Хосе Марти. Абдала. José Martí. Abdala
Uncategorized August 2nd, 2006
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eno?
¿Acaso él fue quien engendró tu audacia
Y tu fuerza? ¡Responde! ¿ O fue tu madre?
¿Fue la Nubia?
ABD. El amor, madre, a la patria
No es el amor ridículo a la tierra,
Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;
Es el odio invencible a quien la oprime,
Es el rencor eterno a quien la ataca;
Y tal amor despierta en nuestro pecho
El mundo de recuerdos que nos llama
A la vida otra vez, cuando la sangre,
Herida brota con angustia el alma;
¡La imagen del amor que nos consuela
Y las memorias plácidas que guarda!
ESP. ¿Y es más grande ese amor que el que despierta
En tu pecho tu madre?
ABD. ¿Acaso crees
Que hay algo más sublime que la patria?
ESP. ¿Y aunque sublime fuera, acaso debes
Por ella abandonarme? ¿A la batalla
Así correr veloz? ¿Así olvidarte
De la que el ser te dio? ¿Y eso lo manda
la patria? ¡Di! ¿Tampoco te conmueven
La sangre ni la muerte que te aguardan?
ABD. Quien a su patria defender ansía
Ni en sangre ni en obstáculos repara;
Del tirano desprecia la soberbia;
En su pecho se estrella la amenaza;
¡Y si el cielo bastara a su deseo,
Al mismo cielo con valor llegara!
ESP. ¿No te quedas por fin y me abandonas?
ABD. ¡No, madre, no! ¡Yo parto a la batalla!
ESP. ¿Al fin te vas? ¿Te vas? ¡Oh hijo querido!
(Se arrodilla.)
¡A tu madre infeliz mira a tus plantas!
¡Mi llanto mira que angustioso corre
De amargura y dolor! ¡Tus pies empapa!
¡Deténte, oh hijo mío!
ABD. Levanta ¡oh madre!
ESP. ¡Por mi amor… por tu vida… no… no partas!
ABD. ¿Que no parta decís, cuando me espera
La Nubia toda? ¡Oh, no! ¿Cuando me aguarda
Con terrible inquietud a nuestras puertas
Un pueblo ansioso de lavar su mancha?
¡Un rayo sólo detener pudiera
El esfuerzo y valor del noble Abdala!
ESP. Y una madre infeliz que te suplica (con altivez),
Que moja con sus lágrimas tus plantas,
¿No es un rayo de amor que te detiene?
¿No es un rayo de amor que te anonada?
ABD. ¡Cuántos tormentos!¡Cuán terrible angustia!
Mi madre llora… Nubia me reclama…
Hijo soy… Nací nubio… Ya no dudo:
¡Adiós! Yo marcho a defender mi patria. (Se va.).
Escena VI
ESPIRTA
ESP. Partió… partió… Tal vez ensangrentado,
Lleno de heridas, a mis pies lo traigan;
Con angustia y dolor mi nombre invoque;
Y mezcle con las mías sus tristes lágrimas.
¡Y mi mejilla con la suya roce
Sin vida, sin color, inerte, helada!
¡Y detener no puedo el raudo llanto
Que de mis ojos brota; a mi garganta
Se agolpan los sollozos, y mi vista
Nublan de espanto y de terror mis lágrimas!
Mas ¿por qué he de llorar? ¿Tan poco esfuerzo
Nos dio Nubia al nacer? ¿Así acobardan
A sus hijos las madres? ¿Así lloran
Cuando a Nubia un infame nos arranca?
¿Así lamentan su fortuna y gloria?
¿Así desprecian el laurel? ¿Tiranas,
Quieren ahogar en el amor de madre
El amor a la patria? ¡Oh, no! ¡Derraman
Sus lágrimas ardientes, y se quejan
Porque sus hijos a morir se marchan!
¡Porque si nubias son, también son madres!
¡Porque al rudo clamor de la batalla
Oyen mezclarse el ¡ay! que lanza el hijo
Al sentir desgarradas sus entrañas!
¡Porque comprenden que en la lucha nunca
Sus hogares recuerdan, y se lanzan
Audaces en los brazos de la muerte
Que a una madre infeliz los arrebata!
