Actas Capitulares del Cabildo de Asunción del Paraguay. Siglo XVI


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En el puerto de Nuestra Señora de la Asuncion, que es en la provincia del Rio de la Plata, en diez y seis dias del mes de septiembre, año del nacimiento de Nuestro Señor Jesu Christo de mil y quinientos y quarenta y un años, los señores Domingo de Yrala, teniente de governador de esta provincia por Su Magestad; y Garci Benegas, tesorero; y Alonso Cabrera, veedor; y Carlos Dubrin, factor, oficiales de Su Magestad de esta provincia, estando juntos en su consulta y acuerdo segun que se acostumbran juntar para entender sobre las cosas tocantes al servicio de Dios Nuestro Señor y de Su Magestad, y a la buena governacion y administracion y poblacion y pacificacion de esta provincia, ante mi, Juan de Valdés y Palenzuela, escrivano de Su Magestad, dixeron: Que por quanto en las instrucciones, que Su Magestad mandó dar a sus oficiales de esta provincia hay un capitulo por el qual les encarga y manda tengan especial cuidado acerca de la buena poblacion y pacificacion, he visto por ellos, e por convenir mucho a los pobladores y conquistadores la conservacion de ellos, todos se han juntado, e al presente estan juntos en este fuerte e pueblo de la Asuncion, e visto que Su Magestad y los reyes, sus antecesores, han sido servidos que todos los pueblos de su real corona que han tenido y tienen en los reynos de España y en las Yndias y en otras partes sean regidos e governados por Consejo e Ayuntamiento de regidores y personas que tengan especial cuidado de las cosas tocante a la buena governacion de sus republicas. E visto que aqui hay mucha necesidad de haver los oficiales dichos, para que entiendan en las cosas tocantes a la buena governacion de este pueblo e puerto, los quales hagan e puedan hacer los ordenanzas o estatutos que sean necesarios a la buena governacion de el, cerca de los pesos y medidas y de las carnicerias y pescaderias y de los otros mantenimientos que en dicho pueblo se vendieren, e assimesmo entiendan en la orden que debe haver para que los vecinos e pobladores que residen o residieren, en el dicho puerto, puedan criar mejor sus ganados y ansi mesmo entiendan y tengan cuidado del reparo de las palizadas e cercas del dicho pueblo, y entiendan en poner los precios a los oficiales de lo que deben de llevar de las obras que hicieren, y los ver y visitar para que hagan como convienen, he visto que hasta agora no han parecido ningunas personas que por Su Magestad esten proveidas por regidores de los pueblos que en esta provincia se fundasen y edificasen, e porque hay mucha necesidad para que las cosas se hagan, ansi como conviene al servicio de Dios Nuestro Señor y de Su Magestad y a la comun utilidad y provecho de los pobladores y conquistadores que en el dicho pueblo moran, que sean regidos e governados por regidores y personas que tengan cargo y cuidado de su governacion, ansi como se acostumbra en los reynos de España, y entiendan en hacer las ordenanzas municipales que fuesen necesarias para la buena governacion del, por ende que acordaban e acordaron, que hasta tanto que Su Magestad provea otra cosa que mas a su real servicio convenga para el remedio y reparo de las cosas dichas, para que se escusen los daños y perdidas que por falta de la buena governacion podrian subceder y recrescer a los vecinos del dicho pueblo, que de aqui adelante, en tanto que como dicho es Su Magestad provea otra cosa, haya e recidan en el dicho pueblo cinco regidores, los quales se junten en cavildo con la Justicia en los dias que por ellos fuese acordado para que entiendan en todas las cosas concernientes a la buena governacion de esta cibdad de la Asumpcion, los quales hagan, y puedan hacer las ordenanzas municipales, que cerca de las cosas susodichas les pareciese ser mas convenientes, y ansi mesmo en todas las otras cosas tocantes e concernientes a los dichos oficios de regidores, poniendo sobre las personas que fueren transgresores de las dichas ordenanzas, o de alguna de ellas, la pena o penas que les pareciere ser justas e convenientes e las ordenanzas que por ellos, por la mayor parte de ellos, e por las justicias fuesen fechas tengan fuerza e vigor de ley en aquellas cosas que el derecho da lugar, e los regidores de las ciudades de los reynos de Sus Magestades [sic] (el Emperador y su madre) las puedan hacer, e que cerca de la creacion y eleccion de los dichos regidores se tenga la orden siguiente, para que mas limpia y santamente sean elegidos e haya mas fuerza su poder, ordenaron y mandaron que en este primero año sean llamados los vecinos e conquistadores y pobladores que en el