esfuerzos; porque se aseguraba que de
la Peninsula venian a sujetarlos mas de cuarenta mil soldados aguerridos
en las campanas contra el Capitan del siglo. Tambien se queria aterrar a
los patriotas hablando de grandes aprestos navales contra todas las colonias
sublevadas, de doscientos mil hombres que la paz peninsular
permitia enviar a la America, y del apoyo que la santa alianza daria al
Rey absoluto. Mas ya habia pasado el tiempo en que ni por la razon ni
por la fuerza pudiera diferirse el dia de la emancipacion. Un defensor de
Abascal se veia obligado a escribir: «el coloso de la Independencia, firme
entre las ruinas y miserables restos de los que le levantaron, y cercado de
cadaveres y miembros mutilados, ha seducido a proporcion de los estragos
que ha causado; y el torrente de la devastacion ha tronado con mayor
fuerza en el instante mismo, en que parecia enteramente aniquilado y
confundido». No podia ser de otro modo; una vez puesto en cuestion el
coloniaje, el pueblo debia condenarlo instintivamente y los hombres pensadores
por principios; las voces magicas de Patria, Independencia y
Libertad, hallaban eco en todas las almas; las victimas marchaban al
sacrificio con la serenidad de los martires; sus compatriotas solo pensaban
en vengarlas; las derrotas en vez de producir el desaliento solo animaban
a pelear con mas denuedo, mayor pericia y mejores armas; cada
dia se acrecia mas la fe en el triunfo de una causa a la vez dulce y santa.
220 .
221
Como la dominacion colonial solo habia logrado sostenerse apoyandose
en el honor militar, los juramentos, las preocupaciones y en los
intereses mal entendidos de los americanos, se ponia gran empeno y se
confiaba mucho en la ilustracion del pueblo; celosos misioneros de la
Independencia recorrian las provincias; en las capitales se difundian
ocultamente publicaciones fogosas y convincentes que cambiaban rapidamente
la opinion. El regimen constitucional habia favorecido singularmente
este movimiento del espiritu publico. La politica retrograda del
Monarca, que perseguia de muerte a los liberales y queria imponer los
desacreditados abusos, vino a hacer imposible toda ilusion acerca del
gobierno colonial; ya no se podia confiar en que el Rey absoluto administrara
a la America conforme a sus aspiraciones y al espiritu del siglo.
Los que solo creen en la fuerza material pudieron todavia adormecerse
con su sonado triunfo, pero solo por poco tiempo. El gran ejercito
mandado por Morillo y recien llegado de la Peninsula se ensenoreaba de
Cartagena y otros pueblos patriotas, imponiendo al virreinato de Santa
Fe y a Venezuela. Una escuadra enviada al Pacifico por los independientes
de Montevideo se tiroteo sin exito con los fuertes del Callao y se alejo
de las costas del virreinato despues de haber caido prisionero en Guayaquil
su comandante Brown. Chile, que por la victoria de Chacabuco habia
recobrado su independencia en 1817, la vio comprometida el 19 de
marzo de 1818 por la derrota de Cancharrayada. Mas los patriotas chilenos
rehaciendose con asombrosa rapidez y acaudillados por el entendido
don Jose San Martin, emanciparon para siempre su patria con el triunfo
de Maypu, alcanzado el 5 de abril siguiente a las puertas de Santiago.
Libre Chile y seguro Buenos Aires de su independencia, se apresuraron
a libertar al Peru por el interes comun y cediendo a los votos ardientes de
los patriotas peruanos. Es verdad que el virrey puso sus fuerzas en el pie
de 23 mil hombres y acrecento los demas medios de defensa, pero se
traslucia en sus medidas la falta de confianza y de concierto que anuncia
siempre la proxima ruina de los poderes en decadencia.
—II—
Expedicion libertadora
(1818-1821)
Expediciones de lord Cochrane.- Despues de celebrar un tratado para dar al
Peru la libertad e independencia, activaron los gobiernos de Buenos Aires
y Chile la formacion de una expedicion libertadora. Para allanarle el
camino salio de Valparaiso a principios de 1819 una respetable escuadra
casi improvisada por el patriotismo chileno y dirigida por el habil e
intrepido Cochrane, que habia adquirido una gran reputacion en las
221 .
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guerras navales de Inglaterra contra Napoleon, y venia a ofrecer sus
importantes servicios a la America independiente. Para sorprender a los
realistas en las distracciones del carnaval, entraron los expedicionarios
en la bahia del Callao sin ser descubiertos a causa de una espesa niebla;
y no dejaron de ser sorprendidos a su vez con las repetidas descargas de
artilleria que se hacian al mismo tiempo. Una extrana casualidad habia
hecho que su llegada coincidiese con un paseo maritimo del virrey, a
quien se dirigian aquellos saludos, y que no sospechaba hallarse tan
cerca de sus enemigos. Apareciendo el sol, se hallo comprometida la
fragata «O’Higgins» comandada por Cochrane, en combate desigual con
toda la artilleria realista; mas despues de dos horas de vivo tiroteo salio
sin graves lesiones. En los dias siguientes se renovaron los fuegos, quedando
siempre airosos los audaces invasores. Zarpando para el Norte
tocaron en Huacho, donde se hizo sentir el espiritu de independencia,
en la Barranca y Huambacho para apoderarse de una rica remesa de
plata, y en Paita que tomaron a viva fuerza. Puesto en agitacion el pais
con las proclamas esparcidas en la costa, sacados considerables recursos
y llevando consigo a algunos patriotas peruanos regresaron a
Valparaiso, que los recibio con el entusiasmo del triunfo.
Cochrane volvio en el mes de septiembre al Callao esperando inutilizar
la escuadra enemiga con la explosion de brulotes y de cohetes a la
congreve. Mas los cohetes estallaban antes de tiempo o no hacian ningun
efecto; y los brulotes, que fue necesario abandonar sin direccion,
produjeron mucho ruido, pero ningun estrago. Frustradas sus tentativas
contra el Callao, se dirigio Cochrane a Guayaquil para hacer algunas
presas, que tambien lograron escaparsele. Para resarcir su desairada
expedicion al Peru, emprendio con singular arrojo el asalto de Valdivia,
en cuya toma se distinguio mucho el joven oficial peruano Vidal, a quien
la Independencia reservaba altos puestos. «Donde entra mi gorra, entro
yo», dijo con juvenil arrogancia, arrojandola dentro del fuerte; y siguiendo
la accion a las palabras, se apresuro a ocuparlo.
Entre tanto, los patriotas de Lima estaban sometidos a las mas duras
pruebas. Gomes, Alcazar y Espejo, que habian querido poner en poder
de lord Cochrane las fortalezas del Callao tomandolas por sorpresa, habiendo
sido denunciados por complices alevosos, morian en el patibulo.
Don Jose Riva-Aguero, que desde 1809 trabajaba por la revolucion con
tanta constancia como riesgos, era sumido en los calabozos de la inquisicion
con otros promovedores de la Independencia. El Convictorio de
San Carlos se cerraba por temor a la exaltacion de la juventud y a la
influencia de algunos maestros. La ciudad, unanime en los deseos, vacilaba
entre los temores y esperanzas; de una parte la victoria de Boyaca en
Nueva Granada y la expedicion libertadora aprestandose en Chile anun-
222 .
223
ciaban la proxima Independencia; y de otra se ponderaba el gran ejercito
reunido en Cadiz para oprimir a la America, se ejercia un penoso espionaje,
y era dificil reunirse para los desahogos patrioticos. Semejante situacion,
que obligaba a exclamar a los hombres pacificos .cuando se
acabara esto?, cambio de lleno en septiembre de 1820.
Primeras operaciones de los libertadores.- El 7 de septiembre llegaron los
expedicionarios de Chile a las ordenes de San Martin a la bahia de la Independencia
en numero de 4 500 hombres de desembarco con armamento
para 15 mil mas y con una escuadra irresistible. El 8 por la tarde se
principio el desembarco, y el 9 por la manana se apoderaron de Pisco, de
donde se habian retirado muchos recursos. Algunas fuerzas avanzadas
a los valles inmediatos derrotaron a los destacamentos realistas de Chincha
y Nazca; los esclavos alagados con promesas de libertad ofrecieron
algun refuerzo; la caballeria pudo montarse; y la opinion liberal poniendose
a la vanguardia de los auxiliares presagiaba rapidos triunfos.
El 19 del mismo septiembre, a consecuencia de la revolucion hecha
en la Peninsula por el ejercito que debia expedicionar contra America, se
restablecia en Lima la constitucion del ano 12; y el virrey, creyendo posible
una transaccion, hizo propuestas de paz a San Martin, que en el
interes de sus operaciones militares las acogio con buena voluntad. Reunidos
en Miraflores el 24 los enviados de una y otra parte, negociaron
un corto armisticio; pero, como era facil prever, no convinieron en la paz;
porque el virrey proponia la sumision al gobierno liberal, y los patriotas
exigian el reconocimiento de la Independencia.
Rotas las hostilidades, se determino la bandera nacional el 21 de
octubre. A principios del mes habia partido el general Arenales al frente
de mil hombres en direccion a Huamanga. Los demas expedicionarios se
reembarcaron para operar sobre el Norte; la escuadra anclo en el Callao;
y los transportes desembarcaron el ejercito en la bahia de Ancon.
Cochrane, secundado por su intrepido segundo Guisse, se apodero el 5
de noviembre de la fragata Esmeralda metida entre los fuegos del Callao,
abordandola a media noche, con una audacia y habilidad incomparables.
Supose el pronunciamiento de Guayaquil, que habia tenido lugar,
apenas fue conocida la venida de los libertadores; pero queriendo prevalecer
por el ascendiente de la fuerza moral mas bien que con la de las
bayonetas, segun le prescribian sus instrucciones, traslado San Martin
su ejercito a Huaura el 9 de noviembre, haciendo la travesia maritima de
Ancon a Huacho.
Las esperanzas del caudillo libertador no salieron frustradas. El
marques de Torre-Tagle se pronuncio el 29 de diciembre en Trujillo, donde
se hallaba de intendente, y su pronunciamiento gano a la causa de la
223 .
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patria todas las provincias del Norte. Arenales, en vez de los riesgos y
contrastes que podian temerse en su aventurada expedicion a la sierra,
marchaba de ovacion en ovacion; proclamose la Independencia con entusiasmo
en Huamanga; fueron ahuyentadas las fuerzas que el intendente
de Tarma penso oponer en Jauja; y el 6 de diciembre sufrieron una
completa derrota no lejos de Pasco las mandadas por el general O’Reilly.
Esta victoria fue seguida del inmediato pronunciamiento de la patriotica
Huanuco. Ricafort, que en el puente de Izcuchaca habia esperado detener
a Arenales, al ver que este se habia avanzado por el de Mayoc, retrocedio
al valle de Jauja, cuyos patriotas contando solo con su numero y
entusiasmo, le opusieron una esforzada pero inutil resistencia en
Huancayo. Despues pago cara esta victoria en un encuentro con los guerrilleros
de Canta, en el que salio mal herido y con el juicio afectado por
el humillante reves. En todas las cabeceras se levantaban montoneras
poco capaces de operaciones concertadas y demasiado propensas a los
excesos propios de toda fuerza indisciplinada, pero de rapidos movimientos,
a prueba de todo sufrimiento, renaciendo con mayores fuerzas
cuando se las creia aniquiladas, dificultando a los realistas las comunicaciones,
operaciones y recursos, y manteniendo donde quiera las esperanzas
patrioticas. De la remota Chachapoyas llegaba al campamento
de Huaura el hijo unico de una viuda, al que su anciana madre enviaba
para pelear por su patria.
En Lima, la opinion liberal se mostraba triunfante y no retrocedia
ante ningun genero de sacrificios, ni riesgos. Al campamento patriota,
donde las fiebres producian muchas bajas, se enviaba toda suerte de
auxilios; la juventud entusiasta dejaba los talleres y los libros por las
armas; agentes intrepidos y que tenian en nada la perdida de su vida,
con tal de ganar defensores a su causa, recorrian los cuarteles realistas
para promover las defecciones; el batallon Numancia, que contaba con
unas 690 plazas y gozaba de una gran reputacion, se habia pasado a los
libertadores el 3 de diciembre; en la secretaria misma del virrey se tenian
activos cooperadores; y todo anunciaba que la emancipacion podria
conseguirse sin correr los azares de la guerra. Ya iba a organizar
provisoriamente San Martin la administracion del Peru independiente
creando cuatro departamentos de Trujillo, Huaylas, Tarma y la Costa.
Revolucion de los realistas.- Los jefes del ejercito espanol, que querian salvar
el honor de sus armas, dirigieron desde el campamento de Asnapuquio
al virrey una exposicion motivada, intimandole que antes de 24
horas pusiera en manos de La Serna las riendas del gobierno que en las
suyas estaba perdido. Pezuela, no hallando apoyo y viendo repetida la
intimacion antes de las cuatro horas, entrego el poder el 29 de enero de
224 .
225
1821 al caudillo designado, y se retiro al pueblo de la Magdalena. Meses
despues se embarco para Europa saliendo pobre del opulento pais en
que habia ocupado los cargos mas lucrativos durante quince anos.
El virrey La Serna correspondio a las esperanzas de los que le habian
elegido. Carratala, enviado por el a Jauja, batia en Ataura a los
patriotas del valle y preparaba una excelente base de operaciones. San
Martin, para frustrar los esfuerzos de los realistas, enviaba por segunda
vez a Arenales a la sierra y con destino al Sur al intrepido Miller quien,
hecha una rapida excursion por Pisco, se reembarco para operar en la
intendencia de Arequipa. Obtenido un triunfo en Mirabe, al que siguieron
otras pequenas ventajas, se lisonjeaba ya con prontos y grandes resultados.
Por su parte Arenales, estrechando a Carratala, se acercaba a
Huancavelica. Las fuerzas acantonadas en Huaura impacientes por combatir
murmuraban de San Martin y brindaban por los que estaban cubriendose
de gloria. Dificilmente hubiera podido contenerseles en la estricta
raya de la disciplina si la llegada de un enviado espanol autorizado
por las cortes no permitiera dar tregua a las operaciones militares con
las negociaciones de paz.
Los plenipotenciarios de San Martin y La Serna reunidos primero
en Punchauca siguieron despues negociando a bordo del buque frances
la Cleopatra, a donde tambien tuvieron una entrevista ambos caudillos.
No escasearon las pruebas de cortesia y franqueza; pero fue imposible
todo avenimiento, instando siempre los realistas por la conservacion del
virreinato con instituciones liberales, y exigiendo San Martin que se pidiera
para el Peru un soberano a la casa de Borbon y que en el interregno
se encargara del gobierno independiente una regencia.
Jura de la Independencia.- Mas de cincuenta dias de armisticio no habian
mejorado en nada la situacion de los realistas, habiendo sido facilmente
sofocadas algunas pequenas reacciones en el Norte. Cada hora se les
hacia mas dificil la conservacion de la capital, a la que Cochrane por mar
y los montoneros por tierra privaban de recursos. Apenas podian conseguirse
el pan y la carne a muy subidos precios; las demas subsistencias
eran sumamente escasas; el pueblo se exasperaba con las privaciones
y medidas de represion; el ayuntamiento, excitado por vecinos notables,
entre ellos algunos espanoles, exponia al virrey la necesidad de
remediar aquella situacion con alguna salida pacifica; y conociendo los
riesgos de una explosion popular faciles de agravarse por un ataque de
los libertadores, abandono La Serna a Lima el 6 de junio. Dejaba encargada
la conservacion del orden al marques de Montemira y pedia a San
Martin para los realistas la proteccion que prescriben las leyes de la
guerra.
225 .
226
Libre subitamente la ciudad del yugo que habia detestado, no se
entrego a los desordenes de que pocos pueblos se preservan en igualdad
de circunstancias. Los libertadores fueron entrando gradualmente. Su
caudillo, que excuso para si las demostraciones ruidosas, se apresuro a
consultar sobre de la emancipacion a la opinion publica, por intermedio
del ayuntamiento. Reunidos en el cabildo el arzobispo, los prelados regulares,
algunos titulos y otros muchos vecinos notables declararon unanimemente
que la voluntad general estaba decidida por la Independencia
del Peru de la dominacion espanola y de cualquiera otra extranjera.
Sin necesidad de firmar esa solemne declaracion, mostraba el pueblo sus
patrioticos votos por un regocijo general, que se expreso de la manera
mas solemne el 28 de julio de 1821.
En ese dia memorable del que data la existencia del Peru independiente,
la alegre Lima rebosaba en un entusiasmo puro e indescriptible.
Con todo el aparato de las fiestas nacionales, mas animado aun por el
jubilo de los espiritus que por las demostraciones materiales, se juro
solemnemente la Independencia, y fueron acogidas con aclamaciones
entusiastas las oportunas palabras de San Martin: «El Peru es desde este
momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y
por la justicia de su causa que Dios defiende. .Viva la patria! .Viva la
libertad! .Viva la Independencia!»
—III—
Protectorado de San Martin
(1821-1822)
Establecimiento del Protectorado.- El tratado entre Chile y Buenos Aires, las
instrucciones dadas a los libertadores por el Senado chileno, los principios
proclamados, el acta de la Independencia, las solemnidades de la
jura, todo obligaba a dejar al pueblo peruano la libre eleccion de su gobierno.
Mas en vista de la preparacion que exigia el espiritu publico, y
del poder que todavia ostentaban los realistas, no vacilo San Martin en
declararse por su propia voluntad Protector del Peru, aplazando la reunion
del Congreso Constituyente, que habia de hacer efectivas las declaraciones
de libertad e independencia. En la embriaguez de los brillantes
triunfos que la opinion habia alcanzado, no podia prever el Protector
la inmensa responsabilidad que le imponia tan ambicioso titulo, y lo
comprometida que dejaria su reputacion politica y militar.
Establecido el protectorado el 3 de agosto, se organizo la administracion
central creando los tres ministerios de Estado, Guerra y Hacienda
y nombrandose para su respectivo desempeno a don Juan Garcia del
Rio, don Bernardo Monteagudo y don Hipolito Unanue. La presidencia
226 .
227
del departamento de Lima fue confiada al popular y activo Riva-Aguero.
Decretose el establecimiento de la alta Camara de justicia. Ofreciose proteccion
a las personas y haciendas de los espanoles que aceptaran el
nuevo orden de cosas. Declarose que nadie naceria esclavo en el Peru.
Los indigenas dejaron de ser siervos en su propia patria, no estando ya
sujetos al tributo, ni al trabajo forzado. Trabajose activamente en la creacion
del ejercito y la marina, principiando a formar una legion peruana,
considerando entre los oficiales del Peru a los del ejercito libertador y
ofreciendo, mientras mejoraba el estado de las rentas, el quinto de las
aduanas a las tripulaciones, que estaban muy atrasadas en sus pagos y
se creyeron burladas en sus mas justas esperanzas. Las inquietudes, que
el descontento de la escuadra principiaba a dar al gobierno, se agravaron
por las complicaciones que produjo la bajada de Canterac a la costa,
con el objeto de socorrer la guarnicion del Callao todavia en poder de los
realistas y de tentar un ataque sobre Lima, si la ocasion se presentaba
favorable.
El ejercito espanol estaba aprovechando con extraordinaria actividad
los inapreciables recursos que le ofrecia el valle de Jauja, ocupado
por el virrey sin obstaculo, asi como toda la sierra desde Tarma a Potosi;
mientras los libertadores olvidaban entre las delicias de Lima las necesidades
de la disciplina y el objeto de su expedicion. La capital, noticiada
el 7 de septiembre de que el enemigo se aproximaba, mostro el mismo
entusiasmo patriotico con que habia jurado la Independencia. Todas las
clases rivalizaron en celo para preparar una invencible resistencia. Las
comunidades religiosas recorrian las calles con sus guiones para levantar
los animos; las mujeres se paseaban ostentando las mejores armas
que habian podido procurarse; las senoras cubrian los techos de sus
casas de piedras, calderas llenas de agua y cuantos proyectiles podrian
danar a los invasores; las murallas estaban henchidas de gente dispuesta
a rechazar el asalto.
Amenazando con pena de muerte a los espanoles que no se presentasen
en el termino de veinticuatro horas, se les habia obligado a encerrarse
en el convento de la Merced, donde ellos dejaban de inspirar recelos
y estaban libres de los insultos. Mas habiendose hecho correr la voz
de que el enemigo entraba en la ciudad, se precipito una pequena parte
de la infima plebe a la plazuela del convento pidiendo a gritos furiosos
la muerte de los asilados, que los religiosos defendieron por el momento
barricando las puertas. Un hombre que era terrorista por instinto y por
calculo habia querido manchar el santo patriotismo de Lima con escenas
sangrientas que repugnan a su benevolo caracter. Al saber el peligro de
sus deudos, las esposas e hijas de los espanoles volaron a salvarlos; los
amotinados depusieron facilmente un furor facticio que la poblacion
227 .
228
reprobaba, y Riva-Aguero previno las futuras sugestiones tornando medidas
de seguridad.
Entre tanto San Martin se habia acampado a las inmediaciones de la
ciudad en el camino que traian los realistas, con una fuerza casi triple de
la que podia oponerle Canterac. Contando con su superioridad numerica,
el entusiasta apoyo de la capital y su propia decision, estaba impaciente
el ejercito patriota por escarmentar al enemigo que desfilaba a
poca distancia con mucha pericia y dispuesto al combate; el intrepido
Las Heras que se hallaba de general en jefe, y el osado Cochrane que
habia venido de la escuadra para tomar parte en la batalla, instaban al
Protector para que diera las ordenes de ataque. Con calma singular y que
por lo menos probaba cuando no el acierto militar, mucho imperio sobre
si mismo, supo San Martin resistirse a todas las sugestiones, sea que por
hallarse indisciplinada la mayor parte de su hueste no tuviese por segura
la victoria, sea que entrase en sus calculos triunfar por otros medios.
El exito inmediato no fue contrario a las previsiones del Protector.
