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Кристобаль де Вируес. Монсеррат. Cristóbal de Virués. El Monserrate


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. Ya con tan buen pié como vmd. ha salido a publicar obras suyas, podrá sacar las rimas que se hallaren recogidas por los borradores que se han escapado de las borrascas y peligros de sus honrosas peregrinaciones militares, en tanto que esperamos los frutos mas maduros de ese ingenio autorizado con los años y mucha experiencia: los quales dé Dios á vmd. tan prósperos, que pueda sin perturbacion de fortuna atender á tan virtuosos exercicios. De Roma á 12 de Marzo de 1589. [XXXII]
Don Juan de Albiol
Aquel valor, Virués, que habeis mostrado
En el heroyco proceder de Marte,
Siguiendo su honrosísimo estandarte
Con pecho de virtud y honor armado,
Aquel mismo mostrais en alto grado
Siguiendo del divino Apolo el arte
En su mas bella y mas excelsa parte
De sus dones altísimos dotado;
Y así palma de Marte á vuestra mano
Dará, y lauro de Apolo á vuestra frente,
La piadosa de Dios potente diestra;
Y todo por el monte soberano
De donde lo esperais devotamente,
Segun la palma y lauro en él nos muestra.

El Alferez Matias de Vargas
Así como en el fin del quinto canto
Al vivo os retratais, en la pintura
Que del rostro, del talle, y compostura
Haceis allí de vuestro monge santo;
Así debeis de retratarle en quanto
Muestra de su valor vuestra escritura,
Pues de vuestro alto espíritu y cordura
No se puede esperar menos que tanto;
Y así tambien como en el cuerpo y alma
Creo que de Garin sois un modelo,
Segun en cuerpo y alma le pintastes;
Así creo Virués que en gloria y palma
Le habeis de parecer en tierra y cielo
Por el alto sugeto que contastes. [XXXIII]

Juan Hurtado de Guevara y Mendoza.
Sin duda que llevais triunfante el punto
A todos los que Apolo inflama el pecho,
Pues vemos en el libro que habeis hecho,
Lo dulce y util dulcemente junto:
Con quanto aplauso y quanto amor barrunto
Lo recibirá el mundo, satisfecho
Que ha de salir para el comun provecho
Su deseado altisimo trasunto.
Vive dichoso alumno de Helicona,
Con cuyas vivas obras, no sujetas
Al vulgo, á la virtud llamas, y atizas:
Vive, que en vida el cielo á tu persona
Guarda el honor, que muy raros poetas
Alcanzaron despues de sus cenizas.

El Doctor Gerónimo Virués.
Un Ulises prudente, un pio Eneas,
En sus largos viages y cuidados,
De ánimos y elementos indinados,
Metidos en mil ásperas peleas,
Hace mi hermano aquí, lector, que veas
En un monge pobrísimo cifrados,
Y con cristiana poesía ornados
De mil hermosas galas y libreas;
Y vivamente ante tus ojos pone
La maravilla vista en Monserrate
Del virginal retrato, y templo santo:
El arte juzga tú con que dispone,
Y guarda, y da su altísimo quilate
Al heroyco, y al heroyco canto.

Argumentos de los XX cantos de este libro

Canto I
Mueve á Garin á fuego y sangre guerra
El comun enemigo riguroso,
Y al Conde trae á su aserrada sierra
Con su doliente hija lastimoso:
Del cuerpo de la dama desencierra
A satán el bendito religioso;
Y con él, encendiendo ardiente llama,
Sin poderlo excusar, queda la dama.

Canto II
Por el poder del apetito ciego,
Rendido todo al infernal engaño,
Roba la castidad, roba el sosiego
A la noble doncella el ermitaño;
Y mal aconsejado, dando al fuego
Mas leña, y añadiendo daño a daño,
Mata á la dama, y á este punto entiende
Que es el que le aconseja quien le ofende. [XXXV]

Canto III
Conociendo sus culpas, al remedio
Garin aspira con fervor divino,
Yorando al cielo por el justo medio
Que repare su injusto desatino:
De tierra y mar piensa poner en medio
Gran trecho, ya trazado un gran camino:
Huye del monte, á Rosas llega, y junto
Con Alberto y su armada parte al punto.

Canto IV
El alto golfo de Leon navega
Garin, y en tablas de inmortal memoria
Ve de romana gente, y persa, y griega
Victorias dignas de notable ,
Y de la santa Liga allí se alega
Aquella sin igual naval victoria;
Tras esto al General Garín da cuenta
De sí, con que su angustia y pena aumenta.

Canto V
Pinta el discreto monge á Monserrate
Con todos sus regalos celestiales:
Su acaba sin perder quilate
En callar sus secretos principales:
Llega á Marsella, y siente qual le trate
La guerra de las furias infernales,
Yendo á ver el sagrado monumento
De Madalena con devoto intento. [XXXVI]

Canto VI
Pinta la sacrosanta Eucaristía,
Y la alta concepcion inmaculada,
Y la asuncion triunfante de MARIA,
Y Madalena á penitencia dada,
Y Agueda que a la gloria el alma envia,
Y es la grande Judit aquí pintada,
Juntando sus dulcísimos primores
Pluma y pincel en versos y colores.

