Хуан Перес де Монтальбан. Сын ангела, Сан Педро из Алкантары.
Juan Perez de Montalbаn. EL HIJO DEL SERAFÍN, SAN PEDRO DE ALCÁNTARA
Хуан Перес де Монтальбан. Сын ангела, Сан Педро из Алкантары.
Juan Perez de Montalbаn. EL HIJO DEL SERAFÍN, SAN PEDRO DE ALCÁNTARA
Personas que hablan en ella:
• San PEDRO de Alcántara
• ESPESO, criado
• DOROTEA, labradora
• GILA, labradora
• El DEMONIO
• El ÁNGEL de la Guarda
• El NIÑO Jesús
• El REY don Sebastián
• La Madre TERESA
• Dos MONJAS
• Dos LABRADORES
• El GENERAL de San Francisco
• Su COMPAÑERO
• CRIADOS de acompañamiento
________________________________________
JORNADA PRIMERA
________________________________________
Salen DOROTEA y GILA, con tocas y sombreros de
camino
DOROTEA: ¡O mal haya mi ventura
y mal haya la pollina,
que tan despacio camina!
GILA: Tu cólera y tu hermosura
pudieran correr parejas.
DOROTEA: Con cólera no hay mujer
hermosa, ni puede ser,
porque el enojo, las quejas,
el enfado y la pasión
descomponen el semblante.
GILA: Ponte un espejo delante,
verás que tengo razon.
DOROTEA: Dices bien, porque el reflejo
del espejo me templara.
GILA: Y agora para esa cara
dónde has hallado espejo?
DOROTEA: Volviendo pues a mi cuento,
porque bien habrá lugar
de aquí al lugar de contar
locuras de un pensamiento.
Oye mi justa mohina,
y si es posible callando,
ten cuenta de cuando en cuando
con la alfombra, y la pollina.
En ese monte, de tomillo armado,
verde gigante, que al abril retrata,
tan soberbio, que al sol que le a crïado
escalas pone de torcida plata.
Y cuando necesita de agua el prado,
de la primera nube la arrebata,
nuestra aldea mira tan pequeña
que parece lunar de alguna peña.
Allí nací, pluguiera a Dios la cuna
tomara a mi mortaja la medida;
porque quien nace, Gila, sin fortuna,
como cosa de sobra trae la vida,
La vida estriba en esperanza alguna;
quien no llega a esperar de sí se olvida,
quien se olvida de sí muerte quiere,
y quien quiere morir, viviendo muere.
Estando pues–así la edad provoca–
en la feria de Alcántara una fiesta,
rebozada una toca hasta la boca,
por dar licencia a alguna risa honesta,
la gala mucha, la ocasión no poca,
la cara y el andar de fiesta,
y el pie de apretado se desmaya
asomado al ribete de la saya.
Vi, por mi mal, un estudiante–¡ay cielos!–
tan recatado de ojos, que en la feria
para poder dezirle mis desvelos
aun con mirarme, no me dió materia.
Corrió la noche sus obscuros velos,
huyó la luz de la Región de Iberia,
cesó la feria, fuyme, y acostéme,
quise dormir, no pude, y levantéme.
Supe otro dia, que este mozo era
hijo de un bachiller, o de un letrado,
necio sin duda, pus no le altera
de mis inquietos ojos el cuydado.
Que quien viéndose amar de esta manera
y siendo mozo, rico y alentado
habla del bien querer con tal desprecio,
o pica en santo, o se consulta en necio.
Amé, pené, sufrí su tiranía,
canté, lloré, temí su rigor fiero,
hablé, cansé, seguí su compañía,
llegué, culpé, reñi su amor grosero,
dudé , temblé, sentí su demasía,
juré, busqué, pedí su blanco azero,
huyó, calló, dejó mi amor constante.
¡Qué vívora! ¡Qué fiera! ¡Qué diamante!
No me quedó para ablandar su pecho
humana diligencia que no hiciera,
que a ser capaz el alma de cohecho,
con oro le comprara que me viera.
Mas temí que su amor mal satisfecho
acusara la paga de grosera;
que comprar el amor, siendo infinito,
es hacer simonía el apetito.
