Феликс Мария Саманьего. Сказки в стихах. Félix María Samaniego. Fábulas en verso castellano para el uso


8 695 views

a salvarse en los árboles del soto. [108]
Las chinelas lo estorban,
y de muy fácil modo
aquí y allí mataba, 35
haciendo a su placer dos mil destrozos.
En Tetuán, desde entonces
manda el senado docto
que cualquier uso o moda,
de países cercanos o remotos, 40
antes que llegue el caso
de adoptarse en el propio,
haya de examinarse,
en junta de políticos, a fondo.
Con tan justo decreto 45
y el suceso horroroso,
¿dejaron tales modas?
Primero dejarían de ser monos. [109]
Fábula V
El lobo y el mastín.
Trampas, redes y perros
los celosos pastores disponían
en lo oculto del bosque y de los cerros,
porque matar querían
a un lobo por el bárbaro delito 5
de no dejar a vida ni un cabrito.
Hallose cara a cara
un mastín con el lobo de repente,
y cada cual se para,
tal como en Zama estaban frente a frente, 10
antes de la batalla, muy serenos
Aníbal y Scipión, ni mas ni menos.
En esta suspensión, treguas propone
el lobo a su enemigo. [110]
El mastín no se opone, 15
antes le dice: «Amigo,
es cosa bien extraña, por mi vida,
meterse un señor lobo a cabricida.
Ese cuerpo brioso,
y de pujanza fuerte, 20
que mate al jabalí, que venza al oso.
Mas ¿qué dirán al verte
que lo valiente y fiero
empleas en la sangre de un cordero?»
El lobo le responde: «Camarada, 25
tienes mucha razón: En adelante
propongo no comer sino ensalada.»
Se despiden y toman el portante.
Informados del hecho
los pastores se apuran y patean; 30
agarran al mastín y le apalean.
Digo que fue bien hecho; [111]
pues en vez de ensalada, en aquel año
se fue comiendo el lobo su rebaño.
¿Con una reprehensión, con un consejo 35
se pretende quitar un vicio añejo? [112]
Fábula VI
La hermosa y el espejo.
Anarda la bella
tenía un amigo
con quien consultaba
todos sus caprichos:
Colores de moda, 5
más o menos vivos,
plumas, sombreretes,
lunares y rizos
jamás en su adorno
fueron admitidos, 10
si él no la decía:
Gracioso, bonito.
Cuando su hermosura,
llena de atractivo, [113]
en sus verdes años 15
tenía más brillo,
traidoras la roban
(ni acierto a decirlo)
las negras viruelas
sus gracias y hechizos. 20
Llegose al espejo:
Éste era su amigo;
y como se jacta
de fiel y sencillo,
lisa y llanamente 25
la verdad la dijo.
Anarda, furiosa,
casi sin sentido,
le vuelve la espalda,
dando mil quejidos. 30
Desde aquel instante
cuentan que no quiso [114]
volver a consultas
con el señor mío.
«Escúchame, Anarda: 35
Si buscas amigos
que te representen
tus gracias y hechizos,
mas que no te adviertan
defectos y aún vicios, 40
de aquellos que nadie
conoce en sí mismo,
dime, ¿de qué modo
podrás corregirlos?» [115]
Fábula VII
El viejo y el chalán.
«Fabio está, no lo niego, muy notado
de una cierta pasión, que le domina;
mas ¿qué importa, señor? Si se examina,
se verá que es un mozo muy honrado,
generoso, cortés, hábil, activo, 5
y que de todo entiende
cuanto pide el empleo que pretende.-
Y qué, ¿no se le dan?... ¿Por qué motivo?...»
Trataba un viejo de comprar un perro
para que le guardase los doblones; 10
le decía el chalán estas razones:
«Con un collar de hierro
que tenga el animal, échenle gente: [116]
Es hermoso y pujante,
leal, bravo, arrogante; 15
y aunque tiene la falta solamente
de ser algo goloso...-
¿Goloso?, dice el rico; no le quiero.-
No es para marmitón ni despensero,
continúa el chalán muy presuroso; 20
Sino para valiente centinela.-
Menos, concluye el viejo;
dejará que me quiten el pellejo
por lamer entretanto la cazuela.» [117]
Fábula VIII
La gata con cascabeles.
Salió cierta mañana
Zapaquilda al tejado
con un collar de grana,
de pelo y cascabeles adornado.
Al ver tal maravilla, 5
del alto corredor y la guardilla
van saltando los gatos de uno en uno.
Congrégase al instante
tal concurso gatuno
en torno de la dama rozagante, 10
que entre flexibles colas arboladas
apenas divisarla se podía.
Ella con mil monadas
el cascabel parlero sacudía; [118]
pero cesando al fin el sonsonete, 15
dijo que por juguete
quitó el collar al perro su señora,
y se lo puso a ella.
Cierto que Zapaquilda estaba bella.
A todos enamora, 20
tanto que en la gatesca compañía,
cuál dice su atrevido pensamiento,
cual se encrespa celoso;
riñen éste y aquél con ardimiento,
pues con ansia quería 25
cada gato soltero ser su esposo.
Entre los arañazos y maullidos
levántase Garraf, gato prudente,
y a los enfurecidos
les grita: «Novel gente, 30
¡gata con cascabeles por esposa!
¿Quién pretende tal cosa? [119]
¿No veis que el cascabel la caza ahuyenta,
y que la dama hambrienta
necesita sin duda que el marido, 35
ausente y aburrido,
busque la provisión en los desvanes,
mientras ella, cercada de galanes,
porque el mundo la vea,
de tejado en tejado se pasea?» 40
Marchose Zapaquilda convencida,
y lo mismo quedó la concurrencia.
¡Cuántos chascos se llevan en la vida
los que no miran más que la apariencia! [120]