Canterac pudo en verdad llegar sin contraste al Callao, donde fue saludado
con salvas y repiques; mas no hallo medio de socorrer la guarnicion;
se vio hostigado a su salida por los fuegos de la escuadra; y desde
que emprendio el regreso a la sierra experimento una gran desercion
favorecida por las guerrillas y por un destacamento que picaba su retaguardia
y que hubo de rechazar para no ver deshecha su tropa. Los
castillos, no esperando ya ningun refuerzo, se entregaron el 18 de
septiembre por capitulacion. La Mar, que habia estado al frente de sus
defensores, una vez satisfechas las exigencias del honor militar tomo en
las filas independientes el rango correspondiente a su distinguido merito.
Algunos amagos de reaccion que ocurrieron en el Norte fueron sofocados
sin gran dificultad.
El Protector, al par de que gozaba de las ventajas alcanzadas con su
politica prudente, experimentaba graves sinsabores de parte de algunos
jefes. Cochrane, sabiendo que por Ancon se habian embarcado ingentes
cantidades de plata, no vacilo en tomarlas para pagar a la tripulacion
proxima a amotinarse; y no obstante las reflexiones e influencias con que
se procuro cambiar su resolucion, solo accedio a devolver la que parecio
ser de particulares, y repartio entre las fuerzas de mar sobre 200 mil
pesos pertenecientes al gobierno, teniendo, si, la delicadeza de no pagarse
a si mismo. El honrado Las Heras y otros jefes libertadores viendo que
en vez de consagrarse al triunfo de la Independencia se pensaba ante
todo en dominar al Peru, se retiraron del servicio. Al mismo tiempo el
pueblo religioso de Lima llevaba a mal el destierro del octogenario arzobispo
por haber defendido los derechos de la Iglesia. El venerable prelado
no solo habia permanecido fiel a la jurada Independencia, sino que al
228 .
229
alejarse del Peru aseguro que la tenia por un hecho consumado y que asi
lo haria entender al Rey de Espana y al Sumo Pontifice.
No obstante la oposicion, que se levantaba, penso el Protector prolongar
su dictadura haciendo jurar el 8 de octubre un estatuto provisorio.
En sus principales articulos era declarada religion del Estado la religion
Catolica, sin excluir el ejercicio apacible de otros cultos; se reunian en la
persona de San Martin los poderes legislativo y ejecutivo; se conservaba
la organizacion del ministerio; se establecian un consejo de Estado, presidentes
en los departamentos y municipalidades en los pueblos; y se reconocian
la independencia del poder judicial, las garantias individuales,
las condiciones de ciudadania, la subsistencia de las leyes no derogadas
y las deudas del virreinato no contraidas para combatir a la America
independiente. Esta constitucion dictatorial era impuesta al Peru, invocando
el imperio de la necesidad, fuerza de la razon y exigencias del bien
publico y no haciendo el mas pequeno aprecio de la opinion.
Administracion de San Martin.- Conforme al estatuto provisorio jurado
con gran aparato se establecieron el consejo de Estado y la alta camara
de justicia. En la administracion judicial se hicieron importantes reformas
y mas tarde se proscribieron la pena de azotes y el suplicio de la
horca; levantose la infamia que pesaba sobre la profesion teatral; condenose
el trafico de esclavos, y se procuro contener con severas providencias
los desordenes del juego. El reglamento de aduanas, que adolecia de
las trabas consiguientes al monopolio, se reformo en un sentido liberal
con sabias modificaciones. Para fomentar la mineria, agricultura y otras
fuentes de la prosperidad publica, se dictaron varios decretos. No se
descuido la instruccion publica. Se creo la guardia civica. Se reglamento
la libertad de imprenta. Se acordo levantar el plano topografico del Peru.
Se ordeno la moderacion en los lutos; y se autorizo una casa de martillo
para los remates publicos. En todos los ramos del gobierno se echaban
las bases del progreso.
No se culpaba al gabinete de falta de actividad, ni de inteligencia;
mas se murmuraba en secreto de que contentandose con decretar las
mejoras, descuidaba hacerlas efectivas; de que muchos decretos eran un
puro engano ejecutandose lo contrario de lo que disponian, y de que la
arbitrariedad llegaba al extremo de haber convertido en una letra muerta
el estatuto jurado con tanta solemnidad. Con mas severidad se criticaba
la disipacion de los caudales publicos que no obstante la introduccion
de nuevos impuestos, las numerosas confiscaciones y el haber despojado
a muchos templos de su opulencia secular, se presentaban cada dia
en peor estado. Fue necesario enviar comisionados a Londres para negociar
un emprestito; y apremiantes atenciones obligaron a hacer uso del
229 .
230
papel moneda, cuya introduccion se procuro cohonestar con el establecimiento
de un banco de emision y alegando que, ocupadas por el enemigo
las principales minas, la casa de moneda solo habia acunado un
millon de pesos en vez de los cinco millones acostumbrados.
Uno de los comisionados a Londres era el ministro de Estado, cuya
cartera se confio a Monteagudo, entregandose la de guerra a don Tomas
Guido. El nuevo Ministro de Estado, que llego a ser el alma de la administracion,
si podia deslumbrar con sus luces, escandalizaba con su conducta,
y suscitaba en muchas familias fuertes antipatias por la persecucion
declarada a espanoles pacificos que habian jurado la Independencia
y tomado carta de ciudadania.
Los patriotas menos dispuestos a compadecer las victimas de la arbitrariedad
principiaban a alarmarse por las tendencias monarquicas de la
administracion, que en vano se mostraba ofendida por haberse dado el
titulo de Emperador a San Martin en ciertas manifestaciones vulgares.
Los encargados de negociar el emprestito llevaban la mision secreta de
solicitar para el Peru un Principe europeo. Se conservaba la antigua nobleza
cambiando los titulos de Espana en titulos del Peru; y como una de
las instituciones fundamentales de su gobierno independiente se habia
creado la orden del Sol, compuesta de fundadores, benemeritos y asociados,
determinando con minucioso cuidado las condecoraciones, grados
y prerrogativas. Como si la institucion no chocase ya demasiado con el
espiritu democratico de la revolucion, se la desacreditaba mas haciendo
recaer los honores en los favoritos del Protector y entre ellos en un hombre
condenado antes a muerte por ladron de caminos. Para mayor desprestigio
de la improvisada nobleza se decretaban para las mujeres benemeritas
de la patria bandas de honor que se distribuian sin escrupulo entre
senoras tan distinguidas por su cuna como por su educacion, mujeres
perdidas, y algunas monjas que nadie habria esperado ver confundidas
con los dos extremos de la sociedad mundana.
El protectorado esperaba ganarse la opinion de los espiritus reflexivos
reuniendolos en una sociedad patriotica, que con el objeto aparente
de ilustrar al pueblo debia inclinar la opinion en favor de la monarquia.
Para el Congreso, que el 20 de mayo de 1822 habia de reunirse con el
destino exclusivo de decretar la Constitucion del Peru, se nombraba el 27
de diciembre de 1821 una junta encargada de reglamentar la eleccion de
Diputados y asegurar asi la deseada votacion. Antes de que ninguno de
estos medios pudiese producir su efecto, confiaba San Martin las riendas
del gobierno al marques de Torre-Tagle con el titulo de Supremo
Delegado. Esta comision, conferida el 19 de enero, era motivada en el
viaje del Protector a Guayaquil para visitar a don Simon Bolivar, aclamado
ya Libertador de Colombia; y aunque por no hallarse este en aquella
230 .
231
poblacion, fue corta la ausencia de San Martin; continuo Torre-Tagle en
el desempeno de sus funciones hasta el 20 de agosto siguiente.
Supremo Delegado.- El marques autorizo entre otras medidas utiles la creacion
de la biblioteca nacional, la propagacion del fluido vacuno por medio
de los curas, la Camara de comercio que debia suceder al Consulado, y
los arreglos de carceles; pero aunque era de un caracter moderado, no
pudo reprimir las insolencias y arbitrariedades de Monteagudo, verdadero
representante del Protector. Sus excesos, junto con la marcha de los
acontecimientos militares, precipitaron la caida de aquella administracion.
Los buques espanoles «Alejandro», «Prueba» y «Venganza», que
huyendo de Cochrane habian ido a refugiarse en la bahia de Guayaquil,
se entregaron a los comisionados del Peru que pudo echar asi las bases
de su marina. Mientras la espanola habia caido en el ultimo grado de
abatimiento por la cobardia y venalidad de sus jefes, el ejercito del virrey
procuraba sostener el honor militar de la Espana; y el 7 de abril sorprendia
en la Macacona, a dos leguas de Ica, una division de la patria, haciendo
unos mil prisioneros y otras importantes presas en armas, plata y
demas elementos de guerra de que estaba muy necesitado.
La noticia del inesperado desastre produjo en Lima una penosa
excitacion. Cediendo a las impresiones del momento, se decreto que los
espanoles no pudiesen salir a la calle con capa ni capote, bajo pena de
destierro; que si se reunian en numero de dos, sufrieran el mismo castigo
y la confiscacion de bienes; se amenazaba con el ultimo suplicio a los
que salieran a la calle despues de oraciones o tuvieran armas en su poder,
agravandose en el ultimo caso la pena de muerte con la perdida de
bienes. Para la ejecucion de estas medidas se establecian patrullas, visitas
domiciliarias y juicios ejecutivos. Esta severidad era inspirada a la
vez por sospecha de los residentes en Lima y por represalias a los barbaros
rigores de los jefes realistas.
A principios del ano habia sido quemado por ellos el pueblo de
Cangallo en odio a los patriotas morochucos, dando a la provincia el
nombre de Vilcas Huaman; despues fueron entregados a las llamas el
pueblo de Reyes (Junin) y muchos de las cabeceras proximas a Lima. En
Huamanga fue ejecutada la anciana dona Maria Bellido, porque no quiso
descubrir con ninguna especie de amenazas al autor de una carta, en
que se avisaba a un montonero de su familia a cerca de los movimientos
del enemigo.
El Peru podia ya desechar todo temor de que se perpetuase el yugo
colonial. Mexico estaba independiente, y Colombia acababa de anonadar
el poder realista con las victorias de Bombona y Pichincha, en que
cupo una gloriosa parte a la division peruana mandada por don Andres
231 .
232
Santa Cruz. No quedaban en la vasta extension de la America espanola
mas defensores serios a la causa del Rey, que el ejercito de La Serna,
evidentemente incapaz de resistir a los esfuerzos reunidos de los Estados
independientes. El 4 de mayo se recibia en Lima un ministro plenipotenciario
de Colombia encargado de estrechar la alianza con el Peru y
de sentar las bases de una vasta confederacion entre los Estados de
America. La confianza en el porvenir y la solemne celebracion por primera
vez de actos que solo corresponden a las naciones soberanas, llenaron
a los limenos de la mas pura satisfaccion.
Mientras en la misma noche se daba en palacio un alegre baile con
tan plausible objeto, se hacian salir al Callao, a pie, con los vestidos con
que les habia sorprendido la inesperada persecucion, unos 460 espanoles,
entre ellos ancianos achacosos, sacerdotes venerables, otras muchas
personas inofensivas y las mas con familia y dulces afecciones en el
pais. Un religioso iba rezando el rosario, mientras el y sus demas companeros
de infortunio sufrian la befa de sus perseguidores. Hacinados a
bordo de la goleta «Milagro» que recibio el nombre de «Monteagudo»,
estuvieron dos dias incomunicados, sin recibir socorro y afligidos con
los clamores de sus allegados que en numerosos botes rodeaban la embarcacion.
Algunos compraron pasaportes para trasladarse a buques
extranjeros y los demas fueron conducidos a Chile.
La exaltacion politica no dejaba percibir toda la reprobacion que la
posteridad imparcial y la opinion del mundo civilizado reservan siempre
para las inutiles crueldades; las terribles inspiraciones de la guerra y
la natural exaltacion de las pasiones hacian olvidar a algunos no solo
los deberes de humanidad, sino tambien los intereses mismos de la causa
que defendian; pero centenares de familias sumidas en la miseria y en
el abandono, y a las que la proteccion injuriosa acordada algunos dias
despues no podia consolar de una perdida irreparable; el estrago profundo
hecho en la moral publica, la alarma de las almas piadosas, todo
acrecentaba y propagaba los resentimientos contra el autor de la persecucion.
En vez de calmarlos, irritaba contra su tirania la ereccion de un
monumento a la Libertad que iba a levantarse en el camino del Callao.
Las discusiones de la sociedad patriotica, en que principio a prevalecer
el espiritu republicano sobre las tendencias monarquicas de la administracion,
desacreditaron mas y mas a su mal visto consejero, y las elecciones
de diputados consumaron su ruina.
Mientras San Martin se dirigia por segunda vez a Guayaquil, donde
estaba seguro de encontrar a Bolivar, Monteagudo procuraba violentar
las elecciones en favor de sus candidatos y, anadiendo el insulto a la
violencia, perseguia a los patriotas de Lima y denostaba con injuriosos
apodos a sus pacificos habitantes. Tantas demasias hicieron estallar el
232 .
233
25 de julio un movimiento popular en el que tomaron parte las personas
mas notables. Una representacion, elevada por ellas al Supremo Delegado
por conducto de la municipalidad, produjo la renuncia del Ministro,
que por evitar mayores desgracias hubo de salir de Lima el 30 de julio, al
ano cabal de su llegada.
Fin del Protectorado.- San Martin, que esperaba grandes resultados de su
visita a Bolivar, sufrio la mas amarga decepcion. Desde la primera entrevista
conocio que el heroe de Colombia, en vez de apoyarle, seria su
formidable rival, y tuvo que alejarse precipitadamente de Guayaquil porque,
trasluciendose sus miras monarquicas, se veia mal mirado de los
jefes republicanos. Al regresar a Lima con tan graves inquietudes, supo
la caida de Monteagudo, que envolvia la reprobacion de su politica. No
le faltaron consejos ni tentaciones para arrostrar la opinion y perpetuar
con la fuerza de las armas su desprestigiada administracion. Mas dando
una senalada prueba del buen sentido y moderacion que formaban el
fondo de su caracter, apresuro la reunion del Congreso Constituyente
para poner en sus manos los destinos del Peru. Como ultimos recuerdos
de su administracion quiso dejar decretada la direccion de ingenieros y
establecida la biblioteca, que el 18 de septiembre se abrio con gran solemnidad.
Renunciando la autoridad de Protector y no queriendo aceptar el
cargo de Generalisimo con que le invistio el Congreso, se retiro a Chile,
de donde marcho a Mendoza y de alli a Europa para pasar sus ultimos
anos en la tranquilidad de la vida privada.
—IV—
Congreso Constituyente
(1822–1824)
Idea del Congreso.- Los primeros diputados del Peru independiente hubieran
hecho honor a una nacion adelantada en la carrera de la libertad.
Patriotas tan eminentes por sus luces como por sus virtudes representaban
dignamente las aspiraciones nacionales; mas la irregularidad de su
eleccion, inevitable en aquellas circunstancias, les privaba del ascendiente
necesario para dominar la situacion. Ocupada todavia gran parte
del pais por las tropas realistas, y poco conocedor el pueblo de sus derechos
electorales, un gran numero de diputados habian sido nombrados
en la capital por los pocos habitantes pertenecientes al departamento
que debian representar; otros habian sido impuestos por orden superior
a electores que, ni les conocian de nombre, ni aun sabian leer las papeletas
recibidas para sufragar. Al instalarse el Congreso el 20 de septiembre
con toda solemnidad y con general satisfaccion, semejantes irregulari-
233 .
234
dades dispensadas por la necesidad y resarcidas por el merito de los
elegidos, no permitian prever los insuperables obstaculos que envolvian
para la acertada organizacion del Peru; los que vinieron a agravarse por
la inexperiencia y exaltacion de ideas.
El Congreso se declaro soberano y reservandose el ejercicio de los
poderes legislativo y ejecutivo nombro de su seno una junta con atribuciones
limitadas; para mostrar el reconocimiento debido a San Martin, le
concedio el titulo de fundador de la libertad, el uso de la banda bicolor y
los honores de jefe supremo, la continuacion del sueldo anterior, una
pension vitalicia, la colocacion de su retrato en la biblioteca nacional y la
ereccion de una estatua en un lugar publico; tambien mostro su gratitud
a Cochrane, ejercito libertador, gobiernos amigos, caudillos y pueblos
patriotas; permitio regresar a sus hogares a las victimas de la arbitrariedad;
extendio su solicitud a todos los ramos del servicio, aun a aquellos
que por su insignificancia o especialidad no debian ocupar su alta atencion;
decreto las bases de una constitucion democratica; y para que pudiese
conseguirse la completa emancipacion, puso un cuidado especial
en la mejora de la hacienda y del ejercito.
El protectorado habia dejado el tesoro tan exhausto, que llegaron a
faltar los medios para socorrer a los enfermos del hospital militar. Una
contribucion forzosa de 400 mil pesos, que debia pagar el comercio, suscito
fuertes reclamaciones de parte de los ingleses, apoyados por un buque
de su nacion. El patriotismo suministro mayores recursos con donativos
espontaneos. Poseidos de un generoso entusiasmo ofrecieron los
diputados hasta las hebillas de sus zapatos; todas las clases rivalizaron
en desprendimiento; y un desconocido, que quiso ocultar su nombre y
que anos despues se supo haber sido el doctor Armas, entrego 114 onzas
de oro como ultimo resto de su fortuna. El ejercito engrosaba sus filas con
muchos voluntarios, en los que se notaba alguna impaciencia por ocupar
puestos superiores. De Colombia enviaba Bolivar dos mil hombres a
las ordenes del general Paz Castillo.
Junta gubernativa.- Don Jose La Mar, don Manuel Salazar y Baquijano,
conde de Vista Florida, y don Felipe Alvarado, que componian la junta
de gobierno, se esforzaron por llenar los deberes de su dificil posicion.
En ella tenian que luchar con la energica oposicion de los realistas, con
ambiciones nacientes entre los patriotas y con las trabas del Congreso,
demasiado prevenido por las arbitrariedades del protectorado para que
quisiera fortificar el poder ejecutivo, segun exigian las operaciones de la
guerra. Sobreponiendose a tan poderosos obstaculos, envio la Junta, para
que operase en el Sur, una division entusiasta de cuatro mil hombres al
mando de don Rudesindo Alvarado. Castillo, unido a Arenales, debia
234 .
235
atacar a los realistas en Jauja para impedirles la concentracion de sus
fuerzas. Este plan de campana que, dividiendo las de los patriotas aventuraba
su exito, fracaso por falta de direccion y de ejecucion completa.
Castillo queria obrar por sus propias inspiraciones y ponia tales condiciones
para auxiliar al Peru, que la Junta recelosa ya de la ambicion de
Bolivar, hubo de dar ordenes para el reembarco inmediato de la tropa
colombiana. Arenales no pudo marchar a Jauja. Alvarado, fascinado por
la cooperacion que le prestaban los patriotas de Arica y Tacna, dejandose
arrastrar del entusiasmo de sus oficiales, y habilmente atraido a posiciones
desfavorables por el inteligente Valdes que se retiraba a la sierra
para recibir refuerzos, se batio en Torata el 19 de enero de 1823 desde las
nueve y media de la manana hasta el anochecer. Habia ido ganando
terreno hasta las cuatro de la tarde en que Canterac llego con su estado
mayor al campo de Valdes. Sus tropas, especialmente el regimiento del
Rio de la Plata y la legion peruana, desplegaron un valor heroico y ya
ocupaban las penultimas alturas cuando el refuerzo recibido por los
realistas les hizo emprender la retirada. Dos dias despues (21 de enero)
sufrian una derrota completa a las puertas de Moquegua, no habiendo
podido alejarse a tiempo y siendo flanqueadas en su posicion. Todavia
en el desorden de la dispersion hicieron pagar caro su triunfo los bizarros
granaderos de a caballo de los Andes a los realistas, que les perseguian
en la direccion de la Rinconada. Una columna que operaba por
Iquique sucumbio estrechada entre los realistas y las olas del mar, pereciendo
en ellas los inseparables e intrepidos La Rosa y Taramona, que
no quisieron rendirse. Los restos de la brillante expedicion, que regresaban
al Callao, recibieron el mas doloroso contraste por el naufragio de
dos transportes junto a la costa entre Ica y Pisco. Al saltar en tierra los
naufragos se encontraron con los horrores del desierto, entre abrasados
arenales y sin una gota de agua. Aunque los pisquenos volaron a su
encuentro, habian caido ya numerosas victimas del calor, la sed y la
fatiga; algunos murieron por la impaciencia con que se arrojaron a beber
el agua encontrada en un puquio.
El inesperado reves turbo profundamente el espiritu publico. La Junta
gubernativa perdio la confianza del pueblo; y aunque ya suficientemente
autorizada por el Congreso improvisaba batallones, reunia aprestos y
buscaba auxilios, se le acuso de inerte o poco solicita. Los hombres timidos
creian comprometida la causa de la Independencia. En realidad, no
obstante el merito de aquel triunvirato, su organizacion que no permitia
desplegar la energia, presteza y unidad de accion necesarias, dificultaba
la pronta emancipacion del Peru. El ejercito, acaudillado por Santa Cruz
y abundando en estas ideas, represento al Congreso que era necesario
nombrar Presidente de la Republica al popular Riva-Aguero, investido
235 .
236
de facultades amplias. Aunque la representacion era moderada en los
terminos, ocultaba mal la violencia de una resolucion arrancada por la
fuerza de las armas. Los diputados celosos por la ley y por el prestigio
del Congreso la rechazaron en una acalorada discusion, haciendo sentir
algunos oradores que ultrajaba la soberania nacional, coactaba la libertad
y hacia ilusoria toda deliberacion. Mas acrecentandose el tumulto y
agravadas las intimaciones, se aprobo el 28 de febrero de 1823 el nombramiento
propuesto por el ejercito; y prevalecieron sobre los defensores
constantes de las libertades publicas, los partidarios del Presidente apoyados
por los que cedieron por temor a la anarquia.
Presidencia de Riva-Aguero. Los brillantes principios del nuevo gobierno
pudieron deslumbrar al vulgo imprevisor. Riva-Aguero desplego una
actividad e inteligencia admirables. Aprovechando los elementos reunidos
por la Junta, a principios de mayo antes de cumplidos dos meses y
medio de su elevacion, hacia embarcar con destino al Alto-Peru una
expedicion compuesta de unos 5 500 hombres bien equipados y provistos,
a las ordenes de Santa Cruz y de don Agustin Gamarra. Accediendo
a su solicitud venian en auxilio de la emancipacion, que era la causa de
toda la America independiente, tres mil colombianos mandados por Sucre,
mas de dos mil chilenos bajo el mando de Pinto, y considerables fuerzas
de Salta y Tucuman a las ordenes de Las Heras. Las fortificaciones del
Callao se pusieron en el mejor estado de defensa y con abundantes recursos.
