Карлос Кастанеда. Искусство сновидения. Carlos Castaneda. EL ARTE DE ENSOÑAR
Uncategorized August 2nd, 2006
Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59
Email This Post
|
Print It
|
| 365 views
osiciones que puede adoptar.
Don Juan me ayudó a experimentar cosas inexplicables en la segunda atención. Me hacia entrar en ella por medio de lo que él llamaba su maniobra de brujo: el fuerte golpe en la espalda a la altura de los omóplatos. Desde mi posición subjetiva, tales desplazamientos de mi punto de encaje significaban que mi conciencia entraba en un inquietante estado de inigualable claridad; un estado de superconciencia que duraba cortos perio¬dos de tiempo, y en el que yo podía entender cualquier cosa con mínimos preámbulos. No era un estado del todo placentero; en la mayoría de los casos, era como un sueño tan extraño e inten¬so que en comparación, la conciencia normal palidecía.
Don Juan justificaba su maniobra de brujo diciendo que era tradicional e indispensable que los aprendices recibieran con¬ceptos y procedimientos básicos, en estados de conciencia normal, y que se les dieran explicaciones abstractas y detalladas, en la segunda atención.
Normalmente, los aprendices no recuerdan esas explicacio¬nes en su vida diaria, pero de alguna forma, las guardan intactas y fielmente en lo que los brujos llaman el aparato de percep¬tividad. Los brujos han utilizado esta aparente peculiaridad de la percepción, y han convertido el acto de recordar todo lo que se les enseñó en la segunda atención, en una de las tareas tradicionalmente más difíciles y complejas de la brujería.
Los brujos explican que cada vez que uno entra en la segunda atención, el punto de encaje se encuentra en una posición di¬ferente. Recordar, para ellos, significa situar de nuevo el punto de encaje en la posición exacta en la que se encontraba en los momentos en que ocurrieron las entradas a la segunda atención.
Don Juan me aseguró que los brujos no solamente recuerdan sino que reviven todas sus experiencias en la segunda aten¬ción, por medio del acto de volver a situar su punto de encaje en cada una de las posiciones donde estuvo.
Don Juan me dio explicaciones muy detalladas de la brujería mientras yo me hallaba en la segunda atención, sabiendo que la fidelidad y precisión de tal instrucción permanecería fiel¬mente intacta conmigo por el resto de mi vida.
Acerca de esta calidad de fidelidad, dijo:
Aprender algo en la segunda atención es como lo que aprendemos de niños; permanece con nosotros toda la vida. Decimos “es muy natural” cuando hablamos de algo aprendido muy temprano en la infancia.
Juzgando todo esto desde mi punto de vista actual, me doy cuenta de que don Juan me hizo entrar en la segunda atención tantas veces como pudo. Quería, según él, forzarme a sostener, por largos periodos de tiempo, nuevas posiciones de mi punto de encaje y percibir coherentemente en ellas; en otras palabras, su propósito era forzarme a arreglar mi uniformidad y mi cohesión.
Innumerables veces, llegué a percibir, en la segunda aten¬ción, de una manera tan precisa como percibo el mundo de to¬dos los días. Mi falla era mi incapacidad de crear un puente entre mis acciones en la segunda atención y mi conciencia del mundo cotidiano. Comprender qué es la segunda atención me tomó un largo tiempo y un gran esfuerzo. No tanto por lo intrincado y lo complejo de ellas sino porque una vez que regresaba a mi conciencia normal me era imposible recordar que había entrado en la segunda atención, o que ese estado siquiera existía.
Otro descubrimiento monumental que los brujos antiguos hicieron, que don Juan me explicó cuidadosamente, fue el darse cuenta de que el punto de encaje se desplaza muy fácilmente durante el sueño. Esta realización dio lugar a otra: que los sue¬ños están totalmente asociados con ese desplazamiento. Los brujos antiguos vieron que cuanto mayor era el desplazamien¬to, más inusitado era el sueño, o viceversa: cuanto más inusi¬tado era el sueño, mayor era el desplazamiento. Don Juan dijo que esta observación los llevó a idear técnicas extravagantes para forzar el desplazamiento del punto de encaje, tales como la ingestión de plantas alucinogénicas; o el someterse a estados de hambre, fatiga, tensión; o el control de los sueños. De esta manera, y quizá sin siquiera saberlo, crearon el arte del en¬sueño.
Un día, cuando nos paseábamos en la plaza de la ciudad de Oaxaca, don Juan me dio la más coherente definición del arte del ensueño, desde el punto de vista de un brujo.
