Juan de Castellanos. HISTORIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA. Tomo 1.


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Juan de Castellanos. HISTORIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA. Tomo 1.

COLECCIÓN

DE

ESCRITORES CASTELLANOS

HISTORIADORES.

HISTORIA

DEL

NUEVO REINO DE GRANADA

TOMO I.

TIRADAS ESPECIALES

25 ejemplares en papel China.......... / á XXV

25 » en papel Japón.......... XXVI á L

100 » en papel de hilo........ 7 á 100

AL PUEBLO NEO-GRANADINO,

Á LA ACADEMIA COLOMBIANA

Y AL SEÑOR DON M. A. CARO ,

ILUSTRADO CRÍTICO DE LAS OBRAS DE CASTELLANOS

dedican esta edición

EL COLECTOR Y LOS EDITORES.

by

INTRODUCCIÓN

NTRE los libros y manuscritos que en

número de cuatro mil trescientos vein-

te donó el Virrey D. Pedro de Aragón

al monasterio de Poblet desde 1602 á 1677,

guardó el célebre^ santuario largos tiempos la

obra de Juan de Castellanos que hoy por vez

primera sale á luz conforme á su original.

No deja dudar de ésta su procedencia la ca-

racterística encuademación del manuscrito, que

ostenta en sus tapas el nombre y blasón de ar-

mas del generoso donante, y que en lo demás

conviene en absoluto con los detalles especifica-

dos en su testamento.

El trabajo de Castellanos no era , sin embar-

go, completamente desconocido. A fines del

X HIST. DEL N. R. DE GRANADA.

siglo xvii, cerca de uno después de escrito,

el obispo de Santa Marta, Doctor D. Lucas Fer-

nández Piedrahita, le halló original y con las

licencias para la impresión, en la librería de Don

Alonso Ramírez de Prado ; y utilizando luego

otro hallazgo que le deparó la suerte en las

librerías de la Corte, el Compendio historial de

las conquistas del Nuevo Reino , por el Adelantado

D. Gonzalo Ximénez de Quesada redujo el

verso de Castellanos á prosa, y publicó el To-

mo I de la Historia general de las conquistas del

Nuevo Reino de Granada *.

Llama, no obstante, la atención que el manus-

crito utilizado por Piedrahita, con ser el origi -

nal, sólo constase de veintidós cantos, como en

el prólogo declara, terminando en la llegada del

Presidente Venero de Leiva, cuando el manuscrito

que sirve para esta edición, también rubrica-

do en todas sus hojas para imprimirse, y con v

fecha de 1602, consta de veintitrés cantos nu-

merados, hasta la expedición de Diego Soleto,

y contiene además una Elegía á la muirte de

» Obra hoy perdida , puesto que el ejemplar propio de la

biblioteca de Santa Fe de Bogotá , desapareció de allí hace al-

gunos años.

* Amberes, Verdussen, 1688.—En 1881 se ha publicado

en Santa Fe de Bogotá una reimpresión de esta obra, en cuyo

prólogo el Sr. Caro ha hecho un excelente resumen de los

principales trabajos históricos acerca de la conquista de América.

INTRODUCCIÓN. XI

D. Jerónimo Hurtado de Mendoza, en tres can-

tos; un Elogio del Presidente doctor D. Antonio

Gon%ale%, y el Canto final de las Alcabalas,

En el Repertorio Colombiano, revista de Santa

Fe de Bogotá, publicó en 1879-80 el ilustrado

escritor Sr. D. M. A. Caro unos artículos, en que

con acertada crítica discurrió acerca de la vida

y obras de Castellanos, corrigiendo y ampliando

las noticias que antes escribieran el coronel Don

Joaquín Acosta 1 y D. J. María Vergara a. He

utilizado tan apreciable trabajo para las que si-

guen sacadas de la única fuente adonde es dado

acudir, que son sus Elegios de varones ilustres de In-

dias , publicadas, como es sabido, en la Biblio-

teca de Autores españoles de Rivadeneyra, y pre-

cedidas de un Prólogo de una hoja escasa, en

que viene á decirse que acerca de Castellanos

sólo se sabe que no se sabe nada.

Desde luego, no habiendo tenido noticia los

escritores citados de la partida de bautismo de

nuestro autor, que insertó el Sr. Fernández Es-

pino en su Curso histórico critico de literatura espa-

ñola (1871), señalan por conjeturas la fecha de

su nacimiento hacia 1510-1515, cuando de aquel

1 Compendio histórico del descubrimiento y colonización de

la Nueva Granada en el siglo *P7.—París, 1848.—8.0 (Mapa

y grabados.)

» Historia de la literatura en Nueva Granada.—1867.

XIV HIST. DEL H. R. DE GRANADA.

Queda por averiguar el año preciso en que

realizó este hecho. El Sr. Vergara no le fija, y

al afirmar que fué como soldado de caballería

con Baltasar, hijo de Juan Ponce de León, con-

funde á este conquistador de Puerto-Rico con

Juan de León, soldado que á las órdenes de aquél

ejecutó en 1511 proezas que consignan Caste-

llanos y Herrera *.