El emprestito de seis millones de pesos contratado ya en Londres dio
suficiente credito para subvenir a los gastos de la guerra y amortizar
seiscientos mil pesos de papel moneda y otras tantas cantidades de moneda
de cobre. El espiritu publico se reanimaba; el bienestar renacia; y la
opinion se uniformaba para apoyar al Presidente, que parecia llamado a
ser el libertador del Peru. Con el retiro del liberal Luna Pizarro y de otros
diputados inflexibles, la oposicion se habia acallado en el Congreso, que
confirio a Riva-Aguero el grado de Gran Mariscal y presto poco apoyo a
ciertas observaciones relativas a los gastos militares. La influencia de los
realistas y de los auxiliares derribo facilmente un poder levantado sobre
fragiles bases.
El politico Sucre, que a su caracter de caudillo militar unia la investidura
de Ministro plenipotenciario de Colombia, trato de allanar el camino
a Bolivar deseoso de hallar desembarazado el Peru para sus grandiosos
proyectos. De la legacion colombiana salieron varios articulos,
que principiaron a minar el credito del Presidente. Habiendose acercado
Canterac con nueve mil hombres para ocupar la capital, se hizo notar
que las dotes desplegadas por Riva-Aguero en el gabinete no bastaban
para triunfar en el campo de batalla. Despues de salir para el Sur el
236 .
237
ejercito peruano, ofrecio Sucre su apoyo para sostener la libertad del
Congreso; y una vez encerradas las autoridades y parte de la representacion
nacional en el Callao, porque los hombres competentes no habian
creido acertado disputar a los realistas la momentanea ocupacion de
Lima, se suscito una violenta oposicion. 38 diputados, aunque no formaban
el tercio legal, invistieron a Sucre el 19 de junio del supremo poder
militar; el 21 confirmaron su resolucion, no obstante las observaciones
del Presidente que la aprobo oficialmente contentandose con hacer una
protesta secreta; y el 23 le despojaron de su autoridad. Sucre, que no
queria aparecer complice en la deposicion del Presidente, interpuso su
ascendiente para suspender tan grave escision, y logro que el gobierno y
los diputados se embarcasen para Trujillo. Riva-Aguero se lisonjeaba
todavia con la esperanza de conservar el poder. Con tal objeto procuro
dominar a los disidentes; trato de suspender las sesiones del Congreso;
lo disolvio el 19 de julio, viendo que no podia acallar la oposicion; envio
presos en un buque despachado al Sur siete de los diputados mas influyentes;
y nombro un Senado compuesto de sus adictos, procurando levantar
actas en que se aprobaran sus golpes de autoridad y aun se solicitaran
con anticipacion.
Al posesionarse de Lima el 18 de junio procuro Canterac ganar la
opinion no persiguiendo a los comprometidos en la causa de la patria;
mas su pasajera administracion se deshonro con el martirio del
chorrillano Olaya que, ocupado en llevar comunicaciones a Sucre, sufrio
barbaros tormentos y el ultimo suplicio por no haber querido descubrir a
una senora comprometida en aquella correspondencia. Despues de haberse
ausentado los realistas, Torre-Tagle, en quien Sucre partiendo para
el Sur habia dejado el alto mando, honro la memoria del martir de la
patria; luego procedio a reconstituir el Congreso que, reforzado con las
victimas de Riva-Aguero, le confirio la presidencia y proscribio a su antecesor.
Los dos gobiernos rivales establecidos en Lima y Trujillo, olvidando
la causa sagrada, ante la cual debian desaparecer todas las
disensiones, no pensaron sino en hostilizarse por los medios mas violentos.
La anarquia amenazaba devorar el Peru independiente, cuando
se anuncio la llegada de don Simon Bolivar llamado con repeticion e
instado de cerca por los distinguidos diputados Olmedo y Sanchez
Carrion.
El heroe de Colombia fue recibido en el Peru como el genio de la
Independencia; las demostraciones que se le prodigaron el 1 de septiembre
de 1823 solo podian compararse a las del 28 de julio de 1821, cuyas
esperanzas venia a realizar. Su fe incontrastable, su voluntad de hierro y
sus esclarecidas dotes militares eran la mejor garantia del triunfo, valiendo
su prestigio solo por miles de auxiliares. El Congreso le confirio la
237 .
238
autoridad dictatorial y el mando supremo del ejercito, conservando a
Torre-Tagle en la presidencia, mas bien para que secundara las miras
del Libertador, que para estar a la cabeza de un gobierno independiente.
El poder depositado en las manos de Bolivar fue necesario no solamente
para acabar con las intempestivas aspiraciones de Riva-Aguero,
sino tambien para neutralizar las funestas consecuencias de los reveses
sufridos en el Sur. Santa Cruz habia principiado su campana bajo los
mas favorables auspicios. En las inmediaciones de Pisco un destacamento
patriota obtuvo el 11 de agosto un triunfo brillante, que si bien era
en pequena escala y a 400 leguas del teatro principal de la guerra, reanimo
a los pueblos y podia levantar la moral del ejercito por el bello ejemplo
que le ofrecian sus companeros de armas. En los departamentos del
Sur presagiaba grandes triunfos la opinion publica. Apenas desembarcados
los patriotas habian logrado sorprender en Azapa a un escuadron
realista apoderandose de todos sus caballos y mulas; lo que les ofrecio
una ventaja inapreciable para el paso de los Andes. Atravesada la cordillera,
fueron reforzados por los guerrilleros del Alto-Peru. El grueso de
los expedicionarios fue recibido con entusiasmo en La Paz, donde proclamo
la Independencia con jubilo universal. Gamarra extendia sus operaciones
por el lado de Oruro y la hacia proclamar en Cochabamba.
Sabedor Santa Cruz de que se acercaba Valdes, corrio a encontrarle en
Zepita el 25 de agosto. Alli, aunque la infanteria patriota se vio desordenada
en el primer choque, se rehizo con el apoyo de la caballeria e hizo
ceder el campo al enemigo.
Cuando debia animarse a nuevos combates por las ventajas alcanzadas
en Zepita y por tener su hueste en el pie de siete mil hombres, y
hallandose a la vista del virrey que solo contaba con cuatro mil, emprendio
Santa Cruz el 12 de septiembre desde Sepulturas una desastrosa
retirada, sea para buscar el apoyo de Sucre desembarcado ya por Quilca,
sea obedeciendo a las ordenes de Riva-Aguero, que le llamaba con instancias.
Los realistas haciendo una marcha de 20 leguas le alcanzaron
en Sicasica y le ahuyentaron en el mayor desorden; un traidor puso en su
poder el puente del Desaguadero que debia detenerlos; y las fuerzas
patriotas se desbandaron, como si hubieran sufrido una gran derrota.
Sucre se apresuro a salvar su infanteria reembarcandola por Quilca y
protegiendo su retirada con la caballeria, que se batio denodadamente
en las calles de Arequipa. En este dia (8 de octubre) se hicieron admirar
las arequipenas lanzandose con precipitacion a la calle durante el combate
para recoger y asistir a los heridos. Las fuerzas de Chile, que se
hallaban en Arica, se reembarcaron para su pais, faltas de cooperacion y
recelosas de asechanzas.
238 .
239
Presidencia de Torre-Tagle.- Riva-Aguero, que para sostenerse confiaba en
el regreso de Santa Cruz, busco apoyo en los realistas, mientras levantaba
un ejercito en el Norte con su acostumbrada actividad. No pensaba
traicionar la causa de la Independencia, que los liberales de Espana,
consecuentes con sus principios, se inclinaban a reconocer gradualmente
y que el limeno Pando, ministro de relaciones exteriores, habia puesto
por condicion para formar parte del gabinete espanol. Mas los exaltados
enemigos del ex presidente, que antes le acusaban de tirano, le hicieron
aparecer como traidor. Bolivar, que marchaba a su encuentro y habia
hecho inutiles tentativas por atraerle a la conciliacion, logro persuadir
de la traicion de Riva-Aguero a los jefes en que este habia depositado su
confianza; y su misma escolta le prendio. De Lima se enviaron ordenes
para una ejecucion secreta en el termino de seis horas sin forma alguna
de juicio. Mas los que ya habian comprometido su reputacion por bien
de la patria, no quisieron mancharla con un asesinato; y el ex presidente
con sus ministros y otros jefes salio desterrado a Guayaquil.
Reunido todo el Norte de la Republica bajo la presidencia de Torre-
Tagle, se encontraba todavia Bolivar con fuerzas inferiores a las del virrey;
y mientras las ponia en el pie conveniente, se propuso ganar tiempo
con negociaciones de paz. La ocasion era propicia. Comisionados espanoles
enviados por el gobierno constitucional habian ajustado con Buenos
Aires un tratado preliminar, conviniendo en un armisticio de dieciocho
meses con entera libertad de relaciones comerciales y con la extension
de iguales condiciones a los demas estados independientes que
accedieran al convenio. A fin de que rigiera en el Peru, habian sido enviados
por el gobierno argentino Las Heras a tratar con el virrey y Alzaga
con las autoridades peruanas. La invasion de la Peninsula por las tropas
francesas, que iban a restablecer al Rey absoluto, podia mover a los
constitucionales espanoles al inmediato reconocimiento de las republicas
hispanoamericanas que ofrecerian el socorro de veinte millones de
pesos, cantidad votada por las Camaras francesas para costear la intervencion.
El Congreso del Peru no se oponia a la pacifica transaccion; el
Libertador que solo consideraba las negociaciones como un expediente
dilatorio y no queria aparecer solicitandolas por debilidad, aconsejo a
Torre-Tagle que las comenzara sin comprometerle; y el ministro de la
guerra Berindoaga salio para Jauja autorizado para entenderse con el
virrey. Canterac, que ocupaba el valle, no le consintio pasar adelante, ni
aun le acordo una entrevista vivamente solicitada por el. Tampoco se
habia concedido a Las Heras avistarse con el virrey. Los jefes realistas
envanecidos con los recientes triunfos y creyendo todavia, que en la prolongada
contienda podian salvar la dominacion colonial, no prestaban
oidos sino a los que hablaban de la inmediata sumision del Peru. Fue por
239 .
240
lo tanto necesario abandonar toda esperanza de negociaciones desde
principios de 1824.
Como si todas las dificultades debieran aumentarse y arreciar los
peligros para probar mas la constancia de los patriotas y enaltecer su
triunfo, la situacion se agravo extraordinariamente en el mes de febrero
con la perdida del Callao, que la traicion puso en poder de los realistas.
El negro Moyano, que por su acreditado valor gozaba de mucho ascendiente
sobre la tropa descontenta por el atraso de sus haberes, pudo
sublevarla contra el general Alvarado y demas jefes, se puso de acuerdo
con Oliva, otro sargento traidor, y con el realista Casariego, jefe prisionero
en el Callao, y entregaron la plaza a Rodil, que operaba por el lado de
Ica. El gobierno de Lima habia empleado en vano toda clase de medios
para que los sublevados volviesen al deber; mas esto no le liberto de las
sospechas de complicidad apoyadas en ciertas apariencias. Con menos
fundamento quisieron algunos atribuir aquella defeccion, obra exclusiva
de la soldadesca, al libertador Bolivar que pensaba ante todo en impedir
sus graves consecuencias. En vista de lo que exigia la salud publica,
el Congreso que el 10 de noviembre anterior habia dado al Peru su primera
constitucion democratica, confirio al Libertador el 10 de febrero la
plena dictadura, poniendose en receso y anulando de todo punto la autoridad
del Presidente.
El Dictador, que se hallaba en Pativilca, dio ordenes rigurosas para
retirar de Lima armas, plata, vestuario y demas utiles de guerra, temiendo
con razon, que por la ocupacion de la capital cayeran en poder del
enemigo. Como Torre-Tagle se resistiera a la ejecucion de las terribles
providencias, fue enviado el general Necochea para encargarse del mando
y remitir presos al ex presidente junto con su ex ministro Berindoaga,
que debian ser fusilados por traidores. Ellos lograron salvar del inminente
riesgo, el nuevo jefe fue reconocido en Lima, y el 17 de febrero un
corto numero de diputados dejaron el pais a discrecion de Bolivar. Desde
la publicacion de la Constitucion se habian suspendido los articulos
que el estado de guerra hiciera incompatibles con las facultades del
Libertador.
En realidad, aquel codigo nacio muerto, no habiendose dado a conocer
su existencia sino por las solemnidades de la promulgacion. El
Congreso habia perdido el sentimiento de la supremacia y sus hombres
prominentes desde el 28 de febrero al imponersele la eleccion de Riva-
Aguero. Desorganizado con la bajada de Canterac y con la disolucion de
Trujillo no pudo reinstalarse sino con procederes que lastimaban su prestigio;
y en adelante la sabiduria e influencia con que brillara en los principios,
cedieron a menudo a las inspiraciones de la pasion. Sin embargo,
conservo siempre en su seno inteligencias distinguidas y patriotas inta-
240 .
241
chables, que se mostraron superiores a todas las pruebas de la mas complicada
situacion.
—V—
Dictadura de Bolivar
(1824–1826)
La situacion.- Habian llegado los tiempos criticos que atraviesa toda revolucion
regeneradora. La preponderancia momentanea de los realistas
tenia encadenada y aun extraviada la opinion de muchos pueblos. Lima,
mimada por los virreyes, se resentia de las continuas agitaciones sucediendo
al reposo secular de las numerosas familias sumidas en la miseria,
de las costumbres alteradas por la licencia, y de las providencias
rigurosas agravadas por la dureza del Dictador. La inconsecuencia de
los hombres hacia perder la fe en los principios. Con el malestar presente
se olvidaban las humillaciones del coloniaje y no se preveian las glorias
de la emancipacion. Los que no estaban a la prueba de los sacrificios y
peligros, vacilaron; los que en el Peru independiente aspiraban a heredar
el predominio de los europeos, llevaban a mal la igualdad republicana;
los adheridos a un orden inalterable no comprendieron las fecundas
variaciones de la libertad; los antiguos privilegiados no podian avenirse
con la prosperidad de hombres nuevos. Hacianse duras a la nobleza
siempre moderada y cortes, las demasias de la gente de color antes humillada
y cada dia mas levantada con la presencia de muchos auxiliares
ensalzados por su merito y sus servicios a la America independiente.
Esta profunda perturbacion de los animos produjo la defeccion de algunos
escuadrones y partidas, que siguio de cerca a la perdida del Callao,
tentativas de reaccion en Guayaquil que hubieron de sofocarse con numerosas
ejecuciones, y los compromisos de algunos patriotas con las
autoridades realistas, que volvieron a ocupar la capital.
Si el estado de los animos oponia graves dificultades a los defensores
de la Independencia, los realistas luchaban a su vez con obstaculos
que les impidieron utilizar su preponderancia, mientras necesitaba reforzarse
el ejercito de la patria. Restablecido el gobierno absoluto de Espana,
Olaneta que siempre habia sido enemigo de las instituciones liberales
y tenia aspiraciones ambiciosas, pudo ser inducido por su habil
sobrino don Casimiro, que trabajaba secretamente por la Independencia,
a declararse jefe superior del Alto-Peru, sustrayendose a la obediencia
del constitucional La Serna. El virrey apuro los medios de conciliacion y
confio la sumision de los disidentes al acreditado Valdes. Las tropas
realistas que guarnecian a Lima fueron llamadas al interior, y al atravesar
la quebrada de San Mateo fusilaron a los patriotas Prudan y Millan,
241 .
242
que conducian entre los prisioneros, por haberse escapado otros dos
jefes. Esta barbara ejecucion disminuyo el prestigio que se habia adquirido
el virrey con su politica benevola, la que tambien era contrariada con
los necios rigores desplegados en Lima por el general Ramirez. Sus vejaciones
a las mujeres, a los que llevaban el pelo cortado a la moda, y a los
que daban noticias favorables a la patria, acrecentaron el odio a la dominacion
espanola. La ciudad se vio tan contrariada, que ofrecia la imagen
de una poblacion en duelo; la hierba crecio en las calles que solian ser las
mas concurridas; y el pueblo hizo votos unanimes por el triunfo del
Libertador.
Campana de Junin.- Las huestes de la patria se organizaban con extraordinaria
actividad. La Mar disciplinaba en Trujillo una brillante division
peruana. Habiendo llegado nuevos refuerzos de Colombia, se aclimataban
en el callejon de Huaylas para que pudieran pasar la cordillera los
guerreros nacidos en ardientes llanuras. Excediendose a si mismo en
inteligencia y energia, secundado en la administracion por el habil
Sanchez Carrion y en las operaciones militares por Sucre y Gamarra,
preparaba Bolivar el triunfo reuniendo todos los elementos de guerra. La
caja militar, que se hallaba sin fondos, fue provista; se aprovecharon
bien las entradas de las aduanas; se impuso una contribucion directa; se
tomo por via de donativo la plata de los templos; se exigieron suministros
a los pueblos; se echo mano de bienes pertenecientes al enemigo; se
suprimieron los gastos innecesarios y se pago solo una parte de los sueldos.
El ejercito se puso en excelente pie de armas y disciplina. Rebosaba
en entusiasmo por el prestigio incomparable del caudillo y con la reunion
a los patriotas peruanos de otros americanos vencedores en
Chacabuco, Maypu, Boyaca, Carabobo y Pichincha y de algunos europeos
que habian concurrido a las campanas de Rusia y Waterloo.
A principios de junio de 1824, mientras Valdes combatia en el Sur a
Olaneta con alternativa de perdidas y ventajas, que eran otros tantos
triunfos para las armas independientes, se movieron los patriotas para
atacar a Canterac en sus importantes posiciones, atravesando la escabrosa
cordillera de Huaraz con un orden y prevision incomparables. El
caudillo realista no se movio del valle de Jauja, que era su base de operaciones
y le ofrecia los necesarios recursos, hasta que el 1 de agosto tuvo
noticias de la aproximacion de Bolivar. Los montoneros siempre activos
y audaces, favorecidos por el espiritu de los pueblos dirigidos entonces
por el intrepido Miller, habian ocultado su apacible llegada a la mesa de
Junin, interceptando las comunicaciones.
El ejercito realista llego el 5 de agosto a Carhuamayo y su caudillo se
adelanto hacia Pasco para hacer un reconocimiento por el lado oriental
242 .
243
de la laguna. Entretanto marchaban los patriotas por el de occidente,
procurando ganarle el camino de Jauja, atacarle por retaguardia o al
menos aislarle del virrey. Para prevenir sus operaciones retrocedio
Canterac con diligencia y logro quedar otra vez a vanguardia al siguiente
dia. Esperando la proxima batalla habia Bolivar entusiasmado a sus
huestes el 2 con la elocuente proclama:
«.Soldados! Vais a completar la obra mas grande que el Cielo ha encargado
a los hombres; la de salvar un mundo entero de la esclavitud.
.Soldados! Los enemigos que debeis destruir, se jactan de 14 anos de
triunfos; ellos pues seran dignos de medir sus armas con las vuestras,
que han brillado en mil combates.
.Soldados! El Peru y la America toda aguardan de vosotros la paz, hija de
la victoria; y aun la Europa libre os contempla con encanto; porque la
libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del universo. .La burlareis?
.No! .No! .No! Vosotros sois invencibles.»
Al descender por la tarde del 6 de agosto a la pampa de Junin adelanto
el Libertador la caballeria separandola dos leguas de la infanteria.
Canterac que esperaba una completa victoria, porque contaba con 1 300
caballos contra 900 maltratados y peor equipados, corrio a encontrarlos
en la estrecha llanura que dejan los derrames de la laguna y los inmediatos
cerros de Junin. La estrechez del sitio solo permitio que formaran en
batalla algunos escuadrones colombianos; los demas se alinearon en
columna. Dos escuadrones de los husares del Peru se situaron junto al
terreno inundado; un tercer escuadron peruano venia marchando por
detras por hallarse muy mal montado.
La caballeria realista cargo al galope recibiendo una emocion notable
al ver la serenidad con que era aguardada a pie firme por jinetes
duenos de sus caballos y armados con lanzas de catorce a quince pies. El
choque fue terrible; la mayor parte de los escuadrones colombianos fueron
arrollados, y los realistas creyendose triunfantes se desordenaron en
la persecucion. Los escuadrones peruanos, que por hallarse detenidos
por el pantano o por venir marchando no habian tomado parte en el
ataque, cargaron con decision; los demas patriotas se rehicieron; el valeroso
Necochea que habia caido prisionero y cubierto de heridas, fue recobrado;
y el enemigo huyo por la ancha llanura a refugiarse en las filas
de su infanteria que no habia interrumpido la retirada. Los realistas
dejaron en el campo de Junin 340 muertos, 80 prisioneros y el prestigio
de su arma favorita, siendo la perdida de sus vencedores de 99 heridos y
45 muertos.
243 .
244
Canterac desconcertado con el inesperado reves, que no acertaba a
explicarse y que comprometia su bien sentada reputacion militar, se alejo
con tal presteza, que a las 48 horas se hallaba en Huancayo a 32 leguas
largas de distancia. Continuando su precipitada retirada perdia provincias,
repuestos, armas y la mitad de su tropa, que sin disparar un tiro se
desmoralizaba por el desaliento y la continua desercion. Volado el puente
de Izcuchaca y roto el del Pampas, hizo un alto de quince dias en
Chincheros protegido por el cerro de Bombon; y al aproximarse sus perseguidores
fue a abrigarse del otro lado del Apurimac, cuyos puentes
inutilizo. Bolivar no habia podido perseguirle de cerca porque su infanteria,
que se hallaba a alguna distancia de los realistas el dia de la victoria,
no estaba acostumbrada a las largas marchas de la sierra. Habiendo
dejado su ejercito a este lado del Apurimac a las ordenes de Sucre, y
creyendo que por la proximidad de la estacion lluviosa y la situacion
comprometida de los realistas tardaria en ser atacado, bajo a la costa
para preparar mayores fuerzas que aseguraran en todo evento el triunfo
de la emancipacion.
