Actas Capitulares del Cabildo de Asunción del Paraguay. Siglo XVI


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En la çibdad de la Asunçion en treçe dias del mes de enero del dicho año se juntaron en su Cabildo y Ayuntamiento como lo an en uso y costunbre conbiene a saber la Justiçia Mayor y Hordinaria y de la Ermandad y Capitulares que de yuso firmaran sus nonbres e aviendo hablado en cosas tocantes al bien, pro y utilidad desta Çibdad y Republica por convenir ansi dilataron para el jueves projimo benidero que se contaran diez y seys dias deste presente mes e año dichos y para que de ello conste en todo tienpo yo el presente escrivano lo firme de mi nonbre etcetera. Los que se hallaron al dicho Cabildo fueron su merçed del general Hernandarias de Saavedra y el alcalde Diego de [Omitido: O]laberrieta y Diego de [Omitido: O]labarri alcalde de la ermandad y regidor y el capitan Simon Jaques y Pedro Hurtado alcalde mayor y regidor y Alonso de los Rios alcalde la ermandad y Antonio de Lamadriz y Pedro Sanchez Balderrama y Juan Fernandez de Ençiso regidores en fe de lo qual lo firme de mi nonbre.

Ante mi: [Firmado y rubricado] Joan Cantero. Escrivano publico y Cabildo. [f. 52]

[Al margen] Hordenanças.

Traslado de las hordenanças que [Entre renglones: por] su señoria del señor governador Juan Ramirez de Velasco se mandaron [Entre renglones: haçer] y pregonaron a las puertas de las casas de su morada en doçe dias del mes de enero de mil y quinientos y noventa y siete años son las siguientes:

Juan Ramirez de Velasco governador y capitan general y justiçia mayor en estas provinçias del Rio de la Plata y Paraguay por el Rey Nuestro Señor etcetera. Por quanto aviendo visto el estado de la tierra y considerado la muncha deshorden que en algunas cosas a avido particularmente en el serviçio de los naturales con gra cargo de conçiençia de los vezinos encomenderos y otras dignas de remedio para que de aquí adelante se obie semexante deshorden y los vezinos y demas personas sepan y entiendan como an de acudir al descargo de la real conçiençia y a las demas cosas del serviçio de Su Magestad bien y augmento de los naturales destas provinçias mande haçer e hiçe las hordenanças siguientes:

Primeramente; atento a que soy ynformado que la mayor parte de los yndios destas provinçias abitan en yslas y tierra anegadiça por estar mas fuertes y no acudir a servidunbre demas de los qual dado casso que algunos acuden a servir a sus encomenderos estos tales no son dotrinados respeto de estar en parte donde los saçerdotes no pueden entrar a darsela y para que de aquí adelante en este particular la real conçiençia sea descargada hordeno y mando que todos los vezinos encomenderos destas provinçias saquen a tierra firme e sana a los dichos sus encomendados y en ella les hagan sus casas y pueblo formado con calles enseñandoles a haçer buhios como en el Piru y se asienten y reduçan en partes donde tengan abundançia de tierras para sus simenteras y agua y leña pues se declaro que por avitar en unas esteras que se quitan y ponen con façilidad los dichos yndios toman avilanteza para cada dia ausentarse y no conoçer sitio ni pueblo formado lo qual los dichos encomenderos hagan y cunplan dentro de seys meses despues de la publicaçion desta hordenança so pena de perdimientos de yndios.

2.– Y para que la Magestad de Dios sea servida y los naturales destas provinçias tengan adonde reçebir el sacramento del batismo y oyr missa y recojerse a reçar la dotrina cristiana y las demas cosas que para su salvaçion convengan y bivan en puliçia ordeno y mando que en todos los pueblos de yndios que oviere en esta governaçion los vezinos y encomenderos, o cura cabeça que este haga en el una yglesia adonde quepan todos los yndios e yndias chicos y grandes que oviere en el dicho pueblo tiniendo en ella ymajenes de la adbocaçion que el encomendero fuere mas devoto y un altar y en el unos manteles linpios y frontal dosel y palio y una cruz con su manga para sus proçesiones y si los dichos encomenderos no tuvieren caudal para que lo referido se haga de seda ordeno y mando que sea de lo que la tierra diere de manera que este linpio e conpuesto para que el saçerdote que oviere de haçer la dotrina en el tal pueblo no le falte recaudo de todo lo neçesario para deçir misa porque este le an de dar dichos encomenderos y ansimismo hagan una pila para bautiçar las criaturas y se pongan [f. 52v.] en la dicha yglesia puertas con llave de manera que no entren en ella sino es quando fuera menester y tengan una canpana chica e grande para llamar a misa o a la dotrina a los dichos yndios y si fueren algunos pueblos pequeños en distançia de una legua se junten los tales pueblos y todos hagan una yglesia de manera que partan el camino y trabajo y a la puertadella hagan los dichos encomenderos un çercado grande en que quepan todos y en medio del a de aver una cruz alta con su peayna adonde los yndios se recojan cada dia a reçar las oraçiones y para ello aviendo saçerdote en la tal dotrina se le ruega y encarga se la enseñe conforme a su obligaçion y no le aviendo el encomendero enseñe a tres o quatro muchachos hijos de los caçiques para que estos no entiendan en otra cossa sino en enseñar las oraçiones a todos los demas yndios de el dicho pueblo y se nonbren dos el uno para sacristan a cuyo cargo a de estar el limpiar la yglesia y guardar lo que en ella uviere y el otro a de ser y servir de fiscal para recoger todos los yndios chicos y grandes cada dia al salir y poner el sol a la puerta y çercado de la yglesia y alli juntos hincados de rodillas puestas las manos digan las oraçiones con la mayor deboçion que ser pueda y locontenido en esta hordenança los dichos encomenderos hagan guarden y cunplan dentro del dicho termino so la pena de perdimiento de yndios.

