DIEGO FERNÁNDEZ, VECINO DE PALENCIA. PRIMERA PARTE DE LA HISTORIA DEL PERÚ. Libro 2.


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DIEGO FERNÁNDEZ, VECINO DE PALENCIA. PRIMERA PARTE DE LA HISTORIA DEL PERÚ. Libro 2.
Диего Фернандес, житель Пласенсии. Первая Часть Истории Перу. Книга 2.

PRIMERA PARTE DE LA

POR

DIEGO FERNANDEZ

VECINO DE PALENCIA

II

EDICIÓN REVISADA

LUCAS DE TORRE

CAPITÁN DE INFANTERÍA, DIPLOMADO, C. DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA

BIBLIOTECA HISPANIA

CALLE DE SAN LORENZO, NÚM. 10, MADRID

I9I4

HISTORIA

Es propiedad.

Queda hecho el depósi-

to que marca la ley,

Imprenta de Prudencio Pérez de Velasco, Campomanes. 4.

COMIENZA EL LIBRO SEGUNDO EN EL CUAL SE PROSIGUE

LA TIRANÍA DE GONZALO PIZARRO Y CRUELDADES

DE FRANCISCO DE CARVAJAL CON LOS TRABA-

JOS DE DIEGO CENTENO. Y SE DA RELA-

CIÓN DE LA CONQUISTA Y DESCUBRI-

MIENTO DEL CAPITÁN DIEGO DE

ROJAS -Y DE LA IDA DEL PRESI-

DENTE GASCA AL PERÚ CON

EL CASTIGO QUE HIZO

DE GONZALO PIZA-

RRO Y DEMÁS

ALTERADOS

197Í373

LIBRO SEGUNDO

CAPÍTULO PRIMERO

Cómo Francisco de Carvajal salió de Quito contra Diego

Centeno robando la tierra y en Piura mató d Francisco

Hurtado, y la carta que de Lima escribió á Gonzalo Piza-

rro, y de tina conjuración que se hacia en Lima, y los que

sobre ello fueron justiciados y cómo en el Cuzco ahorcó

Carvajal cuatro vecinos.

Pártese Carvajal de Quito para ir contra Diego Centeno.—Lo que hizo

Carvajal en Piurá.—Cuento de Carvajal y muerte de Francisco

Hurtado.—Lo que hacía Carvajal en los lugares por do pasaba.—

Carta de Carvajal á Pizarro.—Parte Carvajal para el Cuzco.—Con-

júranse para matar á Lorenzo de Aldana.—Dase garrote á Francisco

Girón y á otro.—Córtase la mano á Juan Velázquez.—Valentía de

Perucho de Aguirre.—Sentenció el Alcalde á Francisco de Guzmán

que se meta fraile y ejecutóse.—Sale Carvajal de los Reyes para

Arequipa.—Ahorca Carvajal cuatro vecinos del Cuzco.—Dicho de

Carvajal.

Ya en el primer libro desta historia se hizo mención

cómo Gonzalo Pizarro, después que por carta de Alonso

de Toro, Teniente de la ciudad del Cuzco, supo que Die-

go Centeno había muerto al capitán Francisco de Almen-

dras en la villa de Plata y reducido la provincia de los

Charcas al servicio de su Magestad, envió desde la ciu-

dad de Quito, do entonces estaba, á Francisco de Carva-

jal, su maestro de campo, contra Diego Centeno, para

hacer el castigo y recoger gente y dineros y otras cosas

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HISTORIA DEL PERÚ

para gastos de guerra. Tomando, pues, Francisco de Car-

vajal los recados y despachos necesarios, partióse de la

ciudad de Quito con algunas personas de confianza que

escogió y que Gonzalo Pizarro le señaló para hacer la

jornada. Y como llegó á la ciudad de San Miguel de Piurá

hizo muestra de querer matar algunos principales de aquel

pueblo, y, admitiendo ruegos, les otorgó las vidas y des-

terró de aquella provincia, quitando los indios que tenían,

condenándolos asimismo en mucha cantidad de pesos

que luego cobró, que era su final pretensión. Estaba en

esta sazón preso en la cárcel pública de la ciudad Fran-

cisco Hurtado (vecino de Santiago de Guayaquil) que

había sido Capitán del Virrey; y, al tiempo que Juan de

Acosta le dio el alcance en el asiento de Cajas, había

huido y los alcaldes de Piurá, que fueron puestos por

Gonzalo Pizarro, proveyendo alguaciles que buscasen los

del Virrey, le habían traído presó, y por ser (como era)

Francisco Hurtado bien quisto, no le habían justiciado ni

tampoco le habían osado soltar por miedo de Gonzalo

Pizarro. Entendiendo, pues, Francisco Carvajal esta pri-

sión, le mandó soltar libremente reprendiendo á los al-

caldes porque tanto tiempo le habían tenido en la cárcel.

Los cuales le soltaron luego^y fué á dar las gracias de

su libertad á Francisco de Carvajal, y él le recibió amoro-

samente, mostrando pesarle mucho de su larga prisión,

porque la verdad, de muy atrás habían sido amigos, é

hízole quedar consigo á comer con todo regalo y buen

tratamiento, haciéndole muchas ofertas y ofrecimientos.

