Феликс Мария Саманьего. Сказки в стихах. Felix Maria Samaniego. Fabulas en verso castellano
Uncategorized August 2nd, 2006
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as palomas consintieron; 15
aclamando por Rey: Viva, dijeron,
Nuestro Rey el Milano.
Sin esperar a mas, este tirano
sobre un vasallo misero se planta;
dejalo con el viva en la garganta; 20
y continuando asi sus tiranias,
acabo con el Reino en cuatro dias.
Quien al poder se acoja de un malvado
sera, en vez de feliz, un desdichado.
Fabula XIV
Las dos ranas.
Tenian dos ranas
sus pastos vecinos, [65]
una en un estanque,
otra en un camino.
Cierto dia a esta 5
aquella le dijo:
«.Es creible, amiga,
de tu mucho juicio,
que vivas contenta
entre los peligros, 10
donde te amenazan,
al paso preciso,
los pies y las ruedas
riesgos infinitos!
Deja tal vivienda; 15
muda de destino;
sigue mi dictamen
y vente conmigo.»
En tono de mofa,
haciendo mil mimos, [66] 20
respondio a su amiga:
«.Excelente aviso!
.A mi novedades!
Vaya, .que delirio!
Eso si que fuera 25
darme el diablo ruido.
.Yo dejar la casa
que fue domicilio
de padres, abuelos,
y todos los mios, 30
sin que haya memoria
de haber sucedido
la menor desgracia
desde luengos siglos!-
Alla te compongas; 35
mas ten entendido,
que tal vez sucede
lo que no se ha visto.» [67]
Llego una carreta
a este tiempo mismo, 40
y a la triste rana
tortilla la hizo.
Por hombres de seso
muchos hay tenidos,
que a nuevas razones 45
cierran los oidos;
recibir consejos
es un desvario.
La rancia costumbre
suele ser su libro. 50
Fabula XV
El parto de los montes.
Con varios ademanes horrorosos
los montes de parir dieron senales: [68]
Consintieron los hombres temerosos
ver nacer los abortos mas fatales.
Despues que con bramidos espantosos 5
infundieron pavor a los mortales,
estos montes, que al mundo estremecieron,
un ratoncillo fue lo que parieron.
Hay autores, que en voces misteriosas,
estilo fanfarron y campanudo, 10
nos anuncian ideas portentosas;
pero suele a menudo
ser el gran parto de su pensamiento,
despues de tanto ruido, solo viento.
Fabula XVI
Las ranas pidiendo Rey.
Sin Rey vivia, libre, independente
el pueblo de las ranas felizmente. [69]
La amable libertad sola reinaba
en la inmensa laguna que habitaba;
mas las ranas al fin un rey quisieron, 5
a Jupiter excelso lo pidieron;
conoce el dios la suplica importuna,
y arroja un Rey de palo a la laguna:
Debio de ser sin duda buen pedazo,
pues dio Su Majestad tan gran porrazo, 10
que el ruido atemoriza al Reino todo;
cada cual se zambulle en agua o lodo,
y quedan en silencio tan profundo
cual sino hubiese ranas en el mundo.
Una de ellas asoma la cabeza, 15
y viendo la real pieza,
publica que el Monarca es un zoquete.
Congregase la turba, y por juguete
lo desprecian, lo ensucian con el cieno,
y piden otro Rey; que aquel no es bueno. [70] 20
El padre de los dioses, irritado,
envia a un culebron, que a diente airado
muerde, traga, castiga,
y a la misma grey al punto obliga
a recurrir al Dios humildemente. 25
«Padeced, les responde, eternamente;
que asi castigo a aquel que no examina
si su solicitud sera su ruina.»
Fabula XVII
El asno y el caballo.
«.Ah!, .quien fuese caballo!,
Un asno melancolico decia;
entonces si que nadie me veria
flaco, triste y fatal como me hallo.
»Tal vez un caballero 5
me mantendria ocioso y bien comido, [71]
dandose su merced por muy servido
con corvetas y saltos de carnero.
»Tratanme ahora como vil y bajo;
de risa sirve mi contraria suerte; 10
quien me apalea mas, mas se divierte;
y menos como cuando mas trabajo.
»No es posible encontrar sobre la tierra
infeliz como yo.» Tal se juzgaba,
cuando al caballo ve como pasaba 15
con su jinete y armas a la guerra.
Entonces conocio su desatino,
riose de corvetas y regalos,
y dijo: «Que trabaje y lluevan palos,
no me saquen los dioses de pollino.» 20 [72]
Fabula XVIII
El cordero y el lobo.
Uno de los corderos mamantones,
que para los glotones
se crian sin salir jamas al prado,
estando en la cabana muy cerrado,
vio por una rendija de la puerta, 5
que el caballero lobo estaba alerta,
en silencio esperando astutamente
una calva ocasion de echarle el diente.
Mas el, que bien seguro se miraba,
asi lo provocaba: 10
«Sepa usted, Seor Lobo, que estoy preso,
porque sabe el pastor que soy travieso;
mas si el no fuese bobo,
no habria ya en el mundo ningun lobo. [73]
Pues yo corriendo libre por los cerros, 15
sin pastores, ni perros,
con sola mi pujanza, y valentia
contigo y con tu raza acabaria.-
Adios, exclamo el lobo, mi esperanza
de regalar a mi vacia panza. 20
Cuando este miserable me provoca
es senal de que se halla de mi boca
tan libre como el cielo de ladrones.»
Asi son los cobardes fanfarrones,
que se hacen en los puestos ventajosos 25
mas valentones, cuanto mas medrosos. [74]
Fabula XIX
Las cabras y los chivos.
Desde antano en el mundo
reina el vano deseo
de parecer iguales
a los grandes senores los plebeyos.
