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Кристобаль де Вируес. Монсеррат. Cristóbal de Virués. El Monserrate


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Y los tuvo aquel gozo divertidos, 355
Como el mas grande que jamás sintieron:
Ya que para partirse apercibidos,
Y á punto el Conde y los demás se vieron,
La sábia dama al padre sábio y fuerte
Descubre su alto intento desta suerte. 360
Bien fuera digna de castigo eterno,
Dulce padre y señor, sino mirára
A la merced presente con interno
Zelo de gratitud, siendo tan rara:
Fuera culpa bien digna del infierno 365
Si desta obligacion yo me olvidára,
Y por volverme á Dios no pospusiera
Quanto del mundo desear pudiera.
Que aunque puedo volviendo á Barcelona,
En compañia de mi madre y vuestra, 370
Emplear sábiamente mi persona
En lo que el cielo en nuestro bien nos muestra,
Mas en la religion se perficiona
La alta virtud del sumo bien maestra,
Con quien segun la obligacion que tiene 375
La alma cristiana su vivir ordene. [319]
Todo es aquí suceso milagroso,
Mi vida, vuestro gozo, el admirable
Perdon de este bendito religioso,
Y esta sagrada imagen tan notable: 380
Todo pues en su modo misterioso
Nos persuade la intencion loable,
Que á mí en l’alma me escribe de su letra
Quien sus cosas mas íntimas penetra.
Digo, porque declare bien mi intento, 385
Que con licencia vuestra yo querria
Quedar, señor, en este santo asiento
Con religiosa y santa compañia,
Que en este punto su acontecimiento
En gran ventura, es grande suerte mia, 390
Y es gran señal que quiere Dios que sea
Esto que tanto mi alma ya desea.
Y es razon que la vida que poseo,
Por tan notable y rara maravilla,
Escoja por dichoso y rico empleo 395
El quedar á servir esta capilla;
Y por debido voto y por trofeo
Se dedique á la Virgen sin mancilla,
Pues por su gracia y mano valedora
Con tal merced yo la poseo ahora. 400
Aquí podrán devotas religiosas
Ofrecerse conmigo en santa vida,
A quien hace estas obras milagrosas
Con que á su amor nos mueve y nos convida:
Sean por vos miradas estas cosas, 405
Y la justicia de que soy movida,
Y dad, señor, con sentimiento justo
A mi loable y santo intento gusto. [320]
Así mostró la generosa dama,
Con sus palabras llenas de eloqüencia, 410
El santo amor y zelo que le inflama
El alma con altísima prudencia:
Tras lo qual tiernas lágrimas derrama
Del santo afecto efecto y aparencia,
Las quales eran en su rostro al verlas 415
Entre rosas al sol cristal y perlas.
No menos se admiró en la hija amada
El padre contentísimo con esto,
Y la gente que alegre y admirada
Oia atenta su deseo honesto: 420
De lo que su alma fué maravillada,
Y las de los demás en todo el resto;
Y así con alto sentimiento el Conde
En todo con la dama corresponde.
Dice que su intencion se cumpla, y sea 425
Luego de la manera que ha ordenado,
Y manda que al momento se provea
Quanto conviene al caso señalado:
Detiénese allí mas, y luego emplea,
Con lo que está en la casa fabricado, 430
Gasto mayor con trazas mas costosas,
Y habitacion conforme á religiosas.
Las quales fueron como las que ahora
Habitan en San Pedro en Barcelona,
Del orden santo con que ilustra y dora 435
El gran Benito su inmortal corona;
Y dellas fué cabeza la señora,
Que lo pudiera ser en Elicona,
Pues supo la mayor ciencia del suelo
Perfectamente, que es ganar el cielo. 440 [321]
La dama ilustre que escogió ofrecerse
A Dios en el convento milagroso,
Sin confiarse ni desvanecerse
En el mundo y el padre poderoso,
A ser cabeza quiso disponerse 445
En aquel monasterio misterioso
De muchas que con ella estar quisieron,
Y su santo propósito siguieron.
Ya pues que el santo monasterio estaba
Qual á tan alto intento convenia, 450
Y el sacro culto en él se comenzaba
Con principios de altísima alegria;
Y viendo el Conde ya que en él quedaba
Su santa hija en santa compañia,
Y que no tiene en cosa alguna falta 455
De las de su intencion divina y alta,
Determinó dexarla en el deporte
De su devota soledad amada,
Y dar la vuelta con su casa y corte
A su noble ciudad regocijada; 460
Y dado en todo ya el debido corte
Fué para la partida señalada
Por hora aquella en que del sacro oficio
Se da fin al santísimo exercicio.
Ya el claro sol por el abierto oriente 465
Lleno de luz alegre se levanta,
Y ya el devoto Conde con su gente,
Ante la imagen milagrosa y santa,
Oye el divino oficio atentamente,
Que el religioso coro oficia y canta 470
Con voz al celestial contento unida,
El dia señalado á la partida. [322]
Y ya el divino oficio habia llegado
Al fin alegre de su excelso canto,
Quando el pio Garin todo inflamado 475
En divino fervor y zelo santo,
De un lustre celestial iluminado
Con que causaba á quien le via espanto,
La lengua eloqüentísima desata,
Y de altas cosas memorables trata. 480 [323]

