Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59


Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...
| 348 views

do como el inquilino.
Don Juan no explicó nada más acerca de esta , pero me quedé con una extraña sensación de veracidad que me mo¬lestó más de lo que yo pudiera haber imaginado.
-¿Cómo pudo ese hombre sobrevivir por tanto tiempo? le pregunté.
-Nadie lo sabe contestó . Todo lo que sabemos de él, por generaciones, es lo que él nos dice. El desafiante de la muerte es a quien le pregunté sobre los brujos de la antigüedad, y es él quien me dijo que llegaron a su final hace tres mil años.
-¿Está usted seguro de que le estaba diciendo la verdad? le pregunté.
Don Juan me miró con ojos de asombro.
Cuando uno está allí frente a ese inconcebible desconocido dijo, señalando a su alrededor , uno no se sale con mentiras pinches. Esas mentiras son para la gente que no sabe, lo que está allá esperándonos.
-¿Qué es lo que nos está esperando, don Juan?
Su respuesta, al parecer una frase inofensiva, se me hizo más aterrorizante que una descripción de algo horrendo.
-Lo enteramente impersonal -dijo.
Se debe de haber dado cuenta de mi estado de ánimo y me hizo cambiar de niveles de conciencia, para que mi miedo se desvaneciera.
Unos meses más tarde, mi práctica de ensueño tomó un giro inusitado. En mis ensueños, empecé a obtener respuestas a preguntas que estaba planeando hacerle a don Juan. Lo más raro de esta extraña situación fue que en un santiamén me empezó a ocurrir lo mismo cuando estaba despierto. Un día recibí respuesta a una pregunta acerca de la realidad de los seres inorgánicos. Los había ensoñado tantas veces que empecé a creer que realmente existían. Tenía muy en cuenta el haber tocado a uno de ellos, en ese estado de conciencia seminormal, en el desierto de Sonora. Además, en mis ensueños periódica¬mente entraba en mundos que yo seriamente dudaba fueran producto de mi imaginación. Por ello, quería hacerle a don Juan una pregunta concisa. La formulé en mi mente: ¿si los seres inorgánicos son reales, en qué parte del universo está el reino donde ellos existen?
Después de repetir la pregunta en mi mente, escuché una risa extraña, igual a la que había escuchado el día que forcejeé con el ser inorgánico. Luego, una voz de hombre me contestó:
Ese reino existe en una posición particular del punto de encaje. De la misma forma en que tu mundo existe en la posi¬ción habitual del punto de encaje.
Lo que menos quería era entablar un diálogo con una voz incorpórea. Me levanté de un salto de donde estaba sentado y salí corriendo fuera de la casa. Pensé que me estaba volviendo loco. Una preocupación más que añadir a mi colección de preocupaciones.
La voz fue tan clara y autoritaria, que no solamente me intrigó sino que me aterrorizó. Esperé con nerviosismo total el próximo asalto de esa voz, pero eso nunca se repitió. En la pri¬mera oportunidad que tuve, consulté con don Juan.
No quedó en lo más mínimo impresionado.
-Debes entender, de una vez por todas, que cosas como és¬ta son muy normales en la vida de un brujo -dijo . No estás enloqueciendo; simplemente oíste la voz del emisario del en¬sueño. Al cruzar la primera o la segunda compuerta del ensue¬ño, los ensoñadores llegan a una fuente universal de energía y empiezan a ver cosas o a escuchar voces. Realmente no son voces, es una sola voz. Los brujos la llaman la voz del emisario de ensueño.
¿Qué es el emisario de ensueño? .
-Una carga de energía diferente a la nuestra. Es una energía forastera que pretende ayudar a los ensoñadores diciéndoles cosas. El problema con el emisario de ensueños es que única¬mente puede decirles a los brujos lo que ellos ya saben o de¬berían saber, si realmente fueran brujos que valen la pena.
-El que me diga usted que es una carga de energía no me ayuda en absoluto, don Juan. ¿Qué clase de energía? ¿Benigna, maligna, o qué?
Es simplemente lo que te dije, una energía diferente de la nuestra. Una fuerza impersonal, que nosotros convertimos en algo muy personal, por el hecho de que tiene voz. Algunos brujos juran que les aconseja. Hasta la ven. O, como tú, simple¬mente la oyen como una voz de hombre o de mujer. Una voz que les describe situaciones del momento. La mayoría de las veces los brujos toman estas descripciones erróneamente co¬mo consejos sagrados.
¿Por qué se llega a oír a esa energía como una voz?
Los ensoñadores oyen o ven al emisario, cuando tienen suficiente energía para mantener sus puntos de encaje fijos en una nueva posición específica; mientras más intensa es esta fijación, más intensa la experiencia del emisario. ¡Ten cuidado! A lo mejor un día lo ves o lo sientes como una mujer desnuda.
