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Хорхе Хуан и Антонио де Ульоа. Секретные сведения об Америке. Часть вторая. Jorge Juan y Antonio de Ulloa. DISCURSO Y REFLEXIONES POLITICAS SOBRE EL ESTADO PRESENTE DE LA MARINA EN LOS REINOS DEL PERU


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126. El puerto de Valdivia es poco frecuentado de las embarcaciones del Perú por su corto comercio, y el que se hace en él consiste en madera de luma, que se lleva al Callao y sirve, por ser sin nudos, para las varas de las calesas y otros ministerios que la requieren de semejante calidad, y en algunos cortos tejidos de lana, como ponchos, alfombras, colgaduras y cosas semejantes que se llevan a Chile. A este efecto para anualmente un navío del Perú, que sale del Callao, el cual lleva el situado para la plaza, y de vuelta conduce a Lima las maderas ya expresadas. En el mismo Valdivia hay una o dos embarcaciones, pertenecientes al gobernador de la plaza o a la misma plaza, y éstas hacen repetidos viajes a La Concepción llevando los tejidos de lana, y, en cambio de ellos, vuelven con víveres y frutos para la plaza.

127. Este puerto de Valdivia, tan abundante en maderas, es escaso en todo género de simientes y mantenimientos, no porque absolutamente deje de producirlos la tierra, que es muy fértil, sino porque la inmediación que tienen a la población los indios bravos o infieles no permite a su vecindario extenderse a cultivar la tierra en sitios algo apartados de la plaza, y solamente los que están defendidos de ella se cultivan; y como es poco lo que en su reducido recinto se produce, está pendiente esta población de los subsidios que recibe de Valparaíso para proveerse de pan, carnes saladas y frutos, y por esto, las embarcaciones que llegan allí se mantienen, a excepción de agua y leña, con los víveres que llevan, sin poder esperar que la plaza se los pueda suministrar.

Puerto de Chacao en la isla de Chiloé

128. El último puerto que tiene población española en toda aquella costa es el de Chacao, en la isla de Chiloé; su latitud es de cuarenta y dos grados, ocho minutos. Está este puerto casi en el ángulo o esquina más Oriental y boreal de la isla, pero en la costa del Norte de ella; es muy capaz y tiene buen fondo, bastante agua y suficiente resguardo contra los nortes, aunque su boca corresponde hacia esta parte, y tiene de ancho casi una legua. Pero la entrada en él desde la punta de Godoy o de Capitanes, por otro nombre de San Martín, que es la más al Norte de la tierra firme, que forma la ensenada de Chiloé, es tan difícil que temen hacerla los pilotos más experimentados y prácticos de aquel mar, porque, además de las islas que hay en toda la distancia que media entre la tal punta y el puerto, y de los bajos que la dificultan, se experimentan muchas corrientes con variedad, las cuales aumentan el peligro; y por esta razón es necesario llevar práctico para entrar. Estos conocen los parajes que son buenos y que están resguardados para dar fondo cuando empieza a experimentarse en contra el curso de las aguas, pues el mayor peligro que se debe evitar cuando es preciso fondear por causa de las corrientes, es el de que si vienta el norte, no coja en desabrigo a la embarcación.

129. Entre la punta de San Gallamán, que es la que forma el puerto por la parte del Occidente, cerrándolo por la del Norte, y la de Petecura, hay un peñón muy peligroso, porque, estando a la mitad de la entrada, embaraza el canal y está oculto a la vista, velando solamente en la bajamar. Conociendo su situación y haciendo toda la diligencia posible para evitarlo, no lo han podido conseguir algunos navíos, y ha sucedido el naufragar en él estando a la vista del puerto, [hecho] causado de que, arrebatando a la embarcación rápidamente un hilo de corrientes de las que entran por el Sur entre la tierra firme y la isla, la han llevado a estrellarse sobre este peñón, sin ser posible remediarlo.

130. Además del puerto de Chacao, hay otro a la entrada del golfo, el cual está cerca de la punta de la Centinela en la tierra firme, y es nombrado puerto de [Caralmapo], pero éste tiene el defecto de estar descubierto a los sures enteramente. Para entrar en él es menester costear de muy cerca la tierra del Oeste, y la punta que forma el puerto, porque aunque su entrada es de tres cuartos de legua, hay un bajo que corre de la punta oriental del puerto hacia el Oeste, y la cierra tanto que la deja aún menos ancha que media milla.