-Los brujos consideran el ensoñar como un arte extremada¬mente sofisticado dijo . Lo llaman también el arte de desplazar el punto de encaje de su posición habitual, a voluntad, a fin de expandir y acrecentar la gama de lo que se puede percibir.
Dijo que los brujos antiguos construyeron el arte del ensueño basándolo en cinco condiciones que vieron en el flujo energético de los seres humanos.
Uno, vieron que sólo los filamentos energéticos que pasan directamente a través del punto de encaje pueden ser transfor¬mados en percepción coherente.
Dos, vieron que si el punto de encaje se desplaza a cualquier otra posición, sin importar cuán grande o diminuto sea el desplazamiento, otros filamentos energéticos que no son habituales comienzan a pasar a través de éste. Ello hace entrar en juego al fulgor de la conciencia, lo cual fuerza a estos filamentos energéticos a transformarse en percepción coherente y estable.
Tres, vieron que en el transcurso de sueños normales, el punto de encaje se desplaza fácilmente y por si solo a otras posiciones en la superficie o en el interior del huevo luminoso.
Cuatro, vieron que por medio de la disciplina es posible cultivar y ejecutar, en el transcurso de los sueños normales, un sistemático desplazamiento del punto de encaje.
Y cinco, vieron que se puede hacer que el punto de encaje se desplace a posiciones fuera del huevo luminoso y entre al rei¬no de los filamentos energéticos del universo fuera de lo hu¬mano.
2
La primera compuerta del ensueño
A manera de preámbulo a su primera lección en el arte de ensoñar, don Juan describió la segunda atención como un proceso que empieza con una idea; una idea que es más rareza que posibilidad real; la idea se convierte luego en algo como una sensación, y finalmente evoluciona y se transforma en un estado de ser, o en un campo de acciones prácticas, o en una preeminente fuerza que nos abre mundos más allá de toda fantasía.
Los brujos tienen dos opciones para explicar su mundo de dimensiones mágicas. Una es con la ayuda de metáforas, y la otra por medio de términos abstractos, propios de la brujería. Yo siempre he preferido la segunda, aunque la mente racional de un hombre occidental jamás encontraría satisfacción en nin¬guna de las dos.
Don Juan me hizo entender que describir la segunda aten¬ción como un proceso era una metáfora de brujos, y que la segunda atención se podía definir como el producto de un desplazamiento del punto de encaje. Un desplazamiento que debe ser intentado, empezando por intentarlo como una idea, y acabando por intentarlo como un estado de conciencia fijo y controlado, donde uno se da cabal cuenta del desplazamiento del punto de encaje.
-Te voy a enseñar el primer paso hacia el poder -dijo don Juan al empezar su instrucción en el arte del ensueño . Te voy a enseñar cómo preparar el ensueño.
¿Qué quiere decir preparar el ensueño, don Juan?
-Preparar el ensueño quiere decir tener un comando práctico y preciso de los sueños; no dejar que se esfumen o cambien. Por ejemplo, puede que sueñes que estás en un salón de clases. Preparar el ensueño significa no dejar que ese sueño se trans¬forme en otro. Es decir que controlas la visión del salón de clase y no la dejas ir hasta que tú quieras.
¿Pero es posible hacer eso?
-Por supuesto que es posible. Ese control no es tan diferente al control que uno tiene en la vida diaria. Los brujos están acostumbrados a él y lo ejercen cada vez que lo necesitan. Para llegar a tenerlo debes comenzar por hacer algo muy simple. Esta noche debes mirarte las manos en tus sueños.
No recuerdo que me dijera nada más acerca de esto. Sin em¬bargo, al hacer el recuento de mis experiencias en la segundo atención, salió a la vista que habíamos tenido un intercambio mucho más extenso. Expresé mis sentimientos acerca de lo ab¬surdo de esta tarea, y don Juan me sugirió que debería en¬frentarla como un entretenimiento, en vez de algo solemne o mórbido.
-Ponte tan serio como se te dé la gana cuando hablemos del ensueño dijo . Las explicaciones siempre requieren de pro¬funda reflexión. Pero cuando ensueñes, sé tan liviano como una pluma. El ensueño tiene que llevarse a cabo con integridad y cordura, pero con risa y con la confianza de quien no tiene preocupación alguna. Solamente bajo estas condiciones pueden nuestros pinches sueños convertirse en ensueño.
Don Juan puso en claro que él había seleccionado arbitrariamente mis manos como algo que yo podía buscar en mis sueños, y que buscar cualquier otra cosa era igualmente válido. El pro¬pósito de este ejercicio no era encontrar una cosa específica sino emplear la atenc
Related posts
Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59










About



Leave a Comment
You must be logged in to post a comment.