En efeto colérica, afligida,
con ansias, con amores, con desvelos,
sin ser, sin alma, sin razón, sin vida,
brasa mi amor, carámbano mis celos,
suelta la pena, la pasión prendida,
al monte, al sol; al aire, y a los cielos;
me voy quejando, y vivo de esta suerte
colgada de la vida y de la muerte.
GILA: Lastima tengo de ti,
si bien la razón me advierte,
que el tratarte de esta suerte
produce… ¿Dirélo?
DOROTEA: Si.
GILA: De querer en otra parte.
DOROTEA: No Gila, que si eso fuera,
si no amar, fingir supiera,
o con industria, o con arte.
Él no tiene voluntad
a mujeres, esto es cierto.
GILA: Este hombre estará muerto.
DOROTEA: Estálo su voluntad,
pero tente; que alli viene
para que me pierda más.
Sale fray PEDRO, y ESPESO, de estudiantes
estudiando en un libro
PEDRO: Si no estudias, no sabrás.
GILA: Gallarda presencia tiene.
ESPESO: Yo he estudiado esta lición
un mes como un descosido
y al cabo no la he sabido.
PEDRO: ¿Y es ésa buena razón?
ESPESO: Yo no puedo decorar.
PEDRO: Remedio habrá para eso.
ESPESO: Mi nacardina es el queso,
y débeme de matar.
GILA: ¿Que te apartas y retiras?
DOROTEA: Amo y temo.
Mírelas ESPESO a lo pícaro
ESPESO: ¡Jesu Cristo
qué gloria!
PEDRO: ¿Qué es lo que has visto?
ESPESO: Andares.
PEDRO: ¿Qué es lo que miras?
ESPESO: ¡Por Dios! Que la de esta mano.
que pisa de gerigonza
que es de lo de a mil la onza.
PEDRO: No te diviertas en vano,
estudia o me enojaré.
ESPESO: Esotra también es rayo,
y me da por el soslayo
un poco de mucho pie,
¡Jesús que pies! Guarda Pablo,
ella anda en dos baúles.
Si tuviera ojos azules
pudiera meterse a diablo.
PEDRO: Espeso, si algún achaque
te dan tus ojos de antojos,
sácate luego los ojos.
ESPESO: El turco que se los saque,
toma para ti el remedio,
que yo los quiero muy bien.
DOROTEA: Yo llego. En buena hora estén.
PEDRO: Aquí poner tierra en medio
importa.
ESPESO: No la respondes?
PEDRO: ¿Queréis algo labradora?
DOROTEA: Mucho quiere quien te adora.
ESPESO: ¿De qué huyes? ¿Qué te escondes?
Advierte que es Dorotea,
aquella que sabéis ya,
que salpimentada está.
Sin mirarla ha de hablar PEDRO
PEDRO: Señora el alma desea
serviros, mas perdonad,
que no soy mío…(Dios mio, Aparte
dadme fuerzas, dadme brío.
GILA: ¿Hay tal hielo? ¿Hay tal frialdad?
DOROTEA: Pues vuelve, Pedro, si quiera
a mirarme, porque yo
templa mi fuego.
PEDRO: Eso no,
que mirarte me perdiera.
Es arcabuz la ocasión
armado, que tiene dentro
plomo y pólvora en el centro.
Los ojos la llave son,
el pedernal que da lumbre,
es la vil naturaleza,
la pólvora la flaqueza
de nuestra misma costumbre;
y así como el alma sabe
el peligro en que me veo
cierra la puerta al deseo,
porque si aprieta la llave,
y da lumbre el arcabuz,
aunque el alma se resista
por la boca de la vista
saldrá la muerte, y la luz.
ESPESO: Yo que soy mas material
digo Gila que te estimo.
GILA: Advierte que tengo un primo.
ESPESO: Primo?
GILA: Primo.
ESPESO: ¿Y es carnal?
GILA: Es lo que Dios es servido.
ESPESO: Tal puede ser el suceso
que no se sirva con eso;
y yo por Gila estoy perdido
por ser solo, y por no ver
cosa que altere mi humor.
GILA: ¡Oh,


















Post a Comment