Miguel Estete. LA RELACION DEL VIAJE QUE HIZO EL SENOR CAPITAN HERNANDO PIZARRO


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Miguel Estete. LA RELACION DEL VIAJE QUE HIZO EL SENOR CAPITAN HERNANDO PIZARRO POR MANDADO DEL SEÑOR GOBERNADOR, SU HERMANO, DESDE EL PUEBLO DE CAXAMALCA A PARCAMA, Y DE ALLI A JAUJA.

Miércoles, dia de la Epifanía (que se dice vulgarmente la fiesta de los tres Reyes Magos, á 5 de enero del año de 1533, partió el capitán Hernando Pizarro del pueblo de Caxamalca con veinte de caballo y ciertos escopeteros, y el mismo dia fué á dormir á unas caserias que están cinco leguas deste pueblo. Otro dia fué á comer á otro pueblo que se dice Ichoca, donde fué bien recebido y le dieron lo que fué menester para él y para su gente. Aquel dia fué á dormir á otro pueblo pequeño que se dice Cuancasanga, subjecto del pueblo de Guamachuco.

Otro dia de mañana llegó al pueblo de Guamachuco, el cual es grande y está en un valle entre sierras; tiene buena vista y aposentos; el señor dél se llama Guamanchoro, del cual el capitán y los que el iban fueron bien rece­bidos. Allí vino un hermano de Atabalipa que venia de dar priesa a que viniese el oro del Cuzco; dél supo el capitán que veinte jornadas de allí venia el capitán Chilicuchima y traía toda la cantidad que Atabalipa habia mandado.

Visto que el oro venia tan lejos, el capitán hizo mensajero al Gobernador para saber lo que mandaba que hiciese; que él no pasaria de allí hasta ver su respuesta.

En este pueblo se informó de algunos indios si venia tan lejos Chilicuchima; y apremiando á algunos principales, le dijeron que Chilicuchima quedaba siete leguas de allí en el pueblo de Andamarca, con veinte mil hombres de guerra, y que venia á matar á los cristianos y á librar á su señor; y el que esto confesó dijo que habia comido el dia antes con él. Tomado aparte otro compañero deste principal, dijo lo mesmo.

Visto esto por el capitán, determinó de ir á verse con Chilicuchima, y ordenada su gente, tomó el camino en la mano, y aquel dia fué a dormir á un pueblo pequeño que se dice Tam­bo, subjecto de Guamachuco, y allí se tornó á informar, y á todos cuantos indios preguntaba decian lo mismo que los primeros.

En este pueblo hubo buena guarda toda la noche, y otro dia por la mañana continuó su camino con mucho concierto, y antes de me­diodía llegó al pueblo de Andamarca, y no halló al capitan ni nuevas dél, mas de las que primero el hermano de Atabalipa habia dado, que estaba en un pueblo que se dice Jauja con mucho oro y que venia de camino. En este pueblo de Andamarca lo alcanzó la respuesta del señor Gobernador, en que decia que, pues tenia noticia que Chilicuchima y el oro venian tan léjos, que ya sabia que él tenia en su poder al obispo de la mezquita de Pachacama y el mucho oro que habia mandado; que se infor­mase del camino que habia para ir allá, y que si le parecia que seria bueno ir allá por ello, que fuese; porque entre tanto llegaria lo que venia del Cuzco.

El capitan se informó del camino y jorna­das que habia hasta la mezquita; y aunque la gente que llevaba iba mal aderezada de herraje y de otras cosas necesarias para tan largo camino, visto el servicio que su majestad se ha­cia en ir por aquel oro, porque los indios no lo alzasen, y tambien por ver qué tierra era, y si era dispuesta para poblar en ella cristianos; aunque tuvo noticia que habia en ella muchos ríos y puentes de redes, y largo camino y malos pasos, determinó de ir, y llevó algunos principales que hablan estado en aquella tie­rra; y así comenzó su camino á 14 de enero, y el mesmo dia pasó algunos malos pasos y dos ríos, y fue á dormir á un pueblo que se dice Totopamba, que está en una ladera. De los indios fue bien recebido y dieron bien de comer y todo lo que fué menester para aquella noche, y indios para las cargas.

Otro dia salió deste pueblo y fué á dormir á otro pequeño pueblo que se dice Coronga; al medio camino está un gran puerto de nieve, y por todo el camino mucha cuantidad de ganados con sus pastores que los guardan, y tienen sus casas en las sierras al modo de España. En este pueblo dieron comida y todo lo que fué menester, y indios para las cargas; este pueblo es subjecto de Guamachuco.

Otro dia partió deste pueblo y fué á dor­mir á otro pequeño que se dice Pinga, y no se halló en él gente, porque se ausentaron de miedo.

Esta jornada fué muy mala, porque habia una bajada de escaleras hechas de piedra, muy agria y peligrosa para los caballos.

Otro dia á hora de comer llegó á un pueblo grande que está en un valle; en medio del camino hay un rio grande muy furioso; tiene dos puentes juntas hechos de red, desta manera, que sacan un gran cimiento desde el agua y lo suben bien alto, y de una parte del rio a otra hay unas maromas hechas de bejucos á manera de bimbres, tan gruesas como el muslo, y tié­nenlas atadas con grandes piedras, y de la una á la otra hay anchor de una carreta, y atraviesan recios cordeles muy tejidos y por debajo ponen unas piedras grandes para que apesgue la puente.

Por la una destas pasa la gente comun, y tiene su portero que pide portazgo, y por la otra pasan los señores y sus capitanes: esta está siempre cerrada, y abriéronla para que pasasen el capitan y su gente, y los caballos pasaron muy bien.

En este pueblo descansó el capitan dos dias, porque la gente y los caballos iban fatigados del mal camino; en este pueblo fueron los cristianos muy bien recebidos y servidos de comida y de todo lo que fué menester, llamase el señor deste pueblo Pumapaecha. El dia siguiente se partió el capitan deste pueblo y fué á comer a un pueblo pequeño, donde dieron todo lo necesario, y junto á este pueblo se pasó otra puente de red como la otra, y fué á dormir dos leguas de allí á otro pueblo, donde le salieron á recebir de paz y dieron comida para los cristianos y indios para las cargas.

Esta jornada fué por un valle abajo de maizales y pueblos pequeños de una parte y otra de camino.

Otro dia domingo partió deste pueblo, y por la mañana llegó á otro pueblo, donde recibió el capitan y los que con él iban mucho servicio, y á la noche llegaron á otro pueblo, donde asimesmo les fué hecho mucho servicio, y presentaron los indios de aquel pueblo muchas ovejas y chicha y todo lo demás que fué menester.

Toda aquella tierra es muy abundante de ganados y maiz, que yendo los cristianos por el camino vian andar los hatos de ovejas por el camino.

El dia siguiente partió el capitan de aquel pueblo, y por el valle fué á comer á un pue­blo grande que se dice Guarax, y el señor dél Pumacapillay, donde dél y de sus indios fué bien proveido de comida y gente para lle­var las cargas.

Este pueblo está en un llano, pasa un rio junto a él; desde él se parecen otros pueblos, adonde hay muchos ganados y maiz. Solamente para dar de comer al capitan y á su gente que con él iba, tenian en un corral doscientas ca­bezas de ganado.

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