Canto VII
De Provenza, de Génova, y Toscana
Pasa la armada á su placer la costa,
Hasta que ya metida en la romana
Temida playa, al puerto ya se acosta;
Pero la contrapuesta tramontana
Estorba en él tomar segura posta,
Y al mar arroja al monge la tormenta,
Por quien solo se causa, y se acrecienta.

Canto VIII
Salta en Portofarin la gente en tierra
Por agua y leña tras la gran fortuna,
Y un bárbaro cosario en fiera guerra
Con poder y arrogancia la importuna;
Mas el poder y la arrogancia atierra
La virtud y razon, hechas á una
En la mano dichosa del valiente
Florel, venido misteriosamente. [XXVII]

Canto IX
De sí da cuenta el gran Don Diego, y junto
De la victoria que Leon sagrado,
Tuvo del fiero moro, que en mal punto
Fué á querer perturbar su santo estado:
La guerra sigue, y casi la difunto
Cautivo viene Armeno desdichado
Por Filadelfo al campo fiel traido,
De su valor y su virtud movido.

Canto X
Llega en socorro el bravo Abenagonte,
Y Lixerea lastimada y fiera,
Cuyo llorar enterneciera un monte,
Si capaz de sentille un monte fuera:
Dan, al claro ilustrar del horizonte,
Fiero principio al daño que se espera,
Mostrando alto valor de fuertes manos,
Y nobles pechos, moros y cristianos.

Canto XI
Alcanza Alberto por Florel victoria
Del temerario bárbaro africano,
Con su doliente fin lleno de gloria
Para el valor del esquadron cristiano;
Trágicos casos dignos de memoria
Traen muerte y amor con fiera mano,
Que de ordinario en lo mejor se emplea,
A Filadelfo, Armeno, y Lixerea. [XXXVIII]

Canto XII
Dexa el puerto africano Alberto, y parte
Para con viento favorable,
Y della alegre toma aquella parte,
Que es la grande Partenope admirable,
De donde el buen Garin, aunque se aparte
Con diligencia y con fervor notable
Para ir á Roma como le conviene,
Su adversario el camino le detiene.

Canto XIII
Ilusion, tentacion, peligro, y duelo
Garin padece en la fingida casa,
De donde sale con favor del cielo
Todo encendido en vergonzosa brasa:
Vuelve al camino lleno de consuelo
Con el fervor que el corazon le abrasa,
Mas halla estorbo lleno de dolores
Prendiéndole crueles salteadores.

Canto XIV
A las fieras que comen carne humana
Es el pobre Garin por pasto puesto,
Pero fuerza del cielo soberana
Le libra de este mal tan manifiesto,
En tanto que á la infiel gente inhumana
Asalta gente fiel el fuerte puesto
Con tan airada y tan sangrienta guerra,
Que se estremece á su furor la sierra.
[XXXIX]

Canto XV
Es de la muerte el pio Garin librado
Por el Florel, que en la mortal caverna
Al detestable lestrigon la ha dado,
Haciendo su valor su fama eterna:
Vuelve el monge al camino y anegado
Casi es de una borrasca; mas su interna
Virtud le ayuda, y al romano suelo
Llega, y avisa dello al Papa el cielo.

Canto XVI
Las culpas que le agravan la conciencia
Garin confiesa al Papa enteramente,
Y la alta absolucion y penitencia
Recibe humilde el santo penitente:
Llega del gran Prelado á la presencia
Con santo amor el español valiente,
Y al mismo tiempo de Sabá es sabido
El alegre naufragio dolorido.

Canto XVII
Sale de Roma el penitente raro,
Su rara penitencia comenzando,
La qual prosigue con valor preclaro
Toda la y Francia atravesando:
Llega a su monte deseado y caro,
Donde el alegre fin della esperando,
Qual fiera en la aspereza dél se esconde,
Y qual fiera es cazado por el Conde. [XL]

Canto XVIII
De este el principal intento
Aquí el arte descubre, descubriendo
El celestial favor que dió y contento,
El virginal retrato apareciendo,
Y de su misterioso alojamiento
El notable principio describiendo,
Pintando la divina maravilla
El heroyco eu puridad sencilla.

Canto XIX
De su admirable penitencia al punto
Llega el fuerte Garin, y al monte vuelve
A trasladar el cuerpo que difunto
A su entender escura tierra envuelve:
Hallan la dama viva, y bella, y junto
Santa, pues con el padre se resuelve
A quedar en la santa casa nueva,
Que tan santo principio y nuevo lleva.

Canto XX
Los divinos sucesos y grandezas
Del sacro milagroso monasterio,
Las heroycas hazañas y proezas
Que en él ha obrado el celestial imperio,
Las excelsas santísimas altezas
A que ha llegado su alto ministerio,
La musa da á Garin que contar pueda,

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