76. Corriendo la misma costa hacia el Norte, otras dos leguas más adelante de las playas de Carabaillo, está el puerto de Los Viejos, que también tiene buen desembarcadero; y media legua más arriba de él hay otra playa, en una ensenada que forma la tierra, en donde también se puede desembarcar fácilmente. Pero así este desembarcadero, como el del puerto de Los Viejos, tiene el inconveniente de que delante de ellos hay un pequeño archipiélago, entre cuyas islas puede peligrar cualquiera embarcación grande por los varios hilos de corriente que forman los canalizos y su extrema rapidez.
77. Ultimamente, distante del fondeadero del Callao, hacia el Norte, ocho leguas, y por tierra poco más apartado de Lima, se halla el puerto de Ancón, que es de la figura de una herradura, y se halla resguardado de los sures. Tiene más de media legua de interioridad, y su boca se ensancha otro tanto; es muy fondeable y de buen fondo, y puede estar fondeada en él no sólo una escuadra, sino una armada numerosa, con toda comodidad, a excepción de la del agua dulce, porque no la hay, sino salobre en unos pozos o cacimbas, y es preciso ir a tomarla a dos leguas, por el camino de Lima, hasta un paraje que nombran Copacabana.
78. En este puerto de Ancón hay una pequeña población de indios pescadores, compuesta de veinte a treinta familias que se mantienen con el ejercicio de la pesca, porque como le falta el agua, es la tierra tan estéril que no se ve en ella más que aridez. Lo contrario se experimenta en el mar, pues tanto el puerto como la costa es muy abundante de pescado de varias especies, y muy sabrosos. Los indios se emplean en la pesca y las indias lo llevan a vender a Lima, adonde, caminando de noche, llegan siempre al amanecer, porque desde el mismo puerto hay camino que va a Lima en derechura.
79. A vista de todos estos desembarcaderos, y de la facilidad con que los enemigos se pueden dirigir a Lima, [desde] cualquiera de ellos, siguiendo el camino real, quedará reconocido que la fortaleza del Callao servía solamente para defender los navíos que estaban fondeados en su puerto, y los almacenes de víveres que estaban en él, pero no para embarazar a los enemigos el desembarco, ni la posibilidad de pasar a tomar a Lima en derechura. Y si no lo han ejecutado hasta ahora ha sido porque cuando lograron pasar [a] aquel mar llevando fuerzas suficientes para atreverse a [atacar] Lima, como sucedió el año de 1624 con la escuadra holandesa que comandaba Jacobo Hermite [Clerk] compuesta de once embarcaciones grandes, con más de mil seiscientos hombres de desembarco, no tenían noticia de los lugares propios para desembarcar, fuera del de la playa del Callao. Y así sucedió que, después de haberse mantenido fondeado en la cabeza de la isla de San Lorenzo cinco meses, sin atreverse a tentar con sus fuerzas las que el marqués de Guadalcázar (entonces virrey del Perú) previno con acierto y diligencia, se vio precisada toda la escuadra a volverse a Amsterdam, de cuyo puerto había salido.
80. El comandante holandés estaba falto de noticias entonces, porque las que había de las Indias no eran todavía tan puntuales como ahora; y si la escuadra de Anson, que entró en aquellos mares el año de 1741, no hubiese padecido el fuerte descalabro de haber perecido casi toda su gente en la travesía del Cabo de Hornos, y sido por esto obligado a abandonar los vasos de su escuadra, quedándose solamente con dos, y quinientos hombres que los tripulaban, según los proyectos que este almirante había formado, y las noticias que le suministraban algunos ingleses prácticos de aquella costa que tenía en su bordo, y entre éstos uno que había sido factor en Panamá, y después en Lima, tenía bastantes luces para dirigir su empresa, y sin tener que exponerse a los fuegos del Callao, hacer el desembarco y tomar a Lima. Lo cual, sin duda, hubiera conseguido, porque entonces no tenía esta ciudad las armas y disposición necesaria para defenderse.
