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Кристобаль де Вируес. Монсеррат. Cristóbal de Virués. El Monserrate


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Para que en honra de esta casa mueva
Quantos vivientes mira el claro Apolo
De las riquezas que en sus ondas lleva
El Indo, el Tajo, el Hemo, y el Pactólo, 110
Y de la luz de la Febea llama,
Se ha de adornar esta gloriosa fama.
Y á par del tiempo ha de durar creciendo
Por puntos siempre en voz y en hermosura,
De este templo santísimo poniendo 115
El dulce nombre en la mayor altura,
Maravillas rarísimas diciendo
Llenas de celestial gozo y dulzura,
Ricas gracias y altísimos favores
Siempre mas milagrosos y mayores. 120 [327]
Ciudades moverá, moverá estados
A venir á pisar estos umbrales,
Trayendo á sus señores y prelados
Con deseos y afectos celestiales;
Y todos en amor santo abrasados, 125
Con poderosas manos liberales,
Ofrecerán aquí famosos dones
De rentas, joyas, oro, y posesiones.
Y esto será con muy mayor instancia,
Con mas fervor, mas zelo, y mas freqüencia, 130
Quando pongan aquí santa observancia
Dos Reyes de católica excelencia:
Los quales en divina coligancia,
Viviendo con altísima prudencia,
En honra de sus hechos señalados 135
Serán Reyes Católicos llamados.
Vendrá á ser desto el lustre y ornamento
De esta bendita casa en sumo grado,
Crecerá el sitio, crecerá el convento
Con mil comodidades mejorado: 140
Para todos será el alojamiento
Alegre, y apacible, y regalado;
Y asimismo tambien para el divino
Retrato santo en modo peregrino.
Que quanto ser pudiere esta capilla 145
En aquel tiempo se verá ilustrada,
Dando á la imagen mas costosa silla
Con fábrica real acrecentada:
De mano de la misma maravilla
Mostrará ser la obra señalada 150
En devocion, en lustre, y en decoro
Y en la belleza del retablo de oro. [328]
Y tomando de mí, aunque indigno pobre,
Principio aquí la vida de ermitaños,
Será, que tanto lustre y tanta cobre 155
Perficion santa, ya en aquellos años,
Que este monte será donde zozobre
La infernal rabia, y sus eternos daños;
Y donde el celestial divino aviso
Dé á sus cultores dulce paraiso. 160
Catorce humildes celdas repartidas
Por este santo monte venturoso
Poseerán los monges, que las vidas
Ofrecerán al singular reposo;
Donde en contemplacion entretenidas 165
Las almas con regalos de su esposo,
Convertirán este dichoso suelo
En dulce parte para sí del cielo.
Que con el orden y la compostura
De sus celdas, y templos, y exercicios, 170
Y el asiento, y la vista, y hermosura,
Y todos los humanos beneficios;
Y el alto acuerdo de la eterna altura,
Y el olvido total de humanos vicios,
No será en ellos menos que una gloria 175
Este momento de célebre memoria.
Pues quanto los benditos religiosos,
En estos sacros claustros encerrados,
Han de ilustrar con hechos virtuosos
Estos santos y fértiles collados, 180
Y con los rayos, mas que el sol lustrosos,
De sus divinos bienes y cuidados
Han de dar luz á quanto el ayre rueda,
No hay lengua humana que decirlo pueda. [329]
De ordinario serán mas de sesenta 185
Estos benditos monges recogidos,
Todos hombres de letras y de cuenta,
Famosos en la tierra, y escogidos;
Y donados habrá mas de noventa,
Todos en vida activa entretenidos 190
Con huéspedes y pobres ordinarios,
Y en otros ministerios necesarios.
Y demás de estos ínclitos varones,
De religiosos hábitos ornados,
Serán en otras mil ocupaciones 195
Otros doscientos hombres ocupados;
Sin los que á varias partes y naciones
Serán por las limosnas enviados,
Con los regalos de la Cofradía
Que aquí ha de haber en honra de MARIA. 200
La qual ha de tener por sus cofrades
Todos los Potentados que en la tierra
Seguirán las santísimas verdades
Del que en el suelo el cielo abre y cierra:
El qual de las mayores calidades 205
Que su poder universal encierra
Ha de dotar la Cofradía ilustre,
Que será deste monte eterno lustre.
Pero ¿qué voz, qué espíritu y aliento
Las dirá, las de mercedes 210
Que adornarán deste real convento
Las colunas, los techos, y paredes?