El Sr. Caro dice que es de presumir fuese nuestro

autor á las Indias con la expedición que en 1534

sacó de Sevilla Jerónimo de Ortal •, sospechando

que sólo en tal año pudo conocer al cronista Fer-

nández de Oviedo en Sevilla Favorecen esta

conjetura dos pasajes de las ELEGÍAS; uno en que,

citando entre los de la expedición el nombre

1 Década i, hb. vm, cap. xm. —Véase el Artículo I del se-

ñor Caro.

> «Cuya persona fué de mí bien conocida de vista»....

(ELBG.,pág. 99,oct. 1$.*)

c....de quien decían.... de buen pecho ser ajeno,

pero por cierto yo lo hallé bueno».

(Ibid., 125, 16.*)

} Para probarlo, argumenta así. Castellanos afirma que co-

noció á Oviedo de trato y vista (ELEG., pág. 45). Éste estuvo

en Sevilla en 1534, y conoció á los principales individuos de la

expedición, partiendo para Indias como Alcaide de Santo Do-

mingo en 1536, de donde no regresó hasta 1546. Pero en estos

diez años, Castellanos, que recorrió Cubagua, Margarita, Cabo

de la Vela y otros puntos de las costas de Venezuela , no se

sabe que pasara á Santo Domingo : luego es probable que le

conociese en Sevilla en la fecha citada.

INTRODUCCIÓN. XV

de Antón García, dice: ccá quien llamábamos An-

tón del Guante» , y otro cuando, al hablar de

Luís Lanchero, capitán en la misma expedición

que, preso con esposas, pugnaba por quitárse-

las , escribe:

idífome que debajo de desino

de hacer algún grande desatino!.

Cabe también suponer que pasara á Indias con

la expedición que al año siguiente, 1535, llevó

el adelantado de Canarias, y de la que era. Justi-

cia mayor D. Gonzalo Ximénez de Quesada; y

ciertamente que al describir las bromas de los

baqueanos que contemplaban el desembarco de

los expedicionarios, no parece sino que se ha-

llaba presente. De todos modos, si para los que

fijaban su nacimiento en 1510-1515, los veinte

á veinticuatro años que al arribar al nuevo con^

tinente hubiera contado, bastan para suponer

que hubiese adquirido ya en España los conoci-

mientos de latín y otros literarios que luego

manifestó , hoy, sabido el año exacto de su na-

cimiento , los doce que al dejar su patria tenía,

parecen insuficientes para tal ilustración, y hay

que explicarse de otro modo la que en sus obras

se descubre.

Hallóse después en el golfo de Paria con An-

tonio Sedeño, y en la isla de la Trinidad, donde

XVI HIST. DEL N. R. DE GRANADA.

dice que «ten aquella edad y coyuntura gastó sus

ciertos años 1». Formó parte de la expedición

en que murió Jerónimo de Ortal *, y cuando

Martín Nieto se levantó contra aquél con la

mayor parte de los soldados, quedando sólo diez

leales sin tomar parte en el detestable motín, de

éstos debió ser Castellanos

Muerto Ortal, salió con Antonio Sedeño de

Maracapana en 1536, entre los quinientos hom-

bres escogidos que iban en busca del famoso

templo del Sol, y uno de cuyos capitanes era

el Rodrigo de Vega ya citado. Llegaron á la isla

de Cubagua, y sus moradores, viendo la oca-

> ELEG. , pág. 87 , oct. 5.*

» Ibid., pág. 106, 17.* «La morisca Leonor Suárez, a quien

llamábamos la Fundimenta.»

—Pág. 113,4.» Alabando la destreza de Agustín Delgado

en los encuentros con los indios por las riberas del Uñare,

dice....: «pero no vi jamás igual destreza en manejar la lanza

y el caballo». Y hablando de su muerte y sepultura (página

122, 19.a): « É yo vi que decían sus renglones (los de su epi-

tafio) estas mismas palabras y razones », etc.

Cuando Sedeño, persiguiendo á Ortal, envía gente con un

soldado viejo llamado Rodrigo de Vega, nuestro autor asegura

que le conoció medianamente , porque tuvo su misma compa-

ñía. (ELEG. , pág. 120 ,

Cuando Ortal prepara su desquite', dice también Castella-

nos : ....«Pues luego los caballos ensillados que vimos escapar

del duro trance», etc. (ELEG., pág. 125, 6.«)

3 No recordando los nombres de otros diez de gente suelta

que se le unieron, dice asi: ....«y otros no sé cómo pueda de-

cir sus nombres por entero, pues es esta distancia tan notoria,

que aunque los vi, se pierde la memoria».

INTRODUCCIÓN. XVII

sión propicia, concertaron que á la sombra de

aquellos valientes saliesen sus capitanes y res-

catadores á recoger esclavos para sus ricas pes-

Juan de Castellanos. HISTORIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA. Tomo 1.
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