Феликс Мария Саманьего. Сказки в стихах. Felix Maria Samaniego. Fabulas en verso castellano
Uncategorized August 2nd, 2006
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sos en Espana?
Fabula II
La lechera.
Llevaba en la cabeza
una lechera el cantaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte, 5
.yo si que estoy contenta con mi suerte! [45]
Porque no apetecia
mas compania que su pensamiento,
que alegre la ofrecia
inocentes ideas de contento, 10
marchaba sola la feliz lechera,
y decia entre si de esta manera:
«Esta leche vendida,
en limpio me dara tanto dinero,
y con esta partida 15
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estio
me rodeen cantando el pio, pio.
»Del importe logrado
de tanto pollo, mercare un cochino; 20
con bellota, salvado,
berza, castana engordara sin tino;
tanto que puede ser que yo consiga
ver como se le arrastra la barriga. [46]
»Llevarelo al mercado; 25
sacare de el sin duda buen dinero:
Comprare de contado
una robusta vaca y un ternero,
que salte y corra toda la campana,
hasta el monte cercano a la cabana.» 30
Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera,
que a su salto violento
el cantaro cayo. .Pobre lechera!
.Que compasion! Adios leche, dinero, 35
huevos, pollos, lechon, vaca y ternero.
.Oh, loca fantasia!
.Que palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegria;
no sea que saltando de contento, 40
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre su cantarillo la esperanza. [47]
No seas ambiciosa
de mejor, o mas prospera fortuna,
que viviras ansiosa 45
sin que pueda saciarte cosa alguna.
No anheles impaciente el bien futuro,
mira que ni el presente esta seguro.
Fabula III
El asno sesudo.
Cierto burro pacia
en la fresca y hermosa praderia
con tanta paz como si aquella tierra
no fuese entonces teatro de la guerra.
Su dueno que con miedo lo guardaba, 5
de centinela en la ribera estaba. [48]
Divisa al enemigo en la llanura;
baja, y al buen borrico le conjura
que huya precipitado.
El asno muy sesudo y reposado, 10
empieza a andar a paso perezoso.
Impaciente su dueno y temeroso
con el marcial ruido
de belicas trompetas al oido,
le exhorta con fervor a la carrera. 15
«.Yo correr!, dijo el asno, bueno fuera;
que llegue enhorabuena Marte fiero;
me rindo y el me lleva prisionero.
.Servir aqui o alli no es todo uno?
.Me pondran dos albardas? No, ninguno. 20
Pues nada pierdo, nada me acobarda;
siempre sere un esclavo con albarda.»
No estuvo mas en si, ni mas entero
que el buen pollino Amyclas, el barquero, [49]
cuando en su humilde choza le despierta 25
Cesar, con sus soldados a la puerta,
para que a la Calabria los guiase.
.Se podria encontrar quien no temblase
entre los poderosos
de insultos militares horrorosos 30
de la guerra enemiga?
No hay sino la pobreza que consiga
esta gran exencion: de aqui le viene.
Nada teme perder quien nada tiene.
Fabula IV
El zagal y las ovejas.
Apacentando un joven su ganado,
grito desde la cima de un collado: [50]
«.Favor!, que viene el lobo, labradores.»
Estos, abandonando sus labores,
acuden prontamente, 5
y hallan que es una chanza solamente.
Vuelve a clamar, y temen la desgracia;
segunda vez los burla. .Linda gracia!
.Pero que sucedio la vez tercera?
Que vino en realidad la hambrienta fiera. 10
Entonces el Zagal se desganita,
y por mas que patea, llora y grita,
no se mueve la gente escarmentada,
y el lobo le devora la manada.
.Cuantas veces resulta de un engano 15
contra el enganador el mayor dano! [51]
Fabula V
La aguila, la corneja y la tortuga.
A una tortuga una aguila arrebata:
la ladrona se apura y desbarata
por hacerla pedazos,
ya que no con la garra, a picotazos.
Viendola una corneja en tal faena, 5
la dice: «En vano tomas tanta pena:
.No ves que es la tortuga, cuya casa
diente, cuerno, ni pico la traspasa,
y si siente que llaman a su puerta,
se finge la dormida, sorda o muerta?- 10
Pues, .que he de hacer? -Remontaras tu vuelo,
y en mirandote alla cerca del cielo [52]
la dejaras caer sobre un penasco,
y se hara una tortilla el duro casco.»
La aguila, porque diestra lo ejecuta, 15
y la corneja astuta,
por autora de aquella maravilla,
juntamente comieron la tortilla.
.Que podra resistirse a un poderoso
guiado de un consejo malicioso? 20
De estos tales se aparta el que es prudente;
y asi, por escaparse de esta gente,
las descendientes de la tal tortuga
a cuevas ignoradas hacen fuga. [53]
Fabula VI
El lobo y la ciguena.
Sin duda alguna que se hubiera ahogado
un lobo con un hueso atragantado,
si a la sazon no pasa una ciguena.
El paciente la ve, hacela sena;
llega, y ejecutiva, 5
con su pico, jeringa primitiva,
cual diestro cirujano,
hizo la operacion y quedo sano.
Su salario pedia,
pero el ingrato lobo respondia: 10
«.Tu salario? Pues, .que mas recompensa
que el no haberte causado leve ofensa,
y dejarte vivir para que cuentes
que pusiste tu vida entre mis dientes?» [54]
Marcho por evitar una desdicha, 15
sin decir tus ni mus, la susodicha.
Haz bien, dice el proverbio castellano,
y no sepas a quien; pero es muy llano,
que no tiene razon ni por asomo:
es menester saber a quien y como. 20
El ejemplo siguiente
nos hara esta verdad mas evidente.
