HERMITANO: Muy bien le conozco, más ha de tres días,
y si le siguieres serás mal discreto.
APETITO: Tenemos entrambos ya hecha avenenecia;
hame ya hecho muy grandes mercedes…
HERMITANO: No son mercedes, pastor, sino redes,
con que te püeda robar la conciencia.
Mira que a otros de más sufficiencia
á el Mundo engañado que sean sus sequazes:
avísote, hermano, que tiene dos haces;
no des a sus dichos ninguna creencia.
Exemplos
El Magno Alexandre se anduvo em pos dél,
y César Augusto, que fueron monarcas,
y fueron señores de quantas comarcas
en mares e tierras se hallan en él.
Pensaron que siempre quedarse con él,
mas, desque les dio tamaños ditados,
vino la Muerte; quedaron burlados:
yo quiero que juzgues si a ti será fiel.
Prosigue
No quiero dezirte del rey Salomón
por no darte pena con prolixidad.
APETITO: Dímelo, padre, que la brevedad,
podría ser dañosa sobre esta qüistión.
HERMITANO: Aqueste que digo, fue un sabio varón,
y el Mundo le andava sirviendo contino.
APETITO: ¿Con qué le servía?
HERMITANO: Con mucho oro fino
y plata y metales sin comparación.
Diole gran copia de esclavos sirvientes,
camellos e vacas, ovejas, cavallos;
hízole rey de imensos vassallos,
que fueron los doze linajes de gentes.
Diole piscinas, jardines y fuentes,
con otros presentes de gran cantidad.
Después de provado, vio ser ceguedad
y dixo mil males de sus acidentes.
Con todo esto, siempre la cara oportuna
le mostrava el Mundo, por más contentallo.
APETITO: ¿Pues qué razón tuvo de ansí diffamallo?
Yo no la barrunto ni siento ninguna.
HERMITANO: Él mismo dezía la causa ser una,
la qual repitía por clara verdad:
dezía que era todo muy gran vanidad,
el Mundo e las cosas que dava Fortuna.
Próva[va]lo hermano de aquesta manera,
dezía que la cosa que mengua e que cresce
que nasce y se seca y siempre envegesce,
que nadie la tenga por muy duradera;
quien sigue a perdido, perdido se espera;
el Mundo contino se pierde e se va:
si alguna cosilla promete o nos da,
aun hasta la muerte no dura siquiera.
APETITO: Pues, ¡pese a sant Polo! ¿Qué quiero yo más
de mientra que bivo tener buen arrimo?
Después que me muera, pardiós, no le estimo
al Mundo en el juego del tres, dos y as.
HERMITANO: No llevas, amigo, derecho compás:
torna en tu seso, que tienes muy poco.
APETITO: En fin de razones, ¿dezís que soy loco?
HERMITANO: Sí, si la vida sirviendo le das.
Biviendo le dexa, tú, poco a poquito,
APETITO: Y, después de muerto, ¿no bastará, di?
HERMITANO: No, porque entonces él te dexa a ti,
y no es en tu mano huyr del delito.
Biviendo, este Mundo dexó sant Benito,
biviendo Bernardo, Gregorio, Gostín,
y desta manera hizieron buen fin,
teniendo en el cielo los ojos de hito.
Enxemplos de otros que le siguieron
El gran Aníbal, feroz affricano,
por él rescibió mortales reveses,
y Breno, caudillo de tantos franceses,
quedósse sin ellos por él en un llano.
¡Pues qué! De Pompeyo que dizen el Mahno
y Julio, su suegro, podría relatarte,
siguiendo sus formas, siguiendo su arte,
perdieron las almas y cuerpos, hermano.
APETITO: Que aquéssos burlasse no es gran maravilla,
que ninguno dellos estava privado
assí como yo, que estoy desposado
con Venus, que el Mundo la llama “Carilla”.
HERMITANO: ¿Aquí os ha echado la albarda y la silla,
con essa que piensas que es sola tu esposa?
¡Apártate della, que es muy peligrosa,
no quieras mentalla, ni vella ni oýlla.