Campana de Ayacucho.- El virrey trayendo las fuerzas del Cuzco al campo
de Canterac y haciendo venir del Sur a Valdes, que en un mes se traslado
de una distancia de 270 leguas y en el transito se reforzo con guarniciones
y reclutas forzados, habia logrado a fines de octubre poner su ejercito
en el pie de mas de 10 mil hombres con 14 piezas de artilleria y 1 600
caballos. Asi no vacilo en tomar la ofensiva y pasando el Apurimac por
Acha, emprendio su marcha por las alturas intermedias entre la cordillera
occidental y el camino real que los patriotas ocupaban. Sucre para no
perder su base de operaciones comenzo la retirada el 7 de noviembre. Se
hallaba el 22 en Chincheros, protegido por el cerro de Bombon, cuando el
enemigo que ya se habia adelantado en la direccion de Lima, destaco
algunas guerrillas. Rechazadas estas, y recelando que para flanquearle
pasaran los realistas el Pampas, hizo la penosa travesia de Bombon a
Ocros con orden admirable, y el 3 de diciembre aguardo en Matara que
ellos atacasen. Continuando la retirada en el mismo dia, su retaguardia
fue alcanzada en la profundisima quebrada de Corpahuaico y sufrio un
gran reves, que envalentonando demasiado a los vencedores preparo la
proxima libertad del Peru. Los patriotas superiores a todo contraste no
vacilaron en ofrecerles batalla al siguiente dia, la que no habiendo sido
aceptada, verificaron por la noche el peligroso paso del Pangora, y el 6
acamparon cuatro leguas al Este de Huamanga entre el pueblo de la
Quinoa y el rincon de Ayacucho. Ya les tenia cortadas el virrey las comunicaciones
con Lima, habiendose adelantado hasta Pacaicasa entre
Huamanga y Huanta; para dificultarles la retirada habia hecho inutili-
244 .
245
zar los puentes y puesto sus partidarios en alarma; y retrocedio el 7 a
ocupar la formidable posicion de Condorcunca.
El 8 de diciembre se hallaban ambos ejercitos a tiro de canon, el
patriota en las lomas que dominan la Quinoa, y el realista en las escabrosas
faldas del Condorcunca. Mediaba entre ellos el campo de Ayacucho,
que se extiende unas 600 toesas de Norte a Sur y 400 de Este a Oeste,
terminando al mediodia por una quebrada impracticable, y en las demas
direcciones por barrancos menos profundos. La posicion del virrey era
inmejorable para defenderse y poco a proposito para atacar, porque en el
descenso del Condorcunca la caballeria habia de marchar a la desfilada
y la infanteria en desorden. Sucre se hallaba en situacion mucho mas
dificil; podia oponer menos de seis mil hombres a mas de 9 300, un
canon a once y una caballeria inferior en numero; si bien entusiasmada
con el recuerdo de Junin; para permanecer en su puesto escaseaban los
recursos; y se hacia muy arriesgada la retirada, porque faltaban los medios
de movilidad, estaba desprovista la region que media hasta las cabeceras
de Ica, y se habian declarado hostiles algunos pueblos intermedios
entre Huamanga y Jauja. La Mar hizo presente estos obstaculos, y
prevaleciendo su dictamen sobre el del jefe del ejercito con general satisfaccion,
se resolvio aguardar el ataque para el memorable 9 de diciembre.
Despues de hechas algunas descargas a las once de la noche para causar
una falsa alarma, descansaron los patriotas, elevandose su espiritu con
la inminencia del peligro.
Al amanecer se saludaron ambos ejercitos con algunos canonazos.
Entrado el dia, principiaron a bajar los realistas con la arrogancia del
esperado triunfo. Valdes debia atacar por el Norte la izquierda patriota,
que sostenia la division peruana y que ocupaba la parte mas vulnerable
del campo; por el lado opuesto descendian otras fuerzas con el grueso
de la artilleria y el centro se ponia en movimiento con la mayor parte
del ejercito, dirigido por el virrey y Canterac. La izquierda patriota estaba
a las ordenes de La Mar, la derecha a las de Cordova, el centro
ocupado por la caballeria a las de Miller, y la reserva a las de Lara. El
entendido Sucre que espiaba la oportunidad, antes que los enemigos
pudiesen ordenarse en el llano, recorrio las filas avivando los sentimientos
de gloria, honor y patria. Las entusiastas aclamaciones, .viva la Republica!,
.viva el Libertador!, respondieron a esta breve pero energica
arenga que pronuncio en tono inspirado: «De los esfuerzos de hoy pende
la suerte de la America del Sur. Otro dia de gloria va a coronar vuestra
admirable constancia».
El joven general Cordova a pie, quince pasos al frente de su division
y con el sombrero en la mano, exclama: «Division, arma al brazo, paso de
vencedor», y todo plega a su irresistible ataque. Canterac, que ve com-
245 .
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prometida la izquierda, precipita los movimientos del centro. Sucre da
las ordenes oportunas para aprovechar los instantes de desorden. Miller
destroza la caballeria realista. El virrey que ve arrollada su fuerza, se
arroja entre los combatientes, cae herido y prisionero. Lara, adelantandose
con la reserva persigue a los fugitivos. Valdes, que peleaba con
menos desventaja, es tambien derrotado por el empuje simultaneo de los
husares de Junin, la legion peruana y otros batallones.
A la una del dia el triunfo de la patria era completo; la hueste que se
habia creido invencible, estaba desecha, dejando en el campo mas de dos
mil entre muertos y heridos, unos tres mil prisioneros, el resto en dispersion
o dispuesto a resistir a los que pretendieran prolongar la lucha. Los
vencedores habian tenido cerca de mil hombres fuera de combate. Una
capitulacion ajustada en el mismo campo ponia todo el territorio y los
elementos de guerra en manos de los independientes. Los rendidos eran
tratados con consideraciones que hacian realzar por la generosidad en
el triunfo, el merito de los vencedores en la retirada y el heroismo en la
batalla.
Alli mismo y sobre todo a la distancia se quisieron oscurecer las
glorias de Ayacucho, atribuyendolas a traicion de jefes realistas; pero si
los vencidos no fueron acertados en todas sus disposiciones, pelearon
como buenos, y sus constantes esfuerzos hicieron resaltar las virtudes
de sus vencedores. La audacia se sobrepuso a la arrogante confianza, el
entusiasmo al numero, y la oportunidad de un ataque entendido y heroico
a la superioridad de las armas.
Consumacion de la Independencia.- La esplendida victoria de Ayacucho
habia asegurado el triunfo de la America independiente. En vano algunos
fugitivos y las autoridades del Cuzco quisieron prolongar la lucha
nombrando virrey al general Tristan, que se hallaba en Arequipa. Disipado
el prestigio del poder secular, la opinion se levantaba en todas
partes con fuerza irresistible; los destacamentos realistas se pronunciaban
o dispersaban; y el nuevo virrey no tardo en reconocer el gobierno de
su patria. Solo quedaban a los espanoles las fuerzas de Olaneta, que se
sostenia en el Alto-Peru, Chiloe defendido por el esforzado Quintanilla,
algunos buques enviados de la Peninsula para dominar el Pacifico, y las
fortalezas del Callao, que Rodil no se creyo en el deber de entregar, como
exigia la capitulacion de Ayacucho.
Continuando los patriotas su marcha triunfal al Sur, se vio Olaneta
abandonado o combatido por los suyos y perecio el 1 de abril en un
combate contra ellos en la quebrada de Tumusla. La escuadra realista,
que se habia dirigido a Filipinas, revolucionandose en las Marianas, se
entrego parte a Chile, parte a Mexico. Chiloe no pudo resistir a una gran
246 .
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expedicion enviada de Chile. Rodil, que habia sostenido el memorable
sitio del Callao, hubo de capitular el 22 de enero de 1826, habiendo desplegado
en trece meses de ataques y sufrimientos mayor constancia de la
necesaria para dejar su nombre en buen lugar.
La escuadra por mar y mas de tres mil hombres a las ordenes del
colombiano Salon, por tierra estrecharon de dia en dia el sitio, sucediendose
los choques diarios casi por meses enteros. Para contener las
conspiraciones tuvo Rodil que emplear crueles rigores, ejecutando en
una vez cuarenta personas. El hambre, el escorbuto y las fiebres arrebataron
mas de seis mil. Por temor a la severidad de Bolivar se habian
refugiado alli gran parte de la nobleza y casi todos los comprometidos
con los realistas durante la ultima ocupacion de Lima. Esta ocupacion se
habia prolongado casi hasta la vispera de Ayacucho, causando un cruel
destrozo a los patriotas en el ataque del 3 de diciembre, el dia mismo en
que sufrian un reves en Corpahuaico. En el Callao desaparecieron familias
enteras y entre otras victimas senaladas el ex presidente Torre-Tagle.
Su antiguo ministro Berindoaga, que habia querido escaparse, cayo en
las manos de Bolivar y murio en el cadalso como traidor a la patria, junto
con su complice Teron. Los hombres honrados y aun los espanoles vencidos
en Ayacucho, continuaron libremente en el Peru gozando de las
ventajas de la Independencia.
247 .
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248 .
249
—I—
Gobiernos del Peru independiente
(1821-1866)
Jefes reconocidos.- Desde la jura de la Independencia ha reconocido el
Peru 22 gobiernos en el orden siguiente:
San Martin, 1821–1822.
Junta gubernativa, 1822-1823.
Riva-Aguero, 1823.
Torre-Tagle, 1823-1824.
Bolivar, 1824-1827.
La Mar, 1827-1829.
La Fuente, 1829.
Gamarra, 1829-1833.
Orbegoso, 1833-1835.
Santa Cruz, 1836-1839.
Gamarra, 1839-1841.
Melendez, 1841-1842.
Vidal, 1842.
Vivanco, 1843-1844.
Melendez, 1844-1845.
Castilla, 1845-1851.
Echenique, 1851-1855.
Castilla, 1855-1862.
San Roman, 1862-1863.
Pezet, 1863-1865.
Canseco, 1865.
Prado, 1865.
[249]
Epoca de la Republica
249 .
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Gobiernos interinos.- Por ausencia, enfermedad o mera voluntad del jefe
reconocido han gobernado interinamente Torre-Tagle en 1821, el Consejo
de gobierno del 25 al 27, Salazar del 28 al 29, La Fuente del 30 al 31,
Telleria el 31, Reyes el 32, Campo-Redondo el 33, Salazar del 34 al 35
Menendez el 41, Figuerola el 42, Medina el 54, el Consejo de Ministros
del 57 al 58, La Mar del 59 al 60 y Canseco el 63.
Jefes no reconocidos.- Han sido obedecidos en varias provincias sin ser
reconocidos por todo el Peru Bermudez el 34, Salaverry el 35, Vivanco el
40, Torrico el 42, la junta del Sur del 43 al 44, Elias el 44, Castilla el 54,
Vivanco del 56 al 58, Prado y Canseco el 65.
Legislaturas.- Se han reunido el primer Congreso Constituyente el 22 y 25,
el segundo Constituyente el 27, el Constitucional el 29 y 32, la Convencion
el 33, los federales de Sicuani, Huaura y Tacna el 36, el Constituyente
de Huancayo el 39, el Constitucional el 45, 47, 51 y 53, la Convencion
el 55, el Constitucional el 58, 60, 62 y 64.
Constituciones.- Han sido siete, la del 23, la vitalicia, la del 28, la del 34, la
de Huancayo, la del 56 y la reformada en 60.
—II—
Vicisitudes de la Republica
Fundacion de la Republica.- Los sentimientos republicanos se desarrollaron
junto con las ideas de emancipacion. La patria y la libertad se confundian
en las aspiraciones de los peruanos, corrieron iguales azares y
triunfaron en los mismos campos. El bello modelo de los Estados Unidos,
el espiritu liberal del siglo, las aspiraciones de toda la America
espanola, y las demas causas que despertaban el amor a la Independencia,
traian consigo tendencias a la Republica que se fortificaban ademas
por la lucha contra los reyes, la falta de elementos monarquicos y la
importancia creciente de las razas siempre abatidas bajo la monarquia.
El maravilloso instinto del pueblo se anticipaba a las previsiones de los
hombres de Estado y aun confundia sus habilmente combinados, pero
mal fundados planes. Todo el prestigio de San Martin y todo el talento de
Monteagudo se estrellaron ante la opinion liberal, tan unanimemente
declarada, que el Congreso Constituyente aclamo la Republica desde la
primera proposicion, la adopto en sus bases constitucionales y la organizo
en el codigo politico. Las facultades omnimodas que las necesidades
de la guerra hicieron conceder a Bolivar, no debilitaron los sentimientos
republicanos; la victoria de Ayacucho se alcanzo vivando a la
Republica y al Libertador.
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Al completarse el triunfo de la Independencia, la Republica del Peru
principio a ser reconocida, no solo por los demas Estados de America,
sino tambien por las provincias maritimas de Europa. Inglaterra mas avanzada
en sus instituciones y mejor apreciadora de los intereses internacionales,
no tardo en hacer un reconocimiento explicito; aunque la muerte
del Consul general ingles, acaecida el 11 de diciembre a consecuencia de
los tiros de una avanzada patriota que le creyo del campo de Rodil, hubiera
podido dar pretexto a reclamaciones y dilaciones diplomaticas. El gobierno
frances, mas ligado al Rey de Espana y con tendencias poco democraticas,
habia de dar lugar a negociaciones enojosas, acreditando un
agente consular con el extrano titulo de Inspector general del comercio
frances; pero por el interes de este aceptaba desde luego los hechos consumados.
Los paises bajos trataban con el Peru mas abiertamente.
Entretanto los patriotas peruanos podian recelar que las armas vencedoras
a nombre de la Independencia no se tornasen contra la libertad.
El proscrito Monteagudo, cuyas ideas eran muy sospechosas, habia vuelto
a Lima en diciembre de 1824 en compania de Bolivar. Su muerte a manos
del negro Colmenares el 30 de enero siguiente, si no fue un crimen vulgar
inspirado por la pasion del robo, tuvo origen en las intrigas de palacio;
pero Bolivar, que comprometio su credito mandando salir para Colombia
al asesino descubierto y confeso, hacia recaer las sospechas y aun las
amarguras de la persecucion sobre los realistas y patriotas; lo que imponia
a las almas asustadizas y las preparaba a creerle el hombre necesario
para consolidar la Republica. La inquietud por los destinos de la patria,
el ilimitado reconocimiento a sus libertadores, el ascendiente de Bolivar,
todo se reunio para que el Congreso, vuelto a reunir por el el 10 de febrero,
le prolongase una peligrosa dictadura. Bolivar afectaba el mayor horror
por el nombre, pero sus agentes la solicitaban por toda suerte de
medios y los representantes de la nacion la autorizaron con los dulces
titulos de Libertador y padre del Peru. Junto con esta autoridad absoluta
se le acordaron la ereccion de una estatua ecuestre, medallas y otros
honores y un millon de pesos que solo quiso admitir para Caracas, su
suelo natal. A Sucre se recompenso con el grado de Gran Mariscal de
Ayacucho, la rica hacienda de la Guaca y doscientos mil pesos. Para el
ejercito libertador se decreto un millon, suma que mas tarde recibieron
tambien los sitiadores del Callao. El Congreso envio a Bogota una comision
de su seno para dar gracias al gobierno colombiano y pedir la permanencia
en el Peru del Presidente Libertador.
Gobierno del Libertador.- La dictadura de 1824 habia sido para Bolivar una
campana en que su genio se inmortalizo; la obtenida en 1825 se paso
entre brillantes ovaciones capaces de trastornar cabezas menos ambiciosas.
El Libertador, dejando la administracion general a un Consejo de
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Gobierno, presidido por La Mar y despues de haber este renunciado, por
Santa Cruz, se dirigio al Alto-Peru, decretando en el transito muchas
reformas de interes publico y recibiendo honores mas que humanos en el
Cuzco, Arequipa, Potosi y otras grandes poblaciones. El nuevo estado
formado con provincias que en el gobierno colonial pertenecieron sucesivamente
a los virreinatos del Peru y Buenos Aires, tomo en honor suyo el
nombre de Bolivia. Conforme a sus inspiraciones, convocaba el gobierno
de Colombia el Congreso de Panama, en el que los representantes de
America debian echar las bases de una vastisima federacion. El Peru, que
iba a enviar los suyos al istmo, era llamado tambien por su Consejo de
gobierno a elegir diputados para un nuevo Congreso Constituyente, que
debia instalarse en febrero de 1826. Previniendo los votos del pueblo,
proyectaba el Dictador una Constitucion en la que la organizacion monarquica
estaba mal disfrazada con frases democraticas; pues se reconocia
un presidente vitalicio e irresponsable, se debilitaba el poder legislativo
dividiendolo en camaras de senadores, tribunos y censores, se
desvirtuaban las elecciones, y todo tendia a robustecer el poder, dejando
mal garantida la libertad. Este codigo fue adoptado sin oposicion en Bolivia,
cuyo presidente Sucre seguia las inspiraciones del legislador.
La pretension contradictoria de ser al mismo tiempo el Washington
y el Napoleon de la America del Sur, iba a gastar lastimosamente el genio
heroico del Libertador, rompiendo la unidad de su gloriosa carrera y
destruyendo la grandeza de sus concepciones con la pequenez de los
medios. Chile y Buenos Aires, prevenidos contra su politica por sus aspiraciones
mal encubiertas y por algunas expresiones ofensivas, rehusaron
tomar parte en el Congreso de Panama, en el que a la sombra de la
confederacion, veian levantarse una vasta monarquia. La asamblea compuesta
de los representantes del Peru, Colombia, Centroamerica y Mexico,
no correspondio, ni podia corresponder a las esperanzas concebidas,
desde que se dudaba de su fin legitimo, y sus unicos elementos de accion
se reducian a tratados sin sancion efectiva. Los patriotas del Peru, aunque
reducidos al silencio por el ascendiente de Bolivar, murmuraban en
secreto, y aun los husares de Junin hicieron en Ayacucho un movimiento
que hubo de sofocarse con la victoria de Julcamarca y la ejecucion del
teniente Silva que era la mejor lanza de su cuerpo, junto con doce soldados
sacados por suerte. Tambien se denuncio en Lima una vasta conspiracion,
que fue juzgada con gran empeno, absolviendo a unos acusados,
desterrando a otros y condenando a algunos al ultimo suplicio, del que
se libraron por los esfuerzos del liberal presidente de la Corte Suprema.
El Congreso Constituyente no llego a instalarse, porque lo impidieron
las intrigas del gobierno. Se habia principiado por confiar a la Corte
Suprema la calificacion de los diputados, contra la que protestaron en
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las sesiones preparatorias los representantes del partido constitucional,
diciendo uno de ellos al Ministro que iba a tomarles juramento: cuando
el Senor Ministro se retire, el Congreso resolvera lo que debe hacer. Mas
la mayoria insistio desde luego en que la calificacion era de la competencia
del gobierno, y despues pidio que no se instalase la asamblea, fundandose
en razones cuya frivolidad contrastaba con el numero; por enaltecer
el merito del Libertador no se temia afirmar que sin su direccion
corria el Peru riesgo de retroceder al estado salvaje. Abandonadas asi las
libertades publicas por sus naturales defensores, no vacilo el Consejo de
gobierno en traspasar todos los limites de la ley, preguntando a los colegios
electorales, cuya mision habia cesado, si se adoptaria la Constitucion
boliviana y se nombraria presidente vitalicio al Libertador. Con
excepcion del colegio de Tarapaca todos respondieron afirmativamente;
y las corporaciones civiles y eclesiasticas, los militares, las notabilidades
politicas y simples particulares, cediendo a habiles y vivas solicitudes,
multiplicaron los actos de adhesion para simular la opinion popular.
El viaje de Bolivar a Colombia, a donde los disturbios hacian necesaria
su presencia, dio origen a otro genero de manifestaciones, la mayor
parte ficticias, en que la adulacion excedio todas las conveniencias y
aun las mas obvias apariencias de la verdad. Aunque en todas ellas se
solicitaba la permanencia del Libertador, verifico su salida el 3 de septiembre
entre grandes demostraciones de sentimiento por su separacion.
Continuando siempre la adhesion oficial, se juro solemnemente la
Constitucion vitalicia el 9 de diciembre, cuyos recuerdos debian unirse a
otros pensamientos de libertad que no tardaron en hacer explosion. La
tercera division de Colombia, que guarnecia a Lima, depuso al general
Lara y otros jefes el 28 de enero de 1827, y se declaro dispuesta a defender
la Constitucion liberal de su patria. El Consejo de gobierno pidio nuevos
jefes; pero viendo los esfuerzos que se hacian para promover una reaccion
en aquel cuerpo, y cediendo al voto de sus nuevos caudillos que
solicitaban prontos medios de trasporte, facilito su salida para Guayaquil.
Libre el Peru de la opresion que las fuerzas colombianas podian
ejercer, se pronuncio unanimemente contra la Constitucion vitalicia; un
Congreso reunido por Santa Cruz dio la Presidencia de la Republica al
liberal La Mar, y la Vicepresidencia a Salazar; se adopto provisoriamente
la Constitucion del 23; y se trabajo con actividad en completar las instituciones
democraticas y ponerlas a cubierto de toda agresion.
Presidencia de La Mar.- Acordes el gobierno y la opinion publica, que en
vano se procuro extraviar en algunos pueblos del Sur, principio el Peru
a progresar libremente por la senda constitucional. La prensa independiente
trataba las grandes cuestiones de interes social con decoro e inte-
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ligencia. Los habiles hijos de Arequipa veian arraigarse en su privilegiado
suelo los planteles de instruccion; los antiguos establecimientos de
Lima volvian a prosperar, y el de medicina ensanchaba sus estudios con
las clases de maternidad dirigidas por una mujer inteligente. La agricultura
recobraba sus brazos y extendia sus explotaciones, si bien fracaso
por entonces por mala direccion la empresa dirigida a recobrar la fertil
region del Chanchamayo, perdida desde el alzamiento de Juan Santos.
