Феликс Мария Саманьего. Сказки в стихах. Felix Maria Samaniego. Fabulas en verso castellano
Uncategorized August 2nd, 2006
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Fabulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Vascongado
Felix Maria Samaniego
Феликс Мария Саманьего. Сказки в стихах
Fabulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Vascongado
Felix Maria Samaniego
Феликс Мария Саманьего. Сказки в стихах
Tomo I
Prologo
Muchos son los sabios de diferentes siglos y naciones que han aspirado al renombre de Fabulistas; pero
muy pocos los que han hecho esta carrera felizmente. Este conocimiento debiera haberme retraido del arduo
empeno e meterme a contar fabulas en verso castellano. Asi hubiera sido: pero permitame el publico
protestar con sinceridad en mi abono, que, en esta empresa no ha tenido parte mi eleccion. Es puramente
obra de mi pronta obediencia debida a una persona en quien respeto unidas las calidades de tio, maestro, y
jefe.
En efecto: el Director de la Real Sociedad Vascongada mirando la educacion como a basa en que estriba
la felicidad publica emplea la mayor parte de su celo patriotico en el cuidado de proporcionar a los jovenes
alumnos del Real Seminario Vascongado cuanto conduce a su instruccion y siendo por decirlo asi el primer
pasto con que se debe nutrir el espiritu de los ninos las maximas morales disfrazadas en el agradable artificio
de la fabula; me destino a poner una coleccion de ellas en verso castellano, con el objeto de que recibiesen
esta ensenanza ya que no mamandola con la leche, segun deseo Platon a lo menos antes de llegar a estado de
poder entender el latin.
Desde luego di principio a mi obrilla. Apenas pillaban los jovenes seminaristas alguno de mis primeros
ensayos, cuando los leian y estudiaban a porfia con indecible placer y facilidad; mostrando en esto el deleite
que les causa un cuentecillo adornado con la dulzura y armonia poetica, y libre para ellos de las espinas de la
traduccion, que tan desagradablemente les punzan en los principios de su ensenanza.
Aunque esta primera prueba me asegura en parte de la utilidad de mi empresa, que es la verdadera
recomendacion de un escrito, no se contenta con ella mi amor proprio. Siguiendo este su ambiciosa
condicion desea que respectivamente logren mis Fabulas igual acogida que en los ninos en los mayores, y
aun si es posible entre los doctos: pero a la verdad esto no es tan facil. Las espinas que dejan de encontrar en
ellas los ninos, las hallaran los que no lo son en los repetidos defectos de la obra. Quiza no pareceran estos
tan de marca, dando aqui una breve noticia del metodo que he observado en la ejecucion de mi asunto y de
las razones que he tenido para seguirle.
Despues de haber repasado los preceptos de la fabula, forme mi pequena Libreria de Fabulistas: examine,
compare y elegi para mis modelos, entre todos ellos, despues de Esopo, a Fedro y a La Fontaine: no tarde en
hallar mi desengano. El primero mas para admirado que para seguido, tuve que abandonarlo a los primeros
pasos. Si la union de la elegancia y laconismo solo esta concedida a este poeta en este genero, .como podra
aspirara a ella quien escribe en lengua castellana y palpa los grados que a esta le faltan para igualar a la
latina en concision y energia? Este conocimiento en que me aseguro mas y mas la practica, me obligo a
separarme de Fedro.
Empece a aprovecharme del segundo (como se deja ver en las fabulas de La cigarra y la hormiga; El
cuervo y el zorro, y alguna otra); pero reconoci que no podia sin ridiculizarme trasladar a mis versos aquellas
delicadas nuevas gracias, y sales, que tan facil y naturalmente derrama este ingenioso fabulista en su
narracion.
No obstante en el estudio que hice de este autor, halle no solamente que la mayor parte de sus argumentos
son tomados Locmano, Esopo, y otros de los antiguos, sino que no tuvo reparo en entregarse a seguir su
propio caracter tan francamente, que me atrevo a asegurar que apenas tuvo presente otro precepto en la
narracion, que la regla general que el mismo asienta en el prologo de sus Fabulas en boca de Quintiliano:
por mucho gracejo que se de a la narracion, nunca sera demasiado.
Con las dificultades que toque al seguir en la formacion de mi obrita a estos dos fabulistas, y con el
ejemplo que halle, en el ultimo, me resolvi a escribir tomando en cerro los argumentos de Esopo,
entresacando tal cual de algun moderno, y entregandome con libertad a mi genio, no solo en el estilo, y gusto
de la narracion, sino aun en el variar rara vez algun tanto ya del argumento, ya de la aplicacion de la
moralidad, quitando, anadiendo, o mudando alguna cosa, que sin tocar al cuerpo principal del apologo
contribuya a darle cierto aire de novedad y gracia.
En verdad que segun mi conciencia mas de cuatro veces se peca en este metodo contra los preceptos de la
fabula; pero esta practica licenciosa es tan corriente entre los fabulistas, que cualquiera que se ponga a
cotejar una misma fabula en diferentes versiones, la hallara tan transformada en cada una de ellas respecto
del original, que degenerando por grados de una en otra version, vendra a parecerle diferente en cada una de
ellas. Pues si con todas estas licencias, o pecados contra las leyes de la fabula ha habido fabulistas, que han
hecho su carrera hasta llegar al templo de la inmortalidad; .a que meterme yo en escrupulos, que ellos no
tuvieron?