81. Finalmente, así el puerto del Callao como las costas contiguas a él, son muy abundantes de pescado; y lo era el país antes que experimentase el último terremoto del año 1746, en toda suerte de carnes y legumbres, comodidades muy propias para un puerto donde deben invernar continuamente los navíos de guerra, y concurrir todas las embarcaciones del Perú, aunque padece la incomodidad de la escasez de la leña, y para proveerse [de ella] los navíos, se recurre a la que se lleva de las costas de Chile, de Guayaquil, y de otras partes retiradas, en donde la hay con abundancia.
Puerto de Ilo
82. El puerto de Ilo consiste en una rada abierta y resguardada en parte de los vientos sures, con una punta que se avanza al mar. Tiene agua de un río que hace su curso y sale a la mar por junto a la misma población de Ilo, aunque suele secarse enteramente con los calores del verano, lo cual se experimenta cuando en el invierno han sido escasas las aguas en la sierra.
83. El fondeadero es bueno, [aunque] las embarcaciones quedan apartadas de la playa a media legua, en doce y trece brazas de agua sobre arena fina y lama. El desembarcadero de la playa es malo, porque como todo es costa abierta, aunque los sures lleguen quebrados de fuerza, no teniendo embarazo la mar, entra libremente en toda la playa y causa fuerte resaca. Para que las lanchas y botes puedan llegar a ella sin tanto peligro, hay una caleta cerca del río y a la parte del Sur de su desembocadura, que es adonde llegan comúnmente; pero cuando la mar está hinchada, se hace ésta tan impracticable como todo lo demás de la costa. La punta que forma esta caleta echa al mar algunas peñas, que se alargan de ella como medio cuarto de legua; la de más afuera es peligrosa, porque no vela, y así es menester tener cuidado con ella cuando se pretende salir a tierra.
84. El paraje donde los navíos fondean está como al Oeste de esta punta, que es alguna cosa más para el Sur que la dirección de este rumbo respecto del río; la población, que está, como se ha dicho, en su desembocadura, consiste en una parroquia y cosa de cincuenta casas a manera de ranchos, como [los] de los valles, en donde viven otros tantos o pocos más vecinos, la mayor parte gente pobre. Ni el puerto ni el pueblo tienen defensa alguna, y por esto ha sido uno de los más libres, adonde iban los franceses cuando pasaban a comerciar a la mar del Sur, porque en él estaban como si fuera puerto propio y hacían libremente su comercio con los que bajaban de las provincias interiores del Cuzco, Chucuito, Arequipa y otras.
85. En los tiempos presentes son pocas las embarcaciones que van a este puerto, porque mantiene poco comercio con los demás del Perú. Sólo suele ir uno o dos navíos marchantes cada año, los cuales recorren todos los puertos que hay entre Valparaíso y El Callao, que se distinguen allí con el nombre de intermedios, dejando en ellos algunos géneros que llevan de Chile y hacen falta allí, y recogiendo otros que se producen en aquellos países para llevarlos al Callao; pero no es regular que los navíos de guerra entren en ellos.
Puerto de Arica
86. El puerto de Arica es una rada abierta y, a corta diferencia, semejante a la de Ilo. El fondeadero dista un cuarto de legua del morro que forma el desembarcadero del puerto [y las embarcaciones quedan] en ocho y nueve brazas de agua sobre lama dura. La población es mayor que la de Ilo, [y está] compuesta de mulatos, indios y blancos; pero el puerto es tan poco frecuentado como el antecedente, y sólo lo estuvo cuando los navíos franceses entraron con libertad en aquel mar y comerciaron en todos sus puertos.
Puerto de Cobija
87. Cobija sigue al Sur de Arica, y es una rada abierta como las anteriores; algo resguardada de los sures en el paraje donde fondean los navíos, pero abierta al Norte y a todos los demás vientos de la parte del Oeste. El desembarcadero es malo, porque las olas rompen (sin quebrantarse antes) en las mismas playas, que están todas pobladas de peñas, por entre las cuales es menester buscar entrada para acercarse a la tierra, con el peligro de que la embarcación que la solicita se haga pedazos contra ellas. El fondeadero es bueno, pero la aguada difícil y mala, porque sólo hay un pequeño manantial a media legua distante de la población, donde el agua es muy poca, de mal gusto y salobre. La población de Cobija se reduce a unos pocos ranchos de indios pescadores, muy pobres.
PUERTOS PERTENECIENTES AL REINO DE CHILE
Puerto de Copiapó
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