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ó hacia afuera.
Su explicación no me explicó nada, porque carecía de sen¬tido. Don Juan se rió cuando le dije esto.
¿Cómo podrías entenderlo, si ni siquiera tienes suficiente energía para salirte de tu cama? replicó.
Le revelé algo que se insinuaba en mi mente: que sabía infinitamente más de lo que racionalmente admitía, pero que algo obturaba apretadamente mi memoria.
-Falta de energía es lo que ha puesto una tapa en tu memoria dijo . Cuando tengas suficiente energía te funcionará perfec¬tamente.
¿Quiere usted decir que podré recordar todo, si así lo deseo?
No exactamente. Puedes desearlo tanto como quieras, pero si tu nivel de energía no está a la par con la importancia de lo que sabes, ya te puedes ir despidiendo de tu conocimiento: no te será nunca accesible.
¿Entonces, qué es lo que hay que hacer, don Juan?
-La energía tiende a acumularse; si sigues impecablemente el camino del guerrero, va llegar el momento en que tu memoria se abrirá.
Le confesé que al escucharlo hablar, me venía la sensación de que me estaba entregando a mi antiguo vicio de la autocom¬pasión, y que realmente estaba bien, solamente simulando es¬tar mal.
-No estás únicamente entregándote a tu vicio dijo . Estu¬viste enérgicamente muerto hace cuatro semanas. Ahora no estás más que aturdido. Estar aturdido y con falta de energía es lo que te hace esconder tu conocimiento. Tú ciertamente sa¬bes más que ninguno de nosotros acerca del mundo de los seres inorgánicos; te hemos dicho que todo lo que sabemos de él nos viene de las historias de brujos. Imagínate lo extraño que será para nosotros que te hayas convertido en otra fuente de histo¬rias de brujos.
Le reafirmé que me era imposible creer que yo había hecho algo que él no hubiera hecho, o creía que estaban meramente tomándome el pelo.
-Ni te estoy halagando ni me estoy burlando de ti dijo visiblemente molesto . Te estoy describiendo un acto de bru¬jería. El que sepas más de ese mundo que ninguno de nosotros, no debería de ser una razón para sentirte contento. No hay ninguna ventaja en ese conocimiento; de hecho, a pesar de todo lo que sabes, no te pudiste salvar a ti mismo. Nosotros te salvamos, porque te encontramos. Pero sin la ayuda del explo¬rador azul, no hubiera habido ningún caso en siquiera tratar de buscarte. Estabas tan infinitamente perdido en ese mundo que me estremezco con sólo pensar en ello.
En el estado emocional en el que me encontraba, no me pareció raro ver pasar una oleada de emoción a través de todos los compañeros y aprendices de don Juan. La única que per¬maneció inalterable fue Carol Tiggs, quien parecía haber acep¬tado completamente su papel. Ella era una conmigo.
-Liberaste al explorador continuó don Juan , pero perdiste tu vida. O peor aún, perdiste tu libertad. Los seres inorgánicos dejaron libre al explorador azul, pero a cambio de ti.
-Difícilmente puedo creer eso, don Juan. No es que dude de usted, pero describe una maniobra tan taimada que me deja pasmado.
No consideres a los seres inorgánicos como granujas y todo se aclarará. Los seres inorgánicos están buscando eternamente conciencia y energía; si tú los abasteces con ambas, ¿qué crees que van a hacer? ¿Mandarte besitos desde el balcón de enfrente?
Sabía que don Juan tenía razón. Pero no podía sostener esa certeza por mucho tiempo; mi claridad mental venía y se alejaba de mí.
Los compañeros de don Juan continuaron haciéndole preguntas. Querían saber si había pensado qué hacer con el explorador.
Sí he pensado en eso. Es un problema de lo más serio, que el nagual tiene que resolver dijo señalándome . Él y Carol Tiggs son los únicos que pueden liberar al explorador.
Naturalmente que le hice la única pregunta posible.
¿Cómo lo puedo liberar?
En lugar de que yo te diga cómo, hay una mejor y más justa manera de averiguarlo dijo con una gran sonrisa . Pregúntale al emisario. Como tú sabes, los seres inorgánicos no pueden mentir.