En la mineria se hacia sentir un vivo impulso. Aunque la compania
pasco-peruana formada en Londres no correspondio a las esperanzas
concebidas, y el haberse declarado propiedad del Estado las minas abandonadas
junto con otros obstaculos creados en los ultimos anos, dificultaron
las empresas particulares, se dejaba percibir un porvenir mejor; el
sabio Rivero difundia los conocimientos mineralogicos, Valdivia promovia
y daba a conocer el descubrimiento del carbon de piedra en la
quebrada de Murco, donde se encierran grandes riquezas; el catador
Angelino Torres en una de sus exploraciones descubria en el derrumbadero
de Huaillura vetas auriferas de opulencia prodigiosa, que pocos
meses despues se perdieron entre los desordenes y persecuciones que
produjo la destructora fiebre del oro. El comercio luchaba con las tradiciones
del monopolio; pero ganaba visiblemente terreno en la extension,
inteligencia y libertad de sus especulaciones.
Las mejoras politicas se anticipaban al progreso social; lo que si
bien lisonjeaba mucho a los exaltados partidarios de la libertad, aventuraba
su exito, y en vez de acelerar habia de exponer la marcha del Estado
a terribles pruebas.
Los iquichanos, dirigidos por algunos desertores y llamados defensores
del Rey, hicieron grandes destrozos en Huanta y amenazaban desolar
a Ayacucho, que los escarmento bien, habiendose reforzado sus
entusiasmados habitantes con algunos de Andahuaylas y con los audaces
morochucos. En Lima, que acababa de sufrir un gran terremoto, se
suscito un motin de cuartel por el esforzado Huavique, que fue atravesado
de una estocada por el intrepido joven don Felipe Santiago Salaverry,
ahogandose asi en la sangre del jefe una revuelta cuyas consecuencias
eran dificiles de calcular. El terrible resentimiento de Bolivar, al que La
Mar no temio provocar en defensa de las libertades publicas, ponia al
gobierno peruano en conflictos cada dia mas graves y arrastraba a la
ruina comun.
Los jefes de la tercera division colombiana, que habian sido desgraciados
en sus tentativas para defender la constitucion de Colombia, perseguidos
en el Ecuador, hallaban buena acogida en Lima. Tampoco eran
mal recibidos los promotores de un motin militar, que fracaso en La Paz.
Sucre, defensor natural de la constitucion boliviana, era una amenaza
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para los liberales del Peru; y a fin de prevenir sus proyectos fue un ejercito
a las ordenes de Gamarra a Bolivia, que junto con aquel codigo rechazo
a su presidente colombiano y ajusto con el Peru el tratado de Piquiza.
El agente diplomatico de Colombia, que conspiraba abiertamente contra
la administracion peruana, fue preso y expulsado del pais. La prensa
envenenaba las cuestiones, ya con la destemplanza del lenguaje, ya con
recuerdos irritantes, como la marcha forzada de cinco mil peruanos a
Colombia, victimas por la mayor parte del clima y privaciones, las fortalezas
del Callao desmanteladas, la marina reducida a la nulidad, la hacienda
desorganizada, oscurecida la gloriosa participacion de los peruanos
en las victorias de Junin y Ayacucho, y otros agravios que en la
exaltacion del momento hacian olvidar los inapreciables servicios del
Libertador. Por su parte Bolivar, viendo destruida su obra predilecta,
estaba lejos de moderar su terrible colera. Un ministro del Peru, enviado
a Bogota para cortar los motivos de discordia con amistosas negociaciones,
no fue recibido oficialmente, y se afecto desconocer su gobierno; se le
impusieron condiciones inadmisibles, se le dio pasaporte como a un
particular y aun se le prescribio la ruta para salir de Colombia. A la
rotura de las negociaciones se siguieron las amenazas oficiales y los
manifiestos acalorados, que eran verdaderas declaraciones de guerra.
La Mar, que para no hallarse desarmado contra los veteranos de
Colombia habia acrecentado y disciplinado sus fuerzas con extraordinaria
actividad, no tardo en abrir la campana; se apodero de Guayaquil,
que no obstante la muerte del almirante peruano Guisse hubo de entregarse
por capitulacion; y avanzo hasta la provincia de Cuenca las divisiones,
que se internaban por la de Piura. Sucre, que se hallaba al frente
de las fuerzas colombianas, presento proposiciones de paz dificiles de
admitir, y el ejercito peruano sufrio el 12 de febrero de 1829 un contraste
junto a Sagururo, y el 26 del mismo mes una derrota en el Portete de
Tarqui; reveses ambos nacidos evidentemente de la mala direccion y que
por lo mismo hicieron sospechar de la lealtad de algunos jefes. El vencedor
impuso sus condiciones casi en el campo de batalla. La Mar, que se
habia retirado a Piura y continuaba sus aprestos belicos, fue victima de
una doble revolucion militar, estallada en su campamento el 7 de junio y
en Lima el 6. Aqui se le deponia por sus extravios, debilidad y nulidad.
En Piura, acusandole de extranjero por ser nacido en Guayaquil, se le
prendia y enviaba desterrado a Costa Rica, donde murio al ano siguiente
con la resignacion del hombre justo.
* * *
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El general don Antonio Gutierrez de La Fuente, nombrado jefe supremo,
entro inmediatamente en comunicaciones con la comision permanente
del Congreso constituyente, y el 31 de agosto se reunio la legislatura
constitucional, la que nombro Presidente provisorio de la Republica a
Gamarra y Vicepresidente a La Fuente, convocando al mismo tiempo los
colegios electorales para la eleccion popular. Un tratado de paz firmado
en Guayaquil en el mes de septiembre restablecio las buenas relaciones
con Colombia, cesando asi una guerra que era el escandalo de la America.
Por desgracia, las discordias interiores iban a detener por largos anos
en ambos paises el fecundo desarrollo de la libertad y del orden. Colombia
no tardo en atravesar una destructora crisis, que entre otras grandes
calamidades presento el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho y el
del heroico general Cordova, la muerte prematura del Libertador en el
desamparo y la ruina de la confederacion colombiana. El Congreso del
Peru proclamo Presidente de la Republica a Gamarra por haber obtenido
la mayoria de los sufragios populares, y nombro Vicepresidente a La
Fuente, porque ningun candidato habia triunfado en las urnas electorales.
Mas las circunstancias que habian precedido y acompanado a estas
elecciones comprometieron el prestigio del gobierno, haciendo muy dificil
y poco ventajosa la conservacion del orden.
Presidencia de Gamarra.- Desde el principio fue profundo el desacuerdo
entre el nuevo Presidente y la opinion publica, que no podia perdonarle
el fin desgraciado de La Mar y se irritaba mas con las arbitrariedades
inevitables en una administracion nacida de la violencia. En vano promovio
Gamarra la conciliacion de los partidos; en vano mejoro las relaciones
exteriores celebrando tratados con Mexico, Bolivia y la nueva
Republica del Ecuador. Ni la necesidad del orden reconocida por todos,
ni el homenaje general a la Constitucion, ni la prosperidad del comercio,
ni cuantas medidas se dirigieron a promover los progresos del Peru pudieron
impedir las frecuentes tentativas de revolucion. El mismo gobierno
las multiplicaba; mas solicito por conservar el poder que por ejercerlo
con aplauso, siempre receloso y buscando su apoyo en hechuras impopulares
no podia menos de exaltar la oposicion; y con el vano proposito
de robustecerse inspirando miedo a la anarquia exageraba las conspiraciones
y aun las invento alguna vez; hasta se le hizo cargo de haber
conspirado contra si mismo.
El 26 de agosto de 1830 estallo en el Cuzco una revolucion federal,
que estaba ya sofocada antes de la llegada de Gamarra a aquella ciudad.
Mientras el Presidente, cuya presencia se habia creido necesaria, se ocupaba
en el Sur de consolidar la paz interior y de asegurar las relaciones
cada dia mas dificiles con Bolivia, el vicepresidente La Fuente, que go-
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bernaba en su ausencia, era asaltado en su propia casa y suplantado con
Reyes como presidente del Senado. Vuelto a la capital, aunque mostro
especial solicitud por la reconciliacion y las mejoras publicas, se veia a
su vez expuesto Gamarra a ser victima de una revolucion de cuartel, que
comprimio ejecutando sin forma de juicio al capitan Rosell. Reunido en
el mismo ano (1832) el Congreso, tuvo lugar la elocuente acusacion del
diputado Vigil, quien, despues de manifestar la necesidad de castigar
las infracciones de la Constitucion sin arredrarse por vanos temores,
exclamaba: «.Ah, que cuadro de horror! .Cuantos bienes dejados de adquirir!
.Cuantos males sufridos! .Cuantas perdidas!, .hasta del honor!
Nefandos crimenes canonizados, legalizadas dos revoluciones y levantadas
en este mismo santuario por las manos de los legisladores sobre
las aras de la patria, personas que debieran haber sido inmoladas a la
justicia en el vestibulo».
En vano se quiso comprimir la oposicion forjando conspiraciones
en las que se trato de complicar al pacifico diputado, igualmente entusiasta
por la ley y por la libertad. Los perseguidos entonces hubieron de
salir absueltos, y pocos meses despues amago la guerra civil. Exagerada
o enteramente imaginaria una conspiracion, que habia de estallar en
Lima por marzo de 1833, produjo el destierro de varios individuos y
entre ellos el del audaz Salaverry, que apenas llegado a Chachapoyas se
levanto contra el gobierno. Preso alli por su improvisada tropa y conducido
a Cajamarca logro pronunciarse con los mismos que le custodiaban,
y descendio a la costa, en la que disputo a las fuerzas del gobierno
la victoria en la garita de Moche. Preso por segunda vez y vuelto a
escapar estuvo presto para combatir de nuevo contra la desprestigiada
administracion.
Las elecciones de 1833, en que debian nombrarse un nuevo presidente
y diputados para una Convencion, dieron lugar a nuevas quejas y
a variados alzamientos. Los presos de la isla de San Lorenzo se escapaban
y unidos a algunos montoneros esparcian el desorden cerca de la
capital, aclamando a Riva-Aguero, uno de los candidatos populares, a
quien no se permitia desembarcar y en cuyo favor se hacia un pequeno
pronunciamiento en Piura. En Ayacucho se levantaban furiosos los vengadores
de la ley, y despues de asesinar al prefecto y jefe militar, al primero
en los brazos mismos de su esposa, imponian enormes contribuciones
y oprimieron aquellos pueblos en nombre de la libertad hasta que
fueron derrotados en la batalla de Pultunchara.
La Convencion, reunida para reformar la Constitucion, en tal estado
de conflagracion no pudo menos de ponerse en lucha abierta con el poder.
El acuerdo reciproco era indispensable para el nombramiento del
nuevo presidente; porque ningun candidato habia reunido la mayoria en
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elecciones practicadas de una manera imperfecta. Gamarra convino en
que los diputados nombrasen un presidente provisorio; mas habiendo
sido nombrado contra sus esperanzas el general don Luis Orbegoso, uno
de los candidatos populares, le cedio de mala voluntad el puesto el 19 de
diciembre de 1833, y se preparo a derribarle a la primera oportunidad.
Presidencia de Orbegoso.- Gamarra disponia del ejercito y hasta del servicio
de palacio. El general don Pedro Bermudez, ministro de la guerra, era
su candidato para la presidencia; le pertenecian los jefes de los cuerpos
asi como los prefectos de los departamentos; el mismo se arrogaba y
hacia conferir el cargo de general en jefe; un club formado bajo su direccion
e influencia se habia reservado todos los destinos de importancia,
estando convenidos sus miembros en declararse contra el nuevo gobierno,
si alguno de ellos perdia su posicion. Apenas se dejaba al Presidente
otra prerrogativa que la de vivir en palacio, salvo el arrojarle de alli por
una simple intimacion. El pueblo se pronunciaba en su favor con tanta
mayor fuerza cuanto que en su persona veia representadas la libertad y
la ley, combatidas ahora por una faccion que se habia desacreditado en
el poder; pedia armas para apoyarle y medidas contra los conspiradores.
Por su parte se aprestaban estos a un golpe de mano que Orbegoso
previno yendo a asilarse a las fortalezas del Callao en la tarde del 3 de
enero de 1834. A la manana siguiente el ejercito disolvia a bayonetazos
la Convencion nacional, y aclamaba presidente a Bermudez y generalisimo
a Gamarra. Como eran suyas las fuerzas veteranas, no hallaron
dificultad los sublevados para poner sitio al Callao, ni para dominar
militarmente la mayor parte de la Republica. Mas la opinion, cada dia
mas declarada contra ellos, les opuso donde quiera grandes resistencias
y logro destruirlos neutralizando el exito de sus victorias.
Salaverry se apoderaba de las fuerzas vencedoras en la Garita y
fortificaba la adhesion del Norte a la causa de Orbegoso. Los refugiados
en el Callao, a los que llegaban incesantemente voluntarios del pueblo y
defeccionados del ejercito, obligaron a Gamarra a levantar el sitio. El 28
de enero en que, vista la oposicion de la capital preparaba su salida a la
sierra, se levanto el pueblo con entusiasmo, y con las armas que la casualidad
le facilito, convirtio en fuga desordenada aquella retirada. Arequipa
se declaraba tambien contra los revolucionarios sin temer la aproximacion
del general don Miguel San Roman. Las fuerzas improvisadas por
el liberal Nieto le hicieron experimentar un reves en la inmediata posicion
de Miraflores; y solo por un accidente obtuvo dos dias despues una
inesperada victoria en Cangallo. Dueno por ella de la ciudad, no pudo
impedir que Nieto improvisara una resistencia mas decisiva en el puerto
de Arica.
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Mientras la ocupacion de Arequipa parecia asegurar a los revolucionarios
la posesion del Sur, el triunfo conseguido en Huaylacucho en
las inmediaciones de Huancavelica el 17 de abril por las fuerzas de
Bermudez contra las de su rival Orbegoso, podia hacer creer en la inmediata
sumision del Norte. Mas siete dias despues se pasaban los vencedores
a los vencidos, dandose el extraordinario abrazo de Maquinhuayo.
Arequipa no tardo en pronunciarse por el caudillo de sus afecciones.
Gamarra, que desde Tacna habia hecho vanos esfuerzos contra Nieto,
noticioso de los ultimos cambios le propuso reconocerle como jefe del
Sur si accedia a la federacion, que de anos atras venia concertandose
entre los futuros estados Norte y Sur peruanos con el de Bolivia. Rechazadas
tan sorprendentes proposiciones y propagandose los pronunciamientos
contra Bermudez, huian Gamarra y San Roman a la vecina Republica;
y Orbegoso, contra quien no aparecia oposicion armada, entraba
en el ejercicio apacible de sus funciones. La Convencion, reinstalada
en Lima desde el mes de febrero, habia dado una nueva Constitucion; y
por la perfecta armonia entre los pueblos y el gobierno pudieron esperarse
dias de progresos apacibles a la sombra de instituciones liberales.
La situacion ocultaba peligros superiores al ascendiente del Presidente
provisorio, cuya popularidad reposaba principalmente en el odio
al gobierno anterior. Cuatro constituciones juradas en menos de once
anos, las mas de ellas sin vigor alguno y todas holladas con poco escrupulo,
no podian generalizar el respeto a las leyes fundamentales, ni a las
autoridades constituidas. Era inevitable el choque entre las ambiciones
despertadas por la guerra y no satisfechas por las ventajas de la paz.
Aunque la discordia nacional parecia ahogada en abrazos fraternales,
eran en gran numero los caidos impacientes por recobrar su holgada
posicion a merced de nuevos trastornos. La hacienda se hallaba en el
peor estado, porque ni las rentas habian podido organizarse bien, ni las
entradas podian mejorar mucho mientras las fuentes de la prosperidad
publica no brotasen abundantemente por algunos anos. Otra causa de
grandes perturbaciones, que estaba influyendo silenciosamente, iba a
obrar con mucho estrepito. Las ideas de federacion, anunciadas durante
el gobierno del Libertador, tenidas en cuenta por los legisladores del 28,
invocadas por los conspiradores en el 29, emblema de revolucion en el
30, iban ganando en el Sur partidarios de valer; acogianlas algunos seducidos
por la prosperidad de Norteamerica sin tener en cuenta la diferencia
de condiciones; hombres mas practicos veian en ellas el remedio
contra la centralizacion secular, que tan a menudo hacia olvidar o sacrificaba
los intereses de las provincias lejanas; los intereses y pasiones
particulares apoyaban fuertemente aquellas opiniones hijas de las teorias
mas elevadas y de las aspiraciones mas puras. Santa Cruz, que ha-
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bia gobernado el Peru a nombre de Bolivar y aspiraba a sucederle, veia
en las seducciones de la federacion el unico camino abierto a su ambicion,
y Gamarra el de su vuelta al poder.
Orbegoso dejo el 9 de noviembre de 1834 el mando al vicepresidente
Salazar, con el doble objeto de cruzar los proyectos que se tramaban en el
Sur y de asegurar su nombramiento para presidente constitucional en
las proximas elecciones. Pocos dias despues de su partida un sargento
Becerra acaudillaba una insurreccion en favor de La Fuente y se apoderaba
de la principal fortaleza del Callao. Salaverry, bajo las ordenes de
Nieto, logro tomar por asalto el castillo, sofocandose aquella sedicion
con la ejecucion del sargento y otros sublevados; se levanto el 23 de
febrero de 1835 con una fuerza insignificante; entro sin temor en la capital;
y apoyandose en la ausencia de las autoridades legales, que en rigor
constitucional dejaba vacante el poder, asumio la magistratura suprema
sin sujetarse a constitucion alguna.
Dictadura de Salaverry.- Si la fuerza de voluntad, la inteligencia viva y el
heroismo militar fueron bastantes para la transformacion subita de los
pueblos, Salaverry, que apenas contaba veintiocho anos, hubiera podido
salvar al Peru de las calamidades inminentes. Con maravillosa actividad
y energia improvisaba ejercitos; decretaba las reformas sin vacilar
ante ningun obstaculo; y la opinion parecia allanarle las dificultades, de
que su genio hacia poco caso. Los ejercitos destinados a combatirle se
declaraban en su favor. Nieto, que no era un rival indigno y amenazaba
levantar el Norte, caia en sus manos despues de una campana de cuarenta
y siete dias. Toda la Republica estaba cerca de reconocer su gobierno,
hallandose ya Orbegoso reducido a las cercanias de Arequipa y con
una pequena fuerza incapaz de sostenerle por mucho tiempo. Llamando
en torno suyo el joven dictador a hombres de progreso y experiencia,
aspiraba a refundir los partidos en el gran partido de la Republica, buscaba
la alianza de Chile con un tratado ventajoso a ambos paises y multiplicaba
los decretos para mejorar todos los ramos del servicio publico.
Un Congreso debia legalizar las reformas de la dictadura y establecer el
imperio de una nueva Constitucion.
Tanta actividad y tan altas esperanzas debian malograrse, como se
malogra todo fruto que el tiempo no ha madurado. El espiritu impaciente
e irritable de Salaverry, y su juicio no fortificado por los anos, ni por los
habitos de la politica, debian estrellarse ante los obstaculos, que solo
ceden lentamente a medidas dictadas con calma y con conocimientos
practicos de los hombres y de los negocios. La injustificable ejecucion del
general Valle Riestra y algunas otras providencias de extremo rigor, que
la situacion no disculpaba, le enajenaron muchas voluntades; y el terror
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que podian inspirar a sus enemigos, dio lugar al deseo de derrocarlo por
toda clase de medios. Santa Cruz invitado por Orbegoso y Gamarra a
entrar en el Peru con tropas auxiliares, pacto el establecimiento de la
Confederacion Peru-Boliviana, a fin de erigirse en jefe de los estados
federados. Un decreto de guerra a muerte fue la inmediata respuesta del
Dictador a la intervencion armada que, si ofendia todos los sentimientos
de patria y libertad, contaba muchos partidarios de buena fe.
Sea desengano inmediato, sea por otra causa, Gamarra, que se habia
internado en el Cuzco como precursor de los federales, proclamandose
jefe supremo del Estado del Sur, no tardo en declararse contra ellos; y
apoderandose de la division Larenas, que sostenia a Salaverry, improviso
un ejercito, y fue derrotado por Santa Cruz el 13 de agosto de 1835 en
Yanacocha.
Salaverry salio sin dilacion a campana para cortar las fuerzas invasoras
que se adelantaban hacia Jauja. Avanzandose desde Ica a Ayacucho
por el despoblado, les preparaba una bien dirigida sorpresa, de la que se
libertaron con un movimiento retrogrado y la salida oportuna de la ultima
ciudad. Viendo que sus operaciones sobre el Pampas no tenian resultado
decisivo, dejo alli una parte de su ejercito, y con el resto se dirigio a
Arequipa, parte por tierra, parte por mar. Los que quedaron cerca del rio
no tardaron en sucumbir; reunidos los demas en las inmediaciones de
Arequipa, pelearon con alguna perdida en el Gramadal, obtuvieron ventajas
en el puente de Uchumayo, y fueron derrotados el 7 de febrero de
1835 en el Alto de Luna cerca de Socabaya, despues de haber tenido
inclinada la victoria a su favor, y de que en la desigual lucha habian
deshecho casi del todo el ejercito de Santa Cruz.
Apresado Salaverry en su fuga con otros companeros de desgracia,
fue condenado al ultimo suplicio por un consejo de guerra. La multitud,
extraviada por recientes rigores, vio fusilar sin indignacion al joven heroe,
despues de otros ocho jefes peruanos que podian prestar grandes
servicios a la patria.
Lima habia caido ya en poder de los federales, no sin haber sufrido
antes las tropelias de los montoneros, que a las ordenes del negro Leon
llegaron a darle la ley. Las fortalezas del Callao habian tenido que rendirse,
siendo inmolado barbaramente Goncer, uno de sus esforzados
defensores.
Confederacion.- Las victorias de Yanacocha y Socabaya acallaron toda
oposicion armada al establecimiento de la Confederacion. Los hombres
mas influyentes en el Sur y muchos amantes del orden en el Norte prevenian
los animos en su favor; el desprestigio de las anteriores constituciones
y las seducciones de la novedad tenian dividida la opinion; la disci-
261 .