Las cabras alcanzaron 5
que Jupiter excelso
les diese barba larga
para su autoridad y su respeto.
Indignados los chivos
de que su privilegio 10
se extendiese a las cabras,
lampinas con razon en aquel tiempo,
sucedio la discordia,
y los amargos celos [75]
a la paz octaviana, 15
con que fue gobernado el barbon pueblo.
Jupiter dijo entonces,
acudiendo al remedio:
.Que importa que las cabras
disfruten un adorno propio vuestro, 20
si es mayor ignominia
de su vano deseo,
siempre que no igualaren
en fuerzas y valor a vuestro cuerpo?»
El merito aparente 25
es digno de desprecio;
la virtud solamente
es del hombre el ornato verdadero. [76]
Fabula XX
El caballo y el ciervo.
Perseguia un caballo vengativo
a un ciervo que le hizo leve ofensa;
mas hallaba segura la defensa
en su veloz carrera el fugitivo.
El vengador, perdida la esperanza 5
de alcanzarlo, y lograr asi su intento,
al hombre le pidio su valimiento,
para tomar del ofensor venganza.
Consiente el hombre, y el caballo airado
sale con su jinete a la campana; 10
corre con direccion, sigue con mana,
y queda al fin del ofensor vengado.
Muestrase al bienhechor agradecido;
quiere marcharse libre de su peso; [77]
mas desde entonces mismo quedo preso, 15
y eternamente al hombre sometido.
El caballo, que suelto y rozagante
en el frondoso bosque y prado ameno
su libertad gozaba tan de lleno,
padece sujecion desde ese instante. 20
Oprimido del yugo ara la tierra;
pasa tal vez la vida mas amarga;
sufre la silla, freno, espuela, carga,
y aguanta los horrores de la guerra.
En fin, perdio la libertad amable 25
por vengar una ofensa solamente.
Tales los frutos son que ciertamente
produce la venganza detestable.
[78]
Libro tercero
Fabula primera
La aguila y el cuervo.
A D. Tomas de Iriarte.
En mis versos, Iriarte,
ya no quiero mas arte,
que poner a los tuyos por modelo.
A competir anhelo
con tu numen, que el sabio mundo admira, 5
si me prestas tu lira,
aquella en que tocaron dulcemente
Musica, y Poesia juntamente. [79]
Esto no puede ser: ordena Apolo,
que, digno solo tu, la pulses solo. 10
.Y por que solo tu?, .pues cuando menos
no he de hacer versos faciles, amenos,
sin ambicioso ornato?
.Gastas otro poetico aparato?
Si tu sobre el Parnaso te empinases, 15
y desde alli cantases:
Risco tramonto de epica altanera.
«GONGORA que te siga», te dijera;
pero si vas marchando por el llano,
cantandonos en verso castellano 20
cosas claras, sencillas, naturales,
y todas ellas tales,
que aun aquel que no entiende Poesia
dice: Eso yo tambien me lo diria,
.por que no he de imitarte, y aun acaso 25
antes que tu trepar por el Parnaso? [80]
No imploras las Sirenas ni las Musas,
ni de numenes usas,
ni aun siquiera confias en Apolo.
A la naturaleza imploras solo. 30
Y ella, sabia, te dicta sus verdades.
Yo te imito: no invoco a las deidades;
y por mejor consejo,
sea mi sacro numen cierto viejo,
Esopo digo. Dictame, machucho, 35
una de tus patranas, que te escucho.
Una aguila rapante,
con vista perspicaz, rapido vuelo,
descendiendo veloz de junto al cielo,
arrebato un cordero en un instante. 40
Quiere un cuervo imitarla: de un carnero
en el vellon sus unas hacen presa; [81]
queda enredado entre la lana espesa,
como pajaro en liga prisionero.
Hacen de el los pastores vil juguete, 45
para castigo de su intento necio.
Bien merece la burla y el desprecio
el cuervo que a ser aguila se mete.
El viejo me ha dictado esta patrana,
y astutamente asi me desengana. 50
Esa facilidad, esa destreza,
con que arrebato el aguila su pieza,
fue la que engano al cuervo, pues creia
que otro tanto a lo menos el haria.
Mas, .que logro? Servirme de escarmiento, 55
.Ojala que sirviese a mas de ciento,
poetas de mal gusto inficionados,
y dijesen, cual yo, desenganados: [82]
El aguila eres tu, divino Iriarte;
ya no pretendo mas sino admirarte: 60
Sea tuyo el laurel, tuya la gloria,
y no sea yo el cuervo de la historia!
Fabula II
Los animales con peste.
En los montes, los valles y collados
de animales poblados,
se introdujo la peste de tal modo,
que en un momento lo inficiona todo.
Alli donde su Corte el leon tenia 5
mirando cada dia
las cacerias, luchas y carreras.
De mansos brutos y de bestias fieras,
se veian los campos ya cubiertos
de enfermos miserables y de muertos. 10 [83]
«Mis amados hermanos,
exclamo el triste Rey, mis cortesanos,
ya veis que el justo cielo nos obliga
a implorar su piedad, pues nos castiga
con tan horrenda plaga: 15
Tal vez se aplacara con que se le haga
sacrificio de aquel mas delincuente,
y muera el pecador, no el inocente.
Confiese todo el mundo su pecado.
Yo, cruel, sanguinario, he devorado 20
inocentes corderos,
ya vacas, ya terneros,
y he sido, a fuerza de delito tanto,
de la selva terror, del bosque espanto.-
Senor, dijo la zorra, en todo eso 25
no se halla mas exceso
que el de vuestra bondad, pues que se digna
de tenir en la sangre ruin, indigna [84]
de los viles cornudos animales
los sacros dientes y l










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