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Хорхе Хуан и Антонио де Ульоа. Секретные сведения об Америке. Часть вторая. Jorge Juan y Antonio de Ulloa. DISCURSO Y REFLEXIONES POLITICAS SOBRE EL ESTADO PRESENTE DE LA MARINA EN LOS REINOS DEL PERU


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22. El puerto de Perico no es puerto cerrado, porque está en costa abierta, casi en medio de la ensenada de Panamá, en donde hay varias islas y con particularidad tres bien grandes, nombradas la una de Naos, la otra de Perico y la tercera Flamencos, y éstas son las que, formando abrigo, hacen el puerto, que toma el nombre de Perico, por ser a la parte del Norte de la isla así llamada, y es donde fondean los navíos. En este paraje, aunque descubierto a las brisas el tiempo que reinan, pueden estar [los navíos] con toda seguridad y sin sobresalto de peligro, porque estos vientos no pueden levantar mar, mediante que pasan por encima de la tierra, y que el tenedero del puerto es bueno. Las embarcaciones que fondean en Perico vienen a quedar distantes de la ciudad de Panamá de dos y media a tres leguas, y aunque desde allí hacia dentro ni se levantan mares ni los vientos sures les hacen perjuicio porque soplan con moderación, no pueden aproximarse más cuando su buque excede de ochenta toneladas, porque tienen muy poca agua y queda descubierta la playa en la baja mar, más de un cuarto de legua por algunas partes; las fragatas pequeñas, por estar más cómodamente a la carga y descarga, no dan fondo en el puerto de Perico, pues no necesitando tanta agua, pueden acercarse a este bajo y vienen a quedar como tres cuartos de legua o una legua distantes de la ciudad, y sin ningún peligro, aunque toquen con el fondo, por ser de lama suelta.

23. Las mareas son regulares, y, según tenemos observado, el día de la conjunción, es la pleamar a las tres de la tarde. El agua sube y baja mucho, lo cual, junto con la disposición llana en que está el fondo, es causa para que en la bajamar descubra tanta playa.

24. La aguja tocada de imán tiene de variación en esta rada siete grados treinta y nueve minutos Nordeste. Todas las costas de esta ensenada y las de las islas que comprende abundan mucho de pescados de varias especies, y muy gustosos, y en las playas hay muchas peñas [en que] se cría marisco en gran cantidad, entre el cual se distinguen dos especies de ostiones, unos pequeños y otros grandes, y exceden aquéllos a éstos en la bondad.

25. El fondo de esta ensenada es muy propio para la cría de las perlas, y sus ostiones tienen muy buen sabor; todas aquellas islas inmediatas son adecuadas para esta pesquería.

26. A este puerto de Perico llegan las armadas del Perú cuando bajan con comercio a las ferias, y nunca faltan embarcaciones allí de las que van continuamente de los puertos del Perú llevando víveres, y crecido número de barcos costeños que hacen viajes al Chocó, o a los puertos de la costa occidental, en el mismo reino.

27. Los vientos que reinan en esta ensenada son brisas o Nortes y Sures, que son los comunes en toda la costa, sobre cuyo particular, teniendo dicho lo suficiente en el tomo primero de la relación de nuestro viaje no será necesario volverle a repetir. Las mares, o curso que las aguas tienen en toda la ensenada, son sensibles, pero con particularidad en las cercanías de las islas; sobre la dirección a que corren no se puede dar regla cierta, porque es según el paraje en donde se hallare la embarcación respecto de los canales que forman unas islas con otras, y varían en unos mismos conforme los vientos que reinan, y basta decir que tienen movimiento las aguas, para que cualquiera pueda aprovecharse de este aviso.

28. En Perico pueden carenar los navíos y en las costas de aquella ensenada hay buenas maderas para ello, pero no hay maestranza en Panamá para este fin, y ésta es la razón por [la] que rara vez carenan allí los navíos de guerra o marchantes.

29. Los navíos [de guerra] sólo van a Panamá cuando es ocasión de armada, o cuando hay tesoro que conducir [de] Lima, y no es regular el ir en otras porque no se les ofrece motivo para ello, mediante que los situados para la plaza se remiten en navíos marchantes, y con esto se ahorra el crecido gasto que se originaría de que los llevasen los de guerra, pues, siendo necesario que vayan de Lima o de Trujillo todos los víveres que se consumen en Panamá, sería de mucho costo el mantener en aquella rada algún navío de guerra, aunque fuese por muy poco tiempo.

Puerto de Guayaquil, en el río del mismo nombre y en la Puná

30. Guayaquil es uno de los puertos principales del Perú, así por ser en donde se fabrican y carenan casi todos los navíos que navegan en el mar del Sur, como por el cuantioso comercio que se hace en él de maderas, que se llevan al Perú, y de cacao [que se lleva] a Panamá.

