Skip to content

Педро Сармьенто де Гамбоа. Путешествия к Магеллановому проливу. PEDRO SARMIENTO DE GAMBOA. VIAJES AL ESTRECHO DE MAGALLANES.


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |

Desmás desto otros ingleses poblaron en una bahía al norte de Pernanbuco, ques la primera del Brasil, y estuvieron poblados en la bahía que llaman grande, y los naturales le llaman Paraiba, y no los han podido echar de allí; y por esto proveyeron en Portugal una armada de cuatro naos, dos galeones grandes y dos carabelas con mucha gente casada y soltera para poblar en la Paraiba, que está en cinco grados y medio al sur, y echar del todo de allí á los ingleses. Esta armada de Portugal ántes de llegar á las islas de Cabo-verde se derrotaron con temporal, y el galeón mayor llegó a este puerto de Santiago con cuatrocientos hombres, y se fué al Brasil con él: y otro llegó tras él trece dias ántes que nosotros llegásemos aquí. Y de las carabelas la una vino a la isla de Mayo, y allí el francés arriba dicho la echó á fondo y ahorcó al piloto y maestre. Esto supe aquí de los ingleses que en el Pirú se tuvo noticia que estaban poblados en el Brasil. Sabido esto determiné cumplir lo quel virréi en su instrucción me manda, que es darle aviso y razón de todo lo subcedido en este viaje y descubrimiento hasta este punto porque por el Paraguái, ni Brasil no fué posible por las corrientes que nos sacaron al golfo la vuelta del leste, como ya se dijo; y entiendo que por allá no fuera posible hacerlo, y así fué Dios servido que viniésemos aquí para poderlo hacer y dar aviso de lo que aquí se supo, que allá no era posible saberse; y para ello compré un barco mediano en trescientos y treinta ducados, y pertrecháse de todo lo que hubo menester, así de gente de mar como bastimentos, para que fuese á Nombre-de-Dios, y de allí á Panamá y al Pirú á dar aviso y razón como eran mandado y convenía. Y entre tanto que nos estábamos aviando y despachando, andaban los cosarios franceses, con quien esta nao había peleado, á tres y á cuatro leguas deste puerto de punta en punta, que no había navío que osase salir del puerto de miedo del francés: por lo cual la gente desta nao siempre estaba con las armas en la mano de dia y de noche. Y un sábado por la mañana cuatro de Júnio pareció la nao francesa y patax que iba tras otra que iba delante y pasó poco más que á tiro de cañón deste puerto de Santiago, y todos creyeron que la nao delantera debía ser una que va al Brasil, que había dos dias había partido deste puerto para allá, y quel francés la iba á prender y robar: por lo cual Pedro Sarmiento embió á decir al Gobernador con Francisco de Andrada, su sargento-mayor, que pusiese remedio en aquello, y el gobernador y toda la ciudad y el Obispo embiaron á rogar á Pedro Sarmiento, que por amor de Dios, pues era vasallo de Rey tan poderoso como V. M. y tio de su rey, que quisiese favorecerlos, pues no tenían otro favor al presente y los vengase de una afrenta tan grande de que delante de sus ojos no les robasen aquella nao portuguesa, y que nos darían toda la artillería y gente que quisiésemos, y un navío castellano grande que allí estaba surto cargando de negros y bien artillado. Pedro Sarmiento, por lo que tocaba y por otros fines necesarios, y por la honra de V. M. principalmente, pues pedían favor á sus criados y vasallos de V. M. no les pudo negar lo que pedían; y tras esto pareciéndole el gobernador que podría ser querer cumplir con él de palabra, si se detenía, embió al navío luego á su teniente y sargento-mayor Francisco de Andrada y setenta hombres arcabuceros, y con otras armas; y hice meter tres piezas buenas de artillería, y en la nao castellana entró otro portugués llamado Manuel Diaz con otros tantos portugueses, y Sarmiento hizo aprestar el barco patax que había comprado para embiar al Nombre-de-Dios con dos falcones y algunos arcabuceros, y en él por caudillo el sargento-mayor Hernando Alonso; y luego Pedro Sarmiento salió con Nuestra- Señora-de- Esperanza y el patax, ordenando que luego saliese tras él la nao castellana tras los franceses; y dende á dos horas estábamos ménos de dos tiros de cañón dellos, y el otro navío compañero no venía. Los franceses habían alcanzado ya la nao delantera tras que iban que nosotros pensabamos ser portuguesa, y que iban á tomalla, y era francesa y muy grande; y juntas las dos naos y patax, juntas en una ala, viniendo en medio su lancha, se venían ya vueltas contra nosotros procurando de ganarnos al barlovento, mas esta nao se puso mejor que ellos y les tuvo el viento ganado, y los vino sacando de una niebla donde estaban, y llegándolos á tierra y acercándose á ellos entreteniéndose un poco entre tanto que llegaba la nao castellana que salió tarde y andaba poco de la vela. Y entendiéndolo el francés, o por aprovecharse del tiempo, adelantáse el patax ó lancha suya, y llegando poco mas de á tiro de cañón desta nao volvió a sus naos. Creemos que fué á dar aviso de lo que había reconocido: ser esta por ventura la nao con quien habían peleado el día pasado arriba dicho, y nosotros sospechando lo que podía ser, y ya venía cerca la nao castellana, arribamos en popa sobre los franceses; y como la lancha habló con ellos viraron las proas, y comenzaron á huir á popa todos tres, y nosotros fuimos tras ellos con esta nao y con el barco nuestro, y sinó anocheciera tan presto brevemente creemos que fuéramos con ellos, porque la una de las naos no andaba mucho; pero anocheció con mucha obscuridad, y fuimos sin velas de gabia toda la noche esperando á la otra nao nuestra compañera; y por esto no dimos con ellos muy presto, y los ladrones tuvieron lugar de alejarse pero siempre les seguimos, aunque procuraron hurtarnos la derrota yendo siempre á orza así como iba alargando el viento; y sospechando lo que hacían. Nosotros hicimos lo mesmo, y aunqué no los vimos toda la noche, á la mañana amanecimos á vista dellos, aunqué algo lejos la vuelta de la isla del Fuego al oeste, que se habían puesto en huída; y la nao castellana nuestra compañera no parecía: y temiendo no le hubiese subcedido algun desastre, ó hubiese topado con otras naos ladronas, sospechando, por lo que habíamos visto, que pudo ser ardid destos cosarios para hacer alguna presa, y que era público que esperaban por ella, tornamos á buscalla, porque era de ningún efecto ir ya tras los franceses porque iban lejos, y teníamos mal tiempo y contrario, y los portugueses eran cuantidad, y no traían municiones ni comida, que esta nao les dió la que les bastó y hubieron menester mientras aquí estuvieron. En fin, viniendo buscándola, y llegando á vista del puerto, la descubrimos que venía de la banda del leste, y supimos que en anocheciendo había corrido al sueste. Creyóse que lo había hecho por escusar de hallarse á las puñadas, y no pelear. Nosotros tomamos el puerto, y los portugueses se desembarcaron, y el gobernador mandó que la otra nao no tomase puerto por lo que había hecho, y así anduvo de una vuelta y de otra toda la noche, y por la mañana pareció otra vez el francés al sur deste puerto cerca dél: de que el gobernador y todo el pueblo estaban muy acongojados, temiendo que si el franícés la reconocía sola que vendría á ella y la tomaría, que ya había tomado otra junto á este puerto; por lo cual embió el Gobernador á rogar á Pedro Sarmiento embiase á mandar á la otra nao se viniese á ancorar al puerto, y Sarmiento le embió el patax y á decir se viniese con el sargento-mayor: y como el gobernador (que estaba enfermo en la cama) supo que los franceses se venían llegando, temerosos del daño y mal que le podría subceder, escribió al capitán Pedro Sarmiento esta carta.

