59. Este puerto, [cuya] latitud es de cinco grados y cinco minutos austral, es conocido cuando se llega a la costa porque tiene una montaña bien alta que hace inmediación a la población y forma la figura de una silla, cuyo nombre le dan, y el resto de la tierra es baja e igual.
60. En esta ensenada hay pescados con mucha abundancia, y muy sabrosos; entre éstos es muy grande la cantidad de tollos, que se pesca por su tiempo, [desde octubre en adelante,] y lo mismo en toda aquella costa; en cuyo ejercicio se emplean los indios vecinos de Colán y los de otros pueblos de toda aquella costa, como Amotape y Sechura.
61. En Colán hay número grande de marineros, y también en los demás pueblos de aquel [mar]. Los de Colán son los más famosos porque prueban en este ejercicio mejor que todos los de otras partes; pero se nota en esta gente que tan presto son marineros como arrieros de recuas, o labradores, y aunque estos ejercicios parecen algo opuestos, para ellos son hermanables, porque cuando están de vacante en el de la mar, por no tener viaje ni pesquería que hacer, se aplican a alguno de los de tierra, y de esta forma nunca están ociosos.
62. A este puerto de Paita sólo van los navíos de guerra de aquella mar cuando vuelven de Panamá para subir al Perú, y cuando bajan a Guayaquil con el fin de recibir carena, no llegan a él. En los viajes, pues, que se les ofrecen de vuelta, así de Panamá como de la costa de Nueva España, les sirve de escala este puerto; pero éstos no suele haberlos sin particular motivo, como son las ocasiones de armada o las de tener que conducir algún tesoro, como ya se ha dicho.
63. Los vientos que generalmente se experimentan en Paita son por el Sur, y de éstos es de los que está resguardada aquella rada con la montaña de la Silla de Paita. Los del Norte, que son las brisas, no recalan hasta allí, y si alguna vez sucede al cabo de muchos años, es con irregularidad. Desde noviembre hasta mayo, que es el verano en todas aquellas costas, suelen experimentarse algunos terrales, que son vientos por el Este y Essueste, pero son muy flojos y al fin pasan a entablarse al Sueste y Sursueste.
64. Este puerto no necesita para su defensa más que un pequeño fuerte como el que tenía, que monte de seis a ocho cañones, y las municiones correspondientes, y armas de mano, para que la gente que habita en él lo defienda cuando sea atacado de enemigos; pues como se ha dicho cuando se trató del estado de las plazas de armas, el haberlo tomado los ingleses el año de 1741, fue porque carecía enteramente de armas y municiones con que poder jugar la artillería del pequeño fuerte.
Puerto del Callao
65. El puerto del Callao ha sido siempre el principal de los reinos del Perú, así porque en él es donde estaba el cuerpo de armada y arsenales, y en donde están de continuo los navíos de guerra, como porque es también el puerto principal de comercio, adonde concurren con más frecurrencia todos los navíos marchantes.
66. La disposición de este puerto consiste en una rada bien grande, a cuyo extremo austral se halla una isla, que se extiende del Sueste al Noroeste casi dos leguas, con el nombre de San Lorenzo, y forma el abrigo del puerto, resguardándolo de los vientos de la parte del Sur, que son los que de continuo reinan en él. Los navíos dan fondo distantes de la playa en donde estaba fundada la plaza, como cosa de un cuarto de legua, en seis o siete brazas de agua, y buen fondo de arena y lama, con tenedero firme; pero las embarcaciones pequeñas se acercan mucho más a la playa, por la cual y muy inmediato al sitio en que estaba la plaza del Callao antes que el mar la sumergiese, corre un arroyo que es en el que con comodidad hacen aguada las embarcaciones.
67. Las aguas corren hacia el Norte en toda esta costa, y por esto es preciso, para tomar el puerto del Callao, tener barlovento y procurar no perderlo, arrimándose cuanto sea posible contra la cabeza del Noroeste de la isla de San Lorenzo, donde no hay riesgo alguno, porque, sobre ser muy limpio, hay doce y trece brazas de agua a la distancia de medio cable de tierra.
68. Al Nordeste del fondeadero de los navíos desagua en el mar el río Rimac, que pasa por junto a Lima, y como su desagüe se hace insensiblemente por entre la chinería de la playa, forma varias lagunas en ella con el rebalse de las aguas. Y después, siguiendo la costa como a cosa de media legua adelante, hacia el Norte, hay un bajo de arena que se alarga a la mar como media legua, o algo más, el cual tiene, cuando la mar está a media marea, desde dos brazas y media hasta cuatro; y éste es el bajo que llaman allí de Bocanegra, cuyo nombre toma de las lagunas que forman las aguas del río en la playa. Algunos navíos que, estando sotaventados, han querido tomar el puerto bordeando, y se han dejado ir del bordo de tierra sin reparo, han varado en él; pero esto ha sido por quererse arrimar demasiado a la tierra sin hacerle ningún reparo. Fuera de este bajo no hay otro peligro en toda la costa, si no es el de las islas que velan y están al norte del puerto del Callao, hacia el de Ancón, y otras que llaman Las Hormigas, que quedan al Oeste Noroeste de dicho puerto [del Callao], distantes siete leguas.