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plina y paga regular del ejercito, impidiendo el desenfreno habitual de la
soldadesca que tanto habia hecho sufrir a los pueblos, les hacian consentir
en un orden mejor; y la regularidad que principiaba a aparecer en
la hacienda, junto con miras sistematicas en otros ramos de la administracion,
daban a esta un prestigio del cual no habian gozado los gobiernos
transitorios, obligados a cambiar de ideas segun las impresiones del
momento. No es pues extrano que los representantes del Sur en la asamblea
de Sicuani, los del Norte en la de Huaura y ambos reunidos a los de
Bolivia en Tacna adoptaran la federacion. Cada uno de los estados
federados tuvo su presidente particular, y Santa Cruz fue reconocido
protector de la Confederacion por diez anos, con facultades ilimitadas.
Era el pensamiento de Bolivar, achicado y sin el prestigio de su autor.
El Protector, secundado por hombres habiles, procuraba acreditar
su autoridad absoluta, que en la opinion de muchos era el primer paso a
la monarquia; y mejoraba todos los ramos de la administracion, especialmente
con adelantos materiales, que los pueblos reconocen facilmente
y agradecen de corazon. Para levantar la postrada agricultura establecio
una escuela en la capital; el fecundo Colegio de la Independencia,
que habia fundado en Arequipa, presidiendo el Consejo de gobierno bajo
Bolivar, recibio una senalada proteccion; a la explotacion de minas se
atendio con especial solicitud; el comercio que directa o indirectamente
debia ser el movil mas activo de la cultura social, fue favorecido con
franquicias, tratados con Estados Unidos e Inglaterra, buenos reglamentos
y lisonjeras consideraciones a que los extranjeros se mostraron muy
reconocidos.
La publicacion de nuevos codigos, civil, penal y de procedimientos,
que el gobierno protectoral consideraba como un inapreciable beneficio
para la administracion de justicia, y el cambio de bandera para que prevaleciera
la caracteristica de la Confederacion, hirieron vivamente la
susceptibilidad nacional. Un poder levantado sobre la sangre de
esforzados guerreros, que empezaron a ser considerados como martires
de la patria y de la libertad; formas cada dia mas absolutas en la administracion;
el desden o la persecucion a patriotas esclarecidos; el espectaculo
siempre odioso de bayonetas extranjeras dando la ley; y las ofensas
diarias, multiplicadas, que bajo todas formas recibia el espiritu publico,
suscitaron una oposicion tan violenta como general. El Protector
fue detestado como un tirano; su intervencion se presento con el aspecto
odioso de la conquista; y el engrandecimiento, que preparaba al pais
refundiendo en un imperio los estados federados, no aparecio sino como
la desmembracion del Peru, que era en efecto el resultado inmediato, con
riesgo inminente de convertirse en perdida duradera.
262 .
263
Mientras los patriotas peruanos se irritaban con la perdida de la
libertad y de la integridad territorial; Chile y Buenos Aires abundaban
en los recelos, que con proyectos mas encubiertos les habia hecho concebir
el Libertador; y que venian a agravarse con la proteccion dispensada
en la Confederacion a los sediciosos de ambos paises. Chile temia, ademas,
el menoscabo que pudiera sufrir el comercio de Valparaiso por las
concesiones acordadas a los buques, que vinieran directamente al Callao.
Por esta causa, los gobiernos argentino y chileno se declararon hostiles
al Protector. Las fuerzas enviadas por Rosas, Dictador de Buenos
Aires, fueron contenidas por las armas federales en las fronteras del
Alto-Peru. En una primera invasion habian logrado los chilenos apoderarse
de tres buques; y el general Blanco llego a ocupar a Arequipa con
tres mil de sus compatriotas, reforzados por muchos voluntarios del Peru.
Mas por habiles maniobras ocupo el ejercito de Santa Cruz las alturas
vecinas; y los invasores se vieron obligados a celebrar la convencion de
Paucarpata, por la que se pactaba la paz reembarcandose ellos, devolviendo
los buques capturados, y reconociendose en favor de Chile la
deuda de 1 800 000 pesos gastados en la expedicion libertadora de San
Martin.
Chile rechazo con indignacion un tratado que le humillaba y frustraba
sus deseos de destruir la Confederacion; con sacrificios hechos de
buena voluntad alisto otra expedicion de seis mil hombres a las ordenes
de Bulnes; y espero grandes resultados de la cooperacion de los principales
jefes peruanos prontos a sacrificarse por la restauracion de la Republica.
Antes de que llegasen los restauradores, habia dado Santa Cruz
un decreto de convocatoria para que un nuevo Congreso resolviera si
debian o no subsistir los lazos federales. Previniendo las deliberaciones
y seguro del voto nacional, Orbegoso, que se hallaba de Presidente del
Estado Norperuano, se declaraba jefe de toda la Republica el 30 de julio
de 1838, y al acercarse los expedicionarios de Chile pocos dias despues,
les manifestaba, que ya estaba cumplido el objeto de su intervencion.
Como no era facil que los subitos cambios inspirasen plena confianza, y
habia muchos interesados en que la guerra y no las negociaciones diesen
fin a la Confederacion, las propuestas del nuevo Presidente no tuvieron
resultado; y el 21 de agosto se trabo el combate de la portada de Guia,
en el que el numero, las armas y la disciplina de los invasores se sobrepusieron
al entusiasmo desplegado por los defensores de Lima.
Una junta de notables dio al siguiente dia la magistratura suprema
al general Gamarra. Orbegoso se asilo en la fortaleza del Callao, esperando
levantarse con el apoyo que le ofrecio el Protector. En tanto que la
plaza era atacada sin exito, las fuerzas federales se rehacian en el valle
de Jauja, y las restauradoras se avanzaban hasta Matucana. En este pue-
263 .
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blo se frustro una sorpresa intentada por Otero, jefe federal. Mas el grueso
del ejercito descendio pocos dias despues y ocupo la capital, que sus
enemigos habian abandonado para luchar con menos desventaja en el
Norte. Acampados primero en Huaura, tomaron la direccion de Huaraz
al aproximarse sus perseguidores; ambos ejercitos maniobraron por algunos
dias, disputandose posiciones y recursos; y en este intervalo la
escuadra chilena obtuvo ventajas sobre los buques contrarios.
Las fuerzas de tierra, que ya habian tenido un choque en el puente
de Buin merced al cual pudieron sostenerse los restauradores, no obstante
las privaciones y dolencias lucharon el 20 de enero de 1839 con
denuedo cerca de Ancash. Rechazado en los primeros ataques, habia
dado el general Bulnes la orden de la retirada, y al ver al general don
Ramon Castilla, que mandaba la caballeria, exclamo: «Nos han derrotado,
vamos a San Miguel a continuar el ataque». «No estamos en ese caso,
replico Castilla, ni hemos venido a correr: el desfiladero es fuerte y la
pampa muy ancha para poder llegar sin ser derrotados a San Miguel; no
nos queda otro arbitrio que formar un charco de sangre para que se ahogue
en el con nosotros el ejercito de la Confederacion». Una carga bien
dirigida y energica no tardo en decidir la victoria.
Santa Cruz, que todavia esperaba sostenerse, hubo de declarar terminada
la Confederacion y buscar un asilo en el Ecuador, cuando vio
que Bolivia se le habia defeccionado y se desbandaban todas las fuerzas
del Sur.
Restauracion.- Como jefe de los restauradores y presidente provisorio, no
tuvo Gamarra dificultad en ser nombrado Presidente Constitucional por
el Congreso de Huancayo reunido en agosto de 1839; el que dio a la
Republica una nueva Constitucion, no bien recibida por el partido liberal,
pero la menos desobedecida y de mas larga duracion. Como era de
temer, Gamarra encontro en su segundo periodo mayores resistencias
que en el primero; acrecentaronse sus antiguos enemigos con las victimas
de la restauracion; no se hallaba el en edad de plegar su politica a la
nueva situacion; y se levantaban contra su poder jovenes caudillos delante
de los que se abria un brillante porvenir. Las conspiraciones
amagaron desde los primeros dias de su gobierno. Una revolucion, que a
principios de 1840 se tramaba en el Sur, cedio en virtud de diestros procederes
a favor del coronel don Manuel Ignacio Vivanco, quien se proclamo
caudillo de la regeneracion. En verdad, no eran simples cambios
de jefes militares, ni vicisitudes de partido lo que necesitaba el Peru.
Desde la exaltacion de Salaverry demandaba la opinion publica una
revolucion regeneradora; la extirpacion de abusos seculares, las mejoras
positivas, el arreglo de la hacienda, la creacion del credito, una adminis-
264 .
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tracion inteligente y celosa por el bien comun, la ilustracion del pueblo,
el respeto a la ley, la armonia entre el estado social y las instituciones
democraticas, la respetabilidad nacional, en suma una nueva vida en el
gobierno y en la sociedad. Las esperanzas que en aquel ano pudieran
alimentarse por el ascendiente y actividad de Vivanco, no serian de larga
duracion. Por un golpe de mano pudo derrotar al defensor del gobierno,
que era el general Castilla, en las vecinas alturas de Cachamarca;
pero no le persiguio para completar su triunfo, por haber creido conveniente
bajar a Arequipa y alistar nuevas fuerzas contra Gamarra, ya
acampado con las suyas en Tacna. Los vencidos se rehicieron con admirable
presteza, sobreponiendose a las privaciones y a la inclemencia de
los nevados; y una semana despues derrotaban a sus vencedores en
Cuevillas. En aquel desastre concluyo la regeneracion.
Santa Cruz suscitaba movimientos reaccionarios desde su asilo de
Guayaquil. Ya se habia internado por el lado de Piura una partida proclamando
el gobierno federal, la que fue rechazada sin gran dificultad.
Mas sea para extinguir el primitivo foco de la Confederacion, donde
algunos santacrucistas se habian levantado contra el presidente Velasco,
sea queriendo ilustrar su combatido gobierno con la conquista de las
antiguas provincias del Peru, hizo Gamarra en Bolivia una peligrosa
invasion. Contaba con la influencia del general Ballivian, que llevaba
consigo y a quien envio por delante provisto de algunos fondos; y tenia
por segura la voluntaria adhesion de La Paz, de donde se habian recibido
comunicaciones lisonjeras. A la llegada de Ballivian se multiplicaron
los pronunciamientos en su favor, que el procuraba fortificar presentandose
como el defensor de la Independencia nacional. El mismo Velasco
puso a sus ordenes las fuerzas de que todavia disponia, anadiendo que
no queria contribuir a la conquista de su pais. La vanguardia de los
bolivianos fue derrotada por San Roman en Mecapata; pero pocos dias
despues triunfaron ellos en Ingavi, porque las rivalidades e indisciplina
traian debilitado al ejercito peruano, y el general Gamarra perecio de los
primeros combatiendo con valor.
Los vencedores invadieron los departamentos de Puno y Moquegua,
donde el patriotismo de los habitantes brillo, ya en combates desiguales
sostenidos con gran valor, ya en los generosos esfuerzos para preparar
una resistencia decisiva. El gobierno, que habia recaido en el vicepresidente
Menendez, procuro rehacer con mucha actividad las fuerzas disciplinadas
en el Norte y en el Sur; y antes que el ejercito pudiera atacar a
Ballivian, se retiraron los bolivianos, habiendose facilitado la celebracion
de un tratado de paz por la mediacion de Chile.
Muerto el caudillo de la restauracion, estuvo el Peru expuesto a ser
destrozado por la anarquia militar. Las ambiciones subordinadas antes
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al ascendiente de Gamarra, y que en los ultimos meses habia comprimido
con dificultad a fuerza de deferencias, creyeron llegada la deseada
oportunidad. Multiplicaronse y cruzaronse las intrigas como en las antiguas
elecciones de los conventos. Ni el freno de la disciplina que ninguna
mano podia sujetar, ni los estimulos del honor lastimosamente
debilitados por las discordias, ni el respeto a la ley o las consideraciones
al interes nacional, que solian subordinarse a las aspiraciones privadas,
fueron bastantes para que todos los caudillos del ejercito apoyasen al
gobierno constitucional. Con pocos dias de diferencia se proclamaba en
el Cuzco, el 28 de julio de 1842, al general Vidal que realmente era el
llamado por la ley a falta de Menendez; y el 16 de agosto se declaraba en
Lima jefe supremo el general Torrico manifestando «... que el imperio de
las circunstancias y la urgente necesidad de la patria exigian deponer
del mando supremo a Menendez». Despues de haber sufrido algunos
reveses en Tacna e Ingahuasi, los defensores de Vidal no temieron arrostrar
en Agua Santa el 13 de octubre las fuerzas dobles que sostenian a
Torrico, y alcanzaron la victoria, debida principalmente a los heroicos
esfuerzos del general Nieto y del coronel Castilla que fue ascendido en el
campo de batalla.
Reconocida en todo el Peru la autoridad de Vidal, fue derrotado y
fusilado por orden del gobierno el coronel Hercelles, que poco despues
se levanto en el departamento de Ancash. Mas una revolucion estallada
en Arequipa el 3 de enero de 1843, en la que se aclamo director supremo
al general Vivanco, se propago por toda la Republica, adhiriendose a
ella el ejercito y los pueblos. Habiendo dejado el poder el presidente
Vidal al vicepresidente Figuerola y entregandole este sin resistencia al
caudillo popular el 3 de abril, fue reconocido el Directorio con general
satisfaccion.
Directorio.- Vivanco, que reunia las dotes necesarias para asegurarse la
adhesion de un gran partido, traia al gobierno una inteligencia elevada
y el deseo de las grandes reformas. El establecimiento apacible de su
autoridad y la gran popularidad de que gozaba le allanaban el camino
para hacer el bien. Podian auxiliarle en la grande obra de la regeneracion
los distinguidos estadistas, que llamo al ministerio, y los ilustrados
e influyentes personajes con que reconstituyo el Consejo de Estado. Proyectos
multiplicados de mejoras positivas halagaban ya la opinion; mas
desgraciadamente, estando sus ideas en desacuerdo con las instituciones
vigentes y con el espiritu publico, no tardo en levantarse una oposicion
que hizo aplazar las reformas administrativas y envolvio al Peru en
la guerra civil.
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Un inconsiderado juramento, con que el Director quiso asegurarse la
obediencia, lanzo a la revolucion a jefes de valer; las formas absolutas que
prevalecian en el gabinete con no disimulado desprecio del regimen constitucional,
dieron a los sublevados el poderoso apoyo de la mayoria liberal;
y no habiendo sido combatidos con energia, mientras se hallaban en
los dificiles principios de su organizacion politica y militar, pudieron
levantar un ejercito en favor de la Constitucion, que debia triunfar por el
doble prestigio de la fuerza y de la ley. Las primeras tropas acaudilladas
por Torrico y San Roman, que se habian adelantado hasta Puno, fueron
deshechas en Vilque por los defensores del Directorio; mas Nieto y Castilla
obtuvieron un primer triunfo en Pachia por un ataque combinado con
habilidad, y se hicieron de una fuerza respetable, apoderandose con singular
audacia de la que en San Antonio, no lejos de Moquegua, hubiera
podido derrotarles, a no haber sido atraida a una desfavorable posicion.
No fue desde entonces una faccion militar la que hacia guerra al Director;
hubo en el Sur una junta de gobierno que, invocando la Constitucion,
obtenia la adhesion voluntaria de la parte mas poblada de la Republica y
adelantaba sus fuerzas hasta cuarenta leguas de Lima, alcanzando cerca
de Huaypacha un pequeno triunfo, que alentaba la oposicion. El Director
creyo con razon que debia desplegar al frente de su ejercito la atencion
consagrada antes a las tareas de gabinete, y fue a operar contra las fuerzas
constitucionales, que por muerte de Nieto dirigia Castilla, confiando
el gobierno de la capital al popular don Domingo Elias.
Un reves que los directoriales sufrieron cerca del Apurimac y la preponderancia
creciente de los constitucionales hicieron cambiar a Vivanco
su plan de campana. Habia esperado y hecho creer a su partido que la
victoria seria suya, poniendose a retaguardia de Castilla; mas despues de
hallarse en esta posicion conocio que no debia aventurar una batalla
antes de hallarse con mayores fuerzas y fue a buscarlas a Arequipa. Este
movimiento retrogrado, que burlaba esperanzas fomentadas hasta el ultimo
momento, le desprestigio en Lima, y Elias se proclamo el 17 de junio
jefe supremo, invocando la conciliacion. Una division directorial, que a
las ordenes del general Echenique ocupaba el valle de Jauja, bajo a sofocar
este movimiento; pero noticiosa del entusiasmo con que la capital se
disponia a resistirle, creyo mas conveniente volver a sus cantones. Por los
mismos dias se acercaba Castilla a Arequipa, y el 21 de julio obtuvo sobre
el Director una victoria completa en el Carmen Alto. Los vencedores, adelantandose
sin oposicion hacia el Norte, se reforzaron con la adhesion
espontanea de Echenique. Elias hubo de resignar la autoridad en
Menendez, que desde la muerte de Gamarra era el llamado por la ley.
Castilla, que habia triunfado a nombre de la Constitucion, tuvo la moderacion
y acierto de respetar al Presidente legal, y los colegios electorales
convocados por este le eligieron Presidente Constitucional.
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Presidencia de Castilla.- Por primera vez iba a gozar el Peru independiente
de un periodo constitucional durante el cual la armonia dichosa entre la
libertad y el orden, la fuerza puesta al servicio de la ley, y la accion
concertada del pueblo y la administracion debian revelar el brillante
porvenir que puede esperar la Republica progresando en paz. Bien aconsejado
y magnanimo con sus enemigos, abandono Castilla la trillada
senda de perseguir a los caidos. Considerandose no como jefe de un
partido, sino como el primer magistrado de la Nacion, eligio sus ministros
entre los vencidos y llamo a otros destinos de importancia a hombres
de merito sin hacer mezquinas distinciones de banderia. Esta politica
conciliadora y sabia le permitio utilizar todas las capacidades y
afianzo la paz que, no obstante algunos conatos de conspiracion, se
conservo sin gran dificultad con el prestigio y vigilancia del gobierno. La
prensa, cuya libertad fue respetada, mas de una vez se entrego a licencias
de lenguaje que hubieran podido tomarse por anuncios de una revolucion
inminente; pero que, cuando mas, eran los impotentes desahogos
de ambiciones no satisfechas, y casi siempre expresaban los deseos mas
o menos ardientes de una oposicion bien intencionada, que en vez de
turbar, favorecia la marcha apacible de la administracion exigiendo oportunos
cambios de gabinete o medidas secundarias. Las tres legislaturas
de 1845, 1847 y 1849, en las que brillaron antiguos oradores y se revelaron
talentos superiores, contribuyeron al adelanto nacional con sabias
leyes, con la discusion de los presupuestos que principiaron a fijarse,
con el nombramiento de una comision codificadora y con el mantenimiento
del poder en la senda constitucional. La Providencia, que nunca
falta a las sociedades bien encaminadas, dispenso al Peru inapreciables
tesoros con la venta del guano en los mercados extranjeros, la que no
habia podido tener lugar durante la interdiccion colonial y la turbulenta
infancia de la Republica; aunque las ventajas del precioso abono fuesen
conocidas y continuasen aprovechandose en la costa desde tiempo inmemorial.
La administracion del general Castilla es hasta ahora la epoca mas
feliz del Peru independiente. En la capital se hicieron admirar los adelantos
de los colegios de San Carlos, Independencia y Guadalupe; asi
como los de la ensenanza privada, especialmente la antes descuidada
del bello sexo; prospero en Arequipa el colegio de la Independencia; y en
las principales poblaciones se hicieron provechosos esfuerzos por la
instruccion publica. Las mejoras materiales fueron mas generales y se
dejaron sentir mas, desarrollandose una noble emulacion en la mayor
parte de los prefectos para dotar al Cuzco, Arequipa, Tacna, Ayacucho y
otras capitales de obras importantes. El ilustrado Rivero, que por donde
quiera dejo honrosos recuerdos en el departamento de Junin, contribuyo
268 .
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a la recuperacion de Chanchamayo poblado hoy de valiosas haciendas.
Entre las grandes construcciones promovidas por el impulso inmediato
del gobierno supremo, bastenos senalar el ferrocarril del Callao. La marina
nacional, que habia perdido sus poco importantes buques a consecuencia
de un conflicto con los ingleses, principio a adquirir los de vapor
junto con las bases de su actual prosperidad, merced al tenaz empeno
del presidente, cuyo celo no era bien apreciado. Mucho se hizo por la
organizacion del ejercito, cuya oficialidad recibio buena direccion en el
colegio militar. La administracion de aduanas mejor organizada, otros
impuestos mejor recaudados, el orden general en las rentas y los recursos
extraordinarios del guano, no solo levantaron la postrada hacienda,
sino que favorecidos por el fiel desempeno de los compromisos dieron al
Peru un envidiable credito.
Al par que prosperaba la Republica, ganaba en respetabilidad.
Ballivian, que engreido con el triunfo de Ingavi habia querido dar la ley
especialmente en lo relativo al comercio de transito para Bolivia, hubo de
contentarse con estipular ventajas reciprocas, y su sucesor tuvo siempre
pretensiones mas modestas. El ascendiente del Peru se marco mas con
motivo de la expedicion que, favorecido por la ex regenta de Espana,
proyectaba Flores en Europa para levantar en el Ecuador un trono a un
hijo de la reina Cristina. Aquella cruzada se destruyo en su origen por
las influencias del gobierno peruano favorecidas por el comercio ingles.
En Lima se reunio un Congreso americano para discutir las bases de la
alianza general. Por su politica firme, previsora y generosa, lejos de oscilar
segun los impulsos de los Estados vecinos, aparecia la Republica
llamada a ocupar en el Pacifico el mas alto lugar.
Los hombres previsores principiaron a temer que tan brillante posicion
no quedase comprometida, en consecuencias de las elecciones y de
la ley de consolidacion. Destinada esta al reconocimiento y pago de la
deuda interior exponia a enormes abusos por el abono de los perjuicios,
que se probase haber sufrido durante la guerra de la Independencia. En
las elecciones, atentos principalmente los partidos al triunfo de su candidato,
no se abstenian de ninguna arma vedada sin prever que, puesta
en duda la verdad de los sufragios, extraviada mas bien que ganada la
opinion, y desprestigiado el futuro presidente mucho antes de su exaltacion,
se haria precaria, o cuando menos penosa para si y poco provechosa
a la Republica su conservacion en el poder. El mismo gobierno, que
tan alto y tan merecidamente se habia elevado en la estimacion publica,
fue objeto de graves inculpaciones, acusandole unos de que las autoridades
subalternas no habian protegido bastante la libertad de los sufragios,
y quejandose otros de que se hubiese inclinado de un lado la balanza
del poder.