APETITO: Según de tus dichos se me ha trasoýdo,
si bien mi mollera los gusta y entiende;
¿dizes quel Mundo su Carilla vende
como si fuesse muger del partido?
HERMITANO: Plázeme, hermano, que me has entendido.
APETITO: ¡Mi fe! Yo, padre, no puedo creello.
HERMITANO: Abiva las mientes, si quieres sabello
contarte [é] de algunos que la han posseýdo.
Ella en sus brasas y llamas y fuego
quemó a Salomón, Sansón y David;
perdiósse Olophernes por ella en la lid,
y a mil avisados ha hecho matiegos.
Por ella tuvieron pendencia los griegos
con los animosos y nobles troyanos;
por ella perdieron los reyes romanos
la silla real, de su furor ciegos.
APETITO: ¡Dola al diabro, si tal es la chata!
¡Pardiós que son nuevas aquessas donicas!
Si verdad es esso que, padre, pedricas,
de vero yo h[e] echo sotil la barata.
HERMITANO: Si estás en la cuenta, remira y recata,
no te embauques ni cures más della.
APETITO: ¡Que yo te prometo, de en mi vida vella,
ni por su servicio mudar pie ni pata!
HERMITANO: Pues otras hermanas mantiene sin ésta,
que suelen las armas llevar con que él lidia:
Yra, Sobervia, Pereza y Embidia,
Avaricia e Gula.
APETITO: ¡Sotil es la resta!
Si con cada qual a tantos encesta
como con Venus nombraste encestados
¡a hotas! no falten al Mundo cuñados:
será presidente de toda la Mesta.
HERMITANO: Con esta Sobervia, pastor, encestó
el ángel más alto questava en el cielo,
e hasta el abismo le traxo del buelo,
con otros mil cuentos que cabe él halló;
la Gula con muchos la casa e casó.
APETITO: Sey cierto que nunca le falten maridos.
HERMITANO: Pues los que Avaricia se tiene prendidos,
Dios se lo sabe, pastor, que no yo.
Prosigue
De Yra e Pereza no quiero contar,
ni menos de Imbidia.
APETITO: Di, padre, ¿por qué?
HERMITANO: Porque traen tantos cadenas al pie
que es cosa impossible jamás acabar,
e sabe una cosa, que es bien de notar,
para que sepas huyr de su brete:
que a todos con todas continuo acomete
y a muchos con todas los haze casar.
APETITO: Pues dime ora, padre, si tú lo barruntas:
el Mundo ¿qué gana parando tranquillas,
hiziendo promessas, casando carillas,
con altos y baxos trabando repuntas?
HERMITANO: Las sabias, sotiles y agudas preguntas,
siempre requieren discreta salida:
está pues, atento, si quies, por tu vida:
sabrás el secreto de aquesso que apuntas.
El Mundo se sabe que es perescedero
y tiene un hermano, llamado Plutón,
señor del infierno, do no ay redempción
por oro ni plata, valer ni dinero.
El Mundo no cura de Dios verdadero,
antes sus cosas son todas muy viles:
quiere por artes y mañas sotiles
hazer al dïablo perpetuo heredero.
Prosigue
Ciega los ojos del conoscimiento
con vienes caducos e sensualidades,
ceva los hombres con mil vanidades,
y olvidan el alto y divino aposento;
házelos luego venir a su viento,
y quando más piensan que privan con él,
viene la Muerte, terrible, cruel:
da con sus almas en grande tormento.
APETITO: Enséñame, padre, tú, agora la vía
cómo me libre de aqueste mal Mundo.
HERMITANO: Pues nota tú, hermano, muy bien lo que fundo,
verás si te sueltas de su compañía.
Arrímate luego con buena porfía
a quien más le vence, que es Fe, según Pablo,
la qual da de coces tam bién al dïablo
que nadie se pierde, que en ella confía.
APETITO: ¿Podríamosla, padre, por dicha topar,
que tengo ya pena por verme con ella?
HERMITANO: Yo pienso por cierto que cerca estás della,
que aquí suele siempre bivir y morar:
por tu provecho la quiero llamar.


















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