31. Los puertos que tiene este río son dos; el uno está en la ensenada que forman las dos costas en su desembocadura, cuya medianía ocupa la isla de la Puná, y [el otro] en la costa del Nordeste de esta [isla que] es donde se halla el puerto, que es abierto, y su entrada libre para todas las embarcaciones que quisieran llegar a él. Para entrar en este puerto de la Puná, y lo mismo en Guayaquil, es preciso hacer la navegación por el canal que forman la costa de Tumbez y Machala con la de la isla de la Puná, porque [el otro] que forma la misma isla y la costa del Norte de la ensenada, corriendo desde la punta de Santa Elena por Chanduy hasta la embocadura del río, está tan lleno de bajos que ni aun las embarcaciones pequeñas pasan [por él], pero no por esto deja de haber un estrecho canal por donde pueden pasar las que demandan poca agua.

32. Desde que las embarcaciones entran por Cabo Blanco, que es el que forma la ensenada por la parte del Sur hacia dentro, es preciso que lo ejecuten con las mareas y que, ínterin duran las vaciantes, den fondo y se detengan hasta que vuelvan a crecer las aguas; y por esto es regular que todas las embarcaciones que pretenden entrar en el río den fondo en el puerto de la Puná para seguir de allí su viaje. Las embarcaciones que son de mucho buque y que no tienen necesidad de carenar, se mantienen siempre en la Puná, y allí reciben su carga, la cual, o ya sea de madera o de cacao, se les remite en balsas desde Guayaquil, siendo el motivo de esta providencia que semejantes embarcaciones adelantan muy poco en entrar hasta la ciudad a sólo el fin de la carga, porque los bajos que tiene el río no dan lugar a que puedan salir cargadas; y así, aunque entren a carenar, salen siempre a la Puná a media carga, para acabar de recibir [allí] la demás, y en este puerto tienen agua y leña con abundancia.

33. Este puerto de la Puná ha sido el refugio de todos los piratas que han entrado en Guayaquil y se han apoderado de aquella ciudad. Su primera diligencia ha sido fondear en Puná y después continuar la empresa en embarcaciones menores, dejando aseguradas las grandes para tener siempre segura la retirada. Bien pudiera defenderse este puerto si se quisiese, pero se adelantaría muy poco, porque los enemigos, sin fondear allí, pueden entrar en Guayaquil, dejando asegurados sus navíos fuera del peligro de los fuegos que hubiere para este efecto, pues desde Cabo Blanco en adelante todo es puerto. La defensa desde la Puná podrá conseguirse fácilmente construyendo una batería sobre la punta de María Mandinga, que lo cubre todo, y aun defiende la entrada en él, porque formando esta punta un peñón alto y escarpado, es preciso pasar por junto a él para tomar el puerto.

34. Las embarcaciones que van a carenar, o las medianas que no tienen embarazo en los bajos para salir cargadas por el río, entran hasta el mismo Guayaquil, como sucede en todos los ríos grandes, y fondean delante de la ciudad, que es el verdadero puerto del río.

35. Este puerto convendría mucho que se guardase, porque es el que, además de surtir a Lima de toda la madera que allí y en las otras ciudades de valles se consume para la fábrica de casas, contribuye con las necesarias para la carena de toda suerte de embarcaciones, y sus astilleros son los que dan a aquellas mares casi todas las que navegan en ella, así de guerra como mercantes. Por lo cual se debe presumir que si alguna de las naciones extranjeras que desean formar establecimiento en el Perú para hacer colonia llegase a [intentarlo], sería su primera diligencia apoderarse de Guayaquil, con lo que sería dueña de aquellos mares, árbitra y absoluta en todas sus costas, y única para hacer todo el comercio que quisiese, y para estorbárselo a los españoles, porque, enseñoreados de Guayaquil, podrían fabricar, para guerra o para marchantes, cuantos vasos quisiesen, y nos privarían enteramente de poder nosotros ejecutarlo.

36. Esto que parece mera ponderación, o proposición demasiado absoluta, no tiene nada de exageración, pues, atendiendo bien el caso, se convencerá que las resultas deben ser con toda precisión las que aquí se exponen, y para mayor conocimiento de ello expondremos sus circunstancias. Que cualquiera nación extraña podrá apoderarse de Guayaquil cuando lo intente, no tiene duda, pues no lo han emprendido los corsarios y piratas vez alguna que no lo hayan conseguido, y, manteniéndose ahora en el mismo estado de defensa, no hay razón para que se les dificulte el logro siempre que lo emprendan. La duda sólo estará en si podrán mantener aquel territorio una vez apoderados de la ciudad principal, y esto es lo que vamos a hacer ver.

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