“Illustre Senhor.
Quanto importe á reputaçaô Espanhola ser corrido este ladraó e botado, Vossa senhoria o entende melbor que ninguem, e seu sangue e a minha cuido que o debe sofrer muy mal Eu estou tan fraco que men quasi juizo acho pera pedir em esta materia algunas cousas que, quando menos, compren á minha honra; mas cuido que as tenho seguras debaiño da proteçaô de V. S. e do Senhor Francisco Dandrade seu Soldado e seus campanheiros. Por amor de nosso Senhor que desta esperanza naô fique Eu defraudado por que alem de minha afronta temo grandes perjuizos que será roubar este ladraon muitos navíos que espero de Guiné carregados, que el espera para ir á Indias, o que tambem estrobareses a Vossa Senhoria de terper serviipo de Sua Magestade. 0 que de terra se bouver mister he estado ordem que se cumpra como V. S. mandar. Outro se naó offerece. Nosso Senhor a muy íllustrepessoa de V. S. guarde e Estado aumente =Beifa as maós a V. S. seu servidor Gaspar de Andrade.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: accidentes, cabeza de vaca, capitan general, Caribes, carta, Chile, conquista, cronista, descubrimiento, FRANCISCO HERNANDEZ, GAMBOA, historia, inca, los incas, madrid, MAGALLANES, marinos, navegantes, naves, nuevo mundo, OVIEDO, Peru, Quito, sarmiento, siglo xvi, siglo xvii, Toledo, viages, VIAJE, viaje alrededor del mundo, yupanqui

Related posts

Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *
*
*

This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots. (see: www.captcha.net)

You must read and type the 5 chars within 0..9 and A..F, and submit the form.

  

Oh no, I cannot read this. Please, generate a