8
La tercera compuerta del ensueño

-Se alcanza la tercera compuerta del ensueño cuando uno se encuentra en un ensueño, mirando a alguien que está dur¬miendo, y ese alguien, resulta ser uno mismo don Juan dijo.
Mi estado energético era tan intenso, que me puse a laborar en la tercera tarea inmediatamente, aunque don Juan no me ofreció más información al respecto. Lo primero que noté fue que una oleada de energía reacomodó el enfoque de mi atención de ensueño; en vez del afán de viajar al reino de los seres inorgánicos, me dejó otro: el afán de despertarme y verme durmiendo.
Después de unos días, me encontré en un ensueño mirán¬dome a mí mismo dormido. Se lo reporté a don Juan instantá¬neamente. El ensueño había ocurrido durante mi estancia en su casa.
-Hay dos fases en cada una de las compuertas del ensueño dijo . Como ya sabes, la primera es llegar a la compuerta, y la segunda es cruzarla. Al ensoñar lo que ensoñaste: que te veías a ti mismo dormido, llegaste a la tercera compuerta. La segunda fase consiste en moverte una vez que te has visto dormido.
“En la tercera compuerta del ensueño prosiguió , uno empieza a fusionar la realidad de ensueño con la realidad del mundo cotidiano. Los brujos llaman a este procedimiento, completar el cuerpo energético. La fusión de las dos realidades tiene que ser tan completa, que debe ser más fluido que nunca. En la tercera compuerta, examina todo con gran cuidado y curio¬sidad.
Me quejé de que sus recomendaciones eran demasiado enig¬máticas, y por lo tanto, carentes de sentido para mí.
¿Qué es lo que significa tener gran cuidado y curiosidad? pregunté.
En la tercera compuerta, nuestra tendencia es perdernos en detalles contestó . Ver las cosas con gran cuidado y curiosidad quiere decir resistir la casi irresistible tentación de sumergirnos en detalles.
“Como te dije, la meta de la tercera compuerta es consolidar el cuerpo energético. Los ensoñadores empiezan a forjar sus cuerpos energéticos siguiendo los ejercicios de la primera y la segunda compuerta. Cuando alcanzan la tercera, el cuerpo energético está listo para emerger, o quizá sería mejor decir que está listo para actuar. Desgraciadamente, esto también quiere decir que está listo para ser capturado por detalles.
¿Qué clase de detalles, don Juan?
-El cuerpo energético es como un niño que durante toda su vida ha sido un prisionero. En el momento en que se siente libre, se empapa absolutamente de todo lo que puede encontrar. El cuerpo energético se absorbe totalmente en diminutos detalles que no vienen al caso.
Hubo un largo silencio. Simplemente no había nada en mi experiencia que pudiera darme una idea de lo que don Juan quería exactamente decir.
El detalle más inapropiado se convierte en un mundo para el cuerpo energético explicó don Juan . El esfuerzo de los ensoñadores para dirigir sus cuerpos energéticos es descomu¬nal. Sé que es absurdo pedirte que veas las cosas con gran cuidado y curiosidad, pero esa es la mejor manera de describir lo que tienes que hacer. En la tercera compuerta, los ensoñadores tienen que evitar el casi irresistible impulso de sumergirse en todo; y la manera como lo pueden evitar es siendo tan curiosos, tan desesperados por meterse en todo, que no dejan que nada en particular los aprisione.
Don Juan repitió una y otra vez que sus recomendaciones, que sonaban absurdas para la mente, estaban dirigidas a mi cuerpo energético Puso un tremendo énfasis en la idea de que mi cuerpo energético tenía que unir todos sus recursos para poder actuar.
¿Pero, no ha estado actuando todo este tiempo? -pregunté.
-Una parte de él sí, de otro modo no habrías viajado al reino de los seres inorgánicos contestó Ahora tienes que emplearlo en su totalidad para poder completar la tarea de la tercera compuerta. Para hacerle las cosas más fáciles a tu cuerpo ener¬gético, tienes que suspender más que nunca los juicios y dic¬támenes de la razón.
-Después de todo lo que me ha hecho usted vivir dije , me queda muy poca razón.
-Mejor no digas nada. En la tercer compuerta, la razón es la causa de que el cuerpo energético se obsesione con detalles superfluos. En la tercera compuerta necesitamos una fluidez, un abandono irracional para contrarrestar esa obsesión.
La previa aseveración de don Juan de que cada compuerta es un obstáculo no podría haber sido más cierta. Para cumplir con la tarea de la tercera compuerta, tuve que trabajar no sólo más intensamente que en las otras dos tareas, sino que también tuve que luchar contra un miedo sin límites. En el curso de mi vida, había pasado por momentos de profundo miedo, o hasta terror ciego, pero nada de eso pudo jamás compararse con el miedo que sentía por los seres inorgánicos. Sin embargo, toda esta riqueza de vivencias era inaccesible a mi mente en mi es¬tado de conciencia normal. Esas vivencias estaban a mi disposi¬ción únicamente en pr

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  • Хуан Рульфо. “Педро Парамо” (Juan Rulfo. PEDRO PÁRAMO)
  • Испанские историки. Historiadores de España
  • Завоеватели, исследователи и хронисты Латинской Америки XV-XVI вв. Exploradores y viajeros españoles por los territorios del Nuevo Mundo 15-16 siglos
  • Почетное Консульство Республики Перу в Украине. Consulado Honorario de la Republica del Peru en Ucrania
  • Антология испанской поэзии. Antologia de los poetas (A)

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