APETITO: Juro a mi vida que m[e] ás allegrado,
que yo determino de ser tu cuñado,
pues no veo para ello razón que repuna.
¿Qué tal es la moça?
MUNDO: Es dama de gala,
la más agraciada que nunca se vio.
APETITO: ¡Por sancto sant Pego! que ya ravio yo
por vella y tenella, con mí, la zagala.
¿Llámase a caso Benita o Pascuala?
MUNDO: No, sino Venus, la muy elegante.
APETITO: ¡O, quién la viesse y tuviesse delante!
MUNDO: Verásla más fresca que Juno ni Pala.
APETITO: Assido me tiene por estas entrañas
el mucho caricio que tengo de vella;
a ti quiero mucho, ya, Mundo, por ella.
MUNDO: Pues ¿qué será desque conozcas sus mañas?
APETITO: Mercedes rescibo de ti tan estrañas
que nunca se aparte de mí tu memoria.
MUNDO: Al fin, pues, cuñado, se canta la Gloria.
APETITO: Yo agora la canto, si tu no te ensañas.
MUNDO: Tú, di: ¿estás contento con mi compañía
y con el concierto que está concertado?
APETITO: Estoy tan contento, tam bien fortunado
que apenas las gracias chaparte sabría;
fue más que dichosa la ventura mía
en esta floresta toparme contigo.
MUNDO: A quien Dios bien quiere, si miras, amigo,
la casa le sabe de noche y de día.
APETITO: Sola una cosa me causa congoxa.
MUNDO: Pues dímela hermano, no tengas cuydado.
APETITO: Es que quisiera yr bien repicado
para la vista primera de amiga.
MUNDO: La mucha razón que tienes me obliga
a que provea tus faltas y affán:
toma dineros y ponte galán.
APETITO: Beso tus manos, no sé qué más diga.
MUNDO: Pues vete en buenora, desecha esse trage,
muda si puedes las obras y ley,
acuérdate que eres cuñado de rey,
que es más que contino, ni amigo ni paje.
APETITO: Yo quiero, a la mi fe, cumplir tu mensage;
dexar esta capa, dexar el çurrón:
espérame aquí.
MUNDO: Tú tienes razón,
así será hecho.
APETITO: Yo voy mi vïaje.
El MUNDO, a solas
No ay ave de caça que prenda mejor
ni tenga las uñas que yo más agudas,
ni dexo personas discretas ni rudas
que a todas no prendo de un mismo tenor.
¡Quán presto [é] enlaviado aqueste pastor,
haziendo promessas tan mal verdaderas!
Por muy cierto tiene que son muy de veras
¡O, nescio insipiente, brutal y peor!
Prosigue
Que puesto que lo que prometo le diesse
honrras dineros e quanto ay acá,
al fin no vee el bovo que todo se va
y nunca ovo cosa que no pereciesse.
Yo hallo de cierto que, por interesse,
de lo que de mí se le puede seguir,
ni tiene memoria que se ha de morir
ni piensa que ay Dios a quien se confiesse.
Aquellos que hazen comigo el assiento
sola una cosa les suele engañar:
que piensan que siempre les ha de durar
mi conversación e contentamiento.
Mil vezes me río de ver cómo miento,
con nadie cumpliendo contrato jamás;
a todos engaño por este compás
y nunca conoscen mis cosas ser viento.
Compara
Si en alguna parte ladrones saltean
como del monte Toroços relatan,
los que lo saben muy bien se recatan
e contra los tales de armas se arrean.
Si el passo es forçado, con ellos guerrean,
o no les cometen, por vellos armados,
e passan seguros, a passos tirados,
o, si los cometen, al menos pelean.
Aplica
En esto conozco imensa potencia,
que, puesto que saben que robo y salteo,
muy pocos armados encuentro ni veo,
que a mi querer quieran poner resistencia.
La salva me hazen con gran reverencia:
“¡Gózate, Mundo, que gran señor eres
señor de los hombres, señor de mugeres!”
Con mí huelgan todos entrar en pendencia.