Fabula VII
El hombre y la culebra.
A una culebra que de frio yerta
en el suelo yacia medio muerta
un labrador cogio; mas fue tan bueno,
que incautamente la abrigo en su seno.
Apenas revivio, cuando la ingrata 5
a su gran bienhechor traidora mata. [55]
Fabula VIII
El pajaro herido de una flecha.
Un pajaro inocente,
herido de una flecha
guarnecida de acero
y de plumas ligeras,
decia en su lenguaje 5
con amargas querellas:
«.Oh crueles humanos!
Mas crueles que fieras,
con nuestras propias alas,
que la Naturaleza 10
nos dio, sin otras armas
para propia defensa,
forjais el instrumento
de la desdicha nuestra, [56]
haciendo que inocentes 15
prestemos la materia.
Pero no, no es extrano,
que asi barbaros sean
aquellos que en su ruina
trabajan, y no cesan. 20
Los unos y otros fraguan
armas para la guerra,
y es dar contra sus vidas
plumas para las flechas.»
Fabula IX
El pescador y el pez.
Recoge un pescador su red tendida,
y saca un pececillo. «Por tu vida, [57]
exclamo el inocente prisionero,
dame la libertad: solo la quiero,
mira que no te engano, 5
porque ahora soy ruin; dentro de un ano
sin duda lograras el gran consuelo
de pescarme mas grande que mi abuelo.
.Que!, .te burlas?, .te ries de mi llanto?
Solo por otro tanto 10
a un hermanito mio
un Senor Pescador lo tiro al rio.-
.Por otro tanto al rio?, .que mania!,
replico el pescador, .pues no sabia
que el refran castellano 15
dice: mas vale pajaro en la mano…?
A sarten te condeno; que mi panza
no se llena jamas con la esperanza.» [58]
Fabula X
El gorrion y la liebre.
Un maldito gorrion asi decia
a una liebre, que una aguila oprimia:
«.No eres tu tan ligera,
que si el perro te sigue en la carrera,
lo acarician y alaban como al cabo 5
acerque sus narices a tu rabo?
Pues empieza a correr, .que te detiene?»
De este modo la insulta, cuando viene
el diestro gavilan y lo arrebata.
El preso chilla, el prendedor lo mata; 10
y la liebre exclamo: «Bien merecido.
.Quien te mando insultar al afligido,
y a mas, a mas meterte a consejero,
no sabiendo mirar por ti primero?» [59]
Fabula XI
Jupiter y la tortuga.
A las bodas de Jupiter estaban
todos los animales convidados:
Unos y otros llegaban
a la fiesta nupcial apresurados.
No faltaba a tan grande concurrencia 5
ni aun la reptil y mas lejana oruga,
cuando llega muy tarde y con paciencia,
a paso perezoso, la tortuga:
Su tardanza reprehende el dios airado,
y ella le respondio sencillamente: 10
«Si es mi casita mi retiro amado,
.como podre dejarla prontamente?»
Por tal disculpa Jupiter tonante,
olvidando el indulto de las fiestas, [60]
la ley del caracol le echo al instante, 15
que es andar con la casa siempre a cuestas.
Gentes machuchas hay que hacen alarde
de que aman su retiro con exceso;
pero a su obligacion acuden tarde:
Viven como el raton dentro del queso. 20
Fabula XII
El charlatan.
«Si cualquiera de ustedes
se da por las paredes
o arroja de un tejado,
y queda, a buen librar, descostillado,
yo me reire muy bien: importa un pito, 5
como tenga mi balsamo exquisito.» [61]
Con esta relacion un chacharero
gana mucha opinion y mas dinero;
pues el vulgo pendiente de sus labios,
mas quiere a un charlatan que a veinte sabios. 10
Por esta conveniencia
los hay el dia de hoy en toda ciencia,
que ocupan igualmente acreditados,
catedras, academias y tablados
Prueba de esta verdad sera un famoso 15
doctor en elocuencia, tan copioso
en charlataneria,
que ofrecio ensenaria
a hablar discreto con facundo pico,
en diez anos de termino a un borrico. 20
Sabelo el Rey: lo llama, y al momento
le manda de lecciones a un jumento;
pero bien entendido,
que seria, cumpliendo lo ofrecido, [62]
ricamente premiado; 25
mas cuando no, que moriria ahorcado.
El doctor asegura nuevamente
sacar un orador asno elocuente.
Dicele callandito un cortesano:
«Escuche buen hermano; 30
su frescura me espanta:
a canamo me huele su garganta.-
No temais, senor mio,
respondio el charlatan, pues yo me rio.
.En diez anos de plazo que tenemos, 35
el rey, el asno o yo no moriremos?»
Nadie encuentra embarazo
en dar un largo plazo
a importantes negocios; mas no advierte,
que ajusta mal su cuenta sin la muerte. 40 [63]
Fabula XIII
El milano y las palomas.
A las tristes palomas un milano,
sin poderlas pillar, seguia en vano;
mas el a todas horas
servia de lacayo a estas senoras.
Un dia, en fin, hambriento e ingenioso, 5
asi las dice: «.Amais vuestro reposo,
vuestra seguridad y conveniencia?
Pues creedme en mi conciencia:
En lugar de ser yo vuestro enemigo,
desde ahora me obligo, 10
si la banda por rey me aclama luego,
a tenerla en sosiego,
sin que de garra o pico tema agravio;
pues tocante a la paz sere un Octavio.» [64]
Las sencill










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