Después que hubieron comido, Francisco de Carvajal en-

vió á llamar al Cura del pueblo, y siendo venido, dijo:

"Señor Francisco Hurtado, yo he sido siempre amigo y

servidor de Vm., y así como tal amigo, y como Francisco

de Carvajal, yo le saqué de la prisión, haciéndole aquel

tratamiento que Vm. ha visto; y hasta aquí yo he cumpli-

do con la obligación que en amistad debe Francisco de

Carvajal á Francisco Hurtado; ahora es menester que yo

cumpla también con lo que debo al servicio del Gober-

nador, mi señor, y así yo no puedo dejar de matar

á Vm. Aquí está el padre cura. Vm. se confiese, porque yo

HISTORIA DEL PERÚ

11

no puedo hacer otra cosa,,; y habiéndole desta suerte,

luego le hizo dar garrote; y cobrado que hubo brevemen-

te las penas y repartimiento que había hecho, partióse

para Trujillo, recogiendo siempre por donde pasaba la

más gente que podía, sin dar otra paga más de los caba-

llos que robaba, usurpando para sí todo el dinero que en

cualquier manera podía haber, así de los empréstidos y

penas que echaba como del robo que hacía de la caja del

Rey y de los difuntos y depósitos públicos, lo cual todo ro-

baba y cohechaba diciendo que era para gastos de la gue-

rra. Desta suerte, pues, llegó á Lima, do habían llegado á

la sazón Alonso de Monroy y Antonio de Ulloa, que ve-

nían de Chile; y, entendido por Carvajal á lo que venían,

estando ya de partida con ciento y noventa hombres, es-

cribió una carta á Gonzalo Pizarro, en que, por su acostum-

brado estilo, con presuntuosas y locas desvergüenzas,

decía desta manera:

"Muy ilustre señor: Yo me partiré de aquí mañana, si

Dios quisiere, y llevo conmigo cerca de doscientos con

todos, y entre ellos los diez que V. S. me dio en Quito, y

los que he allegado en el camino y los que salen desta

ciudad. Alonso de Monroy, capitán del capitán Valdivia,

vino aquí de Chile en la nao de Baptista, criado del co-

mendador Hernando Pizarro, en que fué Calderón de la

Barca, y venía por socorro de gente con buenas nuevas

de aquella tierra y algunos dineros, aunque bien pocos; y

habiéndole yo encaminado á V. S., y estando de partida,

le dio una enfermedad que en tres días se murió. Dicen

los médicos que fué ramo de pestilencia; yo digo que ellos

le mataron no sabiéndole curar ni entendiendo su enfer-

medad. Ahora queda aquí el capitán Baptista, que es el

que digo, señor de la nao en que vinieron y un hidalgo de

¿áceres que llaman Ulloa, que vino con ellos de Chile,

con poderes de Valdivia para negociar en Castilla sus co-

sas; y porque me ha parecido que él no vaya á Castilla ni

á Borgoña sin dar razón á V. S., se le envío para que del

se informe y vea todo lo que trae, y, después de bien infor-

mado, no le deje ir á ninguna parte sino téngale consigo,

porque no es menester que por parte de Valdivia se negó-

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HISTORIA DEL PERÚ

cié nada con el Rey sino con V. S., y que no haya otro que

le pueda ayudar ni valer, sólo porque siempre Valdivia

tenga fin de servir por los beneficios y socorro que de las

gobernaciones de V. S. cada día recibirá. Esto que he di-

cho lo digo para grandes efectos y fines que no son para

escribir y bien sé lo que digo; pero si V. S. fuere servido

de otra cosa y mandare que se socorra, envíeme á mandar

lo que fuere servido y yo les daré la gente que V. S. me en-

viare á mandar; y esto V. S. sólo lo podría mejor entender

que otro ninguno, porque sabe la confianza que tiene de

Valdivia y la que se puede tener. Pero á mí me parece que,

habiendo de ir socorro, vaya un Capitán de V. S. para que

aquella gobernación se comunique y se ate con ésta; y si

acaso mañana se muriese Valdivia quede todopordeV.S.,

como lo es, en poder del Capitán con quien V. S. le en-

viare el socorro. Y así tememos reparado lo del estrecho y

serán estos mundos todos término de V. S. El Capitán es

mucho mi amigo y conocido, hombre de bien y humilde,

pero crea V. S. que, con todas estas buenas costumbres,

cuando ya está en aire de gobernador, siempre lo querrá

ser antes que dejar que lo sea San Pedro de Roma; y así

por esto, como por lo que podría venir por el estrecho, es

bien que V. S. mire lo que sobre esto de Chile se hubiere

de proveer, porque es un negocio muy hondo.

Entretanto que este Ulloa va á V. S. y vuelve, queda

aquí el capitán Baptista, señor desta nao, y procurará

aderezalla de algunas cosas para su navegación; V. S. le

escriba y favorezca diciendo que le entiende honrar y

aprovechar mucho, así en cargos honrosos de capitanías

de la mar y de tierra como de otras cosas que se onezcan,

porque es honrada persona y tiene plática de la tierra y

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