Don Juan se rió de su propio comentario, pero yo estaba demasiado asustado para frivolidades.
¿Es esta fuerza capaz de materializarse? pregunté.
Por supuesto contestó . Y todo depende de cuán fijo esté el punto de encaje. Sin embargo, si se mantiene cierto grado de desapego, nada sucede. El emisario permanece como lo que es: una fuerza impersonal que actúa con nosotros debido a la fijación de nuestros puntos de encaje.
¿Es el consejo del emisario algo que se puede tomar en serio?
Nada de lo que dice es consejo. Únicamente describe lo que está frente a uno. Las conclusiones son nuestras propias deduc¬ciones.
Le dije a don Juan lo que la voz me había dicho.
Ya ves, es exactamente lo que te dije recalcó . El emisario no te dijo nada nuevo. Sus aseveraciones fueron correctas, pero únicamente parecía que te estaba revelando algo nuevo. Lo que el emisario hizo fue meramente repetirte lo que tú ya sabías.
-Lo siento mucho, don Juan, pero no puedo decir que yo sabía todo eso.
Sí, puedes decirlo. Tú sabes ahora infinitamente más de lo que racionalmente sospechas acerca del misterio del universo. Pero esa es la dolencia del género humano: saber más de lo que sospechamos acerca del misterio del universo.
A pesar de todo lo que dijo don Juan, el haber experimenta¬do el increíble fenómeno de la voz del emisario, por mi propia cuenta, me causó una tremenda euforia. Durante otra discusión sobre el ensueño, aproveché la oportunidad y le pregunté a don Juan si él también lo oía como una voz.
Con una amplia sonrisa dijo:
Sí, sí, el emisario me habla. En mi juventud lo veía como un fraile con capuchón negro que me hacía medio morir de miedo cada vez que me hablaba. Cuando mi miedo disminuyó, se con¬virtió en una voz incorpórea, la cual me habla hasta hoy en día.
-¿Qué le dice a usted, don Juan?
-Me habla de las cosas en que enfoco mi atención; cosas que no me tomo la molestia de averiguar por mi mismo. Como por ejemplo, detalles sobre el comportamiento de mis aprendices. Lo que hacen cuando yo no estoy con ellos. Me dice cosas de ti, en particular. El emisario me dice todo lo que haces.
En ese momento, realmente perdí el interés de continuar nuestra conversación. Busqué frenéticamente en mi mente preguntas sobre otros temas, mientras que él se reía a carca¬jadas.
¿Es el emisario de ensueños un ser inorgánico? le pregunté.
-Digamos que el emisario de ensueños es una fuerza que viene del reino de los seres inorgánicos. Esa es la razón por la cual los ensoñadores siempre la encuentran. Todos la oyen, son muy pocos los que la ven o la sienten.
¿Tiene usted alguna explicación para esto?
No. Además, realmente no tengo ningún interés en el emi¬sario. En un determinado momento de mi vida tuve que decidir entre concentrarme en los seres inorgánicos y seguir los pasos de los brujos antiguos, o renunciar a todo eso. Mi maestro, el nagual Julián, me ayudó a rechazar todo eso. Nunca me he arre¬pentido de esa decisión.
¿Cree usted que yo también debería rechazar todo esto, don Juan?
En lugar de contestarme, me explicó que el reino entero de los seres inorgánicos está siempre dispuesto a enseñar. Dijo que quizá debido a que los seres inorgánicos tienen una conciencia de ser más profunda que la nuestra se sienten obligados a to¬marnos bajo su tutela.
-Yo no encontré ninguna razón para convertirme en su alumno añadió . El precio de su instrucción es demasiado caro.
-¿Cuál es su precio?
-Nuestras vidas, nuestra energía. Demandan total devoción hacia ellos. En otras palabras, nos roban la libertad.
-¿Pero, qué es lo que ellos enseñan?
Cosas que atañen a su mundo. Del mismo modo que nosotros les enseñaríamos, si fuéramos capaces de enseñarles, cosas que atañen a nuestro mundo. Su método es tomar nuestro ser básico como medida de lo que necesitamos, y de acuerdo a eso enseñarnos. ¡Un método sumamente peligroso!
No veo por qué pueda ser peligroso.
Si alguien va a tomar a tu ser básico como medida, con todos tus vicios, tus miedos y avaricia y envidias, y toda tu porquería, y va a enseñarte lo que satisfaga a ese desastroso estado de ser, ¿cuál crees que

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59


  • Хуан Рульфо. “Педро Парамо” (Juan Rulfo. PEDRO PÁRAMO)
  • Испанские историки. Historiadores de España
  • Завоеватели, исследователи и хронисты Латинской Америки XV-XVI вв. Exploradores y viajeros españoles por los territorios del Nuevo Mundo 15-16 siglos
  • Почетное Консульство Республики Перу в Украине. Consulado Honorario de la Republica del Peru en Ucrania
  • Антология испанской поэзии. Antologia de los poetas (A)

  • Leave a Comment

    You must be logged in to post a comment.


    Copyright by Blok.NOT 2005 - 2008

    XML-Sitemap