Escena VII
ESPIRTA y ELMIRA
ELM. ¡Madre! ¿Llorando vos?
ESP. ¿De qué te asombras?
A la lucha partió mi noble Abdala,
Y al partir a la lucha un hijo amado,
¿Qué heroína, qué madre no llorara?
ELM. ¡La madre del valor, la patriota!
¡Oh! ¡Mojan vuestra faz recientes lágrimas,
Y rebosa el dolor en vuestros ojos,
Cobarde llanto vuestro seno baña!
¡Madre nubia no es la que así llora
Si vuela su hijo a socorrer la patria!
¡A Abdala adoro: mi cariño ciego
Es límite al amor de las hermanas,
Y en sus robustas manos, madre mía,
Le coloqué al partir la cimitarra,
Le dije adiós, y le besé en la frente!
Y ¡vos lloráis, cuando luchando Abdala
De noble gloria y de esplendor se cubre,
Y el bélico laurel le orna de fama!
¡Oh madre! ¿No escucháis ya cómo suenan
Al rudo choque las templadas armas?
¿Las voces no escucháis? ¿El son sublime
De la trompa no oís en la batalla?
¿Y no oís el fragor? ¡Con cuánto gozo
Esta humillante veste no trocara
Por el lustroso arnés de los guerreros,
Por un noble corcel, por una lanza!
ESP. ¿Y también, como Abdala, por la guerra
A tu hogar y tu madre abandonaras,
Y a morir en el campo audaz partieras?
ELM. También, madre, también; ¡que las desgracias
De la patria infeliz lloran y sienten
Las piedras que deshacen nuestras plantas!
¿Y vos lloráis aún? ¿Pues de la trompa
El grato son no oís que mueve el alma?
¿No lo escucháis? ¡Oh madre! ¿A vos no llega
El sublime fragor de la batalla?
(Se oye tocar a la puerta.)
Pero… ¿qué ruido es éste repentino,
Madre, que escucho a nuestra puerta?
ESP. (Lanzándose hacia la puerta:) ¡Abdala!
ELM. (Deteniéndola:)
Callad, ¡oh madre! Acaso algún herido
A nuestro hogar desesperado llama.
A su socorro vamos, madre mía.
(Se dirigen a la puerta.)
¿Quién toca a nuestra puerta?
UNA VOZ ¡Abrid!
Escena VIII
Entran guerreros trayendo en brazos a Abdala, herido.
Dichos y ABDALA
ELM. Y ESP. (Espantadas) ¡Abdala!
(Los guerreros conducen a Abdala al medio del escenario.)
ABD. Abdala, sí, que moribundo vuelve
A arrojarse rendido a vuestras plantas,
Para partir después donde no puede
Blandir el hierro ni empuñar la lanza.
¡Vengo a exhalar en vuestros brazos, madre,
Mis últimos suspiros, y mi alma!
¡Morir! Morir cuando la Nubia lucha;
Cuando la noble sangre se derrama
De mis hermanos, madre; ¡cuando espera
De nuestras fuerzas libertad la patria!
¡Oh madre, no lloréis! Volad cual vuelan
Nobles matronas del valor en alas
A gritar en el campo a los guerreros:
«¡Luchad! ¡Luchad, oh nubios! ¡Esperanza!»
ESP. ¿Que no llore, me dices? ¿Y tu vida
Alguna vez me pagará la patria?
ABD. La vida de los nobles, madre mía,
Es luchar y morir por acatarla,
Y si es preciso, con su propio acero
Rasgarse, por salvarla, las entrañas!
Mas… me siento morir: en mi agonía
(A todos:) no vengáis a turbar mi triste calma
¡Silencio!… Quiero oír… ¡oh! Me parece
Que la enemiga hueste, derrotada,
Huye por la llanura… ¡Oíd!… ¡Silencio!
Ya los miro correr… A los cobardes
Los valientes guerreros se abalanzan…
¡Nubia venció! Muero feliz: la muerte
Poco me importa, pues logré salvarla…
¡Oh, qué dulce es morir cuando se muere
Luchando audaz por defender la patria!
(Cae en brazos de los guerreros.)
Хосе Марти. Абдала.
José Martí. Abdala
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