131. En Chacao, que es donde está la población, hay buena aguada, y en este puerto se logra abundancia de leña, madera para carenar, si se ofrece, y mucho pescado, del cual es sumamente abundante todo el golfo de Chiloé, entre cuyas especies se particularizan las sardinas, porque solamente las hay en este golfo y en la costa del Sur inmediata a él, y no en las otras costas de aquellos mares. Asimismo es abundante la isla en toda suerte de carnes y con particularidad se cría en ella mucho ganado de cerda, cuyos perniles, curados con poca sal, son celebrados en todo el Perú y se llevan, por modo de comercio, tanto a estos reinos como al de Chile.

132. El comercio que hacen los habitadores de esta isla con el Perú y Chile se reduce a maderas de una especie que llaman alerce, pescados secos y salados, perniles y tejidos de lana. Empléanse en este comercio uno o dos navíos que anualmente pasan a aquel puerto [del] Callao, y como por lo regular no tienen allí bastantes efectos para completar toda la carga, tocan en Valparaíso, en donde toman la que les falta. Entre los vecinos de Chacao hay algunas embarcaciones menores, con las cuales van a La Concepción a llevar maderas y volver, en cambio, [con] vino y otros frutos de que ellos carecen.

133. Los españoles de esta isla es gente corpulenta, bien dispuesta, y la mayor parte tiran a rubios en el color; todos son inclinados a este ejercicio del mar y [son] buenos marineros. Los naturales de la isla, en la mayor parte, y los que habitan en la tierra firme, son indios gentiles y vagantes, y que caminan por la costa, a proporción que el sol se acerca o se retira, atenidos a los animales silvestres y mariscos que pueden coger. Pero aunque de unas costumbres incultas y muy irracionales, son dóciles en el genio y, al parecer, no difíciles en civilizarlos, sobre lo cual se puede ver lo que decimos en el [capítulo VII] libro III, segunda parte de nuestro viaje, impreso. Estos indios y los de la misma isla mantienen correspondencia con los habitadores españoles de Chiloé, y no les perjudican en nada, como sucede con los de otros países, y particularmente con los de Arauco, de cuyas naciones se diferencian en que las costumbres y modales de estos de Chiloé aún son más ajenas de cultura que las de los araucanos, tucapeles, y otros sus confinantes.

Puerto de Juan Fernández

134. Aunque el puerto de Juan Fernández no debe en rigor comprenderse en el número de los puertos principales de la mar del Sur, por no estar poblado, se hace preciso el dar su descripción, mediante que los navíos de guerra deben ir a él siempre que España esté en guerra con algunas de las potencias marítimas, y que se recele puedan pasar a aquella mar enemigos, porque es el puerto en donde todos ellos toman asilo y se refrescan, para continuar después sus hostilidades en aquellas costas.

135. La isla de Tierra de Juan Fernández, llamada así por ser la que está más inmediata a la costa de Chile, se halla en treinta y tres grados cuarenta y dos minutos de latitud austral, y seis grados cuarenta minutos al occidente del meridiano de Valparaíso. Esta isla tiene tres puertos en su costa del Norte y en la que continúa corriendo hacia el Sueste. El primero, que es el más Occidental, y el tercero, que es el que está más al Oriente, son tan pequeños que sólo pueden ser buenos para lanchas u otra especie de embarcaciones menores; pero el que está en medio de estos dos, que cae al Norte algo inclinado al Nordeste de toda la isla, tiene capacidad para muchas embarcaciones, aunque dos defectos tales que lo hacen impracticable, y sólo la falta de otro más conocido puede reducir a los extranjeros a tomarlo, cuando pasan a aquellos mares, para repararse en él de las fatigas y del quebranto que reciben sus embarcaciones en una navegación tan dilatada y penosa como la de ir desde Europa a ellos por el Cabo de Hornos.

136. El puerto principal de esta isla, a quien legítimamente debemos llamar de Juan Fernández (y no de Anson, como han querido nombrarle algunos sin fundamento) está, como se ha dicho, a la parte del Norte de ella, haciendo una ensenada abierta, de modo que enteramente se halla descubierto a los vientos nortes y a todos los que reinan entre el Nordeste y el Norte. Si toda su mala disposición consistiera solamente en esta circunstancia, no debería ser más extraña en aquel puerto que en todos los demás de las costas del Perú y de Chile, pues como ya se ha hecho ver por las descripciones anteriores, están todos igualmente sujetos a esta incomodidad, la cual es grande, pues los puertos que están comprendidos en ella son sólo para verano, y no capaces de servir en invierno. Pero a ella se agregan las muchas aguas que hay en éste de la isla de Juan Fernández, la de su mal fondo, la de la corriente que continuamente se experimenta, las ráfagas violentas y frecuentes que causan los vientos sures y, últimamente, la de la braveza de sus playas, casi siempre impracticables para que se pueda desembarcar en ellas; esta última [dificultad] no es del todo irreparable, porque en una ensenadita que forma el mismo puerto hacia su costa del Este, se consigue sin tanto peligro.

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