Pedro Lozano. Diario de un viage a la costa de la mar Magallanica.


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Pedro Lozano. Diario de un viage a la costa de la mar Magallanica.

DIARIO DE UN VIAGE A LA COSTA DE LA MAR MAGALLANICA
EN 1745,
DESDE BUENOS AIRES
Hasta el Estrecho de Magallanes;
FORMADO
SOBRE LAS OBSERVACIONES DE LOS PP. CARDIEL Y QUIROGA,
POR EL
P. PEDRO LOZANO.
BUENOS-AIRES.
IMPRENTA DEL ESTADO,
1836.
ADVERTENCIA DEL EDITOR.

El viage que en 1745 emprendieron por órden de la Corte de España los PP. Quiroga y Cardiel de la Compañía de Jesus, no tuvo mas objeto, que señalar un punto favorable al establecimiento de una poblacion. El que parecia mas indicado era la bahia de San Julian, y fué precisamente el que se reconoció menos propio para fomentarla:—tierra estéril, pobre de caza, de combustibles, y hasta de agua potable. Los mismos indios se retraian de habitarla y solo la visitaban para hacer sus provisiones de sal, que es lo único de que abunda.

Estos Jesuitas notaron muchos errores en la descripcion que hizo Anson de aquellos parages, y negaron que desaguase en la bahia un gran rio, de que hacia mencion este viagero. Hasta en la latitud hallaron inexactos sus cálculos, cuya rectificacion prevaleció en los nuevos derroteros.

En este viage científico desplegó un gran valor el jesuita Cardiel, y los detalles que dá el P. Lozano sobre una excursion de este animoso misionero en el interior de la bahia, forman un trozo que no es posible leer sin emocion.—"Cuando iban por la campaña sin camino, dice el redactor del viage, marchaba el Padre en medio, y los demas extendidos en ala á lo largo; y cuando por senda de indios (que la tuvieron muchas leguas) iba el Padre el primero, atemperando al paso de los menos fuertes, para que no les hiciesen caminar mas de lo que podian. Llevaba al pecho un crucifijo de bronce, y en la mano un báculo, grabada en él una cruz."—Estos pocos renglones son dignos de figurar en las páginas del Genio del Cristianismo del Sr. de Chateaubriand.

La publicacion que hacemos de este diario no es mas que una reimpresion del que dió á luz el Padre Charlevoix en su Historia del Paraguay, de donde lo sacó Prevost para su voluminosa Historia de los viages. El mérito de esta obra, y el deseo de completar en lo posible la série de los trabajos emprendidos en tiempo del régimen colonial para perfeccionar la topografia del antiguo vireynato de Buenos Aires, nos ha inducido á darle un lugar en la presente coleccion.

Buenos Aires, 26 de Enero de 1836.

PEDRO DE ANGELIS

DIARIO
De un viage á la costa de la mar magallánica, &c.

Embarcáronse por fin á 5 de Diciembre de 1745, y el lúnes 6 á las diez horas de dia, habiendo disparado la pieza de leva, se hicieron á la vela en nombre de Dios, con viento fresco, y salieron á ponerse en franquía en el amarradero, que dista tres leguas de Buenos Aires. De allí salieron martes, á las nueve y media de la mañana, y con distar Montevideo solas cincuenta leguas de Buenos Aires, no pudieron tomar su puerto hasta el lúnes 13, que á las once y media del dia dieron fondo en medio de su ensenada. Allí, entre la gente de aquel presidio, se eligieron los veinte y cinco soldados, que se habian de embarcar, á cargo del alferez D. Salvador Martin de Olmo: porque, aunque deseaba el Señor Gobernador de Buenos Aires, que fuese mayor el número de los soldados, y habia otros muchos que se ofrecian voluntariamente á esta expedicion, no fué posible aumentar el número, por no permitirlo el buque del navichuelo. El comandante de Montevideo, D. Domingo Santos Uriarte, vizcaino, egecutó cuanto estuvo de su parte para el avio de la gente y de los misioneros, con la presteza posible. Con que el dia 16 de Diciembre estuvo el navio ya pronto á salir; pero por calmar el nord-nord-este, y soplar el sud-este, no se pudieron hacer á la vela hasta el viernes 17 á las cuatro y media de la mañana, con nord-nord-este y norte.