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Presidencia de Echenique.- El Congreso de 1851 anticipo sus sesiones para
hacer la proclamacion del nuevo Presidente en el mes de abril, que era el
termino legal del anterior, y proclamo a don Jose Rufino Echenique, candidato
elegido por la mayoria. Este nombramiento, que indudablemente
le investia de la autoridad constitucional, no podia disipar las prevenciones
suscitadas en el calor de las elecciones y le exponia a una oposicion
muy peligrosa, si como su antecesor no lograba sobreponerse a las
exigencias de un partido y gobernar como jefe de la Nacion. Desgraciadamente
pesaron mucho los compromisos electorales, y viose con sumo
disgusto que eran objeto de favores especiales personas poco merecedoras,
o que comprometian la popularidad de la administracion, sea por sus
ideas politicas, sea por su conducta publica. Esta fatalidad, al par que
alentaba a los amigos de trastornos, afligia profundamente a los que
deseaban la continuacion de los progresos apacibles bajo el gobierno
constitucional, y reconocian en el nuevo jefe los mejores deseos.
Nunca acogio mal Echenique a los que le proponian mejoras, y aun
estuvo siempre dispuesto a favorecer a cuantos le pedian servicios particulares.
Durante su gobierno continuaron los adelantos materiales, senalandose
entre ellos, el ferrocarril de Tacna; el ejercito y la armada se
pusieron en mejor pie; conservose el credito; promoviendose la navegacion
y colonizacion del Amazonas; se trajeron las estatuas de Colon y
Bolivar; al par que se protegia la instruccion mas elevada, se atendia a la
reforma de las escuelas primarias con la venida de profesores para la
normal; publicaronse el codigo civil y el de procedimientos; y se procuro
dar extension a las relaciones exteriores en America y Europa mediante
la celebracion de tratados.
Desgraciadamente, tanto en la politica exterior, como en el gobierno
interior, ocurrieron hechos que la opinion publica no pudo sobrellevar
con resignacion. En general reprobabanse mucho las deferencias y sacrificios,
que habian sido inspirados en su mayor parte por el deseo de
conservar las relaciones pacificas. Habia serias alarmas por el Concordato
de la Santa Sede y el tratado con Espana; aunque este fue desaprobado
por el ministerio, y aquel no llego a tener una existencia oficial. Las
gestiones relativas a una nueva expedicion de Flores al Ecuador chocaban
por su inconsecuencia y despertaban antiguos recelos. Sobre todo la
guerra con Bolivia, en la que se sobreexcito el sentimiento nacional y se
indico de subito el pensamiento de conservar la paz a todo evento, produjo
la indignacion mas peligrosa, tornandose, como sucede de ordinario,
contra el gobierno, la explosion que no hallaba salida al exterior. Los
escandalos de la consolidacion, en la que con fraudes mal disfrazados
se imponia al tesoro el pago de muchos millones, sublevaron la conciencia
popular. Fortunas improvisadas, de que se hacia una imprudente
ostentacion, excitaban la envidia de muchos y la murmuracion de todos.
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Era dificil que la Republica se resignara a la opulencia de unos pocos
con perjuicio general; llevabase a mal que se prodigase la riqueza nacional,
mientras insoportables tributos perpetuaban la servidumbre, y la
falta de caminos obstruia el movimiento de la civilizacion; cuando tantos
males exigian urgente remedio y el deseo de grandes mejoras se hacia
sentir mas vivamente a la vista de los abundantes recursos, cuyo valor
era exagerado por la imaginacion. Por otra parte, las ideas politicas avanzaban,
mientras las instituciones vigentes parecian retroceder. Los Congresos
de 1851 y 1853, que hubieran podido salvar al gobierno con una
moderada oposicion, ofrecieron una mayoria pronta a dar una ley de
represion para encadenar el espiritu publico, y una ley de indemnidad
que absolvia las faltas pasadas y alentaba a mayores abusos. Perdida asi
la esperanza de los remedios legales, no solo los espiritus turbulentos,
sino muchos hombres amantes del orden desearon la caida del poder
constituido, aunque hubiesen de correrse los azares de una revolucion.
La opinion demandaba con impaciencia una constitucion mas liberal,
mas moralidad en la administracion, mas respetabilidad en el Estado y
mayor impulso en la regeneracion social.
La revolucion, que estallo a fines de 1853, duro con varias alternativas
todo el ano de 1854 y vino a triunfar en la Palma a las inmediaciones
de Lima el 5 de enero de 1855. Saraja, Huancayo, Iscuchaca, el Alto del
Conde, Arequipa y otros campos de batalla ofrecieron triunfos alternados,
que traian siempre desgracias inmediatas al Peru. Los enemigos del
gobierno habian creido triunfar facilmente por el movimiento irresistible
de la opinion; y los defensores del orden legal confiaban en que los revolucionarios
acabarian como sediciosos sin credito. Ambos partidos se
equivocaban mucho. El respeto a la ley habia echado ya hondas raices
en el Peru, y el sentimiento del honor militar era bastante vivo en el
ejercito; lo que unido a los superiores recursos de la administracion estaba
lejos de permitir el triunfo pacifico de la revolucion. Por su parte los
revolucionarios eran hombres de convicciones profundas, que la resistencia
habia de fortificar. Fue por lo tanto inevitable la guerra civil. Fuera
de los desastres militares, hubo que lamentar el naufragio de la «Mercedes
», en el que perecieron cerca de mil reclutas y brillo la abnegacion
heroica del comandante Noel. Se hicieron igualmente dignos de la consideracion
los soldados, que en vez de ceder a halagos y amenazas prefirieron
ser victimas del deber, y los jefes populares, que en los peligros
extremos conservaban viva la fe en la justicia de su causa. Se vence y se
cae con honor, siempre que se pelea con lealtad en el campo a donde nos
lleva la conciencia. Olvidadas las preocupaciones de vencedores y vencidos,
deben estimarse por todos los ciudadanos los sentimientos, que
forman a la larga la gloria nacional.
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Nuevo periodo de Castilla.- Aclamado Libertador por los pueblos en 1854,
continuo Castilla ejerciendo un poder dictatorial despues del triunfo de
la Palma; la Convencion nacional, reunida en julio de 1855, le nombro
Presidente provisorio; y en 1858 fue elegido Presidente constitucional.
La intolerancia a que durante la dictadura le arrastro el impulso revolucionario,
los intereses heridos, las esperanzas sobreexcitadas, la impaciencia
por las reformas en unos y el espiritu reaccionario en otros turbaron
o hicieron mas segura la paz en este segundo periodo. El Presidente
caido aspiro por mucho tiempo a recobrar el poder. Reunida apenas la
Convencion, inoportunas discusiones sobre la tolerancia de cultos suscitaron
grandes alarmas. En 1856 fue sofocada en Lima una revolucion
el mismo dia en que estallo; pero pocos meses despues principio en
Arequipa otra encabezada por Vivanco, al que apoyaban sus constantes
partidarios junto con muchos descontentos. Este movimiento llego a extenderse
por una gran parte de la Republica; dio lugar a un sangriento
combate dentro del Callao; se sostuvo energicamente todo el ano de 1857
en Arequipa; y solo termino en 1858 con el asalto de aquella ciudad.
Meses antes la Convencion, que habia prolongado sus sesiones despues
de haber dado la Constitucion liberal del 56, y estaba desprestigiada por
la larga duracion, habia sido disuelta por la fuerza armada. La eleccion
constitucional, hecha bajo la direccion del vencedor, produjo sumo disgusto.
El Congreso reunido en el mismo ano puso mucho empeno en que
se castigara el ataque de la Convencion, y despues de haber agitado la
cuestion de vacancia concluyo de una manera poco regular. El de 1860
dio una nueva Constitucion, para lo que la opinion liberal le negaba la
competencia. Tales dudas y antipatias contra los poderes constituidos
sostenian la mas peligrosa exaltacion, que dio lugar a conspiraciones y
ataques contra la persona del Presidente. Las cuestiones exteriores, que
habian contribuido en parte a extraviar la oposicion, vinieron al fin de
este periodo a dar otra direccion al espiritu publico.
Desde 1855 fue necesario ocuparse de las invasiones de los nuevos
filibusteros en la America central; porque no eran tentativas aisladas de
aventureros poco escrupulosos, sino que un gran partido, invocando el
destino manifiesto y la superioridad de raza, aspiraba en los Estados
Unidos a dominar la America entera. Una triple alianza concertada entre
los gobiernos del Peru, Chile y el Ecuador, a la que fueron invitados
los gobiernos centroamericanos, neogranadino y venezolano por una
legacion peruana, debia reunir todas las Republicas hispanoamericanas
para salvar su independencia y nacionalidad. El Peru favorecio directamente
la de Nicaragua y Costa Rica con un emprestito de cien mil
pesos. Mas otra legacion, que en Quito debia estrechar la alianza, fue
tratada de un modo poco conveniente, al mismo tiempo que el gobierno
272 .
273
ecuatoriano disponia de terrenos peruanos. Estas dificultades, que hubieran
podido cortarse con explicaciones francas y discusiones leales, se
agravaron con la destemplanza del lenguaje y dieron lugar a costosas
hostilidades, sin mas resultado que la conclusion del tratado de
Mapasingue, cuya ineficacia era facil prever. Con Bolivia existian serios
desacuerdos. El Ministro de Estados Unidos cortaba las relaciones oficiales,
que estuvieron suspendidas hasta que la administracion justificada
de Lincoln conocio lo infundado de aquel proceder. La muerte del
ministro ingles y el suicidio de otro agente demandaron tambien mucha
atencion para que de entre imputaciones calumniosas saliese ilesa la
inculpabilidad del Peru. Algunas reclamaciones diplomaticas, que al
fin impusieron dolorosos sacrificios; embarazaban al mismo tiempo al
gabinete y despertaban la indignacion nacional. Ataques directos o de
mayor trascendencia iban a dominar la politica, haciendo olvidar los
negocios interiores del mas alto interes. Tales fueron la anexion de Santo
Domingo a Espana, la intervencion europea en Mexico, donde las armas
francesas venian a levantar un imperio, y la llegada de una escuadra
espanola al Pacifico. Los hombres previsores la miraban con recelo, considerando
las dificultades encontradas para las negociaciones diplomaticas
en Madrid, y el tenaz empeno de algunos periodistas espanoles en
calumniar al Peru y en invocar el apoyo de la fuerza en favor de infundadas
exigencias.
No obstante las perturbaciones interiores y las dificultades internacionales,
ilustro Castilla su segundo periodo con toda suerte de mejoras.
Se dio un reglamento general de instruccion publica; el profesorado recibio
garantias y estimacion; se decreto la reforma de la universidad; se
protegieron las publicaciones relativas a la estadistica, historia, geografia
y legislacion del Peru; se crearon muchos establecimientos; y se favorecio
un gran movimiento literario. La administracion de justicia fue
mejorada con la reforma del tribunal de siete jueces, juzgados de paz,
reglamento de tribunales, simplificacion de instancias y otros arreglos
hechos desde 1855, y posteriormente con los trabajos de la estadistica
judicial, la construccion de la monumental Penitenciaria y la publicacion
de algunas leyes. La administracion de beneficencia, mucho mejor
organizada y con aumento de fondos, recibio un impulso que la ha ido
llevando al estado brillante actual. Las mejoras materiales, si bien no
correspondieron a los crecientes recursos del pais y a los decretos destinados
a fomentarlas, se hicieron muy notables, especialmente en Chorrillos,
Lima y Callao. La hacienda, que el habito de gastos inconsiderados
y las prodigalidades autorizadas por la ley impidieron organizar de una
manera satisfactoria, pudo por lo menos costear la libertad de los esclavos
y la abolicion del tributo, los mas bellos titulos del Libertador, soste-
273 .
274
ner el credito y cubrir presupuestos cada dia mas onerosos. Los gastos
militares habian adquirido una espantosa desproporcion. En la escuadra,
que por su naturaleza es sumamente dispendiosa, habia deseado
Castilla hacer con tiempo grandes aprestos en la prevision de inminentes
riesgos.
Periodo de San Roman.- Aunque las elecciones habian producido mucha
excitacion y gastado anticipadamente el prestigio de los futuros gobernantes,
la politica conciliadora, liberal y pacifica de San Roman prometia
dias prosperos y serenos. Su exaltacion al poder allanaba la solucion
amistosa de cuestiones pendientes con la Francia, que en los ultimos
meses de su antecesor habian tomado un caracter alarmante. Sus deseos
de mejorar las vias de comunicacion y la instruccion popular, que son la
primera necesidad del Peru, contribuian al mismo tiempo a la consolidacion
del orden y a la satisfaccion de las ideas liberales. Las instituciones
de credito, el espiritu de asociacion y toda suerte de empresas, tornando
a las ventajas positivas la excitacion febril de la opinion, permitian esperar
que el trabajo fecundo sucederia a esteriles convulsiones y que el
desarrollo de grandes intereses nacionales y extranjeros seria la mejor
garantia de la paz interior y exterior. Desgraciadamente una muerte prematura
arrebato al Presidente, cumplidos apenas cinco meses de gobierno.
El Peru le hizo esplendidas exequias y dio una bella prueba de buen
sentido politico conservandose en plena tranquilidad, por solo el ascendiente
del orden, en ausencia de todo jefe legal. Don Juan Antonio Pezet,
que como primer vicepresidente debia suceder a San Roman, y don Pedro
Canseco, que en calidad de segundo iba a gobernar interinamente, se
hallaban fuera de Lima, el primero en Europa y el segundo en Arequipa.
La moderacion y cordura del vicepresidente Canseco conservaron
inalterable y prospero el Peru desde el 10 de abril de 1863 hasta la llegada
de Pezet en agosto del mismo ano. Las observaciones hechas en paises
muy avanzados y la oportunidad de dejar allanadas alli las cuestiones
mas espinosas permitian creer que el nuevo gobierno fuese de progresos
apacibles. Mas la oposicion que de muy atras venia exaltandose,
le recibio muy prevenida; aunque hizo magnificas ofertas, y sea en la
proteccion de los ferrocarriles, conversion de la moneda boliviana y otras
mejoras, sea en las benevolas relaciones con personas publicas y privadas
mostro loables deseos, no tardo en comprometer su respetabilidad,
asi en las cosas grandes como en las pequenas. Las reclamaciones interpuestas
por la Francia por causa de la inmigracion inconsiderada de los
polinesios afectaron la dignidad e intereses nacionales. El gabinete no
miro las pequeneces con el conveniente desden, ni los asuntos de Estado
desde lejos y a bastante altura. Habria necesitado dominar la situacion
274 .
275
con el prestigio de su politica, para evitar o salir airoso de un conflicto,
que venian preparando especuladores sin conciencia, alentados con el
exito de otras reclamaciones violentas.
Abusando de la ignorancia del gobierno espanol, que despues de
haber dominado tres siglos no conoce la America espanola sino por informes
parciales o calumniosos; los aspirantes a una nueva consolidacion
le arrancaron el nombramiento de un comisario especial, cuyo titulo y
caracter eran mas propios para hostilizar al Peru que para abrir relaciones
de paz y de amistad. Cuestiones que entre hombres de Estado bien
intencionados habrian sido arregladas en dos horas de conferencia, produjeron
el conflicto que los especuladores habian previsto; y rotas las
negociaciones antes de que la razon tuviese tiempo de hacerse oir, la
escuadra espanola se apodero de las islas de Chincha el 14 de abril de
1864 contra todo principio y forma de derecho. Como si aquel acto de
vandalismo no fuese bastante para sublevar todos los sentimientos patrioticos,
sus autores invocaron el derecho de reivindicacion y arrojaron a
la America una tea ardiente, declarando que entre Espana y el Peru solo
habia existido una tregua de cuarenta anos. El cuerpo diplomatico reprobo
el atentado en terminos energicos; la comision permanente del Congreso
se unio a la indignacion popular para exigir la competente reparacion;
la opinion del mundo civilizado estaba contra los agresores; la representacion
nacional y el Congreso americano, que pocos meses despues se
reunieron en Lima, ofrecian un poderoso apoyo, sea para negociar con
exito y salvar la dignidad del Peru, sea para prepararse a la guerra. Ni el
gabinete de Madrid, ni el de Lima estuvieron a la altura de su mision. El
gobierno espanol, obrando a medias o siguiendo una politica tan contraria
a los derechos del Peru como a los intereses de la Espana, perdio el
tiempo de una reconciliacion ventajosa para todos, sacrifico el fondo a la
forma, y con irritantes exigencias renovo los resentimientos creados por
la opresion colonial, como en una segunda guerra de independencia. El
gobierno de Pezet, falto de energia y prevision, no logro negociar con
honor, y por terror a la guerra acepto el humillante tratado de 27 de enero
de 1865, por el que se recobraban las islas pagando los gastos de ocupacion
y reconociendo responsabilidades muy graves.
El pueblo, que habia esperado una defensa mas energica del honor
e intereses nacionales, no tardo en mostrar su descontento. El 28 de febrero
se levanto Arequipa una revolucion tan general como rapida que
fue encabezada en sus arriesgados principios por el coronel don Mariano
Ignacio Prado, y a la que meses despues presto el vicepresidente Canseco
el apoyo de la semiconstitucionalidad, pudo llegar sin serios contrastes
hasta las puertas de la capital. Los restauradores del honor nacional se
apoderaron de Lima el 6 de noviembre por un golpe de singular audacia.
275 .
276
El gobierno, cuya caida habia sido inevitable en opinion de su propio
jefe, sucumbio casi sin combatir, cediendo a los revolucionarios, como
habia cedido a la presion espanola. Temiendo caer por los reveses, cayo
por la deshonra.
El gobierno constitucional dificilmente hubiera podido sobreponerse
a la marcha fatal de la revolucion, que llevaba consigo el establecimiento
de un poder dictatorial para restaurar el honor del Peru y hacer
reformas radicales. Canseco no quiso aceptar la dictadura, que era inconciliable
con su poder legal y que solo se le ofrecia por pura ceremonia,
como un homenaje a los servicios prestados por el a la revolucion. Mas el
sentimiento era mas poderoso que las previsiones de la politica; la logica
de los hechos consumados anulaba las prescripciones de la ley. Prado, a
quien la situacion y las aclamaciones senalaban para el dificil puesto de
Dictador, no vacilo en asumir el 28 de noviembre una inmensa responsabilidad,
contando con la adhesion unanime de los pueblos, que no tardo
en alcanzar.
Dictadura de Prado. El joven dictador, ante el que se abria un porvenir
ilimitado en el campo de la legalidad, hizo un verdadero acto de abnegacion
personal, aceptando una posicion erizada de escollos y en la que no
habria podido satisfacer las esperanzas populares, aun cuando hubiese
contado con el genio de un semidios. La multitud exigia cosas contradictorias;
que se obtuviesen los honores de la guerra junto con las ventajas
de la paz; que los abusos seculares desapareciesen en un dia; que la
sociedad, cuya regeneracion nunca podra conseguirse sino por los esfuerzos
de la libertad, se trasformase subitamente por golpes de autoridad;
que el gobierno lo hiciese todo, y entre otros el milagro de acabar
grandes cosas sin imponer sacrificios. Esta aspiracion a lo imposible
arrastraba a la dictadura a inconsecuencias, medidas aventuradas y luchas
con el sentimiento liberal y con la estricta justicia. Mas la opinion
no puede culparla por faltas, que son su propia obra y que tienen su
origen en las temerarias exigencias de la inexperiencia comun. La dictadura
ha permanecido fiel a sus principios, restaurando el honor nacional
y decretando reformas radicales.
Declarada la guerra a Espana, la heroica defensa del Dos de Mayo,
en que con fortificaciones improvisadas se rechazo el ataque tenaz y
vigoroso de una escuadra superior, ha hecho brillar las virtudes militares
y civicas de los peruanos. Al brio de enemigos dignos de la nombradia
espanola y que hubiera debido brillar en mejor ocasion, se opusieron
con ventaja el entusiasmo, serenidad y abnegacion patriotica de soldados
inexpertos y de paisanos que corrian a participar de peligros,
gravisimos en si mismos y abultados por el estruendo incesante y la
276 .
277
novedad del ataque. El gobierno estuvo en el puesto del honor. El Ministro
de la Guerra, encarnacion heroica de la Republica, perecio con gloria
al lado de otros valientes patriotas en la bateria de La Merced. La asistencia
oportuna de los medicos y de los ministros de la religion; la prontitud
de los bomberos; los donativos de nacionales y extranjeros; la fusion de
todos los sentimientos, asi de los caidos con Pezet, como de los vencedores,
en el celo por la defensa nacional; el espiritu marcial de ninos, mujeres
y ancianos, todo fue en aquel dia memorable digno de un grande
pueblo. Y sin embargo sobre esos sentimientos heroicos se hizo admirar
la moderacion antes y despues del peligro, tan grande y tan general, que
durante el combate no se dejo oir en las calles de Lima un solo «muera»
y que ocho dias despues en la entrada triunfal de los vencedores del
Callao pudieron presentarse en la carrera los espanoles sin temor de ser
insultados.
Las reformas han sido tan numerosas como de gran trascendencia.
Creose una corte central para castigar con procederes expeditos los delitos
politicos y malversaciones de la hacienda publica; pero ese tribunal
de circunstancias, poco justificable en principios, era una simple deferencia
a la revolucion; y ha sido de mas aparato que efecto. Hay que
anadir, para ser justos, que sujetaba sus procedimientos y penas a lo que
de antemano regia. De mucha mayor consecuencia son la creacion del
ministerio fiscal, el arreglo de tribunales, los juicios ejecutivo y judicial, y
las modificaciones del codigo de procedimientos; la subordinacion de
todas las hermandades a las sociedades de beneficencia; los decretos
relativos a la instruccion publica, que tienden a hacer mas extensa y
profunda la superior, mas completa la secundaria y una verdad de la
primaria; el fomento de las obras publicas especialmente de telegrafos,
vias de comunicacion, muelles, canales de irrigacion y alumbrado; los
arreglos postales, los reglamentos de municipalidades y policia; la exploracion
de los rios navegables; la formacion del censo, la mejor demarcacion
territorial, las elecciones de Presidente y diputados que deben
instalarse en el presente mes; la reorganizacion de algunos ministerios;
los tratados de alianza con Chile, el Ecuador y Bolivia; una contabilidad
mejor organizada; la supresion de gastos en las clases pasivas; la creacion
de nuevos impuestos; la organizacion del banco hipotecario y otras
medidas de caracter duradero o general.