3.– Y por que estas provinçias es tierra pobre y de pocos yndios no poder un vezino dar un hornamento ordeno y mando que entre todos los vezinos de una dotrina conpren un hornamento con todo de lo neçesario para deçir misa pagandolo por rata cada uno conforme los yndios que tuviere y este se entriege al cura que hiçiere la dotrina para que lo trayga consigo y pueda dondequiera que llegare administrar los santos sacramentos y cada vezino a de tener en la yglesia del pueblo de su encomienda çera y vino para deçir misa o conçertarse con el cura de manera que por falta desto no se deje de çelebrar el culto divino so la dicha pena de perdimiento de yndios.

4.– Yten por quanto soy ynformado que algunos saçerdotes ansi seglares como regulares se entremeten en los pueblos despañoles e yndios a exerçitar el ofiçio de cura sin ser presentados ante mi de lo qual redunda munchos ynconbinientes demas de ser contra lo que el real patronazgo dispone, por tanto ordeno y mando que ningun encomendero acuda con el estipendio a los tales saçerdotes sin que les conste averse presentado ante mi y por ser los susodichos de la juridiçion eclesiastica y no podelles yo poner pena alguna en conformidad del real patronazgo los es [sic] por estraños deste reyno.

5.– Y por quanto los religiosos son esentos [Testado: en la] [Entre renglones: de Rey?] en la juridiçion eclesiastica y seglar y a esta causa no se les puede tomar cuenta de como descargan la real conçiençia ni cometiendo algun delito poderlos castigar encomiendo [f. 53] al reverendisimo deste Obispado y sede vacante que aviendo saçerdotes seglares que sirvan los curatos de las çiudades y pueblos despañoles y naturales les encomienden los dichos curatos y no a regulares sino fueren a los que Su Magestad proveer pues los tales es justo se les den y sean preferidos porque desta manera abra en todo quenta y raçon.

6.– Yten a la entrada de cada pueblo de yndios en los caminos reales mande poner el encomendero del tal pueblo una cruz alta para que todos los que pasaren la adoren y lo cunplan so pena de quatro pesos de plata corrientes aplicadas para la camara de Su Magestad y gastos de la armada que anduviere por el rio.

7.– Y porque en esta governaçion no ay horden ni tasa en el trabajo de los yndios y los dichos encomenderos se sirven dellos con gran deshorden ocupandoles todo el añoy aun los dias que la Santa Madre Yglesia manda guardar los haçen trabajar en sus labores y granjerias ansi en sus pueblos como en las çidades que estan pobladas de lo qual redunda notable daño y disminuçion de los dichos naturales y gran cargo de conçiençia a los dichos encomenderos y para yvitarlo y que de aquí adelante los dichos yndios sean sobrellevados de trabajo tan hordinario y vayan en agumento hordeno y mando que todos los vezinos de las çiudades desta governaçion no se sirvan de los dichos sus encomendados mas de tan solamente quatro dias cada semana que sean y se entiendan los lunes, martes, miercoles y jueves y en ellos les puedan ocupar en el travajo de sus haçiendas labores y grangerias y los viernes y sabados dejen a los dichos yndios y a sus mujeres e hijos entender en la labor y benefiçio de sus chacaras y simiteras [sic] para su sustento y que se vistan y los dias de fiesta no les ocupen en genero de granjeria a sino tan solamente en que oygan misa y acudan a la dotrina cristiana so la dicha pena de perdimiento de yndios.

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