La niebla densa casi no les permitia descubrir la tierra, y no se adelgazó hasta las seis y media de la tarde, pasando sin ver la isla de Flores. Domingo 19 dieron fondo á vista de la isla de Lobos, que les quedó al nor-nord-este, á tres leguas de distancia. Tiene esta isla de largo tres cuartos de legua, y corre este-sud-este, oeste-nord-este: al este-sud-este sale un arrecife con algunas piedras que conviene evitar. Este domingo, haciendo una plática el padre Matias Strobl, se dió principio por nuestros misioneros á la novena de San Francisco Javier, escogiéndole de parecer comun, por patron del viage. Asistian todos al santo sacrificio de la misa, que se decia una todos los dias cuando el tiempo lo permitia, y en los dias festivos dos. Se rezaba de comunidad el rosario de Nuestra Señora, y en la novena se añadió leccion espiritual todos los dias y pláticas, para disponer la gente á que se confesasen y comulgasen, como lo hicieron al fin de ella todos con mucha piedad. Para desterrar la costumbre de jurar, que suele reinar entre soldados y marineros, se impuso pena, á que todos se obligaron, de quien quiera que faltase, hubiese luego de besar el suelo, diciéndole los presentes: Viva Jesus, bese el suelo. De esta manera, en devocion y conformidad cristiana, se prosiguió la navegacion; y hallándose el martes 21, en 35 grados, 11 minutos de latitud austral, varió la brújula al norte 17 grados.

El domingo 26, en altura de 38 grados y 34 minutos, padecieron una turbonada de agua menuda, y el este-sud-este que soplaba, levantaba alguna marejada: y el lúnes siguiente 27, en altura de 38 grados y 36 minutos, sintieron extraordinario frio. Martes 28, en 39 grados, 9 minutos de latitud, y por estima, en 323 y 57 minutos de longitud, hallaron despues de medio dia, 52 brazas de fondo de arena menuda y parda: vieron algunas ballenas, y á puestas de sol observaron que la brújula tenia de variacion al nord-este 17 grados y 30 minutos. El miércoles, en dia claro y sereno, en bonanza, experimentaron mas frio del que en esta estacion hace en Europa, hallándose en 40 grados, 56 minutos de latitud, y en 322 y 17 minutos de longitud. Miércoles á 5 de Enero de este presente año de 1746, á las diez del dia descubrieron la tierra del Cabo Blanco, al sur-sud-este, y la costa de la banda del norte, que forma una grande playa á modo de ensenada, en donde pueden dar fondo los navios al abrigo de la tierra, que es alta y rasa, como la del Cabo de San Vicente, y tiene la punta un farillon ó mogote, que se parece al casco de un navio. Hay á la punta una baja en que lava el mar. En distancia de cinco leguas de dicho Cabo Blanco le marcó el padre Quiroga al sud-este, un cuarto al sur, y observó 46 grados y 48 minutos de latitud, y por consiguiente viene á estar puntualmente dicho cabo en 47 grados: lo cual conviene notar, por no equivocarlo con otra punta que está al nord-este, y tambien es tierra alta, rasa, y que forma hácia el mar una barranca llena de barreras blancas. La longitud del Cabo Blanco, segun la cuenta de la derrota, son 313 grados y 30 minutos. Observóse en todo lo que se navegó de esta costa, que el escandal se lava, y no saca señal de fondo, sino es de mucho peso. En la punta de Cabo Blanco está asido un peñon partido; y mas al sur de este peñon hay una punta de tierra baja, y luego corre la costa nord-sur del mundo, y hace una ensenada muy grande, que corre hasta la entrada del Puerto Deseado.

Jueves 6 de Enero, amanecieron al sur del Cabo Blanco, á cuatro leguas de la costa, teniendo por proa la isla grande que hay antes de entrar en el Puerto Deseado, á la cual llaman algunos Isla de los Reyes, y nuestros navegantes le confirmaron este nombre, por haberla descubierto este dia de la Epifania. La tierra, que está en esta ensenada, entre Cabo Blanco y Puerto Deseado, es bastantemente alta, con algunas quebradas, y en ellas matorrales de árboles pequeños, como espiños y sabinas. Entraron á dicho puerto por la banda del norte de dicha isla, acercándose á la boca del puerto, que es bien conocida, por una isleta que está fuera y blanquea como nieve. A la banda del sur, cerca de la entrada, hay un mogote alto, con una peña en lo alto, que parece tronco de árbol cortado, y hace horqueta. En los dos lados de la boca hay peñas altas cortadas, de las cuales, la que está en la parte septentrional, mirada de una legua ó dos, mar adentro, parece un castillo. Esta tarde saltaron en tierra, al ponerse el sol, el Padre José Cardiel y los dos pilotos, con alguna gente de la tripulacion, y vieron que la marea comenzaba á subir á las siete de la tarde. En la orilla hallaron algunos lagunajos pequeños, cuya superficie estaba cuajada en sal, como lo grueso de un real de plata, y no se encontró mas sal en los dias siguientes.

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