Canto XX
Puesto del templo en la sublime parte
Al divino evangelio dedicada,
Usando en el principio santo el arte
Que se acostumbra en la licion sagrada;
Con el fervor que el cielo le reparte 5
En l’alma de sus gracias regalada,
Así dice Garin con alto aliento
Al Conde que oye con su pueblo atento.
No puedo, ó gran señor, en modo alguno
Dexar de publicar lo que me inspira 10
Este extraño fervor en mí importuno,
Que así conmigo á todos os admira:
En este tiempo alegre y oportuno,
Que quien así mueve mi pecho mira,
Quiere que diga yo á su santa gloria 15
Cosas dignas de altísima memoria.
Oidme pues, oidme atentamente
Lo que han de oir y ver otras edades,
Que á mi lengua se ofrece y á mi mente
Con altas y lustrosas claridades: 20
Es la intencion de mi sermon presente
Deciros las divinas calidades,
Que con divino y admirable exemplo
Ha de tener este sagrado templo. [324]
Tú, Rey eterno, que mi pecho inflamas 25
De la luz clara de este templo santo,
Que ha de encender en sus divinas llamas
Innumerables corazones tanto:
Los que con estas maravillas llamas,
De tu luz queden alumbrados quanto 30
Conviene ahora para que veamos
Las grandezas del templo que fundamos.
Y tú, Reyna Santísima del cielo,
Causa destas grandezas milagrosas,
Mientras predico las que en todo el suelo 35
Han de ser predicadas y famosas,
Tú favorece el justo y santo zelo
De celebrar tus memorables cosas,
Y el arte aclara en los oyentes todos
De este sermon, y sus piadosos modos. 40
Tu divino retrato milagroso,
Virgen, luz de las vírgenes prudentes,
Causa de este convento religioso,
Y de sus altos dones permitentes,
Ha de ser el mas célebre y famoso 45
De quantos tengan las cristianas gentes,
Y aquel por quien hará en tu santo nombre
Infinitos favores Dios al hombre.
No habrá nacion en todo lo habitado
Do desta santa imagen no se trate, 50
No asiento alguno se verá ilustrado
Con monasterio de mayor quilate,
No verá el sol lugar mas celebrado
Que el felice y bendito Monserrate,
Y no habrá invocacion en todo el suelo 55
Por quien mayores gracias haga el cielo. [325]
Como fecunda planta en buen terreno
De diestro agricultor bien cultivada,
Que al buen principio de esperanza lleno
Corresponde con suerte mejorada; 60
Así ha de ser en este monte ameno
Esta divina casa en él plantada,
Que su alto agricultor hará que sea
Mas que deste principio se desea.
Que quien aquí mas altamente vuele 65
En desear su venturoso aumento,
Terrero quedará qual siempre suele
El humano deseo y pensamiento;
Y por mucho que en esto se desvele
Llegar no puede al elevado asiento 70
En que visiblemente yo contemplo
Que ha de estar esta casa y este templo.
Y no mas de cien años les concede
Dios á santas mugeres esta estancia,
No porque en ellas aunque el tiempo ruede 75
Ha de faltar altísima constancia,
Que antes el bien que á la virtud sucede
Tendrá con ellas gran perseverancia,
Sino porque traerán aquí varones
Por justísimas causas y razones. 80
Será tanto el concurso de la gente
Que aquí vendrá de todo el ancho suelo,
A visitar devota y santamente
Esta imagen de altísimo consuelo,
Que ni será bastante ni decente, 85
Ni fuera de peligros y recelo,
El atender las religiosas santas
A la hospitalidad de gentes tantas. [326]
Un Borrel, sucesor en este estado,
Con zelo santo y discrecion cristiana, 90
Su conveniente intento autorizado
Por la Silla Apostólica Romana,
Dexará este convento transplantado
En su ciudad con honra soberana,
Y en vez de las castísimas doncellas 95
Monges pondrá del orden mismo que ellas.
Pues quanto desde entonces adelante
Ha de ir creciendo la grandeza santa
Desta casa real, desta importante
Divina, excelsa, y milagrosa planta, 100
No hay lengua humana á lo decir bastante,
Porque ha de ser de maravilla tanta,
Que los que entonces llegarán á vella
Aun apenas podrán comprehendella.
Una perpétua fama en todo nueva 105
Criará el cielo en este tiempo, solo

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