Prosigue
¿Quántos y quántas avré yo pescado
con estos anzuelos de bienes mundanos?
Meten en ellos tan rezio las manos
que de lo más cierto no tienen cuydado:
el rey del infierno aumenta su estado
con mis servidores, al qual los embío:
lo que de mí llevan es todo roscío
y, al fin, van al centro que no tiene vado.
La hermana del MUNDO es la CARNE
Aquesta mi hermana, que a todos prometo,
es tan potente por todas las partes,
que, con sus requiebros, sus formas, sus artes,
ninguno se escapa de ser su subjecto.
Al más retraýdo, tranquilo e quieto,
por fas o por nefas el seso le troca;
aquel que su yerva le prende o le toca,
luego le haze a sí muy aceto.
Con este lanudo de agora lo pruevo,
que nunca en su vida por dicha la vio
e sólo del nombre ansí se prendió
como el pescado se prende con cebo.
Verná norabuena, vestido de nuebo,
a ver a su dama con ropa de Pascua.
Si supiesse el nescio cómo quema el ascua
ternía por mejores las migas en sevo.
APETITO va diziendo esto a solas
¿Quánto yo nunca jamás merescí
bien tan sobrado y tan fuera de quicios?
¿Quándo yo hize al Mundo servicios
por do tanta cuenta hiziesse de mí?
En toda mi vida señor conoscí
que diesse señales de tan liberal;
a muchos he visto que dizen dél mal
e no conosciendo le infaman ansí.
Prosigue
¡Con qué regozijo, después que me vio
holgó de por suyo, a desora, tomarme,
y quiso su estado también recontarme,
puesto que, en suma, la cuenta me dio!
¡En quántas maneras se me combidó
pagarme el servicio de mi trabajar!
Y, en fin de razones, por más me obligar,
¡a Venus su hermana me reprometió!
Sintiendo mis faltas, suplió mi pobreza,
diome con que le tornasse chapado,
que ¡juro a mi vida!, con lo que me ha dado,
entiendo pararme de gran gentileza.
Poder ¡soncas! muestra su huerte nobreza,
para hazerme señor en un año…
mas ¿quién es aquéste? Parece hermitaño
que tiene gayata y aun libro en que reza.
APETITO: Llegar quiero allá.
HERMITANO: Deo gracias, hermano.
APETITO: ¿Qué hazéys aquí, padre?
HERMITANO: Servir a mi Dios,
rogalle que siempre se acuerde de nós,
porque es este mundo falaz y muy vano.
APETITO: No faltará, padre, quios vaya a la mano
si en vuestras razones no ay más cortesía.
HERMITANO: Por cierto pastor, quien más en él fía
aquél tengo yo por muy más liviano.
APETITO: A buena fe, padre, según yo recelo,
si más miel no echáys en vuestras razones
que cuydo que andemos a los cabeçones,
y, aun antes de toste, lleguemos al pelo.
HERMITANO: ¡Jhesús, tentación! ¿No ay Dios en el cielo
que sabe que digo perfecta verdad?
APETITO: Juro a sant Pabro, quiçás doñ abad,
si n[o] os hemendáys con mí tenéys duelo.
HERMITANO: ¿Quién eres, que quieres con tanta efficacia
con mí, por el Mundo, ponerte en conflito?
APETITO: Sabéys, padre, quién: yo soy Apetito.
HERMITANO: ¿Prendido te ha el Mundo con qualque falacia?
APETITO: Vos no queréys ¡soncas! que estemos en gracia.
HERMITANO: No si defiendes tamaño ladrón.
APETITO: ¡Par Dios! No se escusa que ayamos qüistión.
HERMITANO: Despide tu furia, reposa y espacia.
Entremos, hermano, por camino recto:
¿por qué con el Mundo tan gran amor tienes?
APETITO: Porque ha prometido de darme mil bienes.
HERMITANO: Mal has conoscido su falso respecto.
APETITO: De vero, yo “entruejo” que nunca su aspecto
miraron tus ojos, según que porfías.


















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