quebrasses baylando, tu poco a poquito.
GIL PATA replica
GIL PATA: Quiçás yo barrunto, tu huerte alegría
de dónde rebienta, Benito carillo;
apuesto que sabes también del chiquillo
que dizen que virgen y madre lo cría.
Éssa es la cuenta, ¡pardiós, da [a]cá vía!
Andemos con grita y plazer una dança,
llamemos si viene por a&yaccute; Pero Pança,
aquel que en las bodas de mengua tañía.
Llama Mingo a PERO PANçA
MINGO: ¡Ha, Pero Pança! ¿Por dónde rodeas?
¡Ha, zagalejo, de buen padre rico,
según Dios le hizo, de ruyn y de chico!
Pardiós, Benitillo, que apenas lo veas…
¿Si anda por dicha por essas aldeas
haziendo varrunto por este muchacho?
Juro a mi vida que tarda gran cacho.
¿No vienes, Pidruelo? ¿Por dónde passeas?
Entra PERO PANÇA tañendo un
tamborín y responde
PERO PANÇA: Hem[e] aquí, vengo, no grites si quies,
que, ¡voto a san Basco!, después que partí
con nuevas chapadas, carillos, que o&yaccute;,
nunca más pude tener estos pies.
Acá pues, vosotros, ¿qué nuevas tenés?
Que allá, por encima de los enzinares,
garçones bolando passavan a pares.
¡Qué cosas chillaron, que os encantarés!
Prosigue
Yo ¡pardiez!, Benito, que tuve temor
en ver que era gente venida del cielo;
a pocas estuve que no di en el suelo,
según me metieron de grande el pavor;
mas ellos dixeron ‘Escucha pastor,’
y aun casi ablaron grámata o latín
y, claro te digo, dixeron al fin
puer natus est nobis, el gran Salvador.
BENITO: ¿Allá rebolaron también los garçones,
por cima tu hato, majada y mastines?
Pero ¡Tomá si volaron! Rezaron maytines,
tocaron sabuchas, cantaron canciones;
no ay nadi que oyera, Gil Pata, sus sones
que aunque no oviera baylado morisca,
que en medio el cellado, rebuelto en ventisca,
no diera mil bueltas y mil saltejone[s].
GIL PATA: Tú sabes de cierto, Domingo Sabido,
la cuenta y quillotro del son que á passado.
MINGO: Sábete hermano, por mal del pecado,
que un niño que dizen ques Dios á nascido.
PERO: ¡Dichosa la madre que tal á parido!
Mas, dime [e]n qué parte nasció tanto bien.
MINGO: En nuestra aldehuela, llamada Betlén,
en un pesebrejo se huelga tendido.
GIL PATA: Agora yo digo que ay paz en la tierra,
y paz en el cielo y paz en el mar,
y paz en los hatos de nuestro lugar,
y paz en los valles y paz en la sierra:
las armas luzidas y cosas de guerra,
coraças, arneses, puñales y espadas,
en hozes y rejas serán ya tornadas;
quien no me creyere presuma que yerra.
BENITO replica
BENITO: ¿Quién tiene, Mingo, poder tan entero
que pueda las armas vedar y malicia?
MINGO: Este moçuelo, ques sol de justicia,
que sin ser, las cosas las sabe primero.
BENITILLO: Seyendo tan niño es ya tan artero
que pueda en justicia las gentes tenellas;
quien hizo los cielos, planetas y estrellas
¿no cuydas que puede ser bien justiciero?
PERO PANÇA: Yo digo ques hijo de rey y ques rey
según que lo cüentan sus profecías;
el mesmo sagrado, bendito Messías
que está prometido venir en la ley.
GIL: Aunque no quieras, Pidrüelo crey
que deste mochacho nos dixo Ysa&yaccute;a
que virgen su madre lo concebiría,
que salvos hiziesse los hatos y grey.
BENITO, contra el diablo
BENITO: ¡Reméssate y gime, nefando Plutón!
¡Aúllen tus cortes y gentes guineas
que cerca te vienen tan crudas peleas
do pierdas tu reyno, vandera y pendón!
