Карлос Кастанеда. Искусство сновидения. Carlos Castaneda. EL ARTE DE ENSOÑAR
Uncategorized August 2nd, 2006
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resplandor e irse con él.
-¿Cuál es la diferencia entre un elemento físico y uno energético? -pregunté.
-La diferencia es que los elementos físicos son parte de nues¬tro sistema de interpretación, pero los elementos energéticos no lo son. En nuestro mundo existen elementos energéticos como la conciencia, pero nosotros, como gente común y corriente, percibimos únicamente los elementos físicos, porque así nos enseñaron a hacerlo. Los brujos perciben los elementos ener¬géticos por la misma razón: porque les enseñaron a hacerlo.
Don Juan explicó que el uso de la conciencia como un elemento energético de nuestro ambiente es la esencia de la bru¬jería. Dijo que la trayectoria de los brujos era, primero, liberar la energía existente en nosotros por medio de la recapitulación y la disciplina del camino del guerrero; segundo, usar esa energía para desarrollar el cuerpo energético por medio del en¬sueño; y tercero, usar la conciencia como un elemento del medio ambiente para poder entrar en otros mundos, no sólo con el cuerpo energético, sino también con el cuerpo físico.
Hay dos clases de viajes energéticos a otros mundos -pro¬siguió . Uno es cuando la conciencia levanta al cuerpo energético y lo lleva adonde fuere; y el otro es cuando el brujo, con plena lucidez, decide usar la avenida de la conciencia para hacer el viaje. Tú has hecho la primera clase de viaje. Se requiere de una tremenda disciplina para hacer la segunda clase.
Después de un largo silencio, don Juan declaró que en la actividad de los brujos hay asuntos que requieren de un manejo muy delicado y experto. Tratar con la conciencia con un ele¬mento abierto al cuerpo energético es el más importante, vital y peligroso de esos asuntos.
No tuve nada que comentar. Me puse ansioso de repente, pendiente de cada una de sus palabras.
-Por ti solo no tienes suficiente energía para llevar a cabo la última tarea de la tercera compuerta del ensueño -prosiguió-; pero si te aúnas a Carol Tiggs, ustedes dos pueden ciertamente hacer lo que tengo en mente.
Hizo una pausa, aguijoneándome con su silencio para que le preguntara qué era lo que tenía en mente. Lo hice. Su risa úni¬camente aumentó lo siniestro de mi estado de ánimo.
Quiero que rompas con los limites del mundo diario y que entres en otro usando la conciencia como un elemento energé¬tico -dijo . Este romper límites y entrar en otro mundo es el equi¬valente a acechar a los acechadores. Usar la conciencia como un elemento del medio ambiente pasa por alto la influencia de los seres inorgánicos, pero deja el paso libre para usar su energía.
No quiso darme más informes para no influenciarme de¬masiado. Creía que cuanto menos supiera de antemano, mejor. No estuve de acuerdo, pero me aseguró que si algo inusitado sucedía, mi cuerpo energético era perfectamente capaz de to¬mar las riendas.
Del restaurante fuimos a la oficina del abogado. Don Juan concluyó rápidamente con sus negocios, y en cosa de nada, nos encontrábamos en un taxi en camino al aeropuerto. Don Juan me informó que Carol Tiggs iba a llegar en un vuelo desde Los Angeles, exclusivamente a ejecutar la última tarea de ensueño conmigo.
El valle de México es un espléndido lugar para llevar a ca¬bo la clase de brujería que ustedes dos necesitan comentó.
-Todavía no me dijo cuáles son los pasos exactos a seguir dije.
No me contestó. No hablamos más, pero mientras espe¬rábamos a que el avión aterrizara, me explicó el procedimiento a seguir. Tenía que ir al cuarto de Carol Tiggs, en el hotel Regis, y después de entrar junto con ella en un estado de total silencio interior, teníamos que deslizarnos velozmente al ensueño, ex¬presando en voz alta nuestro intento de ir al reino de los seres inorgánicos.
Lo interrumpí para recordarle que yo siempre había tenido que esperar a que apareciera un explorador, antes de que pu¬diera manifestar en voz alta mi intento de ir al mundo de los seres inorgánicos.
Don Juan se rió entre dientes y dijo:
-Tú y Carol Tiggs nunca han ensoñado juntos. Vas a descu¬brir lo que es un deleite. Las brujas no necesitan de ningún sos¬tén. Ellas simplemente van a ese mundo cuando quieren; para ellas hay siempre un explorador listo.