De entre esa falange de decretos algunos como los dirigidos a mejorar
la instruccion no pueden ofrecer ventajas, si no se desarrollan con
tanta constancia como verdad; los que establecen mejoras materiales corren
riesgo de ser enteramente ineficaces si el pueblo y las sociedades no
toman la participacion conveniente; en los de hacienda mucho se habria
conseguido si se reconoce la necesidad de gastar con economia y no vivir
277 .
278
sobre entradas eventuales, al mismo tiempo que son abolidos o modificados
ciertos impuestos poco equitativos y antieconomicos. Mas, como
era facil prever, el escollo de las reformas financieras han sido los gastos
militares en los que podrian y deberian economizarse millones con reducciones,
que en otros ramos solo producen insignificantes economias.
Es lo que cada dia reclamara la opinion con mas vivas instancias y lo
que no podra diferirse por mucho tiempo sin comprometer el porvenir
del Peru. Por ahora las pasiones sobreexcitadas podran calmarse, y la
sociedad entrara en el cauce de los progresos apacibles si una politica
sabia, benefica, justa y liberal se pone de acuerdo con los poderes constitucionales;
si las leyes regularizan la nueva vida desarrollada por las
providencias vigorosas de la dictadura; y si se reparan las faltas en que
no ha podido menos de incurrir, no obstante el patriotismo, la actividad,
el valor y las luces desplegadas por sus miembros, en uno de los mas
peligrosos periodos, que desde su emancipacion ha atravesado el Peru.
El tiempo y la razon tienen siempre mucho que corregir en las obras hijas
de las mas sublimes aspiraciones.
—III—
Progresos del Peru independiente
Obstaculos para el progreso.- La naturaleza, la sociedad, la tradicion y las
influencias actuales ofrecen para el adelanto del Peru grandes obstaculos
que conviene tener presentes para no estrellarse contra dificultades
imprevistas y para no culpar a los hombres, ni a las instituciones, de
lentitudes inevitables. En la costa los desiertos y terremotos, en la cordillera
las escabrosidades, nieves y tempestades, en la montana la insalubridad
y los bosques, en la totalidad del territorio las largas distancias y
las comunicaciones dificiles se oponen a la accion expedita de las fuerzas
civilizadoras. En la sociedad hay que luchar con la escasez o dispersion
de los habitantes, con la heterogeneidad o rivalidades de raza, y con
el espiritu refractario que el abatimiento secular ha producido en la mayoria
de los indigenas. El comunismo teocratico de los Incas, que convertia
al pueblo en maquina, y la sujecion colonial, que le tenia aletargado,
echaron raices profundas que solo podran extirparse con el transcurso
de las generaciones. La emancipacion, que hubo de alcanzarse con la
guerra y con el concurso de caudillos no nacidos en el Peru, dejo embarazos
duraderos para el desarrollo de la fuerza moral por la sobreexcitacion
de las pasiones, y por el predominio de las armas. Aun despues de hallarse
constituida la Republica, y en posesion de la Independencia y
Libertad, han subsistido o se han levantado otros grandes obstaculos
para los progresos apacibles. Baste enumerar entre otros la falta de mu-
278 .
279
chos elementos conservadores, las temeridades de la inexperiencia, el
espiritu inquieto de nuestro siglo, las rivalidades o turbulencias de los
estados vecinos, las violentas exigencias de las naciones poderosas, la
tenacidad de la metropoli en no entrar en francas relaciones oficiales,
cuando seria ridicula toda esperanza de reivindicacion, la frecuente
mania de regenerar subitamente la Nacion por simples decretos, la pretension
mas absurda de asegurar el imperio de la ley y las libertades
publicas con turbulencias continuas, los golpes de Estado sin objeto, la
lamentable imprevision que hace vivir para el dia de hoy olvidando los
sucesos de ayer, una politica sin sistema, una administracion renovada
incesantemente y los numerosos tropiezos que las mejoras efectivas encuentran
en la opinion y en las costumbres.
A poco que se reflexione sobre la multitud y trascendencia de las
causas que dificultan los progresos del Peru independiente, cesara la
sensacion penosa que produce el espectaculo de sus gobiernos tan
instables, de sus revueltas tan frecuentes, de siete constituciones alternandose
en pocos anos con un numero casi igual de dictaduras, de la
anarquia periodica y de la inquietud permanente. Lejos de desesperar,
se robusteceran nuestra fe en el porvenir de la Republica y nuestra adhesion
a los grandes principios de Independencia y Libertad al observar
con calma los admirables progresos que se han hecho en menos de medio
siglo tanto en la administracion, como en la transformacion social,
en la cultura fisica, como en la moral.
Administracion.- No obstante la falta de tradiciones y de sistema, que son
indispensables para que el gobierno funcione de una manera regular y
estable, saltan a la vista los adelantos en todos los ramos de la administracion.
Las dictaduras transitorias, lo mismo que los poderes constitucionales,
reconocen en principio y a la larga se ven obligados a aceptar
de hecho que la arbitrariedad debe ceder al imperio de las leyes; que el
bien de la Nacion ha de sobreponerse a las pretensiones extranas; y que
el circulo de la accion gubernativa no debe extralimitarse. En el poder
central se circunscribe mejor la esfera de los ministros; en las provincias
las demarcaciones territoriales se van modificando segun las necesidades
de la administracion, y las autoridades subalternas se establecen en
el numero y forma convenientes. La organizacion judicial, las de la instruccion
publica y beneficencia, los arreglos eclesiasticos y las medidas
rentisticas avanzan de una manera casi continua. La fuerza publica satisface
ya las necesidades de la policia; y si circunstancias imperiosas
sostienen todavia al ejercito y la armada en un pie demasiado oneroso,
por lo menos se reconoce con satisfaccion, que el armamento y los buques
no son indignos de los pueblos mas adelantados. Los codigos, re-
279 .
280
glamentos y leyes particulares ofrecen un cuerpo de legislacion que honra
a sus autores y podria hacer la prosperidad del Peru si hubiese tanta
constancia en ejecutar, como hay buena disposicion para adoptar las
medidas convenientes. En los medios materiales, para que el gobierno
pueda funcionar bien, se hacen continuos gastos, y donde quiera se dejan
ver valiosos trabajos. Inutil es insistir en que desde la Independencia,
al par que se ha fortificado y fecundado la existencia interior del Peru, se
ha extendido la vida exterior con consulados, agentes diplomaticos, negociaciones,
tratados y toda suerte de influencias. Grato es contemplar
que al traves de luchas e inquietudes y aun de aparentes retrocesos se ha
engrandecido sin cesar la Republica, haciendose mas efectivas y seguras
las declaraciones de Independencia y Libertad.
Transformacion social.- Muchos cambios de instituciones y aun algunos
gobiernos, que han tenido la pretension de regenerar el Peru, han sido
esteriles, cuando no perjudiciales; porque pasaban por encima de las
capas sociales, dejando en pie la opresion secular, que degrada las razas
abatidas. Mas el movimiento general del Peru independiente, especialmente
en el protectorado de San Martin y en la revolucion del 54, ha
elevado el nivel de la sociedad, combatiendo eficazmente la esclavitud
de los negros y la servidumbre de los indios. Con la libertad personal, no
solo han sido ganados para la civilizacion los infelices, a quienes se han
devuelto los derechos y con ellos el valor de la humanidad, sino que la
Nacion entera ha ganado en fuerza moral, preservandose las nuevas
generaciones y la impresionable juventud de un contacto deletereo. Todas
las razas estan produciendo hombres de merito; y a medida que son
mas considerados, prestan a la Republica mayores servicios. Los orgullosos
privilegiados, que las declaraban incapaces para tener pretexto de
explotarlas, tienen que rendir frecuentes homenajes de admiracion y respeto
a las dotes eminentes de inteligencia y caracter que brillan en muchos
individuos favorecidos por la educacion o por el movimiento politico.
Esta distribucion mas justa de las posiciones sociales tiene ademas
la inapreciable ventaja de borrar las preocupaciones de nacimiento y
color, aproximar las castas rivales y hacer mas intima la fusion nacional,
que es para el Peru la gran condicion de estabilidad y grandeza.
La Independencia, al par que ha traido un movimiento constante de
ascension y de fusion en el pueblo peruano, le hace ganar mas y mas con
el aumento de inmigracion y con las multiplicadas relaciones del comercio
y viajes. Es continua la corriente que trae a la Republica hombres
activos, con habitos de trabajo, orden y economia, que vienen a formar
nuevas familias y a ejercer una influencia civilizadora por el ejemplo
dado a otros y por su propio impulso. Desgraciadamente no pueden
280 .
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faltar advenedizos viciosos o inutiles, pero sus defectos desaparecen
ante las inapreciables ventajas del aumento, que en el numero y fuerza
moral recibe la poblacion. Los grandes atractivos con que llaman y retienen
al extranjero una tierra privilegiada y sus hospitalarios moradores,
acrecentaran extraordinariamente la inmigracion el dia en que el Peru
sea mejor conocido, alarmen menos sus revueltas, espantosas a la distancia,
y se facilite el transito. Entre tanto, por la mejor posicion de las
familias, el movimiento de la poblacion se hace mas notable, y siendo asi
que antes de la Independencia disminuia o se estacionaba, ha doblado
ya y cuadruplicaria en la mitad del tiempo, si la paz se consolidase.
Mejoras materiales.- Subsistencias mas seguras y abundantes son en el
Peru, como en el resto de la tierra, la condicion esencial para el aumento
de nuestra especie; y sin necesidad de observaciones penosas, cualquiera
puede convencerse de que el pueblo gana sin cesar en la alimentacion,
vestidos y casa, esta mejor atendido en la debil infancia y encuentra mas
socorros en sus dolencias. Donde quiera se ven mas personas que usan
camisa limpia y demas ropa blanca; donde quiera se acrecientan los
goces de la vida. Las clases acomodadas, principalmente en las grandes
poblaciones, pueden saborear las ventajas del lujo. La capital de la Republica
se embellece con edificios monumentales, y en las habitaciones
mas modestas ofrece ya mejores condiciones higienicas, agua mas a la
mano y alumbrado mas economico. Chorrillos y el Callao en sus inmediaciones,
Tarma y Huancayo hacia el interior, Chiclayo, San Pedro, Ica,
Tacna y otros muchos pueblos de la costa y de la sierra se han engrandecido
extraordinariamente o mejorado de aspecto.
Las obras ya acabadas o en via de construccion, que son el testimonio
mas elocuente del progreso material, suelen favorecerlo directamente
por su destino industrial. Senalanse en esta parte los almacenes de
comercio, las fabricas destinadas a nuevas industrias, las oficinas rurales
y los ferrocarriles, que por desgracia no corresponden todavia por su
numero y extension a las necesidades ni a los recursos del pais. La agricultura
ya enriquecida con cultivos nuevos, mas adelantados o mas extensos;
las minas, cuyo atraso contrasta con la opulencia mineral y el
adelanto de las demas industrias; muchas artes que en el interior tienen
facilidades para una gran produccion; y sobre todo el comercio, alma del
movimiento economico, daran al Peru una prosperidad asombrosa luego
de que las vias de comunicacion obtengan la atencion que se merecen.
Se ha duplicado en muchos lugares el valor de los terrenos, y en los mas
favorecidos una pequena fraccion vale hoy lo que antes no se habria
dado por la hacienda entera. Las fundiciones de hierro, la ebanisteria,
fabricacion de licores, refineria de azucar, imprenta, fotografia y muchas
281 .
282
artes de lujo, antes desconocidas o muy atrasadas, se hallan en un estado
prospero. El comercio exterior ha triplicado por lo menos la suma de
importaciones y exportaciones, dando salida al guano, salitre, lanas y
otros productos valiosos, abriendose mercados en todo el mundo civilizado
y recibiendo sus dones a precios equitativos. El comercio de cabotaje
se extiende mas cada dia, debiendo establecerse pronto una concurrencia
ventajosa. La navegacion por el Amazonas y sus afluentes, no
solo ofrece un inmenso porvenir por el aprovechamiento de inapreciables
riquezas antes perdidas en los bosques, sino que esta asegurando al
Peru la posesion de sus mas feraces y extensas regiones y centuplicara
sus fuerzas por la union economica y social entre todas sus partes. Los
vapores llegados ya por el Mayno (sic) a 70 leguas de Lima anuncian una
revolucion apacible en la industria y en la poblacion, y mas influyente
en la prosperidad nacional que los grandes cambios politicos.
Progreso moral.- El espiritu de asociacion y las instituciones de credito,
que se desarrollan rapidamente, al mismo tiempo favoreceran el progreso
economico y aseguraran la cultura moral. Mientras los peligros de la
anarquia hacen temer a la multitud la disolucion nacional, la corrupcion
y la miseria; el gran numero de hombres que se asocian para empresas
pacificas, los muchos que fian su suerte al sostenimiento del credito,
el influjo social de los bancos y el desarrollo de otros elementos conservadores
garantizan el acrecentamiento de la riqueza publica y privada,
el progreso moral y la estabilidad de las instituciones democraticas. La
espuma de la sociedad que sobrenada en las revueltas; los alarmantes
escandalos, producidos por la corrupcion sistematica de algunos gobiernos;
la peligrosa impunidad que los azares politico-militares han
permitido a grandes delitos; el desprecio del trabajo, propagado por los
crecidos emolumentos de plazas honradas y sin fatiga; y el cinismo con
que algunos desprecian la moral y las leyes, serian sin duda preludios
de ruina y de muerte si su influjo deletereo no se hallase neutralizado
por la accion vivificadora de principios mas poderosos.
En medio de la perturbacion profunda que han sufrido las costumbres
publicas, una parte de la sociedad se ve expuesta a perecer por sus
propios excesos, los que producen una impresion tanto mas penosa,
cuanto chocan mas con el caracter nacional; pero se hace admirar una
cultura moral cada dia mas avanzada; y generaciones nuevas o perfeccionadas
por la experiencia prometen mayores adelantos por su ilustracion
y por sus sentimientos.
Las carreras facultativas deben a la Republica una ensenanza mas
completa y mas metodica, siendo la de Medicina una adquisicion del
ultimo periodo. Las Ciencias Naturales son tambien un estudio nuevo, y
282 .
283
por la observacion de las riquezas que Dios ha prodigado en el suelo del
Peru, han de ejercer la mas benefica influencia. La ensenanza de las artes
no puede menos de levantar la industria. Los estudios filosoficos y literarios,
junto con los demas ramos pertenecientes a la instruccion secundaria,
ofrecen ya una organizacion mejor, establecimientos mas numerosos
y mayor concurrencia. Fuera de la ensenanza oficial, en los periodicos,
en la lectura privada o de biblioteca y en las publicaciones de interes
didactico se deja percibir un gran movimiento intelectual. La historia
nacional, base de todo progreso solido, es cada dia mas estudiada; ha
dado ya mucha luz sobre epocas poco conocidas; y aun promete aclarar
las tinieblas de la remota antiguedad, descubriendo relaciones con la
China. No esta lejos el dia en que, bien atendida la instruccion popular,
y dandose a los estudios especiales tendencias mas practicas y mayor
profundidad, se presente el Peru a la altura de pueblos muy ilustrados.
Con las luces vienen naturalmente aspiraciones mas elevadas. Mientras
la dulzura del caracter nacional se sobrepone al desborde de las
pasiones, siendo siempre raros los crimenes, apacible el trato y el caracter
hospitalario, se van desarrollando los sentimientos de la vida publica;
el patriotismo es mas ferviente, mas general y mas expansivo; el
amor a las instituciones democraticas se extiende y arraiga; el espiritu
publico se anima e ilustra; se hace sentir mas la necesidad del orden; el
trabajo va obteniendo la consideracion merecida; desaparecen las mezquinas
preocupaciones, hijas del aislamiento y de las rivalidades; el
caracter se retempla; y la civilizacion se levanta sobre bases mas solidas
y mas amplias.
NOTICIAS
de peruanos que se han distinguido
en letras y armas
El Inca Garcilaso de la Vega.
Fr. Jeronimo Ore, Obispo.
D. Feliciano de la Vega, Arzobispo.
D. Marcelo Corni, Obispo.
D. Juan Machado de Chaves.
D. Pedro de la Reina.
D. Francisco de Avila.
F. Juan de Alcedo.
F. Cipriano Geronimo Calatayud.
F. Baltazar Campuzano.
F. Francisco Castillo.
F. Ignacio de Francia.
283 .
284
F. Alonso Ramos Gavilan.
F. Jose Salia.
D. Francisco Carrasco de Say.
P. Juan Perez Menacho.
P. Juan de Allosa.
D. Antonio Maldonado.
D. Juan Caballero de Cabrera.
F. Hernando de Herrera.
F. Antonio Gonzalez.
F. Francisco de Figueroa.
F. Antonio de Luque.
F. Juan de Melendez.
F. Alonso Briceno.
F. Pedro de Alva.
F. Buenaventura de Salinas.
F. Diego de Cordova.
F. Diego Olmos.
F. Fernando Velarde.
F. Jeronimo Valera.
F. Bernardo de Torres.
F. Bartolome de Bustamante.
F. Bernardo de Medina.
F. Jose de Santa Maria.
F. Luis Galindo de San Roman.
F. Luis Vera.
F. Miguel Aguirre.
F. Pedro Tovar Aldana.
F. Adrian de Alesio.
F. Miguel de Lima.
F. Juan de Arquinao, Obispo.
D. Ignacio Castro
D. Hipolito Unanue.
D. Francisco Davila.
D. Alonso Coronado de Ulloa
D. Pedro Figueroa Davila.
D. Joaquin de Lamo y Zuniga.
D. Francisco Javier de Lagos.
D. Gaspar Munive y Tello.
D. Domingo de Orrantia.
D. Nicolas Paredes Polanco.
D. Cayetano Suricalday.
D. Juan Jose Cevallos.
284 .
285
P. Leonardo de Penafiel.
P. Rodrigo Valdes.
P. Nicolas de Olea.
P. Jose de Aguilar.
P. Jose Buendia.
Dr. Rojo Mesia.
D. Francisco de Palma Fajardo.
D. Francisco Espinosa (el lunarejo).
El licenciado Leon Garabito.
D. Francisco Ugarte de Hermosa.
Gutierrez Altamirano.
D. Matias Guerra de Lastras.
Miguel Sanchez de Viana.
D. Pedro de Baeza.
D. Diego Martinez de Rivera.
D. Lorenzo Llamosas.
D. Juan Caviedes.
D. Diego Andres de la Rocha.
D. Pablo Santiago Concha.
D. Pedro Jose Bermudez de la Torre.
D. Pedro Peralta.
D. Pedro Bravo de Lagunas.
D. Eusebio Llano Zapata.
D. Pablo Olavide.
D. Jose Manuel Valdes.
D. Toribio Rodriguez.
D. Bartolome Herrera.
D. Jose Maria Sanchez Barra.
D. Mariano Melgar.
D. Bernardino Ruiz.
D. Jose Joaquin La-Riva.
D. Nicolas Corpancho.
D. Eugenio Carrillo Sosa.
D. Jose Maria Pando.
D. Jose Sanchez Carrion.
D. Jose Maria Corvacho.
D. Jose Agustin Pardo de Figueroa.
D. Vicente Morales Duarte.
D. Jose Salazar y Baquijano.
D. Antonio y D. Bernardo Alvarez Ron.
D. Sebastian de Sandoval.
D. Tomas de Salazar.
285 .
286
D. Francisco Ugarte de Hermosa
D. Alvaro Ibarra.
D. Antonio Zamudio de las Infantas.
D. Francisco Ramos Galvan.
D. Juan de Huerta Gutierrez.
D. Martin de Jauregui.
D. Pedro Gomez de Lara.
D. Ignacio Diaz.
D. Jose Estevan Gallegos.
D. Cristobal Aparicio.
D. Francisco Avila.
D. Juan Ortiz de Cervantes.
D. Juan del Castillo.
D. Juan Manuel Berriozabal.
D. Jose Arris.
D. Jose Abalos.
D. Jose Manuel Bermudez.
D. Ignacio Moreno.
D. Francisco Ruiz Lozano.
D. Gabriel Moreno.
D. Jose Gregorio Paredes.
D. Nicolas de Pierola.
D. Juan de Dios Salazar.
D. Mariano Eduardo Rivero
D. Mateo Paz Soldan.
D. Cayetano Heredia.
D. Andres Martinez.
D. Manuel Lorenzo Vidaurre.
D. Nicolas Aranibar.
D. Justo Figuerola.
D. Jose Manuel Tirado.
D. Jose Villa.
D. Blas Ostolaza.
D. Carlos Pedemonte.
D. Francisco Javier Luna Pizarro.
D. Mateo Aguilar.
D. Agustin Guillermo Charum.
D. Lucas Pellicer.
D. Manuel Villaran.
D. Manuel Olaguer y Feliu.
D. Jose Cavero y Salazar.
Dona Ana Galvan y Cuellar, monja.
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Melchora de Jesus, monja.
Bernardina de Jesus, monja.
Juana de Jesus, monja.
Dona Josefa Azana y Llano.
D. Pedro Corbete.
D. Alonso Perez de los Rios.
El marques de Valdecanas, virrey.
El marques de Casafuerte, virrey.
El marques de Surco.
D. Fernando Davila y Bravo.
D. Jose Vallejo Iturrizarra.
D. Jose La Mar.
D. Agustin Gamarra.
D. Felipe Santiago Salaverry.
D. Miguel San Roman.
D. Domingo Nieto.
F I N
287 .
288
288 .

Sebastian Lorente. Historia del Perú compendiada para uso de los colegios y de las personas ilustradas [1876]
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