Fábula IX
El ruiseñor y el mochuelo.
Una noche de mayo,
dentro de un bosque espeso,
donde, según reinaba
la triste oscuridad con el silencio,
parece que tenía 5
su habitación Morfeo;
cuando todo viviente
disfrutaba del dulce y blando sueño,
pendiente de una rama
un ruiseñor parlero 10
empezó con sus ayes
a publicar sus dolorosos celos.
Después de mil querellas,
que llegaron al cielo, [121]
a cantar empezaba 15
la antigua historia del infiel Tereo
cuando, sin saber cómo,
un cazador mochuelo
al músico arrebata
entre las corvas uñas prisionero. 20
Jamás Pan con la flauta
igualó sus gorjeos,
ni resonó tan grata
la dulce lira del divino Orfeo;
no obstante, cuando daba 25
sus últimos lamentos,
los vecinos del bosque
aplaudían su muerte; yo lo creo.
Si con sus serenatas
el mismo Farinelo 30
viniese a despertarme
mientras que yo dormía en blando lecho, [122]
en lugar de los bravos,
diría: «Caballero,
¡que no viniese ahora 35
para tal ruiseñor algún mochuelo!»
Clori tiene mil gracias,
¿y qué logra con eso?
Hacerse fastidiosa
por no querer usarlas a su tiempo. 40 [123]
Fábula X
El amo y el perro.
«Callen todos los perros de este mundo
donde está mi Palomo:
Es fiel, decía el amo, sin segundo,
y me guarda la casa... Pero ¿cómo?
»Con la despensa abierta 5
le dejé cierto día:
En medio de la puerta,
de guardia se plantó con bizarría.
»Un formidable gato,
en vez de perseguir a los ratones, 10
se venía, guiado del olfato,
a visitar chorizos y jamones.
»Palomo le despide buenamente;
el gatazo se encrespa y acalora; [124]
riñen sangrientamente, 15
y mi Guarda-jamones le devora.»
Esto contaba el amo a sus amigos,
y después a su casa se los lleva
a que fuesen testigos
de tal fidelidad en otra prueba. 20
Tenía al buen Palomo prisionero
entre manidas pollas y perdices;
los sebosos riñones de un carnero
casi casi le untaban las narices.
Dentro de este retiro a penitencia 25
el triste fue metido
después de algunos días de abstinencia.
Al fin, ya su señor, compadecido,
abre con sus amigos el encierro:
sale rabo entre piernas, agachado; 30
al amo se acercaba el pobre perro,
lamiéndose el hocico ensangrentado. [125]
El dueño se alborota y enfurece
con tan fatales nuevas.
Yo le preguntaría: ¿Y qué merece 35
quien la virtud expone a tales pruebas? [126]
Fábula XI
Los dos cazadores.
Que en una marcial función,
o cuando el caso lo pida,
arriesgue un hombre su vida,
digo que es mucha razón.
Pero el que por diversión 5
exponer su vida quiera
a juguete de una fiera
o peligros no menores,
sepa de dos cazadores
una historia verdadera. 10
Pedro Ponce el valeroso
y Juan Carranza el prudente
vieron venir frente a frente [127]
al lobo más horroroso.
El prudente, temeroso, 15
a una encina se abalanza,
y cual otro Sancho Panza,
en las ramas se salvó.
Pedro Ponce allí murió.
Imitemos a Carranza. 20 [128]
Fábula XII
El gato y el cazador.
Cierto gato, en poblado descontento,
por mejorar sin duda de destino
(que no sería gato de convento),
pasó de ciudadano a campesino.
Metiose santamente 5
dentro de una covacha, mas no lejos
de un gran soto poblado de conejos.
Considere el lector piadosamente
si el novel ermitaño
probaría la hierba en todo el año. 10
Lo mejor de la caza devoraba,
haciendo mil excesos;
mas al fin, por el rastro que dejaba
de plumas y de huesos, [129]
un cazador lo advierte: Le persigue; 15
arma trampas y redes con tal maña,
que al instante consigue
atrapar la carnívora alimaña.
Llégase el cazador al prisionero;
quiere darle la muerte; 20
el animal le dice: «Caballero,
duélase de la suerte
de un triste pobrecito,
metido en la prisión, y sin delito.-
¿Sin delito, me dices, 25
cuando sé que tus uñas y tus dientes
devoran infinitos inocentes?-
Señor, eran conejos y perdices,
y yo no hacía más, a fe de gato,
que lo que ustedes hacen en el plato.- 30
Ea, pícaro, muere;
que tu mala razón no satisface.» [130]
Con que sea la cosa que se fuere,
¿La podrá usted hacer, si otro la hace? [131]
Fábula XIII
El pastor.
Salicio usaba tañer
la zampoña todo el año,

Феликс Мария Саманьего. Сказки в стихах. Félix María Samaniego. Fábulas en verso castellano para el uso
Tagged on:                                                         

Залишити відповідь

10 visitors online now
10 guests, 0 members
All time: 12686 at 01-05-2016 01:39 am UTC
Max visitors today: 33 at 11:59 am UTC
This month: 52 at 11-07-2017 10:00 pm UTC
This year: 62 at 03-12-2017 08:20 pm UTC
Read previous post:
Грегорио Ромеро Ларраньага. Исторические рассказы. Gregorio Romero Larrañaga. Cuentos históricos

Грегорио Ромеро Ларраньага. Исторические рассказы, древние легенды и народные традиции Испании. Cuentos históricos, leyendas antiguas y tradiciones populares de España...

Хосе Ортега-и-Гассет. Собрание сочинений. José Ortega y Gasset. Seleccion de textos

Хосе Ортега-и-Гассет. Собрание сочинений. José Ortega y Gasset. Seleccion de textos.

Close