69. Por la parte del oriente de la isla de San Lorenzo, entre ésta y la Laja, hay bastante canal, de seis a ocho brazas de agua; pero es menester, para entrar por él, arrimarse siempre contra dicha isla de San Lorenzo, y llevarla a distancia de un cable, hasta tener al Oeste el torreón, y entonces se debe gobernar al Esnordeste hasta apartarse de la misma punta de Los Forzados cosa de tres cables, porque de ella sale un bajo que sólo tiene tres brazas de agua. Después de haber rebasado la Laja, se puede gobernar al fondeadero como se quisiere, sin ningún recelo, porque todo es limpio y de buen fondo.
70. Los vientos que soplan en este puerto regularmente son sures, apartándose unas veces hacia el Sueste, y otras para el Sudoeste; pero siempre vientan con tanta templanza que, en todos tiempos, se carenan y dan quillas los navíos sin algún peligro, porque no levantan mares. Esto no obstante, mientras los sures vientan con fuerza, que es en el invierno, hay resacas tan fuertes en la playa que impiden el que los botes puedan acercarse a ella, y los que se resuelven a ello corren bastante peligro.
71. Este puerto se hallaba defendido de la plaza de armas del Callao, cuyas fortificaciones consistían en una muralla sencilla, coronada de artillería, la cual cubría con sus fuegos todo el fondeadero. Pero esto era casi lo único que podía defender, siendo así que en toda aquella costa, desde el Morro Solar hasta el puerto de Ancón, que es la distancia de catorce leguas del Sur al Norte, hay ocho parajes en donde, con la misma o mayor comodidad que en El Callao, se puede desembarcar sin sujetarse a pasar sus fuegos. Los cuatro de estos parajes no están en más distancia de Lima que lo estaba la plaza del Callao, y para que se conozcan más individualmente, haremos relación de todos.
72. Empezando por la parte del Sur, está el puerto de la China, inmediato al Morro Solar, siendo este mismo Morro el que forma el abrigo del puerto; dista de Lima tres leguas y media marítimas, y hay camino real que va hasta él. A este puerto acudían muchos navíos franceses de los que pasaron a aquellos mares al principio de este siglo, y desde allí hacían su comercio con los mercaderes de Lima, y de otras partes del Perú, que iban a comprarles. A un cuarto de legua al Norte de este puerto sigue otra ensenada que nombra el Salto del Fraile, la cual, aunque está enteramente descubierta a los sures, tiene una playa buena y cómoda, en donde poder desembarcar siempre que se intente. En el puerto de la China, y en esta playa igualmente, hay bastante agua y buen fondo, pero no tienen agua dulce.
73. A otro cuarto de legua más al Norte de esta ensenada del Salto del Fraile, está el puerto de Los Chorrillos, y aunque no tiene resguardo para el Sur y padece la incomodidad de [ser] balsa con resaca, no impide el desembarco; y así está poblada y los indios que lo habitan tienen el ejercicio de la mar: unos navegan y otros son pescadores. Este puerto dista de Lima tres leguas, que es la misma distancia que hay desde El Callao, del cual está apartado cuatro hacia el Sur; tiene agua dulce y todo su territorio está poblado de haciendas.
74. En la costa que corre desde Los Chorrillos hasta el sitio donde estaba El Callao, y como un tercio de legua distante de él, hay una playa donde, formando remanso las aguas, se puede desembarcar cómodamente; pero este paraje estaba guardado con la artillería de la plaza, porque le alcanzaban sus fuegos.
75. En la costa que corre desde el puerto del Callao hacia el Norte, tres leguas distantes de aquél, desagua al mar un río, a quien dan el nombre de Carabaillo, en cuyas playas es tan apacible el mar que se puede desembarcar con toda la comodidad imaginable, y, caminando como una legua por las orillas de este río hacia arriba, se sale al camino real que hace tránsito de Chancay a Lima y, continuando por él otras dos leguas, se entra en Lima.
Tags: academia real, antonio de ulloa, conquista, cuzco, discurso, el imperio, historia, inca, jorge juan, las provincias, Peru

















Post a Comment