dicho puerto estan e reciden, e despues de juntos se les lea e notifique lo susodicho y lo que adelante se dirá para que sepan lo que mas convenga saber acerca de la dicha eleccion, e para que mejor se haga despues de todos juntos o la mayor parte, siendo llamados por voz y son de campana, pedirlos e requerirlos, que elijan e nombren dos electores los quales juren en pública forma que legiran diez personas de los que viven en esta çibdad, los que les pareciere mas idoneos y suficientes para usar los dichos oficios de regidores. E despues que hayan elegido e nombrado los dichos electores las dichas diez personas, se escriban sus nombres cada uno en un papel iguales e los metan todos diez en un cantaro o bacija, que tenga la boca pequeña quanto quepa la mano de un niño de la edad que no se presuma tener malicia, saque uno a uno los dichos papeles, y como los sacare se lea y se escriva publicamente por ante escrivano en presencia de los dichos señores teniente de governador e oficiales el nombre de la persona que en el dicho papel estuviese escrito, e que los cinco que saliesen primero sean regidores, haviendoles por suerte como dicho es; e despues de sacados los dichos nombres e publicados los dichos regidores se saquen uno a uno los papeles de los nombres que quedaron por no elegidos, por que se escusen los daños que en tal caso se podrian hacer con engaño, e se entienda con mas limpieza en la dicha eleccion. Y los regidores que assi saliesen elegidos juren en forma de derecho en todo guardar e cumplir el servicio de Dios Nuestro Señor y de Su Magestad y el bien y la utilidad de la republica, christianos, que en esta provinçia residen e residieren en esta ciudad, e jurados sean recividos al uso y exercicio de los dichos oficios de regidores, los quales usen por dos años cumplidos que comienzan a correr desde el dia de San Miguel de septiembre de este presente año de mil e quinientos e quarenta y uno hasta ser cumplidos los dichos dos años, e mas los dias que hubiere desde aqui al dicho dia de San Miguel. E si hasta los dichos dos años Su Magestad no huviese proveido ni mandado otra cosa acerca de los dichos oficios, en el dia de San Miguel de septiembre de mil y quinientos y quarenta y tres años se toquen las campanas e se junten los vecinos e pobladores de esta dicha cibdad en la yglesia de Nuestra Señora de su Asuncion desta cibdad, o los que al dicho llamamiento quisiesen venir, e alli publicamente delante del altar, los dichos regidores viejos juren publicamente que elegiran dos electores para que elijan regidores por los dos años segun dicho es, y elegidos los dichos dos electores por los dichos regidores segun dicho es, los dichos regidores viejos queden e finquen sin los dichos oficios, e sucedan en ellos los que fuesen elegidos y les cupiesen por suerte segun dicho es por la orden susodicha, e que siempre se guarde esta orden hasta que Su Magestad provea otra cosa y que no pueda durar el dicho oficio de regidor mas de dos años, salvo si no les volviese a caver segunda vez por nonbramiento y suerte segun dicho es. Si por caso todos no se conformasen en elegir los dichos dos electores, los que eligiesen la mayor parte de ellos. Otro si dixeron que considerando que la dicha cibdad terná necesidad de tener algun propio para las obras publicas y que al presente no hay en que la eredar para que tenga renta con qué lo poder suplir, e que en los reynos de España muchas cibdades tienen merced de Su Magestad por propios para sus necesidades las penas de sus ordenanzas, entendiendo que de ello Su Magestad será servido, acordaron e mandaron que las penas de las ordenanzas que en esta dicha cibdad se hiciesen por la Justicia e Regimiento sean para los propios e obras publicas de ella, de las quales se haga cargo el mayordomo que la dicha cibdad tubiese puesto por los dichos regidores, luego como fuesen condenadas y [Testado – Ilegible] que de allí se gasten por libramiento para las cosas necesarias, firmado por la Justicia y Regidores, y que el mayordomo que los dichos regidores pusiesen dure todo el tiempo que durasen sus oficios, y que sea obligado a dar cuenta con pago al mayordomo que sucediese, y por que podria ser que los dichos cinco regidores no se conformasen ni fuesen todos juntos en un parecer, antes estubiesen de diferentes pareceres, ordenaron y mandaron que se esté e valga e haya efecto lo que por la mayor parte de ellos fuese votado y determinado por ser conforme a las leyes de Su Magestad, conveniendo con ellos la Justicia, e lo firmaron de sus nombres etcetera.

Copiada de la original [sic]

ANA – SNE, v. 307, f. 150.

[Cruz]

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