Si en algo he empleado casi nimiamente mi atencion, ha sido en hacer versos faciles hasta acomodarlos,
segun mi entender, a la comprension de los muchachos. Que alguna vez parezca mi estilo no solo humilde,
sino aun bajo, malo es; .mas no seria muchisimo peor, que haciendolo incomprensible a los ninos, ocupasen
estos su memoria con inutiles coplas?
A pesar de mi desvelo en esta parte desconfio conseguir mi fin. Un autor moderno en su tratado de
educacion dice que en toda la coleccion de La Fontaine, no conoce sino cinco o seis fabulas en que brilla
con eminencia la sencillez pueril, y aun haciendo analisis de alguna de ellas, encuentra pasajes
desproporcionados a la inteligencia de los ninos.
Esta critica ha sido para mi una leccion. Confesare sinceramente, que no he acertado a aprovecharme de
ella, si en mi coleccion no se halla mas de la mitad de fabulas que en la claridad y sencillez del estilo no
pueda apostarselas a la prosa mas trivial. Este me ha parecido el solo medio de acercarme al lenguaje en que
debemos ensenar a los muchachos: pero .quien tendra bastante filosofia para acertar a ponerse en el lugar de
estos y medir asi los grados a que llega la comprension de un nino?
En cuanto al metro no guardo uniformidad: no es esencial a la fabula, como no lo es al Epigrama y a la
Lira, que admiten infinita variedad de metros. En los Apologos hay tanta inconexion de uno a otro como en
las Liras y Epigramas. Con la variedad de metros he procurado huir de aquel monotonismo que adormece los
sentidos y se opone a la varia armonia que tanto deleita el animo y aviva la atencion. Los jovenes que tomen
de memoria estos versos, adquiriran con la repeticion de ellos alguna facilidad en hacerlos arreglados a las
diversas medidas, a que por este medio acostumbren su oido
Verdad es que se hallara en mis versos gran copia de endecasilabos pareados con la alternativa de pies
quebrados o de siete silabas; pero me he acomodado a preferir su frecuente uso al de otros metros, por la
ventaja que no tienen los de estancias mas largas, en las cuales por acomodar una sola voz que falte para la
clara explicacion de la sentencia, o queda confuso y como estrujado el pensamiento, o demasiadamente
holgado y lleno de ripio.
En conclusion: Puede perdonarseme bastante por haber sido el primero en la nacion que ha abierto el paso
a esta carrera en que he caminado sin guia por no haber tenido a bien entrar en ella nuestros celebres poetas
castellanos.
Dichoso yo si logro que con la ocasion de corregir mis defectos, dediquen ciertos genios poeticos sus
tareas a cultivar este, y otros importantes ramos de instruccion y provecho. Mientras asi no lo hagan,
habremos de contentarnos con leer sus excelentes eglogas y sacar de sus dulcisimos versos casi tanta
melodia como de la mejor musica, del divino Heyden, aunque tal vez no mayor ensenanza, ni utilidad. [1]
Libro primero
Fabula I
El asno y el cochino.
A los caballeros alumnos del Real Seminario Patriotico Vascongado
Oh jovenes amables,
que en vuestros tiernos anos
al Templo de Minerva
dirigis vuestros pasos,
seguid, seguid la senda, 5
en que marchais, guiados
a la luz de las Ciencias
por profesores sabios. [2]
Aunque el camino sea,
ya dificil, ya largo, 10
lo allana y facilita
el tiempo y el trabajo.
Rompiendo el duro suelo,
con la esteva agobiado,
el labrador sus bueyes 15
guia con paso tardo;
mas al fin llega a verse
en medio del verano,
de doradas espigas,
como Ceres, rodeado. 20
A mayores tareas,
a mas graves cuidados
es mayor, y mas dulce
el premio y el descanso.
Tras penosas fatigas, 25
la labradora mano [3]
.Con que gusto recoge
los racimos de Baco!
Ea, jovenes, ea,
seguid, seguid marchando 30
al Templo de Minerva
a recibir el lauro.
Mas yo se, caballeros,
que un joven entre tantos
respondera a mis voces: 35
No puedo, que me canso.
Descansa enhorabuena:
.Digo yo lo contrario?
Tan lejos estoy de eso,
que en estos versos trato 40
de daros un asunto
que instruya deleitando.
Los perros y los lobos,
los ratones y gatos, [4]
las zorras y las monas, 45
los ciervos y caballos
os han de hablar en verso;
pero con juicio tanto,
que sus maximas sean
los consejos mas sanos. 50
Deleitados en ello,
y con este descanso,
a las serias tareas
volved mas alentados.
Ea, jovenes, ea, 55
seguid, seguid marchando
al Templo de Minerva
a recibir el lauro.
.Pero que! .os detiene
el ocio y el regalo? 60
Pues escuchad a Esopo,
mis jovenes amados: [5]
Envidiando la suerte del cochino,
un asno maldecia su destino.
«Yo, decia, trabajo y como paja; 65
el come harina, y berza, y no trabaja:
A mi me dan de pal










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