Х. Роберто Паэс. Испанские колониальные хронисты: часть вторая. J. Roberto Páez. Cronistas coloniales - Segunda parte
Uncategorized March 11th, 2006
Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84
Email This Post
|
Print It
|
| 741 views
Viven estos naturales apartados en sus parcialidades; son amigos de sus casas, y naturaleza; nunca la dejan, sino por mal tratamiento de sus caciques; son de buena estatura y natural; aprenden cualquier oficio que se les enseñe; son de medianas fuerzas, muy haraganes, mentirosos, y amigos que se les trate verdad, noveleros, e inconstantes; presentándolos por testigos, dicen cualquier falsedad; viven mucho, porque hay hombres, y mujeres de a noventa y cien años; casi siempre están borrachos; ninguna estimación tienen, ni policía de gente de razón; tienen agudeza en granjerías, y para trabajar conviene algunas veces compelerlos a que hagan sus labranzas para sustentar a sus mujeres, y hijos: junto a la ciudad habrá dos mil indios poblados, que viven con más razón; es su hábito una camiseta sin mangas, tan ancha de arriba como de abajo, brazos y piernas decubiertos; una manta cuadrada de vara, y tres cuartas, que sirve de capa; traen el cabello largo; y para poder ver sin que les embarace, atan una cuerda a la cabeza; los caciques, y principales, y los yanaconas, traen sombreros; solían traer ojotas, que solo guardaban la planta del pie; ahora -373- usan alpargates; su cama es un petate o estera de junco grueso, echado sobre paja, y cubierto con dos mantas; sus joyas son collarejos de chaquira, o de oro, o de plata, cuentas coloradas, y de hueso blanco, brazaletes de lo mismo; su ajuar es una piedra de moler el maíz, y ollas, y tinajuelas para hacer el vino, que llaman azua, y vasos para beber, a manera de cubiletes, que cabrán media azumbre. Cuanto a su religión gentílica, y a sus adoratorios y sepulturas, y creencias, bastantemente se dice en esta historia, la que tenían. Para oír la ley evangélica, son llevados por fuerza; suelen los viejos decir, cuando los predican los sacerdotes, que aquello se enseña a los muchachos, que ya ellos son viejos, y no podrán acabar con sus corazones, que crean lo que les dicen; y en el artículo de la muerte muchos piden el bautismo, porque nuestro Señor, de ellos tiene misericordia. La mayor fiesta, que estos naturales hacen, es una general junta de la comarca, que dura cinco, o seis días, no haciendo de día, y de noche sino beber, cantar y bailar, haciendo muchos corros de a cien personas cada uno, y quedan tan cansados, que han menester días para volver en sí; en los mortuorios hacían grandes llantos, y llevaban a enterrar en un barbacoa en hombros, y a modo del baile andaban, paraban, y volvían pasos atrás llorando; de manera que para llegar a una sepultura de un tiro de ballesta de distancia tardaban tres horas. El más estimado entre ellos era el cacique; luego el más valiente, y el que mejor labranza hacía; porque como lo gastaba en dar de comer, y beber a los otros, era el más rico, y más querido, su cuenta era por media luna, y una y dos Lunas, y los castellanos, para entenderse con ellos, tratan por esta cuenta; la mejor casa es la del cacique, que es como bohío, a manera de Iglesia, allí hacen presencia y se juntan a fiestas, y placeres, que todas son con beber; sus casas son muy muy pequeñas, de cuarenta, o cincuenta pies en largo, cubiertas de paja; las paredes de tapia; lo que más estiman, son sus joyas, las mantas, y hachas de cortar leña; no tienen provisión de más cosas de aquellas que no pueden excusar; si uno es principal, siéntase en tringa, que es silla, y sino en el suelo; su ordinario -374- mantenimiento es el vino de maíz cocido y todo lo cuecen con ají, y sal, y lo cogen al derredor de sus casas; sus ordinarias granjerías, son comprar algodón, y hacer mantas, y adonde hay obrajes, beneficiar la lana, y hacer paños, frazadas, sayal, jerga, y sombreros, que todo se lo han enseñado los castellanos; crían gallinas, y puercos; hacen alpargates, cinchas, jáquimas, cabestros, y cordaje; la herramienta con que labran la tierra son palas de recia madera de cinco y seis palmos en largo, y como uno de ancho, con su empuñadura, para dar mayor golpe, y son mejores que azadones porque desmenuzan más tierra. Por meterse unos en las tierras de otro, suele moverse una parcialidad contra otra, y descalabrarse muy bien. Nunca ordenaron escuadrones para pelear, sino en gruesas bandas socorrer a la parte flaca; sus armas son lanzas, tiraderas con estolica, macanas, y flechas, y la peor arma es la honda, en la cual son tan diestros, que pocas veces yerran. Tenían los caciques sus capitanes, a los cuales obedecían los indios de su parcialidad, y ya tienen alcaldes ordinarios, y alguaciles indios, que en las causas criminales prenden, y remiten a la justicia ordinaria de la ciudad, porque no tienen jurisdicción para más cosas de expediente ordinario. De los tributos que pagaban a los ingas, se trata en otro lugar; los que ahora pagan a sus encomenderos, son conforme a lo que el Rey tiene tasado, y paga cada uno, de lo que tiene, y viven más descansados, porque era incomportable la vejación, que recibían con la antigua, y ordinaria servidumbre personal; de tal manera, que les faltaba tiempo para hacer sus labranzas, ni vivían con el sosiego, y seguridad que hoy viven, los tesoros que hay en los enterramientos, los indios no los quieren descubrir, antes padecerán mil tormentos, que hacerlo, ni ellos se aprovechan de ellos. A los castellanos se ha permitido que los busquen, con que ante todas cosas pidan un factor real, que se halle presente, por el quinto que se ha de pagar al Rey, por su derecho. En algunas partes hay ganado de la comunidad, la lana benefician de común, y el valor se echa en un arca de tres llaves, y de allí se saca para comprar las cosas necesarias para el -375- obraje, y para ornamentos, y para algunos pobres, y viudas, que no tienen quien les haga sus labranzas; y son proveídos de maíz de un depósito que para este efecto tiene la comunidad. Las tierras entre los naturales están conocidas cuyas son; y el principio para aprehender propiedad, y posesión, fue señalarlas el cacique; y con haberlas antes rompido, y cultivado, son amparados en ellas, y los pleitos más ordinarios son sobre posesiones de tierras, y con probranzas y averiguaciones, hechas sobre las mismas tierras, en un momento se acaban. Es gente viciosa, y que no se afrenta de serlo, después de muerto no al para ellos mayor infamia, que cortarles el cabello; y no se precian de ningún género de virtud. Los mestizos tienen buen talle, aunque en algo se diferencian de los castellanos; son comúnmente noveleros, chismeros, mentirosas, y glotones, aunque hay muchos virtuosos.
Capítulo XIV
De las gobernaciones de los Quijos, o la Canela, e Iguarsongo; por otro nombre, de Juan de Salinas.
Related posts
Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84











About



Leave a Comment
You must be logged in to post a comment.