No podrás ver, ó sol, tal ornamento
En quanto ver de todo el mundo puedes,
Como el que aquí pondrán fieles devotos, 215
Con presentes, con dádivas, y votos. [330]
El enfermo llegado al postrer punto,
Y la alumbrada el de parir llegado,
Con su mortaja el que ya fué difunto,
La madre con el hijo ya anegado, 220
En estos claustros serán vistos, junto
Con mil que, ó en desierto, ó en poblado,
Por mil traidoras manos enemigas
Tuvieron mil peligros, mil fatigas.
Aquí de aquel mancebo á quien convino 225
Que de su propia patria siempre ausente
En la comun de Corte el desatino
Comun siguiese en su veloz corriente,
Y esta alta invocacion le abrió el camino
A la salud del alma conveniente, 230
La oferta se verá de cortesano,
No ingrato, ni soberbio, ni tirano.
Aquí de aquel varon á quien en suerte
Cupo el seguir al espantoso Marte,
En vida que es una perpétua muerte, 235
Sin que en cosa de vida alcance parte,
Y tuvo esta alta devocion de suerte
Que vino á ser de su milicia el arte,
Las armas se verán con gozo y gloria
Rendidas en señal de gran victoria. 240
Aquí del preso y del cautivo rota
La doblada cadena será vista,
Aquí la nave que enemiga flota,
O tormenta bravísima resista,
Aquí el vaxel que en áspera derrota 245
En altas peñas, ó en baxíos embista,
Pintados se verán en las tablillas,
Que son de estas maravillas. [331]
Y aunque estas gozosísimas señales
Serán ya mas que yo decir podria, 250
Al tiempo que los dones celestiales
Comience á reparar la Cofradía;
Quando sus altas fuerzas principales
Alcance la Española Monarquía,
Tendrá esta maravilla un admirable 255
Punto de aumento, excelso, y memorable.
Que así como será favorecida
Entonces esta casa milagrosa
Por los Reyes de aquella edad florida,
Que serán Condes de esta tierra honrosa; 260
Así tambien del cielo enriquecida
Con mano liberal maravillosa,
Será esta santa Iglesia entonces tanto,
Que vendrá á ser un celestial espanto.
Quando el sacro Felipe poderoso 265
Será Monarca de lo que es España,
Y digno por su ser maravilloso
De mandar quanto el mar circuye y baña,
Llegará este convento milagroso,
Y el nombre de esta célebre montaña, 270
Al rico ser de celestial fineza,
Y al colmo de su altísima grandeza.
Habránse visto ya milagros tantos
Por esta invocacion santa en el suelo,
Y estarán ya los religiosos santos 275
Con fama tal por su divino zelo,
Tendrán tal bien y tal remedio quantos
Aquí vinieren por favor del cielo;
Que entonces en el mundo no habrá cosa
Mas celebrada, excelsa, y milagrosa. 280 [332]
Monserrate será la maravilla
Mayor del mundo en aquel tiempo bueno,
Que por Felipe á la española silla
La mayor suerte albergará en su seno:
Esta casa, este templo, esta capilla, 285
Y este retrato de alta gloria lleno,
Entonces echarán rayos mayores
De milagrosas gracias y favores.
¿Qué será ver en aquel tiempo tanto
Concurso aquí de peregrinas gentes? 290
¿Qué oir el incesable y dulce canto
Del sacro oficio en horas diferentes?
¿Qué será ver honrado el templo santo
De riquezas al culto suficientes?
¿Qué las luces eternas colocadas 295
En oro, y plata, y joyas estimadas?
¿Qué será ver labrar un rico templo,
Que en aquel tiempo emprenderá el convento?
El qual ya desde aquí miro y contemplo
Ser obra de riquísimo ornamento: 300
Bien mostrará tener el alto exemplo
De la que entonces con divino intento,
Hará aquel sábio Rey de eterna fama
En las faldas del alto Guadarrama.
¿Qué será ver el orden y aparato 305
Para hospedar Pontífices y Reyes?
¿Y el ordinario y abundante plato
Que aquí darán á innumerables greyes?
¿Qué contemplar el celestial ornato,
Los órdenes, preceptos, y las leyes, 310
Con que lo humano y lo divino junto
Aquí pondrán en su perfecto punto? [333]
Bien se echará de ver en esta parte
Que tendrá entonces la española tierra
En su favor al poderoso Marte, 315
Que en este altar en blanco arnés se encierra;
Y que siguiendo siempre su estandarte
Militará Felipe en justa guerra,
Contra los fieros del contrario bando,
Mil hidras y mil monstros sujetando. 320
El qual, vencido habiendo monstros tales
Con excelso valor, divino, y santo,
Llamado ya á los reynos celestiales
Con gozo dellos, regocijo, y canto;
Vencido de accidentes corporales, 325
Que causarán al mundo inmenso espanto,
En ellos por un Job siendo estimado,
Para siempre á reynar será llevado.
Y no menos entonces será claro
El gran favor del cielo poderoso, 330

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