Yo creía tener cierto grado de experiencia en el trato con los seres inorgánicos, y no podía creer que las brujas fueran capa¬ces de hacer lo que él aseveraba. Cuando le mencioné mis dudas, don Juan respondió que yo no tenía experiencia acerca de lo que las brujas eran capaces de hacer.
-¿Por qué crees que traje a Carol Tiggs conmigo cuando tuve que sacarte del mundo de los seres inorgánicos? preguntó . ¿Crees que lo hice porque es hermosa?
-¿Por qué lo hizo, don Juan?
Porque yo no lo podía hacer solo; y para ella eso no fue nada. Tiene una afiliación natural con ese mundo.
-¿Es ella un caso excepcional, don Juan?
-Las mujeres en general tienen una inclinación natural por ese reino; por supuesto que las brujas son las campeonas, pero Carol Tiggs es la mejor de las que yo he conocido. Como mujer nagual su energía es espléndida.
Creí haber sorprendido a don Juan en una seria contradic¬ción. Me había dicho que los seres inorgánicos no estaban en lo absoluto interesados en las mujeres, y ahora afirmaba lo opuesto.
-No. No estoy afirmando lo opuesto remarcó cuando le eché en cara su contradicción . Te he dicho que los seres inor¬gánicos no persiguen a las mujeres, van únicamente tras los hombres; pero también te dije que los seres inorgánicos son femeninos, y que el universo entero parece ser femenino. Así que saca tus propias conclusiones.
Puesto que no tenía manera alguna de sacar mis propias conclusiones, don Juan me explicó que en teoría las brujas van y vienen a ese mundo a su antojo, debido a su conciencia acrecentada y a su feminidad.
-¿Le consta a usted esto? -pregunté.
-Las mujeres de mi bando nunca han hecho eso confesó , no porque no puedan, sino porque yo las disuadí. Por otro la¬do, las mujeres de tu bando lo hacen tan fácilmente como si se cambiaran de vestido.
Sentí un vacío en el estómago. Realmente no sabía nada acer¬ca de las mujeres de mi bando. Don Juan me consoló, dijo que mis circunstancias eran diferentes a las de él, al igual que mi rol como nagual. Me aseguró que no podría disuadir a ninguna de las mujeres de mi bando ni aunque me pusiera a llorar.
En el taxi de camino al hotel, Carol Tiggs nos deleitó con sus imitaciones de personas que conocíamos. Traté de ponerme se¬rio y le pregunté sobre nuestra tarea. Murmuró algunas discul¬pas por no ser capaz de contestarme con la seriedad que me merecía. Don Juan se rió ruidosamente cuando ella imitó mi solemne tono de voz.
Después que Carol firmó el registro en el hotel, los tres ca¬minamos sin rumbo alrededor del centro buscando tiendas de libros usados. Comimos una cena ligera en el restaurante San¬borns de la Casa de los Azulejos. A eso de las diez, entramos en el hotel Regis. Nos fuimos directamente al elevador. Mi miedo había agudizado mi capacidad para percibir detalles. El edificio del hotel era viejo y masivo. Los muebles del vestíbulo obvia¬mente vieron mejores días. Sin embargo aún había en todo nuestro alrededor algo encantador, algo de la antigua gloria del Regis. Podía entender fácilmente por qué le gustaba tanto este hotel a Carol Tiggs.
Antes de subirnos al ascensor, mi ansiedad escaló tales altu¬ras, que le tuve que pedir a don Juan instrucciones de último minuto.
Dígame otra vez cómo vamos a proceder le rogué.
Don Juan nos llevó a las gigantescas y antiguas poltronas en el vestíbulo y nos explicó pacientemente que una vez que estuviéramos en el mundo de los seres inorgánicos, teníamos que expresar en voz alta nuestro intento de transferir nuestra con¬ciencia normal a nuestros, cuerpos energéticos. Sugirió que Carol y yo lo dijéramos al unísono, aunque eso no era realmente importante. Lo importante era que cada uno de nosotros inten¬tara transferir la conciencia total de nuestro mundo cotidiano a nuestros cuerpos energéticos.
¿Cómo hacemos esta transferencia de conciencia? pre¬gunté.
-Transferir la conciencia es puramente una cuestión de expresar en voz alta nuestro intento y de tener la cantidad suficiente de energía dijo . Carol sabe todo esto porque lo ha hecho antes. Entró al reino de los seres inorgánicos con todo su cuerpo cuando te sacó de ahí, ¿te acuerdas? Su energía hará que tu tarea sea posible. Ella pondrá lo que falta.
-¿Qué quiere usted decir con poner lo que falta? Es
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