¡Y tú, marinero ya viejo, Carón,
desmaya, no esperes el viento de popa!
¡Y tú, can trifauce, tan sola la sopa
de marras no atiendas para colación!
MINGO SABIDO: Venido es aquel que la verga de Arón
hizo que fuesse tornada serpiente,
la qual se tragó, si quies que lo cuente,
las otras culebras delante Faraón.
Éste a Nabuco, potente varón,
baxó de su estado e diole retorno;
éste libró los niños del horno
y all asna le hizo quexar su passión.
GIL PATA, contra el diablo
GIL PATA: Los sanctos prophetas allá donde están
llamando al divino Messías prometido,
tú lleva la nueva, Plutón, ques venido,
que cessen sus penas, dolores y afán;
y sepan de cierto que ya gozarán
del campo florido que llaman Eliso.
El qual este niño para ellos lo quiso
que presto sus ojos ansí lo verán.
PERO PANÇA, contra el
diablo
PERO PANÇA: Venida es, venida, tu gran perdición,
al mundo es llegada segura la vida.
Nascida es, ¡a hotas!, tu muerte cumplida.
Da gritos y llantos, del duelo te pon,
ya cesse la rueda boltear a Ixión,
siéntese encima Sisipho del canto,
los buytres no coman del hígado tanto,
conozcan que ay nuevas de admiración.
MINGO SABIDO: Venido es aquel que, carillos, mandó
al sol que en el medio del cielo parasse,
hasta que su capitán se vengasse
de los cinco grandes, que al sol sojuzgó.
Éste es aquel que la hambre domó
daquellos leones do estava Daniel;
Éste dio libres a los de Israel
quando a pie seco la mar los passó.
BENITILLO: Según que, carillo, varrunto yo ya,
tomando la cuenta que agora me dizes,
éste es aquel que llovió codornizes
allá en el desierto, con dulce maná
a cabo de rato. Mirá, que os dirá
según su poder esso es muy poquito;
más son las cosas que hizo en Egipto
sacando su pueblo de captividad.
Prosigue las plagas de Egipto
Estando su pueblo captivo, subjecto
al duro Farón, passando tormentas,
bolvió este moçuelo las aguas sangrientas,
que no quedó pece, ni branco ni prieto.
Allí dio las plagas, terribles de aspecto:
graniço, langostas, mosquitos y ranas,
y nieblas palpables y muertes y sañas,
do bien se mostrava potente y perheto.
MINGO SABIDO: Éste es aquel que de fin y de daños
libró los dos sanctos, Enoc con Elías.
Éste no es otro que al rey Ezechías
en fin de su vida le dio largos años.
Éste destruye los vicios y engaños,
y dio nuevo hijo a la vieja madre,
y quiso tentar con él a su padre,
do están mil misterios metidos, estraños.
GIL PATA: Mas, ¿cómo es posible, zagal agudillo,
que aqueso que cuentas creerte podamos?
Yo quiero que entremos en cuenta, veamos,
declárame, agora, si quies, un puntillo:
yo veo questa noche nació este chiquillo,
y esso que rezas ha más de mill años;
aquessos milagros tan hondos, tamaños,
¿en qué tiempo pudo hazerlos, carillo?
Responde Mingo Sabido
MINGO SABIDO: No pienses, Gil Pata, quel niño jocundo
que agora de carne se muestra vestido,
puesto que agora nos aya nascido
que no es más viejo quel cielo profundo;
no tiene principio ni tiene segundo,
que, aunque lo veas nascido entre nós,
comiença [a] ser hombre, mas es y fue Dios,
que hizo los cielos estables y mundo.
BENITO pregunta a PERO PANÇA
BENITO: ¿Tú sabes, Pidruelo, su casta dó mana,
si es de linaje de nobres y buenos?
Pero No pienso yo quanto que puede ser menos,
según es su madre de fresca y galana,
mas díganos Mingo de dónde trasmana.
Mingo Sentaos un cachuelo, que cuenta haré;
mirad por las havas la cuenta a la llana.


















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